Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Soledad la Mejorana, la reina del gesto y del palillo (III)

Durante su visita a Sevilla, en mayo de 1927, el futuro monarca de Inglaterra también es agasajado con una fiesta celebrada en un patio andaluz del Barrio de Santa Cruz. Los periodistas británicos que cubren el evento asisten sorprendidos al espectáculo flamenco, en el que, como no podía ser de otra manera, Soledad la Mejorana acapara todas las miradas:

“… Únicamente sus ojos [de los periodistas] tienen un fulgor especial, cuando la ‘bailaora’ con su falda de veinte volantes, lanza el salto repentino con el que abandona su silla, en la que momentos antes sentada palmoteaba al son de la guitarra, y alrededor del surtidor con sus diminutos pies afiligranea con el arte y pone en las contorsiones rítmicas de su esbeltez morena algo tan grandioso, que hasta los ingleses olvidan su aspecto glacial y juntan sus manos pausadamente, mientras sus bocas exclaman el ‘hurra’ clásico…

… Aún el talle cimbreante de esta figura escultural que la providencia dotó de belleza y arte (sin duda como heredera de su tía la célebre Pastora Imperio que lo llevó y ensalzó por el mundo), ‘La Mejorana’, así se llama esta gitana baila y se retuerce con nostalgias que anuncian el gusto y despiertan los deseos, mientras sus ojos de mirar profundo aprisionan y engarzan corazones repletos de admiración” (La Voz de Soria, 3-5-1927).

Soledad la Mejorana (por Alfonso Grosso)

Soledad la Mejorana (por Alfonso Grosso)

Unas semanas más tarde, esta vez en Madrid, la bailaora sevillana vuelve a acaparar todas las miradas en una fiesta a la que asisten el Embajador de Francia y varios miembros de la Casa Real Española, así como en un concierto que se celebra en honor de la colonia francesa:

“… la segunda parte de la fiesta se redujo a bailes flamencos, a cargo de la excelente artista la Mejorana, en el jardín, donde hubo después animado baile, que duró hasta bien entrada la madrugada” (ABC, 23-5-1927).

“… Un simpático ‘speaker’ anunció luego el programa de los bailes de la bella sobrina de Pastora Imperio ‘La Mejorana’, quien bailó fandanguillos y otros bailes clásicos, aplaudiéndose su arte, sus ojos negros y su tez bronceada” (La Época, 23-5-1927).

“… Como fin de fiesta, la reina actual de las bailaoras jóvenes, que es sobrina de Pastora Imperio y se llama como se llamó la madre de aquélla, la Mejorana, se hizo aclamar por el extranjero concurso con su gracia flamenca y española” (ABC, 24-5-1927).

‘Alternativa’ artística de la mano de Pastora Imperio

Con estas credenciales, en junio de 1927 Soledad debuta en el Teatro Maravillas de Madrid, y lo hace acompañada de su prima Pastora Imperio, que le da la alternativa artística. Completan el programa la recitadora Gloria Bayardo y la bailarina Carmen Flores. El acontecimiento despierta gran expectación:

“Por iniciativa de una bella dama de la alta sociedad, bien conocida por su protección a las artistas, mañana jueves, en la función de la noche, debutará la bailarina andaluza la Mejorana, prima de Pastora Imperio. En este ‘debut’ hay la novedad de que Pastora dará la alternativa a su prima, entregándole las castañuelas y bailando con ella. Los éxitos de la Mejorana en la última feria de Sevilla, su belleza y su gracia, garantizan el éxito” (ABC, 1-6-1927).

“El jueves próximo, la genial ‘estrella’ cañí Pastora Imperio presentará a Soleá la Mejorana, extraordinaria bailaora gitana, cuyo debut ha de causar verdadera sensación” (La Voz, 31-5-1927).

“… La ‘debutante’ sigue la tradición de la buena escuela flamenca, sin mixtificación alguna, y acompañada por la orquesta y a la guitarra, lució su gracia pinturera y su casticismo de la mejor solera. Pastora y la neófita fueron aplaudidísimas” (ABC, 3-6-1927).

Pastora Imperio

Pastora Imperio

El día del esperado debut, la Imperio se dirige al selecto público que llena el Teatro Maravillas y le presenta a su prima. Asimismo, advierte a la joven la gran responsabilidad que supone subirse a las tablas con el nombre de La Mejorana:

“… Pastora Imperio, sacando de la mano a otra ‘cañí’, que es un asombro de bonita y otro asombro de expresión, la señorita ‘Soleá la Mejorana’, se arrancó por un discurso con el público, diciéndole estas o parecidas frases:

‘Aquí les traigo a ustedes a esta chavalilla, por nombre ‘Soleá la Mejorana’. La pajolera niña ha caído en la cuenta de ponerse por mote el mismo que mi madre se puso en el ‘tablao’. ¡La Mejorana! ¡No recuerda na este nombre en la historia del baile flamenco!

Pues, bueno, esta niña tan bonita resulta que es prima carnal mía, gitana como yo, ‘bailaora’ como yo y con más vocación por esto de los palillos que un cura por cantar misa.

Quiere la chiquilla que yo le dé el paso a la escena o la alternativa, como ustedes quieran llamarlo a esto. Y yo se la voy a dar, diciéndole sólo una cosa: Tienes que probar que hay sangre, arte y agrado para con el público. De no ser así, ‘arrecoge’ los avíos y vuélvete a casa, niña, ‘pa’ no pensar nunca más en asomar a ningún escenario’” (La Libertad, 3-6-1927)

Sin embargo, lejos de defraudar al público, el debut de Soledad constituye todo un éxito. La joven sevillana, digna heredera de su estirpe, atesora lo mejor de arte de Pastora Imperio y Rosario Monje. Ha nacido una nueva estrella:

“… Soleá ‘La Mejorana’, al recibir los palillos de Pastora Imperio, recibió también su arte. ‘La Mejorana’ es sin duda la mejor artista de este género castizo y la bailaora de más tronío que se ha presentado en Madrid […].

Muy personal Soleá, como su madrina, en la interpretación de los bailes ‘cañís’, consiguió un franco y verdadero éxito.

Tuvo que repetir todas las danzas, escuchando nutridos aplausos al final de cada una” (La Opinión, 3-6-1927).

Soledad la Mejorana (por Alfonso Grosso)

Soledad la Mejorana (por Alfonso Grosso)

“… La Mejorana, deliciosa gitana que recibió su ‘alternativa’ de Pastora Imperio, es ya una realidad de la escuela flamenca. Sus bailes constituyen una prueba más de que entre la ‘gitanería’ castiza hay linajes consagrados al culto de un fuego sagrado inextinguible. La danza de esta ‘Soleá’ es, en efecto, una continuación de ese estilo originalísimo conocido en la anterior Mejorana, estrella que brillara un día con fuerte llama, y en Pastora Imperio, síntesis moderna de una sensibilidad y un arte hermético…

Grande fue el éxito alcanzado por la Mejorana en esta velada, que ha de constituir para ella uno de los mejores recuerdos de su carrera artística, tan brillantemente iniciada” (La Época, 3-6-1927).

“… La Mejorana tiene la ingravidez serena y alada que caracteriza a las bailadoras de su raza, y sus bailes son apasionadores, fuertes en contrastes, ricos en emociones.

Estamos ante una nueva ‘estrella’ del baile. En potencia, Soleá posee las condiciones de las mejores artistas de su género” (La Nación, 3-6-1927).

La nueva estrella del baile

Tras su exitoso debut en el Maravillas, el público madrileño puede volver a disfrutar con el arte de Soledad la Mejorana en un baile organizado por el Círculo de Bellas Artes en los Viveros de la Villa y, poco después, en los teatros Romea y Pavón.

La joven sevillana se ha convertido en la artista de moda. La prensa del momento dedica bastantes líneas a ensalzar sus virtudes. Incluso hay quien se atreve a situarla, en algunos aspectos, por encima de Antonia Mercé, La Argentina, una de las mayores bailarinas españolas de todos los tiempos:

Antonia Mercé, La Argentina

Antonia Mercé, La Argentina

“… ‘Soleá la Mejorana’ cultiva únicamente los bailes populares andaluces, interpretándolos de manera excepcional, de forma personalísima, sin traer a la memoria ningún antecedente, y además con espontaneidad, acreditando una intuición artística verdaderamente admirable.

… Antonia Mercé ha conseguido en la interpretación de estos bailes magníficas calidades; pero a nuestro juicio ‘Soleá la Mejorana’ ha atinado a atrapar una nota interesantísima de la que carecen las interpretaciones de la Mercé: la espontaneidad…

Conviene al Arte que las actitudes, los giros, las flexiones que nos dan idea de los estados interiores, sean un tanto estilizados, y convencida de esto ‘Soleá, la Mejorana’, baña a sus danzas con una suprema elegancia, con una elegancia imponderable.

Si a todo esto añadimos que ‘Soleá, la Mejorana’ ostenta una graciosa figura, una figura genuinamente femenina, muy cabalmente proporcionada, y que los crótalos tañidos por las manos de ‘Soleá’ suenan mágicamente, como pocas veces los oímos sonar, se puede perfectamente proclamarla como una gran danzarina, como la mejor bailarina andaluza de los días que corren.

Vivificada la música de Albéniz y Granados por ‘Soleá, la Mejorana’ adquiere valores hasta ahora inéditos e insospechados…” (Emiliano M. Aguilera, en Revista Popular, 1-7-1927).

Sin embargo, no todo son elogios para la joven artista, pues hay un aspecto de su presentación que no satisface del todo a la crítica. Se trata de su vestuario, tal vez demasiado moderno para lo que se espera de una bailaora tan clásica y elegante:

“Si algún defecto hay que ponerla (sic) es la falta de clasicismo en el vestido: La Mejorana tiene obligación moral de salir al tabladillo con una bata de cola señoril, graciosa, ‘cañí’” (La Nación, 3-6-1927).


Soledad la Mejorana, la reina del gesto y del palillo (II)

En mayo de 1923, Soledad la Mejorana inaugura la temporada de primavera en el Teatro Romea de Madrid, junto a las canzonetistas Celia Deza y Angelina Bretón, y la bailarina Elena Ruiz, entre otras artistas. Las gacetillas dedican palabras de elogio a la joven sevillana:

“Ayer, con un lleno rebosante, tuvo lugar en este elegante y aristocrático teatro la inauguración de la temporada […] programa sumamente atrayente, figurando en él números de extraordinario mérito, nuevos casi todos en Madrid, y que fueron acogidos con grandes muestras de aprobación.

Debutaron: Mejorana, bailarina andaluza, llena de gracia y estilo…” (La Correspondencia de España, 8-5-1923).

“… El programa lo forman ‘La Mejorana’, que ‘¡no hay más que hablar!’…” (La Risa, 20-5-1923).

“… Muy bien Mejorana” (Eco Artístico, 30-5-1923).

Soledad la Mejorana (Revista Popular, 1-7-1927)

Soledad la Mejorana (Revista Popular, 1-7-1927)

En el mes de diciembre, Soledad “baila con exquisito gusto” (La Voz, 14-12-1923) en el Salón Ramírez de Córdoba. Unos meses más tarde regresa a la ciudad de la Mezquita, después de haber derrochado arte y simpatía, junto a la cancionista Adela López, en el Salón Hesperia de la capital almeriense:

“… La grácil y bella bailarina Soledad la Mejorana, ganó el caluroso aplauso de la concurrencia que admiró las excelencias de su arte…

En fin una deliciosa noche, saturada de arte, de belleza y de gracia” (Diario de Almería, 9-5-1924).

Exitosa gira por tierras levantinas

En octubre de 1924, la bailaora vuelve a actuar en Sevilla, en el Salón Imperial, donde coincide nada menos que con La Niña de los Peines. Unas semanas más tarde, Soledad deslumbra al público de Lorca (Murcia) con su elegancia y su excelente dominio de las castañuelas:

“… [Teatro Guerra] Soledad ‘La Mejorana’, es una Excelentísima (con mayúsculas) bailarina, que hace honor al título de Reina del gesto y del palillo; su esbelta figura evoluciona con rítmico compás y arte, haciendo que las manos se junten con entusiasmo para aplaudirla y pedirla nuevos bailes, a lo que gustosa está pronta.

Todos los bailables fueron ejecutados con mucho estilo y gracia en el gesto. ¡Olé por ‘La Mejorana’!” (La Tarde de Lorca, 14-11-1924).

La Niña de los Peines

La Niña de los Peines

“Soledad ‘La Mejorana’ es una bailarina elegante, finísima, rítmica en sus contorsiones que electrizan, que cautivan.

Es esta niña, una muñeca loca, que juega los palillos con una agilidad asombrosa y que consigue adueñarse del público, desde los primeros momentos que pisa la escena.

Manda con el gesto, como manda la gran Pastora Imperio, como una artistaza consumada; no hay en sus contorsiones, el movimiento que sonroja, que excita; es por el contrario la bailarina de goma que se encoje (sic), según la cadencia del baile que ejecuta, más que bailar, parece que va bordando el escenario con el taconeo afiligranado de su compás; es una gitana andaluza, que lleva en sus ojos el fuego de la tierra y en sus labios, la eterna sonrisa de la bondad y el cariño” (El Liberal de Murcia, 18-11-1924).

Durante los meses siguientes, la bailaora sevillana también actúa con éxito en otras ciudades de la zona, como Elche, Alicante, Orihuela, La Unión o Portman. En todas ellas coincide con la cantaora Carmen Ortiz y el ventrílocuo Castex. La prensa local siempre tiene palabras de elogio para ella:

“‘La Mejorana’ es una bailarina clásica, de puro estilo, con bonita figura y mucha gracia y flexibilidad” (Cartagena Nueva, 22-12-1924).

“‘La Mejorana’ es una muchachita ágil y cimbreña; una figurina gentil, que pone en tejido primoroso de sus danzas, el alma bulliciosa y cascabelera de Andalucía, ese alma sutil como las maravillosas visiones del campo sevillano, arrulladora como una sonatina de los magos surtidores de los cármenes granadinos.

Sus actuaciones han sido dos éxitos y un entusiasmo continuo en los ‘morenos’, que prodigaban sus palmas y olés” (El Liberal de Murcia, 7-2-1925).

Pastora Imperio (El Día, 10-1-1917)

Pastora Imperio (El Día, 10-1-1917)

Una artista imprescindible en las mejores fiestas

En 1925, Soledad la Mejorana ha dejado de ser una joven promesa del baile para convertirse en una bailaora consolidada. Prueba de ello es su presencia en dos fiestas de postín que se celebran en el mes de abril y que cuentan entre sus asistentes con varios miembros de la familia real española. Una tiene lugar en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla y la otra, en la Casa de los Marqueses de Hoyos, de Jerez de la Frontera. En el cuadro artístico de la primera figuran algunos de los cantaores y bailaores flamencos más reputados del momento:

“En el Hotel Alfonso XIII se celebró anoche una fiesta de cante y baile andaluz…

Asistieron los infantes D. Carlos, doña Luisa y doña Isabel Alfonsa, las autoridades y numerosas damas de la buena sociedad…

Por el tablado dispuesto al efecto desfilaron los cantadores y bailadores más famosos, entre ellos, Luisa Requejo, la ‘Macarrona’, la ‘Mejorana’, el ‘Niño de Marchena’, Fernando el ‘Herrero’, el ‘Niño de Ricardo’ y otros. También actuaron algunos aficionados. Después hubo una zambra gitana” (La Voz, 16-4-1925).

“Anoche se celebró en casa de los Marqueses de Hoyos una fiesta, a la que asistieron los Reyes, los infantes, el presidente del Directorio y otras personalidades.

La artista andaluza La Mejorana ejecutó bailes y canciones regionales…” (La Región, 24-4-1925).

En diciembre de ese mismo año, Soledad vuelve a compartir cartel con Carmen Ortiz. En el Gran Teatro de Córdoba, la prima de la Imperio “ejecutó de manera realmente magistral diversos números de su ‘cañí’ arte, números que fueron justa y merecidamente aplaudidos” (La Voz, 31-12-1925).

“… La Mejorana, que parece empieza ahora su carrera artística por los escenarios, baila con gallardía y arte y tiene bellos desplantes que acreditan su progenie.

Su trabajo fue del agrado de la concurrencia que aplaudió mucho a la artista” (Diario de Córdoba, 31-12-1925).

Juana la Macarrona

Juana la Macarrona

La bailaora estrella de Sevilla

1927 es un año fundamental en la carrera de Soledad la Mejorana, pues supone su consagración definitiva en la escena madrileña. Como cada primavera, la prima de Pastora causa sensación en la Feria de Sevilla. En la Caseta del Ateneo, Soledad se codea con artistas del pincel como Bacarisas o Benedito, y se convierte en protagonista de todas las crónicas.

Hernández Cata, en un artículo sobre la evolución de la Feria sevillana, escribe lo siguiente:

“…. Sólo cuadros de profesionales y alguna pareja aislada aquí y allá rinden vivo homenaje a lo castizo. Ante esta maravillosa Mejorana de nombre fragante y pupilas de noche luminosa, que resucita aquel serpentino danzar a un tiempo voluptuoso y trágico que hace veinticinco años hiciera famosa a su tía Pastora Imperio, sólo los artistas hemos batido palmas entusiastas. Si algún niño elegante, de los de smoking inoportuno y coraza de goma en el pelo contra las ideas ajenas y la encefalitis letárgica, se asomó a verla, fue más por la belleza gitana de la mujer que por el arte de la bailarina…” (La Voz, 22-4-1927).

El cronista de ABC también le dedica algunas líneas:

“… Se trataba de la caseta de la Asociación de la Prensa sevillana. En ella vi bailar a una muchacha morena, de ojos vivos y relampagueantes, que es sobrina de la Pastora Imperio. La llaman ‘la Mejorana’, y, por el momento, con las castañuelas en alto, ella es la reina de toda la gitanería. Realmente es una artista maravillosa. Baila con airoso giro, y en su más mínimo movimiento encontrarían los escultores un plástico motivo” (ABC, 23-4-1927).

Por su belleza, su elegancia y sus extraordinarias dotes artísticas, Soledad es una de las bailaoras más solicitadas por la alta sociedad sevillana. En mayo de ese mismo año actúa junto a Antonio Chacón, Ramón Montoya y las Pompis en una fiesta organizada en el Palacio de las Dueñas por los Duques de Berwick y de Alba en honor de los Reyes de España y del príncipe heredero de la corona británica:

“… en un tablado Soledad la Mejorana, la famosa bailaora, sobrina y heredera universal de Pastora, ponía cátedra de salero, y don Antonio Chacón, el verdadero cantaor, verdadero arqueólogo que nos ha devuelto la caña y el polo y el martinete y los caracoles que yacían casi sepultados en el olvido de los aficionados, acompañados a la guitarra por Montoya y jaleados por las populares cantaoras las Pompis” (La Voz, 2-5-1927 – tomado de El Correo de Andalucía).


Soledad la Mejorana, la reina del gesto y del palillo (I)

En las últimas décadas del siglo XIX, Rosario Monje, La Mejorana, revolucionó el baile de mujer y puso la semilla de la que hoy se conoce como Escuela Sevillana de Baile, que tuvo como precursora y referente a la gran Pastora Imperio, hija de la primera.

Sin embargo, esa gran dinastía de artistas no concluye en Pastora. Alrededor de los años veinte del siglo pasado empieza a conquistar los escenarios españoles una joven llamada Soledad que rescata el sobrenombre de su tía La Mejorana, con la responsabilidad que ello implica.

Sus primeros pasos en el mundo del arte

La encontramos anunciada por vez primera en prensa en la primavera de 1919, en una función benéfica organizada por el Centro Reformista del Distrito de la Inclusa y celebrada en el Teatro Español de Madrid: “Presentación por primera vez de la joven artista La Mejorana en sus creaciones” (La Correspondencia de España, 4-4-1919). Durante los meses de agosto y septiembre también se la puede admirar en Bilbao, Sevilla o La Coruña.

Soledad la Mejorana (El Imparcial, 4-6-1927)

Soledad la Mejorana (El Imparcial, 4-6-1927)

En verano de 1920, Soledad triunfa en Sevilla, en el music hall del Teatro Club Hispania, situado en los Jardines de Eritaña. Por allí desfila un nutrido elenco de artistas de variedades, entre las que cabe mencionar a las bailarinas Conchita Andrade, La Granadina, Trini Herrero, La Hesperia, Matilde Osuna o La Trianera; y a las canzonetistas Vicenta Safont, Pilar Osiris, María Olimpia, María de la Cruz, Pilar LLanderal, Conchita Piquer, Lilí Molina, Teresita Pastor o La Tempranica.

“… La noche de su inauguración se vio completamente lleno de un numeroso público, que aplaudió sin reservas a la bonita bailarina Soledad la Mejorana, que baila muy bien….” (Eco Artístico, 30-6-1920).

“… Continúan contándose por llenos las representaciones en este bonito, fresco y elegante music hall, que es el punto de cita de la buena sociedad sevillana.

Por allí desfilan las mejores estrellas de varietés, actuando una bonita bailarina llamada Soledad la Mejorana, que es una monada en todos sus bailes…” (Eco Artístico, 15-7-1920).

Cádiz se rinde a sus pies

En esa misma época, Soledad también se presenta en el Teatro Eslava de Jerez y en el Balneario Victoria de Cádiz, ciudad a la que regresa en el mes de noviembre, para debutar en el Kursaal. Allí comparte cartel con artistas como las cantantes Perlita Madrileña, Alicia del Pino y Gardenia; o la bailarina Ascensión Gómez. La prensa local dedica no pocos elogios a la joven bailaora, que es digna representante de su estirpe:

“Ha debutado en el Kursaal ayer una bailarina, muy simpática y muy mona, […] ‘que da la cara’, que ‘sabe salú’; en suma, que se da cuenta del terreno que pisa. Me refiero a Soledad la Mejorana.

Es verdad que ‘quien lo hereda, no lo hurta’, y la Mejorana no niega en cada gesto, en cada una de sus miradas, en su hablar, en su cantoneo (sic) rítmico, y en sus movimientos todos, que es de estirpe de artistas, que tiene inculcado el baile en las entretelas del espíritu, como diría cualquier escritor ‘cañí’.

La Mejorana es más que una esperanza; es artista que triunfa por cada día que pasa, y que con su ritmo y sus desplantes artísticos y singulares, se colocaría pronto al final de los carteles, ‘revolucionando’ el mundillo de las varietés con su palmito y su gracia juvenil, que no escapa a la mirada de los praticones en la materia ‘terpsicoriana’ (?).

Una mi enhorabuena a las muchas recibidas y ‘mis palmitas’, un poco tardías, pero sinceras y merecidas” (El Noticiero Gaditano, 2-11-1920).

“… Soledad ‘La Mejorana’, fue desenvolviendo sus clásicos bailes entre la admiración de la concurrencia de suyo aficionada a estos trabajos, que nuestra bailarina sabe desarrollar con singular encanto” (El Noticiero Gaditano, 22-11-1920).

Pastora Imperio, ataviada para interpretar El amor brujo

Pastora Imperio

En abril de 1921, en la ciudad de la Mezquita, “actúa con éxito en el Salón Ramírez la joven bailarina Soledad la Mejorana” (Diario de Córdoba, 28-1-1921). Unos meses más tarde ésta vuelve a recalar en la Tacita de Plata, con la compañía de su prima Pastora Imperio. Tan notables artistas despiertan gran expectación, y el público no sale defraudado, a juzgar por lo que publican los papeles:

“La Pastora Imperio en Cádiz

La estrella española, más española de las que pisan los escenarios de varietés, será admirada y calurosamente aplaudida con seguridad, por el público de Cádiz, en el simpático teatro de la calle de Aranda.

Actuará por tres únicas funciones, presentando un programa muy sugestivo que hará que el teatro se llene si la sola presencia de Pastora no bastara para agotar el papel en taquilla.

Forman parte del programa los números siguientes:
‘El Caballero Audaz’, ilusionista.
‘Los Lerin’, acróbatas cómicos, excéntricos y malabaristas.
Soledad ‘La Mejorana’, excelente bailarina, que dejó un gratísimo recuerdo de su actuación en el Kursaal, y finamente, PASTORA IMPERIO la estrella de los verdes ojos que subyuga con la magia de su arte y arrebata a los públicos con su españolísima labor” (El Noticiero Gaditano, 11-6-1921).

“TEATRO PRINCIPAL.- Cuatro noches han sido las que ha actuado en este escenario Pastora Imperio, la famosa artista…

Formaba programa […] la clásica bailarina Soledad la Mejorana…

En las cuatro noches de actuación y en ambas secciones, hubo llenos completos, sin exagerar, y ruidosas ovaciones” (Deportes, Teatros y Toros, 30-6-1921).

De nuevo en la carretera, de triunfo en triunfo

La troupe continúa su exitosa gira por distintas ciudades andaluzas, como Málaga, Sanlúcar de Barrameda o Jerez de la Frontera. Durante los meses siguientes, Soledad actúa en varias ocasiones en Madrid, en teatros como Romea, Maravillas -en éste comparte cartel con Dora la Cordobesita y La Argentina– o Victoria Park. También se la puede ver en Sevilla.

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917)

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917)

En octubre de 1922, Soledad la Mejorana regresa a Cádiz, la ciudad donde tantos éxitos ha cosechado, y a Jerez. Una vez más, se presenta junto la compañía de su prima Pastora, en la que también figuran el ventrílocuo y malabarista Wencen, la canzonetista Nati de la Rosa y un octeto dirigido por el maestro Villarrazo. Unas semanas más tarde, la troupe llega a Málaga.

“Con un lleno rebosante, se inauguró anoche la temporada teatral de nuestro primer Coliseo.

Las debutantes Nati de la Rosa y Soledad la Mejorana fueron muy aplaudidas…

La bailarina Soledad la Mejorana, es guapa y conoce ya los secretos del ritmo, tan caros a las que por esos escenarios arrastran la comicidad en sus contorsiones.

La Mejorana es ya un prometedor retoño de esa dinastía de ‘bailaoras’ en cuya cronología figura como reina actual Pastora Imperio…” (El Noticiero Gaditano, 2-10-1922).

La Imperio no le hace sombra

No debe de ser fácil compartir cartel con la inmensa Pastora Rojas y salir airosa del envite. Sin embargo, la joven Soledad resiste la comparación, tanto en belleza como en talento y duende, y no tarda en hacerse con una legión de admiradores, como el escritor Eduardo Llosent y Marañón, que le dedica los siguientes versos:

“OFRENDA

A Soledad la Mejorana: Maravillosa ‘bailaora’, que siguiendo el prestigio tradicional de su linaje, es toda alma cuando baila…
Descendiente de la Imperio, la Mejorana es la heredera indiscutible de su arte.

Sobre el tablado surges, castiza chavalilla,
peregrino retoño de un clásico abolengo;
mientras danzas, absortas mis pupilas mantengo,
porque en ti vibra el alma gitana de Sevilla…

Tus miradas, augurios de pasión y misterio,
miradas suplicantes que angustiadas invocan;
cuando giran altivas, repentinas evocan
las miradas esfíngeas de la Pastora Imperio…

Cuando en el tango inicias la grácil curvatura,
concentran tal hechizo la euritmia de tu arte,
que superas la gracia de una griega escultura.

¡Soledad Mejorana, talle gentil de palma:
las más hábiles manos no podrían modelarte,
que aún no nació el artista que modelara un alma!…”

(La Semana Gráfica, 27-1-1923).

Pastora Imperio

Pastora Imperio

En 1923, Soledad la Mejorana actúa durante todo el mes de marzo en el music hall del Hotel Palace de Madrid. A continuación, como ha venido haciendo en los años anteriores, emprende una gira por Andalucía junto a su prima Pastora. Se las puede ver en el Teatro Cervantes de Sevilla y en el Gran Teatro de Cádiz. La prensa gaditana vuelve a dejar constancia de los éxitos cosechados por las dos bailaoras:

“Con un lleno completo debutó anoche en el Gran Teatro el espectáculo de varietés que estaba anunciado.

Los dos números primeros, o sean Soledad ‘La Mejorana’ y Flora Ochoa, son dos artistas que merecieron elogios del público…

La popular Pastora Imperio, con decir que estuvo como siempre, está hecho el mejor elogio…” (El Noticiero Gaditano, 3-5-1923).

“Un nuevo éxito obtuvieron anoche los artistas que actúan en este teatro.

Soledad ‘La Mejorana’ ha logrado destacarse en el difícil arte de la danza, de la que conoce todos los secretos…” (El Noticiero Gaditano, 4-5-1923).


La Ciega de Jerez, jondura y sentimiento (y II)

En 1930, Manuela Domínguez sale de gira por ciudades como Cartagena, Murcia o Albacete, junto una troupe encabezada por Juanito Eldorado, en la que también figura el Niño de la Huerta:

[Cartagena. Teatro Principal] “JUANITO ELDORADO presenta a la famosa CIEGA DE JEREZ y al auténtico NIÑO DE LA HUERTA” (Cartagena Nueva, 25-5-1930).

[Murcia. Teatro Popular] “Por la noche a las diez y cuarto, grandioso concierto de ópera flamenca en el que tomarán parte Antonio Moreno, Niño Vallejas, Paquita de Almería, La ciega de Jerez y Francisco Montoya (Niño de la Huerta)” (El Tiempo, 25-5-1930).

[Albacete. Teatro Circo] “A las diez de la noche, grandioso y único concierto de ópera flamenca, por la notable troupe de Juanito El Dorado, en la que figuran la excelente bailaora de flamenco ‘Paquita de Almería’ y los célebres cantaores ‘La Ciega de Jerez’ y el renombrado y popular ‘as’ del cante jondo ‘El Niño de la Huerta’” (Diario de Albacete, 24-5-1930).

Local flamenco en Barcelona (Nuevo Mundo, 2-9-1932)

Artistas flamencos en un local de Barcelona (Nuevo Mundo, 2-9-1932)

Nuevos éxitos en Barcelona y Madrid

A principios de los años treinta, la prensa sitúa a la cantaora jerezana principalmente en Madrid y Barcelona. Según Francisco Hidalgo, Manuela participa en un espectáculo de ópera flamenca celebrado en el Teatro Circo Barcelonés en 1932, y en cuyo cartel figuran, además de Carmen Amaya, los siguientes artistas:

“El Gran Fanegas, la Ciega de Jerez, los hermanos Manuel y Antonio Guerrita, Canalejas de Jerez, José Pérez ‘Cartagenerito’, el ‘Niño de la Unión’, Pedro Garrido ‘el Niño de Levante’, el Murciano, y los bailaores y bailaoras María la Pescatera, Anita la Guapa, Micaela La Mendaña, María La Faneta, Maruja La Flamenca, Rafaela La Tanguera, Antonio Viruta y El Gato”. (1)

En agosto de ese mismo año se la puede ver en Madrid, en una kermés celebrada en el distrito de la Inclusa:

“Hoy, día 10, a la una de la madrugada, gran concierto de cante flamenco por los afamados cantadores Ciega de Jerez, Chato de las Ventas, Bernardo el de los Lobitos y Jesús Perosanz. Tocador de guitarra, Ángel Serrano” (La Libertad, 10-8-1932).

En enero de 1933, acompañada a la guitarra por Patena padre, Manuela participa en una función a beneficio de las escuelas laicas del Partido Republicano Radical que tiene lugar en el madrileño Puente de Vallecas. Poco después actúa en el Circo Barcelonés, junto a un nutrido grupo de artistas en que destaca una jovencísima Carmen Amaya:

“Hoy, en el Circo Barcelonés, por la noche, tendrá efecto un festival flamenco, en el que tomarán parte los cantadores Niño de Triana, Tomás García el Moreno, Niño de la Peña, Niño de Linares, Francisco Gallardo, José Arroyo Lucena, un cuadro de baile flamenco integrado por Palmira Escudero, La Faraona, La Mendaña, Carmencita Amaya ‘La Capitana’, Tobalo y los ‘ases’ del cante jondo Antonio Moreno, Lola Cabello, El Negro Domingo, profesor del Negro Aquilino, mago de la trompeta, el cual ejecutará varios cantes flamencos acompañado de la guitarra, el ‘as’ del cante jondo Niño de Caravaca, venido expresamente de Madrid, y el ídolo de todos los públicos, ‘La Ciega de Jerez’, figura del arte flamenco venida igualmente de Madrid para tomar parte en este festival flamenco” (La Vanguardia, 1-2-1933).

Una jovencísima Carmen Amaya junto a su padre, El Chino (Mirador, 30-6-1932)

Una jovencísima Carmen Amaya junto a su padre, El Chino (Mirador, 30-6-1932)

En ese mismo lugar se lleva a escena en el mes de abril un espectáculo inspirado en la Semana Santa sevillana, en el que destaca “Manolita, La Ciega de Jerez, única en sus estilos” (El Diluvio, 12-4-1933). También forman parte del elenco los siguientes artistas:

“… El Seda, Francisco Gallardo, Niño de Málaga. Grandioso cuadro de baile compuesto de los eminentes artistas únicos en su género La Palmira, Lolita la Camisona, Virtudes la Sevillana. Formidables y portentosas creaciones del fenomenal EL RAYITO.

JUAN BAÑOS, el renombrado gran cantador: EL GRAN FANEGAS.

MANOLITA, LA CIEGA DE JEREZ, la reina del cante jondo…” (La Vanguardia, 11-4-1933).

En 1933, la artista jerezana también se prodiga en otros locales barceloneses, como el Bar del Manquet o el Gran Cine Colón. Al primero de ellos hace referencia el periodista Sebastià Gasch, con motivo de la visita del bailarín y coreógrafo de origen ruso Léonide Massine a la ciudad condal:

“El flamenco auténtico se ha refugiado ahora en el Portal de Santa Madrona. En el Bar del Manquet. […]

… Sesión monótona de cante. Y, apaciguadas las quejas de la siniestra Ciega de Jerez, el cuadro sube al tablado” (Mirador, 1-6-1933).

En el segundo la sitúa el diario La Vanguardia en el mes de agosto. La “CIEGA DE JEREZ, reina del cante flamenco” (18-8-1933), pone el broche final a un amplio programa de variedades.

Años difíciles en Levante

En enero de 1935, Manuela Domínguez actúa en Puerto de Sagunto (Valencia). La cantaora jerezana, “emperadora de los campanilleros, la revolucionaria del cante jondo” -tal y como reza el cartel-, constituye la atracción principal de una velada de ópera flamenca que se celebra en el Cine Olimpia. Completan el elenco el Niño de Almería, el Niño de la Alegría, Pepita Arlandis, el Canario del Alba y el guitarrista Manuel Torres.

Cartel de la actuación de La Ciega de Jerez en Puerto de Sagunto (19-1-1935)

Cartel de la actuación de La Ciega de Jerez en Puerto de Sagunto (19-1-1935)

En abril de 1936, la Ciega de Jerez, “cantadora de flamenco de gran escuela” (¡Tararí!, 4-1936), se presenta en el Edén Concert de Madrid. Durante los años que siguen, en plena contienda, la prensa la sitúa en varias ocasiones en el Teatro Libertad de Valencia, y en el Gran Teatro de Paterna (Valencia).

En abril de 1938 se presenta en este último local una “Agrupación del género Flamenco” encabezada por el Canario del Alba y la Ciega de Jerez. La Niña de Utrera, Pepita Landi, Paco el Lucero, Conchita Arcas y Pachón completan el cartel, que presenta a la jerezana como “la dominadora de todos los cantes grandes […] La que llega al alma […] la cantadora que más facultades tiene en la actualidad”.

En julio de 1943 retomamos la pista de Manuela Domínguez en la Plaza de Toros de Murcia, donde se celebra una gran fiesta española en la que intervienen 30 artistas, en representación de las regiones de Valencia, Andalucía y Aragón. Entre ellos destacan “MANOLO de UTRERA, CIEGA de JEREZ y NIÑO de SANLÚCAR” (Línea, 22-7-1943).

La última referencia a la insigne cantaora jerezana nos la ofrece el pintor y escritor suizo Roger Wild en 1949, en un artículo titulado “Espagne tellurique” y publicado en la revista Les Nouvelles Littéraires, que el semanario Destino reproduce parcialmente. El autor rememora lo vivido año atrás en el local barcelonés de Juanito Eldorado y nos regala una descripción bastante gráfica de una noche flamenca con la Ciega de Jerez:

“Wild describe así una ‘Nuit Flamenca’: ‘Chez Juanito Eldorado el momento es incomparable. Flanqueado de la ‘Faraona’ y de la ‘Capitana’, ágiles flores del cuadro flamenco, morenas y delgadas, la ciega de Jerez, una enana mofletuda, con la frente abollada de verrugas -una enana que ha brotado muy deprisa- ruge y gime su canto de congoja. El canto le sale de lo más profundo de ella misma, expira lentamente para hincharse y estirarse hasta la pérdida de la respiración, rebotar en cascada desoladora, de soledad y de crucificantes amores.

Los brazos cortos y plegados de la ciega, prendidos como tirantes con agujas; penden, inmóviles, de cada lado de la proa de su pecho’…” (Destino, 6-8-1949).

…
NOTA:
(1) Hidalgo, Francisco, Carmen Amaya: La biografía, Barcelona, Carena, 2010.


La Ciega de Jerez, jondura y sentimiento (I)

Además de la gran Isabelita de Jerez, de quien ya nos hemos ocupado en estas páginas, en los años veinte del siglo pasado alcanzó gran notoriedad en los escenarios españoles su paisana Manuela Domínguez, más conocida como la Ciega de Jerez.

La cantaora Isabelita de Jerez

La cantaora Isabelita de Jerez

Al igual que la primera, y como no podía ser de otra forma, esta cantaora destaca especialmente por bulerías y saetas. En 1920, un diario gaditano hace referencia a la actuación de la jerezana en el Café Alhambra de la Tacita de Plata, acompañada a la guitarra por José Capinetti:

“El cronista ha de ocuparse hoy de la genial cantante de flamenco, Manolita Domínguez, una de las mayores atracciones de los excelentes números de varietés que por estos días han desfilado por este music-halls (sic), elegante y cómodo.

Manolita Domínguez ha logrado cautivarnos con su arte y su escuela. Oyéndola, se rememora el ambiente gitano y castizo de la Andalucía de ensueños, de esas épocas en las que perdíamos la noción del tiempo escuchando los acentos de la hembra celosa que en sus cantares daba quejas al hombre que la mortificaba con sus desvíos, cuando la guitarra rasgada por las hábiles manos del ‘tocaor’ arrancaban motivos musicales de la tierra castiza.

Hogaño, Manolita Domínguez ha proclamando que sabe sentir cuando sus labios dicen, y Capineti ha puesto cátedra entre los guitarristas profesionales. […]

Pepita González, la bailarina graciosa y modesta, tan aplaudida como siempre” (El Noticiero Gaditano, 11-8-1920).

Entre Madrid y Barcelona

A mediados de los años veinte, la cantaora jerezana es una de las estrellas del local de Juanito el Dorado, uno de los muchos establecimientos barceloneses en los que florece el arte flamenco y, según Sebastà Gasch, uno de los más auténticos. El periodista catalán rememora aquellos tiempos en varios de sus artículos:

“… Y detengámonos en casa de Juanito El Dorado, de la calle de Guardia. Esta casa estaba muy bien hace unos cinco o seis años. Cruda y desnuda, virgen de escenografía, el pueblo, el auténtico pueblo, se estremecía, emocionado, ante los gritos desolados de la Ciega de Jerez y los tacones trepidantes de las hermanas Chicharra” (Mirador, 21-5-1931).

La Ciega de Jerez (Foto de Blas Vega)

La Ciega de Jerez (Foto de Blas Vega)

En esa misma época, la Ciega de Jerez también actúa con cierta frecuencia en Madrid. Es el momento de la ópera flamenca y Manuela Domínguez se ha convertido en un valor seguro. En la primavera de 1926 se la puede ver en distintos cuadros que actúan en locales como el Teatro Pavón o el Kursaal, y en el mes de septiembre es una de las profesionales que participan en el certamen Copa Pavón:

“PAVÓN.- Hoy, mañana y pasado […] Las entrañas de Madrid (edición Rafael Salvador), con gran cuadro de cante jondo, en el que toman parte el Niño de Granada, Niño de Madrid, Pepe, el de Badajoz y la Ciega de Jerez (éxito inmenso)” (La Opinión, 16-3-1926).

“KURSAAL (Magdalena, 30).- Inauguración de la temporada, cuadro flamenco, cantaora Ciega de Jerez, reina bulerías, y Niño de Coín. Bailaor, El Gato; tocaor, Vicente Martínez. De una a cuatro, colosal súper tango” (La Libertad, 3-4-1926).

“PAVÓN.- A las once, Certamen oficial Copa Pavón 1926. Grandiosa sesión eliminatoria de cantadores profesionales, entre otros, Ciega de Jerez, Pantoja, Chata, Angelillo y el ‘as’ Manuel Centeno” (La Opinión, 23-9-1926).

En abril de 1927, también en la capital de España, se celebran en el Monumental Cinema dos conciertos de ópera flamenca. El programa consta de dos partes, una de cante y otra consistente en un concurso de saetas. Además de “la verdadera flamenca Ciega de Jerez” (La Libertad, 10-4-1927), en el cartel figuran la cantaora Carmen Espinosa ‘La Lavandera’ y los cantaores Niño de Utrera, Chaconcito, Eduardo García ‘El Chata’, Juan Soler ‘El Pescadero’, Vallejito y Niño de la Huerta.

La estrella de Juanito el Dorado

En verano y otoño de ese año volvemos a encontrar la pista de Manuela Domínguez en la Ciudad Condal. La cantaora jerezana actúa en varias ocasiones en el Circo Barcelonés, en sendos espectáculos de variedades que incluyen cante jondo, bajo la dirección de Juanito El Dorado. La Ciega es anunciada como “la revolución del cante flamenco” (La Vanguardia, 17-7-1927) y, a juzgar por las gacetillas, constituye una de las principales atracciones del programa:

“CIRCO BARCELONÉS
Mañana jueves, noche, a las 10, cante jondo, organizado por el popular JUANITO EL DORADO, tomando parte varios elementos nuevos y los mejores de Barcelona. Segunda salida de la ovacionada cantaora LA CIEGA DE JEREZ. Entusiasmo indescriptible. La revolución del cante flamenco” (La Vanguardia, 20-7-1927).

Local flamenco en Barcelona (Nuevo Mundo, 2-9-1932)

Local flamenco en Barcelona (Nuevo Mundo, 2-9-1932)

“Hoy jueves, noche, a las 10, cante jondo, organizado por el popular y célebre JUANITO EL DORADO, tomando parte los notables cantadores NIÑO DEL PERCHEL, EL CARPINTERITO, NIÑO DE TRIANA, NIÑO DE LA ROSA, PACO EL GRANADINO, GUERRITA II, MARINERO DE CARTAGENA, MANUEL CONSTANTINO y la más grande revolución del cante flamenco, LA CIEGA DE JEREZ, entusiasmo indescriptible, ruidosas ovaciones” (La Vanguardia, 21-7-1927).

Ya en el mes de agosto, en el mismo local, Manuela participa en un concurso de saetas, y en octubre interviene en el festival de presentación del gran Antonio Chacón en Barcelona:

“Mañana jueves, noche, a las 10. Gran acontecimiento de cante flamenco. Primer concurso de saetas acompañadas por tambores y trompetas, disputándose un premio de quinientas pesetas entre los concursantes EL MALAGUEÑITO, JOSELITO DE CÁDIZ, MANUEL CONSTANTINA, EL GRAN FANEGAS, LA CIEGA DE JEREZ” (La Vanguardia, 3-8-1927).

“CIRCO BARCELONÉS.- Esta noche en el citado teatro tendrá lugar un gran festival de cante jondo para presentar a Antonio Chacón, único en España que ha conseguido una aureola y un nombre. Viene a Barcelona por primera vez. Además, tomarán parte en dicho festival las renombradas cantadoras La Lavandera y La Ciega de Jerez.

El miércoles se celebrará un concurso. Se disputará la gran copa 1927 Circo Barcelonés, tomando parte todos los cantaores y presidiendo el jurado Antonio Chacón.

El organizador de los festivales es Juanito el Dorado” (El Diluvio, 25-10-1927).

Durante esos años, el arte de la Ciega de Jerez también puede disfrutarse a través de las ondas hertzianas. Así, por ejemplo, en octubre de 1928, la programación de Unión Radio Madrid incluye el cante de “Manuela Domínguez, ‘Ciega de Jerez’ (cantadora), Manuel Navarro, ‘Patena’ (guitarrista) y la orquesta de la estación” (La Libertad, 24-10-1928).

En julio de 1929, Manuela Domínguez y el Chato de las Ventas interpretan saetas durante la proyección de la película Currito de la Cruz, en el Cinema Europa de Madrid:

“CINEMA EUROPA (Bravo Murillo, 126).- Recreo de verano, Currito de la Cruz, las bandas de los regimientos de Asturias y Wad-Rás y saetas por la Ciega de Jerez y Chato de las Ventas” (La Libertad, 20-7-1929).

Cartel de Currito de la Cruz (Alejandro Pérez Lugín, 1925)

Cartel de Currito de la Cruz (Alejandro Pérez Lugín, 1925)

Nuevos éxitos en la Ciudad Condal

En el mes de noviembre, la artista jerezana viaja de nuevo a Barcelona para tomar parte en un concurso de cante flamenco y en un festival organizados por Juanito Eldorado, que se celebran en el Circo Barcelonés y en el Teatro Principal respectivamente. La prensa la define como la “revelación femenina del canto andaluz” o “la figura cumbre del canto jondo”:

“Hoy, por la noche, se celebrará en el teatro Circo Barcelonés un concurso de canto flamenco, organizado por el guitarrista Juanito Eldorado, tomando parte valiosos elementos del cante jondo.

Cuatro son los cantadores que debutarán en esta fiesta, venidos expresamente a Barcelona para tomar parte en la misma: Niño de las Marianas, cantaor que ha obtenido recientemente grandes éxitos; Catalina Muñoz, verdadera notabilidad en este arte; Rafaelillo de Madrid, fenomenal cantaor flamenco, que arranca delirantes ovaciones en todas partes y La Ciega de Jerez, revelación femenina del canto andaluz, de la que se ha ocupado con grandes elogios toda la prensa.

Para completar la fiesta habrá un intermedio de baile flamenco, en el que tomarán parte La Extremeña, Rafaela Ortega (La Patos) y el bailarín Niño Tobalo” (La Vanguardia, 14-11-1929).

“Hoy por la noche, se celebrará en el teatro Principal, de Gracia, un festival flamenco cuya dirección corre a cargo de Juanito Eldorado.

Ha reunido un conjunto de artistas que difícilmente puede superarse, lo que asegura de antemano, el éxito más completo.

Tomarán parte en el mismo, entre otros, los cantadores Rafaelillo de Madrid, estilista a lo Vallejo; el Gran Fanegas, ídolo de todos los públicos y la figura cumbre del canto jondo, La Ciega de Jerez, considerada la mejor del género.

Entre los bailadores figura el bailarín Niño de Tobalo y Catalina Muñoz con un completo cuadro de bailadores y guitarristas de primera categoría” (La Vanguardia, 19-11-1929).