Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Juana la Macarrona en los escenarios europeos (VI)

Durante los meses de noviembre y diciembre de 1908 el público parisino puede volver a saborear el arte de Juana la Macarrona. La jerezana se anuncia junto a Antonio de Bilbao y Manuel Giménez, entre otros artistas, en el music hall Bal Tabarin, sito en el número 36-38 de la Rue Victor-Massé. Según la Guide des plaisirs à Paris de 1908, se trata de una sala “muy bonita y deliciosamente decorada”, en la que “se bailan los nuevos bailes, pero el viejo cancán no se ha olvidado”, y a la que acuden “muchas bonitas mujeres”.

La Macarrona bailando en Madrid (Nuevo Mundo, 24-9-1911)

La Macarrona bailando en Madrid (Nuevo Mundo, 24-9-1911)

Las gacetillas dan cuenta del gran éxito obtenido por los flamencos:

“BAL TABARIN.- Este music hall aún posee el récord de todos los éxitos; cada noche, Antonio de Bilbao, Manuel Giménez, la célebre Macarrona y su compañía española obtienen un triunfo sin igual; nunca este brillante establecimiento ha tenido un conjunto tan perfecto” (Le Journal, 8-11-1908). (1)

“Todas las noches, la célebre Macarrona y su compañía de bailarinas españolas obtienen un éxito colosal, y Antonio de Bilbao y Manuel Giménez, en su baile flamenco, cada noche deben hacer un bis” (Gil Blas, 19-11-1908).

En el mes de diciembre, Juana Vargas y sus compañeros simultanean sus actuaciones en el Bal Tabarin con su presentación en otros locales. El día 11 ilustran con sus bailes la conferencia sobre Andalucía pronunciada por el escritor René Maizeroy en la sala Femina:

“Será una auténtica evocación de España con sus bailes tan extraños de gitanos, con sus canciones de amor acompañadas por las guitarras y las castañuelas, la conferencia en la que el Sr. René Maizeroy contará mañana, en Femina, sus sensaciones sobre Andalucía. La Macarrona, Antonio de Bilbao, la Saravia, etc., bailarán el tango y el zapateado. La bella Fornarina también está en el programa de esta fiesta” (Le Gaulois, 10-12-1908).

Durante las fiestas navideñas, la compañía presenta en el Teatro Olympia el montaje Noël à Séville (Navidad en Sevilla), una “sorprendente fantasía española de los Sres. Maizeroy y Valverde”, con el siguiente elenco: “Canciones de España por la Fornarina; bailes boleros y flamencos por la Macarrona, Antonio de Bilbao, Mojigongo, las señoritas Carmen, Salvita, Encarnación, Graciela, Emilia y Aurora Bellini, Paco Fernández y sus guitarristas” (Gil Blas, 25-12-1908). A causa del gran éxito obtenido en su presentación, el día de Nochebuena, se ofrecen varias sesiones más del espectáculo.

Entre la flor y nata de la cultura parisina

En febrero de 1909, también en la capital del Sena, Juana Vargas ameniza con su baile la fiesta española ofrecida por el pintor Ignacio Zuloaga en su taller de Montmartre. A ella asisten importantes personalidades procedentes de distintos países, como la esposa y la amante -Natalie de Goloubeff- del escritor Grabriele D’Annuzio, y la mujer del literato Catulle Mendès.

El pintor Ignacio Zuloaga

El pintor Ignacio Zuloaga

El cronista de L’Écho de Paris, que firma como Sparklet, se recrea en el baile de La Macarrona, a quien describe como un ser siniestro y cargado de fealdad, hasta el punto de compararla con Jeanne Veber, una asesina en serie que actuaba en Francia por aquellos años:

“La mujer está recogida sobre sí misma como un gnomo, con las piernas arqueadas, la punta de los pies hacia fuera, los talones golpeándose, las manos levantando a puñados la falda de volantes recubierta por el mantón de largos flecos. Es tan pequeña que la tomaríamos casi por una enana y que su rostro llega a la altura del de las mujeres sentadas en círculo a su alrededor. ¿Qué edad tiene? Los más perspicaces se equivocarían, pero digamos rápidamente que a primera vista aparenta al menos cuarenta años. Se parece bajo sus fardos a Jeanne Veber; un pliegue que parte de las aletas de la nariz cae hasta las comisuras de los labios y hace aparecer las mejillas flácidas y el rostro lúgubre. Sin embargo, de pronto, cuando el viejo e indolente acompañante, que ha terminado de ajustar su mandolina al hueco de su estómago y de afinar las cuerdas, ataca las primeras medidas de un baile, los ojos de azabache de la gitana lanzan relámpagos. Sus dedos dejan oír chasquidos precipitados que parecen truenos de una tormenta de la que sus ojos son el rayo. Los cabellos, separados sobre la frente, se levantan; el cuello tendido, ardiendo su cabeza negra como un reptil que fascina a una presa, Juana la Macarrona baila en medio de los golpes bruscos de sus tacones y de los castañeteos secos de sus dedos…

… El cansancio de agitarse y de lanzar con su voz ronca acentos salvajes acerca los rasgos de la bailaora a la fealdad escayolada, que, con las luces de gas, se vuelve siniestra, como una parodia de danza macabra” (L’Écho de Paris, 15-2-1909).

En La Feria, con los Borrull

También en la capital del Sena, en mayo de 1912 el guitarrista Amalio Cuenca abre junto a otros socios -entre los que se destaca el pintor Ignacio Zuloaga– el local La Feria, situado en el número 16 bis de la rue Fontaine, en pleno corazón de Montmartre. La decoración es obra de Jean-Paul Alaux, que crea una “sala de espectáculos-restaurante en un estilo hispano-moruno, cuyo efecto es fascinante” (Le Gaulois, 5-5-1912).

Interior del restaurante 'La Feria', de París (Eco artístico, 25-12-1912)

Interior del restaurante ‘La Feria’, de París (Eco artístico, 25-12-1912)

En él se ofrecen dos espectáculos diarios, uno a la hora de la cena y otro a medianoche, para los cuales el Señor “Cuenca, el empresario, llega de Sevilla con una destacable compañía de artistas famosos en el arte del baile y el cante, a la cabeza de la cual está La Macarrona” (Le Figaro, 7-5-1912). El elenco lo completan Faíco, Lola la Flamenca, La Patita y la familia Borrull al completo.

La inauguración de La Feria tiene lugar el 8 de mayo y es todo un éxito. Por el local desfila lo más granado de la sociedad y la cultura parisina -el pintor Léon Bakst; el coreógrafo Vaslav Nijinski o el empresario creador de los Ballets Rusos, Serge Diaghilev-; y también buena parte de la realeza y el cuerpo diplomático español.

Los bailes andaluces son muy apreciados por el público parisino:

“… toda la noche, famosos guitarristas y cantaores españoles, bailaores como Faíco y bailaoras como la Macarrona, se multiplican, en una auténtica fiesta de frenesí y de ritmos” (Gil Blas, 9-5-1912).

“Todo París desfila por La Feria, el famoso restaurante de día y de noche de la rue Fontaine. Los bailaores y bailaoras españoles, la Macarrona y la pequeña Concha, reciben cada noche aplausos entusiastas” (Le Gaulois, 15-5-1912).

“En La Feria de la rue Fontaine, Juliana (sic) e Isabel Borrull bailan con acompañamiento del famoso guitarrista Miguel Borrull. Después ‘la Macarrona’, que sorprende, y ‘Faíco’ con ‘Lola’, que fascinan en sus bailes de Andalucía…” (L’Écho de Paris, 7-6-1912).

Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Sin embargo, la prensa española, en su línea habitual en relación con el flamenco, se muestra bastante crítica con el espectáculo, por considerar que está pensado para guiris y que transmite la imagen de una España de charanga y pandereta:

“… el programa de baile es un poco monótono, porque bailaoras y bailaores han dado en la flor de imitarse los unos a los otros y no salen de los inevitables garrotines y farrucas… ¡Caramba! y son muchas patadas para estar aguantándolas una hora.

… ahora menos que nunca podremos protestar cuando literatos y autores franceses nos ridiculicen… La España que ofrecemos en La Feria a los extranjeros es una España de estampa de caja de pasas, una España de pandereta

… esta España excepcional ni existe ni nos interesa a los españoles, que empezamos por no poder aguantar la vista de un bailaor… Pero tengamos en cuenta que La Feria no se ha hecho para los españoles, sino para que se recreen y solacen los extranjeros que no pueden evocar el nombre de España sin que surja, cruel y altiva, la figura de Carmen… Los extranjeros invadirán La Feria, aplaudirán locos las farrucas y los garrotines, escucharán curiosos las afiligranadas falsetas de Borrull, y así, exhibiendo esa España de Excepción, que empieza a avergonzarnos un poco, se ganarán bravamente la vida unos cuantos compatriotas nuestros…” (ABC, 3-6-1912)


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Conchita Borrull, la reina de los bailes gitanos (I)

El apellido Borrull es sinónimo de guitarra, magistralmente acariciada por el maestro Miguel Borrull Castelló, y por sus hijos Miguel y Lola; y es sinónimo de baile, del baile gitano y enduendado que brota de las manos y los pies de Julia -la belleza morena que encandiló a Romero de Torres-, Isabel y Concha.

Conchita Borrull (Mundo gráfico, 10-10-1917)

Conchita Borrull (Mundo gráfico, 10-10-1917)

Nacida en los albores del siglo XX y criada en un ambiente flamenco por los cuatro costados, no es de extrañar que Conchita, la más joven de clan, siga los pasos de sus hermanas y se inicie, desde pequeña, en el arte de Terpsícore. En su formación artística, además de la escuela familiar, desempeña un papel destacado el maestro Cansino.

Ha nacido una joven estrella… en París

En 1912, con apenas diez u once años de edad, Conchita Borrull marcha a París junto a toda su familia, que ha sido contratada por el guitarrista Amalio Cuenca para actuar en ‘La Feria‘, el restaurante flamenco que éste acaba de abrir en Montmartre. Allí brilla con luz propia su hermana Julia, que no tarda en convertirse en la estrella del local, y la pequeña Concha empieza a mostrar sus excelentes dotes para el baile:

“De pronto, la juerga comienza… Suenan los pitos; una niña de doce años, hija de Borrull también, sale a bailar un garrotín, arqueando los brazos, haciendo gestos y contorsiones, golpeando el piso con sus pies diminutos y delicados…

Borrull hace filigranas con la guitarra, el público aplaude entusiasmado, y los flamencos jalean a la bailaora y lanzan alaridos salvajes cada vez que el guitarrista remata gallardamente una ‘falseta’…

Cuando el baile va a terminar, suenan las palmas con fuerza, atropellándose los gritos, y Borrull llora y ríe a un tiempo, animando a su hija, que taconea con fuerza, rasgueando en la guitarra y repitiendo a cada instante: ‘¡Ole! ¡Ole! ¡Ole!’ […] Ahora se entusiasma viendo despuntar en su hija pequeña una nueva ‘estrella’ del arte, y sonríe satisfecho” (ABC, 19-3-1913).

Interior del restaurante 'La Feria', de París (Eco artístico, 25-12-1912)

Interior del restaurante ‘La Feria’, de París (Eco artístico, 25-12-1912)

Con estas credenciales, la precoz bailaora pronto empieza a figurar con nombre propio en los carteles. En 1915, con motivo de su actuación en el teatro Eslava de Valencia, la prensa ya se refiere a ella como “la reina del baile gitano”:

“… debut de la notable artista de 12 años, Conchita Borrull, reina del baile gitano, que ha obtenido extraordinarios éxitos en cuantos teatros de España y del extranjero ha actuado.

Conchita Borrull interpreta su original repertorio de bailes, alegrías y bulerías gitanas, acompañada por su hermana Julia y por su padre el afamado tocador de guitarra, Miguel Borrull” (El Pueblo, 11-5-1915).

Una estrella incipiente en el firmamento barcelonés

A mediados de los años diez la familia Borrull se traslada a Barcelona y abre su famoso café. La más joven de la saga no tarda en convertirse en una habitual de distintos locales de la ciudad condal, como el Gran Salón Excelsior, el Folies Bergère y, por supuesto, el Villa Rosa. Allí se anuncia con frecuencia junto a su padre y su hermana Julia, “verdaderos genios del baile gitano y también gitanas por sus hechizos” (Eco artístico, 25-3-1917).

En septiembre de 1917, Conchita Borrull debuta en el teatro Eldorado de Barcelona, donde permanece quince días, y poco después se presenta “la catedral del género de varietés” (Eco artístico, 25-9-1917), el teatro Romea de Madrid.

El ser hermana de Julia, toda una estrella del baile, no supone ningún inconveniente para la joven artista, que ya brilla con luz propia, por su gran personalidad y sus excelentes dotes para la danza:

“[Eldorado] Conchita Borrull comienza su carrera artística poniendo de relieve facultades extraordinarias para el cultivo del género flamenco. Baila con originalidad e inspiración, tiene mucha precisión y buen gusto en la presentación, y […] en la composición de figuras” (La Veu de Catalunya, 6-9-1917). (1)

Las Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Julia e Isabel Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

“ROMEA.- Con éxito grande ha debutado la notable bailarina Concha Borrull, a la que el público premió con muchos aplausos los bailes típicos españoles que ejecutó con singular acierto, algunos acompañados a la guitarra por su padre y su hermano” (El Imparcial, 23-9-1917).

Una carrera bien cuidada

Sin duda, además de su talento natural, en el éxito de Concha tiene mucho que ver la labor realizada por padre, que cuida con mimo la carrera artística de su hija, sin dejar ningún detalle al azar:

“El primer contrato serio que Conchita Borrull ha cumplido ha sido éste de Eldorado […]; público y Prensa, al unísono, han aprobado su labor y ha pregonado sus éxitos.

Los éxitos de Conchita Borrull han sido grandes y merecidos, […] porque no podía esperarse otra cosa de quien lleva el apellido Borrull.

Miguel Borrull […] ha educado a su hija artísticamente, de tal forma, que no hará nunca el ridículo en ningún teatro que se presente, por importante que éste sea.

Miguel Borrull ha seleccionado para su hija un repertorio de músicas divinas, entre las que descuellan una preciosa serenata de Malatz, que Conchita Borrull borda cuando la ejecuta.

De presentación está la niña como la mejor; ha presentado una colección de trajes de un efecto grande, que el público ha admirado por su confección y gusto” (Eco artístico, 25-9-1917).

Conchita Borrull con su padre (Eco artístico, 25-9-1917)

Conchita Borrull con su padre (Eco artístico, 25-9-1917)

Con todos estos ingredientes, no es extraño que la prensa vea ya a la benjamina de los Borrull como una gran bailaora en potencia:

Conchita Borrull es una bailarina de cuerpo entero, que con su primera actuación ha recibido ya el bautismo del éxito.

Conchita es una bailarina españolísima: sus contorsiones gitanas del propio Albaicín y el Sacro Monte, sus gestos, su presentación, su arte, todo eso unido a su figura, joven y graciosa, la harán conquistar muy pronto […] un puesto entre las bailarinas clásicas, entre las buenas, entre las mejores” (Eco artístico, 15-9-1917).

“La aparición de Conchita Borrull en el mundo ‘varietinesco’ es un fenómeno astronómico; ya se convencerán las empresas de que es una cosa notabilísima, porque no pasará mucho tiempo sin que sus compañeras hablen mal de ella.

Creedme a mí: aquí hay una Concha que ni la de San Sebastián” (Eco artístico, 25-9-1917).

Tras cesar antes de lo previsto en el Romea debido a una indisposición, Conchita Borrull debuta en el teatro Rojas de Toledo y, poco después, en el de la Comedia, de Madrid. Acompañada de su padre y su hermano, la joven “reina de los bailes gitanos” exhibe un repertorio variado y confirma la gran fama cosechada en anteriores actuaciones:

“[Toledo. Teatro Rojas] Conchita Borrull, que ejecuta con singular maestría toda clase de bailes, tanto españoles como extranjeros, ha dedicado especial atención a las danzas gitanas, a cuyo difícil arte ha consagrado sus grandes dotes y reconocido talento” (Eco artístico, 15-10-1917).

“[Comedia] Ha debutado Conchita Borrull, obteniendo un éxito clamoroso. Bailarina clásica, flamenca, gitana como ninguna, bailó boleros, farrucas, seguidillas, con un arte supremo y una fuerte expresión de carácter, delicadeza y gracia” (La Correspondencia de España, 28-10-1917).


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Julia Borrull, la bailaora del dolor y el fuego (IV)

En 1915 comienza una nueva etapa en la vida artística de Julia Borrull, que se traslada a Barcelona junto a su familia. El motivo de este cambio de aires es la adquisición por parte de Miguel Borrull del local de la antigua Casa Macià, con el fin de instalar allí el que se convertirá en uno de los locales flamencos de mayor solera de la ciudad condal, el café Villa Rosa.

Tablao Villa Rosa (Archivo Historico de Barcelona)

Café Villa Rosa (Archivo Historico de Barcelona)

En marzo de ese año, Julia debuta con “exitazo colosal” (La Publicidad, 4-4-1915) en el Teatro Imperio de Barcelona, acompañada a la guitarra por su padre. Allí actúa durante un mes y medio, y coincide con grandes estrellas de variedades, como Raquel Meller o Tórtola Valencia.

En mayo, la Borrull se presenta en la capital del Turia, concretamente en el teatro Eslava, donde acompaña a Conchita, la más joven de sus hermanas. Ambas son muy apreciadas por el público:

“Ayer debutaron en este teatro los famosos artistas Julia y Miguel Borrull, obteniendo un completo éxito en sus bien ejecutados trabajos.

Julia Borrull es una excelente bailarina con estilo propio, que realiza sus originales creaciones unas veces acompañada por el sexteto y otras por su padre el célebre guitarrista Miguelillo […]

[…] fueron extraordinariamente aplaudidos, viéndose obligados a repetir varios de sus admirables números” (El Pueblo, 7-5-1915).

Conchita Borrull interpreta su original repertorio de bailes, alegrías y bulerías gitanas, acompañada de su hermana la celebrada bailarina Julia y por su padre” (El Pueblo, 11-5-1915).

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

La estrella del Folies Bergère

En la primavera de 1915, de nuevo en la ciudad condal, Julia sigue cosechando éxitos en el Trianón-Alhambra y, posteriormente, en el antiguo teatro Arnau, que ahora se reinaugura con el nombre de Folies Bergère. La bailaora se convierte en una habitual de este music hall, donde también actúa su hermana Isabel, que forma pareja con Rafaela Valverde, la Tanguerita. De hecho, según la crítica, es una de las pocas artistas que valen la pena en este local, cuyos responsables no terminan de dar con la fórmula del éxito:

Julia Borrull, la notable bailarina que como pocas baila las clásicas danzas españolas, hermanando el ritmo de su cuerpo cimbreante con el son matizado de los palillos. A los acordes de la guitarra tocada por Miguel Borrull, baila con inimitable gracia unas ‘soleares’ clásicas y unos ‘tangos’ de pura cepa española, que valen a la eminente artista cariñosas salvas de aplausos” (La Publicidad, 6-6-1915).

Julia Borrull y su padre y hermano, que le acompañan a la guitarra sus gitanísimos bailes, que no hay quien sepa ni pueda imitarlos -¡Que nadie mueva esto!-, y que es lo único, ¡entiéndase bien!, lo único que merece verse en tan cacareado Folies Bergère” (Eco artístico, 25-10-1915).

El Folies Bergère de Barcelona

El Folies Bergère de Barcelona

En noviembre de 1915, tras varios meses actuando en el mencionado music hall, la Borrull es agasajada con un beneficio, que suma un nuevo triunfo a la ya brillante trayectoria de la artista. La acompañan en ese día tan especial su padre, su hermano y su hermana Conchita.

“Es Julia Borrull, entre las bailarinas jóvenes que de unos años a esta parte han actuado en los teatros barceloneses, una de las que con más justicia ha sido aplaudida por el público. Tiene todas las condiciones que requiere el arte de la danza: juventud, agilidad y sentimiento. Su beneficio, que se celebra hoy, va a ser un éxito auténtico” (La Veu de Catalunya, 6-11-1915). (1)

“Al presentarse la beneficiada en el palco escénico fue objeto de una prolongada y calurosa ovación. Julia Borrull bailó como ella sólo sabe hacerlo, lo mejor de su repertorio, siendo coronado su trabajo con una interminable salva de aplausos. El teatro se vio concurridísimo de un selecto público. Celebramos el éxito obtenido por la simpática Julia Borrull” (La Publicidad, 7-11-1915).

Hasta finales de año, la genial artista sigue “enloqueciendo al público con sus inimitables farrucas, garrotines y alegrías”, y “el público del Folies, que la quiere por lo que vale, le dedica diariamente justas ovaciones” (La Publicidad, 12-12-1915). No obstante, Julia compagina su trabajo en el citado music hall con su actuación en otros salones barceloneses, como el Doré, el Excelsior, el Edén Concert o el teatro Español, así como en algún que otro festival benéfico.

Juventud, talento y maestría

A pesar de su juventud, Julia Borrull es ya “una artista consumada y sus bailes gitanos no tienen ahora rival en España” (La Publicidad, 2-1-1916). La crítica elogia el buen gusto y la maestría con que interpreta tanto el baile flamenco más tradicional como las composiciones de autores clásicos:

Julia Borrull (Diario de Córdoba, 26-6-1916)

Julia Borrull (Diario de Córdoba, 26-6-1916)

“Pocas, contadísimas, son las bailarinas españolas que al agitar entre sus dedos los crótalos no atenten constantemente contra el ritmo musical y que al bailar no ofendan al buen gusto. […]

Entre esas contadísimas excepciones figura Julia Borrull, incomparable en los bailes gitanos. Un garrotín bailado por Julia Borrull es una ofrenda al buen gusto y una reconciliación con el arte […]. Cuando Julia Borrull cimbrea su cuerpo y entorna sus ojos negros, profundos, y repiquetea con los pies sobre el tablado […] y eleva los brazos y chocan sus dedos como crótalos sonoros, se olvida el martirio pasado y complace la permanencia en el Edén Concert para festejar con aplausos calurosos a una bailarina española que ofrece el presente exquisito de bailar composiciones de Isaac Albéniz” (La Publicidad, 23-1-1916).

Julia Borrull se perfila, pues, como una artista completa, polifacética. Además de ser una gran bailaora, también se atreve con el cante, y no lo hace nada mal, a juzgar por las palabras que le dedica A. Escamilla Rodríguez, autor de algunas de las composiciones a las que Julia presta su voz:

“Poco importa que la voz de Julia no vibre metódica, académicamente y en una tesitura de soprano o mezzosoprano. Vibra a impulsos de la víscera vital que llevamos en el lado izquierdo del pecho, y con eso basta y sobra para que la Borrull sea una artista en el sentido más amplio de la palabra, porque la belleza y la bondad son la esencia del arte. Pero a estas cualidades une un recurso de valor inapreciable como medio de expresión: el baile. Julita bailando atrae, subyuga, encanta, siempre graciosa y señorial, jamás torpe ni lasciva.

[…] En ‘La niña de la Goleta’ se la cree nacida en el barrio cañí; en ‘Como quiero con fatigas…’ nadie dirá que no vino al mundo en San Bernardo o La Macarena; cantando ‘Rayos de sol’ parece criada en la Merced, de Córdoba, y en ‘La canción del camino’ no estarían mejor las melancólicas gitanillas del Sacromonte o el Albaicín” (A. Escamilla Rodríguez, Diario de Córdoba, 3-5-1915).


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Julia Borrull, la bailaora del dolor y el fuego (II)

En abril de 1912, tras haber saboreado las mieles del triunfo en el Salón Vizcaya de Bilbao, Las Egipcias ponen rumbo a París en compañía de toda la familia. Su padre, Miguel Borrull, ha firmado un jugoso contrato con el guitarrista Amalio Cuenca para actuar en ‘La Feria‘, un restaurante flamenco que éste va a inaugurar en el corazón de Montmartre y del que también es socio el pintor Ignacio Zuloaga, que se ha encargado de la decoración.

Interior del restaurante 'La Feria', de París (Eco artístico, 25-12-1912)

Interior del restaurante ‘La Feria’, de París (Eco artístico, 25-12-1912)

Según informa José Juan Cadenas, corresponsal de ABC, poco después de la apertura, ‘La Feria’ “es un restaurant nuit, donde habrá cantos y bailes español […] En el salón figura un patio andaluz, el escenario es una capilla de la Mezquita…”. La inauguración es todo un éxito, a pesar de que el espectáculo parece estar concebido para guiris y “el programa de baile es un poco monótono, porque bailaoras y bailaores han dado en la flor de imitarse los unos a los otros y no salen de los inevitables garrotines y farrucas…” (ABC, 3-6-1912).

En el cuadro artístico figuran la incombustible Juana la Macarrona, “que, por lo visto, está ya declarada monumento nacional” (ABC, 3-6-1912); el bailaor Faíco y su esposa, Lola la Flamenca; La Patita; y la familia Borrull al completo, con el mono incluido.

“En la Feria de la calle Fontaine, Juliana (sic) e Isabel Borrull bailan con el acompañamiento del famoso guitarrista Miguel Borrull. Después está ‘la Macarrona’, que sorprende, y ‘Faíco’ con ‘Lola’, que fascinan en sus bailes de Andalucía… y este espectáculo único, cuyo empresario es Cuenca, está dirigido por Maurice, el gran director de las cenas de la Feria” (L’Echo de Paris, 7-6-1912). (1)

La conquista de París

La estancia en la capital del Sena resulta bastante fructífera para la familia Borrull, que consigue amasar una pequeña fortuna, compaginando sus actuaciones en ‘La Feria‘ con otro tipo de actividades, como la impartición de clases de guitarra.

En el local de Amalio Cuenca todas las hermanas tienen su momento de gloria: Isabel y Julia con sus bailes, Lola haciendo vibrar las cuerdas de su sonanta, y hasta la más pequeña, Conchita, con apenas diez años de edad, que empieza a despuntar en el arte de Terpsícore.

Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Sin embargo, entre todas ellas, Julia es sin duda la más polifacética, pues, además de bailar, posa como modelo para un pintor e imparte lecciones de guitarra:

“Otro número español que ha gustado mucho aquí son los Hermanos Borrull, que están cosechando aplausos… y oro. ¡Qué manera de hacer luises! Verdad es que la familia no tiene desperdicio: gana el simpático Miguel Borrull, como ‘tocaor’ y como profesor de guitarra; ganan dos hermanas, como bailarinas; gana la tercera como ‘tocaora’; gana la pequeñita, que apenas ha nacido, cantando y bailando… amén de que Julia cobra 20 francos la hora en casa de un pintor famoso (que ha encontrado, según dice, el tipo ideal de la gitana en Julita Borrull) y otros 20 francos por cada lección de guitarra.

Total: según mis cálculos, ¡unos 300 francos diarios! ¡¡Que ya es franqueza!! Verdad es que quizá necesiten todo eso, porque el amigo Borrull no se ha traído más que su mujer, las cuatro hijas, el hijo, la criada, un mono, un botijo y una cazuela grande para hacer arroz…” (Eco artístico, 5-8-1912).

Julia reina en ‘La Feria’

De hecho, desde el día de su debut, la prensa destaca las excepcionales cualidades de Julia Borrull y le augura un brillante futuro:

“- ¡Ole tu cuerpo!!

Así gritábamos anoche en el restaurant flamenco titulado La Feria, que acaba de inaugurarse bajo la dirección de Amalio Cuenca.

El guitarrista Amalio Cuenca

El guitarrista Amalio Cuenca

Los franceses, entusiasmados también, decían: ‘Ollé! Ollé!’ Y llenaban de flores a Julia, la hija de Borrull, que se presentó precisamente vestida de gitana, y cuya belleza morena se destacaba en el tablado como si el fondo de aquel cuadro hubiérase pintado para que ella luciera las líneas puras de su cuerpo flexible, sus pies diminutos, sus ojos curiosos y su boca fresca y apetitosa… ¿Qué me decís? ¿Que ahí no habíais reparado gran cosa en esta criatura? Pues fijaos bien en lo que desde ahora os anuncio… Julia Borrull triunfará en París… […]

Julia Borrull se ha presentado modesta y sencilla, y a juzgar por el efecto que anoche produjo en el público congregado en La Feria, su triunfo es indudable” (ABC, 3-6-1912).

Durante su estancia en la capital gala, Julia Borrull no sólo exhibe su arte en el local de Amalio Cuenca, sino que también se la puede ver en otras salas, como el Moulin Rouge o el restaurante Ciro’s:

“En el Teatro del Moulin-Rouge:

Esta noche, debutará en Tais-toi! tu m’affoles! en el acto de Pompeya la señorita Julia Borrull, que quien la dirección de La Feria ha prestado amablemente al Moulin-Rouge y cuyos bailes particularmente raros aportarán un nuevo atractivo a esta revista triunfal” (La Presse, 3-10-1912). (2)

“Teatro Moulin-Rouge.- Gran éxito para la señorita Julia Borrull, en la legendaria revista Tais-toi! Tu m’affoles!!!…” (Le Matin, 3-10-1912).

Julia Borrull (ABC, 14-6-1913)

Julia Borrull (ABC, 14-6-1913)

Ciro’s.- Las Hermanas Borrull, con motivo del cierre por reforma del espectáculo español ‘La Feria’, han bailado durante los días empleados en las importantísimas transformaciones que ha sufrido tan reputado establecimiento, en este distinguido y aristocrático restaurant.

Sus clásicos cantes, toques y bailes han causado la admiración de tan selecta clientela, y el triunfo obtenido es uno más a sumar a los muchos conseguidos en París por tan bellas y simpáticas artistas” (Eco artístico, 25-11-1912).

En España, la revista Eco artístico da cuenta de los éxitos obtenidos por las hermanas Borrull en la ciudad de la luz, e informa sobre sus próximos compromisos artísticos, que las llevarán a recorrer media Europa:

“En París fueron prorrogadas por dos meses, después de una brillante actuación de tres meses en el mismo Teatro, y entre otros contratos pendientes, figuran los de Amberes, Hamburgo, Berlín, Viena e Italia.

Pero ¿no está hecha la apología de las Hermanas Borrull con decir que hasta mayo de 1913 no están libres de compromiso en el presente momento?” (Eco artístico, 25-8-1912).

La fuga de Julia

Sin embargo, desconocemos si esta planificación pudo llegar a cumplirse. De hecho, dudamos que así fuera, pues en marzo de 1913 Julia Borrull abandona a su familia para fugarse con un francés:

“El famoso tocador de guitarra Miguel Borrull fue a inaugurar La Feria hace un año con sus hijas, las célebres bailaoras… Julia, sobre todo, llamó la atención con su tipo de gitana, su color bronceado, sus ojos brillantes y su boca de claveles… […]

Hoy, al terminar la juerga en el tablado, Miguel Borrull dejó la tiorba en un rincón y se acercó a nuestra mesa. […]

Miguel  Borrull Castelló

Miguel Borrull Castelló (3)

Miguel Borrull estaba triste, pálido […]

– ¡Que me han dao una corná…!

[…] Julia, su hija, aquel hermoso clavel de diez y ocho abriles, la reina de La Feria, ¡habíase escapado!

La catástrofe había ocurrido la noche anterior… La muchacha salió con no sé qué pretexto y dejó una carta escrita…

Me voy… No volveréis a verme más… No hagáis por buscarme, pues antes que dejarme coger, me mataré…’ El padre dio parte a la policía, corrió París como un loco… ¡En vano! No se ha podido dar con la pista de la fugitiva

– ¡Qué quiere usted…! -decía Borrull-. Nunca pude suponer esto… Y, sobre todo, nunca creí que mi hija… ¡se enamorase de un francés!” (ABC, 19-3-1913).


NOTAS:
(1) El nombre de la revista Tais-toi! Tu m’affoles! podría traducirse como “¡Cállate! ¡Me turbas!”
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(3) Fotografía tomada del blog Flamenco de papel.


Julia Borrull, la bailaora del dolor y el fuego (I)

Si existe una dinastía flamenca estrechamente vinculada a la ciudad de Barcelona, ésa es sin duda la de los Borrull, una gran familia de artistas que tiene a la cabeza al mítico guitarrista Miguel Borrull Castelló (Castellón de la Plana, 1864 – Barcelona, 1926), fundador del no menos legendario café Villa Rosa.

Las Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Las Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Del matrimonio formado por el tocador y la bailaora gaditana Lola Giménez nacieron cinco hijos –Isabel, Julia, Lola, Miguel y Concha– y, como no podía ser de otra manera, todos ellos cultivaron, en mayor o menor medida, el arte flamenco en alguna de sus manifestaciones.

Dos egipcias y un mono

Julia Borrull nace en Valencia en torno a 1895, si bien se cría en Sevilla y, con su familia, se traslada posteriormente a Madrid (1). En 1910 comienza a anunciarse junto a su hermana Isabel en distintos salones de variedades de la Villa y Corte, como el Royal Kursaal, el teatro Madrileño o el Lara. Se hacen llamar Hermanas Borrull o “Las Egipcias”, y obtienen grandes éxitos con sus originales números de baile y sus cuplés, especialmente con el denominado “baile húngaro”, en el que interviene un mono (2). Las gacetillas de la época se hacen eco de sus triunfos:

“ROYAL KURSAAL. […] La última novedad que se ha registrado la constituyó el debut de las bellas hermanas Borrull, bailarinas y coupletistas de mérito innegable y a las que el público dispensó una excelente acogida” (Eco artístico, 5-10-1910).

“Royal Kursaal. […] las magníficas bailarinas hermanas Borrull, con su número del mono, que proporciona muy buenas entradas” (La Correspondencia de España, 6-10-1910).

“Royal Kursaal.- El cuadro genuinamente gitano que presentan las hermanas Egipcias y Borrull es cada noche más aplaudido” (La Correspondencia de España, 8-10-1910).

“[Teatro Lara] Las notables bailarinas hermanas Borrull han alcanzado gran éxito con sus bailes andaluces, siendo aplaudidísimas todas las noches” (La Unión Ilustrada, 4-12-1910).

Anuncio de las Hermanas Borrull (Eco artístico, 15-11-1911)

Anuncio de las Hermanas Borrull (Eco artístico, 15-11-1911)

Además de actuar en Madrid, Julia e Isabel también se presentan en otras ciudades, como Guadalajara o Cartagena. En abril de 1911, las dos hermanas debutan en el teatro Arnau de Barcelona, donde forman parte de un amplio programa de variedades. Allí permanecen durante más de un mes y no tardan en conquistar al público catalán:

“ARNAU.- Con un lleno completo ha dado comienzo la temporada primaveral. […] Las hermanas Borrull han repetido sus bailes a instancias de los ‘morenos’” (La Publicidad, 16-4-1911).

Mirando a la Alhambra

En el mes de junio Las Egipcias vuelven a triunfar en Madrid con el espectáculo Mirando a la Alhambra, que se estrena en el teatro Príncipe Alfonso. Se trata de un “cuadro gitano”, con música de Padilla, en el que intervienen algunas de las artistas más destacadas del momento, como las polifacéticas Amalia Molina y Encarnación López, La Argentinita, o la sin par guitarrista Adela Cubas. El éxito no se hace esperar. En el mes de julio la obra pasa al teatro Parisiana, y allí sigue cosechando aplausos durante varias semanas.

“PRÍNCIPE ALFONSO.- Con un éxito verdaderamente extraordinario se ha estrenado en este teatro el apropósito gitano ‘Mirando a la Alhambra’. […]

Amalia Molina y la Argentinita, acompañadas a la guitarra por Adela Cubas, alcanzaron un triunfo personal y merecido, así como Carlota Paisano en el tango ‘del botijo’, y las hermanas Borrull en la danza húngara, que hubieron de repetir entre ruidosos aplausos.

El preludio, la farruca y la zambra final causaron vivo entusiasmo, y toda la obra, en suma, de trazos firmes y sobrios, constituye un gran acierto” (El Imparcial, 19-6-1911).

“Todos los números, entre los que hay intercalados algunos bailes populares, se repitieron, logrando la obra una acertadísima interpretación por parte de Amalia Molina, Carlota Paisano, la Argentinita y las hermanas Borrull, que se cantaron y se bailaron con peculiar estilo” (ABC, 6-8-1911).

Elenco de Mirando a la Alhambra (Blanco y Negro, 25-6-1911)

Elenco de Mirando a la Alhambra (Blanco y Negro, 25-6-1911)

Nueva gira de Las Egipcias

 En otoño de 1911, Julia e Isabel vuelven a salir de gira por provincias, para actuar en ciudades como Zaragoza o Burgos. En la capital aragonesa las acompaña su hermana Lola, que sigue los pasos de su padre:

“Las creadoras del baile gitano, señoritas hermanas Borrull, actúan por segunda vez en Zaragoza, donde son tan aplaudidas como la primera vez.

No menos agasajada se ve la notable concertista de guitarra Lola Borrull, que es una maestra consumada” (Eco artístico, 15-11-1911).

En Burgos, Isabel y Julia se presentan con un repertorio renovado, en el que sigue destacando el famoso número del mono:

“Esta criaturita [el mono] pertenece a las aplaudidas hermanas Borrull, que realizan con ella una parodia húngara muy original y divertida, ante la que los espectadores no cesan de reír.

¡Qué mono!

¡Qué monas!

Es una monada de número” (La Voz de Castilla, 19-11-1911).

“Salón Parisiana.- Las atrayentes y sugestivas Hermanas Borrull, ‘Egipcias’, creadoras del baile húngaro, se encuentran actuando con enorme éxito en este elegante Salón.

Han añadido a su extenso y original repertorio un nuevo número de baile con guitarra, que es verdaderamente notable” (Eco artístico, 25-11-1911).

Las Hermanas Borrull

Las Hermanas Borrull

En enero de 1912, Isabel y Julia Borrull se anuncian en el Salón Madrid de la capital. Comparten cartel con la cantante Candelaria Medina, entre otros artistas de variedades. Su hermana Lola vuelve a acompañarlas en algunas de sus actuaciones en este local:

“Salón Madrid.- […] el apropósito Una juerga en Sevilla merece la entusiasta acogida del público, que todas las noches aplaude a la hermosa Candelaria Medina, especialísima en el canto flamenco; a la excelente concertista de guitarra Lolita Borrull (3); a sus encantadoras hermanas Julia e Isabel (4), geniales bailarinas; Consuelito Ruiz, Carmelita, Gómez, Tizinia y el gracioso Luis Esteso.

También toma parte en el apropósito la notabilísima cantante La Sevillita” (La Correspondencia de España, 29-1-1912).


NOTAS:
(1) En los años diez, en sus anuncios aparece como dirección permanente el número 4 de la madrileña calle del Gato.
(2) Así reza en los anuncios insertados por las Hermanas Borrull en medios como Eco artístico:

“Hermanas Borrull ‘Egipcias’. Pareja de bailes. Creadoras del baile húngaro, típicamente presentado con un mono. […] Sin rivales en el baile gitano. Lujosa presentación. Gran repertorio” (15-9-1911).

(3) Lola Borrull contrae matrimonio con Alberto Flandorfer y Garagarza en enero de 1914. De esta unión nacerá la gran maestra Trini Borrull. A partir de ese momento la guitarrista prácticamente se retira de los escenarios. Tras la muerte de su padre, en 1926, Lola asume, junto a su hermana Julia, la dirección del café Villa Rosa de Barcelona, fundado por Miguel Borrull. En febrero de 1931 fallece Lola, tras una larga enfermedad. El diario El Diluvio elogia la labor realizada por la artista al frente del negocio familiar:

Lola Borrull […] ha muerto joven. A la muerte de su padre, aquel mago de la guitarra que se llamó don Miguel Borrull, Lola se puso al frente de la popular Villa-Rosa, que no ha perdido entre sus numerosos clientes ni fama mi prestigio debido a las simpatías de que gozaba la infortunada muerta.

Su bondad de carácter y su nobleza hicieron que fuera respetada y querida por todos y ahora, con motivo de su fallecimiento, se ha puesto de manifiesto el hondo afecto que por ella sentían cuantos la trataron en vida” (El Diluvio, 17-2-1931).

(4) Una vez disuelta la pareja que formaba con su hermana Julia, Isabel Borrull no se prodiga demasiado en los ambientes artísticos. No obstante, hallamos algunas referencias que la sitúan en distintos escenarios, casi siempre junto a algún miembro de su familia. Así, en enero de 1912 actúa en el Salón Madrid de la capital de España, y en junio de 1915 hace lo propio en el Folies Bergère de Barcelona.

Ya en solitario, en diciembre de 1916 la encontramos en el teatro Circo Barcelonés y, unos meses más tarde, en la Sociedad La Suerte Loca, también en la ciudad condal. En el verano de 1917 actúa en varios teatros valencianos.

Ya en 1935, retomamos su pista en Barcelona, en el beneficio del bailaor Antonio Viruta que tiene lugar en el mes de abril en el Circo Barcelonés; y, unas semanas más tarde, en Badalona, formando pareja de baile con El Tobedo y acompañada a la guitarra por El Realito.