Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Soledad la Mejorana, la reina del gesto y del palillo (I)

En las últimas décadas del siglo XIX, Rosario Monje, La Mejorana, revolucionó el baile de mujer y puso la semilla de la que hoy se conoce como Escuela Sevillana de Baile, que tuvo como precursora y referente a la gran Pastora Imperio, hija de la primera.

Sin embargo, esa gran dinastía de artistas no concluye en Pastora. Alrededor de los años veinte del siglo pasado empieza a conquistar los escenarios españoles una joven llamada Soledad que rescata el sobrenombre de su tía La Mejorana, con la responsabilidad que ello implica.

Sus primeros pasos en el mundo del arte

La encontramos anunciada por vez primera en prensa en la primavera de 1919, en una función benéfica organizada por el Centro Reformista del Distrito de la Inclusa y celebrada en el Teatro Español de Madrid: “Presentación por primera vez de la joven artista La Mejorana en sus creaciones” (La Correspondencia de España, 4-4-1919). Durante los meses de agosto y septiembre también se la puede admirar en Bilbao, Sevilla o La Coruña.

Soledad la Mejorana (El Imparcial, 4-6-1927)

Soledad la Mejorana (El Imparcial, 4-6-1927)

En verano de 1920, Soledad triunfa en Sevilla, en el music hall del Teatro Club Hispania, situado en los Jardines de Eritaña. Por allí desfila un nutrido elenco de artistas de variedades, entre las que cabe mencionar a las bailarinas Conchita Andrade, La Granadina, Trini Herrero, La Hesperia, Matilde Osuna o La Trianera; y a las canzonetistas Vicenta Safont, Pilar Osiris, María Olimpia, María de la Cruz, Pilar LLanderal, Conchita Piquer, Lilí Molina, Teresita Pastor o La Tempranica.

“… La noche de su inauguración se vio completamente lleno de un numeroso público, que aplaudió sin reservas a la bonita bailarina Soledad la Mejorana, que baila muy bien….” (Eco Artístico, 30-6-1920).

“… Continúan contándose por llenos las representaciones en este bonito, fresco y elegante music hall, que es el punto de cita de la buena sociedad sevillana.

Por allí desfilan las mejores estrellas de varietés, actuando una bonita bailarina llamada Soledad la Mejorana, que es una monada en todos sus bailes…” (Eco Artístico, 15-7-1920).

Cádiz se rinde a sus pies

En esa misma época, Soledad también se presenta en el Teatro Eslava de Jerez y en el Balneario Victoria de Cádiz, ciudad a la que regresa en el mes de noviembre, para debutar en el Kursaal. Allí comparte cartel con artistas como las cantantes Perlita Madrileña, Alicia del Pino y Gardenia; o la bailarina Ascensión Gómez. La prensa local dedica no pocos elogios a la joven bailaora, que es digna representante de su estirpe:

“Ha debutado en el Kursaal ayer una bailarina, muy simpática y muy mona, […] ‘que da la cara’, que ‘sabe salú’; en suma, que se da cuenta del terreno que pisa. Me refiero a Soledad la Mejorana.

Es verdad que ‘quien lo hereda, no lo hurta’, y la Mejorana no niega en cada gesto, en cada una de sus miradas, en su hablar, en su cantoneo (sic) rítmico, y en sus movimientos todos, que es de estirpe de artistas, que tiene inculcado el baile en las entretelas del espíritu, como diría cualquier escritor ‘cañí’.

La Mejorana es más que una esperanza; es artista que triunfa por cada día que pasa, y que con su ritmo y sus desplantes artísticos y singulares, se colocaría pronto al final de los carteles, ‘revolucionando’ el mundillo de las varietés con su palmito y su gracia juvenil, que no escapa a la mirada de los praticones en la materia ‘terpsicoriana’ (?).

Una mi enhorabuena a las muchas recibidas y ‘mis palmitas’, un poco tardías, pero sinceras y merecidas” (El Noticiero Gaditano, 2-11-1920).

“… Soledad ‘La Mejorana’, fue desenvolviendo sus clásicos bailes entre la admiración de la concurrencia de suyo aficionada a estos trabajos, que nuestra bailarina sabe desarrollar con singular encanto” (El Noticiero Gaditano, 22-11-1920).

Pastora Imperio, ataviada para interpretar El amor brujo

Pastora Imperio

En abril de 1921, en la ciudad de la Mezquita, “actúa con éxito en el Salón Ramírez la joven bailarina Soledad la Mejorana” (Diario de Córdoba, 28-1-1921). Unos meses más tarde ésta vuelve a recalar en la Tacita de Plata, con la compañía de su prima Pastora Imperio. Tan notables artistas despiertan gran expectación, y el público no sale defraudado, a juzgar por lo que publican los papeles:

“La Pastora Imperio en Cádiz

La estrella española, más española de las que pisan los escenarios de varietés, será admirada y calurosamente aplaudida con seguridad, por el público de Cádiz, en el simpático teatro de la calle de Aranda.

Actuará por tres únicas funciones, presentando un programa muy sugestivo que hará que el teatro se llene si la sola presencia de Pastora no bastara para agotar el papel en taquilla.

Forman parte del programa los números siguientes:
‘El Caballero Audaz’, ilusionista.
‘Los Lerin’, acróbatas cómicos, excéntricos y malabaristas.
Soledad ‘La Mejorana’, excelente bailarina, que dejó un gratísimo recuerdo de su actuación en el Kursaal, y finamente, PASTORA IMPERIO la estrella de los verdes ojos que subyuga con la magia de su arte y arrebata a los públicos con su españolísima labor” (El Noticiero Gaditano, 11-6-1921).

“TEATRO PRINCIPAL.- Cuatro noches han sido las que ha actuado en este escenario Pastora Imperio, la famosa artista…

Formaba programa […] la clásica bailarina Soledad la Mejorana

En las cuatro noches de actuación y en ambas secciones, hubo llenos completos, sin exagerar, y ruidosas ovaciones” (Deportes, Teatros y Toros, 30-6-1921).

De nuevo en la carretera, de triunfo en triunfo

La troupe continúa su exitosa gira por distintas ciudades andaluzas, como Málaga, Sanlúcar de Barrameda o Jerez de la Frontera. Durante los meses siguientes, Soledad actúa en varias ocasiones en Madrid, en teatros como Romea, Maravillas -en éste comparte cartel con Dora la Cordobesita y La Argentina– o Victoria Park. También se la puede ver en Sevilla.

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917)

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917)

En octubre de 1922, Soledad la Mejorana regresa a Cádiz, la ciudad donde tantos éxitos ha cosechado, y a Jerez. Una vez más, se presenta junto la compañía de su prima Pastora, en la que también figuran el ventrílocuo y malabarista Wencen, la canzonetista Nati de la Rosa y un octeto dirigido por el maestro Villarrazo. Unas semanas más tarde, la troupe llega a Málaga.

“Con un lleno rebosante, se inauguró anoche la temporada teatral de nuestro primer Coliseo.

Las debutantes Nati de la Rosa y Soledad la Mejorana fueron muy aplaudidas

La bailarina Soledad la Mejorana, es guapa y conoce ya los secretos del ritmo, tan caros a las que por esos escenarios arrastran la comicidad en sus contorsiones.

La Mejorana es ya un prometedor retoño de esa dinastía de ‘bailaoras’ en cuya cronología figura como reina actual Pastora Imperio…” (El Noticiero Gaditano, 2-10-1922).

La Imperio no le hace sombra

No debe de ser fácil compartir cartel con la inmensa Pastora Rojas y salir airosa del envite. Sin embargo, la joven Soledad resiste la comparación, tanto en belleza como en talento y duende, y no tarda en hacerse con una legión de admiradores, como el escritor Eduardo Llosent y Marañón, que le dedica los siguientes versos:

“OFRENDA

A Soledad la Mejorana: Maravillosa ‘bailaora’, que siguiendo el prestigio tradicional de su linaje, es toda alma cuando baila…
Descendiente de la Imperio, la Mejorana es la heredera indiscutible de su arte.

Sobre el tablado surges, castiza chavalilla,
peregrino retoño de un clásico abolengo;
mientras danzas, absortas mis pupilas mantengo,
porque en ti vibra el alma gitana de Sevilla…

Tus miradas, augurios de pasión y misterio,
miradas suplicantes que angustiadas invocan;
cuando giran altivas, repentinas evocan
las miradas esfíngeas de la Pastora Imperio…

Cuando en el tango inicias la grácil curvatura,
concentran tal hechizo la euritmia de tu arte,
que superas la gracia de una griega escultura.

¡Soledad Mejorana, talle gentil de palma:
las más hábiles manos no podrían modelarte,
que aún no nació el artista que modelara un alma!…”

(La Semana Gráfica, 27-1-1923).

Pastora Imperio

Pastora Imperio

En 1923, Soledad la Mejorana actúa durante todo el mes de marzo en el music hall del Hotel Palace de Madrid. A continuación, como ha venido haciendo en los años anteriores, emprende una gira por Andalucía junto a su prima Pastora. Se las puede ver en el Teatro Cervantes de Sevilla y en el Gran Teatro de Cádiz. La prensa gaditana vuelve a dejar constancia de los éxitos cosechados por las dos bailaoras:

“Con un lleno completo debutó anoche en el Gran Teatro el espectáculo de varietés que estaba anunciado.

Los dos números primeros, o sean Soledad ‘La Mejorana’ y Flora Ochoa, son dos artistas que merecieron elogios del público…

La popular Pastora Imperio, con decir que estuvo como siempre, está hecho el mejor elogio…” (El Noticiero Gaditano, 3-5-1923).

“Un nuevo éxito obtuvieron anoche los artistas que actúan en este teatro.

Soledad ‘La Mejorana’ ha logrado destacarse en el difícil arte de la danza, de la que conoce todos los secretos…” (El Noticiero Gaditano, 4-5-1923).


Angustias la Gitana, la cupletista más flamenca del Albaicín (y II)

En mayo de 1922, Angustias la Gitana vuelve a presentarse en el Salón Liceo de Albacete, junto a la bailaora Soleá la Mejorana. Como no podía ser de otra forma, la granadina vuelve a conquistar al respetable:

“Conocida y popularizada por el público de Albacete la cancionista de aires regionales Angustias la Gitana, podíamos limitarnos a anunciar que debutó anoche en el Salón Liceo, y habíamos dicho bastante para que sus admiradores, que son legión, se apresuraran a tributarle el homenaje de su asistencia y el tributo de sus ovaciones.

Pero […] justicia es decir que Angustias la Gitana es la primer (sic) canzonetista en su género, por su voz, por su estilo y por su gracia.

Angustias la Gitana ‘cañí’ con vestido hechura sastre, pero no deja de ser ‘cañí’.

Su debut, anoche, constituyó un éxito clamoroso, que es prenda de que cuantos días actúe parecerán una romería los alrededores del Liceo. […]

Gran éxito de Angustias la Gitana, canzonetista” (El Diario de Albacete, 7-5-1922).

Angustias la Gitana (portada de La Unión Ilustrada, 25-11-1920)

Angustias la Gitana (portada de La Unión Ilustrada, 25-11-1920)

En septiembre de ese mismo año, la artista regresa a Madrid, y permanece durante varias semanas en el teatro Maravillas, en cuyo programa de variedades destaca, entre otras, la cupletista Chelito. La granadina vuelve a triunfar:

“Anoche debutó Angustias, la Gitana, que obtuvo un buen éxito. Posee voz, figura y belleza; no se puede pedir más” (La Época, 14-9-1922).

Angustias la Gitana debutó ayer en este alcázar de las variedades con un éxito rotundo; es bonita, canta con gracia y tiene un excelente repertorio” (ABC, 14-9-1922).

Artista excelente y modesta

Sin duda, la granadina atraviesa por un excelente momento artístico, pues si unos meses antes su foto protagonizaba la portada de La Reclam, ahora su bello perfil ilustra la cubierta de La canción popular, que también le dedica un poético artículo a ensalzar sus virtudes, en lo que se refiere tanto a lo profesional como a lo personal:

Angustias ‘la gitana’. He aquí una genuina intérprete del ‘cante jondo’.

Como surge el agua del manantial, limpia e impetuosa, así salen los cantares de la garganta de esta artista singular y admirable.

Nacida en Granada, donde también pasó sus primeros años, la poesía que flota en aquel ambiente encantador se adueñó de su alma y enardeció sus sentidos, que se expansionaban en raudales de notas que se desgranaban de su privilegiada garganta expresando sus penas y alegrías, sus trabajos y fatigas, sus deseos y sus amores… Porque Angustias ‘la gitana’ parece que ha nacido sólo para cantar, aunque de ello no se dio cuenta cuando niña, a pesar de que cantaba en todo momento: cuando estaba alegre, como cuando en ratos de ocio su espíritu se extasiaba y su mirada se perdía en la contemplación de los bosques de la Alhambra y en la visión imponderable de la vega granadina. Hasta que hubo quien, dándose cuenta del tesoro que encerraba aquella garganta y del entusiasmo que había de despertar en los públicos su figura gentil, le aconsejó que se dedicase al teatro, particularmente a las variedades por estar más en armonía con su voz y con su apostura.

Angustias la Gitana (portada de La Canción Popular, 1-9-1922))

Angustias la Gitana (portada de La Canción Popular, 1-9-1922))

Y Angustias ‘la gitana’ se dedicó al arte y triunfó desde el primer momento. No fue su triunfo el que prestan el cortejo de amigos y adoradores, sino el de la artista que vale y tiene condiciones para imponerse al público, aunque no haya entre éste quien la conozca. Y así, de triunfo en triunfo, ha llegado a figurar Angustias ‘la gitana’ entre las ‘estrellas’ del género frívolo y, sobre todo, como una de las primeras -tal vez hoy la primera– intérpretes del ‘cante jondo’ y de los demás cantos regionales.

Una cosa perjudica a esta artista: su excesiva modestia.

Bien está que la mujer no sea orgullosa; pero en este mundo del teatro, donde se vive entre tantas vanidades y rodeados de tanto oropel, quien poseyendo los encantos naturales y una voz tan privilegiada como la de Angustias ‘la gitana’, el no dejarse avasallar y procurar que se la tenga en el lugar que se merece no es fatuidad, sino poner las cosas en su justo medio y rendir tributo a la belleza y al arte” (La canción popular, 1-9-1922).

Nuevos éxitos por toda España

Durante el año 1923 Angustias se presenta en distintos locales de Barcelona, Madrid y Valencia. En marzo coincide en el Edén Concert de la ciudad condal con la canzonetista Maruja Lopetegui y la bailarina La Yankee, entre otras artistas de variedades. En la capital de España se la puede ver en mayo, en el Recreo Turo Park, y en noviembre, en los teatros Barbieri y Romea.

En la ciudad che, en primavera debuta en la sala Edén “la notabilísima y original estrella Angutias la Gitana” (El Pueblo, 24-5-1923), que regresa en el mes de diciembre para triunfar en el Madrid Concert y después en Ba-Ta-Clan: “Éxito grandioso, colosal de Angustias ‘La Gitana’ con sus nuevas creaciones de canto andaluz y cañí” (El Pueblo, 22-12-1923).

En diciembre de 1924, la artista granadina comparte cartel con la bailarina Nerina en el teatro Colón de San Sebastián. En julio del año siguiente debuta en el Concert Novis de Palencia “la eminente artista de género andaluz, estrella de las estrellas, Angustias la Gitana, que viene precedida de una justa y bien merecina (sic) fama por sus actuaciones, que han sido todas éxitos ruidosos, en los mejores teatros de España” (El Diario Palentino, 11-7-1925)

Angustias la Gitana, por José Llasera (Esfera, 8-12-1928)

Angustias la Gitana, por José Llasera (Esfera, 8-12-1928)

En otoño de ese mismo año, Angustias regresa a la escena madrileña y deleita con su arte al público de distintos teatros. En el Rey Alfonso participa en la representación de la obra El rey de la vida, junto a Pepe Medina, Elvira de Amaya y Maruja Lopetegui, entre otros artistas. En Eldorado y Barbieri comparte aplausos con Chelito, Preciosilla o Pilar Torres, entre otras estrellas del género frívolo.

Durante la primavera de 1926, Angustias viaja en varias ocasiones a Valencia. En el mes de marzo coincide con el Niño Caracol y el guitarrista José Capinetti en la sala Ba-Ta-Clan, a la que regresa en mayo, después de presentarse con “éxito grandioso” (El Pueblo, 7-4-1926) en el Eden Concert.

En esa misma sala la volvemos a encontrar durante varias semanas entre mayo y junio de 1930. Las últimas referencias que hemos localizado corresponden al año 1932, y sitúan a Angustias la Gitana en primavera en el Gran Café-Bar Mercantil de Lugo, junto a la bailarina Elisa Velkis, y de nuevo en la sala Ba-Ta-Clan de Valencia, en diciembre.

En 1926, la poeta turolense Nieves del Moncayo le dedicaba el poema que reproducimos a continuación:

Rosa de Granada
Tuve al nacer en Granada
el Albaicín por padrino,
y además fui bautizada
en un carmen granadino.
Hubo Montilla en la pila,
fue una guitarra mi altar
y fue… un mantón de Manila
mi ropa de cristianar.
Soy Angustias la Gitana,
soy la flor de la alegría,
soy el sol de la mañana
del cielo de Andalucía.
Soy ardiente y soñadora,
llevo la faca en la liga
y tengo sangre de mora,
pero de la jarka amiga.
Sé lucir una peineta,
llevo con gracia el mantón,
sé cantar una saeta
y sé tener corazón.
Y es Angustias la gitana
la flor de la gallardía
que nació en bella mañana
bajo el sol de Andalucía”
(Teruel, 28-1-1926).


La Pompi, una cantaora imprescindible en los mejores eventos

Luisa Ramos Antúnez, conocida artísticamente como “La Pompi”, nació en Jerez de la Frontera en 1883, en la calle Nueva del flamenquísimo barrio de Santiago. Tanto ella como su hermano Rafael, “el Niño Gloria”, y su hermana Manuela “la Sorda” tenían buenas cualidades para el cante. Juntos trabajaron en un cortijo de Jerez, del que su padre era capataz, hasta que decidieron hacer carrera como profesionales en el mundo del flamenco. Esto sucedió, en el caso de la Pompi, recién estrenado el siglo XX, tal y como ella misma relata en una entrevista concedida a La Voz del Sur en 1950:

“… empecé a cantar a los dieciocho. […] En Jerez; en mi tierra. Fue en “La Primera”, un café cantante que estaba frente a la Plaza. Allí actuaban Manuel Torres, el Niño Medina, Carmelita Borbolla, Mariquita la Roteña… […] Luego a Sevilla. A “La Bombilla”. Con Chacón, Manuel Escacena, Pastora Pavón, La Niña de los Peines… Después a La Barqueta”.

La Pompi junto a sus hermanos, La Sorda y el Niño GloriaLa Pompi junto a sus hermanos, La Sorda y el Niño Gloria

Los comienzos de Luisa Ramos Antúnez en el mundo artístico no pudieron ser más prometedores, a juzgar por las grandes figuras de las que se rodeó, tanto en Jerez como en Sevilla. En octubre de 1913, Eco artístico anuncia la actuación en el “Salón Primera de Jerez” de un “imprescindible cuadro flamenco”, con “Antoñita la Coquinera, popular y simpática bailadora, en unión de las cantadoras por ‘lo jondo’ La Pompi y Sebastianita”, que “son aplaudidas a diario” (15-10-1913) por el público asistente.

De Jerez a Sevilla

A la capital andaluza se traslada la artista junto a sus hermanos; y, tras su paso por los cafés “La Bombilla” y “La Barqueta”, entra a formar parte del elenco del Kursaal y, más tarde, del Kursaal-Internacional, donde comparte cartel con artistas como la Posaera, la Camisona, la Nona o La Rubia de Jerez.

En 1919, La Pompi, La Sorda y el Niño Gloria se presentan en el Salón Variedades de Sevilla, en un homenaje al cantaor Antonio Silva “El Portugués”, en el que también intervienen el Cojo de Málaga, José Cepero, Fernando el Herrero y Manuel Vallejo, entre otros artistas.

Dos años más tarde, siempre en la capital hispalense, Eco artístico sitúa a Luisa Ramos Antúnez en el Ideal Concert:

“Sevilla. Ideal Concert.- Actúa un cuadro flamenco bajo la dirección de Manuel Ortega ‘Caracol’ en el que el figuran Rita y Rosario Ortega ‘La Farrié’, Carlota Ortega, Manuela Moreno ‘La Piruli‘, Emilia Juana Vargas y Antonia Ramírez; las cantadoras de flamenco La Pompi y La Moreno, y los tocadores de guitarra Baldomero Ojeda y Juan el de Alonso; las bailarinas La Clavellina, Anita Blanco, Matilde Sánchez, Lolita Sánchez, Gloria de Castro y Salud Miranda; las cancionistas y bailarinas La Moderna Sevillanita y Socorrito Benabat, la cancionista Blanca de Valencia y el cantador de flamenco José López Cepero” (30-11-1921).

En marzo de 1923, La Voz menciona a Manuel Centeno como el mejor cantaor de saetas del momento, y cita también a otros artistas que “alternan” con él, como Cepero, Vallejo o la Pompi. De hecho, aunque fue una cantaora muy completa, Luisa Ramos Antúnez destacó especialmente en las saetas y en las bulerías.

En la entrevista antes mencionada, la artista también se refiere a su actividad como saetera, en La Campana de Sevilla y posteriormente en Jerez:

1.500 pesetas por noche. Hay que cantarle a toas las cofradías que pasen, sean diez o doce. El año pasao canté aquí en El Lebrero y en la entrá de la Yedra. Y en esta calle al Santo Entierro de recogida. El Marqués de Domecq, que estaba escuchando, dijo: – ‘Ésa, ésa es la que sabe cantar’. – Y es que yo vocalizo muy bien” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

Como cantaora de bulerías, según José Blas Vega, a la Pompi se le atribuye, junto a artistas como El Gloria, Juanito Mojama o Pastora Pavón, el haber perfeccionado y elevado a la categoría de obra de arte las bulerías de Jerez. Otros palos en los que destacó fueron las soleares, soleares por bulerías, fandangos, seguiriyas y villancicos flamencos.

En marzo de 1925, la cantaora actúa en un almuerzo celebrado en la Venta Eritaña de Sevilla en honor de los hermanos Álvarez Quintero. En el evento intervienen, además de la Pompi, los cantaores Manuel Torre y el Colorao, así como los guitarristas Moreno y Niño de Huelva.

La Pompi junto a otros artistas participantes en el homenaje a los Álvarez QuinteroLa Pompi junto a otros artistas participantes en el homenaje a los Álvarez Quintero

Un mes más tarde, Luisa Ramos Antúnez figura en el elenco de artistas contratados para actuar en una fiesta andaluza organizada por los Duques de Alba en el sevillano Palacio de las Dueñas, con el fin de agasajar a los Reyes de España.

“En el fondo del salón, un tablado para los artistas flamencos. De éstos, lo mejor del género, lo más clásico, lo más cañí. La ‘Niña de los Peines‘, insuperable en su estilo; Chacón, el maestro; Montoya, el guitarrista; la ‘Macarrona‘, la bailadora; el gitanillo ‘Niño de Huelva‘; el ‘Niño de Marchena‘, la ‘Pompi‘… La espuma de la flamenquería, en fin. […]

Fiesta interesante, clásica, que se dilata hasta la madrugada con arreglo al protocolo de estas fiestas. Rondas de cañas de olorosa manzanilla, a la que hacen los honores las aristocráticas inglesas. Palmas tocadas por manos ilustres. Soleares, fandanguillos, polos, tangos, malagueñas. Suspiros de guitarra, tocada por el mejor tocador del mundo…” (La Época, 24-4-1925).

Según relata años más tarde la propia artista, ésta no es la única ocasión en que tiene el privilegio de actuar ante la realeza:

“… en el Palacio de Dueñas de Sevilla, […] allí sí que he actuado yo veces. Delante del Rey, de Don Miguel Primo de Rivera, de los Duques de Alba, la de Santoña… Al Rey le gustaba mucho el flamenco. Un día me llevé un susto que me duró el tembló tres días. Figúrese que estaba yo sentá, esperando que me llamaran pa actuá, y el Rey desde una butaca me señala […] Bueno, pos me acompañó con la guitarra ‘El Huelva‘, y yo canté una copla que decía:

Era mi queré más grande
que la voluntá de Dios,
porque Dios no te perdona
lo que te perdono yo

– ¡Repite eso!- me dijo el Rey, y yo lo repetí, y al terminar vuelve a decirme: – ¡Repite eso!- Osú, yo estaba asustaíta perdía. ¡Dios mío! ¿qué querrá desí esta letra que estoy cantando? Y a las tres veses me levanté y me salí por una galería que había y entonces, el Conde de los Andes, que estaba por allí, me dijo: – No te asustes, Pompi, es que al Rey le ha gustao la copla. Bueno, po aquella noche canté otra ve, y me dice el Rey: – ¡Qué simpática eres, mujé!
– ¡Ea, po más simpático es usted!- le dije yo, y el Rey se levantó y me dio la mano, y nos dieron una ovación” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

La Pompi (cuarta por la derecha) en un café cantante sevillanoLa Pompi (cuarta por la derecha) en un café cantante sevillano

Pocos días después, la cantaora vuelve a codearse con lo más granado de la sociedad sevillana, en la fiesta organizada por el torero Ignacio Sánchez Mejías en su cortijo de Pino Montano:

“… luego de la fiesta taurina, cada rincón del jardín luce su fiesta. En el estanque de los pitiporos bailan las discípulas de Realitos. En el patio de los rosales, un jazz-band toca aires de cabaret. En la glorieta llamada de las Confidencias, las Pompis y Marchena le dicen cosas flamencas a la guitarra del Niño de Huelva. Y Pérez de Guzmán, el que ha enseñado a cantar fandanguillos a los cantaores, dice sus quejas a la noche, y las dice con tal brío, que llegan hasta la aurora” (ABC, 6-5-1925).

En mayo de 1927, la Pompi vuelve a ser invitada al Palacio de Dueñas, para actuar en una nueva fiesta organizada por los Duques de Alba en honor de los Reyes de España y del heredero de la corona británica. Como siempre, el cuadro flamenco lo componen artistas de primer nivel:

“… en un tablao Soledad la Mejorana, la famosa bailaora, sobrina y heredera universal de Pastora, ponía cátedra de salero, y don Antonio Chacón, el veterano cantaor, verdadero arqueólogo que nos ha devuelto la caña y el polo y el martinete y los caracoles que yacían casi sepultados en el olvido de los aficionados, acompañados a la guitarra por Montoya y jaleados por las populares cantaoras las Pompis. También tomó parte otra joven cantaora, ‘la Niña del Patrocinio‘ […]” (La Voz, 2-5-1927).

Madrid y Barcelona

Tal era el éxito de Luisa Ramos Antúnez, que, como suele suceder con los mejores artistas flamencos, fue requerida para actuar en Madrid y Barcelona. En la citada entrevista, la cantaora también evoca su etapa en la capital de España: “Tengo mala memoria, pero sin veses que he cantao yo en Madrid, en la Casa de Campo, con el Rey, con el Duque de Medinaceli, con Antonio Chacón, con Montoya, la Niña de los Peines…” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

En 1929, el diario La Vanguardia sitúa a la cantaora en la ciudad condal, en el Principal Palace y, posteriormente, en el Teatro Nuevo. En ambos locales actúa el cuadro flamenco del café Villa Rosa, del que forman parte, entre otros, los siguientes artistas: el guitarrista Francisco Aguilera; los bailaores Juana la Macarrona, Tomasa la Pompi, Teresa la Extremeña, Rafaela la Tanguera, Faíco y el Macareno; el cantaor Niño de Linares y “la Pompi, eminente cantaora” (La Vanguardia, 24-9-1929).

En 1930, Luisa Ramos Antúnez, junto a Pastora Imperio y la Macarrona, toma parte en el espectáculo “Una fiesta gitana en Sevilla”, que se anuncia en el Circo Barcelonés y, unas semanas más tarde, en el valenciano Teatro Apolo.

Ese mismo año, la Pompi también está presente en la fiesta celebrada por Juan Pedro Domecq en su finca “El Majuelo” de Jerez, con motivo del segundo cententenario de sus bodegas. Años más tarde, el diario ABC ofrece algunos datos sobre el evento, en un reportaje sobre el guitarrista Javier Molina:

“Fue una fiesta flamenca de la que se habló durante mucho tiempo. De Madrid acudieron para actuar Isabelita de Jerez, su marido Pepe Durán, ‘El Tordo‘, su hija, la hoy famosa bailaora Rosa Durán y el guitarrista Perico el del Lunar; de Cádiz fueron el tocaor Capinetti y Aurelio Sellés, uno de los grandes patriarcas del cante, que aún vive, y de Jerez actuaron, entre otros, Luisita Requejo, La Pompi, el Niño Gloria… A las cuatro de la mañana se incorporó el genial Manuel Torre” (24-5-1968).

La cantaora Luisa Ramos Antúnez, La PompiLa cantaora Luisa Ramos Antúnez, La Pompi

A partir de este momento, pocas referencias más encontramos en prensa sobre Luisa Ramos Antúnez, que fallece en 1958. Sin embargo, años después de su desaparición, aún continúa siendo un referente para muchos cantaores y cantaoras, que evocan su recuerdo en los cafés cantantes sevillanos, en las tabernas de la Alameda de Hércules o cantando saetas en La Campana. Así, por ejemplo, en una entrevista concedida al diario ABC en 1981, el cantaor Chocolate confiesa lo siguiente: “De los artistas antiguos al que más recuerdo es al Niño Gloria y a la Moreno, y a su hermana la Pompi”.

El prodigio de su cante aún es posible disfrutarlo, gracias a las grabaciones que dejó -sobre todo, saetas y bulerías-. De su modo de interpretarlo podemos hacernos una idea leyendo la siguiente semblanza, publicada en 1929 por el diario La Época:

“Claveles, manzanilla, preludios de guitarra. Un espejo amplio refleja, casi íntegra, la estancia. Y fuera, entre las palmeras gigantescas, una luna llena y plateada, alumbrando la noche sevillana. Los ‘flamencos’ sentados en fila. ‘La Macarrona‘, las hermanas ‘Pompi‘, Manolo Torres y un guitarrista. Estamos en la Venta de Antequera. […]

Cuando me acuesto en mi cama
Yo me despierto llorando…

Es la ‘Pompi‘ que ha empezado a cantar. Tiene la voz velada todavía por el cansancio de la juerga anterior, que se prolongó hasta el amanecer:

Y tan sólo me pregunto:
¿Por qué yo te quiero tanto
dándome tantos disgustos?

Al cantar cierra los ojos, contrayendo el rostro con un gesto, no estético, pero muy humano, de abatimiento, de abatimiento, de amargura.

Lo que has hecho tú conmigo
No me lo merezco yo
Pues adoro a tu persona
como aquel que adora a Dios”