Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Encarnación ‘La Malagueñita’, salero y elegancia a partes iguales (III)

En mayo de 1911, La Malagueñita debuta en el Salón Novedades de Valencia. La “excelente artista alcanza cada día que pasa mayores triunfos y es aplaudida frenéticamente en cuantas secciones toma parte” (Eco Artístico, 5-6-1911), hasta el punto que la empresa decide prorrogar su contrato. De allí pasa al Salón Farrusini de Zaragoza, donde no es peor recibida:

“Encarnación Hurtado, ‘La Malagueñita’, en su reaparición obtuvo un personal e indescriptible éxito; las aclamaciones a la genial creadora del baile flamenco fueron incesantes; el entusiasmo, un verdadero frenesí. Se anuncia su beneficio para muy pronto, y es de esperar en esta fiesta, dadas sus grandes simpatías, un acontecimiento artístico, coronado por miles de obsequios de sus infinitos admiradores. El celebrado recientemente en el Salón Novedades, de Valencia, fue en extremo halagador, por sus triunfos y por los presentes recibidos” (Eco Artístico, 25-6-1911).

Encarnación Hurtado, La Malagueñita (Eco Artístico, 25-5-1911)

Encarnación Hurtado, La Malagueñita (Eco Artístico, 25-5-1911)

La Malagueñita reina en Cataluña

Durante el verano se puede ver a Encarnación en ciudades como Tortosa, Pamplona y Barcelona. En la ciudad condal, “la reina del baile andaluz” (La Vanguardia, 28-8-1911) actúa en distintas salas, como Buena Sombra, Poliorama o el music hall del Parque Saturno.

Durante el otoño, “la fenomenal bailarina Encarnación Hurtado, ‘La Malagueñita’” sigue conquistando al público catalán. Se anuncia durante varias semanas en el Edén Concert de Barcelona, donde es “ovacionadísima todas las noches con absoluta justicia. ¡Vaya una agilidad de pinreles que tiene Encarnacioncita!” (Eco Artístico, 5-10-1911). Allí comparte cartel, entre otras artistas, con La Argentinita. La prensa no escatima en elogios para resaltar sus méritos:

“Edén Concert.- Del numeroso programa de este Concierto se destaca la colosal figura coreográfica Encarnación Hurtado ‘La Malagueñita’, a la que el público en masa aplaude frenéticamente” (Eco Artístico, 25-9-1911).

“Edén Concert.- […] Encarnación Hurtado (La Malagueñita), que cada vez que pisa la tablas nos creemos transportados al país de los boquerones” (Eco Artístico, 15-10-1911).

“Edén Concert.- La Malagueñita, que al parecer, se ha empadronado en este music-hall, es ovacionada como el primer día; y es que la criatura se trae un movimiento de piernas que ni un ciclista” (Eco Artístico, 5-12-1911).

Encarnación López, La Argentinita

Encarnación López, La Argentinita

En esa época, la artista malagueña también se deja ver en otras ciudades de la zona, como Reus:

“Para hoy sábado anuncia el acreditado salón Kursaal de Reus dos debuts importantes: la célebre bailarina Encarnación Hurtado ‘La Malagueñita’, artista de moda en Barcelona, la reina en su género, pues de ella se ocupa a diario la prensa de la capital de Cataluña, ensalzándola, y aun no tanto como se merece, pues se trata de un prodigio, de una verdadera notabilidad en su género […]” (Diario de Reus, 4-11-1911).

Encarnación conquista al público británico

En enero de 1912, se estrena con gran éxito en el teatro Alhambra de Londres, situado en Leicester Square, el espectáculo Carmen, un ballet-pantomima basado en la famosa obra de Bizet. Los papeles estelares corresponden a María La Bella, que encarna a la protagonista, y a La Malagueñita, que deslumbra con sus danzas andaluzas al público británico. La prensa local llama especialmente la atención sobre el número de baile ejecutado por Encarnación sobre una mesa:

Éxito de las bailarinas españolas en ‘Carmen

Con sólo unas cuantas reservas, el nuevo ballet ‘Carmen’, ofrecido anoche en el Alhambra, cumplió la promesa que había hecho en los ensayos de ser una de las producciones escénicas más elaboradas y suntuosamente pintorescas organizadas por el Sr. Alfred Moul. Las cinco escenas en que se divide el espectáculo están impregnadas por la atmósfera real de España e ilustran con eficacia la bien conocida historia de pasión y venganza contada por el novelista francés.

Se nos presenta a auténticos bailarines de Madrid, Barcelona y Sevilla, que visten la mantilla, juegan con sus admiradores y caminan como sólo saben hacerlo las mujeres españolas.

El baile sobre una mesa ofrecido en la tercera escena por la recién descubierta estrella ‘La Malagueñita’ tiene muy poco que ver con la historia de ‘Carmen’, y aunque sin duda ilustra un estilo de baile hasta ahora desconocido en Londres, nos impacta, como extranjeros, con una nota tal vez demasiado exótica.

Encarnación Hurtado, La Malagueñita (Eco Artístico, 5-3-1914)

La Malagueñita (Eco Artístico, 5-3-1914)

La parte principal fue admirablemente representada por la señorita María la Bella, mientras que el Sr. Volvert y el Sr. Agoust, en los papeles de Don José y Escamillo respectivamente, demostraron una vez más que son artistas con gran talento para la mímica” (London Daily News, 25-1-1912). (1)

Tras varias semanas de representaciones, la prensa sigue incitando al público a asistir al teatro Alhambra:

“Cuando, para cambiar, deseen pasar una tarde variada y divertida, prueben el gran y espectacular ballet ‘Carmen’ en el Alhambra. ¿Pueden imaginar los bailes españoles, el juego desenfrenado de los trajes españoles, la marcha de los toreros, matadores, picadores y banderilleros – todos los favoritos de la plaza de toros, divinamente ataviados? ¿Pueden imaginar el encanto de la Señorita María La Bella y La Malagueñita, con sus bailes con castañuelas, y los bailes de los estudiantes, y todos los otros bailes con el brillo, el colorido y la belleza de España? No creo que puedan, porque incluso yo que lo he visto sólo puedo recordar vagamente sus muchas características” (The Cornishman, 29-2-1912).

El espectáculo, que destaca por su carácter auténticamente español, permanece en cartel hasta el mes de mayo. Incluso los papeles franceses se ocupan del mismo en varias ocasiones, y ponen de relieve la actuación de sus estrellas principales, María la Bella y La Malagueñita:

“Es un auténtico triunfo para el simpático director del Alhambra, el Sr. Maül, el haber eclipsado a los espectáculos más maravillosos de estos últimos años, y haberse superado a sí mismo, el haber extraído de Carmen, de Bizet, un ballet que es una auténtica maravilla.

La parte coreográfica, por otro lado, sólo merece alabanzas. Carmen está bailada e interpretada a las mil maravillas por María La Bella, que no sólo es una bailarina hecha y derecha, sino también una actriz de talento. Entre todas las estrellas que dan vida ante nuestros ojos a las más seductoras tradiciones de la danza española, hay que citar a la Malagueñita, sacerdotisa del baile flamenco, tan bella como graciosa […]” (Le Figaro, 24-2-1912).

El teatro Alhambra de Londres

El teatro Alhambra de Londres

“Como siempre, la dirección del Alhambra ha hecho maravillas; es bullicioso, multicolor y sorprendente; Alias se ha superado, es una orgía de color y de luz. Hay espectáculos que se dicen españoles y que no lo son en absoluto; éste es español y medio; es Sevilla misma transportada a Leicester Square […].

Auténticos bailarines españoles terminan de darnos la ilusión completa. La señorita María la Bella es una Carmen pura sangre y la sangre española no miente, es de plata auténtica. Otra bailarina no menos bella y no menos ágil, de contoneos lascivos, es la Malagueñita. Después están las gitanas y los gitanos de cabellos tan negros, que son luminosos, y de ojos brillantes de deseos abrazados; ella ejecutan los flamencos más inquietantes y las sevillanas con más embrujo. Ante tal espectáculo, el espíritu es transportado lejos, bien lejos de las nieblas y los malos tiempos” (Comoedia, 25-2-1912).


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Isabelita Ruiz, la gran estrella jerezana del baile (V)

En octubre de 1925 puede verse de nuevo a Isabel Ruiz en España, en ciudades como Guadalajara o Alicante, y en noviembre regresa a las tablas del teatro Romea de Madrid. En la ‘catedral de las variedades’ obtiene “un resonante éxito, bailando con su estilo personalísimo zambras, tangos, ‘fox’, etc., sobresaliendo en el lindo bailable español de Vicente Romero, ‘Glorias de mi tierra’” (La Libertad, 12-11-1925).

Isabelita Ruiz (Comoedia, 8-1-1925)

Isabelita Ruiz (Comoedia, 8-1-1925)

A su regreso de París, la jerezana vuelve a brillar con luz propia. Seduce al auditorio madrileño con sus ricas ‘toilettes’, que “son de una originalidad y elegancia extraordinarias” (El Imparcial, 13-11-1925), y “con su arte mago hace que el público la haga bailar hasta diez y doce de sus grandes creaciones” (El Imparcial, 18-11-1925).

Nueva tournée por provincias

Poco después, “la ‘estrella’ de las bailarinas” (El Orzán, 27-11-1925) emprende una nueva y exitosa gira por el norte de España. Actúa en La Coruña, Santiago de Compostela, Zamora, Bilbao y Gijón, entre otras ciudades. En el teatro Dindurra de esta última localidad, con motivo de su beneficio, Isabelita Ruiz presenta el siguiente repertorio de baile y canciones:

“1º Regiones españolas (baile).
2º ¡Hay que ver! (cuplé).
Fandanguillo de Almería (baile).
4º Nerón, foxt (baile).
5º Francesita (cuplé-tango). […]
6º ¡Vaya por usted! (baile)” (La Prensa, 9-2-1926).

En diciembre de 1926, la jerezana debuta en el teatro Ortiz de Murcia, junto a la cupletista Mercedes Serós y la bailarina Carmen Flores. Su presentación constituye todo un “acontecimiento artístico”. No en vano, “reúne Isabelita Ruiz las principales cualidades para el triunfo: rítmica figura, belleza extraordinaria, suprema elegancia y una presentación fastuosa” (Levante Agrario, 5-12-1926).

Todos sus números son muy aplaudidos, especialmente el denominado ‘El sombrero cordobés’ y el fandanguillo de Almería, del que artista hace “una verdadera creación. Ese es el verdadero fandanguillo: sin afectaciones, sin esos paseítos grotescos” (Levante Agrario, 11-12-1926).

Isabelita Ruiz (portada de Mundo Gráfico, 6-1-1926)

Isabelita Ruiz (portada de Mundo Gráfico, 6-1-1926)

Grandes éxitos junto a Tina de Jarque

En la primavera de 1927 “debuta en Romea la escultural y bella bailarina de elegancias supremas Isabelita Ruiz, cuyos bailes luminosos y artísticos son siempre un acontecimiento total” (El Imparcial, 3-4-1926). Completa el programa la vedette Tina de Jarque.

La jerezana presenta nuevos números, marca de la casa, con los que obtiene abundantes aplausos, especialmente con el baile titulado ‘Murmullos de la Alhambra’.

“Esta artista, creadora del género mimo-coreográfico, que ahora se lleva, une a su belleza poco común un donaire y ligereza graciosa, que la hacen dar un interés y encanto especiales, que tiene al público, pendiente tanto de su baile como de su gesto” (La Libertad, 4-4-1926).

En esa época también se puede ver a Isabelita, “la escultura que baila” (La Opinión, 30-4-1926), junto a Tina de Jarque, en otros teatros madrileños, como el Maravillas o el de La Latina. Asimismo, la bailarina jerezana participa en distintos eventos, como un homenaje dedicado a los aviadores del Plus Ultra, que se celebra en el teatro del Centro, o una fiesta en honor de los reyes de España que tiene lugar en la Embajada de Italia.

En este último acontecimiento, Isabelita “dio la nota española del programa, bailando varias de sus más celebradas danzas” (La Época, 7-6-1926), como ‘Gloria de mi tierra’ o ‘Fiesta en la tribu’, e interpretando canciones como ‘El sombrero cordobés’. Además de estos, la jerezana incluye en su repertorio otros números menos castizos, como el charlestón.

Tina de Jarque e Isabelita Ruiz (ABC, 30-4-1926)

Tina de Jarque e Isabelita Ruiz (ABC, 30-4-1926)

En septiembre de 1926 Isabel Ruiz realiza una nueva y fugaz visita a la capital francesa, mientras su filme Destino cosecha éxitos y buenas críticas en las salas de cine españolas. A partir del mes de noviembre puede verse de nuevo a la jerezana en los teatros madrileños y, unas semanas más tarde, también en otras ciudades.

Bailaora, cancionista y estrella consolidada

A finales de año, Isabel debuta en el teatro Duque de Rivas de Córdoba junto a la bailarina Angelita Resall y la cancionista de aires andaluces Pepita Llácer, aunque sin duda “la estrella [del programa era] Isabelita Ruiz, que con su arte exquisito cautivó al público, bailando, entre otros números, unas alegrías, acompañada a la guitarra por el señor Campillo” (La Voz, 26-12-1926).

“Como final de programa la ‘estrellaIsabelita Ruiz añadió nuevos lauros a los conseguidos en noches anteriores. […]

Su figura interesante se desenvuelve en un marco de lujo y fastuosidad, que presta a sus bailes estilistas y originales, una novedad de fantástica policromía.

Ya baile al compás de la orquesta, ya sea la guitarra (por ‘alegrías’) la que marque el ritmo de sus danzas, siempre su cuerpo, de imponderable belleza, se mueve con movimientos armónicos e inverosímiles.

Y baila Isabelita como quien practica un rito con fervoroso entusiasmo, que lleva novedades en cada exhibición” (La Voz, 28-12-1926).

En 1927, la jerezana vuelve a triunfar en los teatros Romea y Maravillas de Madrid, y continúa paseando su arte por distintos puntos de la geografía española, mientras que su nombre sigue apareciendo en los papeles de todo el mundo. Así, en el mes de octubre, el rotativo australiano News (13-10-1927) publica una fotografía de la artista con el siguiente pie: “Isabelita Ruiz. Actriz española que arrojó su pulsera a un torero”. (1)

Isabelita Ruiz (portada de La Unión Ilustrada, 6-12-1925)

Isabelita Ruiz (portada de La Unión Ilustrada, 6-12-1925)

A estas alturas de su carrera, Isabel Ruiz es una artista más que consolidada, toda una estrella, que “baila mejor que nunca” (La Voz, 29-12-1926) y también destaca como cancionista. Su repertorio incluye tanto “unas castizas ‘alegrías’, prodigiosamente bailadas a la guitarra” (ABC, 14-1-1927) como “los famosos ‘fandanguillos’ de Huelva, que son, sin duda, la cumbre de su arte” (El Orzán, 1-4-1927) o “un originalísimo y ultramoderno baile del maestro Sanna, denominado ‘Charles claque’” (ABC, 15-1-1927), números todos ellos interpretados con gran elegancia y estilo. De hecho, su afición por las danzas extranjeras no le impide seguir interpretando con maestría los clásicos bailes españoles:

“El estilo peculiar de Isabelita es esencialmente nacional. Aun cuando vaya a buscar fuera la caricatura del charlestón para hacer una creación afortunada, siempre sus méritos se acusarán notoriamente en el género español, por ella sentido y expresado como la más grande de las bailarinas” (La Prensa, 11-3-1927).

Una artista moderna y abierta a nuevos estilos

En una entrevista concedida al periodista José Montero Alonso para la revista Mundo Gráfico en diciembre de 1927, Isabel explica por qué ha decidido diversificar su repertorio:

“- ¿Qué género de bailes prefiere usted hacer, Isabelita?

– Los españoles. Y dentro de los españoles, los andaluces, claro…

– Usted hace, sin embargo, bailes exóticos, modernos…

– Sí. Lo quiere el público. Estamos en la fiebre del charles, y no hay modo de substraerse a ella.

– Ahora incluye usted también canciones en su repertorio…

– Sí. Es por esa misma razón. El público quiere variedad, cosas distintas en una misma artista. Un número solo de bailes fatiga al público nuestro actual. Vea cómo todas las bailarinas han ido recurriendo a la canción: Pastora, Argentinita… Lo busca la gente, créame.

– ¿Ha observado usted, en los años que lleva trabajando, algún cambio en los gustos del público?

– Sí. Antes sentía y comprendía mejor el baile, en lo que este tiene de arte y de belleza. Ahora busca, ante todo, algo más… alegre, a base de pantorrillas y de buena figura. Que la artista baile bien o mal es secundario. Lo interesante es que sepa enseñar bien las piernas…” (Mundo Gráfico, 14-12-1927). (2)

Isabelita Ruiz (Nuevo Mundo, 15-4-1927)

Isabelita Ruiz (Nuevo Mundo, 15-4-1927)

Asimismo, Isabel expresa su deseo de estrenarse en una nueva faceta artística, la de la revista, e informa al periodista sobre sus planes profesionales más inmediatos:

“- ¿Y de proyectos?

– Acaso vaya, dentro de muy poco, a Alemania dos o tres meses. Me ofrecen un contrato muy ventajoso… Y después a América

– ¿Una ausencia larga?

– Sí. Unos tres años. Quisiera empezar por la América del Sur y llegar hasta los Estados Unidos, donde tengo verdaderos deseos de bailar…” (Mundo Gráfico, 14-12-1927).


NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(2) En esa misma entrevista, Isabel manifiesta que, a pesar de su incursión en otras modalidades más modernas, sigue teniendo claro cuál debe ser la esencia del baile:

“- ¿Qué es, a su juicio, lo más importante del baile?
– El braceo. Saber dar a los brazos vida y movimiento y expresión es lo principal. Yo, en realidad, bailo poco de pies; lo que verdaderamente cuido son los brazos…” (Mundo Gráfico, 14-12-1927).


Isabelita Ruiz, la gran estrella jerezana del baile (IV)

En abril de 1922, Isabel Ruiz reaparece en el teatro Romea de Madrid, con motivo de un homenaje al maestro Manolo Font. A pesar de su ausencia de las últimos meses, la bailaora jerezana pronto vuelve a ser “la única, la indiscutible”.

“Jamás una bailarina pudo en el puesto que hoy llena Isabelita en Romea, mantener el interés y llenar el teatro todos los días. Isabel ha conseguido más: conquista a diario el aplauso unánime, sincero, de un público que la aclama” (La Libertad, 16-4-1922).

Isabelita Ruiz (Diario da Noite, 30-1-1921)

Isabelita Ruiz (Diario da Noite, 30-1-1921)

Tras su última gira europea, su estilo se ha refinado. “París no ha pasado en vano por ella. […] Se viste maravillosamente. Sus trajes son obras maestras del arte modisteril, figuras de cuadro o exquisitos figurines de periódico de modas inglés” (La Época, 3-4-1922). Sus bailes tienen un sello propio, muy personal.

Durante el mes que permanece en Romea, sus actuaciones se cuentan por llenos. Cada noche el público aplaude con entusiasmo a la genial bailarina, cuyo arte es comparable al de las mejores de su género, como Antonia Mercé, La Argentina, o Encarnación López, La Argentinita, de quienes parece haber tomado el testigo. Incluso hay quienes afirman que, “podría ser, si quisiera, una estrella de primera magnitud de ballet ruso” (La Época, 3-4-1922).

“La musa Terpsícore […] ha decidido venir a Madrid a pasar unos días, bajo el nombre de Isabelita Ruiz. […]

Durante muchos años, era forzoso al hablar de bailarinas españolas echar mano del tópico Argentina o del tópico Argentinita. Ya es hora de que dejemos en paz a estas dos artistas […].

La bailarina por antonomasia es Isabelita Ruiz, en 1922 y después de 1920. […]

Isabelita Ruiz es actualmente el eje de todo el sistema bailable y en torno a ella, aunque por bajo de ella, pululan otras artistas” (La Unión Ilustrada, 19-4-1922).

La bailarina de la emoción, que aúna clasicismo y novedad

En el mes de mayo, Isabel se presenta en Melilla y en el teatro Lara de Madrid. A continuación emprende una gira por España, que la lleva a recorrer, principalmente, la cornisa cantábrica y parte de Andalucía. Si en Córdoba destaca por “la admirable habilidad con que se acompaña con las castañuelas, de las que obtiene efectos delicadísimos” (Diario de Córdoba, 17-10-1922), a su regreso al madrileño teatro Lara llama la atención por el exotismo de sus bailes y el buen gusto de su puesta en escena. Además, la polifacética artista también se atreve con los cuplés.

Caricatura de Isabelita Ruiz (Buen Humor, 19-11-1922)

Caricatura de Isabelita Ruiz (Buen Humor, 19-11-1922)

En enero de 1923, la artista jerezana regresa al Olympia de París para actuar en la Gala de la Danza. Como en otras ocasiones, Isabelita aprovecha su estancia en la capital del Sena para renovar su vestuario, de acuerdo con el nuevo repertorio que presentará en España.

A partir del mes de abril, lsabel Ruiz vuelve a actuar en Madrid, en teatros como el Lara, el Maravillas o la sala Royalty, y también en Eldorado de Barcelona. En todos ellos cosecha grandes ovaciones. No en vano, es “la elegancia personificada, […] la general en jefe de las bailarinas de la emoción” (La Correspondencia de España, 30-11-1923), y “sabe expresar con gran acierto el baile que interpreta con sabiduría e instintivamente evocan nuestros maestros del clasicismo más puro” (Correo de la Mañana, 14-10-1923).

En 1924, Isabelita Ruiz continúa iluminando con su arte la escena madrileña. Se la puede ver en el teatro Romea, y también en ciudades como Salamanca o Guadalajara. La jerezana conquista cada noche al auditorio con sus bailes tan de la tierra, si bien domina igualmente otras danzas, como el fox. De hecho, hay quienes la ven como una “Tanagra del baile, que ha logrado armonizar con el clasicismo de los bailes españoles las elegancias modernas y revestir de formas nuevas de gran belleza plástica las danzas en boga” (La Unión Ilustrada, 30-3-1924).

Isabelita Ruiz es quizá la única bailarina que sabe emocionar y subyugar a todos los auditorios con sus originales y definitivas creaciones seleccionadas y perfectas. Es un arte españolísimo, caliente y febril trasladado victoriosamente al lienzo por Romero de Torres; y eso es en la escena Isabelita, una mujer del castizo pintor cordobés. No es presumible que en sus ‘fandanguillos’ pueda ya ser superada, sino emulada siguiera” (La Voz de Castilla, 1-1-1924).

Isabelita Ruiz (Mundo Gráfico, 31-10-1924)

Isabelita Ruiz (Mundo Gráfico, 31-10-1924)

La mujer que hay detrás de la artista

Con motivo de su actuación en la capital salmantina, Isabel concede una entrevista al diario La Opinión, que nos revela algunos datos de su personalidad:

“Lo primero que su boca pronunció, después de la inevitable presentación, fue que ella no quería interviús, no me agradan, nos dijo. […]

Como buena jerezana, aventurera siempre, gusta de los viajes, viajes prolongados, en los que predomina el arte y el baile, el baile andaluz, flamenco, y los fox y fandanguillos” (La Opinión, 30-12-1923). (1)

De hecho, años más tarde, la artista se reafirma en su gusto por descubrir otros lugares:

“-¿Cuáles son, Isabelita, sus aficiones fuera de la escena?

– Yo soy muy casera, acaso por contraste con el trajín del teatro. Pero si tuviese mucho dinero, mucho, y pudiera permitirme el lujo de no trabajar, me gustaría viajar, conocer cosas nuevas, ir lejos, muy lejos…” (Mundo Gráfico, 14-12-1927).

De nuevo a las Américas… y vuelta a París

En marzo de 1924, Isabelita Ruiz vuelve a cruzar el charco con rumbo a Buenos Aires, para actuar en el Empire Theatre “con un contrato ventajosísimo y con un arte personalísimo, sin reminiscencias de otras artistas, sin desplantes y sin vulgaridades” (La Unión Ilustrada, 30-3-1924).

Isabelita Ruiz (La Unión Ilustrada, 27-5-1923)

Isabelita Ruiz. Foto: R. Sobol (La Unión Ilustrada, 27-5-1923)

Tras una “gira triunfal en Argentina y Chile durante cinco meses” (O Paiz, 13-9-1924), en septiembre Isabel es contratada por el Casino Teatro de Copacabana (Brasil), donde debuta con gran éxito (2):

“El arte de Isabelita Ruiz no se puede comparar al de ninguna otra, y se puede incluso asegurar que en Río nunca se ha presentado una bailarina de su género que la pueda igualar, haciendo, como hace Isabelita Ruiz, verdaderas creaciones en la armoniosa y alegre música española, que interpreta con con coreografía magistral de movimientos elegantes y sugestivos.

El finísimo público que frecuenta el Casino Teatro de Copacabana ha tributado a la inteligente artista ovaciones calurosas, y ésta se vio obligada a repetir la mayor parte de sus interesantísimos bailes” (O Paiz, 16-9-1924).

En el mes de octubre se anuncia la reaparición de Isabelita Ruiz en el teatro Romea de Madrid. A finales de año, la jerezana participa en una función benéfica celebrada en el Gran Teatro de Córdoba, donde coincide con Dora la Cordobesita, y unas semanas más tarde regresa a París. En esta ocasión, ha sido contratada por el Concert Mayol para tomar parte en la revista ‘¡Muy excitante!’, en la que interpreta el cuadro ‘El tamborilero encantado’, dedicado a España. Como es habitual en ella, la jerezana destaca por sus excelentes dotes como bailarina, a las que hay que sumar sus buenas cualidades para la interpretación:

“La revista se enriquece con la presencia de la bailarina española Isabelita Ruiz: actriz y bailarina, tiene tanta expresión en su bonito rostro como agilidad en sus piernas, es unas veces dramática y otras alegre […]. Un trueno de aplausos ha recibido esta bella artista” (Le Gaulois, 22-1-1925).

Una vez más, “Isabelita Ruiz enloquece al público parisino de 1925 contoneando el cuerpo al compás de tangos flamencos, boleras y fandanguillos de la misma manera y con el mismo estilo de las famosas ‘bailadoras’ que constituían hace más de sesenta años el encanto de nuestros abuelos” (El Diario Palentino, 27-3-1925).

Fotograma de la película Destino (La Esfera, 9-1-1926)

Fotograma de la película Destino (La Esfera, 9-1-1926)

De los escenarios a la gran pantalla

La artista jerezana se encuentra, sin duda, en un excelente momento profesional. La que empezara su andadura como niña prodigio del baile español, no solo ha incorporado en su repertorio danzas de muy distintos estilos y procedencia, sino que también se ha atrevido con el cuplé y la revista, y ahora avanza un paso más en su carrera: Isabel se estrena como actriz de cine, a las órdenes del director francés Henry Roussell, que la ha contratado para su nueva película, Destinée, distribuida en España con el título Destino. La sinopsis es la siguiente:

“Es una joya cinematográfica de extraña belleza, engarzada por las manos del maestro en el marco elegante y agitado del Directorio, en el centro de los acontecimientos que decidieron el destino de Bonaparte, en los albores de la gran epopeya napoleónica, y refleja en la pantalla la auténtica novela de amor de una joven italiana, a la que Isabelita Ruiz, la deliciosa artista española, presta, por primera vez, todos los encantos de su belleza y de su gracia, y el doloroso calvario de un joven revolucionario, personificado por Vital Geymond, conducido a la traición por una pasión desgraciada” (Paris-Soir, 5-9-1925).

Durante el verano de 1925, Isabelita sigue deleitando con sus bailes españoles al público parisino, en salas como el music hall Empire o el Concert Mayol, donde continúan las representaciones de la revista ‘¡Muy excitante!’.

NOTAS:
(1) De hecho, Isabelita es, junto a Dora la Cordobesita, una de las más destacadas intérpretes del fandanguillo de Almería:

“Hay dos ‘estrellas’ españolas que han hecho de esta danza una verdadera creación: Dora la Cordobesita e Isabelita Ruiz. La primera, borda con sus pies de prodigio el encaje maravilloso de esta danza sugestiva. La segunda, tiene sus momentos de intenso, de supremo arte y de pasión suprema, en que cruza las manos sobre el pecho, transfigurando de emoción, el rostro, mientras lloran los ‘palillos’ -como queriendo recoger, sobre su seno, toda el alma de esta tierra bendita- para alzarla, después, gloriosa y soberana, en el arco triunfal de sus brazos de nieve” (Crónica Meridional, 2-5-1925).

(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Isabelita Ruiz, la gran estrella jerezana del baile (III)

En otoño de 1920, Isabelita Ruiz vuelve a triunfar en Madrid, tanto en el teatro Romea como en el music hall del Hotel Palace. Cualidades no le faltan. A su su belleza, su gran calidad artística, su rico vestuario y su gusto en la elección del repertorio hay que unir otros factores: Isabel “es de las artistas que no imitan a nadie y saben siempre matizar su programa con variaciones que le sugiere su talento y que imprimen a su labor un sello peculiar que la hace conquistar cada vez más entusiastas partidarios y admiradores” (Eco Artístico, 30-10-1920).

Isabelita Ruiz (Agence Rol, 1921)

Isabelita Ruiz (Agence Rol, 1921)

A pesar de su juventud, la jerezana ya ha logrado hacerse un hueco entre las principales figuras del baile, y su arte incluso es comparado con el de los más grandes pintores, músicos y escritores del momento:

Isabelita Ruiz es hoy, porque el público lo quiere y su arte lo merece, la reina de todas las bailarinas. Cuantas veces la hemos contemplado trabajar, hemos traído a nuestra memoria la gracia gitana de Pastora Imperio; el arte y el sentimiento de la Bilbainita; la donosa picardía de la simpática Argentinita” (El Globo, 1-12-1920).

“¡Qué rica cosecha de maravillas podemos recoger en España de esos jardines cultivados a la francesa!

¿Habrá que indicar la poesía de Juan Ramón Jiménez, la pintura de Picasso, la música de Falla y Esplá? – Yo añadiría una bailarina (Isabelita Ruiz […]), porque al considerarla Strawinsky como ‘touchée d’internationalisme’ nos ha proporcionado una admirable fórmula-” (Índice, 1921).

La bailaora jerezana comienza el año 1921 en tierras andaluzas. Actúa en Sevilla, Córdoba y en su ciudad natal. En su repertorio destacan números como la danza ‘Mirando a España’, que “hace presentarse a Isabelita en toda su magnificencia de majestuosidad”, o ‘Un alto en la tribu’, “una danza gitana, plena de sentimiento y de ritmo, en la cual Isabelita se distingue mucho arrancando grandes aplausos” (La Voz, 19-1-1921).

Isabelita Ruiz (Comoedia, 13-9-1920)

Isabelita Ruiz (Comoedia, 13-9-1920)

Isabel es una artista completa, que domina a la perfección los bailes de las distintas regiones españolas, “en los cuales pone toda su alma” (Diario de Córdoba, 26-1-1921), así como un “variadísimo repertorio de baile flamenco” (La Voz, 29-1-1921).

Su confirmación artística

En febrero de 1921 tiene lugar otro hito importante en la vida artística e Isabelita Ruiz. Si bien es cierto que, a estas alturas de su meteórica carrera, la jerezana ocupa ya un lugar destacado entre las más grandes de su tiempo, se puede afirmar que en este momento, como los toreros, recibe oficialmente la alternativa como estrella de variedades, de manos de Antonia Mercé, La Argentina. Así lo relata la prensa:

“Un verdadero acontecimiento artístico fue la sección de gran gala celebrada ayer en el teatro Romea para consagrar como ‘estrella’ a la gentilísima bailarina sevillana Isabelita Ruiz, que ha recorrido triunfalmente los escenarios de los más afamados ‘music-halls’ de París.

Ante un público selectísimo, en el cual se veían muchas damas de la gran sociedad, salió a escena la Argentina, llevando a la nueva ‘estrella’ de la mano. La concurrencia saludó a las artistas con aplausos clamorosos, que se repitieron a terminar cada una de las admirables danzas de Isabelita Ruiz. Bailó luego la Argentina, con su arte inimitable” (El Imparcial, 17-2-1921).

“La eminente artista La Argentina consagró como estrella de ‘varietés’ a la gentil bailarina Isabelita Ruiz. El distinguido público que llenaba por completo la sala ovacionó merecida y clamorosamente a La Argentina y a Isabelita. Esta estrenó varios números de los más afamados maestros, y lujosísimas toaletas” (ABC, 19-2-1921).

Unas semanas más tarde, en el Madrid Cinema, Isabel comparte cartel con otra gran artista flamenca, la cantaora Pastora Pavón, La Niña de los Peines. Posteriormente, la jerezana emprende una nueva gira por provincias, con paradas en Málaga, Córdoba, Barcelona, San Sebastián, Santander y Gijón, entre otras ciudades. La prensa sigue dedicándole grandes elogios por su labor artística:

Isabelita Ruiz es una bailarina originalmente extraordinaria. Espiritualiza la danza y da al ritmo expresión y emoción. El público se siente atraído por la inteligente bailarina y la hace todas las noches objeto de calurosas muestras de simpatía” (El Noroeste, 23-8-1921).

Isabelita Ruiz (La Esfera, 12-5-1920)

Isabelita Ruiz. Foto: R. Sobol (La Esfera, 12-5-1920)

Nuevo triunfo en París

En septiembre de 1921 regresa al teatro Olympia de París “la bailarina más guapa de toda España” (Comoedia, 29-8-1921), y lo hace con “nuevos bailes sevillanos, madrileños y flamencos” (Comoedia, 7-9-1921), lujoso vestuario y ricas joyas. Desde el mismo momento de su presentación, la jerezana confirma la gran fama conquistada durante su anterior visita a la ciudad de la luz (1):

“Ayer […] el Olympia anunciaba la llegada de una guapa bailarina española, Isabelita Ruiz: pues bien, el público no ha sido decepcionado… Esta bailarina no sólo es guapa, sino que además es una artista muy notable: el Olympia nos había presentado el año pasado a Isabelita Ruiz, y entonces ya era exquisita, pero era sólo una promesa […] Hoy, Isabelita, a pesar de su extrema juventud, se nos ha presentado con todo el brillo de su maravilloso esplendor… Ha bailado con toda la gracia, todo el ardor y toda la pasión de las artistas de raza… ¡Ha sido un encantamiento, magia para los ojos! Esta bailarina tan mona, tan fina, tan espiritual, animaba sus bailes con una alegría tan natural, con un brío y un entusiasmo tales, que parecía que bailaba aún más por su propio placer que para nuestro goce…” (Comoedia, 2-9-1921).

Isabelita Ruiz se ha convertido en todo un fenómeno en el país galo. Es la artista de moda en París. Su “éxito alcanza proporciones triunfales, […] sus pintorescos bailes españoles […] atraen, en el Olympia, a todos los aficionados, a todos los artistas y a la elite de la sociedad parisina” (Comoedia, 9-9-1921). La prensa incluso se atreve a vaticinar que “Isabelita Ruiz, que aún no tiene veinte años, será ciertamente la bailarina más grande de este siglo, en el que sin embargo hemos tenido a la Pavlova, […] Isadora Duncan […] y Nijinski” (Comoedia, 25-9-1921).

Isabelita versus Raquel

De hecho, cada noche la jerezana se mide sobre las tablas del Olympia con su compatriota Raquel Meller, y ambas protagonizan lo que la prensa califica como “un duelo”… un duelo de arte del que Isabel no sale en absoluto mal parada:

Raquel Meller

Raquel Meller

Raquel Meller es quien empieza el combate: es decir, ella canta antes que Isabelita baile: Raquel es aclamada; sus fervientes admiradores jadean de emoción cuando canta El relicario o La virgen roja; estallan salvas de aplausos por todas partes cuando la ‘Duse de la canción’ termina su ‘turno de canto’. No la dejan salir de escena: tiene que regresar una vez más […]; entonces, Raquel, transfigurada, actúa, imita y baila esta farsa cómica: ¡Oh, Cipriano! […]

Después es el turno de Isabelita Ruiz: la guapa bailarina entra en escena; un murmullo de admiración sube de la sala, deslumbrada por esta aparición de juventud y belleza; Isabelita baila; baila como poseída; su cuerpo se retuerce, sus ojos se velan de voluptuosidad, sus dedos –castañuelas vivas-, restallan y dan ritmo a sus pasos; Isabelita Ruiz pone toda su alma en el baile; se siente que quiere elevarse al genio de Raquel y triunfar -ella, tan mona, tan frágil, tan niña- sobre su trágica y sublime compatriota… Y es un espectáculo que no carece de la nobleza de ver a la pequeña bailarina igualar, por momentos, a la trágica” (Comoedia, 27-9-1921).

Después de triunfar en París, Isabelita Ruiz es calurosamente recibida por el público de Bruselas y, ya a finales de año, se presenta en el Prince’s Theatre de Londres, donde obtiene “ruidosos triunfos con sus bailes nacionales, algunos de su creación” (La Época, 10-12-1921).

En enero de 1922, la española regresa al teatro Olympia de París, convertida en musa inspiradora de poetas y pintores:

Isabelita Ruiz inspira a los artistas.

No pasa un día en que la ilustre bailarina Isabelita Ruiz no reciba poemas de nuestros poetas más modernos o dibujos inspirados por su belleza, su gracia y su encanto” (Comoedia, 9-2-1922).

La prensa hace especial hincapié en el sentimiento y la pasión con que la guapa jerezana ejecuta sus danzas:

“Cada uno de los bailes de Isabelita Ruiz es una serie de cuadros, de actitudes, y sobre todo de pensamientos que ella expresa con fuerza o con ternura, con fervor o con inteligencia… ¡Ah, qué lejos estamos de la danza de ópera, donde sólo se practicaba el virtuosismo! ¡Quizás haya menos ciencia en los bailes de Isabelita, pero mucho más arte!” (Comoedia, 1-2-1922).


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Isabelita Ruiz, la gran estrella jerezana del baile (II)

A partir de 1917 hallamos referencias a Isabelita Ruiz en distintas ciudades españolas, principalmente del sur. Así, la vemos en Serón (Almería), Córdoba, Jerez de la Frontera o Sevilla, junto a artistas de renombre, como La Trianita o Raquel Meller.

Isabelita Ruiz (Eco Artístico, 15-10-1919)

Isabelita Ruiz (Eco Artístico, 15-10-1919)

En marzo de 1919, la bailarina jerezana regresa a la cartelera madrileña. Su debut en el music hall del Hotel Palace constituye todo un acontecimiento. De hecho, la prensa augura que “muy pronto Isabelita Ruiz ocupará uno de los primeros puestos en nuestras varietés” (ABC, 25-3-1919).

Entre las primeras del escalafón

Unas semanas más tarde, la revista Eco Artístico le dedica una página completa, en la que ensalza sus virtudes como artista (1):

“Cancionista y bailarina, su arte le (sic) llevó hasta ocupar uno de los primeros puestos en el género, donde triunfadora siempre alcanza el aplauso unánime de las muchedumbres que la reputan como una de sus predilectas.

En la actualidad, lleva actuando treinta y cinco días consecutivos en el Hotel Palace, de esta Corte, con éxito estupendo, sobre todo en su variado repertorio de bailes, que domina con gran maestría.

Su presentación es espléndida; no olvida detalles, y su arte primoroso ostenta el digno marco que requiere para no hacer desmerecer a aquél en importancia. Isabelita Ruiz es para las empresas el mirlo blanco que buscan para que la taquilla no flaquee; para el público la atracción poderosa que les lleva a recibir con entusiasmo a quien como ella sabe interpretar de modo tan genial su variado repertorio; para el arte, una hija predilecta que no se cansa de dar nuevos matices a su trabajo, de una originalidad y gentileza imponderables” (Eco Artístico, 15-4-1919).

Laura de Santelmo (Nuevo mundo, 22-4-1927)

Laura de Santelmo (Nuevo mundo, 22-4-1927)

Poco después, el diario burgalés La Voz de Castilla sitúa a la joven jerezana a la altura algunas de las bailarinas más prestigiosas de nuestro país, como la genial Laura de Santelmo:

ISABELITA RUIZ. ¿Quién es?

Hay en España hasta media docena de bailarinas que merezcan, en justicia, este nombre. Pues bien; una de esas seis, -y colóquenla los públicos la primera, o la segunda o la tercera,- es ISABELITA RUIZ. […]

De la mano diestra de Laura de Santelmo, puede ir, airosamente, Isabelita Ruiz, que es guapa, esbelta, gallardísima, y pone tal entusiasmo en su artística labor, que en su semblante moreno, español, castizo, refléjanse los sentimientos todos del más depurado clasicismo de la danza. Y llora, ríe, goza y siente, logrando transmitir al público sus propios sentimientos, sus sensaciones propias” (La Voz de Castilla, 27-4-1919).

Nuevos triunfos en España y Portugal

Tras actuar durante cincuenta días consecutivos en el Trianón Palace madrileño, donde cosecha grandes “ovaciones por su artística manera de bailar y su magnífica presentación” (Eco Artístico, 1-6-1919), Isabelita regresa a tierras portuguesas. En el salón Foz de Lisboa, “la hermosa e incomparable bailarina, no cesa de alcanzar éxitos definitivos por el arte y gusto que pone a contribución de su labor verdaderamente admirable” (Eco Artístico, 15-8-1919).

Isabelita Ruiz baila maravillosamente, esta es la palabra, y aunque el baile es su número, canta couplets también con mucha gracia, dándoles el sabor que tienen y el gusto que solo saben imprimir las artistas verdad, exento de mentiras y chabacanerías. Y si como mujer es para deshilacharse, el verla como artista una de las mejores, y además presenta con un lujo estupendo su número, ¿qué de particular tiene que los públicos de España y fuera de ella la aclamen con verdadero entusiasmo?” (Eco Artístico, 15-8-1919).

Isabelita Ruiz (Portada de Eco Artístico, 15-1-1920)

Isabelita Ruiz (Portada de Eco Artístico, 15-1-1920)

A finales de año, la artista jerezana actúa en Barcelona y Palma de Mallorca, y posteriormente regresa a los escenarios madrileños. En un festival benéfico celebrado en el Circo Price, coincide con otras dos grandes estrellas, Raquel Meller y La Argentinita. En el Trianón Palace comparte cartel con la cancionista Salud Ruiz, entre otras artistas de varietés. La prensa vuelve a rendirse a los pies de “Isabelita Ruiz, encantadora bailarina, que si como mujer fascina, como artista arrebata” (Eco Artístico, 15-1-1920).

En 1920, Isabel emprende una nueva gira por provincias, que la lleva primero a tierras andaluzas y, posteriormente, tras una escapada a París para renovar su vestuario, continúa por las ciudades del norte.

La presentación de la jerezana en el teatro Linares Rivas de La Coruña no puede ser más exitosa. La joven artista sorprende muy gratamente, tanto por su arte como por su belleza y su magnífica puesta en escena:

“También puede registrar su presentación ante nuestro público con un legítimamente orgulloso ‘veni, vidi, vici‘ la bella bailarina Isabelita Ruiz, una morenucha llena de gracia y de simpatía, que cautivó desde el primer momento a los espectadores por sus grandes atractivos personales y por el exquisito arte de sus danzas.

En otro aspecto muy interesante logró también la gentil bailarina un éxito completo. Nos referimos a la fastuosidad y elegancia de su vestuario, objeto de entusiastas comentarios entre las señoras, que rindieron su admiración a la riqueza del original traje de raso negro con escudos bordados en oro que vistió Isabelita para bailar el ‘potpurrit’ con que se presentó en escena, así como otros varios, tan valiosos como elegantes, que lució en otros bailes” (El Orzán, 13-6-1920).

Isabelita Ruiz (Mundo Gráfico, 25-8-1920)

Isabelita Ruiz (Mundo Gráfico, 25-8-1920)

“La bellísima y simpática bailarina, una preciosidad como mujer bonita y una exquisitez y una delicia como artista coreográfica, llena con su hermosura, su juventud y su arte el escenario y levanta tempestades de admiración y de entusiasmo en el público, que le tributa a diario las ovaciones más calurosas, rindiendo así pleito homenaje a su excepcional belleza y enorme simpatía y a su primorosa labor artística” (La Correspondencia de España, 18-6-1920; texto tomado de El Noroeste).

Durante el verano de 1920, Isabel también visita San Sebastián, Vitoria y Madrid, entre otras ciudades. En todas ellas destaca por ser una una “bailarina ‘chic’ que gusta a los más exigentes” (El Globo, 16-7-1920) por su “moderno baile, que es como una presentación deslumbrante de gasas y de sedas […]. Su baile es ese baile herméutico (sic), incomprendido, que tiene evoluciones extrañas, posiciones exóticas” (La Libertad, 23-7-1920).

La reina de París

En el mes de septiembre, la artista jerezana debuta en el teatro Olympia de la capital francesa y no tarda en ganarse el favor tanto del auditorio como de la prensa, que se refiere a ella como “la bailarina más bella del mundo”.

“La guapa Isabelita Ruiz acaba de debutar en el Olympia con un éxito brillante. Nunca se ha visto un entusiasmo similar al que ha suscitado esta admirable española: el telón se ha levantado diez veces sobre Isabelita, a quien el elegante público del Olympia no dejaba de aplaudir” (Le Gaulois, 12-9-1920). (2)

Isabelita Ruiz (Eco Artístico, 15-8-1919)

Isabelita Ruiz (Eco Artístico, 15-8-1919)

A pesar de su juventud, la jerezana pronto es reconocida como una gran artista, que “baila como una Pavlova” (Le Gaulois, 16-9-1920), destaca por la pureza de su baile y por su dominio de las castañuelas, hasta el punto de hacer sombra al mismísimo Vicente Escudero, que también actúa en el Olympia:

Isabel Ruiz, que ha obtenido […] el mayor éxito.

Ligera y graciosa, esta joven bailarina (no tiene veinte años) cautiva desde su entrada en escena. Guapa, con un porte de cabeza altiva y orgullosa, y piernas adorablemente finas, Isabel Ruiz bien parece, en su belleza morena, personificar la huella y el embrujo de Andalucía, su país.

Sus bailes son del estilo más puro, se mueve con gestos sobrios y justos, y expresa tanta voluptuosidad y amor, que provoca el entusiasmo del público. El canto de las castañuelas, exasperado, después tierno, y luego muy suave, según el baile y el ritmo de la música, forman un acompañamiento perfecto a sus bailes, ejecutados en un decorado oscuro y árido.

Isabel Ruiz es verdaderamente una gran artista.

Después de ella viene un bailaor español: Escudero, cuyos bailes nerviosos forman un contraste violento con lo que hace Isabel Ruiz” (Comoedia, 13-9-1920).

En su repertorio figuran piezas como “Regiones españolas, Postinerías, Mirando a España, Un algo en la tribu, gitanerías” (Comoedia, 6-9-1920). Además de deleitar con su arte al público parisino, Isabelita es designada presidenta del jurado del “Té-Tango”, un concurso de bailes que se celebra en el citado coliseo, y al que acude lo más granado de la sociedad y del mundo artístico parisino, para presentar sus respetos a la admirada artista.

Isabelita Ruiz atrae al Olympia a todas las notabilidades mundanas y artísticas de París, y la emoción del arte que provoca Isabelita es tal que la sala entera es sacudida por un escalofrío cuando aparece, nimbada por una extraña claridad, la que ha sido justamente llamada: la más bella bailarina del mundo…” (Comoedia, 19-9-1920).


NOTAS:
(1) En abril de 1919, su dirección es Fuencarral, 23, 2º.
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.