Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Trinitaria en tierras americanas (I)

La comedia lírica La copla Andaluza, de Antonio Quintero y Pascual Guillén, constituyó uno de los grandes éxitos teatrales del año 1929. Consistía en una sucesión de cuadros de costumbres populares en los que la acción dramática compartía protagonismo con el cante y el baile flamenco. En consonancia con los gustos de la época, en el libreto destacaban de manera especial los fandanguillos que, dichos en competencia entre distintos cantaores, constituían uno de los grandes atractivos del espectáculo.

El empresario y agente teatral Julio Pradera

El empresario y agente teatral Julio Pradera

Tras su estreno en Madrid, distintas compañías de artistas se repartieron la exclusiva para representar la obra por toda la geografía española. Desde finales de marzo, una troupe encabezada por el actor Vicente Mauri la llevó a escena en el coliseo Reina Victoria de Barcelona, y también ofreció varias funciones en el Teatro Principal de Gracia y en el Pueblo Español de Montjuic.

Alentado por el éxito obtenido en la capital catalana, el empresario y agente artístico Julio Pradera consiguió la exclusiva para representar La copla andaluza en el Teatro Avenida de Buenos Aires, y en el mes de julio viajó a Argentina acompañado por Mauri, que ejercería como director, y por un grupo de artistas flamencos que ya habían formado parte del elenco de la obra: los cantaores Jesús Perosanz –estrella principal del reparto en el Teatro Pavón de Madrid–, el Chato de Valencia, el Niño de Caravaca y Encarnación Cabello ‘la Trinitaria’, y el tocaor Alfonso Aguilera.

Procedente de la Ciudad Condal, el grupo arribó al puerto de Buenos Aires el 24 de julio a bordo del vapor Reina Victoria Eugenia y unos días más tarde visitó la redacción del diario Crítica para hacer promoción del espectáculo. Vicente Mauri, muy optimista, afirmó tener “una fe ciega en el éxito que ha de alcanzar […] ‘La Copla Andaluza’”, y alabó las virtudes de la obra y de su cuadro flamenco:

“Esto es, a mi juicio el éxito del espectáculo […], cuyos autores han sabido exponer en varios cuadros luminosamente típicos andaluces, en una comedia sentimental y agradable los diversos estados de ánimo de los ‘cantaores’ en toda su vigorosa plenitud… Y ahora respecto a los intérpretes […], ¿qué puede decirse?… Que Perosanz es uno de los ‘cantaores’ más cotizados y fue quien estrenó y mantuvo el éxito de los cinco meses en Madrid, afirmándolo de modo terminante en Barcelona; lo mismo puedo decir de Chato de Valencia, de la Trinitaria, del Niño de Caravaca y de Aguilera, quienes […] lograron el triunfo en Barcelona y Valencia, y aquí espero sean todos ellos la base fundamental de nuestro éxito” (Mauri, Crítica, 28-7-1929).

Teresa Serrador y Juan Catalá en La copla andaluza (Crítica, 3-8-1929).

Teresa Serrador y Juan Catalá en La copla andaluza (Crítica, 3-8-1929).

Asimismo, los artistas flamencos también tuvieron la oportunidad de manifestar sus impresiones sobre la obra, en una charla que también tuvo sus momentos de hilaridad:

“Los ‘cantaores’ que acompañan a Mauri en su visita a nuestra casa, asisten silenciosos y atentos a la conversación de su director, quien a su vez les invita a intervenir en la charla. Son todos ellos jóvenes, mozos ‘bien plantados’, en cuyo aspecto e indumentaria se adivina al ‘cantaor de tronío’ que cobra muchos duros en pago de su arte.

Rompe el silencio Jesús Perosanz, el más famoso actualmente en la península y dice:
– Desde que se estrenó la copla en Madrid mi nombre adquirió aún mayor popularidad y se debe esto a la empresa que puso frente a mí a los ‘cantaores’ más cotizados en España, pero en cuestión de 15 días tenía que renovar el rival. Yo ‘lo jasía porvo’… y venga otro y lo mismo. No digo esto pá darme importancia, sino porque es una verdá más clara que er só… Yo estrené en Madrid ‘La Copla Andaluza’ y… ná… casi seis meses de ‘cante’ y siempre me tocaron las palmas… Y en Barcelona igual y aquí… ¿Dígame usté, gusta aquí el canto flamenco?… Yo creo que sí… Y además nosotros lo hacemos como para que guste. No somos los ‘cantaores’ de café, no usamos la clásica ‘varita’, intervenimos en la comedia como los actores, pero nuestra actuación no está basada en el diálogo, sino en la canción que ponemos como una nota alegre y española en la monotonía de las conversaciones. Me parece que si en el mundo nos dijéramos cantando todas las cosas, viviríamos tós más alegres… ¿No le parece amigo?

– Yo opino que el Perosanz tié razón – agrega el Chato de Valencia. – Y aunque yo no tuve la suerte de estrenar en Madrid La Copla Andaluza, le he tomao un cariño mu grande… Es una comedia agradecida, pa tos. Pa los cómicos y pa nosotros y pa la empresa que se jarta de ganá biyetes… Me acuerdo de cuando la hacíamos en Barcelona… usted no se puen figurar de qué manera, se entusiasmaba la gente… y aquí será igual… es una obra que tendrá éxito hasta en el Japón!… ¿Iremos al Japón señó Mauri?…

Encarnación Cabello, la Trinitaria (Crítica, 3-8-1929).

Encarnación Cabello, la Trinitaria (Crítica, 3-8-1929).

– Vamos ‘chalao’ – dice el Niño de Caravaca. – Toavía no t’as enterao de que en el Japón no hablan como nosotros… ¡Le digo a usté!… yo no sé porque (sic) no sos ilustráis pa salí de viaje…

La Trinitaria, cantaora famosa, se halla presente, ríe sanamente con las ocurrencias de sus compañeros y en un aparte nos dice:
– Ustés no saben lo que son estos… Tien la mar de gracia y ahora no tanta porque desde que salieron de España están tó asutaíllos…
– Y usted, señora, ¿interviene en La Copla Andaluza?…
– Vaya, no… yo canto la ‘saeta’ y también hago algo en el cuadro gitano… Ya verá cómo se entusiasma er público…

El cronista complacido con la pintoresca conversación de los visitantes aventura nuevas preguntas sobre las aficiones de cada uno de ellos, pero al iniciar el nuevo giro de la conversación Aguilera hace un oportuno chiste, espontáneo, graciosísimo: Preguntamos al Niño de Caravaca:
–Díganos. ¿Si usted no fuera ‘cantaor’ qué haría?…
–Pue, no comé – agrega rápido el tocador Aguilera, antes de que el ‘cantaor’ tuviera tiempo para satisfacer nuestra pregunta.
Aguilera, el guitarrista malagueño, nos cortó la animada tertulia con su ‘gorpe’ oportuno… después de una salida tan ‘flamenca’, basta” (Crítica, 28-7-1929).

Jesús Perosanz (Crítica, 4-10-1929)

Jesús Perosanz (Crítica, 4-10-1929)

La compañía debutó el dos de agosto en el Teatro Avenida, con un reparto integrado por Vicente Mauri, Teresa Serrador, Juan Catalá, Juan Carmona, Rafael Catalán, José Palmada, Rafael Gallego, Luz Barrilaro, Emilia Romré, Julia Palmada, María Monterde, Luis Argudín y Guillermo Amodeo, además de los mencionados artistas flamencos, que fueron “ovacionados calurosamente” por “un público entusiasta en extremo”.

“Cómo sería el entusiasmo del auditorio que el director, Vicente Mauri, se vio obligado a hacer una advertencia, indicando, de modo muy respetuoso a los espectadores, que se abstuvieran en sus manifestaciones, con el fin de que la letra de las coplas pudiera llegar hasta el auditorio, por ser necesario para seguir la ilación de la comedia” (Crítica, 3-8-1929).

Al decir de la crítica, el éxito de la obra se debió tanto a la habilidad de los autores –que “han recurrido al ‘cante jondo’ presentándolo hábilmente intercalado en la acción de la obra, han presentado algunos cuadros diversos, de colorido algunos, de emoción otros y como eje intercalan un asunto de amores que finaliza con la reconciliación y el perdón en una escena efectista”– como al buen hacer de los cantaores, especialmente de Perosanz, “‘cantaor’ de brío, con temperamento, con voz formidable de tenor lírico y estilo moderno”, que desempeñó el papel protagonista. “A su lado actuaron […] ‘Chato de Valencia’, cantaor de estirpe gitana, de voz potente y estilo admirable, ‘Niño de Caravaca’ que obtuvo un éxito descollante y ‘La Trinitaria’, cantaora de estilo propio que contribuyó al clamoroso suceso obtenido” (ibidem).

El Chato de Valencia (Crítica, 20-9-1929).

El Chato de Valencia (Crítica, 20-9-1929).

También pusieron su granito de arena el cuadro de baile, que interpretó la zambra gitana en el segundo acto, y los artífices de la escenografía:

“Las bailaoras desconocen, seguramente, los usos y costumbres de las ‘cañís’ de raza y por lo tanto nos prestaron una arbitraria y caprichosa evocación de los bailes habituales entre la gitanería. Lucieron una indumentaria más apropiada para un cuadro bataclanesco que para una cueva del Albaicín, pero a pesar de ello, fueron aplaudidas.

Muy adecuada la presentación escénica. Decorados de gran visualidad y dos cuadros de interés y emoción en los que aparecen las imágenes del ‘Jesús del Gran Poder’ y ‘La Virgen de la Merced’, patrona de Córdoba, merecen especial atención” (ibidem).

En ese mismo número, el diario Crítica publicó una fotografía de Encarnación Cabello con el siguiente pie: “La Trinitaria, ‘cantaora’ flamenca que anoche obtuvo un gran éxito”.


Categoría: Cantaora

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