Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Niña de Écija, cantaora entre dos continentes (y V)

En su segunda actuación en el Centro Asturiano de Tampa, la Niña de Écija, Jesús Perosanz, Teresita España, Mary Sevilla y Julio Alonso “cantaron y tocaron con el mejor gusto”, y obtuvieron un “nuevo y resonante y triunfo” (1); y para la tercera prepararon un programa especial que desató “atronadores y sentidos aplausos de un público entusiasmado”. El emigrado cubano José R. Sanfeliz publicó en el diario La Gaceta una emotiva crónica:

“… esta tercera presentación […] ha vencido y conquistado a todos los que saben saborear castizo y puro, y muchos que no conocían ese genuino arte español me confesaron que era sublime […].

En la noche del domingo, en un corto espacio de tiempo, volví a vivir muchos años pasados. Las alegres castañuelas de Teresita España y Mary Sevilla, la guitarra de Julio Alonso, el jaleo de la Niña de Écija y la dulce y potente voz de Jesús Perosanz, me hicieron ver bailes y escuchar melodías, que nunca he podido olvidar, a pesar de los años transcurridos.

Yo admiro y aplaudo a las muchachas que bailan taps y otras payasadas; pero cuando una Gitana baila un zapateo, un garrotín, o cualquier de esos bailes flamencos, acompañada por los acordes de una guitarra y las retosonas […] y alegres castañuelas, y el jaleo animado de la compañía…, todo mi ser se rebosa de ‘Alma Española’” (2).

La Niña de Écija (La Gaceta, 22-6-1938).

La Niña de Écija (La Gaceta, 22-6-1938).

Se presentaron en cinco ocasiones en el Centro Asturiano y, además, en esos mismos días ofrecieron una función de “Mid-Night Show” en el teatro Casino, con el siguiente programa:

“1º.ーMary Sevilla, en Guitarra Mora; 2º.ーJulio Alonso, en Concierto de Guitarra Flamenca; 3º.ーTeresita España, en Evocación, canción andaluza; 4º.ーNiña de Écija, en Enfermo estaba un león; 5º.ーTeresita España, en Alegrías. Baile; 6º.ーMary Sevilla, en Mi jaca. Paso doble; 7º.ーJesús Perosanz, en Granadinas, y 8º.ー‘El Pescaero Gitano’, interpretado por todo el cuadro” (3).

Después pasaron al teatro del Círculo Cubano, donde compartieron protagonismo con las estrellas del programa radiofónico La corte suprema del arte, de la emisora habanera CMQ, recién llegadas desde la isla caribeña. La noche de su debut, con la sala abarrotada, cosecharon un gran triunfo, que reeditaron una semana más tarde:

“La primera parte del programa estuvo a cargo del conjunto típico flamenco ‘Alma Española’, que no dejó nada que desear. La Niña de Écija, con sus canciones, jaleo y oportunos dicharachos; Teresita España y Mary Sevilla, con sus canciones, castañuelas y bailes, el Maestro Julio Alonso, con su guitarra y el ‘cantaor’ Jesús Perosanz con su potente voz y gracia flamenca, encantaron al público. En la segunda parte actuaron las artistas venidas de Cuba” (4).

“La Niña de Écija y Mary Sevilla cantaron con el buen gusto en ellas característica [sic]. Teresita España dio nuevas pruebas de que su arte es joven, muy joven, con toda la sal de la Andalucía republicana. Por su parte, Perosanz y Julio Alonso cooperaron al éxito del conjunto” (5).

Teresita España (Mundo Gráfico, 17-9-1930)

Teresita España (Mundo Gráfico, 17-9-1930).

En agosto regresaron al teatro del Centro Asturiano, donde fueron agasajados con dos funciones de beneficio (6). En octubre la prensa sitúa a todo el conjunto en la capital de México. Bajo la denominación de Alma de España, se anunciaron en el palacio nocturno Grillón, en un programa en el que figuraban como invitados de honor la pequeña artista Mary López, que recitó El Parque de María Luisa con el acompañamiento de guitarra de Julio Alonso; la bailaora Soledad Miralles y la orquesta de Adolfo Girón (7).

En febrero de 1939 el tocaor intervino en un gran concierto ofrecido en la pérgola Ángel Peralta del bosque de Chapultepec de Ciudad de México, patrocinado por la compañía manufacturera de cigarros El Águila. Entre el gran elenco de artistas participantes en el evento destaca la presencia de Cantinflas, la pareja de bailaores Teresita y Tarriba, y la cantaora y cancionista Anita Sevilla, que interpretó varios números acompañada por la sonanta de Julio Alonso y la gran orquesta Águila. La publicidad no menciona a la Niña de Écija (8).

Al decir del periodista Armando de María y Campos, el arte flamenco de estos artistas no fue bien acogido en los teatros y ello les llevó a buscarse el sustento en las emisoras de radio:  

“De Miami […] llegó, también, la Niña de Écija, formidable cantaora de estilo seco y dramático, Jesús Perosanz, cantaor de acento hondo y expresivo, Julio Alonso con su guitarra, Teresita España y Mary Sevilla. No encuentran ambiente para sus jipíos, y después de rodar por cabarets tristes, refugian su pena en los estudios radiofónicos” (9).

Carmen Amaya (Cinearte, abril de 1938).

Carmen Amaya (Cinearte, abril de 1938).

En el mes de marzo el cuadro Alma de España actuó en el salón Montparnasse de Guadalajara (10); y en junio la Niña de Écija, “rival de los ruiseñores”, Julio Alonso y Mary Sevilla debutaron en el teatro Tívoli de la misma ciudad junto a la compañía de Carmen Amaya, en la que figuraban su hermana Antoñita Amaya, el guitarrista Sabicas, la cancionista Ascensión Pastor, el humorista Pepe Duarte, el cantaor Jesús Perosanz, los hermanos Marve (los “cerebros mágicos”) y un cuadro gitano compuesto por José Amaya, Paquito Amaya y el Pelao (11). 

Según refiere Manuel Martín Martín, “a sabiendas de la popularidad de que gozaba”, Carmen contrató a Paquita Martín para llevar “su espectáculo por todos los Estados de México y el sur de los EEUU, al tiempo de seguir con sus grabaciones discográficas” (12). En la casa Víctor de México la cantaora registró piezas como La Fea, Cueca chilena (arreglo por bulerías) o Soleá en tiempo de bulería.

Al decir del mismo autor, durante la primera mitad de los años cuarenta Paquita siguió con sus giras por países como Perú o Paraguay, y se estableció un tiempo en la ciudad argentina de Mendoza, donde abrió, en la calle Córdoba, un tablao denominado El Colmao de la Niña de Écija, que durante el día funcionaba como restaurante y de noche ofrecía dos espectáculos flamencos (13).

Asimismo, la prensa mexicana aporta noticias sobre sus actuaciones en la radio de Guadalajara. En octubre de 1941 trabajó en un programa emitido por la cadena XEQ; y en enero de 1945 y octubre de 1946, acompañada por el tocaor Vicente Gómez, hizo oír su voz a través de las ondas de Radio Nacional X.E.F.O. (14).

Anuncio de la Niña de Écija en el colmao Café Central de Santiago de Chile (La Nación, 1-9-1946).

Anuncio de la Niña de Écija en el colmao Café Central de Santiago de Chile (La Nación, 1-9-1946).

En el año 1946 la hemeroteca también la sitúa en Santiago de Chile, actuando en el music-hall Casanova, que tenía como director artístico al periodista radiofónico Bobby Deglané, y en el colmado Café Central. En el primero se presentó en el mes de junio, en la estampa flamenca Las calles de Cádiz, compartiendo protagonismo con el bailarín Paco Mairena. También figuraban en el programa Julio Alonso, el cantaor Niño Madrid y un variado elenco de artistas latinoamericanos (15). 

En el segundo, sito en los bajos del teatro Central, se anunció en septiembre. Completaban el reparto Julio Alonso, las cancionistas Violeta Araya y Esmeralda Pastor, el dúo cómico Teresita y Gonzalito, las artistas de rango español Julita de la Cruz y Raquel la Rondeña , el tenor Luis Álvarez y el animador humorístico César González. Dirigía la orquesta Arthur Rubinstein (16). 

A finales de ese año trabajó en Lima con la compañía teatral de María Antinea. Cantaba distintos palos flamencos y, especialmente, saetas. Fue entonces cuando, a pesar de encontrarse en un estupendo momento artístico, decidió retirarse de los escenarios y montar en la capital de Perú el restaurante La Gitana, decorado por Santiago Ontañón, que solía ser punto de encuentro de artistas y toreros.

En 1952 regresó a España después de casi dos décadas en tierras americanas, mas la ausencia de su marido, que seguía en Venezuela, la hizo volver a cruzar el océano e instalarse en Caracas. En 1991 la ciudad de Écija le rindió homenaje convocando un concurso de copla andaluza que llevaba su nombre (17).

La Niña de Écija y Julio Alonso (La Gaceta, 24-6-1938).

La Niña de Écija y Julio Alonso (La Gaceta, 24-6-1938).

Notas:

(1) La Gaceta, 2-7-1938, p. 4.

(2) José R. Sanfeliz, La Gaceta, 5-7-1938, p. 3.

(3) El Internacional, 8-7-1938, p. 2.

(4) José R. Sanfeliz, La Gaceta, 18-7-1938, p. 1.

(5) La Gaceta, 25-7-1938, p. 3.

(6) La Gaceta, 6-8-1938, p. 3; La Gaceta, 11-8-1938, p. 3.

(7) El Nacional, 10-10-1938, p. 4.

(8) El Nacional, 5-2-1939, p. 6.

(9) de María y Campos, A., Crónicas de teatro de ‘Hoy’, Ediciones Botas, 1941.

(10) El Informador, 12-3-1939, p. 5.

(11) El Informador, 26-6-1939, p. 4.

(12) Martín Martín, M., op. cit.

(13) Ibidem.

(14) El Nacional, 31-10-1941, p. 11; El Nacional, 23-1-1945, p. 11; El Nacional, 18-10-1946, p. 3.

(15) La Nación, 21-6-1945, p. 5.

(16) La Nación, 1-9-1945, p. 17.

(17) Martín Martín, op. cit.; ABC de Sevilla, 20-9-1991, p. 107.


Sarita Heredia, tocaora gitana y artista universal (III)

En enero de 1957 la Familia Heredia regresó al Philharmonic Auditorium de Los Ángeles con una nueva incorporación, la del bailaor español Genaro Gómez. La crítica destacó la homogeneidad, “precisión rítmica y vitalidad” del grupo, y la espectacularidad de los movimientos de pies de las bailaoras; y también llamó la atención sobre la “falta de delicadeza en gran parte de sus movimientos corporales, aunque esto pareció no tener importancia para el público, que las aprobaba ruidosamente”. Sarita fue calificada como “la más temperamental del grupo” y Fátima fue elogiada por la “técnica y brillantez” de su baile, por la “autenticidad y emoción” que transmitía su juego de pies (25).

Cartel de la Familia Heredia (Archivo René Heredia).

Cartel de la Familia Heredia (Archivo René Heredia).

En julio de 1958 el grupo colaboró en una fiesta destinada a ayudar a los niños, organizada por la Recovery Foundation en el domicilio de los Sres. Sieroty en Beverly Hills (26); y en enero de 1959, contratados por el empresario Ray Bowman, ofrecieron una serie de cinco recitales en el Wilshire Ebell Theater de North Hollywood (Los Ángeles). En esta ocasión se unió al elenco de tocaores el onubense Jerónimo Villarino y el cantaor Chinín de Triana actuó como artista invitado (26).

Entre el verano de 1959 y la primavera de 1964 Sarita Heredia actuó de forma más o menos continuada en el restaurante español The Matador, de North Hollywood (Los Ángeles), regentado por Bill Fremont y frecuentado por personalidades del cine y la cultura, como Linda Darnell, Julie Wilson, K. T. Stevens o Ann Miller (27). En agosto de 1959 fue el escenario de una cena-fiesta en la que se agasajó a la bailaora Micaela Flores ‘la Chunga’ y a la que Sarita asistió como invitada (28).

“Reconocida como una de las más destacadas artistas flamencas en los EEUU”, “la bomba flamenca Sarita Heredia” (29) se anunció en The Matador durante el verano de ese año y regresó en febrero de 1960 para deleitar al público con su toque, cante y baile, de jueves a domingos, desde las ocho de la tarde hasta las dos de la madrugada. Al decir de la crítica, existía “una estremecedora emoción en su guitarra, con su calidad, sonoridad y pureza de sonido” (30).

Durante sus vacaciones del mes de agosto la sustituyó el guitarrista clásico Federico Noad, alumno de Andrés Segovia (31). En noviembre de 1962 el “apasionado espectáculo” de Sarita Heredia seguía siendo “aplaudido con olés cada noche” (32). En enero de 1963 se incorporó al elenco artístico del club, compartiendo protagonismo con ella, el tocaor clásico y flamenco Arnold Lessing (33); y en abril de ese mismo año el guitarrista David London actuaba en la Flamenco Room de la planta baja mientras que Sarita continuaba tocando en el piso de arriba durante las cenas (34).

Sarita Heredia junto a Bill Fremont, en The Matador (Independent, 25-6-1959).

Sarita Heredia junto a Bill Fremont, en The Matador (Independent, 25-6-1959).

Fue precisamente en el club The Matador donde Sarita grabó, en 1959, durante una de sus actuaciones en directo, el L. P. Flamenco Fire! (35), compuesto por siete cortes de flamenco tradicional titulados Rumba Gitana, Tango (tanguillo), Zapateado (el famoso Zapateado de las campanas de Estampío, interpretado sin otro acompañamiento que el de las manos golpeando el suelo), Guajiras, Fandango de Huelva, Alegrías Rosas, Candelorio (cantes de las bodas gitanas de Granada) y Tarantas (de creación propia). Además de tocar la guitarra, ella misma canta y se ocupa de la percusión (calabaza, pitos y castañuelas). Las críticas fueron bastante favorables:

“El flamenco, uno de los ámbitos más apasionantes de la música folk, recibe otro impulso en este disco, grabado en el Club Matador en Los Ángeles. Sarita Heredia es una excelente guitarrista, se dice que es la única mujer instrumentista flamenca que existe en la actualidad, y también canta y taconea con bastante estilo” (36).

“La Srta. Heredia, que grabó su LP durante una actuación en directo en el Club Matador de Los Ángeles, se anuncia como ‘la única mujer guitarrista del mundo’. […]

Su música es completamente auténtica e intensamente ardiente, sin que suene a mujer. La grabación es excelente, aunque es bastante ruidosa” (37).

Durante el tiempo que permaneció vinculada a The Matador, Sarita también frecuentó otros escenarios y shows televisivos, como You Bet Your Life, conducido por Groucho Marx en la cadena KRCA. En este programa sorprendió por su simpatía y su capacidad para tocar, cantar, bailar y jalearse, todo ello de manera simultánea (38).

En febrero de 1962 se anunció en el club Ash Grove de Los Ángeles, compartiendo cartel con la cantante Miss Makeba y su pequeño combo (39), y en abril de 1963 regresó al Wilshire Ebell Theatre para presentar su espectáculo Flamenco Revue, en el que contó con Lola Flores, la cantante lírica de origen peruano Yma Sumac, el cantante y percusionista cubano Miguelito Valdés, y otras estrellas latinoamericanas como invitados de honor.

Lo más destacado del programa fueron “los números dedicados al guitarrista Carlos Montoya, al bailaor Vicente Escudero, al poeta García Lorca, a la actriz Carmen Sevilla y al torero Manolete”, así como los tanguillos de Cádiz “canciones cómicas” “‘Tres viejas ricas’ y ‘Mi suegra’” (40). La crítica la calificó como “una artista flamenca tres-en-uno pero con una única función: entretener. Los que saben […] español, lo pasaron muy bien. Sus risas lo atestiguan” (41).

En julio de 1964 “Sarita Heredia, un famoso exponente mundial del flamenco gitano”, debutó en el club Sinaloa de San Francisco (42), en cuyo programa también figuraban la grafóloga Ginna, la bailaora flamenca española Raquel Flores, el cantante mexicano Víctor Buelna, la bailarina Vicky Álvarez y el maestro de ceremonias Armando Duval. Al decir de la crítica, tocó “a la perfección con la guitarra […] la ardiente música de los gitanos españoles” (43).

En junio de 1965 ofreció dos recitales en el icónico Woodstock Playhouse de Nueva York, donde aún se recordaba el gran éxito conquistado por el maestro Sabicas dos años antes. Fue presentada como una versátil artista flamenca “ampliamente aclamada por la prensa y el público” internacional, “conocida por su repertorio de canciones populares y solos de guitarra, y su buen baile”, y a quien Carlos Montoya consideraba “mi único rival” (44).

Publicidad de Sarita Heredia en The Matador (The Los Angeles Times, 4-11-1962).

Publicidad de Sarita Heredia en The Matador (The Los Angeles Times, 4-11-1962).

Durante la segunda mitad de los años sesenta y toda la década de los setenta Sarita residió en Puerto Rico, donde encontró buenas oportunidades profesionales. A su regreso a los Estados Unidos se instaló en Los Ángeles. En agosto de 1980 actuó en el Storie Crawford Studio de Santa Mónica (45) y en mayo de 1981 concedió una entrevista a Nilo Margoni para la revista Jaleo de San Diego, a la que ya hemos aludido y en la que ofreció algunos detalles sobre su estancia en la isla caribeña:

Nilo: Pasaste una serie de años trabajando en Puerto Rico. ¿Cómo era tu vida flamenca allí?
Sarita: Oh, muy interesante. Allí hay un gran ambiente y tenía muchos amigos flamencos. Antonio Carmona, que es un guitarrista muy bueno de Cádiz, reside allí. También viven allí Antonio Santaella, un tocaor y bailaor, y Curro Amaya, el sobrino de Carmen Amaya. Todos teníamos mucho trabajo.

Nilo: ¿Qué está pasando en el flamenco allí en este momento?
Sarita: Bien, hay muchos lugares donde se puede trabajar. Uno de los mejores sitios se llama ‘El Convento’. Era un convento español hace cuatrocientos años. Lo convirtieron en un hotel exclusivo. Los principales artistas van a los mejores hoteles. A menudo vienen de fuera. Lola Flores viene, Carmen Sevilla viene, Carlos Montoya. No me malinterpretes, hay muy buenos artistas españoles viviendo allí, pero, cuando vives allí el contrato es diferente” (46).

Sarita Heredia con sus hermanos René y Enrique (Archivo René Heredia).

Sarita Heredia con sus hermanos René y Enrique (Archivo René Heredia).

En su conversación con Margoni, Sarita también mencionó los obstáculos a los que había tenido que enfrentarse por el hecho ser mujer en el mundo de la guitarra flamenca y designó a algunos de sus artistas preferidos:

Sarita Heredia es un miembro de la brillante y talentosa familia gitana de los Heredia. Ha sido aclamada por los críticos y aficionados como la más destacada mujer guitarrista del mundo. Además de sus maravillosos talentos instrumentales, Sarita es reconocida como una consumada cantaora y una bailaora excepcional. Gran parte de la fama que ha alcanzado en sus giras mundiales se debe a la inusual combinación de estas tres habilidades: ocasionalmente se ha dado el caso de que la combinación de cante y baile, o de toque y cante, ha resultado exitosa, pero Sarita es la primera artista en su campo que combina estas tres artes tradicionales gitanas. […]

Nilo: ¿Cuáles serían los problemas específicos a los que se enfrenta una mujer guitarrista de flamenco?
Sarita: Los hombres no me dan una oportunidad. (Risita). Pero tengo buenos amigos, amigos artistas que me respetan. Soy respetada por los hombres mientras no tenga que trabajar con ellos. Vienen a ver mi trabajo. Cuando estaba trabajando en Nueva York, Carlos Montoya venía a verme cada noche. […]

Nilo: ¿Y tus nuevos artistas favoritos?
Sarita: Mis favoritos ahora son la Loli, el Camarón de la Isla y Paco de Lucía” (47).

Notas:

(25) O. H., The Los Angeles Times, 7-1-1957. La traducción de todos los textos extranjeros es mía.

(26) Westwood Hills Press, 10-7-1958.

(26) The Los Angeles Times, 14-12-1958; The Valley Times, 2-1-1959.

(27) Citizen-News, 13-8-1960.

(28) The Robert News, 13-8-1959.

(29) The Los Angeles Times, 4-2-1960.

(30) Independent, 21-1-1960.

(31) Citizen-News, 13-8-1960.

(32) Citizen-News, 30-11-1962.

(33) Citizen-News, 18-1-1963.

(34) Independent, 28-4-1963.

(35) “La grabación se hizo para World Pacific Recordings, después se vendió a Liberty Records y United Artists antes de llegar a Vogue” (Steve Christensen, The Daily Spectrum, 6-11-1983).

(36) Variety, 12-6-1963.

(37) Daily Independent Journal, 14-9-1963.

(38) Citizen-News, 31-3-1960.

(39) The Los Angeles Times, 8-2-1962.

(40) The Los Angeles Times, 16-4-1963.

(41) The Los Angeles Times, 18-4-1963.

(42) The San Francisco Examiner, 4-7-1964.

(43) The Times, 17-7-1964.

(44) The Kingston Daily Freeman, 8-6-1965.

(45) The Los Angeles Times, 10-8-1980.

(46) Margoni, Nilo (mayo de 1981), “Sarita Heredia”, en Jaleo, newsletter of the Flamenco Association of San Diego, vol. IV, nº 9.

(47) Ibidem.


La odisea americana de Carmen Amaya: en el Maravillas de Buenos Aires (y IV)

Tras su exitosa actuación en Rosario, Carmen Amaya continuó su gira argentina en la ciudad de Córdoba y después cruzó la frontera uruguaya para presentarse en el Teatro Solís de Montevideo con un elenco similar, en el que destacaba la incorporación del concertista de guitarra José Ballesteros más un coro de veinte tiples. El debut se produjo el veinte de agosto, con el siguiente programa:

“Primera parte.- 1.º ‘Por media granaína’. 2.º Recuerdos españoles de Antaño. 3.º Machuca y Lopo. 4.º Ascensión Pastor. 5.º ‘Colmao flamenco’. 6.º ‘Ya no te quiero’. 7.º Manolo Vico. 8.º ‘Boda y bautizo’. 9.º Hermanos Marbel. 10.º Rafael Soler. 11.º ‘Jota aragonesa’ y ‘Jota navarra’.

Segunda parte.- 1.º España en [ilegible]. 2.º Bolero clásico gitano. 3.º Salomé. 4.º Rubians-Tirana. 5.º Ascensión Pastor. 6.º Las 4 de la madrugada. 7.º Presentación de la reina gitana: Carmen Amaya, la acompañan los artistas gitanos José Amaya, Francisco Amaya, Sebastián Manzano (El pelao)” (El Bien Público, 20-8-1937: 5).

Carmen Amaya junto a su padre y su hermano Paco (MAE-IT).

Carmen Amaya junto a su padre y su hermano Paco (MAE-IT).

Las críticas destacaron el carácter animado y divertido de un espectáculo de “tono amable y cordial sin descender a chabacanerías y gracias de doble y grosera intención” (El Bien Público, 21-8-1937: 5). En los días siguientes el programa se fue renovando, con la introducción de números como la canción Mi jaca, a cargo de Ascensión Pastor, o el Ave María de Gounod y el juguete musical El reloj, ambos interpretados por el concertista de guitarra Rafael Soler (El Bien Público, 28-8-1937: 5).

Durante su estancia en la capital uruguaya, Carmen ofreció dos matinés dedicadas a los niños, con un programa especialmente concebido para adaptarse a los gustos del público infantil y un sorteo de juguetes en el que participaron “todos los pibes concurrentes al espectáculo” (ibidem). Asimismo, la estrella del baile gitano hizo oír su voz a través de las ondas de varias emisoras radiofónicas, como Radio Westinghouse (C X 12), Centenario Broadcasting (C X 36), Radio Montecarlo (C X 20) y Radio Ariel (C X 10), que retransmitió en directo desde el Teatro Solís el espectáculo de la compañía de arte gitano (Cine Radio Actualidad, 10-9-1937: 63).

La víspera de su despedida, Carmen Amaya recibió el homenaje tanto del público como del resto de artistas que la acompañaron en su exitosa temporada montevideana, en reconocimiento no solo a sus creaciones coreográficas sino también a su simpatía y personalidad (El Bien Público, 6-9-1937: 5). La compañía ofreció su última función el diez de septiembre, antes de partir hacia La Plata.

De nuevo en Argentina

En septiembre de 1937 regresó brevemente a Buenos Aires para cosechar un nuevo homenaje en el Teatro Mayo. Allí actuaba con éxito desde hacía varias semanas una compañía de arte lírico andaluz dirigida por Amalio Alcoriza, que llevaba a escena la comedia de costumbres andaluzas El Padre Castañuela, firmada por Antonio Linares. Entre sus intérpretes destacaban el actor y cantaor Florencio Castelló en el papel protagonista, la vedette Paquita Alfonso, las actrices cómicas Lolita Giménez y María Manuela, los cantaores Niño de Utrera y Pena hijo, los bailarines Julia Verdiales y Julio Maera, y el guitarrista Sabicas (Crítica, 21-9-1937: 13). La noche del veintidós se ofreció un programa especial en el que las principales figuras del elenco agasajaron a Carmen Amaya, “que ha heredado el insigne título de primera bailarina de España que ostentara ‘La Argentina’” (La Nación, 1-10-1937).

El Niño de Utrera, Pena hijo y Sabicas (Crítica, 26-6-1937).

El Niño de Utrera, Pena hijo y Sabicas (Crítica, 26-6-1937).

Tras su fugaz visita a la capital argentina, recorrió ciudades como San Juan, donde ofreció varias representaciones y visitó los estudios de la emisora Radio Graffigna (L. V. 1) (Radiolandia, 23-10-1937: 10); o Santa Fe, donde solo pudo dar tres funciones en el Teatro Municipal, debido “a los muchos compromisos contraídos” en otros lugares del interior del país (El Orden, 1-11-1937: 13). El diecisiete de noviembre recaló de nuevo en Rosario para actuar cinco días en el Teatro Real y en diciembre pasó por Bahía Blanca. Allí cosechó nuevos éxitos teatrales y participó en algunas audiciones de la emisora de radio local (L. U. 2) con “un suceso artístico ponderable” (Radiolandia, 25-12-1937: 38).

Primera estancia en Brasil

En enero de 1938 Carmen Amaya se anunció brevemente en el Teatro Fénix de Buenos Aires (Democracia, 5-1-1938: 5) y el 2 de febrero arribó a Río de Janeiro a bordo del transatlántico Antonio Delfino. Según publicó la prensa brasileña, se dirigía a Nueva York con un suculento contrato y, aprovechando su paso por la ciudad carioca, “la dirección del Casino Copacabana, […] telegráficamente y por un fuerte caché”, consiguió retenerla algunas semanas (A Batalha, 1-2-1938: 4) (1).

Desde el mismo día de su llegada, los diarios locales publicitaron el “baile caliente y gitano” (Correio da Manhã, 2-2-1938: 5) de esa “bailarina única y sensacional [que] se exhibe en danzas inspiradas en su propio temperamento. Es una gran artista espontánea que no se parece a ninguna otra. Ella es genial” (Jornal do Brasil, 2-2-1938). Se presentaba acompañada por sus guitarristas habituales y, en algunas ocasiones, por un cantaor.

Unas semanas más tarde empezó a compartir protagonismo con la cantante brasileña Carmen Miranda, en lo que fue promocionado como un “duelo de seducción” entre “la Carmen que es toda canción y la Carmen que es toda danza” (Gazeta de Noticias, 19-2-1938: 7; Diario de Noticias, 18-2-1938: 5).

Publicidad de la actuación de Carmen Amaya y Carmen Miranda en el Casino Copacabana (Gazeta de Noticias, 19-2-1938).

Publicidad de la actuación de Carmen Amaya y Carmen Miranda en el Casino Copacabana (Gazeta de Noticias, 19-2-1938).

Antes de abandonar la ciudad, la Amaya concedió una interviú a la revista Cinearte, que fue realizada en el Hotel Riviera. En la distancia corta, el redactor percibió en ella un gesto trágico y enigmático:

“Al verla acercarse, muy graciosa en la simplicidad de un vestido de calle, me parece una colegiala de vacaciones.

Una vez iniciada la charla, la bailarina adopta la mirada concentrada de una chica que está haciendo un examen. Carmen Amaya me habla de su carrera con una expresión que da a su semblante un aire de misterio y fatalismo.

Hecho curioso, parece que esta artista no sabe reír, ni siquiera sonreír” (Cinearte, 1-4-1938: 15).

Durante la breve conversación que mantuvieron, Carmen se declaró autodidacta, y afirmó sentirse muy a gusto en el país carioca:

“Oriunda de una estirpe famosa de bailarines, Carmen Amaya principió a bailar a los cuatro años. Ya traía al nacer la pasión por el baile, como las flores nacen con el perfume.

Su vida ha sido una completa devoción al ballet, que, más que un arte, es para ella una religión, a la que ha dedicado su temperamento de artista.

– ‘¡Nunca he tenido maestros ni he asistido a academias!’ declaró con orgullo la bailarina.

Su baile es la exteriorización de un estado de espíritu, de manera espontánea – y cuya técnica reside en su comprensión y sensibilidad. Y bailando traduce el alma ardiente y amorosa, la gracia y el encanto de los compatriotas de Cervantes. […]

Aquí, en Río, Carmen trabajó en el Copacabana con Carmen Miranda, de quien confesó estar encantada. Y tuvo palabras de entusiasmo para nuestro carnaval, que le gustó muchísimo. […] después de la temporada en la capital argentina descansará un poco y partirá para América del Norte, donde irá a actuar en el escenario al lado de Fred Astaire” (ibidem).

Carmen Amaya (Cinearte, abril de 1938).

Carmen Amaya (Cinearte, abril de 1938).

Nueva temporada en el Maravillas

A su regreso a Buenos Aires, en marzo de 1938, Carmen Amaya fue invitada por el director de Radio Mitre, Francisco Gómez, a visitar el programa Hora del Arte Español (Radiolandia, 18-3-1938); y unas semanas más tarde se la pudo ver en dos ocasiones en el Teatro Smart, en sendas funciones celebradas a beneficio del actor Manolo Vico y del acróbata Machuca (Crítica, 16-4-1938; 25-4-1938).

Tras un amago de contratación por la empresa Valenzuela y Cía. para actuar en el Teatro de la Comedia de Santiago de Chile, finalmente Carmen deshizo el trato (La Nación, 15-5-1938) y reapareció el diecinueve de mayo en el Maravillas, con un elenco renovado compuesto por las siguientes figuras:

“Paquita Alfonso, María Antinea, Pastora Romero, Paquita Reixach como primeras vedettes; Niña de Córdoba, Niña del Sacromonte y José Muñoz Pena (hijo), como cantaores y cantaoras; el Niño Sabicas, concertista flamenco de guitarra; las bailarinas regionales Hermanas Vera, cantador de jotas y motivos regionales Andrés Soler; bailaores y guitarristas José y Francisco Amaya y Sebastián Manzano; animador Pepe Duarte; Jazz Antinea, compuesta de 15 ejecutantes, Rondalla Usandizaga, un conjunto de 16 bailarines y segundas tiples, cómicos e intermediarios: Don Toribio y sus dos amigos” (Crítica, 19-5-1938).

Al frente de la orquesta estaba el maestro José María Palomo (2) y Justo Ortega desempeñaba la dirección artística. La noche del debut el conjunto estrenó la revista Mujeres y flores de España, que resultó ser un espectáculo “agradable”, especialmente “algunos cuadros por el acierto de sus motivos y el derroche de los trajes regionales” (Crítica, 20-5-1938).

Carmen Amaya y otros artistas del Maravillas en Radio Mitre junto al director de la cadena, Ernesto Frías (Radiolandia, 18-6-1938).

Carmen Amaya y otros artistas del Maravillas en Radio Mitre junto al director de la cadena, Ernesto Frías (Radiolandia, 18-6-1938).

Al decir de la crítica, las artistas más admiradas por el público fueron “Carmen Amaya, con sus briosos bailes […] cuyo ritmo pareciera llevar en la sangre”, y María Antinea, que dijo con gusto y sentimiento la canción María Magdalena, “bailó con frenesí y agilidad” el número de La cucaracha e incluso dirigió a la orquesta, “evidenciando ser una excelente conductora además de una virtuosa del teclado en el género del ‘jazz’” (ibidem).

También merecieron palabras de elogio la joven bailarina Pastora Romero, la cancionista Paquita Alfonso, José Muñoz ‘Pena hijo’, el Niño Sabicas, Paquita Reixach, que con su baile “animó páginas de El barbero de Sevilla y Carmen”; y la debutante Antoñica Amaya, “que hizo su presentación en un número de baile, demostrando singular predisposición” (ibidem).

En los meses siguientes se fueron incorporando distintas figuras al elenco del Maravillas, como la bailarina a transformación e instrumentista húngara Varielli, las cancionistas Soledad Reyes y Naty Navarrito, la tiple cómica y cancionista centroamericana Libya Morales, el actor cómico Pedrín Fernández o el barítono Manuel Lamas (Crítica, 8-6-1938; 22-6-1938; 13-7-1938). A finales de julio regresaron los parodistas musicales RubiansTirana y en agosto, la cantaora y cancionista Anita Sevilla (Crítica, 27-7-1938; 6-8-1938).

El programa del espectáculo también se fue renovando periódicamente. En el mes de julio se estrenaron las revistas Boda gitana y Un jirón de España. En esta última, Carmen Amaya interpretó los números Boceto granadino, Canasteros de Triana y Un jirón de España; su hermana Antoñita, “cuyos adelantos son notorios, bailó con gracia varios motivos gitanos”; y Pastora Romero “obtuvo un éxito rotundo en la hermosa fantasía Serenata de Malats, en la que exhibió una elegante plasticidad de líneas” (Crítica, 23-7-1938).

Carmen Amaya y María Antinea en Radio Mitre (Radiolandia, 18-6-1938).

Carmen Amaya y María Antinea en Radio Mitre (Radiolandia, 18-6-1938).

Para celebrar las ciento cincuenta representaciones consecutivas de la compañía, el diez de agosto se ofreció una función especial en la que destacó la actuación de “la precoz cantaora flamenca” Leo Amaya (Crítica, 10-8-1938). Unos días más tarde volvió a renovarse el programa, con el estreno de la revista Noches españolas, consistente en “una serie de cuadros hilvanados con el exclusivo objeto de dar lucimiento a las principales figuras del elenco”, que fue recibida “con discreta aprobación del público” (Crítica, 27-8-1938). En ella debutaron las bailaoras Niñas del Albaicín y el actor cómico Hilario Flores.

Durante el tiempo que permanecieron en el Maravillas se realizaron emisiones radiofónicas desde el propio teatro, que fueron retransmitidas por Radio Mitre (L. R. 6) (Radiolandia, 18-6-1938), y Carmen colaboró en distintos homenajes, como el dedicado a la actriz Blanca Podestá en el Teatro Argentino (Crítica, 4-6-1938) o el ofrecido a Anita Sevilla en el Avenida con motivo de su partida hacia México (Crítica, 7-9-1938).

Carmen Amaya y su troupe se despidieron del público bonaerense el día once de septiembre, para emprender una gira que discurriría por varios países latinoamericanos y tendría como destino final los Estados Unidos. Durante esa última función, la artista ofreció unas declaraciones al diario Crítica, en las que se mostraba optimista ante la aventura que la esperaba y, a la vez, apenada por tener que dejar atrás a una parte de su familia:

“Con un vestío morao y un fandanguiyo (sic) almeriense llegó Carmen Amaya, hace casi dos años […]. Su triunfo fue inmediato; su éxito, magno. Aquella chicuela cañí conquistó Buenos Aires con sus danzas electrizantes, con sus vueltas ultrarrápidas que, sin amoldarse a ninguna escuela, llegaban directamente al espectador en emoción escalofriante. […]

Er Pelao, José su paresito, er Paco y la Antonia escoltarán a Carmen Amaya en la excursión que hoy inicia por todos los países de América. […]

Hablamos con Carmen Amaya durante el último espectáculo que ofreció a nuestro público.
– Yo no me iría – nos dice –, pero no hay más remedio. Tengo que ‘dir’ a cumplí unos compromisos en Nueva Yó. Cuando güerva vendré cargá de billetes grandes. Yo creo chavó que por ayá nos vamos a jinchá y vamos a ganar dinero pa enyená er Río de la Plata. […]

– Claro – agrega la bailaora – que me yevo una peniya. Dejo aquí, en Güenos Aires, a mi maresita y a los chavales, que se tienen que conformá con esperá la güerta de toos nosotros, pero me yevo la idea de voy a luchar pa ellos” (Crítica, 12-9-1938, 14).

Anita Sevilla (Critica, 9-4-1937).

Anita Sevilla (Critica, 9-4-1937).


Notas:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es mía.
(2) En distintas ocasiones la crítica acusó deficiencias en el acompañamiento orquestal de los números, por ejemplo: “José Palomo dirigió la orquesta de forma arbitraria provocando un desequilibrio rítmico” (Crítica, 23-7-1938).


Entrevista a la maestra de la guitarra María José Domínguez (y II)

La segunda parte de la conversación mantenida con María José Domínguez se centró en su faceta académica y docente como guitarrista de acompañamiento en el Conservatorio Profesional de Danza de Sevilla. Pasen y lean…

 

«Yo quería papeles»

 

P: Desde muy pequeña has sido una trabajadora incansable y además has sacado tiempo para forjarte una sólida formación académica. ¿Qué motivación te llevó a matricularte en el conservatorio para hacer la carrera de guitarra clásica?

R: Yo no sé por qué, porque mis padres no tenían cultura, no sabían ni leer ni escribir, pero yo quería papeles. No sabía lo que eran, pero quería papeles. Y, claro, la guitarra flamenca no tenía. Entonces estudié guitarra clásica. ¡Ay, qué años! Hice mi carrera de guitarra clásica y, cuando salió el título de flamenco, me llamaron de la consejería para decirme que iba a empezar el superior, y yo me fui de alumna. Pensé: Ahora os vais a fastidiar y me vais a tener que enseñar, porque como son clases colectivas…

 

P: ¿Te gustó la experiencia de cursar la carrera de guitarra clásica?

R: Sí, me gustó la experiencia y te voy a decir por qué. Aprendí mucho, porque en mi época había un choque entre la guitarra flamenca y la clásica, para el clásico la guitarra flamenca era una porquería. Yo atacaba a los clásicos y eso me enseñó a respetarlos. Respeto mucho la guitarra clásica porque es muy difícil, necesita muchas cosas que no necesita el flamenco, como la limpieza. Las uñas tienen que estar derechas, cortadas a una medida… Además, el flamenco además chirría la guitarra y el clásico no. Yo ya no aguanto ese chirrido de la guitarra flamenca, me gusta el sonido más puro, más redondo.

Doña América Martínez me decía: Si dejaras la guitarra flamenca…, porque yo prometía con la guitarra clásica. De hecho, yo no quería examinarme, y cuando salió el tribunal, había suspendido a todos los clásicos y yo había aprobado. No me lo podía creer. Luego me examiné en Córdoba de guitarra flamenca para entrar en el conservatorio. Fue una prueba de aptitud que duró un solo día.

 

Anuncio de la actuación de María José Domínguez en la II Quincena de Flamenco y Música Andaluza de Sevilla (ABC de Sevilla, 2-12-1980).

Anuncio de la actuación de María José Domínguez en la II Quincena de Flamenco y Música Andaluza de Sevilla (ABC de Sevilla, 2-12-1980).

 

«El clásico me ha aportado muchísimo, sobre todo en la técnica y la colocación»

 

P: ¿Cómo fue ese examen?

R: Yo había trabajado con Manuel Cano, que me dijo: Niña, ¿tú por qué no te vas a mi conservatorio, te examino yo y te doy el título? Y dije: Lo que usted diga, maestro, porque yo he sido muy respetuosa con todo el que se ha subido a un escenario y con todo el que sea mayor que yo… Fui en septiembre y estaba Rafael Vallejo, que me dijo: Tú te matriculas de preparatorio, y en enero renuncias a la matrícula y te presentas libre de todo el curso. Fui tres o cuatro veces a Córdoba pero el hombre no me quería escuchar. Me decía: ¿Yo para qué te voy a escuchar, si eres guitarrista de Matilde Coral? Con eso me lo dices todo. Mira, el sello. Me pidieron de todo, todos los palos. Saqué tres sobresalientes y tres notables. Ya tenía la carrera y con ese título entré en el conservatorio como profesora.

 

P: ¿Qué te aportan tus conocimientos del clásico a la hora de tocar flamenco?

R: Muchísimo, me enriquecen bastante. Ahora los guitarristas flamencos son más finos, pero antes eran muy fulleros. Tú los veías tocando y, cuando les ponían la megafonía, sonaba aquello a perros. En el clásico, como controlas el sonido, tapas lo que no debe sonar, y los flamencos no. Dejan que suene y a veces choca una cuerda con la otra.

El clásico me ha aportado muchísimo, sobre todo en la técnica y la colocación. Yo salgo al escenario con mi pie porque tuve que pensar qué postura adoptar. Para mí solamente hay un instrumento, que es la guitarra, y la colocación tiene que ser la misma. Las formas, no.

 

P: ¿Esos conocimientos pueden influir de manera negativa en algún sentido?

R: Yo estudié la guitarra clásica para demostrar que el guitarrista flamenco puede hacer clásico, lo que no puede hacer el clásico es tocar flamenco. Yo pienso que, antes de estudiar clásico, tienes que ser guitarrista flamenco, no después sino antes, para desarrollar el oído, porque en el momento en que te pongan partituras, tu expresividad ya ha cambiado y tienes tanta perfección en la técnica, que ya los rasgueados los haces como más suaves y cuando tocas con el pulgar, por ejemplo, que es mucho de pulgar el flamenco y eso… Por eso te digo, porque hablo con conocimiento de causa, si se quieren hacer las dos especialidades, primero debe ir la guitarra flamenca.

 

«Mi gran contribución es la guitarra como acompañamiento al baile»

 

P: ¿Creas tus propias composiciones?

R: Claro que las he hecho, y las he pasado a música también. En el conservatorio hay partituras mías, lo que pasa es que no tengo tiempo para tanto.

 

P: ¿Las has grabado alguna vez?

R: Me ha grabado mucha gente. Con María del Monte tengo discos grabados porque vino a recogerme a la puerta y me dijo: Tienes que salir conmigo en disco. También he grabado para la BBC de Londres, para la RAI italiana… He grabado mucho y me han grabado. Pero no tengo ningún disco mío en solitario. Es que la fama me ha importado muy poco.

 

P: ¿Ni siquiera por la satisfacción de ver tus cosas grabadas, para que no se pierdan?

R: Es que tengo a mis alumnos. Por ejemplo, tengo una caña, esto es muy importante, que mi comadre me la escribió y me la regaló, porque yo fui también la primera guitarrista que llevé una flauta travesera en los tarantos, en Mairena del Alcor. A partir de ahí siempre he llevado instrumentos, guitarras, piano, violines, saxofón… Pero te hablo de hace cincuenta años.

 

P: ¿Cuál piensas tú que es tu legado artístico, tu contribución al mundo de la guitarra?

R: Pienso que mi gran contribución es la guitarra como acompañamiento al baile y también el haber contribuido a que la guitarra flamenca se meta en el conservatorio. En el Cristóbal de Morales entró por mí. Y el cante flamenco superior se tenía que haber quedado en Sevilla, pero es que estaba ya tan harta de luchar… No es justo que Sevilla no tenga estudios superiores de flamenco, ni de guitarra, ni de cante ni de baile.

 

María José Domínguez en la Peña Torres Macarena de Sevilla.

María José Domínguez en la Peña Torres Macarena de Sevilla, 8 de marzo de 2023.

 

P: ¿Qué particularidad tiene la guitarra de acompañamiento al baile?

R: Antiguamente te decía la gente: Yo quiero ser profesor, acompañante no, como si los acompañantes no valiésemos nada. Guitarristas tenemos que ser los dos y sacar el título, pero para mí el baile es una especialidad. El acompañamiento al baile es un lenguaje. Yo no me pierdo nunca con los pies, porque los leo, me lo dicen todo. Tú ves a una bailaora bailando por alegrías y no tiene nada que ver con otra que también baile por alegrías. Entró un guitarrista nuevo en el conservatorio y en seguida me di cuenta de que no sabía tocar para bailar, porque dijo: Yo sé tocar las alegrías de fulanita y monté también la soleá de zutanito. Yo toco para bailar a primera vista y sé tocar por alegrías para bailar, me las baile quien me las baile. El acompañamiento es muy difícil. Tradicionalmente, el guitarrista acompañante se ha formado en las academias de baile y la profesora de baile era la que le indicaba. Matilde Coral me tarareaba las falsetas, las sacaba incluso…

Por eso, aunque fuese lo último que hiciera en mi vida, quisiera que me atendieran en la consejería y proponer estos estudios, porque se va a terminar la guitarra acompañante como no se haga la especialidad, que sería para darla en un conservatorio de danza.

 

«Tienes que tener tu personalidad»

 

P: Has mencionado el aprendizaje de los guitarristas en las academias de baile. ¿Existe mucha diferencia con el que se da ahora en los conservatorios?

R: Ahora se usan partituras y tocan todos iguales, tú cierras los ojos y no sabes quién está tocando. Dicen que, cuando Paco llegó a Nueva York, le dijo Sabicas: Niño, tocas muy bien, pero el buen guitarrista es el que saca sus propios toques para tocarlos. Eso es lo que yo he pensado siempre. Llevo dando clases desde que tenía quince años y a mis alumnos les digo: Mira, si vas a tocar como Paco de Lucía, para eso me pongo a Paco de Lucía. Tienes que tener tu personalidad. Tú cierras los ojos y dices: Ésa es María José… María José o algún alumno mío, porque yo he escuchado a alumnas mías tocando por granaínas y me parece que soy yo. Y no soy yo, ¿me entiendes? Tienes que tener tu personalidad.

 

P: ¿Te has sentido siempre respetada por tus alumnos?

R: Sí, con mucho cariño. Yo los he tratado siempre muy bien. He sido profesora de música y los niños entraban de dos en dos, las chiquillas por el suelo, queriendo llegar la primera. Estuve un año en el conservatorio de Nervión dando clásico y estaban todos locos conmigo.

Me identifico como una buena profesora porque me encanta la música y me gusta que te guste, y enseñarte. La música me impresionó cuando vi que, de un papel que no suena, se pone todo el mundo a cantar. Es el lenguaje más universal que hay. Mira, me emociono, es una cosa que siento y la trato de transmitir a los alumnos. El que no se entera conmigo, no se entera con nadie. Comprendo que muchas veces hasta el mejor alumno se corta con el profesor y se bloquea. Empecé a dar clases colectivas, con alumnos de todos los niveles, porque tocamos todos juntos y tienes que tocar a compás, que es lo más importante. Y yo le decía a uno: Ponle tú la falseta a estos dos, cuando yo veía que conmigo se bloqueaban, porque muchas veces estás en clase, cuando eres alumna, y no te enteras de lo que está explicando el profesor y, sin embargo, te lo explica una compañera y sí lo pillas. Pues todo eso a mí no me lo ha enseñado nadie. Además, la guitarra flamenca siempre ha sido individual y creo que también fui la primera que la sacó al escenario en grupo, en el Lope de Vega y en el Festival de Mairena.

 

P: ¿Solías tener muchas alumnas en tus clases?

R: Sí, he tenido muchísimas mujeres, muchísimas alumnas.

 

P: ¿Esas alumnas tenían la idea de llegar a ser guitarristas de profesión?

R: Algunas sí. Cuando reflexiono sobre por qué ha habido tan pocas mujeres guitarristas, llego a la conclusión de que mujeres habrá habido muchas, pero en el momento en que se han echado novio y se han casado, se acabó la carrera. Tú no te ibas a ir a Francia o a Italia e ibas a dejar a los niños… Hoy día si, pero antes no. Claro, yo lo he tenido todo. Mis padres me apoyaban y, además, es que sacaba dinero para llevar a toda la familia adelante. Luego, al estar soltera, no he tenido problemas de ese tipo tampoco.

 

«Creo que he tenido mucha suerte, por haber conocido a la familia Coral»

 

P: En un mundo tan hostil para las mujeres como es el de la guitarra flamenca, ¿cuál crees que ha sido la clave de tu éxito?

R: Yo no he tenido ese problema que tienen las niñas hoy día. Nunca he ido a pedir trabajo y he tenido muchísimo trabajo siempre. Dicen que ahora está de auge el flamenco, pero eso lo llevo escuchando desde hace cincuenta años, desde que empecé. Siempre lo ha estado. Creo que he tenido mucha suerte, por haber conocido a la familia Coral, que es la que me ha abierto camino.

 

María José Domínguez en la Peña Torres Macarena de Sevilla, 8 de marzo de 2024.

María José Domínguez en la Peña Torres Macarena de Sevilla, 8 de marzo de 2024.

 

P: Bueno, no te quites mérito. Tienes muy buenas cualidades.

R: Yo entré en el conservatorio con diecisiete años y ya era guitarrista profesional. También soy muy buscavidas. Yo es que, para tocar y para todo, tengo otra cosa, otro espíritu, y además lo vendo bien, me adapto a las circunstancias. Por ejemplo, si vas a El Rocío a tocar, como he ido muchas veces, en fiestas privadas con familias de dinero, tienes que llevar otro pensamiento. No puedes ir con la idea de que vas a hacer tu pasecito y ya está, que es como va mucha gente. Si estás en una peña flamenca, a lo mejor vas a hacer dos pases de media hora cada uno, pero si está la cosa calentita, si se te sube un socio o si se tercia echar un rato después, yo me adapto a eso. Esta gente de hoy no. Echan su pase y ya está, y yo creo que eso también influye.

Hoy en día vas a trabajar y te dice la gente: ¿Cuánto voy a ganar? Espere usted que la vea trabajando, porque a lo mejor usted no sabe, ¿no? Yo es que soy de la vieja escuela. Tú me tienes que demostrar también que vas a ganar lo que mereces. Eso no lo hay hoy día. Hoy solo se quiere saber cuántas horas se va a trabajar y lo que se va a ganar.

 

P: Tienes cualidades, actitud, conocimiento, ganas de hacer cosas…

R: Efectivamente, y ganas de que la guitarra hable. ¡Ay, si yo tuviera treinta años menos, con los conocimientos míos…! Que te toco en un escenario y me estoy inventando todo lo que estoy tocando. Después no sé lo que he hecho, qué maravilla…

 

P: ¿Te pones a improvisar cuando sales al escenario?

R: Digo. Eso no lo he hecho yo en mi vida de guitarrista y ahora sí, improviso muchísimo. La pena mía es que no he tenido más tiempo para estudiar. Cuando salí trabajando tenía muchísimo trabajo, si he tenido que dejar de trabajar para poder hacer las carreras… Lo que pasa es que yo quería papeles. Pero yo soy un guitarrista muy puro de flamenco. Las granaínas que toco son mías, casi todo es mío. Las falsetas me las he inventado yo. Ya te digo, últimamente improviso, pero nunca he tocado por nadie.

 

P: Tienes un sonido propio.

R: Sí. Estoy en contra de muchas cosas. Está muy bien la evolución que ha tenido la guitarra, pero se están haciendo barbaridades con el flamenco. En mis tiempos cada palo de cante tenía su toque característico y eso se debía respetar. Por ejemplo, la seguiriya es por medio y la serrana es por arriba. Hoy en día, con esta armonía que está sacando la gente, se ha olvidado la pureza del cante flamenco. Lo tocan por cualquier lado.

De hecho, cuesta mucho trabajo tocar por soleá, que se toca por arriba casi siempre, si la tocas por medio tienes que pensar muy bien el tiempo de la soleá, porque se te va a soleá por bulería. Entonces, en mis tiempos cada palo tenía su toque característico y eso se debería respetar, por lo menos en las peñas flamencas, que es donde está la pureza del flamenco considero yo.

 

«¿Tú sabes lo que es aprender sola a tocar para bailar?»

 

P: Dices que has tenido mucha suerte, pero has sido una trabajadora incansable.

R: He trabajado mucho. A mí me han dado una oportunidad antes de saber y entonces me he liado a estudiar mucho. Empecé a tocar para bailar y me quedé sin guitarrista… Pues ya me dirás, con siete sentidos, no pasé yo nada, madre mía. ¿Tú sabes lo que es aprender sola a tocar para bailar y salir tú sola con esos pedazos de artistas? Por eso a mis alumnos siempre los he llevado conmigo y los he sacado al escenario conmigo, porque he pasado tanto para tocar a primera vista y sin que nadie me ayudara, que no les he querido mostrar el miedo y ellos han salido ya como Mateo por su casa, a disfrutar, lo que yo no he podido hacer.

 

P: Tuviste que aprender un poco a salto de mata…

R: A la carrera. Es que he ido siempre detrás. Me aprobaron el graduado del colegio y necesitaba la prueba de aptitud. Me apunté en una academia, todo deprisa y corriendo. Ahora a examinarte de esto, ahora me sale el trabajo y tengo que tener un título, me tuve que ir a Córdoba… Pero creo que lo más importante es que me ha gustado mucho y no me ha dado miedo nunca lo que haya tenido que estudiar o trabajar. Si yo estudiaba diez y catorce horas diarias. Yo me llevaba la guitarra al colegio y me ponía en el servicio a tocar. Estaba desde por la mañana temprano con la guitarra, tocando en todos lados. He ido a la discoteca tres o cuatro veces en mi vida, cuando tenía dieciocho años, pero me llevaba mis apuntes de música, porque me gustaba mucho, y tenía que estudiar de seis y media a siete media horita de solfeo. Me ponía allí en la escalera a solfear y todo el mundo decía que estaba loca. A mí eso me daba igual, he estudiado en todos lados. No desperdiciaba ni un momento, porque no tenía tiempo.

 

 

«Por mis derechos no he luchado nunca, pero por los de la gente sí»

 

P: También has sido muy reivindicativa.

R: Sí, porque, yo soy muy guerrillera e, igual que he luchado por la guitarra flamenca para que entrase en los conservatorios, quería haber luchado por los artistas. Es que yo era muy joven. Los gitanos me respetaban, decían: Escucha, la paya esta, lo que sabe.

Me dijeron una vez en la radio, que me hizo mucha gracia, hablando de los derechos de la gente en el trabajo, que se me podía comparar con doña Agustina de Aragón, y dije: Mire usted, yo no sé quién sería esa señora, pero si es así, le alabo el gusto. ¿Tú sabes lo que yo me he peleado? Por mis derechos no he luchado nunca, pero por los de la gente sí.

 

P: Eres una buena líder.

R: Sí, lo que pasa es que en aquellos años no me hicieron caso los artistas, porque yo, cuando me dedicaba más al artisteo, hay un tablao que lo hubiese cerrado. En los contratos que firmabas, el dueño te estaba metiendo el finiquito en el sueldo y las pagas proporcionales también, prorrateadas, y hasta los viajes, y te podía pedir un traje cada vez que le diera la gana. Tendría yo entonces unos dieciocho años y les propuse a todos, los gitanos y los payos, hacer una manifestación de estas, pero no me apoyó nadie. Entonces dije, ahí os quedáis, me voy a Córdoba a examinarme y me dedico a la docencia.

No hice nada en ese campo y lo he hecho en este. Fíjate adónde ha llegado la guitarra flamenca, en todos los conservatorios, y en eso he tenido yo muchísimo que ver.


Consuelo la Trianita, cantaora en un mundo de hombres (y III)

En 1929 la prensa nos vuelve a ofrecer noticias sobre la Consuelo Ródenas, que seguía anunciándose en los carteles junto a los artistas de mayor prestigio en el género jondo. En el mes de marzo actuó durante una semana en el madrileño Teatro de Price, integrada en una compañía de ópera flamenca que llevaba como primeras figuras a la Niña de los Peines y Ramón Montoya.

Pastora Pavón, la Niña de los Peines

Pastora Pavón, la Niña de los Peines.

El Niño de Marchena, Chaconcito, Guerrita, Pena hijo, Emilio ‘el Faro’, El Pescadero, Villarrubia, el Gran Luquitas, el Catalán, el Niño Almendro, la Niña de Écija y la Trianita completaban el elenco de cantaores; y Luis Yance, Serapio Gutiérrez, Marcelo Molina y Julio Álamo, el de tocaores. En una de las funciones se entregó a Pepe Marchena la medalla de oro en memoria de don Antonio Chacón (Heraldo de Madrid, 11-3-1929).

De allí pasó al Cine Latina para ofrecer dos conciertos flamencos junto al Niño de Jerez, Ángel Penalva, el Niño de Hierro, Diego Moreno ‘Personita’, el Chato de las Ventas, Chaconcito y ‘Pena’ hijo, con el toque de Marcelo Molina, Luis Maravillas y Manolo de Badajoz (ABC, 17-3-1929). En abril debutó en la sala Ba-Ta-Clan de Barcelona, que la anunció como “la renombrada y colosal cantaora de flamenco La Trianita, diva del cante flamenco, […] acompañada a la guitarra por el notable y aplaudido profesor Serapio Gutiérrez” (El Diluvio, 21-4-1929).

En el otoño de 1929 actuó durante un mes en el Edén Concert de Valencia, que ofrecía un programa compuesto por treinta artistas de variedades, tres “vice-estrellas” y dos estrellas: la bailaora Pilar Molina y “la insustituible emperadora del género andaluz y flamenco Trianita, acompañada por el mago de la guitarra señor Gutiérrez” (El Pueblo, 30-10-1929). La gacetillas se refirieron a ella como la “insustituible creadora de su arte flamenco” (El Pueblo, 3-11-1929), “la mejor cantadora de flamenco vista en Valencia” (El Pueblo, 7-11-1929), “la deseada S. M. la Trianita, reina del cante flamenco” (El Pueblo, 11-12-1929) o la “única rival de la Niña de los Peines” (El Pueblo, 20-12-1929).

Anuncio de discos de la Trianita (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

Anuncio de discos de la Trianita (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

También en esa época, La Voz de su Amo anunció la “adquisición valiosísima de dos nuevos nombres”, Consuelo Ródenas y Manuel Vallejo, y su incorporación al grupo de “sus exclusivos […] con los más grandes artistas del ‘cante’ andaluz” (Heraldo de Madrid, 16-12-1929). El Niño de Marchena, el Niño del Museo, Angelillo, Cepero y Pena hijo ya se encontraban en esa selecta nómina de cantaores, que impresionaban sus placas de pizarra con el acompañamiento musical de Ramón Montoya. En su catálogo del mes de enero de 1930, la casa discográfica definía a la Trianita con estas palabras:

“… cantadora inimitable y genial intérprete del arte flamenco.

La voz extensa y vibrante de esta artista modula con las inflexiones más expresivas el típico estilo del ‘cantegitano. Entre los aficionados a él son famosas las ‘tarantas’, ‘peteneras’, ‘fandangos’ y ‘granadinas’ que ‘La Trianita’ dice de modo inimitable” (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

Entre los años 1929 y 1930, Consuelo Ródenas grabó trece discos bifaciales que contenían un total de veintiséis cantes, según los datos que aporta Pedro Moral en su canal Flamendro. En la selección de estilos, muy del gusto de la época en que reinaba la ópera flamenca, predominan claramente los fandangos (siete cantes). También hay malagueñas (dos), tarantas (dos), granaínas (uno), medias granaínas (dos), verdiales (uno), peteneras (dos), caracoles (uno), soleares (uno), seguiriyas (uno) y saetas (cuatro), además de dos cuplés.

¡Córdoba, la sultana!

Tras el clamoroso éxito del espectáculo La copla andaluza, que alcanzó el medio millar de representaciones en el Teatro Pavón de Madrid, proliferaron los estrenos de obras en las que un argumento sencillo servía de excusa para el lucimiento de un grupo de cantaores flamencos.

Anuncio de ¡Córdoba, la sultana!, en la plaza de toros de Badajoz (Correo Extremeño, 16-5-1930).

Anuncio de ¡Córdoba, la sultana!, en la plaza de toros de Badajoz (Correo Extremeño, 16-5-1930).

En esa línea, en marzo de 1930 se estrenó en el mismo coliseo ¡Córdoba, la sultana!, un “poema andaluz en tres actos, original de Salvador Mauri y Antonio Prada” (La Libertad, 25-3-1930) que fue llevado a escena por la compañía teatral de Carlos Martín Baena. Durante los quince días que permaneció en cartel fueron pasando por su elenco figuras como el Niño del Museo, el Sevillanito, el Niño de Almadén, la Niña de Chiclana, el Niño Gloria y hasta la mismísima Niña de los Peines.

En el mes de mayo la obra se llevó a la Plaza de Toros de Badajoz con un cuadro flamenco renovado, en el que destacaba la presencia de los cantaores Diego Moreno ‘el Personita’, Consuelo Ródenas ‘La Trianita’, “la intérprete del ‘Alma Andaluza’”, el Niño de la Puerta del Ángel y Manuel Parrondo ‘Macareno’, con la sonanta del Niño Sabicas (Correo Extremeño, 16-5-1930).

Aunque estaba previsto dar una única representación, el gran éxito obtenido obligó a ofrecer una segunda. “Los artistas muy bien acoplados. La parte musical y cantable [rayó] a extraordinaria altura” (Correo Extremeño, 17-5-1930). Unos días más tarde, la agrupación se presentó en Teatro La Torre de Alburquerque (Badajoz).

Durante el verano de 1930, La Trianita regresó al Edén Concert de Valencia, que seguía ofreciendo un nutrido programa de variedades, y después se presentó en el Teatro Principal de Almansa (Albacete), compartiendo cartel con los cantaores Juan Valencia ‘El Tafacto’, Paco ‘El Forneret’ y Personita, y con el guitarrista Antonio Vargas. “Los dos primeros cumplieron nada más que regularmente con su cometido, pero en cambio la actuación de ‘La Trianita’ y ‘Personita’ dejó altamente satisfecha a la afición, la cual les prodigó delirantes ovaciones” (El Defensor de Albacete, 31-7-1930).

Manuel Vallejo

Con Diego Moreno ‘Personita’ volvió a coincidir en febrero de 1931, cuando actuaron juntos en el Café de la Concha de Gijón, acompañados a la sonanta por Jorge López, ‘Petaca’. Las gacetillas reflejaron el “imponderable éxito de La Trianita, estrella de la canción, portadora del alma andaluza, única competidora de Pastora Imperio” (La Prensa, 1-2-1931), lo cual parece indicar que la cantaora también cultivaba con gusto el género de la canción española.

Nuevos éxitos en Madrid

Durante la primavera y el verano de ese año se pudo ver a Consuelo Ródenas en distintos coliseos de Madrid. En el mes de marzo participó en cuatro espectáculos de ópera flamenca que se ofrecieron en el Cine Pardiñas y en el Metropolitano. Completaban el reparto los cantaores Manuel Vallejo, el Niño de Berlanga, Miguel el de los Talleres, el Niño de Cazalla, El Almendro, Pavón y Personita, y los guitarristas Ramón Montoya, Habichuela y Nogales (La Voz, 25-3-1931).

También intervino en una función de cine y variedades a beneficio de los obreros parados que se celebró en el mes de mayo en el Cinema Chamberí, donde mostró su posicionamiento político cantando fandangos republicanos junto a Personita, con Carlos Verdeal a la bajañí (La Libertad, 24-5-1931).

En junio participó en un festival organizado por la Casa Central de Andalucía en el Teatro Calderón, que consistió en un concierto a cargo de varios cantantes líricos, el estreno un entremés cómico-flamenco escrito por Salvador Roldán y, como broche final, la intervención de la genial cantaora y cancionista Amalia Molina. La Trianita, El Viejo de Córdoba, Paco el de Córdoba, Personita y Rojo de Salamanca fueron los encargados de ilustrar con su cante la mencionada obra, con el toque de Luis López ‘Maravilla’ (La Época, 6-6-1931).

Amalia Molina

Amalia Molina

En los meses de verano actuó como fin de fiesta en el Teatro Pavón con la sonanta de Sabicas (Heraldo de Madrid, 8-7-1931) y se presentó en el Teatro de la Comedia, que ofrecía un programa de variedades en el que no faltaba “su miaja de cante por la inconmensurable artista La Trianita, acompañada de la guitarra del profesor Revuelta” (El Imparcial, 31-7-1931).

Asimismo, intervino en la verbena del Sindicato de Actores que, con el título de Fiesta de la Manzanilla, fue celebrada en la zona de recreos de El Retiro. Entre las muchas atracciones programadas se encontraba un “cuadro andaluz por los eminentes artistas Paco Mazaco, Niño de Almadén, Niño de Quesada, Isabelita la de Jerez y la Trianita. Maestros guitarristas: Manolo el de Badajoz, Niño Pérez y Pepe el de Badajoz” (La Voz, 7-8-1931).

La única referencia que nos brinda la hemeroteca en el año 1932 se refiere a una denuncia interpuesta por Consuelo Ródenas ante la policía por la sustracción de “dos sombreros valorados en 132 pesetas” durante un viaje en el coche de línea que iba desde A Coruña hasta El Ferrol (El Progreso, 20-2-1932).

Por tierras valencianas

Durante los años 1933 y 1934, la prensa sitúa a la Trianita actuando en distintas salas de Valencia. En el mes de enero regresó una vez más, con la categoría de estrella, al Edén Concert y durante su estancia en el mismo, participó en un festival celebrado en el Circo España a beneficio de la colonia de verano para los hijos de los obreros sin trabajo. La acompañó a la sonanta Juanito Fenollosa, ‘Chufa’ (La Correspondencia de Valencia, 24-1-1933).

La guitarrista Victoria de Miguel. Fuente: Escribano Ortiz, Y Madrid se hizo flamenco, 1990.

La guitarrista Victoria de Miguel. Fuente: Escribano Ortiz, Y Madrid se hizo flamenco, 1990.

En mayo “la sin par intérprete de canciones andaluzas” (¡Tararí!, 11-5-1933) actuó en el Teatro Apolo junto a un cuadro formado por los cantaores Niño de la Huerta, Niño de Cartagena, Niño de Alcalá, Niño de Cazalla, Niña del Patrocinio y Canario de Madrid, con las guitarras de Antonio Vargas, Victoria de Miguel y Juanito Fenollosa (Las Provincias, 11-5-1933).

El 25 de octubre se celebró en ese mismo coliseo un concurso de cante flamenco para la adjudicación de la Copa Valencia 1933, por la que compitieron los siguientes cantaores: “Niño de la Estrella, Veganito de Jerez, Juanito Carbonell, Niño del Brillante, Niño de los Corrales, Pepe Marchenera, Niño de Levante, Niño de Sevilla, Niño de la Alegría, Canario del Alba, Lorencín de Madrid, Juan Lozano ‘Niño de Cartagena’” (La Correspondencia de Valencia, 25-10-1933). El toque de guitarra corrió a cargo de Miguel Ruiz, Salvador Moreno, Francisco Molina, Ramón Bustamante y Francisco Agustí ‘El Ros‘, y la Trianita actuó fuera de concurso, como cantaora invitada.

En mayo de 1934 intervino en una función a beneficio de la orquesta cubana Lecuona que tuvo lugar en el Teatro Ruzafa, donde compartió cartel con artistas como la bailarina La Yankee o la cancionista Anita Sevilla (Las Provincias, 30-5-1934); y en septiembre debutó en el Edén Concert de Madrid.

La última noticia que nos ofrece la hemeroteca sobre Consuelo Ródenas data del mes de octubre de 1938 y la sitúa actuando en el Cine Hollywood de Madrid, que, tras la película, ofrecía un fin de fiesta con Isabel Berlanga, Paco el Lorquino, Angelita Ramos, Carmen Numantini, Dolores del Río, Carmen Flores y la Trianita (La Libertad, 23-10-1938).

Hasta aquí nos han traído las pesquisas sobre la figura de esta cantaora, a quien, además de sus innegables cualidades artísticas, hay que reconocer el mérito de haber sido capaz de abrirse camino en un mundo copado por los varones.

Algunos cantes de Consuelo la Trianita, con la guitarra de Ramón Montoya: