Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Joselito, el alma de Andalucía en París (VII)

Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Carmen Gómez y su marido siguen manteniendo su residencia en París. A pesar de las dificultades, continúan con su actividad artística y, en la medida de sus posibilidades, colaboran tanto con el ejército francés como con los represaliados españoles. “Hacíamos espectáculos para el ejército y a veces bailábamos para aliviar a los españoles, que estaban mal en España: recogíamos dinero y lo enviábamos allí, para las personas que estaban en prisión”, confesaba la artista a su biógrafa (1) (2).

Cartel de una actuación de La Joselito

Cartel de una actuación de La Joselito en la Sala Pleyel

Durante los primeros años de la contienda, la pareja realiza una gira por Sudáfrica y los países escandinavos. Además, a principios de los años cuarenta la prensa francesa sitúa a La Joselito, en varias ocasiones, en Cannes y en Nantes, así como en distintas salas parisinas, tales como Pleyel, la Galería Charpentier o el teatro de la Estrella. En algunas de esas actuaciones, además de Relámpago, la acompaña el pianista Manuel Infante.

Historias de supervivencia

Cuando las tropas alemanas invaden París, La Joselito y Juan Relámpago, acuciados por la necesidad, se ven en la difícil tesitura de tener que plegarse a los requerimientos de los nazis, que solicitan sus servicios. Tres veces por semana, la pareja entretiene con sus cantes y bailes a los soldados alemanes en varias salas de la capital francesa, como el Moulin Rouge, el Teatro Olympia o el de Normandía, y actúa para los generales en el Hotel George V. Además, a bordo de aviones militares son enviados a Polonia y Checoslovaquia para fines similares.

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

Esta situación es especialmente dolorosa para Carmen, que siente un gran aprecio hacia los judíos, con quienes ha mantenido un contacto muy estrecho desde su llegada al país galo. De hecho, la mayor parte de los empresarios que han impulsado su carrera y la han convertido en una gran estrella de fama internacional son semitas. Por ello, cuando tiene la oportunidad de ayudar a un vecino judío que acaba de ser detenido por los nazis, no se lo piensa dos veces. Una tarde los oficiales alemanes van a buscarla para actuar y Carmen les dice que no lo hará a menos que liberen a ese hombre.

“Nos pagaban bien y nos daban jabón, arroz y harina. Todos los mercaderes judíos de nuestra calle, la rue Levis, lo sabían y, afortunadamente, entendían nuestro dilema. Yo sólo me aproveché de mi posición en dos ocasiones (pude hacerlo porque el general era un gran aficionado y hablaba muy bien el español): una vez para liberar a mi hermano, que estaba en un campo de prisioneros en el sur de Francia, y otra vez para liberar a un vecino judío”. (3)

La vida continúa

En 1943, La Joselito participa en la III Gala de la Publicidad, comparte cartel con una de las estrellas de la música francesa, la cantante Edith Piaf. Asimismo, la bailaora “más típicamente española” comienza una etapa de colaboración con el pianista Rafael Arroyo. Juntos se anuncian en varias ocasiones en la sala Pleyel y el éxito es rotundo:

La cantante francesa Edith Piaf

La cantante francesa Edith Piaf

“Aunque ha llegado a la perfección en su arte -la palabra es un poco grande, pero ella se merece este homenaje-, siempre busca algo nuevo, y lo hace con una rara inteligencia y un gusto muy seguro.

Ardiente y vibrante, todo en ella participa en su arte, su cuerpo está poseído por el baile y todos sus movimientos se unen para formar una armonía completa” (Le Matin, 13-10-1943). (1)

Asimismo, en el mes de octubre, Carmen y Rafael participan en una velada organizada en París por el Sindicato de la Prensa Extranjera, en la cual hacen gala, una vez más, de la pureza y españolidad de su arte:

“La célebre bailaora española […] hizo compartir intensamente a sus maravillados espectadores los sentimientos místicos, populares y humanos que brotan de su danza tan específicamente autóctona. […]

Durante unos momentos demasiado cortos, un público entusiasmado se encontró transplantado por el genio de la Joselito y la fogosidad de Rafael Arroyo a algún pueblo quemado por el sol de la mágica y tierna España” (Le Matin, 25-10-1943).

“… una demostración práctica de la originalidad insobornable, incorregible, que caracteriza el genio rítmico de España. Rafael Arroyo en la peana y ‘La Joselito’ en el tablado, probaron suficientemente, cada cual con su ciencia y capacidad artística, que no cabe adaptar la expresión musical y coreográfica del folklore español a una escuela académica más o menos cosmopolita e internacional” (ABC, 29-10-1943).

La Joselito (The Australian Women's Weekly, 9-10-1948)

La Joselito (The Australian Women’s Weekly, 9-10-1948)

En 1944, Carmen Gómez interviene en un festival celebrado en la Gaieté Lyrique, donde comparte cartel con la bailaora María Rosa. En el mes de marzo viaja a Holanda junto a Juan Relámpago y Rafael Arroyo. En otoño, ya de vuelta en París, la artista participa en una gran gala organizada por la Unión Nacional Española “a beneficio de las familias de los españoles caídos por la liberación de Francia. Pablo Picasso ha donado un lienzo, que será subastado” (L’Humanité, 22-10-1944).

Nuevas giras por Francia y el extranjero

Una vez finalizada la guerra, La Joselito goza de gran popularidad y prestigio, tanto en Francia como en otros lugares. Actúa en las mejores salas del país galo -en ciudades como Burdeos o Marsella– y emprende, junto a su marido, varias giras por el mundo. “Estuvimos en Filipinas […], Bélgica, Alemania e Italia. Fuimos a Checoslovaquia, Yugoslavia, Buenos Aires, Centroamérica, Costa Rica y Colombia”. (2)

En agosto de 1948, la prensa australiana informa sobre la inminente gira de “La incomparable Joselito”, que “es conocida en toda Europa como ‘la Princesa del Baile Andaluz’, y también es llamada ‘la Flor salvaje de Aragón y Toledo’” (Kalgoorlie Miner, 4-9-1948). La artista, que ha sido contratada por el empresario ruso Alexander Levitoff, llegará acompañada de la pianista Mercedes Bebia y el guitarrista Juan Relámago, y ofrecerá recitales en casi todos los estados australianos. El acontecimiento se anuncia como algo verdaderamente excepcional:

“Por primera vez […] Australia verá y oirá canciones, bailes y música españolas, presentadas por la mundialmente famosa bailaora española La Joselito y su grupo, la reconocida pianista española Mercedes Bebia y el celebrado guitarrista español Juan Relámpago. Con sus recitales, La Joselito traerá la auténtica alma de España. Su programa incluirá música clásica y folclórica tradicional de todas partes de España, así como música y baile flamenco gitano. Los trajes que lucirá La Joselito han sido diseñados por famosos artistas españoles; algunos han sido copiados de antiguas obras maestras de museo y otros muchos han sido fabricados artesanalmente en diferentes regiones de la antigua España” (Kalgoorlie Miner, 1-9-1948).

La pianista Mercedes Bebia

La pianista Mercedes Bebia

La Joselito, a la conquista de Australia

El día 5 de septiembre, procedente de Londres, y acompañada por Relámpago y Mercedes Bebia, Carmen Gómez llega a la ciudad de Perth, donde es recibida por el alcalde. El diario The West Australian informa sobre la trayectoria de las artistas y sobre sus próximos compromisos profesionales:

“Aunque habla poco inglés, La Joselito consiguió explicar las complejidades del baile español con su expresivos movimientos en la conferencia de prensa que tuvo lugar ayer. Miembro de una gran familia, afirmó que tanto su abuela como su madre habían sido bailarinas en España. Ella empezó a estudiar a los cinco años y dio su primer concierto un año más tarde. Durante la guerra, vivió principalmente en Francia y ha dado recitales en Noruega, Suecia, Polonia y Suiza. […] Mercedes Bebia también vive en Francia pero se ha presentado en muchas capitales europeas. Se crió en Madrid, donde estudió música y ganó el primer premio del Conservatorio de Madrid en la especialidad de piano. En Perth el trío comenzará una gira por Australia, con la excepción de Queensland, y, tras visitar Nueva Zelanda, se presentará en Sudáfrica, Sudamérica, México, Canadá y los Estados Unidos antes de regresar a París” (7-9-1948).


NOTAS:
(1) CATHELIN, Annie, La Joselito à l’ ge d’or du flamenco, París, L’Harmattan, 2013.
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(3) CLAUS, Madeleine, “La Joselito”, en SCHREINER, Claus (ed.), Gipsy dance and music from Andalusia, Portland, Amadeus Press, 1990.


La Joselito, el alma de Andalucía en París (VI)

La Joselito y Ramón Montoya reinan en la sala Pleyel

El 30 de noviembre de 1936, La Joselito y Ramón Montoya ofrecen un “Festival de Arte Flamenco” en la parisina Sala Pleyel. El programa se compone de “cantes, bailes y solos de guitarra flamencos” (La semaine à Paris, 27-11-1936), e incluye soleares, tangos, tientos, farrucas, alegrías, sevillanas, siguiriyas, granaínas, caracoles y el famoso ‘Zapateado de Cádiz‘.

Completan el cartel los guitarristas Amalio Cuenca y Juan Relámpago. El éxito es tal, que los artistas programan un segundo festival para el 13 de diciembre. Una vez más, la prensa francesa no escatima en elogios para la bailaora:

“Sus bailes no están recompuestos, sino que permanecen tal y como ella los aprendió en las cuevas de Granada, cuando en el Sacromonte la gente se dedicaba a bailar, no a disparar las ametralladoras.

Sus cantes… ¡ah! Cómo me gustan sus cantes… Me recuerdan a esas saetas, ‘cantes profundos’ en los que la voz se rompe en gritos, y los ritmos de repente suben o se ahogan de repente, como en el canto del muezín.

Al ver a Joselito en el escenario de la Sala Pleyel, ante los guitarristas, me decía: ¡Qué pena que no haya, ante este público, quince Joselitos!” (La semaine à Paris, 11-12-1936).

Programa del recital ofrecido por La Joselito y Ramón Montoya en la Sala Pleyel

Cartel del recital ofrecido por La Joselito y Ramón Montoya

“Recordamos el primer triunfo individual de la Joselito, que sobresalía en la troupe de la genial Argentina. Hoy como entonces, ella nos trae, por su rotación abundante, su contoneo espasmódico de ‘dama gitana’ y el chasquido de sus dedos, como una sensación de estar atravesando las puertas ibéricas. Con la llama en los ojos y ‘la madre del canto’ en la garganta, esta Joselito, como la flor salvaje de Aragón, de Toledo o de Andalucía, refleja a través de sus magníficas canciones y bailes toda el alma de un pueblo” (Le Figaro, 21-12-1936).

Unos días más tarde, la bailaora ofrece un recital en la sala d’Iéna, acompañada por su inseparable Relámpago y por la pianista Pilar Cruz. La Joselito interpreta algunos de sus números más conocidos, como “Rosario la Cava”, el baile de La vida breve o La corrida, además de deleitar al público con sus saetas, caracoles, soleares, farrucas y alegrías.

Varias semanas después de los festivales flamencos de la sala Pleyel, en la prensa aún resuenan los ecos del triunfo de la Joselito, que es considerada en el país galo como una de las más auténticas bailaoras españolas, por la pureza y el carácter popular de sus bailes:

“Ya no estábamos en París, sino en España, en la casa de los gitanos o en cualquier lugar público donde se exhiben las bailaoras sensualmente apasionadas de su arte, […] que no buscan bajo ningún pretexto llevar su coreografía a un plano intelectual. Se sucedieron tangos, soleares, alegrías y zapateados cautivadores, llenos de fuego y de vida. […] El arte de La Joselito bien parece ser el arte exacto de las bailaoras populares de Andalucía. […]

Acompañado de un cante, el ‘Tango Flamenco’ interpretado por La Joselito es un baile violento, erótico, que no ha sufrido ninguna influencia europea. La ‘Farruca’, un baile de chulería y de provocación, tuvo el don de levantar el ánimo de los espectadores españoles, numerosos en la sala. Los chasquidos de las manos y de los dedos, y los redoblados golpes de los tacones crean esta atmósfera de frenesí de la que no nos arrancan ni las alegrías, ni las sevillanas acompañadas de las castañuelas” (Le Popularie, 1-1-1937).

Primer plano de Carmen Gomez, La Joselito

Primer plano de Carmen Gomez, La Joselito

La Joselito ha presentado su ‘Zapateado de Cádiz’, expresando el deseo, la espera y la impaciencia; con el cuerpo casi inmóvil, los pies expresan casi solos todo lo que el baile sugiere. La Joselito bailaba sola y, para ella, el gran escenario no era demasiado vasto. […]

Durante esta representación hemos agradecido a la bailaora y al músico […] el habernos transmitido los aires y los bailes en estado puro sin concesión alguna” (Le Figaro, 22-2-1937).

Una artista comprometida y admirada en toda Europa

Tras su exitosa colaboración con Ramón Montoya y Amalio Cuenca, en febrero de 1937 La Joselito ofrece varios recitales junto a la niña prodigio de la guitarra Ida Presti. Juntas se presentan en la Sociedad Filarmónica de París y en la sala Pleyel. En esa época, la prensa anuncia también las actuaciones de la bailaora en Niza, Montecarlo y Burdeos.

La artista, muy admirada por el público francés, se prodiga en todo tipo de eventos, de carácter artístico, cultural o político. Su presencia es reclamada por las mejores salas del país galo. En marzo de 1937, Carmen forma parte del elenco de la “Gran gala por la fraternidad de las razas”, que tiene lugar en el Palacio de la Mutualidad de París, y unas semanas más tarde actúa, junto a la bailarina Margarita Guerrero y el guitarrista Relámpago, en un festival celebrado en la sala Pleyel en honor del escritor Henri Barbusse.

Durante el verano, La Joselito interviene en una “gran fiesta campestre, artística y deportiva” organizada por el Sindicato de Trabajadores de la Madera en el estadio de Draveil (París), así como en un festival de bailes populares que tiene lugar en el pabellón español de la Exposición Internacional de París.

La guitarrista Ida Presti

La guitarrista Ida Presti

Ya en el mes de octubre, “la célebre bailaora” vuelve a demostrar su compromiso con la República española, al actuar en el “Gran encuentro en honor de los combatientes de la libertad”, celebrado en la Mutualidad parisina para conmemorar el aniversario de la constitución de las brigadas internacionales.

Poco después, Carmen viaja a Estocolmo para participar en la “Semana de España”, y ofrece un nuevo recital de bailes españoles en la Casa del Pueblo de Lausana. Por otra parte, la bailaora retoma su colaboración con la joven guitarrista Ida Presti, con quien actúa en la sala Pleyel en el mes de diciembre.

Durante los primeros meses de 1938, La Joselito regresa a Suiza en varias ocasiones, acompañada por Relámpago y por el pianista Luigi Campolieti. En el programa figuran piezas de Albéniz, Falla y Granados, además de canciones populares, bailes regionales y flamencos, incluido su famoso ‘Zapateado de Cádiz’. Como en ocasiones anteriores, la bailaora conquista al público suizo:

“Para nuestro placer, la bailaora andaluza La Joselito ha regresado a Lausana, y ha vuelto a llenar la sala de la Casa del Pueblo de espectadores conquistados por su arte […].

A partir de aires populares y de otros bien conocidos, que Albéniz, Falla y Granados han enriquecido, La Joselito, ataviada cada vez con un nuevo vestido y con su sonrisa, ha bailado como se baila en Sevilla. Con esta gracia infinita de los gestos, del porte de la cabeza, de los contoneos que contrastan con el ritmo frenético de los pies que martillean en el suelo, ha evocado los cabarets, las callejas sevillanas, el amor y los desafíos que le lanzan, los peligros que os amenazan, el espectáculo de las plazas de toros, la jota de una pequeña campesina aragonesa, y en cada número los espectadores le rogaban que volviera a empezar, a lo que La Joselito se prestaba con la mejor gracia del mundo” (Gazette de Lausanne, 18-2-1938).

Carmen Gómez, La Joselito (Le Populaire, 15-1-1937)

Carmen Gómez, La Joselito (Le Populaire, 15-1-1937)

Durante la temporada de invierno de 1938-39, La Joselito se anuncia en la sala Dandelot, actividad que compagina con sus apariciones en distintos eventos, como la “Gran fiesta de la juventud” organizada por las juventudes socialistas en la sala Wagram de París. Por su parte, la prensa española sitúa a la artista en el corazón del barrio de Montmartre, concretamente en “el Cabaret Sevilla, donde triunfan la Joselito con su farruca y Montoya con su guitarra” (Crónica, 18-3-1939).

En junio de 1939, la bailaora regresa a la sala Pleyel “con su compañía española, alma de Andalucía, en sus nuevas y magníficas creaciones escénicas” (Le Matin, 16-6-1939). Los éxitos no se hacen esperar:

“La bailaora española Joselito […] transporta de entusiasmo al inmenso auditorio que ha acudido a la sala Pleyel para este festival de bailes ibéricos. Rodeada de brillantes compañeros: María Luisa, Juanita Biesca, Marga Rocío, Isabel Carito y Luis Rivas, la Joselito nos ha hecho admirar una vez más su notables cualidades, su irresistible dinamismo y una alegría en el baile que daba gusto ver” (Le Matin, 13-7-1939).


La Joselito, el alma de Andalucía en París (V)

A pesar de su juventud, y tras sólo unos años en el país galo, La Joselito se ha convertido en una artista consagrada, una estrella del baile que ha triunfado en los más prestigiosos escenarios parisinos, y se prodiga con frecuencia en todo tipo de actos y eventos, muchos de ellos de carácter benéfico.

En 1933, Carmen retoma su faceta de coreógrafa. En esta ocasión, la obra elegida es la comedia romántica Violante, basada en un texto de Tirso de Molina, que es llevada a escena por la Compañía de los Quince en el teatro de Vieux-Colombier. Tras la representación de la obra, “como fin de fiesta actuó, entre grandes ovaciones, la bailarina española ‘La Joselito’” (Luz, 21-3-1933).

Carmen Gómez, La Joselito, en 1934

Carmen Gómez, La Joselito, en 1934

Poco después, en el marco de los “Sábados internacionales” celebrados en el teatro de L’Oeuvre, la artista “se apoderó del auditorio como ella sabe hacerlo: poniendo toda su sangre inquieta y andaluza al servicio de su gran temperamento, turbulento y brioso, de bailarina flamenca” (Heraldo de Madrid, 9-3-1933).

En el mes de abril, el Heraldo de Madrid informa sobre la celebración de una fiesta homenaje a su corresponsal en París, Juan G. Olmedilla, en un restaurante español de Montmartre. A ella acuden importantes personalidades del mundo diplomático y cultural, y es especialmente destacable la actuación de Carmen Gómez:

“La gran bailarina ‘La Joselito’, acompañada a la guitarra por su esposo, el notabilísimo guitarrista Juan Relámpago, deleitó a la concurrencia con lo más escogido de sus canciones flamencas y de sus danzas inimitables. […]

Soleares, alegrías, bulerías, cartageneras, murcianas […], todo pasó bajo los ojos encendidos de admiración de los presentes. ‘La Joselito’, que ya se ha impuesto en París, y cuya prensa se ha inclinado rendida ante su arte magnífico, es ‘la esencia de bailaora’, a la vez que la ‘cantaora’ por excelencia; lo natural y castizo, la entraña de Andalucía, lo que no está sujeto a refinamientos ni retoques, el estilo puro, como sale del pueblo; la verdad, en suma” (5-5-1933).

Nuevos estrenos… nuevos triunfos

Unos días más tarde, la bailaora regresa al teatro de la Ópera Cómica, donde se pone en escena la opereta Frasquita, de Franz Lehar. El rol protagonista corresponde a la mezzosoprano española Conchita Supervia, mientras que La Joselito interpreta el papel de Mercedes y deleita al auditorio con sus bailes.

La cantante Conchita Supervia

La cantante Conchita Supervia

La prensa de nuestro país se muestra bastante crítica con esta obra, a la que califica de “españolada”. Sin embargo, tanto los diarios franceses como los españoles coinciden en destacar la brillante labor de La Joselito, especialmente en sus zapateados:

Frasquita […] es una obra deplorable, en la que lo único que se salva es el arte de Conchita Supervia y las danzas andaluzas de la Joselito […].

La Joselito ha obtenido el mayor éxito de su corta vida de ‘bailaora’. A muchos críticos oímos que sólo por verla bailar, como acabamos de hacerlo, sobre todo en el ‘zapateado’ -algo perfecto y genial-, podían perdonarse los malos ratos pasados durante la ‘eternizante’ representación. Y es verdad. La Joselito queda consagrada en París como la verdadera revelación de Andalucía” (Heraldo de Madrid, 9-5-1933).

“… la Joselito, que se ha hecho valer en dos aspectos diferentes: en sus bailes propiamente dichos; con las castañuelas, y en un zapateado, es decir… cómo diría yo, una especie de sonata tocada por los zapatos, prácticamente, sin el ritmo de la guitarra. Es la primera vez que en París vemos bailarlo a una mujer. Su quiebro final, con los tacones, es de una delicadeza extraordinaria” (Journal des débats politiques et littéraires, 14-5-1933).

En el mes de junio, la bailaora se mete en la piel de Carmen de Bizet, obra con la que emprende una gira veraniega por los casinos de distintas ciudades francesas. A finales de agosto, La Joselito regresa a las tablas de la Ópera Cómica con una nueva versión de Frasquita, que permanece varios meses en cartel y tiene como protagonista a Jennie Tourel.

La actriz y cantante Jennie Tourel

La actriz y cantante Jennie Tourel

Unos meses más tarde, “la célebre bailaora andaluza” se presenta en los Salones Maudit de Nantes, acompañada por su marido y por la pianista Ady Leyvastre. En el marco de un amplio programa, Carmen interpreta los siguientes números: Sevilla (Albéniz), Danza de la vida breve (Falla), Zapateado, La Corrida (Valverde), Farruca, y Zaragoza, Jota (Trempez).

Segunda visita a Argel

En enero de 1934, los tres artistas ponen rumbo a Argel, donde ofrecen un recital de baile, con un programa similar al presentado en Nantes:

La Joselito interpretará, entre otras, la famosa ‘Corrida de Valverde’, la ‘Seguidilla’ de Carmen, la danza de ‘La vida breve’ y los bailes gitanos populares en los que es inimitable. El guitarrista Juan Relámpago tocará, acompañando los bailes de la Joselito, solos de diversos autores populares, y la Srta. Ady Leyvastre ejecutará piezas de sus autores preferidos: Albéniz, Granados, Longas, Laparra, etc.” (L’Écho d’Alger17-1-1934).

Además, en esos mismos días, la Ópera de la capital argelina programa una serie de representaciones de Frasquita y Carmen, en las cuales interviene La Joselito. La artista española, que había dejado el listón muy alto en su anterior visita a la colonia francesa, vuelve a conquistar al público y la crítica:

“[La Joselito] nos ha entusiasmado una vez más por su juventud impetuosa, por la precisión y belleza de su coreografía, y por esa alegría que ella les aporta. Tres veces, para satisfacer a un público delirante, tuvo que bailar esta ‘Corrida’ endiablada […]

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

Y para nuestra sorpresa y admiración, moduló algunas frases expresivas y cargadas de reminiscencias orientales en una canción mezclada con bailes de los gitanos de Granada. Al escucharla, acompañada por la guitarra del Sr. J. Relámpago, inmediatamente nos sentíamos desorientados y éramos transportados muy lejos del teatro, a un decorado polvoriento en pleno campo andaluz” (L’Écho d’Alger20-1-1934).

En 1935, La Joselito realiza una incursión en el mundo del cine, de la mano del director Julien Duvivier. Junto a él viaja a Barcelona para rodar la película La bandera, protagonizada por Jean Gabin, y en la que Carmen es la encargada de montar la coreografía de un baile por sevillanas.

Cine, radio… y de vuelta a Suiza

En ese mismo año, la artista participa en varios festivales y, junto a Juan Relámpago, ofrece un recital de cante y baile, que es retransmitido por la emisora de radio Le Poste Parisien. El programa es el siguiente: “Carmen Joselito […] cantó Bulerías, Sevillanas, y bailó un Zapateado, acompañada por Relámpago, el cual tocó también unos Fandanguillos muy bonitos, compuestos por él” (Biblioteca Fortea, revista musical, enero de 1936).

Tras el estallido de la guerra civil, la artista y su marido, que tenían propiedades y ahorros en España, no pueden regresar a su país, ya que ambos se declaran republicanos. No obstante, desde Francia, y en la medida de sus posibilidades, colaboran con la causa, bailando y recaudando dinero para enviar a sus compatriotas.

La Joselito, en los años 90 (Foto: François Canard)

La Joselito, en sus últimos años (Foto: François Canard)

En noviembre de 1936, La Joselito vuelve a viajar a Suiza. En esta ocasión, “la célebre cantaora y bailaora andaluza” ofrece dos galas en la Casa del Pueblo de Lausana, donde da muestras, una vez más, de la pureza de su arte:

“Lo que hay que alabar en primer lugar en La Joselito […] es precisamente su preocupación por mantenerse fiel a una tradición […]. Es la bailaora de flamenco más auténtica que existe en la actualidad, la más perfecta quizás […].

Por nuestra parte, no perdemos ninguna oportunidad de verla y de admirar, encarnada en su persona, una mezcla sorprendente de nobleza, simplicidad, disciplina, melancolía y fuego… Ella evita en su vestimenta hasta el brillo fácil; prefiere, antes que las lentejuelas, los tonos a veces voluntariamente discretos pero que realzan mejor el carácter profundo de un baile, sea éste una jota saltarina, el extraordinario zapateado en el que las manos se fijan en la cintura mientras que los pies adquieren un lenguaje propio, o ese baile gitano que tanto contrasta con las formas de esencia andaluza.

Hablando con propiedad, su recital del miércoles fue deslumbrante” (Gazette de Lausanne, 26-11-1936).

NOTA: La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


La Joselito, el alma de Andalucía en París (IV)

La bailaora española Carmen Gómez, que se dio a conocer ante el público parisino de la mano de La Argentina, en poco tiempo se ha revelado como una estrella que brilla con luz propia, y que encarna la esencia de lo más típicamente español, a juzgar por las palabras que le dedica la crítica francesa:

La Joselito, en quien descubrimos, la pasada temporada, en un recital de bailes populares andaluces mezclados con cantos regionales de un sabor extraño, una artista que utiliza su arte con una inteligencia sin igual y una sensibilidad vibrante, se ha impuesto como una nueva estrella del baile español. A decir verdad, muy pocos especialistas, incluso entre aquéllos cuya virtuosidad es incontestable, tienen el privilegio de iniciarnos con una intuición tan directa en las más secretas sutilezas de estos pequeños dramas o poemas. La Joselito, que sin duda domina su oficio, nos parece como una nueva encarnación, desprovista de amaneramiento pero de un espíritu adorablemente femenino, de la ardiente España” (Le Figaro, 5-12-1931).

Joselito es la España misma, con su ímpetu, su frenesí y su ‘elegancia’” (Le Figaro, 23-1-1932).

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

La presencia de Carmen es cada vez más solicitada en las mejores salas parisinas, así como en otros países. En febrero de 1932, la prensa suiza anuncia la actuación, en el Cine Métropole de Lausana, de una artista “de gran clase”, “la célebre bailaora andaluza La Joselito y su guitarrista Juan Relámpago, en sus maravillosos números de bailes y cantes españoles y andaluces” (Gazette de Lausanne, 19-2-1932).

Ha nacido una estrella en la Ópera de París

Unos meses más tarde tiene lugar un hito fundamental en la carrera de La Joselito, que se presenta con gran éxito en uno de los escenarios más emblemáticos de París, el de la Ópera. Ante el entonces Presidente de la República Francesa, Albert Lebrun, Carmen se estrena como coreógrafa con un montaje basado en la obra La ilustre fregona de Cervantes, en el que ella misma interpreta el papel de ‘Carmencita’. Su antiguo maestro, Antonio de Bilbao, que se encuentra casualmente en la capital francesa, la felicita personalmente por su magnífica ejecución del zapateado.

Ataviada con un elegante traje gris y negro, y sobre un escenario que reproduce el antiguo café Kursaal de Sevilla, La Joselito sabe complacer al público francés, hasta tal punto que la obra vuelve a ponerse en cartel en varias ocasiones. La prensa española se hace eco de este triunfo:

“En el teatro de la Ópera acaba de obtener un gran éxito una joven bailarina española, la Joselito, interpretando el papel que el pasado año desempeñó Laura de Santelmo en ‘La ilustre fregona’, del maestro Laparra. La Joselito es una artista de recia personalidad, que ya ha actuado con brillantez y suceso en diversos escenarios de París, y que ahora acaba de ser consagrada por lo mejor de la crítica francesa y en la catedral magna de la gran Ópera. La Joselito baila con un brío y un empuje que arrebata a los públicos, aunque sean tan finos y exigentes como el de la Ópera” (Heraldo de Madrid, 7-5-1932).

La conquista de Argel

Tras el exitoso estreno de La ilustre fregona, “la seductora bailaora y cantaora española” viaja a Argel, acompañada de su guitarrista de cabecera, Juan Relámpago, y de la pianista Ady Leyvastre, para ofrecer varias “Galas de bailes españoles”.

La Joselito durante uno de sus espectáculos

La Joselito durante uno de sus espectáculos

La prensa de la ciudad colonial exalta la figura de La Joselito, a quien sitúa en un nivel superior al de la Argentina, por su baile ardiente, considerado la más pura expresión del alma de Andalucía:

La Joselito se situó en el primer puesto, en París, cuando bailó en la Ópera Cómica con la Argentina. Su éxito había sido tan rotundo que al público le pareció extraño que la célebre bailarina no dudara en presentar a su lado, aun a riesgo de eclipsarla, a una intérprete de tal categoría, y los críticos no dejaron de felicitarla por esta prueba de amor al arte que ofreció.

Sin embargo, el género de la Joselito es totalmente diferente […]. ‘Mientras que la Argentina […] representa un arte superior, inteligente y aristocrático, muy elaborado y muy clásico, Carmen Joselito, en cuyas venas corre sangre plebeya, baila con una fogosidad, una brutalidad y una pasión cuya intensidad y sinceridad son su gran valor. También su belleza. Hay que tomarla como es, con su fuerte olor a fruta salvaje. Ella encarna de maravilla el baile popular, simple y violento, del sur de España. Su recital de cantes y bailes andaluces ha obtenido un éxito triunfal” (L’Écho d’Alger, 4-5-1932).

“El baile sacude a La Joselito como un hipo casi doloroso: una convulsión de la espina dorsal que sube bruscamente y sacude los hombros. La Joselito ejecuta bien ese golpe violento de la parte delantera del pie, en el que el tacón no toca el suelo; su cadera se lanza hacia un lado; sus pasos saben comerse el tablado, patalear, terminar con una especie de baile ecuestre […]. La Joselito, en una palabra, se distingue por su brío, su vitalidad. Es una auténtica andaluza” (L’Écho d’Alger, 6-5-1932).

La Joselito (L'Echo d'Alger, 4-5-1932)

La Joselito (L’Echo d’Alger, 4-5-1932)

Bailaora hasta la punta de los dedos […], la Srta. Carmen Joselito usa poco la estilización y la transposición. Su coreografía fogosa, alegre, espasmódica, se mantiene pura de toda edulcoración […]. El equilibrio perfecto de su cuerpo se pliega dócilmente ante las más leves órdenes del ritmo. A veces impaciente, a veces enfadada, a veces ondulante, como una flor demasiado pesada para su tallo, imita con arrebato o languidez el eterno gesto de amor o de religión que es el principio común de todos los bailes, expresiones del instinto y de la inspiración populares” (L’Écho d’Alger, 10-5-1932).

Nuevos éxitos junto a Ady Leyvastre

Tras conquistar al público argelino, en junio de 1932 La Joselito retoma las representaciones de La ilustre fregona en la Ópera de París. Durante ese verano la artista también encuentra tiempo para participar en una fiesta benéfica a favor de una asociación infantil y presentarse en el Ciclo Internacional de la Danza de París, como siempre, con gran éxito: “para la sesión de cierre, la Joselito, rival de Carmen bailando en honor de don José” (Le ménestrel, 9-6-1932).

Ese mismo verano, en el Casino María Cristina de Le Havre, “La Joselito evocó muy bien, con gracia y soltura, los cautivadores bailes andaluces, acompañados de música española, al piano, por una joven y excelente artista: la Srta. Ady Leyvastre. La Joselito fue aclamada y tuvo que repetir su Zapateado, Cádiz, acompañada por el guitarrista de talento Juan Relámpago” (Le ménestrel, 8-9-1932).

La pianista Ady Leyvastre junto a su marido, Jacques Serres

La pianista Ady Leyvastre junto a su marido, Jacques Serres

La fulgurante carrera de la bailaora española no pasa desapercibida en España, cuya prensa sigue de cerca los pasos de una de sus artistas más internacionales. En el mes de noviembre, el Heraldo de Madridno escatima en elogios para Carmen Gómez, al tiempo que nos pone al día de sus últimas novedades:

“Que La Joselito ha hecho hablar de España a los escritores galos más que Cervantes.
Que decir La Joselito en París es decir flamenquería, baile, canto popular. […]
Que en El amor brujo de Falla, La Joselito embrujó al público con sus bulerías.
Que La Joselito lleva ya seis recitales, ella sola, en París, y ha batido los récords de taquilla.
Que La Joselito anuncia su séptimo recital en el teatro de Champs Elysées. Que la fecha elegida es el 8 de noviembre, y a estas horas no queda una localidad en el ‘control’.
Que en las farrucas, zapateados y alegrías le acompaña a la guitarra Relámpago […]” (2-11-1932).

Como anuncia el Heraldo de Madrid, en noviembre de 1932 La Joselito ofrece un recital de bailes españoles en el Teatro de los Campos Elíseos, acompañada por la pianista Ady Leyvastre y su inseparable guitarrista Juan Relámpago. La crítica francesa, una vez más, destaca la calidad y pureza de esta artista, llena de “gracia, entusiasmo y pasión” (Le petit Parisien, 16-11-1932), así como el virtuosismo de su zapateado:

“El secreto de La Joselito consiste en permanecer fiel a la más pura tradición del baile popular de Andalucía y, en este preciso terreno, mostrar una extraordinaria calidad. Antes que nada, ella es de su tierra; y éste no es para mí el rasgo menos valioso de una artista; en segundo lugar, es ella misma, lo cual confiere a sus bailes locales un acento particular por su impulso, su agilidad, su brío voluntario y obstinado, y su velocidad comparable a la de los banderilleros. […]

[el] zapateado con el que triunfa la Joselito es un auténtico ejercicio de repiqueteo sobre un tambor cuadrado de madera puesto a ras del suelo; el cuerpo apenas se mueve y tampoco las piernas; pero se oye a los piececitos golpear el suelo acompasadamente con una variedad infinita de movimientos y graduaciones […]” (La semaine à Paris, 18-11-1932).

Carmen Gómez, La Joselito, en la última etapa de su vida

Carmen Gómez, La Joselito, en los años 90

La Joselito, elevada ahora a la categoría de las más grandes vedettes del baile español, se mantiene fiel a las tradiciones, a las que sirve con una gran personalidad. […] Sus cantes y su baile tienen un profundo acento de verdad […]. Joselito baila para ella, para nosotros; el temblor de sus piernas y la gracia enamorada de sus gestos dicen toda la alegría ardiente de vivir […]. Ella es verdaderamente irresistible” (Le Figaro, 28-11-1932).

NOTA: La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


La Joselito, el alma de Andalucía en París (III)

En noviembre de 1928, Carmen Gómez y Lolita Mas colaboran en una gala organizada por el bailaor Vicente Escudero en el Teatro de los Campos Elíseos, a beneficio de las víctimas de un incendio sufrido por el Teatro de Novedades de Madrid. Entre otros artistas, en la función también participa la compañía de Carlos Gardel. La actuación de La Joselito es muy elogiada, tanto por la prensa francesa como por la española:

“Tan fuertemente popular, sensual en el baile, sensual y provocativa, y además rigurosamente honesta en la vida, esposa tierna y sumisa de un marido quizás celoso (que la acompaña en calidad de guitarrista), Carmen Joselito es todo el baile popular de España. Ella tiene la perfección. Nada más, ¿pero eso no es ya mucho? Una raza se expresa por ella” (La semaine à Paris, 2-11-1928).

“[…] Carmen Joselito, Lolita Mas… […] tuvieron un éxito más que caluroso… La Joselito es el baile flamenco con todo su desgarro y toda su sensualidad salvaje…” (El Imparcial, 13-11-1928).

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

Tras realizar una gira por Asia y Estados Unidos, en marzo de 1929 los ballets flamencos de La Argentina regresan a París y se presentan en el Teatro de los Campos Elíseos. Dos meses más tarde, en la Ópera Cómica tiene lugar el estreno de un nuevo ballet, la fantasía coreográfica Triana, en la que Carmen Gómez interpreta uno de los papeles principales. Completan el programa el ballet en un acto Sonatina y una suite de bailes populares españoles. En el cuerpo de baile también figuran Marina Arcos, Irene Ibáñez, Carmen Juárez, Pepita Márquez, María Teresa e Irene Salazar, además de una decena de jóvenes extranjeras.

Entre otros bailes, La Joselito ejecuta con gran éxito varios zapateados, además de malagueñas, danzas valencianas y jotas aragonesas. La crítica elogia su intervención en “un Cuadro Flamenco, titulado En el corazón de Sevilla, donde triunfaba, parece ser, lo cual no me sorprende, la endiablada Carmen Joselito con un nuevo bailaor, el Sr. Francisco León”, más conocido como Frasquillo (Le Correspondant, 1929).

El eco de los logros de la artista llega hasta nuestro país. Según el Heraldo de Madrid, “otra bailarina magnífica es la Joselito, a la que Vicente Escudero califica de ‘el ama de las alegrías’” (10-7-1929).

Desencuentros con La Argentina

Sin embargo, la colaboración entre La Joselito y La Argentina pronto llega a su fin. Según la primera, Antonia Mercé tenía celos de ella y no soportaba que le robase el protagonismo:

“Cuando ella tocaba las castañuelas, parecía que había una orquesta, era una maravilla […] pero el baile flamenco no se le daba muy bien. […] Ella sabía el clásico regional español y el clásico en puntas. […] Bailaba alegrías, tanguillos y un poco el zapateado. Sus bailes gustaban. Los pies no los dominaba demasiado […].

Cuando yo bailaba flamenco, tenía más éxito que ella. Ella me quería mucho como artista pero no estaba contenta con eso. […] Un periódico hablaba mejor de mí que de ella, eso no le convenía y nos peleamos”. (1) (2)

Antonia Mercé, La Argentina

Antonia Mercé, La Argentina

En sus confesiones a Madeleine Claus, Carmen aporta más información sobre su desencuentros con La Argentina y refiere el siguiente episodio:

“Yo tenía mis recelos porque, después de todo, nos habíamos peleado. Fui pero llevé a mi marido conmigo. Le pregunté qué quería de mí y me dijo que le gustaría que yo bailara en un ballet basado en la música de Albéniz, Triana. Mi marido explotó: ‘¡Primero te quejas de Carmen en la Ópera y ahora la quieres para tu ballet!’ Y yo dije: ‘Me dejaste en ridículo en América y ahora vienes a buscarme sólo porque sabes que tu ballet no tendrá éxito a menos que yo figure en él’. Entonces ella me llevó aparte y me dijo: ‘Escucha, tú tienes toda la vida por delante pero a mí ya me queda poco. Muy pronto ya no podré seguir bailando’. Pero en cuanto bailé con éxito en este ballet, puso una cara larga y me dijo de nuevo: ‘Escucha, yo tengo un nombre que proteger, déjame los triunfos a mí. Tú aún tienes toda tu carrera por delante, para mí esto es casi el final; por favor, trata de entenderlo”. (3)

Tras su desvinculación profesional de Antonia Mercé, Carmen continúa viviendo en la ciudad de la luz, donde inicia una exitosa carrera en solitario. Junto a su marido, realiza dos giras al año por la geografía francesa, una en primavera y otra en otoño, y también visita Bélgica en varias ocasiones.

Carmen vuela sola

En 1930, la revista Estampa publica un reportaje titulado “Los flamencos de París”, en el que Manuel Chaves Nogales señala a la capital gala como la nueva ‘meca’ del baile flamenco y menciona a varios artistas españoles que exhiben su arte en aquellas tierras, entre ellos La Joselito:

“No busque usted buenos bailarines flamencos en España. Salvo en algún rincón castizo de Barcelona, no encontrará usted en toda la Península la ocasión de admirar unos ‘panaderos’ bien bailados. Hay que ir a Montmartre y buscar al maestro Juan Martínez, el depositario de la buena tradición del baile flamenco, el único que todavía hoy baila como mandan los cánones; o a Vicente Escudero, el vanguardista revolucionario del flamenco; o a doña Antonia Mercé, la ‘Argentina’; o a Miralles, o a ‘Teresina’, o a la ‘Joselito’…” (18-3-1930).

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

En mayo de ese año, “la notable y gentil bailarina” Carmen Gómez participa en la fiesta inaugural de la nueva Casa de España de París, y en abril de 1931 presenta en la Sala d’Iéna un espectáculo de cantes y bailes andaluces, en el que también intervienen la pianista Pilar Cruz y el guitarrista Juan Relámpago. El programa es de lo más variado:

“I. Evocación (Albéniz).- II. Canción del fuego fatuo (M. de Falla).- III. Vieja gitana (Orejón).- IV. Rosario ‘La Cava’ (Currito): La Joselito.- V. Granada (Albéniz): Pilar Cruz.- VI. Saetas, cante jondo (popular).- VII. a) La Tana; b) Caracoles y soleares (Relámpago): La Joselito y Relámpago.- VIII. Zambra (Relámpago): Relámpago.- IX. a) Baile de la vida breve (M. de Falla); La Corrida (Valverde): La Joselito.- X. Montanesa (M. de Falla): Pilar Cruz.- XI. a) La Caleta (Vivas); b) Farruca; alegrías (Relámpago): La Joselito y Relámpago.- XIII. Andaluza (M. de Falla): Pilar Cruz.- XIV. Jota (Tremps): La Joselito” (La Semaine à Paris, 10-4-1931).

En el mes de mayo, el espectáculo pasa a la Casa Gaveau, donde sigue cosechando éxitos. La prensa francesa dedica grandes elogios a La Joselito que, con sus cantes y sus bailes, realiza un “homenaje a la España profunda”:

“Esas quejas, esos lamentos, esa nostalgia o esa ironía popular la Joselito las funde, las deja brotar, las exhala, en su ritmo libre que no se encuadra en ninguna medida: Saetas de las procesiones sevillanas. Fandanguillos. Caracoles. Soleares, todas ellas canciones […] de origen español o gitano.

El arte de la Joselito posee ante todo una espontaneidad profunda, una verdad absoluta. ‘Nada en él nos halaga, todo nos conmueve’ […]. Con ella la sala Gaveau se convierte en una cueva de Granada, donde Falla, al bajar de la Alhambra, puede captar la fuente popular. La Sra. Joselito no es en absoluto una ‘gran voz’, le suponemos poco aliento. Pero es el gran aliento de un pueblo el que pasa por su boca. Todo está en la autenticidad de su timbre, de su precisión y su expresión. Y es, quizás, mucho más bailaora que cantaora. Su gran triunfo es la ‘Corrida’, donde, roja de sangre como un torero, la vemos sugerir los movimientos de la corrida, expresar esa mezcla singular que se llama nobleza popular y que es, en profundidad, el alma ardiente tanto de esos cantes como de esos bailes” (Les nouvelles littéraires, 23-5-1931).

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

La Joselito ha dado en la sala Gaveau un concierto de cantes y bailes populares andaluces de carácter netamente marcado y que tenía sus fuentes en las más puras tradiciones de los gitanos. De ahí el gran interés que despertó al evocar, con una voz de sabor y acento original, estas melodías ásperas como el paisaje de las sierras y los bailes acompasados con un tacón nervioso que nos comunican todo su frenesí y sus sortilegios” (Le Figaro, 26-5-1931).

A juzgar por estas críticas, La Joselito es una artista polifacética, que destaca por su pureza y autenticidad tanto en cante como en el baile flamenco. No obstante, tanto la prensa como ella misma coinciden en definirla, ante todo, como bailaora:

“Yo conozco tan bien el cante flamenco como el baile porque trabajaba con cantaores como Pepe Medina, Morilla, Vallejo y el Cojo de Málaga. […] Yo cantaba un poco, pero como tengo frágil la garganta, me dije que cantaría por gusto el día que me apeteciera. No quiero estar obligada a cantar si un día tengo un contrato. Yo quiero ser bailaora. Aprendí el cante escuchándolo. No hay profesor para el cante, se aprende de oído, se escucha y se toma lo que canta el cantaor”. (1)


NOTAS:
(1) CATHELIN, Annie, La Joselito à l’ âge d’or du flamenco, París, L’Harmattan, 2013.
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(3) CLAUS, Madeleine, “La Joselito”, en SCHREINER, Claus (ed.), Gipsy dance and music from Andalusia, Portland, Amadeus Press, 1990.