Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Antonia Martínez, la Salerito, versátil figura internacional (III)

En octubre de 1912 la hemeroteca sitúa a la Salerito en lugares como el salón Farrusini de Zaragoza, el teatro Apolo de Valls y el Principal de Tortosa (1). En noviembre debutó en el teatro Balear de Palma de Mallorca, donde fue “aclamada a diario. Todo lo que canta sale de su garganta con ese ángel que arrebata a los espectadores, que prorrumpen en frenéticos aplausos y olés” (2).

Antonia Martínez, la Salerito (Mundo Gráfico, 13-12-1911, p. 26).

Antonia Martínez, la Salerito (Mundo Gráfico, 13-12-1911, p. 26).

Viajó después a la Ciudad Condal para actuar en el salón Poliorama, compartiendo protagonismo con la Bilbainita. La prensa destacó la moralidad del trabajo y el lujo de la presentación de quien era considerada, “sin disputa, una de las mejorescantaoras’ de flamenco y aires cubanos”, y recitaba “con soltura y donaire chispeantes monólogos andaluces” (3). De allí pasó al teatro Soriano, junto a una compañía de varietés integrada por figuras como los 5 Mongadors, los excéntricos americanos The Pantos, los reyes del ciclismo The Dalfils Troupe o la domadora de palomas la Sikora (4).

Estrenó el año 1913 en el teatro de la Marina de Valencia, compartiendo cartel y éxito con Josefina Cola (5). También pasó por el teatro Circo de Albacete, antes de presentarse, bien entrado el mes de febrero, en el Lux Edén de Granada, donde “obtuvo un éxito completo desde la noche de su debut” con su repertorio del “género flamenco, canciones cubanas, monólogos y jotas, […] magistralmente interpretado”, y con su película taurina (6).

Durante los meses de primavera recorrió distintas provincias españolas. Se reencontró con sus paisanos de Caravaca en un teatro Thuillier “de bote en bote” y actuó con éxito en el salón Azul de la vecina Cieza (7). Asimismo, junto a la pareja de baile formada por Lola Bravo y Trujillo, se presentó en el cine La Rosa de San Fernando y en el salón La Amistad de El Puerto de Santa María, “con un escogido programa en el que figuraba la jota de El Fruto de los Tenorios, que la cantó con el gusto y la maestría que sabe imprimir esta artista a cuantos números ejecuta, […] además de su hermosa y potente voz” (8).

Tras su paso por el teatro Oscense de Huéscar y el salón Recreo de Baza (9), a principios de junio regresó a Caravaca para inaugurar el salón de la Cruz, de su propiedad, y ofrecer una serie de representaciones durante los primeros días de funcionamiento del local, que tenía “una cabida de 250 butacas y 350 entradas generales, pudiendo trabajar en el escenario, no solo números de varietés, sino también compañías de zarzuela o verso que no cuenten con mucho personal” (10).

Nati la Bilbainita (La Unión Ilustrada, 4-10-1914, p. 1).

Nati la Bilbainita (La Unión Ilustrada, 4-10-1914, p. 1).

En el mes de julio emprendió una gira por Portugal, que comenzó en el Splendid Foz Garden de la localidad de Algés. Su debut constituyó todo un éxito, puesto que “‘La Salerito’ es un auténtico tipo de hermosura de la mujer andaluza con un timbre de voz encantador de frescura y gracia”, que “en sus escogidas canciones regionales logra entusiasmar a los espectadores, que quedan admirados ante las múltiples transformaciones que lleva a cabo”. “Su verdadera distinción es realzada por la riqueza de sus toilets confeccionadas en la Maison Degamond de París” (11). 

Allí permaneció varias semanas, con prórroga incluida, y después pasó al salón Trinidad de Lisboa, compartiendo cartel con la Goya y la Romerito (12). Tras una breve temporada en el teatro López de Ayala de Badajoz, donde coincidió con Amalia Molina y Les Sobernil, en la segunda semana de agosto regresó al país vecino para actuar en Setúbal, Figueira y Lisboa, “con colosal éxito” (13).

Una vez cumplidos sus compromisos en Portugal, retomó sus actuaciones en el López de Ayala de la capital pacense, con gran éxito de crítica y público:

“Con un lleno estruendoso verificóse la función  […]

… esta gentil bailarina tiene un dominio completo del baile; su cuerpo, de una elasticidad asombrosa, se presta a las más difíciles posturas; sus pies apenas tocan el suelo, siendo tal el arte, la gracia y el gitano salero de esta artista singular, que con justicia lleva el nombre artístico de La Salerito.

Cantando, sus canciones están impregnadas de esta dulce poesía andaluza, triste y reidora, ‘que canta cuando llora y llora cuando canta’”(14).

La Salerito (Revista Teatral, 10-7-1912, p. 1).

La Salerito (Revista Teatral, 10-7-1912, p. 1).

Actuó también en el teatro Calderón de la Barca de Montijo, donde cosechó un nuevo triunfo (15), antes de regresar a tierras murcianas. En el cine Varietés de la capital demostró conocimiento escénico y “cierta picardía en las tablas que difícilmente tienen todas las de su arte, pues no hay couplet que el público no le aplauda de verdad” (16). 

Siguió coleccionando ovaciones en el teatro Pastor Rubira de Calasparra, el Circo-Teatro de La Unión, el salón Novedades de Alicante, el teatro Liceo de Alberique, el Palacio de Cristal de Valencia, el teatro Circo de Denia y el teatro Oberón de Burriana (17). “Posee La Salerito una cantidad de artista por toneladas, que va esparciendo por donde pasa, cambiándolo por aplausos frenéticos y ovaciones delirantes” (18).

Pasó las Navidades trabajando en Puertollano y en las primeras semanas de 1914 deleitó a los públicos de Manzanares y Albacete con sus “clásicos aires andaluces, que domina a la perfección” (19). En febrero emprendió una nueva tournée por la zona de Lisboa, con actuaciones en locales como el salón de Vila Franca de Xira o el salón Foz de la capital, donde supo “captarse las simpatías” del respetable con sus números del género flamenco (20). 

En abril se anunció en el Concert Madrileño de la Villa y Corte (21); y durante los meses de junio y julio recorrió varias localidades extremeñas junto a la bailarina Electra. En el cine de Azuaga “escucharon ovaciones sin cuento” por sus muchos “méritos y sus condiciones excepcionales para triunfar en el género” (22); y en el teatro de Santa Isabel de Llerena triunfaron “en toda regla, […] con su arte y con su gracia”, magistralmente acompañadas por un terceto dirigido por el compositor Augusto José Vela.

“‘Salerito’ es una mujer completamente hermosa, y tiene una voz potente y bien timbrada; dice y vocaliza muy bien y posee en su garganta recursos sobrados para arrebatar al público con las cadencias sentimentales de sus ‘Granadinas’ o las notas vibrantes y enérgicas de la arrogante jota; viste lujosamente y tiene soltura y gracia para andar por el escenario; así se puede decir ‘soy artista’. Fue constantemente ovacionada” (23).

La Salerito (Eco Artístico, 15-1-1913, p. 37).

La Salerito (Eco Artístico, 15-1-1913, p. 37).

En el segundo semestre del año la hemeroteca es parca en noticias sobre la actividad de Antonia Martínez. La sitúa en lugares como el teatro Moderno de Alcázar de San Juan, el Espinel de Ronda, el salón Apolo de Algeciras, el salón Ideal de Gibraltar, el cine Luz de Ceuta, el teatro Circo Ibérico de Ayamonte y el Gran Cine de Córdoba (24); y, a finales de enero de 1915, anuncia que se encuentra “en negociaciones para quedarse en arriendo con el Salón Moderno” de esta última ciudad. Asimismo, recuerda la generosidad de la artista durante su actuación en la misma, al ceder el producto íntegro de la entrada una de las noches a las Hermanas de la Caridad (25).

En agosto de ese mismo año la prensa antequerana anunció su contratación por el cine Moderno durante las fiestas locales, para interpretar sus cantes flamencos y regionales acompañada a la sonanta por el profesor Pedro Montero, Niño de Lucena (26). Sin embargo, unos meses antes el diario Crítica la situaba en la ciudad argentina de Córdoba, junto a una compañía de varietés organizada por los empresarios Cano y Casajuana, y encabezada por la cupletista Resurrección Quijano (27). Por tanto, una de esas dos informaciones probablemente fuese errónea.

Lo que sí está constatado es que en abril de 1916 la Salerito se encontraba en La Habana, donde intervino en una velada a beneficio del agente teatral Eduardo López que se celebró en el teatro Miramar y en una función dedicada a los empleados del coliseo Campoamor, en las que coincidió con artistas como Ángeles de Granada, Doloretes y Antonio de Bilbao (28).

Durante su estancia en la capital cubana, impresionó en la casa Columbia trece registros sonoros de estilos como garrotín, isa canaria, tangos, cuplés, pregón, cartageneras y murcianas ーcon acompañamiento de orquestaー; marianas y garrotín ーcon acompañamiento de guitarraー.

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

En el mes de mayo embarcó en el transatlántico Antonio López, que arribó al puerto de Barcelona el día veinticinco. Recién instalada en la Ciudad Condal, en compañía de su esposo y varios amigos, recibió en su domicilio a José Manzanares Nausa, crítico de la revista Eco Artístico, a quien concedió la primicia de los “laureles y plata” cosechados en aquellas tierras: “Pues mire usted, Manzanares: No puedo quejarme del público cubano; me ha colmado de atenciones en todas mis actuaciones, y en dos beneficios que he dado me han llenado el teatro y me han hecho muchísimos regalos” (29).

No obstante, según confesó, “Aquello está muy malo, por allí andan muchos artistas sin poder volver a España… […] Sí, señor: dígalo usted en su periódico para que lo sepan todos: allí hoy no hay más que mucha miseria; si no hubiera sido por eso, todavía estaría yo por allá” (Ibidem).

También habló a su interlocutor sobre su última actuación en tierras americanas, en el salón-teatro Ideal de la ciudad estadounidense de Tampa, donde hizo “un bonito negocio”. Dio fe de ello el diario El Comercio, que le dedicó estas encomiásticas líneas:

“El viernes de la semana pasada debutó […] con ruidoso éxito, la artista de gran fama Antonia Martínez La Salerito, […] una cantadora y bailadora de flamenco que parte er corasón.

En su género La Salerito es insuperable, lo non plus ultra, no tiene rival. […]

¿Quién al hablar de esta salerosa andaluza, madre de los encantos y el salero, no se sentiría impulsado al elogio del arquetipo perfecto, a la alabanza, a lo suigéneris [sic] del estilo, a la proclamación de la gracia atrayente, subyugadora de esa diosa, de esa saladísima gitana de cabellera endrina, de mareante cuerpo y de ojos garzos, que asesinan? […]

¡Olé! presiosa criatura. Bendita zea tu perzonilla por la grasia divina que Dios te ha dao. ¡Olé por tu salero!” (30).

Notas:

(1) Eco artístico, 25-10-1912, p. 22; La Crónica de Valls, 26-10-1913, p. 3; Eco artístico, 5-11-1912, p. 32.

(2) Eco Artístico, 25-11-1912, p. 35.

(3) El Cine, 30-11-1912, p. 8.

(4) El Diluvio, 5-12-1912, p. 5.

(5) El Pueblo, 1-1-1913, p. 2.

(6) Eco Artístico, 25-2-1913, p. 24.

(7) Eco Artístico, 5-4-1913, p. 25; Eco Artístico, 15-4-1913, p. 28.

(8) El Guadalete, 27-4-1913, p. 1.

(9) Eco Artístico, 25-5-1913, p. 16; Eco Artístico, 6-5-1913, pp. 8-9.

(10) Eco Artístico, 5-6-1913, p. 54.

(11) O Intransigente, 5-7-1913, p. 3; Eco Artístico, 25-7-1913, p. 42.

(12) Eco Artístico, 25-7-1913, p. 42.

(13) Eco Artístico, 5-8-1913, p. 33; Eco Artístico, 15-8-1913, p. 30.

(14) Eco Artístico, 25-8-1913, p. 64. Tomado de La Correspondencia Extremeña.

(15) Eco Artístico, 5-9-1913, p. 53.

(16) Eco Artístico, 15-9-1913, p. 40.

(17) Eco Artístico, 25-9-1913, p. 37; Eco Artístico, 25-10-1913, p. 30; Diario de Alicante, 31-10-1913, p. 3; Eco Artístico, 15-11-1913, p. 24; El Pueblo, 19-11-1913, p. 2; Eco Artístico, 15-12-1913, pp. 25-26; Eco Artístico, 25-12-1913, p. 37.

(18) Eco Artístico, 15-11-1913, p. 24.

(19) Eco Artístico, 25-12-1913, pp. 47-48; Eco Artístico, 15-1-1914, p. 32; Eco Artístico, 25-1-1914, p. 44.

(20) Eco Artístico, 25-2-1914, p. 42; Eco Artístico, 25-4-1914, p. 43.

(21) Eco Artístico, 15-4-1914, p. 17.

(22) Eco Artístico, 15-7-1914, p. 18.

(23) Un Triunviro, La Región Extremeña, 27-6-1914, p. 1.

(24) Eco Artístico, 25-8-1914, p. 14; Revista de Varietés, 10-9-1914, p. 10; Eco Artístico, 15-9-1914, p. 15; Eco Artístico, 5-10-1914, p. 34; Eco Artístico, 5-11-1914, p. 15; Revista de Varietés, 30-10-1914, p. 9; Diario de Córdoba, 8-1-1914, p. 2.

(25) Zurita, Diario de Córdoba, 28-1-1915, p. 1.

(26) Heraldo de Antequera, Feria y Fiestas de Agosto 1915, p. 2.

(27) Crítica, 19-3-1915, p. 7; Crítica, 15-3-1915, p. 6.

(28) Enrique Fontanills, Diario de la Marina, 6-4-1916, p. 5; Diario de la Marina, 14-4-1916, p. 6.

(29) José Manzanares Nausa, Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18.

(30) Texto publicado por el diario El Comercio de Tampa, transcrito por Manzanares Nausa, Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18.


Antonia Martínez, la Salerito, versátil figura internacional (I)

En el primer tercio del siglo XX triunfó en los escenarios de la península ibérica y América Latina una polifacética artista conocida como la Salerito (1), que cultivó el cante flamenco, los aires regionales, el cuplé e incluso la danza, muy en la línea de las modas imperantes en aquella época, en la que muchas figuras de lo jondo encontraron en los escenarios de variedades un excelente espacio para la innovación y la creatividad.

Antonia Martínez Burruezo nació el veintitrés de julio de 1881 en Caravaca de la Cruz (Murcia), en el número catorce de la calle del Castillo. En 1897, con dieciséis años de edad, contrajo matrimonio en su pueblo con Pedro Sánchez Guerrero, con quien tuvo una hija llamada Juana que años más tarde seguiría sus pasos en el mundo del espectáculo (2).

Antonia Martínez, la Salerito (Eco Artístico, 15-3-1911, p. 49).

Antonia Martínez, la Salerito (Eco Artístico, 15-3-1911, p. 49).

Aunque la agencia Cifra sitúa el inicio de su carrera en 1903 (3), las primeras referencias que ofrece la hemeroteca datan del año 1906 y la sitúan en Brasil, actuando con una troupe encabezada por el transformista italiano Aldo. En septiembre de 1906 presentaron en el teatro San Pedro de Alcántara de Pernambuco un programa compuesto por comedias y números de “extravagancia mimo-lírico-musical”, en los que destacaba la presencia de la “señorita Salerito, cantaora española” (4).

En octubre la compañía recaló en el teatro Polytheama de São Paulo, con un elenco compuesto por Aldo, la cantante francesa Mlle. Juliette, el clown parodista Leydig, la cantante italiana Mme. Magnitelli, la Salerito, el tenor ligero Mr. Gaiarde y la cantora lírica italiana Sarah Sarto (5). En enero de 1907 llevaron al teatro Santa Isabel de Pernambuco un programa que incluía varias comedias y grandes novedades, entre ellas “la célebre canzonetista española La Bella Salerito” (6).

En enero de 1909 la prensa la sitúa en el salón de variedades Monte Carlo de Ciudad de México, donde “la bella Salerito” participó en una función a beneficio de la pareja de baile española Sánchez Díaz, en la que también prestaron su concurso el ventrílocuo Caballero Felip y la bailarina oriental Fátima Nenem (7).

Durante su estancia en el país azteca fue contratada por Eusebio Azcue, empresario del teatro de Actualidades de La Habana, y en el mes de julio embarcó con rumbo a la isla caribeña, donde su llegada causó gran expectación: “‘La Salerito’ es una artista de gran cartel” que “se ha traído con ella toda la gracia macarena y hasta el último terroncito de las salinas de San Fernando”; “tiene fama de ser gran ‘cantaora’ de flamenco: […] dicen que sus ‘marianas’ no tienen rival” (8).

La pareja Sánchez-Díaz. Foto Casau, Archivo Región de Murcia.

La pareja Sánchez-Díaz. Foto Casau, Archivo Región de Murcia.

Debutó en el mencionado coliseo el dos de agosto, compartiendo cartel con Aurelia la Sevillanita, el dueto Conchita Soler-Miguelette, Fátima Hanem, Vicentito Sanz y varias películas, y obtuvo “un éxito inmenso cantando las ‘Marianas’ y la ‘Jota de la Rabanera’” (9). En las noches siguientes también interpretó tangos, malagueñas y tientos, entre otros estilos flamencos, así como una jota

Con “el sentimiento y expresión de sus ‘jondos cantares’” logró captarse “las simpatías de la colonia andaluza” y demostró ser una “cantaora de flamenco de alta escuela”; “la mejor cantaora […] que se ha subido al tabladito de ‘Actualidades’”. Asimismo, hizo sus pinitos como cupletista y bailó la farruca y el garrotín, danza en la que estaba “de lo más ‘caribe’” (10). Tras quince días de actuación con un mínimo de cuatro funciones diarias, “fue despedida con cariño por sus [muchos] admiradores” y marchó “a recorrer los teatros que tiene en provincias la empresa Azcue y Compañía” (11).

A finales de octubre de 1909 regresó a La Habana para actuar solo unos días en el teatro Nacional, que ofrecía la película El soldado español en Melilla y distintos números de variedades, entre ellos Richards, los tres Watsons y “la notable bailaora y cantaora flamenca” Antonia Martínez, que hacía honor a su apodo artístico:

“A los cinco minutos de hablar con Antonia se explica cualquiera la gráfica oportunidad del simpático alias que tan gallardamente ostenta […]. La Salerito canta flamenco, con estilo y con pasión y baila, dentro del mismo género, con clasicismo, por decirlo así. El garrotín, bailado y cantado por ella, es algo nuevo, mezcla de amores gitanos y aromas […], algo suave, delicado y al mismo tiempo áspero, bravío. Una verdadera ovación acogió el garrotín […] de la Salerito.

Felicitamos por su éxito a la simpática andaluza, de quien pudiera decirse, afirmando lo contrario que una petenera muy conocida:

‘Quien te puso Salerito,

supo bien ponerte nombre’…” (12).

Antonia Martínez, la Salerito. Eco Artístico, 5-5-1911, p. 54.

Antonia Martínez, la Salerito. Eco Artístico, 5-5-1911, p. 54.

Poco después la compañía salió “en excursión a Matanzas, Cárdenas, Sagua, Santa Clara, Cienfuegos, Camagüey y Santiago de Cuba” (13). En mayo de 1910 la prensa vuelve a situar en la capital de la isla a “la notable cupletista y bailarina La Salerito” (14). Junto a la también bailarina y cupletista bella Zaida, la característica Matilde Corona y los bailarines Lina Frutos y Tabernilla, se anunciaba en el Moulin Rouge, en cuyo programa también tenían cabida el cine y la zarzuela.

Asimismo en La Habana, en el mes de agosto “la salerosa ‘flamenca’” debutó en el teatro Albisu, compartiendo cartel con el dúo italiano Les Gridelli y una selección de proyecciones cinematográficas (15); y a finales de septiembre “la bella ‘Salerito’, bailarina que se las trae”, viajó a Ciudad de México para trabajar durante diez días en el teatro Alcázar, junto a los acróbatas The Dorians y una compañía del género chico (16).

Regresó a la capital cubana a finales de octubre y se anunció durante todo un mes en el Molino Rojo, donde actuaba una compañía de zarzuela y, al final de cada tanda, actuaban las bailarinas de rango español las Trianeras, la cantaora de flamenco Conchita Romero, la cupletista bella Friné y la multifacética Antonia Martínez (17).

En enero de 1911 la prensa española se hizo eco de la “magnífica campaña” que estaba realizando en el teatro Variedades de La Habana “la hermosa y notable coupletista y bailarina La Salerito, que posee en el arte cualidades supremas” (18). Pocas semanas después, tras una “brillante actuación en Remedios”, se presentó en el salón teatro Actualidades de Cienfuegos, donde fue “en extremo celebrada” (19); y en el mes de marzo gustó mucho al público en el coliseo homónimo de la capital (20).

En esa época la revista Eco Artístico de Madrid la publicitaba como “notable cupletista-bailarina española”, intérprete del “género flamenco, canciones cubanas, jotas, monólogos”; destacaba su fastuosa presentación y su elevado mérito artístico:

“… se destaca por la originalidad de sus canciones, por el clasicismo de sus típicos bailes, en los que introduce modificaciones que luego son seguidas, como reglas, por sus imitadores. […] su arte encanta por igual al público de uno y otro sexo, toda vez que en su repertorio cuenta con bellas canciones y genuinos bailes” (21).

Anuncio de la Salerito. Eco Artístico, 5-8-1911, p. 4.

Anuncio de la Salerito. Eco Artístico, 5-8-1911, p. 4.

Poco después regresó a México para actuar en el salón Variedades de Veracruz, donde obtuvo “un éxito altamente lisonjero” (22) y fue prorrogada hasta en cuatro ocasiones por sus “relevantes méritos, su inagotable repertorio y su suntuosa presentación”. Tras su prolongada y exitosa tournée americana, la prensa española ya anunciaba su próxima vuelta a la patria, “con un enorme bagaje de laureles” y un repertorio enriquecido con nuevos números de influencia americana:

“Cultivadora del genial arte de Amalia Molina, cual ella sabe imprimir a sus canciones andaluzas toda la pasión de su alma enamorada; por eso los arrebatos de entusiasmo que despiertan sus ‘granadinas’, sus ‘farrucas’, sus ‘marianas’, sus ‘tientos’ y sus canciones cubanas, que interpreta con suma perfección […]. Y si merecedora de ovaciones es como coupletista y cantaora del clásico flamenco, revélase notabilísima intérprete del cante y baile cubano” (23).

No obstante, un ventajosísimo contrato la hizo demorar su regreso y aplazar varios compromisos adquiridos en Levante y Andalucía (24). A finales de mayo volvió a reaparecer en La Habana, donde trabajó unos días en el teatro Alhambra junto a la compañía de zarzuelas de Mariano Fernández. La noche de su debut “llevó […] mucho público” al citado coliseo. “La Salerito, triunfó! Todos los números por ella ejecutados fueron muy aplaudidos” (24).

Durante los meses de junio y julio las crónicas la sitúan en Costa Rica, actuando en el teatro Variedades de San José con “el general aplauso de un público entusiasta que la mima por sus purísimos estilos, por sus brillantes facultades, gracia innata y gentileza” (25)

Volvió a pisar tierra española en el mes de agosto y corrió a reencontrarse con sus vecinos en Caravaca de la Cruz. Durante varias semanas llenó hasta la bandera el teatro Thuillier, donde “el público, poseído de gran entusiasmo, la ovaciona ruidosamente al final de sus marianas y granadinas reconociendo que no tiene competidora”. Acompañada por la orquesta del maestro Requejo, también interpretó magistralmente sus canciones cubanas, que fueron haciéndose populares (26). 

Anuncio de la Salerito. Eco Artístico, 25-9-1911, p. 2.

Anuncio de la Salerito. Eco Artístico, 25-9-1911, p. 2.

El crítico local, L. Díaz, expresó su sorpresa ante “el colosal triunfo obtenido” por su paisana, pues, aunque “todos […] supusimos que sería de las buenas, […] pocos creíamos que hubiese alcanzado tan alto puesto como el que en su género ocupa”.

“Aparece ante el público con una sonrisa picaresca y un andar magestuoso [sic] al par que elegante; lanza la música sus armoniosos acordes, y salen de su garganta las notas, fáciles, claras, con una melodía que subyuga, que encanta, que conmueve; y conforme canta, el entusiasmo se desborda impetuoso; y rayando la emoción en lo epiléptico, las manos se van aproximando inconscientemente se unen, se separan y vuelven a juntarse con fuerza batiendo palmas frenéticamente” (27).

La prensa murciana le auguró grandes éxitos en España, por sus extraordinarias cualidades artísticas: “a una voz potente y bien timbrada, dulce y melodiosa, une un estilo que encanta, sobre todo en lo flamenco, que raya a gran altura; es arrogante y graciosa, desenvuelta y picaresca, sin caer en lo sicalíptico; tiene un repertorio vastísimo y escogido y lleva un vestuario magnífico” (28). 

Notas:

(1) No hay que confundir a esta mujer con su homónima almeriense, la cupletista Elisa Gómez Suñer, trágicamente fallecida en 1911, a la edad de dieciséis años (El Popular, 7-3-1911, 1).

(2) Este dato está acreditado documentalmente por el acta de matrimonio de la pareja, procedente del Archivo Diocesano de Cartagena-Murcia, y no tiene por qué contradecir al testimonio de Antonio Medina, amigo de la Salerito, al que hace referencia Francisco Fernández García: “Siendo joven marchó a Madrid entrando a servir en la casa de un acaudalado matrimonio caravaqueño, al parecer mantuvo relaciones con el marido y se quedó embarazada, por lo que tuvo que dejar el empleo y la casa; fue entonces cuando decidió dedicarse al mundo del espectáculo” (Fernández García, “Antonia Martínez La Salerito (primera parte)”, El Noroeste Digital, 16-8-2013). De ser cierta esta información, el episodio referido sucedería cuando Antonia era aún una adolescente.

(3) Cifra, Diario de Burgos, 30-8-1959, p. 5.

(4) O Paiz, 30-9-1906, p. 8. Traducción mía.

(5) Correio Paulistano, 31-10-1906, p. 5.

(6) Jornal do Recife, 5-1-1907, p. 4.

(7) México, 17-1-1909, p. 8.

(8) Diario de la Marina, 2-8-1909, p. 6.

(9) Miguel Ángel Mendoza, Diario de la Marina, 3-8-1909, p. 6.

(10) Diario de la Marina, 12-8-1909, p. 6; Diario de la Marina, 4-8-1909, p. 6; Diario de la Marina, 16-8-1909, p. 6; Diario de la Marina, 13-8-1909, p. 6.

(11) Diario de la Marina, 19-8-1909, p. 6.

(12) Diario de la Marina, 30-10-1909, p. 14.

(13) Diario de la Marina, 31-10-1909, p. 11.

(14) Diario de la Marina, 25-5-1910, p. 9.

(15) Diario de la Marina, 26-8-1910, p. 6.

(16) El Imparcial, 1-10-1910, p. 8.

(17) Diario de la Marina, 27-10-1910, p. 6; Diario de la Marina, 10-11-1910, p. 11.

(18) Eco Artístico, 25-1-1911, p. 44.

(19) Eco Artístico, 15-2-1911, p. 46.

(20) Madrid Cómico, 11-3-1911, p. 17.

(21) Eco Artístico, 15-3-1911, p. 49.

(22) Eco Artístico, 25-3-1911, p. 50.

(23) Eco Artístico, 5-5-1911, p. 54.

El anuncio incluía su dirección permanente (“Mayor, 65, 3.º, Madrid”) y las “condiciones últimas: 60 pesetas” (Ibidem).

(24) Eco Artístico, 15-6-1911, 58.

(25) Diario de la Marina, 27-5-1911, p. 8; Eco Artístico, 15-6-1911, 58.

(26) Eco Artístico, 25-8-1911, 64; Eco Artístico, 5-9-1911, p. 65.

(27) L. Díaz, La Luz de la Comarca, 10-9-1911, pp. 2-3.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (V)

En agosto de 1923 “la diosa gitana Dora la Cordobesita” (1) debutó en el madrileño teatro Romea y, en plena canícula, hizo el prodigio de llenar “a diario el local de héroes inmunes contra la asfixia” (2). En un momento en que Pastora Imperio había anunciado su retirada de los escenarios –que resultó ser solo temporal–, era considerada “su heredera legítima con ventajas pues no tiene tantos años y canta mucho mejor” (3); o “una Amalia Molina muy joven y asombrosamente guapa” (4).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Completó el verano trabajando en Sanlúcar de Barrameda y Jerez de la Frontera, entre otros lugares, y en septiembre viajó a Sevilla en su recién adquirido automóvil de la marca Hudson –“moderno, cómodo y ágil” (5)–, para asistir a la inauguración de la temporada del salón Imperial, donde reapareció unos días más tarde “en el apogeo de su vida artística y pletórica de arte” (6). 

Coincidiendo con la estancia en la ciudad del literato Joaquín Alcaide de Zafra, le dedicó una representación, en la que interpretó “de manera irreprochable” algunos cuplés firmados por él, como Jesús, María y José, La Venta de Eritaña o Torerías sevillanas (7); y el día de su despedida el Club Joselito celebró una función en su honor (8).

En el mes de noviembre regresó al Romea de Madrid para rubricar su “consagración definitiva”:

Dora la Cordobesita consigue en sus creaciones cómicas estruendosos triunfos; pero donde alcanza su arte el máximo límite es en ‘Lola la Cartujana’ y en ‘La rosa de los calés’, canciones de los maestros Font y Villajos, en las que pone de manifiesto su gran temperamento de actriz dramática.

Con estos números y los fandanguillos de Almería, el clásico baile, que ella borda como nadie, obtiene a diario la maravillosa cordobesa sus triunfos más resonantes” (9).

Visitó después varias ciudades castellanas –Ávila, Salamanca, Albacete…–, en las que cosechó un éxito tras otro. Con su inimitable Fandanguillo de Almería, “bailado con el más puro estilo y donaire, alcanzó el mayor grado de belleza y gracia”; y arrancó incontables aplausos con canciones como La rosa de los calés, La arriá en Triana, Trinidad la Petenera, Doña Irene, Soy canastera o el chotis Pues no eres tú nadie (10).

Miss Margot Asquith.

Miss Margot Asquith.

En esa época distintos medios internacionales se hicieron eco de un artículo publicado en el London Magazine por la escritora Margot Asquith, que relataba sus impresiones sobre un reciente viaje a Sevilla y ofrecía un interesante testimonio sobre Dora:

“El porte de la muchacha, la manera como se presentó en escena, su dignidad y sus movimientos le dieron el éxito más completo. Asegura que, de haber debutado en otro país cualquiera, Dora la Cordobesita tendría a sus pies un porvenir tan brillante como el de Anna Pavlova; pero ‘la artista está rodeada de parientes que se distribuyen sus ganancias, permitiéndole que disfrute únicamente de una pequeña parte, y dentro de quince años, en lugar de cantar ante Reyes y cenar con millonarios, se encontrará comiendo naranjas en la misma silla de pino que hoy ocupa su abuela’. Alguien afirmó que bastaba ofrecer a la artista el más inocente paseo para ser inmediatamente apuñaleado o encarcelado” (11).

La Cordobesita recibió el año 1924 actuando en el teatro Ortiz de Murcia, donde estrenó la canción granadina Carmen del agua, con un decorado creado por el señor Sanz (12). Se presentó después en el salón Hesperia de Almería y dio muestras de su gran generosidad, al obsequiar a los niños de las escuelas públicas y del hospicio con dos funciones, en las que “en traje de calle, bailó de una manera magistral el fandanguillo almeriense, recibiendo una gran ovación” (13).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Con nuevos triunfos en sus baúles, cosechados en Barcelona y Huelva, el último día de febrero la artista “más original y completa de todas” reapareció en un teatro Romea de Madrid “rebosante de selecta concurrencia” e hizo una presentación digna de la estrella que era:

Mantones de Manila, de fondos verdes y rojos y bordados con grandes rosas, forman las cortinas, y al descorrerse estas aparece un nuevo decorado, de ambiente andaluz, poetizado con flores.

Entre la salva de aplausos se presentó con un soberbio traje de terciopelo, adornado con tisú de plata y brillante pedrería, para subyugar al público, interpretando ‘Soleá la Macarena’, con su estilo castizo de gitana melodía y recitados armónicos de exquisito gusto.

Después fue ovacionada en la canción granadina ‘Carmen del Agua’ y en la saeta ‘Patrocinio’, que dijo con voz tremante de emoción” (14).

Durante todo el mes de marzo “la sultana del garbo y reina de la gracia flamenca” (15) colgó el cartel de “No hay billetes” en la catedral de las variedades. En ese tiempo también fue requerida para actuar en una velada organizada por los señores de Van-Vollenhoven en honor del príncipe consorte de los Países Bajos, que fue presidida por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia

Envuelta en un pañolón de Manila y tocada con un sombrero, interpretó, acompañada por una orquesta, lo más granado de su repertorio: “‘Córdoba bella’, […] la castiza Soleá, la canción gitana ‘Nativa de Faraón’ y la alegre ‘Ria de Triana’, para terminar con la madrileña canción ‘¡Pues no eres tú nadie…!’ Entre una y otra, […] ejecuta con arte singular la Farruca torera y los ‘Fandanguillos’ de Almería” (16).

Dora la Cordobesita en portada de Mundo Gráfico, 15-8-1923.

Dora la Cordobesita en portada de Mundo Gráfico, 15-8-1923.

También en esos días se estrenó la película Córdoba en Madrid, realizada por Armando Pou para la casa Victoria Film, que recogía distintas escenas del carnaval madrileño de 1924 e incluía unos planos de Dora saliendo del teatro Romea y cruzándose con su paisano Julio Romero de Torres (17). 

Como cada año, el Sábado de Gloria “la más grande y genial artista contemporánea” inauguró la temporada de primavera en el salón Imperial de Sevilla (18) y durante la Feria de Abril volvió a compartir protagonismo con la Niña de los Peines. Traía nuevo decorado, de gran visualidad, y repertorio renovado, que no satisfizo a los cronistas locales. 

No obstante, lejos de culparla a ella, estos recriminaron a los autores de sus cuplés el haber caído “de lleno en la andaluzada”, recurriendo a “las eternas falsedades del tipo del bandido, o del torero, o de la flamenca de rompe y rasga”, para construir “una historia ñoña, falta de sentimiento”. A pesar de todo, “logra triunfar el arte de Dorita”  (19).

En el mes de mayo debutó en el teatro Rey Alfonso de Madrid la “Reina de las Reinas del género andaluz”, por el nada desdeñable caché de setecientas pesetas diarias, y su presentación constituyó “otro triunfo grandioso para la bellísima ‘estrella’, que estrenó números como No es pa tanto y La flor del querer, ambos con música de Manuel Font de Anta (20). 

Durante su estancia en la Villa y Corte sucedieron en Córdoba dos hechos dignos de mención: coincidiendo con la feria, se expuso en el Círculo de la Amistad un cuadro de León Astruc que tenía como protagonista a Dora “en sus inimitables ‘Bulerías’” (21) y poco después el antiguo teatro Circo volvió a abrir sus puertas, totalmente reformado y rebautizado como Duque de Rivas por su nuevo propietario, Antonio Cabrera (22). 

Dora la Cordobesita, en portada de La Semana Gráfica, 25-8-1923.

Dora la Cordobesita, en portada de La Semana Gráfica, 25-8-1923.

A finales de mayo la Cordobesita regresó a su ciudad para reencontrarse con sus paisanos en la que a partir de entonces fue su casa. “Y cantó, bailó, con esa gracia tan suya”, y “obtuvo uno de los mayores triunfos de su vida artística” (23), pues se encontraba “en el apogeo de sus facultades, haciendo gala de un dominio escénico y una desenvoltura como solo tienen las grandes” (24). 

Durante el mes de junio actuó en el teatro Lara de Málaga y en el Casino de Algeciras, y en julio, “con un calor asfixiante”, volvió a lograr lo imposible: llenar durante quince días consecutivos, más su correspondiente prórroga, el madrileño teatro de la Latina, donde obtuvo “un triunfo clamoroso, unánime, definitivo” (25). 

Contratada por el empresario Juan Martínez Carcellé para actuar como fin de fiesta tras una compañía de revistas, constituyó el principal atractivo del cartel, con números como La pena, composición de Emilio de Torre con letra de Alcaide de Zafra (26), o el cuadrito de ambiente andaluz Lo mejor de Córdoba, escrito por José María Granada: una especie de zambra en la que se lucía bailando a la guitarra, magistralmente acompañada por Teresita Silverdi, varias danzas gitanas (27).

Dora la Cordobesita, por Julio Romero de Torres.

Dora la Cordobesita, por Julio Romero de Torres.

Como colofón de su exitosa actuación, el once de agosto un amplio grupo de periodistas y admiradores de Dora –Julio Romero de Torres, Manuel Font de Anta, José María Granada, Juan Martínez Carcellé y Manuel Rivas Cherif, entre otros– organizaron una merienda en su honor en el castizo bar Cascorro, que tuvo su prolongación, en petit comité, en el teatro de la Latina (28). La prensa le dedicó apelativos tan sonoros como “reina de la flamenquería” o “la ‘Mezquita hecha carne’” (29).

Durante su estancia en la Villa y Corte la Cordobesita también intervino en una emisión de Radio Ibérica, en la que interpretó los cuplés Rosario la Granadina, Doña Irene, La rosa de los calés y Soy canastera (30). Una vez cumplidos sus compromisos profesionales, disfrutó de un merecido descanso y en el mes de septiembre inició una gira por la cornisa cantábrica, que la llevó a ciudades como Bilbao, San Sebastián o Burgos

De nuevo Madrid, en octubre regresó al teatro Príncipe Alfonso, no solo como artista sino también en calidad de empresaria, con la intención de hacer desfilar por su escenario, durante seis meses, a las mejores figuras del género de variedades (31). Allí estrenó las canciones Así lo quiso un divé, de Valverde y Quirós, y Los huerfanitos, de Soriano y Villajos (32).

Notas:

(1) La Opinión, 5-8-1923, p. 6.

(2) La Unión Ilustrada, 7-10-1923, p. 14.

(3) La Unión Ilustrada, 19-8-1923, p. 12.

(4) L., El Diario de Ávila, 23-11-1923, p. 1.

(5) Córdoba Automovilista, 1-10-1923, p. 14.

(6) Rabí, La Unión, 12-10-1923. Archivo ON.

(7) Rabí, La Unión, 20-10-1923. Archivo ON.

(8) El Liberal, edición de Sevilla, 28-10-1923, p. 4.

(9) La Opinión, 7-11-1923, p. 3.

(10) El Adelanto, 30-11-1923, p. 2.

(11) Antonio Luis, El Imparcial (San Juan de Puerto Rico), 21-12-1923, p. 7. Miss Asquith era la esposa del ex primer ministro británico, H. H. Asquith.

(12) Joao d’Aveira, El Tiempo, 23-12-1923, p. 3.

(13) Diario de Almería, 8-1-1924, p. 3.

(14) La Voz, 4-3-1924, p. 6.

(15) El Imparcial, 23-3-1924, p. 4.

(16) La Época, 12-3-1924, p. 1.

(17) La Voz, 31-3-1924, p. 18.

(18) El Noticiero Sevillano, 19-4-1924, p. 5.

(19) Cansinos, El Noticiero Sevillano, 20-4-1924, p. 1.

(20) La Unión Ilustrada, 1-6-1924, p. 38; L. H., Diario Universal, 18-5-1924, p. 2; Eduardo Zapata, La Unión Ilustrada, 25-5-1924, p. 14.

(21) La Voz, 27-5-1924, p. 16.

(22) La Voz, 25-5-1924, p. 7.

(23) La Voz, 30-5-1924, p. 11.

(24) Denio, Diario de Córdoba, 11-6-1924, p. 1.

(25) Eduardo Zapata, La Unión Ilustrada, 24-8-1924, p. 14.

(26) La Unión Ilustrada, 10-8-1924, p. 14.

(27) Eduardo Zapata, La Unión Ilustrada, 24-8-1924, p. 14.

(28) Noticiero Universal, 9-8-1924, p. 2; La Voz, 12-8-1924, p. 2.

(29) El Imparcial, 12-8-1924, p. 6; L., La Ilustración Universal, agosto de 1924, p. 23.

(30) La Independencia, 5-8-1924, p. 4.

(31) La Voz, 29-10-1924, p. 12.

(32) R., La Libertad, 22-10-1924, p. 6; Heraldo de Madrid, 6-11-1924, p. 6.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (III)

En 1920, a sus diecinueve años de edad y con casi una década de carrera artística a sus espaldas, Dora se había convertido en una “estrella de las de primera magnitud” (1). Su esperado regreso a Jerez de la Frontera coincidió con la publicación de un librito firmado por el poeta local Diego López Rico, que plasmó su admiración hacia la Cordobesita en un ramillete de elogiosas quintillas (2). 

Durante su actuación en el teatro Eslava, a fin de satisfacer al público que tanto la había mimado el año anterior, fue renovando cada día su repertorio y presentó un sinfín de números, como Cordoba bella y Nativa de Faraón, de Vicente Quirós; Lo que dicen los ojos, ¡Vaya usted con dios!, De Madrid a New York, Pa perder la cabeza y Arantreuse Catoni, de Font de Anta; Su merced y La promesa, de Rafael Adán; Guasa viva, Se acercan pa na y La Cencerro, de Orejón; Gitana greñúa, de Cándido Larruga; Maldita sea la…, de Barta, o Cármenes granaínos, de Blasco-Ricarte (3).

Portada de Dora, la Cordobesita, por López Rico.

Portada de Dora, la Cordobesita, por López Rico.

En ese coliseo volvió a compartir cartel con el maestro de la guitarra Javier Molina y la noche de su beneficio, una vez más, “el lleno fue formidable, estupendo […]. Fue memorable todo; […] por la excelsa cantidad de arte vertido, peculiarísimo él y tan gracioso como la menuda mujercita que lo mostrara” (4).

Tal era la fama de Dora, que en esa época ya se publicitaba en Córdoba un vino amontillado fino que llevaba su nombre (5) y la prensa la designaba con apelativos tan sonoros como “la emperatriz de las gitanas” (6). Tras una nueva y exitosa tournée por las capitales del norte, en el mes de noviembre regresó a otro de sus salones fetiche, el Imperial de Sevilla, donde una “enorme concurrencia […] hizo cola en la taquilla […] para llenar en seguida la sala de espectáculos” (7) y la prensa le dedicó los mayores elogios:

“Y olé ya y bendita sea la mare que la llevó a la Academia y el maestro que le enseñó er catón metódico.

Tiene usté dos pies que son dos besos y dos ojos que son dos bombines negros… y una cara que se pone en un marco y ríase usté de la Gioconda y de toa su familia.

Pa mí es que su pare fue escurtó y su mamá de carne de membrillo.

Bendito sea ese pelo más negro que un luto y esos dientes chiquitos que no puen comé más que pan rayao.

Niña a usté la bautizaron con agua de Colonia.

Y olé ahí, tiene usté una risa que es er sonío de un duro.

Haga usté er favó de abrí los ojos que no traigo paraguas. Y olé, como que tiene usté unas pestañas que son los toldos del Corpus” (8).

Dora la Cordobesita (La Tribuna, 5-3-1921).

Dora la Cordobesita (La Tribuna, 5-3-1921).

Visitó después en gira triunfal las ciudades de Cádiz, Granada y Córdoba junto al maestro Javier Molina, que la acompañó a la sonanta en sus “creaciones de bailes gitanos”, en las que “hizo gala de […] extraordinarias facultades artísticas” (9).

En febrero de 1921, junto al mismo tocaor, regresó a la capital de España para debutar en el Madrid Cinema y rubricar un “triunfo exquisito” que supuso su “confirmación definitiva”. La “maga del baile netamente español […] canta, baila, recita y cautiva” hasta el punto de ser considerada por la crítica la legítima sucesora de la más grande:

“El triunfo de la celebrada artista andaluza […] es de una gran oportunidad ahora que la que ocupaba el trono del género flamenco ha visto llegar los tristes días de la decadencia y se dispone a abandonar la vida artística.

La única que por su belleza, su gracia y su arte podría aspirar al puesto de honor en las variedades españolas, es Dora la Cordobesita” (10). 

Dora la Cordobesita en su género es la única, y llamada a ocupar el puesto de Pastora Imperio, el día que esta se retire, pues parecen hermanas en el garbo y en la gracia” (11).

Tras su consagración en la meca del arte, la “emperatriz de las gitanas” regresó a su tierra cordobesa para participar en una función celebrada en el Gran Teatro a beneficio del Colegio de Huérfanos del Cuerpo de Correos, en la que interpretó números como La saeta, La bandolera brava y Los fandanguillos, con “arte inconfundible, suyo y único” (12).

Dora la Cordobesita (El Cine, 12-3-1921).

Dora la Cordobesita (El Cine, 12-3-1921).

El Sábado de Gloria debutó en el salón Imperial de Sevilla, que a partir de entonces se convirtió en parada obligada cada primavera. Estrenó los cuplés Entrando por Puerta Tierra y Querer cañí, de Valverde y Font; y Entra por Uvas, de Valverde-Mariño y Font; y triunfó una vez más por su autenticidad en la interpretación de los tipos gitanos:

Dora la Cordobesita, tiene un estilo propio, absolutamente original […]. 

La Cordobesita, hace los gitanos tal como son, sin más defectos colorinescos que los que son indispensables […]; pero en el tipo, aparece perfectamente conservado el espíritu, con su belleza rara y fuerte y con su gracia arbitraria” (13).

En mayo se presentó en el teatro Vital Aza de Málaga, donde “cantó un lindo cuplé a la muerte de Joselito, que se escuchó con gusto”, y deleitó al público cultivando el “arte flamenco sin amaneramientos, […] dignificándolo”, escoltada por la sabia guitarra del maestro Molina (14).

Tras una nueva escala en el Madrid Cinema, emprendió una gira veraniega por la cornisa cantábrica, con paradas en La Coruña, Santiago de Compostela, Santander, San Sebastián, Oviedo, Vigo y Gijón, entre otros lugares, en los que siguió cosechando triunfos y elogios: “posee una voz grata, juguetona, de serpenteantes fermatas y cadencias lastimeras; una figura grácil, que en el ritmo de encaje de una danza española, se cimbrea, mostrando una euritmia impecable y un rostro de belleza soberana”. El suyo es un “arte exquisito, sin movimientos lúbricos, ni lascivos cimbreos” (15).

“El arte de esta gentil y garbosa andaluza es tan personal y tan típico, que no se parece al de ninguna otra […]. Su figura llena de gracia, la expresión de su cara y de sus ojos […]; la línea escultural de su cuerpo, y la alegría de sus canciones y estilo impecable de sus danzas, hacen de ella una artista originalísima, atrayente y sugestiva.

Bailando es una verdadera evocación del alma gitana, refinada por su gran sentido del arte y su gusto exquisito” (16).

Dora la Cordobesita (La Tribuna, 26-5-1921).

Dora la Cordobesita (La Tribuna, 26-5-1921).

En septiembre volvió a anunciarse en Madrid, en el teatro Maravillas, como “estrella máxima del programa”, y conquistó al respetable con canciones como Querer gitano o Córdoba la bella, ambas compuestas por Manuel Font, aunque lo más apreciado fueron sus bailes, puesto que Dora “tiene un sentido del ritmo que para sí lo quisiera el maestro Badía. como bailarina es un monumento. […] Pero sobre todas las cosas, es una mujer llena de luz y color” (17).

De hecho, su número más emblemático probablemente fuese el Fandanguillo de Almería, una danza con música compuesta por Gaspar Vivas. En su nueva temporada en el salón Imperial de Sevilla, en el otoño de 1921, además de bailarlo, lo cantó; y, en su función de beneficio, ofreció una interpretación muy especial junto a su compañero de cartel: “Dora y Ramper han bailado, por insinuación de la Cordobesita, el celebérrimo fandanguillo de Almería. Ella hizo primores, y el ingenioso artista la imitó de modo que alborozó al público” (18).

Allí actuó durante tres semanas, con lleno hasta la bandera y triunfo absoluto, hasta el punto de que fue comparada con una de las mayores glorias que ha dado Sevilla:

“Contadas son las artistas que cultivan con éxito el difícil género de la flamenquería estilizada, artística. […]

… actualmente el público solo recuerda con fruición, llena los teatros donde trabajan y se emociona con el arte que desparraman únicamente dos flores de nuestra tierra: Amalia Molina y Dora la Cordobesita.

Aquélla; […] Es la consagración, lo definitivo; es una reliquia.

Dora es lo joven, la pujanza, la gran artista que vale y que en corto espacio de tiempo ha arrollado cuantos obstáculos se han opuesto a su loca carrera hacia el triunfo, llegando a él por el camino de los privilegiados.

[…] Yo creo que esta singularísima andaluza y portentosa artista es el tronco, la base de una nueva estirpe de Faraones” (19).

Dora la Cordobesita (Mundo Gráfico, 2-3-1921).

Dora la Cordobesita (Mundo Gráfico, 2-3-1921).

Una vez culminada su brillante temporada, Rogelio Pérez, empresario del Imperial, la agasajó con un almuerzo en la venta Pilín, que fue amenizado por el cantaor el Colorao y el tocaor Niño de Salvador (20).

Tras un mes de descanso en Villa Dolores, su retiro de la sierra cordobesa, Dora pasó las fiestas navideñas actuando en el teatro Eslava de Jerez de la Frontera y, durante el invierno de 1922, trabajó en lugares como Cádiz, Sanlúcar de Barrameda, San Fernando y Granada, con el éxito de siempre, pues “‘hay gracia’ por ‘arrobas’, simpatía, arte hasta dejarlo de sobra, presentación y demás cualidades para triunfar” (21). “Bailando nos recuerda a Pastora Imperio, y con los palillos habrá pocas que la igualen” (22). Entre las novedades de su repertorio cabe mencionar el cuplé de sabor gitano ¡Pa rato tiene!, de Monteagudo y López del Toro; y las canciones andaluzas La cruz de mayo y Triniá la Petenera, ambas con música de Manuel Font de Anta (23).

A finales de marzo regresó al teatro Maravillas de Madrid, encumbrada por la crítica como “uno de los cuatro ‘ases’ de la baraja […] de artistas de la alegría”, junto con Adela Lulú, Pastora Imperio y Carmen Flores, ya que con ellas “podría formarse, entronizándolas, un templo y en su frontis escribir ‘¡Viva el buen humor!’ ‘¡Abajo las penas!’ ‘¡Ole lo gracioso!’ y ‘¡Vaya salero!’” (24) El debut de “la perla de Córdoba” (25) no hizo sino confirmar las grandes expectativas generadas:  

“Es imposible que el alma andaluza tenga intérprete más ideal. Sus ojos llamean en las canciones emotivas y pasionales; los brazos —divinos brazos, que parecen robados a la Venus de Arlés—, con el ritmo de sus movimientos, trenzan al compás con los diminutos pies los caprichos bailables gitanos, con perfección admirable, y la voz cálida y fácil dice y entona con el más puro estilo. Y todo esto es la artista triunfante” (26).

Notas:

(1) Eco Artístico, 30-6-1920, p. 10.

(2) Bajo el título Dora, La Cordobesita, fue publicado en 1920 por la imprenta El Día, de Jerez de la Frontera.

(3) El Guadalete, 30-6-1920, p. 3; 1-7-1920, p. 3; 2-7-1920, p. 3; 3-7-1920, p. 3.

(4) El Guadalete, 10-7-1920, p. 3.

(5) Diario de Córdoba, 22-7-1920, p. 1.

(6) La Libertad, 17-8-1920, p. 2.

(7) C., El Liberal, edición de Sevilla, 16-11-1920, p. 13.

(8) La Unión, 16-11-1920. Archivo ON.

(9) La Voz, 29-1-1921, p. 3; La Voz, 30-1-1921, p. 2.

(10) Diario de Córdoba, 13-3-1921, p. 2.

(11) J. Mariño, El Cine, 12-3-1921, p. 4. Entre los números con los que deleitó al público del Madrid Cinema cabe destacar el cuplé con saeta ¡Vaya usted con Dios!, de Font y Valverde; No hay tu tía, de Alcaide de Zafra y Font; Nativa de Faraón, de Quirós; el cuplé La bandolera brava, de Mariño y Font; y sus sugestivos bailes a la guitarra (Idem).

(12) El Defensor de Córdoba, 5-3-1921, p. 2; La Voz, 16-3-1921, p. 3.

(13) El Noticiero Sevillano, 29-3-1921, p. 3.

(14) La Unión Mercantil, 7-5-1921, p. 3; 4-5-1921, p. 1.

(15) P. C., El Compostelano, 21-7-1921, p. 3.

(16) El Cantábrico, 11-8-1921, p. 2.

(17) La Hora, 9-10-1921, p. 17.

(18) Sánchez Perdiguero, El Liberal, edición de Sevilla, 30-10-1921. Archivo ON.

(19) Rabbí, La Unión, 16-10-1921. Archivo ON.

(20) Sánchez Perdiguero, El Liberal, edición de Sevilla, 5-11-1921. Archivo ON.

(21) Bambalina, El Defensor de Granada, 11-3-1922, p. 3.

(22) La Publicidad, 14-3-1922, p. 2.

(22) La Voz, 1-2-1922, p. 3.

(24) ABC, 29-3-1922, p. 25.

(25) ABC, 11-4-1922, p. 21.

(26) ABC, 31-3-1922, p. 23.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (II)

Tras el fallecimiento de su madre, Dora la Cordobesita en seguida retomó su actividad artística, si bien guardó unos meses de luto antes de volver a actuar en Córdoba. Durante el verano de 1917 realizó una gira por el norte de España y en el mes de septiembre irrumpió en la escena barcelonesa como la estrella que ya era. El crítico José Manzanares Nausa firma la crónica de su debut en el salón Doré:

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 25-12-1915, p. 26).

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 25-12-1915, p. 26).

“La orquesta ataca; hay un pequeño preludio; córrese la cortina, y nos encontramos ante un bonito decorado, propiedad de la artista Carmen Flores, y al mismo tiempo sale a escena la joven debutante. 

Hace su reaparición con un bonito paseo, que canta y baila, en el que nos hace la presentación de su persona; el público la aplaude.

Dorita va en cada número cambiando el fondo del decorado, y a una vista de Sevilla la reemplaza con una de Córdoba, y esta con otra de Granada. El público sigue aplaudiendo a la artista inmensa, y con sus aplausos la obliga a repetir números y más números; en todos ellos hay un desbordamiento de gracia, que al público satisface; Dora la Cordobesita es una artista que baila estupendamente; en las contorsiones de sus bailes gitanos nos recuerda a la célebre Macarrona y a Pastora Imperio; el público sigue aplaudiendo a esta chiquilla graciosa y pinturera […]. Después de infinidad de repeticiones, Dorita hace ‘Los tres ases del toreo’, y el público se entusiasma” (1).

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917, p. 16).

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917, p. 16).

Esa noche la Cordobesita alcanzó “uno de los mayores triunfos que se han conocido”, hasta el punto de que la empresa la hizo firmar una prórroga y dos nuevos contratos, para el mismo salón y para el Monte Carlo. Poco después también quiso ficharla Eldorado, por la nada desdeñable cifra de 150 pesetas diarias, mas ella permaneció fiel al Doré (2). A sus dieciséis años de edad, su nombre ya se cotizaba “a muy alto precio […]; de ahí que no esté sin trabajar nada más que los días de viajes. Como los fenómenos taurinos, Dorita va del teatro al tren y del tren al teatro” (3). 

Durante su estancia en la Ciudad Condal, visitó los estudios de grabación de la casa Odeón para impresionar una veintena de cuplés y canciones; y, tras cosechar un nuevo éxito en el salón Monte Carlo, donde fue ovacionada tras cantar unas granaínas con mucho gusto y sentimiento (4), en el mes de octubre retomó su gira por el norte, con paradas en ciudades como Bilbao (5), Pamplona, Vigo, Santander y La Coruña. En todas ellas triunfó, “por su distinción, su arte inimitable, la propiedad con que presenta su escogido repertorio y su lujoso vestuario, apropiadísimo para los tipos que encarna”. En su especialidad, “el arte genuinamente andaluz, […] contadas artistas podrán igualarla, pues superarla parece imposible” (6).

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917, p. 16).

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917, p. 16).

En enero de 1918 regresó a Barcelona para cumplir los compromisos contraídos con los salones Monte Carlo y Doré, y confirmar la excelente fama cosechada unos meses antes: “Después de Carmen Flores y de Adela Lulú, Dora la Cordobesita ha sido la figura del cuplé que ha tenido […] un éxito más justificado. […] Canta canciones andaluzas con gran perfección […] y toca las castañuelas de una manera exquisita” (7). Llevaba nuevo vestuario, confeccionado por el modisto Valero, y repertorio renovado con la introducción de números como el cuplé La gitana cautiva, firmado por el maestro Ricardo Lorente (8).

Tras una larga temporada de éxitos, en el mes de abril Dora disfrutó de unas semanas de descanso en Villa Dolores, un cortijo situado en la serranía cordobesa, donde le gustaba retirarse para estar en contacto con la naturaleza, cuidando de sus flores y sus gallinas, además de dedicar “algunos ratos a dar vueltas a su lujoso vestuario para que la polilla no lo destroce”. 

Durante su estancia en el campo, recibió la visita de un redactor del Diario de Córdoba (9), a quien realizó interesantes declaraciones: Expresó su admiración por el trabajo de sus compañeras predilectas, “como cancionistas […] Raquel Meller, Pastora Imperio y Blanquita Suárez y como bailarina Antonia la Argentina”; y confesó haber “recibido ventajosas proposiciones para actuar en América, no aceptándolas por temor a los submarinos” (10).

Dora la Cordobesita en Villa Dolores (Eco Artístico, 15-4-1918, p. 116).

Dora la Cordobesita en Villa Dolores (Eco Artístico, 15-4-1918, p. 116).

A mediados del mes de mayo emprendió una nueva tournée por las capitales del norte. Se presentó en los casinos de San Sebastián y Santander, lugares de veraneo de la gente bien, “con sus típicas gitanerías y sus timitos andaluces tan gentilmente interpretados” (11); y fue muy bien recibida por el público, que “la obligó a cantar y bailar, –porque esta enciclopedia femenina canta, baila y torea– una porción de números, además del programa reglamentario” (12).

Visitó después ciudades como Valladolid, Burgos, Oviedo y, de nuevo, Barcelona; pasó un mes en tierras andaluzas y en octubre debutó con enorme éxito en el teatro Apolo de Valencia. El crítico del diario El Pueblo le auguró un brillante futuro como Terpsícore jonda:

Dora será bien pronto la primera ‘bailaora’ de ‘tablao’ que taconee los escenarios españoles.

Canta con gracia y estilo ese difícil y anárquico arte flamenco […].

Y bailará mejor que todas. Porque creemos que lo difícil del baile es mover bien los brazos y el torso. El taconeo es técnica, y eso se aprende. Los brazos y el torso los manda el espíritu y Dora lo tiene castizo como ninguna.

Es personal. Su arte lento tiene una insuperable cadencia oriental.

Toca los palillos como una maestra” (13).

Dora la Cordobesita en una estampa muy gitana (Andalucía, 27-4-1918, p. 13).

Dora la Cordobesita en una estampa muy gitana (Andalucía, 27-4-1918, p. 13).

Durante los meses siguientes continuó su recorrido triunfal por toda la geografía española. En febrero de 1919, en el Circo de Price, conquistó al público y a la crítica de Madrid con números como La gitana greñúa, de Cándido Larruga, Los colores nacionales, del maestro Font o una Danza española de Enrique Granados; y reapareció en el Gran Teatro de Córdoba tras más de un año de ausencia debido al luto por su madre (14).

En el umbral de sus dieciocho primaveras, Dora era considerada “una estrella de primera magnitud”, por su “gran dominio de la escena, […] su arte, su simpatía y su gracia inimitable”; una “artista de cuerpo entero que se impone y triunfa porque vale” (15). Uno de los éxitos más sonados de ese año lo conquistó en el teatro Eslava de Jerez de la Frontera, donde, al verla aparecer, el redactor de El Guadalete creyó tener ante sus ojos un cuadro de Julio Romero de Torres (16). 

Además de su deslumbrante estampa, llevaba un “decorado muy bonito y apropiado a cada número”, “vestuario lujoso y de gran novedad”, un repertorio creado por autores de prestigio –Font, Larruga, Albéniz, Granados…–, “y ante todo y sobre todo una cantidad enorme de arte […] naturalísimo, innato”, al que ella imprime un “sello especial” (17). Llamaron particularmente la atención números como Por peteneras, Gitana greñúa, Los ases del toreo, o una nueva composición de los Álvarez Quintero con música de Font titulada ¡Que pasa la bandera! (18).

Dora la Cordobesita en portada de La Unión Ilustrada (6-6-1918).

Dora la Cordobesita en portada de La Unión Ilustrada (6-6-1918).

Mas cuando realmente “volvió loco al público” fue en el género flamenco, “en lo suyo”, como unas danzas “con etiqueta del Albaicín” que interpretó acompañada a la sonanta por el maestro Javier Molina; o la Farruca torera, “bailada con un estilo de esos que no se aprenden, flamenco verdad” (19). 

Unos meses más tarde, el periodista Antonio Rodríguez de León escribió en la revista Andalucía de Córdoba una semblanza de Dora, en la que mostraba su sorpresa ante la rápida evolución experimentada por aquella niña, hasta convertirse en una figura que aunaba lo mejor de las mejores:

Dora, para bien de las ‘varietés’ y del público, surge ahora triunfante, aunando en su arte –como en una fusión ideal– el supremo arte de Amalia y de Pastora, y viene, con méritos indiscutibles, a empuñar en uno solo los dos cetros que tan lucidamente ostentan las dos sevillanísimas sevillanas.

Dorita posee la arrogancia, el empaque castizo, la firmeza de expresión bailando de la Imperio, y cantando, la gracia natural, espontánea, comunicativa, de Amalia. Posee además […] una intuición artística admirable, y así, en la complejidad de tipos que encarna, sabe darnos una sensación tal de verismo […]

Y siempre es una y es distinta” (20).

Dora la Cordobesita (Andalucía, 19-11-1919, p. 4).

Dora la Cordobesita (Andalucía, 19-11-1919, p. 4).

En esa época siguió enriqueciendo su repertorio con números como Nativa de Faraón, Contrabandista cordobesa, Gitana embustera o ¡Venga zambra!, que el público aplaudía sin cesar. En enero de 1920, el día de su beneficio en el Gran Teatro de Córdoba, para corresponder al entusiasmo del público que abarrotaba la sala, se vio “obligada a interpretar ocho o diez canciones en cada sección, ejecutando además algunos bailes” (21). Poco después, en el teatro Mora de Huelva, mostró “un perfectísimo dominio de la escena […]. Cantó muchos números con gran genialidad y delicada voz […]. Pero donde obtuvo más ruidoso éxito, fue en los números que bailó con la maestría y estilo de una verdadera estrella del arte” (22).

Unas semanas más tarde reapareció en el salón Imperial de Sevilla, que volvió a rendirse a sus pies. En su función de beneficio cantó “con sentimiento, con gracia, como las ‘grandes’”, mas “donde ‘echó el resto’” fue interpretando unos números de baile flamenco con acompañamiento de guitarra: “Bailó como lo que es: una maestra, porque Dorita, […] cuando alza los brazos para bordar un tango o una farruca, se crece, se transforma y es algo grande que maravilla y que seduce” (23).

Dora la Cordobesita en portada del diario La Mañana (25-11-1919).

Dora la Cordobesita en portada del diario La Mañana (25-11-1919).

Indiscutiblemente, ese era su sello. Dora brillaba con luz propia en el género andaluz, flamenco y gitano, que la hizo triunfar incluso en los escenarios a priori menos favorables, como el teatro Eldorado de Barcelona, en un momento en que cobró fuerza el cuplé catalán y hasta alguna artista foránea se adaptó a esa moda. De hecho, el anuncio del debut de la Cordobesita generó gran extrañeza entre los comentaristas: “¿Qué descabellada idea habrá tenido la Empresa de traer en estas circunstancias a una artista que cultive el género castizo y gitano?” Mas, de nuevo, triunfó “el arte que todo lo puede; el arte, que no se adquiere ni se compra; el arte, que, como inspiración suprema, solo favorece a los elegidos”, y Dora, “la artista genial por su gracia, por su arte, por su belleza, espléndida presentación escénica y simpatía insuperable, se [vio] diariamente aclamada” por el público catalán (24).

Notas:

(1) José Manzanares Nausa, Eco Artístico, 15-9-1917, p. 16. Para representar el número Los tres ases del toreo, Dora recibió clases del novillero cordobés Camará, lo que demuestra su afán por alcanzar la excelencia en su arte (José Manzanares Nausa, Eco Artístico, 15-10-1917, p. 3).

(2) José Manzanares Nausa, Eco Artístico, 15-10-1917, p. 3.

(3) José Manzanares Nausa, Eco Artístico, 15-9-1917, p. 16.

(4) Eco Artístico, 5-10-1917, p. 11.

(5) En el teatro Gayarre compartió cartel con Raquel Meller, a quien hizo pasar “algunas amarguras: esa Dora es mucha artista” (Eco Artístico, 5-11-1917, p. 19).

(6) El Ideal Gallego, 28-11-1917, p. 2.

(7) Bilitis, La Veu de Catalunya, 3-2-1919, p. 3. La traducción es mía.

(8) Eco Artístico, 5-2-1918, p. 16; El Faro, 10-1-1918, p. 3.

(9) V., Diario de Córdoba, 22-4-1918, p. 1.

(10) No hay que olvidar que el mundo estaba sumido en la Gran Guerra y entre sus víctimas se contaba el compositor español Enrique Granados, fallecido en 1916 cuando regresaba desde los Estados Unidos con destino a Inglaterra, al ser bombardeado el barco en el que viajaba por un submarino alemán.

(11) El Cantábrico, 22-5-1918, p. 2.

(12) El Cantábrico, 19- 5-1918, p. 2.

“Hoy, Dora posee un repertorio exclusivo bastante extenso y en él han colaborado los notables compositores señores Font, Gallot, Larruga, Montesinos, Navarro Tadeo y nuestro paisano Aurelio Pérez Cantero y las letras de sus canciones son originales de los señores Montesinos, Cavestany, Susillo, Arocena, Fernández Caireles y nuestro paisano Antonio Escamilla Rodríguez, del que posee un buen repertorio de canciones, teniendo predilección por la titulada ‘Bronca gitana’” (V., Diario de Córdoba, 22-4-1918, p. 1).

(13) El Pueblo, 12-10-1918, p. 1.

(14) Eco Artístico, 25-2-1919, p. 12.

(15) El Reformista, 5-5-1919, p. 3; Vida Manchega, 20-5-1919, p. 9.

(16) El Guadalete, 2-7-1919, p. 1.

(17) El Guadalete, 3-7-1919, p. 1; El Guadalete, 4-7-1919, p. 3.

(18) Este número, que había sido estrenado en Cádiz, fue presentado con decorado ad hoc, y con la participación de bandas de cornetas y trompetas (El Guadalete, 7-10-1919, p. 3).

(19) El Guadalete, 8-7-1919, p. 1; El Guadalete, 12-7-1919, p. 1; El Guadalete, 13-7-1919, p. 3.

Tan a gusto se sentía en la tierra del vino y el caballo, que “engañó a su padre dejando los equipajes sin facturar para obligarle más fácilmente a volver a Jerez”, y mandó a la prensa el siguiente telefonema: “Comunique mi público sostuve altercado con papá consiguiendo volver teatro Eslava sacáronme contra mi voluntad”… Una muestra más del carácter de Dora (El Guadalete, 17-7-1919, p. 3). 

Unos meses más tarde, tras deleitar al público gaditano con su sal y su donaire, dijo estas palabras al corresponsal de El Guadalete: “no se me cae de la memoria aquel púbico que en Eslava me trató tan cariñosamente, […] estoy deseando ir por allí, […] cuando vaya por allí me quedo para siempre” (R. B. V., El Guadalete, 16-11-1919, p. 1).

(20) A. Rodríguez de León, Andalucía, 19-11-1919, p. 4.

(21) La Voz, 4-1-1920, p. 2.

(22) Diario de Huelva, 6-1-1920, p. 3.

(23) Pandolfo, La Unión, 19-2-1920. Archivo ON.

(24) La Correspondencia de España, 4-5-1920, p. 12.