Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Joselito, el alma de Andalucía en París (y IX)

Según confiesa la propia Carmen Gómez en su biografía, el fallecimiento de Relámpago supuso para ella una auténtica liberación, pues se trataba de un hombre celoso y controlador, que le daba mala vida y la engañaba con otras mujeres. Sus confesiones a Annie Cathelin (1) son realmente impactantes, y nos revelan a una mujer sumida en una gran contradicción.

La Joselito junto al guitarrista Pedro Soler

La Joselito junto al guitarrista Pedro Soler

A pesar de residir en un país mucho más avanzado que España, especialmente en lo que a libertades se refiere, y de pasarse media vida viajando por todo el mundo, La Joselito adopta una actitud totalmente sumisa, por amor a un marido que no la valora ni como artista ni como persona. A continuación reproducimos algunas de sus declaraciones:

“Como yo estaba casada, mi marido me mandaba […]. Porque estaba celoso, me daba una vida terrible. En aquella época yo lo soportaba porque lo quería mucho”.

“Mi juventud fue una catástrofe, porque no podía disponer de mi dinero; era mi marido quien mandaba. Él hizo lo que quiso, lo gastó con mujeres, con bellas mujeres, y yo lo he sabido después. […] El dinero que yo ganaba lo guardaba él; me daba lo necesario para comer y pagaba el vestuario para el teatro. […] ¡Cuando llegaba mi santo, él me hacía un regalo con… mi dinero!”

La Joselito, en la última etapa de su vida

La Joselito, en la última etapa de su vida (Foto de Kiko Ruiz)

“Mi marido me dejaba bailar porque teníamos que ganarnos la vida juntos; si él hubiese tenido otro oficio, me habría prohibido bailar, pero yo no habría seguido con él, porque amo demasiado el baile”.

“Era él quien formaba la compañía y lo organizaba todo con los empresarios. Cogía el dinero que yo ganaba (yo ganaba cuatro veces más que él), su propio caché, y pagaba a los otros artistas. […] Era él quien negociaba con los empresarios y por eso yo no he sabido nunca exactamente cuánto he ganado”.

“Él estaba celoso de mi carrera porque yo le gustaba mucho al público; él habría querido ganar mucho dinero rápido, para retirarme en España y que yo no bailara más”.

El renacer de La Joselito, como artista y como mujer

En 1958, a través del cantaor Jacinto Almadén, Carmen entra en contacto Pedro Soler, un joven guitarrista a quien ella enseña a acompañar el cante y el baile. Comienza entonces una etapa de colaboración artística entre ambos, que durará 24 años. La Joselito regresa a los escenarios y, paralelamente, monta una escuela de baile en París.

En los años sesenta, la artista realiza una gira acompañada de los guitarristas Pepe de Badajoz y Rosa Montoya -nieta del gran Ramón Montoya-. En 1962 y 1963, La Joselito y Pedro Soler ofrecen dos recitales en la universidad de la Sorbona de París, junto a los cantaores Pepe el de la Matrona y Jacinto Almadén, respectivamente.

La Joselito (Foto: Bibilioteca Nacional de Francia)

La Joselito (Foto: Bibilioteca Nacional de Francia)

Con el material grabado durante estas actuaciones se edita el disco Riches heures du flamenco (Le chant du monde, 1963), que contiene cantes por soleares, malagueñas, siguiriyas, martinetes, fandangos, tarantos, tientos, farrucas, bulerías y alegrías, y en el que queda registrado para la posteridad el baile de La Joselito. Esta obra, galardonada con el Premio Charles Cros, es muy bien acogida por la crítica, tanto en Francia como en otro países. La prensa suiza publica la siguiente reseña:

“Es la voz de un pueblo la que se escucha (sin que tome la palabra) en los bailes de una mujer sorprendente, Carmen Gómez, llamada la Joselito, que fue lanzada por la Argentina. Está acompañada por Pedro Soler a la guitarra; pero lo importante es que no dejamos de oír el repiqueteo de sus tacones y de sus dedos con ritmos que no paran de cambiar. ‘La cumbre del Baile Flamenco’, decía de ella la Argentina. En efecto, ella es maravillosa y este disco (Chant du monde LD-M 4214) será inolvidable para quien haya oído alguna vez el Fandango, el Taranto, las Alegrías, la Farruca, el Zapateado, la Siguiriya y las Granadinas que componen la materia de este disco que en sí mismo resume todo el arte flamenco” (Gazette de Lausanne, 21-4-1962).

Portada del disco Riches heures du flamenco

Portada del disco Riches heures du flamenco

Junto al resto de artistas que intervienen en la grabación, en varias ocasiones Carmen Gómez vuelve a deleitar al público francés con su baile. Tras su actuación en Le Petit Odéon, la prensa se rinde a los pies de La Joselito que, a pesar de sus años, aún conserva casi intacta la esencia de su arte:

“Sólo ha perdido un poco de su increíble agilidad, y su vitalidad, en lugar de decrecer, se ha concentrado, se ha condensado. Las arrugas de su obstinada frente enfatizan la característica dignidad gitana de sus giros y del repiqueteo de sus tacones. En el círculo de sus brazos alzados, sólo la breve sonrisa de una nota alegre alivia la estricta sobriedad de un arte cuya autenticidad preserva como un conservatorio vivo, devolviéndolo insistentemente a sus orígenes” (Le Monde, 1-6-1967).

Tras su retirada definitiva, en 1975 Carmen se instala en Toulouse, donde continúa impartiendo clases. En esa última etapa de su vida, la artista recibe distintos reconocimientos, como el Premio Pablo Picasso de la UNESCO o la Medalla de Oro de la Ciudad de Toulouse, y protagoniza varios reportajes de la televisión francesa. Es en esa localidad donde se sube por última vez a un escenario, dos años antes de su fallecimiento.

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

El 18 de junio de 1998 se marchó para siempre Carmen Gómez, una artista polifacética, valiente, comprometida… e injustamente olvidada en nuestro país, a pesar de haber llevado el baile y el cante flamenco a los mejores escenarios del mundo. Desde su nacimiento, hasta el final de su larga y apasionante existencia, La Joselito vivió por y para este arte universal, y así lo expresaba ella misma en una de sus últimas entrevistas televisivas:

“No se baila para gustar al público, se baila porque se siente […]. Yo adoro el flamenco, pero si algún día no pudiera bailar sentiría mucha pena, porque lo adoro, el baile es mi vida, yo sueño con el baile y, cuando me encuentro en un ambiente como éste, pongo todo mi corazón en el baile” (3)

NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(2) CATHELIN, Annie, La Joselito à l’ ge d’or du flamenco, París, L’Harmattan, 2013
(3) Reportaje “La reine du flamenco: La Joselito, emitido por la cadena de televisión JT Toulouse el 1-4-1989.


La Joselito, el alma de Andalucía en París (VIII)

Durante su estancia en tierras australianas, Carmen Gómez, “reconocida en el extranjero como la mayor bailaora española de todos los tiempos” (Kalgoorlie Miner, 11-9-1948), es tratada como una gran estrella. La prensa realiza una amplia cobertura de toda su gira y, además de informar puntualmente sobre todas sus actuaciones, también nos permite conocer otros aspectos más relacionados con la personalidad de la artista.

La Joselito y Ramón Montoya (Le Figaro, 13-12-1936)

La Joselito y Ramón Montoya (Le Figaro, 13-12-1936)

La Joselito ha llegado a tierras australianas con un abundante y rico equipaje, en el que destacan 35 vestidos, valorados en 3.000 libras esterlinas, 42 pares de zapatos y doce pares de castañuelas, uno de ellos con más de cien años de antigüedad. La artista utiliza un vestuario diferente para cada baile. “En dos minutos y medio se cambia de vestido, de peinado e incluso de personalidad, mientras que la pianista, Mercedes Bebia, selecciona la música para el próximo baile” (The Australian Women’s Weekly, 9-10-1948).

Para preparar sus recitales, todos los días, “además de pasar media hora taconeando y moviendo los dedos, y una hora y media bailando al son de la guitarra de Relámpago, La Joselito toca las castañuelas durante dos horas” (News, 1-10-1948).

Entre otras curiosidades, por la prensa también sabemos que durante su estancia en Perth, Carmen cuenta con un asistente personal a su entera disposición:

“El botones Orlando Roneo, del hotel Savoy, ha estado muy ocupado desde la llegada a Perth de la bailaora española La Joselito. Además de cumplir con sus deberes habituales, ha trabajado como intérprete para ella, la ha atendido en las comidas y la ha acompañado en sus compras” (The Daily News, 13-9-1948).

En declaraciones a distintos medios, la artista manifiesta sentirse “muy emocionada” en Australia y lamenta no disponer de más tiempo libre para hacer algo de turismo por el país; afirma que el clima australiano le recuerda al de España en ciertas épocas del año; y expresa su deseo de llevarse algunas plantas autóctonas para incorporarlas a su jardín parisino.

La Joselito y Mercedes Bebia en Perth (The West Australian, 7-9-1948)

La Joselito y Mercedes Bebia en Australa (1948)

Exitoso debut australiano de La Joselito

La Joselito ofrece tres recitales en el teatro Capitol de Perth, donde ha sido necesario instalar “una plataforma especial de madera, cuadrada, de seis pies” (The Dailiy News, 11-9-1948). En cada una de sus actuaciones, la artista presenta un repertorio renovado. Su debut no puede ser más exitoso, a juzgar por las referencias periodísticas, que elogian su “hábil trabajo con los pies”, especialmente en la ejecución del ‘Zapateado de Cádiz’, así como la riqueza de su vestuario:

La Joselito, la bailaora española, en su primer recital australiano en el teatro Capitol el sábado por la noche, convenció a un gran público de que es un buen exponente de su arte. Tanto si encarnaba a una dama de alto rango y aspecto señorial como a una moza desgarbada de provincias, el personaje era real como la vida misma y el baile revelaba su excelencia técnica. Su trabajo tiene encanto y gracia, es una actriz bastante capacitada y tiene una agradable voz para el cante […]. Las manos, brazos, pies, y su cuerpo flexible y bien formado, fueron usados con una gracia fascinante, y las castañuelas se convirtieron en instrumentos musicales. Su reserva de energía parecía ilimitada. Los trajes eran triunfos del arte del diseñador” (The West Australian, 13-9-1948).

El 16 de septiembre de 1948, Carmen y su troupe llegan a la ciudad de Kalgoorlie, donde ofrecen dos recitales. Una vez más, la prensa destaca la cálida acogida de la artista por parte del público y el “variado e interesante programa de bailes”, que La Joselito interpreta con gran destreza y virtuosismo, especialmente el ‘Zapateado de Cádiz’.

“Ejecutó una serie de bailes sin mostrar el menor signo de cansancio. Esto resulta aún más sorprendente si tenemos en cuenta que en cada una de sus apariciones tenía que usar los brazos, pies y su flexible cuerpo para expresar una emoción diferente. La destreza con la que manejaba las castañuelas era acorde al elevado nivel de su arte y, para ofrecer al público algo gratamente diferente, así como para demostrar su versatilidad, cantó dos canciones típicas españolas” (Kalgoorlie Miner,18-9-1948). (1)

La Joselito durante una de sus actuaciones en Australia

La Joselito durante una de sus actuaciones en Australia

Tras los éxitos cosechados en Perth y Kalgoorlie, La Joselito llega a Melbourne, donde ofrece varios recitales. La prensa destaca la “personalidad dinámica” de la artista, “que en un minuto es capaz de transformar a una lujuriosa campesina navarra en una indolente y apasionada sevillana” (The Argus, 22-9-1948). Asimismo, la crítica elogia su impresionante técnica con las castañuelas y en la ejecución de su zapateado, así como la autenticidad de su arte:

La Joselito ha demostrado ser una artista, y una artista completamente española, que consigue sus efectos por el camino más difícil y sin falsedades. Ella representa algo que aquí es muy poco conocido, aunque hemos visto multitud de adaptaciones artísticas y copias baratas” (The Argus, 25-9-1948).

Carmen Gómez sigue cosechando éxitos en Australia

Tras ser agasajada con una fiesta en su honor, Carmen, Mercedes y Relámpago continúan su gira australiana con sendas actuaciones en las ciudades de Hobart y Launceston. En la primera de ellas, la bailaora “fue saludada con un prolongado y entusiasta aplauso por el amplio público” congregado en la sala.

“Los bailes nacionales que La Joselito interpretó con gran vigor incluían bailes clásicos, gitanos y folclóricos tradicionales de todas partes de España. Cada uno fue presentado con su propio traje tradicional, todos muy coloridos y exóticos. El limpio golpear de sus pies y el repiqueteo de las castañuelas realzaban la atmósfera de la vieja España, y su gracia natural y su ritmo infalible constituían otra fuente de deleite” (The Mercury, 28-9-1948).

La Joselito en una imagen reciente

La Joselito, en la última etapa de su vida

En Launceston, la artista ofreció un festival “absolutamente novedoso en su autenticidad. La Joselito personifica el baile, desde lo alto de su oscura y maravillosamente serena cabeza hasta sus ágiles y diminutos pies, mientras que sus manos consiguen maravillas con las seductoras castañuelas que enfatizan el ritmo de muchos de los bailes” (Advocate, 29-9-1948).

Unos días más tarde, es el público de Adelaida quien tiene la oportunidad de disfrutar del “exquisito arte” y el “alegre vestuario” de Carmen Gómez. “Muchos de sus bailes son modelos formales, ejecutados con pasos cortos, torso rígido, un gran juego de manos, hombros, tacones, unos grandes ojos negros, y el agudo y salvaje repiqueteo de las castañuelas” (News, 5-10-1948).

Las últimas ciudades australianas que visita La Joselito son Sydney y Canberra. La crítica vuelve a destacar el carácter polifacético de la artista, que, con su “ardiente personalidad”, es capaz de bailar, cantar, y dar vida a los más variopintos personajes. “El sonido de sus castañuelas haría avergonzarse a las cigarras veraniegas y los golpes de sus tacones son orgullosos y apasionados, una marca de carácter y temperamento” (The Sydney Morning Herald, 12-10-1948).

Unos días más tarde, La Joselito, Relámpago y Mercedes Bebia se anuncian en Nueva Zelanda. El programa de la gira también incluye visitas a otros países de Asia, África y América. Sin embargo, según confiesa la artista en sus memorias, la enfermedad de su marido les obliga a regresar a Francia antes de lo previsto.

Una carrera truncada en su mejor momento

Durante casi una década, la pareja vive volcada en la lucha de Relámpago contra su dolencia. Los tratamientos a los que éste debe someterse les hacen quedarse en París, si bien realizan una última gira por la antigua Yugoslavia, que incluye una estancia de un mes en la residencia que posee el Primer Ministro Tito en Opatija (actual Croacia).

La Joselito (Foto de François Canard)

La Joselito (Foto de François Canard)

Esta situación supone un brusco parón en la exitosa carrera La Joselito, que prácticamente se aparta de los escenarios, además de su ruina económica, ya que debe invertir la mayor parte de sus ahorros en los tratamientos de su marido. Cuando éste fallece, en 1956, Carmen se queda realmente desamparada, ya que no tiene hijos ni familiares en París, y Relámpago era quien se encargaba de negociar con los empresarios y gestionar su dinero. Tras varios años retirada, no se encuentra con fuerzas para volver a presentarse sola ante el público:

“Cuando falleció (estuvo diez años enfermo) mi carrera se detuvo […] porque la gente sentía muchos celos hacia mí, porque no podían hacer lo mismo que yo bailando. Entonces, siempre intentaban pisotearme y hacerme daño… Yo debería haber conocido todo el mundo, pero tuve miedo de viajar sola”. (2)


NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(2) CATHELIN, Annie, La Joselito à l’ ge d’or du flamenco, París, L’Harmattan, 2013


La Joselito, el alma de Andalucía en París (VII)

Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Carmen Gómez y su marido siguen manteniendo su residencia en París. A pesar de las dificultades, continúan con su actividad artística y, en la medida de sus posibilidades, colaboran tanto con el ejército francés como con los represaliados españoles. “Hacíamos espectáculos para el ejército y a veces bailábamos para aliviar a los españoles, que estaban mal en España: recogíamos dinero y lo enviábamos allí, para las personas que estaban en prisión”, confesaba la artista a su biógrafa (1) (2).

Cartel de una actuación de La Joselito

Cartel de una actuación de La Joselito en la Sala Pleyel

Durante los primeros años de la contienda, la pareja realiza una gira por Sudáfrica y los países escandinavos. Además, a principios de los años cuarenta la prensa francesa sitúa a La Joselito, en varias ocasiones, en Cannes y en Nantes, así como en distintas salas parisinas, tales como Pleyel, la Galería Charpentier o el teatro de la Estrella. En algunas de esas actuaciones, además de Relámpago, la acompaña el pianista Manuel Infante.

Historias de supervivencia

Cuando las tropas alemanas invaden París, La Joselito y Juan Relámpago, acuciados por la necesidad, se ven en la difícil tesitura de tener que plegarse a los requerimientos de los nazis, que solicitan sus servicios. Tres veces por semana, la pareja entretiene con sus cantes y bailes a los soldados alemanes en varias salas de la capital francesa, como el Moulin Rouge, el Teatro Olympia o el de Normandía, y actúa para los generales en el Hotel George V. Además, a bordo de aviones militares son enviados a Polonia y Checoslovaquia para fines similares.

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

Esta situación es especialmente dolorosa para Carmen, que siente un gran aprecio hacia los judíos, con quienes ha mantenido un contacto muy estrecho desde su llegada al país galo. De hecho, la mayor parte de los empresarios que han impulsado su carrera y la han convertido en una gran estrella de fama internacional son semitas. Por ello, cuando tiene la oportunidad de ayudar a un vecino judío que acaba de ser detenido por los nazis, no se lo piensa dos veces. Una tarde los oficiales alemanes van a buscarla para actuar y Carmen les dice que no lo hará a menos que liberen a ese hombre.

“Nos pagaban bien y nos daban jabón, arroz y harina. Todos los mercaderes judíos de nuestra calle, la rue Levis, lo sabían y, afortunadamente, entendían nuestro dilema. Yo sólo me aproveché de mi posición en dos ocasiones (pude hacerlo porque el general era un gran aficionado y hablaba muy bien el español): una vez para liberar a mi hermano, que estaba en un campo de prisioneros en el sur de Francia, y otra vez para liberar a un vecino judío”. (3)

La vida continúa

En 1943, La Joselito participa en la III Gala de la Publicidad, comparte cartel con una de las estrellas de la música francesa, la cantante Edith Piaf. Asimismo, la bailaora “más típicamente española” comienza una etapa de colaboración con el pianista Rafael Arroyo. Juntos se anuncian en varias ocasiones en la sala Pleyel y el éxito es rotundo:

La cantante francesa Edith Piaf

La cantante francesa Edith Piaf

“Aunque ha llegado a la perfección en su arte -la palabra es un poco grande, pero ella se merece este homenaje-, siempre busca algo nuevo, y lo hace con una rara inteligencia y un gusto muy seguro.

Ardiente y vibrante, todo en ella participa en su arte, su cuerpo está poseído por el baile y todos sus movimientos se unen para formar una armonía completa” (Le Matin, 13-10-1943). (1)

Asimismo, en el mes de octubre, Carmen y Rafael participan en una velada organizada en París por el Sindicato de la Prensa Extranjera, en la cual hacen gala, una vez más, de la pureza y españolidad de su arte:

“La célebre bailaora española […] hizo compartir intensamente a sus maravillados espectadores los sentimientos místicos, populares y humanos que brotan de su danza tan específicamente autóctona. […]

Durante unos momentos demasiado cortos, un público entusiasmado se encontró transplantado por el genio de la Joselito y la fogosidad de Rafael Arroyo a algún pueblo quemado por el sol de la mágica y tierna España” (Le Matin, 25-10-1943).

“… una demostración práctica de la originalidad insobornable, incorregible, que caracteriza el genio rítmico de España. Rafael Arroyo en la peana y ‘La Joselito’ en el tablado, probaron suficientemente, cada cual con su ciencia y capacidad artística, que no cabe adaptar la expresión musical y coreográfica del folklore español a una escuela académica más o menos cosmopolita e internacional” (ABC, 29-10-1943).

La Joselito (The Australian Women's Weekly, 9-10-1948)

La Joselito (The Australian Women’s Weekly, 9-10-1948)

En 1944, Carmen Gómez interviene en un festival celebrado en la Gaieté Lyrique, donde comparte cartel con la bailaora María Rosa. En el mes de marzo viaja a Holanda junto a Juan Relámpago y Rafael Arroyo. En otoño, ya de vuelta en París, la artista participa en una gran gala organizada por la Unión Nacional Española “a beneficio de las familias de los españoles caídos por la liberación de Francia. Pablo Picasso ha donado un lienzo, que será subastado” (L’Humanité, 22-10-1944).

Nuevas giras por Francia y el extranjero

Una vez finalizada la guerra, La Joselito goza de gran popularidad y prestigio, tanto en Francia como en otros lugares. Actúa en las mejores salas del país galo -en ciudades como Burdeos o Marsella– y emprende, junto a su marido, varias giras por el mundo. “Estuvimos en Filipinas […], Bélgica, Alemania e Italia. Fuimos a Checoslovaquia, Yugoslavia, Buenos Aires, Centroamérica, Costa Rica y Colombia”. (2)

En agosto de 1948, la prensa australiana informa sobre la inminente gira de “La incomparable Joselito”, que “es conocida en toda Europa como ‘la Princesa del Baile Andaluz’, y también es llamada ‘la Flor salvaje de Aragón y Toledo’” (Kalgoorlie Miner, 4-9-1948). La artista, que ha sido contratada por el empresario ruso Alexander Levitoff, llegará acompañada de la pianista Mercedes Bebia y el guitarrista Juan Relámago, y ofrecerá recitales en casi todos los estados australianos. El acontecimiento se anuncia como algo verdaderamente excepcional:

“Por primera vez […] Australia verá y oirá canciones, bailes y música españolas, presentadas por la mundialmente famosa bailaora española La Joselito y su grupo, la reconocida pianista española Mercedes Bebia y el celebrado guitarrista español Juan Relámpago. Con sus recitales, La Joselito traerá la auténtica alma de España. Su programa incluirá música clásica y folclórica tradicional de todas partes de España, así como música y baile flamenco gitano. Los trajes que lucirá La Joselito han sido diseñados por famosos artistas españoles; algunos han sido copiados de antiguas obras maestras de museo y otros muchos han sido fabricados artesanalmente en diferentes regiones de la antigua España” (Kalgoorlie Miner, 1-9-1948).

La pianista Mercedes Bebia

La pianista Mercedes Bebia

La Joselito, a la conquista de Australia

El día 5 de septiembre, procedente de Londres, y acompañada por Relámpago y Mercedes Bebia, Carmen Gómez llega a la ciudad de Perth, donde es recibida por el alcalde. El diario The West Australian informa sobre la trayectoria de las artistas y sobre sus próximos compromisos profesionales:

“Aunque habla poco inglés, La Joselito consiguió explicar las complejidades del baile español con su expresivos movimientos en la conferencia de prensa que tuvo lugar ayer. Miembro de una gran familia, afirmó que tanto su abuela como su madre habían sido bailarinas en España. Ella empezó a estudiar a los cinco años y dio su primer concierto un año más tarde. Durante la guerra, vivió principalmente en Francia y ha dado recitales en Noruega, Suecia, Polonia y Suiza. […] Mercedes Bebia también vive en Francia pero se ha presentado en muchas capitales europeas. Se crió en Madrid, donde estudió música y ganó el primer premio del Conservatorio de Madrid en la especialidad de piano. En Perth el trío comenzará una gira por Australia, con la excepción de Queensland, y, tras visitar Nueva Zelanda, se presentará en Sudáfrica, Sudamérica, México, Canadá y los Estados Unidos antes de regresar a París” (7-9-1948).


NOTAS:
(1) CATHELIN, Annie, La Joselito à l’ ge d’or du flamenco, París, L’Harmattan, 2013.
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(3) CLAUS, Madeleine, “La Joselito”, en SCHREINER, Claus (ed.), Gipsy dance and music from Andalusia, Portland, Amadeus Press, 1990.


Rafaela Valverde, la Tanguera, reina de la farruca y el garrotín (II)

En junio de 1912, Rafaela Valverde continúa con su intensa gira, que la lleva a CórdobaCádiz o Alicante, entre otros destinos. En esta última ciudad, la prensa local dedica alguna crítica desfavorable a la bailaora, aunque sin duda se trata de una excepción, a juzgar por el resto de referencias aportadas:

La Tanguerita es una bailarina joven y graciosa, con una indumentaria detonante, pero en su labor artística escasean los aplausos. Los bailes son conocidos, y aunque fueron bien bailados, no pueden llenar cumplidamente la misión de un aliciente escénico” (El Popular, 26-6-1912).

“El ventrílocuo Ferri y la ‘Tanguerita’ son cada noche más aplaudidos” (Diario de Alicante, 29-6-1912).

Rafaela Valverde, La Tanguerita (Eco Artístico, 1913)

Rafaela Valverde, La Tanguerita (Eco Artístico, 1913)

Nuevos éxitos por toda España

En noviembre de 1912, Rafaela Valverde -“una excelente artista”, según Eco Artístico (5-11-1912)- triunfa en Albacete y poco después debuta en Barcelona, donde “la hermosa y genial” bailaora sigue cosechando éxitos en distintas salas, como Edén Concert, la Gran Peña, Poliorama o el Teatro Arnau.

En enero de 1913, la fama de Rafaela se extiende por todas las regiones españolas; y su talento y profesionalidad están fuera de toda duda. Tras su paso por Palma de Mallorca, las rotativas vuelven a llenarse de parabienes para la artista.

“Teatro Balear.- La Tanguerita, bailarina excelente, está siendo objeto de continuadas muestras de entusiasmo por parte del público que acude a diario a este Coliseo.

Domina La Tanguerita todo el repertorio de bailes y los interpreta con sumo arte.

No en balde La Tanguerita disfruta de justo renombre en el mundo de las varietés, siendo solicitadísima por todas las Empresas” (Eco Artístico, 25-1-1913).

En el mes de abril, La Tanguerita regresa al Salón Novedades de Málaga, donde su triunfo es más que sonado. A juzgar por las alabanzas que le dedica la revista Eco Artístico, Rafaela Valverde se ha convertido en una auténtica estrella del baile flamenco, que goza del reconocimiento unánime de la crítica y el público.

“Es una artista que no escucha por doquier más que entusiastas ovaciones por su labor, digna de las mayores alabanzas.

Domina La Tanguerita de modo magistral todos los bailes flamencos, y su nombre es conocido del público madrileño con ventaja, pues fue aplaudida en los principales Salones de la Corte.

Recientes están los triunfos de La Tanguerita en el Salón Novedades de Málaga; cuantos presenciaron la labor de esta bailarina coincidieron en sus juicios, y obraron con justicia al otorgarla (sic) aplausos sin reservas.

Rafaela Valverde, la Tanguerita

Rafaela Valverde, la Tanguerita

Y, como en Málaga, en todas las provincias donde La Tanguerita puso su planta obtuvo el mismo éxito, pudiendo calificar su tournée, sin temor a incurrir en exageraciones, de verdaderamente brillante.

La Tanguerita sabe además vestir con propiedad todos sus bailes, y es, en suma, una artista que confirma cuanto se diga en alabanza suya y por quien las Empresas andan bebiendo los vientos.

Solamente nos queda mandar desde estas columnas nuestro más sincero aplauso a La Tanguerita, dominadora del baile flamenco y que ocupa por derecho propio un puesto preeminente en el género de varietés” (Eco Artístico, 25-4-1913).

Barcelona como talismán

En el mes octubre de 1913, Rafaela Valverde debuta en el Kursaal de Reus y poco después se presenta en el Teatro Circo Barcelonés. A partir de ese momento, la artista desarrolla la mayor parte de su actividad artística en la ciudad condal, con apariciones en otras localidades de la cuenca mediterránea, tales como Sabadell, Cartagena o Valencia. En todas ellas, sus actuaciones se cuentan por éxitos, de los que dan testimonio los ‘papeles’ de la época. Veamos algunos ejemplos:

“Ha reanudado sus tareas artísticas, después de haber estado retirada de la escena, la notable artista La Tanguerita, que comenzará su tourneé por Sabadell, en uno de cuyos principales Teatros debutará, obteniendo, como es justo, los aplausos a que se ha hecho acreedora” (Eco Artístico, 15-11-1913).

Sabadell. Cine Cervantes.- Las más importantes atracciones pasan por este local, actuando La Tanguerita, creadora de sus bailes gitanos, que ha cosechado muchos aplausos” (Eco Artístico, 5-2-1914).

Cartagena. Pabellón ‘El Brillante’.- Comenzó la temporada de invierno en este Cine con el debut de un guitarrista, un cantador de flamenco y la bailarina La Tanguerita.

[…] en cuanto a La Tanguerita, su éxito estaba descontado, siendo ovacionada constantemente” (Eco Artístico, 25-9-1914).

Tablao Villa Rosa (Archivo Historico de Barcelona)

Tablao Villa Rosa (Archivo Historico de Barcelona)

En esos años, Rafaela Valverde frecuenta distintas salas de Barcelona, como el Trianón, el Teatro Arnau -en este coliseo “La Tanguerita también es de las que hacen subir el termómetro con sus garrotines y demás bailes de salón” (Papitu, 30-12-1914)-, el Gran Salón Doré o el Folies Bergere, donde coincide con Julia Borrull. Ello no le impide trabajar también en otros lugares, como Valencia y Orihuela (Alicante). Su presencia en esta ciudad supone “una verdadera revolución”. (1)

La Tanguerita es la mejor artista que hemos visto en Orihuela desde hace mucho tiempo; tiene gracia, soltura, gran agilidad y además sabe muy bien lo que baila. La Tanguerita es una artista que seguramente escalará muy pronto los primeros puestos del arte que cultiva” (Ciudadanía, 24-8-1915).

En noviembre de 1915, y de nuevo en mayo del año siguiente, Rafaela actúa en el Kursaal Central de Sevilla. Allí comparte cartel con el Niño Medina, y con distintas artistas del género ínfimo. También se presenta en varias ocasiones en Tortosa (Tarragona) y obtiene “un éxito sin precedentes” en distintos locales barceloneses, como el Teatro Euterpe, el Salón Doré o el Montecarlo.

“En el Cine Doré ha sobresalido La Tanguerita, que es una bailarina de primer orden, ejecutando danzas gitanas. Ha gustado muchísimo” (Diario de Tortosa, 27-3-1916).

Durante el verano de 1916, Rafaela Valverde se presenta en varias salas madrileñas, como el Hotel Palace, el Teatro Romea o el Kursaal de Ciudad Lineal, donde comparte cartel con su profesor, El Tanguero. La “excepcional” artista “sigue sumando triunfos cada vez que actúa, porque es ‘gente’ en los diferentes bailes que cultiva” (La Acción, 25-7-1916).

En el mes de agosto, La Tanguerita presenta en Ciudad Real su “Fiesta andaluza”, dirigida por el genial guitarrista Ramón Montoya, y en la que también interviene la cantaora La Trianera. La prensa de su ciudad natal no escatima en elogios para ella:

“Otra artista no menos castiza […] es la bailarina gentilLa Tanguerita’, que no baila sino que borda y vuela sus bonitos y gitanos bailables. Se hizo anoche muy simpática nuestra paisanita” (El Pueblo Manchego, 14-8-1916).

La Tanguerita […] es la reina del baile. Es una mujer de acero; es una bordadora del arte coreográfico” (El Pueblo Manchego, 16-8-1916).

Una estrella más en el firmamento flamenco de Barcelona

Cuadro flamenco del tablao Villa Rosa

Cuadro flamenco del tablao Villa Rosa

En noviembre de ese mismo año, La Tanguerita, Ramón Montoya y La Trianera llevan su espectáculo a La Coruña. Durante todo el año siguiente, Rafaela Valverde continúa recorriendo la geografía española de punta a punta, y a partir de marzo de 1918 volvemos a encontrarla de manera más o menos permanente en la ciudad condal, donde se concentra un buen número de artistas flamencos de primer nivel.

“En el Paralelo, en la barriada más flamenca de Barcelona, les ha dado por lo flamenco. […] En el Novelty se han traído al Mochuelo, Adela Cubas, Eloísa Carabonell y Negris, y vaya baile y guitarreo y canto por todo lo alto […].

y enfrente, en el Madrid Concert, para no ser menos, han inaugurado con Juanito Relámpago, el Batato […], La Tanguerita, El cojo de Málaga y otros elementos de esta clase, un cuadro andaluz, que ríanse ustedes de la Venta Eritaña, La Victoria, Antequera, Villa Rosa y Guadaira, con sus emparraos y sus macetones y sus alegrías” (Eco Artístico, 15-4-1918).

NOTA:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.