Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (IV)

En mayo de 1891 vuelve a actuar en París, concretamente en las Montagnes Russes, “la compañía de las ‘Gitanas de Granada’, con la famosa ‘Macarrona’, bajo la dirección del capitán Chivo” (Le Matin, 15-1-1891) (1). Sin embargo, la prensa no confirma la presencia de Soledad en dicha troupe.

Las Gitanas en la Exposición de París (Le Monde Illustré, 31-8-1889)

Las Gitanas en la Exposición de París (Le Monde Illustré, 31-8-1889)

Matilde Arce, una artista de fama internacional

Tampoco la menciona el diario La Palma cuando informa sobre la presentación de su hermana Matilde en el Teatro Cómico de Cádiz, en octubre de ese mismo año. La artista sevillana forma parte del cuerpo de baile de la obra Viva mi niña. El citado rotativo ofrece interesantes datos sobre su carrera profesional:

“En el cuerpo coreográfico que ameniza los espectáculos figuran dos boleras muy simpáticas y notables llamadas Matilde Hace y Aurora Solís…

La primera es sevillana pura. Figura de primera bailarina en la troupe del Sr. Guerrero. A la edad de cuatro años ya bailaba que era un primor. Desde entonces a hoy (catorce años de incesante trabajo) ha figurado en primera línea en compañías de baile. No se limita a España su campo de acción. La capital de Francia, la de Rusia, y de Finlandia, han visto pasar por las escenas de sus teatros, las correctas formas de Matilde y han aplaudido el estilo de sus movimientos especialísimos en el género flamenco.

En el Palais des enfants du Grand Théâtre Français y en el Théâtre des Variétés de París ha trabajado con éxito cuando la última Exposición del 89. La subida a la torre Eiffel no costó a nuestra compatriota un céntimo. Sus gracias y sus simpatías le abrieron camino gratis para gozar de aquella grandiosidad. Tan conocida era del público parisien.

El año siguiente bailó en el teatro de Arcadia y en el Circo Coniselli de San Petersburgo.

En Moscow acutó en el Circo Salanmonski.

En Finlandia es conocida en Helsingstor…

Nuestro público la aplaude estrepitosamente en las peteneras. Le (sic) jalea de un modo magistral. También forma parte del coro.

Olé, por Matilde” (La Palma, 20-10-1891).

Cartel del Salón Filarmónico de Sevilla, en el que anuncia Matilde Arce (en torno a 1902)

Cartel del Salón Filarmónico de Sevilla, en el que anuncia Matilde Arce (en torno a 1902)

¿Qué ha sido de Soledad?

Durante el año 1892, El Chivo y sus gitanas viajan por distintos países europeos. No sabemos si Soledad les acompaña. En el mes de enero, la troupe actúa en dos salas parisinas: Vieille Amérique y Eden-Théâtre. A pesar del tiempo transcurrido, la prensa aún recuerda el rapto de la joven bailarina. Diversos medios lamentan su ausencia de la joven, e incluso hay alguno que afirma que “el capitán ‘Chivo’ ya no quiere dejar aparecer a su hija en público para no ser acusado de traficar con su ‘deshonor’” (La Justice, 6-2-1892).

“La compañía de ‘El Capitán Chivo’, que obtuvo un éxito tan sorprendente en la Exposición de 1889, ha debutado en la Vieille Amérique, donde ha encontrado el mismo entusiasmo” (L’Europe Artiste, 10-1-1892).

“Hoy, en el Eden-Théâtre, tercer ‘viernes’ de la Exposición Mundana. Matiné a las dos y, en el programa, la familia Chivo, que dio que hablar a la crónica de la Exposición Universal por la desaparición de una de sus bailarinas, Soledad” (Le Matin, 29-1-1892).

Durante el mes de abril, la troupe se presenta en el Établissement Ronacher de Viena:

“Una compañía de andaluces bajo la dirección del Capitán Chivo está haciendo en este momento una gira por el continente. El Capitán Chivo ha anunciado una legión de gitanas españolas, que ejecutan bailes y cantos nacionales ataviadas con vistosos trajes. La primera bailarina de la compañía es de una extraordinaria belleza” (Neue Freie Presse, 6-4-1892).

“Los bailarines andaluces bajo la dirección del Capitán Chivo despiertan un gran interés y la guapa señora Concha, así como la pequeña y graciosa Mercedes (3), son cada día frenéticamente aplaudidas” (Die Presse, 10-4-1892).

¿Soledad Arce? (Bibliothèque Nationale de France)

¿Soledad Arce? (Bibliothèque Nationale de France) (4)

Soledad, de nuevo en París

En 1893, volvemos a encontrar a Soledad en la capital francesa. En enero, la joven actúa junto a La Macarrona en el Casino de París y a partir del mes de abril se la puede admirar en distintas salas, como el Hotel Continental, Olympia o Ba-ta-Clan:

“La Macarrona y Soledad, las reinas de las gitanas y su compañía, que fueron tan famosas en el teatro de la Exposición de 1889, contratadas por el profesor de mandolina y guitarra Sr. Agos Boské, por cuenta del Casino de París, debutarán el próximo sábado en la gran fiesta de la noche” (La Justice, 11-1-1893).

“El próximo martes tendrá lugar en el Hotel Continental, bajo la presidencia de Mme. Marie Laurent, el baile del Orfanato de las Artes.

… 1º. El Ole, baile español, por Soledad y su troupe” (Le Journal des Débats Politiques et Littéraires, 9-4-1893).

“INAUGURACIÓN DE L’OLYMPIA

… Entre otros números aplaudidos, citemos […] a Soledad y su troupe” (L’Écho de París, 12-4-1893).

“[Ba-ta-Clan] Mañana domingo […] debut de Soledad y su compañía española de doce personas” (Le Petit Journal, 20-5-1893).

“Todas las atracciones del día en Ba-ta-Clan: […] España está representada por Soledad y su compañía, que ha sembrado el vértigo entre el público” (Le Petit Journal, 25-5-1893).

“[Olympia] … Soledad y su compañía también son elementos de éxito para este establecimiento” (Le Constitutionnel, 25-8-1893).

Cinco años después del secuestro de Soledad, el caso todavía sigue vivo en la memoria del público francés, hasta el punto de servir de inspiración a una opereta, firmada por Carré y Audran, y titulada El rapto de Soledad. La obra es estrenada en el Théâtre des Bouffes Parisiens en octubre de 1894, con Mme. Simon-Girard y Germaine Gallois en los papeles protagonistas, y comienza después una gira por distintos teatros europeos.

…

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) El apellido de Matilde y Soledad aparece en algunos documentos como Arce y en otros como Hace o Hase.

(3) Puede tratarse de Mercedes Arce, una de las hijas de El Chivo, nacida en torno a 1881.

(4) En la Bibliothèque Nationale de France se conservan varias fotografías de esta artista, llamada Soledad. ¿Se tratará de Soledad Arce?

 


Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (III)

Varias semanas después de la desaparición de Soledad, la prensa de distintos países europeos continúa especulando sobre la suerte de la muchacha. Algunos diarios la sitúan en San Petersburgo, viviendo a todo trapo junto a su enamorado captor:

“Los periódicos rusos cuentan que Soledad, cuyo secuestro en París ha dado tanto que hablar, se encuentra con su raptor, un joven ruso, en San Petersburgo.

Al parecer, la guapa gitana ha informado a su padre, el capitán Chivo, de su feliz llegada a San Petersburgo, y le ha enviado una suma de dinero bastante redonda junto con la carta, con el fin de consolarlo por la pérdida momentánea de la estrella de la compañía de las gitanas” (La Justice, 30-11-1889). (1)

Soledad ¿Arce? (Bibliothèque Nationale de France)

¿Soledad Arce? (Bibliothèque Nationale de France) (2)

Otros diarios describen el largo periplo supuestamente recorrido por la pareja, con paradas en Mónaco, Ginebra o Constantinopla, entre otras ciudades. También llegan rumores desde Lille e incluso hay quien la ubica al otro lado del charco.

Soledad está de vuelta

En enero de 1890, distintos rotativos anuncian el regreso de Soledad a su Sevilla natal, mientras que su padre continúa en París, esperando la resolución del caso:

“Tal y como lo habíamos anunciado hace unos días, la bella Soledad, la estrella de los gitanos, está actualmente en Sevilla.

Una carta de nuestro corresponsal nos anuncia, en efecto, de la manera más formal, que ha regresado, pero no al seno de su familia. Por miedo a la cólera del ‘capitán Chivo’, su padre, se ha refugiado en casa de unos parientes.

No obstante, no tardará en volver al domicilio paterno, pues el capitán Chivo se verá obligado a perdonar si quiere recuperar a la estrella de su compañía.

Por otra parte, ya se conoce a su raptor; se trata de un ruso, como se había dicho, que en el momento de la Exposición se encontraba en París. Él también ha regresado a su país natal” (Le XIXè Siècle, 26-1-1890).

La estrella de las Gitanas vuelve a brillar en París

Sea como fuere, en febrero de 1890 Soledad regresa a los escenarios franceses, y el trabajo no le ha de faltar. Junto a Trinidad Cuenca y Elena Sanz, entre otros artistas, la joven sevillana viaja a Niza para ofrecer una serie de espectáculos:

“La Sra. Elena Sanz, la Sra. Zina Dalti y el Sr. Mariano de Padilla, con un ballet español (primeras bailarinas: la Cuenca y Soledad) con coros y mandolinistas, parten para dar algunos conciertos, bajo la dirección del Sr. Glaser, y fiestas españolas en el Casino Municipal de Niza. El estreno tendrá lugar el 12 de febrero de 1890” (L’Écho de Paris, 4-2-1890).

“… También se anuncia para el 12 de febrero el debut de la compañía española que cuenta en sus filas con la famosa Soledad, que se hizo célebre por un secuestro que, en noviembre del año pasado, fue el tema de todas las conversaciones. Hoy, separada de su raptor, Soledad, a su regreso de Sevilla, se ha convertido en un objeto de curiosidad, en una auténtica atracción. ¡Ojalá no la vuelvan a secuestrar!” (Le Figaro, 2-9-1890).

Trinidad Cuenca (Foto de Antonio Esplugas, ANC)

Trinidad Cuenca (Foto de Antonio Esplugas, ANC)

En el mes de marzo, de nuevo en París, Soledad se anuncia junto a la compañía de su padre en el Théâtre des Variétés:

“Les Variétés anuncian que Soledad bailará en este teatro, con la troupe del Chivo, en la matiné del domingo.

El Chapeau de paille d’Italie completará el espectáculo” (Le Rappel, 9-3-1890).

Unas semanas más tarde, la compañía de José Arce se incorpora al elenco de la revista París-Exposición, basada en la reciente muestra universal, que vuelve a los escenarios con el título de París tras la Exposición. Soledad asume el papel de la Macarrona, que hasta entonces había sido interpretado por la cantante Jeanne Granier:

“Esta obra, el gran éxito del año, ha sido considerablemente aumentada, especialmente con tres grandes ballets y con la bella Soledad, la gitana cuyo novelesco secuestro no hemos olvidado, así como el Capitán, su padre, y toda la compañía de bailarines, guitarristas y castañueleros españoles” (La Justice, 22-4-1890).

La mayoría de las crónicas destacan el éxito de la obra y alaban la actuación de Soledad, si bien hay quienes no se muestran tan amables con la sevillana:

“Esperábamos con curiosidad el regreso de Soledad, escoltada por varios capitanes, que esta vez, la cuidan bien. ¿Estamos ya cansados del exotismo o es que la gracia salvaje de la gitana se ha desvanecido en este inmenso decorado? En todo caso, el fandango y el taco (sic) no han provocado aplausos muy entusiastas. Ningún ramo de flores ha rodado por la escena y la guapa muchacha ha mostrado su decepción con una deliciosa mueca” (Le Journal des Débats Politiques et Littéraires, 29-4-1890).

“Entre las principales atracciones de esta reposición hay que mencionar a Soledad, la famosa Soledad, que baila en la rue Boudreau sus fandangos y sus meneos de la Exposición. La famosa gitana, considerablemente más gorda desde su secuestro y ataviada con un riquísimo traje, ha sido tan aplaudida como el año pasado en el Champs de Mars” (Le Petit Journal, 29-4-1890).

“Soledad lo ha hecho de maravilla, con sus miradas incendiarias y sus provocativos contoneos” (La Presse, 30-4-1890).

Cartel de la Compañía de El Chivo

Cartel de la Compañía de El Chivo

Poco después se celebra un festival benéfico en el Théâtre du Vaudeville, en cuyo programa figuran “una orquesta de mandolinistas y la bailarina española Soledad con su compañía” (Le Figaro, 6-5-1890). Durante los meses siguientes también se puede admirar a la joven artista sevillana y a su troupe durante las celebraciones de la Fiesta Nacional Francesa y, posteriormente, en el Éden Théâtre.

Nuevo rumor, desmentido por Soledad

En marzo de 1891, más de un año después de la huida de Soledad, se difunde un nuevo rumor sobre su presunto paradero. Varios periódicos franceses sitúan a la joven en Tolón, donde se supone que ha sido localizada por la policía:

“Nos anuncian desde Tolón que la fugitiva acaba de ser encontrada. En virtud de una orden de expulsión dictada contra ella, ha sido detenida en la casa pública donde se alojaba y la han conducido a la casa de detención en espera de que la conduzcan hasta la frontera con España” (Le Petit Journal, 16-3-1891).

La propia Soledad no tarda en reaccionar ante ese bulo y envía una carta al Heraldo de Madrid, en la que afirma que se encuentra en Sevilla desde el mes de noviembre del año anterior y que reside en el número 32 de la calle Gerona. La misiva dice así:

“Sevilla, 19 de marzo de 1891

Sr. Director de EL HERALDO DE MADRID

Madrid.

Muy señor mío: Habiéndose publicado en su periódico el falso telegrama en el cual se dice: ‘La bailaora Soledad, la que fue objeto de un rapto durante la Exposición de París por un príncipe ruso, ha sido expulsada de Francia y acompañada a la frontera por dos gendarmes, después de haber estado en una casa pública en Tolón.

Pues bien, cuál no habrá sido mi sorpresa al leerlo, no solamente en los periódicos de la corte, sino en todos los de esta localidad.

Yo comprendo, señor director, que tal vez usted, inconscientemente, habrá publicado esa noticia; porque si usted supiera que yo me encuentro en esta capital desde el mes de noviembre último, ganando mi sustento honradamente, sin embargo que tuviera la desgracia, o la suerte, pues sólo a mí me toca, que ese rapto de que fui objeto durante mi estancia en París dio mucho que hablar a la prensa, creo que nadie puede decir que yo he estado en Tolón, pues no le conozco más que de nombre.

Le suplico, señor director, se apresure a reparar el error, pues va en ello la honra de una joven que no está tan desgajada como alguien supondrá. Conque creo que no tendré necesidad, señor director, aunque a pesar mío, de tomar otra determinación algo más enérgica.

Dispénseme los errores de esta carta, y mande como guste y pueda servirle a su segura servidora, Q. B. S. M.,

Soledad Hace (3)

Su casa: Gerona, 32 duplicado” (Heraldo de Madrid, 21-3-1890).

Soledad (Beauchy, década de 1880)

Soledad (Beauchy, década de 1880) (4)

El mismo diario confirma que la bailaora se encuentra actuando con éxito en un teatro de la capital hispalense:

“Sabemos, además, por nuestro diligente corresponsal de Sevilla, que Soledad Hace, hace de bailarina en el teatro del Centro, y que el público que acudió anteanoche a este teatro le hizo una verdadera manifestación de simpatía, obligándole (sic) a presentarse en el palco escénico a la terminación de todos los bailes en que tomó parte” (Heraldo de Madrid, 21-3-1890).

…
NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) El apellido de Soledad aparece en algunos documentos como Arce y en otros como Hace o Hase.

(3) En la Bibliothèque Nationale de France se conservan varias fotografías de esta artista, llamada Soledad. ¿Se tratará de Soledad Arce?

(4) En la Biblioteca Nacional de España se conservan una fotografías tomadas por Beauchy en Sevilla a la gitana Soledad en la década de 1880. ¿Se trataría de Soledad Arce?


Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (II)

Como hemos visto en la entrega anterior, la joven Soledad causa sensación en París tanto por su baile como por su hermosura:

“… Soledad es la más perfecta belleza que existe actualmente en la Exposición. Su empresario lo sabe bien, y la cuida con esmero. El tipo andaluz en toda su gracia y su languidez; la audacia más profunda con la dignidad más púdica; y ella baila con una habilidad sorprendente, ejecutando las más lindas proezas, sin que lo parezca, de forma totalmente natural” (Le Stéphanois, 13-10-1889). (1)

El rapto de Soledad

Sin embargo, hay un hecho que marca un antes y un después, y hace que su nombre aparezca en todos los diarios parisinos. Una vez terminadas la actuaciones de la compañía en el Gran Teatro de la Exposición, en octubre de 1889, la prensa anuncia la desaparición de Soledad:

“La compañía de gitanas que todos los amantes de los espectáculos coreográficos han admirado en el Gran Teatro de la Exposición está hoy sumida en la desolación. Una adorable muchachita de catorce años, la joven Soledad, la estrella de esta compañía de bailarinas exóticas, desapareció de repente el jueves por la noche y en este momento se ignora totalmente qué ha sucedido” (Le Matin, 9-11-1889).

Soledad ¿Arce? (Bibliothèque Nationale de France)

¿Se tratará de Soledad Arce? (Bibliothèque Nationale de France) (2)

La familia se alojaba, junto al resto de la compañía, en un edificio de la calle Smala, en el barrio parisino de Grenelle. Según la prensa, El Chivo había ejercido desde el primer momento un férreo control sobre sus hijas. “Las vigilaba muy estrechamente y, una vez terminada la representación, se tomaba la molestia de alejar de ellas a los numerosos galanes que siempre las seguían hasta la casa […]. Cada noche incluso se aseguraba de dejarlas encerradas en su habitación” (Le Matin, 9-11-1889).

Sin embargo, todos los desvelos de José Arce no fueron suficientes para disuadir a los numerosos admiradores de la muchacha, que hacían llegar sus misivas y regalos a esa “diablesa de catorce años, deliciosamente provocadora y cuyo baile lascivo era tan cautivador” (L’Intransigeant, 10-11-1889).

La desaparición de Soledad se produjo una noche en que El Chivo tenía previsto llevar a las chicas a conocer la ciudad y asistir a una representación teatral. Según distintos testimonios, las tres jóvenes se encontraban en la oficina del casero del edificio, esperando a que su padre terminase de arreglarse, cuando la joven bailarina se ausentó sin dar explicaciones.

Al percatarse de lo sucedido, y tras buscarla sin éxito, José Arce se dirigió a la comisaría de la calle Lakanal para formalizar la pertinente denuncia. Poco después, recibió una carta anónima del supuesto secuestrador, que decía así:

“Señor:

Usted maltrata a su hija. Usted la hace infeliz. Yo la he secuestrado. Ella está con gente buena. Quédese tranquilo” (L’Intransigeant, 10-11-1889).

Rumore, rumore…

Desde que salta la noticia, son muchas las teorías y especulaciones que se publican al respecto. Las sospechas se reparten fundamentalmente entre un admirador maduro que asiste todas las noches a las representaciones y un adinerado joven ruso, aunque también se habla de un conde francés y un banquero israelí.

"Baile de gitanas en el Teatro de la Exposición" (Grabado de Luis Jiménez, 1889)

«Baile de gitanas en el Teatro de la Exposición» (Grabado de Luis Jiménez, 1889)

Incluso hay quienes consideran todo este asunto una mera estrategia publicitaria para atraer al público al nuevo espectáculo de Las Gitanas, que han sido contratadas en el Alcazar d’Hiver:

“Como no deseaban en absoluto regresar a su país, las gitanas recientemente habían contraído un flamante compromiso y, el próximo 11 de noviembre, debían debutar en el Alcazar d’Hiver. La compañía incluso había recibido un cuantioso adelanto de sus retribuciones del primer mes, y se había estipulado una indemnización en caso de incumplimiento de cualquiera de las partes” (Le Matin, 9-11-1889).

La polémica está servida. La prensa de distintos países, como España, Bélgica o Austria, se hace eco de la noticia. Hay quienes hacen responsable a El Chivo de la desaparición de su hija, por haberle enseñado esos bailes lascivos que tantas pasiones despiertan entre los franceses:

“Desde la edad más tierna, este excelente padre entrena sucesivamente a sus tres hijas en los más variados contoneos; […] las enseña a servirse simultáneamente de las piernas, de las caderas y de los ojos; las inicia en los mínimos detalles del baile más obsceno que existe en el mundo; […] una vez que su hija ha llegado a la perfección en ese tipo de ideas, la presenta en París…

En medio de este público rico, ocioso, que busca nuevas distracciones, se ha encontrado con un persistente que ha conseguido hacer comprender a la muchacha que podía sacarle más partido a su bonita figura y a sus muchos talentos, que el de llevar una mísera vida nómada…” (Le Gaulois, 13-11-1889).

La versión de El Chivo

El diario Gil Blas publica una entrevista con el propio José Arce, que ofrece su versión sobre los hechos y se muestra como un padre coraje dispuesto a todo por salvaguardar el honor de su familia:

“José Chivo […] es un hombre de unos cuarenta años, un poco calvo, delgado, de ojos negros, brillantes, con un gran bigote y aspecto de suboficial con galones.

– Usted viene, me dice, a pedirme noticias sobre mi hija. Por desgracia, señor, no tengo ninguna. No obstante, el comisario de policía me ha comunicado una carta anónima en la que me dicen que Soledad se encuentra bien, que es feliz, pero que no intente nada para encontrarla, porque todos mis esfuerzos serán inútiles.

– ¿Y usted no tiene ningún indicio, ninguna sospecha sobre el presunto secuestrador?

– Yo acuso a todo el mundo y a nadie.

– Eso es un poco vago; pero, ¿Soledad hablaba francés o algún otro idioma extranjero?

– No. La pobrecita sabía leer y escribir en español, pero eso es todo; nosotros vivíamos en familia, nunca veíamos a extranjeros; algunos de sus colegas han anunciado que ella era viuda. ¡Pobre pequeña! Cuando la trajimos de España, al comienzo de la Exposición, ella todavía llevaba faldas cortas, y usted debe saber que en España las niñas sólo pueden usar faldas largas cuando son núbiles.

– Bueno, pero si su hija ha sido secuestrada por un riquísimo enamorado y éste le hiciera una buena proposición, ¿los prejuicios de su raza se oponen a que usted la reciba si regresa?

– Yo no tengo prejuicios de raza, yo no soy gitano, yo soy español; me han ofendido en mi dignidad de padre; de quien se sospecha principalmente es de un banquero, muy guaperas, rubio, asiduo a nuestras representaciones, que parece que había declarado que, si tuviera que pagar diez millones, los daría para tener a Soledad. ¡Pues vaya!, continúa Chivo […], si yo lo encuentro, que ojalá Dios me lo conceda, se las verá conmigo, y aunque tuviese un cañón para defenderse, yo me enfrentaría a él con mi navaja. ¡Necesito una venganza, sólo vivo para la venganza!” (Gil Blas, 13-11-1889).

The Gitanas of Granada (Marghetti, 1889)

The Gitanas of Granada (Marghetti, 1889)

The show must go on

Las investigaciones de la policía sobre el secuestro de Soledad no consiguen arrojar demasiada luz sobre el caso. No obstante, el espectáculo debe continuar. El 17 de noviembre, la compañía debuta en el Casino du High-Life (antiguo Alcazar d’Hiver). Matilde Arce ejecuta el número estrella de su hermana, el “Ole”, y se incorpora una nueva figura en la compañía, Lola Pichiri. A juzgar por los aplausos y ovaciones, el público parece no echar mucho de menos a la pequeña Soledad:

“Mientras esperan, las gitanas han retomado sus bailes en el Casino du High-Life, faubourg Poisonnière: Matilde ha sustituido a su hermana Soledad en el ole; nuevos bailes muy originales han sido repetidos. Pichiri y Lola han estado impresionantes en su nuevo baile cómico, y los Panaderos del Chivo y Matilde han tenido que volver a empezar dos veces. También ha tenido mucho éxito un guitarrista que acaba de llegar de España y que ha tocado con un talento de primer orden” (Le Figaro, 18-11-1889).

“Encantadora velada anoche en el Casino du High-Life (antiguo Alcazar d’Hiver), donde las gitanas de Granada cantaron y bailaron en honor de la prensa. Matilde y Lola fueron vigorosamente aplaudidas y Soledad parece completamente olvidada por el público, probablemente a causa del talento de sus sustitutas” (Le Petit Journal, 20-11-1889).

Sin embargo, la compañía no tarda en dejar el Casino:

“Varios de nuestros colegas han anunciado que las gitanas a las que aplaudimos en la Exposición y a las que aplaudíamos últimamente en el Casino du High-Life habían dejado de bailar en la calle del Faubourg-Poissonnière, tras la ruptura entre el padre Chivo y su hija Matilde.

No hay nada más falso. El padre Chivo tenía un contrato con el manager de la compañía. Al no haber sido respetado dicho contrato, Chivo no ha continuado con sus representaciones” (La Presse, 2-12-1889).

…

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) En la Bibliothèque Nationale de France se conservan varias fotografías de esta artista, llamada Soledad. ¿Se tratará de Soledad Arce?


Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (I)

En los artículos que dedicamos hace unos meses a las actuaciones de La Macarrona en distintos escenarios europeos, abordamos ampliamente su participación en la Exposición Universal de París de 1889, junto a la troupe de ‘Las Gitanas’, que tantos éxitos cosechó por aquellos lares.

Sin embargo, aunque Juana Vargas brilló con luz propia en el Gran Teatro de la Exposición, la jerezana no fue la única estrella de la compañía, ya que en el elenco también destacaron otros artistas, y muy especialmente una jovencita llamada Soledad.

La bailaora Juana la Macarrona

La bailaora Juana la Macarrona

Como ya indicamos en su día, ‘Las Gitanas’ se presentaron en París envueltas en un halo de exotismo y fantasía, que probablemente respondiera a una simple estrategia publicitaria, basada en la imagen romántica e idealizada de lo andaluz transmitida por viajeros como Charles Davillier.

Según la prensa de la época, los diecisiete miembros de la compañía, con su capitán ‘El Chivo’ a la cabeza, llegaban directamente de las cuevas de Granada, donde vivían casi como salvajes, hasta que algún cazatalentos francés los había descubierto y transportado a la civilización, para que el público galo pudiese disfrutar de su arte primitivo.

Tras su presentación en París, los diarios franceses ofrecen descripciones tan pintorescas como la que sigue:

“Al fondo, un decorado que representa una cueva de los alrededores de Granada y, delante de ese decorado, una veintena de gitanos de los dos sexos, sentados en semicírculo; en el centro su capitán, un atractivo buen mozo con chaqueta de terciopelo, pantalones gris perla y un gran sombrero de terciopelo; toca la guitarra mientras fuma cigarrillos con gran desdén.

El capitán, en efecto, es el rey de la compañía gitana; es venerado y obedecido sin rechistar, siempre lleva encima su revólver. […]

A su lado, los tipos más curiosos de esta raza, un cruce entre española y mora, que conserva a través de los años su tipo, sus canciones y sus costumbres. […]

A las nueve comienza el espectáculo. No puedo describirles detalladamente el éxito obtenido por estos tangos, estos bailes del novio, estas alegrías, estos fandangos, estos panaderos, con un estilo tan especial. Sólo destacaré a la bonita Juana, ágil como una pantera, con su torso flexible, sin corsé, y sus contorsiones de caderas llenas de promesas; a Matilde, quizás la mejor bailarina, que levanta la pierna como la Goulue e incluso tiene nociones de ballet; a su hermana Soledad, una viuda de trece años (!!) muy graciosa, al bailarín cómico Pichiri…” (Gil Blas, 15-7-1889).

Desmontar el mito

Sin embargo, las pruebas documentales ponen de relieve el elevado componente legendario de la historia: las gitanas ni eran ‘salvajes’ ni procedían de las cuevas granadinas; y, por supuesto, tampoco era la primera vez que su arte se exhibía en público.

El Chivo durante su estancia en París (El Liberal, 25-2-1931)

El Chivo durante su estancia en París (El Liberal, 25-2-1931)

El capitán de la troupe –José Arce Durán, alias “El Chivo”- había nacido en Sevilla en 1843, y ya gozaba de una fama considerable como bailarín bolero y flamenco allá por los años 70 del siglo XIX (1). Con Matilde Tardío Oniste tuvo al menos siete hijos, entre ellos Matilde (2), Soledad (3) y Viva (4), las tres muchachas a las que se refieren las crónicas parisinas.

La compañía que se anuncia como “Las Gitanas de Granada” se estrena en el Gran Teatro de la Exposición a mediados del mes de julio de 1889. Las crónicas de sus primeras actuaciones destacan la labor del capitán, “de extraordinaria elegancia y músculos de acero” (Le Gaulois, 14-7-1889) (5). La primera parte del espectáculo finaliza con un fandango bailado por El Chivo y sus tres hijas. Semanas más tarde, los Arce añaden a su repertorio unas sevillanas.

El gracioso ole andaluz

Desde el día de su debut, las gitanas sorprenden con sus exóticos bailes al público parisino, que llena el escenario de flores, monedas y otros objetos. La estrella indiscutible de la troupe es Juana la Macarrona. No obstante, la joven Soledad también acapara buena parte de los aplausos, especialmente cuando ejecuta un novedoso baile, el “Gracioso ole andaluz”:

“En el Gran Teatro de la Exposición, un baile completamente nuevo obtiene un éxito enorme. Es el Gracioso ole andaluz. La encantadora Soledad se muestra en él tan graciosa, tan ligera, tan… ondulante que no podemos encontrar expresiones dignas de tan apasionada flexibilidad. […]

Así la sala hace a Soledad una ovación entusiasta y el público le vuelve a pedir, cada vez, su adorable baile renversé, las maravillosas flexiones de su cuerpo, marcadas por una delicadeza encantadora y felina” (L’Intransigeant, 31-8-1889).

“El ‘gracioso ole andaluz’ que Soledad, la estrella gitana, bailó con tanto éxito en la velada del Fígaro, en honor de Edison, es tripitido cada noche en el Gran Teatro de la Exposición. La linda bohemia es un prodigio de agilidad, flexibilidad y gracia en este baile nuevo, que ejecuta acompañada sólo por el murmullo de las gitanas” (Le Figaro, 31-8-1889).

“El gracioso ole andaluz, el nuevo baile de Soledad en el Gran Teatro de la Exposición, será uno de los mayores éxitos de las Gitanas. Este paso absolutamente inédito está lleno de encanto y de gracia, y cada día el público hace una auténtica ovación a la encantadora Soledad, mientras que ella, con la rodilla flexionada, se inclina completamente sobre el escenario con un movimiento de adorable flexibilidad” (Le Petit Journal, 6-9-1889).

“Uno de los grandes éxitos era para Soledad en su ole gracioso; en él tenía meneos, saltos, movimientos de culo, giros de caderas, poses y actitudes unas veces extrañas y brutales, y otras flexibles y felinas, a las que su encantadora gracia y su vivacidad daban un sorprendente sabor” (Le Ménestrel, 11-5-1890).

La bailarina Soledad

La bailarina Soledad (6)

La joven también es muy admirada por su interpretación de bailes como el vito o las seguidilas:

“… los amantes de las seguidillas prodigan incontables bravos al Chivo y a las graciosísimas Matilde y Soledad” (Le Gaulois, 20-8-1889).

“Ayer, S.A.R. el Duque de Braganza […] aplaudió con fuerza a la Macarrona, la reina de las Gitanas, y a Soledad, que bailó en su honor el Vito Vito, un baile muy popular en Portugal” (Le Figaro, 5-9-1889).

Una artista insustituible

De hecho, aunque la jerezana es mucha bailaora, Soledad también goza de grandes simpatías entre el público, que no quiere prescindir de su arte ni una sola noche. Así se pone de manifiesto cuando la joven debe ausentarse durante dos días por una ligera indisposición:

“La administración del Gran Teatro de la Exposición nos ruega que anunciemos a nuestros lectores que Soledad, una de las primeras figuras de la compañía de las Gitanas, ha retomado los servicios que tuvo que interrumpir durante dos días a causa de una ligera enfermedad. Estamos felices de poder dar esta buena noticia a nuestros lectores, porque, a pesar del éxito de la Macarrona, de Pepa y de Pichiri, a Soledad la echaba de menos su público, acostumbrado a darle cada noche una auténtica ovación cuando, con su gracia y su flexibilidad adorables, baila su famoso paso del gracioso ole andaluz” (La Lanterne, 18-9-1889).

A sus quince años de edad, Soledad llama la atención por su extraordinaria belleza y por sus inmejorables dotes para el baile, que comparte con sus hermanas:

“Soledad es bonita, con sus ojos nobles de joven halcón, con sus grandes cintas, una de las cuales le oculta la mitad del rostro, como una negra ala de cuervo; y, en el vito, hace piruetas apasionadamente, se inclina, se vuelve a levantar, parece estar aquí, salta allí, se extiende toda como la curva de un arco, y vuelve a llevar la cabeza hasta las rodillas, como si quisiera desabrocharse las ligas con los dientes […].

Como su hermana Soledad, Matilde se revuelve incansablemente; pero -sin hacerlo a propósito, imagino- ella añade a los más desenfrenados movimientos, a las torsiones menos excusables, la ingenuidad de una infancia que no tiene en absoluto el aspecto de saber lo que hace. Ella despierta la idea de una chiquilla que repetiría inconscientemente los propósitos y las maneras de cualquier compañera descarada; y ella eleva hacia el techo su pierna con un imperturbable candor; ¡pero la levanta muy alto! […]

Viva es una culebra que tendría por cola dos sonoros pies” (L’Écho de Paris, 2-10-1889).

Cartel de "Las Gitanas de Granada" en el Gran Teatro de la Exposición (París, 1889)

Cartel de «Las Gitanas de Granada» en el Gran Teatro de la Exposición (París, 1889)

…

NOTAS:

(1) En 1931, en uno de sus artículos, localizado por José Luis Ortiz Nuevo, el periodista Galerín se acuerda de ‘El Chivo’, de quien ofrece algunos datos interesantes:

“Allá por el año 1870 bailaba en los bautizos un chiquillo que se llamó José Arce Durán, conocido por ‘El Chivo’.

Bailaba flamenco y bolero, esto es baile gitano y baile de palillos, y se hizo muy célebre.

El hombre, buscando más amplios horizontes se fue a París y desde allí envió a un amigo de Sevilla esta fotografía, que firma Walery, rue de Londres, 9 bis, París […].

“El Chivo”, vestido entre bandolero y torero, ganó en París fama y dinero, más fama que dinero, porque el artista murió en Sevilla en situación angustiosa.

[…] Hacía frecuentes viajes al extranjero y en los contratos ponía la condición de que tenían que dejarle libre la quincena en que cayera la Semana Santa, pues tenía que estar en Sevilla con objeto de vestirse de nazareno en la Macarena” (El Liberal, 25-2-1931).

(2) Matilde Arce Tardío nació el 19 de junio de 1872 en el número 8 de la Calle Almirante Espinos, según consta en los libros de bautismos de la Parroquia de San Juan Bautista de Sevilla.

(3) Soledad Arce Tardío nació el 29 de marzo de 1874 en el número 13 la Calle Bancaleros, según consta en los libros de bautismos de la Parroquia de San Juan Bautista de Sevilla.

(4) Según la prensa, Viva nacería en torno a 1881. No hemos podido localizar datos sobre su nacimiento, si bien en los padrones municipales de Sevilla aparece una hermana de Matilde y Soledad llamada Mercedes y nacida en ese año, por lo que podría tratarse de la misma persona.

(5) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(6) La Biblioteca Nacional Francesa conserva esta fotografía de «Soledad, La Gitana». No podemos afirmar con seguridad que corresponda a Soledad Arce.


Soledad la Mejorana, la reina del gesto y del palillo (y IV)

Soledad la Mejorana ha entrado por la puerta grande en el Olimpo de las bailaoras. La muchacha que poco tiempo atrás era admirada por la buena sociedad sevillana en una caseta de feria, ha deslumbrado al público madrileño y se ha situado por méritos propios entre las artistas más solicitadas del momento.

No obstante, hay quien teme que la joven pueda dejarse tentar por las modas imperantes y desviarse del camino marcado por su prima Pastora, a quien se recomienda velar por que ello no suceda:

“… La ilusión del hallazgo de una artista genial suele romperse al intentar arrancarla del ‘cuadro’, destacarla del medio en que se manifiesta…

Con esa emoción -expectación enorme- asistimos a la presentación de Soleá, la Mejorana, en Maravillas: su trasplante de la caseta de la feria sevillana a un escenario de la corte. Era sacar de su fondo y de su ambiente al aire del mundo la fantástica y rara flor marina; sustituir el son de la guitarra […] por el sonido de una orquesta normal…

El milagro se ha realizado, en principio… La bailaora, espléndida figura de la mejor cantera cañí, triunfó en toda la línea. ¿Se consumará el prodigio? ¿No se agotará la flor gitana? ¿Conservará su esencia cañí? ¡Háganlo los dioses!

Pastora Imperio (La Nación, 14-4-1934)

Pastora Imperio (La Nación, 14-4-1934)

… Admirable Pastora: sea usted quien vele y cuide y plasme y fije con enérgico tesón, con terco consejo, la gran figura. Diríjala, frénela, vele por ella, no se malogre; apártela del gran peligro ambiente, de la gran tentación en que cayeron tantas que prometían mucho y ya nada son ni nada valen. Moldee esta estatua viva a su imagen y semejanza. Córtele las alas, si preciso fuere; átela corto, no se salga del terreno propio de su arte. Sea siempre lo que es -aunque se avalore más y más-: bailaora, gitana, flamenca, andaluza, cañí. No vaya a salirse por ‘peteneras’, digo, por charlestones, fados o jotas, como las otras…

Porque hay ‘madera’; porque hay ‘solera’; porque hay temperamento; porque hay raza. ¡No ha de haberlo, si es ramita del mismo tronco de usted; si es verla a usted!

El mismo braceo maravilloso; idéntico garbo, si no el mismo genio. Baila ‘con reto’, con fuerza, con brío. Puede ser la figura que esperamos y soñamos…” (José D. de Quijano, en Heraldo de Madrid, 9-7-1927).

Soledad ante la buena sociedad francesa

En otoño de 1927, Soledad la Mejorana ameniza con sus bailes dos fiestas celebradas, respectivamente, en el Hôtel du Palais y en el Casino Bellevue de Biarritz (Francia). En ambas ocasiones cosecha nutridos aplausos:

“… La Mejorana: joven bailarina […] ya famosa en toda España, ejecutó dos bailes admirables por su flexibilidad” (Le Figaro, 17-9-1927).

“… Una bailarina, joven y apuesta, la Mejorana, se presenta sonriente en el tablado, haciendo apreciar sus dotes artísticas, que fueron muy aplaudidas…” (ABC, 20-9-1927).

“…. Uno de los números que fue recibido con más entusiasmo fue la entrada de la gentilísima y notable bailarina española La Mejorana, cuya labor artística fue premiada con nutridos aplausos. Su arrogante figura, su gracia y su modo notable de tocar las castañuelas la (sic) captaron desde el principio las simpatías del selecto público” (Blanco y Negro, 16-10-1927).

Soledad la Mejorana bailando en una fiesta en Biarritz (Blanco y Negro, 16-10-1927)

Soledad la Mejorana bailando en una fiesta en Biarritz (Blanco y Negro, 16-10-1927)

Nuevos éxitos en Madrid y Barcelona

En noviembre de ese mismo año, Soledad vuelve a presentarse en el Teatro Romea, donde coincide con la cupletista Mercedes Serós. Tras sus actuaciones en el país vecino, la sevillana es muy esperada en la capital de España y, como no podía ser de otra manera, vuelve a triunfar:

“Estrella verdad en su género cañí, puro, sin trampa, Soleá la Mejorana, al reaparecer hoy en Romea tendrá un éxito tan merecido como bien ganado” (La Opinión, 8-11-1927).

“SOLEÁ LA MEJORANA, la admirable y castiza bailarina ‘cañí’, obtiene todos los días en Romea un éxito enorme” (La Voz, 8-11-1927).

“Si no conociéramos bien a Soleá la Mejorana, creeríamos, en algunos momentos, que era Pastora Imperio, con su arte típico, castizo y lleno de luz; pero es Soleá la Mejorana, es esa nueva ‘estrella’ ‘cañí’ que reapareció ayer en este teatro con un éxito completo, franco y decidido, como corresponde a tal artista” (El Imparcial, 9-11-1927).

“… El público acogió anoche muy cariñosamente a la debutante, que tuvo que hacer algunos números de ‘propina’ ante los insistentes aplausos de los espectadores” (La Libertad, 9-11-1927).

“… Ayer, Soleá la Mejorana estrenó dos bailes que le valieron un éxito clamoroso; Soleá la Mejorana se ha propuesto ‘epatar’, y lo consigue” (El Imparcial, 10-11-1927).

“… También Soleá la Mejorana sigue triunfando con sus bailes ‘cañís’ y entusiasmando al respetable…” (La Opinión, 12-11-1927).

“… Soleá la Mejorana sigue su carrera de éxitos, no escatimándole el público sus aplausos” (El Imparcial, 15-11-1927).

Pastora Imperio y Soledad la Mejorana en el Teatro Vital Aza de Mälaga

Pastora Imperio y Soledad la Mejorana en el Teatro Vital Aza de Málaga

En diciembre de ese mismo año, La Mejorana actúa en la sala Ba-Ta-Clán de Valencia, que ofrece un programa de variedades en el que también figuran artistas como Perlita. Ya en 1928, la joven bailaora triunfa durante varias semanas en distintos locales de la Ciudad Condal, como el Teatro Goya, en el Circo Barcelonés o el Gran Teatro Principal. En algunas de sus actuaciones comparte cartel con la afamada cupletista Amalia de Isaura. Así la anuncia la prensa catalana:

“Debut en Barcelona de la reina del baile flamenco SOLEÁ LA MEJORANA” (La Vanguardia, 10-1-1928).

“SOLEÁ LA MEJORANA excelente estrella coreográfica” (La Vanguardia, 11-1-1928).

“SOLEÁ LA MEJORANA, la reina de los bailes gitanos” (La Vanguardia, 21-1-1928).

La Mejorana triunfa en Buenos Aires

A partir de ese momento, las noticias que nos llegan de la artista sevillana son mucho menos frecuentes y la sitúan casi siempre en Argentina. En noviembre de 1928 Soledad se presenta en el Teatro Avenida de Buenos Aires, junto a otras artistas de nuestro país:

“… En el Teatro Avenida y en Lescón matinal, alternando con canto y baile flamenco en el que toman parte las artistas Soledad Pacheco, Lola la Gitana, Lola Benavente, Magadalena Miralles, La Mejorana, Visitación Aria, el bailador Niño Tobalo, los tocadores de guitarra Pedro y Manolo Aria” (El Clarín, 10-11-1928).

En enero de 1930, la artista sevillana se anuncia en el teatro Sarmiento de la misma ciudad, junto a la compañía de Azucena Maizani, que lleva a escena una revista en varios cuadros titulada ¡Piernas locas, rojas bocas!. Además de bailar flamenco, Soledad también interpreta otro tipo de bailes más internacionales, para los que luce un atuendo quizás demasiado atrevido, en opinión de la prensa:

“‘Soleá, la Mejorana’, bailarina de pura raigambre gitana, después de ejecutar con estilo formal unas danzas flamencas, interviene en el cuadro ‘En un dancing de Broadway’, exhibiéndose con el sumario y frívolo ropaje (?) de circunstancias, ostensiblemente inadecuado en una sobrina de Pastora Imperio. No puede dudarse del humorismo, un tanto irrespetuoso, de los autores de la casa” (Caras y Caretas, 25-1-1930).

Amalia de Isaura

Amalia de Isaura

En diciembre de ese mismo año, se puede ver a la sevillana en el Teatro Ateneo de la capital bonaerense, junto a otra compañia de revistas:

“El Teatro Ateneo ha abierto ya sus puertas con una compañía de revistas y espectáculos frívolos, organizados bajo la dirección de Enrique Rando.

Las principales figuras son Alicia Vignoli, Amparo Guillot, Soledad (La Mejorana), la pareja de bailes Iberia-Ortega, Emilia Ibáñez, Lina Ocampo, Lola Flores y Luisa Grani, y los actores Manuel Montero y Héctor Quintanilla […]. El conjunto hizo su presentación con el estreno de ‘El almanaque de la frivolidad’, comptetándose el cartel con ‘Cien mujeres para un viudo’, vodevil en dos cuadros” (La Libertad, 31-12-1930).

En enero de 1931, los diarios vuelven a situar a La Mejorana en el Teatro Ateneo de Buenos Aires. La sevillana sigue dedicada al mundo de la revista frívola. En esta ocasión comparte cartel con la actriz Amparito Guillot:

“En el Ateneo ha debutado una compañía de espectáculos frívolos en la que figuran Soleá la ‘Mejorana’ -¡estamos de moda! y Amparito Guillot” (El Imparcial, 9-1-1931).

“… en el Ateneo se ha dado a conocer una revista, traducida del francés por Julio F. Escobar, titulada ‘Rodolf, ¡qué le das a las mujeres?’, que ha pasado sin pena ni gloria. En el reparto se distinguieron las tiples Vignoli, Grani, Ibáñez, Ocampo y Soledad, ‘la Mejorana’, y los actores Rando, Quintanilla, Montero y Ruffa” (La Libertad, 13-1-1931).

“También en Buenos Aires triunfa la bailarina española Isabelita Ruiz y en el Ateneo de la misma capital, con placentero éxito, debutó una compañía de espectáculos frívolos, en la que figuran Soleá la Mejorana y Amparito Guillot” (La Libertad, 18-1-1931).

La última referencia que tenemos de La Mejorana es de 1934. Después de varios años, la prensa la sigue situando en Buenos Aires, lo cual nos hace pensar que tal vez Soledad se estableciera definitivamente en aquel país:

“Pastora […] Todas sus batas y todos los perifollos de escena los metió en un baúl y se los mandó a su prima la Mejorana, que está trabajando en Buenos Aires” (La Voz, 28-3-1934).