Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

María Montero, una brillante carrera truncada por la tragedia (III)

Sólo dos años ha necesitado María Montero para convertirse en la artista mimada tanto del público como de la aristocracia española residente en Nueva York, según se desprende del artículo enviado a ABC por Miguel de Zárraga, su corresponsal en la Gran Manzana:

Nueva York ha prohijado a una gran bailarina española, la sevillana María Montero, haciéndola aquí imprescindible. Baila cuanto quiere, donde quiera y por lo que quiere, y hasta los directores cinematográficos, cuando se disponen a perpetrar alguna de sus típicas españoladas, la consultan…” (ABC, 20-7-1924).

María Montero (Cine-Mundial, febrero de 1927)

María Montero (Cine-Mundial, febrero de 1927)

Es precisamente esa gran admiración hacia María lo que lleva a un grupo de aristócratas y gente bien de la colonia española a convertirse en actores por un día para homenajear a la sevillana en el Longrace Theatre de Nueva York:

“… la encantadora bailarina, que pudo americanizar sus danzas, para un más fácil triunfo, pero no su corazón, acaba de aceptar una importante función a beneficio suyo, organizada y puesta en escena por un simpático número de admiradores […] [Diversos aristócratas] y otros cuantos compatriotas de apellidos no menos prestigiosos, fueron los promotores de la fiesta, en la que, como espectáculo culminante, se ha representado la preciosa comedia quinteriana Puebla de las Mujeres.

[…] El éxito de los improvisados actores fue rotundo. Y el público, que pagara a dos dólares y setenta y cinco centavos la butaca, no se arrepintió de haber llenado el Longacre Theatre.

Un gran tenor del Metropolitán, el costarricense Manuel Salazar, mereció, sin embargo, los más entusiastas aplausos de la noche” (ABC, 20-7-1924).

La sirena de Sevilla

En octubre de 1924 se lleva a escena en el Strand Theatre de Nueva York la comedia musical The Arbor of Love, en cinco escenas, que incluyen bailes franceses, americanos, rusos y españoles, estos últimos protagonizados por María Montero (The Sun, 7-10-1924). En esa época también se puede ver a la sevillana en la inauguración del Art Studio Club en la terraza del Hotel Beaux Arts (Variety, 15-10-1924) (1).

Unas semanas más tarde se proyecta en el Piccadilly Theatre el filme The Siren of Seville, un drama taurino de H. H. Van Loan, dirigido por J. Strom y H. Stromberg. Sus protagonistas son Priscilla Dean, como Dolores, y Allen Forrest, como Gallito. El programa incluye las actuaciones del cantante Vicente Cortez, que interpreta la “Canción del Torero” de Carmen; la bailarina María Montero, que “gusta en su danza española”, y la soprano Annete Koyak, que canta “La partida” y “Clavelitos” (The Brooklyn Daily Eagle, 17-11-1924).

Cartel de la película La sirena de Sevilla (1926)

Cartel de la película La sirena de Sevilla (1926)

Las noticias de este evento no tardan en llegar a nuestro país:

“El hispanófilo Lee A. Ochs […], que acaba de inaugurar su lujoso Piccadilly Theatre, conmemoró la apertura del nuevo coliseo estrenando La sirena de Sevilla en una memorable noche española…

La fiesta, presidida por el cónsul general de España, D. Alejandro Berea, al que acompañaban casi todos los cónsules hispano-americanos aquí residentes, comenzó con la Marcha Real española […]. Siguió un selecto concierto de obras hispanas, y, como prólogo de La sirena de Sevilla, apareció en persona la sin rival María Montero, sirena de carne y alma, en cuyo espíritu arde todo el fuego andaluz, asomado a sus ojos para en ellos duplicar el sol de aquella tierra bendita. […]

… la Montero volvió, una vez más, a deslumbrarnos desde el incomparable cielo neoyorquino, en plena vía blanca, como estrella fulgurante de este maravilloso Broadway, […] toda ella es luz. Es luz, y es alegría, y es fuego… Y sus danzas, ¡tan españolas!, la han hecho inmortal. La música que baila es de Granados, de Falla, de Albéniz… ¡De España siempre!” (ABC, 3-1-1925).

Esta crónica también la firma Miguel de Zárraga, quien aprovecha la ocasión para ofrecer algunos detalles sobre la brillante trayectoria de la bailaora, que se ha convertido en toda una institución desde el punto de vista tanto artístico como social:

María Montero, sevillana, es la más castiza representación de Andalucía en los Estados Unidos de esta inmensa América del Norte. Ella plantó aquí sus reales, después de una larga campaña de triunfos por todos los demás países del continente americano; y en Nueva York fue proclamada emperatriz de las danzas españolas. Bailó en los principales teatros y la recibieron, con tantos honores como agasajos, en las mejores casas. Porque María Montero, gran artista, es también gran señora… Una gran señora que, a su vez, recibe en su saloncillo de la calle 57 a lo más linajudo de nuestra colonia, figurando entre sus contertulios, indistintamente, aristócratas, literatos, hombres de negocios, pintores, cómicos, periodistas, gentes de circo, empresarios… Cuantos conocen a María la rinden asiduo homenaje, como artista y como dama. Los ricos la obsequian, y ella obsequia a los pobres. Su casa, es frecuentemente, asilo de menesterosos” (ABC, 3-1-1925).

María Montero (Long Island Daily Press, 30-6-1928)

María Montero (Long Island Daily Press, 30-6-1928)

Primeros éxitos con Bolm y Falla

El año 1925 llega cargado de nuevos proyectos para la Montero. El primero de ellos es el estreno de una nueva versión de El amor brujo de Falla en la Allied Arts Society de Chicago, con la compañía de Adolf Bolm (2):

Adolf Bolm merece una mención especial por el bello arte con que llevó a escena los ballets, y con el que él y sus colegas los bailaron […]. El amor brujo, de Manuel de Falla, un ballet pantomima en un acto, fue la primera de las piezas de baile que se interpretaron. […] Aunque la historia es ligera y no especialmente llamativa, la música resultó ser de extraordinario interés. De Falla es un ferviente nacionalista y su ballet, como otros trabajos de su creación, está fuertemente teñido de color español.

El Sr. Bolm acentuó este sabor racial, no sólo con su propio baile y el de sus colaboradores, sino con la importación de la Sra. María Montero, que ha adquirido cierta distinción como intérprete de bailes españoles en su país de origen. Además de su baile en El amor brujo, […] a la Srta. Montero se la pudo ver en dos números en solitario, en los que la atmósfera española estaba inteligentemente conseguida” (The Christian Science Monitor, 9-1-1925).

Poco después se inaugura la nueva temporada de invierno en la Sala El Patio, que vuelve a contar con la artista española para sus bailes especiales, y en el mes de marzo se puede admirar el arte de María Montero en un “Baile gitano” organizado por el magnate de la prensa William Randolf Hearst en honor del embajador norteamericano en España, Alexander P. Moore. Éste tiene lugar en el Hotel Ritz-Carlton de Nueva York, donde se establece un campamento gitano de imitación, con 400 árboles traídos de los bosques de Maine.

Gracias al corresponsal de ABC en la Gran Manzana, siguen llegando a nuestro país noticias sobre las últimas actuaciones de la sevillana. En junio de 1925 se anuncia su próxima participación en La vida breve, de Manuel de Falla, que tiene previsto representarse en el Metropolitan de Nueva York.

Una artista polifacética

Otro tipo de espectáculos para los que la Montero sigue estando bastante solicitada son los programas musicales que acompañan a los estrenos cinematográficos. En esa época se la puede ver en el Globe Theatre de Nueva York, donde se proyecta Don Q Son of Zorro (D. Crisp, 1925), un filme ambientado en España pero bastante “lamentable desde el punto de vista español”, según la crítica:

“De España no hemos visto más en esta noche que los bailes españolísimos de María Montero, indestronable emperatriz de nuestras danzas castizas en el neoyorquino Broadway” (ABC, 17-7-1925).

Ramón Mateu con María Montero y la obra inspirada en la artista (Diario de la Marina, 17-1-1926)

Ramón Mateu con María Montero y la obra inspirada en la artista (Diario de la Marina, 17-1-1926)

En el mes de agosto se proyecta en el Uptown Theatre de Chicago The Lady Who Lied (E. Carewe, 1925). El programa incluye el número ‘Under Spanish Skies’, en el que María interpreta sus bailes españoles. En octubre, en el Teatro Rivoli de Nueva York se ofrece la película Flowers of night (Paul Bern, 1925), acompañada del número musical “Danse Espagnol” a cargo de la bailaora sevillana.

Además de bailar y enseñar los bailes españoles, María Montero también hace incursiones en otras facetas artísticas. Así, por ejemplo, posa como modelo para el escultor valenciano Ramón Mateu, que se inspira en ella para una de sus obras. En febrero de 1926, la sevillana es una de las asistentes al almuerzo con que se agasaja al artista en la redacción del Diario de la Marina en Nueva York, sita en el Hotel Alamac (Diario de la Marina, 9-2-1926).

Unas semanas más tarde, el periodista Miguel de Zárraga vuelve a acordarse de María Montero en un artículo titulado “Danzarinas y tonadilleras”, que destaca a tres artistas españolas -y sevillanas- que en esos momentos triunfan en Nueva York. Se trata de Amalia Molina, “la suprema artista del casticismo, ¡la única!, incapaz de transigir con la innovaciones o imposiciones de la moda extranjera”; Trini Ramos, que “no se quiso contentar con el solo culto a la Sevilla que la (sic) dio su belleza soberana, y, en alas de una legítima ambición, voló de mundo a mundo, asimilándose cuantos encantos se encontró al pasar”, y María.

“… Cada una en lo suyo, las tres se destacan, y las tres, en imparcial espíritu de espontánea admiración, bien pudiéramos considerarlas como representativas del arte popular que de tan distintos modos encarnaron. […]

María Montero, más dúctil, supo amoldarse a todos los gustos imperantes, aunque haciéndolos siempre compatibles con el tan caracterizado españolismo de sus danzas, que como ráfaga de alegría y de luz la pasearon en triunfo por los mejores escenarios del Broadway” (Cine-Mundial, marzo de 1926).

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) Adolph Bolm se formó como bailarín en San Petersburgo y fue una de las primeras figuras de los Ballets Rusos de Diaghilev.

 


María Montero, una brillante carrera truncada por la tragedia (II)

La compañía de Fernando Porredón permanece en el Teatro Arbeu de Ciudad de México hasta principios de marzo de 1919. Tanto las obras que representan como los fines de fiesta son muy apreciados por el público, que no escatima en aplausos:

“Fue, sin duda superior, a lo que se esperaba el triunfo obtenido anoche en el Teatro Arbeu, por la Gran Compañía de Comedia Española ‘Fernando Porredón’, que hizo su presentación ante el público mexicano.

El espectáculo resultó en extremo agradable y original, pues tanto el cuadro de comedia dirigido por el célebre actor Porredón, como las artistas María Montero, que debutó como bailarina andaluza, y Gloria Gil Rey, que es una notable cancionista y tonadillera española, arrancaron una larga ovación, por sus respectivas creaciones en sus números” (El Pueblo, 20-2-1919).

“En la tarde […] irán como ‘final de fiesta’ la bailarina María Montero y el cantador y tocador de guitarra Telesforo del Campo, cuyos números siguen siendo el furor de las funciones” (El Pueblo, 23-2-1919).

María Montero (Cine-Mundial, marzo de 1926)

María Montero (Cine-Mundial, marzo de 1926)

Una vez cumplidos sus compromisos en el Arbeu, María Montero, Telesforo del Campo, Gloria Gil Rey, Pilar del Monte, La Corralito y la pareja Díaz-Delgado actúan durante varios días en el Cine Trianón Palace de la capital mexicana. Posteriormente, pasan al Teatro Principal, donde vuelven a encargarse de los finales de fiesta tras las obras llevadas a escena por el grupo de Porredón. A mediados de marzo, el elenco se despide de la escena mexicana:

“Esta será la última semana que se encuentre entre nosotros, la compañía de comedia Española, ‘Fernando Porredón’, que tantos éxitos artísticos ha obtenido en los teatros Arbeu y Principal, haciendo triunfar también su simpático cuadro de tonadilleras, coupletistas y bailarinas, así como al excelente cantador de flamenco y tocador de guitarra Telesforo del Campo” (El Pueblo, 13-3-1919).

El sueño americano

En junio de 1922, después “de completar un tour por Sudamérica, Cuba y México” (The Morning Telegraph, 9-6-1922) (1), María Montero debuta en Nueva York, en la revista The Pin Wheel Revel, dirigida por Michio Itow y representada por la compañía de Raymond Hitchcock en el Earl Carroll Theatre de Broadway.

“El programa comprende más de veinte números originales, creados especialmente para esta artística revista, que incluye bailes de personajes y bailes clásicos, pantomimas, selecciones vocales, novedades artísticas, y canciones populares indias, españolas y judías” (The Morning Telegraph, 11-6-1922).

La recién llegada no tarda en ganarse el favor de la crítica. La prensa destaca la elegancia de su baile, “que consistía en su mayor parte en un zapateo muy enérgico” (The New York Herald, 18-6-1922).

“… lo mejor de todo fue el baile español de María Montero, sin duda la dark lady de muchos sonetos en el viejo Madrid y alrededores. Tocando sus castañuelas y echando hacia atrás la cabeza, tomó completa posesión del escenario con el aire orgulloso de quien conoce su negocio al dedillo” (The Evening World, 16-6-1922).

“Uno de los atractivos fue el debut americano de una bailarina española muy conocida, María Montero, cuyo maravilloso baile causó auténtica sensación” (The Sunday Oregonian, 2-7-1922).

María Montero (The Morning Telegraph, 25-11-1923)

María Montero (The Morning Telegraph, 25-11-1923)

Una artista imprescindible en los mejores saraos

Desde su llegada a la ciudad de los rascacielos, la bailaora sevillana es requerida para amenizar con su arte eventos de postín, como la cena-baile en honor de William Hays organizada por la Motion Picture Directors’ Association [Asociación de directores de cine] en el Hotel Astor de Nueva York. El programa consta de una recepción, una cena y “un espectáculo especial a cargo de Johnny Dooley, Aleta de la Music Box Revue, Thalia Zanou, Alexander Oumansky, la Señorita María Montero y otros” (The Morning Telegraph, 15-6-1922).

En octubre del mismo año, se puede admirar a la guapa sevillana en el Strand Theatre de Nueva York. Allí se proyecta la película The Bond Boy (dirigida por Henry King y protagonizada por Richard Barthelmess) y se ofrece, entre otras atracciones, la obertura musical “Fantasie Espanol”, en la que intervienen la soprano Trina Varella, la bailarina María Montero y un trío instrumental (The Morning Telegraph, 9-10-1922).

Aparte de subirse a los escenarios, la garbosa española también desarrolla en Nueva York una carrera paralela como docente. Por ejemplo, en enero de 1923 da clases de baile español a la actriz Dorothy Gish, para que ésta pueda interpretar su papel en el filme The Bright Shawl, dirigido por John S. Robertson y basado en una obra de Joseph Hergesheimer.

“… Dorothy está aprendiendo lo último en fandangos y bailes populares españoles de María Montero. […]

María Montero, que está enseñando a Dorothy a bailar a la manera española, no habla ni una palabra de inglés, así que las lecciones […] se están dando por medio de un intérprete” (The Yonkers Statesman and News, 27-1-1923).

Unos meses más tarde, el filme se proyecta en el Strand Theatre de Nueva York. El programa musical que la acompaña incluye, como prólogo especial, un cuadro cubano con el cuarteto masculino del propio teatro y los bailarines María Palay, Amata Grassi, María Montero y Anatole Bourmann (The Morning Telegraph, 23-4-1923).

María Montero (New York Evening Post, 17-5-1928)

María Montero (New York Evening Post, 17-5-1928)

Durante el otoño de 1923, la bailaora sevillana vuelve a codearse con la flor y nata de la sociedad neoyorquina. La noche de Halloween se deja ver en un baile popular campesino que se celebra en la parrilla del Hotel McAlpin y al día siguiente hace lo propio en el primer baile anual Loew Metro, que tiene lugar en el Hotel Astor:

“[En el Hotel McAlpin] Entre las atracciones de la noche en la parrilla habrá un programa de nuevas canciones y bailes por la Señorita María Montero, de Sevilla; la Srta. Strelska, el Sr. Daks y la Srta. Trini Varela, la soprano mexicana. Los Trovadores de Sevilla tocarán para el baile y para el programa especial” (The Evening Telegram, 27-10-1923).

En el Loew Metro intervienen cuatro compañías completas de comedia musical, nueve orquestas y un gran número de artistas de primera fila, entre las que destacan estrellas de cine como Theda Bara o Marion Davies, y la bailarina María Montero (The Film Daily, 28-10-1923).

La estrella de El Patio

Unas semanas más tarde, la sevillana empieza a trabajar como bailarina principal en la Sala El Patio, que acaba de inaugurarse en el Hotel McAlpin de Broadway. La publicidad invita a respirar “la auténtica atmósfera seductora de la vieja España”. Cada noche actúan la “SEÑORITA MARÍA MONTERO. Popular bailarina española. SEÑORITA LINDA FLORES. Famosa soprano española” (The Sun and The Globe, 17-12-1923).

Su vinculación con ese establecimiento no impide a María seguir presentándose en distintos escenarios, como el del Strand Theatre. Allí se proyecta el filme Anna Christie (T. H. Ince y J. G. Wray, 1923) y se representa la revista Mark Strand Miniature Revue, que incluye un número -la canción The Arbor of Love– en el que interviene la bailarina María Montero (The Sun and the Globe, 8-12-1923).

Durante los primeros meses de 1924, la presencia de la sevillana sigue siendo indispensable en los distintos eventos organizados por el Hotel McAlpin. En el mes de enero, “la ardiente bailarina española” (New York Morning Telegraph, 30-12-1923) participa junto a Linda Flores -su compañera en El Patio- en la fiesta española del Club de Mujeres de Orange, New Jersey.

En mayo se la puede admirar en el Festival Floral de El Patio, celebrado en honor de la cantante Trini Varela. Este es el segundo de una serie de bailes organizados en el Hotel McAlpin “bajo el patrocinio de notables neoyorquinos y miembros del consulado de Latinoamérica” para “promover mejores relaciones entre los pueblos de los países latinoamericanos y los Estados Unidos” (The New York Telegram and Evening Mail, 3-5-1924).

María Montero y Roberto Medrano (Buffalo Courier Express, 19-5-1928)

María Montero y Roberto Medrano (Buffalo Courier Express, 19-5-1928)

En el programa destaca especialmente la pareja formada por “la Señorita María Montero, primera artista de Andalucía, España”, y Roberto Medrano, “la última sensación del tango argentino” (The Sun, 9-6-1924). En los meses de junio y julio, María y Roberto también deleitan con sus tangos al público que acude a la terraza veraniega del McAlpin:

“La Señorita María Montero y el Señor Roberto Medrano, los bailarines de tango argentino, ofrecerán varios números, con la orquesta argentina de Carlos Cobian” (The Sun, 5-7-1924).

NOTA:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

 


María Montero, una brillante carrera truncada por la tragedia (I)

La bailaora sevillana María Montero ha pasado tristemente a la historia por su trágico asesinato en Manhattan, que fue trending topic en la prensa de todo el mundo. Menos datos han trascendido, no obstante, sobre la brillante trayectoria artística de “la más admirable de las bailarinas españolas que llegaron a actuar en Nueva York, donde se la consideraba como artista de supremo gusto” (ABC, 9-6-1928).

María Montero (Mundo Gráfico, 6-6-1928)

María Montero (Mundo Gráfico, 6-6-1928)

Sus formación como artista

María fue una niña prodigio, que dio sus primeros pasos en el mundo del baile de la mano del Maestro Otero. En su academia se formó como artista y como persona, y junto a él actuó en varios países europeos cuando aún era una niña.

Así lo cuenta el propio José Otero en distintas entrevistas concedidas tras el fallecimiento de su discípula, para quien sólo tiene buenas palabras:

Huérfana […] de padre y madre, casi sin apoyo en la vida, fue recogida por su tía Pepa, que le dio una educación esmeradísima. ¡Tenía unos ojos negros!, y una cara morena, y un cuerpo tan menudo, tan fino y tan airoso, que cuando bailaba ella las palmas eran para María Montero, que ya en su aprendizaje demostraba que llegaría” (El Liberal, 26-5-1928) (1).

“… yo la eduqué y la (sic) enseñé el baile flamenco. Bailaba como los ‘propios ángeles’ las zambras, las sevillanas, las bulerías, el vito y las peteneras. ¡Tenía una ‘grasia’ la chiquiya que era un encanto para los ojos! […] María, ¡la pobre!, viajó conmigo por el Extranjero. El 1911 la ‘yevé’ con otras diez muchachas al Coliseo de Londres. Un exitaso. Una apoteosi. […]

De Londres nos fuimos a París. Debutamos en el ‘Folies Bergère‘. María y el ‘cuadro’ gustaron mucho. Pasamos a Madrid, y luego embarcamos en Cádiz para América. Como los ‘pajariyos que dejan er nío’, la pobre María quiso volar con sus alas, y se separó de mí…” (Nuevo Mundo, 6-7-1928).

La prensa sevillana informa sobre algunas de esas actuaciones de la niña María junto al cuadro del Maestro Otero, como es el caso de la fiesta andaluza que se celebra en los Jardines del Alcázar en marzo de 1911 en honor de los Príncipes de Battenberg:

“… El maestro Otero llevó a los jardines a un grupo de hermosas andaluzas, vestidas clásicamente y luciendo mantones de Manila y peinado de teja con claveles por adorno.

Formaban el grupo Eduarda Tojo, Brígida Alba, Dolores Pinto, Isabel Martín, Emilia Navarro, María Delage, María Montero, Luz Ruiz y Rosario Raya.

Además del maestro Otero iban su sobrino Manuel Castillo y su hijo Manuel Otero; el director de la rondalla maestro Alcalá, y el tocador de guitarra Antonio Moreno acompañante de el Niño de las Marianas.

El Maestro Otero y su cuadro

El Maestro Otero y su cuadro

El baile andaluz gustó mucho a los príncipes y además se bailaron tangos, garrotín, Peteneras, Malagueñas, soleares, bolero jaleado y farruca.

El cante estuvo en armonía con el baile, formándose en éste varias parejas.

Eduardita Tojo bailó con Lolita pinto el garrotín, Rosario Raya, los tangos, garrotín y la farruca; Emilia Navarro y María Delaje, sevillanas y peteneras; Luz Ruiz y María Montero, sevillanas y peteneras, y Brígida Alba, con el maestro Otero, farruca” (El Noticiero Sevillano, 10-3-1911) (2).

Su debut en el extranjero

Unos meses más tarde, José Otero viaja con sus niñas a Londres. El cuadro debuta en el Teatro Coliseum el 29 de mayo, junto a un quinteto de bandurristas dirigido por Luis Sopena. Así lo anuncia la prensa británica:

“COLISEUM DE LONDRES […]

Dos veces al día a las 2.30 y a las 8 p. m.

Primera aparición en Inglaterra de las

BAILARINAS ESPAÑOLAS DE DON JOSÉ OTERO

de Sevilla y Madrid, con los BANDURRISTAS DE LUIS SOPEÑA, que acompañarán algunos de los bailes” (The Sporting Times, 27-5-1911) (3).

Las bailaoras sevillanas permanecen varias semanas en cartel, con éxito notable:

“En el Coliseum el programa de esta semana es magnífico. El Sr. Oswald Stoll ha contratado a una compañía excelente en la que nos complacemos de destacar Los Bailes Españoles de la troupe de José Otero. Las bailarinas son guapas mujeres que os hacen soñar un poco con sus bailes, a la vez graciosos y voluptuosos” (Comoedia, 15-6-1911).

“En el teatro Coliseum, de Londres, ha hecho su debut el conocido maestro Otero con sus bailarinas sevillanas, y que el pasado mes salieron de esta capital para dicho punto.

Nuestros paisanos han obtenido un buen éxito en sus bailes andaluces, y según dicen periódicos como The Daily Telegraph y The Westminster Gasett (sic), el número español constituye un poderoso atractivo en el programa para los espectadores, que diariamente acuden a aplaudir a las parejas de baile.

Las seguidillas, peteneras y boleras proporcionan a las lindas muchachas ovaciones, y los números de bandurrias y guitarras no son menos celebrados.

El maestro Otero y las muchachas que forman el grupo están haciendo una buena temporada que ha de darles excelente resultado, lo que celebramos” (El Liberal, 6-6-1911) (4).

María Montero (The New York Sun, 17-5-1928)

María Montero (The New York Sun, 17-5-1928)

La conquista de Madrid

En febrero de 1918 volvemos a tener noticias de María. La bailaora regresa a Sevilla tras actuar “con brillante éxito en el Cinema Francés de Tánger”, donde “hizo tal furor, no sólo por su arte, sino por sus ‘jechuras’, que todos temían que Mariquita se hiciera ‘tangerina’ para siempre” (El Guadalete, 22-2-1918).

Dos meses más tarde, la Montero debuta en el Teatro Romea de Madrid, junto a un elenco de variedades en el que también figuran la bailarina Pepita Robles y la bailaora La Checa, que actúa acompañada a la guitarra por Ramón Montoya. Las críticas no pueden ser más favorables:

“Con gran éxito debutó en este teatro la bellísima María Montero, de distinguida familia. El baile flamenco, que constituye su especialidad, es dignificado por esta amena artista, a quien esperan triunfos continuados.

Su elegancia y dominio en el baile son admirados todas las noches por el público” (Heraldo de Madrid, 22-4-1918).

“Debutaron María Montero, bailarina de excepcionales condiciones, las que son apreciadas por el público que tributa estruendosos aplausos” (Eco Artístico, 25-4-1918).

“… María Montero […] ha presentado un magnífico repertorio de bailes, con los que ha obtenido un éxito clamoroso” (Eco Artístico, 5-5-1918).

Durante los meses de verano, la sevillana realiza “una provechosa y brillante tournée por provincias” (Eco Artístico, 5-10-1918), y en noviembre regresa al Teatro RomeaMaría Montero, notable bailarina, que con su arte exquisito, ha obtenido un merecidísimo éxito” (Eco Artístico, 25-11-1918).

En esta ocasión, comparte cartel con la cancionista Lorenza Córdoba, la bailarina La Joyita, los acróbatas The Onoto Brothers, la cancionista Emilia Navarro y la polifacética Encarnación López, La Argentinita.

Unas semanas más tarde, la sevillana se presenta en el Trianón Palace, donde realiza una “magnífica actuación” (Eco Artístico, 25-12-1918). Completan el elenco los excéntricos Los Pitters, las bailarinas Luisa de Lerma y Carmen Salom, Julia Ortiz y el Trío Lara.

Rumbo al nuevo mundo

Tras triunfar en Madrid, la discípula de Otero emprende una nueva aventura allende los mares, junto a la compañía de comedias de Fernando Porredón. En diciembre de 1918, el grupo embarca en el puerto de Cádiz con destino a La Habana para actuar en el Teatro Nacional de la capital de Cuba, donde obtienen “un auténtico ‘succées’ (sic) artístico” (El Pueblo, 6-2-1919).

María Montero (La Nación´, 4-6-1928)

María Montero (La Nación, 4-6-1928)

Unas semanas más tarde, la troupe viaja a México. El 19 de febrero debutan en el Teatro Arbeu de la capital, donde llevan a escena obras como Las de Caín, La alegría de vivir, El cuarto creciente, Tortosa y Soler, Nicolás, Mister Beberly, La fórmula 3 K 3, o Genio y figura. Cada día se ofrecen varias funciones, todas con gran éxito. En los fines de fiesta actúan la bailaora María Montero, las cancionistas Gloria Gil Rey y Pilar del Monte, el cantaor y guitarrista Telesforo del Campo, y la bailarina La Corralito.

NOTAS:

(1) Texto reproducido por José Manuel Gamboa en su obra ¡En er mundo! De cómo Nueva York le mangó a París la idea moderna del flamenco, Sevilla, Athenaica, 2016, p.360.

(2) Texto reproducido por José Luis Ortiz Nuevo en su obra Coraje. Del Maestro Otero y su paso por el baile, Sevilla, Libros con Duende, 2012.

(3) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(4) Texto reproducido por José Luis Ortiz Nuevo en su obra Coraje. Del Maestro Otero y su paso por el baile, Sevilla, Libros con Duende, 2012.

 


Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (y V)

En febrero de 1895, se anuncia en el Olympia de París “la troupe del famoso capitán Chivo, cuyas estrellas son Lola y Juanita Bernal” (Le Figaro, 16-2-1895) (1). ¿Iría Soledad con ellos? Donde sí localizamos a la joven bailaora es en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, en mayo de 1896, junto a su hermana Matilde:

Zarzuela.- […] Debut de las celebradas bailarinas del género andaluz Srtas. Soledad y Matilde Hace.- Los Isidros.- Sevillanas, por las Srtas. Hace.- El lucero del alba y el Olé y peteneras por las señoritas Soledad y Matilde Hace.- El gaitero” (La Correspondencia de España, 22-5-1896). (2)

“El sábado en segunda y tercera sección, debutarán en el teatro de la Zarzuela las celebradas bailarinas del género andaluz, señoritas Soledad y Matilde Hace, que tan extraordinariamente han llamado la atención en París y San Petersburgo” (La Correspondencia de España, 22-5-1896).

¿Soledad Arce?

¿Soledad Arce? (3)

Algunos datos sobre la trayectoria artística de Soledad

Las dos hermanas cosechan abundantes aplausos bailando el ole y las peteneras, entre otros números. La prensa de nuestro país también hace referencia al acontecimiento que ha marcado la vida personal y profesional de Soledad, su famoso secuestro, y ofrece algunos datos sobre la carrera artística de la joven:

“El teatro de la Zarzuela estaba anoche lleno. Tan extraordinaria concurrencia justificaba el debut de las bellas y simpáticas bailadoras, precedidas de gran fama, Soledad y Matilde Hace, que en París y en Rusia han ganado aplausos sin tasa.

En el intermedio del segundo al tercer acto hicieron su presentación ante el público, bailando ‘sevillanas’ con tal gracia, donosura, gentileza y estilo, que tuvieron que repetirlas tres o cuatro veces entre los bravos y las aclamaciones del auditorio.

En el intermedio de la tercera a la cuarta pieza se repitió el espectáculo, pero es en forma nueva. Bailó Soledad el ‘Ole’, y consiguió una estrepitosa ovación. Su hermana Matilde bailó ‘Peteneras’ con igual éxito.

Y ante las instancias muy reiteradas y entusiastas del público, hubieron de repetir ambas todos los números” (El Liberal, 24-5-1896).

“… Soledad Hace, en unión de su hermana Matilde, regresó a Sevilla y luego vino a Madrid, donde han sido contratadas las dos hermanas para bailar en el Teatro de la Zarzuela.

… Las chicas en el ¡ole!, peteneras y sevillanas se traen mucha sal y bailan con requetemuchísima sandunga.

Soledad, especialmente, es una moza que hace honor a la belleza y gracia andaluzas y con unos sacais que dicen más que todos los discursos de Demóstenes y de Cicerón.

Las sevillanas que bailan Soledad y Matilde, si bien no son del género fino y elegante que con su acostumbrado donaire bordan más que bailan las hijas de Sevilla, en cambio tienen ciertas figuras y movimientos cadenciosos que encantan y que hacen prorrumpir al más apático en un ¡Viva tu mare!

Ambas chicas lucen riquísimas alhajas. Soledad la gitana ha sido la contrincante de la bella Otero” (La Correspondencia de España, 23-5-1895).

Soledad (Beauchy, década de 1880)

Soledad (Beauchy, década de 1880) (4)

De nuevo por los teatros europeos

En julio de 1897, Soledad regresa a París, para presentarse en el Olympia junto a una compañía en la que también figura la Bella Guerrero:

“El espectáculo actual del Olympia es tan atractivo que el ayuntamiento de París ha solicitado al Sr. de Lagoanère que ofrezca el 14 de julio una matiné especial para los niños de los colegios. Estos aplaudirán, entre otras atracciones, Un Déjeuner sur l’herbe, el encantador ballet-opereta de los Sres. Bénédite y Missa, […] y después el Flower Ballet, la diversión de moda, los Bailes españoles de la bella Guerrero, Soledad y su compañía, y los Batignolles” (La Justice, 12-7-1897).

En julio de 1898 encontramos de nuevo a Soledad Arce en Madrid. La artista sevillana participa en la pantomima ‘La Feria de Sevilla’, que se representa en el Circo de Colón:

“Anoche se celebró la inauguración de la segunda temporada en el Circo de Colón, con asistencia de numeroso público.

… La pantomima ‘La Feria de Sevilla’, en la cual toman parte la banda del regimiento de Cuenca, una orquesta de bandurrias y guitarras, numerosos coros y un brillante cuadro de baile, obtuvo un gran éxito.

El cantaor Revuelta y las notables bailarinas Emilia García y Soledad Arce fueron objeto de grandes ovaciones.

El espectáculo terminó con el baile de la jota por toda la compañía y la lidia de un becerro bravo, que resultó muy divertida” (La Época, 17-7-1898).

Soledad como personaje de ficción

Hasta aquí hemos podido llegar siguiendo la pista de Soledad Arce por las hemerotecas europeas. Cerramos esta serie de artículos con la reproducción de un fragmento de la novela Sangre y arena (1898), de Vicente Blasco Ibáñez, a cuyas páginas se asoma de manera puntual el Capitán El Chivo, que cada año regresaba a Sevilla en Semana Santa para ponerse al frente de los Armados de la Macarena.

Cartel de "El rapto de Toledad"

Cartel de la obra «El rapto de Soledad»

No cabe duda de que el novelista valenciano debía de conocer la historia de esta familia, pues tanto el dato de la vinculación de José Arce a la cofradía de San Gil como las referencias a sus hijas y a su estancia en París se pueden documentar acudiendo a la prensa de la época:

“… Era el capitán Chivo, un gitano cantaor que había llegado por la mañana del mismísimo París, fiel a la disciplina militar, para ponerse al frente de sus soldados.

Faltar a este llamamiento del deber era renunciar al título de capitán que ostentaba el Chivo en todos los carteles de los music-halls de París donde cantaba y bailaba con sus hijas. Eran éstas a modo de graciosas lagartijas, de donosos movimientos, grandes ojos, una delgadez algo subida de color y una diabólica movilidad que trastornaba a los hombres. La mayor había hecho una gran fortuna fugándose con un príncipe ruso, y los periódicos de París hablaron varios días de la desesperación del ‘bravo oficial del ejército español’, que deseaba matar, vengando su honor, y hasta le compararon con Don Quijote. En un teatro del Bulevar habían dado una opereta sobre el rapto de la gitana, con bailes de toreros, coros de frailes y demás escenas de exacto colorido local. El Chivo acabó por transigir con este yerno de la mano izquierda, admitiendo sus indemnizaciones, y siguió bailando en París con las niñas, en espera de otro ruso…

Al aproximarse la Semana Santa, el capitán Chivo no podía soportar su alejamiento de Sevilla, y se despedía de las hijas con un gesto de padre intransigente y severo.

– Niñas: me voy. A ve si son güenas ustés. Que haiga formaliá y desensia… La compañía me espera. ¿Qué diría si fartase su capitán?…

Y empredía el viaje de París a Sevilla, pensando con orgullo en su padre y sus abuelos, que habían sido capitanes de los ‘judíos’ de la Macarena…”.

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) El apellido de Matilde y Soledad aparece en algunos documentos como Arce y en otros como Hace o Hase.

(3) En la Bibliothèque Nationale de France se conservan varias fotografías de esta artista, llamada Soledad. ¿Se tratará de Soledad Arce?

(4) En la Biblioteca Nacional de España se conservan una fotografías tomadas por Beauchy en Sevilla a la gitana Soledad en la década de 1880. ¿Se trataría de Soledad Arce?


Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (IV)

En mayo de 1891 vuelve a actuar en París, concretamente en las Montagnes Russes, “la compañía de las ‘Gitanas de Granada’, con la famosa ‘Macarrona’, bajo la dirección del capitán Chivo” (Le Matin, 15-1-1891) (1). Sin embargo, la prensa no confirma la presencia de Soledad en dicha troupe.

Las Gitanas en la Exposición de París (Le Monde Illustré, 31-8-1889)

Las Gitanas en la Exposición de París (Le Monde Illustré, 31-8-1889)

Matilde Arce, una artista de fama internacional

Tampoco la menciona el diario La Palma cuando informa sobre la presentación de su hermana Matilde en el Teatro Cómico de Cádiz, en octubre de ese mismo año. La artista sevillana forma parte del cuerpo de baile de la obra Viva mi niña. El citado rotativo ofrece interesantes datos sobre su carrera profesional:

“En el cuerpo coreográfico que ameniza los espectáculos figuran dos boleras muy simpáticas y notables llamadas Matilde Hace y Aurora Solís

La primera es sevillana pura. Figura de primera bailarina en la troupe del Sr. Guerrero. A la edad de cuatro años ya bailaba que era un primor. Desde entonces a hoy (catorce años de incesante trabajo) ha figurado en primera línea en compañías de baile. No se limita a España su campo de acción. La capital de Francia, la de Rusia, y de Finlandia, han visto pasar por las escenas de sus teatros, las correctas formas de Matilde y han aplaudido el estilo de sus movimientos especialísimos en el género flamenco.

En el Palais des enfants du Grand Théâtre Français y en el Théâtre des Variétés de París ha trabajado con éxito cuando la última Exposición del 89. La subida a la torre Eiffel no costó a nuestra compatriota un céntimo. Sus gracias y sus simpatías le abrieron camino gratis para gozar de aquella grandiosidad. Tan conocida era del público parisien.

El año siguiente bailó en el teatro de Arcadia y en el Circo Coniselli de San Petersburgo.

En Moscow acutó en el Circo Salanmonski.

En Finlandia es conocida en Helsingstor…

Nuestro público la aplaude estrepitosamente en las peteneras. Le (sic) jalea de un modo magistral. También forma parte del coro.

Olé, por Matilde” (La Palma, 20-10-1891).

Cartel del Salón Filarmónico de Sevilla, en el que anuncia Matilde Arce (en torno a 1902)

Cartel del Salón Filarmónico de Sevilla, en el que anuncia Matilde Arce (en torno a 1902)

¿Qué ha sido de Soledad?

Durante el año 1892, El Chivo y sus gitanas viajan por distintos países europeos. No sabemos si Soledad les acompaña. En el mes de enero, la troupe actúa en dos salas parisinas: Vieille Amérique y Eden-Théâtre. A pesar del tiempo transcurrido, la prensa aún recuerda el rapto de la joven bailarina. Diversos medios lamentan su ausencia de la joven, e incluso hay alguno que afirma que “el capitán ‘Chivo’ ya no quiere dejar aparecer a su hija en público para no ser acusado de traficar con su ‘deshonor’” (La Justice, 6-2-1892).

“La compañía de ‘El Capitán Chivo’, que obtuvo un éxito tan sorprendente en la Exposición de 1889, ha debutado en la Vieille Amérique, donde ha encontrado el mismo entusiasmo” (L’Europe Artiste, 10-1-1892).

“Hoy, en el Eden-Théâtre, tercer ‘viernes’ de la Exposición Mundana. Matiné a las dos y, en el programa, la familia Chivo, que dio que hablar a la crónica de la Exposición Universal por la desaparición de una de sus bailarinas, Soledad” (Le Matin, 29-1-1892).

Durante el mes de abril, la troupe se presenta en el Établissement Ronacher de Viena:

“Una compañía de andaluces bajo la dirección del Capitán Chivo está haciendo en este momento una gira por el continente. El Capitán Chivo ha anunciado una legión de gitanas españolas, que ejecutan bailes y cantos nacionales ataviadas con vistosos trajes. La primera bailarina de la compañía es de una extraordinaria belleza” (Neue Freie Presse, 6-4-1892).

“Los bailarines andaluces bajo la dirección del Capitán Chivo despiertan un gran interés y la guapa señora Concha, así como la pequeña y graciosa Mercedes (3), son cada día frenéticamente aplaudidas” (Die Presse, 10-4-1892).

¿Soledad Arce? (Bibliothèque Nationale de France)

¿Soledad Arce? (Bibliothèque Nationale de France) (4)

Soledad, de nuevo en París

En 1893, volvemos a encontrar a Soledad en la capital francesa. En enero, la joven actúa junto a La Macarrona en el Casino de París y a partir del mes de abril se la puede admirar en distintas salas, como el Hotel Continental, Olympia o Ba-ta-Clan:

“La Macarrona y Soledad, las reinas de las gitanas y su compañía, que fueron tan famosas en el teatro de la Exposición de 1889, contratadas por el profesor de mandolina y guitarra Sr. Agos Boské, por cuenta del Casino de París, debutarán el próximo sábado en la gran fiesta de la noche” (La Justice, 11-1-1893).

“El próximo martes tendrá lugar en el Hotel Continental, bajo la presidencia de Mme. Marie Laurent, el baile del Orfanato de las Artes.

… 1º. El Ole, baile español, por Soledad y su troupe” (Le Journal des Débats Politiques et Littéraires, 9-4-1893).

“INAUGURACIÓN DE L’OLYMPIA

… Entre otros números aplaudidos, citemos […] a Soledad y su troupe” (L’Écho de París, 12-4-1893).

“[Ba-ta-Clan] Mañana domingo […] debut de Soledad y su compañía española de doce personas” (Le Petit Journal, 20-5-1893).

“Todas las atracciones del día en Ba-ta-Clan: […] España está representada por Soledad y su compañía, que ha sembrado el vértigo entre el público” (Le Petit Journal, 25-5-1893).

“[Olympia] … Soledad y su compañía también son elementos de éxito para este establecimiento” (Le Constitutionnel, 25-8-1893).

Cinco años después del secuestro de Soledad, el caso todavía sigue vivo en la memoria del público francés, hasta el punto de servir de inspiración a una opereta, firmada por Carré y Audran, y titulada El rapto de Soledad. La obra es estrenada en el Théâtre des Bouffes Parisiens en octubre de 1894, con Mme. Simon-Girard y Germaine Gallois en los papeles protagonistas, y comienza después una gira por distintos teatros europeos.

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) El apellido de Matilde y Soledad aparece en algunos documentos como Arce y en otros como Hace o Hase.

(3) Puede tratarse de Mercedes Arce, una de las hijas de El Chivo, nacida en torno a 1881.

(4) En la Bibliothèque Nationale de France se conservan varias fotografías de esta artista, llamada Soledad. ¿Se tratará de Soledad Arce?