Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Julia Borrull, la bailaora del dolor y el fuego (y VI)

Bailaora, maestra y empresaria

En 1929 el periodista José María Planes, de la revista Mirador, entrevista a Julia Borrull, la nueva empresaria de Villa Rosa, que ofrece algunos datos sobre su familia y rememora la mejor época del local:

Julia Borrull (Mundo gráfico, 26-7-1916)

Julia Borrull (Mundo gráfico, 26-7-1916)

Julia Borrull es, actualmente, el alma de Villa Rosa. Hija de Miguel Borrull, el fundador de la casa, es una bailarina formidable, una maestra excelente y una diplomática perfecta. En los momentos de máximo arrebato de su arte, cuando baila como un ángel ante media docena de ingleses inalterables, su ojo no se distrae y domina sobre la marcha del negocio. Es una buena capitana del barco complicado de Villa Rosa.

– ¿Usted es gitana? -le hemos preguntado.

Por la grasia de Dió

– ¿Ha nacido en…?

Valencia. Soy valenciana, como mi padre, pero criada en Sevilla. Miguel Borrull era gitano valenciano, y mi madre, gitana andaluza.

La familia Borrull ha inaugurado Villa Rosa en el año 1916. Antes había allí un café, también flamenco, que se llamaba ‘Casa Macià’.

– ¿Cuál ha sido la época más brillante de Villa Rosa? -preguntamos a Julia Borrull.

Por el Artismis… ¡Vamo! ¡Que no sé cómo se yama!

– Por el armisticio, quiere decir.

Ezo é. Por el armisticio y los do año siguiente. Por Villa Rosa ha pasao lo mejó de Barcelona y el estranjero (sic). Tenemo un nombre internacioná, ¡vamo!

– ¿Qué impresión cree que da Villa Rosa a los extranjeros?

A toos les gusta mucho. Hay que ver. Er mejó cliente é el inglés y el americano. El inglé gasta mucho y no dise na. El americano también gasta mucho, pero é má juerguista. El francé gasta poco y critica mucho. El alemán é siempre er má sorprendío.

– ¿Os encontráis bien los gitanos en Barcelona?

Que sí señó. Somo mu queríos de toos y nos encontramo como en nuestra propia sarsa” (Mirador, 28-3-1929). (1)

La Tanguera, Carmen Amaya, Julia Borrull, Alberto F. Garagarza, Antonio Viruta y el Chino (Barcelona, 1933)

La Tanguera, Carmen Amaya, Julia Borrull, Alberto F. Garagarza, Antonio Viruta y el Chino (Barcelona, 1933)

En mayo de 1929 Julia Borrull participa, junto al cuadro de Villa Rosa, en la revista Álbum de España, que se estrena con gran éxito en el teatro Goya de Barcelona, y unos días más tarde interviene en una fiesta regional que se celebra en el Pueblo Español de la Exposición.

En la primera mitad de los años treinta se puede admirar el arte de Julia en distintas salas de la ciudad condal. Junto a otros artistas de Villa Rosa, como su hermana Concha, La Tanguerita, Antonio Viruta o Regla Ortega, en febrero de 1931 la bailaora interviene en un homenaje a su colega Manolillo la Rosa que se celebra en el Circo Barcelonés, y en el que también colabora Juana La Macarrona.

En 1933, la bailaora dirige “el cuadro flamenco mejor organizado” de la ciudad condal, el del café-restaurante Tostadero. En él figuran “La Sevillanita, La Gitanilla de Albaicín, el gran bailaor Tobalo, la más cañí de las bailaoras Rafaela la Tanguera, el célebre cantaor Niño de Constantina, el mago de la guitarra Pepe Hurtado y la inmensa Julia Borrull” (El Diluvio, 19-3-1933).

Asimismo, en esa época la artista sigue colaborando en los cuadros flamencos montados por su hermano Miguel. En noviembre de 1933 ambos actúan en el teatro Nuevo, junto a Conchita Borrull, Antonio Virutas, el Niño de Constantina y Lola Cabello; y en primavera de 1934 los tres hermanos se presentan en distintos escenarios, como el Pueblo Español, el Circo Barcelonés o el Tabú Club, con un grupo en el que destacan la Niña de Linares y la Niña de Cádiz.

La zambra de Chorro Jumo

En agosto de 1934 se estrena en el teatro Poliorama de Barcelona La zambra de Chorro Jumo, una comedia de ambiente gitano escrita por Isidro Badur y Ferrán Mourelle “para lucimiento de los virtuosos de la ópera flamenca que encabezan la lista de la compañía, a saber: los ‘cantaores’ Niña de Linares, Pepita Jiménez, Niño Constantina y Niño de Lucena; las ‘bailaoras’ Julia y Conchita Borrull, La Tanguera, Micaela Lamendaña, Rocío de Triana, La Faraona, María Flores; el virtuoso de la guitarra flamenca Miguel Borrull” (La Vanguardia, 14-9-1934).

La Tanguerita en "La zambra de Chorrojumo" (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

Elenco de La zambra de Chorro Jumo (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

Durante más de un mes, la Compañía de Comedias de Arte Gitano encabezada por la Niña de Linares actúa con gran éxito en Barcelona, y posteriormente La zambra de Chorro Jumo es presentada en otras ciudades españolas, como Lugo o Madrid. En mayo de 1935 la obra sigue cosechando éxitos en el teatro Victoria de la capital.

Julia y Concha Borrull no sólo destacan por sus bailes, sino que se revelan como “notabilísimas actrices cómicas” (Heraldo de Madrid, 25-5-1935). No obstante, la prensa critica la escasa variedad de la obra en lo que al cante se refiere: “ya que se anuncia una comedia de cante gitano, convendría dar algo más que fandanguillos, porque los gitanos cantan también malagueñas, soleares, siguiriyas… Y de esto hay muy poquito” (ABC, 28-5-1935).

En esa época también puede verse a Julia Borrull en otros eventos, como el festival a beneficio del bailaor Antonio Viruta -en el Circo Barcelonés- o la fiesta andaluza de la Sala Nuevo Mundo, ambos celebrados en abril de 1935; así como en la Verbena de la Prensa que tiene lugar en los jardines de Montjuich en junio de 1936. Ahí le perdemos definitivamente la pista a esta gran bailaora, artista polifacética, y musa inspiradora de pintores y poetas como Antonio Arévalo, que le dedicó estos versos:

“A JULIA BORRULL

No sé si eres egipcia o eres mora,
pero en tu cara viven, juntamente,
los rasgos de una bayadera ardiente
y los de una odalisca soñadora.

Tu figura gentil y evocadora,
tiene el perfil de la mujer de Oriente
y corre por tus venas la candente
sangre africana, inquieta y retadora.

Entre encajes y sedas y caireles,
tu cuerpo es remolino de claveles
que al soplo de tu arte se desata;

y del abigarrado torbellino
surje (sic) el fuego inmortal y peregrino,
que hay en tus ojos, que deslumbra y mata”

(Diario de Córdoba, 2-7-1916)


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra. No deja de resultar curioso que el periodista realice sus preguntas en catalán y la entrevistada conteste con un marcado acento andaluz.


Julia Borrull, la bailaora del dolor y el fuego (V)

En primavera de 1916 Julia Borrull regresa a la Villa y Corte, y presenta en el teatro Romea su extenso repertorio, en el que tienen cabida tanto los cuplés y pasodobles interpretados con la orquesta, como los más típicos bailes gitanos. Durante su estancia en este coliseo coincide con Luisa de Vigné o Dora la Cordobesita, entre otras artistas de variedades.

“Con gran éxito debutó anoche Julia Borrull, cañí de pura sangre y excepcional artista en este género característico de canciones y bailes.

De su extenso repertorio ejecutó primero, acompañada por la orquesta, el pasodoble ‘Mi chiquita’ y la farruca ‘Borrull’.

Después, con acompañamiento de guitarras por su padre y su hermano, bailó una danza y el tango clásico gitano, terminando con su original creación El colilla, monólogo bailable.

Por lo castizo de su estilo, por su agilidad y por su graciosa desenvoltura, Julia Borrull es la bailaora neta y tradicional, de casta y raza” (El Imparcial, 25-4-1916).

Julia Borrull (Eco artístico, 1913)

Julia Borrull (Eco artístico, 1913)

En junio de 1916 Julia actúa en el teatro de la Zarzuela de Madrid y, a continuación, inicia una gira por el sur, que la lleva a ciudades como Málaga, Córdoba o Melilla. En todas ellas es muy aclamada, tanto por el público como por la prensa, que le dedica grandes elogios con motivo de sus actuaciones en la ciudad califal:

“Gran Cine. En este pabellón se ha presentado la notable cancionista y bailarina de aires populares Julia Borrull, quien ha confirmado la fama de que venía precedida.

[…] posee una bonita y agradable voz y canta con mucho estilo y gracia números originales, algunos de ellos acompañados a la guitarra por su padre y su hermano, dos notables profesores que hacen filigranas con el clásico instrumento andaluz.

Julia Borrull además baila con mucho arte y elegancia, imprimiendo a cada danza el sello característico de su estilo.

La simpática artista es muy aplaudida todas las noches” (Diario de Córdoba, 25-6-1916).

Amago de despedida y ‘desaparición’ de los papeles

Siempre dispuesta a satisfacer al respetable, en el Kursaal de Melilla Julia estrena una danza mora en la que, según la prensa local, constituye su despedida de los escenarios, debido a un problema de salud:

“En el baile español clásico hay una baja sensible. Julia Borrull, la bailarina gitana de ojos negros de brujería, deja las tablas para siempre. Un padecimiento en los pies la obliga a abandonar su carrera artística en la que brilló hasta ahora con luz propia.

El baile gitano, genuinamente español, ha experimentado una importante pérdida” (El telegrama del Rif, 23-8-1916).

Julia Borrull, en Alegrías (J. Romero de Torres, 1917)

Julia Borrull, en Alegrías   (J. Romero de Torres, 1917)

Sin embargo, esta información no tarda en ser desmentida, pues en octubre de 1916 Julia Borrull se presenta en el teatro Alhambra de Granada, junto a un elenco en el que figuran La Macarrona (1) y Manuel Torres, ¡casi nada!

En el mes de diciembre, la bailaora regresa al Folies Bergère de Barcelona y poco después se anuncia, junto a su hermana Conchita, en el café Villa Rosa, recién abierto por su padre, que las acompaña a la guitarra.

En 1917, la bella bailaora desarrolla otra de sus facetas artísticas, la de modelo, y se convierte en protagonista del cuadro Alegrías, pintado por Julio Romero de Torres. No obstante, en ese mismo año perdemos la pista a la Borrull. Su nombre se esfuma de los papeles -al menos, de los españoles- como por arte de magia. José Luis Navarro nos aporta la única pista que puede ayudarnos al menos a intuir qué ha sido de la bailaora:

Julia Borrull […] ha desaparecido.
A raíz de la desaparición se creyó que Julia habla sido seducida o raptada por un aristócrata, por un personaje extranjero, por uno de esos moscones que revolotean siempre alrededor de las artistas de nombre y de fama, de las grandes artistas.

[…] Pero no ha ocurrido así. Julia Borrull ha desaparecido o ha sido raptada. Y el raptor, el enamorado de la gitana de los ojos verdes, ha sido ¡un cochero!” (Eco artístico, 25-7-1917). (2)

La reina de Villa Rosa

A mediados de los años veinte nos topamos de nuevo con el nombre de Julia Borrull en los papeles. La bailaora es una de las habituales del cuadro flamenco de Villa Rosa, el café fundado por su padre en 1916. Allí comparte tablao con otras grandes bailaoras, como su hermana Concha, Rafaela La Tanguerita, La Joselito, Regla Ortega o La Camisona.

Cuadro flamenco del tablao Villa Rosa

Cuadro flamenco del tablao Villa Rosa (en el centro, Regla Ortega, La Pato)

Tras el fallecimiento de su padre, en 1926, Julia y su hermana Lola se ponen al frente del local. Desde entonces, la bailaora compagina su faceta artística con la de empresaria. La dirección del cuadro flamenco corre a cargo de Miguel Borrull hijo, que también lo presenta en otras salas de la ciudad condal, como Eldorado el Circo Barcelonés. En ellas coinciden con algunas de las primeras figuras de la época, como el Niño de Marchena (3), Angelillo o José Cepero (4).

En 1929, Villa Rosa se ha convertido en una de las principales atracciones de la ciudad condal. El local, situado en el Arco del Teatro, es uno de los lugares que ningún turista que se precie puede dejar de visitar:

Villa Rosa es una concesión magnífica que Barcelona hace al extranjero. Posee todo el misterio, toda la incomodidad y la falta de limpieza precisas para que el turista típico no se sienta defraudado. El exotismo de Villa Rosa es de buena clase y no acaba de hacer mal a nadie. Es un exotismo inteligente y calculado que opera al mismo tiempo sobre el vecino de la calle de Aribau y el marinero de Liverpool. Los gitanos de Villa Rosa tienen el punto exacto de morenez, de casticismo y de mala educación para no asustar a la clientela local ni impactar excesivamente al señor de más allá de los Pirineos” (Mirador, 28-3-1929). (5)

Conchita Borrull (bailando) en el Villa Rosa

Conchita Borrull (bailando) en el Villa Rosa

Entre otros alicientes, Villa Rosa cuenta con un elenco de primera y un ambiente flamenquísimo:

“… voy conociendo poco a poco a casi todos los artistas que integran el cuadro flamenco a cuya cabeza forman la soberbia agarena Julia Borrull y su hermana Lola. Alrededor de una mesa, formando un ancho círculo, vemos a la juncal Tanguerita y a la hermosa Rosalía con Larrosa y Viruta y unos extranjeros. Un poco más hacia donde nos encontramos nosotros otro grupo formado por más extranjeros y La Pato, Amparo Ortiz y el Faíco, Hurtado y el Subiela, siempre amable y risueño. Chispea, al escanciarse, la dorada manzanilla, inundando los cuerpos de sana y contagiosa alegría, que, sin hacerlo (sic) perder a uno la noción de sus actos, le imprime cierto atrevimiento que sin tomarla no tendría…

Hablan las guitarras su armonioso lenguaje acompañadas de palmas y rítmicos taconeos, mientras en el centro del círculo se sumerge en un baño de movimientos una gitanilla joven, cuyo nombre siento no recordar” (El Diluvio, 14-5-1929).


NOTAS:
(1) La revista Eco artístico (15-10-1916) se refiere a “la cantaora de flamenco La Macarrona”, lo cual nos hace dudar si se trata de Juana Vargas o bien de su hermana María.
(2) Referencia aportada por José Luis Navarro, en el blog El Eco de la Memoria.
(3) En octubre de 1925 actúan en Eldorado “el famoso intérprete de los aires andaluces Niño de Marchena” y un “colosal cuadro andaluz”, compuesto por Julia Borrull, Conchita Borrull, Regla Ortega y Juanita Ortega, que interpretan, respectivamente, alegrías, farruca, alegrías y sevillanas (La Vanguardia, 22-10-1925).
(4) En otoño de 1926, bajo la denominación de “Gran certamen de toque, baile y cante jondo”, se celebran en el Teatro Circo Barcelonés varias funciones, dirigidas por Miguel Borrull hijo. En ellas intervienen, además del cuadro flamenco de Villa Rosa, otros grandes artistas del momento, como Angelillo, el Chato de Valencia, Guerrita o José Cepero. En algunos de estos festivales, las hermanas Borrull toman parte en una “gran zambra gitana del Sacro Monte”, junto a Isabel la Bruna, Carmen la Huelvana, Rosalía la Flamenca, Rafaela la Tanguerita, Niño Tobalo o Baldomero Faíco, entre otros artistas.
(5) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Julia Borrull, la bailaora del dolor y el fuego (IV)

En 1915 comienza una nueva etapa en la vida artística de Julia Borrull, que se traslada a Barcelona junto a su familia. El motivo de este cambio de aires es la adquisición por parte de Miguel Borrull del local de la antigua Casa Macià, con el fin de instalar allí el que se convertirá en uno de los locales flamencos de mayor solera de la ciudad condal, el café Villa Rosa.

Tablao Villa Rosa (Archivo Historico de Barcelona)

Café Villa Rosa (Archivo Historico de Barcelona)

En marzo de ese año, Julia debuta con “exitazo colosal” (La Publicidad, 4-4-1915) en el Teatro Imperio de Barcelona, acompañada a la guitarra por su padre. Allí actúa durante un mes y medio, y coincide con grandes estrellas de variedades, como Raquel Meller o Tórtola Valencia.

En mayo, la Borrull se presenta en la capital del Turia, concretamente en el teatro Eslava, donde acompaña a Conchita, la más joven de sus hermanas. Ambas son muy apreciadas por el público:

“Ayer debutaron en este teatro los famosos artistas Julia y Miguel Borrull, obteniendo un completo éxito en sus bien ejecutados trabajos.

Julia Borrull es una excelente bailarina con estilo propio, que realiza sus originales creaciones unas veces acompañada por el sexteto y otras por su padre el célebre guitarrista Miguelillo […]

[…] fueron extraordinariamente aplaudidos, viéndose obligados a repetir varios de sus admirables números” (El Pueblo, 7-5-1915).

Conchita Borrull interpreta su original repertorio de bailes, alegrías y bulerías gitanas, acompañada de su hermana la celebrada bailarina Julia y por su padre” (El Pueblo, 11-5-1915).

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

La estrella del Folies Bergère

En la primavera de 1915, de nuevo en la ciudad condal, Julia sigue cosechando éxitos en el Trianón-Alhambra y, posteriormente, en el antiguo teatro Arnau, que ahora se reinaugura con el nombre de Folies Bergère. La bailaora se convierte en una habitual de este music hall, donde también actúa su hermana Isabel, que forma pareja con Rafaela Valverde, la Tanguerita. De hecho, según la crítica, es una de las pocas artistas que valen la pena en este local, cuyos responsables no terminan de dar con la fórmula del éxito:

Julia Borrull, la notable bailarina que como pocas baila las clásicas danzas españolas, hermanando el ritmo de su cuerpo cimbreante con el son matizado de los palillos. A los acordes de la guitarra tocada por Miguel Borrull, baila con inimitable gracia unas ‘soleares’ clásicas y unos ‘tangos’ de pura cepa española, que valen a la eminente artista cariñosas salvas de aplausos” (La Publicidad, 6-6-1915).

Julia Borrull y su padre y hermano, que le acompañan a la guitarra sus gitanísimos bailes, que no hay quien sepa ni pueda imitarlos -¡Que nadie mueva esto!-, y que es lo único, ¡entiéndase bien!, lo único que merece verse en tan cacareado Folies Bergère” (Eco artístico, 25-10-1915).

El Folies Bergère de Barcelona

El Folies Bergère de Barcelona

En noviembre de 1915, tras varios meses actuando en el mencionado music hall, la Borrull es agasajada con un beneficio, que suma un nuevo triunfo a la ya brillante trayectoria de la artista. La acompañan en ese día tan especial su padre, su hermano y su hermana Conchita.

“Es Julia Borrull, entre las bailarinas jóvenes que de unos años a esta parte han actuado en los teatros barceloneses, una de las que con más justicia ha sido aplaudida por el público. Tiene todas las condiciones que requiere el arte de la danza: juventud, agilidad y sentimiento. Su beneficio, que se celebra hoy, va a ser un éxito auténtico” (La Veu de Catalunya, 6-11-1915). (1)

“Al presentarse la beneficiada en el palco escénico fue objeto de una prolongada y calurosa ovación. Julia Borrull bailó como ella sólo sabe hacerlo, lo mejor de su repertorio, siendo coronado su trabajo con una interminable salva de aplausos. El teatro se vio concurridísimo de un selecto público. Celebramos el éxito obtenido por la simpática Julia Borrull” (La Publicidad, 7-11-1915).

Hasta finales de año, la genial artista sigue “enloqueciendo al público con sus inimitables farrucas, garrotines y alegrías”, y “el público del Folies, que la quiere por lo que vale, le dedica diariamente justas ovaciones” (La Publicidad, 12-12-1915). No obstante, Julia compagina su trabajo en el citado music hall con su actuación en otros salones barceloneses, como el Doré, el Excelsior, el Edén Concert o el teatro Español, así como en algún que otro festival benéfico.

Juventud, talento y maestría

A pesar de su juventud, Julia Borrull es ya “una artista consumada y sus bailes gitanos no tienen ahora rival en España” (La Publicidad, 2-1-1916). La crítica elogia el buen gusto y la maestría con que interpreta tanto el baile flamenco más tradicional como las composiciones de autores clásicos:

Julia Borrull (Diario de Córdoba, 26-6-1916)

Julia Borrull (Diario de Córdoba, 26-6-1916)

“Pocas, contadísimas, son las bailarinas españolas que al agitar entre sus dedos los crótalos no atenten constantemente contra el ritmo musical y que al bailar no ofendan al buen gusto. […]

Entre esas contadísimas excepciones figura Julia Borrull, incomparable en los bailes gitanos. Un garrotín bailado por Julia Borrull es una ofrenda al buen gusto y una reconciliación con el arte […]. Cuando Julia Borrull cimbrea su cuerpo y entorna sus ojos negros, profundos, y repiquetea con los pies sobre el tablado […] y eleva los brazos y chocan sus dedos como crótalos sonoros, se olvida el martirio pasado y complace la permanencia en el Edén Concert para festejar con aplausos calurosos a una bailarina española que ofrece el presente exquisito de bailar composiciones de Isaac Albéniz” (La Publicidad, 23-1-1916).

Julia Borrull se perfila, pues, como una artista completa, polifacética. Además de ser una gran bailaora, también se atreve con el cante, y no lo hace nada mal, a juzgar por las palabras que le dedica A. Escamilla Rodríguez, autor de algunas de las composiciones a las que Julia presta su voz:

“Poco importa que la voz de Julia no vibre metódica, académicamente y en una tesitura de soprano o mezzosoprano. Vibra a impulsos de la víscera vital que llevamos en el lado izquierdo del pecho, y con eso basta y sobra para que la Borrull sea una artista en el sentido más amplio de la palabra, porque la belleza y la bondad son la esencia del arte. Pero a estas cualidades une un recurso de valor inapreciable como medio de expresión: el baile. Julita bailando atrae, subyuga, encanta, siempre graciosa y señorial, jamás torpe ni lasciva.

[…] En ‘La niña de la Goleta’ se la cree nacida en el barrio cañí; en ‘Como quiero con fatigas…’ nadie dirá que no vino al mundo en San Bernardo o La Macarena; cantando ‘Rayos de sol’ parece criada en la Merced, de Córdoba, y en ‘La canción del camino’ no estarían mejor las melancólicas gitanillas del Sacromonte o el Albaicín” (A. Escamilla Rodríguez, Diario de Córdoba, 3-5-1915).


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Julia Borrull, la bailaora del dolor y el fuego (II)

En abril de 1912, tras haber saboreado las mieles del triunfo en el Salón Vizcaya de Bilbao, Las Egipcias ponen rumbo a París en compañía de toda la familia. Su padre, Miguel Borrull, ha firmado un jugoso contrato con el guitarrista Amalio Cuenca para actuar en ‘La Feria‘, un restaurante flamenco que éste va a inaugurar en el corazón de Montmartre y del que también es socio el pintor Ignacio Zuloaga, que se ha encargado de la decoración.

Interior del restaurante 'La Feria', de París (Eco artístico, 25-12-1912)

Interior del restaurante ‘La Feria’, de París (Eco artístico, 25-12-1912)

Según informa José Juan Cadenas, corresponsal de ABC, poco después de la apertura, ‘La Feria’ “es un restaurant nuit, donde habrá cantos y bailes español […] En el salón figura un patio andaluz, el escenario es una capilla de la Mezquita…”. La inauguración es todo un éxito, a pesar de que el espectáculo parece estar concebido para guiris y “el programa de baile es un poco monótono, porque bailaoras y bailaores han dado en la flor de imitarse los unos a los otros y no salen de los inevitables garrotines y farrucas…” (ABC, 3-6-1912).

En el cuadro artístico figuran la incombustible Juana la Macarrona, “que, por lo visto, está ya declarada monumento nacional” (ABC, 3-6-1912); el bailaor Faíco y su esposa, Lola la Flamenca; La Patita; y la familia Borrull al completo, con el mono incluido.

“En la Feria de la calle Fontaine, Juliana (sic) e Isabel Borrull bailan con el acompañamiento del famoso guitarrista Miguel Borrull. Después está ‘la Macarrona’, que sorprende, y ‘Faíco’ con ‘Lola’, que fascinan en sus bailes de Andalucía… y este espectáculo único, cuyo empresario es Cuenca, está dirigido por Maurice, el gran director de las cenas de la Feria” (L’Echo de Paris, 7-6-1912). (1)

La conquista de París

La estancia en la capital del Sena resulta bastante fructífera para la familia Borrull, que consigue amasar una pequeña fortuna, compaginando sus actuaciones en ‘La Feria‘ con otro tipo de actividades, como la impartición de clases de guitarra.

En el local de Amalio Cuenca todas las hermanas tienen su momento de gloria: Isabel y Julia con sus bailes, Lola haciendo vibrar las cuerdas de su sonanta, y hasta la más pequeña, Conchita, con apenas diez años de edad, que empieza a despuntar en el arte de Terpsícore.

Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Sin embargo, entre todas ellas, Julia es sin duda la más polifacética, pues, además de bailar, posa como modelo para un pintor e imparte lecciones de guitarra:

“Otro número español que ha gustado mucho aquí son los Hermanos Borrull, que están cosechando aplausos… y oro. ¡Qué manera de hacer luises! Verdad es que la familia no tiene desperdicio: gana el simpático Miguel Borrull, como ‘tocaor’ y como profesor de guitarra; ganan dos hermanas, como bailarinas; gana la tercera como ‘tocaora’; gana la pequeñita, que apenas ha nacido, cantando y bailando… amén de que Julia cobra 20 francos la hora en casa de un pintor famoso (que ha encontrado, según dice, el tipo ideal de la gitana en Julita Borrull) y otros 20 francos por cada lección de guitarra.

Total: según mis cálculos, ¡unos 300 francos diarios! ¡¡Que ya es franqueza!! Verdad es que quizá necesiten todo eso, porque el amigo Borrull no se ha traído más que su mujer, las cuatro hijas, el hijo, la criada, un mono, un botijo y una cazuela grande para hacer arroz…” (Eco artístico, 5-8-1912).

Julia reina en ‘La Feria’

De hecho, desde el día de su debut, la prensa destaca las excepcionales cualidades de Julia Borrull y le augura un brillante futuro:

“- ¡Ole tu cuerpo!!

Así gritábamos anoche en el restaurant flamenco titulado La Feria, que acaba de inaugurarse bajo la dirección de Amalio Cuenca.

El guitarrista Amalio Cuenca

El guitarrista Amalio Cuenca

Los franceses, entusiasmados también, decían: ‘Ollé! Ollé!’ Y llenaban de flores a Julia, la hija de Borrull, que se presentó precisamente vestida de gitana, y cuya belleza morena se destacaba en el tablado como si el fondo de aquel cuadro hubiérase pintado para que ella luciera las líneas puras de su cuerpo flexible, sus pies diminutos, sus ojos curiosos y su boca fresca y apetitosa… ¿Qué me decís? ¿Que ahí no habíais reparado gran cosa en esta criatura? Pues fijaos bien en lo que desde ahora os anuncio… Julia Borrull triunfará en París… […]

Julia Borrull se ha presentado modesta y sencilla, y a juzgar por el efecto que anoche produjo en el público congregado en La Feria, su triunfo es indudable” (ABC, 3-6-1912).

Durante su estancia en la capital gala, Julia Borrull no sólo exhibe su arte en el local de Amalio Cuenca, sino que también se la puede ver en otras salas, como el Moulin Rouge o el restaurante Ciro’s:

“En el Teatro del Moulin-Rouge:

Esta noche, debutará en Tais-toi! tu m’affoles! en el acto de Pompeya la señorita Julia Borrull, que quien la dirección de La Feria ha prestado amablemente al Moulin-Rouge y cuyos bailes particularmente raros aportarán un nuevo atractivo a esta revista triunfal” (La Presse, 3-10-1912). (2)

“Teatro Moulin-Rouge.- Gran éxito para la señorita Julia Borrull, en la legendaria revista Tais-toi! Tu m’affoles!!!…” (Le Matin, 3-10-1912).

Julia Borrull (ABC, 14-6-1913)

Julia Borrull (ABC, 14-6-1913)

Ciro’s.- Las Hermanas Borrull, con motivo del cierre por reforma del espectáculo español ‘La Feria’, han bailado durante los días empleados en las importantísimas transformaciones que ha sufrido tan reputado establecimiento, en este distinguido y aristocrático restaurant.

Sus clásicos cantes, toques y bailes han causado la admiración de tan selecta clientela, y el triunfo obtenido es uno más a sumar a los muchos conseguidos en París por tan bellas y simpáticas artistas” (Eco artístico, 25-11-1912).

En España, la revista Eco artístico da cuenta de los éxitos obtenidos por las hermanas Borrull en la ciudad de la luz, e informa sobre sus próximos compromisos artísticos, que las llevarán a recorrer media Europa:

“En París fueron prorrogadas por dos meses, después de una brillante actuación de tres meses en el mismo Teatro, y entre otros contratos pendientes, figuran los de Amberes, Hamburgo, Berlín, Viena e Italia.

Pero ¿no está hecha la apología de las Hermanas Borrull con decir que hasta mayo de 1913 no están libres de compromiso en el presente momento?” (Eco artístico, 25-8-1912).

La fuga de Julia

Sin embargo, desconocemos si esta planificación pudo llegar a cumplirse. De hecho, dudamos que así fuera, pues en marzo de 1913 Julia Borrull abandona a su familia para fugarse con un francés:

“El famoso tocador de guitarra Miguel Borrull fue a inaugurar La Feria hace un año con sus hijas, las célebres bailaoras… Julia, sobre todo, llamó la atención con su tipo de gitana, su color bronceado, sus ojos brillantes y su boca de claveles… […]

Hoy, al terminar la juerga en el tablado, Miguel Borrull dejó la tiorba en un rincón y se acercó a nuestra mesa. […]

Miguel  Borrull Castelló

Miguel Borrull Castelló (3)

Miguel Borrull estaba triste, pálido […]

– ¡Que me han dao una corná…!

[…] Julia, su hija, aquel hermoso clavel de diez y ocho abriles, la reina de La Feria, ¡habíase escapado!

La catástrofe había ocurrido la noche anterior… La muchacha salió con no sé qué pretexto y dejó una carta escrita…

Me voy… No volveréis a verme más… No hagáis por buscarme, pues antes que dejarme coger, me mataré…’ El padre dio parte a la policía, corrió París como un loco… ¡En vano! No se ha podido dar con la pista de la fugitiva

– ¡Qué quiere usted…! -decía Borrull-. Nunca pude suponer esto… Y, sobre todo, nunca creí que mi hija… ¡se enamorase de un francés!” (ABC, 19-3-1913).


NOTAS:
(1) El nombre de la revista Tais-toi! Tu m’affoles! podría traducirse como “¡Cállate! ¡Me turbas!”
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(3) Fotografía tomada del blog Flamenco de papel.


Julia Borrull, la bailaora del dolor y el fuego (I)

Si existe una dinastía flamenca estrechamente vinculada a la ciudad de Barcelona, ésa es sin duda la de los Borrull, una gran familia de artistas que tiene a la cabeza al mítico guitarrista Miguel Borrull Castelló (Castellón de la Plana, 1864 – Barcelona, 1926), fundador del no menos legendario café Villa Rosa.

Las Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Las Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Del matrimonio formado por el tocador y la bailaora gaditana Lola Giménez nacieron cinco hijos –Isabel, Julia, Lola, Miguel y Concha– y, como no podía ser de otra manera, todos ellos cultivaron, en mayor o menor medida, el arte flamenco en alguna de sus manifestaciones.

Dos egipcias y un mono

Julia Borrull nace en Valencia en torno a 1895, si bien se cría en Sevilla y, con su familia, se traslada posteriormente a Madrid (1). En 1910 comienza a anunciarse junto a su hermana Isabel en distintos salones de variedades de la Villa y Corte, como el Royal Kursaal, el teatro Madrileño o el Lara. Se hacen llamar Hermanas Borrull o “Las Egipcias”, y obtienen grandes éxitos con sus originales números de baile y sus cuplés, especialmente con el denominado “baile húngaro”, en el que interviene un mono (2). Las gacetillas de la época se hacen eco de sus triunfos:

“ROYAL KURSAAL. […] La última novedad que se ha registrado la constituyó el debut de las bellas hermanas Borrull, bailarinas y coupletistas de mérito innegable y a las que el público dispensó una excelente acogida” (Eco artístico, 5-10-1910).

“Royal Kursaal. […] las magníficas bailarinas hermanas Borrull, con su número del mono, que proporciona muy buenas entradas” (La Correspondencia de España, 6-10-1910).

“Royal Kursaal.- El cuadro genuinamente gitano que presentan las hermanas Egipcias y Borrull es cada noche más aplaudido” (La Correspondencia de España, 8-10-1910).

“[Teatro Lara] Las notables bailarinas hermanas Borrull han alcanzado gran éxito con sus bailes andaluces, siendo aplaudidísimas todas las noches” (La Unión Ilustrada, 4-12-1910).

Anuncio de las Hermanas Borrull (Eco artístico, 15-11-1911)

Anuncio de las Hermanas Borrull (Eco artístico, 15-11-1911)

Además de actuar en Madrid, Julia e Isabel también se presentan en otras ciudades, como Guadalajara o Cartagena. En abril de 1911, las dos hermanas debutan en el teatro Arnau de Barcelona, donde forman parte de un amplio programa de variedades. Allí permanecen durante más de un mes y no tardan en conquistar al público catalán:

“ARNAU.- Con un lleno completo ha dado comienzo la temporada primaveral. […] Las hermanas Borrull han repetido sus bailes a instancias de los ‘morenos’” (La Publicidad, 16-4-1911).

Mirando a la Alhambra

En el mes de junio Las Egipcias vuelven a triunfar en Madrid con el espectáculo Mirando a la Alhambra, que se estrena en el teatro Príncipe Alfonso. Se trata de un “cuadro gitano”, con música de Padilla, en el que intervienen algunas de las artistas más destacadas del momento, como las polifacéticas Amalia Molina y Encarnación López, La Argentinita, o la sin par guitarrista Adela Cubas. El éxito no se hace esperar. En el mes de julio la obra pasa al teatro Parisiana, y allí sigue cosechando aplausos durante varias semanas.

“PRÍNCIPE ALFONSO.- Con un éxito verdaderamente extraordinario se ha estrenado en este teatro el apropósito gitano ‘Mirando a la Alhambra’. […]

Amalia Molina y la Argentinita, acompañadas a la guitarra por Adela Cubas, alcanzaron un triunfo personal y merecido, así como Carlota Paisano en el tango ‘del botijo’, y las hermanas Borrull en la danza húngara, que hubieron de repetir entre ruidosos aplausos.

El preludio, la farruca y la zambra final causaron vivo entusiasmo, y toda la obra, en suma, de trazos firmes y sobrios, constituye un gran acierto” (El Imparcial, 19-6-1911).

“Todos los números, entre los que hay intercalados algunos bailes populares, se repitieron, logrando la obra una acertadísima interpretación por parte de Amalia Molina, Carlota Paisano, la Argentinita y las hermanas Borrull, que se cantaron y se bailaron con peculiar estilo” (ABC, 6-8-1911).

Elenco de Mirando a la Alhambra (Blanco y Negro, 25-6-1911)

Elenco de Mirando a la Alhambra (Blanco y Negro, 25-6-1911)

Nueva gira de Las Egipcias

 En otoño de 1911, Julia e Isabel vuelven a salir de gira por provincias, para actuar en ciudades como Zaragoza o Burgos. En la capital aragonesa las acompaña su hermana Lola, que sigue los pasos de su padre:

“Las creadoras del baile gitano, señoritas hermanas Borrull, actúan por segunda vez en Zaragoza, donde son tan aplaudidas como la primera vez.

No menos agasajada se ve la notable concertista de guitarra Lola Borrull, que es una maestra consumada” (Eco artístico, 15-11-1911).

En Burgos, Isabel y Julia se presentan con un repertorio renovado, en el que sigue destacando el famoso número del mono:

“Esta criaturita [el mono] pertenece a las aplaudidas hermanas Borrull, que realizan con ella una parodia húngara muy original y divertida, ante la que los espectadores no cesan de reír.

¡Qué mono!

¡Qué monas!

Es una monada de número” (La Voz de Castilla, 19-11-1911).

“Salón Parisiana.- Las atrayentes y sugestivas Hermanas Borrull, ‘Egipcias’, creadoras del baile húngaro, se encuentran actuando con enorme éxito en este elegante Salón.

Han añadido a su extenso y original repertorio un nuevo número de baile con guitarra, que es verdaderamente notable” (Eco artístico, 25-11-1911).

Las Hermanas Borrull

Las Hermanas Borrull

En enero de 1912, Isabel y Julia Borrull se anuncian en el Salón Madrid de la capital. Comparten cartel con la cantante Candelaria Medina, entre otros artistas de variedades. Su hermana Lola vuelve a acompañarlas en algunas de sus actuaciones en este local:

“Salón Madrid.- […] el apropósito Una juerga en Sevilla merece la entusiasta acogida del público, que todas las noches aplaude a la hermosa Candelaria Medina, especialísima en el canto flamenco; a la excelente concertista de guitarra Lolita Borrull (3); a sus encantadoras hermanas Julia e Isabel (4), geniales bailarinas; Consuelito Ruiz, Carmelita, Gómez, Tizinia y el gracioso Luis Esteso.

También toma parte en el apropósito la notabilísima cantante La Sevillita” (La Correspondencia de España, 29-1-1912).


NOTAS:
(1) En los años diez, en sus anuncios aparece como dirección permanente el número 4 de la madrileña calle del Gato.
(2) Así reza en los anuncios insertados por las Hermanas Borrull en medios como Eco artístico:

“Hermanas Borrull ‘Egipcias’. Pareja de bailes. Creadoras del baile húngaro, típicamente presentado con un mono. […] Sin rivales en el baile gitano. Lujosa presentación. Gran repertorio” (15-9-1911).

(3) Lola Borrull contrae matrimonio con Alberto Flandorfer y Garagarza en enero de 1914. De esta unión nacerá la gran maestra Trini Borrull. A partir de ese momento la guitarrista prácticamente se retira de los escenarios. Tras la muerte de su padre, en 1926, Lola asume, junto a su hermana Julia, la dirección del café Villa Rosa de Barcelona, fundado por Miguel Borrull. En febrero de 1931 fallece Lola, tras una larga enfermedad. El diario El Diluvio elogia la labor realizada por la artista al frente del negocio familiar:

Lola Borrull […] ha muerto joven. A la muerte de su padre, aquel mago de la guitarra que se llamó don Miguel Borrull, Lola se puso al frente de la popular Villa-Rosa, que no ha perdido entre sus numerosos clientes ni fama mi prestigio debido a las simpatías de que gozaba la infortunada muerta.

Su bondad de carácter y su nobleza hicieron que fuera respetada y querida por todos y ahora, con motivo de su fallecimiento, se ha puesto de manifiesto el hondo afecto que por ella sentían cuantos la trataron en vida” (El Diluvio, 17-2-1931).

(4) Una vez disuelta la pareja que formaba con su hermana Julia, Isabel Borrull no se prodiga demasiado en los ambientes artísticos. No obstante, hallamos algunas referencias que la sitúan en distintos escenarios, casi siempre junto a algún miembro de su familia. Así, en enero de 1912 actúa en el Salón Madrid de la capital de España, y en junio de 1915 hace lo propio en el Folies Bergère de Barcelona.

Ya en solitario, en diciembre de 1916 la encontramos en el teatro Circo Barcelonés y, unos meses más tarde, en la Sociedad La Suerte Loca, también en la ciudad condal. En el verano de 1917 actúa en varios teatros valencianos.

Ya en 1935, retomamos su pista en Barcelona, en el beneficio del bailaor Antonio Viruta que tiene lugar en el mes de abril en el Circo Barcelonés; y, unas semanas más tarde, en Badalona, formando pareja de baile con El Tobedo y acompañada a la guitarra por El Realito.