Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Lavandera, una gran cantaora que merece ser rescatada del olvido (y II)

Siempre entre los mejores

En agosto de 1926, Carmen Espinosa participa en un concurso de cante jondo que tiene lugar en la Plaza de Toros de Córdoba, donde se mide con artistas de la talla de Manuel Pavón, el Chato de las Ventas o el Niño de la Flor.

En el jurado figuran algunos de los ídolos jondos del momento, como Antonio Chacón, Manuel Escacena o el Niño de Marchena. La parte musical corre a cargo de los guitarristas Luis Yance, Perico el del Lunar, Pepe de Badajoz y Ramón García (Diario de Córdoba, 1-8-1926).

El guitarrista Ramón Montoya

El guitarrista Ramón Montoya

Con don Antonio Chacón y Ramón Montoya vuelve a coincidir Carmen pocos meses después en el Monumental Cinema de Madrid, donde se ofrecen varios conciertos de cante y baile flamenco, en los que también toman parte los bailaores Gabrielita y Ramironte, y los cantaores La Trianita, Angelillo y Manuel Centeno, entre otros artistas.

Asimismo, en esa época actúa en varias ocasiones en el Teatro Moderno de Salamanca “La Lavandera, célebre cantadora de ‘cante jondo‘, gran artista y maravillosa intérprete del cante flamenco, tan interesante y fino, del que hace soberbias demostraciones, siempre aplaudidas” (El Adelanto, 7-9-1926).

Voz radiofónica, diva de ópera flamenca…

Además, la voz de la artista linense también puede oírse con cierta frecuencia a través de las ondas hertzianas. En 1926 participa en varias emisiones de Unión Radio Madrid, acompañada a la guitarra por Luis Yance o Ramón Montoya, y en 1928 interviene en distintos programas de Unión Radio Barcelona, junto a tocaores como Dámaso Martín o Vicentito Gómez.

En abril de 1927, Carmen Espinosa participa en varios conciertos de ópera flamenca que se ofrecen en el Monumental Cinema de Madrid, y que constan de dos partes: en la primera de ellas, La Lavandera deleita al público con sus malagueñas, mientras que en la segunda, sienta cátedra cantando saetas.

La Ciega de Jerez (Foto de Blas Vega)

La Ciega de Jerez (Foto de Blas Vega)

El elenco lo completan cantaores como el Niño de Utrera, la Ciega de Jerez, Chaconcito, El Pescadero o el Niño de Marchena, acompañados a la sonanta por Luis López, entre otros artistas (La Libertad, 9 y 10-4-1927).

De gira por España

Durante los meses siguientes, la artista jienense recorre buena parte de la geografía española, desde Almería hasta Santander, junto a distintas compañías de ópera flamenca, en las que comparte cartel y escenario con la Niña de Castro, El Canario, El Pena, El Mochuelo, Manuel Escacena, la Niña de Jerez, El Americano o su propia hija, Petra García Espinosa, entre otras figuras del género. En la capital montañesa el público premia su labor con “estruendosas ovaciones” (La Atalaya, 3-7-1927).

A finales de ese mismo año, La Lavandera vuelve a coincidir con Don Antonio Chacón y la Ciega de Jerez, en una serie de espectáculos organizados por Juanito El Dorado en el Circo Barcelonés, donde se disputa la Gran Copa que lleva ese nombre (La Vanguardia, 26-10-1927). El elenco es el siguiente:

“Hoy miércoles, noche, a las 10. Adiós a Barcelona del célebre, del único, del maestro de todos los cantaores de flamenco DON ANTONIO CHACÓN, el cual además de cantar toda la gama de su creación presidirá el jurado del concurso que se disputará la GRAN COPA CIRCO BARCELONÉS 1927, entre profesionales, en los que hay hasta ahora inscritos: PACO EL GRANADINO, JOSÉ PALANCA, JOSELITO DE CÁDIZ, MANUEL CONSTANTINA, NIÑO DE LINARES, LA LAVANDERA, LA CIEGA DE JEREZ, organizado por el popular JUANITO EL DORADO” (La Vanguardia, 26-10-1927).

La Niña de Linares (Archivo de Montse Madridejos)

La Niña de Linares (Archivo de Montse Madridejos)

Nuevos triunfos en Madrid

En febrero de 1928, coincidiendo con la reposición de la obra El Niño de Oro por la compañía de Aurora Redondo y Valeriano León en el Teatro de la Latina de Madrid, se celebra una fiesta de cante y baile flamenco en la que toman parte “Niña Linares y La Lavandera (cantaoras); La Gabrielita (reina de la chufla), Sevillanito (cantaor), Niño de los Lobitos (cantaor) y José Hijosa y Jorge López (tocaores)” (Heraldo de Madrid, 22-2-1928).

Durante los meses siguientes, también en la capital de España, Carmen Espinosa comparte cartel con Manuel Vallejo en Teatro de Chueca (Nuevo Día, 7-3-1928); canta saetas junto a Villarrubia, durante la proyección de Currito de la Cruz en el Cinema X (La Voz, 5-4-1928); y actúa en una “grandiosa fiesta granadina del Sacro-Monte” que se celebra en el Teatro Avenida, junto a un elenco de primera (4):

“Cantadores: Niña de Chiclana, Americano, Carmen Espinosa, El Mochuelo, Lavandera (hija), Niño de la Huerta, El Chato de las Ventas, El Canario (auténtico). El Chata, Chaconcito y Guerrita. Los mejores bailaores y bailaoras, y los famosos profesores de guitarra Marcelo Molina, Román García y el «as» de «ases» Luis Yance; Rosita España (bailes), Carmen Flores (últimos días de actuación), Sepepe y Guillén” (Heraldo de Madrid, 7-6-1928).

El Niño de Marchena

El Niño de Marchena

En esa época, La Lavandera sigue estando muy solicitada en los cines de distintas ciudades españolas, para poner la banda sonora a filmes como Malvaloca, La tragedia de un toreo o Rejas y votos:

[Oviedo. Salón Toreno] “… la notable cantadora madrileña ‘La Lavandera‘ cantó con sumo gusto dos preciosas saetas, siendo muy aplaudida por el selecto público” (Región, 2-9-1928).

[Madrid. Cine Alcalá] “… Carmen Espinosa cantó varias saetas de manera admirable, siendo ovacionada, tomando parte también una banda de cornetas y tambores” (La Nación, 19-7-1929).

Entre la crème del flamenco barcelonés

A finales de la década de los veinte, La Lavandera se establece en la Ciudad Condal junto a su hija Petra, por lo que su presencia es cada vez más habitual en locales como el Circo Barcelonés, donde se la puede ver, en 1928, en un concurso de cante para señoras:

“Hoy martes, noche, a las 10 Gran concurso de Cante Jondo para señoras organizado por el popular Juanito El Dorado
4 ESTRELLAS DEL CANTE FLAMENCO, 4
CATALINA MUÑOZ – LOLA CABELLO – CARMEN ESPINOSA – LA LAVANDERA – LA TRINITARIA – NIÑO SEVILLA – MIGUEL ALGABEÑO – SEBASTIÁN CANTARES y el GRAN FÁBREGAS” (La Vanguardia, 2-10-1928).

Precisamente, una de las últimas actuaciones de Carmen Espinosa que hemos podido documentar también tiene lugar en la capital catalana, durante la Semana Andaluza que se celebra en 1930 en el Pueblo Español de Montjuic.

Anilla la de Ronda en la Semana Andaluza de Barcelona de 1930 (Foto: Brangulí, ANC).

Anilla la de Ronda en la Semana Andaluza de Barcelona de 1930 (Foto: Brangulí, ANC).

Con la asistencia de varios miembros de la Familia Real española, se celebra un festival de bailes típicos, en el que participan artistas llegados desde distintas partes de la geografía andaluza, entre los cuales destaca la mítica Anilla la de Ronda:

“… Comenzó el festival con la presentación de la Murga de Regaera y por Los Campanilleros de Bormujos. Después dio comienzo el concurso del cante jondo para disputarse la Copa Barcelona 1930. La primera en cantar fue La Niña de Santa Cruz de Sevilla, que cantó soleares; siguiendo luego La Lavandera, de Linares, con malagueñas. Luego se presentó Juanito Valencia, seguido por María La Morena, de Sevilla, con fandangos, y por último La Niña de Linares, también con fandangos. A continuación hubo Zambra Gitana del Sacro Monte, tomando parte en ella la gitana de la Serranía de Ronda, Anita Amaya, de ochenta y ocho años. A la Zambra, siguió el cuadro Andaluz del Realito. Al final de este cuadro retiráronse los infantes con su augusta familia. Finalizó el festival con la segunda parte del concurso de cante jondo, organizado por Fernando Manelles. Tomaron parte en la competencia Rosalía Faraón, de Valencia (fuera de concurso); Niña de Málaga, con granadinas; Niño de Lucena, de Huelva, con levante y fandango; Niño de Utrera, de Sevilla, con seguidillas y fandango; Niño de Hierro, de Puente Genil, con fandangos, y el muchacho Niño de Calatrava, de Jaén, con fandanguillos. El jurado concedió la «Copa Barcelona 1930», hombres, a el «Niño de Calatrava»; el «Premio extraordinario» al «Niño de Utrera», y la «Copa Barcelona 1930», mujeres, a la «Niña de Málaga». La fiesta terminó de madrugada” (La Vanguardia, 19-6-1930).


NOTA:
(1) Con parte de este elenco coincide dos meses más tarde en un festival de cante jondo que tiene lugar en el Teatro de la Latina (Heraldo de Madrid, 9-6-1928).


Luisa Requejo, la ‘Petit Niña de los Peines’ (III)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

 

En julio de 1921 la compañía de comedias de Benito Cebrián y Pepita Meliá representa en el Teatro Eslava de Jerez el sainete Trianerías, de Muñoz Seca y Pérez Fernández. Según el programa de mano de la función, “las saetas del final del cuadro 5º serán cantadas por la afamada artista Luisa Requejo, cantando varios números flamencos, acompañada a la guitarra por el célebre Javier Molina” (1).

Unos meses más tarde, la cantaora exhibe su extenso repertorio en una fiesta flamenca que se celebra en el despacho de vinos de la jerezana Calle Clavel:

“… un rato agradable, amenizado por la aplaudida cantadora de flamenco Luisa Requejo y el buen concertista de guitarra Cristóbal Salazar.

Tarantas, malagueñas, bulerías, seguidilla, y por último el pasodoble ‘Desfilen’” (El Guadalete, 15-11-1921).

El Niño de Marchena

El Niño de Marchena

Tras actuar en San Fernando con el mismo guitarrista, en mayo de 1922 Luisa triunfa durante varios días en el Kursaal Gaditano de Cádiz. Sus cantes flamencos constituyen el número principal del programa, en el que también figuran varios artistas de variedades:

“Dice Diario de Cádiz:

‘Se ha visto muy favorecido el Kursaal con motivo de la actuación de Luisita Requejo, la modesta y joven y bella artista de cante andaluz.

Este arte es para nosotros una segunda naturaleza, y por eso las familias concurren a los salones del Kursaal para escuchar las tarantas, bulerías y fandanguillos que interpreta Luisa Requejo con singular donaire y sentimiento” (El Guadalete, 26-5-1922).

Una carrera en alza

En esa época, la cantaora jerezana adquiere cada vez mayor proyección fuera de su tierra y empieza a codearse con los artistas más prominentes de su tiempo. En 1924 regresa a Madrid para actuar durante varios meses en el Kursaal Imperial, junto a El Gloria, El Cojo de Málaga y Ramón Montoya, y posteriormente en Maravillas, donde se anuncia como “la reina del cante flamenco” (El Imparcial, 20-11-1924). El éxito no se hace esperar:

Luisita Requejo

He aquí una andaluza garbosa que trae locos a los aficionados al cante flamenco. Su actuación en el Kursaal Imperial (¿por qué llamar Kursaal a un espectáculo netamente andaluz?) es un éxito continuado: sus ‘seguiriyas’ gitanas y sus malagueñas tienen a los concurrentes al Imperial sin poder conciliar el sueño. Nos dicen que terminará pronto; hay que advertir que lleva más de un mes actuando en el local antedicho. ¿No podría ser que antes de despedirse diera a conocer sus sentidas saetas? Tenemos entendido que en ese género de canción hay quien la compara con la célebre Niña de la Alfalfa. Con que Luisita, a dar gusto a sus admiradores” (La Libertad, 8-11-1924).

La Niña de la Alfalfa (Correo Extremeño, 15-2-1929)

La Niña de la Alfalfa (Correo Extremeño, 15-2-1929)

El concurso de Sevilla

En abril de 1925, con la asistencia de varios miembros de la Familia Real, se celebra en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla la Fiesta del Cante y el Baile Andaluz, un concurso que tiene como objetivo dignificar el arte flamenco.

Además de los participantes aficionados, en él intervienen profesionales de prestigio, como los cantaores Luisa Requejo, el Niño de Marchena y Fernando el Herrero; los guitarristas Currito el de la Jeroma, Niño Ricardo y Baldomero Ojeda; y las bailaoras Juana la Macarrona y Soledad la Mejorana. Don Antonio Chacón forma parte del jurado.

El primer día del concurso, la jerezana conquista al público con su cante por soleá:

“Aparece la profesional Luisa Requejo. La soleá está en la escena.

‘En el mirar solamente
Comprenderás que te quiero,
Y también comprenderás
Que quiero hablarte y no puedo’.

¡Olé! Exclama el público, que ya va entrando en la fiesta. La Requejo ha gustado mucho” (El Liberal de Sevilla, 16-4-1925) (2).

En la segunda jornada, la cantaora interpreta con gran estilo malagueñas, seguiriyas y medias granadinas, acompañada a la guitarra por Currito el de la Jeroma:

La Requejo aparece en el escenario, y con gran estilo canta malagueñas. La aplauden mucho y canta seguidillas, y ante los aplausos de la concurrencia terminó con medias granadinas. Currito el de la Jeroma y la cantaora han agradado mucho” (El Liberal de Sevilla, 18-4-1925).

Fiesta del Arte Andaluz, Hotel Alfonso XIII de Sevilla, 1925

Fiesta del Arte Andaluz, Hotel Alfonso XIII de Sevilla (La Unión, abril de 1925)

Ópera flamenca

Tras el concurso de Sevilla, Luisa retoma sus recitales por los teatros de pueblos y ciudades, acompañada por Javier Molina, y en el verano de 1926 se integra en una compañía de cante jondo organizada por el empresario Vedrines, que ofrece espectáculos de ópera flamenca en las plazas de toros de distintas localidades.

En el elenco figuran algunos de los artistas más destacados del momento, entre ellos, los cantaores La Niña de los Peines, El Cojo de Málaga, Manuel Centeno, El Canario, El Canario de Madrid y la Perla de Triana; acompañados por los guitarristas Javier Molina, Ramón Montoya, Luis Yance y Victoria de Miguel. El baile corre a cargo de Juana la Macarrona, Paula la Flamenca, Carmelita la Guapa y Estampío.

Durante los meses de julio y agosto, la compañía visita Cartagena, Córdoba, Cádiz y Granada. Las tres cantaoras son “muy estimables y justamente aplaudidas” (El Porvenir, 17-7-1926).

NOTAS:
(1) Esta información la recoge Juan de la Plata en su artículo “En la calle de la Amargura cantó Luisa Requejo” (Diario de Jerez, 20-3-1994). He podido consultarlo gracias a Salvador Rubio, que me proporcionó una copia del mismo durante la III Jornada de Estudio del Cante.
(2) Las referencias procedente de la prensa de Sevilla han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y se pueden consultar en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.

 


Adela López, una cantaora de éxito a la altura de las mejores de su tiempo (y IV)

En los primeros años veinte la casa Odeón pone a la venta los discos de Adela López, que recorre buena parte de la geografía española -principalmente, de Andalucía y Extremadura- con una compañía de circo y variedades dirigida por Don José Barriada.

Adela López (El Liberal de Sevilla, 4-8-1917)

Adela López (El Liberal de Sevilla, 4-8-1917)

En esa época, la prensa suele referirse a ella como “reina de los cantos regionales” o “estrella española de aires regionales”, y alaba, entre otras cualidades, su “dicción de exquisito timbre y buen gusto” (El Adelanto, 24-12-1921). En su repertorio destacan temas como ‘El Fandanguillo’ o el cuplé ‘La piconera cordobesa‘.

En los balcones de Sevilla

Los numerosos compromisos de su exitosa tournée no impiden a Adela acudir a la que desde hace años es para ella una cita ineludible: la Semana Santa de Sevilla. Invitada por el Infante Don Carlos, la cantaora vuelve a regalar al público sevillano sus inimitables saetas:

“Las saetas de Adela López

En nuestra incomparable Semana Santa hemos saboreado este año el placer exquisito de escuchar las saetas que con admirable arte y exquisito sentimiento ha interpretado la que pudiera conceptuarse como reina de los cantos regionales, Adela López.

Tuvimos el gusto de escucharla en la madrugada del Viernes Santo, haciendo gala de sus incomparables dotes, en bellísimas ‘saetas’ al Señor del Gran Poder, y la popular Virgen de la Esperanza.

Pero su mayor triunfo lo ha obtenido la maravillosa artista en la tarde del viernes, al paso de la cofradía de Monserrat (sic).

A cortés invitación de su alteza el infante Don Carlos, que aceptó como mandato la gentil artista, puso en el cantar toda su alma grande, y con estilo insuperable bordó varias de las mismas, obteniendo estruendosas ovaciones del numeroso público que la escuchaba.

Digna de merecer la estimación y agradecimiento de los sevillanos es la simpática Adela, que tan intensamente se ha identificado con nuestras incomparables fiestas, y que con toda su alma corresponde a las muestras de cariño y simpatía que recibe, por su maestría en la interpretación de los cantos regionales, en los que se muestra insuperable” (El Noticiero Sevillano, 16-4-1922) (1).

Luis Yance

Luis Yance

Las gacetillas de esos años ofrecen abundantes referencias sobre las actuaciones de Adela López. Entre sus triunfos más sonoros cabe mencionar los cosechados en el Circo Pirce de Madrid, en diciembre de 1923, y en el Salón Hesperia de Almería, en mayo del año siguiente:

“[Madrid, Circo Price] Adela López, el ‘as’ de las reinas de los cantos regionales, se vio precisada a agotar su repertorio en virtud de tan constantes ovaciones” (ABC, 2-12-1923).

“[Almería, Salón Hesperia] Y coronando el triunfo de la noche, Adela López la que matiza con inimitable arte y exquisito gusto, los cantos regionales españoles y la que domina de modo soberano el clásico cantar flamenco, supo quedar ante nuestros público, muy por alto de todas las ponderaciones que de ella habrá hecho la prensa de las principales capitales de España” (Diario de Almería, 9-5-1924).

El triunfo de lo jondo

A partir de 1926, la “reina de los cantos regionales” vuelve a mostrar su lado más flamenco. En marzo de ese año es contratada por el Teatro Campoamor de Oviedo para cantar saetas durante la proyección de la película El niño de las monjas (2) y en el mes de diciembre, participa en un concierto de cante jondo que se celebra en el Teatro Duque de Rivas de Córdoba.

El elenco lo forman “El Niño de Alcalá, Niño de Utrera, Teresita Ibarra, Villarrubia, Adela López, El Americano, El Canario Chico y el rey de las Tarantas y Fandanguillos Manuel Guerra (Guerrita) y los tocadores Martel y Yances” (Diario de Córdoba, 15-12-1926). La cantaora está a la altura de lo que se espera de ella:

Adela López entonóse bien por levante y mucho mejor por malagueñas, siendo justamente aplaudida” (La Voz, 16-12-1926).

“… fueron muy aplaudidos, especialmente Guerrita, El Niño de Alcalá y Adela López, que reverdeció sus laureles” (Diario de Córdoba, 16-12-1926).

Juana la Macarrona (Fondos del Centro Andaluz de Documentación del Flamenco)

Juana la Macarrona (Fondos del Centro Andaluz de Documentación del Flamenco)

Unos meses más tarde, tras presentarse en el Teatro Chueca de Madrid junto al guitarrista Luis Yance (La Correspondencia Militar, 26-3-1927), Adela participa en varios conciertos de ópera flamenca que tienen lugar en los teatros San Fernando y Cervantes, de Sevilla, con un elenco de categoría:

“… De verdadero acontecimiento artístico pueden calificarse los ‘selectos espectáculos’ organizados para ambos teatros para debutar el sábado de Gloria, inauguración de la temporada de primavera.

Grandes conciertos de ópera flamenca, tomando parte en ellos los principales ‘ases’ del género, tanto en cantadores como en bailadores, y acompañados a la guitarra por los más famosos maestros.

Las célebres cantadoras: Niña de los Peines, Adela López y Niña de Linares.

Los famosos cantadores:
José Cepero, Manuel Escacena, El Chato de las Ventas y el ya célebre cantador Antonio G. Chacón.

Los ‘ases’ de la guitarra:
Ramón Montoya, Luis Yance y Manuel Bonet.

Las célebres artistas del baile flamenco:
Juana la Macarrona y Malena La Charru.

Paco Senra, notable bailador cómico-serio, y la emperadora del baile gitano, la joven y bella Aurorita Imperio.

Todos estos artistas, combinados con otros muy notables del género, compondrán los programas de San Fernando y Cervantes durante las próximas fiestas de Pascua de Resurrección y feria de Sevilla” (El Liberal de Sevilla, 14-4-1927).

Aurorita Imperio (La Voz de Aragón, 10-12-1930)

Aurorita Imperio (La Voz de Aragón, 10-12-1930)

En esa época, Adela también actúa en varias ocasiones con la agrupación artística ‘Patria’, integrada por la guitarrista Victoria de Miguel y el cantaor Pedro Sánchez, ‘El Canario de Madrid’, entre otros artistas. Se les puede ver en ciudades como Almería, Cartagena o Valencia.

Precisamente en la ciudad del Turia, en los primeros meses de 1928, le perdemos la pista a Adela López. “La sin rival cantadora, intérprete del cante antiguo por malagueñas y granadinas” (El Pueblo, 14-2-1928), y “reina de las saetas” (El Pueblo, 26-2-1928), actúa durante varias semanas en el Teatro Princesa. Completan el elenco los “afamados cantadores Niño del Puerto, Niño de Granada, Saboneret del Cabañal, Palanca de Marchena y Juanito Vargas, siendo acompañados por los profesores de guitarra Lucas el Valenciano y Chufeta” (El Pueblo, 14-2-1928).

Hasta aquí el acercamiento a la figura de Adela López, una artista de éxito que, por su portentosa voz y sus extraordinarias dotes para los cantes regionales y flamencos, ocupó un lugar destacado entre las cantaoras de su tiempo.


NOTAS:
(1) Las noticias extraídas de la prensa de Sevilla han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.
(2) El estreno no puede realizarse en el día previsto, debido al retraso de la cantaora:

“A causa de haber retrasado la salida de Sevilla la cantadora de saetas Adela López, no llegando por lo tanto a tiempo para tomar parte hoy en el estreno de la interesante película ‘El niño de las Monjas’, la Empresa pone en conocimiento del público que se ve precisada a suspender por ahora la representación en Oviedo de esta película” (Región, 18-3-1926).

 


La Quica, maestría y temperamento (I)

“Esta mujer, de rostro moreno y esbelta figura, viste con irreprochable propiedad el traje de flamenca, dando la sensación de pertenecer a la más depurada raza cañí, aunque no es gitana.

Sin duda alguna es la bailadora de más temperamento que se conoce hoy y de las que mejor saben llevar las batas de cola y el pañolillo de Manila” (1).

Así describe Fernando el de Triana a Francisca González Martínez, bailaora sevillana nacida en 1905 y conocida artísticamente como “La Quica”. En su ciudad natal, esta artista se inicia en el mundo de la danza en la academia del maestro Otero y debuta junto a Antonio de Triana en el Salón Imperial (2).

Francisca González, La Quica

Francisca González, La Quica

Más tarde se une, tanto en la vida como en el arte, a Francisco León, Frasquillo, con quien abre una academia de baile en el Corral del Cristo, en la sevillana calle Pedro Miguel. La pareja también actúa en distintos escenarios, como el del antiguo Salón Olimpia, en la calle Amor de Dios (3).

De gira por España junto a Frasquillo

A finales de la década de los veinte, La Quica y Frasquillo emprenden una gira por España junto a una compañía de ópera flamenca en la que figuran algunos de los mayores artistas del momento, y de todos los tiempos, tales como Antonio Chacón, la Niña de los Peines o Manuel Vallejo.

Durante el verano de 1928, el grupo se presenta en ciudades como Valencia, Córdoba, Cádiz o Badajoz. En El Noticiero Gaditano podemos leer los nombres que componen el elenco:

“Anoche se celebró en el Parque Genovés un grandioso concierto de cante flamenco.

El programa estaba confeccionado con los mejores elementos flamencos que existen en España.

Los artistas que tomaron parte fueron don Antonio Chacón, ‘pontífice del cante jondo’, Niña de los Peines, Manuel Vallejo, José Cepero, Guerrita, Chato de las Ventas, Bernardo el de los Lobitos, y el Niño de Sevilla.

Los tocadores de guitarra eran Ramón Montoya, Luis Yance, Manuel Martell y Manuel Bonet.

Figuró un numeroso cuadro de zambra gitana compuesto por Carmen Vargas, Juan Sánchez (Estampío), Frasquito, Rovira, El Tobalo, La Quica, Carmelita Borbolla, Los seis gitanos de la Cava de Triana, Lolita Almería, Manolita la Macarena y La Gabrielita.

Se interpretaron soleares, fandangos, seguidillas, tangos, malagueñas.

Lograron distinguirse la Niñas (sic) de los Peines, Cepero, Guerrita, Montoya y Estampío que fueron ovacionados en sus ‘artes’.

Los demás fueron igualmente aplaudidos” (6-8-1928).

El cantaor Antonio Chacón

El cantaor Antonio Chacón

En los años siguientes, La Quica participa en distintos cuadros flamencos encabezados por Frasquillo. Así, por ejemplo, en julio de 1931 se presenta en la plaza de toros de ValenciaEl alma de Andalucía”, un

espectáculo compuesto por varias escenas, entre ellas una de sevillanas, dirigida por el maestro Frasquillo y en la que toman parte las siguientes bailaoras:

“Pepa La Carbonera, Rosario La Gitana, Asunción La Belmontina, Carmela la Periget, Lola la Periget Chica, Teresa La Serrana, María la Granadina, Antoñita La Cartujana, María la Faraona, Antonia la Faneta y Paca González, La Quica” (La Correspondencia de Valencia, 14-7-1931).

En el cartel también destacan artistas como los cantaores Guerrita o La Minerita, y una zambra gitana del Sacromonte dirigida por Angustias la Emperadora y las hermanas Gazpacha.

De Sevilla a Madrid, con parada en Córdoba

En 1933, la familia formada por La Quica y Frasquillo se traslada a Madrid, con el fin de impulsar la carrera artística de su hija Mercedes, que, a sus once años de edad, comienza a despuntar como una gran bailaora en potencia.

En junio de 1934, el cuadro familiar actúa en Córdoba al menos en dos ocasiones. Les acompaña a la guitarra Antonio Álvarez:

“Sobre un tablado, al aire libre, aparece un cuadro flamenco con la prosopopeya de ritual; allí están La Quica, su niña La Quica hija, Frasquillo y el concertista mago de la guitarra Antonio Álvarez. Comienza a oírse el rasgueo de aires gitanos, se hace un silencio devoto en la concurrencia y La Quica, que baila maravillosamente, y Frasquillo, que es un maestrazo del género, bordan farrucas, alegrías y bulerías gitanas entre palmas, jaleos y olés que marcan el ritmo.

Después Mercedita, la pequeña flamenquilla, se levanta, se estira, avanza, alza los brazos como Pastora, se retuerce y baila como una miniatura de ‘La Macarrona’ o de ‘La Malena’, insuperablemente” (El Sur, 23-6-1934).

Mercedes León, hija de La Quica

Mercedes León, hija de La Quica

“Anoche, en el Kiosco ‘Duque de Rivas’, tuvo lugar un espectáculo muy ambientado y típico cordobés.

En primer lugar, Merceditas León, hizo una gran exhibición de su arte, arte puro castizo andaluz.

La Quica bailó como nunca: hizo a ‘grosso modo’ unas interpretaciones magníficas del baile cañí, que saturó el ambiente perfumado de los jardines de La Victoria de colorido.

Mientras tanto, Antonio Álvarez rasgueaba su guitarra, agarena, haciendo sonar primorosamente sus cuerdas en preciosa melodía: se dejaba oír un fandanguillo, una malagueña, un dulce suspiro andaluz; mientras Frasquillo zapateaba en el tablado con rabia, con fuerza tal y brío tan certero que, a pesar que creíamos iba a resultar pesado, al contrario, daba matices a la melodía que Álvarez interpretaba” (La Voz, 3-7-1934).

Nueva compañía y academia de bailes

En diciembre de ese mismo año, La Quica, Frasquillo y su hija Mercedes visitan la redacción del Heraldo de Madrid, donde ofrecen una pequeña actuación. Además, el maestro expone los motivos que les han llevado a instalarse en la capital de España y presenta a los integrantes de su nueva compañía:

“Ahora hacía tiempo que [Frasquillo] vivía retirado voluntariamente en su casa de Sevilla, bailando sólo ‘para los amigos’ cuando sentía ganas de un ratito de juerga.

Pero he aquí que el flamenco se da un día cuenta exacta de que su hija Merceditas es, a los once años, toda una magnífica bailarina en capullo. La chiquilla siente la vocación irresistible del baile andaluz. Y el padre […] vuelve por ella a la lucha. Hay que hacerle un nombre a Mercedes León, porque ‘la niña lo merese’. Y viene a Madrid con ella, y con su mujer, ‘bailaora’ también, y de las buenas: Francisca González, ‘la Quica’, y Rafael Cruz, un mocito ‘bailaor’ discípulo suyo, que armará también el alboroto cualquier día. Les acompañan en la jira (sic) y en los tablaos el buen ‘cantaor’ ‘Bernardo el de los Lobitos’ y un ‘tocaor’ que sabe lo que hay que saber en lo de tocar la ‘sonanta’: Manuel Bonet” (Heraldo de Madrid, 5-12-1934).

La Quica, Mercedes León y Frasquillo en su visita al Heraldo de Madrid (5-12-1934)

La Quica, Mercedes León y Frasquillo en su visita al Heraldo de Madrid (5-12-1934)

Poco después, la pareja abre una nueva academia de baile en el número 5 de la plaza General Vara del Rey, en pleno Rastro madrileño, donde continúan con la labor docente que ya venían desarrollando en Sevilla. Al mismo tiempo, el cuadro flamenco dirigido por Frasquillo, del que forman parte tanto La Quica como su hija Mercedes, se anuncia con frecuencia en distintos locales, sobre todo de la capital.

Así, en los primeros meses de 1935 encontramos al grupo en el Circo Price, en la sala Casablanca o en el Teatro Martín; y en el mes de junio participan en la fiesta-homenaje a Fernando el de Triana, organizada por La Argentina en el Teatro Español. La Quica, Frasquillo y su hija figuran entre los artistas más destacados de la noche:

“Si grandes fueron las ovaciones que se prodigaron a Pericet y su cuadro […], no fueron menos cálidas y entusiásticas las que se tributaron […] al estupendo cuadro de baile flamenco del famoso maestro Francisco León ‘Frasquillo’. Tanto éste como su mujer, ‘La Quica’, y su hija Merceditas León […], Rafael Cruz, y el célebre ‘bailaor’ antiguo ‘El Estampío’, monopolizaron, puede decirse, los mejores y más reiterados aplausos de la noche” (Heraldo de Madrid, 24-6-1935).


NOTAS:
(1) RODRÍGUEZ GÓMEZ, Fernando (el de Triana), Arte y artistas flamencos, Sevilla, 1935.
(2) Datos proporcionados por José Luis Navarro García en su obra Historia del baile flamenco, Vol. 2, Sevilla, Signatura, 2009.
(3) Datos aportados por el bailaor Enrique el Cojo, en una entrevista publicada por el diario ABC de Sevilla, el 21-4-1981.


Victoria de Miguel, entre la aguja y la bajañí (I)

Con el recién estrenado siglo nace Victoria de Miguel, el 18 de marzo de 1900, en el número diez de la madrileña calle Lagasca, en pleno Barrio de Salamanca (1). Es la octava de doce hermanos.

Su familia está estrechamente relacionada con el mundo taurino. No en vano, Victoria es hija del torero Ciriaco de Miguel, “Chicharito”, y ahijada de señá Gabriela Ortega, progenitora de Joselito y Rafael el Gallo.

Su madre, Concha, es modista de profesión y dirige un taller de costura en la calle Goya. De ella aprende la joven los fundamentos del oficio, al que se dedica, de manera intermitente, durante largos periodos de su vida.

Victoria de Miguel (Foto de Yolanda Cardo, ABC, 18-2-2000)

Victoria de Miguel (Foto de Yolanda Cardo, ABC, 18-2-2000)

En 1905 el nombre de Victoria de Miguel aparece por primera vez en los papeles, a causa de un desafortunado accidente, que la marca para el resto de su vida:

“En la calle de Velázquez un tranvía de los llamados ‘cangrejo’ atropelló ayer tarde a la niña de seis años Victoria de Miguel, produciéndola (sic) tan graves heridas en una pierna que hubo necesidad de amputársela en el Gabinete médico del barrio de Salamanca” (ABC, 28-8-1905).

Sin embargo, ello no le impide desarrollar, durante toda su vida, una intensa actividad artística y profesional.

Sus inicios como guitarrista

Desde muy pequeña, Victoria toma clases de guitarra clásica y flamenca con algunos de los grandes maestros del momento, como Manuel Navarro, “Patena padre”, Ramón Montoya o Andrés Segovia. Su dominio de ambas disciplinas le otorga una cierta ventaja sobre sus colegas de profesión, que se traduce en un caché superior: “ganaba más que mis compañeros: ellos cuatro pesetas y yo ocho” (2).

A los seis años de edad, la precoz artista actúa ante los soberanos españoles, y demuestra tal destreza que la mismísima reina Victoria Eugenia la obsequia con una guitarra. Tras su debut en el madrileño teatro Fuencarral, acude junto a su hermano al salón El Astro, donde acompaña con su toque al cantaor Pedro Sánchez Langa, “El Canario de Madrid”.

Ramón Montoya

Ramón Montoya

El gran éxito obtenido le vale un contrato en dicho local y supone el inicio de una fructífera carrera, que se desarrolla de manera paralela a la del citado cantaor, quien se convierte en su marido. Juntos actúan durante tres décadas en los mejores teatros españoles. Sin embargo, Victoria nunca abandona del todo su actividad en el taller de costura de su madre.

Con los reyes de la ópera flamenca

Rastreando los papeles de la época, en 1926 encontramos a la guitarrista inmersa en una larga gira por España. Es la época de la ópera flamenca, y el empresario Vedrines no escatima en medios para llevar a los teatros y plazas de toros de pueblos y ciudades un nutrido elenco de primeras figuras del cante, el baile y el toque.

A mediados de julio la compañía se presenta en Cartagena. Con ese atractivo cartel, el éxito está asegurado:

“Un público inmenso había acudido anoche a la plaza de toros, ávido de escuchar a los prestigiosos artistas que habían de tomar parte en la velada. […]

Verdad que este cuadro flamenco que anoche se presentó ante el público cartagenero merece grandes elogios. Juana la Macarrona, Carmelita la Guapa, Paula la Flamenca, Estampío y Antonio Sánchez el Bizco constituían el cuadro de baile.

En el de cantaoras la famosa ‘Niña de los Peines’ y la ‘Perla de Trianaentusiasmaron al auditorio con las inflexiones de una voz bellísima […], así como los maestros Centeno, el célebre cantador de saetas, Cojo de Málaga, El Canario, Eduardo García, el Mendo, cantador de la copla cartagenera, y El Canario de Madrid, éste, pese a los prestigios consolidados, el mejor cantador del cuadro a quien acompaña la notable guitarrista Victoria de Miguel.

Y ahí es nada los tocadores. […] Javier Molina, Niño Ricardo, Luis Yance y Ramón Montoya. […]

Para todos hubieron (sic) aplausos, quedando el público satisfecho del espectáculo” (El Eco de Cartagena, 17-7-1926).

Pedro Sánchez Langa, El Canario de Madrid

Pedro Sánchez Langa, El Canario de Madrid

La prensa murciana destaca la actuación de Victoria de Miguel como una de las más sobresalientes del espectáculo:

“¿Y qué decir de los tocadores de guitarras? Todos ellos –Victoria de Miguel, admirable– merecieron los aplausos que el público les otorgó” (El Eco de Cartagena, 17-7-1926) (3).

“De tocadores la flor y nata de ellos, Montoya, Molina, Yance y Victoria de Miguel. Todos aplaudidísimos” (El Liberal, 18-7-1926).

“… desfilaron por el tablao lo mejor que se conoce en este arte, siendo muy aplaudidos todos, bailadores y cantadores, y especialmente la famosa Niña de los Peines, dotada de portentosas facultades; el Canario de Madrid, el Cojo de Málaga, el Centeno y el Mendo, y los guitarristas Montoya y la señorita Victoria de Miguel” (La Verdad, 20-7-1926).

Tras actuar en Cartagena, la compañía pone rumbo hacia tierras andaluzas. El 25 de julio se presenta en la Plaza de Toros de Córdoba y, unos días más tarde, en el Teatro Circo de Verano de Cádiz. En el mes de agosto llega a Granada y Málaga, entre otras ciudades.

Asimismo, entre el 13 y el 26 de agosto, El Canario de Madrid se anuncia en el Madrid Concert de Valencia (4). Aunque en los papeles no aparece el nombre de su guitarrista, es probable que se trate de Victoria de Miguel, que suele aparecer en los carteles como su tocadora habitual.

Nueva gira con Vedrines

En octubre de 1926, la guitarrista madrileña vuelve a estar de gira, con un elenco algo diferente y bastante representativo de los gustos de la época ‘del fandanguillo’. De hecho, el espectáculo -también producido por Vedrines– se anuncia como “Reunión de arte flamenco moderno”, y en él figuran cantaores como el Niño de las Marianas, el Niño de la Flor, el Chato de las Ventas, la Niña de Linares o Antonio García Chacón. Les acompañan los “profesores de guitarra […] M. Molina, Jorge López, Victoria de Miguel y Ramón García” (El Noticiero Gaditano, 6-10-1926).

Pastora Pavón, La Niña de los Peines

Pastora Pavón, La Niña de los Peines (Fondos del Centro Andaluz del Flamenco)

A principios de octubre, la compañía actúa en Cádiz, en el Teatro Circo de Verano. Varias semanas más tarde se presenta en el Monumental Cinema de Madrid y a finales de noviembre llega a Gijón , previo paso por otras ciudades, como Zamora (5) o La Coruña.

Coincidiendo con su actuación en el teatro Linares Rivas, el diario gallego El Orzán destaca los muchos méritos del elenco:

“Escogiendo lo mejor de cada certamen, se ha reunido un grupo de artistas que recorre las capitales y pueblos más importantes de España, divulgando y aun dando a conocer en muchos casos el cante flamenco en su más pura acepción […].

Constituyen la agrupación gentes tan renombradas como el ‘Niño de Coín’, el ‘Niño de las Marianas II’, afamado cantador de flamenco; el ‘Niño de la Flor’, premiado en el concurso de la Plaza de Toros de Córdoba; el ‘Chato de las Ventas’, premiado con la copa de plata en La Línea de la Concepción; la ‘Niña de Linares’, triunfadora en cuantos concursos se ha presentado; el ‘Canario de Madrid’ (el de la voz de oro), acompañado a la guitarra por su profesora, Victoria de Miguel; Antoñito García Chacón, el fenómeno del día, el ‘Non plus ultra’ del canto flamenco; Manuel Blanco (‘Canario de Colmenar’), primer premio del concurso celebrado el 10 del actual en Madrid y los profesores de guitarra Victoria de Miguel, Jorge López y Marcelo Molina.

Este programa, netamente flamenco, es único e incomparable y viene recorriendo con un éxito formidable los más importantes teatros de España” (El Orzán, 28-11-1926).

Unos días más tarde, los papeles asturianos (6) hacen lo propio con motivo de la presentación del espectáculo en el teatro Dindurra de Gijón, y destacan especialmente la presencia de Victoria de Miguel, a quien califican como “verdadero prodigio” (La Prensa, 10-12-1926):

“Otra nota digna de mención es la actuación de la notable guitarrista Victoria de Miguel, que con distinción y elegancia sabe sacar gran partido del castizo instrumento español y posee una técnica envidiable” (El Noroeste, 10-12-1926).

La bailaora Antonia Gallardo Rueda, la Coquinera

La bailaora Antonia Gallardo Rueda, la Coquinera

En enero de 1927 se anuncia en el Monumental Cinema de Madrid “un magnífico concierto de ópera flamenca” (La Libertad, 5-1-1927), en el que interviene el mismo elenco de artistas, con la incorporación de la cantaora Luisa Requejo. A finales de mes la guitarrista se presenta en Valladolid (7) y, poco después, la compañía actúa en el Gran Teatro de Córdoba (8).

En el mes de abril, con un cartel algo diferente, El Canario de Madrid se presenta en el Teatro Maravillas de la capital. La Niña de Baeza, “Carmen la Flamenca, La Gabrielita, La Coquinera, Ramironte y el Estampío” (ABC, 1-4-1927) son algunas de las nuevas incorporaciones de la compañía; y, aunque en la reseña no figuran los nombres de los tocadores, es muy probable que entre ellos se encuentre Victoria de Miguel.

NOTAS:
(1) Las fechas y datos familiares y de la vida personal de Victoria de Miguel están extraídos de las siguientes fuentes:
Eusebio Rioja y Norberto Torres, Niño Ricardo: vida y obra de Manuel Serrapí Sánchez, Sevilla, Signatura, 2006.
M. J. Álvarez, “Recuerdos de un siglo”, entrevista a Victoria de Miguel, ABC, 18-2-2000.
(2) “Recuerdos de un siglo”, op. cit.
(3) José Gelardo Navarro aporta esta referencia en su obra ¡Viva la Ópera Flamenca!: Flamenco y Andalucía en la prensa murciana (1900-1939), Universidad de Murcia, 2014, y la sitúa en la página 4 de El Eco de Cartagena de 17-7-1926. No obstante, al acudir a la hemeroteca y consultar la página en cuestión, dicho artículo no aparece, lo cual nos hace pensar que tal vez la referencia no sea exacta.
(4) Según La Correspondencia de Valencia.
(5) El 25 de noviembre de 1926 se anuncia en el Nuevo Teatro de Zamora un “gran concierto de arte flamenco”, con “12 ‘ases’ del fandango, cante jondo y otros estilos” (Heraldo de Zamora).
(6) David Pérez Merinero, en su blog Papeles Flamencos, aporta interesantes referencias periodísticas -y entre ellas, las que se citan a continuación- sobre la actuación de estos artistas en el teatro Dindurra de Gijón.
(7) Eulalia Pablo Lozano, en su obra Mujeres guitarristas, Sevilla, Signatura, 2009, aporta la siguiente referencia:
“Ópera flamenca
En el Lope de Vega de Valladolid va a dar un concierto de ópera flamenca (¡) la compañía Vedrines, formada por los siguientes artistas […] y los famosos guitarristas Marcelo Molina, Jorge López y Victoria de Miguel” (El Noticiero Sevillano, 19-1-1927).
(8) El Diario de Córdoba publica la reseña del espectáculo el 22-2-1927.