Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Su Majestad, Pastora Imperio (I): La forja de una estrella

Cuando una está predestinada al arte, éste se acaba imponiendo… y Pastora lo traía de serie. Nacida en 1885 en el sevillano barrio de la Alfalfa, era hija de Rosario Monje ‘la Mejorana’, gran bailaora gaditana retirada antes de tiempo para dedicarse a su familia, y del sastre de toreros Víctor Rojas.

Su padre deseaba para ella una vida “normal”, como la de cualquier chica de su edad, pero el destino es caprichoso… te busca y te atrapa, y si Pastora sale indemne de Serva la Barí, donde el cante y el baile florecen en cada esquina, en Madrid le aguarda su encuentro definitivo con el duende.

Pastora Imperio (El Arte del Teatro, 15-8-1907)

Pastora Imperio (El Arte del Teatro, 15-8-1907)

Con el cambio de siglo, la familia se traslada a la Villa y Corte en busca de algún remedio para la enfermedad de Víctor, y se instala en un piso de la Calle de la Aduana, justo debajo de la academia de baile de la maestra jerezana Isabel Santos.

“-… ¡Y ahí empezó el queso! Yo, desde que me di cuenta de que arriba se movían los pinreles y se tocaban los palillos, no vivía ni dejaba tranquilo a nadie. Si estaba fregando la escalera y oía bailar, dejaba la rodilla y me ponía a dar saltos sobre un escalón. Un día se me prendieron fuego las ropas porque iba por el pasillo de mi casa con el quinqué de petróleo entre las manos y, al escuchar arriba un bolero, me puse a dar saltos con el quinqué y todo, y, claro, me quemé. En fin, una fiebre, una locura.
-¿Y sus padres de usted qué decían de sus aficiones?
-Pues mi padre decía que me iba a romper una pierna para que no saltara tanto.
[…]
-… un día, fregando la escalera, llegó un señor y me preguntó por la academia de baile […]. Me dijo que era D. José Fernández, amo de un teatro que se llamaba Japonés, y donde las mocitas bailaban mucho. Yo aproveché la ocasión y, con el achaque de acompañar al caballero, me colé en la academia […]. Aquel día nació en mi imaginación la idea de ser artista. Me volví loca del todo” (Nuevo Mundo, 23-2-1917). (1)

Pastora Imperio, junto al elenco de artistas del Teatro Japonés (Vida Galante, 7-10-1900)

Pastora Imperio, junto al elenco de artistas del Teatro Japonés (Vida Galante, 7-10-1900)

Tras vencer la reticencia inicial de su padre, en octubre de 1900 la joven Pastora debuta en el recién inaugurado Teatro Japonés de Madrid, uno de los muchos salones que en esos años comienzan a surgir en la capital, dedicados al cultivo del denominado género ínfimo o de variedades, que, una vez superada su sicalíptica etapa inicial, se ofrece como un entretenimiento apto para todos los públicos, incluidas las damas:

“¡LAS SEÑORAS PUEDEN ASISTIR AL TEATRO JAPONÉEEEEES!!! Y las señoritaaaaas!!! POR MELINDROSAS QUE SEAAAAN…!!!” (La Correspondencia Militar, 1-10-1900).

“Lujo, luces, confort, elegantes acomodadores, buffet bien servido y alegría en todo el local. Pero alegría sana, a la cual no podría poner reparos el más severo padre de familia ni el más austero Pidal. […]
Van señoras, y puede verse, entre fraques y smokings, numeroso público que escucha correcto y complacido” (Heraldo de Madrid, 28-10-1900).

En el Salón Japonés actúa una compañía de varietés franco-española, que incluye cupletistas, actrices, teatro de fantoches, linterna mágica y dos parejas de baile español: las Hermanas Domedel y las Hermanas Imperio, nombre con el que el periodista Alejandro Saint-Aubin bautiza al dúo formado por Pastora Rojas y Mariquita la Roteña. Las jóvenes artistas interpretan un repertorio de bailes españoles, como el vito y la jota.

Tras una breve estancia en el local de Don José Fernández, en abril de 1901 la hija de la Mejorana debuta en el Salón de Actualidades, donde se anuncia de manera intermitente durante el primer lustro del siglo XX. Sobre esas tablas se va fraguando la leyenda de la Imperio, que no tarda en ocupar un lugar destacado entre las grandes figuras de su género.

Las Hermanas Imperio (Vida Galante, 18-1-1918), composición mía

Las Hermanas Imperio (Vida Galante, 18-1-1918), composición propia

De hecho, los espectáculos de variedades constituyen un espacio idóneo para la convivencia de distintos estilos, que favorece la innovación y la versatilidad de los artistas, y Pastora es un claro ejemplo de ello, pues no se limita a bailar -ya sea sola, ya en pareja-, sino que además debuta como cupletista y actriz, recita monólogos e interviene en apropósitos cómico-líricos, en los que muestra todas las facetas de su arte, siempre castizamente andaluz. Incluso protagoniza una obrita escrita expresamente para su lucimiento como cupletista y bailaora, que lleva por título El imperio de la Imperio (La Correspondencia de España, 22-11-1902).

En lo que respecta al arte de Terpsícore, en esos primeros años la sevillana llama especialmente la atención bailando el tango, con mucha gracia y su mijita de picardía, pero siempre dentro del buen gusto:

“Cuando en los últimos compases del tango su cuerpecito se encorva, se riza en vertiginosas ondulaciones, adelántase provocativa su cabecita desafiando las iras del respetable con el brillo de sus ojos negros […]; frúncense sus labios, arrúgase su entrecejo, oprímense sus dientecillos, aprietan sus afilados deditos el sombrero cordobés, estrujando las negrísimas bandas de cabellos que caen sobre la frente […] Pastora Imperio es de las pocas artistas que saben bailar, y desde los primeros compases de las soñadoras danzas andaluzas no limita su trabajo al cruce de pies y al agitar monótono de los brazos: en ella se balancea todo el cuerpo; sus manos agarran nerviosamente las sedas del vestido; los piececitos vibran en acompasado golpear sobre las tablas del escenario y su hermosa cabeza inclínase a veces como pidiendo un beso; pero con enérgico ademán échase atrás rápidamente, lanzando en calenturiento arranque los claveles y las peinetas que adornan sus cabellos” (El Arte del Teatro, 15-8-1917).

Pastora Imperio (José Villegas, 1905)

Pastora Imperio (José Villegas, 1905)

Pastora interpreta los bailes de siempre de un modo novedoso y muy personal, que recuerda en cierto modo a las danzas orientales y desata el entusiasmo de quienes la contemplan. Periodistas y escritores empiezan a caer rendidos ante sus formas, su belleza y sus cautivadores ojos verdes; y ensalzan el buen gusto y la finura que caracterizan a su arte:

“Sé que el baile andaluz es la cosa más admirable y que representa el triunfo más alto de la gracia. Viendo a la Imperio arquearse y trenzar sobre el tablado sus danzas todo voluptuosidad y brío, viéndola siempre plástica y arrogante, siempre desafiadora y triunfal, he comprendido el por qué las bailadoras tartesianas hicieron famosa a su patria en la Corte de los Césares…” (El Hidalgo de Tor, El Noroeste, 8-9-1906).

“La Imperio, cuando baila, prescinde de los cánones fastuosos, de los resoplidos, de los gritos, del ruido y del taconeo, que levanta polvo y molesta. No pone en juego las caderas, ni usa los brazos como banderines, ni abre las manos como en aleteo. Su tango es singular, originalísimo; bello como una danza griega, artístico como los bailes de la Mata Hari, de la Truhanowa y de Isadora Duncan. Las demás ‘bailaoras’ bailan tangos ruidosos, desenfrenados, jadeantes, como los que se ven en ciertos cafés ‘por el consumo’. La Imperio es sigilosa y serpenteante como una bayadera de Jacquoliot. Baila sin más ruido que el de las castañuelas de sus dedos; su falda no revolotea, sino que se le ciñe al cuerpo con la fina sensualidad de una camisa; sus brazos tienen la soltura noble de una pitonisa, y sus pies de andaluza airosa dan tanta fina agilidad y tanta gracia al baile, que, siendo aquella silueta alta, gentil, cimbreante y delicada, se recuerda la copla popular:
‘Eres fina y eres alta
como junco de ribera…’” Cristóbal de Castro (El Liberal, 28-4-1909).

La sevillana alterna sus largas temporadas en los teatros madrileños con actuaciones en otros lugares de España y Portugal. En 1906 se anuncia durante varios meses en el Kursaal Central de la Villa y Corte, donde coincide con otras grandes figuras del género de variedades, como Amalia Molina o la Fornarina.

Secuencia fotográfica de los bailes de Pastora en México (El Diario, 19-11-1908)

Secuencia fotográfica de los bailes de Pastora en México (El Diario, 19-11-1908)

En octubre de 1907 Pastora debuta en el Casino de París, donde se representa la fantasía coreográfica La Tulipe Noire seguida de un amplio programa de variedades. Tanto el público como la crítica se rinden ante la bailaora, que obtiene un gran triunfo:

“¡Pastora Imperio, muchacha salvaje, cuyos dedos crujen como castañuelas, cuyo cabello de noche oscura aureola una cabeza de extraña belleza y energía feroz! ¡Pastora Imperio parece que levanta polvo de oro a su alrededor!” (Le Gaulois, 22-10-1907). (2)

Tras una nueva visita a la capital del Sena para intervenir en un festival benéfico celebrado en el Hôtel Porgès, en junio de 1908 la Imperio emprende su primera gira por Latinoamérica, con escalas en Cuba y México. Durante los meses de verano se presenta con gran éxito en el Teatro Actualidades de La Habana y en noviembre debuta en el Principal de Veracruz.

Gustan mucho sus picarescos cuplés, que entona con voz agradable y clara dicción, y también sus bailes: el clásico tango, los nuevos ritmos de moda, como la farruca y el garrotín, e incluso la rumba cubana, recientemente incorporada durante su estancia en la isla caribeña.

La sevillana sorprende, además, por su originalidad, su elegancia y su dominio absoluto de la escena. Por todo ello, no es de extrañar que, según la prensa mexicana, Pastora sea, “cobrando cuarenta duros españoles por noche, […] la que bate actualmente el récord del ‘buen cobrar’” (El Imparcial, 10-1-1909).

NOTAS:
(1) “Pastora, la apasionada”, entrevista por El Caballero Audaz.
(2) La traducción de los textos extranjeros es nuestra.

 


Adela López, una cantaora de éxito a la altura de las mejores de su tiempo (III)

Después de casi un mes en Jerez, con el teatro lleno, “aplausos a granel” (El Guadalete, 14-11-1915) y varias prórrogas, Adela López continúa su exitoso periplo por Andalucía, con sendas actuaciones en Córdoba y Málaga. En enero de 1916 regresa a Madrid y allí permanece durante dos meses, entre el Hotel Palace y el Teatro Benavente.

Adela López (Revista de Varietés, 30-12-1914)

Adela López (Revista de Varietés, 30-12-1914)

Osuna, Huelva, Riotinto, Nerva, Montellano, Morón y Algeciras son algunas de las ciudades que visita la artista durante ese año, con un repertorio en el que adquiere mayor protagonismo el género flamenco. En algunas de esas actuaciones la acompaña a la guitarra Pepe Crévola.

Nuevos éxitos en Sevilla y Málaga

En abril de 1917, Adela López está presente en las dos fiestas grandes de Sevilla. Durante la Semana Santa, lanza sus saetas al cielo desde los balcones del Café Madrid y, en la Feria, deleita a los invitados a la Caseta del Doctor Brionde con sus tarantas y malagueñas:

“En la calle Sierpes, en uno de los balcones del Café Madrid estuvo cantando saetas la artista de varietés, cantadora de aires regionales, Adela López, cuyas coplas, alusivas a las Hermandades que anoche hicieron estación, fueron muy celebradas. Adela López tiene una hermosa voz y canta con gran gusto. Fue celebradísima” (El Liberal de Sevilla, 5-4-1917) (1).

“Los balcones del Café Madrid se venían abajo. Allí cantaba Adela López, que lo hace muy bien” (El Liberal de Sevilla, 7-4-1917).

“[Feria de Abril] Una hermosa mujer, que si no es artista merece serlo, por los méritos que en ella concurren, Adela López, cantó con una voz espléndida y con perfecto estilo malagueñas, tarantas y otros diversos aires, siendo ovacionada” (El Noticiero Sevillano, 20-4-1917).

Tras conquistar al público sevillano, a finales de abril la cantaora se presenta en el Teatro Lara de Málaga. Desde el mismo día de su debut, y durante dieciocho días consecutivos, el respetable la despide con “estruendosos aplausos” (La Unión Mercantil, 5-5-1917):

“Anoche debutó en este favorecido coliseo la famosa artista Adela López, obteniendo un éxito colosal, sencillamente clamoroso, pues el público entusiasmado ante las portentosas condiciones de tan formidable artista no cesaba de aplaudir, obligándola a repetir entre atronadores salvas de aplausos diversos aires regionales de los que ella es indiscutiblemente la más notable artista de su género.

El público salió satisfechísimo del espectáculo” (La Unión Mercantil, 29-4-1917).

Durante su estancia en Málaga, Adela se ve “obligada a cantar diariamente ‘Una Jerezana’, creación de esta formidable artista’ (La Unión Mercantil, 7-5-1917), y también ha de interpretar, a petición de varias familias, sus apreciadas saetas” (La Unión Mercantil, 9-5-1917).

Lolita Astolfi

Lolita Astolfi

Por tarantas, guajiras, malagueñas, tientos, granadinas…

A finales de julio, la cantaora regresa a Sevilla, para actuar en el Salón Circo Victoria y en el Teatro Portela. Durante las tres semanas y media que permanece en la capital andaluza, Adela comparte cartel con artistas como La Niña de los Peines. Cada noche debe repetir varios números, para corresponder a las ovaciones del público, que aprecia especialmente sus tarantas y guajiras:

“En el bonito y recreativo ‘Salón Circo Victoria’, ha debutado con un éxito inmenso, la excelente y sin rival reina de cantos regionales y flamenco, Adela López. Tan simpática y bella artista, ha sido la nota saliente de la temporada de verano. Su extenso repertorio de canciones, son ya del dominio público. Su arte es, indudablemente, pura filigrana. Adela sabe dar a cada cosa lo suyo. […] Las ovaciones que escuchó en las canciones la Graviela (sic), Guajiras, las del ‘Cojo de Málaga’ y otras muchas, fueron estruendosas, teniendo que salir a saludar al público muchas veces, y recibiendo de los socios del Casino y del Círculo de Labradores, dos preciosas canastillas de flores. Tan notable artista no tenía manos para devolver los sombreros que le tiraran al escenario” (Virgilio, La Región Extremeña, 7-8-1917).

“[Teatro Portela] La función de anoche celebrada en este teatro a beneficio de la notable cantante de aires regionales Adela López, constituyó un merecidísimo éxito para esta simpática artista, que durante su actuación ha sabido conquistarse generales simpatías en el público.

Adela López se vio precisada a repetir infinidad de números, siendo aplaudidísima, así como en las saetas, que esta noche volverá a repetir a ruego de sus muchos admiradores” (El Liberal de Sevilla, 21-8-1917).

En el mes de septiembre, la cancionista y cantaora actúa en el Cine Victoria de Córdoba, junto a la bailarina Trinidad Benítez, y en el Parque Alfonso XIII de Granada. El día de su presentación en la ciudad de la Mezquita, “entre los números que cantó sobresalieron por el buen gusto y estilo con que las ejecutó unas granadinas y cartageneras, que obtuvieron muchos aplausos del público” (Diario de Córdoba, 4-9-1917).

La Goyita

La Goyita

En los últimos meses de 1917, Adela López regresa a dos de las ciudades en las que ha cosechado mayores éxitos, Sevilla y Jerez. En el Teatro Lloréns y en el Salón Moderno de la capital hispalense coincide con la cancionista La Goyita y la bailarina Lolita Astolfi, entre otras artistas. En el Teatro Principal de la ciudad gaditana comparte cartel con el músico cubano Vega y vuelve a conquistar al público con sus tientos, guajiras y malagueñas:

“[Jerez, Teatro Principal] Adela López viene superiorísima de voz y de ‘hechuras’, canta ‘como los ángeles’ ¡vaya unas malagueñas y unas guajiras y unos tientos y unas jotas…! Arriba la ‘oleaban’ a cada instante, abajo la aplaudían con calor” (El Guadalete, 15-12-1917).

Gran saetera

En 1918 la cantaora, que sigue teniendo su domicilio en Madrid, visita ciudades como Valdepeñas, Puertollano o Valencia. En el Circo Regües de la capital del Turia actúa durante más de tres semanas y, a petición del público, interpreta “las saetas que tanto nombre le dieron cuando cantó en competencia en Sevilla con la Niña de los Peines” (El Pueblo, 28-2-1918).

De hecho, junto con las malagueñas, la saeta es uno de los estilos flamencos en los que más destaca Adela López, que en la Semana Santa de 1918 vuelve a asomarse a los balcones de Sevilla. En esta ocasión, la polifacética artista se reparte los aplausos con Amalia Molina:

“El ‘clou’ de la noche fueron las ‘saetas’ cantadas en calle Sierpes por la notabilísima artista Adela López.

La gran artista, durante toda la noche, en medio de ruidosas ovaciones y vítores, cantó muchísimas saetas.

Adela López, tan conocida de nuestro público, cantó anoche mejor que nunca. Unió a la plenitud de su voz el sentimiento. Los versos de la copla sentimental fueron, más que cantados, ‘llorados’” (El Liberal de Sevilla, 30-3-1918).

De tú a tú con las más grandes

No hay rival demasiado fuerte para Adela López, que después de medirse con la gran Amalia, comparte cartel durante varios días en el Teatro Lloréns con la gran Pastora Pavón. Así se anuncian en los carteles: “Todas las noches ADELA LÓPEZ, colosal cantante de aires regionales. La Niña de los Peines, reina del cante flamenco” (El Liberal de Sevilla, 17-4-1918). Completan el programa Malvaloca, Los Geromes y Carmelita Palacios.

La Niña de los Peines (Foto de Antonio Esplugas)

La Niña de los Peines (Foto de Antonio Esplugas)

Un mes más tarde, en la Feria de Osuna, las dos artistas vuelven a competir por ver quién atrae a un mayor número de seguidores:

“… El amigo Castillo, que es un empresario de vista y conoce al público, se trae a la formidable Adela López, y el otro circo, para hacer la competencia honrada, contrató a la rebelde Pastora, célebre por la Niña de los Peines. Adela López, que ha teatralizado lo flamenco, y el maestro Lozano, que la acompaña, triunfan en todas las secciones, y Adela se va a quedar afónica y el maestro Lozano se pondrá un cintillo en la muñeca, para que no se le doble en el piano sonoro.

Pastora y el clásico ‘Habichuelas’, canta y da sus quejidos con un sentimiento, y la gente ‘cañí’ va a recrearse con la buena tela flamenca” (Tomás Servando Gutiérrez, El Liberal de Sevilla, 19-5-1918).

En mayo de 1919, tras haberse presentado en distintas salas y circos de ciudades como Granada, Córdoba, Sevilla o Sanlúcar, Adela López comparte cartel con otra gran Pastora, la Imperio, en el Salón Lloréns de la capital hispalense (Eco Artístico, 15-5-1919).


NOTA:
(1) Las noticias extraídas de la prensa de Sevilla han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.

 


Trini Ramos, de la Alameda a Nueva York (I)

Durante las primeras décadas del siglo XX, artistas como Pastora Imperio o Amalia Molina pasearon el nombre de España y el de Sevilla por los escenarios del mundo, y hoy ocupan un lugar destacado entre nuestras estrellas más internacionales. Sin embargo, no son las únicas que en aquella época alcanzaron la gloria allende los mares. Si hace unas semanas nos acordábamos de la malograda María Montero, ahora queremos rendir tributo, porque nos parece justo y necesario, a otra hija de Serva la Bari, la gran Trini Ramos.

Trini Ramos (The Sketch, 5-7-1922)

Trini Ramos (The Sketch, 5-7-1922)

Artista precoz

Trinidad Muñoz Blanco -nombre real de la artista- nació en Sevilla en 1904 (1) y desde pequeña se sintió atraída por el arte. Fue discípula del maestro Manuel Real, ‘Realito’, que tenía su academia en el número 51 de la calle Trajano (junto a la Alameda de Hércules, donde Trini pasó sus primeros años de vida); y, según su propio testimonio, actuó por primera vez en público a muy corta edad:

“… debuté en Sevilla a los once años. Cuando subí al escenario, mi madre, que estaba entre bastidores, me susurró: ‘Hazlo lo mejor que puedas, Trini’, y lo hice. Cantar ante un público aristocrático debía haberme puesto nerviosa, pero supongo que era demasiado joven para tener nervios” (The Sunday Post, 30-10-1921) (2).

La prensa hispalense de 1915-16 hace referencia a esas primeras actuaciones de la joven Trini Muñoz, que también se anunciaba en aquellos años como ‘Petit Fornarina’, en honor a la malograda artista Consuelo Vello (3). La Sociedad Benavente, el Salón Vigil o el Salón de Variedades son algunos de los locales sevillanos en los que se puede admirar a la precoz cancionista:

“[Sociedad Benavente] … se presentó la simpática cancionista y bailarina Trini Muñoz, siendo premiada su labor con una ovación…” (El Liberal de Sevilla, 17-10-1915) (4).

“[Sociedad Benavente] … actuó la pequeña cancionista Trini Muñoz, que también fue grandemente aplaudida” (El Liberal de Sevilla, 1-11-1915).

“[Salón Vigil, C/ Trajano, 14] Allí hemos visto a la hermosa artista de ‘varietés’ Amalia Manzano, un nutrido cuadro flamenco, al sexteto de baile La sal de Andalucía, la futura ‘estrella’ y bella muchacha la ‘cancionista’ ‘petite’ Fornarina, la pareja de baile Las Goyitas y al célebre cantador de estilo flamenco Niño Medina” (El Liberal de Sevilla, 5-2-1916).

Consuelo Vello Cano, la Fornarina

Consuelo Vello Cano, la Fornarina

A pesar de su juventud, Trini empieza ya a mostrarse como la gran artista que está llamada a ser, tanto por la impecable presentación de sus números como por el arte y la gracia con que los ejecuta. En esa etapa inicial de su carrera, la joven se dedica sobre todo a cantar, hasta que una laringitis la obliga a desarrollar su faceta de bailaora, que será la que más cultive durante toda su vida artística (5):

“Se ha despedido con gran éxito del ‘Salón de Variedades’, la notable y monísima canzonetista, Trini Muñoz, Petit-Fornarina. Tan aplaudida artista trae un lujoso vestuario y alhajas de gran valor. Canta de una manera inimitable su canción predilecta, titulada Mari, siendo ovacionada con gran entusiasmo, y teniendo que repetirla. Trini es una consumada artista, que con verdadero arte y sumo gusto, parece una muñequita, y constituye un número de varietés de los pocos que existen en esta clase de género. La sal y la gracia sevillana son patrimonio de esta preciosa chiquilla.

Esta es muy joven, una niña, y es digna de figurar en primera fila…” (La Región Extremeña, 13-7-1916).

Imparable

Durante esos años, la Petit Fornarina también se anuncia en el Café Suizo de Madrid, y en varias localidades navarras. En agosto de 1917 se la puede ver de nuevo en Sevilla, donde provoca una auténtica revolución:

“… Tan preciosa artista, que ha actuado quince días con grandes éxitos en el bonito ‘Salón Circo Victoria’ deja gratos recuerdos, pues dicha artista, que cuenta trece años de edad, es un fenómeno en el género de varietés. Su despedida fue un acontecimiento, llenándose de ‘bote en bote’ dicho Salón. Después de su predilecta canción ‘Mari’, tuvo que repetir otras, siendo ovacionada con gran entusiasmo, y llenándose el escenario de sombreros y varias palomas con cintas de los colores nacionales. Es mucha artista esta chiquilla” (La Región Extremeña, 2-8-1916).

Trini Ramos (The Sketch, 12-10-1921)

Trini Ramos (The Sketch, 12-10-1921)

En abril de 1918, la cupletista hace su presentación en el Gran Café Universal de Vitoria. En diciembre vuelve a actuar en Sevilla, en el Salón Llorens, y en febrero de 1919, en el Novedades. Durante esos años, en plena Guerra de Rif, Trini también se embarca en una gira por Marruecos que bien podría haberle costado la vida, según declara más tarde la propia artista a una publicación británica:

“Mi contrato había terminado una noche en un teatro marroquí, cuando el mánager me suplicó que me quedara dos semanas más. Como había tan pocas chicas cantantes, yo había triunfado. Al principio, no quería quedarme. De hecho, sentía un poco de nostalgia y quería regresar a Sevilla; pero después de hablarlo mucho, mi madre estuvo de acuerdo en que debería quedarme dos semanas más. Creo que debe haber sido el destino.

El resto de la compañía con la que tenía que haber viajado se marchó. Al día siguiente oímos que los moros salvajes los atacaron en cuanto salieron de la ciudad. Después se produjo una salvaje persecución a caballo y, durante el curso de la misma, una persona fue asesinada, dos fueron capturadas, probablemente con el fin de pedir un rescate, y otra resultó gravemente herida” (The Sunday Post, 30-10-1921).

Trini es profeta en su tierra sevillana

A partir de 1920, el nombre de Trini Ramos -que ya se anuncia con este apelativo- aparece con mucha más profusión en la prensa sevillana. En el mes de enero es la estrella indiscutible de dos fiestas ofrecidas por el maestro Manolo Real, para celebrar su onomástica y para agasajar a unas damas inglesas. Entre los asistentes destacan importantes personalidades de la literatura y la aristocracia, además de artistas como La Yanki, La Sevillanita o los Gómez Ortega. El toque corre a cargo del maestro de piano José Pérez y del guitarrista Currito el de la Jeroma:

“… el notable maestro José Pancho, no cesó un momento de tocar al piano todo género de bailes, desde las clásicas bulerías al más delicado vals

Manolo Real se desvivía en obsequiar a sus amigos […]. Porque, eso sí, el vino y el tabaco y los dulces serán cosas casi divinas, pero Trini Ramos, La Fornarina antes, era la concreción de todas esas casi divinidades. Anoche Trini estaba monumental. Bailó el ‘Ché, mi amigo’…” (El Liberal de Sevilla, 2-1-1920).

Trini Ramos (The New York Public Library)

Trini Ramos (The New York Public Library)

Durante los meses siguientes, la joven bailarina y cupletista sigue cosechando éxitos en su tierra, primero en el Salón Imperial y después en el Kursaal Central. La crítica destaca su estilo elegante y refinado, que huye de la chabacanería, y ve en ella a una gran estrella en potencia. Entre las artistas con las que comparte cartel destacan Dora la Cordobesita, Salud Miranda o Carmelita la Imperial:

Trini la Fornarina continúa con pleno éxito su actuación en el Salón Imperial. El público, que admira su belleza y sus muchas simpatías tanto como su arte de cupletista y bailarina, bien notable entre las de su clase, la aplaude con calor en todos sus números, que constituyen una verdadera selección.

A esta artista la anima una fuerte voluntad, que la hará triunfar fácilmente en plazo muy breve, porque tiene lo que pudiéramos decir, siguiendo la corriente de estos tiempos, ‘primera materia’” (El Liberal de Sevilla, 17-2-1920).

“Nuestra bella paisana […] es una de las artistas que pronto pasarán a la calidad de estrellas y en el Kursaal ha de ‘cerrar telón’ muy pronto, porque su arte, sus enormes simpatías y su gracia se imponen. […]

El Kursaal ha encontrado en Trini Ramos la artista de la temporada. Trini ha demostrado con sus números, finos y delicados, que las ‘varietés’ agraden a todos los concurrentes de estos salones, y que no eche de menos el público a las que, apelando a las mallas, creen agradar más” (El Liberal de Sevilla, 5-3-1920).

“… El público le hizo repetir, en medio de ruidosas ovaciones, cuantos números ejecutara.

En los diez días que Trini Ramos ha actuado en el Kursaal logró adueñarse, por su simpatía y por su arte, de la voluntad del público…

Trini Ramos recibió anoche, además de numerosos regalos de sus admiradores, inequívocas pruebas del cariño que ha logrado conquistarse” (El Liberal de Sevilla, 11-3-1920).

NOTAS:

(1) Según escribe Santiago Martín Moreno en su blog Desde mi barrio, la artista vino al mundo en la calle Lumbreras, el 13 de junio de 1904; y sus padres, oriundos de Alcalá de Guadaira, se llaman Manuel Muñoz y Carmen Blanch.

(2) La traducción de todos los textos extranjeros es mía.

(3) La cupletista madrileña Consuelo Vello Cano (1885-1915), conocida artísticamente como ‘La Fornarina’, durante su breve pero intensa carrera, cosechó grandes éxitos en los escenarios españoles y europeos.

(4) Las noticias extraídas de la prensa sevillana han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco (Jerez de la Frontera).

 (5) “Trini empezó siendo cantante, pero tuvo un severo ataque de laringitis y pensó que bailaría hasta que se curara. Sigue bailando desde entonces” (Buffalo Courier-Express, 20-3-1932).

 


María Montero, una brillante carrera truncada por la tragedia (III)

Sólo dos años ha necesitado María Montero para convertirse en la artista mimada tanto del público como de la aristocracia española residente en Nueva York, según se desprende del artículo enviado a ABC por Miguel de Zárraga, su corresponsal en la Gran Manzana:

Nueva York ha prohijado a una gran bailarina española, la sevillana María Montero, haciéndola aquí imprescindible. Baila cuanto quiere, donde quiera y por lo que quiere, y hasta los directores cinematográficos, cuando se disponen a perpetrar alguna de sus típicas españoladas, la consultan…” (ABC, 20-7-1924).

María Montero (Cine-Mundial, febrero de 1927)

María Montero (Cine-Mundial, febrero de 1927)

Es precisamente esa gran admiración hacia María lo que lleva a un grupo de aristócratas y gente bien de la colonia española a convertirse en actores por un día para homenajear a la sevillana en el Longrace Theatre de Nueva York:

“… la encantadora bailarina, que pudo americanizar sus danzas, para un más fácil triunfo, pero no su corazón, acaba de aceptar una importante función a beneficio suyo, organizada y puesta en escena por un simpático número de admiradores […] [Diversos aristócratas] y otros cuantos compatriotas de apellidos no menos prestigiosos, fueron los promotores de la fiesta, en la que, como espectáculo culminante, se ha representado la preciosa comedia quinteriana Puebla de las Mujeres.

[…] El éxito de los improvisados actores fue rotundo. Y el público, que pagara a dos dólares y setenta y cinco centavos la butaca, no se arrepintió de haber llenado el Longacre Theatre.

Un gran tenor del Metropolitán, el costarricense Manuel Salazar, mereció, sin embargo, los más entusiastas aplausos de la noche” (ABC, 20-7-1924).

La sirena de Sevilla

En octubre de 1924 se lleva a escena en el Strand Theatre de Nueva York la comedia musical The Arbor of Love, en cinco escenas, que incluyen bailes franceses, americanos, rusos y españoles, estos últimos protagonizados por María Montero (The Sun, 7-10-1924). En esa época también se puede ver a la sevillana en la inauguración del Art Studio Club en la terraza del Hotel Beaux Arts (Variety, 15-10-1924) (1).

Unas semanas más tarde se proyecta en el Piccadilly Theatre el filme The Siren of Seville, un drama taurino de H. H. Van Loan, dirigido por J. Strom y H. Stromberg. Sus protagonistas son Priscilla Dean, como Dolores, y Allen Forrest, como Gallito. El programa incluye las actuaciones del cantante Vicente Cortez, que interpreta la “Canción del Torero” de Carmen; la bailarina María Montero, que “gusta en su danza española”, y la soprano Annete Koyak, que canta “La partida” y “Clavelitos” (The Brooklyn Daily Eagle, 17-11-1924).

Cartel de la película La sirena de Sevilla (1926)

Cartel de la película La sirena de Sevilla (1926)

Las noticias de este evento no tardan en llegar a nuestro país:

“El hispanófilo Lee A. Ochs […], que acaba de inaugurar su lujoso Piccadilly Theatre, conmemoró la apertura del nuevo coliseo estrenando La sirena de Sevilla en una memorable noche española…

La fiesta, presidida por el cónsul general de España, D. Alejandro Berea, al que acompañaban casi todos los cónsules hispano-americanos aquí residentes, comenzó con la Marcha Real española […]. Siguió un selecto concierto de obras hispanas, y, como prólogo de La sirena de Sevilla, apareció en persona la sin rival María Montero, sirena de carne y alma, en cuyo espíritu arde todo el fuego andaluz, asomado a sus ojos para en ellos duplicar el sol de aquella tierra bendita. […]

… la Montero volvió, una vez más, a deslumbrarnos desde el incomparable cielo neoyorquino, en plena vía blanca, como estrella fulgurante de este maravilloso Broadway, […] toda ella es luz. Es luz, y es alegría, y es fuego… Y sus danzas, ¡tan españolas!, la han hecho inmortal. La música que baila es de Granados, de Falla, de Albéniz… ¡De España siempre!” (ABC, 3-1-1925).

Esta crónica también la firma Miguel de Zárraga, quien aprovecha la ocasión para ofrecer algunos detalles sobre la brillante trayectoria de la bailaora, que se ha convertido en toda una institución desde el punto de vista tanto artístico como social:

María Montero, sevillana, es la más castiza representación de Andalucía en los Estados Unidos de esta inmensa América del Norte. Ella plantó aquí sus reales, después de una larga campaña de triunfos por todos los demás países del continente americano; y en Nueva York fue proclamada emperatriz de las danzas españolas. Bailó en los principales teatros y la recibieron, con tantos honores como agasajos, en las mejores casas. Porque María Montero, gran artista, es también gran señora… Una gran señora que, a su vez, recibe en su saloncillo de la calle 57 a lo más linajudo de nuestra colonia, figurando entre sus contertulios, indistintamente, aristócratas, literatos, hombres de negocios, pintores, cómicos, periodistas, gentes de circo, empresarios… Cuantos conocen a María la rinden asiduo homenaje, como artista y como dama. Los ricos la obsequian, y ella obsequia a los pobres. Su casa, es frecuentemente, asilo de menesterosos” (ABC, 3-1-1925).

María Montero (Long Island Daily Press, 30-6-1928)

María Montero (Long Island Daily Press, 30-6-1928)

Primeros éxitos con Bolm y Falla

El año 1925 llega cargado de nuevos proyectos para la Montero. El primero de ellos es el estreno de una nueva versión de El amor brujo de Falla en la Allied Arts Society de Chicago, con la compañía de Adolf Bolm (2):

Adolf Bolm merece una mención especial por el bello arte con que llevó a escena los ballets, y con el que él y sus colegas los bailaron […]. El amor brujo, de Manuel de Falla, un ballet pantomima en un acto, fue la primera de las piezas de baile que se interpretaron. […] Aunque la historia es ligera y no especialmente llamativa, la música resultó ser de extraordinario interés. De Falla es un ferviente nacionalista y su ballet, como otros trabajos de su creación, está fuertemente teñido de color español.

El Sr. Bolm acentuó este sabor racial, no sólo con su propio baile y el de sus colaboradores, sino con la importación de la Sra. María Montero, que ha adquirido cierta distinción como intérprete de bailes españoles en su país de origen. Además de su baile en El amor brujo, […] a la Srta. Montero se la pudo ver en dos números en solitario, en los que la atmósfera española estaba inteligentemente conseguida” (The Christian Science Monitor, 9-1-1925).

Poco después se inaugura la nueva temporada de invierno en la Sala El Patio, que vuelve a contar con la artista española para sus bailes especiales, y en el mes de marzo se puede admirar el arte de María Montero en un “Baile gitano” organizado por el magnate de la prensa William Randolf Hearst en honor del embajador norteamericano en España, Alexander P. Moore. Éste tiene lugar en el Hotel Ritz-Carlton de Nueva York, donde se establece un campamento gitano de imitación, con 400 árboles traídos de los bosques de Maine.

Gracias al corresponsal de ABC en la Gran Manzana, siguen llegando a nuestro país noticias sobre las últimas actuaciones de la sevillana. En junio de 1925 se anuncia su próxima participación en La vida breve, de Manuel de Falla, que tiene previsto representarse en el Metropolitan de Nueva York.

Una artista polifacética

Otro tipo de espectáculos para los que la Montero sigue estando bastante solicitada son los programas musicales que acompañan a los estrenos cinematográficos. En esa época se la puede ver en el Globe Theatre de Nueva York, donde se proyecta Don Q Son of Zorro (D. Crisp, 1925), un filme ambientado en España pero bastante “lamentable desde el punto de vista español”, según la crítica:

“De España no hemos visto más en esta noche que los bailes españolísimos de María Montero, indestronable emperatriz de nuestras danzas castizas en el neoyorquino Broadway” (ABC, 17-7-1925).

Ramón Mateu con María Montero y la obra inspirada en la artista (Diario de la Marina, 17-1-1926)

Ramón Mateu con María Montero y la obra inspirada en la artista (Diario de la Marina, 17-1-1926)

En el mes de agosto se proyecta en el Uptown Theatre de Chicago The Lady Who Lied (E. Carewe, 1925). El programa incluye el número ‘Under Spanish Skies’, en el que María interpreta sus bailes españoles. En octubre, en el Teatro Rivoli de Nueva York se ofrece la película Flowers of night (Paul Bern, 1925), acompañada del número musical “Danse Espagnol” a cargo de la bailaora sevillana.

Además de bailar y enseñar los bailes españoles, María Montero también hace incursiones en otras facetas artísticas. Así, por ejemplo, posa como modelo para el escultor valenciano Ramón Mateu, que se inspira en ella para una de sus obras. En febrero de 1926, la sevillana es una de las asistentes al almuerzo con que se agasaja al artista en la redacción del Diario de la Marina en Nueva York, sita en el Hotel Alamac (Diario de la Marina, 9-2-1926).

Unas semanas más tarde, el periodista Miguel de Zárraga vuelve a acordarse de María Montero en un artículo titulado “Danzarinas y tonadilleras”, que destaca a tres artistas españolas -y sevillanas- que en esos momentos triunfan en Nueva York. Se trata de Amalia Molina, “la suprema artista del casticismo, ¡la única!, incapaz de transigir con la innovaciones o imposiciones de la moda extranjera”; Trini Ramos, que “no se quiso contentar con el solo culto a la Sevilla que la (sic) dio su belleza soberana, y, en alas de una legítima ambición, voló de mundo a mundo, asimilándose cuantos encantos se encontró al pasar”, y María.

“… Cada una en lo suyo, las tres se destacan, y las tres, en imparcial espíritu de espontánea admiración, bien pudiéramos considerarlas como representativas del arte popular que de tan distintos modos encarnaron. […]

María Montero, más dúctil, supo amoldarse a todos los gustos imperantes, aunque haciéndolos siempre compatibles con el tan caracterizado españolismo de sus danzas, que como ráfaga de alegría y de luz la pasearon en triunfo por los mejores escenarios del Broadway” (Cine-Mundial, marzo de 1926).

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) Adolph Bolm se formó como bailarín en San Petersburgo y fue una de las primeras figuras de los Ballets Rusos de Diaghilev.

 


La Estrella de Andalucía, reina del zapateado (y VI)

En otoño de 1914, las hermanas Garay se embarcan en una nueva e intensa gira por Cataluña y Baleares. Su número incluye cantos y danzas, clásicas y modernas, de distinta procedencia, entre las que no pueden faltar los bailes flamencos, magistralmente ejecutados por “la prestigiosa Estrella de Andalucía, la bailarina elegante y culta”. Sirva de ejemplo el programa que ofrecen en el mes de octubre en el Gran Salón Doré de Barcelona:

Estrella Troupe (portada de Eco Artístico, 15-11-1914)

Estrella Troupe (portada de Eco Artístico, 15-11-1914)

“Las cuatro señoritas que forman Estrella Troupe, hicieron el paseo tocadas con mantilla blanca […] y acompañándose con el repiqueteo de los palillos, convirtieron el escenario por unos momentos en sucursal de la gloria. Después bailaron las cuatro un número de salón exportado de la capital inglesa e ignorado en ésta que gustó mucho, y luego Estrella de Andalucía […] ejecutó ella sola unas alegrías a las que sirvió de final una ovación grande espontánea merecidísima y vino después […] el cuplet del ‘Chaquetón’, que Estrella y Consuelo cantan muy bien y bailan con unas aplicaciones inglesas muy bien buscadas. Ante los aplausos insistentes vino la repetición que fue un baile titulado ‘La Señora’ bailando (sic) por las cuatro de modo magistral y siendo otra vez obligadas a repetir constituyendo un triunfo enorme la jota…” (Eco Artístico, 15-10-1914).

Estrella Troupe es considerada “lo más grande en la coreografía” y sus componentes no paran de sorprender, mostrando nuevas habilidades. Por ejemplo, Blanca, la más joven del grupo, “dirigió la orquesta […] durante las canzonetas Mieres del Camino (asturiana) y Déjate y verás, interpretadas por Luz y Consuelo Garay” (Revista de Varietés, 30-10-1914). Unas semanas más tarde, en el mismo salón barcelonés, las hermanas Garay también se atreven con el toreo:

Estrella de Andalucía y Consuelo, de la Troupe Estrella, ejecutarán el número: Los dos Gallos, toreando como los propios ángeles, y después interpretarán el cuadro gitano: Reina, figurando como bailadora La Estrella de Andalucía y acompañándola con la guitarra los señores Villasiul y D’Anselmi” (La Vanguardia, 16-12-1914).

Estrella de Andalucía, la más flamenca de la troupe

Para no alejarnos mucho del tema que nos ocupa, nos centraremos en los números más flamencos de la troupe que, como no podía ser de otra manera, tienen como protagonista absoluta a la Estrella de Andalucía.

La Estrella de Andalucía (portada de Mundo Gráfico, 18-11-1914)

La Estrella de Andalucía (portada de Mundo Gráfico, 18-11-1914)

En enero de 1915, la bailaora bilbaína presenta en Tortosa sus alegrías, guajiras y zapateados. La prensa local le dedica grandes elogios, y qué mejor alabanza que considerarla una fusión del arte de Pastora Imperio y Amalia Molina, dos enormes artistas de su tiempo:

Luz de Garay es sencillamente una maravilla. Baila como nadie, pues nadie tiene su gusto depurado, su distinción aristocrática, su arte refinado […] ni el ritmo de su taconeo, ni el claro oscuro de sus crótalos, ‘Alegrías y guajiras’ que bailó sola, fueron divinamente bellas y el público enloqueció” (El Tiempo, 11-1-1915).

“‘La Estrella de Andalucía’ bailó un zapateado flamenco como no es posible concebirlo más artístico y más bello. Los movimientos rítmicos, las inflexiones de su escultural cuerpo, subyugaron a la concurrencia” (Diario de Tortosa, 12-1-1915).

“La danza de Luz de Garay, sin ser hierática, es oración; sin ser religiosa, es legaria; sin ser oriental, es voluptuosa; sin ser gitana, parece tener la atracción del ofidio; sin ser andaluza, su taconeo semeja cual si se desgranara un rosario de amor; y es, en una palabra, la danza de Luz, como la fusión del arte de Pastora y Amalia Molina, más depurado, más sublimado, más espiritualizado, si cabe, por una naturaleza privilegiada, en la que dánse el brazo la fantasía con el arte, la belleza con la verdad, envueltas con el suntuoso ropaje de la dignidad y el decoro” (El Tiempo, 12-1-1915).

Después de varios meses sumando triunfos por toda la geografía catalana, en abril de 1915 Estrella Troupe se presenta en el Colyseu dos Recreios y en el Salón Foz de Lisboa. A sus números habituales suman una nueva especialidad, la de Blanca de Garay tocando la concertina. La más pequeña de las hermanas, que sólo ha necesitado unos cuantos meses para dominar el instrumento, incluye en su repertorio unas malagueñas.

Estrella de Andalucía es la bailarina de siempre.

En las alegrías, guajiras y zapateado flamenco escucha unos ¡oles! tan espontáneos, que no cabe dudar que son producidos por una sensación especial, despertada por el trabajo digno de todo encomio de esta genial ‘estrella’.

En el cuplet ‘Los dos Gallos’ son también aclamadas, y Blanca de Garay en la concertina hace verdaderos primores, dando vida a un extenso repertorio, en el que figuran: ‘Carmen’, ‘El carro del sol’, ‘Coppelia’, ‘Malagueñas’ y el fado cuyo título es ‘El 31’” (Eco Artístico, 5-5-1915).

Anuncio de Estrella Troupe (Eco Artístico, 5-4-1915)

Anuncio de Estrella Troupe y Blanca de Garay (Eco Artístico, 5-4-1915)

La gira portuguesa de las hermanas Garay se prolonga durante varias semanas. Una vez cumplidos sus compromisos en el país vecino, Estrella Troupe continúa con su incansable actividad en España. Ayamonte, Tetuán, Valladolid o Badajoz son algunas de las ciudades donde que las artistas bilbaínas dejan muestras de su arte.

En la capital pacense, Luz de Garay despliega un completo repertorio flamenco, que aúna tradición e innovación, mientras que Blanca incluye una guajira entre las piezas que interpreta con su concertina:

Estrella de Andalucía, eminente artista coreográfica, arrebató de entusiasmo a toda la distinguida concurrencia con sus bonitos bailes flamencos modernos, alegrías, ‘Flamencomanías’, bulerías, guajiras y zapateado flamenco de su creación. Fue ovacionadísima.

Blanca de Garay, virtuosa de la concertina, ejecutó las obras de los grandes maestros ‘Carmen’, ‘El anillo de hierro’, ‘La bohème’, ‘Coppelia’, alborada de ‘El señor Joaquín’, ‘El carro del sol’, malagueñas, guajiras y otras con un sentimiento y delicadeza imposibles de encontrar rival, dominando dicho instrumento” (Eco Artístico, 5-9-1915).

Durante los últimos meses de 1915, Estrella Troupe visita Sevilla y Jerez de la Frontera, entre otras muchas ciudades, e incluso en esas grandes cunas de lo flamenco es muy apreciado el baile de Luz de Garay:

“… ‘Alegrías’; en él la figura de Estrella se agiganta, […] está escultural, ‘mayestática’, estupenda…

Todos cuanto la vimos erguir su cuerpo y levantarse airosa, cimbrear el busto y taconear con gracia al compás de la música; todos los que saboreamos aquella gracia fina, delicada, sin desplantes; todos los que pudimos apreciar aquella filigrana que Estrella hacía, tuvimos que unir las manos y aplaudir con verdadero entusiasmo” (Eco Artístico, 25-11-1915). (1)

Desde la cumbre del éxito… el adiós

En 1916, después de casi una década en activo, la Estrella de Andalucía se encuentra en lo más alto de su carrera. Ha demostrado sobradamente sus excelentes dotes para el baile, el canto, el toque de castañuelas y la coreografía, y sigue estando solicitadísima en todos los teatros y salas que se precien.

La Estrella de Andalucía (1916)

La Estrella de Andalucía (1916)

Junto a sus tres hermanas, ofrece un número muy completo y variado, en el que ocupan un lugar preemiente las alegrías, bulerías, guajiras, zapateados… Ella es sin duda la más flamenca y la más artista de todas, aunque la pequeña de la familia, Blanca, también brilla con luz propia como concertista de concertina y xilofón, entre otros instrumentos.

Sin embargo, poderosas razones llevan a Luz de Garay a retirarse prematuramente de los escenarios. En octubre de 1916 la artista contrae matrimonio con el compositor Ricardo Yust, autor de temas tan famosos como “Tápame, tápame”, y cambia la fama y los focos por la vida de esposa y madre de familia: otra brillante carrera que se trunca y otra gran artista que cae en las garras del olvido.

Así anuncia la prensa la noticia:

“En breve tendrá lugar el enlace de la notabilísima bailarina Estrella de Andalucía, que últimamente alcanzó éxitos tan merecidos en los Jardines del Retiro, con el reputado compositor y director de orquesta D. Ricardo Yust.

El número quedará formado para lo sucesivo con Blanca de Garay, tan aclamada musical, y hermanas” (Eco Artístico, 15-9-1916).

“Hoy contraerán matrimonio en la iglesia de la Paloma el inspirado maestro compositor D. Ricardo Yust y la bella señorita Luz de Garay, a quienes deseamos felicidades” (ABC, 6-10-1916).

A finales de 1916, Consuelo, Ángeles y Blanca de Garay, con esta última al frente, emprenden una gira de seis años por América, en el transcurso de la cual visitan “Argentina, Chile, Perú, Panamá, Colombia, Venezuela, Puerto Rico, Cuba y […] Nueva York” (Eco Artístico, 30-17-1922). La última referencia que encontramos sobre ellas en la prensa española corresponde al mes de enero de 1923.

Del matrimonio de Luz de Garay y Ricardo Yust nacen tres hijos: Blanca -en agosto de 1917-, Matilde y Mario. La artista bilbaína fallece en Guadarrama (Madrid) el 20 de agosto de 1959.

NOTA:
(1) Tomado de la prensa jerezana, según indica Eco Artístico.