Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Joselito, el alma de Andalucía en París (VI)

La Joselito y Ramón Montoya reinan en la sala Pleyel

El 30 de noviembre de 1936, La Joselito y Ramón Montoya ofrecen un “Festival de Arte Flamenco” en la parisina Sala Pleyel. El programa se compone de “cantes, bailes y solos de guitarra flamencos” (La semaine à Paris, 27-11-1936), e incluye soleares, tangos, tientos, farrucas, alegrías, sevillanas, siguiriyas, granaínas, caracoles y el famoso ‘Zapateado de Cádiz‘.

Completan el cartel los guitarristas Amalio Cuenca y Juan Relámpago. El éxito es tal, que los artistas programan un segundo festival para el 13 de diciembre. Una vez más, la prensa francesa no escatima en elogios para la bailaora:

“Sus bailes no están recompuestos, sino que permanecen tal y como ella los aprendió en las cuevas de Granada, cuando en el Sacromonte la gente se dedicaba a bailar, no a disparar las ametralladoras.

Sus cantes… ¡ah! Cómo me gustan sus cantes… Me recuerdan a esas saetas, ‘cantes profundos’ en los que la voz se rompe en gritos, y los ritmos de repente suben o se ahogan de repente, como en el canto del muezín.

Al ver a Joselito en el escenario de la Sala Pleyel, ante los guitarristas, me decía: ¡Qué pena que no haya, ante este público, quince Joselitos!” (La semaine à Paris, 11-12-1936).

Programa del recital ofrecido por La Joselito y Ramón Montoya en la Sala Pleyel

Cartel del recital ofrecido por La Joselito y Ramón Montoya

“Recordamos el primer triunfo individual de la Joselito, que sobresalía en la troupe de la genial Argentina. Hoy como entonces, ella nos trae, por su rotación abundante, su contoneo espasmódico de ‘dama gitana’ y el chasquido de sus dedos, como una sensación de estar atravesando las puertas ibéricas. Con la llama en los ojos y ‘la madre del canto’ en la garganta, esta Joselito, como la flor salvaje de Aragón, de Toledo o de Andalucía, refleja a través de sus magníficas canciones y bailes toda el alma de un pueblo” (Le Figaro, 21-12-1936).

Unos días más tarde, la bailaora ofrece un recital en la sala d’Iéna, acompañada por su inseparable Relámpago y por la pianista Pilar Cruz. La Joselito interpreta algunos de sus números más conocidos, como “Rosario la Cava”, el baile de La vida breve o La corrida, además de deleitar al público con sus saetas, caracoles, soleares, farrucas y alegrías.

Varias semanas después de los festivales flamencos de la sala Pleyel, en la prensa aún resuenan los ecos del triunfo de la Joselito, que es considerada en el país galo como una de las más auténticas bailaoras españolas, por la pureza y el carácter popular de sus bailes:

“Ya no estábamos en París, sino en España, en la casa de los gitanos o en cualquier lugar público donde se exhiben las bailaoras sensualmente apasionadas de su arte, […] que no buscan bajo ningún pretexto llevar su coreografía a un plano intelectual. Se sucedieron tangos, soleares, alegrías y zapateados cautivadores, llenos de fuego y de vida. […] El arte de La Joselito bien parece ser el arte exacto de las bailaoras populares de Andalucía. […]

Acompañado de un cante, el ‘Tango Flamenco’ interpretado por La Joselito es un baile violento, erótico, que no ha sufrido ninguna influencia europea. La ‘Farruca’, un baile de chulería y de provocación, tuvo el don de levantar el ánimo de los espectadores españoles, numerosos en la sala. Los chasquidos de las manos y de los dedos, y los redoblados golpes de los tacones crean esta atmósfera de frenesí de la que no nos arrancan ni las alegrías, ni las sevillanas acompañadas de las castañuelas” (Le Popularie, 1-1-1937).

Primer plano de Carmen Gomez, La Joselito

Primer plano de Carmen Gomez, La Joselito

La Joselito ha presentado su ‘Zapateado de Cádiz’, expresando el deseo, la espera y la impaciencia; con el cuerpo casi inmóvil, los pies expresan casi solos todo lo que el baile sugiere. La Joselito bailaba sola y, para ella, el gran escenario no era demasiado vasto. […]

Durante esta representación hemos agradecido a la bailaora y al músico […] el habernos transmitido los aires y los bailes en estado puro sin concesión alguna” (Le Figaro, 22-2-1937).

Una artista comprometida y admirada en toda Europa

Tras su exitosa colaboración con Ramón Montoya y Amalio Cuenca, en febrero de 1937 La Joselito ofrece varios recitales junto a la niña prodigio de la guitarra Ida Presti. Juntas se presentan en la Sociedad Filarmónica de París y en la sala Pleyel. En esa época, la prensa anuncia también las actuaciones de la bailaora en Niza, Montecarlo y Burdeos.

La artista, muy admirada por el público francés, se prodiga en todo tipo de eventos, de carácter artístico, cultural o político. Su presencia es reclamada por las mejores salas del país galo. En marzo de 1937, Carmen forma parte del elenco de la “Gran gala por la fraternidad de las razas”, que tiene lugar en el Palacio de la Mutualidad de París, y unas semanas más tarde actúa, junto a la bailarina Margarita Guerrero y el guitarrista Relámpago, en un festival celebrado en la sala Pleyel en honor del escritor Henri Barbusse.

Durante el verano, La Joselito interviene en una “gran fiesta campestre, artística y deportiva” organizada por el Sindicato de Trabajadores de la Madera en el estadio de Draveil (París), así como en un festival de bailes populares que tiene lugar en el pabellón español de la Exposición Internacional de París.

La guitarrista Ida Presti

La guitarrista Ida Presti

Ya en el mes de octubre, “la célebre bailaora” vuelve a demostrar su compromiso con la República española, al actuar en el “Gran encuentro en honor de los combatientes de la libertad”, celebrado en la Mutualidad parisina para conmemorar el aniversario de la constitución de las brigadas internacionales.

Poco después, Carmen viaja a Estocolmo para participar en la “Semana de España”, y ofrece un nuevo recital de bailes españoles en la Casa del Pueblo de Lausana. Por otra parte, la bailaora retoma su colaboración con la joven guitarrista Ida Presti, con quien actúa en la sala Pleyel en el mes de diciembre.

Durante los primeros meses de 1938, La Joselito regresa a Suiza en varias ocasiones, acompañada por Relámpago y por el pianista Luigi Campolieti. En el programa figuran piezas de Albéniz, Falla y Granados, además de canciones populares, bailes regionales y flamencos, incluido su famoso ‘Zapateado de Cádiz’. Como en ocasiones anteriores, la bailaora conquista al público suizo:

“Para nuestro placer, la bailaora andaluza La Joselito ha regresado a Lausana, y ha vuelto a llenar la sala de la Casa del Pueblo de espectadores conquistados por su arte […].

A partir de aires populares y de otros bien conocidos, que Albéniz, Falla y Granados han enriquecido, La Joselito, ataviada cada vez con un nuevo vestido y con su sonrisa, ha bailado como se baila en Sevilla. Con esta gracia infinita de los gestos, del porte de la cabeza, de los contoneos que contrastan con el ritmo frenético de los pies que martillean en el suelo, ha evocado los cabarets, las callejas sevillanas, el amor y los desafíos que le lanzan, los peligros que os amenazan, el espectáculo de las plazas de toros, la jota de una pequeña campesina aragonesa, y en cada número los espectadores le rogaban que volviera a empezar, a lo que La Joselito se prestaba con la mejor gracia del mundo” (Gazette de Lausanne, 18-2-1938).

Carmen Gómez, La Joselito (Le Populaire, 15-1-1937)

Carmen Gómez, La Joselito (Le Populaire, 15-1-1937)

Durante la temporada de invierno de 1938-39, La Joselito se anuncia en la sala Dandelot, actividad que compagina con sus apariciones en distintos eventos, como la “Gran fiesta de la juventud” organizada por las juventudes socialistas en la sala Wagram de París. Por su parte, la prensa española sitúa a la artista en el corazón del barrio de Montmartre, concretamente en “el Cabaret Sevilla, donde triunfan la Joselito con su farruca y Montoya con su guitarra” (Crónica, 18-3-1939).

En junio de 1939, la bailaora regresa a la sala Pleyel “con su compañía española, alma de Andalucía, en sus nuevas y magníficas creaciones escénicas” (Le Matin, 16-6-1939). Los éxitos no se hacen esperar:

“La bailaora española Joselito […] transporta de entusiasmo al inmenso auditorio que ha acudido a la sala Pleyel para este festival de bailes ibéricos. Rodeada de brillantes compañeros: María Luisa, Juanita Biesca, Marga Rocío, Isabel Carito y Luis Rivas, la Joselito nos ha hecho admirar una vez más su notables cualidades, su irresistible dinamismo y una alegría en el baile que daba gusto ver” (Le Matin, 13-7-1939).

 

La Joselito baila un zapateado en la televisión francesa:

 


La Joselito, el alma de Andalucía en París (IV)

La bailaora española Carmen Gómez, que se dio a conocer ante el público parisino de la mano de La Argentina, en poco tiempo se ha revelado como una estrella que brilla con luz propia, y que encarna la esencia de lo más típicamente español, a juzgar por las palabras que le dedica la crítica francesa:

La Joselito, en quien descubrimos, la pasada temporada, en un recital de bailes populares andaluces mezclados con cantos regionales de un sabor extraño, una artista que utiliza su arte con una inteligencia sin igual y una sensibilidad vibrante, se ha impuesto como una nueva estrella del baile español. A decir verdad, muy pocos especialistas, incluso entre aquéllos cuya virtuosidad es incontestable, tienen el privilegio de iniciarnos con una intuición tan directa en las más secretas sutilezas de estos pequeños dramas o poemas. La Joselito, que sin duda domina su oficio, nos parece como una nueva encarnación, desprovista de amaneramiento pero de un espíritu adorablemente femenino, de la ardiente España” (Le Figaro, 5-12-1931).

Joselito es la España misma, con su ímpetu, su frenesí y su ‘elegancia’” (Le Figaro, 23-1-1932).

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

La presencia de Carmen es cada vez más solicitada en las mejores salas parisinas, así como en otros países. En febrero de 1932, la prensa suiza anuncia la actuación, en el Cine Métropole de Lausana, de una artista “de gran clase”, “la célebre bailaora andaluza La Joselito y su guitarrista Juan Relámpago, en sus maravillosos números de bailes y cantes españoles y andaluces” (Gazette de Lausanne, 19-2-1932).

Ha nacido una estrella en la Ópera de París

Unos meses más tarde tiene lugar un hito fundamental en la carrera de La Joselito, que se presenta con gran éxito en uno de los escenarios más emblemáticos de París, el de la Ópera. Ante el entonces Presidente de la República Francesa, Albert Lebrun, Carmen se estrena como coreógrafa con un montaje basado en la obra La ilustre fregona de Cervantes, en el que ella misma interpreta el papel de ‘Carmencita’. Su antiguo maestro, Antonio de Bilbao, que se encuentra casualmente en la capital francesa, la felicita personalmente por su magnífica ejecución del zapateado.

Ataviada con un elegante traje gris y negro, y sobre un escenario que reproduce el antiguo café Kursaal de Sevilla, La Joselito sabe complacer al público francés, hasta tal punto que la obra vuelve a ponerse en cartel en varias ocasiones. La prensa española se hace eco de este triunfo:

“En el teatro de la Ópera acaba de obtener un gran éxito una joven bailarina española, la Joselito, interpretando el papel que el pasado año desempeñó Laura de Santelmo en ‘La ilustre fregona’, del maestro Laparra. La Joselito es una artista de recia personalidad, que ya ha actuado con brillantez y suceso en diversos escenarios de París, y que ahora acaba de ser consagrada por lo mejor de la crítica francesa y en la catedral magna de la gran Ópera. La Joselito baila con un brío y un empuje que arrebata a los públicos, aunque sean tan finos y exigentes como el de la Ópera” (Heraldo de Madrid, 7-5-1932).

La conquista de Argel

Tras el exitoso estreno de La ilustre fregona, “la seductora bailaora y cantaora española” viaja a Argel, acompañada de su guitarrista de cabecera, Juan Relámpago, y de la pianista Ady Leyvastre, para ofrecer varias “Galas de bailes españoles”.

La Joselito durante uno de sus espectáculos

La Joselito durante uno de sus espectáculos

La prensa de la ciudad colonial exalta la figura de La Joselito, a quien sitúa en un nivel superior al de la Argentina, por su baile ardiente, considerado la más pura expresión del alma de Andalucía:

La Joselito se situó en el primer puesto, en París, cuando bailó en la Ópera Cómica con la Argentina. Su éxito había sido tan rotundo que al público le pareció extraño que la célebre bailarina no dudara en presentar a su lado, aun a riesgo de eclipsarla, a una intérprete de tal categoría, y los críticos no dejaron de felicitarla por esta prueba de amor al arte que ofreció.

Sin embargo, el género de la Joselito es totalmente diferente […]. ‘Mientras que la Argentina […] representa un arte superior, inteligente y aristocrático, muy elaborado y muy clásico, Carmen Joselito, en cuyas venas corre sangre plebeya, baila con una fogosidad, una brutalidad y una pasión cuya intensidad y sinceridad son su gran valor. También su belleza. Hay que tomarla como es, con su fuerte olor a fruta salvaje. Ella encarna de maravilla el baile popular, simple y violento, del sur de España. Su recital de cantes y bailes andaluces ha obtenido un éxito triunfal” (L’Écho d’Alger, 4-5-1932).

“El baile sacude a La Joselito como un hipo casi doloroso: una convulsión de la espina dorsal que sube bruscamente y sacude los hombros. La Joselito ejecuta bien ese golpe violento de la parte delantera del pie, en el que el tacón no toca el suelo; su cadera se lanza hacia un lado; sus pasos saben comerse el tablado, patalear, terminar con una especie de baile ecuestre […]. La Joselito, en una palabra, se distingue por su brío, su vitalidad. Es una auténtica andaluza” (L’Écho d’Alger, 6-5-1932).

La Joselito (L'Echo d'Alger, 4-5-1932)

La Joselito (L’Echo d’Alger, 4-5-1932)

Bailaora hasta la punta de los dedos […], la Srta. Carmen Joselito usa poco la estilización y la transposición. Su coreografía fogosa, alegre, espasmódica, se mantiene pura de toda edulcoración […]. El equilibrio perfecto de su cuerpo se pliega dócilmente ante las más leves órdenes del ritmo. A veces impaciente, a veces enfadada, a veces ondulante, como una flor demasiado pesada para su tallo, imita con arrebato o languidez el eterno gesto de amor o de religión que es el principio común de todos los bailes, expresiones del instinto y de la inspiración populares” (L’Écho d’Alger, 10-5-1932).

Nuevos éxitos junto a Ady Leyvastre

Tras conquistar al público argelino, en junio de 1932 La Joselito retoma las representaciones de La ilustre fregona en la Ópera de París. Durante ese verano la artista también encuentra tiempo para participar en una fiesta benéfica a favor de una asociación infantil y presentarse en el Ciclo Internacional de la Danza de París, como siempre, con gran éxito: “para la sesión de cierre, la Joselito, rival de Carmen bailando en honor de don José” (Le ménestrel, 9-6-1932).

Ese mismo verano, en el Casino María Cristina de Le Havre, “La Joselito evocó muy bien, con gracia y soltura, los cautivadores bailes andaluces, acompañados de música española, al piano, por una joven y excelente artista: la Srta. Ady Leyvastre. La Joselito fue aclamada y tuvo que repetir su Zapateado, Cádiz, acompañada por el guitarrista de talento Juan Relámpago” (Le ménestrel, 8-9-1932).

La pianista Ady Leyvastre junto a su marido, Jacques Serres

La pianista Ady Leyvastre junto a su marido, Jacques Serres

La fulgurante carrera de la bailaora española no pasa desapercibida en España, cuya prensa sigue de cerca los pasos de una de sus artistas más internacionales. En el mes de noviembre, el Heraldo de Madridno escatima en elogios para Carmen Gómez, al tiempo que nos pone al día de sus últimas novedades:

“Que La Joselito ha hecho hablar de España a los escritores galos más que Cervantes.
Que decir La Joselito en París es decir flamenquería, baile, canto popular. […]
Que en El amor brujo de Falla, La Joselito embrujó al público con sus bulerías.
Que La Joselito lleva ya seis recitales, ella sola, en París, y ha batido los récords de taquilla.
Que La Joselito anuncia su séptimo recital en el teatro de Champs Elysées. Que la fecha elegida es el 8 de noviembre, y a estas horas no queda una localidad en el ‘control’.
Que en las farrucas, zapateados y alegrías le acompaña a la guitarra Relámpago […]” (2-11-1932).

Como anuncia el Heraldo de Madrid, en noviembre de 1932 La Joselito ofrece un recital de bailes españoles en el Teatro de los Campos Elíseos, acompañada por la pianista Ady Leyvastre y su inseparable guitarrista Juan Relámpago. La crítica francesa, una vez más, destaca la calidad y pureza de esta artista, llena de “gracia, entusiasmo y pasión” (Le petit Parisien, 16-11-1932), así como el virtuosismo de su zapateado:

“El secreto de La Joselito consiste en permanecer fiel a la más pura tradición del baile popular de Andalucía y, en este preciso terreno, mostrar una extraordinaria calidad. Antes que nada, ella es de su tierra; y éste no es para mí el rasgo menos valioso de una artista; en segundo lugar, es ella misma, lo cual confiere a sus bailes locales un acento particular por su impulso, su agilidad, su brío voluntario y obstinado, y su velocidad comparable a la de los banderilleros. […]

[el] zapateado con el que triunfa la Joselito es un auténtico ejercicio de repiqueteo sobre un tambor cuadrado de madera puesto a ras del suelo; el cuerpo apenas se mueve y tampoco las piernas; pero se oye a los piececitos golpear el suelo acompasadamente con una variedad infinita de movimientos y graduaciones […]” (La semaine à Paris, 18-11-1932).

Carmen Gómez, La Joselito, en la última etapa de su vida

Carmen Gómez, La Joselito, en los años 90

La Joselito, elevada ahora a la categoría de las más grandes vedettes del baile español, se mantiene fiel a las tradiciones, a las que sirve con una gran personalidad. […] Sus cantes y su baile tienen un profundo acento de verdad […]. Joselito baila para ella, para nosotros; el temblor de sus piernas y la gracia enamorada de sus gestos dicen toda la alegría ardiente de vivir […]. Ella es verdaderamente irresistible” (Le Figaro, 28-11-1932).

 

Dos cantes de La Joselito, por cortesía de Pedro Moral:

NOTA: La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


La Joselito, el alma de Andalucía en París (III)

En noviembre de 1928, Carmen Gómez y Lolita Mas colaboran en una gala organizada por el bailaor Vicente Escudero en el Teatro de los Campos Elíseos, a beneficio de las víctimas de un incendio sufrido por el Teatro de Novedades de Madrid. Entre otros artistas, en la función también participa la compañía de Carlos Gardel. La actuación de La Joselito es muy elogiada, tanto por la prensa francesa como por la española:

“Tan fuertemente popular, sensual en el baile, sensual y provocativa, y además rigurosamente honesta en la vida, esposa tierna y sumisa de un marido quizás celoso (que la acompaña en calidad de guitarrista), Carmen Joselito es todo el baile popular de España. Ella tiene la perfección. Nada más, ¿pero eso no es ya mucho? Una raza se expresa por ella” (La semaine à Paris, 2-11-1928).

“[…] Carmen Joselito, Lolita Mas… […] tuvieron un éxito más que caluroso… La Joselito es el baile flamenco con todo su desgarro y toda su sensualidad salvaje…” (El Imparcial, 13-11-1928).

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

Tras realizar una gira por Asia y Estados Unidos, en marzo de 1929 los ballets flamencos de La Argentina regresan a París y se presentan en el Teatro de los Campos Elíseos. Dos meses más tarde, en la Ópera Cómica tiene lugar el estreno de un nuevo ballet, la fantasía coreográfica Triana, en la que Carmen Gómez interpreta uno de los papeles principales. Completan el programa el ballet en un acto Sonatina y una suite de bailes populares españoles. En el cuerpo de baile también figuran Marina Arcos, Irene Ibáñez, Carmen Juárez, Pepita Márquez, María Teresa e Irene Salazar, además de una decena de jóvenes extranjeras.

Entre otros bailes, La Joselito ejecuta con gran éxito varios zapateados, además de malagueñas, danzas valencianas y jotas aragonesas. La crítica elogia su intervención en “un Cuadro Flamenco, titulado En el corazón de Sevilla, donde triunfaba, parece ser, lo cual no me sorprende, la endiablada Carmen Joselito con un nuevo bailaor, el Sr. Francisco León”, más conocido como Frasquillo (Le Correspondant, 1929).

El eco de los logros de la artista llega hasta nuestro país. Según el Heraldo de Madrid, “otra bailarina magnífica es la Joselito, a la que Vicente Escudero califica de ‘el ama de las alegrías’” (10-7-1929).

Desencuentros con La Argentina

Sin embargo, la colaboración entre La Joselito y La Argentina pronto llega a su fin. Según la primera, Antonia Mercé tenía celos de ella y no soportaba que le robase el protagonismo:

“Cuando ella tocaba las castañuelas, parecía que había una orquesta, era una maravilla […] pero el baile flamenco no se le daba muy bien. […] Ella sabía el clásico regional español y el clásico en puntas. […] Bailaba alegrías, tanguillos y un poco el zapateado. Sus bailes gustaban. Los pies no los dominaba demasiado […].

Cuando yo bailaba flamenco, tenía más éxito que ella. Ella me quería mucho como artista pero no estaba contenta con eso. […] Un periódico hablaba mejor de mí que de ella, eso no le convenía y nos peleamos”. (1) (2)

Antonia Mercé, La Argentina

Antonia Mercé, La Argentina

En sus confesiones a Madeleine Claus, Carmen aporta más información sobre su desencuentros con La Argentina y refiere el siguiente episodio:

“Yo tenía mis recelos porque, después de todo, nos habíamos peleado. Fui pero llevé a mi marido conmigo. Le pregunté qué quería de mí y me dijo que le gustaría que yo bailara en un ballet basado en la música de Albéniz, Triana. Mi marido explotó: ‘¡Primero te quejas de Carmen en la Ópera y ahora la quieres para tu ballet!’ Y yo dije: ‘Me dejaste en ridículo en América y ahora vienes a buscarme sólo porque sabes que tu ballet no tendrá éxito a menos que yo figure en él’. Entonces ella me llevó aparte y me dijo: ‘Escucha, tú tienes toda la vida por delante pero a mí ya me queda poco. Muy pronto ya no podré seguir bailando’. Pero en cuanto bailé con éxito en este ballet, puso una cara larga y me dijo de nuevo: ‘Escucha, yo tengo un nombre que proteger, déjame los triunfos a mí. Tú aún tienes toda tu carrera por delante, para mí esto es casi el final; por favor, trata de entenderlo”. (3)

Tras su desvinculación profesional de Antonia Mercé, Carmen continúa viviendo en la ciudad de la luz, donde inicia una exitosa carrera en solitario. Junto a su marido, realiza dos giras al año por la geografía francesa, una en primavera y otra en otoño, y también visita Bélgica en varias ocasiones.

Carmen vuela sola

En 1930, la revista Estampa publica un reportaje titulado “Los flamencos de París”, en el que Manuel Chaves Nogales señala a la capital gala como la nueva ‘meca’ del baile flamenco y menciona a varios artistas españoles que exhiben su arte en aquellas tierras, entre ellos La Joselito:

“No busque usted buenos bailarines flamencos en España. Salvo en algún rincón castizo de Barcelona, no encontrará usted en toda la Península la ocasión de admirar unos ‘panaderos’ bien bailados. Hay que ir a Montmartre y buscar al maestro Juan Martínez, el depositario de la buena tradición del baile flamenco, el único que todavía hoy baila como mandan los cánones; o a Vicente Escudero, el vanguardista revolucionario del flamenco; o a doña Antonia Mercé, la ‘Argentina’; o a Miralles, o a ‘Teresina’, o a la ‘Joselito’…” (18-3-1930).

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

En mayo de ese año, “la notable y gentil bailarina” Carmen Gómez participa en la fiesta inaugural de la nueva Casa de España de París, y en abril de 1931 presenta en la Sala d’Iéna un espectáculo de cantes y bailes andaluces, en el que también intervienen la pianista Pilar Cruz y el guitarrista Juan Relámpago. El programa es de lo más variado:

“I. Evocación (Albéniz).- II. Canción del fuego fatuo (M. de Falla).- III. Vieja gitana (Orejón).- IV. Rosario ‘La Cava’ (Currito): La Joselito.- V. Granada (Albéniz): Pilar Cruz.- VI. Saetas, cante jondo (popular).- VII. a) La Tana; b) Caracoles y soleares (Relámpago): La Joselito y Relámpago.- VIII. Zambra (Relámpago): Relámpago.- IX. a) Baile de la vida breve (M. de Falla); La Corrida (Valverde): La Joselito.- X. Montanesa (M. de Falla): Pilar Cruz.- XI. a) La Caleta (Vivas); b) Farruca; alegrías (Relámpago): La Joselito y Relámpago.- XIII. Andaluza (M. de Falla): Pilar Cruz.- XIV. Jota (Tremps): La Joselito” (La Semaine à Paris, 10-4-1931).

En el mes de mayo, el espectáculo pasa a la Casa Gaveau, donde sigue cosechando éxitos. La prensa francesa dedica grandes elogios a La Joselito que, con sus cantes y sus bailes, realiza un “homenaje a la España profunda”:

“Esas quejas, esos lamentos, esa nostalgia o esa ironía popular la Joselito las funde, las deja brotar, las exhala, en su ritmo libre que no se encuadra en ninguna medida: Saetas de las procesiones sevillanas. Fandanguillos. Caracoles. Soleares, todas ellas canciones […] de origen español o gitano.

El arte de la Joselito posee ante todo una espontaneidad profunda, una verdad absoluta. ‘Nada en él nos halaga, todo nos conmueve’ […]. Con ella la sala Gaveau se convierte en una cueva de Granada, donde Falla, al bajar de la Alhambra, puede captar la fuente popular. La Sra. Joselito no es en absoluto una ‘gran voz’, le suponemos poco aliento. Pero es el gran aliento de un pueblo el que pasa por su boca. Todo está en la autenticidad de su timbre, de su precisión y su expresión. Y es, quizás, mucho más bailaora que cantaora. Su gran triunfo es la ‘Corrida’, donde, roja de sangre como un torero, la vemos sugerir los movimientos de la corrida, expresar esa mezcla singular que se llama nobleza popular y que es, en profundidad, el alma ardiente tanto de esos cantes como de esos bailes” (Les nouvelles littéraires, 23-5-1931).

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

La Joselito ha dado en la sala Gaveau un concierto de cantes y bailes populares andaluces de carácter netamente marcado y que tenía sus fuentes en las más puras tradiciones de los gitanos. De ahí el gran interés que despertó al evocar, con una voz de sabor y acento original, estas melodías ásperas como el paisaje de las sierras y los bailes acompasados con un tacón nervioso que nos comunican todo su frenesí y sus sortilegios” (Le Figaro, 26-5-1931).

A juzgar por estas críticas, La Joselito es una artista polifacética, que destaca por su pureza y autenticidad tanto en cante como en el baile flamenco. No obstante, tanto la prensa como ella misma coinciden en definirla, ante todo, como bailaora:

“Yo conozco tan bien el cante flamenco como el baile porque trabajaba con cantaores como Pepe Medina, Morilla, Vallejo y el Cojo de Málaga. […] Yo cantaba un poco, pero como tengo frágil la garganta, me dije que cantaría por gusto el día que me apeteciera. No quiero estar obligada a cantar si un día tengo un contrato. Yo quiero ser bailaora. Aprendí el cante escuchándolo. No hay profesor para el cante, se aprende de oído, se escucha y se toma lo que canta el cantaor”. (1)

 

Dos cantes de La Joselito, por cortesía de Pedro Moral:

 

NOTAS:
(1) CATHELIN, Annie, La Joselito à l’ âge d’or du flamenco, París, L’Harmattan, 2013.
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(3) CLAUS, Madeleine, “La Joselito”, en SCHREINER, Claus (ed.), Gipsy dance and music from Andalusia, Portland, Amadeus Press, 1990.


La Joselito, el alma de Andalucía en París (II)

En esa primera etapa de su vida, según relata la propia Joselito, el bailaor Antonio de Bilbao la enseña a bailar el zapateado, que tantos éxitos le reportará a lo largo de su carrera:

Antonio de Bilbao, que era con diferencia el mejor bailaor de la época, era buen amigo de mi padre. […] Un día, cuando yo estaba en Barcelona, vino a visitar a mi padre y le dije con adoración: ‘Maestro, cuando usted muera, nadie volverá a bailar el zapateado’. Ésa era su especialidad. Él me miró y dijo: ‘¡Tú bailarás el zapateado!’ Y me enseñó a hacerlo. Yo había aprendido todos los otros bailes sólo mirando e imitando. Él me enseñó incluso algunos pasos de las alegrías que bailan los hombres, que podía bailar sin bata de cola, para que todo el mundo pudiera verme los pies” (1) (2).

El bailaor Antonio el de Bilbao

El bailaor Antonio el de Bilbao

A los dieciocho años, Carmen se escapa de su casa y contrae matrimonio con el guitarrista Juan Relámpago, antiguo amigo de su padre y veintitrés años mayor que ella. La noticia no es bien acogida en la familia de la artista, según su propio testimonio:

“Mi marido tocaba para mí la guitarra cuando yo tenía cinco años, crecí a su lado. Cuando tenía doce años, se enamoró de mí y yo me enamoré sin saber cómo, inocentemente. Lo llevábamos en secreto, no se podía decir, porque mi padre lo habría matado. […]. Me prohibió trabajar con él durante dos años. Cuando fui a bailar a Madrid y a Sevilla, me acompañaba otro guitarrista. Mi marido estaba furioso porque yo tenía otros guitarristas, –Montoya, por ejemplo-” (3).

Desde ese momento, Relámpago vuelve a convertirse en el tocador habitual de La Joselito y juntos emprenden una nueva gira por España.

El encuentro con Antonia Mercé

A partir de 1925, la prensa española sitúa a Carmen a caballo entre Barcelona y Madrid. Es precisamente durante una de sus actuaciones en el madrileño Teatro Romea cuando Antonia Mercé, La Argentina, que anda buscando nuevos talentos para llevar a escena El amor brujo, se fija en La Joselito y la contrata para su espectáculo. Comienza entonces una fructífera colaboración entre las dos artistas. Según relata Carmen, Antonia le pide que la enseñe a bailar por alegrías y tanguillos, y a cambio le da clases de castañuelas.

“Una artista que se llamaba Antonia Mercé, La Argentina, […] bailaba en París y quería hacer un ballet español. […] Ella sabía que yo bailaba en Madrid y nos contrató a mí y a mi marido. Yo era la primera bailarina de su ballet. Yo era la vedette porque todavía no era muy conocida” (3).

El montaje de La Argentina se estrena en el Trianon Lyrique de París en mayo de 1925, con motivo de la Exposición Universal de las Artes Decorativas. En el mes de junio pasa al Teatro de la Ópera Cómica y posteriormente es llevado a Bruselas y Lieja.

La Joselito y Juan Relámpago

La Joselito y Juan Relámpago

Paralelamente, en esa época Carmen continúa actuando, con gran éxito, en distintos escenarios españoles, como los teatros Romea y Goya de Madrid, o el Teatro de Barcelona, donde la artista participa en un festival a beneficio de Rafaela Valverde, la Tanguera. Asimismo, la radio ofrece en su programación los cantes de La Joselito, que interpreta “Fandanguillos del Cojo de Málaga” y “Fandango de Vallejo”, entre otros, acompañada a la guitarra por Juan Relámpago.

En marzo de 1926, el diario galo Le Matin anuncia el estreno París de La Revista Española, en la que toman parte algunos de los artistas más famosos de nuestro país. El rotativo no escatima en tópicos, con tal de animar al público francés a acudir al Music Hall de los Campos Elíseos, donde tendrá lugar el espectáculo:

“Una mezcla de revista, opereta, bailes y cantos populares -lo que en España se conoce como zarzuela- que hará revivir la personalidad de cada región, con sus tipos, su música y sus costumbres: Cádiz, ‘la tacita de plata’; Salamanca, el Heidelberg español, sus estudiantes y sus mandolinas; Murcia y sus jardines; Valencia, la tierra de las flores, los naranjos y el amor; Galicia y sus gaitas; Zaragoza, tierra de la jota y cuna de todas las canciones de España; Málaga, sus risas y los acordes de sus guitarras.

La España de Goya, la España de la guerrilla y el sufrimiento. También Granada, la última ciudadela de los moros, la patria de los gitanos de ojos de fuego; Toledo, la España romántica, los contrabandistas; y Sevilla, patria de la tauromaquia, su Torre del Oro, el Guadalquivir […]

En cuanto a los artistas, actualmente son tan desconocidos en París como lo era Joséphine Baker antes de la ‘Revista Negra’. Mañana, todo París pronunciará sus nombres y conocerá al barítono Uribarri, la cantadora Torres, los cómicos Campoamor y Águila, el guitarrista Relámpago, las tres hermanas Soldevilla, los bailarines María y Marco, y la célebre bailaora gitana LA JOSELITO, cuya fama se extiende por toda Sevilla” (16-3-1926).

Las hermanas Borrull

Las hermanas Borrull

Unos meses más tarde, de nuevo en España, Carmen Gómez participa en el espectáculo de cante, toque y baile flamenco “Fiesta en Sevilla”, organizado por el guitarrista Miguel Borrull en el Teatro Circo Barcelonés. Allí comparte escenario con grandes artistas flamencos, como la Tanguerita, la Camisona, las hermanas Borrull, Guerrita y el Chato de Valencia, entre otros. La acompaña, como siempre, Juanito Relámpago.

Se está forjando una estrella

En marzo de 1927, tras cosechar éxitos por toda Europa, La Argentina vuelve a representar El amor brujo en París, en el teatro de los Campos Elíseos. Como en anteriores ocasiones, en el reparto figuran La Joselito y Relámpago.

En el mes de agosto, Carmen se anuncia durante quince días en el Teatro Cómico de Barcelona y unos meses más tarde vuelve a salir de gira con Antonia Mercé, que presenta su nuevo ballet, El fandango del candil, en distintas ciudades alemanas. En este montaje la joven bailaora, además de formar parte del cuerpo de baile, desempeña uno de los papeles principales y sobresale como una de las mejores artistas del elenco.

La prensa española destaca “[…] la acogida particularmente entusiasta que el público tributó estos días en la ciudad westfaliana de Bielefeld a los artistas españoles y especialmente a La Argentina y Carmen Joselito, que dieron a conocer las danzas españolas, provocando un verdadero delirio” (La Vanguardia, 22-11-1927).

Es en el transcurso de esa misma gira, durante su estancia en la ciudad de Dresde, cuando Carmen, mediante un telegrama, recibe la noticia del fallecimiento de su padre. Ella misma describe cómo fue ese momento:

“Alguien me lo dio justo antes de la actuación. Mi marido estaba furioso. Y yo estaba desolada. Pero había que continuar. ¡Bailé como nunca! Y lloré. Lloré y bailé. Incluso La Argentina, que no se preocupaba especialmente por mí y nunca me hacía cumplidos, me dijo esa noche: ‘¡Nunca volverás a bailar tan bien como lo has hecho hoy!’” (1)

En febrero de 1928, La Joselito regresa a París, concretamente al Teatro Olympia, donde permanece varias semanas y comparte cartel con todo un elenco de artistas de variedades. A partir de ese momento, la bailaora española desarrolla la mayor parte de su carrera artística en el país galo.

Antonia Mercé, La Argentina

Antonia Mercé, La Argentina

Unas semanas más tarde, tras los éxitos cosechados en distintos países europeos, la compañía de La Argentina presenta en el teatro parisino de la Ópera Cómica un espectáculo en honor de Manuel de Falla. El programa se compone de tres partes: La vida breve, El amor brujo y El retablo de Maese Pedro. En la segunda de ellas brilla con luz propia la polifacética Antonia Mercé, autora de la coreografía, “muy bien rodeada, por otra parte, por sus compatriotas Marco, Joselito, Ibáñez…” (La Música, marzo de 1928).

Después de una nueva gira por Europa, durante los meses de junio y julio de 1928 Antonia Mercé lleva a escena en el Teatro Fémina de París sus Ballets Espagnols. Este nuevo espectáculo consta de dos partes, una de ellas inspirada en los ballets que años atrás popularizara el empresario ruso Sergéi Diághilev, y otra dedicada a los bailes populares españoles. En esta última, que incluye el cuadro flamenco Corazón de Sevilla, “la Srta. Carmen Joselito despliega su fogosa languidez y una vivacidad apasionada” (La Rampe, junio de 1928). También destaca en el elenco es la joven Lolita Mas.

Tanto la prensa francesa como la española se hacen eco del gran éxito alcanzado por este nuevo montaje, y señalan a La Joselito como “una bailarina de seguro porvenir” (ABC, 9-8-1928), merecedora de elogios como los siguientes:

“Tomad a la increíble gitana que es Carmen Joselito. Ella sola, hará un número que desencadenará los bravos; una sensualidad directa se desprenderá de su baile” (La semaine à Paris, 29-6-1928).

“… en el teatro Fémina acaba de revelar a París, en el cuadro flamenco, a una auténtica bailarina de raza, a ‘la Joselito’” (El Sol, 3-8-1928).

 

Dos cantes de La Joselito, por cortesía de Pedro Moral:

NOTAS:
(1) CLAUS, Madeleine, “La Joselito”, en SCHREINER, Claus (ed.), Gipsy dance and music from Andalusia, Portland, Amadeus Press, 1990.
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(3) CATHELIN, Annie, La Joselito à l’ ge d’or du flamenco, París, L’Harmattan, 2013.


Paca Aguilera, digna sucesora de la Trini de Málaga (y II)

Entre septiembre de 1902 y febrero de 1903 se suceden distintos espectáculos en el Salón de Actualidades, como el apropósito Una juerga andaluza en el ventorro del Blanco. En todos ellos participa con gran éxito Paca Aguilera, que es acompañada a la guitarra por Rafael el Cordobés. Completan el elenco distintos artistas del género ínfimo.

La siguiente referencia periodística permite hacerse una idea sobre el tipo de programa que se ofrece cada noche al público del mencionado local:

“La fiesta andaluza estrenada anoche obtuvo un éxito grandioso por la propiedad con que está presentada.

Se repitió entre grandes aplausos un precioso pasacalle original del notable maestro Sr. Badía, que cantaron muy bien las Srtas. Imperio, Fernández, Giraldas, Martinis, Hortensia y Blanquita, luciendo hermosos mantones de Manila.

Todos los bailes, peteneras, sevillanas y alegrías, que cantó la célebre Paca Aguilera y bailaron las citadas artistas gustaron mucho.

El tango ‘ñáñigo’ bailado por el negrito Lázaro y acompañado de la guitarra por Rafael el Cordobés hizo reír grandemente al público que llenaba el local” (El País, 12-10-1902).

La cantaora Paca Aguilera

La cantaora Paca Aguilera

Además de su constituir una presencia indiscutible en el Salón de Actualidades, Paca Aguilera también se prodiga en otros locales madrileños, como el Teatro de Variedades, donde se presenta en el mes de octubre junto a otras figuras del arte flamenco:

“Mañana se celebrará un gran concierto andaluz a beneficio de Concepción Martínez.

Tomarán parte en él las bailadoras Mercedes López, Esperanza Benito, Dolores Núñez y Soledad Pinilla; los bailadores Pichiri y Paquiro; las cantadoras Rita García, Paca Aguilera y Rosario Padilla; los tocadores Luis Molina y Marinillo, y dos parejas de sevillanas, Lolita Vargas y Esperanza Benito, Lolita Gómez y Rosario Martínez” (El País, 7-10-1902).

Una artista reconocida en toda España

Entre los meses de agosto y septiembre de 1903, Paca Aguilera actúa en Oviedo, en el Gran Café de Madrid, según la siguiente información, publicada en El Correo de Asturias y aportada por José Luis Jiménez Sánchez:

Gran Café de Madrid – Salón de conciertos.
Todas las noches, a las nueve y media, variadas veladas de canto y baile por los renombrados artistas Srta. Paca Aguilera, cantadora; D. Francisco Reina, profesor de guitarra, y Srtas. María Jesús Reina y Paquita López, bailarinas” (19-8-1903 a 13-9-1903).

En junio de 1904, reaparece “con gran éxito” en el madrileño Salón de Actualidades “la notable cantaora flamenca Paca Aguilera, a quien acompaña a la guitarra la profesora Adela Cubas” (Heraldo de Madrid, 6-5-1904). Un mes más tarde, ambas forman parte del elenco de la obra de costumbres andaluzas Al volver de la corría, que se estrena “con éxito excelente” en la misma sala. La prensa nos revela una nueva y sorprendente faceta de la artista malagueña, la de bailaora:

“Oyeron grandes aplausos la graciosa Amalia Molina, en un tango que bailó primorosamente; la alegre Paca Aguilera, que, además de cantar, bailó muy bien por alegrías; las hermanas Esmeraldas, y la notable profesora de guitarra Adela Cubas” (Heraldo de Madrid, 10-6-1904).

La guitarrista Adela Cubas (Diana, 12-5-1913)

La guitarrista Adela Cubas (Diana, 12-5-1913)

En el mes de diciembre, la prensa sitúa a la cantaora en el Teatro Romea, donde participa en la obra El triunfo de la belleza, junto a distintas artistas de variedades. En enero de 1905, en la misma sala, Paca Aguilera comparte cartel con La Argentina.

Unos meses más tarde, la cantaora debuta en Almería, donde continúa recibiendo elogios durante varias semanas:

Paca Aguilera […] demostró que vale.

Cantó magistralmente tango y malagueñas, escuchando una verdadera ovación que le tributó el público” (El Radical, 14-9-1905).

A su regreso a Madrid, la cantaora se integra en una compañía de variedades, junto a un gran número de artistas, entre los que destaca Adela Cubas, y en el mes de noviembre se anuncian juntas en el Teatro de Novedades.

La referencia periodística más reciente que encontramos sobre la labor artística de Paca Aguilera data del mes de julio de 1907, y sitúa a la artista en tierras murcianas: “Ha salido para Águilas (Murcia), ventajosamente contratada por aquella empresa teatral, la distinguida artista Paca Aguilera” (El Liberal, 14-7-1907).

Sus registros sonoros

Mención aparte merece su actividad discográfica. En 1906, La Correspondencia de España publica el siguiente anuncio: “Ureña participa a su clientela que ha recibido los discos del Gramófono impresionados con orquesta por la Arana, Rosario Soler, la Paca Aguilera y otros” (12-4-1906).

Tras aquellos primeros registros en cilindros de cera, en los albores del siglo XX la cantaora rondeña realiza un considerable número de grabaciones en el nuevo soporte discográfico que se acaba de lanzar, los discos de pizarra.

Para las casas Zonophon y Gramophon, con las guitarras de Salvador Román y Ángel de Baeza, Paca Aguilera impresiona una gran variedad de cantes, por malagueñas, soleares, tangos, seguiriyas, peteneras, ganaínas, tarantas, e incluso sevillanas y jotas aragonesas. Posteriormente, en 1910, graba para Odeón una decena de discos bifaciales, compartidos con El Mochuelo y el Niño de Triana.

La cantaora Merced la Serneta

La cantaora Merced la Serneta

La amplia discografía de esta cantaora se caracteriza también por la variedad de estilos que integra. En su voz han llegado a nuestros días varios estilos de soleares de La Andonda y Merced la Serneta. También grabó siguiriyas de la Serrana; malagueñas de la Trini y el Canario; y, por supuesto, la suya propia.

La brillante carrera de Paca Aguilera quedó truncada por su fallecimiento, a los 36 años de edad, en la capital madrileña, como consecuencia de una gastroenteritis. La singular cantaora rondeña se marchó para siempre el 18 de enero de 1913.