Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Trinitaria en tierras americanas (II)

La copla andaluza permaneció en el Teatro Avenida de Buenos Aires hasta el mes de octubre y constituyó un éxito sin precedentes. En los primeros doce días de representación, con el coliseo siempre lleno, se recaudaron setenta mil pesos argentinos y después de un mes los ingresos en taquilla ascendían a ciento cincuenta mil (Crítica, 15-8-1929; 4-9-1929). La prensa porteña dio una amplia cobertura al espectáculo y destacó, especialmente, la labor de los artistas flamencos y la gran emoción que sus coplas transmitían al auditorio:

“‘La copla andaluza’, más que una comedia lírica popular, como la han denominado sus autores, es un convencional armazón escénico, confeccionado exclusivamente para que se lucieran los intérpretes del ‘cante jondo’, en esta ocasión la Trinitaria, Perosanz, Chato de Valencia, Niño de Caravaca y el guitarrista Aguilera, todos ellos verdaderos astros en la flamenca materia” (Caras y Caretas, 17-8-1929).

“Desde el día del estreno de ‘La copla andaluza’ fue el general comentario la calidad del mismo y los nombres de los ‘ases’ del ‘cante jondo’ Jesús Perosanz, Chato Valencia, La Trinitaria y Niño de Caravaca se hicieron pronto populares. Cada uno de ellos por su estilo propio para entonar las canciones flamencas, o por el timbre de su voz, logró imponerse y triunfar ante el público porteño, éxito que compartió el guitarrista Aguilera” (Crítica, 2-10-1929).

“Ha tenido ‘La copla andaluza’ en nuestro medio, la virtud de despertar un interés inusitado por las canciones populares del Sur de España. El espectador que acude a presenciar el espectáculo del Avenida, sale, en mayor o menor grado, atacado de ‘flamenquería’ y entona ‘in mente’, ya que no es fácil repetir de viva voz los ‘jipíos’ y alardes de facultades de que hacen gala los ‘cantaores’, las coplas, fandanguillos, granaínas, tarantas y ‘soleares’” (id., 4-9-1929).

La Trinitaria y Alfonso Aguilera (Crítica, 4-10-1929).

La Trinitaria y Alfonso Aguilera (Crítica, 4-10-1929).

En declaraciones al diario Crítica, Jesús Perosanz y el Chato de Valencia manifestaron su sorpresa y satisfacción por la extraordinaria acogida del público porteño:

[Afirma Perosanz] – Ya ven, cómo gusta esto. Más que en Madrid. Camará, y qué afición hay por acá a estas cosas. ¡Si no podemos andar por las calles! Todos nos miran y nos conocen y se ve que les gusta el cante. En España hay afición, pero aquí hay curiosidad y entusiasmo y todos quieren cantar y… claro… no cantan, esto es muy difícil… ¿verdad, Chato?

El cantaor gitano Chato de Valencia interviene en la charla:
– Yo creo que es difisi… má difisi que curá pol trigermino ese del meico ese… Pero é mu bonito y se apega al gusto e la gente… A mí me traen de caeza tos los señoritos de acá y me yevan de juerga y no me canso e cantá, y ellos de jaleá…
Pero es difisi ‘chavó’, si é difisi…”  (ibidem).

El veintisiete de septiembre se alcanzaron las cien funciones consecutivas de La copla andaluza en el Teatro Avenida y, para celebrarlo, se ofreció un gran concierto flamenco con el siguiente programa:

“Cante jondo por La Trinitaria. Aires de Granada, bailes por las Hermanas Arias. Vidalitas flamencas y cartageneras por El Niño de Caravaca. Farruca cañí bailable por Lolita Beltrán. Los Caracoles y Medias Granaínas por El Chato de Valencia. Seguidillas gitanas y tarantas por Perosanz. Acompañamientos de guitarra por Aguilera y Niño Almería” (id., 26-9-1929).

Jesús Perosanz (El Mundo, Puerto Rico, 26-2-1938)

Jesús Perosanz (El Mundo, Puerto Rico, 26-2-1938).

Asimismo, la empresa agasajó a sus amigos con una fiesta celebrada en el mismo coliseo:

“En el escenario se tendió una mesa donde los concurrentes, en su mayor parte gente de prensa y de teatro, hicieron honor al oloroso manzanilla y a las masas de una confitería vecina y catalana para más señas. A una indicación de las chicas del cuerpo de baile, el maestro Palacios accedió gentilmente a ejecutar una tanda de chotis, pasacalles y tangos, donde el celebrado director de orquesta hubo de realizar verdaderos prodigios, pues el pianito […] está como para que lo jubilen inmediatamente.

El buen humor fue la nota característica de esta agradable velada” (El Correo de Galicia, 29-9-1929).

El cuatro de octubre se celebró una función de honor a beneficio de Jesús Perosanz y el Chato de Valencia, que consistió en un acto de concierto a cargo de todos los cantaores de la compañía con un programa compuesto por “canciones típicas, soleares y tarantas, seguiriyas gitanas, asturianas por bulerías y milongas y medias granaínas” (Crítica, 4-10-1929). Dos días más tarde, cuando se alcanzaron las 114 representaciones, se ofreció un nuevo “gran acto de concierto flamenco”, con “cantos típicos gitanos por La Trinitaria; soleares y tarantas por el Niño de Caravaca; seguiriyas gitanas y asturianas por bulerías, por el Chato de Valencia. Milongas y medias granaínas por Perosanz. Bailes por [Lolita] Beltrán y acompañamiento de guitarra por Aguilera” (id., 6-10-1929).

El Niño de Caravaca (Crítica, 4-10-1929).

El Niño de Caravaca (Crítica, 4-10-1929).

También da fe del interés despertado por la obra de Quintero y Guillén la serie de artículos publicados en el diario Crítica por José Gabriel bajo la rúbrica “La nave velera”. En uno de ellos manifiesta que, a pesar de no considerarse entendido en la materia, en su opinión La copla andaluza constituye “el acontecimiento musical del año en Buenos Aires”. La define como una “mala comedia”, representada por “unos actores que no han querido ser buenos”, mas no exenta de grandeza, y esta reside precisamente en la autenticidad de las coplas que se interpretan:

«El ‘cante hondo’ que conocíamos (incluso el del Mochuelo, incluso el de la Niña de los Peines y otros análogos) no dejaba de ser andaluz, desde luego; pero era, más bien, un canto andaluz de ciudad, es decir, un canto ya ligeramente desvirtuado en su genio; era, diría, un andaluz vestido en Madrid. El ‘cante hondo’ real es otra cosa; el ‘cante hondo’ que la Trinitaria y Perosanz y el Niño de Caravaca y el Chato Valencia nos ofrecen en ‘La copla andaluza’, es algo más genial, más profundo, más incisivo y más artístico también […] es una de las más formidables creaciones artísticas del mundo” (Crítica, 9-10-1929).

Unos días más tarde, defiende la dignidad artística de los cantaores de flamenco, si bien resta valor a la interpretación de la Trinitaria, por considerar que en las voces femeninas el flamenco pierde jondura:

“Sé que un cantante del Colón se asombró oyendo a los ‘cantaores’ de ‘La copla’. Lo que me asombraría es que no se asombrasen todos los músicos del mundo […]. Debería bastar, por consiguiente, oírle a Perosanz una copla, para reconocer la presencia de un gran cantante, un cantante soberbio, prescindiendo ahora de que cante flamenco u ópera italiana. ¿Porqué (sic) todavía no basta oírlo? ¿Porqué (sic) debe subrayarse, como cosa extraordinaria, el asombro de un cantante de escuela? Porque Perosanz y sus compañeros no son cantantes, son ‘cantaores’, y nadie cree aún que un ‘cantaor’ pueda ser un artista tan excelso como un cantante. […]

No puedo hablar especialmente de la Trinitaria: aunque se ve que domina el paño, canta poco en la obra, y aquello poco que canta es más bien rito que arte (una saeta, lo mejor); por lo demás, la ejecución femenina resta hondura al canto flamenco…” (id., 12-10-1929).

Caricatura de Vicente Mauri (Crítica, 8-9-1929).

Caricatura de Vicente Mauri (Crítica, 8-9-1929).

En un artículo posterior, abunda en el carácter genuino y racial de los intérpretes:

“Más de cien veces consecutivas acaba de representarse en el teatro Avenida ‘La copla andaluza’, donde cantaron como ángeles la Trinitaria, gitana auténtica, con toda la fea hermosura de la autenticidad; Perosanz, mozo de raza y de escuela, a la vez; el Chato Valencia, muchachón de pura raza, y el Niño Caravaca, muchacho de una incipiencia racial y académica inquietante…” (id., 15-10-1929).

La primera temporada de La copla andaluza en el Teatro Avenida de Buenos Aires finalizó el catorce de octubre con una función a beneficio de todos los artistas por gentileza de Enrique Díaz Argüelles, empresario del coliseo, que a continuación emprendió una gira con la compañía por distintas ciudades latinoamericanas. El primer destino fue Montevideo. Allí ofrecieron una serie de representaciones entre el dieciséis y el veintisiete de ese mes (id., 2-10-1929) en el Teatro Urquiza, donde también recibieron elogiosas críticas:

“La compañía […] es una verdadera manifestación del arte en el amplio sentido de la palabra.

No se trata de un conjunto de artistas de variedades ni de una agrupación de las que se forman para el negocio ‘en las Américas’. Por el contrario, se expone en el escenario del teatro Urquiza una manifestación legítima del arte andaluz, surgida a plena luz, cantantes legítimos, depositarios de una tradición sagrada […].

Las coplas que surgen como bramidos de celos, como llamados de amor o saetas de odio, desde el tablado del Urquiza, son coplas breves que traducen en pocas líneas un drama pasional” (El Correo de Galicia, 20-10-1929).

El Chato de Valencia junto al empresario Dámaso Sierra (Crítica, 4-11-1929).

El Chato de Valencia junto al empresario Dámaso Sierra (Crítica, 4-11-1929).


La Trinitaria en tierras americanas (I)

La comedia lírica La copla Andaluza, de Antonio Quintero y Pascual Guillén, constituyó uno de los grandes éxitos teatrales del año 1929. Consistía en una sucesión de cuadros de costumbres populares en los que la acción dramática compartía protagonismo con el cante y el baile flamenco. En consonancia con los gustos de la época, en el libreto destacaban de manera especial los fandanguillos que, dichos en competencia entre distintos cantaores, constituían uno de los grandes atractivos del espectáculo.

El empresario y agente teatral Julio Pradera

El empresario y agente teatral Julio Pradera

Tras su estreno en Madrid, distintas compañías de artistas se repartieron la exclusiva para representar la obra por toda la geografía española. Desde finales de marzo, una troupe encabezada por el actor Vicente Mauri la llevó a escena en el coliseo Reina Victoria de Barcelona, y también ofreció varias funciones en el Teatro Principal de Gracia y en el Pueblo Español de Montjuic.

Alentado por el éxito obtenido en la capital catalana, el empresario y agente artístico Julio Pradera consiguió la exclusiva para representar La copla andaluza en el Teatro Avenida de Buenos Aires, y en el mes de julio viajó a Argentina acompañado por Mauri, que ejercería como director, y por un grupo de artistas flamencos que ya habían formado parte del elenco de la obra: los cantaores Jesús Perosanz –estrella principal del reparto en el Teatro Pavón de Madrid–, el Chato de Valencia, el Niño de Caravaca y Encarnación Cabello ‘la Trinitaria’, y el tocaor Alfonso Aguilera.

Procedente de la Ciudad Condal, el grupo arribó al puerto de Buenos Aires el 24 de julio a bordo del vapor Reina Victoria Eugenia y unos días más tarde visitó la redacción del diario Crítica para hacer promoción del espectáculo. Vicente Mauri, muy optimista, afirmó tener “una fe ciega en el éxito que ha de alcanzar […] ‘La Copla Andaluza’”, y alabó las virtudes de la obra y de su cuadro flamenco:

“Esto es, a mi juicio el éxito del espectáculo […], cuyos autores han sabido exponer en varios cuadros luminosamente típicos andaluces, en una comedia sentimental y agradable los diversos estados de ánimo de los ‘cantaores’ en toda su vigorosa plenitud… Y ahora respecto a los intérpretes […], ¿qué puede decirse?… Que Perosanz es uno de los ‘cantaores’ más cotizados y fue quien estrenó y mantuvo el éxito de los cinco meses en Madrid, afirmándolo de modo terminante en Barcelona; lo mismo puedo decir de Chato de Valencia, de la Trinitaria, del Niño de Caravaca y de Aguilera, quienes […] lograron el triunfo en Barcelona y Valencia, y aquí espero sean todos ellos la base fundamental de nuestro éxito” (Mauri, Crítica, 28-7-1929).

Teresa Serrador y Juan Catalá en La copla andaluza (Crítica, 3-8-1929).

Teresa Serrador y Juan Catalá en La copla andaluza (Crítica, 3-8-1929).

Asimismo, los artistas flamencos también tuvieron la oportunidad de manifestar sus impresiones sobre la obra, en una charla que también tuvo sus momentos de hilaridad:

“Los ‘cantaores’ que acompañan a Mauri en su visita a nuestra casa, asisten silenciosos y atentos a la conversación de su director, quien a su vez les invita a intervenir en la charla. Son todos ellos jóvenes, mozos ‘bien plantados’, en cuyo aspecto e indumentaria se adivina al ‘cantaor de tronío’ que cobra muchos duros en pago de su arte.

Rompe el silencio Jesús Perosanz, el más famoso actualmente en la península y dice:
– Desde que se estrenó la copla en Madrid mi nombre adquirió aún mayor popularidad y se debe esto a la empresa que puso frente a mí a los ‘cantaores’ más cotizados en España, pero en cuestión de 15 días tenía que renovar el rival. Yo ‘lo jasía porvo’… y venga otro y lo mismo. No digo esto pá darme importancia, sino porque es una verdá más clara que er só… Yo estrené en Madrid ‘La Copla Andaluza’ y… ná… casi seis meses de ‘cante’ y siempre me tocaron las palmas… Y en Barcelona igual y aquí… ¿Dígame usté, gusta aquí el canto flamenco?… Yo creo que sí… Y además nosotros lo hacemos como para que guste. No somos los ‘cantaores’ de café, no usamos la clásica ‘varita’, intervenimos en la comedia como los actores, pero nuestra actuación no está basada en el diálogo, sino en la canción que ponemos como una nota alegre y española en la monotonía de las conversaciones. Me parece que si en el mundo nos dijéramos cantando todas las cosas, viviríamos tós más alegres… ¿No le parece amigo?

– Yo opino que el Perosanz tié razón – agrega el Chato de Valencia. – Y aunque yo no tuve la suerte de estrenar en Madrid La Copla Andaluza, le he tomao un cariño mu grande… Es una comedia agradecida, pa tos. Pa los cómicos y pa nosotros y pa la empresa que se jarta de ganá biyetes… Me acuerdo de cuando la hacíamos en Barcelona… usted no se puen figurar de qué manera, se entusiasmaba la gente… y aquí será igual… es una obra que tendrá éxito hasta en el Japón!… ¿Iremos al Japón señó Mauri?…

Encarnación Cabello, la Trinitaria (Crítica, 3-8-1929).

Encarnación Cabello, la Trinitaria (Crítica, 3-8-1929).

– Vamos ‘chalao’ – dice el Niño de Caravaca. – Toavía no t’as enterao de que en el Japón no hablan como nosotros… ¡Le digo a usté!… yo no sé porque (sic) no sos ilustráis pa salí de viaje…

La Trinitaria, cantaora famosa, se halla presente, ríe sanamente con las ocurrencias de sus compañeros y en un aparte nos dice:
– Ustés no saben lo que son estos… Tien la mar de gracia y ahora no tanta porque desde que salieron de España están tó asutaíllos…
– Y usted, señora, ¿interviene en La Copla Andaluza?…
– Vaya, no… yo canto la ‘saeta’ y también hago algo en el cuadro gitano… Ya verá cómo se entusiasma er público…

El cronista complacido con la pintoresca conversación de los visitantes aventura nuevas preguntas sobre las aficiones de cada uno de ellos, pero al iniciar el nuevo giro de la conversación Aguilera hace un oportuno chiste, espontáneo, graciosísimo: Preguntamos al Niño de Caravaca:
–Díganos. ¿Si usted no fuera ‘cantaor’ qué haría?…
–Pue, no comé – agrega rápido el tocador Aguilera, antes de que el ‘cantaor’ tuviera tiempo para satisfacer nuestra pregunta.
Aguilera, el guitarrista malagueño, nos cortó la animada tertulia con su ‘gorpe’ oportuno… después de una salida tan ‘flamenca’, basta” (Crítica, 28-7-1929).

Jesús Perosanz (Crítica, 4-10-1929)

Jesús Perosanz (Crítica, 4-10-1929)

La compañía debutó el dos de agosto en el Teatro Avenida, con un reparto integrado por Vicente Mauri, Teresa Serrador, Juan Catalá, Juan Carmona, Rafael Catalán, José Palmada, Rafael Gallego, Luz Barrilaro, Emilia Romré, Julia Palmada, María Monterde, Luis Argudín y Guillermo Amodeo, además de los mencionados artistas flamencos, que fueron “ovacionados calurosamente” por “un público entusiasta en extremo”.

“Cómo sería el entusiasmo del auditorio que el director, Vicente Mauri, se vio obligado a hacer una advertencia, indicando, de modo muy respetuoso a los espectadores, que se abstuvieran en sus manifestaciones, con el fin de que la letra de las coplas pudiera llegar hasta el auditorio, por ser necesario para seguir la ilación de la comedia” (Crítica, 3-8-1929).

Al decir de la crítica, el éxito de la obra se debió tanto a la habilidad de los autores –que “han recurrido al ‘cante jondo’ presentándolo hábilmente intercalado en la acción de la obra, han presentado algunos cuadros diversos, de colorido algunos, de emoción otros y como eje intercalan un asunto de amores que finaliza con la reconciliación y el perdón en una escena efectista”– como al buen hacer de los cantaores, especialmente de Perosanz, “‘cantaor’ de brío, con temperamento, con voz formidable de tenor lírico y estilo moderno”, que desempeñó el papel protagonista. “A su lado actuaron […] ‘Chato de Valencia’, cantaor de estirpe gitana, de voz potente y estilo admirable, ‘Niño de Caravaca’ que obtuvo un éxito descollante y ‘La Trinitaria’, cantaora de estilo propio que contribuyó al clamoroso suceso obtenido” (ibidem).

El Chato de Valencia (Crítica, 20-9-1929).

El Chato de Valencia (Crítica, 20-9-1929).

También pusieron su granito de arena el cuadro de baile, que interpretó la zambra gitana en el segundo acto, y los artífices de la escenografía:

“Las bailaoras desconocen, seguramente, los usos y costumbres de las ‘cañís’ de raza y por lo tanto nos prestaron una arbitraria y caprichosa evocación de los bailes habituales entre la gitanería. Lucieron una indumentaria más apropiada para un cuadro bataclanesco que para una cueva del Albaicín, pero a pesar de ello, fueron aplaudidas.

Muy adecuada la presentación escénica. Decorados de gran visualidad y dos cuadros de interés y emoción en los que aparecen las imágenes del ‘Jesús del Gran Poder’ y ‘La Virgen de la Merced’, patrona de Córdoba, merecen especial atención” (ibidem).

En ese mismo número, el diario Crítica publicó una fotografía de Encarnación Cabello con el siguiente pie: “La Trinitaria, ‘cantaora’ flamenca que anoche obtuvo un gran éxito”.


Tras las huellas de Rosario la Andalucita, cantaora en el exilio (y VI)

De regreso a La Habana, en mayo de 1942 se anunció en el Teatro Nacional la Andalucita, “señora absoluta del ‘cante jondo’”, con espectáculo propio y “un repertorio totalmente nuevo de canciones españolas y cubanas”, en el que destacaba la escenificación de la zambra gitana María de la O (Noticias de Hoy 12). Al mismo tiempo, la “cultivadora por excelencia del ‘canto jondo’” siguió manteniendo “el estandarte de la música española por las emisoras de la RHC-Cadena Azul” (1). Una de sus últimas actuaciones en la isla tuvo lugar el 30 de enero de 1943, en un baile benéfico organizado por el Casino Español y el Club de Leones. En una carta conjunta, los presidentes de ambas instituciones le manifestaron su “congratulación […] por el clamoroso éxito obtenido por su brillante actuación artística” (2).

Rosario Núñez (Archivo Andalucita).

Una imagen de Rosario Núñez entre bambalinas (Archivo Andalucita).

México, Venezuela… y regreso a Argentina

En octubre de 1943 la Andalucita presentó en el Teatro Lírico de Ciudad de México la revista El alma de la guitarra, escrita y musicada para ella, que obtuvo un rotundo éxito. Dos meses más tarde llegó al Teatro Arbeu de la misma urbe la Compañía de Comedia Lírica Española con la obra El embrujo de Sevilla, basada en la novela homónima de Carlos Reyles y adaptada por Martínez Galeano con música del maestro Muguerza. Bajo la dirección de Salvador Marín de Castro, en el elenco destacaban actores como Matilde Palou, Maruja Jordán, Luis Alcoriza o Agustín Insunza, así como los cantaores Niño de Caravaca y la Andalucita, y los bailarines Raquel Rojas y Tarriba (3).

Rosario Núñez durante su estancia en México (Archivo Andalucita).

Rosario Núñez durante su estancia en México (Archivo Andalucita).

Durante su estancia en México también actuó en el cabaret Waikikí y en junio de 1944 debutó como artista exclusiva en el programa La vieja y la nueva España de la cadena de radio XEB (4). Asimismo, le ofrecieron un contrato para hacer una película que finalmente no pudo llevar a cabo a causa de su embarazo, si bien continuó trabajando y viajando casi hasta el final (5).

El alumbramiento tuvo lugar en marzo de 1946 en la capital de Venezuela, donde se asentó durante un tiempo junto a su familia. Allí trabajó en Radio Caracas en las emisiones de La caravana Camel, patrocinadas por la popular marca de cigarrillos, y se presentó en el coso Nuevo Circo con un espectáculo artístico y taurino “de verdadera calidad”, con ganado de Guayabita (6). Sin embargo, tras sorprender a su marido en flagrante adulterio con otro hombre, en la primavera de 1947 decidió romper la relación, tanto sentimental como profesional, y marcharse a Buenos Aires. Llevaba como carta de presentación sendos certificados emitidos por las instituciones venezolanas en los que se acreditaba su solvencia y su “conducta ajustada en un todo a las Leyes de la República” (7).

Imagen de Rosario Núñez en su tocador (Archivo Andalucita).

Imagen de Rosario Núñez en su tocador (Archivo Andalucita).

Tuvo que comenzar de cero una vez más. En diciembre de 1948 la revista Radiolandia la sitúa en Radio Argentina (LR2) y en enero del 49, en Radio Belgrano (LR3), ambas de Buenos Aires; y durante los dos años siguientes trabajó con cierta asiduidad en Perú. En julio de 1950 debutó en Lima, en el auditorio de Radio América, con la sonanta flamenca de Enrique García y la orquesta de Carlos Noya. Unas semanas más tarde suscribió con Radio Victoria un contrato en exclusiva, por el que se comprometía a cantar en los programas patrocinados por la empresa zapatera Kappari, acompañada por el mismo guitarrista y ataviada con su vestuario típico, por un salario de 4.200 soles de oro al mes (8). “El beneplácito de los oyentes y del numeroso público que asiste diariamente al auditórium, se manifiesta en las cerradas ovaciones que premian la brillante actuación de la admirable cantaora” (La Crónica) (9).

Rosario Núñez en Radio Continental de Arequipa (Archivo Andalucita).

Rosario Núñez en Radio Continental de Arequipa (Archivo Andalucita).

Durante los últimos meses del año la Andalucita siguió exhibiendo su portentosa voz, sus bailes y su virtuoso toque de castañuelas tanto en los programas de Radio Nacional como en el restaurante La Laguna, y en enero de 1951 se anunció en el Teatro Ateneo (Última Hora) (10). En marzo viajó a Arequipa para interpretar en Radio Continental sus “aires regionales y flamencos […] con verdadero dominio y arte” (El Pueblo) (11), además de presentarse en el Teatro Municipal con un programa compuesto por pasodobles, canciones y aires regionales incluidas la zambra María de la O y la bulería Los piconeros, que le reportó grandes elogios:

“Se trata de una artista de rango, en su género, de porte y ademanes distinguidos y voz llena y agradable, que tiene un repertorio variado de canciones de las diferentes regiones de España. Además, luce vestuario lujoso y su actuación y arte se inspiran en el auténtico folklore hispano, con cuya interpretación ha causado buena impresión entre el público concurrente.
[…] Todas esas canciones las interpretó con mucho gusto y donaire mereciendo nutridas palmas”.

Rosario Núñez con su hijo en el Rincón Familiar Andaluz de Buenos Aires (Archivo Andalucita).

Rosario Núñez con su hijo en el Rincón Familiar Andaluz de Buenos Aires (Archivo Andalucita).

Sin embargo, atrás quedaban ya los años de esplendor físico y artístico de Rosario Núñez, que en la década de los cincuenta se vio en una precaria situación económica a causa de sus problemas de salud y de la escasez de contratos. Según el testimonio de su hijo, tuvieron que empeñar los objetos de valor y terminaron viviendo en un mísero cuartito. Además de actuar esporádicamente en lugares como el Rincón Familiar Andaluz de Buenos Aires, para ganar algunos pesos impartió clases de baile e incluso lavó ropa ajena (12).

Perfil de Rosario Núñez (Archivo Andalucita).

Perfil de Rosario Núñez (Archivo Andalucita).

Uno de los últimos festivales benéficos en los que colaboró fue el organizado en 1952 por la Asociación Mutualista del Personal del Hospital Español de Buenos Aires, que resultó “todo un éxito, gracias a la cooperación artística que Ud. le ha prestado” (13).

En 1960, con catorce años de edad, José Luis dejó los estudios y se puso a trabajar para que a su madre no volviese a faltarle de nada. La Andalucita falleció el 19 de diciembre de 1975 en la ciudad de Berazategui, provincia de Buenos Aires, a causa de un infarto de miocardio (14). Aunque no vio cumplirse su deseo de regresar a España, al menos sí pudo conocer el final del dictador.

Notas:

(1) La RHC-Cadena Azul era la principal competidora de la CMQ. En el Archivo Andalucita no aparece el número de página de esta referencia.

(2) Firman la misiva Juan Martínez Páez y Miguel Alonso Sell, presidentes del Club de Leones y del Casino Español respectivamente (Archivo Andalucita).

(3) En el Archivo Andalucita existen varios recortes, de los que se desconoce la referencia, que aluden al debut de esta compañía.

(4) En el Archivo Andalucita se conserva un folleto publicitario de su actuación en el Waikikí, así como un recorte de prensa, titulado “Aciertos y desaciertos de la X.E.B.” y firmado por El Corregidor, que hace referencia a su contratación por dicha emisora. Se desconocen la fecha y el número de página.

(5) Esta información nos la proporcionó su hijo (Pintado Núñez, en entrevista telefónica celebrada el 23 de julio de 2022).

(6) En el Archivo Andalucita se conserva una octavilla publicitaria del espectáculo.

(7) Esta información nos la proporcionó su hijo (Pintado Núñez, en entrevista telefónica celebrada el 23 de julio de 2022). Los certificados forman parte del Archivo Andalucita.

(8) El contrato se conserva en el Archivo Andalucita y está firmado por el nuevo representante de la artista, Eduardo B. San Martín.

(9) En el Archivo Andalucita no figura el número de página.

(10) En el Archivo Andalucita no aparece el número de página.

(11) En el Archivo Andalucita no se consigna el número de página.

(12) De todas estas cuestiones nos habló largo y tendido su hijo (Pintado Núñez, en entrevista telefónica celebrada el 23 de julio de 2022).

(13) Así lo expresan en su carta de agradecimiento Manuel Geijo y C. Martín Negri, secretario y presidente de la asociación (Archivo Andalucita).

(14) Así consta en el certificado de defunción expedido por la Dirección Registro de las Personas n.º 318741 de la provincia de Buenos Aires.

Referencias hemerográficas:

– Archivo Andalucita: Colección privada (recortes de prensa, fotografías, programas de mano, folletos, cartas, certificados). Berazategui.

Ecos de la RHC-Cadena Azul (junio 1942): “Mujeres” (s. p.).

El Comercio (21 junio 1950): “En funciones de vermouth y noche se presenta hoy en el Municipal la cantante española ‘Andalucita’” (s. p.).

El Comercio (12 octubre 1950): “Gran festival ‘Alegrías de España’” (s. p.).

El Pueblo (24 febrero 1951): “Llegó La Andalucita cantante española que actuará en esta ciudad” (s. p.).

La Crónica (3 septiembre 1950): “La Andalucita y el maestro Enrique García animan un sintonizado programa” (s. p.).

Noticias de Hoy (10 mayo 1942): “El próximo martes 12: ‘La canción del plateado’ y ‘La Andalucita’ en el Teatro Nacional”, 110, p. 12.

Radiolandia (25 diciembre 1948): Programación (s. p.).

Radiolandia (1 enero 1949): Programación (s. p.).

Última Hora (17 enero 1951): “Extraordinario debut!!”, 291.


Tras las huellas de Rosario la Andalucita, cantaora en el exilio (III)

Primera etapa argentina

Bajo el nombre de “Postales Españolas”, la compañía debutó el 15 de octubre en el Teatro Mayo de Buenos Aires, donde llevó a escena una serie de obras originales de Hilario Flores con música de Vicente Sanz tituladas La fragua gitana, Pastora la Cañí, Mujeres de España, Luces de España y Un inglés en Sevilla (1), que consistían en espectáculos genuinamente españoles, basados en los bailes y canciones populares de distintas regiones.

Primeras figuras de elenco de "Postales de España" en la producción Luces de España (Archivo Andalucita).

Primeras figuras de la compañía Postales de España en la producción Luces de España (Archivo Andalucita).

En el reparto figuraban los cantaores Rosario Núñez, la Andalucita; Paquita Martín, la Niña de Écija; y Martín Robles, Niño de Caravaca; las bailaoras Lolita Beltrán y Soledad Pacheco; la pareja de baile Hermanas Torres; el bailarín cómico Lolo; el guitarrista Julio Alonso; y un conjunto de actores y actrices encabezado por Manuel Cumbreras. Rosario mereció alabanzas “por lo excelente de su dicción, su clara y bien timbrada voz, y el gusto exquisito con el que interpreta las canciones que le corresponden” (La Nación) (2), entre ellas la titulada Contrabandista valiente, que se convirtió en uno de los números destacados de su repertorio.

Rosario Núñez, caracterizada como la contrabandista valiente, en el Centro Asturiano (Archivo Andalucita).

Rosario Núñez, caracterizada como la contrabandista valiente, en el Centro Asturiano (Archivo Andalucita).

Desde su llegada a tierras americanas, compaginó su actividad teatral con una intensa labor en distintas emisoras radiofónicas (3), que llevaron su voz a los hogares de millones de oyentes e incrementaron su popularidad. En octubre de 1933 debutó en Radio Belgrano (LR3) y poco después se estrenó en Radio Callao (LS10), ambas de Buenos Aires (4).

Los primeros años transcurrieron fundamentalmente en Argentina, si bien no es fácil determinar con exactitud las fechas de todas sus actuaciones, ya que bastantes recortes de ese periodo carecen de datación (5). Estos nos dicen, por ejemplo, que puso fin a su trabajo en la radio porteña a causa de los compromisos contraídos en otros lugares del país y que, junto con una compañía de variedades en la que figuraban el guitarrista Luis Triguero y el humorista Lolo, comenzó una gira que la llevaría a ciudades como Córdoba. Allí se encontraba a finales de 1934 trabajando en Radio Central (LV2), donde su labor mereció “calurosos comentarios del público radio oyente” y constituyó “un suceso artístico jamás igualado” en dicha emisora (6).

La Andalucita, en Radio Central de Córdoba (Archivo Andalucita).

La Andalucita, en Radio Central de Córdoba (Archivo Andalucita).

El éxito obtenido en las ondas se vio ratificado sobre las tablas de locales como El Plata y motivó la celebración de una “serata d’onore” a beneficio de la Andalucita, “cuyas canciones han sembrado en Córdoba, la alegría del salero español de que desborda y la gracia que su origen andaluz proclaman”, hasta el punto de ser considerada una “estrella de primera magnitud” (7). El homenaje tuvo lugar el 11 de enero de 1935 en el Cine Teatro Capitol, y en él prestaron su colaboración artistas como Lolo o la bailaora española Soledad la Mejorana. Según consta en un certificado expedido por la dirección del coliseo, “se agotaron todas las localidades, constituyendo su actuación un señalado triunfo artístico” (8).

En abril de ese mismo año, la emisora Radio Tucumán (LV7), de la ciudad norteña de San Miguel de Tucumán, tenía “entre sus números de prestigio la voz de ‘la andalucita [sic]’ y su donaire” (9). Unas semanas más tarde la encontramos en la Patagonia chilena, actuando en una velada conmemorativa del 1.º de Mayo organizada por la Federación Sindical de Magallanes en el Teatro Municipal de Punta Arenas. El público le brindó una “entusiasta acogida” y se vio “obligada al bis por sus acertadas interpretaciones de aires españoles” (El Magallanes) (10).

La Andalucita con Amalia Molina, el día de su homenaje en el Teatro Capitol de Córdoba (Archivo Andalucita).

La Andalucita con Amalia Molina, el día de su homenaje en el Teatro Capitol de Córdoba (Archivo Andalucita).

Tras ese largo periplo regresó a Córdoba, para recibir un nuevo homenaje en el Capitol de manos de Amalia Molina, que ejerció como madrina y le entregó un par de castañuelas sobre el escenario. Se escenificaba así la consagración como “Estrella Máxima de 1935” de Rosario Núñez, digna continuadora de su paisana, por ser una artista enormemente versátil, que “dice las canciones españolas —especialmente las de sabor andaluz— con una voz clara, de registros amplios, uniendo a la misma, el ademán gracioso y la compostura de sus pasos de baile” (La Voz del Interior) (11). El polifacético Lolo, el dúo de guitarristas García-Doña y el recitador Victorino Vera completaban el programa del espectáculo, que tuvo lugar el 4 de junio. Durante las semanas siguientes recorrió distintos cines de Córdoba acompañada por el guitarrista español Enrique García, el Madrilés, y la prensa le dedicó grandes elogios por sus extraordinarias facultades:

“[…] la cancionista de ‘la voz de oro‘, expresión que no es exagerada, sino que reconoce la verdad acerca de las cualidades vocales de la artista.
De voz poderosa y gusto exquisito, su repertorio, además, es brillantísimo y son pocas las artistas que pueden llegar al registro al cual ella llega con naturalidad. ‘La Andalucita‘, si no fuese una gitana con alma de artista andariega, podría haber tenido un porvenir brillante en la opereta y la zarzuela” (12).

La Andalucita en Radio LT1 de Rosario (Archivo Andalucita).

La Andalucita en Radio LT1 de Rosario (Archivo Andalucita).

Poco después se anunció su debut en Radio Prieto (LS2) y Radio Cultura (LR10) (13), ambas de Buenos Aires, y en los meses siguientes volvió a salir de gira por ciudades como San Juan, Mendoza, Santa Fe o Rosario. Las crónicas ya no se referían a ella únicamente como canzonetista o cantante de aires regionales, sino que ensalzaban su faceta más jonda. La prensa de Santa Fe la denominaba “celebradacantaora’ y bailarina flamenca” que “se ha consagrado como una de las más eficaces cultoras del género”; o “reina del canto flamenco”, que “ha impuesto una nueva modalidad dentro del género que cultiva” (14). Sirva también de ejemplo el programa que ofreció en el Cine Teatro Real de Rosario: “Esta gran intérprete […] secundada en su labor por el conocido cómico excéntrico ‘Lolo’; la elegante bailarina española Luisita Cortés, y el notable guitarrista Paco Guzmán, presentará en esta ocasión un gran cuadro flamenco, en el que se cantarán tarantas, seguirillas, bulerías y las famosas ‘saetas’” (15).

De regreso a Buenos Aires, pasó los tres últimos meses del año trabajando de manera más o menos simultánea (16) en Radio Callao (LS10), Radio Belgrano (LR3) y Radio del Pueblo (LS6), acompañada a la sonanta por Luis Triguero. Esta intensa actividad radial no le impidió presentarse en distintas salas de la ciudad, como el Cine Edison, donde triunfó con un programa de cantos y bailes regionales españoles y fue premiada con un beneficio.

Rosario Núñez en Radio del Pueblo, junto a Lolo (debajo) y Luis Triguero (a su izqda.) (Archivo Andalucita).

Rosario Núñez en Radio del Pueblo, junto a Lolo (debajo) y Luis Triguero (a su izqda.) (Archivo Andalucita).

Notas:

(1) Distintas noticias publicadas en diarios como Noticias Gráficas o La Nación, y recopiladas en el Archivo Andalucita, mencionan estas obras, si bien esas referencias están incompletas. También alude a ellas Agustín Remón en la revista Caras y Caretas (131).

(2) En el Archivo Andalucita no se consigna el número de página de este artículo.

(3) En Argentina y Uruguay el medio radiofónico experimentó un temprano y rápido desarrollo, en comparación con los países vecinos:

“América Latina fue una región importante para la radio, y esta zona rioplatense fue el lugar de América Latina donde la radio surgió primero y se expandió más rápidamente. […] ‘En 1930’, señala Robert Claxton, ‘había más emisoras de radio en Sudamérica que en toda Asia y África juntas. Un tercio de ellas se encontraban en Argentina’. Montevideo no se quedaba atrás. […]

… A principios de la década de 1930, ambos países contaban con un receptor de radio por cada 30 habitantes, mientras que países relativamente urbanizados como México, Brasil y Cuba seguían indicando más de 100 habitantes por receptor de radio” (Ehrlick 18-19) [traducción mía].

(4) En Radio Belgrano gustaron “mucho sus interpretaciones, especialmente algunos de sus intencionados y graciosos ‘couplets’” (El Mundo); y en Radio Callao obtuvo “inmediato éxito, por su buena voz y su ajustada expresión” (El Diario). En el Archivo Andalucita no aparecen los números de página de estas referencias.

(5) Rosario Núñez recortó de la prensa numerosas noticias que hablaban de su persona y las pegó en cuatro voluminosos álbumes. Sin embargo, no siempre tuvo la precaución de anotar la fecha, número de página y nombre de la publicación. Este es el motivo por el que muchas de las referencias citadas en este trabajo están incompletas, dado que la mayoría de esos diarios y revistas no se encuentran disponibles en internet.

(6) Así consta en un certificado expedido por Ernesto L. Corte, director de Radio Central de Córdoba, el 15 de enero de 1935 (Archivo Andalucita).

(7) La cita procede de un artículo titulado “‘La Andalucita’ tendrá el viernes su ‘Serata d’onore’” (Archivo Andalucita).

(8) Firmaba el documento Alfredo J. Bailli, gerente del Cine Teatro Capitol, el 14 de enero de 1935 (Archivo Andalucita).

(9) Aunque el recorte carece de referencia exacta, la revista La Canción Moderna (32) permite situar a la Andalucita en Radio Tucumán en la fecha indicada.

(10) En el Archivo Andalucita no se consigna el número de página de este artículo.

(11) En el Archivo Andalucita no aparece el número de página de este artículo.

(12) Esta cita procede de un artículo titulado “‘La Andalucita’ se presentará esta noche en el C. Urquiza” (Archivo Andalucita).

(13) El 29 de junio de 1935 la revista Antena anunció la incorporación de la artista al programa La Voz de España, dirigido por Antonio Manzanera en Radio Cultura.

(14) Estos recortes hacen referencia a su presentación en el Cine Colón de Santa Fe y llevan por título “Debutará mañana la Andalucita en el Cine Colón” y “Se despiden hoy del público del Cine Colón”.

(15) Esta noticia, también sin datación, se titula “‘La Andalucita’ se presentará hoy nuevamente en la sala del Real”.

(16) Según la programación anunciada en la revista La Canción Moderna, actuó en Radio Callao entre el 29 de septiembre y el 28 de diciembre; en Radio Belgrano, entre el 18 de octubre y el 10 de diciembre; y en Radio del Pueblo, entre el 30 de noviembre de 1935 y el 11 de enero de 1936.

Referencias bibliográficas y hemerográficas:

– Archivo Andalucita: Colección privada (recortes de prensa, fotografías, programas de mano, folletos, cartas, certificados). Berazategui.

– Ehrlick, Christine (2015): Radio and the Gendered Soundscape: Women and Broadcasting in Argentina and Uruguay, 1930-1950. New York: Cambridge University Press.

– El Diario (28 octubre 1933): “Expresiva cancionista española…” (s. p.).

– El Magallanes (29 abril 1935): “La Andalucita participará en la velada a beneficio de la Federación Sindical de Trabajadores” (s. p.).

– El Mundo (8 octubre 1933): “La Andalucita” (s. p.).

– La Canción Moderna (8 abril 1935): “La actualidad en L.V.7 de Tucumán”, 368, p. 32.

– La Nación (16 octubre 1933): “Un alegre espectáculo español se presentó anoche en el Mayo” (s. p.).

– La Voz del Interior (4 junio 1935): “Amalia Molina consagrará esta noche a ‘La Andalucita’ en el Cine Capitol” (s. p.).

– Remón, Agustín (4 noviembre 1933): “El público siempre tiene razón”, en Caras y Caretas, 1.831, p. 131.


Encarnación la Trinitaria, una cantaora excepcional (II)

La comedia musical La copla andaluza, de Antonio Quintero y Pascual Guillén, fue estrenada en diciembre de 1928 por la compañía de Fernando Porredón en el Teatro Pavón de Madrid. Allí permaneció casi seis meses en cartel con un rotundo éxito tanto de crítica como de taquilla, y ello animó a diferentes troupes de artistas a repartirse la exclusiva para representarla en distintas zonas de España.

La obra consistía en “una sucesión de cuadros de costumbres populares, cada uno de los cuales es la feliz dramatización de una ‘soleá’; una malagueña, un fandanguillo o una seguidilla gitana de la más pura cepa flamenca” (Heraldo de Madrid, 24-12-1928). En consonancia con los gustos de la época, en el libreto predominaban los fandanguillos que, dichos en competencia entre los distintos cantaores, constituían uno de los grandes atractivos del espectáculo.

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 22-7-1927). BNE.

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 22-7-1927). BNE.

El estreno en Barcelona tuvo lugar el 30 de marzo de 1929 en el Teatro Victoria, y corrió a cargo de la compañía de Vicente Mauri, que contrató para la ocasión a la bailaora Custodia Romero, y los cantaores Angelillo y Guerrita (El Día Gráfico, 27-3-1929). En las semanas y meses sucesivos se fueron incorporando al reparto el Americano, el Niño del Museo, el Niño de Caravaca, el Niño de Talavera, el Chato de Valencia y la Trinitaria (Noticiero Universal, 18-6-1929).

Cuando se habían ofrecido más de ciento treinta representaciones, el montaje fue llevado al Teatro Principal de Gracia y a la Plaza Mayor del Pueblo Español de Montjuic, donde se dieron varias funciones en un escenario al aire libre, con un decorado sintético creado ad hoc por el escenógrafo Bulbena. “Como cantadores [tomaron] parte el Niño de Caravaca, el Chato de Valencia y la Trinitaria; bailarina La Pato y Torderas, Manolo de las Bulerías, Rojo el Alpargatero” y Alfonso Aguilera. “El espectáculo fue del agrado del numeroso público que asistió al mismo, que aplaudió con entusiasmo distintos pasajes de la obra popular” (El Día Gráfico, 26-7-1929).

Con estas últimas presentaciones La copla andaluza se despidió de Barcelona y poco después la compañía de Vicente Mauri embarcó rumbo a Buenos Aires para estrenar la obra el 2 de agosto en el Teatro Avenida, con el cantaor Jesús Perosanz como estrella principal. Antes de su debut, la prensa porteña auguraba un nuevo triunfo de Encarnación Cabello: “No ha de ser más pequeña [emoción] la que produzca ‘La Trinitaria’, ‘cantaora cañí’ cuya intervención en ‘La copla andaluza’ determinará su éxito definitivo” (El Correo de Galicia, 28-7-1929). Se cumplieron los mejores presagios, y la obra permaneció varios meses en cartel, con excelentes críticas y gran aceptación por parte del respetable:

Niño de Caravaca (El Pueblo, 8-5-1929).

Niño de Caravaca (El Pueblo, 8-5-1929).

“La representación de ‘La copla andaluza’ ha transcurrido entre el constante y estentóreo ‘jalear’ de la concurrencia, que desbordaba de la amplia sala, cuyo aspecto recordaba por instantes a una plaza de toros.

La copla andaluza’, más que una comedia lírica popular, como la han denominado sus autores, es un convencional armazón escénico, confeccionado exclusivamente para que se lucieran los intérpretes del ‘cante jondo’, en esta ocasión la Trinitaria, Perosanz, Chato de Valencia, Niño de Caravaca y el guitarrista Aguilera, todos ellos verdaderos astros en la flamenca materia.

[…] Los aludidos artistas tienen ocasión de destacar sus magníficas facultades, y el público premia su labor con ovaciones y gritos de entusiasmo de musitada estridencia” (Caras y Caretas, 17-8-1929).

El 6 de octubre, cuando se cumplían 114 representaciones, se ofreció un “gran acto de concierto flamenco”, con el siguiente programa: “cantos típicos gitanos por La Trinitaria; soleares y tarantas por el Niño de Caravaca; seguiriyas gitanas y asturianas por bulerías, por el Chato de Valencia. Milongas y medias granaínas por Perosanz. Bailes por [Lolita] Beltrán y acompañamiento de guitarra por Aguilera” (El Correo de Galicia, 6-10-1929).

En un reportaje publicado en el diario La Voz de Córdoba, el actor Paco Meana y el cantaor Jesús Perosanz manifestaban sus impresiones sobre la extraordinaria recepción de la obra tanto por la crítica como por el público de la capital argentina. Meana hacía alusión al “formidable éxito de la ‘Copla Andaluza’, en la que los cantadores agitan los más profundos sentimientos raciales, arrancando olés, que se mezclan al salir de las bocas anhelantes, con las lágrimas que resbalan por las mejillas”.

Encarnación Cabello, la Trinitaria (Foto: Ruth Aguilera).

Encarnación Cabello, la Trinitaria (Foto: Ruth Aguilera).

Perosanz añadía lo siguiente: “No me asombra el éxito de ‘La Copla Andaluza’ aquí. Los primeros días me llamaba la atención ver a muchas mujeres llevarse el pañuelo a los ojos cuando la Trinitaria o mis compañeros Chato de Valencia y Niño Caravaca remataban una saeta, una media granadina, o una cartagenera” (La Voz, 19-10-1929).

En el mes de octubre el espectáculo se ofreció durante una semana en el Teatro Urquiza de Montevideo, donde cosechó un nuevo triunfo gracias al buen hacer de los intérpretes y al excelso arte que cultivaban:

“La compañía […] es una verdadera manifestación del arte en el amplio sentido de la palabra.

No se trata de un conjunto de artistas de variedades ni de una agrupación de las que se forman para el negocio ‘en las Américas’. Por el contrario, se expone en el escenario del teatro Urquiza una manifestación legítima del arte andaluz, surgida a plena luz, cantantes legítimos, depositarios de una tradición sagrada […].

Las coplas que surgen como bramidos de celos, como llamados de amor o saetas de odio, desde el tablado del Urquiza, son coplas breves que traducen en pocas líneas un drama pasional” (El Correo de Galicia, 20-10-1929).

En junio de 1930 Juan Areu Franco, corresponsal en Buenos Aires de Levante Agrario, hacía balance de los logros alcanzados por la obra de Quintero y Guillén en la capital argentina:

“En el Avenida se están oyendo ‘jipíos’, a teatro lleno, desde hace seis meses. ‘La copla andaluza’ ha sido un éxito sin precedentes en compañías españolas, superando económicamente, al de la gira de Vives con ‘Doña Francisquita’. Aunque la obra es solo un cañamazo vasto (sic) bordado de cantares, los aficionados al cante jondo, atraídos por los virtuosos de este arte, han desbordado sus entusiasmos durante más de 200 días. ¡Olé! ¡¡Olé!! y ¡¡¡Olé!!! Se han vertido lágrimas de la más pura emoción y ha habido que sujetar a algunos para que no se arrojasen desde las galerías” (Levante Agrario, 20-6-1930).

Jesús Perosanz (El Mundo, Puerto Rico, 26-2-1938).

Jesús Perosanz (El Mundo, Puerto Rico, 26-2-1938).

Una vez culminada su aventura americana, en el verano de 1931 Encarnación Cabello se encontraba de nuevo en España. Las escasas referencias periodísticas que hemos conseguido localizar en la primera mitad de los años treinta la sitúan principalmente entre La Rioja y Aragón, ofreciendo recitales de cante flamenco acompañada a la sonanta por su marido. El 25 de julio se celebró en el Hogar Riojano de Logroño una “gran velada en la que el alma de la copla andaluza, ‘La Trinitaria’, con su purísimo estilo en todas sus creaciones, [cantó] lo más selecto de su repertorio desde el sentimental fandanguillo a la alegre y gitana bulería, siendo acompañada por el discutido ‘as’ de los tocadores de guitarra Alfonso Aguilera” (La Voz de Aragón, 25-7-1931).

Poco después se la pudo ver en Madrid, en una función celebrada en el Teatro de Price a beneficio del bailarín Rafael Pagán, en la que también colaboraron la bailaora Rosarillo de Triana y el cantaor Chato de las Ventas (Heraldo de Madrid, 6-8-1931). Unas semanas más tarde la pareja de artistas ofreció varios conciertos en el bar Petit Lyon d’Or de Huesca, donde quedaron patentes sus excelentes cualidades y lo extenso de su repertorio:

“Durante las noches del domingo y lunes […] se han dado unas sesiones de flamenco, que han gustado mucho.

Han (sic) intervenido Alfonso Aguilera, que maneja la guitarra con mucho gusto y moviendo bien los dedos. Y como cantadora una muchacha en cuya alma el cante de Andalucía ha prendido bien. Es la Trinitaria. Tiene mucha voz, modula con gusto y pone en las coplas mucho ‘ángel’.

Cantó varias cartageneras, tarantas, malagueñas, soleares y las coplas de ‘La copla andaluza’. Las ovaciones grandes, entusiastas, con que ha sido premiada la labor de estos dos artistas de cante flamenco son la mejor demostración del rotundo éxito que han conseguido en Huesca” (La Tierra, 25-8-1931).

Alfonso Aguilera (Foto: Ruth Aguilera).

Alfonso Aguilera (Foto: Ruth Aguilera).

En enero de 1932 Encarna y Alfonso ofrecieron una nueva velada flamenca en el Hogar Riojano de Logroño (La Voz de Aragón, 30-1-1932) y en julio de 1933 participaron en una verbena organizada en Zaragoza por la Casa de Andalucía, con un programa que incluía tres números de cante: Esteban Garrido, Niño de Huelva, con la guitarra de Jesús Ruiz; el niño Ángel Martín acompañado a la sonanta por Pepe de Zaragoza; y “la notabilísima cantadora La Trinitaria” con la bajañí de Alfonso Aguilera (La Voz de Aragón, 3-7-1933). El 6 de enero de 1934, en la misma institución, “‘La Trinitaria’, figura notable del cante flamenco”, actuó en el intermedio de un festival artístico celebrado para conmemorar el día de los Reyes Magos (La Voz de Aragón, 7-1-1934).

Un año más tarde, Encarnación realizó una nueva gira por La Rioja, en el transcurso de la cual recaló al menos en dos ocasiones en Logroño para cantar ante los micrófonos de Radio Rioja junto a su inseparable compañero, dada la gran popularidad de que gozaban en aquellas tierras. Así anunciaba la prensa local una de sus actuaciones:

“La emisora local […] ha solicitado de los celebrados artistas ‘La Trinitaria’ y su esposo Alfonso Aguilera, cantadores de flamenco que se encuentran de paso en nuestra capital en brillante turnée artística, que hoy en su emisión de sobremesa ocupen su micrófono. Nos complacemos en dar esta noticia, que dada la fama de tan célebres artistas, producirá gran satisfacción entre los numerosos aficionados al ‘cante jondo’” (La Rioja, 16-1-1935).

En el mes de julio de ese mismo también visitaron la localidad de Santo Domingo de la Calzada, donde fueron requeridos para trabajar en varios locales: “En los bares y otros establecimientos públicos análogos, durante algunas noches y muchas más en el de Julio García, ha entretenido al personal ‘La Trinitaria’, que se titula el alma de la copla andaluza, acompañada por el guitarrista Alfonso Aguilera” (La Rioja, 17-7-1935).