Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Isabelita Ruiz, la gran estrella jerezana del baile (III)

En otoño de 1920, Isabelita Ruiz vuelve a triunfar en Madrid, tanto en el teatro Romea como en el music hall del Hotel Palace. Cualidades no le faltan. A su su belleza, su gran calidad artística, su rico vestuario y su gusto en la elección del repertorio hay que unir otros factores: Isabel “es de las artistas que no imitan a nadie y saben siempre matizar su programa con variaciones que le sugiere su talento y que imprimen a su labor un sello peculiar que la hace conquistar cada vez más entusiastas partidarios y admiradores” (Eco Artístico, 30-10-1920).

Isabelita Ruiz (Agence Rol, 1921)

Isabelita Ruiz (Agence Rol, 1921)

A pesar de su juventud, la jerezana ya ha logrado hacerse un hueco entre las principales figuras del baile, y su arte incluso es comparado con el de los más grandes pintores, músicos y escritores del momento:

Isabelita Ruiz es hoy, porque el público lo quiere y su arte lo merece, la reina de todas las bailarinas. Cuantas veces la hemos contemplado trabajar, hemos traído a nuestra memoria la gracia gitana de Pastora Imperio; el arte y el sentimiento de la Bilbainita; la donosa picardía de la simpática Argentinita” (El Globo, 1-12-1920).

“¡Qué rica cosecha de maravillas podemos recoger en España de esos jardines cultivados a la francesa!

¿Habrá que indicar la poesía de Juan Ramón Jiménez, la pintura de Picasso, la música de Falla y Esplá? – Yo añadiría una bailarina (Isabelita Ruiz […]), porque al considerarla Strawinsky como ‘touchée d’internationalisme’ nos ha proporcionado una admirable fórmula-” (Índice, 1921).

La bailaora jerezana comienza el año 1921 en tierras andaluzas. Actúa en Sevilla, Córdoba y en su ciudad natal. En su repertorio destacan números como la danza ‘Mirando a España’, que “hace presentarse a Isabelita en toda su magnificencia de majestuosidad”, o ‘Un alto en la tribu’, “una danza gitana, plena de sentimiento y de ritmo, en la cual Isabelita se distingue mucho arrancando grandes aplausos” (La Voz, 19-1-1921).

Isabelita Ruiz (Comoedia, 13-9-1920)

Isabelita Ruiz (Comoedia, 13-9-1920)

Isabel es una artista completa, que domina a la perfección los bailes de las distintas regiones españolas, “en los cuales pone toda su alma” (Diario de Córdoba, 26-1-1921), así como un “variadísimo repertorio de baile flamenco” (La Voz, 29-1-1921).

Su confirmación artística

En febrero de 1921 tiene lugar otro hito importante en la vida artística e Isabelita Ruiz. Si bien es cierto que, a estas alturas de su meteórica carrera, la jerezana ocupa ya un lugar destacado entre las más grandes de su tiempo, se puede afirmar que en este momento, como los toreros, recibe oficialmente la alternativa como estrella de variedades, de manos de Antonia Mercé, La Argentina. Así lo relata la prensa:

“Un verdadero acontecimiento artístico fue la sección de gran gala celebrada ayer en el teatro Romea para consagrar como ‘estrella’ a la gentilísima bailarina sevillana Isabelita Ruiz, que ha recorrido triunfalmente los escenarios de los más afamados ‘music-halls’ de París.

Ante un público selectísimo, en el cual se veían muchas damas de la gran sociedad, salió a escena la Argentina, llevando a la nueva ‘estrella’ de la mano. La concurrencia saludó a las artistas con aplausos clamorosos, que se repitieron a terminar cada una de las admirables danzas de Isabelita Ruiz. Bailó luego la Argentina, con su arte inimitable” (El Imparcial, 17-2-1921).

“La eminente artista La Argentina consagró como estrella de ‘varietés’ a la gentil bailarina Isabelita Ruiz. El distinguido público que llenaba por completo la sala ovacionó merecida y clamorosamente a La Argentina y a Isabelita. Esta estrenó varios números de los más afamados maestros, y lujosísimas toaletas” (ABC, 19-2-1921).

Unas semanas más tarde, en el Madrid Cinema, Isabel comparte cartel con otra gran artista flamenca, la cantaora Pastora Pavón, La Niña de los Peines. Posteriormente, la jerezana emprende una nueva gira por provincias, con paradas en Málaga, Córdoba, Barcelona, San Sebastián, Santander y Gijón, entre otras ciudades. La prensa sigue dedicándole grandes elogios por su labor artística:

Isabelita Ruiz es una bailarina originalmente extraordinaria. Espiritualiza la danza y da al ritmo expresión y emoción. El público se siente atraído por la inteligente bailarina y la hace todas las noches objeto de calurosas muestras de simpatía” (El Noroeste, 23-8-1921).

Isabelita Ruiz (La Esfera, 12-5-1920)

Isabelita Ruiz. Foto: R. Sobol (La Esfera, 12-5-1920)

Nuevo triunfo en París

En septiembre de 1921 regresa al teatro Olympia de París “la bailarina más guapa de toda España” (Comoedia, 29-8-1921), y lo hace con “nuevos bailes sevillanos, madrileños y flamencos” (Comoedia, 7-9-1921), lujoso vestuario y ricas joyas. Desde el mismo momento de su presentación, la jerezana confirma la gran fama conquistada durante su anterior visita a la ciudad de la luz (1):

“Ayer […] el Olympia anunciaba la llegada de una guapa bailarina española, Isabelita Ruiz: pues bien, el público no ha sido decepcionado… Esta bailarina no sólo es guapa, sino que además es una artista muy notable: el Olympia nos había presentado el año pasado a Isabelita Ruiz, y entonces ya era exquisita, pero era sólo una promesa […] Hoy, Isabelita, a pesar de su extrema juventud, se nos ha presentado con todo el brillo de su maravilloso esplendor… Ha bailado con toda la gracia, todo el ardor y toda la pasión de las artistas de raza… ¡Ha sido un encantamiento, magia para los ojos! Esta bailarina tan mona, tan fina, tan espiritual, animaba sus bailes con una alegría tan natural, con un brío y un entusiasmo tales, que parecía que bailaba aún más por su propio placer que para nuestro goce…” (Comoedia, 2-9-1921).

Isabelita Ruiz se ha convertido en todo un fenómeno en el país galo. Es la artista de moda en París. Su “éxito alcanza proporciones triunfales, […] sus pintorescos bailes españoles […] atraen, en el Olympia, a todos los aficionados, a todos los artistas y a la elite de la sociedad parisina” (Comoedia, 9-9-1921). La prensa incluso se atreve a vaticinar que “Isabelita Ruiz, que aún no tiene veinte años, será ciertamente la bailarina más grande de este siglo, en el que sin embargo hemos tenido a la Pavlova, […] Isadora Duncan […] y Nijinski” (Comoedia, 25-9-1921).

Isabelita versus Raquel

De hecho, cada noche la jerezana se mide sobre las tablas del Olympia con su compatriota Raquel Meller, y ambas protagonizan lo que la prensa califica como “un duelo”… un duelo de arte del que Isabel no sale en absoluto mal parada:

Raquel Meller

Raquel Meller

Raquel Meller es quien empieza el combate: es decir, ella canta antes que Isabelita baile: Raquel es aclamada; sus fervientes admiradores jadean de emoción cuando canta El relicario o La virgen roja; estallan salvas de aplausos por todas partes cuando la ‘Duse de la canción’ termina su ‘turno de canto’. No la dejan salir de escena: tiene que regresar una vez más […]; entonces, Raquel, transfigurada, actúa, imita y baila esta farsa cómica: ¡Oh, Cipriano! […]

Después es el turno de Isabelita Ruiz: la guapa bailarina entra en escena; un murmullo de admiración sube de la sala, deslumbrada por esta aparición de juventud y belleza; Isabelita baila; baila como poseída; su cuerpo se retuerce, sus ojos se velan de voluptuosidad, sus dedos –castañuelas vivas-, restallan y dan ritmo a sus pasos; Isabelita Ruiz pone toda su alma en el baile; se siente que quiere elevarse al genio de Raquel y triunfar -ella, tan mona, tan frágil, tan niña- sobre su trágica y sublime compatriota… Y es un espectáculo que no carece de la nobleza de ver a la pequeña bailarina igualar, por momentos, a la trágica” (Comoedia, 27-9-1921).

Después de triunfar en París, Isabelita Ruiz es calurosamente recibida por el público de Bruselas y, ya a finales de año, se presenta en el Prince’s Theatre de Londres, donde obtiene “ruidosos triunfos con sus bailes nacionales, algunos de su creación” (La Época, 10-12-1921).

En enero de 1922, la española regresa al teatro Olympia de París, convertida en musa inspiradora de poetas y pintores:

Isabelita Ruiz inspira a los artistas.

No pasa un día en que la ilustre bailarina Isabelita Ruiz no reciba poemas de nuestros poetas más modernos o dibujos inspirados por su belleza, su gracia y su encanto” (Comoedia, 9-2-1922).

La prensa hace especial hincapié en el sentimiento y la pasión con que la guapa jerezana ejecuta sus danzas:

“Cada uno de los bailes de Isabelita Ruiz es una serie de cuadros, de actitudes, y sobre todo de pensamientos que ella expresa con fuerza o con ternura, con fervor o con inteligencia… ¡Ah, qué lejos estamos de la danza de ópera, donde sólo se practicaba el virtuosismo! ¡Quizás haya menos ciencia en los bailes de Isabelita, pero mucho más arte!” (Comoedia, 1-2-1922).


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Isabelita Ruiz, la gran estrella jerezana del baile (I)

Jerez de la Frontera es tierra de buenos vinos y también de excelentes artistas. Allí han visto la luz grandes bailaoras, como Juana la Macarrona y su hermana María; Magdalena Seda, La Malena; Juana y Fernanda Antúnez; Juana La Sordita o Rosa Durán; y cantaoras como María Valencia, La Serrana; Luisa Requejo; Isabelita de Jerez; o La Paquera.

Isabelita Ruiz (La Revue Limousine, 26-11-1915)

Isabelita Ruiz (La Revue Limousine, 26-11-1915)

Muchas de esas artistas saborearon las mieles del éxito fuera de su ciudad natal y llevaron el nombre de Jerez por los mejores escenarios. Algunas incluso alcanzaron gran fama a nivel internacional, como es el caso de la universal Lola Flores, o de la bailarina y bailaora a la que hoy recordamos, Isabelita Ruiz, toda una estrella del espectáculo a quien el tiempo no ha hecho demasiada justicia.

Sus orígenes familiares

Isabel Ruiz viene al mundo en 1902, en el número 12 de la jerezana Plaza Alfonso XII (hoy, Plaza del Arenal) (1). Su afición por el baile le viene de familia. No en vano es nieta de Isabel Santos, otra célebre bailaora jerezana, que en el último tercio del siglo XIX compartió escenario con algunos de los mejores artistas flamencos de su tiempo (2), y que dedicó los últimos años de su vida a impartir clases de baile en su academia de la madrileña calle de la Aduana (3).

Sin embargo, a pesar de los antecedentes familiares, se puede afirmar que Isabelita es prácticamente autodidacta, según se desprende de la entrevista concedida años más tarde al periodista José Montero Alonso, que escribe lo siguiente sobre ella:

Isabelita es un caso tipo de este instinto del arte. Nadie guía sus pasos y sus movimientos en la danza. No tiene maestras, no va a academias de baile flamenco. Sólo una abuela suya -que fue bailaora- enseña algo a la pequeña. Y la pequeña va mostrando lo que en ella hay de gran artista. Sus años escasos revelan ya una personalidad, un modo propio de ver y sentir el baile. Todo en él es finura y elegancia: lejos los retorcimientos y las violencias que antes parecían necesarios al arte flamenco” (Mundo Gráfico, 14-12-1927).

Isabelita Ruiz (Eco Artístico, 5-8-1919)

Isabelita Ruiz (Eco Artístico, 5-8-1919)

Por tanto, no es extraño que tanto Isabel como su hermana María iniciaran su carrera artística a una edad bastante temprana. En torno a 1910 ambas se encuentran en Madrid, donde reciben las enseñanzas de su abuela, y se anuncian como “Las Jerezanitas, preciosa pareja de niñas cupletistas-bailarinas” (Eco artístico, 5-6-1911), con dirección permanente en el número 38 de la calle Mesonero Romanos (4).

Primeros éxitos de ‘Las Jerezanitas’

En otoño de 1910, Isabelita y María Ruiz se presentan en distintas salas madrileñas de variedades, como el Royal Kursaal, donde coinciden con las hermanas Borrull. Posteriormente inician una gira por el norte de España, que las lleva a ciudades como Santander, Valladolid, Vigo o Pontevedra. En todas ellas “gustan más cada día las renombradas cupletistas y bailarinas conocidas por Las Jerezanitas” (Eco artístico, 25-10-1910). La “encantadora pareja de bailes” (Eco artístico, 5-12-1910), por su gracia y elegancia, cosecha “grandes ovaciones” (Eco artístico, 15-11-1910).

En los primeros meses de 1911 fallece la maestra Isabel Santos. No obstante, a pesar de su corta edad, sus nietas gozan ya de una cierta fama en distintos escenarios madrileños, como el Salón Luminoso, Lo Rat Penat e incluso el teatro Romea, la mismísima “catedral de las variedades”:

Salón Luminoso. […] La sin rival pareja de niñas duetistas Las Jerezanitas fue objeto de una ruidosa ovación, justo premio a lo meritísimo de su trabajo” (Eco artístico, 15-2-1911).

Romea.- Las Jerezanitas es una pareja de niños que anoche hizo su primera presentación en este teatro.

Los niños ejecutaron varios bailes con gran perfección.

Muchos fueron los aplausos que cosecharon” (La Correspondencia de España, 27-2-1911).

Romea.- El debut de las lindas artistas Las Jerezanitas ha sido otro éxito de este afortunado teatro” (La Correspondencia de España, 28-2-1911).

“Salón Luminoso. […] Las Jerezanitas, cupletistas y bailarinas, que son dos monumentos de gracia, picardía y arte. El respetable dio señaladas muestras de su entusiasmo, […] volviéndose loco con esos lindos retoños llamados Jerezanitas” (Eco artístico, 5-4-1911).

Isabelita Ruiz (Eco Artístico, 5-8-1919)

Isabelita Ruiz (Eco Artístico, 5-8-1919)

Tras algunas actuaciones en Madrid y otras ciudades cercanas, Las Jerezanitas se presentan en Portugal, en escenarios como el Casino Setubalense, y en el mes de agosto ponen rumbo a tierras americanas.

‘Las Jerezanitas’ triunfan en Brasil

Su primera gira brasileña comienza en la localidad de Belem, en el estado de Pará. Allí se anuncian en septiembre de 1911, en el Teatro de la Paz, “las traviesas e interesantes niñas Las Jerezanitas, verdaderas incentivadoras de la risa” (Estado do Pará, 9-9-1911) (5).

Una vez cumplido ese compromiso, con gran éxito, Isabel y María Ruiz son contratadas por la empresa del Moulin Rouge para actuar en distintas ciudades. Las hermanas permanecen en Belem hasta finales de año, y en diciembre se presenta en el Teatro Cinema-Helvética de Pernambuco “la excelente pareja de baile y canto español LAS JEREZANITAS, sin rivales en los boleros” (Jornal de Recife, 25-12-1911).

En esa sala comparten cartel y aplausos con The Selects, entre otros artistas. María e Isabel destacan por sus “graciosos bailes de Farrucas, Garrotines, Boleros, Malagueñas y otras cosas más de la tierra de la gracia, España” (Pequeno Jornal, 3-1-1912). Las jovencísimas artistas no tardan en conquistar al público y a la prensa, que se refiere a ellas en estos términos:

LAS JEREZANITAS
Dos graciosas niñas hacen, actualmente, las delicias de la platea del teatro-cine ‘Helvética’, que son Las Jerezanitas, agradable número de baile y cante español.

Tuvimos ocasión de apreciar anoche a estas interesantes pequeñas, artistas en formación, y que, a pesar de su poca edad, vienen ya precedidas de fama por la fidelidad de sus trabajos como cupletistas y bailarinas.

En los bailes regionales de la […] patria del Cid, son excelentes.

Hemos visto a otros artistas de este género, pero no nos satificieron como las alegres Jerezanitas, en los célebres bailes de Jota aragonesa, tango andaluz o Seguidillas sevillanas, en los cuales, como dicen los españoles, derraman ‘la gracia, la sal y el salero de Andalucía’.

El difícil baile punteado, ‘solo inglés‘, es ejecutado por una de las pequeñas que no tiene ni quince años, con mucha perfección.

Su voz agrada por la perfección y limpieza, aunque sea una voz de niña” (Pequeno Jornal, 9-1-1912).

Isabelita Ruiz (Muchas Gracias, 30-7-1919)

Isabelita Ruiz (Muchas Gracias, 30-7-1919)

Hasta la prensa española se hace eco de los éxitos de Las Jerezanitas en Brasil. La revista Eco artístico publica la siguiente reseña:

PERNAMBUCO (Brasil).
Teatro Cinema-Helvético.- En este coliseo han sido recibidas con entusiasmo Las Jerezanitas, que ya en Pará fueron las predilectas del público del Moulin Rouge.

Su gracia al cantar y su arte y desenvoltura al bailar, sobre todo en el baile inglés, es la característica de Las Jerezanitas, artistas de gran fama y que llevan por doquier la garantía de su nombre a Empresas y público” (25-1-1912).

En marzo de 1912, Isabelita y María Ruiz se despiden del público del Teatro Cinema-Helvética de Pernambuco, que obsequia con un “gran festival artístico” a las “queridas y predilectas artistas Las Jerezanitas, las niñas precoces en farrucas, garrotín, boleros y jotas aragonesas” (Pequeno Jornal, 19-3-1912)

Durante la primavera y el verano de 1912, las hermanas Ruiz siguen cosechando éxitos en tierras cariocas. El teatro Palace, de Río de Janeiro; el Polytheama y el Circo Spinelli, de Sao Paulo, son algunos de los escenarios en los que se puede admirar el arte de las dos pequeñas. A finales de año, Las Jerezanitas marchan a Buenos Aires, donde continúan con su gira triunfal.

En verano de 1914 encontramos a Isabelita Ruiz de nuevo en España, concretamente en Ceuta, con el nombre artístico de “Estrella Jerezana”. La “simpática canzonetista y bailarina en miniatura […] cosecha muchos aplausos y […] ha sido varias veces prorrogada” (Eco artístico, 15-7-1914). Su hermana María permanece en Brasil, donde contrae matrimonio y emprende una brillante carrera como actriz (6).


NOTAS:
(1) Datos aportados por José Luis Jiménez en la web “Gente y Habitantes de Jerez de la Frontera”.
(2) Por citar sólo algunos ejemplos, en 1879, Isabel Santos actúa en Valencia y Madrid junto a Concha la Carbonera. En 1881 vuelve a coincidir con la bailaora granadina, y con Antonia la Roteña, en el Salón Filarmónico de Sevilla. En 1897, comparte escenario en Madrid con Juana y María Vargas, Las Macarronas; Antonia y Josefa Gallardo, Las Coquineras, Antonio Chacón y Merced la Serneta, entre otros artistas.
(3) La genial Pastora Imperio confiesa a El Caballero Audaz que cuando era niña tomó sus primeras lecciones de baile, a escondidas de su madre, en la academia de Isabel Santos, que se encontraba en el mismo edificio donde vivían los Rojas Monje (en Lo que sé por mí, Mundo Latino, 1922).
(4) Unos meses más tarde, la dirección que aparece en el anuncio es la siguiente: Travesía del Horno de la Mata, 7 y 9, 2º dcha.
(5) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(6) Según afirma la propia Isabelita Ruiz, en una entrevista concedida a la revista Mundo Gráfico: “Estuvimos después en América, en el Brasil. Mi hermana se casó allí, y allí se quedó. Yo volví a España y continué trabajando” (14-12-1927).


Carmen Díaz Molina, la elegancia del baile de Sevilla (I)

Hace unos meses dedicamos varias entradas a recordar la figura de Amalia Molina, una gran artista sevillana injustamente olvidada, a pesar de haber desarrollado una brillantísima carrera, tanto en España como en el extranjero.

Carmen Díaz Molina, la bailaora de la que hoy nos ocupamos, dio sus primeros pasos, tanto en la vida como en el baile, de la mano de su prima Amalia (1). Ambas nacieron en 1884 en la ciudad hispalense, pasaron su infancia en el sevillano barrio de la Feria e iniciaron su formación artística junto a Ángel Pericet.

Carmen Díaz (Eco Artístico, 27-12-1911)

Carmen Díaz (Eco Artístico, 27-12-1911)

En 1896, con doce años de edad, Carmen aparece empadronada en el número 21 de la calle Feria, junto a su madre, Dolores Molina Prieto. En 1900 también figuran en el censo su padre, José Díaz Prieto (jornalero) y su hermano José, de dos años de edad.

«Los niños y niñas sevillanos» del maestro Pericet

En marzo de 1895 la prensa anuncia el debut de Carmen Díaz y Amalia Molina en Madrid, integradas en la agrupación conocida como “Los niños y niñas sevillanos”, dirigida por el maestro Pericet:

“Ayer tarde visitaron nuestra redacción los bailarines del género español que ha contratado en Sevilla el empresario de la Alhambra y que esta noche se presentarán por primera vez al público madrileño.

Lo que más llama la atención del cuadro de baile son las dos parejas de niños, que son una verdadera notabilidad en el género. Los pequeños artistas, Manuel Martínez, Pastora Sánchez, Carmen Díaz y Amalia Molina bailaron a nuestra presencia unas sevillanas con la perfección y gracia que se le pueda exigir al más aventajado maestro.

También bailarán la hermosa primera bailarina Carmen Álvarez y el maestro director D. Ángel Pericet, que puede estar satisfecho de tener discípulos tan aventajados.

El conocido cantador apodado El Mochuelo, nos dejó oír su hermosa voz, cantando una malagueña.

La empresa del teatro de la Alhambra ha hecho una buena adquisición con los niños y niñas sevillanas. De seguro ganará mucho dinero” (El Liberal, 6-3-1895).

Amalia Molina

Amalia Molina

Desde el mismo día de su debut, “el numeroso público que llenaba el teatro aplaudió ruidosamente e hizo repetir con insistencia las sevillanas bailadas por los pequeños artistas” (El Imparcial, 7-3-1895), que se mueven sobre las tablas con “una soltura y maestría admirables” (La Correspondencia de España, 7-3-1895).

“Los niños sevillanos, que componen el bonito cuadro flamenco, tienen que repetir el cante y el baile, lo cual demuestra que gustan mucho” (Revista Ilustrada, Vías férreas, 23-3-1895).

El gran éxito obtenido lleva al teatro de la Alhambra a aumentar el número de sesiones diarias. Sin embargo, esto no es suficiente y, ante la gran demanda del público, a finales de marzo, el cuadro del maestro Pericet pasa al teatro Príncipe Alfonso, que ofrece un aforo mayor. No obstante, el grupo permanece poco tiempo en este coliseo madrileño, pues su presencia no tarda en ser requerida por distintos teatros europeos, como el del Príncipe, de Lisboa, y el Versalles parisino.

El maestro Ángel Pericet Carmona

El maestro Ángel Pericet Carmona

A finales de mayo, los niños y niñas sevillanos se presentan en Burgos y poco después en Logroño, donde provocan una auténtica revolución. Les acompaña esta vez el maestro Sánchez. El programa lo completan un cuadro cómico y la estudiantina Fígaro:

“Si ha de juzgarse de la bondad de un espectáculo, por el agrado con que le acoge el público, ninguno más agradable que el presentado anoche en el teatro.

Y efectivamente: es variado, alegre y entretenido. […]

¡Qué modo tan atronador y expontáneo (sic) de batir las palmas! Más, más: decían los espectadores, y los ejecutantes, sin hacerse de rogar, complacían a sus admiradores. […]

Del baile se repitió todo, marineras, sevillanas, el Vito, manchegas, malagueñas, seguidillas, etc. etc. Las niñas Pastora Sánchez, Amalia Molina, Carmen Díaz y el pequeño Manuel Martínez, merecen los aplausos que les prodigó el público y las perras que estuvieron cayendo sobre el escenario, como la lluvia de estos días: de temporal.

Su maestro Sebastián Sánchez, lo entiende y sabe lo que ‘se trae’.

La primera bailarina Salud García, se mueve con gracia y hace quiebros de flexibilidad; lleva un buen mantón de Manila” (La Rioja, 6-6-1895).

Antiguo Salón de Novedades de Sevilla

Antiguo Salón de Novedades de Sevilla

Aunque el elenco en su conjunto recibe una extraordinaria acogida por parte del público riojano, las que cosechan mayores aplausos son Carmen Díaz y su prima Amalia, que, a pesar de su juventud, empiezan ya a perfilarse como las grandísimas artistas que están llamadas a ser.

“En los bailes se hicieron aplaudir los niños Manuel Martínez y Pastora Díaz (sic), ganándose una lluvia de perras y caramelos […].

Pero la que realmente tiene un porvenir brillante es la niña Carmen Díaz, que reúne todas las condiciones de una bailarina de rango español: muchísima gracia, flexibilidad y dulzura en los movimientos, desplantes atrevidos, coquetería seductora y gran agilidad en las piernas.

En el vito, con su pareja Amalia Molina, que no le va en zaga a Carmen, hicieron primores, demostrando que son incansables, pues además bailaron seguidillas y bolero” (La Rioja, 7-6-1895).

Carmen Díaz, llevándose de calle al público por el salero con que se mueve y la afición y entusiasmo que demuestra en todos los instantes sin rendirse ni desfallecer.

Su compañera Amalia Molina, cantó con mucho estilo algunas coplas de malagueñas que le valieron muchos aplausos” (La Rioja, 16-6-1895).

Carrera en solitario

Una década más tarde, en mayo de 1905, encontramos nuevas referencias a Carmen Díaz, que debuta con éxito en el Salón de Actualidades de Madrid, donde vuelve a compartir cartel con Amalia. También figuran en el programa otras artistas de renombre, como la guitarrista Adela Cubas, la cupletista Candelaria Medina o la polifacética Pastora Imperio.

Carmen Díaz (El Progreso, 19-5-1915)

Carmen Díaz (El Progreso, 19-5-1915)

Carmen permanece en Actualidades hasta finales de año. Allí recibe grandes aplausos y destaca, no sólo como bailarina, sino también como profesora y coreógrafa:

“Con éxito verdaderamente extraordinario se estrenó anoche el precioso baile andaluz titulado La flor de la maravilla, puesto en escena por la notable profesora Carmen Díaz, y en el que toman parte las bailarinas señoritas Paquita López, Eloísa Carbonell y Amparito Muñoz” (La Correspondencia de España, 20-5-1905).

“También se estrenará el baile ‘La gracia andaluza’, que ha sido puesto en escena por la extraordinaria bailarina Carmen Díaz” (El Globo, 2-6-1905).

En noviembre de 1905, también se puede admirar a “la notable bailarina española Carmen Díaz” (La Correspondencia de España, 10-11-1905) en el teatro de Novedades y, posteriormente, en el Romea. En este último coliseo permanece durante más de dos meses, y coincide con distintas artistas de variedades, como la cupletista Pura Martini o las bailarinas Charito Olivares, La Negrita y La Violeta.

Romea.- La empresa de este teatro ha hecho una verdadera adquisición con la notable bailarina Carmen Díaz, que es hoy en su género, sin duda alguna, lo mejor que existe.

Así lo demuestra a diario al público, haciéndola repetir más de tres veces sus inimitables bailes” (La Correspondencia de España, 14-11-1905).

Pepa Oro

Pepa Oro

Durante esos meses, a pesar de sus numerosos compromisos en las mencionadas salas, Carmen también participa en otros espectáculos, de carácter más marcadamente flamenco, como el “gran concierto de cante y baile andaluz” celebrado en el Salón Zorrilla, con un elenco de primerísimo nivel:

“Bailadoras: Las célebres Carlota Ortega, Pepa Oro, Nicolasa González y María Jiménez (la Paloma).

Bailadora de palillos, Dolores Amador.

Cantadores: Juanito Ríos, José Torres (Niño de Jerez) y Luisa López (la de los Tangos).

Tocadores: Ángel Zurita y Juan Vargas (Niño de la Viuda).

En este concierto tomarán parte las célebres y sin rivales señoritas Amalia Molina y Carmen Díaz, que actúan en el teatro de Novedades.

Y terminará el espectáculo cantando D. Antonio Chacón, acompañado a la guitarra por el célebre guitarrista Miguel Borrull” (El País, 7-12-1905).


NOTAS:
(1) Según la información recabada hasta el momento, y a falta de nuevos datos que nos permitan validar nuestra hipótesis, nos inclinamos a pensar que Amalia y Carmen tal vez no fueran primas, sino tía y sobrina.


María la Gazpacha, todo el sabor del flamenco de Granada (y III)

La Semana Andaluza de Barcelona (1930)

En junio de 1930, las hermanas Amaya figuran en el selecto grupo de artistas que viajan a la ciudad condal para actuar en la Semana Andaluza, que tiene lugar en la Exposición de Barcelona. En el “Cuadro de Zambras” creado por los maestros Realito y Frasquillo, además de las hermanas Gazpachas, también destaca la veterana Anita Amaya, la de Ronda.

Cruces de Mayo en la Semana Andaluza de Barcelona (La Vanguardia, 22-6-1930)

Cruces de Mayo en la Semana Andaluza de Barcelona (La Vanguardia, 22-6-1930)

Según leemos en un reportaje publicado varias décadas más tarde, “con ocasión de un concurso allí celebrado obtuvo la copa de plata nuestra popular ‘bailaoraMaría ‘la Gazpacha’” (Hoja Oficial del Lunes, 3-8-1953).

“… han sido contratados los popularísimos artistas, de máximo cartel en toda España, denominados:

Niño Rangel (de Huelva), el formidable estilista del fandanguillo; Niño Hierro (de Puente Genil), el gran artista conocido por el Rey de la Taranta; Niño de Albaicín (de Granada), el verdadero fenómeno del cante flamenco; Niña de Linares (de Linares, Jaén), verdadera maravilla y genial intérprete del cante jondo; Niña de Córdoba (de Córdoba), artista eminente del arte flamenco y de éxito ruidoso en Madrid; y otros muchos de que se irá dando cuenta.

Se presentarán las famosas ‘Cruces de Mayo’, reproducción exacta de varias de estilo sevillano, tomando parte en ellas famosas artistas de género flamenco. Habrá zambras gitanas del Sacro Monte (Granada), que ejecutará la famosísima tribu de las hermanas ‘Gazpachas’, artistas de grandiosa popularidad” (La Vanguardia, 6-6-1930).

De gira por España

Tras el éxito obtenido en Barcelona, María Amaya Fajardo es contratada por el empresario Vedrines para realizar una gira por distintas ciudades españolas, junto a un elenco de lujo en el que destacan artistas como Angelillo, El Americano, El Niño de las Marianas, Ramón Montoya, Estampío o La tribu faraónica del Albaicín de Granada. El grupo se presenta en Madrid en el mes de agosto, y unas semanas más tarde debuta en Gijón y Oviedo.

Anilla la de Ronda en la Semana Andaluza de Barcelona (Mundo Gráfico, 1930)

Anilla la de Ronda en la Semana Andaluza de Barcelona (Mundo Gráfico, 2-7-1930)

María la Gazpacha, “de gran estilo y mucho gusto” (El Noroeste, 5-9-1930), interpreta “cantos de Granada”, mientras que el fin de fiesta corre a cargo de la “Zambra gitana del Sacro Monte, compuesta por los gitanos los amayas dirigidos por La Capitana, que ejecutarán La Tana, La Cachucha, Tango Gitano, Soleares, Granaínas, Fandango del Albaicín, La Mosca y El Petaco” (El Noroeste, 4-9-1930).

Durante el verano de 1931, María la Gazpacha vuelve a salir de gira, por ciudades como Valencia o Palma de Mallorca. La cantaora forma parte del espectáculo “El alma de Andalucía”, en el que intervienen un total de setenta artistas, entre los que se cabe mencionar al cuadro de Frasquillo y La Quica, la Niña de Linares, el Niño de Constantina, el Niño de Utrera o la Zambra gitana del Sacro Monte, con Angustias la Mejorana al frente. María Amaya interpreta “Sevillanas de Corralera”, mientras que sus hermanas, “las célebres bailaoras”, actúan en la zambra (Las Provincias, 14-7-1931).

En abril de 1932 encontramos de nuevo a la Gazpacha en Madrid, concretamente en la plaza de toros de las Ventas, donde se celebra una fiesta “en honor de los niños de las escuelas municipales”, a la que asiste el Presidente de la República. Entre los distintos grupos regionales que actúan, destaca uno compuesto por gitanos del Sacro Monte, en el que María y Pepa Amaya muestran sus dotes para el baile:

“La niña de Jardín, Pepa la Buba, Angustias la Mintola y otras ejecutaron sus bailes ‘La jarra’ y ‘La mosca’, y a petición de los pequeños espectadores, María la Gazpacha bailó unas bulerías gitanas, y su hermana Pepa un tango del mismo origen” (La Libertad, 15-4-1932).

Las artistas del cuadro de zambras durante la Semana Andaluza de Barcelona (La Esfera, 28-6-1930)

Las artistas del cuadro de zambras durante la Semana Andaluza de Barcelona (La Esfera, 28-6-1930)

Artista polifacética

En 1936, María Amaya Fajardo interviene en el filme María de la O, de Francisco Elías, protagonizado por Carmen Amaya, y en el que también comparte cartel con otras figuras del flamenco de la época, como Pastora Imperio o La Niña de Linares.

A partir de esa época el nombre de María la Gazpacha aparece con menor frecuencia en los papeles, si bien la cantaora y bailaora granadina permanece en activo hasta el final de sus días. Sus saetas son uno de los sonidos habituales de la Semana Santa de su ciudad, tanto en la calle como en el Coliseo Olimpia, donde se proyectan películas mudas sobre la Pasión de Cristo, a las que María pone la banda sonora, con letras como la siguiente:

“De oro son tus potencias
y la corona de espinas;
Tú la llevas con paciencia,
sobre tu espalda divina
la Cruz de la penitencia”. (1)

María la Gazpacha ha sido una de las grandes cantaoras granadinas del siglo XX, a juzgar por quienes la conocieron, como la cantaora Isabel la Golondrina, quien refiere la siguiente anécdota:

“La ‘Gazpacha’ ha sío la mejor cantaora que ha habío en ti el Sacromonte, esa le ha hecho achuchar a ‘La Niña de los Peines’. Mi padre me contaba que una vez en un festín en el Patio de los Aljibes —donde había muchos artistas— cuando sintió cantar a La Gazpacha, dijo La Niña de los Peines: ‘ésta me va a hacer reventar’; y tuvo que echar tripas pa quear como que ella era La Niña de los Peines” (2).

Imagen de la película Maria de la O (1936), en la que aparece María la Gazpacha

Imagen de la película María de la O (1936), en la que aparece María la Gazpacha

Según Manuel Lorente, “La Gazpacha desarrolló un modelo de granaínas que hoy día están en desuso, y casi en el olvido” (3). Por su parte, Molina Fajardo afirma que María “fue la última que cantó la pícara ‘zarabandilla’ acompañada a la guitarra por Pataperro” (4), y que el famoso Café Chinitas de Málaga fue testigo de sus cantes por granaínas, con letras como las siguientes:

“Barcelona, por su puerto,
viva Madrid que es la Corte,
Barcelona por su puerto,
Sevilla por la Giralda,
pero en el mundo no encuentro
Alhamabra, como en Granada”.

“Soy más fuerte que la Alhambra
cuando tiran un cañón,
soy más fuerte que la Alhambra,
porque la Alhambra retumba
y mi corazoncito no”.

Según este autor, María Amaya Fajardo nos dejó en mes noviembre de 1961, sólo tres días después de actuar por última vez en la zambra de Manolo Amaya. Se marchó para siempre una artista muy completa, que supo llevar como pocas, por todos los rincones de España, el más genuino arte flamenco de Granada.

NOTAS:

(1) Letra recogida por Eduardo Molina Fajardo en su obra El flamenco en Granada. Teoría de sus orígenes e historia, Granada, Ed. Miguel Sánchez, 1974.

(2) Cita recogida por Manuel Lorente Rivas en su artículo “Etnografía polifónica del fandango en la provincia de Granada”, en la revista Música oral del sur, nº 1, 1995.
(3) Lorente Rivas, óp. cit.
(4) Molina Fajardo, óp. cit.


María de Albaicín, estrella del baile y reina del celuloide (I)

Josefa García Escudero, que más tarde pasaría a la historia como María de Albaicín, viene al mundo en 1898 en la localidad conquense de Chindallón (1) y se cría en el barrio madrileño de Tetuán de las Victorias. Pepita es la primera hija del tratante de caballos Benigno García Gabarre y de la bellísima Agustina Escudero Heredia (2), bailaora no profesional y modelo, entre otros, del pintor Ignacio Zuloaga. El matrimonio tiene tres hijos más, Miguel, Rafael y Luisito (3).

María de Albaicín y su madre, Agustina, por Manuel Benedito (La Esfera, 6-6-1914)

María de Albaicín y su madre, Agustina, pintadas por Manuel Benedito (La Esfera, 6-6-1914)

La joven, que desde muy pequeña siente inclinación por el baile, se adentra en el mundo del espectáculo de la mano de una de las más grandes estrellas del momento, Pastora Imperio, que se convierte en su mentora.

La genial artista sevillana cuenta con Pepita para uno de sus más ambiciosos proyectos, el ballet cantado El amor brujo, que se estrena en el teatro Lara de Madrid el 15 de abril de 1915. El libreto es obra de María Lejárraga (4) y la partitura, de Manuel de Falla, que se inspira en los cantes y las leyendas que le cuenta la madre de la artista, Rosario la Mejorana.

En el reparto figuran Pastora Imperio, su hermano Víctor Rojas, Josefa García Escudero (con el nombre de María Imperio) y su madre, Agustina Escudero (como Perlita Negra). Aunque en su estreno madrileño el espectáculo no conquista al público ni a la crítica, cuando se presenta, unos meses más tarde, en el teatro Novedades de Barcelona, sí parece convencer al respetable.

Pastora Imperio, ataviada para interpretar El amor brujo

Pastora Imperio, ataviada para interpretar El amor brujo

Nuevos éxitos como La Faraónica

Tras su bautizo de fuego con El amor brujo, Pepita García Escudero cambia su nombre artístico por el de La Faraónica. La prensa se refiere a ella en alguna ocasión como la “protegida de Pastora Imperio” (Eco Artístico, 25-9-1918), lo cual nos hace pensar que la artista sevillana sigue jugando un papel importante en esa primera etapa profesional de la joven bailaora. De hecho, cuando debuta en el teatro Romea de Madrid, en mayo de 1917, Pepita comparte cartel con Pastora y con Víctor Rojas. Unos meses más tarde la encontramos anunciada en el Trianón-Palace.

En 1918, La Faraónica actúa en distintas salas de la capital de España, y también se presenta durante unas semanas en el Kursaal Internacional de Sevilla. A finales de ese año, cuando se estrena el Gran Kursaal Madrileño, la joven bailaora participa en la sesión inaugural, junto a un nutrido elenco de artistas en el que destaca la gran Juana la Macarrona.

Unas semanas más tarde, Pepita debuta en la Catedral de las Variedades, es decir, el Circo Price, donde forma parte del “cartel más variado y moral de Madrid, propio para familias” (Heraldo de Madrid, 21-2-1919). Más o menos en esa época, siguiendo los pasos de su madre, la bailaora es inmortalizada por Ignacio Zuloaga en su obra “La Faraónica”.

La Faraónica, por Ignacio Zuloaga (1919)

La Faraónica, por Ignacio Zuloaga (1919)

En la primavera de 1920 llegan al teatro Parisiana de Madrid la cupletista Luz Imperio, la canzonetista Adelina Campos y “La Faraónica, gitanilla auténtica, que baila discretamente y nos trae perfumes del Albaicín y el Sacromonte” (Eco Artístico, 4-5-1920). Unos meses más tarde, Pepita emprende una gira por el norte de España, con paradas en ciudades como Bilbao y San Sebastián, en cuyo teatro Colón se presenta un elenco de lujo:

“En San Sebastián.- Ha debutado en el teatro Colón un notabilísimo y completo cuadro flamenco, serio y artístico. Lo integran las bailadoras La Macarrona, La Faraónica, Luisita la Jerezana y La Gaditana. El bailador es el famoso Antonio Ramírez; la cantadora, Amparo Montín, y los tocadores, Manuel Gómez (Huelvano) y Aurelio Gómez.

Para la actuación de este cuadro se ha pintado en Madrid, por un reputado escenógrafo, nuevo decorado” (La Correspondencia de España, 30-7-1920).

Nacimiento y ascenso de María de Albaicín

Poco después, a la joven bailaora se le presenta la que sin duda es la gran oportunidad de su carrera. En 1921, el coreógrafo Serge Diaghilev, director de los Ballets Rusos, viaja a Madrid y Sevilla en busca de artistas para su nuevo montaje, que pretende ser “un espectáculo auténticamente español con guitarras” (Diaghilev: les ballets russes, 1979). (5)

La Rubia de Jerez, Mate y María de Albaicín (La Esfera, 9-7-1921)

La Rubia de Jerez, Mate y María de Albaicín (La Esfera, 9-7-1921)

El empresario no escatima en medios para este proyecto, cuyo vestuario y decorados encarga al pintor Pablo Picasso. Entre los bailaores y cantaores contratados, destaca quien será la estrella principal del espectáculo, Pepita García Escudero, La Faraónica, a quien Diaghilev bautiza como María de Albaicín (6).

Del 17 al 23 de mayo de 1921, los Ballets Rusos se presentan en el teatro de la Gaité-Lyrique de París con un programa renovado, que incluye la pieza inédita Cuadro flamenco. Para este montaje, el director cuenta con “una decena de bailarines y bailarinas elegidos en Sevilla” (Le Figaro, 7-5-1921), una troupe de gitanas auténticas “que tiene a la cabeza a María de Albaicín, la mujer más guapa de España, acompañada por un tipo extraño, un hombre que parece no tener piernas, el famoso Mate; además, dos bailarines de bolero, los Moreno, y la cantaora morisca La Minerita, etc.” (Le Gaulois, 7-2-1921).

Con este conjunto de artistas, Diaghilev pretende “penetrar en alma de España”, y para ello nos transporta a un café cantante, en el que, valiéndose del cante, las palmas, la guitarra y los zapateados, ofrece al público parisino “una muestra lo más pintoresca posible de la música del país ibérico” (Le Figaro, 7-5-1921); una “serie de bailes españoles […] recogidos en los ambientes populares, y bailados por auténticas gitanas” (Le petit Parisien, 8-5-1921).

Agustina Escudero, retratada por Manuel Benedito

Agustina Escudero, retratada por Manuel Benedito

La prensa gala ofrece una detallada crónica del estreno, que da buena cuenta de los bailes interpretados por cada uno de los artistas:

“… sobre una pequeña tarima, cinco bailaores y cinco bailaoras de Andalucía. Los bailes españoles auténticos presentados por los Ballets Rusos son bailes gitanos […].

Una señora sentada al lado de un tocador (guitarrista) lanzó primero varios gritos guturales como los que profieren en las calles parisinas los vendedores de ropa, pero que, en español son, como todo el mundo sabe, de una rara nobleza. Rojas y El Tejero, embutidos en unos pantalones negros que terminan bajo los brazos, se sacudieron nerviosamente el polvo de sus zapatos para expresar el Tango gitano. María de Albaicín, una bellísima Leda, miró durante unos momentos con curiosidad cómo sus brazos jugaban al cisne alrededor de su cuerpo, y de ese modo conocimos la Farruca (7). La López y El Moreno bailaron muy bien la Jota aragonesa, la Rubia de Jerez se estiró perezosamente en la Alegría que bailó con furia Estampillo (sic). El Garrotín grotesco fue bailado sobre sus rodillas por Mate El Sin Pies y el Garrotín cómico, por la viejecita Gabrielita, que parecía haber escapado de un álbum de Goya. Todo terminó con una Sevillana general” (Le Journal, 22-5-1921).

Aparte de los artistas mencionados, también interviene La Minerita, que canta una malagueña. El estreno no puede ser más exitoso: “La sala estaba llena otra vez, -en tres días, más de cien mil francos de taquilla. Un público en delirio consagraba una vez más el renombre de esta maravillosa compañía” (Le Figaro, 20-5-1921). Críticos como Léandre Vaillat no ocultan su satisfacción a la salida del espectáculo: “Son ovacionados. Y, al llegar al metro de Sébasto, fantaseo con los cabarets y con los antros de Andalucía…” (Le Ménestrel, 27-5-1921).

NOTAS:
(1) Datos aportados por Joaquín Albaicín -sobrino nieto de María de Albaicín- en su artículo “Vida, leyenda y muerte de María de Albaicín”, publicado en el nº 7 de la revista La Caña (1994).
(2) Sobre la figura de Agustina García Escudero, consúltese el artículo de Mercedes Albi, “Agustina la Reina: la artista que acompañó a Pastora Imperio en ‘El amor brujo’ (1915)”.
(3) Miguel Albaicín (1913-1999) era bailaor. Según su sobrino nieto Joaquín Albaicín (óp. cit.), lo mismo bailaba por soleá que se atrevía con algunos pasos de claqué. En los años treinta, trabajó junto a Encarnación López, La Argentinita, y Pilar López en “Las calles de Cádiz” (1933), así como en otros espectáculos posteriores de la misma compañía.
Rafael Albaicín (1919-1981) era músico y torero. Según Antonio Santainés, “poseía una educación esmerada y una loable cultura. Tocaba el piano y el violín; le gustaba Bach y Mozart y le entusiasmaban Chopin y Falla. Viajó por Francia, Bélgica y Holanda y hablaba correctamente francés e inglés. Escribía música y sabía dibujar, y él mismo diseñaba los figurines de sus trajes de luces” (ABC, 19-3-2007).
Luisito falleció cuando era niño.
(4) El libreto de El amor brujo, como la mayoría de las obras de María Lejárraga, lo firma su marido, Gregorio Martínez Sierra.
(5) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(6) La prensa española se refiere a ella indistintamente como María de Albaicín o María del Albaicín. Sin embargo, no hay que confundirla con la cantaora y canzonetista granadina María del Albaicín. En Francia y el resto del mundo se la conoce como como María d’Albaicín o Marie Dalbaïcin.
(7) Según Joaquín Albaicín (óp. cit.), María fue “una de las primeras y escasísimas mujeres que bailaron la farruca, que no en vano había creado como tal baile su tío Faíco, primo hermano de Agustina”.