Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Amalia Molina, el arte y la gracia de Sevilla que conquistan al mundo (II)

Aunque llega contratada por seis meses, Amalia Molina permanece más de un año en el Salón de Actualidades. La simpática sevillana, que “posee inimitable gracia cantando y bailando tangos” (El Liberal, 23-5-1904), no necesita más que una noche para conquistar al público, que le regala “una ovación tan ruidosa como merecida” (El Globo, 21-5-1904). Pocos días después, la prensa vaticina el nacimiento de una estrella:

“El género ínfimo cuenta con una artista más y de las llamadas a ser en breve la predilecta del público. […]

La señorita Molina es sin duda alguna de las mejores bailarinas de España” (El Liberal, 23-5-1904).

Amalia Molina

Amalia Molina

Un repertorio original y en constante renovación

Letras como la del conocido tango de los lunares, escrito por los hermanos Álvarez Quintero -aquél que dice “tengo dos lunares, uno juntito a la boca y el otro donde tú sabes”-, alcanzan una gran popularidad en la voz de Amalia Molina, que ha de repetirlo infinidad de veces para complacer a un público que no se cansa de escucharla.

La artista, siempre original, renueva constantemente su repertorio, con el estreno de distintos números y canciones que son compuestas expresamente para ella por renombrados autores, a los que Amalia exige exclusividad, de modo que dichas creaciones no pueden ser interpretadas por otras artistas.

En el mes de junio de 1904, con gran éxito, se representa por primera vez en el Salón de Actualidades el apropósito de costumbres andaluzas Al volver de la corría, en el que toman parte la cantaora Paca Aguilera, la guitarrista Adela Cubas, las hermanas Esmeraldas y Amalia Molina, que baila “primorosamente” por tangos.

La guitarrista Adela Cubas

La guitarrista Adela Cubas

En semanas sucesivas, la artista sevillana canta “por primera vez los tangos gaditanos” (El Globo, 26-7-1904), y estrena varios números, como los tangos del Caracolillo y El cocotero o las canciones Achares y El niño de las escobas. Las gacetillas informan puntualmente sobre cada nuevo éxito de Amalia:

Amalia Molina, la extraordinaria y sugestiva artista sevillana, estrenó anoche la canción titulada Achares, que dijo con tanto sentimiento y arte que el público la interrumpió varias veces, haciéndole una ruidosa y merecida ovación.

También cantó el tango del Caracolillo, y el zapateado de Caramelo, siendo asimismo muy aplaudida.

La señorita Molina es hoy, sin duda alguna, la mejor artista del género ínfimo” (La Correspondencia de España, 16-7-1904).

Una estrella modesta

En agosto de 1904, cuando aún no lleva tres meses en Madrid, la prensa llama la atención sobre las buenas dotes artísticas e interpretativas de Amalia Molina que, junto con su modestia, permiten vaticinar un futuro bastante halagüeño para la joven:

“En el saloncito de ‘Actualidades’ no todo se reduce a ver mujeres bonitas y oír ‘couplets’ que exceden de los límites de lo picaresco.

A veces destácase una de ellas, tanto por su graciosa modestia como por sus particulares condiciones de artista.

Y en este caso se halla Amalia Molina […]; en cuanto a la artista podemos decir, sin apasionamiento, que tiene cualidades de tal y que su vocecita, melancólica a veces, a ratos enérgica y entrecortada, sabe matizar admirablemente las situaciones marcadas en los ‘couplets’. […] en todos los números, en fin, se muestra desenvuelta e intencionada; en todos ellos ostenta, sin alarde, sus privilegiadas dotes artísticas. No es justo regatearle este título, hay que decírselo en la seguridad de que, como vale, no ha de envanecerse.

Y con modestia y con aptitudes llegará a donde han llegado otras. Y un poquito más allá si se empeña” (Nuevo Mundo, 11-8-1904).

Amalia Molina

Amalia Molina

Cada noche, la aparición de Amalia Molina en el escenario del Salón de Actualidades desencadena la euforia del público, que se entrega a la artista en el mismo grado en que ella derrocha su arte sobre la sobre las tablas. La siguiente descripción permite hacerse una idea del ambiente que se vive en la sala:

Linda de figurilla, poseyendo voz suficiente, asombrosa desenvoltura escénica y aptitudes coreográficas de primer orden para bailadora, aparece todas las noches Amalia Molina, arrancando por el gracioso trabajo explosiones de entusiasmo y tronadas de aplausos.

Acompañada de acción armónica y cadenciosa, del sonoro chasquido de los pitos y de malicias picarescas y picaronazas, dice, canta y baila su repertorio, sin que el público se canse pidiendo más ni ella se fatigue accediendo a las peticiones del público, que premia la cortesía con aclamaciones y palmadas.

– ¡San Pedro!… ¡San Pedro!… – gritan desde el momento en que sale a escena Amalia Molina, y anoche pude explicarme el interés de la invocación escuchando canciones que no sé si, clericalmente consideradas, podrían ostentar algún tenue matiz muy grato al endiablado Pedro Botero.

Sin preocuparse mucho por ello, el público ríe hasta el punto de llorar de risa, y sale contento después de haber contemplado en la Molina un rayo del vivificador sol andaluz” (Heraldo de Madrid, 6-9-1904). (1)

Un largo reinado en ‘Actualidades’

Durante su estancia en el Salón de Actualidades, Amalia Molina comparte cartel con diferentes artistas flamencas y del género de variedades, como La Fornarina, la Niña de los tangos, Pepita Sevilla, Adela Cubas -que, en ocasiones, la acompaña a la guitarra– o la mismísima Macarrona. La polifacética sevillana, que se atreve con todo –cante, baile, cuplés, recitación…-, no para de recibir aplausos:

“La sugestiva Amalia Molina sigue entusiasmando al público con el canto flamenco, acompañada a la guitarra por la profesora Adela Cubas” (El País, 12-12-1904).

Amalia Molina con traje de luces

Amalia Molina con traje de luces

“Con éxito extraordinario se ha estrenado en este teatrito el cuadro de costumbres madrileñas titulado El santo de la maestra, obteniendo en su ejecución grandes y merecidos aplausos las señoritas Amalia Molina, que dijo un parlamento de un modo admirable; Pepita Sevilla, en un tango flamenco, y la notable Adela Cubas, que acompañó a la guitarra” (Heraldo de Madrid, 18-12-1904).

En febrero de 1905, la artista sevillana es agasajada con un beneficio, en el que recibe grandes muestras de cariño de sus admiradores. El bailable cantado La Chiclanera (de Segura), las canciones Mi gitanillo (de Cánovas y Badía) y La pena-pena, o un pasacalles compuesto para ella por Martín Rodríguez son algunos de los números estrenados por Amalia Molina durante ese año, todos con gran éxito.

En el mes de mayo, cuando se cumplen doce meses de su debut en Actualidades, el público vuelve a cubrir el escenario de flores para quien ya es considerada “la más perfecta de las artistas del género ínfimo” (Heraldo de Madrid, 29-3-1905). Unas semanas más tarde, ataviada con un traje de luces y un capote de paseo, Amalia se despide del público madrileño.

En tierras catalanas

El 8 de junio de 1905 se inaugura la temporada de verano en el Teatro Granvía de Barcelona. Entre las artistas contratadas destacan algunas de las mejores cupletistas del momento, como La Fornarina, Candelaria Medina o Amalia Molina, “con su sicalíptico repertorio” (La Vanguardia, 12-7-1905), que incluye números como San Juan de Luz, El morrongo modernista o Los lunares celestiales.

Los éxitos no se hacen esperar. Como ya hiciera en Madrid, la joven sevillana conquista al público con su arte y también con otro tipo de encantos: “A cada vuelta de su falda… tres guapos con bigote caen al suelo… A cada copla nueva… se producen desgracias en el teatro” (La Tomasa, 13-7-1905). (2)

La cupletista Candelaria Medina

La cupletista Candelaria Medina


NOTAS:

(1) Los gritos del público invocando a San Pedro hacen referencia a otra de las letras popularizadas por Amalia Molina, un tango creado por el maestro Badía inspirándose en la famosa letra de los lunares escrita por los Álvarez Quintero. Dice así:

“Si porque canto y bailo flamenco
dice la gente que me condeno,
será muy fácil que cuando muera
no vaya al cielo.
Llamaré a San Pedro,
le enseñaré los lunares…;
¡me coge y me mete adentro!”

(2) La traducción es nuestra.


Amalia Molina, el arte y la gracia de Sevilla que conquistan al mundo (I)

Amalia Molina

Amalia Molina

“Ni pintarla, ni esculpirla,
ni en versos enaltecerla;
a esta mujer hay que oírla
y hay que verla.

¿A qué llamarle clavel,
ni nardo, ni Malvaloca?
¿A qué decir que tu boca
tiene sal y tiene miel?

¿A qué transformarla en perla
ni en brillante convertirla?
Es inútil, hay que verla
y hay que oírla.

De su donaire y salero
hay tanto que ponderar
que no se llega a empezar
ni aún agotando el tintero.

Nadie podrá describirla
ni en lo justo enaltecerla.
¿Nadie en el mundo? Hay que oírla,
y hay que verla.

Así siempre hemos pedido
que mientras Amalia exista,
Dios nos conserve el oído
y la vista

La inspiradora de estos versos, brotados de la pluma de los Álvarez Quintero, no es otra que Amalia Molina, una singularísima artista hoy tristemente olvidada, a pesar de haberse situado a la altura de estrellas tan legendarias como Pastora Imperio.

Oriunda del barrio de la Feria, una de las zonas de Sevilla que más figuras han aportado al mundo del flamenco, Amalia creció en un ambiente totalmente propicio para el arte. Vio la luz por vez primera en 1885 en el Corral del Cristo, una típica casa de vecinos en la que cada domingo se celebraban animados bailes (1).

Amalia Molina

Amalia Molina

En una entrevista concedida en 1917 a la revista Nuevo Mundo y firmada por El Caballero Audaz, Amalia ofrece algunos datos más sobre su familia y el origen de su afición por el cante y el baile:

“Mi madre era cigarrera y mi padre lampistero. Na ma que mi madre era mu populá en el barrio porque toas las fiestas corraleras cantaba y bailaba… De ella aprendí los primeros aires flamencos.

[Yo tenía] una afisión loca. Como que no había una juerga en la Macarena en donde yo no me hallase bailando ma que un peón. […]

Yo me quedé huérfana mu pequeñita y sin recursos ningunos… Me quedé con mi chacha Matilde, que es con quien vivo en la actualidad” (23-3-1917).

El arte de la supervivencia

Aunque la afición le rondaba por el cuerpo casi desde la cuna, debido al prematuro fallecimiento de sus padres, el baile pronto se convirtió para Amalia Molina en su medio de vida. Con siete u ocho años de edad, la niña se puso en manos de los mejores maestros de la época, como José Castillo, Ángel Pericet o José Otero, que supieron potenciar sus excelentes cualidades.

“[E]n vista de lo apañá que yo era pa too lo flamenco, me fui a la Academia de Joselito Castillo, el bailarín famoso, y a él me encomendé y él me enseñó a bailá. Después se encargó de mi enseñansa Pericé. […]

Allí, en Sevilla, dan unos bailes los Sábados de Gloria que las gentes los llama ‘bailes de ingleses…’ Estos bailes los da el maestro Otero en la calle Trajano. Este maestro Otero era un amigo de casa, y pa favoreserme me sacó en un baile de ingleses. Por lo que se ve, gusté mucho, y al poquito tiempo me contrataron en el Salón de Novedades de Sevilla, que es… ¡canela pura!… el más clásico de España” (Nuevo Mundo, 23-3-1917).

Antiguo Salón de Novedades de Sevilla

Antiguo Salón de Novedades de Sevilla

Tras el gran éxito obtenido en los bailes de ingleses, cuya denominacón obedece al gran número de extranjeros que acudían a los mismos, la joven Amalia entra a actuar en distintas salas de espectáculos de su ciudad, como el Teatro Novedades, donde es contratada por cuatro pesetas diarias, y comienza a darse a conocer en otras ciudades.

La aventura madrileña

Como sucede en nuestros días, a principios del siglo pasado en Madrid se concentraba lo más selecto del mundo del espectáculo y triunfar en la capital de España constituía la consagración definitiva de cualquier artista.

Animada por la gran aceptación del público sevillano, así como por la perspectiva de incrementar considerablemente sus exiguos ingresos, Amalia Molina no pudo resistir la tentación de “hacer los Madriles”. Junto a su chacha Matilde, provista sólo de unas cuantas pesetas y un papel con la dirección del Salón de Actualidades, la joven puso rumbo hacia la Villa y Corte.

Amalia Molina en 1905 (foto de Antonio Cánovas)

Amalia Molina en 1905 (foto de Antonio Cánovas)

A lo largo de su vida, la artista concede numerosas entrevistas, en las que ofrece distintos pormenores sobre su aventura madrileña:

“… llegó una cupletista de los madriles que ganaba veinte pesetas de sueldo po hasé cuatro pamemas, y entonces po me dije: Po si por hasé eso en Madrí se gana veinte pesetas, yo me voy a Madrí. Y dicho y hecho. Al elegesito Reyes, que era el maestro de piano, le encargué que me instrumentase los tientos de El género ínfimo y unas soleares, y con lo poquillo que yo sabía bailá cogí el petate y pa Madrí!… […]

Venía casi desnuda. Por too lujo traía una falda rosa mu probesita, pero mu grasiosa. [Con] muchos volantes mu airosos… Ademá traía un mantón blanco de Manila que a seis reales diarios había mercao en Sevilla” (Nuevo Mundo, 23-3-1917)

“Me recogí las trenzas, que las llevaba colgando, y me vine a Madrid, con siete pesetas y un papel con las señas del Salón de Actualidades apuntadas en él. Yo no sabía las calles. Me voy a la Puerta del Sol y le digo a un cochero: Al Salón de Actualidades. No hace más que estirar las patas el penco, y ya estábamos. Y una peseta se me iba. ¡Mardita sea er ladrón! Pregunto por el empresario y le digo: Míe usté, yo sé hasé eto, y le canto y le bailo too lo que sé. Me contrató por seis meses, con dos duros diarios. Vamos, que no me cabía el alma en el cuerpo” (El Día, 22-8-1917).

“[…] me anunciaron con unas letras mu grandes. Y me salí al escenario con mis cosas flamencas, y en lugá de caerle malamente al público le caí mu bien. Y es que en España gusta mucho el cante grande” (Nuevo Mundo, 23-3-1917).

Según su propio testimonio, Amalia Molina llega a la capital el día de San Isidro de 1904. Sólo cuatro días más tarde, se anuncia su debut en Actualidades:

“En el Salón de Actualidades se verificará esta noche, día de moda, el debut de la simpática bailarina sevillana Amalia Molina, que viene a Madrid para confirmar la reputación que tiene adquirida en los distintos teatros de España” (La Época, 19-5-1904).

Consuelo Bello Cano, la Fornarina

Consuelo Bello Cano, la Fornarina

A pesar de coincidir en el citado local con algunas de las estrellas más rutilantes del firmamento de variedades -como Pastora Imperio, Fornarina, Adela Lulú o Candelaria Medina-, la recién llegada no tarda en ganarse el favor del público y de la prensa, que cree ver en ella la reencarnación de las grandes boleras de antaño:

“En este popular salón ha debutado la simpática y graciosa bailarina del género español, Amalia Molina, la cual ha venido a demostrar que aún existen artistas de este género que honran la memoria de La Nena, Petra Cámara, Fuensanta Moreno y otras estrellas que brillaron en el arte coreográfico. Hora era ya que saliera una que, sin desplantes y con la naturalidad que se debe a todo lo que sea arte, hiciera sentir al público el placer con que siempre se ha visto el verdadero baile español” (El Día, 21-5-1904).


NOTA:

(1) El Corral del Cristo estaba situado en el número 6 de la Calle Pedro Miguel, que comparte manzana con la Calle Infantes.

En 1886, en el número 3 de la calle Infantes, aparece empadronado el matrimonio compuesto por Manuel Molina Caro (sevillano, de 49 años) y Teresa Pérez Jiménez (natural de la localidad valenciana de Antella, de 39 años), así como su hija de dos años de edad Amalia Molina Pérez. También residen en el mismo domicilio Asunción y Matilde Molina Arquillo, de 29 y 19 años respectivamente.


Teresita España, guitarrista, artista flamenca y estrella de varietés (y VI)

En mayo de 1925, Teresita España, “la reina de las danzas españolas”, obtiene “con sus canciones a la guitarra un triunfo ruidoso” en Bilbao (ABC, 7-5-1925). Poco después regresa a Madrid, al Teatro Novedades, y vuelve a codearse con la realeza en una fiesta celebrada en el Hotel de la Condesa de Casa-Valencia. Ante el aristocrático auditorio, la artista despliega su arte en una velada memorable:

Teresita España (Mundo Gráfico, 17-9-1930)

Teresita España (Mundo Gráfico, 17-9-1930)

“… sobre un tablado que festoneaban rosas, surgió la castiza figura de Teresita España. Su arte flamenco, tan clásico, tan típico, igual en las canciones que en los bailes, puso en aquel ambiente de aristocracia y señorío la nota popular.

La primorosa artista obtuvo uno de los más resonados éxitos de su triunfal carrera” (El Imparcial, 24-5-1925).

De Buenos Aires a la conquista de América

Poco después, la prensa anuncia el inminente viaje a América de Teresita España, que ha sido contratada por uno de los principales teatros de Buenos Aires. Durante el tiempo -más de tres años– que la artista permanece en tierras americanas, son escasas las noticias que llegan a nuestro país, si bien sabemos, a través de la revista Popular Film, que Teresa contrae matrimonio en México en 1926, y que en el 27 triunfa en Nueva York:

Teresita España. La gentil y bellísima cancionista y bailarina española, que por su gracia incomparable y su juvenil alegría ha cautivado al público neoyorquino. […]

En Nueva York, desde hace algún tiempo, esta obra de conquista se le debe a cuatro figuras preeminentes de ese arte: Amalia Molina […], a Conchita Piquer, Teresita España y Magda de Bries, que con la gloria de su juventud, su belleza y su donaire, llevaron a esos mismos públicos la luz y la alegría de España. Ninguna otra artista logró tan positivos éxitos como estas cuatro, porque ninguna como ellas puede alardear de un arte tan español, ni de una gracia, una juventud y una belleza tan genuinas” (Mundo gráfico, 16-3-1927).

Amalia Molina

Amalia Molina

En noviembre de ese mismo año, El Sol informa sobre la exitosa actuación de Teresita España en el Teatro Avenida de Buenos Aires, ciudad en la que continúa triunfando un año más tarde. En septiembre de 1928, la prensa anuncia su regreso a nuestro país:

“Ayer desembarcó en Barcelona la gran artista Teresita España.

Viene de varias Repúblicas norteamericanas donde, durante varios años, ha llevado a cabo una brillantísima campaña, provechosa en todos los sentidos.

Ha venido a su Patria llevada por un deseo muy natural y, además, para atender a requerimientos que le hacen diversas empresas, los cuales se resolverán probablemente en una jira (sic) artística, nueva consagración para una mujer que viene, según nuestros informes, pletórica de facultades y más bella que nunca” (La Correspondencia de Valencia, 29-9-1928).

Regresa una gran estrella, con nuevo repertorio

A finales de ese año, Teresa España ofrece varios espectáculos en Barcelona y Reus. La artista sevillana, cuya fama se ha incrementado si cabe tras sus triunfos al otro lado del charco, ofrece un repertorio renovado, en el que se notan las influencias americanas:

Debut de la estrella española TERESITA ESPAÑA, creadora en su género. Variado y exclusivo repertorio en tangos argentinos, cuecas y zambas chilenas, canciones y estilos mejicanos, rumbas cubanas.- Bailes nacionales y extranjeros.- Lujoso decorado.- Cortinas del Casino de París” (Las Circunstancias, 28-11-1928).

“Esta noche se despedirá del público reusense la notabilísima estrella Teresita España, que con tanto éxito se presentó anoche en el Teatro Fortuny.

Teresita España no es una atracción corriente, sino excepcional, pues posee un arte especial suyo, muy difícil de imitar. Canta admirablemente, con sentimiento y maestría, poseyendo una voz agradabilísima.

No es de extrañar que todos los públicos la ovacionen, por merecérselo; y así ha ocurrido también en Reus, obteniendo un éxito sin precedentes” (Diario de Reus, 28-11-1928).

Conchita Piquer

Conchita Piquer

En enero de 1929, la famosísima artista reaparece en Madrid, concretamente en el Teatro de La Latina, acompañada a la guitarra por Carlos Verdeal. El éxito es tal que se ve obligada a prorrogar su contrato por varios días. Posteriormente, actúa en el Maravillas y en el Alkázar, y vuelve a salir de gira por Aragón y Castilla.

Nuevos compromisos en España y el extranjero

En marzo, el Heraldo de Madrid anuncia que “están muy adelantadas las negociaciones de una fuerte Empresa de un teatro español en Buenos Aires con Teresita España para llevarla con su compañía a presentar en la Avenida, con todo lujo y todos sus detalles” (5-3-1929).

Durante la primavera y el verano de 1929, “la emperatriz de las estrellas del género” (La Correspondencia de Valencia, 14-3-1929) se prodiga bastante por distintos teatros valencianos y catalanes, con un repertorio cada vez más variado, que incluye números cómicos y “lujosas toilettes”.

En el mes de septiembre debuta en el Ideal Room de Madrid “Teresita España, estrella del arte andaluz, en su repertorio de cuplés, canciones y bailes a la guitarra” (La Voz, 29-8-1929). Poco después, la prensa anuncia que la artista tiene previsto viajar a Portugal y, a su regreso, montar un espectáculo para llevarlo a El Cairo.

Durante el otoño de 1929 Teresa España, que ya dirige su propia compañía de variedades, continúa con su apretada agenda de actuaciones en distintas ciudades de la geografía española, como Alicante, Murcia, Elche, Córdoba, Écija o San Fernando, por citar sólo algunas.

Teresita España (Mundo Gráfico, 13-2-1935)

Teresita España (Mundo Gráfico, 13-2-1935)

El suyo es un espectáculo moderno y heterogéneo, que cuenta con artistas como “Marina de Goya, cancionista; Two Brampton, patinador; Chelo and Charles, pareja de bailes, y The Gronwasys, malabarista” (La Voz, 29-10-1929); y en el que tampoco faltan el cante y el baile, con la gracia que caracteriza a tan afamada artista.

Teresita España cantó con la guitarra unas ‘guajiras’, y una milonga que despertaron el entusiasmo de la galería.

También dijo con estilo otros cantos españoles, que le valieron grandes aplausos” (La Voz, 29-10-1929)

En noviembre del 29, la prensa se hace eco de la gira de Teresita España por Marruecos, que la lleva, entre otras ciudades, a Tetuán.

“TETUÁN.- Con gran éxito debutó en el teatro del Casino, de esta capital, el espectáculo de varietés que dirige D. Víctor Correa, y del que forman parte los notables artistas Teresita España, Manolo Vico y Magda de Bries. La prensa local dedica grandes elogios al trabajo de estos artistas, que han logrado un gran triunfo. El espectáculo, cuando termine en ésta, continuará su gira artística por todo Marruecos” (Heraldo de Madrid, 27-11-1929).

Teresa España despide el año en tierras gaditanas junto a su compañía. En marzo de 1930, la prensa la sitúa en Gerona, Valencia y Barcelona. En el Hotel Colón de la ciudad condal, Teresa comparte cartel con otra artista flamenca de renombre, Conchita Borrull, y, acompañándose ella misma a la guitarra, interpreta un repertorio de cante flamenco compuesto por “fandanguillos, farrucas, guajiras, milongas flamencas, granadinas y saetas sevillanas” (La Vanguardia, 19-4-1930).

Teresita España (Mundo Gráfico, 1921)

Teresita España (Mundo Gráfico, 1921)

Durante el verano de 1930, Teresita España actúa en distintas localidades de la isla de Tenerife. En ese momento le perdemos la pista, probablemente debido a una nueva gira por tierras americanas, si es que llegó a verificarse el contrato anunciado por la prensa unos meses antes. En cualquier caso, la siguiente referencia que encontramos sobre ella la sitúa en Alicante en marzo de 1933 y, de nuevo, al año siguiente.

En febrero de 1935, la revista Mundo Gráfico informa sobre una nueva gira de la artista por distintos países de América Latina. No volvemos a saber nada de ella hasta 1963, año en que participa en el programa benéfico “Todos a una”, de Radio Nacional de España, y en una Gala de la Prensa celebrada en el Teatro San Fernando de Sevilla: “Otra sevillana ausente mucho tiempo, Teresa España, interpretó milongas y guajiras, acompañándose magistralmente con la guitarra” (ABC, 1-3-1963).

Probablemente ésta fuera una de las últimas actuaciones de Teresita España, completísima artista, andaluza y universal, que conquistó con su cante, su baile y su toque al público español y americano, y a quien sin duda merece rescatar de las garras del olvido.


Paca Aguilera, digna sucesora de la Trini de Málaga (y II)

Entre septiembre de 1902 y febrero de 1903 se suceden distintos espectáculos en el Salón de Actualidades, como el apropósito Una juerga andaluza en el ventorro del Blanco. En todos ellos participa con gran éxito Paca Aguilera, que es acompañada a la guitarra por Rafael el Cordobés. Completan el elenco distintos artistas del género ínfimo.

La siguiente referencia periodística permite hacerse una idea sobre el tipo de programa que se ofrece cada noche al público del mencionado local:

“La fiesta andaluza estrenada anoche obtuvo un éxito grandioso por la propiedad con que está presentada.

Se repitió entre grandes aplausos un precioso pasacalle original del notable maestro Sr. Badía, que cantaron muy bien las Srtas. Imperio, Fernández, Giraldas, Martinis, Hortensia y Blanquita, luciendo hermosos mantones de Manila.

Todos los bailes, peteneras, sevillanas y alegrías, que cantó la célebre Paca Aguilera y bailaron las citadas artistas gustaron mucho.

El tango ‘ñáñigo’ bailado por el negrito Lázaro y acompañado de la guitarra por Rafael el Cordobés hizo reír grandemente al público que llenaba el local” (El País, 12-10-1902).

La cantaora Paca Aguilera

La cantaora Paca Aguilera

Además de su constituir una presencia indiscutible en el Salón de Actualidades, Paca Aguilera también se prodiga en otros locales madrileños, como el Teatro de Variedades, donde se presenta en el mes de octubre junto a otras figuras del arte flamenco:

“Mañana se celebrará un gran concierto andaluz a beneficio de Concepción Martínez.

Tomarán parte en él las bailadoras Mercedes López, Esperanza Benito, Dolores Núñez y Soledad Pinilla; los bailadores Pichiri y Paquiro; las cantadoras Rita García, Paca Aguilera y Rosario Padilla; los tocadores Luis Molina y Marinillo, y dos parejas de sevillanas, Lolita Vargas y Esperanza Benito, Lolita Gómez y Rosario Martínez” (El País, 7-10-1902).

Una artista reconocida en toda España

Entre los meses de agosto y septiembre de 1903, Paca Aguilera actúa en Oviedo, en el Gran Café de Madrid, según la siguiente información, publicada en El Correo de Asturias y aportada por José Luis Jiménez Sánchez:

Gran Café de Madrid – Salón de conciertos.
Todas las noches, a las nueve y media, variadas veladas de canto y baile por los renombrados artistas Srta. Paca Aguilera, cantadora; D. Francisco Reina, profesor de guitarra, y Srtas. María Jesús Reina y Paquita López, bailarinas” (19-8-1903 a 13-9-1903).

En junio de 1904, reaparece “con gran éxito” en el madrileño Salón de Actualidades “la notable cantaora flamenca Paca Aguilera, a quien acompaña a la guitarra la profesora Adela Cubas” (Heraldo de Madrid, 6-5-1904). Un mes más tarde, ambas forman parte del elenco de la obra de costumbres andaluzas Al volver de la corría, que se estrena “con éxito excelente” en la misma sala. La prensa nos revela una nueva y sorprendente faceta de la artista malagueña, la de bailaora:

“Oyeron grandes aplausos la graciosa Amalia Molina, en un tango que bailó primorosamente; la alegre Paca Aguilera, que, además de cantar, bailó muy bien por alegrías; las hermanas Esmeraldas, y la notable profesora de guitarra Adela Cubas” (Heraldo de Madrid, 10-6-1904).

La guitarrista Adela Cubas (Diana, 12-5-1913)

La guitarrista Adela Cubas (Diana, 12-5-1913)

En el mes de diciembre, la prensa sitúa a la cantaora en el Teatro Romea, donde participa en la obra El triunfo de la belleza, junto a distintas artistas de variedades. En enero de 1905, en la misma sala, Paca Aguilera comparte cartel con La Argentina.

Unos meses más tarde, la cantaora debuta en Almería, donde continúa recibiendo elogios durante varias semanas:

Paca Aguilera […] demostró que vale.

Cantó magistralmente tango y malagueñas, escuchando una verdadera ovación que le tributó el público” (El Radical, 14-9-1905).

A su regreso a Madrid, la cantaora se integra en una compañía de variedades, junto a un gran número de artistas, entre los que destaca Adela Cubas, y en el mes de noviembre se anuncian juntas en el Teatro de Novedades.

La referencia periodística más reciente que encontramos sobre la labor artística de Paca Aguilera data del mes de julio de 1907, y sitúa a la artista en tierras murcianas: “Ha salido para Águilas (Murcia), ventajosamente contratada por aquella empresa teatral, la distinguida artista Paca Aguilera” (El Liberal, 14-7-1907).

Sus registros sonoros

Mención aparte merece su actividad discográfica. En 1906, La Correspondencia de España publica el siguiente anuncio: “Ureña participa a su clientela que ha recibido los discos del Gramófono impresionados con orquesta por la Arana, Rosario Soler, la Paca Aguilera y otros” (12-4-1906).

Tras aquellos primeros registros en cilindros de cera, en los albores del siglo XX la cantaora rondeña realiza un considerable número de grabaciones en el nuevo soporte discográfico que se acaba de lanzar, los discos de pizarra.

Para las casas Zonophon y Gramophon, con las guitarras de Salvador Román y Ángel de Baeza, Paca Aguilera impresiona una gran variedad de cantes, por malagueñas, soleares, tangos, seguiriyas, peteneras, ganaínas, tarantas, e incluso sevillanas y jotas aragonesas. Posteriormente, en 1910, graba para Odeón una decena de discos bifaciales, compartidos con El Mochuelo y el Niño de Triana.

La cantaora Merced la Serneta

La cantaora Merced la Serneta

La amplia discografía de esta cantaora se caracteriza también por la variedad de estilos que integra. En su voz han llegado a nuestros días varios estilos de soleares de La Andonda y Merced la Serneta. También grabó siguiriyas de la Serrana; malagueñas de la Trini y el Canario; y, por supuesto, la suya propia.

La brillante carrera de Paca Aguilera quedó truncada por su fallecimiento, a los 36 años de edad, en la capital madrileña, como consecuencia de una gastroenteritis. La singular cantaora rondeña se marchó para siempre el 18 de enero de 1913.


Adela Cubas, una guitarrista hecha a sí misma (I)

“Los ecos de la guitarra lo llenan todo de armonía y nos hacen enmudecer para escucharla. Sus mejillas enrojecidas y sus ojos animados de entusiasmo la embellecen. No es una mano la que hiere las cuerdas del instrumento; es un corazón”. Así describe Carmen de Burgos el modo de tocar de Adela Cubas, una de las más eminentes guitarristas que ha dado la historia del flamenco, a pesar del olvido en que se ha visto sumida, como la mayoría de las mujeres que algún día lograron dedicarse a ese arte.

Adela Cubas, Revista Nuevo Mundo (8-3-1906)Adela Cubas, Revista Nuevo Mundo (8-3-1906)

El padrón de habitantes de Madrid de 1920 nos ofrece su nombre completo, Adela Martín Cubas, y sitúa su fecha de nacimiento el 23 de noviembre de 1883. Las hemerotecas están llenas de referencias sobre su intensa actividad profesional. Sin duda, uno de los más valiosos testimonios en relación con esta mujer singular es el que ofreció ella misma a la citada periodista, y que Carmen de Burgos recogió en su obra Confidencias de artistas (1916).

“Desde niña amé con locura la música. Mi familia era pobre, y el único instrumento que tuve a mi alcance fue la guitarra; pero tuve que aprenderla a escondites; mi familia no consintió en dejarme seguir mi vocación hasta que la necesidad la obligó a ello, y yo tuve que trabajar para mantenerla”.

Como a tantas otras mujeres, a Adela Cubas no le resultó fácil desarrollar su vocación artística, especialmente en una época -finales del siglo XIX y principios del XX– como la que le tocó vivir. Sin embargo, la necesidad, unida a sus extraordinarias dotes musicales, fueron las principales aliadas de esta mujer autodidacta, que pronto se convirtió en una pieza imprescindible en los teatros y salas de variedades de toda España.

Sus inicios como profesional

La primera referencia periodística la encontramos en 1900, en El Heraldo de Alcoy (Alicante), que incluye una reseña sobre la actuación de “la joven y simpática profesora de guitarra Adela Martín Cubas”:

“La guitarra es instrumento que no admite medianías; son precisas la ejecución y las notables dotes musicales de Adela Martín para que sus cuerdas vibren con la inimitable armonía, que nos recuerda las canciones del pueblo árabe.
Como en presencia de lo bueno somos todos exigentes, no nos dimos por satisfechos oyéndola tocar, del modo magistral que lo hacía, le suplicamos que nos cantase algo que nos transportara a la hermosa Andalucía, y así lo hizo.
La voz de la señorita Martín Cubas no es potente y vigorosa; pero su exquisita gracia y su delicado oído cautivan por completo a quien la escucha.
Cúmplenos felicitarla, animándola para que siga por un camino en el que recogerá aplausos y triunfos”.

El paréntesis temporal que media entre esta reseña y la siguiente podría coincidir perfectamente con los cuatro años de “descanso” que se tomó tras contraer matrimonio, según ella misma confiesa a Carmen de Burgos. Tras quedarse viuda regresó a la vida artística. De hecho, a partir de 1904, distintos diarios y revistas dan cuenta de la intensísima labor profesional de Adela Cubas, cuyo nombre aparece en la prensa prácticamente a diario -al menos en esta primera etapa-, vinculado a distintos espectáculos de variedades que se desarrollan en la capital madrileña.

El también llamado “género ínfimo” o “arte frívolo” había llegado a España, desde París, con el cambio de siglo y constituía “un espectáculo para hombres solos”, que

“saboreaban perversamente, como un pecado divinamente satánico, las pantorrillas y los brazos de chiquillas consideradas como agentes de Lucifer, y que en el fondo -y aun en la superficie- eran buenas muchachas, obligadas por un sueldo mezquino a enjaezarse con unos trajes absurdos de hórridos colorines, bordados con lentejuelas, para cantar gachonamente: ‘Tengo dos lunares, el uno junto a la boca y el otro donde tú sabes…’” (Así lo define Carlos Fortuny en un reportaje publicado en el Heraldo de Madrid, 6-8-1928).

Una artista indispensable en el género de variedades

Desde junio de 1904 hasta finales del año siguiente, “la notable profesora de guitarra Adela Cubas” trabaja en el Salón de Actualidades, donde“escucha todas las noches ruidosas ovaciones” (La Correspondencia de España, 26-10-1904), y acompaña con su toque a algunas de las más destacadas figuras del género de variedades, tales como Amalia Molina, Pepita Sevilla, la Fornarina, Pastora Imperio o Candelaria Medina, por citar sólo a algunas. En esa época también comparte cartel con artistas flamencas de la talla de Paca Aguilera y La Macarrona.

Es tal la actividad de Adela Cubas a finales de 1905, que en varias ocasiones la prensa la sitúa de manera simultánea en el Salón de Variedades y en Teatro de Novedades, con espectáculos similares. En el mes de enero se presenta en el Teatro Romea “una de las mejores artistas en la guitarra” (Heraldo de Madrid, 3-1-1906), que acompaña nada menos que a La Niña de los Peines y, unos días más tarde, al cantaor Antonio Pozo, “El Mochuelo”.

En marzo, La Vanguardia anuncia el “debut de la eminente concertista de guitarra, ADELA CUBAS” en el Teatro Tívoli de Barcelona. Allí permanece varias semanas junto a Amalia Molina, y reciben una “ovación cada vez mayor”.

Adela Cubas, imagen de la galería de Mercedes Blanco en FlickrAdela Cubas, imagen de la galería de Mercedes Blanco en Flickr

Tras varios meses en el Cinematógrafo Internacional madrileño, donde comparte cartel con El Mochuelo, en junio se presenta en Alicante el espectáculo “Una juerga andaluza”, con Pilar García, en el que “Adela como consumada profesora de guitarra en el género andaluz, unida con su cantaora, será uno de los nombres que más resuenen” (El Heraldo de Alicante, 1-6-1906).

Unas semanas más tarde actúa de nuevo en Madrid, junto a Antonio Pozo, en el Teatro Fantástico. La siguiente referencia que encontramos es de abril de 1907, en el Cinematógrafo Internacional, donde ambos artistas toman parte en el drama lírico “Carne de tablao”.

En 1908, la prensa sitúa a Adela Cubas en distintas ciudades españolas. En febrero se presenta junto a Amalia Molina en Murcia y Cartagena. La verdad artística le dedica los siguientes elogios: “es una guitarrista muy hábil, de mucha ejecución, y refinado gusto artístico, fue muy aplaudida por el público. Es una gran maestra” (20-2-1908).

Dos meses más tarde regresa a aquellas tierras junto a la cantaora Pilar García, y en octubre actúa en Málaga, primero con la cupletista Conchita Ledesma, y más tarde con El Mochuelo. En ambos casos cosecha muchos aplausos, a juzgar por las crónicas de la época:

“La presencia del excelente cantaor Mochuelo y la incomparable guitarrista Adela Cubas completan el éxito de las secciones, debido a que el trabajo que realizan es digno de admirar. Mochuelo fue aplaudidísimo anoche al cantar unas seguidillas que la simpática guitarrista le acompañó con gran éxito y admiración de todos los concurrentes. Adela Cubas interpretó una jota punteada y cantada con la guitarra, cuyo trabajo es de lo que no estamos acostumbrados a ver por acá, al terminar esta el concurso le hizo un saludo estruendoso” (El Popular, 31-10-1908).

De todo lo visto hasta el momento se puede deducir que Adela Cubas era una artista muy versátil, capaz de tocar una jota, participar en espectáculos de variedades y acompañar a cantaores de flamenco. No obstante, en sus confidencias a Carmen de Burgos, muestra una clara predilección por este género, y en especial por las soleares y los tientos:

Mis maestros fueron esos pobres ciegos que tocan por las calles…, no he estudiado música jamás, ni quiero saberla. Yo creo que el saber música es incompatible con el flamenco. Cuando se sabe música, no se siente lo flamenco bien. Es un género que los músicos desdeñan; pero ninguno ha podido fijar en el pentagrama el compás de las seguidillas ni de las soleares. Hay algo en ellas que no se puede escribir”.

Asimismo, con un fino sentido del humor, muestra su descontento hacia esa tiranía de la belleza que impera en los espectáculos de variedades, tan en boga en esa época, por considerar que, debido a su físico, su talento no se ve reconocido como merecería:

“Yo soy muy fea, y las mujeres feas en el teatro no hacen suerte, por artistas que sean. No hay quien las empuje, ni periodistas ni empresarios. Y si no se les da bombo no pasan de medianías, no llegan a la fama. Con el trabajo solo no se hace ninguna rica. Yo no me he podido comprar jamás alhajas […]. Cualquier cupletista gana más que yo, aunque acabe de soltar el estropajo”.

Acompañante de cantaores flamencos y directora

En 1909 se anuncia en Salamanca el “gran debut de la célebre y aplaudida guitarrista del género andaluz Adela Cubas, y de la notabilísima cantadora Pilar García, reina del nuevo cante flamenco. Espectáculo fino y culto, pudiendo asistir sin reparo todas las clases sociales” (El Adelanto, 26-1-1909). Las críticas posteriores se refieren a ella como una excelente guitarrista, “que sabe lo que se trae entre manos” (El Castellano, 29-01-1909); “pocas veces hemos oído artista tan notable en su género: demuestran nuestras afirmaciones los grandes aplausos que todas las noches recibe del público” (El Castellano, 02-02-1909).

En marzo volvemos a encontrar a Adela en el Novedades madrileño, donde participa en una función benéfica. A partir de septiembre, y durante cinco meses, figura en el cartel del Teatro Nuevo, junto a un heterogéneo elenco de artistas de variedades, y acompañando a los cantaores Mochuelo Chico y Manuel Pavón.

Con este último forma pareja artística durante todo 1910. Juntos actúan en Vitoria y Zamora. Pasan la primavera en varios teatros madrileños, como el de la Latina, donde son “objeto de grandes demostraciones de simpatía” (La Correspondencia de España, 20-4-1910); el Romea, en el que presentan con gran éxito el espectáculo “Una fiesta andaluza” y comparten cartel con La Argentinita; y el Olimpia.

Adela Cubas, Revista Pathé Frères, Revista Nuevo mundo 1911Adela Cubas, revista Pathé Frères, en Nuevo mundo, 15-6-1911

En el mes de julio emprenden una nueva gira por Barcelona y Portugal. A juzgar por las reseñas que aparecen en prensa, y a diferencia de lo que suele ser habitual, parece que el protagonismo de la pareja recae sobre la guitarrista, convertida además en directora de uno de los números. Así, La Correspondencia de España anuncia el debut, en el Teatro Gayarre de la ciudad condal, de “Adela Cubas, celebérrima y aplaudidísima tocadora de guitarra, acompañada de su cantaor Pavón” (4-7-1910). Unos días más tarde, La Vanguardia informa sobre la despedida del espectáculo, en la que “la simpática Adela Cubas, en atención a sus admiradores tocará escogidas piezas de su repertorio con guitarra y para finalizar se pondrá en escena: Una Juerga en Sevilla, dirigida por Adela Cubas y tomando parte toda la compañía” (19-7-1910).

Tras su periplo estival por Setúbal y Lisboa, donde el público “no se cansa de aplaudir la maestría de Adela Cubas en la guitarra, como la de Pavón en el cante del ‘garrotín’” (Eco Artístico, 5-8-1910), ambos artistas regresan a Madrid, donde se anuncian durante varios meses en Lo Rat Penat “Adela Cubas, la admirabletocaora‘ de guitarra, reina del flamenco y su compañero el notable ‘cantaor’ Manuel Pavón” (La Correspondencia de España, 27-8-1910). Allí presentan con gran éxito su “Fiesta andaluza”, dirigida por Adela Cubas.

Una vez disuelta su colaboración artística con Pavón, la guitarrista pasa el primer trimestre de 1911 en el Teatro Gayarre de Barcelona, donde acompaña, sucesivamente, el cante de Emilia Benito, Olivares y el Mochuelo Chico.

En abril, de regreso a Madrid, la “notabilísima concertista de guitarra […] mostró una vez más su buen gusto y maestría, siendo ruidosamente ovacionada” (Eco Artístico, 25-4-1911) en el Salón Luminoso.

Durante los meses siguientes, en el Teatro Príncipe Alfonso, Adela Cubas participa junto a La Argentinita y Amalia Molina en la revista “Pathé Frères” y, posteriormente, en el espectáculo “Mirando a la Alhambra”, un “Cuadro verdaderamente español, típico, con ambiente y colorido. […] una brillante página andaluza, que transmite al espectador una sensación completa de las canciones y de los bailes de aquella región privilegiada” (La Correspondencia de España, 19-06-1910).

Adela Cubas, Mirando a la Alhambra, en Blanco y Negro, 25-6-1911Adela Cubas, Mirando a la Alhambra, en Blanco y Negro, 25-6-1911

A propósito de este número, Adela Cubas cuenta a Carmen de Burgos la siguiente anécdota: “De pronto se me rompieron cuatro cuerdas… y la obra no pudo continuar. Entonces se vio que aunque el público aplaudía a las artistas que tomaban parte, ellas solas no podían hacer nada… lo fundamental, lo indispensable, era la pobre guitarrica”. En cualquier caso, según la prensa de la época, el espectáculo fue un gran éxito. De hecho, durante los meses de verano siguió representándose en el Teatro Parisiana.

En agosto, la guitarrista inicia una nueva etapa de colaboración con El Mochuelo. En el Trianón Palace llevan a escena su “Fiesta andaluza”, junto a la Macarrona y Lola la Chavala, entre otros artistas. La prensa la califica de “guitarrista única” y “sin rival tocadora”.

En otoño actúan ante el público vallisoletano, que les aplaude calurosamente; viajan a Castellón, donde son “ruidosamente ovacionados”, y a Sevilla. Allí vuelven a coincidir con la Macarrona y el triunfo es tal que El Imparcial publica lo siguiente:

ADELA CUBAS.- Con éxito muy grande ha debutado en el Salón Imperial, de Sevilla, esta notabilísima guitarrista, incomparable en el difícil arte de Tárrega. Triunfar en Sevilla, donde tanto buen guitarrista se encuentra y donde tiene su cuna la música flamenca fina, vale por una consagración definitiva. Adela Cubas es, por lo tanto, desde ahora, la primera guitarrista de España” (25-11-1911).

Adela Cubas, Fiesta Andaluza, Revista Nuevo Mundo, 24-9-1911Adela Cubas, Fiesta Andaluza, en Nuevo Mundo, 24-9-1911

En 1912 la pareja continúa de gira. En enero, en Valencia “siguen los aplausos para el famoso cantaor El Mochuelo y la incomparable profesora de guitarra Adela Cubas” (Eco Artístico, 25-1-1912). En marzo, en el barcelonés Teatro Gayarre se presenta un “programa sin rival en calidad”, en el que participan, entre otros artistas, “el auténtico MOCHUELO con la eminente guitarrista ADELA CUBAS” (La Vanguardia, 19-3-1912).

El éxito y las ovaciones son constantes durante todo un mes, en el que la prensa les dedica elogios como éste: “El Mochuelo y Adela Cubas continúan en la ‘casa’ oyendo grandes aplausos. ¡¡Qué manos tiene Adela!! Si tuviera usted una Administración de Loterías y esas mismas manitas para expender billetes, se había acabado la miseria” (Eco Artístico, 15-4-1912).

Tras debutar en Palma de Mallorca, ambos regresan a Barcelona, donde siguen cosechando éxitos y alabanzas durante varias semanas en distintos locales, y en octubre se presentan en Bilbao. En 1913 continúan los viajes. Debutan en Elche y de allí pasan a Cartagena. La prensa local destaca que, “en obsequio a las señoras, Adela Cubas tocará varios números con la guitarra con la maestría y sentimiento que ella sabe hacerlo. Acompañará luego a Amalia Molina y al Mochuelo […] El teatro se verá rebosante de público, que bien lo merece el escuchar a Amalia Molina y Adela Cubas” (El Eco de Cartagena, 23-1-1913). Unos días más tarde, ambos artistas “obtienen cuantiosos aplausos, sobre todo ella, que es una consumada guitarrista y que hace con este clásico instrumento verdaderas filigranas” (Eco Artístico, 25-1-1913).

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