Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Quica, maestría y temperamento (I)

“Esta mujer, de rostro moreno y esbelta figura, viste con irreprochable propiedad el traje de flamenca, dando la sensación de pertenecer a la más depurada raza cañí, aunque no es gitana.

Sin duda alguna es la bailadora de más temperamento que se conoce hoy y de las que mejor saben llevar las batas de cola y el pañolillo de Manila” (1).

Así describe Fernando el de Triana a Francisca González Martínez, bailaora sevillana nacida en 1905 y conocida artísticamente como “La Quica”. En su ciudad natal, esta artista se inicia en el mundo de la danza en la academia del maestro Otero y debuta junto a Antonio de Triana en el Salón Imperial (2).

Francisca González, La Quica

Francisca González, La Quica

Más tarde se une, tanto en la vida como en el arte, a Francisco León, Frasquillo, con quien abre una academia de baile en el Corral del Cristo, en la sevillana calle Pedro Miguel. La pareja también actúa en distintos escenarios, como el del antiguo Salón Olimpia, en la calle Amor de Dios (3).

De gira por España junto a Frasquillo

A finales de la década de los veinte, La Quica y Frasquillo emprenden una gira por España junto a una compañía de ópera flamenca en la que figuran algunos de los mayores artistas del momento, y de todos los tiempos, tales como Antonio Chacón, la Niña de los Peines o Manuel Vallejo.

Durante el verano de 1928, el grupo se presenta en ciudades como Valencia, Córdoba, Cádiz o Badajoz. En El Noticiero Gaditano podemos leer los nombres que componen el elenco:

“Anoche se celebró en el Parque Genovés un grandioso concierto de cante flamenco.

El programa estaba confeccionado con los mejores elementos flamencos que existen en España.

Los artistas que tomaron parte fueron don Antonio Chacón, ‘pontífice del cante jondo’, Niña de los Peines, Manuel Vallejo, José Cepero, Guerrita, Chato de las Ventas, Bernardo el de los Lobitos, y el Niño de Sevilla.

Los tocadores de guitarra eran Ramón Montoya, Luis Yance, Manuel Martell y Manuel Bonet.

Figuró un numeroso cuadro de zambra gitana compuesto por Carmen Vargas, Juan Sánchez (Estampío), Frasquito, Rovira, El Tobalo, La Quica, Carmelita Borbolla, Los seis gitanos de la Cava de Triana, Lolita Almería, Manolita la Macarena y La Gabrielita.

Se interpretaron soleares, fandangos, seguidillas, tangos, malagueñas.

Lograron distinguirse la Niñas (sic) de los Peines, Cepero, Guerrita, Montoya y Estampío que fueron ovacionados en sus ‘artes’.

Los demás fueron igualmente aplaudidos” (6-8-1928).

El cantaor Antonio Chacón

El cantaor Antonio Chacón

En los años siguientes, La Quica participa en distintos cuadros flamencos encabezados por Frasquillo. Así, por ejemplo, en julio de 1931 se presenta en la plaza de toros de ValenciaEl alma de Andalucía”, un

espectáculo compuesto por varias escenas, entre ellas una de sevillanas, dirigida por el maestro Frasquillo y en la que toman parte las siguientes bailaoras:

“Pepa La Carbonera, Rosario La Gitana, Asunción La Belmontina, Carmela la Periget, Lola la Periget Chica, Teresa La Serrana, María la Granadina, Antoñita La Cartujana, María la Faraona, Antonia la Faneta y Paca González, La Quica” (La Correspondencia de Valencia, 14-7-1931).

En el cartel también destacan artistas como los cantaores Guerrita o La Minerita, y una zambra gitana del Sacromonte dirigida por Angustias la Emperadora y las hermanas Gazpacha.

De Sevilla a Madrid, con parada en Córdoba

En 1933, la familia formada por La Quica y Frasquillo se traslada a Madrid, con el fin de impulsar la carrera artística de su hija Mercedes, que, a sus once años de edad, comienza a despuntar como una gran bailaora en potencia.

En junio de 1934, el cuadro familiar actúa en Córdoba al menos en dos ocasiones. Les acompaña a la guitarra Antonio Álvarez:

“Sobre un tablado, al aire libre, aparece un cuadro flamenco con la prosopopeya de ritual; allí están La Quica, su niña La Quica hija, Frasquillo y el concertista mago de la guitarra Antonio Álvarez. Comienza a oírse el rasgueo de aires gitanos, se hace un silencio devoto en la concurrencia y La Quica, que baila maravillosamente, y Frasquillo, que es un maestrazo del género, bordan farrucas, alegrías y bulerías gitanas entre palmas, jaleos y olés que marcan el ritmo.

Después Mercedita, la pequeña flamenquilla, se levanta, se estira, avanza, alza los brazos como Pastora, se retuerce y baila como una miniatura de ‘La Macarrona’ o de ‘La Malena’, insuperablemente” (El Sur, 23-6-1934).

Mercedes León, hija de La Quica

Mercedes León, hija de La Quica

“Anoche, en el Kiosco ‘Duque de Rivas’, tuvo lugar un espectáculo muy ambientado y típico cordobés.

En primer lugar, Merceditas León, hizo una gran exhibición de su arte, arte puro castizo andaluz.

La Quica bailó como nunca: hizo a ‘grosso modo’ unas interpretaciones magníficas del baile cañí, que saturó el ambiente perfumado de los jardines de La Victoria de colorido.

Mientras tanto, Antonio Álvarez rasgueaba su guitarra, agarena, haciendo sonar primorosamente sus cuerdas en preciosa melodía: se dejaba oír un fandanguillo, una malagueña, un dulce suspiro andaluz; mientras Frasquillo zapateaba en el tablado con rabia, con fuerza tal y brío tan certero que, a pesar que creíamos iba a resultar pesado, al contrario, daba matices a la melodía que Álvarez interpretaba” (La Voz, 3-7-1934).

Nueva compañía y academia de bailes

En diciembre de ese mismo año, La Quica, Frasquillo y su hija Mercedes visitan la redacción del Heraldo de Madrid, donde ofrecen una pequeña actuación. Además, el maestro expone los motivos que les han llevado a instalarse en la capital de España y presenta a los integrantes de su nueva compañía:

“Ahora hacía tiempo que [Frasquillo] vivía retirado voluntariamente en su casa de Sevilla, bailando sólo ‘para los amigos’ cuando sentía ganas de un ratito de juerga.

Pero he aquí que el flamenco se da un día cuenta exacta de que su hija Merceditas es, a los once años, toda una magnífica bailarina en capullo. La chiquilla siente la vocación irresistible del baile andaluz. Y el padre […] vuelve por ella a la lucha. Hay que hacerle un nombre a Mercedes León, porque ‘la niña lo merese’. Y viene a Madrid con ella, y con su mujer, ‘bailaora’ también, y de las buenas: Francisca González, ‘la Quica’, y Rafael Cruz, un mocito ‘bailaor’ discípulo suyo, que armará también el alboroto cualquier día. Les acompañan en la jira (sic) y en los tablaos el buen ‘cantaor’ ‘Bernardo el de los Lobitos’ y un ‘tocaor’ que sabe lo que hay que saber en lo de tocar la ‘sonanta’: Manuel Bonet” (Heraldo de Madrid, 5-12-1934).

La Quica, Mercedes León y Frasquillo en su visita al Heraldo de Madrid (5-12-1934)

La Quica, Mercedes León y Frasquillo en su visita al Heraldo de Madrid (5-12-1934)

Poco después, la pareja abre una nueva academia de baile en el número 5 de la plaza General Vara del Rey, en pleno Rastro madrileño, donde continúan con la labor docente que ya venían desarrollando en Sevilla. Al mismo tiempo, el cuadro flamenco dirigido por Frasquillo, del que forman parte tanto La Quica como su hija Mercedes, se anuncia con frecuencia en distintos locales, sobre todo de la capital.

Así, en los primeros meses de 1935 encontramos al grupo en el Circo Price, en la sala Casablanca o en el Teatro Martín; y en el mes de junio participan en la fiesta-homenaje a Fernando el de Triana, organizada por La Argentina en el Teatro Español. La Quica, Frasquillo y su hija figuran entre los artistas más destacados de la noche:

“Si grandes fueron las ovaciones que se prodigaron a Pericet y su cuadro […], no fueron menos cálidas y entusiásticas las que se tributaron […] al estupendo cuadro de baile flamenco del famoso maestro Francisco León ‘Frasquillo’. Tanto éste como su mujer, ‘La Quica’, y su hija Merceditas León […], Rafael Cruz, y el célebre ‘bailaor’ antiguo ‘El Estampío’, monopolizaron, puede decirse, los mejores y más reiterados aplausos de la noche” (Heraldo de Madrid, 24-6-1935).


NOTAS:
(1) RODRÍGUEZ GÓMEZ, Fernando (el de Triana), Arte y artistas flamencos, Sevilla, 1935.
(2) Datos proporcionados por José Luis Navarro García en su obra Historia del baile flamenco, Vol. 2, Sevilla, Signatura, 2009.
(3) Datos aportados por el bailaor Enrique el Cojo, en una entrevista publicada por el diario ABC de Sevilla, el 21-4-1981.


Victoria de Miguel, entre la aguja y la bajañí (y II)

En junio de 1927, en el madrileño teatro de la Latina, Victoria de Miguel interviene en un festival benéfico a favor de las casas de socorros. Completan el cartel, entre otros artistas, El Canario de Madrid, Rafael Rodríguez, Paulita Montes, el Niño de la Flor, el Americano, el Niño de Utrera y Habichuela Chico.

Gira y conciertos con la agrupación «Patria»

A finales de año retomamos la pista de Victoria de Miguel, que exhibe su talento para las seis cuerdas junto a una “compañía de espectáculos líricos modernos” (Las Provincias, 15-1-1928) denominada ‘Patria’, de la que también forma parte su marido. En el mes de noviembre la guitarrista ofrece dos conciertos en el teatro Vital Aza de Málaga, donde comparte cartel con con Adela López y El Canario de Madrid, entre otros artistas (1).

Vital Aza. Varietés. Tardes a las ocho y media y diez y media. Éxito inmenso de la gran agrupación PATRIA, 20 artistas, 14 bellas señoritas, bailes conjuntos, humorismo por Rafael Cruz y concierto de guitarra por Victoria de Miguel, canto flamenco por el Canario de Madrid y ADELA LÓPEZ” (La Unión Mercantil, 27-11-1927).

Adela López (Eco artístico, 25-8-1912)

Adela López (Eco artístico, 25-8-1912)

En diciembre de 1927 el grupo actúa en Almería y Cartagena, y en enero de 1928 se presentan en el teatro Chapí de Valencia. La prensa destaca especialmente la labor de la guitarrista madrileña:

“[Almería]. En Hesperia debutó el viernes la agrupación artística ‘Patria’, de la que se destacan algunos números como Adela López con sus cantos regionales a gran voz, Victoria de Miguel, excelente concertista de guitarra, y una niña prodigio que llegará a ser una estrella de las varietés” (La Crónica Meridional, 4-12-1927).

Cartagena.
Teatro Principal. […] Adela López que cantó unas cartageneras a las mil maravillas, llenas de gracia y estilo y así también el ‘Canario de Madrid’ que, acompañado a la guitarra por Victoria de Miguel, una gran profesora de guitarra, supo adueñarse del auditorio a las primeras de cambio” (La Razón, 15-12-1927).

“[Valencia] … se han distinguido la concertista de guitarra Victoria de Miguel, el cantador de flamenco Canario de Madrid, el humorista Rafael Cruz y la cantante de aires regionales Adela López” (Las Provincias, 15-1-1928).

Nuevos éxitos en tierras levantinas

Unos días más tarde, también en la capital del Turia, vuelve a aparecer en los carteles el nombre de Victoria de Miguel, “la maga de la guitarra” (La Correspondencia de Valencia, 25-1-1928). Los cantaores José Muñoz, ‘Pena hijo’, y El Canario de Madrid son las primeras figuras del espectáculo, que se presenta en el teatro Apolo. Completan el elenco el Niño de Villarrubia, el Niño de la Flor, el Chato de Valencia y el guitarrista Manuel Bonet.

A ese mismo escenario regresa en el mes de junio la pareja formada por Victoria de Miguel y El Canario de Madrid. En esta ocasión forman parte de una compañía encabezada por José Cepero, en la que también figuran artistas como la Niña de Madrid, Emilio Caserío, El Americano, Chaconcito o Eusebio Villarrubias, además de los tocadores Antonio Romero ‘El Tanfacto’, Marcelo Molina y Manolo el de Badajoz. Unos días más tarde, el mismo elenco se presenta en la plaza de toros de Alicante.

José Muñoz, Pena hijo

José Muñoz, Pena hijo

A finales de julio, la guitarrista madrileña forma parte de un cartel de ópera flamenca que se anuncia en la plaza de toros de Cartagena. Marcelo Molina, Paco Aguilera y José Grau completan la sección de guitarristas. El cante corre a cargo de Emilio el Faro, Lavandera hijo, el Canario de Madrid, Chaconcito y Guerrita, entre otros, mientras que del baile -en este caso, por chuflas- se ocupa el Gran Ramironte.

Últimas referencias: años 30 y 40

En septiembre de 1930 retomamos la pista de Victoria de Miguel, esta vez en Badajoz, donde actúa junto a la compañía de Cepero. La crítica lamenta el escaso nivel de los cantaores -salvo del Niño de Madrid, que recibe bastantes elogios-, y destaca la labor de los guitarristas:

“Que el Niño de Maravillas toca COLOSALMENTE la guitarra. Que decimos lo mismo de Victoria de Miguel” (Correo Extremeño, 9-9-1930).

Victoria de Miguel y Luisito Maravillas -en especial este último- son ‘dos cosas mus (sic) serias’ tocando la guitarra” (Correo Extremeño, 11-9-1930).

En febrero de 1931, la artista madrileña actúa en el teatro Sanjuán de Écija (Sevilla), integrada en la agrupación flamenca de Jesús Perosanz. Además de los ya citados artistas, en el cuadro figuran la Niña de la Huerta, La Madrileñita, el Rojo de Salamanca y el Niño de los Lobitos, al cante; Manuel Martell a la guitarra, y Estampío, al baile. Todos “fueron muy aplaudidos, logrando un éxito” (La Voz, 25-2-1931).

Dos años más tarde volvemos a encontrar a la tocadora en Cartagena (2) y, posteriormente, -esta vez, junto a su marido– en tierras valencianas. Ambos acompañan al Niño de la Huerta, que debuta en el teatro Apolo. Completan el cartel el Niño de Cartagena, el Niño de Alcalá, la Niña del Patrocinio, el Niño de Cazalla, La Trianita y Juan Fenollosa.

José Cepero

José Cepero

En enero de 1935, Victoria de Miguel participa en un festival a beneficio de los presos políticos, que se celebra en el cinema Europa de Madrid con un reparto de lujo, en el que destacan los cantaores Pepita Sevilla, Pepita Caballero, Valderrama y el Niño de Marchena, entre otros. La sonanta tampoco puede estar en mejores manos: “Victoria de Miguel, excelente guitarrista; Marcelo Molina, el conocido profesor de guitarra; […] el gran Sabicas, el brujo de la guitarra, y el sublime maestro de todos, Ramón Montoya” (La Libertad, 19-1-1935).

A partir de ese momento el nombre de Victoria de Miguel aparece con menos frecuencia en los papeles. En noviembre de 1938, El Canario de Madrid se anuncia durante dos semanas en el Cine de la Latina de la capital, donde actúa en el fin de fiesta que se ofrece tras la proyección diaria. Aunque no figura en los carteles, es probable que el toque corra a cargo de su inseparable compañera.

Lo mismo se puede deducir en relación con otras apariciones del cantaor madrileño, que en enero de 1939 actúa en el cine Hollywood y en marzo de ese mismo año se mantiene durante todo el mes en el cartel del Teatro de Variedades, donde comparte escenario con un extenso elenco de artistas, entre los que destaca la presencia de Paco Aguilera.

En agosto de 1939 retomamos la pista de Victoria de Miguel en Soria, de nuevo junto a El Canario de Madrid, si bien el redactor o redactora se hace un pequeño lío con los nombres:

“Mañana domingo se celebrará en la Plaza de Toros una extraordinaria función de circo y ópera flamenca, haciendo su presentación el divo de cante flamenco Canario de Madrid y la notable cantadora Encarnita de Miguel, acompañados a la guitarra por Victoria de Madrid” (El avisador numantino, 19-8-1939).

Victoria de Miguel (Foto de Yolanda Cardo, ABC, 18-2-2000)

Victoria de Miguel (Foto de Yolanda Cardo, ABC, 18-2-2000)

Las últimas referencias que hallamos sobre la artista madrileña datan de los años cuarenta. En octubre de 1943 se presenta en el Teatro Fuencarral de Madrid, con un conjunto de ópera flamenca integrado por artistas como Guerrita, el Niño Pavón, El Canario de Madrid o El Cojo de Madrid, entre otros.

Tres años más tarde, se celebra en la Plaza de Toros de Granada una “gran velada de ópera flamenca con el gran conjunto SOLERA DE ASES” (La Prensa, 19-8-1946), del que forman parte Paco el Americano, la Niña de la Puebla, el Niño de Almadén, Consuelo Heredia o el Canario de Madrid, entre otros artistas. Una vez más, aunque su nombre no figura en los papeles, es bastante probable que sea Victoria de Miguel quien acompañe a la guitarra a su inseparable cantaor. Tras la muerte de éste, en 1981, la artista se retira definitivamente de los escenarios.

Cien años de vivencias

En el año 2000, cuando le faltan pocas semanas para cumplir un siglo, Victoria de Miguel rememora los episodios más destacados de su vida en una entrevista concedida a M. J. Álvarez (3). La anciana guitarrista recuerda a sus maestros y evoca a algunos de los grandes artistas con quienes compartió cartel –los mejores de su época y de todos los tiempos: Pastora Imperio, La Niña de los Peines, Pepe Marchena o La Niña de la Puebla, por mencionar sólo a algunos-.

Además, Victoria confiesa que ni el hecho de ser mujer ni la oposición de su familia pudieron frenar su carrera. Cualidades no le faltaban, como demuestran sus cachés, que eran superiores a los de muchos de sus compañeros. Todo ello nos da una idea de la singularidad de esta artista, a quien ha de reconocerse el gran mérito de lograr hacerse un nombre en un mundo fundamentalmente ‘de hombres’ y en una época en que las mujeres estaban llamadas a desempeñar una función muy diferente en la sociedad.

NOTAS:

(1) Las referencias relativas a las actuaciones de 1927 en Málaga y Cartagena las aporta Eulalia Pablo Lozano, en su obra Mujeres guitarristas, Sevilla, Signatura, 2009.
(2) José Gelardo, en su obra ¡Viva la Ópera Flamenca!: Flamenco y Andalucía en la prensa murciana (1900-1939), Universidad de Murcia, 2014, aporta la siguiente referencia:
“Teatros. Circo
Anoche debutó la agrupación titulada ‘Espectáculos Giralda’ […] destacando por su actuación la cantadora de flamenco Niña del Patrocinio, la guitarrista Victoria de Miguel y el ‘Trío Lara’” (Cartagena Nueva, 12-2-1933).
(3) M. J. Álvarez, “Recuerdos de un siglo”, ABC, 18-2-2000.


Victoria de Miguel, entre la aguja y la bajañí (I)

Con el recién estrenado siglo nace Victoria de Miguel Lago, el 17 de marzo de 1900, en el número ocho de la madrileña calle Lagasca, en pleno Barrio de Salamanca (1). Es la octava de doce hermanos.

Su familia está estrechamente relacionada con el mundo taurino. No en vano, Victoria es hija del torero Ciriaco de Miguel, “Chicharito”, y ahijada de señá Gabriela Ortega, progenitora de Joselito y Rafael el Gallo.

Su madre, Concha Lago, es modista de profesión y dirige un taller de costura en la calle Goya. De ella aprende la joven los fundamentos del oficio, al que se dedica, de manera intermitente, durante largos periodos de su vida.

Victoria de Miguel (Foto de Yolanda Cardo, ABC, 18-2-2000)

Victoria de Miguel (Foto de Yolanda Cardo, ABC, 18-2-2000)

En 1905 el nombre de Victoria de Miguel aparece por primera vez en los papeles, a causa de un desafortunado accidente, que la marca para el resto de su vida:

“En la calle de Velázquez un tranvía de los llamados ‘cangrejo’ atropelló ayer tarde a la niña de seis años Victoria de Miguel, produciéndola (sic) tan graves heridas en una pierna que hubo necesidad de amputársela en el Gabinete médico del barrio de Salamanca” (ABC, 28-8-1905).

Sin embargo, ello no le impide desarrollar, durante toda su vida, una intensa actividad artística y profesional.

Sus inicios como guitarrista

Desde muy pequeña, Victoria toma clases de guitarra clásica y flamenca con algunos de los grandes maestros del momento, como Manuel Navarro, “Patena padre”, Ramón Montoya o Andrés Segovia. Su dominio de ambas disciplinas le otorga una cierta ventaja sobre sus colegas de profesión, que se traduce en un caché superior: “ganaba más que mis compañeros: ellos cuatro pesetas y yo ocho” (2).

A los seis años de edad, la precoz artista actúa ante los soberanos españoles, y demuestra tal destreza que la mismísima reina Victoria Eugenia la obsequia con una guitarra. Tras su debut en el madrileño teatro Fuencarral, acude junto a su hermano al salón El Astro, donde acompaña con su toque al cantaor Pedro Sánchez Langa, “El Canario de Madrid”.

Ramón Montoya

Ramón Montoya

El gran éxito obtenido le vale un contrato en dicho local y supone el inicio de una fructífera carrera, que se desarrolla de manera paralela a la del citado cantaor, quien se convierte en su marido. Juntos actúan durante tres décadas en los mejores teatros españoles. Sin embargo, Victoria nunca abandona del todo su actividad en el taller de costura de su madre.

Con los reyes de la ópera flamenca

Rastreando los papeles de la época, en 1926 encontramos a la guitarrista inmersa en una larga gira por España. Es la época de la ópera flamenca, y el empresario Vedrines no escatima en medios para llevar a los teatros y plazas de toros de pueblos y ciudades un nutrido elenco de primeras figuras del cante, el baile y el toque.

A mediados de julio la compañía se presenta en Cartagena. Con ese atractivo cartel, el éxito está asegurado:

“Un público inmenso había acudido anoche a la plaza de toros, ávido de escuchar a los prestigiosos artistas que habían de tomar parte en la velada. […]

Verdad que este cuadro flamenco que anoche se presentó ante el público cartagenero merece grandes elogios. Juana la Macarrona, Carmelita la Guapa, Paula la Flamenca, Estampío y Antonio Sánchez el Bizco constituían el cuadro de baile.

En el de cantaoras la famosa ‘Niña de los Peines’ y la ‘Perla de Trianaentusiasmaron al auditorio con las inflexiones de una voz bellísima […], así como los maestros Centeno, el célebre cantador de saetas, Cojo de Málaga, El Canario, Eduardo García, el Mendo, cantador de la copla cartagenera, y El Canario de Madrid, éste, pese a los prestigios consolidados, el mejor cantador del cuadro a quien acompaña la notable guitarrista Victoria de Miguel.

Y ahí es nada los tocadores. […] Javier Molina, Niño Ricardo, Luis Yance y Ramón Montoya. […]

Para todos hubieron (sic) aplausos, quedando el público satisfecho del espectáculo” (El Eco de Cartagena, 17-7-1926).

Pedro Sánchez Langa, El Canario de Madrid

Pedro Sánchez Langa, El Canario de Madrid

La prensa murciana destaca la actuación de Victoria de Miguel como una de las más sobresalientes del espectáculo:

“¿Y qué decir de los tocadores de guitarras? Todos ellos –Victoria de Miguel, admirable– merecieron los aplausos que el público les otorgó” (El Eco de Cartagena, 17-7-1926) (3).

“De tocadores la flor y nata de ellos, Montoya, Molina, Yance y Victoria de Miguel. Todos aplaudidísimos” (El Liberal, 18-7-1926).

“… desfilaron por el tablao lo mejor que se conoce en este arte, siendo muy aplaudidos todos, bailadores y cantadores, y especialmente la famosa Niña de los Peines, dotada de portentosas facultades; el Canario de Madrid, el Cojo de Málaga, el Centeno y el Mendo, y los guitarristas Montoya y la señorita Victoria de Miguel” (La Verdad, 20-7-1926).

Tras actuar en Cartagena, la compañía pone rumbo hacia tierras andaluzas. El 25 de julio se presenta en la Plaza de Toros de Córdoba y, unos días más tarde, en el Teatro Circo de Verano de Cádiz. En el mes de agosto llega a Granada y Málaga, entre otras ciudades.

Asimismo, entre el 13 y el 26 de agosto, El Canario de Madrid se anuncia en el Madrid Concert de Valencia (4). Aunque en los papeles no aparece el nombre de su guitarrista, es probable que se trate de Victoria de Miguel, que suele aparecer en los carteles como su tocadora habitual.

Nueva gira con Vedrines

En octubre de 1926, la guitarrista madrileña vuelve a estar de gira, con un elenco algo diferente y bastante representativo de los gustos de la época ‘del fandanguillo’. De hecho, el espectáculo -también producido por Vedrines– se anuncia como “Reunión de arte flamenco moderno”, y en él figuran cantaores como el Niño de las Marianas, el Niño de la Flor, el Chato de las Ventas, la Niña de Linares o Antonio García Chacón. Les acompañan los “profesores de guitarra […] M. Molina, Jorge López, Victoria de Miguel y Ramón García” (El Noticiero Gaditano, 6-10-1926).

Pastora Pavón, La Niña de los Peines

Pastora Pavón, La Niña de los Peines (Fondos del Centro Andaluz del Flamenco)

A principios de octubre, la compañía actúa en Cádiz, en el Teatro Circo de Verano. Varias semanas más tarde se presenta en el Monumental Cinema de Madrid y a finales de noviembre llega a Gijón , previo paso por otras ciudades, como Zamora (5) o La Coruña.

Coincidiendo con su actuación en el teatro Linares Rivas, el diario gallego El Orzán destaca los muchos méritos del elenco:

“Escogiendo lo mejor de cada certamen, se ha reunido un grupo de artistas que recorre las capitales y pueblos más importantes de España, divulgando y aun dando a conocer en muchos casos el cante flamenco en su más pura acepción […].

Constituyen la agrupación gentes tan renombradas como el ‘Niño de Coín’, el ‘Niño de las Marianas II’, afamado cantador de flamenco; el ‘Niño de la Flor’, premiado en el concurso de la Plaza de Toros de Córdoba; el ‘Chato de las Ventas’, premiado con la copa de plata en La Línea de la Concepción; la ‘Niña de Linares’, triunfadora en cuantos concursos se ha presentado; el ‘Canario de Madrid’ (el de la voz de oro), acompañado a la guitarra por su profesora, Victoria de Miguel; Antoñito García Chacón, el fenómeno del día, el ‘Non plus ultra’ del canto flamenco; Manuel Blanco (‘Canario de Colmenar’), primer premio del concurso celebrado el 10 del actual en Madrid y los profesores de guitarra Victoria de Miguel, Jorge López y Marcelo Molina.

Este programa, netamente flamenco, es único e incomparable y viene recorriendo con un éxito formidable los más importantes teatros de España” (El Orzán, 28-11-1926).

Unos días más tarde, los papeles asturianos (6) hacen lo propio con motivo de la presentación del espectáculo en el teatro Dindurra de Gijón, y destacan especialmente la presencia de Victoria de Miguel, a quien califican como “verdadero prodigio” (La Prensa, 10-12-1926):

“Otra nota digna de mención es la actuación de la notable guitarrista Victoria de Miguel, que con distinción y elegancia sabe sacar gran partido del castizo instrumento español y posee una técnica envidiable” (El Noroeste, 10-12-1926).

La bailaora Antonia Gallardo Rueda, la Coquinera

La bailaora Antonia Gallardo Rueda, la Coquinera

En enero de 1927 se anuncia en el Monumental Cinema de Madrid “un magnífico concierto de ópera flamenca” (La Libertad, 5-1-1927), en el que interviene el mismo elenco de artistas, con la incorporación de la cantaora Luisa Requejo. A finales de mes la guitarrista se presenta en Valladolid (7) y, poco después, la compañía actúa en el Gran Teatro de Córdoba (8).

En el mes de abril, con un cartel algo diferente, El Canario de Madrid se presenta en el Teatro Maravillas de la capital. La Niña de Baeza, “Carmen la Flamenca, La Gabrielita, La Coquinera, Ramironte y el Estampío” (ABC, 1-4-1927) son algunas de las nuevas incorporaciones de la compañía; y, aunque en la reseña no figuran los nombres de los tocadores, es muy probable que entre ellos se encuentre Victoria de Miguel.

NOTAS:
(1) Así consta en el libro de nacimientos del Juzgado Municipal de Buenavista (Madrid). Otras fechas y datos familiares y de la vida personal de Victoria de Miguel están extraídos de las siguientes fuentes:
Eusebio Rioja y Norberto Torres, Niño Ricardo: vida y obra de Manuel Serrapí Sánchez, Sevilla, Signatura, 2006.
M. J. Álvarez, “Recuerdos de un siglo”, entrevista a Victoria de Miguel, ABC, 18-2-2000.
(2) “Recuerdos de un siglo”, op. cit.
(3) José Gelardo Navarro aporta esta referencia en su obra ¡Viva la Ópera Flamenca!: Flamenco y Andalucía en la prensa murciana (1900-1939), Universidad de Murcia, 2014, y la sitúa en la página 4 de El Eco de Cartagena de 17-7-1926. No obstante, al acudir a la hemeroteca y consultar la página en cuestión, dicho artículo no aparece, lo cual nos hace pensar que tal vez la referencia no sea exacta.
(4) Según La Correspondencia de Valencia.
(5) El 25 de noviembre de 1926 se anuncia en el Nuevo Teatro de Zamora un “gran concierto de arte flamenco”, con “12 ‘ases’ del fandango, cante jondo y otros estilos” (Heraldo de Zamora).
(6) David Pérez Merinero, en su blog Papeles Flamencos, aporta interesantes referencias periodísticas -y entre ellas, las que se citan a continuación- sobre la actuación de estos artistas en el teatro Dindurra de Gijón.
(7) Eulalia Pablo Lozano, en su obra Mujeres guitarristas, Sevilla, Signatura, 2009, aporta la siguiente referencia:
“Ópera flamenca
En el Lope de Vega de Valladolid va a dar un concierto de ópera flamenca (¡) la compañía Vedrines, formada por los siguientes artistas […] y los famosos guitarristas Marcelo Molina, Jorge López y Victoria de Miguel” (El Noticiero Sevillano, 19-1-1927).
(8) El Diario de Córdoba publica la reseña del espectáculo el 22-2-1927.


La Joselito, el alma de Andalucía en París (VI)

La Joselito y Ramón Montoya reinan en la sala Pleyel

El 30 de noviembre de 1936, La Joselito y Ramón Montoya ofrecen un “Festival de Arte Flamenco” en la parisina Sala Pleyel. El programa se compone de “cantes, bailes y solos de guitarra flamencos” (La semaine à Paris, 27-11-1936), e incluye soleares, tangos, tientos, farrucas, alegrías, sevillanas, siguiriyas, granaínas, caracoles y el famoso ‘Zapateado de Cádiz‘.

Completan el cartel los guitarristas Amalio Cuenca y Juan Relámpago. El éxito es tal, que los artistas programan un segundo festival para el 13 de diciembre. Una vez más, la prensa francesa no escatima en elogios para la bailaora:

“Sus bailes no están recompuestos, sino que permanecen tal y como ella los aprendió en las cuevas de Granada, cuando en el Sacromonte la gente se dedicaba a bailar, no a disparar las ametralladoras.

Sus cantes… ¡ah! Cómo me gustan sus cantes… Me recuerdan a esas saetas, ‘cantes profundos’ en los que la voz se rompe en gritos, y los ritmos de repente suben o se ahogan de repente, como en el canto del muezín.

Al ver a Joselito en el escenario de la Sala Pleyel, ante los guitarristas, me decía: ¡Qué pena que no haya, ante este público, quince Joselitos!” (La semaine à Paris, 11-12-1936).

Programa del recital ofrecido por La Joselito y Ramón Montoya en la Sala Pleyel

Cartel del recital ofrecido por La Joselito y Ramón Montoya

“Recordamos el primer triunfo individual de la Joselito, que sobresalía en la troupe de la genial Argentina. Hoy como entonces, ella nos trae, por su rotación abundante, su contoneo espasmódico de ‘dama gitana’ y el chasquido de sus dedos, como una sensación de estar atravesando las puertas ibéricas. Con la llama en los ojos y ‘la madre del canto’ en la garganta, esta Joselito, como la flor salvaje de Aragón, de Toledo o de Andalucía, refleja a través de sus magníficas canciones y bailes toda el alma de un pueblo” (Le Figaro, 21-12-1936).

Unos días más tarde, la bailaora ofrece un recital en la sala d’Iéna, acompañada por su inseparable Relámpago y por la pianista Pilar Cruz. La Joselito interpreta algunos de sus números más conocidos, como “Rosario la Cava”, el baile de La vida breve o La corrida, además de deleitar al público con sus saetas, caracoles, soleares, farrucas y alegrías.

Varias semanas después de los festivales flamencos de la sala Pleyel, en la prensa aún resuenan los ecos del triunfo de la Joselito, que es considerada en el país galo como una de las más auténticas bailaoras españolas, por la pureza y el carácter popular de sus bailes:

“Ya no estábamos en París, sino en España, en la casa de los gitanos o en cualquier lugar público donde se exhiben las bailaoras sensualmente apasionadas de su arte, […] que no buscan bajo ningún pretexto llevar su coreografía a un plano intelectual. Se sucedieron tangos, soleares, alegrías y zapateados cautivadores, llenos de fuego y de vida. […] El arte de La Joselito bien parece ser el arte exacto de las bailaoras populares de Andalucía. […]

Acompañado de un cante, el ‘Tango Flamenco’ interpretado por La Joselito es un baile violento, erótico, que no ha sufrido ninguna influencia europea. La ‘Farruca’, un baile de chulería y de provocación, tuvo el don de levantar el ánimo de los espectadores españoles, numerosos en la sala. Los chasquidos de las manos y de los dedos, y los redoblados golpes de los tacones crean esta atmósfera de frenesí de la que no nos arrancan ni las alegrías, ni las sevillanas acompañadas de las castañuelas” (Le Popularie, 1-1-1937).

Primer plano de Carmen Gomez, La Joselito

Primer plano de Carmen Gomez, La Joselito

La Joselito ha presentado su ‘Zapateado de Cádiz’, expresando el deseo, la espera y la impaciencia; con el cuerpo casi inmóvil, los pies expresan casi solos todo lo que el baile sugiere. La Joselito bailaba sola y, para ella, el gran escenario no era demasiado vasto. […]

Durante esta representación hemos agradecido a la bailaora y al músico […] el habernos transmitido los aires y los bailes en estado puro sin concesión alguna” (Le Figaro, 22-2-1937).

Una artista comprometida y admirada en toda Europa

Tras su exitosa colaboración con Ramón Montoya y Amalio Cuenca, en febrero de 1937 La Joselito ofrece varios recitales junto a la niña prodigio de la guitarra Ida Presti. Juntas se presentan en la Sociedad Filarmónica de París y en la sala Pleyel. En esa época, la prensa anuncia también las actuaciones de la bailaora en Niza, Montecarlo y Burdeos.

La artista, muy admirada por el público francés, se prodiga en todo tipo de eventos, de carácter artístico, cultural o político. Su presencia es reclamada por las mejores salas del país galo. En marzo de 1937, Carmen forma parte del elenco de la “Gran gala por la fraternidad de las razas”, que tiene lugar en el Palacio de la Mutualidad de París, y unas semanas más tarde actúa, junto a la bailarina Margarita Guerrero y el guitarrista Relámpago, en un festival celebrado en la sala Pleyel en honor del escritor Henri Barbusse.

Durante el verano, La Joselito interviene en una “gran fiesta campestre, artística y deportiva” organizada por el Sindicato de Trabajadores de la Madera en el estadio de Draveil (París), así como en un festival de bailes populares que tiene lugar en el pabellón español de la Exposición Internacional de París.

La guitarrista Ida Presti

La guitarrista Ida Presti

Ya en el mes de octubre, “la célebre bailaora” vuelve a demostrar su compromiso con la República española, al actuar en el “Gran encuentro en honor de los combatientes de la libertad”, celebrado en la Mutualidad parisina para conmemorar el aniversario de la constitución de las brigadas internacionales.

Poco después, Carmen viaja a Estocolmo para participar en la “Semana de España”, y ofrece un nuevo recital de bailes españoles en la Casa del Pueblo de Lausana. Por otra parte, la bailaora retoma su colaboración con la joven guitarrista Ida Presti, con quien actúa en la sala Pleyel en el mes de diciembre.

Durante los primeros meses de 1938, La Joselito regresa a Suiza en varias ocasiones, acompañada por Relámpago y por el pianista Luigi Campolieti. En el programa figuran piezas de Albéniz, Falla y Granados, además de canciones populares, bailes regionales y flamencos, incluido su famoso ‘Zapateado de Cádiz’. Como en ocasiones anteriores, la bailaora conquista al público suizo:

“Para nuestro placer, la bailaora andaluza La Joselito ha regresado a Lausana, y ha vuelto a llenar la sala de la Casa del Pueblo de espectadores conquistados por su arte […].

A partir de aires populares y de otros bien conocidos, que Albéniz, Falla y Granados han enriquecido, La Joselito, ataviada cada vez con un nuevo vestido y con su sonrisa, ha bailado como se baila en Sevilla. Con esta gracia infinita de los gestos, del porte de la cabeza, de los contoneos que contrastan con el ritmo frenético de los pies que martillean en el suelo, ha evocado los cabarets, las callejas sevillanas, el amor y los desafíos que le lanzan, los peligros que os amenazan, el espectáculo de las plazas de toros, la jota de una pequeña campesina aragonesa, y en cada número los espectadores le rogaban que volviera a empezar, a lo que La Joselito se prestaba con la mejor gracia del mundo” (Gazette de Lausanne, 18-2-1938).

Carmen Gómez, La Joselito (Le Populaire, 15-1-1937)

Carmen Gómez, La Joselito (Le Populaire, 15-1-1937)

Durante la temporada de invierno de 1938-39, La Joselito se anuncia en la sala Dandelot, actividad que compagina con sus apariciones en distintos eventos, como la “Gran fiesta de la juventud” organizada por las juventudes socialistas en la sala Wagram de París. Por su parte, la prensa española sitúa a la artista en el corazón del barrio de Montmartre, concretamente en “el Cabaret Sevilla, donde triunfan la Joselito con su farruca y Montoya con su guitarra” (Crónica, 18-3-1939).

En junio de 1939, la bailaora regresa a la sala Pleyel “con su compañía española, alma de Andalucía, en sus nuevas y magníficas creaciones escénicas” (Le Matin, 16-6-1939). Los éxitos no se hacen esperar:

“La bailaora española Joselito […] transporta de entusiasmo al inmenso auditorio que ha acudido a la sala Pleyel para este festival de bailes ibéricos. Rodeada de brillantes compañeros: María Luisa, Juanita Biesca, Marga Rocío, Isabel Carito y Luis Rivas, la Joselito nos ha hecho admirar una vez más su notables cualidades, su irresistible dinamismo y una alegría en el baile que daba gusto ver” (Le Matin, 13-7-1939).

 

La Joselito baila un zapateado en la televisión francesa:

 


La Joselito, el alma de Andalucía en París (II)

En esa primera etapa de su vida, según relata la propia Joselito, el bailaor Antonio de Bilbao la enseña a bailar el zapateado, que tantos éxitos le reportará a lo largo de su carrera:

Antonio de Bilbao, que era con diferencia el mejor bailaor de la época, era buen amigo de mi padre. […] Un día, cuando yo estaba en Barcelona, vino a visitar a mi padre y le dije con adoración: ‘Maestro, cuando usted muera, nadie volverá a bailar el zapateado’. Ésa era su especialidad. Él me miró y dijo: ‘¡Tú bailarás el zapateado!’ Y me enseñó a hacerlo. Yo había aprendido todos los otros bailes sólo mirando e imitando. Él me enseñó incluso algunos pasos de las alegrías que bailan los hombres, que podía bailar sin bata de cola, para que todo el mundo pudiera verme los pies” (1) (2).

El bailaor Antonio el de Bilbao

El bailaor Antonio el de Bilbao

A los dieciocho años, Carmen se escapa de su casa y contrae matrimonio con el guitarrista Juan Relámpago, antiguo amigo de su padre y veintitrés años mayor que ella. La noticia no es bien acogida en la familia de la artista, según su propio testimonio:

“Mi marido tocaba para mí la guitarra cuando yo tenía cinco años, crecí a su lado. Cuando tenía doce años, se enamoró de mí y yo me enamoré sin saber cómo, inocentemente. Lo llevábamos en secreto, no se podía decir, porque mi padre lo habría matado. […]. Me prohibió trabajar con él durante dos años. Cuando fui a bailar a Madrid y a Sevilla, me acompañaba otro guitarrista. Mi marido estaba furioso porque yo tenía otros guitarristas, –Montoya, por ejemplo-” (3).

Desde ese momento, Relámpago vuelve a convertirse en el tocador habitual de La Joselito y juntos emprenden una nueva gira por España.

El encuentro con Antonia Mercé

A partir de 1925, la prensa española sitúa a Carmen a caballo entre Barcelona y Madrid. Es precisamente durante una de sus actuaciones en el madrileño Teatro Romea cuando Antonia Mercé, La Argentina, que anda buscando nuevos talentos para llevar a escena El amor brujo, se fija en La Joselito y la contrata para su espectáculo. Comienza entonces una fructífera colaboración entre las dos artistas. Según relata Carmen, Antonia le pide que la enseñe a bailar por alegrías y tanguillos, y a cambio le da clases de castañuelas.

“Una artista que se llamaba Antonia Mercé, La Argentina, […] bailaba en París y quería hacer un ballet español. […] Ella sabía que yo bailaba en Madrid y nos contrató a mí y a mi marido. Yo era la primera bailarina de su ballet. Yo era la vedette porque todavía no era muy conocida” (3).

El montaje de La Argentina se estrena en el Trianon Lyrique de París en mayo de 1925, con motivo de la Exposición Universal de las Artes Decorativas. En el mes de junio pasa al Teatro de la Ópera Cómica y posteriormente es llevado a Bruselas y Lieja.

La Joselito y Juan Relámpago

La Joselito y Juan Relámpago

Paralelamente, en esa época Carmen continúa actuando, con gran éxito, en distintos escenarios españoles, como los teatros Romea y Goya de Madrid, o el Teatro de Barcelona, donde la artista participa en un festival a beneficio de Rafaela Valverde, la Tanguera. Asimismo, la radio ofrece en su programación los cantes de La Joselito, que interpreta “Fandanguillos del Cojo de Málaga” y “Fandango de Vallejo”, entre otros, acompañada a la guitarra por Juan Relámpago.

En marzo de 1926, el diario galo Le Matin anuncia el estreno París de La Revista Española, en la que toman parte algunos de los artistas más famosos de nuestro país. El rotativo no escatima en tópicos, con tal de animar al público francés a acudir al Music Hall de los Campos Elíseos, donde tendrá lugar el espectáculo:

“Una mezcla de revista, opereta, bailes y cantos populares -lo que en España se conoce como zarzuela- que hará revivir la personalidad de cada región, con sus tipos, su música y sus costumbres: Cádiz, ‘la tacita de plata’; Salamanca, el Heidelberg español, sus estudiantes y sus mandolinas; Murcia y sus jardines; Valencia, la tierra de las flores, los naranjos y el amor; Galicia y sus gaitas; Zaragoza, tierra de la jota y cuna de todas las canciones de España; Málaga, sus risas y los acordes de sus guitarras.

La España de Goya, la España de la guerrilla y el sufrimiento. También Granada, la última ciudadela de los moros, la patria de los gitanos de ojos de fuego; Toledo, la España romántica, los contrabandistas; y Sevilla, patria de la tauromaquia, su Torre del Oro, el Guadalquivir […]

En cuanto a los artistas, actualmente son tan desconocidos en París como lo era Joséphine Baker antes de la ‘Revista Negra’. Mañana, todo París pronunciará sus nombres y conocerá al barítono Uribarri, la cantadora Torres, los cómicos Campoamor y Águila, el guitarrista Relámpago, las tres hermanas Soldevilla, los bailarines María y Marco, y la célebre bailaora gitana LA JOSELITO, cuya fama se extiende por toda Sevilla” (16-3-1926).

Las hermanas Borrull

Las hermanas Borrull

Unos meses más tarde, de nuevo en España, Carmen Gómez participa en el espectáculo de cante, toque y baile flamenco “Fiesta en Sevilla”, organizado por el guitarrista Miguel Borrull en el Teatro Circo Barcelonés. Allí comparte escenario con grandes artistas flamencos, como la Tanguerita, la Camisona, las hermanas Borrull, Guerrita y el Chato de Valencia, entre otros. La acompaña, como siempre, Juanito Relámpago.

Se está forjando una estrella

En marzo de 1927, tras cosechar éxitos por toda Europa, La Argentina vuelve a representar El amor brujo en París, en el teatro de los Campos Elíseos. Como en anteriores ocasiones, en el reparto figuran La Joselito y Relámpago.

En el mes de agosto, Carmen se anuncia durante quince días en el Teatro Cómico de Barcelona y unos meses más tarde vuelve a salir de gira con Antonia Mercé, que presenta su nuevo ballet, El fandango del candil, en distintas ciudades alemanas. En este montaje la joven bailaora, además de formar parte del cuerpo de baile, desempeña uno de los papeles principales y sobresale como una de las mejores artistas del elenco.

La prensa española destaca “[…] la acogida particularmente entusiasta que el público tributó estos días en la ciudad westfaliana de Bielefeld a los artistas españoles y especialmente a La Argentina y Carmen Joselito, que dieron a conocer las danzas españolas, provocando un verdadero delirio” (La Vanguardia, 22-11-1927).

Es en el transcurso de esa misma gira, durante su estancia en la ciudad de Dresde, cuando Carmen, mediante un telegrama, recibe la noticia del fallecimiento de su padre. Ella misma describe cómo fue ese momento:

“Alguien me lo dio justo antes de la actuación. Mi marido estaba furioso. Y yo estaba desolada. Pero había que continuar. ¡Bailé como nunca! Y lloré. Lloré y bailé. Incluso La Argentina, que no se preocupaba especialmente por mí y nunca me hacía cumplidos, me dijo esa noche: ‘¡Nunca volverás a bailar tan bien como lo has hecho hoy!’” (1)

En febrero de 1928, La Joselito regresa a París, concretamente al Teatro Olympia, donde permanece varias semanas y comparte cartel con todo un elenco de artistas de variedades. A partir de ese momento, la bailaora española desarrolla la mayor parte de su carrera artística en el país galo.

Antonia Mercé, La Argentina

Antonia Mercé, La Argentina

Unas semanas más tarde, tras los éxitos cosechados en distintos países europeos, la compañía de La Argentina presenta en el teatro parisino de la Ópera Cómica un espectáculo en honor de Manuel de Falla. El programa se compone de tres partes: La vida breve, El amor brujo y El retablo de Maese Pedro. En la segunda de ellas brilla con luz propia la polifacética Antonia Mercé, autora de la coreografía, “muy bien rodeada, por otra parte, por sus compatriotas Marco, Joselito, Ibáñez…” (La Música, marzo de 1928).

Después de una nueva gira por Europa, durante los meses de junio y julio de 1928 Antonia Mercé lleva a escena en el Teatro Fémina de París sus Ballets Espagnols. Este nuevo espectáculo consta de dos partes, una de ellas inspirada en los ballets que años atrás popularizara el empresario ruso Sergéi Diághilev, y otra dedicada a los bailes populares españoles. En esta última, que incluye el cuadro flamenco Corazón de Sevilla, “la Srta. Carmen Joselito despliega su fogosa languidez y una vivacidad apasionada” (La Rampe, junio de 1928). También destaca en el elenco es la joven Lolita Mas.

Tanto la prensa francesa como la española se hacen eco del gran éxito alcanzado por este nuevo montaje, y señalan a La Joselito como “una bailarina de seguro porvenir” (ABC, 9-8-1928), merecedora de elogios como los siguientes:

“Tomad a la increíble gitana que es Carmen Joselito. Ella sola, hará un número que desencadenará los bravos; una sensualidad directa se desprenderá de su baile” (La semaine à Paris, 29-6-1928).

“… en el teatro Fémina acaba de revelar a París, en el cuadro flamenco, a una auténtica bailarina de raza, a ‘la Joselito’” (El Sol, 3-8-1928).

 

Dos cantes de La Joselito, por cortesía de Pedro Moral:

NOTAS:
(1) CLAUS, Madeleine, “La Joselito”, en SCHREINER, Claus (ed.), Gipsy dance and music from Andalusia, Portland, Amadeus Press, 1990.
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(3) CATHELIN, Annie, La Joselito à l’ ge d’or du flamenco, París, L’Harmattan, 2013.