Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Lavandera, una gran cantaora que merece ser rescatada del olvido (y II)

Siempre entre los mejores

En agosto de 1926, Carmen Espinosa participa en un concurso de cante jondo que tiene lugar en la Plaza de Toros de Córdoba, donde se mide con artistas de la talla de Manuel Pavón, el Chato de las Ventas o el Niño de la Flor.

En el jurado figuran algunos de los ídolos jondos del momento, como Antonio Chacón, Manuel Escacena o el Niño de Marchena. La parte musical corre a cargo de los guitarristas Luis Yance, Perico el del Lunar, Pepe de Badajoz y Ramón García (Diario de Córdoba, 1-8-1926).

El guitarrista Ramón Montoya

El guitarrista Ramón Montoya

Con don Antonio Chacón y Ramón Montoya vuelve a coincidir Carmen pocos meses después en el Monumental Cinema de Madrid, donde se ofrecen varios conciertos de cante y baile flamenco, en los que también toman parte los bailaores Gabrielita y Ramironte, y los cantaores La Trianita, Angelillo y Manuel Centeno, entre otros artistas.

Asimismo, en esa época actúa en varias ocasiones en el Teatro Moderno de Salamanca “La Lavandera, célebre cantadora de ‘cante jondo‘, gran artista y maravillosa intérprete del cante flamenco, tan interesante y fino, del que hace soberbias demostraciones, siempre aplaudidas” (El Adelanto, 7-9-1926).

Voz radiofónica, diva de ópera flamenca…

Además, la voz de la artista linense también puede oírse con cierta frecuencia a través de las ondas hertzianas. En 1926 participa en varias emisiones de Unión Radio Madrid, acompañada a la guitarra por Luis Yance o Ramón Montoya, y en 1928 interviene en distintos programas de Unión Radio Barcelona, junto a tocaores como Dámaso Martín o Vicentito Gómez.

En abril de 1927, Carmen Espinosa participa en varios conciertos de ópera flamenca que se ofrecen en el Monumental Cinema de Madrid, y que constan de dos partes: en la primera de ellas, La Lavandera deleita al público con sus malagueñas, mientras que en la segunda, sienta cátedra cantando saetas.

La Ciega de Jerez (Foto de Blas Vega)

La Ciega de Jerez (Foto de Blas Vega)

El elenco lo completan cantaores como el Niño de Utrera, la Ciega de Jerez, Chaconcito, El Pescadero o el Niño de Marchena, acompañados a la sonanta por Luis López, entre otros artistas (La Libertad, 9 y 10-4-1927).

De gira por España

Durante los meses siguientes, la artista jienense recorre buena parte de la geografía española, desde Almería hasta Santander, junto a distintas compañías de ópera flamenca, en las que comparte cartel y escenario con la Niña de Castro, El Canario, El Pena, El Mochuelo, Manuel Escacena, la Niña de Jerez, El Americano o su propia hija, Petra García Espinosa, entre otras figuras del género. En la capital montañesa el público premia su labor con “estruendosas ovaciones” (La Atalaya, 3-7-1927).

A finales de ese mismo año, La Lavandera vuelve a coincidir con Don Antonio Chacón y la Ciega de Jerez, en una serie de espectáculos organizados por Juanito El Dorado en el Circo Barcelonés, donde se disputa la Gran Copa que lleva ese nombre (La Vanguardia, 26-10-1927). El elenco es el siguiente:

“Hoy miércoles, noche, a las 10. Adiós a Barcelona del célebre, del único, del maestro de todos los cantaores de flamenco DON ANTONIO CHACÓN, el cual además de cantar toda la gama de su creación presidirá el jurado del concurso que se disputará la GRAN COPA CIRCO BARCELONÉS 1927, entre profesionales, en los que hay hasta ahora inscritos: PACO EL GRANADINO, JOSÉ PALANCA, JOSELITO DE CÁDIZ, MANUEL CONSTANTINA, NIÑO DE LINARES, LA LAVANDERA, LA CIEGA DE JEREZ, organizado por el popular JUANITO EL DORADO” (La Vanguardia, 26-10-1927).

La Niña de Linares (Archivo de Montse Madridejos)

La Niña de Linares (Archivo de Montse Madridejos)

Nuevos triunfos en Madrid

En febrero de 1928, coincidiendo con la reposición de la obra El Niño de Oro por la compañía de Aurora Redondo y Valeriano León en el Teatro de la Latina de Madrid, se celebra una fiesta de cante y baile flamenco en la que toman parte “Niña Linares y La Lavandera (cantaoras); La Gabrielita (reina de la chufla), Sevillanito (cantaor), Niño de los Lobitos (cantaor) y José Hijosa y Jorge López (tocaores)” (Heraldo de Madrid, 22-2-1928).

Durante los meses siguientes, también en la capital de España, Carmen Espinosa comparte cartel con Manuel Vallejo en Teatro de Chueca (Nuevo Día, 7-3-1928); canta saetas junto a Villarrubia, durante la proyección de Currito de la Cruz en el Cinema X (La Voz, 5-4-1928); y actúa en una “grandiosa fiesta granadina del Sacro-Monte” que se celebra en el Teatro Avenida, junto a un elenco de primera (4):

“Cantadores: Niña de Chiclana, Americano, Carmen Espinosa, El Mochuelo, Lavandera (hija), Niño de la Huerta, El Chato de las Ventas, El Canario (auténtico). El Chata, Chaconcito y Guerrita. Los mejores bailaores y bailaoras, y los famosos profesores de guitarra Marcelo Molina, Román García y el «as» de «ases» Luis Yance; Rosita España (bailes), Carmen Flores (últimos días de actuación), Sepepe y Guillén” (Heraldo de Madrid, 7-6-1928).

El Niño de Marchena

El Niño de Marchena

En esa época, La Lavandera sigue estando muy solicitada en los cines de distintas ciudades españolas, para poner la banda sonora a filmes como Malvaloca, La tragedia de un toreo o Rejas y votos:

[Oviedo. Salón Toreno] “… la notable cantadora madrileña ‘La Lavandera‘ cantó con sumo gusto dos preciosas saetas, siendo muy aplaudida por el selecto público” (Región, 2-9-1928).

[Madrid. Cine Alcalá] “… Carmen Espinosa cantó varias saetas de manera admirable, siendo ovacionada, tomando parte también una banda de cornetas y tambores” (La Nación, 19-7-1929).

Entre la crème del flamenco barcelonés

A finales de la década de los veinte, La Lavandera se establece en la Ciudad Condal junto a su hija Petra, por lo que su presencia es cada vez más habitual en locales como el Circo Barcelonés, donde se la puede ver, en 1928, en un concurso de cante para señoras:

“Hoy martes, noche, a las 10 Gran concurso de Cante Jondo para señoras organizado por el popular Juanito El Dorado
4 ESTRELLAS DEL CANTE FLAMENCO, 4
CATALINA MUÑOZ – LOLA CABELLO – CARMEN ESPINOSA – LA LAVANDERA – LA TRINITARIA – NIÑO SEVILLA – MIGUEL ALGABEÑO – SEBASTIÁN CANTARES y el GRAN FÁBREGAS” (La Vanguardia, 2-10-1928).

Precisamente, una de las últimas actuaciones de Carmen Espinosa que hemos podido documentar también tiene lugar en la capital catalana, durante la Semana Andaluza que se celebra en 1930 en el Pueblo Español de Montjuic.

Anilla la de Ronda en la Semana Andaluza de Barcelona de 1930 (Foto: Brangulí, ANC).

Anilla la de Ronda en la Semana Andaluza de Barcelona de 1930 (Foto: Brangulí, ANC).

Con la asistencia de varios miembros de la Familia Real española, se celebra un festival de bailes típicos, en el que participan artistas llegados desde distintas partes de la geografía andaluza, entre los cuales destaca la mítica Anilla la de Ronda:

“… Comenzó el festival con la presentación de la Murga de Regaera y por Los Campanilleros de Bormujos. Después dio comienzo el concurso del cante jondo para disputarse la Copa Barcelona 1930. La primera en cantar fue La Niña de Santa Cruz de Sevilla, que cantó soleares; siguiendo luego La Lavandera, de Linares, con malagueñas. Luego se presentó Juanito Valencia, seguido por María La Morena, de Sevilla, con fandangos, y por último La Niña de Linares, también con fandangos. A continuación hubo Zambra Gitana del Sacro Monte, tomando parte en ella la gitana de la Serranía de Ronda, Anita Amaya, de ochenta y ocho años. A la Zambra, siguió el cuadro Andaluz del Realito. Al final de este cuadro retiráronse los infantes con su augusta familia. Finalizó el festival con la segunda parte del concurso de cante jondo, organizado por Fernando Manelles. Tomaron parte en la competencia Rosalía Faraón, de Valencia (fuera de concurso); Niña de Málaga, con granadinas; Niño de Lucena, de Huelva, con levante y fandango; Niño de Utrera, de Sevilla, con seguidillas y fandango; Niño de Hierro, de Puente Genil, con fandangos, y el muchacho Niño de Calatrava, de Jaén, con fandanguillos. El jurado concedió la «Copa Barcelona 1930», hombres, a el «Niño de Calatrava»; el «Premio extraordinario» al «Niño de Utrera», y la «Copa Barcelona 1930», mujeres, a la «Niña de Málaga». La fiesta terminó de madrugada” (La Vanguardia, 19-6-1930).


NOTA:
(1) Con parte de este elenco coincide dos meses más tarde en un festival de cante jondo que tiene lugar en el Teatro de la Latina (Heraldo de Madrid, 9-6-1928).


La Ciega de Jerez, jondura y sentimiento (I)

Además de la gran Isabelita de Jerez, de quien ya nos hemos ocupado en estas páginas, en los años veinte del siglo pasado alcanzó gran notoriedad en los escenarios españoles su paisana Manuela Domínguez, más conocida como la Ciega de Jerez.

La cantaora Isabelita de Jerez

La cantaora Isabelita de Jerez

Al igual que la primera, y como no podía ser de otra forma, esta cantaora destaca especialmente por bulerías y saetas. En 1920, un diario gaditano hace referencia a la actuación de la jerezana en el Café Alhambra de la Tacita de Plata, acompañada a la guitarra por José Capinetti:

“El cronista ha de ocuparse hoy de la genial cantante de flamenco, Manolita Domínguez, una de las mayores atracciones de los excelentes números de varietés que por estos días han desfilado por este music-halls (sic), elegante y cómodo.

Manolita Domínguez ha logrado cautivarnos con su arte y su escuela. Oyéndola, se rememora el ambiente gitano y castizo de la Andalucía de ensueños, de esas épocas en las que perdíamos la noción del tiempo escuchando los acentos de la hembra celosa que en sus cantares daba quejas al hombre que la mortificaba con sus desvíos, cuando la guitarra rasgada por las hábiles manos del ‘tocaor’ arrancaban motivos musicales de la tierra castiza.

Hogaño, Manolita Domínguez ha proclamando que sabe sentir cuando sus labios dicen, y Capineti ha puesto cátedra entre los guitarristas profesionales. […]

Pepita González, la bailarina graciosa y modesta, tan aplaudida como siempre” (El Noticiero Gaditano, 11-8-1920).

Entre Madrid y Barcelona

A mediados de los años veinte, la cantaora jerezana es una de las estrellas del local de Juanito el Dorado, uno de los muchos establecimientos barceloneses en los que florece el arte flamenco y, según Sebastà Gasch, uno de los más auténticos. El periodista catalán rememora aquellos tiempos en varios de sus artículos:

“… Y detengámonos en casa de Juanito El Dorado, de la calle de Guardia. Esta casa estaba muy bien hace unos cinco o seis años. Cruda y desnuda, virgen de escenografía, el pueblo, el auténtico pueblo, se estremecía, emocionado, ante los gritos desolados de la Ciega de Jerez y los tacones trepidantes de las hermanas Chicharra” (Mirador, 21-5-1931).

La Ciega de Jerez (Foto de Blas Vega)

La Ciega de Jerez (Foto de Blas Vega)

En esa misma época, la Ciega de Jerez también actúa con cierta frecuencia en Madrid. Es el momento de la ópera flamenca y Manuela Domínguez se ha convertido en un valor seguro. En la primavera de 1926 se la puede ver en distintos cuadros que actúan en locales como el Teatro Pavón o el Kursaal, y en el mes de septiembre es una de las profesionales que participan en el certamen Copa Pavón:

PAVÓN.- Hoy, mañana y pasado […] Las entrañas de Madrid (edición Rafael Salvador), con gran cuadro de cante jondo, en el que toman parte el Niño de Granada, Niño de Madrid, Pepe, el de Badajoz y la Ciega de Jerez (éxito inmenso)” (La Opinión, 16-3-1926).

KURSAAL (Magdalena, 30).- Inauguración de la temporada, cuadro flamenco, cantaora Ciega de Jerez, reina bulerías, y Niño de Coín. Bailaor, El Gato; tocaor, Vicente Martínez. De una a cuatro, colosal súper tango” (La Libertad, 3-4-1926).

“PAVÓN.- A las once, Certamen oficial Copa Pavón 1926. Grandiosa sesión eliminatoria de cantadores profesionales, entre otros, Ciega de Jerez, Pantoja, Chata, Angelillo y el ‘as’ Manuel Centeno” (La Opinión, 23-9-1926).

En abril de 1927, también en la capital de España, se celebran en el Monumental Cinema dos conciertos de ópera flamenca. El programa consta de dos partes, una de cante y otra consistente en un concurso de saetas. Además de “la verdadera flamenca Ciega de Jerez” (La Libertad, 10-4-1927), en el cartel figuran la cantaora Carmen Espinosa ‘La Lavandera’ y los cantaores Niño de Utrera, Chaconcito, Eduardo García ‘El Chata’, Juan Soler ‘El Pescadero’, Vallejito y Niño de la Huerta.

La estrella de Juanito el Dorado

En verano y otoño de ese año volvemos a encontrar la pista de Manuela Domínguez en la Ciudad Condal. La cantaora jerezana actúa en varias ocasiones en el Circo Barcelonés, en sendos espectáculos de variedades que incluyen cante jondo, bajo la dirección de Juanito El Dorado. La Ciega es anunciada como “la revolución del cante flamenco” (La Vanguardia, 17-7-1927) y, a juzgar por las gacetillas, constituye una de las principales atracciones del programa:

“CIRCO BARCELONÉS
Mañana jueves, noche, a las 10, cante jondo, organizado por el popular JUANITO EL DORADO, tomando parte varios elementos nuevos y los mejores de Barcelona. Segunda salida de la ovacionada cantaora LA CIEGA DE JEREZ. Entusiasmo indescriptible. La revolución del cante flamenco” (La Vanguardia, 20-7-1927).

Local flamenco en Barcelona (Nuevo Mundo, 2-9-1932)

Local flamenco en Barcelona (Nuevo Mundo, 2-9-1932)

“Hoy jueves, noche, a las 10, cante jondo, organizado por el popular y célebre JUANITO EL DORADO, tomando parte los notables cantadores NIÑO DEL PERCHEL, EL CARPINTERITO, NIÑO DE TRIANA, NIÑO DE LA ROSA, PACO EL GRANADINO, GUERRITA II, MARINERO DE CARTAGENA, MANUEL CONSTANTINO y la más grande revolución del cante flamenco, LA CIEGA DE JEREZ, entusiasmo indescriptible, ruidosas ovaciones” (La Vanguardia, 21-7-1927).

Ya en el mes de agosto, en el mismo local, Manuela participa en un concurso de saetas, y en octubre interviene en el festival de presentación del gran Antonio Chacón en Barcelona:

“Mañana jueves, noche, a las 10. Gran acontecimiento de cante flamenco. Primer concurso de saetas acompañadas por tambores y trompetas, disputándose un premio de quinientas pesetas entre los concursantes EL MALAGUEÑITO, JOSELITO DE CÁDIZ, MANUEL CONSTANTINA, EL GRAN FANEGAS, LA CIEGA DE JEREZ” (La Vanguardia, 3-8-1927).

“CIRCO BARCELONÉS.- Esta noche en el citado teatro tendrá lugar un gran festival de cante jondo para presentar a Antonio Chacón, único en España que ha conseguido una aureola y un nombre. Viene a Barcelona por primera vez. Además, tomarán parte en dicho festival las renombradas cantadoras La Lavandera y La Ciega de Jerez.

El miércoles se celebrará un concurso. Se disputará la gran copa 1927 Circo Barcelonés, tomando parte todos los cantaores y presidiendo el jurado Antonio Chacón.

El organizador de los festivales es Juanito el Dorado” (El Diluvio, 25-10-1927).

Durante esos años, el arte de la Ciega de Jerez también puede disfrutarse a través de las ondas hertzianas. Así, por ejemplo, en octubre de 1928, la programación de Unión Radio Madrid incluye el cante de “Manuela Domínguez, ‘Ciega de Jerez’ (cantadora), Manuel Navarro, ‘Patena’ (guitarrista) y la orquesta de la estación” (La Libertad, 24-10-1928).

En julio de 1929, Manuela Domínguez y el Chato de las Ventas interpretan saetas durante la proyección de la película Currito de la Cruz, en el Cinema Europa de Madrid:

“CINEMA EUROPA (Bravo Murillo, 126).- Recreo de verano, Currito de la Cruz, las bandas de los regimientos de Asturias y Wad-Rás y saetas por la Ciega de Jerez y Chato de las Ventas” (La Libertad, 20-7-1929).

Cartel de Currito de la Cruz (Alejandro Pérez Lugín, 1925)

Cartel de Currito de la Cruz (Alejandro Pérez Lugín, 1925)

Nuevos éxitos en la Ciudad Condal

En el mes de noviembre, la artista jerezana viaja de nuevo a Barcelona para tomar parte en un concurso de cante flamenco y en un festival organizados por Juanito Eldorado, que se celebran en el Circo Barcelonés y en el Teatro Principal respectivamente. La prensa la define como la “revelación femenina del canto andaluz” o “la figura cumbre del canto jondo”:

“Hoy, por la noche, se celebrará en el teatro Circo Barcelonés un concurso de canto flamenco, organizado por el guitarrista Juanito Eldorado, tomando parte valiosos elementos del cante jondo.

Cuatro son los cantadores que debutarán en esta fiesta, venidos expresamente a Barcelona para tomar parte en la misma: Niño de las Marianas, cantaor que ha obtenido recientemente grandes éxitos; Catalina Muñoz, verdadera notabilidad en este arte; Rafaelillo de Madrid, fenomenal cantaor flamenco, que arranca delirantes ovaciones en todas partes y La Ciega de Jerez, revelación femenina del canto andaluz, de la que se ha ocupado con grandes elogios toda la prensa.

Para completar la fiesta habrá un intermedio de baile flamenco, en el que tomarán parte La Extremeña, Rafaela Ortega (La Patos) y el bailarín Niño Tobalo” (La Vanguardia, 14-11-1929).

“Hoy por la noche, se celebrará en el teatro Principal, de Gracia, un festival flamenco cuya dirección corre a cargo de Juanito Eldorado.

Ha reunido un conjunto de artistas que difícilmente puede superarse, lo que asegura de antemano, el éxito más completo.

Tomarán parte en el mismo, entre otros, los cantadores Rafaelillo de Madrid, estilista a lo Vallejo; el Gran Fanegas, ídolo de todos los públicos y la figura cumbre del canto jondo, La Ciega de Jerez, considerada la mejor del género.

Entre los bailadores figura el bailarín Niño de Tobalo y Catalina Muñoz con un completo cuadro de bailadores y guitarristas de primera categoría” (La Vanguardia, 19-11-1929).


María de Albaicín, estrella del baile y reina del celuloide (IV)

En 1926 María de Albaicín se pone a las órdenes de Max de Rieux, que comienza a rodar su ópera prima, La grande amie (1), basada en una novela de Pierre L’Ermite. La acción transcurre en un tranquilo medio rural, que se ve amenazado por la instalación de dos curtidurías. La actriz española “describe con una elegancia y una seducción incomparables el inquietante personaje de Alberta” (Les Spectacles, 31-12-1926) (2), una joven mundana que lleva la ruina al terrateniente de quien se enamora, encarnado por su marido en la vida real, Aimé Simon-Girard.

María de Albaicín y Aimé Simon-Girard, en una escena de La grande amie (1926)

María de Albaicín y Aimé Simon-Girard, en una escena de La grande amie (1926)

De manera paralela, la bailaora sigue triunfando en los escenarios. En agosto de ese mismo año actúa en una ‘Fiesta provenzal’ celebrada en la estación termal alpina de Brides-les-Bains y unas semanas más tarde representa su ballet Gitanerías en el music hall Alhambra de Ginebra. La prensa suiza glosa de este modo los méritos de la española:

María de Albaicín: Es la hija de una gitana; es famosa por su belleza y sirvió de modelo a los más grandes pintores españoles contemporáneos. Bailaba en Madrid cuando Diaghilev fue a contratarla y se convirtió en una de las estrellas de los ballets rusos; bailó en Madrid, en la Ópera de París, en Londres, etc. Después el cine la acaparó y obtuvo de entrada un éxito considerable en Surcouf, Mylord l’Arsouille, L’espionne aux yeux noirs, etc. Esta estrella española de los ballets rusos se ha convertido en una gran artista francesa” (Journal de Genève, 2-9-1926).

María de Albaicín, en una escena de La grande amie (1926)

María de Albaicín, en una escena de La grande amie (1926)

Una estrella muy solicitada en todo tipo de eventos

Tal es la fama alcanzada por María de Albaicín, tanto en su faceta de bailaora como en la de actriz de cine, que su presencia es requerida en numerosos eventos. En 1927 la artista no duda en colaborar con diferentes causas, como el “Baile de las camitas blancas”, que tiene lugar en febrero en el teatro de la Ópera de París, o la “Gala a beneficio de las bocas rotas” (3), celebrada en el mes de junio en el Claridge. En ambas ocasiones, María coincide con algunas de las grandes estrellas del París de la época, como la cantante Joséphine Baker.

La española también se deja ver en otros acontecimientos, como la gran fiesta anual del cine, celebrada en el mes de marzo en el hotel Continental, o en el festival benéfico a favor de la familia de Catherine Jordaan, una joven artista fallecida durante una gira por Sudamérica.

En mayo de 1927, María de Albaicín es una de las atracciones del gran baile español de disfraces En tiempos de Goya”, organizado por Vicente Escudero en la sala Bullier, y en cuyo comité de honor figuran pintores como Ignacio Zuloaga o Kees Van Dongen.

María de Albaicín

María de Albaicín

El bailaor presenta, “en la sala completamente decorada por pintores españoles modernos, el ‘Cuadro Flamenco’, con la presencia de las Srtas. Lolita Osorio, Paquita Pagan, Margarita Madrid, Carmino García y Almería” (Le Gaulois, 25-5-1927). Entre las personalidades asistentes figuran Joséphine Baker, La Argentina y María de Albaicín, que baila ‘La Maja’.

En esa época descubrimos una nueva faceta de la española, la de conductora. María participa en el “campeonato automovilístico de los artistas”, que tiene lugar en el Parque de los Príncipes; y en un “Concurso de elegancia femenina en automóvil” organizado por la revista Femina. En este último, el vehículo Lincoln de la bailaora es uno de los más admirados.

Unos meses más tarde, la polifacética artista forma parte del jurado encargado de elegir a los protagonistas de un filme que está previsto rodar en la localidad francesa de Deauville.

Maria de Albaicín, en un concurso de automóviles

Maria de Albaicín, en un campeonato de automovilismo

Regreso a la gran pantalla, con Valencia

En 1927 se estrena en distintos países europeos el filme Valencia, una producción alemana basada en el famoso cuplé del maestro Padilla y dirigida por Jaap Speyer. María de Albaicín da vida a la protagonista, una “florista felina y explosiva, […] prototipo de la andaluza provocativa e insaciable, amante fría, virgen pura…” (L’Écho d’Argel, 22-3-1928).

La cinta, rodada entre Múnich y Málaga, contiene abundantes referencias a las costumbres y tradiciones andaluzas, por lo que es muy apreciada en nuestro país.

“Los amores de esta mujer, que trae revuelto medio Málaga, lugar de la acción, tienen el aliciente de interesar tanto más cuanto que en la acción se han mezclado hábilmente costumbres típicas de Andalucía: procesiones, toros, bailes al aire libre, puro ambiente de la tierra del sol; pero todo acertado, vistoso y lleno de realidad.

La fotografía es espléndida, con bonitas vistas del puerto de Málaga y sus alrededores.

El final es de una sugestión y plasticidad extraordinarias” (Las Provincias, 23-10-1927).

Cartel del filme Valencia

Cartel del filme Valencia

Tanto la crítica española como la extranjera, una vez más, se rinden ante el talento y la belleza de la actriz y bailaora:

María de Albaicín anima con todo su esplendor dorado las escenas lascivas, cuadros de una belleza brutal y salvaje” (L’Impartial, Suiza, 3-9-1927).

María de Albaicín está hecha una estrella. Hay en ella pasta de artista cinematográfica” (Las Provincias, 23-10-1927).

María de Albaicín, una mujer espléndida, de una belleza exuberante, que interpreta su papel de un modo admirable” (La Libertad, 8-2-1928).

María de Albaicín -la danzarina española de fama internacional– ha dado pruebas de poseer un temperamento dramático de gran fuerza-que le está valiendo éxitos rotundos en el arte mudo” (El Progreso, 17-3-1928).

Gira por Sudamérica

En la primavera de 1928, María de Albaicín se embarca en una nueva aventura. La española y su marido, Aimé Simon-Girard, son las estrellas principales de la compañía del Moulin-Rouge, que es contratada para realizar una gira por Argentina y Brasil.

María de Albaicín (Eu sei tudo, septiembre de 1921)

María de Albaicín (Eu sei tudo, septiembre de 1921)

El grupo, compuesto por unos ochenta artistas, parte de Le Havre en el mes de abril a bordo del vapor Lutetia, y unas semanas más tarde llega a Río de Janeiro, donde realiza una primera escala.

Allí les esperan los empresarios del teatro Palacio, José Loureiro y Víctor Fernandes, que ofrecen a las primeras figuras de la compañía un banquete en el hotel Riachuelo y les enseñan algunos de los lugares más hermosos de Río.

“Los artistas se mostraron verdaderamente entusiasmados con las bellezas de la ciudad y entre otras palabras que dejaron escritas, citamos las siguientes: […]

‘No podía imaginar que había en el mundo una cosa más bella que la Giralda de mi país: Sevilla. ¡Pero he visto Río!… Entonces… (a) María de Albaicin” (Jornal do Brasil, 6-5-1928).

Tras esta parada en Brasil, el grupo se dirige a Buenos Aires, para actuar en el teatro de la Ópera. Posteriormente pasan a Montevideo y, tras dos meses de éxitos, en el mes de julio regresan a Río de Janeiro, donde se les espera con impaciencia para la inauguración del nuevo teatro Palacio.

María de Albaicín, en uno de sus filmes

María de Albaicín, en uno de sus filmes

El primero en llegar a tierras cariocas es el director de la compañía, el Sr. Jacques-Charles, que se encarga de revisar todos los detalles. Unos días más tarde lo hacen las estrellas principales, a bordo del lujoso transatlántico ‘Giulio Cesare’:

María de Albaicín, una española de ojos grandes y negros, […] es la primera bailarina. Es española de nacimiento y más francesa que cualquier francesa, como ha declarado.

Adora París, donde ha pasado casi toda su vida de artista, de éxito en éxito.

Tenía prisa por venir a Río, así que no ha esperado a los demás artistas, que vendrán en el ‘Aurigny’. […]

Simon-Girard también es un elemento de la compañía del Moulin Rouge, y uno de los principales. […]

María del Albaicín y Simon-Girard están seguros de que el éxito alcanzado por la compañía del Moulin Rouge en Buenos Aires se repetirá en la capital brasileña” (Correio da Manhã, 8-7-1928).

Poco después se les une el resto del elenco, un nutrido grupo de músicos, bailarines, cantantes y artistas cómicos. El día de la inauguración del teatro se representa Paris aux étoiles, “una de las revistas del Sr. Jacques-Charles que más gustaron en París, donde se mantuvo en escena durante largos meses con gran éxito […]. Revista moderna, […] de cuadros cortos y mucho movimiento, llena de hermosa música, es un desfile de cosas interesantes y muy novedosas” (O Paiz, 4-7-1928).

María de Albaicín (Le Petit Parisien, 14-8-1931)

María de Albaicín. Foto: R. Sobol (Le Petit Parisien, 14-8-1931)

A pesar de la gran afluencia de público, que abarrota el recién estrenado coliseo, parte de la crítica se muestra algo fría ante la revista: “la compañía de París no deslumbró, no mostró novedades al indígena; sin embargo, dio un espectáculo divertido” (Correio da Manhã, 14-7-1928).

Eso sí, casi todos los periódicos coinciden en señalar como uno de los más destacados el número de baile de María de Albaicín, acompañada por el guitarrista Pepe de Badajoz:

“La bailarina española de Albaicín, llamada ‘la reina del baile flamenco’, cosa dificilísima y sólo comprensible por los entendidos, bailó, acompañada a la guitarra por el Sr. Pepe Álvarez. Su vestuario, de pura estilización española, era rico y de mucho gusto. Su baile fue interpretado con inteligencia” (O Paiz, 14-7-1928).

“Son interesantes […] una escena de cabaret, donde María de Albaicín estiliza una danza española, ‘La aldea de las muñecas’, con un curioso escenario modernista” (Gazeta de Noticias, 14-7-1928).

NOTAS:
(1) El título de este filme podría traducirse como La gran amiga.
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(3) Ésta sería la traducción literal. La prensa española se refiere a este evento como gala “a beneficio de los ‘desfigurados’ de la guerra” (La Época, 5-6-1927).


La Joselito, el alma de Andalucía en París (y IX)

Según confiesa la propia Carmen Gómez en su biografía, el fallecimiento de Relámpago supuso para ella una auténtica liberación, pues se trataba de un hombre celoso y controlador, que le daba mala vida y la engañaba con otras mujeres. Sus confesiones a Annie Cathelin (1) son realmente impactantes, y nos revelan a una mujer sumida en una gran contradicción.

La Joselito junto al guitarrista Pedro Soler

La Joselito junto al guitarrista Pedro Soler

A pesar de residir en un país mucho más avanzado que España, especialmente en lo que a libertades se refiere, y de pasarse media vida viajando por todo el mundo, La Joselito adopta una actitud totalmente sumisa, por amor a un marido que no la valora ni como artista ni como persona. A continuación reproducimos algunas de sus declaraciones:

“Como yo estaba casada, mi marido me mandaba […]. Porque estaba celoso, me daba una vida terrible. En aquella época yo lo soportaba porque lo quería mucho”.

“Mi juventud fue una catástrofe, porque no podía disponer de mi dinero; era mi marido quien mandaba. Él hizo lo que quiso, lo gastó con mujeres, con bellas mujeres, y yo lo he sabido después. […] El dinero que yo ganaba lo guardaba él; me daba lo necesario para comer y pagaba el vestuario para el teatro. […] ¡Cuando llegaba mi santo, él me hacía un regalo con… mi dinero!”

La Joselito, en la última etapa de su vida

La Joselito, en la última etapa de su vida (Foto de Kiko Ruiz)

“Mi marido me dejaba bailar porque teníamos que ganarnos la vida juntos; si él hubiese tenido otro oficio, me habría prohibido bailar, pero yo no habría seguido con él, porque amo demasiado el baile”.

“Era él quien formaba la compañía y lo organizaba todo con los empresarios. Cogía el dinero que yo ganaba (yo ganaba cuatro veces más que él), su propio caché, y pagaba a los otros artistas. […] Era él quien negociaba con los empresarios y por eso yo no he sabido nunca exactamente cuánto he ganado”.

“Él estaba celoso de mi carrera porque yo le gustaba mucho al público; él habría querido ganar mucho dinero rápido, para retirarme en España y que yo no bailara más”.

El renacer de La Joselito, como artista y como mujer

En 1958, a través del cantaor Jacinto Almadén, Carmen entra en contacto Pedro Soler, un joven guitarrista a quien ella enseña a acompañar el cante y el baile. Comienza entonces una etapa de colaboración artística entre ambos, que durará 24 años. La Joselito regresa a los escenarios y, paralelamente, monta una escuela de baile en París.

En los años sesenta, la artista realiza una gira acompañada de los guitarristas Pepe de Badajoz y Rosa Montoya -nieta del gran Ramón Montoya-. En 1962 y 1963, La Joselito y Pedro Soler ofrecen dos recitales en la universidad de la Sorbona de París, junto a los cantaores Pepe el de la Matrona y Jacinto Almadén, respectivamente.

La Joselito (Foto: Bibilioteca Nacional de Francia)

La Joselito (Foto: Bibilioteca Nacional de Francia)

Con el material grabado durante estas actuaciones se edita el disco Riches heures du flamenco (Le chant du monde, 1963), que contiene cantes por soleares, malagueñas, siguiriyas, martinetes, fandangos, tarantos, tientos, farrucas, bulerías y alegrías, y en el que queda registrado para la posteridad el baile de La Joselito. Esta obra, galardonada con el Premio Charles Cros, es muy bien acogida por la crítica, tanto en Francia como en otro países. La prensa suiza publica la siguiente reseña:

“Es la voz de un pueblo la que se escucha (sin que tome la palabra) en los bailes de una mujer sorprendente, Carmen Gómez, llamada la Joselito, que fue lanzada por la Argentina. Está acompañada por Pedro Soler a la guitarra; pero lo importante es que no dejamos de oír el repiqueteo de sus tacones y de sus dedos con ritmos que no paran de cambiar. ‘La cumbre del Baile Flamenco’, decía de ella la Argentina. En efecto, ella es maravillosa y este disco (Chant du monde LD-M 4214) será inolvidable para quien haya oído alguna vez el Fandango, el Taranto, las Alegrías, la Farruca, el Zapateado, la Siguiriya y las Granadinas que componen la materia de este disco que en sí mismo resume todo el arte flamenco” (Gazette de Lausanne, 21-4-1962).

Portada del disco Riches heures du flamenco

Portada del disco Riches heures du flamenco

Junto al resto de artistas que intervienen en la grabación, en varias ocasiones Carmen Gómez vuelve a deleitar al público francés con su baile. Tras su actuación en Le Petit Odéon, la prensa se rinde a los pies de La Joselito que, a pesar de sus años, aún conserva casi intacta la esencia de su arte:

“Sólo ha perdido un poco de su increíble agilidad, y su vitalidad, en lugar de decrecer, se ha concentrado, se ha condensado. Las arrugas de su obstinada frente enfatizan la característica dignidad gitana de sus giros y del repiqueteo de sus tacones. En el círculo de sus brazos alzados, sólo la breve sonrisa de una nota alegre alivia la estricta sobriedad de un arte cuya autenticidad preserva como un conservatorio vivo, devolviéndolo insistentemente a sus orígenes” (Le Monde, 1-6-1967).

Tras su retirada definitiva, en 1975 Carmen se instala en Toulouse, donde continúa impartiendo clases. En esa última etapa de su vida, la artista recibe distintos reconocimientos, como el Premio Pablo Picasso de la UNESCO o la Medalla de Oro de la Ciudad de Toulouse, y protagoniza varios reportajes de la televisión francesa. Es en esa localidad donde se sube por última vez a un escenario, dos años antes de su fallecimiento.

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

El 18 de junio de 1998 se marchó para siempre Carmen Gómez, una artista polifacética, valiente, comprometida… e injustamente olvidada en nuestro país, a pesar de haber llevado el baile y el cante flamenco a los mejores escenarios del mundo. Desde su nacimiento, hasta el final de su larga y apasionante existencia, La Joselito vivió por y para este arte universal, y así lo expresaba ella misma en una de sus últimas entrevistas televisivas:

“No se baila para gustar al público, se baila porque se siente […]. Yo adoro el flamenco, pero si algún día no pudiera bailar sentiría mucha pena, porque lo adoro, el baile es mi vida, yo sueño con el baile y, cuando me encuentro en un ambiente como éste, pongo todo mi corazón en el baile” (3)

NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(2) CATHELIN, Annie, La Joselito à l’ ge d’or du flamenco, París, L’Harmattan, 2013
(3) Reportaje “La reine du flamenco: La Joselito, emitido por la cadena de televisión JT Toulouse el 1-4-1989.