Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Consuelo la Trianita, cantaora en un mundo de hombres (II)

El 9 de septiembre de 1926, acompañada a la guitarra por Fidel García, Consuelo Ródenas actuó en el Parque de la Alamedilla de Salamanca, donde fue la encargada de cerrar un cartel compartido con dos cantaores locales, El Rojo y Natalio Fernández. Tanto el hecho de ocupar ese lugar preferente en el programa como la especial atención que le dispensó la prensa dan una idea de su importancia artística. A pesar de su extensión, no me resisto a transcribir la crónica completa, por su riqueza descriptiva. La firma un tal Jam:

Consuelito, la gitana cañí, que canta flamenco en la Alamedilla.

Consuelo, Consuelito Ródenas la Trianita, ha salido un día del Albaicín, de Triana o de la Caleta, y ha descendido una buena noche de estas de verano sobre el coquetón y sencillo escenario de La Alamedilla, atraída sin duda por el montón de flores y la profusión de luces que lo adornan.

Salamanca ha querido ver la estrella que se posa suave junto al kiosco, y ha creado el conflicto mayor de orden público que es dable suponer sobre estas latitudes.

Noche de domingo.

Plaza Mayor de Salamanca en 1910. Foto de Morelló i Nart. Fuente: Salamanca en el ayer.

Plaza Mayor de Salamanca en 1910. Foto de Morelló i Nart. Fuente: Salamanca en el ayer.

Como mariposas, salmantinos y salmantinas, muchachitas bonitas como luceros, giran en compactas filas alrededor de la rotonda donde se halla el escenario. De vez en cuando un afortunado mortal, protegido por los guardias, logra un asiento junto a un velador, y una ovación «cariñosa» por parte de los cientos y cientos de personas que esperan igual ventura.

Sobre el tablado, acompañado por el «tocaor» Fidel García, impone silencio el Rojo.

La guitarra, mimosa, retozona o alborotada, inicia con sus arpegios, y el «cantaor» se arranca por peteneras, tarantas o malagueñas.

Una ovación y Natalio Fernández, inimitable imitador de Cepero, sucede al Rojo, tan popular y tan conocido de todos los salmantinos, mantenedor por estas tan poco flamencas latitudes del fervor por el cante.

Tiene estilo el «cantaor» y el público, que allá lejos se desdibuja en los obscuros cada vez más pronunciados de la carretera, esfuerza el oído para atrapar la última nota.

Retrocede el tocaor al centro del pequeño escenario y a su lado, seria muy seria, como esas vírgenes orientales cuando cumplen sus ritos sagrados, se sienta Consuelo.

Consuelito es la gitana cañí, de remos finos, gesto picaresco y habla andaluza más pronunciada.

Ni un gesto sin embargo, cuando canta. Sólo el pie menudo, calzado en zapatito rojo, golpea nervioso en la tarima siguiendo el ritmo seguro de la guitarra.

Fandanguillos, soleares, caracoles.

Jardines de la Alamedilla, Salamanca. Fuente: Salamanca en el ayer.

Jardines de la Alamedilla, Salamanca. Fuente: Salamanca en el ayer.

A medida que la guitarra desgrana sus notas dolientes, Consuelo engarza sus coplas a las que presta con su voz sentimiento vario. Dolor, alegría, rabia, surgen alrededor de coplas que cantan celos, amores satisfechos, pérdidas irreparables.

Se mancha un cristá, se limpia
y otra ve vuerve a brillá;
cuando una mare se muere
no se la vuerve a ver má.

Consuelito, segura dentro de su nerviosismo de raza, sigue y sigue cantando.

Ahora es el clásico fandanguillo el que presta con su música acariciadora y doliente, motivo para la copla.

¿Cómo quiere que te quiera
si yo no pueo quererte;
déjame que te mardiga
y que te desé la muerte,
ya que Dio no te castiga.

La guitarra vibra, y sus falsetas originales y sus breves interrupciones, pestan extraña armonía, llena de sentimiento, al espectáculo un poco primitivo y extrañamente bravío.

El público aplaude, y otra, vez y otra, «cantaores», «tocaor» y «cantaora», siguen incansables el engranaje armónico de sus músicas.

La última de Consuelo es una saeta.

Capilla del Cristo de los Milagros de Salamanca. Foto de Ansede y Juanes, ca. 1928. Fuente: Salamanca en el ayer.

Capilla del Cristo de los Milagros de Salamanca. Foto de Ansede y Juanes, ca. 1928. Fuente: Salamanca en el ayer.

Cuando terminado el espectáculo, regresa a la ciudad; ante la verja del Cristo de los Milagros, canta la copla más sentida de la noche, mientras en los derribos inmediatos de la Gran Vía el público, estacionado, siente en su pecho algo de la fe inconmovible de la gitana, mitad virtud, mitad fanatismo de raza” (El adelanto, 10-8-1926).

En septiembre de 1926, la Trianita participó en un concierto de cante y baile flamenco que se ofreció en el Monumental Cinema de Madrid, con un reparto de lujo en el que destacaba la presencia del “patriarca del cante ‘jondo’ D. Antonio Chacón y del emperador de la guitarra Ramón Montoya” (ABC, 12-9-1926).

La primera parte consistió en una zambra gitana, en la que la Alfonsina, Goyita Herrero, Gabrielita la del Garrotín y Ramironte bailaron con el cante de la Trianita, el Americano, el Niño de Alcalá y el Niño de Utrera, acompañados a la guitarra por Enrique Mariscal, Manuel Martell y Patena Chico. La segunda parte corrió a cargo de los cantaores Carmen Espinosa ‘la Lavandera’, Emilio ‘el Faro’, Niño de Valdepeñas, Angelillo y don Antonio Chacón, con la sonanta de Ramón Montoya.

La Copa Pavón de 1926

Unos días más tarde comenzaron las sesiones eliminatorias del certamen de cante jondo Copa Pavón 1926, a las que concurrieron artistas, tanto profesionales como aficionados, procedentes de distintos lugares de España. La Cartagenera, La Pescadora, la Ciega de Jerez, Pablo Pantoja, El Chata, Angelillo, Niño de Alcalá, Niño de Valdepeñas, Niño de Utrera, Niño de Puertollano, Eugenio Villarrubia, Rosario la Cordobesa, Manuel Vallejo, Manuel Torres y la Trianita fueron algunos de los cantaores que compitieron por el prestigioso trofeo, acompañados por las guitarras de Luis Yance y Carlos Verdeal.

Rosario la Cordobesa, con mantilla, en una kermesse celebrada en Madrid (La Voz, 5-8-1930).

Rosario la Cordobesa, con mantilla, en una kermesse celebrada en Madrid (La Voz, 5-8-1930).

Presidido por Pastora Imperio, el jurado estaba compuesto por artistas, literatos y periodistas de la categoría de Julio Romero de Torres, Jacinto Guerrero, José María Granada o Víctor Rojas. La final del concurso se celebró el 27 septiembre y la Copa Pavón recayó en Manuel Centeno. “Fueron concedidos además tres accésits a Angelillo, La Trianita y El Chata” (Heraldo de Madrid, 28-9-1926). Sin embargo, el resultado no fue del agrado de todos. La crónica del Heraldo de Madrid ofrece algunas claves sobre lo sucedido aquella noche:

“El fallo del Jurado fue acogido por el público con la pasión propia del ambiente, muy caldeado y dividido en favor de los tres o cuatro ídolos, entre los que estaba realmente entablada la lucha.

Manuel Torres, el maestro gitano del verdadero cante, no fue escuchado con todo el respeto que se le debía, sin duda porque el auténtico cante jondo no es, como a primera vista pudiera creerse, el más entendido y mejor gustado por los auditorios profanos.

Manuel Vallejo, ganador de la Copa Pavón el año pasado, no tuvo tampoco gran fortuna anoche. Ha perdido muchas facultades y es muy otro hoy al que ovacionamos en el anterior certamen.

Sin disputa, de todos los ‘ases’ que se han presentado ahora, Manuel Centeno es quien puso anoche más estilo, más facultades y más entusiasmo en la prueba” (Heraldo de Madrid, 28-9-1926).

Segunda Llave de Oro del Cante

El 5 de octubre se celebró en el Teatro Pavón una velada flamenca anunciada como “competencia de ‘ases‘”, en la que actuaron “Escacena, Cepero, Angelillo, El Chata, Trianita, Jaro I y otros valiosos cantadores” (La Libertad, 5-10-1926). En ella se hizo entrega a Manuel Vallejo de la segunda Llave de Oro del Cante, a modo de desagravio por no haber conseguido renovar su título de ganador de la Copa Pavón.

Entrega de la Llave de Oro del Cante a Manuel Vallejo, Teatro Pavón de Madrid.

Entrega de la segunda Llave de Oro del Cante a Manuel Vallejo, Teatro Pavón de Madrid.

Al día siguiente el Monumental Cinema de Madrid acogió un concierto flamenco protagonizado por los siguientes artistas: Goyita Herrero, Gabrielita Clavijo, la Alfonsina y Estampío, al baile; la Lavandera, la Trianita, el Americano, el Niño de Madrid, el Niño de Alcalá, Juan Soler ‘el Pescadero’, Cabrerillo y Manuel Centeno al cante; con las guitarras de Ramón Montoya, Manuel Martell y Florencio Campillo (ABC, 6-10-1926).

Tras el accésit conseguido en la competición por la Copa Pavón, Consuelo Ródenas gozaba ya de indudable prestigio. Buena muestra de ello es su contratación por Pastora Imperio como cantaora del cuadro flamenco con el que se presentó en el Teatro Nuevo de Vitoria, que tuvo que colgar el cartel de “no hay billetes”. La parte musical corrió a cargo de los guitarristas Víctor Rojas y Antonio Romero (Heraldo Alavés, 11-12-1926). El contacto entre ambas probablemente se estableciese a raíz de la participación de la Trianita en el citado concurso, en el que, como se ha dicho, la célebre bailaora ejerció como presidenta del jurado.

En enero de 1927 Consuelo debutó en el Salón Imperial de Sevilla, que ofrecía un programa de cine y variedades en el que también figuraban artistas como Teresa Prado, Mari Domínguez, Esperanza Fernández o Bertini. Después de ese compromiso, le perdemos la pista durante dos largos años, en los que la hemeroteca no nos ofrece ninguna referencia sobre su paradero.

Algunos cantes de Consuelo la Trianita, con la guitarra de Ramón Montoya:


Consuelo la Trianita, cantaora en un mundo de hombres (I)

Hace unos meses, el investigador Pedro Moral compartió en su canal de YouTube, Flamendro, dieciséis registros sonoros de La Trianita acompañada a la guitarra por Ramón Montoya, y aportó las referencias de diez cantes más, impresionados todos ellos en 1929 para La Voz de su Amo. Ése ha sido el acicate que me ha llevado a la hemeroteca en busca de datos que nos permitan arrojar luz sobre la vida y la trayectoria artística de esta cantaora, a quien hay que reconocer el mérito de abrirse camino en un mundo eminentemente masculino, como era el del cante flamenco en aquellos años.

Entrega de la llave de oro del cante a Manuel Vallejo. Teatro Pavón de Madrid, 5 de octubre de 1926.

Entrega de la llave de oro del cante a Manuel Vallejo

Dan testimonio de ello los carteles de la ópera flamenca, en los que, por lo general, y con la excepción de unas cuantas figuras de relevancia, están en clara minoría las mujeres y la presencia femenina suele circunscribirse al apartado del baile, que normalmente se ofrecía en el fin de fiesta.

También es muy significativa, en este sentido, la fotografía que inmortaliza el momento en que Manuel Torres hace entrega de la llave de oro del cante a Manuel Vallejo ante un nutrido grupo de artistas. Está tomada en 1926 en el Teatro Pavón de Madrid y entre sus protagonistas sólo aparece una mujer, La Trianita. Una imagen vale más que mil palabras.

Las pesquisas nos llevaron hasta la bailaora Encarnación Sánchez, la Trianita, que desarrolló una brillante carrera en los escenarios de variedades españoles durante toda la década de 1910, mas no se trata de la misma persona. La cantaora a la que nos referimos, que también eligió ese nombre artístico, se llamaba Consuelo Ródenas Oliver.

Las primeras referencias que nos ofrece la prensa sobre ella datan del año 1925 y la sitúan de gira por España junto a la Agrupación Sultanita, una troupe organizada por el empresario Vedrines en torno a la figura de su esposa, la canzonetista y estrella de variedades La Sultanita. Completaban el elenco las bailarinas Aurorita Imperio -hija del matrimonio-, Nieves Daris y María Morera; el Trío Genil, concertistas de guitarra; la pareja de bailes españoles Las Romanitas, el bailaor Lucianillo (1), los cantaores El Canario y Antonio Pozo ‘el Mochuelo’; el guitarrista Luis Yance y la cantaora Consuelo la Trianita, que en ocasiones también se anunciaba como Consuelo la Trianerita.

La Sultanita (Mundo Gráfico, 18-7-1923)

La Sultanita (Mundo Gráfico, 18-7-1923)

La compañía actuó en el mes de mayo en el Teatro Mora de Huelva y en el Salón Ramírez de Córdoba, y regresó a esta ciudad en julio para presentarse en el Teatro Stadium. En agosto pasaron por el Salón Olimpia de Écija, en septiembre por el Teatro Cervantes de Albacete y en octubre se les pudo ver en el Teatro Guerra de Lorca (Murcia). Aunque en todos estos lugares cosecharon abundantes aplausos, es la prensa lorquina la que nos ofrece una crítica más detallada sobre la actuación de Consuelo Ródenas, que fue una de las triunfadoras de la noche, lo mismo que su acompañante, Luis Yance:

“‘La Trianitacanta muy bien sus cantos flamencos, acompañada por el justamente llamado ‘mago de la guitarra’, al que se oye con delectación. […]
Todos los artistas fueron aplaudidísimos, y a todos se les hizo prolongar el programa” (La Tarde de Lorca, 16-10-1925).

“La Trianita es una cantante del llamado canto flamenco, dotada de buena voz y gusto exquisito, que canta los aires populares de la región andaluza, con estilo neto, clásico, sin esas mistificaciones y adulteraciones que vienen sufriendo los aires regionales todos, por el empeño de llevarlos al papel pautado. […]

Por eso me gusta la Trianita cantando aires andaluces no sujetos a ‘solfa’ y sobre todo, al compás de una guitarra que es el único e insustituible instrumento de estos cantos; y cuando el guitarrista es como Luis Yance, mejor, porque […] Yance es, en su género, un guitarrista de cuerpo entero” (Juan del Pueblo, La Tarde de Lorca, 17-10-1925).

El guitarrista Luis Yance.

El guitarrista Luis Yance.

En esa época, siguiendo el ejemplo del famoso concurso de Granada de 1922, proliferaron los certámenes de cante, como el celebrado en el Salón San Lorenzo de Córdoba los días 24 y 25 de agosto de 1925, con un lleno hasta la bandera. Entre los participantes se encontraba Consuelo la Trianita, que “dijo sus tarantas y fandanguillos con excelente voz y gran sentido de lo que dice, siendo muy aplaudida”. Actuó a continuación El Canario, que “cantó bien, con gusto y voz, pero hay que largarle a las coplas una mijita de salero para que la cosa resulte flamenca y graciosa”. Los acompañó a ambos Luis Yance, “que deleitó una vez más al público con su vigüela que en sus manos es una orquesta reunida. Con la guitarra de Yancer (sic) no hay quien cante mal” (La Voz, 25-8-1925).

Unos días más tarde se celebró un nuevo concurso en la Plaza de Toros de esa ciudad, en el que se disputó la Copa de Córdoba. Las bases establecían que sólo podrían presentarse artistas profesionales y que el público sería el encargado de juzgar a los participantes. “Cada espectador tiene el derecho a emitir su voto a favor del que más le haya gustado y las candidaturas […] van impresas al dorso de los billetes de entrada” (La Voz, 3-9-1925).

El cantaor Antonio Pozo, el Mochuelo.

El cantaor Antonio Pozo, el Mochuelo.

Además de El Mochuelo y el Niño de Marchena, que cantaron como invitados, concurrieron un total de seis cantaores, entre los que Consuelo Ródenas era la única mujer. El acompañamiento corrió a cargo de los guitarristas Luis Yance y El Tripa. Tras el escrutinio, resultó ganador el Niño de Tetuán, aunque hubo quien mostró su descontento, por el escaso número de votos emitidos y por considerar que los cantes ejecutados por la mayoría de los artistas -muy del gusto de la época- no gozaban de la categoría suficiente para hacerlos merecedores de ese premio:

“… De las 6.000 personas que aproximadamente había en la plaza sólo han votado 1.302.

El resultado ha sido el siguiente:

Niño de Tetuán, 655 votos; El Canario, 340; Niño de Bronce, 187; El Pena (de Sevilla), 107; La Trianita, 7, y el Niño de Valdepeñas, 6. […]

A nuestro juicio, como aficionados, el premio ‘Copa de Córdoba’ no debió concederse a ninguno de los concursantes.

Pero en todo caso […] la hubiésemos concedido al Niño de Bronce, único que dijo cantes de categoría: soleares, seguidillas y martinetes.

Fue el único flamenco del concurso. Los demás no hicieron más que entonar cantes livianos e intentar con bastante desacierto remedar los cantes de Chacón y Juan Breva. ¡Qué valor!

Concursos como éste, quitan la afición al público. Cuando éste debía ser más cuidado en una afición que renace, vienen industriales desaprensivos que, organizando una troupe de ‘cantaores’, van de pueblo en pueblo ofreciendo concursos como el presente, en el que hemos oído hasta guajiras. ¡El colmo!…” (La Voz, 8-9-1925).

El Niño de Marchena

El cantaor Niño de Marchena.

En marzo de 1926, “‘la Trianerita’, artista de mucha voz y estilo” (Las Provincias, 28-3-1926), fue contratada en el Teatro Chapí de Villena (Alicante), para cantar saetas durante la proyección de la película El niño de las monjas, de Antonio Calvache, que incluye escenas de la Semana Santa sevillana.

Durante todo el mes de mayo, se anunció en el Bar Azul de A Coruña “la cantadora de flamenco sin rival, por tarantas, Consuelito Ródenas, acompañada por el gran y conocidísimo profesor de guitarra Ramón Montoya (hijo)” (El Noroeste, 5-5-1926). En contra de lo que suele ser habitual, la prensa publicaba el programa previsto para los tres conciertos que se ofrecían cada día, “de 3 a 4, de 8 a 9 y de 10 a 12”. Ello nos da una idea del amplio repertorio que dominaba la cantaora, que resumimos a continuación (2):

Bulerías, soleares (soleares por Sevilla), bulerías por soleares, granaínas (granaína de Chacón), medias granaínas (media granaína de Chacón), fandanguillos (fandanguillos de Córdoba, por Granada, alosneros, huelvanos, marcheneros, de Cepero), malagueñas (malagueñas por la Niña de los Peines, por Levante, de Chacón), tarantas (tarantas por cartageneras, del Cojo de Málaga), caracoles, tientos, zambra gitana y jota aragonesa (El Noroeste, 5 a 28-5-1926).

Tras sus “brillantes actuaciones” en el Bar Azul, que se vio “lleno a diario”, la prensa se refería a Ramón Montoya (hijo) y Consuelo Ródenas ‘La Trianita’ como “prodigioso ‘tocaor’” y “maestra”, respectivamente, “en esa sugestiva y pintoresca modalidad del arte que se llama el ‘cante jondo’” (El Noroeste, 16-6-1926).

Petra García Espinosa, la NIña de Linares

La cantaora Petra García Espinosa, la NIña de Linares.

Una vez cumplido ese compromiso, ambos fueron contratados para intervenir en la zambra gitana incluida en el sainete El niño de oro, de José María Granada, que en los meses de junio y julio fue representado por la compañía de comedias de Aurora Redondo y Valeriano León en el Teatro Rosalía de Castro de A Coruña y en el Tamberlick de Vigo. La “célebre cantadora” obtuvo “un éxito especial [….], cantando muy bien las granadinas acompañada a la guitarra por el maestro Montoya (hijo)” (El Ideal Gallego, 15-6-1926). Asimismo, la pareja actuó a finales de junio en el Teatro Principal de Lugo, que ofrecía un programa de cine y variedades (El Progreso, 25-6-1926).

Durante el verano de 1926 La Trianita también se presentó en el Teatro Pavón de Madrid, junto a artistas como el Chato de las Ventas, Niño de Linares, José Cepero, Manuel Escacena o José Pavón (El Liberal, 27-7-1926); y en el Teatro Nuevo de Zamora, compartiendo cartel con El Macareno, el Niño de Triana, la Niña de Linares y el Niño de Tetuán, con las guitarras de Jorge López ‘Petaca’, Habichuela Chico y Manuel Bonet (Heraldo de Zamora, 31-7-1926).

Algunos cantes de Consuelo la Trianita, con la guitarra de Ramón Montoya:


Notas:
(1) Podría tratarse de Luciano Rodríguez, que más tarde adoptaría el nombre artístico de Antonio Virutas.
(2) Se transcriben las denominaciones de los estilos tal y como aparecen en la prensa.


La Niña de Linares, una diva del cante flamenco (y V)

Cantaora en tiempos convulsos

En el verano de 1936 la Niña de Linares se encuentra en un momento de intensa actividad, que no se ve interrumpida por el estallido de la Guerra Civil, pues la cantaora pone su arte al servicio de su compromiso político. En el mes de septiembre se enrola en dos expediciones de artistas organizadas por el diario Las Noticias de Barcelona y enviadas al frente de Aragón con el fin de “proporcionar a los bravos milicianos que luchan en el mismo unas horas de distracción y alegría” (El Diluvio, 4-9-1936).

El primer grupo, formado por varias decenas de actores, actrices, músicos y artistas de variedades, sale día 3 con destino a Caspe, escoltado por “la centuria ‘Rafael Fuster’, del cuartel Carlos Marx (P.S.U.C.), con la escuadra de gastadores, banda de trompetas y tambores, bandera y música” (El Diluvio, 4-9-1936). El gran éxito obtenido por esta iniciativa lleva a los organizadores a enviar una segunda caravana, que parte siete días más tarde hacia Barbastro. En ambas figura la Petra García Espinosa, acompañada por el guitarrista Manolo Torres.

A su regreso del frente, sigue actuando en distintas salas de la Ciudad Condal, socializadas por el Sindicato Único de Espectáculos Públicos de la C.N.T. (1). En el mes de septiembre se anuncia en el Circo Barcelonés, que ofrece un amplio programa de variedades encabezado por Jaime Planas y su orquesta. Además de un “cuadro flamenco integrado por el ‘Cojo de Málaga‘, Rocío de Triana, Julia Borrull, José Zubiela, Aguilera, ‘Andrina y Mercé’” (La Humanitat, 23-9-1936), en el cartel figuran Manolo Torres y la Niña de Linares, “estrella de la canción”, que “cantó varios cuplés, destacando uno que por su fervor patriótico fue entusiásticamente aplaudido” (El Diluvio, 22-9-1936).

Según Martín Corrales (2000), la artista jienense “contaba en su repertorio con cantes con letras de claro contenido social y anticolonialista, como se pone de manifiesto en [las] ‘Malagueñas de la Guerra’ (publicitadas como una supercreación de Niña de Linares) y las posteriores tarantas” (2) (p. 95).

Durante el mes de noviembre de 1936 también se puede ver a Petra García en el Teatro Tívoli (Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 2-11-1936) y en distintos music halls controlados por la C.N.T., como el Concert Sevilla (El Diluvio, 10-11-1936).

En julio de 1937, acompañada a la sonanta por Manolo Torres, actúa en el Teatro Albéniz de Gerona, que ofrece un programa de cine y variedades (Gerona CNT, 18-7-1937); y en el mes de noviembre se presenta en el Teatro Municipal de la misma ciudad, junto a una “Compañía de Atracciones y Variedades Socializada CNT”, formada por “Asunción Balsells, Luisa Gargallo Andrina, Hermanos Gómez, Xalma y Tip-Top”, Goyesca y los gimnastas Ferrer, entre otras atracciones de varietés (Front, 20-11-1937).

Actuación de la Niña de Linares en Gerona (Gerona CNT, 18-7-1937)

Anuncio de la actuación de la Niña de Linares en Gerona (Gerona CNT, 18-7-1937)

Ni los rigores de la guerra consiguen frenar al público, que acude en masa a estas funciones en busca de evasión:

“Otro nuevo golpe a las variedades, y también a taquilla rebosante. No pasan días por nosotros. Ni acontecimientos. Pero es lo que algunos se dicen: Olvidemos por unos momentos el horror de la tragedia, y, de paso que vayan viniendo los artistas, que también tienen derecho ¡caramba! […]
Todos los números del programa se aplaudieron y hasta se repitieron en las tres secciones. […]
Niña de Linares todavía canta para que se la pueda oír. En su especialidad, es una cantadora fina y elegante. Goyesca es una estrella fija del baile, y no errante. Manolo Torres sabe dialogar con la guitarra en la mano” (L’Autonomista, 22-11-1937).

Durante el año 1938, Petra García recorre distintas ciudades de la cuenca mediterránea junto a la Compañía de Revistas Ultramoderna, dirigida por Miguel Díaz y Antonio Angulo, que lleva a escena Las colegialas. La obra no tiene mayor pretensión que “ofrecer una serie de exhibiciones frívolas en un enlace de continuidad, rodeadas de una corte de mujeres atractivas, dentro de un marco lujoso en decoración y colorido” (Heraldo de Castellón, 14-1-1938).

Entre las variadas escenas que componen la revista, destaca una “de arte flamenco, en la que son primeras figuras ‘Niña de Linares‘ (3), […] la escultural bailarina, evocadora del arte gitano, Encarna Barceló, y el formidable tocador de guitarra, Manolo Torres” (El Luchador, 26-1-1938). El elenco también cuenta con un grupo de coristas.

La Niña de Linares

La Niña de Linares

Las colegialas se estrena el 13 de enero en el Teatro Municipal de Castellón y unas semanas más tarde es presentada en el Teatro Principal de Alicante, donde la “Niña de Linares, gran figura del arte gitano, […] así como su tocador, Manuel Torres, obtienen un señalado éxito” (El Luchador, 28-1-1938). En el mes de febrero la revista se lleva a escena en el Teatro Romea de Murcia, con gran éxito de público” (Confederación, 12-2-1938), y de allí pasa al Teatro Máiquez de Cartagena (Cartagena Nueva, 18-2-1938).

En diciembre de ese año, la Niña de Linares y Manolo Torres también participan en un homenaje a Durruti que se celebra en el Teatro Cómico de Barcelona, a beneficio de las Milicias de Cultura de la División 26 (Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 12-12-1938).

Últimas referencias

Una vez finalizada la contienda, Petra García Espinosa continúa con su actividad en distintos teatros, cines y cabarets de Barcelona. Participa en revistas (4) y en programas de variedades (5), en ocasiones combinados con la exhibición de películas (6), y también en espectáculos flamencos.

Así, por ejemplo, interviene en un festival en el que se disputa la Copa 1940 al mejor cantaor (La Vanguardia, 23-2-1940) y en un homenaje al Cojo de Málaga (La Vanguardia, 30-4-1940), celebrados ambos en el Teatro Circo Barcelonés. En ese mismo escenario tiene lugar, en 1941, un espectáculo de ópera flamenca en honor de José Grau, en el que intervienen, entre otros artistas, la “Niña de Málaga, Angelita de Cádiz, Conchita Borrull, Niño Constantina, Gran Fanegas, Niña Linares” (La Vanguardia, 29-10-1941).

Conchita Borrull (bailando) en el Villa Rosa

Conchita Borrull (bailando) en el Villa Rosa

La jienense, “estrella máxima del cante andaluz”, también participa en la Semana Andaluza de El Cortijo (La Vanguardia, 24-9-1941), en los festejos populares (7) organizados por la Central Nacional Sindicalista en la Plaza de Cataluña para celebrar el IV aniversario de la liberación de Barcelona (Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 25-1-1943), y en el espectáculo ‘La danza y la copla’, que se ofrece en el Patio Andaluz de Xauen bajo la dirección de Guerrita (La Vanguardia, 8-2-1944).

Asimismo, según Blas Vega (1999), en los años cuarenta Petra García, junto con el guitarrista Manolo Bulerías, asume la dirección del local La Feria, sito en la calle de Guardia, que cuenta “con un gran cuadro de arte andaluz por el que pasó Corrohumo, Fanegas, Niña de la Sierra, La Cordobesita, Enrique Orozco y los guitarristas Luis Porras y El Brillantes” (p. 20).

La última referencia a la artista jienense que hemos localizado en la prensa de la época la sitúa en el Teatro Romea de Barcelona, donde la Compañía de Irene López Heredia estrena en 1946 el drama sacro en tres actos y trece cuadros Jesús Nazareno. En el reparto destacan los actores Asunción Montano, Vicente Soler, José Bruguera y María Luisa Tejedor, en los papeles principales, así como “la ‘Niña de Linares’ y el ‘Niño de Rueda’, que cantaron con buen estilo unas inspiradas ‘saetas’” (La Vanguardia, 7-4-1946).

Petra García Espinosa falleció en Barcelona, víctima de un infarto de miocardio, el 23 de mayo de 1989. Tenía su domicilio en el número 42 de la Calle Nueva de la Rambla, en pleno Barrio del Raval (9). Había cumplido 81 años de edad y llevaba décadas apartada de los escenarios.

Cancionero de la Niña de Linares

Cancionero de la Niña de Linares

Nos queda su legado musical, que consta de más de una treintena de registros sonoros (10), impresionados en los años 20 y 30 para las casas Pathé (4 cantes en 1925, con la guitarra de Petaca), Gramófono (16 cantes grabados entre 1928 y 1929, con la guitarra de Ramón Montoya), Parlophon (una docena de cantes registrados en 1929 con la sonanta de Manolo de Badajoz y cuatro más en 1930, con la guitarra de Miguel Borrull), y Odeón (al menos dos cantes grabados en 1934 con la sonanta de Borrull).

Notas:

(1) “A partir del 18 de julio, las salas de espectáculos pasaron a depender de los sindicatos anarquistas, especialmente del Sindicato Único de Espectáculos Públicos de la C.N.T., quedando socializados” (Martín Corrales, Eloy, “El flamenco en la Barcelona revolucionaria: julio de 1936 a mayo de 1937”XXVIII Congréso Arte Flamenco, 2000, pp. 83-97. 2000).

(2) Martín Corrales (2000; p. 95) reproduce algunas de esas letras reivindicativas que Petra García Espinosa cantaba por malagueñas y por tarantas, y que afirma haber extraído del Libro de cantos andaluces dedicado a Niña de Linares, Alma de Andalucía (1935).

(3) Petra García Espinosa, además de cantar, da vida a “Soledad, la mujer severísima del bandolero” (Confederación, 12-2-1938).

(4) Por ejemplo, en 1939, Petra García interviene en la revista ‘Ritmo y rumba’, que se ofrece en el Teatro Tívoli (La Vanguardia, 20-6-1939), y en un espectáculo arrevistado que programa el Circo Barcelonés (La Vanguardia, 14-10-1939).

(5) Petra García se anuncia en el Teatro Cómico (La Vanguardia, 23-2-1940), en el Cabaret del Molino (Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 6, 13 y 20-5-1940) y en el Teatro Circo Barcelonés (La Vanguardia, 28-3-1941; 24-4-1942; 22-1-1943), entre otras salas, en sendos programas de variedades.

(6) El Cine Selecto (La Vanguardia, 3 a 8-12-1940; 30-6 a 12-7-1942; 23 a 28-3-1943; 1 a 6-6-1943), el Cine Unión (La Vanguardia, 19 a 24-8-1941; 18 a 21-8-1943; 23 a 28-2-1943; 30-9-1943), el Cine Edén (La Vanguardia, 10 a 12-10-1941; Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 27-7-1942), el Cine Roxy (La Vanguardia, 25-10-1943), el Cine Iris (La Vanguardia, 16 a 19-2-1943), el Cine Apolo (La Vanguardia, 4 a 8-5-1943), el Teatro Condal (La Vanguardia, 22 a 26-6-1943; 9-9-1945), el Cine Eslava (Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 9 a 15-8-1943), el Cine América (La Vanguardia, 17 a 22-8-1943) y el Cine Olimpia (La Vanguardia, 21-4-1945) son algunas de las salas que ofrecen sesiones de cine y variedades, con la participación de la Niña de Linares.

(7) El programa incluye un “Cuadro folclórico andaluz. Guitarristas: Manuel Flores Amaya, Mariano García y Paquito Flores. Cantadores: Niña de Linares y Niño de Cartagena. Bailarinas: el gran conjunto de bailarinas de sevillanas…” (Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 25-1-1943).

(8) Blas Vega, José, “Recorrido por la Barcelona de los cafés cantantes y de los colmaos flamencos, La Caña, 1999, nº 25, pp. 18-24.

(9) Así en su acta de defunción, en el Registro Civil de Barcelona.

(10) Estos discos contienen distintos estilos de fandangos, granaínas, malagueñas, caracoles, taranta, minera, milonga, soleá, seguiriya y campanilleros. Incluimos aquí sólo los cantes que hemos podido localizar, gracias a la generosidad del investigador y coleccionista Luis Soler Guevara, lo cual no significa que sean los únicos que registró.


La Niña de Linares, una diva del cante flamenco (IV)

En octubre de 1934 la Compañía de Comedias y Arte Gitano presenta La zambra de Chorro Jumo en el Monumental Cinema de Zaragoza. Allí derrocha “gracia y estilo, y rompen el aire de la sala fandanguillos, fandangos y soleares, y no falta la sentida saeta que brota como trino quejumbroso del corazón herido de la ‘Niña de Linares’” (La Voz de Aragón, 18-10-1934). Todos los componentes del elenco “se lucieron en su labor, haciendo llegar al público […] la emoción de sus cantos y el dinamismo de sus sugestivas danzas” y el respetable les “tributó nutridos y prolongados aplausos” (La Voz de Aragón, 19-10-1934).

La Tanguerita en "La zambra de Chorrojumo" (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

Elenco de La zambra de Chorrojumo (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

Tras debutar en el Teatro de los Campos Elíseos de Bilbao (¡Tararí!, 1-11-1934), la troupe emprende un periplo por tierras gallegas, que comienza en el Teatro Jofre de El Ferrol con un éxito arrollador. El numeroso público que acudió al estreno “no salió defraudado ni mucho menos, sino admirado, entusiasmado ante el mérito, valor y belleza insospechable de este espectáculo”. Aunque todos los artistas participantes merecen grandes elogios, quien se lleva la palma, una vez más, es la artista linarense:

“… algunas figuras destacan poderosamente, con toda la fuerza y brillo del genio del arte. Nos referimos, claro está, a la Niña de Linares, la célebre súper-vedette de la ópera flamenca. Nos hallamos ante un nuevo astro de la escena española.
Como actriz se nos reveló ayer, y supo poner un sello de arte, tan inconfundible, tan suyo, que la escena ha resultado pequeña. Fue su labor tan completa que llenó el palco escénico con su presencia. Ella, Niña de Linares… y después muchas. En las inflexiones de su voz, en sus gentes vibra el alma de la tierra andaluza. La ductilidad de su expresividad es tal, que sabe, como ninguna otra, hacer llegar al espectador la ternura, la angustia, la acidez de una ironía, la alegría de su risa que es como una copla, que se desgrana en la noche, bajo la reja cuajada de albahaca y claveles, plena de sugerencias…
Cantando no queremos descubrirla. Es la reina de los campanilleros; pero peteneras, caracoles, fandanguillos, toda la gama del género flamenco tiene en ella su más fiel intérprete. Su éxito culminó ayer en la saeta salmodia llena de místico fervor, que canta en el primer acto. Para ella fueron las mejores ovaciones de la noche (Muy merecidas)” (El Correo Gallego, 13-11-1934).

La Niña de Linares (El Diluvio, 2-4-1936)

La Niña de Linares (El Diluvio, 2-4-1936)

El 14 de noviembre La zambra de Chorro Jumo se lleva a escena en el Teatro Principal de Santiago de Compostela (El Eco de Santiago, 12-11-1934); el 15, en el García Barbón de Lugo (El Pueblo Gallego, 13-11-1934); el 17, en el Principal de Pontevedra (El País, 15-11-1934); el 18, en el Principal de Orense (La Zarpa, 14-11-1934), donde permanece varios días en cartel; el 23 llega al Teatro Círculo de Lugo (El Progreso, 22-11-1934) y el 25 se presenta en Monforte de Lemos (El Pueblo Gallego, 23-11-1934).

En todos esos lugares la obra cosecha clamorosas ovaciones por mor de la extraordinaria labor de sus intérpretes: Miguel Borrull, “el virtuoso de la guitarra”, que “hizo una demostración de sus sorprendentes digitación y depurado gusto” (El Pueblo Gallego, 16-11-1934); “Conchita y Julia Borrull, dos bailarinas de lo más cañí, bellas, garbosas y castizas”; y la Niña de Linares, “musa tutelar” del espectáculo, “reina de los campanilleros, el alma de Andalucía, ritmo, pasión y sentimiento en calidad, estrofas y dinámicas danzas” (El Compostelano, 13-11-1934).

Una vez concluida su gira por Galicia, durante los primeros meses de 1935 Petra García se presenta en varios escenarios, acompañada solamente por su guitarrista, Miguel Borrull. En enero comparte cartel con distintas atracciones de variedades en el Gran Teatro Iris de Zaragoza (La Voz de Aragón, 18-1-1935); y en abril participa en un festival a beneficio del bailaor Antonio ‘Viruta’ (1) (El Diluvio, 4-4-1935) y en un concurso de saetas (La Vanguardia, 16-4-1934) que se celebran en el Teatro Circo Barcelonés.

Cartel de Un amor en España

Cartel de Un amor en España

En esa época también empieza a llegar a los cines de nuestro país el filme Un amor en España (2), rodado por la productora alemana UFA en ciudades como Sevilla y Ronda, que incluye canciones andaluzas interpretadas por la Niña de Linares acompañada a la guitarra por Miguel Borrull. Asimismo, en 1936 se estrena el documental El Guadalquivir, vena lírica del alma andaluza (3), en el que “‘la Niña de Cádiz’, ‘Niña de Linares’ y el gran ‘Fanegas’ ilustran a dúo con la guitarra la voz de una raza faraónica entresacada de las bellezas del paisaje” (La Libertad, 11-1-1936). En ese mismo año, la cantaora jienense realiza una nueva incursión en el séptimo arte, en la película María de la O, de Francisco Elías, protagonizada por Carmen Amaya.

De nuevo en la carretera con La zambra de Chorro Jumo

En mayo de 1935, la Compañía de Comedias y Arte Gitano de Petra García Espinosa debuta en el Teatro Victoria de Madrid. Como ya quedó patente en la gira anterior, se confirma que La zambra de Chorro Jumo no es más que “un pretexto para que los artistas que forman el elenco luzcan sus facultades en el arte ‘cañí’. Y lo consiguieron con justicia, pues la Niña de Linares cantó con exquisito gusto ‘fandanguillos’, ‘saetas’ y los célebres ‘campanilleros’”. También gustaron mucho las alegrías bailadas con gracia por Conchita Borrull y la maestría con que su hermano Miguel acarició las cuerdas de su sonanta (La Nación, 28-5-1935).

Todos recibieron aplausos y ovaciones, y especialmente “la ‘diva‘ mencionada, cuya garganta privilegiada domina las más diversas manifestaciones de ‘cante’ gitano” (Ahora, 29-5-1935). Sin embargo, hubo quien echó en falta un poco más de jondura:

“… los fandanguillos y las bulerías complacieron al público. Ahora bien […], ya que se anuncia una comedia de cante gitano, convendría dar algo más que fandanguillos, porque los gitanos cantan también malagueñas, soleares, seguiriyas… Y de esto hay muy poquito” (ABC, 28-5-1935).

Conchita Borrull (Estampa, 26-7-1931)

Conchita Borrull (Estampa, 26-7-1931)

En el mes de junio, la cantaora linarense lleva su espectáculo a tierras andaluzas. La zambra de Chorro Jumo es muy bien recibida en teatros como el Garnelo de Montilla (La Voz, 14-6-1935) o el Cervantes de Sevilla (ABC, 29-6-1935).

Unas semanas más tarde, Petra García se presenta en el Cine Ideal de Soria junto a la compañía de otra gran figura del cante, la Niña de la Puebla. Completan el cuadro los cantaores Luquitas de Marchena, el Cojo de Madrid y Palanca, y los guitarristas Luis ‘El Pavo’ y Luis Yance (El Avisador Numantino, 6-7-1935).

Durante el otoño de 1935, la Niña de Linares se anuncia en distintos locales de la Ciudad Condal acompañada por el guitarrista Manolo Torres. En el Teatro Circo Barcelonés (La Vanguardia, 6-10-1935) y en el Principal Palace forma parte de sendos programas de variedades internacionales. En este último se anuncia como “‘vedette’ de aire flamenco, con su gran repertorio a orquesta y guitarra, creadora de ‘María de la O’, ‘Rocío’ y ‘María Magdalena” (La Vanguardia, 16-11-1935).

En el Nuevo Mundo participa en una gran función organizada por la Asociación de Artistas del Género Flamenco de Cataluña, en la que comparte cartel con un nutrido elenco de cantaores (Niño de Triana, Niño Vallecas, Niño Cartagena, Vallejito, Niño de los Brillantes…), bailaoras (Palmira Escudero, Micaela la Mendaña, Conchita Borrull, Rafaela la Tanguera…) y guitarristas (Matilde de los Santos, Manuel Torres, Rojo el Alpargatero y Realito). El número más destacado del programa corre a cargo de los cantaores Niño de Sanlúcar, Angelita de Cádiz, Manuel Constantina, Juan Varea y, como cabeza de cartel, “la formidable estrella del cante jondo Niña de Linares” (El Diluvio, 15-10-1935).

La guitarrista Matilde de los Santos con el cantaor El Aldeano, Crónica, 2-2-1936

La guitarrista Matilde de los Santos junto al cantaor El Aldeano, Crónica, 2-2-1936

A finales de 1935, Petra García Espinosa debe someterse a una delicada operación quirúrgica que la obliga a estar varios meses apartada de los escenarios. Para celebrar su recuperación, en febrero de 1936, la artista ofrece un ágape a un grupo de amigos y admiradores, entre los que se encuentran el doctor Emilio de Castellarnau, el poeta Rafael de León, el maestro Quiroga y un representante del Teatro Olympia de París, con el que “se firmó un contrato (4) que nos privará por una temporada de oír nuevamente a la inteligente intérprete del cante andaluz”.

“… De sobremesa la ‘Niña de Linares’, acompañada de su guitarrista, el popular Torres, obsequió a la concurrencia con una nueva demostración de su arte interpretando las populares ‘María de la O’, ‘María Magdalena’, ‘Soleá’, ‘La abandonada’ y otras muchas canciones de puro estilo gitano. ‘Niño de Levante’ y ‘Niño de Linares’, hermano de la festejada artista, se sumaron al homenaje deleitando a los asistentes al banquete, con excelentes interpretaciones de diversas obras del folklore andaluz” (La Vanguardia, 11-2-1936).

Tal y como se pone de manifiesto en el referido banquete, en esa época la Niña de Linares empieza a mostrar especial predilección por la canción andaluza de autor, y se anuncia como “la reina del cuplé gitano” (La Vanguardia, 22-2-1936) o “el alma de la copla andaluza” (El Diluvio, 27-3-1936).

En los primeros meses del año 36 se la puede ver en distintos cines y salas de variedades de la Ciudad Condal, como el Coliseo Pompeya, donde comparte cartel con el divo del bel canto Emilio Vendrell (5) (La Vanguardia, 22-2-1936); el Olympia, que ofrece flamenco, jota y danzas catalanas entre otras atracciones (El Diluvio, 27-3-1936); o el Novedades, en cuyo programa figuran la bailarina Carmen Salazar, la orquesta Los Gitanos y la cantante Teresa Manzano, entre otros artistas (La Vanguardia, 2-4-1936).

Rosario y Antonio, "Los Chavalillos Sevillanos"

Rosario y Antonio, “Los Chavalillos Sevillanos”

Sin embargo, a pesar del éxito que obtiene con sus canciones andaluzas, hay quien recomienda a Petra García no dejar de lado su repertorio más jondo:

“Por último hemos de hablar de la Niña de Linares, el alma andaluza como dicen sus admiradores, la mujer que ha sabido estilizar el cante flamenco de una manera tan especialísima que hoy ya no puede perfeccionarse más. Acompañada por su guitarrista Manolo Torres, interpretó algunas canciones andaluzas que fueron muy aplaudidas. Creemos que tan notable artista, más que el cuplé, debería cultivar con más intensidad el cante flamenco que interpreta de una manera tan personalísima y con un estilo no superado por ningún otro artista…” (La Humanitat, 4-4-1936).

Tal vez siguiendo los consejos de la crítica, poco después de actuar en el Novedades, la cantaora participa en un festival de ópera flamenca y saetas que se celebra en el Teatro Circo Barcelonés, y que tiene como cabezas de cartel a La Trinitaria, Juanito Valderrama y la Niña de Linares. Entre los guitarristas, destaca la presencia del Niño Sabicas (La Vanguardia, 7-4-1936).

En el mes de mayo, Petra García, “presentada por Cacaolat”, participa en la “III emisión ante el público ofrecida por Radio Asociación de Cataluña”, e interpreta los temas ‘Mi reja’ y ‘Ya no te quiero, gitano’. También figuran en el programa Los Chavalillos Sevillanos (L’Instant, 14-5-1936).

Rafaela Valverde, la Tanguerita

Rafaela Valverde, la Tanguera (F. Triana, Arte y artistas flamencos)

Pocas semanas después vuelve a anunciarse la obra La zambra de Chorro Jumo, que en esta ocasión es llevada a escena en el Teatro Nuevo de Barcelona (La Vanguardia, 29-5-1936) con un elenco renovado, en el que el protagonismo recae sobre los cantaores Guerrita y la Niña de Linares. Miguel y Conchita Borrull, la Tanguera, el Niño de Constantina, María la Clavellina, Rocío de Triana y el guitarrista Manuel Torres, entre otros artistas, completan el reparto. A principios de junio la troupe también se presenta en el Teatro Municipal de Gerona (L’Autonomista, 13-6-1936).

Asimismo, en esos días la popular cantaora, acompañada a la sonanta por Miguel Borrull o por Manolo Torres, según la ocasión, actúa en un estand de la Feria de Barcelona (La Vanguardia, 6-6-1936) y se anuncia en varios programas de de variedades, en el Teatro Circo Barcelonés (La Vanguardia, 3-6-1936), en el Tívoli (El Diluvio, 5-6-1936) o en el Victoria (La Vanguardia, 6-6-1936).

Notas:

(1) También figuran en el elenco algunos de los artistas más destacados de la colonia flamenca barcelonesa, como Miguel, Julia, Concha e Isabel Borrull, Manuel Constantina, Fanegas, el Cojo de Málaga, Guerrita, Rafaela la Tanguera, Micaela Mendaña, Lola la Camisona o Juana la Faraona.

(2) Versión española de la cinta Die schönen Tage von Aranjuez, dirigida por Johannes Meyer en 1933, y protagonizada por la actriz alemana Brigitte Helm y el galán francés Jean Gabin.

(3) Realizado por Heinrich Gärtner en 1935.

(4) No obstante, desconocemos si el mencionado contrato llegó a cumplirse, puesto que en la prensa francesa no hemos hallado ninguna referencia que pueda confirmar este extremo.

(5) Con este artista vuelve a coincidir unas semanas más tarde en la Diada del Vendrell (El Baix Penedès, 1936) La acompaña a la guitarra Pepe Torres.


La Niña de Linares, una diva del cante flamenco (III)

Ha nacido una estrella del arte jondo

En 1932, a pesar de su juventud, Petra García Espinosa atesora ya una larga experiencia en el mundo artístico; que, sumada a sus extraordinarias cualidades para el cante y a su hermosa figura, la convierten en un “ídolo del público barcelonés” (El Diluvio, 27-11-1932).

Buena prueba de ello es su participación, como cabeza de cartel, en varias funciones de ópera flamenca que se ofrecen en el Circo Barcelonés durante los últimos meses del año. El 23 de octubre la Niña de Linares se anuncia “en reñida competencia” con los cantaores Pena Hijo y Angelillo. Completa el programa un “colosal cuadro nunca visto: Conchita Borrull, La Tanguera, La Romerito, Palmira la Gitana, La Camisona, Virtudes la Sevillana, Maera, Viruta, Pepe Hurtado, Antonio Fuentes”, además de Antonio Guerrita y Manuel Constantina (El Diluvio, 23-10-1932).

Petra García Espinosa, la NIña de Linares

Petra García Espinosa, la Niña de Linares

Un mes más tarde, en el mismo lugar, se celebra un “Grandioso Festival Andaluz” protagonizado por “5 divos” de ópera flamenca: Víctor ‘el Cestero‘, Paco ‘el Fornaret‘, el Canario del Alba, Paco Mazaco y la Niña de Linares. También figuran en el cartel cantaores como Manuel Constantina, Antonio Guerrita o Antonio Seda, y un cuadro de baile flamenco compuesto por Lola la Camisona, Imperio de Granada, Conchita Borrull, Rafaela la Tanguera y Antonio Viruta, entre otros artistas (El Diluvio, 26-11-1932).

Durante al año de 1933, además de prestar su colaboración en un festival benéfico que se celebra en el Teatro Victoria de Barcelona a favor de un regidor de dicho concert (El Diluvio, 12-4-1933), Petra García realiza una nueva incursión en el género chico.

La cantaora interviene en la zarzuela Sol andaluz (con libreto de González del Toro y música de Font de Anta), “una juerga andaluza en siete cuadros, en prosa, verso, ‘cante’ y baile”, que es llevada a escena en el Teatro Maravillas de Madrid. A pesar de ciertos desajustes entre la parte dramática y la musical, los artistas del cuadro flamenco cosechan grandes aplausos:

“… la juerga gustó y se repitieron los chatos y las coplas en labios de la Niña de Linares, Personita, Goro de Triana, Achar Rovira, Niña de Écija y Pepillo el Molinero, que entusiasmaron al público con sus fandangos y tarantas, sus seguiriyas y malagueñas, sus verdiales y campanilleros, sus soleares y medias granadinas y, sobre todo, con las típicas columbianas de Pepillo el Molinero” (ABC, 25-6-1933).

Rafaela Valverde, la Tanguera, en el Villa Rosa

Rafaela Valverde, la Tanguera (dcha.)

Siguiendo en esa línea de combinar el arte dramático con el flamenco, en enero de 1934, se anuncia en el Teatro Victoria de la Ciudad Condal la reposición de la comedia lírica de costumbres andaluzas ¡Lo que puede un fandaguillo!, protagonizada por la Niña de Linares y Guerrita (El Diluvio, 5-1-1934). Sólo unos días más tarde, los dos divos del cante participan en un festival a beneficio del lecho tuberculoso que se celebra en el Teatro Cómico (El Diluvio, 10-1-1934).

En esa época, la artista linarense, que goza de una gran popularidad en la capital catalana, presta su concurso en numerosos eventos y colabora con distintas causas. Su gran generosidad se pone de manifiesto en el festival celebrado en el Cine Avenida (1) a beneficio de la viuda e hijos de un agente de vigilancia asesinado (La Vanguardia, 6-4-1934); en la verbena organizada en el Barcelona Golf Club de Pedralbes (2) a fin de recaudar fondos para el “hospital de cirugía de ‘Lucha contra la Mortalidad Infantil’” (La Vanguardia, 3-7-1934); o en el festival benéfico llevado a cabo por el Centro Andaluz en el Circo Barcelonés (La Vanguardia, 13-6-1934).

Miguel Borrull Giménez

Miguel Borrull Giménez

En este último evento colaboran distintas atracciones de variedades así como el cuadro flamenco de Miguel Borrull, con la Niña de Cádiz, María Flores, Julia y Concha Borrull, Rafaela la Tanguera, Antonio el Virutas, Manolo Bulerías, Tobalo y la Niña de Linares, “radiante de hermosura y más artista, si cabe, que antes”. De hecho, la cantaora linarense acapara la mayor parte de los elogios:

“Como primera parte nos deleitó con hermosos y escogidos cuplets, entre los que se distinguieron los titulados ‘La cantaora‘ y ‘Los campanilleros‘. En todos ellos su arte exquisito triunfó y nos confirmó una vez más sus grandes facultades artísticas.

Después de varios solos de guitarra ejecutados con gran maestría por Miguel Borrull, Niña de Linares, acompañada por el mismo, consagró su triunfo con varias canciones del arte flamenco, arte fino, que la ha colocado entre las figuras más preeminentes del cante jondo.

Su voz clara entona el canto con tal sentimiento, que llega al corazón y éste ríe o llora, según las notas, al traspasar los lindos labios de Niña de Linares, entonan alegría o dolor.

El público, entusiasmado, le tributó cariñosos aplausos, demostrando la gran simpatía que por ella sentimos.

Tuvo que ejecutar varias composiciones fuera de programa, a pesar de la avanzada hora, ante la insistencia del respetable.

Tuvimos ocasión de cruzar algunas palabras con Niña de Linares, la cual nos expresó en sentidas palabras el afecto y cariño que siente hacia el público catalán, el que siempre le (sic) ha recibido con entusiasmo y ha sabido hacer honor a su hermosura y arte.

De veras desearíamos poder admirar a Niña de Linares en un marco más adecuado a su exquisito arte, para poderle demostrar toda nuestra admiración y simpatía” (El Diluvio, 16-6-1934).

Conchita Borrull (Semana Gráfica, Valencia, 23-4-1932).

Conchita Borrull (Semana Gráfica, Valencia, 23-4-1932).

En esos meses, Petra García, anunciada como “la emperadora del cante flamenco” (La Voz de Menorca, 27-4-1934), también ofrece una breve actuación en el Salón Trianón de Menorca. A petición del respetable, la artista debe “repetir algunas coplas andaluzas que cantó con gusto y maestría” (La Voz de Menorca, 30-7-1934).

Asimismo, un año más, se celebran en el Pueblo Español de Montjuic varios festivales, en los que la Niña de Linares desempeña un papel destacado. El primero de ellos tiene lugar el 14 de abril y consiste en una gran fiesta en la que prestan su concurso varios grupos regionales llegados de Aragón, Valencia, Madrid o Galicia, entre otros lugares de la geografía española. También es contratado el cuadro flamenco de Miguel Borrull, en el que figuran “artistas de la categoría de La Niña de Linares, El Cojo de Málaga, Tobalo, Concha y Julia Borrull, Bulerías, etc.” (El Diluvio, 13-4-1934).

El 24 de julio, en el mismo lugar, se celebra una nueva verbena regional con motivo del día de Galicia, al objeto de recaudar fondos para aliviar la difícil situación de las personas de aquella región que se encuentran en paro. Con este fin, prestan su concurso distintos grupos llegados de Galicia, Valencia, Aragón, Murcia y Cataluña, entre otros lugares, y no puede faltar el típico cuadro flamenco dirigido por Miguel Borrull. En esta ocasión, acompañan al guitarrista la Niña de Linares, Fanegas y el Niño de Cádiz (La Humanitat, 24-7-1934).

Cantaora, actriz y empresaria

A sus 26 años de edad, Petra García Espinosa cuenta ya con una extensa y brillante trayectoria a sus espaldas. Es una artista muy reconocida y admirada, por los públicos y por la crítica, fundamentalmente en Barcelona. En agosto de 1934 da un paso más en su carrera: funda su Compañía de Comedias y Arte Gitano, y emprende una gira por España con la obra La zambra de Chorro Jumo, de Isidro Duro y Fernando Mourelles.

Elenco de La zambra de Chorro Jumo (La Voz de Aragón, 20-10-1934)

“‘Cañas’ y ‘chatos’, arpegios de guitarras, coplas y ‘jipíos’ de diversas marcas y estilos, chistes más o menos originales y un ambiente cien por cien flamenco” (La Humanitat, 10-8-1934) constituyen el atractivo principal de esta comedia musical ambientada en Granada, que “no es una obra que merezca ningún crédito ni que tenga el más mínimo interés desde el punto de vista teatral” (La Veu de Catalunya, 10-8-1934), sino que más bien está pensada para el lucimiento de sus protagonistas:

“Lista de la Compañía (3)
La célebre súper-vedette de la ópera flamenca ‘Niña de Linares‘, alma de Andalucía – Reina de los Campanilleros.
Conchita y Julita Borrull, estrellas de la danza típica y notabilísimas actrices cómicas.
Isidro D. Badur. Formidable caricato y extraordinario primer actor.
Niño de Constantina y Niño Lucena. Divos del Cante Jondo y excelentes actores.
Miguel Borrull. El famosísimo mago de la guitarra.
The Willy Star’s. Atracción de fama mundial. Bailarines y actores.
Julio Maera. Primer actor y bailaor. Rafaela, la Tanguera. Primerísima bailaora.
Micaela ‘La Mendaña‘ y María Flores. Primeras bailaoras cómicas.
Juana ‘La Faraona‘ y ‘Rocío de Triana‘, notables bailaoras y actrices.
Pepita Giménez. Cantaora típica.
Manolo Bulerías. Guitarrista y actor.
Otros actores y primeras actrices. Juana Vargas, Palmira Reyes, José González, Antonio Cortés, Joaquín Heredia, Ramón Vargas…” (El Correo Gallego, 9-11-1934).

La zambra de Chorro Jumo consta de dos partes, una eminentemente flamenca y otra dedicada al género de variedades. En ambas reina la Niña de Linares como estrella indiscutible:

“… la obrita no es […] otra cosa que un fondo convencional (gitanos pícaros y gitanas seductoras, una pareja de ingleses -él y ella- que desean aprenderse al dedillo el exótico repertorio de la gitanería, etc., etc.), en el que se engarzan diversas facetas del arte flamenco: ‘cante jondo’ y más ‘jondo’ todavía; bailes y repiques de castañuelas; soleares, peteneras, saetas. Para dar más variedad al cuadro, el inglés y la inglesa danzan también alguna cosita de su tierra. La segunda parte del espectáculo prescinde, ya, de la comediografía, y queda encerrado en su propio marco, y presentado en su justo carácter: teatro de variedades. Fue aquí donde la ‘Niña de Linares‘, se presentó como canzonetista. Su éxito más franco fue, sin embargo, en el cante flamenco sin disfraces. Compartió el triunfo con ella, muy merecidamente, el guitarrista señor Borrull” (La Vanguardia, 11-8-1934).

La compañía debuta el día 8 de agosto en el Teatro Poliorama de Barcelona ante un público completamente entregado:

“‘La niña de Linares’ y el guitarrista Miguel Borrull fueron los héroes de la fiesta. La ‘niña’, por sus armoniosos y prolongados trinos, y Borrull, por su destreza al hacer arpegios con la guitarra.

Un público especial -muy pintoresco- casi llenó el teatro. […] Los ‘olés’, ‘venga de ahí’ y ‘bendita sea la mare’… que se puso en la boca, tronaban igual que ruidosos cohetes en noche de verbena señalada. No recordamos otro caso de igual entusiasmo, a pesar de haber faltado a la fiesta el ‘Tío Pepe’ y ‘La Pastora’” (La Humanitat, 10-8-1934).

El Pueblo Gallego, 14-11-1934

El Pueblo Gallego, 14-11-1934

La obra permanece nueve días en cartel. A mediados de septiembre, Petra García y su compañía regresan al Poliorama con un programa doble, que incluye la reposición de La zambra de Chorro Jumo y el “estreno de otra obrita del mismo corte, continuación de aquélla, titulada ‘Un juramento gitano’”. Ni que decir tiene que esta última también está pensada para que “pueda lucir abundantemente, como así sucede, sus méritos de cantadora excepcional la diva del cante ‘jondo’ Niña de Linares” (La Vanguardia, 14-9-1934). Los artistas que la acompañan desarrollan igualmente una encomiable labor, que merece la aprobación del público:

“Tanto en el cuadro ‘El colmao Los Corales‘, como en ‘La venta de don Pito‘, tiene ocasión todo el elenco de lucir sus facultades vocales y coreográficas.

Son alma de esa conjunción artística flamenca la sugestiva y casticísima Niña de Linares, Conchita y Julia Borrull, y el coloso de la guitarra Miguel Borrull.

Niña de Linares hace prodigios con su depurado estilo, imantando al público de un modo asombroso.

Y para que el trino de los ‘cantaores’ tenga competencia, los niños de Constantina y Lucena rivalizan en superarse a cada copla. […]

El cuadro flamenco está compuesto de los conocidísimos Rafaela ‘La Tanguera‘, Micaela ‘La Mendaña‘, María Flores, Juana ‘La Faraona’, Rocío de Triana, Pepita Jiménez, Julio Maera y Manolo Bulerías, entre otros maestros del género.

Niña de Linares tuvo que bisar varios fandanguillos y saetas, así como ‘Los campanilleros‘ y ‘Los caracoles‘.

El público salió satisfechísimo del estreno, elogiando grandemente el espectáculo por su magnífica interpretación y colorido” (El Diluvio, 14-9-1934).

Una semana más tarde, los principales artistas de la compañía interpretan varios fragmentos de La zambra de Chorro Jumo en una función de honor que se celebra en el Teatro Cómico de la Ciudad Condal a beneficio del actor Lepe (La Vanguardia, 21-9-1934); y el 25 de septiembre, la troupe casi al completo asiste a una cena ofrecida en honor de los autores en un restaurante de Barcelona. “Niña de Linares, Julia Borrull, el guitarrista Miguel Borrull, la Tanguera, Rafaela Lamendana, Bulerías, Niño de Constantina y otros artistas flamencos, lucieron sus facultades al final de la comida, que fue servida al típico estilo andaluz” (La Vanguardia, 26-9-1934).

Notas:

(1) El programa del festival incluye la proyección de varias películas, así como las actuaciones de “artistas como Conchita Román, ‘Cordobesita’; ‘Niña de Linares’, Hermanos Marvel, Araceli y John Lewis, ‘Satanelo’ y Bel con su orquesta ‘Symphonie Boys’” (La Vanguardia, 4-4-1934).

(2) “Raquel Meller, Alady, Charly d’Argovie […] y el cuadro flamenco del guitarrista Miguel Borrull, con sus ‘tocaores’, las ‘bailaoras’ Julia y Conchita Borrull y la ‘Niña de Linares’, estrella de ‘cante jondo’” (La Vanguardia, 3-7-1934) constituyen las principales atracciones de la velada.

(3) Éste es el elenco que, tras su exitoso debut en Barcelona, emprende una gira por distintas ciudades españolas.