Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Teresita España, guitarrista, artista flamenca y estrella de varietés (III)

En agosto de 1919, La Acción anuncia con entusiasmo el espectáculo de variedades del Club Parisiana, en el que llama la atención una artista en particular:

“El espectáculo de ‘varietés’ que se celebra en el teatro de verano resulta amenísimo e interesante, por integrarlo un grupo de artistas a cuál más lindas y elegantes.

Desde el próximo jueves, día 7, se verá avalorado con la presentación de una artista tan celebrada y encantadora como es Teresita España. La saladísima cancionista andaluza a la guitarra y orquesta. Las muchas simpatías con que cuenta, hará (sic) que su presentación constituya un verdadero acontecimiento” (5-8-1919).

Teresita España (Mundo Gráfico, 30-3-1921)

Teresita España (Mundo Gráfico, 30-3-1921)

Teresita, cada vez más flamenca y más artista

En ese mismo club tiene lugar la verbena de la Asociación de la Prensa, en la que Teresa destaca sobre las demás artistas con su “cante jondo” (La Época, 10-8-1919). La sevillana, “que en el género flamenco, que interpreta acompañada a la guitarra, levanta en alto a los espectadores” (Eco Artístico, 15-8-1919), debe prolongar sus actuaciones durante varias semanas, dada la gran aceptación obtenida:

“En el lindo teatro de este precioso parque continúa el éxito extraordinario de la saladísima cancionista Teresita España, que a petición del público, entre el que cuenta con innumerables simpatías, le ha sido prorrogado por segunda vez el contrato.

Su despedida se realizará definitivamente el próximo miércoles, y en estos últimos días la famosa estrella, gloria de la tierra andaluza, interpretará su repertorio más nuevo y escogido” (La Correspondencia de España, 1-9-1919).

Tras debutar en Granada, en el mes de octubre la artista regresa a las tablas del Parisiana. Allí vuelve a disfrutar del favor del público y de la prensa, que continúa dedicándole alabanzas como la siguiente:

“De Teresita España no es necesario hacer elogios, porque es hoy día la artista favorita del público madrileño. Teresita España, símbolo de la ardiente Andalucía, cantará a la guitarra como sólo ella sabe cantar y vestirá a la pintoresca manera de las heroínas de Próspero Merimée” (ABC, 17-9-1919).

“Continúan las aclamaciones sin cuento […]; Teresita España, una de las mejores canzonetistas a orquesta y guitarra, con facultades y estilo, y por consiguiente, estruendosamente ovacionada” (Eco Artístico, 19-10-1919).

“También es aclamada Teresita España, que tanto a la orquesta como a la guitarra demuestra sus facultades” (La Acción, 18-11-1919).

Teresita España (Nuevo Mundo,  6-2-1920)

Teresita España (Nuevo Mundo, 6-2-1920)

A finales de diciembre, la artista sevillana participa con gran éxito en una fiesta del Círculo de la Unión Mercantil que se celebra en el Hotel Ritz. Unas semanas más tarde, la revista Nuevo Mundo publica una fotografía de Teresita España, acompañada de la partitura y la letra de una de sus canciones, que dice así:

MI GUITARRA

(Letra de Arturo Leyra y Eugenio Aceves, música de Emilio Acevedo)
I
Cuando toco la guitarra
pongo en ella mi ilusión;
según la cuerda que toco
así siente el corazón.
En mi mano la guitarra
es alegre y soñadora:
cuando estoy alegre, ríe,
y si estoy triste, hasta llora.

REFRÁN
¡Mi guitarra!… ¡Mi guitarra!…
¡Eres tú mi vida entera!
¡Mi guitarra!… ¡Mi guitarra!…
¡Sólo pido que me entierren
con ella cuando yo muera!

II
Para expresar mis amores
la guitarra me ayudó,
porque empezó a hacer primores
y al que quise, conquistó.
Y es que a sus cuerdas vibrando
imprimió tal sentimiento,
que ella misma se asombraba,
y es que mi alma estaba dentro.

III
En las penas y dolores
fue la que me acompañó,
y la única en el mundo
que a mí no me traicionó.
Y tengo la certidumbre
de que cuando yo me muera,
sus notas serán lamentos
que esparcirá por la tierra.

Excelente guitarrista y artista de postín

En febrero de 1920, se anuncia el debut de Teresita España en el Edén Concert de Barcelona, junto a todo un elenco de artistas de variedades. En esta ocasión, la prensa hace hincapié en la faceta de la sevillana como “estupenda guitarrista” (La Correspondencia de España, 11-2-1920) y como “concertista de guitarra” (Eco Artístico, 16-2-1920).

Teresita España (Muchas Gracias, 29-3-1924)

Teresita España (Muchas Gracias, 29-3-1924)

En el mes de marzo, “La voz de su amo” promociona un nuevo disco de cuplés de Teresita España, que sigue cosechando éxitos en distintos lugares, como Logroño, Huesca o su adorada Sevilla. En esta última ciudad, durante sus actuaciones en el Salón Imperial, “la notabilísima estrella del cuplé […] es muy aplaudida todas las noches en todos sus números y […] toca la guitarra como los propios ángeles” (Eco Artístico, 15-4-1920).

Asimismo, aprovechando su estancia en la capital andaluza, Teresa participa en dos fiestas que reúnen a lo más granado de la aristocracia sevillana y en las que incluso están presentes los reyes de España. La primera se celebra en el palacio de los marqueses de Yanduri y la segunda en el de las Dueñas. El cuadro artístico lo forman, entre otras figuras, la Niña de los Peines, el maestro Otero y Teresita España, que, según la prensa, es elogiada por Alfonso XIII. Así lo relata La Correspondencia de España, que ensalza las virtudes de quien ya se ha convertido en toda una estrella:

“Mientras que es frecuente que salgan de Andalucía las más notables bailarinas, son pocas las que cantando llegan a la categoría de ‘estrella’. Tal vez el deseo de ampliar el repertorio y salirse del canto andaluz, que llevan en su alma, perjudique a las artistas de aquella tierra del Sol, del vino y de la alegría.

Teresita España no ha querido dejar de expresar lo que con sus sentimientos está más conforme y canta, canta las pasiones, los amores, las tristezas, con las melodías populares de Andalucía. Por eso ha sido seguramente su carrera artística una serie de éxitos no interrumpida, que la han colocado en la envidiable categoría de primera figura.

Teresita España (Mundo Gráfico, 16-3-1927)

Teresita España (Mundo Gráfico, 16-3-1927)

Es joven, bella de rostro y de expresivos ojos, arrogante y de figura distinguida, lo que, unido a su arte y su voz, hace que se apodere de los públicos, llegando el entusiasmo a culminar cuando canta acompañándose de la guitarra.

Recientemente, y con ocasión de actuar en Sevilla, lució su arte en dos fiestas, una en el palacio de Llandeni (sic) y otra en el de las Dueñas, trabajando ante los Reyes Don Alfonso y Doña Victoria y de la Emperatriz Eugenia.

Cuentan que los Reyes hicieron que les fuese presentada Teresita España, y al felicitarla dijo el Rey que había sido lo más castizo de la fiesta.

La frase del Rey de España, el más madrileño de los madrileños, es la condensación del arte de esta hermosa cantadora andaluza. Su arte es lo más castizo, es el alma de la Andalucía, perfumada del ambiente de poesía, de amores y de pasiones hondamente sentidas” (15-8-1920).


Teresita España, guitarrista, artista flamenca y estrella de varietés (II)

En enero de 1918, Teresita España regresa a Madrid, “después de haber obtenido ruidosos triunfos en Portugal, Barcelona y Valencia” (Eco Artístico, 25-1-1918). En esta ocasión, la artista comparte cartel nada menos que con Pastora Imperio, que lleva a escena la obra Zinela-Cayí. Sin embargo, ni una estrella de ese calibre puede hacer sombra a Teresa, que vuelve a brillar en el Romea:

“Además de ‘Zinela-Cayí’ completaron el programa varios números de ‘varietés’, todos admirables […]. Uno sobre todos llamó la atención; era un debut que el público esperaba con ansia, pues no era ésta la primera vez que se aplaudía en Romea. Se trataba de Teresita España, la gran ‘cantaora’ de aires andaluces; el éxito fue clamoroso, sobre todo en unas canciones en que ella misma se acompaña a la guitarra. La Empresa, en vista del éxito tan enorme de esta sección, tiene decidido darla todas las tardes” (La Acción, 7-2-1918).

Teresita España (El Heraldo de Madrid, 19-9-1921)

Teresita España (El Heraldo de Madrid, 19-9-1921)

“… ante un público selecto, ha tenido lugar el debut de la genial artista Teresita España, ya conocida y admirada por nuestro público.

La bellísima ‘cantaora’ de aires regionales, obtuvo un éxito clamoroso; pero el entusiasmo rayó en locura en unas canciones que ella misma se acompañó con la guitarra.

Nuestra enhorabuena a la reina del cante regional, y a la Empresa por su buen acierto” (El Heraldo Militar, 9-2-1918).

“[En Romea] Siguen: Teresita España, cuyo mayor elogio es decir que le ha sido prorrogado su contrato por un mes. Es a diario ovacionadísima, constituyendo el ‘clou’ del programa” (Eco Artístico, 25-2-1918).

Tras la despedida de Pastora Imperio, su paisana aún permanece varias semanas en el Teatro Romea, donde, lejos de decaer, su éxito es cada vez mayor. Entre las artistas que alternan con ella en estas últimas semanas destacan especialmente La Argentinita, Laura de Santelmo o Eloísa Albéniz.

Romea. En este teatro continúa actuando, con gran éxito, la notable cantante de canciones andaluzas Teresita España, que en los treinta días que viene actuando ha logrado que el público la ovacione con clamorosos aplausos y llamadas a escena.

Anoche cantó a la guitarra, entre otras canciones, Trianerías, El tirintintín y Tientos imperiales, que Teresita titula Yo soy así, causando una verdadera algarabía en el público” (La época, 2-3-1918).

“[En Romea] Continúan: Teresita España, cuyo éxito va en ‘crescendo’, viendo premiado su trabajo con estruendosas ovaciones” (Eco Artístico, 5-3-1918).

Tras conquistar Romea, nueva gira y más elogios

El mismo 9 de marzo, día de su despedida del teatro de la calle Carretas, Teresa también participa en una función a beneficio de las casas de socorro que tiene lugar en el Teatro Español. Sus próximos compromisos la llevarán a Córdoba, Málaga, Santander, de vuelta a Romea y, de nuevo, a tierras portuguesas. Una vez más, la revista Eco Artístico dedica media página a ensalzar las cualidades de esta artista, que se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera:

Anuncio de Teresita España (Eco Artístico, 25-9-1918)

Anuncio de Teresita España (Eco Artístico, 25-9-1918)

“Todos cuantos elogios hayamos de estampar en obsequio de tan celebrada artista, anticipamos que han de resultar pálidos ante la realidad.

Porque Teresita España […] maravilla por las facultades y el estilo con que las interpreta a la guitarra, instrumento que ella domina a maravilla y con el que acompaña todo su selecto repertorio.

Pero no son privativos de Teresita España los cantos regionales a guitarra: también luce su gracia y labor primorosa ejecutando con la orquesta números atrayentes, y en los que derrocha arte, voz y donosura.

Teresita España alcanzó recientemente en Romea, la catedral del género de varietés, para que no se olvide un triunfo colosal y su labor asombró al selecto concurso hasta tal punto que fueron innumerables las peticiones que llegaron a la Empresa para que ésta prorrogase el contrato de la inimitable cancionista.

Y la empresa, cómo no, ofreció a Teresita España una prórroga de un mes en su contrato, prórroga que cumplió con igual resultado, de triunfo en triunfo, y viéndose obligada a repetir en cuantas secciones tomó parte tres y cuatro números más de lo estipulado.

Teresita España […] produce verdadero entusiasmo, y no es posible escucharla sin aplaudirla y ovacionarla con delirio” (15-3-1918).

Una saetera excepcional

A finales de marzo, la artista regresa a su Sevilla natal para vivir la Semana Santa. La prensa se fija en otra de sus facetas más destacadas, la de saetera: “Durante el paso de las Cofradías, las artistas Pastora Imperio, Niña de los Peines, Teresita España y otras cantaron saetas” (La Época, 30-3-1918).

En mayo de 1918, Teresa participa en uno de los principales eventos teatrales de la temporada, la Fiesta del Sainete, organizada por la Asociación de la Prensa en el Teatro Apolo. La artista sevillana toma parte en el fin de fiesta, junto a Olympia D’Avigny, Amalia Isaura, María Esparza y Nati la Bilbainita. El público les regala calurosos aplausos.

Teresita España (Eco Artístico, 25-10-1916)

Teresita España (Eco Artístico, 25-10-1916)

Tras una nueva actuación en el malagueño Teatro Vital Aza, donde alterna con La Argentinita y Lolita Astolfi, Teresita España regresa junto a esta última al Teatro Romea. Como en ocasiones anteriores, la cancionista, “que ha reaparecido más artista, si cabe, que cuando cesó últimamente” (Eco Artístico, 15-6-1918), es muy bien acogida por el público madrileño:

“Vuelve al teatro de sus triunfos con toda la alegría de las hijas del barrio de Triana, y logró en las diversas canciones a la guitarra entusiasmar al público, que la aclamaba como una de las artistas predilectas del coliseo de la calle de Carretas.

Entre las lindas canciones que interpretó, estrenó un tango criollo, titulado El Estribo, que ella ejecutó con singular maestría, y que el público acogió con estruendosos aplausos” (La Época, 6-6-1918).

Entre sus compromisos profesionales, Teresita España encuentra tiempo para mostrar su solidaridad y presidir una mesa petitoria en la fiesta de la flor, con el fin de recaudar fondos contra la tuberculosis.

Nueva gira y grandes éxitos en España y Portugal

Una vez finalizado su contrato en Romea, la artista vuelve a salir de gira por provincias. Eco Artístico nos ofrece información sobre sus próximos destinos:

“La eminente cantante de aires regionales, Teresita España, que tantos aplausos acaba de obtener en el Teatro Romea, de esta corte, ha hecho su debut con extraordinario éxito en Pradera, de Valladolid, de donde marchará a Burgos, Santander, Vigo, San Sebastián y Portugal” (25-6-1918).

Tras su paso por Valladolid, donde son acogidas con “ovaciones unánimes” al final de cada número, Teresa España y Lolita Astolfi siguen cosechando éxitos en Santander, con varios miembros de la familia real entre el público. En agosto, Teresita regresa a la capital portuguesa, esta vez por varios meses. Tanto en el Gran Salón Foz como en el Palace Club, la artista sevillana, convertida en todo un “ídolo”, “obtiene una infinidad de palmas y lauros” (Eco Artístico, 5-12-1918).

Teresita España (La Acción, 1-4-1916)

Teresita España (La Acción, 1-4-1916)

Teresa España da la bienvenida al nuevo año en tierras portuguesas. En febrero de 1919, la artista sevillana, “conocida de todos los públicos por su valía” (Eco Artístico, 5-1-1919), viaja a La Coruña y, posteriormente, a Barcelona, en cuyo Principal Palace comparte cartel con Nati la Bilbainita, entre otras estrellas.

En el mes de mayo, la polifacética artista participa en una nueva edición de la Fiesta del Sainete que tiene lugar en el madrileño Teatro Apolo y vuelve a presentarse con gran éxito en RomeaTeresita España, cada vez más artista y más hermosa. ¡Calculen ustedes cómo estará! ¡Y cantando saetas! ¡Se la comen!” (Eco Artístico, 1-6-1919).

En el coliseo madrileño de la Calle Carretas permanece varias semanas, en las que, además, encuentra tiempo para presentarse en Valencia y Barcelona. En esa época, la prensa también anuncia las “últimas creaciones de Teresita España” (El Sol, 25-5-1919), en forma de discos de gramófono registrados por la casa “La voz de su amo”.


Soledad Miralles, bailaora, torera y gracia en estado puro (II)

En la primavera de 1923, Soledad Miralles -“bailarina de mérito y gran belleza” (La Libertad, 1-4-1923)- viaja a Málaga en varias ocasiones, y actúa durante semanas en el teatro Maravillas de Madrid. En el programa también figura la singular Encarnación López, la Argentinita. En el mes de junio la encontramos también en la capital de España, en el recién inaugurado local Lebasy.

En marzo de 1924,  la artista se presenta en el madrileño Salón Hesperia, donde forma parte de un cartel de lujo, junto a la Niña de los Peines y el guitarrista Habichuela. Poco después debuta en el Teatro Romea.

En junio de ese año, Soledad vuelve a coincidir con Pastora Pavón, esta vez en Granada, donde ambas actúan en una fiesta celebrada en Palacio de Carlos V, coincidiendo con la feria de la ciudad: “En el cuadro andaluz fueron ovacionados La Niña de los Peines, La Finito, las hermanas Gazpachas, la Minerita, el Niño Maceo y Soledad Miralles, acompañada de la rondalla granadina” (La Voz, 23-6-1924).

Soledad Miralles (Estampa,  27-1-1934)                         Soledad Miralles (Estampa, 27-1-1934)

Varios festivales taurinos y una película

Unos días más tarde, la bailaora vuelve a vestirse de amazona, para pedir la llave en la corrida del Montepío de los Toreros. Su aparición en el palco presidencial, junto a otras artistas, resulta ser lo más interesante del festejo, al menos según el cronista, que no escatima en elogios para ensalzar su belleza y su gracia:

“¡Soledad! Llena está de gracia tu figura gentil. Belleza española de figura breve, pie de cenicienta y ojos con fulgores de noche. Tu nombre evoca el ritmo lánguido, hondo y melancólico de una copla que tiene la nostalgia trágica de un amor truncado. Tus ojos traen a nosotros el recuerdo de unos ojos moros vistos a través de un patio andaluz, con encajes de flores, tras el sombrío misterio de una reja sevillana llena de luna y aromada por la fragancia nupcial de los azahares. Ojos que matan cuando no miran y que cuando miran matan. Cuerpo menudo, fino y esbelto como una vara de nardo. Viéndote a caballo, gentil y airosa, te imaginamos envuelta en la caricia sedosa del castizo mantón de flecos […]” (Federico M. Alcázar, El Imparcial, 25-6-1924).

En agosto de ese mismo año encontramos a Soledad de nuevo sobre la arena, esta vez en Córdoba, donde participa en un espectáculo de variedades que se presenta en la Plaza de Toros o Ideal Cinema. La prensa destaca el “gran éxito de la genial bailarina española”, que “es graciosa en escena y baila con sentimiento”, y que “cultiva mejor el género flamenco, al que debe dedicarse por completo, olvidando el baile fino y exquisito” (La Voz, 15-8-1924).

En los años siguientes encontramos escasas referencias periodísticas a Soledad Miralles. En febrero de 1925, El Heraldo de Madrid la sitúa en Caracas (Venezuela), donde pide la llave en una corrida benéfica. Poco después, la polifacética artista debuta como actriz en la película Cabrita que tira al monte, dirigida por Fernando Delgado y basada en la obra homónima de los hermanos Álvarez Quintero. El filme se estrena en abril de 1926, en el madrileño Teatro Cervantes.

Soledad Miralles vestida de corto (Estampa, 16-3-1935)Soledad Miralles vestida de corto (Estampa, 16-3-1935)

Entre 1928 y 1929, Soledad Miralles vuelve a pedir la llave en varios festejos taurinos. Asimismo, como bailaora, participa en distintos espectáculos benéficos que se celebran en Madrid, dos de ellos a favor de la Unión de Artistas Cinematográficos. En esa época, aunque desconocemos la fecha exacta, Soledad Miralles contrae matrimonio con el torero Bernardo Muñoz, “Carnicerito de Málaga”, de quien terminará separándose.

Nuevos éxitos sobre las tablas

En noviembre de 1932, volvemos a encontrar a Soledad en Madrid, donde participa en una función a beneficio de la artista de variedades Olimpia d’Avigny. Unos meses más tarde se presenta en el teatro de Fuencarral y, posteriormente, debuta en el Eslava. Allí, “la inconmensurable bailarina” comparte escenario con el “mago de la guitarra Niño Sabicas” (Heraldo de Madrid, 18-2-1933).

En abril de 1933, Soledad actúa en el Teatro Circo Barcelonés, junto al guitarrista Pepe Hurtado. Dos meses más tarde debuta en el madrileño teatro Romea, en un espectáculo organizado por la famosa cupletista Ofelia de Aragón, que la prensa califica de “exitazo”.

El 29 de junio, la representación del Romea se dedica a Soledad Miralles, quien aprovecha la ocasión para presentar a un jovencísimo Miguel de Molina, que debuta como bailaor. Unos días más tarde, el espectáculo se traslada al teatro de la Zarzuela, donde sigue contando con el favor del público.

Soledad Miralles y Miguel de MolinaSoledad Miralles y Miguel de Molina

En el mes de julio, se celebra una función a beneficio de Ofelia de Aragón, en la que se suma al elenco habitual la Niña de la Puebla. La prensa de la época destaca especialmente la actuación de Soledad:

“Del programa, que obtuvo la más lisonjera acogida, sobresalen la gran bailarina Soledad Miralles, de clásico estilo andaluz […]” (La Voz, 17-8-1933).

“El programa tenía poderosos atractivos, merced a la actuación de Soledad Miralles […] y otros artistas igualmente notables. Muy aplaudidos todos” (Mundo Gráfico, 19-7-1933).

En esa época, Soledad forma pareja artística con Miguel de Molina. Juntos realizan una gira por varias ciudades españolas y portuguesas, con el espectáculo “El testamento gitano”:

“Antes de emprender su turné por provincias y el Extranjero han venido a visitarnos los aplaudidos artistas del baile Soledad Miralles y Miguel de Molina. Ambos artistas, después de hacer varias plazas en España, marcharon a Portugal, donde tienen firmado un ventajoso contrato” (Heraldo de Madrid, 29-7-1933).

En el mes de septiembre, se celebra en Madrid una verbena taurina a beneficio del Montepío del Sindicato de Actores. “Pidieron la llave Antoñita Torres, Soledad Miralles y Conchita Constanzo, quienes lucieron su gallardía y su arte de consumadas caballistas” (La Voz, 9-9-1933).

“¿Qué me dicen ustedes de aquella estampa netamente española que formaban Conchita Consanzo, Soledad Miralles y Antoñita Torres, ‘caballeras‘ en briosos corceles enjaezados?… ¡Encantadora modestia la de este mareante triunvirato!… Pudieron pedir el sol -¿quién, a estar en su mano el concedérselo, se lo hubiese negado?- y limitáronse a pedir la llave de los toriles” (Heraldo de Madrid, 9-9-1933).

Antoñita Torres, Soledad  Miralles y Conchita Constanzo (Mundo Gráfico, 13-9-1933)Antoñita Torres, Soledad Miralles y Conchita Constanzo (Mundo Gráfico, 13-9-1933)

Y Barcelona se rindió a sus pies

En noviembre de 1933 se estrena en el Liceo de Barcelona una nueva versión de La vida breve y El amor brujo de Manuel de Falla, que son llevados a escena por la compañía de Laura de Santelmo. En el reparto figuran, entre otros artistas, Antonio Triana, Miguel de Molina y Soledad Miralles. La obra es muy bien recibida tanto por el público como por la crítica, que ensalza especialmente la labor de la bailaora alicantina-sevillana.

“El maestro Falla dirigió la orquesta y fue objeto de continuas ovaciones por el numeroso y selecto público que llenaba la sala. También fueron ovacionados la notabilísima Laura de Santelmo y su cuadro de baile andaluz, sobre todos Soledad Miralles, la gentil bailarina gitana María Victoria y Miguel Molina, Pilar Córdoba y Conchita Perelló” (Heraldo de Madrid, 5-12-1933).

Sin embargo, el gran éxito de Soledad y los celos de la Santelmo pudieron estar en el origen del incidente protagonizado por ambas, que terminó con buena parte de la compañía en comisaría. Así lo relata la prensa:

“Las revistas y diarios madrileños divulgaron que El amor brujo del Liceo tendría por protagonistas a Laura de Santelmo y a la bellísima Soledad Miralles, doctora en remedios flamencos, autoridad insigne en el arte gitano, con los bailarines Triana y Miguel de Molina, completados por seis bailarinas de estilo andaluz. […]

Todos los artistas fueron muy aplaudidos. Soledad Miralles alcanzó un triunfo personal. ¿Molestó este éxito a Laura de Santelmo? […]

Los bailables de La vida breve, de Falla, al parecer no alcanzaron tanto éxito. […] Aquello contrarió a Laura de Santelmo, de tal forma que, al parecer, dio por terminados los contratos con su compañía, con la cual dícese que ya había convenido una turné por Cataluña.

¡Y aquí fue Troya! Un buen día las huestes gitanas, acaudilladas por Soledad Miralles, se presentaron a las seis de la tarde en el hotel Colón, donde se hospedaba Laura de Santelmo, para expresarla (sic) por medio de un protocolo flamenco el desagrado. […] Sin previo ensayo hubo jipíos y zapatetas, recriminaciones y paraguazos, algo muy típico, en fin.

[…] El alboroto de la gitanería y las imprecaciones de Soledad Miralles hicieron precisa la intervención de unos guardias de Asalto, que condujeron a los beligerantes a la Comisaría en unión de cinco paraguas destrozados” (Heraldo de Madrid, 20-12-1933).

Caricatura de Soledad Miralles en Caricatura de Soledad Miralles en «Momento español» (Heraldo de Madrid, 6-6-1934)

“Incidentes” aparte, tras más de una década sobre las tablas, Soledad Miralles se ha convertido en toda una estrella del baile. Goza de gran popularidad entre el público, y la crítica no se cansa de alabar su calidad artísica. En un reportaje sobre el baile clásico español, publicado en la revista Estampa, Carlos Fortuny se refiere a lo que él denomina decadencia del baile flamenco, provocada por la influencia de las modas extranjeras, y menciona a Soledad Miralles como una de las pocas bailaoras que han permanecido fieles a la esencia de ese arte:

“… en 1925, con el triunfo mundial de Josefina Baker, que impuso la tiranía de sus danzas tropicales y charlestones negroides, las bailarinas españolas empezaron a perder sus entusiasmos flamencos. La moda substituía al ritmo con la contorsión, y a la armoniosa ondulación de la coreografía clásicamente española sucedían espasmos y desarticulaciones. El mal ejemplo cundió, y el baile flamenco entró en una época de decadencia que ha durado hasta 1933. La generalidad de las cultivadoras del arte frívolo se han hecho cosmopolitas, tal vez por comodidad, porque más fácil que bordar un fandanguillo es organizarse un fox-trot a base de patadas, saltitos y ademanes incongruentes. Sólo contadas artistas, por rebeldía o por convicción (quizá por no poder salir de este matiz), han permanecido fieles al género flamenco: Pastora Imperio, Soledad Miralles, Carmen Vargas, Berta Adriani, Pilar Calvo, Lolita Astolfi…

¡Adiós, boleros, fandanguillos, soleares y bulerías! Mas, de improviso, en 1933, el baile flamenco resurge deslumbrante y arrollador, intelectualizado, ofrecido como manjar exquisito y moderno a los paladares finos” (27-1-1934).


La Malena, la elegancia de una bailaora de la vieja escuela (I)

Magdalena Seda Loreto, “La Malena”, nació en Jerez de la Frontera en torno a 1877, en el seno de una familia gitana de gran tradición flamenca. Tuvo como maestra a su tía María la Chorrúa, que destacaba especialmente en el baile por alegrías. De ella aprendió a mover las manos y los brazos con una gracia y un estilo insuperables.

Pronto se trasladó a Sevilla y fijó su residencia en la Alameda de Hércules, que en aquellos años destacaba por ser uno de los espacios más flamencos de la capital andaluza. Allí tuvo como vecina a su paisana y genial artista Juana la Macarrona, la única bailaora de su tiempo capaz de hacerle sombra a La Malena. Según Fernando el de Triana, era difícil elegir a una de las dos:

“Esta célebre bailadora es la que durante muchos años tiene divididas las opiniones sobre cuál es la mejor, si la Macarrona o ella. Por la colocación de sus brazos, y por los majestuosos movimientos de su arrogante figura, llenos de ritmo y de salsa gitana, siempre contó y cuenta con la admiración del público, que con entusiasmo aplaude el maravilloso arte de tan genial artista. Ya está metida en años, como su eterna competidora; pero, así y todo, cuando las dos dicen ¡vamos allá!, sin duda ni discusión, son las dueñas del baile clásico flamenco” (Arte y artistas flamencos, 1935).

La bailaora Magalena Seda, La MalenaLa bailaora Magalena Seda, La Malena

De hecho, las carreras de ambas artistas discurrieron por derroteros similares, desde sus inicios en los cafés cantantes sevillanos, pasando por los teatros y los éxitos internacionales, hasta terminar su vida profesional en distintas compañías artísticas. A finales del siglo XIX, la Malena y la Macarrona reinaban en El Burrero, y posteriormente coincidieron en el Novedades. A principios del siglo XX, el café Filarmónico también fue testigo del baile majestuoso, elegante y recogido de Magdalena Seda, de la gracia de sus brazos y la belleza gitana de su rostro.

“La Malena simbolizaba y compendiaba toda la gracia, todo el garbo y todo el mejor estilo de un arte aprendido y asimilado por ella con verdadera devoción, y en el que ponía toda su alma y todos sus sentidos […]. Y añade Manuel Vallejo: ‘Nosotros los flamencos no sabríamos elegir entre ella y la Macarrona, y tampoco cuál de las dos era mejor. La Macarrona era todo nervio, flamenquismo, gracia, un verdadero fenómeno. Por el contrario, la Malena, más espiritual, más exquisita, más cultivada, obedecía a unos principios en los que el arte en toda su pureza se imponía. Jamás pisó la cola de su traje -añade- ni dio pasos hacia atrás, como lo hacen todas. Su arte era distinto a las de su género, y había que verla bailando en contra tiempo. Además, tenía un buen tipo y unos brazos interesantes, con los que realizaba verdaderas filigranas. En los sitios en los que ella actuaba había que ‘cerrar las cancelas’ todos los días. Hará unos cuarenta años, en el Novedades de Sevilla, le pagaban treinta reales diarios, igual que a la Macarrona” (Revista Dígame, 27-2-1956). (1)

En 1908, la Malena figuraba en el cuadro flamenco del sevillano Teatro Novedades, junto a los siguientes artistas:

“Tocador de guitarra, José Triana, ‘El Ecijano’.
Cantadores: Antonio Valiente, ‘El Macareno’, uno de los más famosos y que más se distinguen en el género andaluz, y José Pérez, ‘El Tiznao’.
Bailadoras: Magdalena Seda; Antonia Gallardo, ‘La Coquinera‘; Juana Junquera; Rita Ortega.
Cantadora: Teresa Seda, ‘La Jerezanita’.
Boleras: Carmen Fernández, Presentación Muñoz, María Pardo, Antonia Serrano, Ángela Álvarez y Teresa Jordán.
Coupletistas: Candelaria Medina y ‘la Lulú’” (El Globo, 10-3-1908).

En 1911, la bailaora paseó su arte por la Rusia de los zares, junto a la compañía del maestro Realito. A finales de los años veinte era “ovacionada a diario” (Heraldo de Madrid, 23-4-1929) en el Kursaal sevillano, donde formaba parte de un cuadro dirigido por el bailaor Frasquillo. Convertida ya en toda una institución del baile flamenco y, una vez más, junto a Realito, la Malena se presentó con gran éxito en la Exposición de Barcelona de 1930.

Comienza entonces una nueva etapa de esplendor para la artista, que vuelve a salir de gira con distintos espectáculos, saborea de nuevo las mieles del éxito y es constantemente elogiada por la prensa de la época.

La Malena con la compañía de la Argentinita (La Libertad, 1933)La Malena con la compañía de la Argentinita (La Libertad, 1933)

En abril de 1933 se estrena en Madrid el sainete andaluz Manolo Reyes o La fragua del Sacromonte, de Pedro Moreno García. Según la crítica, la obra no es más que un pretexto para el lucimiento de grandes figuras, como la Niña de los Peines, Pepe Pinto o la Malena, que son calurosamente acogidas por el público.

“La Malena, la ‘bailaora’ de sabor clásico, fue muy celebrada. […] En suma: una afortunada jornada para el cante ‘jondo’ y el baile flamenco” (El Imparcial, 20-4-1933).

“A decir verdad, Manolo Reyes son unas cuantas coplas gitanas y flamencas con gotas de sainete. […] Pastora Pavón […] con sus ‘seguiriyas’ gitanas, madre del ‘cante jondo’; Pepe Pinto, con su ‘prosa flamenca’ […]. Luego, ‘La Malena‘, encarnación soberbia del ‘baile jondo’ -que nada tiene que ver con el baile flamenco- nos deleitó con la maga elocuencia de su busto y de sus pies, donde la armonía contenida y expresiva, crispada y refrenada de la carne en pasión, labra su mejor poema” (El Sol, 20-4-1933).

Su renacer artístico junto a La Argentinita

Un mes más tarde, la Malena, junto a la Macarrona y Fernanda Antúnez, forma parte del nuevo espectáculo de Encarnación López, la Argentinita, que se presenta por primera vez en el Teatro Falla de Cádiz. Se trata de una adaptación de “El amor brujo” de Manuel de Falla, en la que también intervienen, además de su directora, los bailaores Rafael Ortega y Antonio Triana, y una jovencísima Pilar López. La música corre a cargo de la Orquesta Bética de Cámara.

En un reportaje previo al estreno, Miguel Pérez Ferrero ofrece sus impresiones sobre el ensayo de la obra, y reproduce las declaraciones de la Argentinita sobre las veteranas bailaoras:

“Baila incomparablemente la mocita. Se queda quieta, pensativa, La rodean las viejas. Corre la espina dorsal un calofrío. No hay adjetivos posibles. ¡Son las abuelas del baile con el prestigio de su nieta mejor!”

“Yo me he encargado de buscar los elementos de esta compañía. […] Los que Falla merece y necesita. Estoy encantada de todos: de esas tres enormes ‘bailaoras’ que son la Macarrona, la Malena y la Pompi, con las cuales el baile flamenco puede conservar su categoría de primer plano artístico en todo el Mundo” (Heraldo de Madrid, 30-5-1933).

El estreno del espectáculo es todo un éxito, amplificado por el hecho de tener lugar en Cádiz, ciudad natal de Manuel de Falla.

“A propósito de la representación, copiamos de un periódico de Cádiz: […]
La Argentinita ha conseguido obtener en Cádiz -precisamente por ser el púbico más difícil y entendido- un rotundo éxito con El amor brujo. […] Porque Cádiz, tan difícil de engañar, ha dado su fallo, y el fallo ha sido aplaudir incansablemente y desgarrarse en vítores de júbilo toda la noche” (La Voz, 15-6-1933).

La Malena, en 1933La Malena, en 1933

Tras su bautismo de fuego en la tacita de plata, en junio de 1933 El amor brujo se presenta en el Teatro Español de Madrid, donde sigue cosechando aplausos y elogios. La prensa alaba especialmente la contribución de la Malena y sus coetáneas:

“… en esa parte de la fiesta, hay que registrar una resurrección: la del auténtico baile gitano en la sucesión -entre faraónica y goyesca- de las ‘alegrías‘ finales, incorporadas, con milagrosa inspiración lazárica por esas tres viejas glorias, ‘emperaoras‘ del viejo café Novedades sevillano: La Macarrona, La Fernanda, La Malena” (Heraldo de Madrid, 16-6-1933).

“Momentos hubo, como en ‘La danza del fuego fatuo’, donde la emoción plástica y rítmica alcanzó una intensidad y realización perfectas con la intervención de esas tres viejas bailaoras que recordaban a las tres Parcas, hermanas grises, hijas del Caos y ministras del Destino” (La Libertad, 17-6-1933).

“La Macarrona, la Malena y la Fernanda no tienen cuerpo, ni falta que les hace. ¡Bailan sin tener cuerpo! […] Las tres viejas no son las herederas de las bailarinas de Tartessos, son las mismas bailarinas, sin edad desde siempre” (La Voz, 16-9-1933).

“Y esas tres viejas maestras del fandango clásico que son ‘La Macarrona‘, ‘La Malena‘ y ‘La Fernanda‘, que no sienten el peso de los años sobre sus figuras fondonas: cuando los ‘sones’ flamencos cruzan el aire, se truecan jóvenes, ingrávidas, y arquean las cinturas graciosas y sus pies repiquetean sobre el tablao liberados, por unos segundos, de la esclavitud dolorosa de los juanetes. ¡Porque tienen juanetes, y muy grandes, sí, señor! Pero no se les nota cuando bailan” (La Crónica Meridional”, 30-6-1933).

NOTA:

(1) Citada por José Manuel Gamboa en Una historia del flamenco, Barcelona, Espasa, 2004.


Isabelita de Jerez, una gran cantaora injustamente olvidada

Isabel Ramos Moreno nació en 1895 en Jerez de la Frontera, en el flamenquísimo barrio de San Miguel. Inició su carrera artística en 1914 de la mano del guitarrista Pepe Crévola. La revista Eco Artístico, que se refiere a ella como “La Jerezanita”, informa sobre algunas de sus actuaciones, en distintas localidades de las provincias de Cádiz, Sevilla y Huelva:

“MONTELLANO – […] Pepe Crévola, con muy buen acuerdo, ha dejado a Luisa Requejo, que ya verá ahora las ventajas de vivir a la sombra de un buen artista, y en su lugar trabaja Isabel Ramos (La Jerezanita), cantadora de primera fila, y que desde su debut en ésta es muy celebrada” (15-8-1914).

“OLVERA – […] actúa el notable guitarrista Pepe Crévola y la cantadora de flamenco Isabel Ramos. Ambos obtienen estruendosos aplausos, habiendo sido prorrogados dos veces en su actuación a instancias del público” (15-9-1914).

“CONIL – […] Actuaron con gran éxito […] Isabelita Ramos (La Jerezanita), que domina el cante flamenco a maravilla, y Pepe Crévola, el gran guitarrista” (25-9-1914).

“BOLLULLOS DEL CONDADO – […] El notable guitarrista Pepe Crévola y la afamada cantadora de flamenco La Jerezanita actuaron en este Salón, escuchando ambos grandes ovaciones por su labor artística inmejorable. […] La Jerezanita canta con estilo y facultades” (5-11-1914).

La cantora Isabel Ramos Moreno, Isabelita de JerezLa cantora Isabel Ramos Moreno, Isabelita de Jerez

Como se deduce de estas reseñas periodísticas, la joven Isabel Ramos pronto alcanzó el reconocimiento y el favor del público. Junto a guitarristas como Pepe Crévola o Javier Molina, cosechó grandes éxitos en tierras andaluzas, y su presencia se hizo habitual en los cafés cantantes y teatros de Sevilla, como el Kursaal o el Novedades.

Una cantaora de primera

Isabel Ramos Moreno, “La Jerezanita”, más conocida hoy como Isabelita de Jerez, fue una excelente cantaora, muy completa. En su voz se aprecian ecos de las más grandes figuras del flamenco de su tiempo, como Juanito Mojama, El Gloria o Pastoria Pavón. Destacó especialmente en las bulerías de su tierra, así como en las saetas, alegrías, soleares, peteneras, tientos y seguiriyas, un cante, este último, típicamente masculino, que la artista interpretaba a la perfección.

Dan testimonio de ello las tres decenas de placas de pizarra que Isabel impresionó a principios de los años treinta para el sello Odeón, acompañada a la guitarra por Manolo de Badajoz, en las que interpreta letras como ésta:

“Al sitio donde te hablé
ganas me dan de volverme,
sentarme un ratito en él”

Pocas reseñas más encontramos en prensa sobre sus actuaciones en Andalucía, si bien sabemos, a través de un reportaje sobre Javier Molina publicado en el diario ABC, que en 1930 Isabel Ramos fue una de las artistas participantes en la fiesta celebrada por Juan Pedro Domecq en su finca “El Majuelo” de Jerez, con motivo del segundo centenario de sus bodegas.

“Fue una fiesta flamenca de la que se habló durante mucho tiempo. De Madrid acudieron para actuar Isabelita de Jerez, su marido Pepe Durán, ‘El Tordo‘, su hija, la hoy famosa bailaora Rosa Durán y el guitarrista Perico el del Lunar; de Cádiz fueron el tocaor Capinetti y Aurelio Sellés, uno de los grandes patriarcas del cante, […] y de Jerez actuaron, entre otros, Luisita Requejo, La Pompi, el Niño Gloria… A las cuatro de la mañana se incorporó el genial Manuel Torre” (24-5-1968).

Todo un cartel de lujo para un evento de postín, que nos da una idea de la popularidad alcanzada por esta cantaora jerezana, quien, tras alternar durante un tiempo en un café cantante de Valdepeñas (Ciudad Real) con Antonio Chacón y Manuel Torre, se instaló definitivamente en Madrid junto a su familia, para seguir cosechando éxitos.

En Madrid junto a Pastora Imperio

En 1930, Isabelita de Jerez comparte cartel con Manuel Centeno en el cine Alkázar, donde ambos ponen voz a las saetas de la película Fútbol, amor y toros.

La cantaora Isabelita de JerezLa cantaora Isabelita de Jerez

A partir de 1934, la artista empieza a aparecer en los carteles vinculada a los distintos espectáculos de Pastora Imperio, con quien recorre buena parte de la geografía española. Así, en febrero de ese año ambas participan en un homenaje al recitador González Marín, que se celebra en el Teatro Calderón de Madrid:

“Nota sensacional de esta noche, que para todo amante de las letras será inolvidable, ha de ser la reaparición en escena de la maravillosa artista Pastora Imperio, que acompañada por Ramón Montoya a la guitarra y por Isabelita de Jerez al cante bailará unas alegrías con aquel estilo único, personalísimo y genial que la [sic] dio fama” (La Libertad, 1-2-1934).

El éxito del espectáculo lo resume el diario ABC de una manera bastante gráfica: “Y para todos tuvo el auditorio, que ocupaba totalmente la vasta sala del Calderón, el premio de sus aplausos, porque lo cierto es que anoche, lo diremos en cañí para mayor propiedad, las palmas echaron jumo” (15-2-1934).

En el mes de mayo, la compañía de Pastora Imperio prosigue su gira por la costa mediterránea. El día cuatro, la prensa la sitúa en el Teatro Novedades de Barcelona y, dos semanas después, en el Teatro Principal de Alicante. En ambas ocasiones, el guitarrista que acompaña el cante de Isabelita de Jerez es Manolo de Badajoz.

Pocos días más tarde, el espectáculo se presenta con gran éxito en Córdoba, en el Cine Góngora:

“La emperadora del arte gitano, Pastora Imperio, hizo anoche su debut […]. Los tocadores de guitarra, Manolo de Badajoz y Víctor Rojas, con la monísima Isabelita de Jerez, célebre cantadora, completaron el gran espectáculo. Aplaudió mucho el público” (La Voz, 27-5-1934).

La gira continúa en Madrid, en el Coliseo España, con “grandes ovaciones” (ABC, 29-5-1934) a la “incomparable” Pastora Imperio y a la “buena cantaora” Isabelita de Jerez.

Nuevos éxitos y nueva gira

Unos días más tarde, El Heraldo de Almería publica la crónica de una fiesta celebrada en el Liceo Andaluz de Madrid, en la que actúa Isabelita de Jerez acompañada a la guitarra por Perico el del Lunar, en presencia de grandes personalidades:

“Allí aparece Isabelita de Jerez -la Niña de Jerez– que ha recogido en su rostro todo el color moreno y el gesto gitano de las ocho provincias andaluzas -es feílla pero graciosa-, con Perico el del Lunar, que lleva a su guitarra en fuerte abrazo como si fuera una novia.
¡Por bulerías!
¡Ollll…lé!
Ese olé lo dicen todos de corazón: desde el ministro de Agricultura don Cirilo del Río, hasta el conde de Colombí que ha honrado la fiesta con su esposa la señora condesa, pasando por Pepe Centeno, ministro del Tribunal de Cuentas, Perico Torres, Director del Centro de Estudios Agrosociales […] Bulerías, caracoles, sevillanas…” (Heraldo de Almería, 7-6-1934)

En agosto de 1934, Isabelita de Jerez forma parte del elenco de artistas que actúan en la Fiesta de las Actrices Españolas, celebrada en el Ideal Rosales de Madrid. Acompañada a la guitarra por Manolo de Badajoz, la cantaora comparte escenario con su hija, Rosa Durán, que debuta con éxito como bailaora:

“Las actrices españolas presentarán esta noche ante el público madrileño a la futura estrella del baile flamenco Rosita Durán, a la que cantará en esta su primera salida su madre, la popular y famosa cantaora Isabelita la de Jerez, acompañadas ambas a la guitarra por el no menos popular y famoso Manolo el de Badajoz” (La Libertad, 21-8-1934).

“Para todos estos artistas hubo aplausos entusiastas” (La Libertad, 24-8-1934).

La cantaora Isabelita de JerezLa cantaora Isabelita de Jerez

Un año más tarde, madre e hija participan en una nueva edición del festival de las actrices, celebrada esta vez en el Teatro de la Zarzuela:

“Gran cuadro de carácter genuinamente andaluz, a cargo de la joven y ya famosa bailaora de ‘alegrías’ y ‘bulerías’ Rosita Durán, esencia de la gentileza. Bailes raciales de ‘farrucas’ y ‘garrotines’ por la famosa, escultural y bellísima Alfonsina. Cantará en los bailes la popularísima artista Isabelita la de Jerez, solera del cante, todas ellas acompañadas a la guitarra por el maestro de maestros en el rumbo andaluz Niño Pérez” (La Voz, 9-4-1935).

En ese mismo año, la cantaora vuelve a salir de gira con la compañía de Pastora Imperio, que recorre España con un nuevo espectáculo. Entre otras ciudades, visitan Zamora, en el mes de septiembre.

Un año más tarde, ya en plena Guerra Civil, Isabelita de Jerez y su hija, Rosita Durán, forman parte del elenco de artistas contratados por el madrileño teatro Alkázar para la nueva temporada. Junto a ellas, “Caracol (padre), Niño Caracol, Manolo el de Badajoz, Pedro el del Lunar, Mazaco [y] José Ortega” (La Voz, 30-10-1936) completan el cuadro flamenco para los finales de fiesta.

Sus últimos años

En la primavera de 1938, la prensa vuelve a situar a la cantaora en Madrid, en el teatro Variedades, vinculada a un nuevo montaje de Pastora Imperio, el cuadro flamenco “Canasteros de Triana”, en el que intervienen artistas como Caracol padre. Desde finales de abril, también forma parte del cartel La Niña de los Peines, así como -en algunas ocasiones- Rosita Durán. El espectáculo permanece durante dos meses en el Variedades, hasta que, a mediados de mayo, pasa al Teatro de la Zarzuela, donde continúa representándose varias semanas más, hasta finales de junio.

Tras un obligado paréntesis, debido a la toma de Madrid por las tropas nacionales, y una vez finalizada la guerra, la compañía de Pastora Imperio vuelve a los escenarios. Sin embargo, durante los años 1940 y 41 se advierte la ausencia de Isabelita de Jerez, tal vez debido a su enfermedad, según el testimonio de José Ignacio Primo, que ha realizado una exhaustiva investigación sobre los últimos años de vida de la cantaora.

En 1942, Pastora Imperio estrena su espectáculo “El Amor Brujo, La Bodega, La Zapaterita y Rumbero Gitano”, según el mismo autor. Tras su presentación en el madrileño Teatro Fontalba, la compañía inicia una nueva gira en Valladolid y llega, posteriormente, a Zamora, donde tiene lugar el repentino fallecimiento de la cantaora, aquejada de una insuficiencia hepática.

Tal y como reza en la partida de defunción, localizada por José Ignacio Primo, el deceso se produjo a las 8 de la tarde del día 7 de junio, en la pensión Cuatro Naciones de Zamora, donde se alojaba la compañía durante sus representaciones en el Teatro Nuevo de dicha localidad. A pesar del luctuoso acontecimiento, la función no se suspendió.

En la prensa de la época no se han encontrado referencias a la desaparición de esta cantaora, que permaneció en la brecha hasta el último momento, y que ha sido definida por críticos y estudiosos como “una gran emperadora de los cantes de Jerez” (Juan de la Plata), “una artista de un gran calado, con un sentimiento gitano y una profundidad tremenda” (José Ignacio Primo), que “poseía un eco gitano insuperable, y todo lo cantaba bien” (Augusto Butler).

Con estas credenciales, cuesta entender el olvido en que el tiempo ha sumido a esta extraordinaria cantaora, a la que, gracias al esfuerzo de estudiosos como José Ignacio Primo, podemos hoy conocer un poco mejor.

 

Unos cantes de Isabelita de Jerez, de la colección Flamenco y Universidad, por cortesía de Pedro Moral: