Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Luisa Requejo, la ‘Petit Niña de los Peines’ (II)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

 

En agosto de 1913, Luisa Requejo se anuncia en Arcos de la Frontera como “la única rival de La Niña de los Peines” (El Guadalete, 3-8-1913). La joven cantaora escucha grandes ovaciones después de cada número y debe ofrecer varios bises. Su repertorio incluye tangos, malagueñas, peteneras y bulerías:

“En el teatro de ‘La Unión’ tuvimos el gusto de oír al notable guitarrista Pepe Crévola que acompañaba a la señorita Requejo, afamada cantadora del género flamenco; ambos fueron ovacionados al terminar cada uno de los números del programa, teniendo que repetir varios de ellos” (El Guadalete, 7-8-1913).

Luisita Requejo cantó malagueñas, tangos, bulerías y peteneras, acompañada por el guitarrista Pepe Crévola, que hizo maravillas de ejecución, no cesando el público de aplaudir a tan buenos artistas durante toda la noche” (El Guadalete, 9-8-1913).

“… Srta. Requejo fue objeto de grandes muestras de simpatía al finalizar cada número, viéndose obligada a repetir la Petenera y Bulerías” (El Guadalete, 10-8-1913).

La Niña de los Peines (Foto de Antonio Esplugas)

La Niña de los Peines (Foto de Antonio Esplugas)

Unos meses más tarde, acompañada unos días por Javier Molina y otros por Cristóbal Salazar, Luisa vuelve a triunfar en el Teatro Eslava de Jerez. La joven interpreta “con sumo gusto y afinación” un repertorio que incluye “malagueñas, bulerías, tarantas y peteneras” (El Guadalete, 10-1-1914), y cosecha cada noche grandes aplausos:

“La aplaudida cantadora de flamenco Luisita Requejo como el tocador de guitarra Javier Molina, gustan cada día más, siendo muy aplaudidos todos los días” (El Guadalete, 13-1-1914).

“La notable cantadora de flamenco Luisita Requejo, acompañada por el tocador Javier Molina, está obteniendo todas las noches grandes aplausos, por el estilo y facultades que despliega al interpretar su vasto repertorio” (El Guadalete, 15-1-1914).

Primera gira por el norte

En 1914, cuando aún no ha cumplido 16 años, la cantaora empieza a abrirse camino lejos de su tierra. En mayo se presenta en Salón Pinacho de Vigo, junto a Pepe Crévola, y en septiembre debuta en el Salón de la Magdalena de Madrid:

[Vigo] “Se anuncia el debut de la cantadora de flamenco Luisa Requejo, la cual ejecutará su repertorio acompañada a la guitarra por un notable profesor contratado al efecto.

Según referencias, esta cantadora es de lo mejor que hay en el género andaluz y hasta se dice que es mejor artista que la conocida Niña de los Peines. Aquí no conocemos a ninguna” (Revista de Varietés, 10-5-1914).

“Esta noche hará su debut en el Salón de la Magdalena, de Madrid, la aplaudidísima cantadora de flamenco Luisita Requejo, (Petit Niña de los Peines).

Dicha artista ha sido ventajosamente contratada, y según nos dicen, por una larga temporada” (El Guadalete, 1-9-1914).

El guitarrista Javier Molina

Javier Molina

Entre viaje y viaje, Luisa continúa con sus actuaciones en localidades más o menos cercanas a Jerez, como Cazalla de la Sierra, Algodonales, Puerto Real o El Puerto de Santa María. En noviembre de 1914 llega a la Tacita de Plata de gira junto a Javier Molina y, después de triunfar en el Cine del Muelle, son agasajados con una comida:

“Anteayer fueron obsequiados con un espléndido almuerzo en el clásico ventorrillo El Chato, de Cádiz, nuestros paisanos el notable concertista de guitarra Javier Molina, y la aplaudida cantadora de flamenco Luisita Requejo, que con tanto éxito han venido actuando en el Cine Escudero de la capital” (El Guadalete, 10-11-1914).

Unos meses más tarde, también junto al maestro jerezano, la “notable cantadora de flamenco” (Eco Artístico, 25-2-1915) actúa en Huelva y después regresa al Teatro Eslava de Jerez, para participar en un festival a beneficio de la Asociación de la Prensa. Como es habitual, la joven artista no defrauda a sus paisanos:

“La simpática joven, paisana nuestra, Luisita Requejo, ‘Petit Niña de los Peines’, acompañada a la guitarra por esa tontería de tocador que se llama Javier Molina, cantó admirablemente, varias malagueñas, tarantas y bulerías, siendo ruidosamente aplaudida y coreada con olés entusiastas” (El Guadalete, 9-3-1915).

En Serva la Bari

Con esas credenciales, en abril de 1915 la Requejo debuta en Sevilla. Primero actúa durante diez días en el Kursaal Central y después se traslada al Salón Imperial, ambos sitos en la Calle Sierpes:

[Kursaal Central] “Nuestra paisana la cantadora de flamenco Luisita Requejo, ha sido contratada ventajosamente para actuar durante diez días en el ‘Kursaal Central’ de Sevilla, en cuyo coliseo debutaría anoche” (El Guadalete, 17-4-1915).

[Salón Imperial] “… También son muy aplaudidas las Isabelinas, bailarinas de relevantes aptitudes, y completan el programa Giraldita y Luisa Requejo” (Eco Artístico, 5-5-1915).

La cantaora Luisa Requejo

Luisa Requejo

Tras su paso por la capital andaluza, durante los años 1915 y 1916 la “excelente cantadora de aires flamencos” (Eco Artístico, 15-9-1916) visita numerosas localidades, como Antequera, Villamartín, Chipiona, Rota, Sanlúcar de Barrameda, Córdoba, Chiclana, Morón o La Puebla. En todas ellas obtiene grandes éxitos y “ovaciones entusiastas” (Eco Artístico, 15-8-1916), acompañada por alguno de sus guitarristas habituales, Pepe Crévola y Javier Molina. La prensa ensalza sus extraordinarias cualidades, en gacetillas como la que sigue:

[Rota, Salón La Diana] “El numeroso público que llenó a diario la sala aplaudió con verdadero entusiasmo las hermosas facultades y gusto exquisito de la imponderable cantante Lusita Requejo, que hizo veraderas filigranas” (Eco Artístico, 25-12-1916)

Un padre comprometido con su carrera

En muchos de esos desplazamientos, Luisa va acompañada por su padre, que vela por el buen desarrollo de su carrera artística. De hecho, Manuel Requejo no duda en presentarse en la redacción de El Guadalete para pedir que rectifiquen alguna información que no es de su agrado, como, por ejemplo, la referente a la presentación de su hija en Sanlúcar de Barrameda. El 12 de octubre, el diario publica esta reseña:

“Anoche debutaron la cantadora flamenca Luisita Requejo, acompañada del tocador de guitarra el Niño de Huelva y la cancionista Nati la Argentinita.

La primera pasó sin pena ni gloria pues si bien es verdad que no fracasó, pero tampoco convenció al público, sonando en la sala algunas palmas” (El Guadalete, 12-10-1916).

Un día más tarde, aparece en el mismo rotativo la siguiente nota:

“Anoche nos visitó el padre de esta cantadora de flamenco, para rogarnos desvirtuásemos las manifestaciones hechas por nuestro corresponsal en Sanlúcar, respecto a la actuación de la artista de referencia en el Teatro Principal de aquella ciudad.

Parece ser según nuestro visitante, que Luisita Requejo no desagradó y que escuchó aplausos del público sanluqueño” (El Guadalete, 13-10-1916).

Perico el del Lunar

Perico el del Lunar

En los años siguientes, la cantaora sigue cosechando éxitos y aplausos en lugares como Lebrija, Rota, Arcos de la Frontera, Málaga o Córdoba, acompañada -en este último caso- por Perico el del Lunar.

En marzo de 1918 se lleva a escena en el Teatro Eslava de Jerez la obra Christus, Pasión y Muerte de Jesús, en la que Luisa Requejo demuestra sus extraordinarias dotes como saetera:

“Con buenísima entrada dióse en este teatro por la notable compañía Vergara-Calvet la tercera representación al drama sacro bíblico ‘Christus, Pasión y Muerte de Jesús’.

[…] La aplaudida cantadora de flamenco Luisita Requejo cantó dos saetas, con maestría que ella sabe hacerlo.

El público aplaudió al final de todos los actos” (El Guadalete, 9-3-1918).

Durante los años siguientes, la artista actúa con cierta frecuencia en Jerez, no sólo en el teatro, sino también en distintos cafés, colmados y restaurantes. Así, en septiembre de 1920 se la puede ver en el Kursaal Jerezano, sito la Calle Doctrina, y unos meses más tarde es contratada para cantar en la fiesta de inauguración del restaurante El Colmado, donde hace derroche de flamencura:

“… La cantadora de flamenco Luisita Requejo, acompañada del concertista de guitarra ‘Perico el del lunar’, entonóse con tanto entusiasmo como ‘arte propio’ por bulerías, malagueñas, seguidillas y hasta por ‘martinetes’” (El Guadalete, 2-1-1921).

 


Luisa ‘La Pompi’, una cantaora imprescindible (II)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

En los primeros años veinte, además de actuar en el Ideal-Concert de Sevilla, Luisa Ramos Antúnez participa en otros eventos, como el Concurso de Cante Jondo celebrado durante la Velá de San Juan de la Palma, en el que también intervienen sus hermanos Manuela y Rafael, Manuel Centeno y el Niño Medina, entre otras figuras del arte flamenco:

“… se organiza un concurso de ‘cante jondo’, en el que tomarán parte los ‘cantaores’ Centeno, Niño Medina, Cojo Pomares, Niño Gloria y las hermanas Pompi, y los ‘tocaores’ de guitarra Currito y Niño Huelva” (El Noticiero Sevillano, 25-6-1922) (1).

La cantaora Luisa Ramos Antúnez, La Pompi

Luisa Ramos Antúnez, La Pompi

También se puede ver a las dos Pompis en el Teatro Cervantes de Sevilla, en una función organizada por la Hermandad del Patrocinio. Durante la representación de la obra Trianerías se escuchan las saetas de Centeno, Manuel Torres, y Luisa y Manuela Ramos, que, según la prensa, no tienen su mejor noche:

“… en el cuadro quinto de este sainete celebróse un concurso de saetas, tomando parte en él los más afamados artistas del cante.

En el concurso […] registráronse varios incidentes: las hermanas ‘Pompi’ cantaron desde anfiteatro; pero con tal desacierto […] no sabemos a qué atribuirlo, que el público significó su protesta en forma bien ostensible. El Niño de Jerez comenzó a cantar desde el escenario; pero también de manera extraña y como si fuese él un amigo suyo…” (El Liberal de Sevilla, 22-12-1922).

Un cantaora de primerísima fila

Para hacerse una idea del gran nivel artístico de Luisa La Pompi basta con echar un vistazo al notable elenco de artistas con los que comparte escenario a lo largo de su carrera. De hecho, la jerezana es una de las profesionales contratadas para actuar en el Concurso de Cante Jondo que se celebra en la Plaza de Toros de Huelva durante los días 21 y 22 de julio de 1923.

El cantaor Antonio Chacón

Antonio Chacón

Siguiendo la estela del de Granada, el certamen onubense se propone velar por “la conservación y purificación de nuestros cantos” (La Provincia, 11-7-1923). Cada noche, el programa se abre con un cuadro flamenco en el que figuran La Pompi y Caracol padre; y, tras la actuación de los concursantes, intervienen algunos de los cantaores más destacados del momento, acompañados a la guitarra por el Niño de Huelva, Morales y Currito el de la Jeroma. La Niña de los Peines finalmente tiene que ser sustituida por La Perla de Triana.

“PROGRAMA PARA LAS DOS NOCHES
1º Cuadro de baile flamenco, cantando ‘La Pompi’ y ‘Caracol’.
2º Intermedio por la banda municipal.
Concurso de cante.
El día 21 se cantarán Soleares y Siguiriyas.
El día 22, tarantas, malagueñas y fandangos. […]
4º Cantarán por orden de antigüedad los artistas contratados: ‘Caracolito’. Centeno. Vallejo. Gloria. Manuel Torres. Antonio Chacón. Acompañarán a estos artistas los célebres guitarristas ‘Niño de Huelva’, Morales y Currito de la Jeroma.
5º Visión fantástica de una noche de Jueves Santo en Sevilla, tomando parte en este número los cantadores, la célebre banda de cornetas del tercer regimiento de artillería ligera, de guarnición en Sevilla y la banda municipal” (La Provincia, 21-7-1923).

En junio de 1924, La Pompi actúa en el Villa Rosa de Madrid, en una fiesta celebrada por la Asociación de la Prensa en honor de unos periodistas italianos. En el cuadro figuran artistas de altísimo nivel, como Antonio Chacón y Ramón Montoya:

“… Terminado el banquete, empezó la fiesta española, en la que tomó parte un cuadro flamenco, compuesto por La Pompi, Dolores Ortega, Chacón, Montoya, Pavón y algunos otros” (El Liberal, 8-6-1924).

Entre las más solicitadas

Durante los años siguientes, Luisa Ramos sigue siendo una habitual en las fiestas de mayor postín que se celebran en Sevilla. La cantaora jerezana forma parte del elenco artístico, al menos, de los siguientes eventos:

La Pompi junto a otros artistas participantes en el homenaje a los Álvarez Quintero

La Pompi, junto a otros artistas participantes en el homenaje a los Álvarez Quintero celebrado en la Venta de Eritaña

– Un almuerzo en honor de los Hermanos Álvarez Quintero que tiene lugar en la Venta de Eritaña, con la presencia del Alcalde y otras personalidades. El cante corre a cargo de La Pompi, El Colorao y Manuel Torres, con las sonantas de Moreno y el Niño de Huelva:

“… Terminado el almuerzo, […] se organizó una animadísima fiesta de cante flamenco y jondo, en que rivalizaron, contribuyendo con su arte y sus facultades, los magos de la sonanta Moreno y Niño de Huelva, y los famosos cantaores Colorao, La Pompi y Manolo Torres, […] que ‘tiene del cante una cepa y cuando quiere florear, le mete un jardín al cante’ (El Liberal de Sevilla, 19-3-1925).

– Una fiesta ofrecida por el diestro Ignacio Sánchez Mejías en su finca de Pino Montano, en la que, tras una becerrada y varios números de baile protagonizados por las alumnas de Realito, llega el momento del cante, con La Pompi, el Niño de Huelva y el Niño de Marchena:

“Cuando oscureció […] Realito y sus discípulas bailaron durante un buen rato sevillanas y bulerías. En otra rotondita hubo canto flamenco, con guitarras, a cargo de la ‘Pompi’, el Niño de Huelva y el ‘de Marchena’. Y también cantaron, con estilo tan depurado como los profesionales, las hermanas Pérez de Guzmán, que son tres muchachas muy estimadas en la sociedad sevillana. La concurrencia a la fiesta, muy distinguida” (La Época, 1-5-1925).

El Niño de Marchena

El Niño de Marchena

– Dos fiestas en honor de los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia ofrecidas por los Duques de Alba en el Palacio de las Dueñas, una en 1925 y la otra en 1927, con un elenco de lo mejorcito que se pueda imaginar.

En la primera actúan la Niña de los Peines, Chacón, Montoya, La Macarrona, el Niño de Huelva, el Niño de Marchena y La Pompi. El repertorio se compone de soleares, fandanguillos, tangos, polos y malagueñas:

“En el fondo del salón, un tablado para los artistas flamencos. De éstos, lo mejor del género, lo más clásico, lo más cañí. La ‘Niña de los Peines’, insuperable en su estilo; Chacón, el maestro; Montoya, el guitarrista; la ‘Macarrona’, la bailadora; el gitanillo ‘Niño de Huelva’; el ‘Niño de Marchena’, la ‘Pompi’… La espuma de la flamenquería, en fin. […] Fiesta interesante, clásica, que se dilata hasta la madrugada con arreglo al protocolo de estas fiestas. Rondas de cañas de olorosa manzanilla, a la que hacen los honores las aristocráticas inglesas. Palmas tocadas por manos ilustres. Soleares, fandanguillos, polos, tangos, malagueñas. Suspiros de guitarra, tocada por el mejor tocador del mundo…” (La Época, 24-4-1925).

En la segunda fiesta, el baile lo pone Soledad la Mejorana y el cante corre a cargo de Chacón, Montoya, las dos hermanas Pompi y la Niña del Patrocinio, entre otros artistas:

“… en un tablao Soledad la Mejorana, la famosa bailaora, sobrina y heredera universal de Pastora, ponía cátedra de salero, y don Antonio Chacón […], acompañados a la guitarra por Montoya y jaleados por las populares cantaoras las Pompis. También tomó parte otra joven cantaora, la Niña del Patrocinio’” (El Correo de Andalucía, citado en La Voz, 2-5-1927).

Soledad la Mejorana (Revista Popular, 1-7-1927)

Soledad la Mejorana (Revista Popular, 1-7-1927)

Una anécdota ‘real’

En la entrevista concedida a La Voz de Sur al final de su vida, Luisa Ramos refiere una curiosa anécdota que le sucedió durante de una de esas veladas ofrecidas en el Palacio de las Dueñas en honor de los Reyes:

Un susto
– Y en el Palacio de las Dueñas, de Sevilla, – continúa – allí sí que he actuao yo veses. Delante del Rey, de Don Miguel Primo de Rivera, de los Duques de Alba, la de Santoña… Al Rey le gustaba mucho el flamenco. Un día me llevé un susto que me duró el tembló tres días. Figúrese que estaba yo sentá, esperando que me llamaran pa actuá, y el Rey desde una butaca me señala y le pregunta a la Santoña:
– Oye, Sol, ¿qué hace aquí esta mujer?
– Ésta es ‘La Pompi’, una cantaora – le respondió Sol.
– Yo no la he oído – dijo el Rey.
– ¡Pompi!
– Mande, señora duquesa.
El Rey quiere oírte.
– Bueno, pos me acompañó con la guitarra ‘El Huelva’, y yo canté una copla que decía:

Era mi queré más grande
que la voluntad de Dios,
porque Dios no te perdona
lo que te perdono yo.

– ¡Repite eso! – me dijo el Rey, y yo lo repetí, y al terminar vuelve a decirme: – ¡Repite eso! – Osú, yo estaba asustaíta perdía. ¡Dios mío! ¿qué querrá desí esta letra que estoy cantando? Y a las tres veses me levanté y me salí por una galería que había, y entonces el Conde de los Andes, que estaba por allí, me dijo: – No te asustes, Pompi, es que al Rey le ha gustao la copla.
– Bueno, po aquella noche canté otra vé, y me dice el Rey:
– ¡Qué simpática eres, mujé!
– ¡Ea, po más simpático es usted! – le dije yo, y el Rey se levantó y me dio la mano, y nos dieron una ovación” (La Voz del Sur, 23-7-1950) (2).


NOTAS:
(1) Todas las noticias extraídas de la prensa de Sevilla han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.

(2) Entrevista publicada por Javier Osuna en su espléndido blog Los Fardos de Pericón.


María de Albaicín, estrella del baile y reina del celuloide (y V)

A principios de agosto de 1928, la Compañía del Moulin Rouge se despide de Río de Janeiro con el espectáculo Adieu Paris, en el que destacan, entre otros números, “los bailes estilizados de María de Albaicín” (Gazeta de Noticias, 7-8-1928). Unos días más tarde, el grupo se dirige a São Paulo para actuar en el teatro Santa Ana. (1)

María de Albaicín (Foto de Rehbinder)

María de Albaicín (Foto de Rehbinder)

La prensa se muestra expectante ante la llegada de la troupe, cuyas revistas están dando mucho que hablar en Brasil, por su “vestuario rico y original, la escenografía confiada a los artistas parisinos más acreditados del género, y la gracia hermosa de todas las vedettes y girls” (Correio Paulistano, 8-8-1928). Entre todas ellas, destaca especialmente la bailaora española:

María de Albaicín es de las que gustan incondicionalmente. Su lugar en el elenco del ‘Moulin Rouge’ es el de bailarina. La Srta. de Albaicín nació en España. Marchó a París y en la capital francesa triunfó rápidamente. Tras entrar en el ‘Moulin Rouge’, conquistó el lugar que mantiene hasta el momento actual, el lugar de una ‘estrella’ enormemente aplaudida. María de Albaicín posee una belleza rara. Sus ojos inmensos y negros son la más encantadora ilustración de todos los números que presenta, con gracia y malicia característicamente española” (Correio Paulistano, 8-8-1928).

La compañía ofrece en São Paulo cuatro representaciones excepcionales de algunas de sus revistas más exitosas, como Paris à la diable, Paris aux étoiles, Paris en feu o Paris aux nues. Tras una nueva parada en la ciudad de Santos, la compañía regresa a Francia en el mes de septiembre. Así lo anuncia la prensa gala:

“El Sr. Jacques-Charles, el aplaudido autor de tantas revistas, acaba de regresar de América del Sur, donde ha permanecido tres meses, dirigiendo la gira del Moulin-Rouge. Ha actuado, sucesivamente, en Buenos Aires, Montevideo, Río, São Paulo y Santos. El éxito ha sido muy grande en todas las ciudades […]. La compañía […] regresará a París el 19 de este mes” (Le Gaulois, 7-9-1928).

María de Albaicín en La grande amie (1926)

María de Albaicín en La grande amie (1926)

De nuevo ante la cámara

Tras su regreso de América, son escasas las referencias que encontramos sobre María de Albaicín en los papeles franceses. En abril de 1929, la bailaora se anuncia, con “sus cantaores y sus guitarristas” (Le Figaro, 3-4-1929), en el Embassy de los Campos Elíseos.

A partir de 1930, la polifacética artista se vuelca de lleno en su faceta de actriz. La que ya se ha convertido en toda una estrella de las pantallas francesas, se lanza a la conquista de otras cinematografías. Así, María de Albaicín se pone a las órdenes de Benito Perojo, que cuenta con ella para su filme El embrujo de Sevilla, basado en la novela homónima de Carlos Reyles y rodado en la capital de Andalucía. Completan el elenco los actores Rafael Rivelles y María Fernanda Ladrón de Guevara, entre otros.

Cartel de El embrujo de Sevilla

Cartel de El embrujo de Sevilla

Como no podía ser de otra manera, en esta cinta la bailaora exhibe su terpsicóreo arte sobre las tablas de un café cantante sevillano, acompañada a la guitarra por el Niño de Huelva. Tras el estreno, que tiene lugar en 1931, la prensa destaca especialmente la actuación de María, que se anuncia con su nombre francés:

“En el Palacio de la Música se ha estrenado El embrujo de Sevilla, cinta españolista y española, dirigida con todo acierto por Benito Perojo. El alma sevillana, el ambiente de la bella ciudad andaluza aparecen retratados con fidelidad en esta admirable producción. Los intérpretes actúan con habilidad y muy entonadamente, sobre todo María d’Albaicín, González Marín y Rivelles. El embrujo de Sevilla, española por su ambiente y argumento, por sus intérpretes y directores y hasta por el capital con que se ha rodado, merece codearse con las mejores bandas extranjeras” (ABC, 7-4-1931).

El último papel que interpreta María de Albaicín ante la cámara es el de la bailarina Nadja, que aparece en las cintas Gassenhauer (12) y Les quatre vagabonds (13), ambas estrenadas en 1931, y que constituyen las dos versiones -alemana y francesa, respectivamente- de un mismo filme, dirigido por Lupu Pick. En la francesa, la artista vuelve a compartir cartel con su marido, Aimé Simon-Girard.

María de Albaicín

María de Albaicín. Foto: R. Sobol.

El trágico destino de María

Según relata en su libro Aventuras de un irlandés en España, en el verano de 1931 el escritor Walter Starkie coincide con Agustina Escudero en San Sebastián y le pregunta por su hija. La gitana le transmite su preocupación por el grave estado de salud de María, que ella atribuye a una maldición:

“El día de su boda fue un día negro para todos los zincalís del barrio de Tetuán de las Victorias. La maldijeron todos los gitanos de Madrid por casarse con un hombre blanco; pero a ella no le importó. Además, vino al mundo con unas grandes facultades de bailaora. Antes de saber andar, ya bailaba, y cuando se hizo mayorcita no pensaba más que en viajar para lograr con sus bailes mucha fama. ¡Pobre muchacha! La maldición que le echaron hizo su efecto demasiado pronto, pues ahí la tiene usted a la pobre tosiendo todo el día y con sus pulmones deshechos. Ahora está en Suiza, donde ha ido a curarse. Pero yo temo, porque creo en la maldición que le echaron el día de cuando abandonó la casa de su padres” (4).

María de Albaicín

María de Albaicín

En agosto de 1931, la bella bailaora se apaga para siempre, a la edad de treinta y tres años. La prensa francesa se hace eco de la luctuosa noticia:

Maria de Albaicín, que conoció, en París y en el extranjero, grandes éxitos como bailarina, acaba de morir en plena juventud. Tentada por el cine, había rodado varios filmes […]. Después había desaparecido. Para restablecer su quebrantada salud, viajaba a España -su país. Hace unos meses, fantaseaba con regresar al cine, cuando fue abatida por la enfermedad. Nos deja el recuerdo de una bella artista…” (Le Petit Parisien, 14-8-1931).

“El próximo lunes, a las once, tendrán lugar, en la iglesia de Saint-Honoré d’Eylau, las exequias de María de Albaicín” (Le Figaro, 15-8-1931).

Incluso los papeles suizos dedican algunos párrafos a rememorar los hitos más importantes de la carrera de María:

“La bailarina española y más tarde artista cinematográfica […] María de Albaicín acaba de morir en el olvido. Es Serge Diaghilev quien la había encontrado en España y la había contratado en su compañía itinerante de los Ballets rusos. María de Albaicín pronto se hizo famosa. Llamó mucho la atención por su interpretación ideal de El sombrero de tres picos, de Manuel de Falla.

La vimos después en París, en el Olympia y posteriormente en el Apolo, donde conoció la gloria en los bailes populares.

El cine la atrajo. Rodó algunas películas y se casó con una estrella de la pantalla, el Sr. Aimé Simon-Girard, y después desapareció súbitamente de la actualidad artística. ¡El tiempo pasa rápido!” (Gazette de Lausane, 23-8-1931).

María de Albaicín

María de Albaicín

No obstante, la que gana en emotividad es, sin duda, la necrológica dedicada a María de Albaicín por el diario español La Voz:

Gime el bordón de la sonanta ‘cañí’. Un viejo cuatrero se emborracha de sol y de vino; la luz cegadora del astro rey disipa las sombras de la muerte; el veneno del vino disuelve las lágrimas que afluyen del corazón a los labios; una anciana zahorí, plañidera, maldice con rabia a los malos ‘mengues’ que se llevaron para siempre la juventud lozana, orgullo de la raza, pasmo de la Naturaleza, de María del Albaicín. […]

Mala hora para los hijos de Faraón, que lloran […] la pérdida de […] la gitana juncal que paseó su gracia y su rumbo por todos los confines de Europa, que en Londres supo hermanar el desgarro y el garbo de la raza con la ceremoniosa etiqueta de la aristocracia británica, y encantó a los franceses con su frívola y charmante ligereza” (La Voz, 14-8-1931).


NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(2) El título de este filme puede traducirse como Canción de moda.
(3) La traducción literal del título sería Los cuatro vagabundos.
(4) Extracto del capítulo dedicado a Agustina Escudero por Walter Starkie en su novela Aventuras de un irlandés en España (1935); citado por Joaquín de Albaicín en su artículo “Vida, leyenda y muerte de María de Albaicín”, publicado en el nº 7 de la revista La Caña (1994).


La Pompi, una cantaora imprescindible en los mejores eventos

Luisa Ramos Antúnez, conocida artísticamente como “La Pompi”, nació en Jerez de la Frontera en 1883, en la calle Nueva del flamenquísimo barrio de Santiago. Tanto ella como su hermano Rafael, “el Niño Gloria”, y su hermana Manuela “la Sorda” tenían buenas cualidades para el cante. Juntos trabajaron en un cortijo de Jerez, del que su padre era capataz, hasta que decidieron hacer carrera como profesionales en el mundo del flamenco. Esto sucedió, en el caso de la Pompi, recién estrenado el siglo XX, tal y como ella misma relata en una entrevista concedida a La Voz del Sur en 1950:

“… empecé a cantar a los dieciocho. […] En Jerez; en mi tierra. Fue en “La Primera”, un café cantante que estaba frente a la Plaza. Allí actuaban Manuel Torres, el Niño Medina, Carmelita Borbolla, Mariquita la Roteña… […] Luego a Sevilla. A “La Bombilla”. Con Chacón, Manuel Escacena, Pastora Pavón, La Niña de los Peines… Después a La Barqueta”.

La Pompi junto a sus hermanos, La Sorda y el Niño GloriaLa Pompi junto a sus hermanos, La Sorda y el Niño Gloria

Los comienzos de Luisa Ramos Antúnez en el mundo artístico no pudieron ser más prometedores, a juzgar por las grandes figuras de las que se rodeó, tanto en Jerez como en Sevilla. En octubre de 1913, Eco artístico anuncia la actuación en el “Salón Primera de Jerez” de un “imprescindible cuadro flamenco”, con “Antoñita la Coquinera, popular y simpática bailadora, en unión de las cantadoras por ‘lo jondo’ La Pompi y Sebastianita”, que “son aplaudidas a diario” (15-10-1913) por el público asistente.

De Jerez a Sevilla

A la capital andaluza se traslada la artista junto a sus hermanos; y, tras su paso por los cafés “La Bombilla” y “La Barqueta”, entra a formar parte del elenco del Kursaal y, más tarde, del Kursaal-Internacional, donde comparte cartel con artistas como la Posaera, la Camisona, la Nona o La Rubia de Jerez.

En 1919, La Pompi, La Sorda y el Niño Gloria se presentan en el Salón Variedades de Sevilla, en un homenaje al cantaor Antonio Silva “El Portugués”, en el que también intervienen el Cojo de Málaga, José Cepero, Fernando el Herrero y Manuel Vallejo, entre otros artistas.

Dos años más tarde, siempre en la capital hispalense, Eco artístico sitúa a Luisa Ramos Antúnez en el Ideal Concert:

“Sevilla. Ideal Concert.- Actúa un cuadro flamenco bajo la dirección de Manuel Ortega ‘Caracol’ en el que el figuran Rita y Rosario Ortega ‘La Farrié’, Carlota Ortega, Manuela Moreno ‘La Piruli‘, Emilia Juana Vargas y Antonia Ramírez; las cantadoras de flamenco La Pompi y La Moreno, y los tocadores de guitarra Baldomero Ojeda y Juan el de Alonso; las bailarinas La Clavellina, Anita Blanco, Matilde Sánchez, Lolita Sánchez, Gloria de Castro y Salud Miranda; las cancionistas y bailarinas La Moderna Sevillanita y Socorrito Benabat, la cancionista Blanca de Valencia y el cantador de flamenco José López Cepero” (30-11-1921).

En marzo de 1923, La Voz menciona a Manuel Centeno como el mejor cantaor de saetas del momento, y cita también a otros artistas que “alternan” con él, como Cepero, Vallejo o la Pompi. De hecho, aunque fue una cantaora muy completa, Luisa Ramos Antúnez destacó especialmente en las saetas y en las bulerías.

En la entrevista antes mencionada, la artista también se refiere a su actividad como saetera, en La Campana de Sevilla y posteriormente en Jerez:

1.500 pesetas por noche. Hay que cantarle a toas las cofradías que pasen, sean diez o doce. El año pasao canté aquí en El Lebrero y en la entrá de la Yedra. Y en esta calle al Santo Entierro de recogida. El Marqués de Domecq, que estaba escuchando, dijo: – ‘Ésa, ésa es la que sabe cantar’. – Y es que yo vocalizo muy bien” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

Como cantaora de bulerías, según José Blas Vega, a la Pompi se le atribuye, junto a artistas como El Gloria, Juanito Mojama o Pastora Pavón, el haber perfeccionado y elevado a la categoría de obra de arte las bulerías de Jerez. Otros palos en los que destacó fueron las soleares, soleares por bulerías, fandangos, seguiriyas y villancicos flamencos.

En marzo de 1925, la cantaora actúa en un almuerzo celebrado en la Venta Eritaña de Sevilla en honor de los hermanos Álvarez Quintero. En el evento intervienen, además de la Pompi, los cantaores Manuel Torre y el Colorao, así como los guitarristas Moreno y Niño de Huelva.

La Pompi junto a otros artistas participantes en el homenaje a los Álvarez QuinteroLa Pompi junto a otros artistas participantes en el homenaje a los Álvarez Quintero

Un mes más tarde, Luisa Ramos Antúnez figura en el elenco de artistas contratados para actuar en una fiesta andaluza organizada por los Duques de Alba en el sevillano Palacio de las Dueñas, con el fin de agasajar a los Reyes de España.

“En el fondo del salón, un tablado para los artistas flamencos. De éstos, lo mejor del género, lo más clásico, lo más cañí. La ‘Niña de los Peines‘, insuperable en su estilo; Chacón, el maestro; Montoya, el guitarrista; la ‘Macarrona‘, la bailadora; el gitanillo ‘Niño de Huelva‘; el ‘Niño de Marchena‘, la ‘Pompi‘… La espuma de la flamenquería, en fin. […]

Fiesta interesante, clásica, que se dilata hasta la madrugada con arreglo al protocolo de estas fiestas. Rondas de cañas de olorosa manzanilla, a la que hacen los honores las aristocráticas inglesas. Palmas tocadas por manos ilustres. Soleares, fandanguillos, polos, tangos, malagueñas. Suspiros de guitarra, tocada por el mejor tocador del mundo…” (La Época, 24-4-1925).

Según relata años más tarde la propia artista, ésta no es la única ocasión en que tiene el privilegio de actuar ante la realeza:

“… en el Palacio de Dueñas de Sevilla, […] allí sí que he actuado yo veces. Delante del Rey, de Don Miguel Primo de Rivera, de los Duques de Alba, la de Santoña… Al Rey le gustaba mucho el flamenco. Un día me llevé un susto que me duró el tembló tres días. Figúrese que estaba yo sentá, esperando que me llamaran pa actuá, y el Rey desde una butaca me señala […] Bueno, pos me acompañó con la guitarra ‘El Huelva‘, y yo canté una copla que decía:

Era mi queré más grande
que la voluntá de Dios,
porque Dios no te perdona
lo que te perdono yo

– ¡Repite eso!- me dijo el Rey, y yo lo repetí, y al terminar vuelve a decirme: – ¡Repite eso!- Osú, yo estaba asustaíta perdía. ¡Dios mío! ¿qué querrá desí esta letra que estoy cantando? Y a las tres veses me levanté y me salí por una galería que había y entonces, el Conde de los Andes, que estaba por allí, me dijo: – No te asustes, Pompi, es que al Rey le ha gustao la copla. Bueno, po aquella noche canté otra ve, y me dice el Rey: – ¡Qué simpática eres, mujé!
– ¡Ea, po más simpático es usted!- le dije yo, y el Rey se levantó y me dio la mano, y nos dieron una ovación” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

La Pompi (cuarta por la derecha) en un café cantante sevillanoLa Pompi (cuarta por la derecha) en un café cantante sevillano

Pocos días después, la cantaora vuelve a codearse con lo más granado de la sociedad sevillana, en la fiesta organizada por el torero Ignacio Sánchez Mejías en su cortijo de Pino Montano:

“… luego de la fiesta taurina, cada rincón del jardín luce su fiesta. En el estanque de los pitiporos bailan las discípulas de Realitos. En el patio de los rosales, un jazz-band toca aires de cabaret. En la glorieta llamada de las Confidencias, las Pompis y Marchena le dicen cosas flamencas a la guitarra del Niño de Huelva. Y Pérez de Guzmán, el que ha enseñado a cantar fandanguillos a los cantaores, dice sus quejas a la noche, y las dice con tal brío, que llegan hasta la aurora” (ABC, 6-5-1925).

En mayo de 1927, la Pompi vuelve a ser invitada al Palacio de Dueñas, para actuar en una nueva fiesta organizada por los Duques de Alba en honor de los Reyes de España y del heredero de la corona británica. Como siempre, el cuadro flamenco lo componen artistas de primer nivel:

“… en un tablao Soledad la Mejorana, la famosa bailaora, sobrina y heredera universal de Pastora, ponía cátedra de salero, y don Antonio Chacón, el veterano cantaor, verdadero arqueólogo que nos ha devuelto la caña y el polo y el martinete y los caracoles que yacían casi sepultados en el olvido de los aficionados, acompañados a la guitarra por Montoya y jaleados por las populares cantaoras las Pompis. También tomó parte otra joven cantaora, ‘la Niña del Patrocinio‘ […]” (La Voz, 2-5-1927).

Madrid y Barcelona

Tal era el éxito de Luisa Ramos Antúnez, que, como suele suceder con los mejores artistas flamencos, fue requerida para actuar en Madrid y Barcelona. En la citada entrevista, la cantaora también evoca su etapa en la capital de España: “Tengo mala memoria, pero sin veses que he cantao yo en Madrid, en la Casa de Campo, con el Rey, con el Duque de Medinaceli, con Antonio Chacón, con Montoya, la Niña de los Peines…” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

En 1929, el diario La Vanguardia sitúa a la cantaora en la ciudad condal, en el Principal Palace y, posteriormente, en el Teatro Nuevo. En ambos locales actúa el cuadro flamenco del café Villa Rosa, del que forman parte, entre otros, los siguientes artistas: el guitarrista Francisco Aguilera; los bailaores Juana la Macarrona, Tomasa la Pompi, Teresa la Extremeña, Rafaela la Tanguera, Faíco y el Macareno; el cantaor Niño de Linares y “la Pompi, eminente cantaora” (La Vanguardia, 24-9-1929).

En 1930, Luisa Ramos Antúnez, junto a Pastora Imperio y la Macarrona, toma parte en el espectáculo “Una fiesta gitana en Sevilla”, que se anuncia en el Circo Barcelonés y, unas semanas más tarde, en el valenciano Teatro Apolo.

Ese mismo año, la Pompi también está presente en la fiesta celebrada por Juan Pedro Domecq en su finca “El Majuelo” de Jerez, con motivo del segundo cententenario de sus bodegas. Años más tarde, el diario ABC ofrece algunos datos sobre el evento, en un reportaje sobre el guitarrista Javier Molina:

“Fue una fiesta flamenca de la que se habló durante mucho tiempo. De Madrid acudieron para actuar Isabelita de Jerez, su marido Pepe Durán, ‘El Tordo‘, su hija, la hoy famosa bailaora Rosa Durán y el guitarrista Perico el del Lunar; de Cádiz fueron el tocaor Capinetti y Aurelio Sellés, uno de los grandes patriarcas del cante, que aún vive, y de Jerez actuaron, entre otros, Luisita Requejo, La Pompi, el Niño Gloria… A las cuatro de la mañana se incorporó el genial Manuel Torre” (24-5-1968).

La cantaora Luisa Ramos Antúnez, La PompiLa cantaora Luisa Ramos Antúnez, La Pompi

A partir de este momento, pocas referencias más encontramos en prensa sobre Luisa Ramos Antúnez, que fallece en 1958. Sin embargo, años después de su desaparición, aún continúa siendo un referente para muchos cantaores y cantaoras, que evocan su recuerdo en los cafés cantantes sevillanos, en las tabernas de la Alameda de Hércules o cantando saetas en La Campana. Así, por ejemplo, en una entrevista concedida al diario ABC en 1981, el cantaor Chocolate confiesa lo siguiente: “De los artistas antiguos al que más recuerdo es al Niño Gloria y a la Moreno, y a su hermana la Pompi”.

El prodigio de su cante aún es posible disfrutarlo, gracias a las grabaciones que dejó -sobre todo, saetas y bulerías-. De su modo de interpretarlo podemos hacernos una idea leyendo la siguiente semblanza, publicada en 1929 por el diario La Época:

“Claveles, manzanilla, preludios de guitarra. Un espejo amplio refleja, casi íntegra, la estancia. Y fuera, entre las palmeras gigantescas, una luna llena y plateada, alumbrando la noche sevillana. Los ‘flamencos’ sentados en fila. ‘La Macarrona‘, las hermanas ‘Pompi‘, Manolo Torres y un guitarrista. Estamos en la Venta de Antequera. […]

Cuando me acuesto en mi cama
Yo me despierto llorando…

Es la ‘Pompi‘ que ha empezado a cantar. Tiene la voz velada todavía por el cansancio de la juerga anterior, que se prolongó hasta el amanecer:

Y tan sólo me pregunto:
¿Por qué yo te quiero tanto
dándome tantos disgustos?

Al cantar cierra los ojos, contrayendo el rostro con un gesto, no estético, pero muy humano, de abatimiento, de abatimiento, de amargura.

Lo que has hecho tú conmigo
No me lo merezco yo
Pues adoro a tu persona
como aquel que adora a Dios”