Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

«Lola Gómez, primera bailarina de la Compañía hispanoandaluza»

«Quien la ve por primera vez se queda especialmente impresionado ante esta joven de cabeza regularmente ovalada y ligeramente más delgada en el mentón, de ojos rajados que lanzan fuego por sus negras pupilas, de cejas arqueadas y espesas, de fina boca cuyas pronunciadas comisuras hacen pensar en una cabeza de Vinci (1).

Cuando se planta en el borde de la rampa, sobre sus piernas finas y elegantes que terminan en lindos pies deliciosamente curvados, lanzando hacia atrás su esbelta cintura y dejando caer sus brazos finamente cincelados, de articulaciones delicadas y nerviosas, pensaríamos en la antigua Diana, si los fuegos del gas no vinieran a destruir una ilusión momentánea que nos gustaría prolongar.

Lola Gómez (Paris-Portrait, 5-2-1880)

Lola Gómez (Paris-Portrait, 5-2-1880)

Pero pronto, tanto si preludia la orquesta como si son las palmas y los cantos los que la excitan, vuelve a levantar rápidamente su gracioso corpiño, donde se encierra discretamente su pecho de virgen; sus piernas tiemblan, todo su cuerpo se agita; ella salta o brinca; ágil, viva, peripuesta, con movimientos acompasados, se levanta como tomada por el vértigo. Es lo más poético que se puede soñar. La llama de Bengala, el fuego de artificio y el espíritu del duende no tienen claridades más vivas ni remolinos más rápidos.

Así, cada noche, pintores y escultores, hombres de letras y músicos, actrices y bailarinas, artistas de todos los géneros se dan cita en la bonita sala Taitbout (2), donde se reúne un público de elite, compuesto por todo aquél que tiene un rango en el gran mundo, en las finanzas, en los círculos de todas las clases y también de la alta sociedad de la colonia española.

Por supuesto, esta bonita joven no constituye por sí sola todo el encanto de este espectáculo tan característico ofrecido por la compañía andaluza, pero es uno de sus más seductoras atracciones.

Cartel de Lola Gomez (Bibliothèque Nationale Française)

Cartel de Lola Gómez (Bibliothèque Nationale de France)

Dos cuadros nos la presentan en dos aspectos absolutamente diferentes, y nadie osaría decir lo que le ha maravillado más profundamente de baile del Vito o del gran paso andaluz (3).

¡Para este baile del Vito hay que verla envuelta en su vestido de raso azul suave que sujeta al corpiño las extremidades de un mantón de crespón rojo bordado con grandes flores blancas! En cuanto se quita la toquilla de terciopelo negro que le cubre la cabeza, salta dando vueltas. Sus brazos describen en el espacio líneas de una elegancia y una nobleza perfectas. El cuerpo, flexible, se balancea adoptando las poses más variadas. Llevadas por sus pies de niña, las piernas flexibles sugieren su perfil delicado bajo los pliegues de la larga túnica que ondula y resplandece con reflejos de seda. Entonces deja en el suelo la toca que agita después alrededor de su cintura y pronto un movimiento vertiginoso la hace girar por todas partes con la más increíble rapidez. En el círculo que traza así, de abajo a arriba y de derecha a izquierda, tanto con su cabeza y su cuerpo, como con sus brazos y sus piernas, el ojo se pierde a través de mil horizontes encantadores. Ella adula al espectador a la vez por su graciosa mueca, por el movimiento de su cabeza juguetona, por el armonioso balanceo de su cuerpo, y por los múltiples saltos, de una cadencia tan bien pautada, de sus ágiles pies. Estaríamos tentados a creer que ha encontrado el movimiento perpetuo, por lo correcto y rápido que es su baile; pero lo que gusta sobre todo en este paso es su originalidad perfecta, fuera de todas las convenciones académicas. La mujer prevalece sobre la bailarina y, sin sustraerse a las exigencias del arte, se deja llevar de manera natural por sus encantadores instintos.

Cuando reaparece, como primera figura del baile, en el cuadro que pone fin al espectáculo, la Srta. Gómez produce un efecto completamente distinto, pero no menos vibrante. Su cintura desenvuelta se dibuja sobre su falda de raso blanco, trenzada de estrellas y rayas de oro. Diríamos que es la Dama de los bosques, con su corpiño tornasolado, que va a tomar impulso para revolotear de flor en flor.

Los artistas de la Compañía hispanoandaluza durante su actuación en Berlín (Illustrierte Sport-Zeitunt, 23-5-1880)

Los artistas de la Compañía hispanoandaluza durante su actuación en Berlín (Illustrierte Sport-Zeitunt, 23-5-1880)

¡Con qué gesto nervioso y lleno de juventud vuelve a lanzar los brazos hacia atrás, y casi toca el suelo con su cintura, de una sorprendente elasticidad! ¿Qué es lo que más se puede admirar de sus piruetas, […] de sus saltos ligeros y atrevidos, o de sus puntas, que se apoyan sólidamente en el suelo, pero se desplazan con un verbo apasionante? ¡Oh, la graciosa joven, la amable niña! ¡Cómo parece inconsciente del encanto que ejerce, a pesar de sus provocativas caídas de ojos y del modo en que aprieta los labios! ¡Y cuánto añade esto al placer que sentimos al verla moverse feliz, y sin otra preocupación que la de divertirse ella!

Pero me dejo llevar por el placer que siento al ver pasar ante mis ojos, habla el recuerdo, tantas cosas encantadoras y, sin embargo, os debo algunos detalles biográficos sobre la primera bolera de la compañía andaluza española.

Lola Gómez nació en Madrid en 1862. Su madre, la Sra. Berueta, también era bailarina. Pero a la edad de dos años, la niña se quedó huérfana, pues sus padres habían muerto en un viaje de Oviedo a Madrid.

Adoptada entonces, junto a una hermana que tenía, por un amigo de la familia, el Sr. Prous, el actual maestro de ballet de la compañía española andaluza, fue criada por este notable artista en su oficio de bailarín. Ella no podía estar en mejor escuela, y así se convirtió rápidamente en una distinguida bailarina.

Sus primeros debuts sobre el escenario tuvieron lugar en Madrid, a la edad de 15 años. Desde entonces, ha recorrido toda España en compañía de su padre adoptivo y ha sido aplaudida con él en las principales ciudades de la península: Cádiz, Córdoba, Valladolid, Oporto, etc., etc.

Trinidad Cuenca, la otra estrella de la compañía (Foto de Antonio Esplugas)

Trinidad Cuenca, la otra estrella de la compañía (Foto de Antonio Esplugas, Arxiu Nacional de Catalunya)

París, que consagra a todos los verdaderos talentos artísticos, hoy va a dar a conocer su nombre a toda Europa, porque Lola Gómez es de esas jóvenes mujeres a las que la naturaleza ha favorecido y cuya estrella está llamada a brillar tan bien en el Norte como en el Sur.

Deseándole que vaya a buscar en Londres, en Viena o en Madrid los éxitos que no pueden faltarle, deseo ante todo verla aclimatarse a París, que sabrá apreciarla y aplaudirle como se merece (4).

El Sr. Calzadilla, que es un empresario verdaderamente artista, por supuesto ha comprendido el partido que puede sacar, en París, de los elementos que ha sabido reunir en su compañía, de la que aún sólo nos ha presentado a una parte. Así, no cabe duda de que después de este primer ensayo de descentralización, tan bien apreciada por nuestro mejor público, tendrá la intención de realizar, el próximo otoño, el sueño que ha debido de concebir, de dotar a París de un gran teatro español en el que todos los géneros estén representados. Naturalmente, entonces nos conservaría a Lola Gómez, que no tardaría en convertirse en una de las niñas mimadas de nuestros numerosos aficionados a los ballets».

NOTAS:

* Artículo publicado por Félix Jahyer en la revista Paris-Portrait el 5 de febrero de 1880. La traducción es mía.

(1) Lola Gómez es una de las estrellas de la Compañía hispanoandaluza de cantantes y bailarines (así se anuncia en distintos países) organizada por el empresario Antonio Calzadilla en 1880, que realiza una gira de varios meses por distintos países europeos. En ella figuran artistas flamencos de primerísimo nivel, como la bailaora Trinidad Cuenca, la cantaora Dolores la Parrala o el guitarrita Paco de Lucena.

(2) El primero de los destinos es París. La troupe debuta en el Théâtre Athenaeum en enero de 1880 y unas semanas más tarde, debido al gran éxito cosechado, el espectáculo se traslada a la Salle Taitbout, más céntrica y con mayor aforo.

(3) Lola Gómez no tarda en ganarse el favor del público y de la prensa francesa. Entre los bailes que suele ejecutar en sus actuaciones, destacan especialmente el Vito y el Ole, así como otros números en los que forma pareja con José Prous, su maestro de baile y padre adoptivo.

(4) Tras varios meses de triunfos en París y otras ciudades francesas, la compañía continúa su periplo por ciudades como Berlín, Dresde, Viena o Bruselas.


Trini Ramos, «LA CHICA MÁS BONITA DEL MUNDO»

«La bailarina de diecisiete años de edad y su extraño romance

Entrevista exclusiva del ‘Sunday Post’.

¿Quién es la chica más bonita del mundo? (1)

Hace sólo un mes, quienes están familiarizados con lo que sucede detrás de los escenarios en el mundo del teatro decían que C. B. Cochran (2) la había descubierto en España, y que iba a tomar parte en su próxima gran producción.

Trini Ramos luciendo el velo doble (Illustrated London News, 24-12-1921)

Trini Ramos (Illustrated London News, 24-12-1921)

Trini causó bastante sensación en Londres antes de hacer su debut frente al público británico, al aparecer con su ya famoso velo doble de musulmana. El velo, que está confeccionado con un grueso encaje negro especial, fue diseñado por Paul Poiret, el famoso diseñador francés (3), y con toda la cara cubierta salvo los ojos. Era algo similar al velo que que llevan las mujeres turcas. La única diferencia consistía en que, mientras que Trini se quitaba el velo al mismo tiempo que el sombrero, las mujeres orientales lo llevan unido al resto del traje.

Trini llamaba la atención con su singular vestido, y cuando se encontraba en las inmediaciones de Regent Street y del teatro, era el centro de atención.

El velo acaba de ser desechado y Trini, la joven bailarina española -que, por cierto, sólo tiene diecisiete años-, ha hecho su primera aparición ante un público británico en ‘The Fun of the Fayre’, el nuevo espectáculo del London Pavilion. Más tarde, si los planes salen según lo previsto, visitará Glasgow.

Las historias que se cuentan sobre su belleza no son exageradas. Londres está cautivado por su exquisita belleza. Los amantes del teatro están de acuerdo en que se trata de la chica más bonita que ha visto la escena londinense desde hace tiempo. Trini es como una Virgen niña, con pelo negro azabache, delicada frente, ojos oscuros y luminosos, pequeños labios carnosos, carita oval y siempre una sonrisa. En el escenario, es la esencia de la elegancia y fuera de él impresiona a todo el mundo con su gracioso porte y sus maravillosos ojos.

Una maravillosa carrera

A pesar de su juventud, Trini ha desarrollado una peligrosa pero maravillosa carrera. Se presentó por primera vez en público a la edad de once años. Para poder hacerlo tuvo que conseguir un permiso especial del Gobernador de Sevilla, que se quedó tan impresionado por la voz y los gestos perfectos de la niña, que decidió saltarse la ley y dejarla tener su oportunidad.

Trini Ramos (The Sunday Post, 30-10-1921)

Trini Ramos (The Sunday Post, 30-10-1921)

Su profesor de música tenía tanta confianza en que ella lo haría bien, que su primer espectáculo público fue ante una reunión de aristócratas españoles (4). La actuación fue un gran éxito. Las notas de su garganta infantil salieron tan dulces y claras, que la exclusiva concurrencia apaudió y jaleó una y otra vez. Gracias a esa primera actuación, inmediatamente contactaron con ella los representantes teatrales españoles. En una sola noche se había convertido en estrella.

A partir de ese momento, Trini nunca miró hacia atrás. Se presentó en toda España y Marruecos antes de venir a este país, y aquí ha vuelto a conseguir un éxito inmediato. En uno de sus papeles en ‘The Fun of the Fayre’, encarna a uno de los cuatro grandes tipos de belleza que existen en el mundo.

Fascinantes aventuras

En el curso de su carrera teatral Trini ha vivido fascinantes aventuras. Una vez toda la compañía fue capturada por los moros -una persona fue asesinada- mientras que Trini, por una afortunada casualidad, fue la única que escapó.

Fue mientras bailaba en un cabaret español cuando fue descubierta por el Sr. C. B. Cochran, que la trajo a este país. Durante una visita a España, al Sr. Cochran le sugirieron asistir al cabaret donde bailaba Trini para ver a ‘la chica más bonita del mundo’. Así lo hizo y, sin esperar a verla bailar por segunda vez, se acercó a ella con la idea de traerla a Inglaterra y consiguió que firmara un contrato para actuar en Gran Bretaña.

Su propia historia

Ésta es su propia historia. Me la contó tras su exitosa primera noche en Londres:

‘Aquí todo es maravilloso’, dijo, ‘muy diferente a España. No imaginaba que sería tan bien recibida. De hecho, tenía algunas dudas cuando llegué por primera vez. Después de todo, nunca se sabe qué impresión se puede causar en otro lugar. Lo menos que puedo decir es que los británicos son generosos. Le dan la misma oportunidad a una extranjera que a la gente de su país’.

Trini Ramos (The Sketch, 9-11-1921)

Trini Ramos (The Sketch, 9-11-1921)

‘Actuar aquí es muy diferente de hacerlo en España y no podía evitar pensar en el contraste entre Piccadilly y algunas calles españolas. En mi tierra, por ejemplo, una chica nunca puede salir sola. Siempre debe ir acompañada por alguien de su familia. Nunca he ido al teatro sin dos o tres personas que me protegieran. Por otra parte, los moros están tumbados uno al lado del otro en las aceras y, cuando salíamos tarde del teatro, teníamos que pasar con cuidado entre ellos. Y si nos hubiésemos atrevido a molestarles, habríamos tenido algún problema. Sin embargo, aquí es muy diferente. Donde los moros duermen en nuestro país, ustedes tienen cientos de coches de motor corriendo’.

Su debut cuando era una niña

‘Mi acogida aquí ha sido tan maravillosa que me siento como el día que debuté en Sevilla a los once años. Cuando subí al escenario, mi madre, que estaba entre bastidores, me susurró: ‘Hazlo lo mejor que puedas, Trini’, y lo hice. Cantar ante un público aristocrático debía haberme puesto nerviosa, pero supongo que era demasiado joven para tener nervios. La buena acogida que obtuve tras la canción sirvió para animarme y nunca me puse nerviosa después de eso’.

‘Esa primera noche conseguí mi primer contrato, y entonces viajé por toda España y Marruecos, cantando y después bailando. Puede que no lo hubiera firmado, de haber sabido lo que iba a ocurrir. Créame, no es ninguna broma ser actriz en Marruecos, especialmente para una chica de 14 ó 15 años’.

Capturada por los moros

‘A veces estaba muy asustada. Era bastante común ser capturada por esos moros salvajes (5). Mi contrato había terminado una noche en un teatro marroquí, cuando el mánager me suplicó que me quedara dos semanas más. Como había tan pocas chicas cantantes, yo había triunfado. Al principio, no quería aceptar. De hecho, sentía un poco de nostalgia y quería regresar a Sevilla; pero después de hablarlo mucho, mi madre estuvo de acuerdo en que debería quedarme dos semanas más. Creo que debe haber sido el destino’.

Trini Ramos (The Sunday Post, 30-10-1921)

Trini Ramos (The Sunday Post, 30-10-1921)

‘El resto de la compañía con la que tenía que haber viajado se marchó. Al día siguiente oímos que los moros salvajes los atacaron en cuanto salieron de la ciudad. Después se produjo una salvaje persecución a caballo y, durante el curso de la misma, una persona fue asesinada, dos fueron capturadas, probablemente con el fin de pedir un rescate, y otra resultó gravemente herida’.

‘Supongo que todo este tipo de cosas pueden sonar muy salvajes para los británicos que viven en un país civilizado, pero los asesinatos por parte de los moros son incidentes que ocurren todos los días en Marruecos. Yo sólo estoy muy agradecida por encontrarme aquí ahora, mientras se libra la guerra entre los españoles y los moros. En otra ocasión, me capturaron a caballo con el resto de la compañía, pero las tropas de una ciudad cercana vinieron y nos salvaron’.

Arreglada en cinco minutos

‘Ésta fue la clase de experiencias que viví durante el tiempo que pasé de gira en Marruecos. Naturalmente, se producen cantidad de sorpresas cuando se viaja por lugares extraños. Yo ya había cantado muchas veces ante extranjeros y me habían aplaudido, pero he de decir que fue una sorpresa cuando el Sr. Cochran vino una noche y me ofreció un contrato tras haber hecho mi número. Después de todo, no es habitual que te pidan ir a un país extranjero tras cinco minutos de conversación. Ahora no me arrepiento de haber aceptado’.

‘Desde que he llegado aquí, todo el mundo me ha preguntado por las corridas de toros. Si se menciona a España, los toros parecen ser el siguiente tema de conversación que surge de manera natural. Realmente, me encantan las corridas de toros. No son algo cruel en absoluto, como dice la gente; de hecho, se hace todo lo posible para evitar la crueldad. Una corrida de toros en España es similar a vuestras carreras de Ascot. Realmente, es un desfile de moda. Ver todos los vestidos y a las mujeres en el teatro, que puede contener a una tres mil personas, es maravilloso. Todas las chicas se ponen sus mejores galas para la ocasión. Las faldas se colocan de modo que una parte de ellas cuelgue de los balcones y, como le digo, es muy bonito. Muchas personas llegan en algún tipo de carruaje y, por lo que he oído de vuestro Derby, una corrida de toros es una especie de Derby con los vestidos de Ascot’.

En la plaza de toros

‘Mi única participación en una corrida ha consistido en recorrer la arena a caballo y pedir al presidente la llave de la puerta tras la que se encuentra encerrado el toro. El presidente podría ser el Rey o algún personaje importante presente en la reunión. Ésa es la costumbre. Tras haber obtenido la llave, se la entrego al guardián, que deja salir al toro, y entonces la diversión está asegurada’.

Trini Ramos pide la llave durante una corria de toros en Jerez (La Lidia, 20-9-1920)

Trini Ramos pide la llave durante una corria de toros en Jerez (La Lidia, 20-9-1920)

‘El único momento en que se produce daño de verdad es cuando el torero es derrotado en la lucha. Por supuesto, si el toro sale victorioso algunos espectadores suelen pasarlo bien. Cuando eso ocurre, se produce un repentino ajetreo y un desgarro de vestiduras. En general, los toreros suelen ser tan hábiles que el toro muere en un instante’.

La belleza no sale de los frascos

‘Sólo llevo una semana en el London Pavilion, pero ya estoy recibiendo cartas que me piden consejos de belleza. Supongo que el hecho de que desempeñe el papel de una belleza en el espectáculo es lo que las ha atraído. Personalmente, no creo que la belleza proceda de los frascos. Tengo una manera muy sencilla de conseguir un buen cutis, que consiste en lavarme la cara con agua fría por la noche; aunque no hay duda de que el baile también ayuda mucho, y le diré por qué: en primer lugar, es ejercicio y, en segundo lugar, es diversión. La belleza no es algo completamente innato, sino que se crea cuando se ve el lado bueno de las cosas y se es feliz. Creo que muchos médicos todavía dicen que los músculos de la cara cambian de vez en cuando -gradualmente, por supuesto-; y, por tanto, evitar las preocupaciones innecesarias nos ayuda a tener ese brillo en los ojos y esa simpatía en la cara. Además, el baile nos mantiene delgados y gráciles. Mi mayor temor es engordar, pero bailar mucho evitará que eso suceda’.

Primeras impresiones

‘Realmente pienso que las chicas británicas son tan guapas como todas las otras chicas que he visto. Parecen tener ese algo que las marca como británicas, un tipo exclusivo de belleza que las extranjeras no tenemos. Ésa fue una de las primeras impresiones que tuve cuando llegué aquí hace unas semanas. Hubo muchas más, algunas de las cuales me hicieron sentirme celosa por no haber nacido aquí’.

Me sorprendió mucho ver la calle llena de parejas de novios. Yo nunca he tenido una relación amorosa. En España, por supuesto, a una chica nunca se le permite salir sola. Siempre debe estar acompañada por su madre o por un familiar. Sin embargo, cuando llegué aquí, vi las calles llenas de parejas jóvenes que van al teatro y disfrutan’.

Un torbellino

‘Todo me pareció un torbellino la primera vez que llegué a Londres. Había mucho tráfico. Luego vi por primera vez en mi vida a una mujer policía. Para una extranjera como yo, ésta parece una innovación muy extraña para una gran ciudad. Debo decir que parecían muy profesionales. Las escaleras mecánicas del metro también eran nuevas para mí. Subí y bajé seis veces para ver cómo funcionaban’.

Trini Ramos (de negro) durante su actuación en la revista The Fun of the Fayre (The Sketch, 16-11-1921)

Trini Ramos (de negro) durante su actuación en la revista The Fun of the Fayre (The Sketch, 16-11-1921)

‘Con todas las cosas nuevas que he visto, las parejas de novios y otras novedades, me gusta mucho Londres. Los británicos, a pesar de no ser tan emocionales como los extranjeros, son muy generosos. Cuando estaba en España, canté y bailé ante buena parte de la aristocracia, pero nunca tuve la oportunidad de hacerlo ante la realeza. Espero, no obstante, y tengo motivos para pensar que tendré la oportunidad de hacerlo cuando el rey de España llegue a Londres, que lo hará pronto. También creo que tendré ocasión de ir a Glasgow. Estoy contratada para tres años (6) y es casi seguro que iré a la mayor ciudad de Escocia’».

NOTAS:

* Fuente: The Sunday Post, Londres, 30 de octubre de 1921. La traducción es mía.

(1) Así se anunció en Londres a la bailaora y cupletista sevillana Trini Ramos, nacida a principios del siglo XX.  Se inició en el mundo del arte a muy corta edad como ‘Petite Fornarina’ o Trini Muñoz, que es su verdadero nombre. En 1921 fue contratada para actuar durante varios meses en la capital británica y posteriormente marchó a Nueva York, donde cosechó grandes éxitos hasta el momento de su retirada, a mediados de los años 30.

(2) El productor y empresario teatral británico Charles B. Cochran descubrió a Trini Ramos en España y la llevó a Londres para trabajar en la revista The Fun of the Fayre, que supuso su lanzamiento a nivel internacional. La sevillana causó auténtica sensación en la capital británica, donde no tardó en convertirse en un icono de moda. De hecho, sólo unas semanas después de su llegada, el ‘Sunday Post’ le dedicaba esta entrevista a página completa y poco despuésposaba como modelo para otros medios.

(3) Paul Poiret fue un prestigioso modisto francés, que realizó importantes aportaciones a la moda del siglo XX y contribuyó en buena medida a la eliminación del corsé del atuendo femenino.

(4) Trini fue discípula de Manuel Real, ‘Realito’, que tenía su academia en la sevillana Calle Trajano. Probablemente debutara en alguna de las fiestas privadas para las que el maestro solía ser contratado con su cuadro.

(5) En esa época se libra en Marruecos la Guerra del Rif, provocada por la sublevación de las tribus indígenas contra la ocupación colonial española.

(6) Ese contrato no llegó a término, pues unos meses más tarde Trini Ramos ya triunfaba en Nueva York.

 


María Montero, una brillante carrera truncada por la tragedia (y IV)

En marzo de 1926, el bailarín Adolf Bolm (1), “asistido por las famosas bailarinas Ruth Page y María Montero” (The Cornell Daily Sun, 10-3-1926) (2), y por el pianista Louis Furst, ofrece en el Bailey Hall de Nueva York un recital compuesto por distintos números, cuya temática va “desde los ritos griegos antiguos hasta los bailes gitanos españoles” (The Cornell Daily Sun, 18-3-1926).

Anuncio del espectáculo de Bolm en el Bailey Hall (The Cornell Daily Sun, 15-3-1926)

Anuncio del espectáculo de Bolm en el Bailey Hall (The Cornell Daily Sun, 15-3-1926)

El día del estreno, 1.500 personas llenan la sala para presenciar “uno de los más pintorescos y agradables entretenimientos de la temporada” (The Cornell Daily Sun, 22-3-1926). Según el programa, María Montero, “famosa por sus bailes en solitario, a los que su habilidad con las castañuelas y su facilidad para el taconeo confieren una fascinación peculiar” (The Cornell Daily Sun, 10-3-1926), interpreta las siguientes piezas: “Oro, sangre y sol”, de Vives; “Mirando a España”, de Granados; “Danza portuguesa”, de Sousa; “Córdoba” y “Rapsodia”, ambas de Albéniz (The Cornell Daily Sun, 19-3-1926).

Los tres bailarines son aplaudidos con entusiasmo, si bien el mayor éxito corresponde a la sevillana:

“… la temperamental y llamativa María Montero, con sus coloridos y vistosos trajes, es quien fue más favorecida por el público, gracias a la excelente interpretación de sus bailes ibéricos de personaje. Por dos veces tuvo que realizar un bis; primero, tras la Danza portuguesa de Sousa y, finalmente, tras la Rapsodia de Albéniz. Sin duda la primera fue su mejor creación, aunque su baile español también fue muy recomendable” (The Cornell Daily Sun, 22-3-1926).

En junio de 1926, la Montero ofrece una exhibición de bailes españoles en la Convención de la American Society of Dancing Teachers [Sociedad Americana de Profesores de Baile], que se celebra en el Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York (New York Evening Post, 30-6-1926).

En esa época también se puede ver a la sevillana en distintos eventos teatrales a los que asiste en calidad de público. Así, por ejemplo, en el mes de junio acude a la Manhattan Opera House a ver actuar a María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza; y en septiembre es una de las invitadas a la representación privada del Ballet Intime de Adolf Bohm en Southampton.

En diciembre de ese mismo año, las alumnas de María Montero colaboran, con sus bailes españoles, en una velada musical que tiene lugar en el McMillin Academic Theatre de Columbia, con el fin de recaudar fondos para la construcción de una Casa Hispanoamericana.

María Montero (M. F. Suárez)

María Montero (M. F. Suárez)

En marzo de 1927, la bailaora andaluza viaja a Washington, para participar en una fiesta española que se celebra en el Hotel Mayflower en beneficio del Montecello, la casa de Jefferson en Virginia. La sala está decorada en rojo y amarillo, y adornada con mantones de Manila, mientras que los bailarines van vestidos de trovadores, dueñas y otros tipos populares españoles.

“La encantadora María Montero, que ha sido primera bailarina de la Ópera Real de Madrid, fue llevada a la parte frontal del escenario y, como Carmencita, vibrando con toda la agilidad e imperiosa coquetería de la original, realizó un animado baile” (The Philadelphia Inquirer, 3-4-1927).

Maestra y coreógrafa

Durante los meses siguientes, la bailaora andaluza está menos presente en los escenarios, si bien se la puede ver, en septiembre, en el homenaje de las colonias hispanas de Nueva York a la artista Pilar Arcos, que tiene lugar en el Town-Hall (Diario de la Marina, 26-9-1927); y, en octubre, en la proyección de la película The Loves of Carmen (Raoul Walsh, 1927) en el Roxy Theatre de Manhattan, en la que “una seductora bailarina española, María Montero, da un toque auténticamente español a la presentación en escena” (The Brooklyn Standard Union, 2-10-1927).

En esa época, lejos de decaer, la actividad profesional de la sevillana se centra en los ámbitos de la docencia y la coreografía. Así, en noviembre de 1927 se inauguran los tés danzantes del Hotel St. Regis con los “Bailes de la Vieja España”, interpretados por los bailarines Carola Goya y Carlos de Vega y montados por María.

Unas semanas más tarde, estos mismos artistas ofrecen un nuevo recital de bailes españoles en Hampden’s Theatre. Entre los números que ejecutan destacan las “Alegrías Torero”, “un baile de corrida de toros creado para él por María Montero” (The New York Evening Post, 26-11-1927).

Poco después se estrena con gran éxito en el Paramount Theatre de Nueva York la revista “Havana”, dirigida por Jack Hartington. En ella “predominan los bailes […], entre los que sobresalen un rumba y un danzón, […] dirigidos por la gran bailarina española María Montero” (Diario de la Marina, 21-1-1928).

María Montero con Miguel de Zárraga y otras personalidades (Diario de la Marina, 27-6-1926)

María Montero con Miguel de Zárraga y otras personalidades (Diario de la Marina, 27-6-1926)

El resto de referencias a María Montero que encontramos en la prensa de los primeros meses de 1928 tienen que ver con su participación en distintos actos sociales, como el banquete homenaje celebrado en el transatlántico ‘Cristóbal Colón’ para agasajar al Doctor Albiñana (Diario de la Marina, 6-3-1928) o la fiesta en honor de Andrés Segovia organizada por la sevillana en su propia casa (La Voz, 22-3-1928).

También se insertan con frecuencia anuncios publicitarios sobre el “Estudio de bailes españoles para profesores, estudiantes y profesionales” de María Montero, situado en el número 200 de la Calle 57 Oeste de Nueva York.

Un trágico final

Sin embargo, el 17 de mayo el nombre de la bailaora salta a la primera plana de los diarios de todo el mundo, que anuncian la terrible noticia de su fallecimiento, víctima de la que por desgracia sigue siendo una de las lacras de la sociedad actual, la violencia de género.

El asesino de María es el argentino Horacio Colombres, de 37 años de edad, que prestaba sus servicios como profesor en la academia de baile de la joven. Según la prensa, se habían conocido unos meses atrás y él se había quedado prendado de la bailaora, con quien había estado viviendo hasta que ella lo echó de su apartamento, poco antes del fatal desenlace.

Procedente de una familia con posibles, al parecer Horacio vivía de la renta que le enviaba su padre. Había residido durante unos años en París, donde había dejado mujer e hijos, y fue el conocimiento de esta circunstancia lo que llevó a la española a ponerle las maletas en la puerta.

Incapaz de aceptar el rechazo de María, Colombres acudió una tarde a su estudio armado con una pistola y, tras una acalorada discusión, se llevó por delante la vida y las ilusiones de esa gran artista. Nada pudieron hacer por ayudarla las asistentes que se encontraban en el local, que, tras oír los disparos, encontraron a la maestra inerte en el suelo, cubierta con un mantón de Manila que le había regalado Alfonso XIII. Junto a ella agonizaba su asesino, con un tiro en la cabeza, y su perrito gimoteaba desolado.

Recreación de la 'Danza macabra' y del asesinato de María Montero (Long Island Daily Press, 30-6-1928)

Recreación de la ‘Danza macabra’ y del asesinato de María Montero (Long Island Daily Press, 30-6-1928)

Colombres falleció poco después en el hospital. Había dejado escritas cuatro cartas, dirigidas a sus amigos, a la policía y al consulado argentino, en las que daba instrucciones para la repatriación de su cadáver.

La capilla ardiente de la joven fue instalada en la sede de la Sociedad Española, en el 239 de la Calle 14 Oeste. El funeral se celebró al día siguiente en la Iglesia Española de Guadalupe y su cuerpo fue enterrado en el Cementerio del Calvario, en una parcela reservada a miembros de la colonia española en Nueva York, para cuyo mantenimiento ella misma había prestado su desinteresada colaboración.

Cuando su brillante carrera se truncó, María Montero se hallaba inmersa en un nuevo e ilusionante proyecto:

“Se encontraba, tal vez, a punto de alcanzar uno de sus mayores éxitos. Había estado ensayando con un grupo de bailarines españoles que pronto iban a debutar bajo su dirección en el Capitol Theatre, y su escuela de baile era muy exitosa” (The New York Sun, 17-5-1928).

“La Señorita Montero disfrutaba de un gran éxito con sus clases, pero aún deseaba regresar, aunque fuese brevemente, a su papel de bailarina de escenario. Finalmente, se presentó la oportunidad y recibió una invitación para bailar en un teatro de Nueva York.

Ella aceptó la invitación, con la ilusión de planear una inusual y única ‘Danza macabra’ que causaría sensación en el Rialto. Estaba tan entusiasmada con los preparativos, que su objetivo también fue asumido por sus alumnos, y todas las personas implicadas observaban los progresos del baile con gran interés” (Cleveland Plain Dealer, 1-7-1928).

María Montero (Caras y Caretas, 2-6-1928)

María Montero (Caras y Caretas, 2-6-1928)

El periodista Miguel de Zárraga, gran admirador de María Montero, le dedica un último artículo, a modo de despedida, en el diario ABC:

“¡En primera página!

… Durante veinticuatro horas, por lo menos, se ha estado hablando en toda esta Cosmópolis de la famosa bailarina sevillana, que en el doble apogeo de su juventud y de su belleza, en pleno triunfo, conquistó el derecho a esa primera página…

Mientras vivió, mientras luchaba por el éxito, mientras, paso a paso, se adueñaba del secreto triunfal, las rosas que acariciaban sus manos aún la arañaban con sus espinas. Se la admiraba, se la buscaba, se la aclamaba, pero su nombre no salía de la sección de espectáculos. ¡Le faltaba la primera página! Ya la tiene.

Los periódicos de hoy se la brindaron, llenando con su nombre el más saliente título de la primera página: ‘María Montero ha sido asesinada a balazos’” (ABC, 9-6-1928).

NOTAS:

(1) Adolph Bolm se formó como bailarín en San Petersburgo y fue una de las primeras figuras de los Ballets Rusos de Diaghilev. Ruth Page fue alumna suya y posteriormente bailó en la compañía de la gran Anna Pavlova.

(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

 


María Montero, una brillante carrera truncada por la tragedia (III)

Sólo dos años ha necesitado María Montero para convertirse en la artista mimada tanto del público como de la aristocracia española residente en Nueva York, según se desprende del artículo enviado a ABC por Miguel de Zárraga, su corresponsal en la Gran Manzana:

Nueva York ha prohijado a una gran bailarina española, la sevillana María Montero, haciéndola aquí imprescindible. Baila cuanto quiere, donde quiera y por lo que quiere, y hasta los directores cinematográficos, cuando se disponen a perpetrar alguna de sus típicas españoladas, la consultan…” (ABC, 20-7-1924).

María Montero (Cine-Mundial, febrero de 1927)

María Montero (Cine-Mundial, febrero de 1927)

Es precisamente esa gran admiración hacia María lo que lleva a un grupo de aristócratas y gente bien de la colonia española a convertirse en actores por un día para homenajear a la sevillana en el Longrace Theatre de Nueva York:

“… la encantadora bailarina, que pudo americanizar sus danzas, para un más fácil triunfo, pero no su corazón, acaba de aceptar una importante función a beneficio suyo, organizada y puesta en escena por un simpático número de admiradores […] [Diversos aristócratas] y otros cuantos compatriotas de apellidos no menos prestigiosos, fueron los promotores de la fiesta, en la que, como espectáculo culminante, se ha representado la preciosa comedia quinteriana Puebla de las Mujeres.

[…] El éxito de los improvisados actores fue rotundo. Y el público, que pagara a dos dólares y setenta y cinco centavos la butaca, no se arrepintió de haber llenado el Longacre Theatre.

Un gran tenor del Metropolitán, el costarricense Manuel Salazar, mereció, sin embargo, los más entusiastas aplausos de la noche” (ABC, 20-7-1924).

La sirena de Sevilla

En octubre de 1924 se lleva a escena en el Strand Theatre de Nueva York la comedia musical The Arbor of Love, en cinco escenas, que incluyen bailes franceses, americanos, rusos y españoles, estos últimos protagonizados por María Montero (The Sun, 7-10-1924). En esa época también se puede ver a la sevillana en la inauguración del Art Studio Club en la terraza del Hotel Beaux Arts (Variety, 15-10-1924) (1).

Unas semanas más tarde se proyecta en el Piccadilly Theatre el filme The Siren of Seville, un drama taurino de H. H. Van Loan, dirigido por J. Strom y H. Stromberg. Sus protagonistas son Priscilla Dean, como Dolores, y Allen Forrest, como Gallito. El programa incluye las actuaciones del cantante Vicente Cortez, que interpreta la “Canción del Torero” de Carmen; la bailarina María Montero, que “gusta en su danza española”, y la soprano Annete Koyak, que canta “La partida” y “Clavelitos” (The Brooklyn Daily Eagle, 17-11-1924).

Cartel de la película La sirena de Sevilla (1926)

Cartel de la película La sirena de Sevilla (1926)

Las noticias de este evento no tardan en llegar a nuestro país:

“El hispanófilo Lee A. Ochs […], que acaba de inaugurar su lujoso Piccadilly Theatre, conmemoró la apertura del nuevo coliseo estrenando La sirena de Sevilla en una memorable noche española…

La fiesta, presidida por el cónsul general de España, D. Alejandro Berea, al que acompañaban casi todos los cónsules hispano-americanos aquí residentes, comenzó con la Marcha Real española […]. Siguió un selecto concierto de obras hispanas, y, como prólogo de La sirena de Sevilla, apareció en persona la sin rival María Montero, sirena de carne y alma, en cuyo espíritu arde todo el fuego andaluz, asomado a sus ojos para en ellos duplicar el sol de aquella tierra bendita. […]

… la Montero volvió, una vez más, a deslumbrarnos desde el incomparable cielo neoyorquino, en plena vía blanca, como estrella fulgurante de este maravilloso Broadway, […] toda ella es luz. Es luz, y es alegría, y es fuego… Y sus danzas, ¡tan españolas!, la han hecho inmortal. La música que baila es de Granados, de Falla, de Albéniz… ¡De España siempre!” (ABC, 3-1-1925).

Esta crónica también la firma Miguel de Zárraga, quien aprovecha la ocasión para ofrecer algunos detalles sobre la brillante trayectoria de la bailaora, que se ha convertido en toda una institución desde el punto de vista tanto artístico como social:

María Montero, sevillana, es la más castiza representación de Andalucía en los Estados Unidos de esta inmensa América del Norte. Ella plantó aquí sus reales, después de una larga campaña de triunfos por todos los demás países del continente americano; y en Nueva York fue proclamada emperatriz de las danzas españolas. Bailó en los principales teatros y la recibieron, con tantos honores como agasajos, en las mejores casas. Porque María Montero, gran artista, es también gran señora… Una gran señora que, a su vez, recibe en su saloncillo de la calle 57 a lo más linajudo de nuestra colonia, figurando entre sus contertulios, indistintamente, aristócratas, literatos, hombres de negocios, pintores, cómicos, periodistas, gentes de circo, empresarios… Cuantos conocen a María la rinden asiduo homenaje, como artista y como dama. Los ricos la obsequian, y ella obsequia a los pobres. Su casa, es frecuentemente, asilo de menesterosos” (ABC, 3-1-1925).

María Montero (Long Island Daily Press, 30-6-1928)

María Montero (Long Island Daily Press, 30-6-1928)

Primeros éxitos con Bolm y Falla

El año 1925 llega cargado de nuevos proyectos para la Montero. El primero de ellos es el estreno de una nueva versión de El amor brujo de Falla en la Allied Arts Society de Chicago, con la compañía de Adolf Bolm (2):

Adolf Bolm merece una mención especial por el bello arte con que llevó a escena los ballets, y con el que él y sus colegas los bailaron […]. El amor brujo, de Manuel de Falla, un ballet pantomima en un acto, fue la primera de las piezas de baile que se interpretaron. […] Aunque la historia es ligera y no especialmente llamativa, la música resultó ser de extraordinario interés. De Falla es un ferviente nacionalista y su ballet, como otros trabajos de su creación, está fuertemente teñido de color español.

El Sr. Bolm acentuó este sabor racial, no sólo con su propio baile y el de sus colaboradores, sino con la importación de la Sra. María Montero, que ha adquirido cierta distinción como intérprete de bailes españoles en su país de origen. Además de su baile en El amor brujo, […] a la Srta. Montero se la pudo ver en dos números en solitario, en los que la atmósfera española estaba inteligentemente conseguida” (The Christian Science Monitor, 9-1-1925).

Poco después se inaugura la nueva temporada de invierno en la Sala El Patio, que vuelve a contar con la artista española para sus bailes especiales, y en el mes de marzo se puede admirar el arte de María Montero en un “Baile gitano” organizado por el magnate de la prensa William Randolf Hearst en honor del embajador norteamericano en España, Alexander P. Moore. Éste tiene lugar en el Hotel Ritz-Carlton de Nueva York, donde se establece un campamento gitano de imitación, con 400 árboles traídos de los bosques de Maine.

Gracias al corresponsal de ABC en la Gran Manzana, siguen llegando a nuestro país noticias sobre las últimas actuaciones de la sevillana. En junio de 1925 se anuncia su próxima participación en La vida breve, de Manuel de Falla, que tiene previsto representarse en el Metropolitan de Nueva York.

Una artista polifacética

Otro tipo de espectáculos para los que la Montero sigue estando bastante solicitada son los programas musicales que acompañan a los estrenos cinematográficos. En esa época se la puede ver en el Globe Theatre de Nueva York, donde se proyecta Don Q Son of Zorro (D. Crisp, 1925), un filme ambientado en España pero bastante “lamentable desde el punto de vista español”, según la crítica:

“De España no hemos visto más en esta noche que los bailes españolísimos de María Montero, indestronable emperatriz de nuestras danzas castizas en el neoyorquino Broadway” (ABC, 17-7-1925).

Ramón Mateu con María Montero y la obra inspirada en la artista (Diario de la Marina, 17-1-1926)

Ramón Mateu con María Montero y la obra inspirada en la artista (Diario de la Marina, 17-1-1926)

En el mes de agosto se proyecta en el Uptown Theatre de Chicago The Lady Who Lied (E. Carewe, 1925). El programa incluye el número ‘Under Spanish Skies’, en el que María interpreta sus bailes españoles. En octubre, en el Teatro Rivoli de Nueva York se ofrece la película Flowers of night (Paul Bern, 1925), acompañada del número musical “Danse Espagnol” a cargo de la bailaora sevillana.

Además de bailar y enseñar los bailes españoles, María Montero también hace incursiones en otras facetas artísticas. Así, por ejemplo, posa como modelo para el escultor valenciano Ramón Mateu, que se inspira en ella para una de sus obras. En febrero de 1926, la sevillana es una de las asistentes al almuerzo con que se agasaja al artista en la redacción del Diario de la Marina en Nueva York, sita en el Hotel Alamac (Diario de la Marina, 9-2-1926).

Unas semanas más tarde, el periodista Miguel de Zárraga vuelve a acordarse de María Montero en un artículo titulado “Danzarinas y tonadilleras”, que destaca a tres artistas españolas -y sevillanas- que en esos momentos triunfan en Nueva York. Se trata de Amalia Molina, “la suprema artista del casticismo, ¡la única!, incapaz de transigir con la innovaciones o imposiciones de la moda extranjera”; Trini Ramos, que “no se quiso contentar con el solo culto a la Sevilla que la (sic) dio su belleza soberana, y, en alas de una legítima ambición, voló de mundo a mundo, asimilándose cuantos encantos se encontró al pasar”, y María.

“… Cada una en lo suyo, las tres se destacan, y las tres, en imparcial espíritu de espontánea admiración, bien pudiéramos considerarlas como representativas del arte popular que de tan distintos modos encarnaron. […]

María Montero, más dúctil, supo amoldarse a todos los gustos imperantes, aunque haciéndolos siempre compatibles con el tan caracterizado españolismo de sus danzas, que como ráfaga de alegría y de luz la pasearon en triunfo por los mejores escenarios del Broadway” (Cine-Mundial, marzo de 1926).

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) Adolph Bolm se formó como bailarín en San Petersburgo y fue una de las primeras figuras de los Ballets Rusos de Diaghilev.

 


María Montero, una brillante carrera truncada por la tragedia (II)

La compañía de Fernando Porredón permanece en el Teatro Arbeu de Ciudad de México hasta principios de marzo de 1919. Tanto las obras que representan como los fines de fiesta son muy apreciados por el público, que no escatima en aplausos:

“Fue, sin duda superior, a lo que se esperaba el triunfo obtenido anoche en el Teatro Arbeu, por la Gran Compañía de Comedia Española ‘Fernando Porredón’, que hizo su presentación ante el público mexicano.

El espectáculo resultó en extremo agradable y original, pues tanto el cuadro de comedia dirigido por el célebre actor Porredón, como las artistas María Montero, que debutó como bailarina andaluza, y Gloria Gil Rey, que es una notable cancionista y tonadillera española, arrancaron una larga ovación, por sus respectivas creaciones en sus números” (El Pueblo, 20-2-1919).

“En la tarde […] irán como ‘final de fiesta’ la bailarina María Montero y el cantador y tocador de guitarra Telesforo del Campo, cuyos números siguen siendo el furor de las funciones” (El Pueblo, 23-2-1919).

María Montero (Cine-Mundial, marzo de 1926)

María Montero (Cine-Mundial, marzo de 1926)

Una vez cumplidos sus compromisos en el Arbeu, María Montero, Telesforo del Campo, Gloria Gil Rey, Pilar del Monte, La Corralito y la pareja Díaz-Delgado actúan durante varios días en el Cine Trianón Palace de la capital mexicana. Posteriormente, pasan al Teatro Principal, donde vuelven a encargarse de los finales de fiesta tras las obras llevadas a escena por el grupo de Porredón. A mediados de marzo, el elenco se despide de la escena mexicana:

“Esta será la última semana que se encuentre entre nosotros, la compañía de comedia Española, ‘Fernando Porredón’, que tantos éxitos artísticos ha obtenido en los teatros Arbeu y Principal, haciendo triunfar también su simpático cuadro de tonadilleras, coupletistas y bailarinas, así como al excelente cantador de flamenco y tocador de guitarra Telesforo del Campo” (El Pueblo, 13-3-1919).

El sueño americano

En junio de 1922, después “de completar un tour por Sudamérica, Cuba y México” (The Morning Telegraph, 9-6-1922) (1), María Montero debuta en Nueva York, en la revista The Pin Wheel Revel, dirigida por Michio Itow y representada por la compañía de Raymond Hitchcock en el Earl Carroll Theatre de Broadway.

“El programa comprende más de veinte números originales, creados especialmente para esta artística revista, que incluye bailes de personajes y bailes clásicos, pantomimas, selecciones vocales, novedades artísticas, y canciones populares indias, españolas y judías” (The Morning Telegraph, 11-6-1922).

La recién llegada no tarda en ganarse el favor de la crítica. La prensa destaca la elegancia de su baile, “que consistía en su mayor parte en un zapateo muy enérgico” (The New York Herald, 18-6-1922).

“… lo mejor de todo fue el baile español de María Montero, sin duda la dark lady de muchos sonetos en el viejo Madrid y alrededores. Tocando sus castañuelas y echando hacia atrás la cabeza, tomó completa posesión del escenario con el aire orgulloso de quien conoce su negocio al dedillo” (The Evening World, 16-6-1922).

“Uno de los atractivos fue el debut americano de una bailarina española muy conocida, María Montero, cuyo maravilloso baile causó auténtica sensación” (The Sunday Oregonian, 2-7-1922).

María Montero (The Morning Telegraph, 25-11-1923)

María Montero (The Morning Telegraph, 25-11-1923)

Una artista imprescindible en los mejores saraos

Desde su llegada a la ciudad de los rascacielos, la bailaora sevillana es requerida para amenizar con su arte eventos de postín, como la cena-baile en honor de William Hays organizada por la Motion Picture Directors’ Association [Asociación de directores de cine] en el Hotel Astor de Nueva York. El programa consta de una recepción, una cena y “un espectáculo especial a cargo de Johnny Dooley, Aleta de la Music Box Revue, Thalia Zanou, Alexander Oumansky, la Señorita María Montero y otros” (The Morning Telegraph, 15-6-1922).

En octubre del mismo año, se puede admirar a la guapa sevillana en el Strand Theatre de Nueva York. Allí se proyecta la película The Bond Boy (dirigida por Henry King y protagonizada por Richard Barthelmess) y se ofrece, entre otras atracciones, la obertura musical “Fantasie Espanol”, en la que intervienen la soprano Trina Varella, la bailarina María Montero y un trío instrumental (The Morning Telegraph, 9-10-1922).

Aparte de subirse a los escenarios, la garbosa española también desarrolla en Nueva York una carrera paralela como docente. Por ejemplo, en enero de 1923 da clases de baile español a la actriz Dorothy Gish, para que ésta pueda interpretar su papel en el filme The Bright Shawl, dirigido por John S. Robertson y basado en una obra de Joseph Hergesheimer.

“… Dorothy está aprendiendo lo último en fandangos y bailes populares españoles de María Montero. […]

María Montero, que está enseñando a Dorothy a bailar a la manera española, no habla ni una palabra de inglés, así que las lecciones […] se están dando por medio de un intérprete” (The Yonkers Statesman and News, 27-1-1923).

Unos meses más tarde, el filme se proyecta en el Strand Theatre de Nueva York. El programa musical que la acompaña incluye, como prólogo especial, un cuadro cubano con el cuarteto masculino del propio teatro y los bailarines María Palay, Amata Grassi, María Montero y Anatole Bourmann (The Morning Telegraph, 23-4-1923).

María Montero (New York Evening Post, 17-5-1928)

María Montero (New York Evening Post, 17-5-1928)

Durante el otoño de 1923, la bailaora sevillana vuelve a codearse con la flor y nata de la sociedad neoyorquina. La noche de Halloween se deja ver en un baile popular campesino que se celebra en la parrilla del Hotel McAlpin y al día siguiente hace lo propio en el primer baile anual Loew Metro, que tiene lugar en el Hotel Astor:

“[En el Hotel McAlpin] Entre las atracciones de la noche en la parrilla habrá un programa de nuevas canciones y bailes por la Señorita María Montero, de Sevilla; la Srta. Strelska, el Sr. Daks y la Srta. Trini Varela, la soprano mexicana. Los Trovadores de Sevilla tocarán para el baile y para el programa especial” (The Evening Telegram, 27-10-1923).

En el Loew Metro intervienen cuatro compañías completas de comedia musical, nueve orquestas y un gran número de artistas de primera fila, entre las que destacan estrellas de cine como Theda Bara o Marion Davies, y la bailarina María Montero (The Film Daily, 28-10-1923).

La estrella de El Patio

Unas semanas más tarde, la sevillana empieza a trabajar como bailarina principal en la Sala El Patio, que acaba de inaugurarse en el Hotel McAlpin de Broadway. La publicidad invita a respirar “la auténtica atmósfera seductora de la vieja España”. Cada noche actúan la “SEÑORITA MARÍA MONTERO. Popular bailarina española. SEÑORITA LINDA FLORES. Famosa soprano española” (The Sun and The Globe, 17-12-1923).

Su vinculación con ese establecimiento no impide a María seguir presentándose en distintos escenarios, como el del Strand Theatre. Allí se proyecta el filme Anna Christie (T. H. Ince y J. G. Wray, 1923) y se representa la revista Mark Strand Miniature Revue, que incluye un número -la canción The Arbor of Love– en el que interviene la bailarina María Montero (The Sun and the Globe, 8-12-1923).

Durante los primeros meses de 1924, la presencia de la sevillana sigue siendo indispensable en los distintos eventos organizados por el Hotel McAlpin. En el mes de enero, “la ardiente bailarina española” (New York Morning Telegraph, 30-12-1923) participa junto a Linda Flores -su compañera en El Patio- en la fiesta española del Club de Mujeres de Orange, New Jersey.

En mayo se la puede admirar en el Festival Floral de El Patio, celebrado en honor de la cantante Trini Varela. Este es el segundo de una serie de bailes organizados en el Hotel McAlpin “bajo el patrocinio de notables neoyorquinos y miembros del consulado de Latinoamérica” para “promover mejores relaciones entre los pueblos de los países latinoamericanos y los Estados Unidos” (The New York Telegram and Evening Mail, 3-5-1924).

María Montero y Roberto Medrano (Buffalo Courier Express, 19-5-1928)

María Montero y Roberto Medrano (Buffalo Courier Express, 19-5-1928)

En el programa destaca especialmente la pareja formada por “la Señorita María Montero, primera artista de Andalucía, España”, y Roberto Medrano, “la última sensación del tango argentino” (The Sun, 9-6-1924). En los meses de junio y julio, María y Roberto también deleitan con sus tangos al público que acude a la terraza veraniega del McAlpin:

“La Señorita María Montero y el Señor Roberto Medrano, los bailarines de tango argentino, ofrecerán varios números, con la orquesta argentina de Carlos Cobian” (The Sun, 5-7-1924).

NOTA:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.