Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

«Sevilla ante La Argentinita»

«- Dígale a Jiménez que, por tratarse de EL LIBERAL y de él, con mucho gusto recibiría ahora mismo su visita y celebraríamos la interviú. Pero en el Internacional, donde me hospedo, podremos mañana hablar con más detenimiento, y así saldrá más completa la información. Que tenga la bondad de pasarse por el hotel a las tres y media de la tarde y charlaremos, charlaremos…

– ¡Encantado de la vida! -que diría un amigo mío, que es casi tan sentencioso como Belmonte-. Que muchas gracias por adelantado, y hasta mañana. ¡Qué noche más larga me espera! ‘¡Qué noche, válgame el cielo…!’

Y con un cigarro de a cincuenta… los veinticinco, me despedí del amable portero del Mora (1), que había pasado mi tarjeta a la genial artista.

***

Encarnación López, La Argentinita (Nuevo Mundo, 13-7-1911)

Encarnación López, La Argentinita (Nuevo Mundo, 13-7-1911)

La tarde no tenía nada de poética ni de ‘azulínea’. Llovía que era una maldición. Y digo maldición, porque salí sin paraguas y tuve que pedir prestado el suyo, en el Casino, al gran poeta ‘Julián de Alcántara’.

Me encaminé al hotel donde se hospeda la simpatiquísima Encarnita, orgulloso, satisfecho, triunfador…

Y para que se vea lo ignaro e indiferente que es el público: pasaban las gentes por mi lado, ¡y ni siquiera me miraban! No advertían los imbéciles lo que yo representaba y valía en aquellos solemnes momentos.

¡Iba a tener el honor, nada menos, de saludar, y hablar e interrogar vis a vis, a la gran artista, mimada de todos los públicos, a la bellísima, a la sugestiva, a la sin par Argentinita!

Llegué al hotel. Saludé al amable, al siempre amable don Pedro Blanche, y le expuse mis deseos de saludar a la celebrada bailarina.

– En seguida, en seguida -me contestó un diligente camarero.

Y pasó, ceremonioso, la tarjeta.

Encarnación López, La Argentinita (La Libertdad, 2-8-1919)

Encarnación López, La Argentinita (La Libertad, 2-8-1919)

A los breves instantes apareció la bellísima Encarnita, sonriente, afabilísima, deslumbrante, con esa gracia suprema con que sabe apoderarse de los públicos, en el ritmo de un movimiento o en el relámpago de una mirada.

Un saludo afectuoso (¡Ay, qué mano, señores; ay qué manos!) Algunas breves palabras recordando su pasada actuación en Huelva y mostrando su gratitud por unas crónicas mías publicada en EL LIBERAL, dos o tres ‘ocurrencias’ de ella, graciosísimas…

– Y cuando usted quiera puede empezar a preguntar.

Y añadió con un mohín, que era un madrigal y un epigrama:

– ¡Comienza el interrogatorio!

– ‘¡Comienza el interrogatorio!’ ¿De verdad es usted argentina? Porque muchos no lo creemos…

– Argentina, y de Buenos Aires. Pero española de todo corazón. Más española que Agustina de Aragón.

¡Pon!

(Era don Pedro Blonch que había cerrado un cajón)

– ¿Cuándo y dónde trabajó usted por primera vez? Su impresión ante el público.

– En San Sebastián, en el Teatro Circo, que destruyó no ha mucho un incendio. ¡Qué pena! Impresión, ninguna. Era casi inconsciente. ¡Tenía yo entonces ocho años!

La Argentinita, retratada por Julio Romero de Torres

La Argentinita, retratada por Julio Romero de Torres

– ¿Público predilecto?

– No puedo decirlo, porque en todos he hallado la misma benevolencia y el mismo cariño. No obstante esto, por Sevilla he sentido extraordinaria simpatía. ¡Me entienden allí tan bien! ¡Están tan compenetrados con mi espíritu que antes de hacer un chiste ya les estoy viendo reír!

(En ese momento llega Angelita, la bellísima hermana de la artista, que si apostaran ambas a ver cuál era más simpática, creo que ganarían las dos).

Angelita nos ayuda muy eficazmente en el ‘interrogatorio’.

– ¿Qué le parece el público de Huelva? ¿Cuándo debuta usted aquí?

Encantada y agradecidísima. Este público es muy bueno. Debuté aquí el año 1910, y desde entonces guardo imborrables recuerdos de la simpatía de Huelva.

– ¿Qué le agrada más: el cante o el baile?

– Ambos; pero el baile me lo encuentro hecho. Es lo mío. Me cautiva todo lo que sea arte. Hasta óperas quisiera cantar. Pero creo conocerme bien, y entiendo que es lo español -y de lo español, lo flamenco– lo que más se adapta a mi espíritu. ¡Tienen tal encanto las ‘bulerías’!

– ¿Sus autores predilectos?

– Para cuplés, el maestro Font. Como músicos españoles, Granados y Albéniz.

– ¿Género que más le gusta?

– Decididamente, el masculino.

(Todavía me estoy riendo)

Encarnación López, La Argentinita (La Unión Ilustrada, 13-3-1919)

Encarnación López, La Argentinita (La Unión Ilustrada, 13-3-1919)

– ¿Y de ‘eso’ de la huelga de empresarios?

– Ni siquiera me he enterado.

– ¿Qué impresión le causa el público?

– Muy agradable. Algo nerviosilla, la noche del debut. El cambio de teatro, de orquesta… ¡No conoce una al maestro…! Algo nerviosilla, pero nada más.

– ¿Germanófila o francófila?

Gallista, acérrima gallista. Ambos hermanos Gallo (2) son, en mi concepto, los más completos diestros. Además, en su trato particular, son muy amables y simpáticos. Recuerdo que una vez, hablándome Rafael de Barcelona, me decía con mucha gracia: ‘Aqueyo será tóo lo grande y tóo lo hermoso que se quiera; pero yo sé desí que cuando atoreo ayá, en Barselona, no me divierto en ninguna parte. M’aburro en las cayes, m’aburro en er teatro, m’aburro en tos sitios. Y por eso me yevo tóo er día en er barcón de la fonda, como un loro’.

(Rafael tendría mucha gracia contando esto, pero yo quisiera que ustedes se lo oyeran remedar a la Argentinta).

– El colmo de la indiscreción: ¿de casamiento…?

– En la guerra, he dicho que soy gallista; en esto, soy neutral.

– Pero, ¿no hay…?

– Completamente neutral. Pero, no obstante la neutralidad, un joven alto, rubio, muy simpatico…

Y lo dijo tan ‘seriamente’, tan graciosamente, que al insistir yo, ávido de conocer al afortunado mortal que tal tesoro mereciera, me atajó con este imperativo:

– Sí, señor; un joven alto, rubio, muy simpático… He dicho bastante. Prosiga el interrogatorio.

Encarnación López, La Argentinita

Encarnación López, La Argentinita

– ¡Bueno! ¿Y adónde va usted ahora, Encarnita?

– A Sevilla, cuyo público, como le dije antes, me encanta y atrae. ¡Es mucha Sevilla! (3)

‘¡Trianerías!

Que dicen mil por su boca…’

Y con un mohín, que era otro epigrama y otro madrigal, terminó la interviú, y siguió la charla, amenísima, sugestiva, de la genial artista, sublime ‘encarnación’ -nunca estará mejor empleado el vocablo- del alma española

***

Había pasado el tiempo como un relámpago. Era la hora del ensayo.

Encarnita, muchas gracias, y hasta luego.

– Hasta luego, y muchas gracias.

Y con otro afectuoso saludo -¡ay, qué mano, lector; ay, qué mano!- me despedí de la gentil bailarina y de su gentil hermana Angelita, satisfecho, orgulloso, triunfador…

El público, imbécil, pasaba por mi lado, ¡sin mirarme siquiera!, no obstante la gloria que acababa de alcanzar.

Sólo el sol, que es un buen amigo de todos, y de todo se entera, se asomó por entre unas nubes, para preguntarme por la Argentinita…

José A. Jiménez

(Esta interviú fue hecha en Huelva durante la actuación en aquella capital de la Argenitinita, y por falta de espacio no hemos podido publicarla hasta ahora)».

La Argentinita junto a su hermana Pilar (La Unión Ilustrada, 18-4-1918)

La Argentinita junto a su hermana Pilar (La Unión Ilustrada, 18-4-1918)

NOTAS:

* Entrevista publicada en el diario El Liberal de Sevilla, en enero de 1918. Ha sido localizada por José Luis Ortiz Nuevo y está disponible en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.

(1) Tras su paso por el Trianón Palace de Madrid, en enero de 1918 La Argentinita se presenta con gran éxito en el Teatro Mora de Huelva, donde comparte cartel con la bailarina Matilde Osuna:

«Ha sido clamoroso y entusiasta el éxito alcanzado por la genial artista La Argentinita» (Eco Artístico, 25-1-1918).

(2) Joselito el Gallo fue uno de los grandes amores de La Argentinita. Su relación se vio truncada por la trágica muerte del torero, en 1920.

(3) Tras su visita a Huelva, La Argentinita se traslada a Sevilla, para actuar en el Teatro Lloréns:

«Constituye la atracción del cartel la eminente bailarina y coupletista La Argentinta.

Figuran también en el programa el Trío Mexican, Carmelita Palacios, Isabel Ladari y los aplaudidos acróbatas cómicos Los Lerín» (Eco Artístico, 25-1-1918).

 


«Lola Gómez, primera bailarina de la Compañía hispanoandaluza»

«Quien la ve por primera vez se queda especialmente impresionado ante esta joven de cabeza regularmente ovalada y ligeramente más delgada en el mentón, de ojos rajados que lanzan fuego por sus negras pupilas, de cejas arqueadas y espesas, de fina boca cuyas pronunciadas comisuras hacen pensar en una cabeza de Vinci (1).

Cuando se planta en el borde de la rampa, sobre sus piernas finas y elegantes que terminan en lindos pies deliciosamente curvados, lanzando hacia atrás su esbelta cintura y dejando caer sus brazos finamente cincelados, de articulaciones delicadas y nerviosas, pensaríamos en la antigua Diana, si los fuegos del gas no vinieran a destruir una ilusión momentánea que nos gustaría prolongar.

Lola Gómez (Paris-Portrait, 5-2-1880)

Lola Gómez (Paris-Portrait, 5-2-1880)

Pero pronto, tanto si preludia la orquesta como si son las palmas y los cantos los que la excitan, vuelve a levantar rápidamente su gracioso corpiño, donde se encierra discretamente su pecho de virgen; sus piernas tiemblan, todo su cuerpo se agita; ella salta o brinca; ágil, viva, peripuesta, con movimientos acompasados, se levanta como tomada por el vértigo. Es lo más poético que se puede soñar. La llama de Bengala, el fuego de artificio y el espíritu del duende no tienen claridades más vivas ni remolinos más rápidos.

Así, cada noche, pintores y escultores, hombres de letras y músicos, actrices y bailarinas, artistas de todos los géneros se dan cita en la bonita sala Taitbout (2), donde se reúne un público de elite, compuesto por todo aquél que tiene un rango en el gran mundo, en las finanzas, en los círculos de todas las clases y también de la alta sociedad de la colonia española.

Por supuesto, esta bonita joven no constituye por sí sola todo el encanto de este espectáculo tan característico ofrecido por la compañía andaluza, pero es uno de sus más seductoras atracciones.

Cartel de Lola Gomez (Bibliothèque Nationale Française)

Cartel de Lola Gómez (Bibliothèque Nationale de France)

Dos cuadros nos la presentan en dos aspectos absolutamente diferentes, y nadie osaría decir lo que le ha maravillado más profundamente de baile del Vito o del gran paso andaluz (3).

¡Para este baile del Vito hay que verla envuelta en su vestido de raso azul suave que sujeta al corpiño las extremidades de un mantón de crespón rojo bordado con grandes flores blancas! En cuanto se quita la toquilla de terciopelo negro que le cubre la cabeza, salta dando vueltas. Sus brazos describen en el espacio líneas de una elegancia y una nobleza perfectas. El cuerpo, flexible, se balancea adoptando las poses más variadas. Llevadas por sus pies de niña, las piernas flexibles sugieren su perfil delicado bajo los pliegues de la larga túnica que ondula y resplandece con reflejos de seda. Entonces deja en el suelo la toca que agita después alrededor de su cintura y pronto un movimiento vertiginoso la hace girar por todas partes con la más increíble rapidez. En el círculo que traza así, de abajo a arriba y de derecha a izquierda, tanto con su cabeza y su cuerpo, como con sus brazos y sus piernas, el ojo se pierde a través de mil horizontes encantadores. Ella adula al espectador a la vez por su graciosa mueca, por el movimiento de su cabeza juguetona, por el armonioso balanceo de su cuerpo, y por los múltiples saltos, de una cadencia tan bien pautada, de sus ágiles pies. Estaríamos tentados a creer que ha encontrado el movimiento perpetuo, por lo correcto y rápido que es su baile; pero lo que gusta sobre todo en este paso es su originalidad perfecta, fuera de todas las convenciones académicas. La mujer prevalece sobre la bailarina y, sin sustraerse a las exigencias del arte, se deja llevar de manera natural por sus encantadores instintos.

Cuando reaparece, como primera figura del baile, en el cuadro que pone fin al espectáculo, la Srta. Gómez produce un efecto completamente distinto, pero no menos vibrante. Su cintura desenvuelta se dibuja sobre su falda de raso blanco, trenzada de estrellas y rayas de oro. Diríamos que es la Dama de los bosques, con su corpiño tornasolado, que va a tomar impulso para revolotear de flor en flor.

Los artistas de la Compañía hispanoandaluza durante su actuación en Berlín (Illustrierte Sport-Zeitunt, 23-5-1880)

Los artistas de la Compañía hispanoandaluza durante su actuación en Berlín (Illustrierte Sport-Zeitunt, 23-5-1880)

¡Con qué gesto nervioso y lleno de juventud vuelve a lanzar los brazos hacia atrás, y casi toca el suelo con su cintura, de una sorprendente elasticidad! ¿Qué es lo que más se puede admirar de sus piruetas, […] de sus saltos ligeros y atrevidos, o de sus puntas, que se apoyan sólidamente en el suelo, pero se desplazan con un verbo apasionante? ¡Oh, la graciosa joven, la amable niña! ¡Cómo parece inconsciente del encanto que ejerce, a pesar de sus provocativas caídas de ojos y del modo en que aprieta los labios! ¡Y cuánto añade esto al placer que sentimos al verla moverse feliz, y sin otra preocupación que la de divertirse ella!

Pero me dejo llevar por el placer que siento al ver pasar ante mis ojos, habla el recuerdo, tantas cosas encantadoras y, sin embargo, os debo algunos detalles biográficos sobre la primera bolera de la compañía andaluza española.

Lola Gómez nació en Madrid en 1862. Su madre, la Sra. Berueta, también era bailarina. Pero a la edad de dos años, la niña se quedó huérfana, pues sus padres habían muerto en un viaje de Oviedo a Madrid.

Adoptada entonces, junto a una hermana que tenía, por un amigo de la familia, el Sr. Prous, el actual maestro de ballet de la compañía española andaluza, fue criada por este notable artista en su oficio de bailarín. Ella no podía estar en mejor escuela, y así se convirtió rápidamente en una distinguida bailarina.

Sus primeros debuts sobre el escenario tuvieron lugar en Madrid, a la edad de 15 años. Desde entonces, ha recorrido toda España en compañía de su padre adoptivo y ha sido aplaudida con él en las principales ciudades de la península: Cádiz, Córdoba, Valladolid, Oporto, etc., etc.

Trinidad Cuenca, la otra estrella de la compañía (Foto de Antonio Esplugas)

Trinidad Cuenca, la otra estrella de la compañía (Foto de Antonio Esplugas, Arxiu Nacional de Catalunya)

París, que consagra a todos los verdaderos talentos artísticos, hoy va a dar a conocer su nombre a toda Europa, porque Lola Gómez es de esas jóvenes mujeres a las que la naturaleza ha favorecido y cuya estrella está llamada a brillar tan bien en el Norte como en el Sur.

Deseándole que vaya a buscar en Londres, en Viena o en Madrid los éxitos que no pueden faltarle, deseo ante todo verla aclimatarse a París, que sabrá apreciarla y aplaudirle como se merece (4).

El Sr. Calzadilla, que es un empresario verdaderamente artista, por supuesto ha comprendido el partido que puede sacar, en París, de los elementos que ha sabido reunir en su compañía, de la que aún sólo nos ha presentado a una parte. Así, no cabe duda de que después de este primer ensayo de descentralización, tan bien apreciada por nuestro mejor público, tendrá la intención de realizar, el próximo otoño, el sueño que ha debido de concebir, de dotar a París de un gran teatro español en el que todos los géneros estén representados. Naturalmente, entonces nos conservaría a Lola Gómez, que no tardaría en convertirse en una de las niñas mimadas de nuestros numerosos aficionados a los ballets».

NOTAS:

* Artículo publicado por Félix Jahyer en la revista Paris-Portrait el 5 de febrero de 1880. La traducción es mía.

(1) Lola Gómez es una de las estrellas de la Compañía hispanoandaluza de cantantes y bailarines (así se anuncia en distintos países) organizada por el empresario Antonio Calzadilla en 1880, que realiza una gira de varios meses por distintos países europeos. En ella figuran artistas flamencos de primerísimo nivel, como la bailaora Trinidad Cuenca, la cantaora Dolores la Parrala o el guitarrita Paco de Lucena.

(2) El primero de los destinos es París. La troupe debuta en el Théâtre Athenaeum en enero de 1880 y unas semanas más tarde, debido al gran éxito cosechado, el espectáculo se traslada a la Salle Taitbout, más céntrica y con mayor aforo.

(3) Lola Gómez no tarda en ganarse el favor del público y de la prensa francesa. Entre los bailes que suele ejecutar en sus actuaciones, destacan especialmente el Vito y el Ole, así como otros números en los que forma pareja con José Prous, su maestro de baile y padre adoptivo.

(4) Tras varios meses de triunfos en París y otras ciudades francesas, la compañía continúa su periplo por ciudades como Berlín, Dresde, Viena o Bruselas.


Trini Ramos, «LA CHICA MÁS BONITA DEL MUNDO»

«La bailarina de diecisiete años de edad y su extraño romance

Entrevista exclusiva del ‘Sunday Post’.

¿Quién es la chica más bonita del mundo? (1)

Hace sólo un mes, quienes están familiarizados con lo que sucede detrás de los escenarios en el mundo del teatro decían que C. B. Cochran (2) la había descubierto en España, y que iba a tomar parte en su próxima gran producción.

Trini Ramos luciendo el velo doble (Illustrated London News, 24-12-1921)

Trini Ramos (Illustrated London News, 24-12-1921)

Trini causó bastante sensación en Londres antes de hacer su debut frente al público británico, al aparecer con su ya famoso velo doble de musulmana. El velo, que está confeccionado con un grueso encaje negro especial, fue diseñado por Paul Poiret, el famoso diseñador francés (3), y con toda la cara cubierta salvo los ojos. Era algo similar al velo que que llevan las mujeres turcas. La única diferencia consistía en que, mientras que Trini se quitaba el velo al mismo tiempo que el sombrero, las mujeres orientales lo llevan unido al resto del traje.

Trini llamaba la atención con su singular vestido, y cuando se encontraba en las inmediaciones de Regent Street y del teatro, era el centro de atención.

El velo acaba de ser desechado y Trini, la joven bailarina española -que, por cierto, sólo tiene diecisiete años-, ha hecho su primera aparición ante un público británico en ‘The Fun of the Fayre’, el nuevo espectáculo del London Pavilion. Más tarde, si los planes salen según lo previsto, visitará Glasgow.

Las historias que se cuentan sobre su belleza no son exageradas. Londres está cautivado por su exquisita belleza. Los amantes del teatro están de acuerdo en que se trata de la chica más bonita que ha visto la escena londinense desde hace tiempo. Trini es como una Virgen niña, con pelo negro azabache, delicada frente, ojos oscuros y luminosos, pequeños labios carnosos, carita oval y siempre una sonrisa. En el escenario, es la esencia de la elegancia y fuera de él impresiona a todo el mundo con su gracioso porte y sus maravillosos ojos.

Una maravillosa carrera

A pesar de su juventud, Trini ha desarrollado una peligrosa pero maravillosa carrera. Se presentó por primera vez en público a la edad de once años. Para poder hacerlo tuvo que conseguir un permiso especial del Gobernador de Sevilla, que se quedó tan impresionado por la voz y los gestos perfectos de la niña, que decidió saltarse la ley y dejarla tener su oportunidad.

Trini Ramos (The Sunday Post, 30-10-1921)

Trini Ramos (The Sunday Post, 30-10-1921)

Su profesor de música tenía tanta confianza en que ella lo haría bien, que su primer espectáculo público fue ante una reunión de aristócratas españoles (4). La actuación fue un gran éxito. Las notas de su garganta infantil salieron tan dulces y claras, que la exclusiva concurrencia apaudió y jaleó una y otra vez. Gracias a esa primera actuación, inmediatamente contactaron con ella los representantes teatrales españoles. En una sola noche se había convertido en estrella.

A partir de ese momento, Trini nunca miró hacia atrás. Se presentó en toda España y Marruecos antes de venir a este país, y aquí ha vuelto a conseguir un éxito inmediato. En uno de sus papeles en ‘The Fun of the Fayre’, encarna a uno de los cuatro grandes tipos de belleza que existen en el mundo.

Fascinantes aventuras

En el curso de su carrera teatral Trini ha vivido fascinantes aventuras. Una vez toda la compañía fue capturada por los moros -una persona fue asesinada- mientras que Trini, por una afortunada casualidad, fue la única que escapó.

Fue mientras bailaba en un cabaret español cuando fue descubierta por el Sr. C. B. Cochran, que la trajo a este país. Durante una visita a España, al Sr. Cochran le sugirieron asistir al cabaret donde bailaba Trini para ver a ‘la chica más bonita del mundo’. Así lo hizo y, sin esperar a verla bailar por segunda vez, se acercó a ella con la idea de traerla a Inglaterra y consiguió que firmara un contrato para actuar en Gran Bretaña.

Su propia historia

Ésta es su propia historia. Me la contó tras su exitosa primera noche en Londres:

‘Aquí todo es maravilloso’, dijo, ‘muy diferente a España. No imaginaba que sería tan bien recibida. De hecho, tenía algunas dudas cuando llegué por primera vez. Después de todo, nunca se sabe qué impresión se puede causar en otro lugar. Lo menos que puedo decir es que los británicos son generosos. Le dan la misma oportunidad a una extranjera que a la gente de su país’.

Trini Ramos (The Sketch, 9-11-1921)

Trini Ramos (The Sketch, 9-11-1921)

‘Actuar aquí es muy diferente de hacerlo en España y no podía evitar pensar en el contraste entre Piccadilly y algunas calles españolas. En mi tierra, por ejemplo, una chica nunca puede salir sola. Siempre debe ir acompañada por alguien de su familia. Nunca he ido al teatro sin dos o tres personas que me protegieran. Por otra parte, los moros están tumbados uno al lado del otro en las aceras y, cuando salíamos tarde del teatro, teníamos que pasar con cuidado entre ellos. Y si nos hubiésemos atrevido a molestarles, habríamos tenido algún problema. Sin embargo, aquí es muy diferente. Donde los moros duermen en nuestro país, ustedes tienen cientos de coches de motor corriendo’.

Su debut cuando era una niña

‘Mi acogida aquí ha sido tan maravillosa que me siento como el día que debuté en Sevilla a los once años. Cuando subí al escenario, mi madre, que estaba entre bastidores, me susurró: ‘Hazlo lo mejor que puedas, Trini’, y lo hice. Cantar ante un público aristocrático debía haberme puesto nerviosa, pero supongo que era demasiado joven para tener nervios. La buena acogida que obtuve tras la canción sirvió para animarme y nunca me puse nerviosa después de eso’.

‘Esa primera noche conseguí mi primer contrato, y entonces viajé por toda España y Marruecos, cantando y después bailando. Puede que no lo hubiera firmado, de haber sabido lo que iba a ocurrir. Créame, no es ninguna broma ser actriz en Marruecos, especialmente para una chica de 14 ó 15 años’.

Capturada por los moros

‘A veces estaba muy asustada. Era bastante común ser capturada por esos moros salvajes (5). Mi contrato había terminado una noche en un teatro marroquí, cuando el mánager me suplicó que me quedara dos semanas más. Como había tan pocas chicas cantantes, yo había triunfado. Al principio, no quería aceptar. De hecho, sentía un poco de nostalgia y quería regresar a Sevilla; pero después de hablarlo mucho, mi madre estuvo de acuerdo en que debería quedarme dos semanas más. Creo que debe haber sido el destino’.

Trini Ramos (The Sunday Post, 30-10-1921)

Trini Ramos (The Sunday Post, 30-10-1921)

‘El resto de la compañía con la que tenía que haber viajado se marchó. Al día siguiente oímos que los moros salvajes los atacaron en cuanto salieron de la ciudad. Después se produjo una salvaje persecución a caballo y, durante el curso de la misma, una persona fue asesinada, dos fueron capturadas, probablemente con el fin de pedir un rescate, y otra resultó gravemente herida’.

‘Supongo que todo este tipo de cosas pueden sonar muy salvajes para los británicos que viven en un país civilizado, pero los asesinatos por parte de los moros son incidentes que ocurren todos los días en Marruecos. Yo sólo estoy muy agradecida por encontrarme aquí ahora, mientras se libra la guerra entre los españoles y los moros. En otra ocasión, me capturaron a caballo con el resto de la compañía, pero las tropas de una ciudad cercana vinieron y nos salvaron’.

Arreglada en cinco minutos

‘Ésta fue la clase de experiencias que viví durante el tiempo que pasé de gira en Marruecos. Naturalmente, se producen cantidad de sorpresas cuando se viaja por lugares extraños. Yo ya había cantado muchas veces ante extranjeros y me habían aplaudido, pero he de decir que fue una sorpresa cuando el Sr. Cochran vino una noche y me ofreció un contrato tras haber hecho mi número. Después de todo, no es habitual que te pidan ir a un país extranjero tras cinco minutos de conversación. Ahora no me arrepiento de haber aceptado’.

‘Desde que he llegado aquí, todo el mundo me ha preguntado por las corridas de toros. Si se menciona a España, los toros parecen ser el siguiente tema de conversación que surge de manera natural. Realmente, me encantan las corridas de toros. No son algo cruel en absoluto, como dice la gente; de hecho, se hace todo lo posible para evitar la crueldad. Una corrida de toros en España es similar a vuestras carreras de Ascot. Realmente, es un desfile de moda. Ver todos los vestidos y a las mujeres en el teatro, que puede contener a una tres mil personas, es maravilloso. Todas las chicas se ponen sus mejores galas para la ocasión. Las faldas se colocan de modo que una parte de ellas cuelgue de los balcones y, como le digo, es muy bonito. Muchas personas llegan en algún tipo de carruaje y, por lo que he oído de vuestro Derby, una corrida de toros es una especie de Derby con los vestidos de Ascot’.

En la plaza de toros

‘Mi única participación en una corrida ha consistido en recorrer la arena a caballo y pedir al presidente la llave de la puerta tras la que se encuentra encerrado el toro. El presidente podría ser el Rey o algún personaje importante presente en la reunión. Ésa es la costumbre. Tras haber obtenido la llave, se la entrego al guardián, que deja salir al toro, y entonces la diversión está asegurada’.

Trini Ramos pide la llave durante una corria de toros en Jerez (La Lidia, 20-9-1920)

Trini Ramos pide la llave durante una corria de toros en Jerez (La Lidia, 20-9-1920)

‘El único momento en que se produce daño de verdad es cuando el torero es derrotado en la lucha. Por supuesto, si el toro sale victorioso algunos espectadores suelen pasarlo bien. Cuando eso ocurre, se produce un repentino ajetreo y un desgarro de vestiduras. En general, los toreros suelen ser tan hábiles que el toro muere en un instante’.

La belleza no sale de los frascos

‘Sólo llevo una semana en el London Pavilion, pero ya estoy recibiendo cartas que me piden consejos de belleza. Supongo que el hecho de que desempeñe el papel de una belleza en el espectáculo es lo que las ha atraído. Personalmente, no creo que la belleza proceda de los frascos. Tengo una manera muy sencilla de conseguir un buen cutis, que consiste en lavarme la cara con agua fría por la noche; aunque no hay duda de que el baile también ayuda mucho, y le diré por qué: en primer lugar, es ejercicio y, en segundo lugar, es diversión. La belleza no es algo completamente innato, sino que se crea cuando se ve el lado bueno de las cosas y se es feliz. Creo que muchos médicos todavía dicen que los músculos de la cara cambian de vez en cuando -gradualmente, por supuesto-; y, por tanto, evitar las preocupaciones innecesarias nos ayuda a tener ese brillo en los ojos y esa simpatía en la cara. Además, el baile nos mantiene delgados y gráciles. Mi mayor temor es engordar, pero bailar mucho evitará que eso suceda’.

Primeras impresiones

‘Realmente pienso que las chicas británicas son tan guapas como todas las otras chicas que he visto. Parecen tener ese algo que las marca como británicas, un tipo exclusivo de belleza que las extranjeras no tenemos. Ésa fue una de las primeras impresiones que tuve cuando llegué aquí hace unas semanas. Hubo muchas más, algunas de las cuales me hicieron sentirme celosa por no haber nacido aquí’.

Me sorprendió mucho ver la calle llena de parejas de novios. Yo nunca he tenido una relación amorosa. En España, por supuesto, a una chica nunca se le permite salir sola. Siempre debe estar acompañada por su madre o por un familiar. Sin embargo, cuando llegué aquí, vi las calles llenas de parejas jóvenes que van al teatro y disfrutan’.

Un torbellino

‘Todo me pareció un torbellino la primera vez que llegué a Londres. Había mucho tráfico. Luego vi por primera vez en mi vida a una mujer policía. Para una extranjera como yo, ésta parece una innovación muy extraña para una gran ciudad. Debo decir que parecían muy profesionales. Las escaleras mecánicas del metro también eran nuevas para mí. Subí y bajé seis veces para ver cómo funcionaban’.

Trini Ramos (de negro) durante su actuación en la revista The Fun of the Fayre (The Sketch, 16-11-1921)

Trini Ramos (de negro) durante su actuación en la revista The Fun of the Fayre (The Sketch, 16-11-1921)

‘Con todas las cosas nuevas que he visto, las parejas de novios y otras novedades, me gusta mucho Londres. Los británicos, a pesar de no ser tan emocionales como los extranjeros, son muy generosos. Cuando estaba en España, canté y bailé ante buena parte de la aristocracia, pero nunca tuve la oportunidad de hacerlo ante la realeza. Espero, no obstante, y tengo motivos para pensar que tendré la oportunidad de hacerlo cuando el rey de España llegue a Londres, que lo hará pronto. También creo que tendré ocasión de ir a Glasgow. Estoy contratada para tres años (6) y es casi seguro que iré a la mayor ciudad de Escocia’».

NOTAS:

* Fuente: The Sunday Post, Londres, 30 de octubre de 1921. La traducción es mía.

(1) Así se anunció en Londres a la bailaora y cupletista sevillana Trini Ramos, nacida a principios del siglo XX.  Se inició en el mundo del arte a muy corta edad como ‘Petite Fornarina’ o Trini Muñoz, que es su verdadero nombre. En 1921 fue contratada para actuar durante varios meses en la capital británica y posteriormente marchó a Nueva York, donde cosechó grandes éxitos hasta el momento de su retirada, a mediados de los años 30.

(2) El productor y empresario teatral británico Charles B. Cochran descubrió a Trini Ramos en España y la llevó a Londres para trabajar en la revista The Fun of the Fayre, que supuso su lanzamiento a nivel internacional. La sevillana causó auténtica sensación en la capital británica, donde no tardó en convertirse en un icono de moda. De hecho, sólo unas semanas después de su llegada, el ‘Sunday Post’ le dedicaba esta entrevista a página completa y poco despuésposaba como modelo para otros medios.

(3) Paul Poiret fue un prestigioso modisto francés, que realizó importantes aportaciones a la moda del siglo XX y contribuyó en buena medida a la eliminación del corsé del atuendo femenino.

(4) Trini fue discípula de Manuel Real, ‘Realito’, que tenía su academia en la sevillana Calle Trajano. Probablemente debutara en alguna de las fiestas privadas para las que el maestro solía ser contratado con su cuadro.

(5) En esa época se libra en Marruecos la Guerra del Rif, provocada por la sublevación de las tribus indígenas contra la ocupación colonial española.

(6) Ese contrato no llegó a término, pues unos meses más tarde Trini Ramos ya triunfaba en Nueva York.

 


«¿No ha oído V. cantar a la ‘Moreno’?»

«Si la cañí que en Sevilla es conocida por este nombre, tuviera el ojo que tiene cocorrí como el bonito compañero que luce en su cara de cobre, había que pasarle tarjeta antes de hablar con ella.

A esos individuos que abominan del cante flamenco, porque seguramente nos oyeron cantar a nosotros, los invitamos una noche a que escuchen un rato a la Moreno.

María "la Moreno"

María «la Moreno»

¿Quién es la Moreno (1)? Una cañí con diecinueve abriles, alta, delgada, pero con los huesecitos cubiertos, que pasea su bohemia por los salones de baile, que podría ganar, si lo quisiera, cinco o diez duros diarios, y que como buena cañí, vive al día y le sobra dinero.

Si no eres flamenco y la Moreno te canta la copla que vamos a copiarte, desde aquel momento eres más caló que el Calvo.

Baldomero (2) ha abierto el piano, ha puesto la cejuela en tono alto, porque la niña no tendrá mucho pecho, pero los pulmones deben ser como dos termos, y esta copla de martinete ha sonado en tus oídos, haciéndote pensar:

Desgraciaíto aquel que come

el pan por manita ajena,

siempre mirando las caras

si la ponen mala o buena.

Eso, dicho por una cañí fea, pero muy simpática y con diecinueve años en el pelo… Ya no te vas, porque Baldomero sigue rasgueando su guitarra y la Moreno, que no necesita que le rueguen, se ha arrancado de nuevo en otro tono:

Han cambiao los tiempos

o he cambiao yo…

donde no hay escritura jecha

no hay obligación.

Y en seguida otra seguidilla, y otra, y siete y un nuevo cambio en la guitarra para cantar ese cantecillo ligero, del que abominan los cantaores serios, pero que la Moreno lo borda:

No te deseo más castigo

que estés durmiendo con otra

y estés soñando conmigo.

Y después esta:

No digas que me has dejao;

mete la mano en tu pecho

y cuenta cómo ha pasao…

Para terminar con el estribillo, cantado muy bajito:

Yo no me siento morir,

sólo siento las fatigas

que estoy pasando por ti.

¿Hace un ratito de juerga con la Moreno a la vera? Pues cuando ustedes quieran. No siendo domingo, porque esos días está cogiendo pitos, cuando ustedes gusten.

Se desea un antiflamenco para que oiga cantar a la Moreno la copla esta:

Si me dieran en la agonía

la vía por aborrecerte,

yo no lo consentiría,

prefiero mejor la muerte

a vivir sin ti ni un día…

Baldomero está dispuesto; la Moreno no hay que decir; nosotros tenemos dos botellas de solera… ¿Quién pide otra?
Si eres buen aficionado al cante, forastero flamenco, no te vayas sin escuchar a la Moreno, a la gitanilla cocorrí, que canta en el baile de Barrera (3) como los canarios: mientras tiene la luz encencida».

(Artículo publicado por Galerín en Sevilla en broma. Guía-Programa de Galerín-Cuesta, Fiestas de Primavera 1918).

NOTAS:

(1) La cantaora María Moreno desarrolló su carrera en Sevilla. Su presencia era habitual en los colmaos y otros locales de la Alameda de Hércules, donde se prodigaba sobre todo en reuniones y fiestas privadas.

(2) Se trata del guitarrista Baldomero Ojeda, que solía acompañar a La Moreno en aquella época.

(3) Al Salón Barrera de Sevilla se accede por las calles Trajano y Amor de Dios. Sobre él escribe Galerín en el mismo número de Sevilla en broma: «… Barrera, que es, se enfade el que se enfade, el mejor. A Barrera va gente bien, gente regular y gente enferma… Una banda de música no cesa (cuando le avisa el timbre del bastonero) de tocar lo más nuevo para no caerse. Siempre hay señoras, señoras amigas del dueño de la casa, que tiene mucho conocimiento y que a pesar de que habla como los fonógrafos, tiene simpatía, vista, entrevista y tal».

 


María Montero, una brillante carrera truncada por la tragedia (y IV)

En marzo de 1926, el bailarín Adolf Bolm (1), “asistido por las famosas bailarinas Ruth Page y María Montero” (The Cornell Daily Sun, 10-3-1926) (2), y por el pianista Louis Furst, ofrece en el Bailey Hall de Nueva York un recital compuesto por distintos números, cuya temática va “desde los ritos griegos antiguos hasta los bailes gitanos españoles” (The Cornell Daily Sun, 18-3-1926).

Anuncio del espectáculo de Bolm en el Bailey Hall (The Cornell Daily Sun, 15-3-1926)

Anuncio del espectáculo de Bolm en el Bailey Hall (The Cornell Daily Sun, 15-3-1926)

El día del estreno, 1.500 personas llenan la sala para presenciar “uno de los más pintorescos y agradables entretenimientos de la temporada” (The Cornell Daily Sun, 22-3-1926). Según el programa, María Montero, “famosa por sus bailes en solitario, a los que su habilidad con las castañuelas y su facilidad para el taconeo confieren una fascinación peculiar” (The Cornell Daily Sun, 10-3-1926), interpreta las siguientes piezas: “Oro, sangre y sol”, de Vives; “Mirando a España”, de Granados; “Danza portuguesa”, de Sousa; “Córdoba” y “Rapsodia”, ambas de Albéniz (The Cornell Daily Sun, 19-3-1926).

Los tres bailarines son aplaudidos con entusiasmo, si bien el mayor éxito corresponde a la sevillana:

“… la temperamental y llamativa María Montero, con sus coloridos y vistosos trajes, es quien fue más favorecida por el público, gracias a la excelente interpretación de sus bailes ibéricos de personaje. Por dos veces tuvo que realizar un bis; primero, tras la Danza portuguesa de Sousa y, finalmente, tras la Rapsodia de Albéniz. Sin duda la primera fue su mejor creación, aunque su baile español también fue muy recomendable” (The Cornell Daily Sun, 22-3-1926).

En junio de 1926, la Montero ofrece una exhibición de bailes españoles en la Convención de la American Society of Dancing Teachers [Sociedad Americana de Profesores de Baile], que se celebra en el Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York (New York Evening Post, 30-6-1926).

En esa época también se puede ver a la sevillana en distintos eventos teatrales a los que asiste en calidad de público. Así, por ejemplo, en el mes de junio acude a la Manhattan Opera House a ver actuar a María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza; y en septiembre es una de las invitadas a la representación privada del Ballet Intime de Adolf Bohm en Southampton.

En diciembre de ese mismo año, las alumnas de María Montero colaboran, con sus bailes españoles, en una velada musical que tiene lugar en el McMillin Academic Theatre de Columbia, con el fin de recaudar fondos para la construcción de una Casa Hispanoamericana.

María Montero (M. F. Suárez)

María Montero (M. F. Suárez)

En marzo de 1927, la bailaora andaluza viaja a Washington, para participar en una fiesta española que se celebra en el Hotel Mayflower en beneficio del Montecello, la casa de Jefferson en Virginia. La sala está decorada en rojo y amarillo, y adornada con mantones de Manila, mientras que los bailarines van vestidos de trovadores, dueñas y otros tipos populares españoles.

“La encantadora María Montero, que ha sido primera bailarina de la Ópera Real de Madrid, fue llevada a la parte frontal del escenario y, como Carmencita, vibrando con toda la agilidad e imperiosa coquetería de la original, realizó un animado baile” (The Philadelphia Inquirer, 3-4-1927).

Maestra y coreógrafa

Durante los meses siguientes, la bailaora andaluza está menos presente en los escenarios, si bien se la puede ver, en septiembre, en el homenaje de las colonias hispanas de Nueva York a la artista Pilar Arcos, que tiene lugar en el Town-Hall (Diario de la Marina, 26-9-1927); y, en octubre, en la proyección de la película The Loves of Carmen (Raoul Walsh, 1927) en el Roxy Theatre de Manhattan, en la que “una seductora bailarina española, María Montero, da un toque auténticamente español a la presentación en escena” (The Brooklyn Standard Union, 2-10-1927).

En esa época, lejos de decaer, la actividad profesional de la sevillana se centra en los ámbitos de la docencia y la coreografía. Así, en noviembre de 1927 se inauguran los tés danzantes del Hotel St. Regis con los “Bailes de la Vieja España”, interpretados por los bailarines Carola Goya y Carlos de Vega y montados por María.

Unas semanas más tarde, estos mismos artistas ofrecen un nuevo recital de bailes españoles en Hampden’s Theatre. Entre los números que ejecutan destacan las “Alegrías Torero”, “un baile de corrida de toros creado para él por María Montero” (The New York Evening Post, 26-11-1927).

Poco después se estrena con gran éxito en el Paramount Theatre de Nueva York la revista “Havana”, dirigida por Jack Hartington. En ella “predominan los bailes […], entre los que sobresalen un rumba y un danzón, […] dirigidos por la gran bailarina española María Montero” (Diario de la Marina, 21-1-1928).

María Montero con Miguel de Zárraga y otras personalidades (Diario de la Marina, 27-6-1926)

María Montero con Miguel de Zárraga y otras personalidades (Diario de la Marina, 27-6-1926)

El resto de referencias a María Montero que encontramos en la prensa de los primeros meses de 1928 tienen que ver con su participación en distintos actos sociales, como el banquete homenaje celebrado en el transatlántico ‘Cristóbal Colón’ para agasajar al Doctor Albiñana (Diario de la Marina, 6-3-1928) o la fiesta en honor de Andrés Segovia organizada por la sevillana en su propia casa (La Voz, 22-3-1928).

También se insertan con frecuencia anuncios publicitarios sobre el “Estudio de bailes españoles para profesores, estudiantes y profesionales” de María Montero, situado en el número 200 de la Calle 57 Oeste de Nueva York.

Un trágico final

Sin embargo, el 17 de mayo el nombre de la bailaora salta a la primera plana de los diarios de todo el mundo, que anuncian la terrible noticia de su fallecimiento, víctima de la que por desgracia sigue siendo una de las lacras de la sociedad actual, la violencia de género.

El asesino de María es el argentino Horacio Colombres, de 37 años de edad, que prestaba sus servicios como profesor en la academia de baile de la joven. Según la prensa, se habían conocido unos meses atrás y él se había quedado prendado de la bailaora, con quien había estado viviendo hasta que ella lo echó de su apartamento, poco antes del fatal desenlace.

Procedente de una familia con posibles, al parecer Horacio vivía de la renta que le enviaba su padre. Había residido durante unos años en París, donde había dejado mujer e hijos, y fue el conocimiento de esta circunstancia lo que llevó a la española a ponerle las maletas en la puerta.

Incapaz de aceptar el rechazo de María, Colombres acudió una tarde a su estudio armado con una pistola y, tras una acalorada discusión, se llevó por delante la vida y las ilusiones de esa gran artista. Nada pudieron hacer por ayudarla las asistentes que se encontraban en el local, que, tras oír los disparos, encontraron a la maestra inerte en el suelo, cubierta con un mantón de Manila que le había regalado Alfonso XIII. Junto a ella agonizaba su asesino, con un tiro en la cabeza, y su perrito gimoteaba desolado.

Recreación de la 'Danza macabra' y del asesinato de María Montero (Long Island Daily Press, 30-6-1928)

Recreación de la ‘Danza macabra’ y del asesinato de María Montero (Long Island Daily Press, 30-6-1928)

Colombres falleció poco después en el hospital. Había dejado escritas cuatro cartas, dirigidas a sus amigos, a la policía y al consulado argentino, en las que daba instrucciones para la repatriación de su cadáver.

La capilla ardiente de la joven fue instalada en la sede de la Sociedad Española, en el 239 de la Calle 14 Oeste. El funeral se celebró al día siguiente en la Iglesia Española de Guadalupe y su cuerpo fue enterrado en el Cementerio del Calvario, en una parcela reservada a miembros de la colonia española en Nueva York, para cuyo mantenimiento ella misma había prestado su desinteresada colaboración.

Cuando su brillante carrera se truncó, María Montero se hallaba inmersa en un nuevo e ilusionante proyecto:

“Se encontraba, tal vez, a punto de alcanzar uno de sus mayores éxitos. Había estado ensayando con un grupo de bailarines españoles que pronto iban a debutar bajo su dirección en el Capitol Theatre, y su escuela de baile era muy exitosa” (The New York Sun, 17-5-1928).

“La Señorita Montero disfrutaba de un gran éxito con sus clases, pero aún deseaba regresar, aunque fuese brevemente, a su papel de bailarina de escenario. Finalmente, se presentó la oportunidad y recibió una invitación para bailar en un teatro de Nueva York.

Ella aceptó la invitación, con la ilusión de planear una inusual y única ‘Danza macabra’ que causaría sensación en el Rialto. Estaba tan entusiasmada con los preparativos, que su objetivo también fue asumido por sus alumnos, y todas las personas implicadas observaban los progresos del baile con gran interés” (Cleveland Plain Dealer, 1-7-1928).

María Montero (Caras y Caretas, 2-6-1928)

María Montero (Caras y Caretas, 2-6-1928)

El periodista Miguel de Zárraga, gran admirador de María Montero, le dedica un último artículo, a modo de despedida, en el diario ABC:

“¡En primera página!

… Durante veinticuatro horas, por lo menos, se ha estado hablando en toda esta Cosmópolis de la famosa bailarina sevillana, que en el doble apogeo de su juventud y de su belleza, en pleno triunfo, conquistó el derecho a esa primera página…

Mientras vivió, mientras luchaba por el éxito, mientras, paso a paso, se adueñaba del secreto triunfal, las rosas que acariciaban sus manos aún la arañaban con sus espinas. Se la admiraba, se la buscaba, se la aclamaba, pero su nombre no salía de la sección de espectáculos. ¡Le faltaba la primera página! Ya la tiene.

Los periódicos de hoy se la brindaron, llenando con su nombre el más saliente título de la primera página: ‘María Montero ha sido asesinada a balazos’” (ABC, 9-6-1928).

NOTAS:

(1) Adolph Bolm se formó como bailarín en San Petersburgo y fue una de las primeras figuras de los Ballets Rusos de Diaghilev. Ruth Page fue alumna suya y posteriormente bailó en la compañía de la gran Anna Pavlova.

(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.