Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Tras las huellas de Rosario la Andalucita, cantaora en el exilio (I)

A Rosario Núñez, in memoriam, cuando se cumplen 48 años desde que nos dejó

En los catálogos discográficos de los años veinte y treinta, las secciones dedicadas al género flamenco muestran un claro predominio de cantaores varones. Respecto a las escasas cantaoras que aparecen en sus páginas, llama la atención la existencia de unas cuantas artistas especialmente prolíficas, entre las que cabe mencionar a Rosario Núñez, la Andalucita, que ronda el centenar de registros sonoros (1) impresionados en la década que va de 1922 a 1932.

Esa extensa producción, no exenta de calidad, contrasta con los escasos datos que se conocen sobre su figura. Tanto Blas y Ríos (1988) como Ortega, Soler, Ruiz y Gómez (2019) ofrecen una breve semblanza de la cantaora basada en la información disponible en las hemerotecas españolas, pero su pista se pierde en los años treinta, coincidiendo con su viaje a tierras americanas. Ninguno de ellos consigna su fecha ni su lugar de nacimiento.

Rosario Núñez, la Andalucita (Archivo Andalucita)

Rosario Núñez, la Andalucita (Archivo Andalucita)

La novedad de esta investigación estriba en el acceso a un rico corpus documental compuesto principalmente por recortes de prensa, fotografías, contratos, cartas, carnés profesionales, billetes de transporte, letras de canciones y otro tipo de documentos —en adelante, Archivo Andalucita (2)—, que fueron recopilados por la propia Rosario Núñez durante toda su etapa americana, por lo que constituyen un material único y de incalculable valor, que no se encuentra accesible a través de internet. A ello hay que añadir las indagaciones realizadas en hemerotecas, archivos y repositorios documentales digitales de España y el extranjero, así como el testimonio oral de José Luis Pintado Núñez, hijo de la artista.

Origen familiar y despertar artístico

Rosario Núñez Sánchez nació el 13 de julio de 1906 en el seno de una familia gitana. Vio la luz primera en el número 43 de la calle Hiniesta, en el sevillano barrio de la Macarena, y fue bautizada ante la popular imagen, que por entonces tenía su sede en el templo de San Gil. Sus padres eran Francisco Núñez Perea e Isabel Sánchez Ruiz, naturales de Carmona (Sevilla) y Ubrique (Cádiz), respectivamente (3).

Desde muy pequeña tuvo clara su vocación. A los siete años de edad ya “bailaba y cantaba… Y venían los tocaores a mi casa, ‘pa’ acompañarme a la guitarra” (Núñez, “Entrevista”). Incluso llegó a fugarse junto a una compañía
de músicos ambulantes, con quienes actuó por primera vez en la localidad sevillana de Pilas (4). Como muchas jóvenes de su tiempo que aspiraban a convertirse en artistas, buscó su camino en los locales de variedades, que le ofrecieron el marco idóneo para desarrollar las facetas de canzonetista, bailaora, cantante de aires regionales y cantaora de flamenco.

Rosario Núñez a los doce años de edad (Antena, 11-7-1936. Archivo Andalucita).

Rosario Núñez a los doce años de edad (Antena, 11-7-1936. Archivo Andalucita).

Antes de cumplir los catorce debutó en el Salón Imperial (5) de Sevilla y durante la Semana Santa del año siguiente “armó un escándalo […] cantando saetas (6) en la plaza de San Francisco” (La Unión) (7). Por aquel entonces contaba ya con un variado y extenso repertorio, y la crítica elogiaba “la exquisita [sic] y arte desplegados por la gentil cancionista en su trabajo”, así como “el lujo y propiedad con que viste los diversos tipos de las regiones españolas” (El Defensor de Granada 3).

En otoño regresó al Imperial, donde constituyó una “agradable revelación. […] Cantó varios aires flamencos y bulerías con gran artevoz perfecta, mostrando seguridad y gracia sorprendentes” (El Noticiero Sevillano 6). A pesar de su juventud, se le auguraba ya un prometedor futuro (8).

Consagración artística

Tras pisar las tablas de numerosos coliseos andaluces, en septiembre de 1923 Rosario Núñez debutó en el Teatro Romea de Madrid, conocido como la catedral de las variedades, y “con su espléndida voz hizo ver al público que no tardará en figurar en los carteles como una verdadera ‘estrella’” (Diario Universal 2). Asimismo, en mayo de 1924 alcanzó “un éxito sin precedentes” en el Teatro Novedades (Castilla, “Otros teatros” 17) y fue invitada a participar en una fiesta benéfica celebrada en el Hotel Ritz. En ambos lugares gustó sobremanera su creación del cuplé Patrocinio, dentro del cual cantaba unas “saetas que promovieron un verdadero alboroto de entusiasmo” (Castilla, “Otras noticias” 16).

De esa época datan también sus primeras grabaciones, más de una treintena de registros sonoros impresionados en las casas Pathé y Regal. En esa producción discográfica inicial abundan los cuplés con acompañamiento de orquesta —más de veinte—, género muy en boga en aquellos años. En lo que respecta al cante flamenco, se aprecia un claro predominio del fandango, tendencia que se mantendrá en su obra posterior. El toque corre a cargo de guitarristas como Pepe de Badajoz, Miguel Borrull o Luis Yance.

Rosario la Andalucita (Sevilla Gráfica, 2-9-1922).

Rosario la Andalucita (Sevilla Gráfica, 2-9-1922. BNE).

En febrero de 1925 actuó en el Edén Concert de Barcelona “una nueva estrella del arte frívolo que desde el primer momento triunfó de un modo definitivo” (El Diluvio 13). A decir de las crónicas, la Andalucita presentaba un perfil comparable al de artistas como Amalia Molina, Emilia Benito o Pilar García, que reinaban en los escenarios de variedades gracias a su dominio del género flamenco, el cuplé y el folclore de las distintas regiones españolas (9): “tonadillera en el sentido estricto de la palabra, que cultiva con verdadera fortuna el inagotable filón de los aires regionales, imprimiendo a cada variedad del género su peculiar e inconfundible estilo. Singularmente se destaca en el cante flamenco, para el cual posee envidiables condiciones de matiz y de sentimiento que entusiasman al público” (El Diluvio 13).

Notas:

(1) En torno al 20% de ellos son canciones y cuplés.

(2) Debo expresar mi agradecimiento a José Luis Pintado y a su esposa, Dioany Urbano, por su gran generosidad al compartir conmigo el legado de la Andalucita; y a Pedro Moral, por ponernos en contacto. El inconveniente es que no todos los documentos están correctamente datados, por lo que algunas referencias del apartado final aparecen incompletas. En los casos en los que no se conoce el autor ni el medio de comunicación ni el número de página, se cita directamente como fuente el Archivo Andalucita.

(3) Así consta en el acta recogida en la página 216 del tomo 100.3 de la Sección 1.ª del Registro Civil de Sevilla, en la que aparece como fecha de nacimiento el 14 de julio, aunque ella siempre declaró haber nacido el día 13 (Pintado Núñez, en entrevista telefónica celebrada el 23 de julio de 2022).

(4) Rosario Núñez refirió este hecho tanto en la entrevista que concedió a Juan Herbello para la revista cubana Circuito como en la conversación que mantuvo con un periodista de El Imparcial de Puerto Rico, ambas en 1941 (Archivo Andalucita).

(5) La revista Eco Artístico (11, 13) da testimonio de sus actuaciones en dicho local en el mes de marzo de 1920. En esa primera época se refiere a ella como “Petit Andaluza” o “Rosarito Núñez, la Andaluza”, tal vez para diferenciarla de la artista almeriense Mercedes Orihuela, que se hacía llamar “la Andalucita” y que estuvo en activo en la década de 1910.

(6) Su dominio de ese estilo le hizo ganarse el sobrenombre de “reina de las saetas”. Así la denominaba el diario catalán El Diluvio (8) coincidiendo con sus actuaciones en el Edén Concert de Barcelona en febrero de 1925.

(7) Esta noticia procede del archivo de prensa de José Luis Ortiz Nuevo —depositado en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco—, en el que no se consigna el número de página.

(8) Por ejemplo, el redactor que firmaba como Poly (6) en El Noticiero Sevillano veía en ella “una artista, una buena artista”.

(9) No obstante, a diferencia de las artistas mencionadas, que solían decir el cante flamenco con música de orquesta, la Andalucita permanecía fiel al tradicional acompañamiento de guitarra.

Referencias bibliográficas:

Archivo Andalucita: Colección privada (recortes de prensa, fotografías, programas de mano, folletos, cartas, certificados). Berazategui.

—Blas Vega, José y Manuel Ríos Ruiz (1988): Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco (2 vols.). Madrid: Cinterco.

Castilla (25 mayo 1924): “Otros teatros”, 15, p. 17.

Castilla (1 junio 1924): “Otras noticias”, 16, p. 16.

Diario Universal (3 septiembre 1923): “Varietés. Romea”, 10.323, p. 2.

Eco Artístico (29 febrero 1920): “Salón Imperial”, 353, p. 11.

Eco Artístico (15 marzo 1920): “Sevilla. Salón Imperial”, 354, p. 13.

El Defensor de Granada (29 junio 1921): “Rosarito Núñez”, 19.576, p. 3.

El Diluvio (6 febrero 1925): “Music Halls. Edén Concert”, 32, p. 8.

El Diluvio (7 febrero 1925): “Las novedades que se ofrecen al público en el Edén Concert”, 33, p. 13.

El Noticiero Sevillano (23 septiembre 1921): “Salón Imperial. Función patriótica, con asistencia de los Infantes”, 11.023, p. 6.

La Unión (23 septiembre 1921): “En el Imperial” (s. p.).

—Núñez Sánchez, Rosario (16 junio 1941): “La Andalucita en La Mallorquina”, en El Imparcial (s. p.).

—Ortega Castejón, José Francisco, Luis Soler Guevara, Rafael Ruiz García y Antonio Gómez Alarcón (2019): Malagueñas, creadores y estilos. Murcia/Málaga: Universidad de Murcia/Universidad de Málaga.

—Poly (7 octubre 1921): “Salón Imperial. ‘La Andalucita’”, en El Noticiero Sevillano, 11.036, p. 6.

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Categoría: Bailaora, Cantaora
  • Jose fernandez comentó:

    Hola, he asomado en tu blog, casualmente, interesado por tener alguna noticia de las cantaoras que dan argumento a la Antologia de Carmen Linares. Me parece un trabajo estupendo esto que he encontrado. Muchas gracias. No podré seguir mucho el blog, pero lo coloco en favoritos. Un saludo muy cordial

    • Ángeles Cruzado

      Ángeles Cruzado comentó:

      ¡Muchas gracias, José! Un cordial saludo.

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