Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Encarnación Hurtado, la Malagueñita, bailaora universal* (y IV)

4.- Segunda etapa latinoamericana

Tras su gira europea, Encarnación Hurtado pasó varios meses en España, trabajando principalmente en Barcelona, en locales como el Edén Concert, La Gran Peña, el cabaret La Buena Sombra, el teatro Catalá Romea, el Circo Barcelonés y la sala Imperio; además de actuar en el salón Novedades de Valencia y en el salón Regio de Granada (69). Los anuncios la presentaban como la gran estrella internacional que era, y destacaban cualidades como su versatilidad, creatividad y maestría.

La Malagueñita (Mundo Argentino, 9-7-1914).

La Malagueñita (Mundo Argentino, 9-7-1914).

En abril de 1914 viajó a Argentina junto a una compañía encabezada por la cupletista la Goya, y en la que también figuraban la Sevillita, la Iberia y la Maravilla. Entre los meses de mayo y junio actuaron en el teatro San Martín de Buenos Aires, y en julio pasaron al Urquiza de Montevideo, donde estrenaron el apropósito cómico-lírico La Feria de Sevilla, firmado por Miguel Mihura, que incluía números de cante y baile andaluz.

Encarnación, «bailaora de mistó [que] baila maravillosamente, describiendo con los brazos y las piernas figuras caprichosas, trazadas al compás alegre del garrotín y la farruca» (70), deslumbró con un número de inspiración taurina:

«… recogiendo y llevando los brazos en curvas gallardas, ondulando el cuerpo de dibujo impecable, que contrae y estira en movimientos nerviosos y artísticos, suaves y armoniosos, hasta terminar en un taconeo rápido, enérgico y valiente. Y al perfilarse simulando la suerte de banderillas, recogiéndose de nuevo para dar un ceñido pase en redondo que arranca un ¡olé! del público delirante…» (71)

Ya desvinculada de la Goya, se anunció durante tres meses en el Royal Theatre junto a un nutrido elenco internacional de artistas de variedades en el que destacaba la presencia del cantaor y guitarrista Telesforo del Campo. Allí presentó por primera vez sus «alegrías flamencas» (72) y la crítica la consideró una «bailadora de verdad, que siente su arte y sabe lo que siente» (73). Pasó después un mes en el Majestic Theatre y en febrero de 1915 debutó en el teatro de la Ópera de la ciudad de Rosario (74).

La Malagueñita (Caras y Caretas, 29-1-1916).

La Malagueñita (Caras y Caretas, 29-1-1916).

De regreso a Buenos Aires, en marzo de 1915 «sufrió un ataque al corazón que la hizo perder el habla» y se llegó a temer por su vida (75), mas la recuperación fue prodigiosa y unas semanas más tarde volvió a subirse a los escenarios. El 12 de mayo reapareció en el Royal Theatre y de allí pasó al teatro Mayo; y en ambos coliseos la denominada «reina del taconeo» siguió triunfando con sus bailes acompañada a la guitarra por Pepe el Cordobés (76). La noche de su beneficio estrenó «danzas nuevas y cantares flamencos» así como un pasodoble compuesto por Rafael Palacios (77).

En el mes de julio canceló sus actuaciones en el teatro Royal de Montevideo, donde hacía furor con sus bailes gitanos, debido al impago del empresario (78). Volvió a la capital porteña para trabajar en el teatro Casino y en el cine Etoile Palace (79), y en enero de 1916 se presentó en el teatro de la Comedia, junto a la compañía de comedias y zarzuelas españolas de Miguel Lamas.

Allí actuó durante varios meses, interrumpidos por una breve escapada a Rosario contratada por el café La Bolsa (80), y tuvo la oportunidad de mostrar nuevas facetas artísticas. En la opereta La canción española, con texto de Mihura y González, y música de Vives y Barrera, interpretó un papel como actriz, y cantó números flamencos y de aires regionales. Durante su estancia en ese coliseo también ofreció sus populares bailes e hizo una incursión en la música criolla, entonando canciones como la titulada Pobre mi madre querida (81).

La Malagueñita (P.B.T., 29-1-1916).

La Malagueñita (P.B.T., 29-1-1916).

En esa época la revista P. B. T. ofrece un interesante testimonio de quien era considerada «una de las principales figuras en el difícil y sugestivo arte de Terpsícore», por «su maravillosa manera de bailar, las elegantes actitudes que adopta cuando ejecuta sus danzas típicamente españolas, y la gracia exquisita con que sabe envolver su cuerpo garboso en la seda crujiente del cromático mantón de fleco» (82).

En esa entrevista, firmada por Deusdedit Criado, Encarnación afirmó sentirse como en casa en tierras argentinas y desveló una nueva faceta de su arte, la de guitarrista:

«Yo nací en Málaga. Principié a bailar, por gusto, muy jovencita. Más tarde tomé el baile como profesión, y no me pesa; porque he recorrido medio mundo bailando, y en todas partes me aplaudieron. […] La semana que viene, en el teatro de la Comedia, voy a cantar unos números muy bonitos, de aires criollos y españoles, que yo misma acompañaré con la guitarra» (83).

Asimismo, durante esos años la Malagueñita fue requerida para participar en numerosos festivales benéficos y homenajes celebrados en distintos teatros de Buenos Aires, lo que da una muestra de su gran popularidad. Es más, en el concurso organizado por el diario Crítica en el verano austral de 1916 para seleccionar a las artistas predilectas del público, se reveló como la gran favorita entre las bailarinas en reñida competencia con la Criollita, que finalmente le arrebató el primer puesto (84).

La Malagueñita (P.B.T., 29-1-1916).

La Malagueñita (P.B.T., 29-1-1916).

Durante el mes de octubre «la imponderable» artista, «tan festejada por sus bailes de tango español a lo netamente torero» (85), trabajó de forma simultánea en los teatros de la Ópera y de la Comedia de Buenos Aires (86), y a partir de entonces redujo considerablemente su actividad, coincidiendo con su cambio de estado civil. Aunque no hemos hallado ninguna noticia que informe sobre su enlace matrimonial, la prensa nos da algunas pistas, como el comentario «¡Qué bien le sienta a la Hurtado la vida casera!» o la alusión a su «domicilio, ahora conyugal» (87).

No obstante, su recuerdo siguió estando bien presente entre sus muchos seguidores. El 16 de octubre de 1918 la revista Mundo Argentino le dedicó su portada y unos meses más tarde el diario Crítica publicó una fotografía suya con el siguiente pie: «La Malagueñita. Esta simpática bailarina, hoy retirada de los escenarios, cuya falta advierten los aficionados a la buena danza» (88).

La Malagueñita (Mundo Argentino, 16-10-1918).

La Malagueñita (Mundo Argentino, 16-10-1918).

Notas:

(*) Artículo publicado en el monográfico Arte flamenco en la provincia de Málaga, de la revista Jábega, nº 114.

(69) El Diluvio, «Gran Edén Concert». Barcelona, 1 de noviembre de 1913, p. 10; El Diluvio, «La Gran Peña». Barcelona, 13 de noviembre de 1913, p. 11; El Diluvio, «La Buena Sombra». Barcelona, 26 de enero de 1914, p. 9; Eco Artístico, «Buena Sombra». Madrid, 15 de febrero de 1914, p. 44; El Diluvio, «Teatre Catalá-Romea». Barcelona, 16 de febrero de 1914, p. 3; El Diluvio, «La Buena Sombra». Barcelona, 20 de febrero de 1914, p. 14. La Vanguardia, «Teatro Circo Barcelonés». Barcelona, 3 de marzo de 1914, p. 7; La Vanguardia, «Teatro Sala Imperio». Barcelona, 26 de marzo de 1914, p. 7; El Pueblo, «Salón Novedades». Valencia, 26 de noviembre de 1913, p. 2; Eco Artístico, «Granada. Salón Regio». Madrid, 15 de marzo de 1913, p. 25.

(70) El Siglo, «Urquiza». Montevideo, 7 de junio de 1914, p. 7.

(71) Caras y Caretas, «Tonadillas y danzas». Buenos Aires, 23 de mayo de 1914, pp. 62-63.

(72) Crítica, «‘Viens m’amour’». Buenos Aires, 14 de noviembre de 1914, p. 6.

(73) Crítica, «La Malagueñita». Buenos Aires, 19 de octubre de 1914, p. 5.

(74) Crítica, «Royal Theatre». Buenos Aires, 16 de diciembre de 1914, p. 6; Crítica, «¡Otro hogar destruido!». Buenos Aires, 19 de enero de 1915, p. 5; La Reacción, «Teatro La Ópera». Rosario, 8 de febrero de 1915, p. 6.

(75) Crítica, «La Malagueñita». Buenos Aires, 12 de marzo de 1915, p. 6.

(76) Crítica, «La Malagueñita». Buenos Aires, 9 de mayo de 1915, p. 6; Crítica, «En el Royal». Buenos Aires, 22 de mayo de 1915, p. 7; Crítica, «Por el Mayo». Buenos Aires, 1 de junio de 1915, p. 6.

(77) Crítica, «Por el Mayo». Buenos Aires, 21 de junio de 1915, p. 7.

(78) Crítica, «De Montevideo». Buenos Aires, 18 de julio de 1915, p. 5; Crítica, «Royal». Buenos Aires, 21 de julio de 1915, p. 5.

(79) Crítica, «La Malagueñita». Buenos Aires, 22 de julio de 1915, p. 6; Crítica, «Etoile Palace». Buenos Aires, 12 de agosto de 1915, p. 6.

(80) Crítica, «Encarnación Hurtado». Buenos Aires, 11 de febrero de 1916, p. 5.

(81) Crítica, «Comedia». Buenos Aires, 13 de marzo de 1916, p. 6; Crítica, «En la Comedia». Buenos Aires, 2 de marzo de 1916, p. 5; Crítica, «Comedia». Buenos Aires, 18 de marzo de 1916, p. 6.

(82) CRIADO, Deusdedit, «La Malagueñita», en P. B. T. Buenos Aires, 29 de enero de 1916, p. 33.

(83) Idem.

(84) Crítica, «Premio bailarinas». Buenos Aires, 3 de septiembre de 1916, p. 1; Crítica, «El Festival artístico de anoche». Buenos Aires, 4 de septiembre de 1916, p. 4.

(85) VILÁ ESTRUC, Dr. Y., «El arte y los artistas en Buenos Aires», Revista de Theatro & Sport. Río de Janeiro, 4 de noviembre de 1916, p. 5.

(86) Crítica, «Noticias sin importancia». Buenos Aires, 29 de septiembre de 1916, p. 4; Crítica, «Las veladas de la Ópera». Buenos Aires, 5 de octubre de 1916, p. 5.

(87) Crítica, «Ópera». Buenos Aires, 27 de octubre de 1916, p. 4; Crítica, «¡Varietés al Colón!..», Buenos Aires, 24 de diciembre de 1916, p. 4.

(88) Crítica, «La Malagueñita». Buenos Aires, 31 de octubre de 1919, p. 3.


Encarnación Hurtado, la Malagueñita, bailaora universal* (III)

3.- A la conquista de Europa

En noviembre de 1910 Encarnación Hurtado regresó a España y, hasta finales del año 1911, desarrolló la mayor parte de su actividad en cabarets y salas de variedades de Barcelona, tales como el Petit Moulin Rouge, el Alcázar Español o el teatro Gayarre (46), donde cosechó grandes éxitos con su elegancia y buen hacer.

Encarnacion Hurtado. Fondo Antonio Esplugas. Arxiu Nacional de Catalunya.

Encarnación Hurtado. Fondo Antonio Esplugas. Arxiu Nacional de Catalunya.

En el mes de marzo viajó a Andalucía, para actuar en el teatro Lloréns y el salón Novedades de Sevilla, y en el teatro Mora de Huelva (47); y en primavera se presentó en el Trianón-Palace de Madrid, en el teatro Madrileño y en el salón Novedades de Valencia (48), anunciándose como «Soberana del baile flamenco. La auténtica creadora de “farrucas”, “marianas”, “tangos” y “garrotines”» (49). La «genial creadora del baile flamenco» también cosechó «un personal e indescriptible éxito» el salón Farrusini de Zaragoza; se anunció en el teatro Principal de Tortosa y en el Kursaal de Reus (50).

En la capital catalana, a partir del mes de julio de 1911 se la pudo ver en el cabaret La Buena Sombra, el teatro Poliorama, el Saturno Parque (51) y, principalmente, en el Edén Concert, donde compartió cartel con la Argentinita y conquistó tanto a la crítica como al auditorio: «La Malagueñita, que, al parecer, se ha empadronado en este music-hall, es ovacionada como el primer día; y es que la criatura se trae un movimiento de piernas que ni un ciclista» (52).

El 24 de enero de 1912 se estrenó en el Alhambra Theatre de Londres un espectacular ballet basado en la ópera Carmen, con música de Bizet y argumento adaptado a partir de la obra de Merimée. Se trató de una gran producción, con suntuosos decorados y un coste total de 25.000 $. La acción dramática y las danzas fueron arregladas por el Sr. Berger, maestro de danza de la Ópera Imperial de Varsovia.

Las bailaoras españolas y el maestro Realito (The Theatre, junio de 1912).

Las bailaoras españolas y el maestro Realito en Carmen (The Theatre, junio de 1912).

El papel protagonista recayó en la bailarina española de fama internacional María la Bella, secundada por el Sr. Volvert, en el rol de Don José, y el Sr. August, en el de Escamillo. Asimismo, el director del teatro, Alfred Moul, viajó a España para contratar in situ a un grupo de bailaores españoles compuesto por la Andújar, la Morenita, la Amapola, la Pilarita, María Nieves, la Punki, Manuel Real Montosa –más conocido como Maestro Realito– y, como estrella principal del elenco, Encarnación Hurtado.

El ballet constaba de cinco escenas que se desarrollaban, respectivamente, en el mercado, en las afueras de la ciudad, en el patio de una posada, en un puerto de montaña y en la plaza de toros. A pesar de que años atrás ya se había representado un espectáculo inspirado en esa misma obra, este resultó muy novedoso por su excelente recreación de la atmósfera del sur de España, con su «colorido exquisito, que armoniza con el movimiento, una música encantadora y un baile maravilloso» (53).

Sobre el escenario se daban cita una profusión de personajes que fumaban sin parar, mujeres con flores en el pelo y bailaoras con mantilla que jugueteaban con sus abanicos (54). Se interpretaron «enérgicos bailes» españoles con nombres como «la Castañuela, la Seguidilla, el Zafarrancho», y el espectáculo, «bullicioso, multicolor y sorprendente», era una auténtica «orgía de luz y color» (55).

María la Bella y los Sres. August y Volbert (The Theatre, junio de 1912).

María la Bella, y los Sres. August y Volbert (The Theatre, junio de 1912).

Al decir de la crítica, el grupo de bailaoras españolas aportaba gran autenticidad al ballet, hasta el punto de que, en comparación con las danzarinas británicas, eran como «el vino y el agua»; y, más que estrellas, podían ser consideradas «una galaxia en sí mismas» (56). Mención especial merece la Malagueñita, que, a pesar de desempeñar un papel secundario, resultó ser uno de los grandes atractivos del montaje.

Ejecutó distintos bailes flamencos ataviada con un traje blanco de hombre –compuesto por chaquetilla corta, pantalón, camisa y sombrero–, muy ceñido, que realzaba su esbelta figura y la convertía en una estampa altamente seductora. Llamó especialmente la atención el zapateado que interpretó sobre una mesa en la escena de la taberna, que fue comparado con el clog dance o baile de zuecos de los ingleses. Encarnación acompañó «la música con sus pies con una precisión y rapidez extraordinarias» y «el público del teatro enloqueció de placer» (57).

La crítica también se rindió ante ella. Alabó su toque de castañuelas, su flexibilidad felina, y la denominó «sacerdotisa del baile flamenco», una «de las mejores artistas que se han visto en la Alhambra» (58). Tanto interés despertó entre la prensa, que la revista Cosmopolitan le dedicó una doble página ilustrada con varias fotografías en las que lucía tanto el traje de hombre como el de mujer.

Entrevista a Encarnación Hurtado en Cosmopolitan, julio de 1912.

Entrevista a Encarnación Hurtado en Cosmopolitan, julio de 1912 (primera página).

El texto que las acompañaba, firmado por Scott Liddell, consistía en una entrevista en la que la Malagueñita se declaraba autodidacta –«¡Nada de clases! ¡Nada de clases! […] Todo es natural, nunca he recibido clases de baile en mi vida»–; afirmaba haber rechazado varias propuestas para actuar en París y, tal vez en un intento de congraciarse con el público británico, declaraba: «Mi ambición es casarme con un inglés y quedarme en Londres» (59).

Tras el gran éxito alcanzado por el ballet de Carmen, que permaneció en cartel hasta el mes de mayo, Encarnación Hurtado trabajó en otras salas de variedades londinenses. En junio debutó en el Tivoli Theatre acompañada por tres bailaoras españolas y, con música de Bizet, ejecutó su ya famoso zapateado sobre una mesa. La crítica destacó su «personalidad fascinante» (60) y llegó a la conclusión de que su danza, más que una simple reproducción del baile masculino, constituía un disfraz tras el que se escondían la suavidad y pasión femeninas:

«La Malagueñita […] carece de la furia subterránea del bailarín masculino; se tiene la sensación de que utiliza los movimientos tan perfectamente aprendidos como un disfraz. Juega con ellos; el cuerpo rígido a veces empieza a balancearse (como se balancea el cuerpo de una mujer española), pero la artista lo contiene. Hay una pizca de suavidad femenina en los gestos de esas manos gráciles que, sin embargo, se retuercen y chasquean tan salvajemente, y el repiqueteo de los pies es un eco burlón de la risueña y tímida lejanía de los ojos. Una mujer apasionada, se diría, pero de pasión inexorablemente oculta» (61).

Entrevista a Encarnación Hurtado en Cosmopolitan, julio de 1912 (segunda página).

Entrevista a Encarnación Hurtado en Cosmopolitan, julio de 1912 (segunda página).

A finales de agosto Encarnación se presentó en el London Pavilion, y durante el mes de septiembre se la pudo ver en el Hippodrome y en el Chelsea Palace (62). Después emprendió una gira por varias ciudades centroeuropeas. En los meses de noviembre y diciembre actuó en el Ronacher Theater (63) y en el Établissement Parisien de Viena, donde causó sensación y supo «mantener al público en vilo, aportando siempre nuevos ritmos a los movimientos armoniosos de su cuerpo» (64). En enero de 1913 pasó al Wintergarten de Berlín y, durante un mes y medio, bailó «con agilidad y gracia ardientes danzas nacionales» (65).

En el mes de junio actuó en el Music-Hall du Luna Park de Bruselas y, «por el encanto de sus jotas, de sus tangos y de otros bailes españoles», la prensa la comparó con rutilantes estrellas del baile español como Rosario Guerrero y Carolina Otero (66). Unas semanas más tarde regresó al Alhambra Theatre de Londres para intervenir en la revista Eightpence a Mile, en la que interpretó algunas de sus ya conocidas danzas: «Ataviada con un vestido blanco de torero […] y una rosa roja, bailó con fuego y vigor, siendo el segundo baile sobre una pequeña mesa una joyita en el arte de la acción contenida y elegante» (67). La crítica destacó la elegancia, ligereza y sutilidad de sus movimientos, y la consideró «una artista realmente perfecta» (68).

La Malagueñita (Sport im Bild, 28-2-1913).

La Malagueñita (Sport im Bild, 28-2-1913).

Notas:

(*) Artículo publicado en el monográfico Arte flamenco en la provincia de Málaga, de la revista Jábega, nº 114.

(46) El Diluvio, «Petit Moulin Rouge». Barcelona, 22 de diciembre de 1910, p. 4; El Poble Catalá, «Alcázar Español». Barcelona, 3 de febrero de 1911, p. 4; La Publicidad, «Petit Moulin Rouge». Barcelona, 10 de marzo de 1911, p. 4; La Vanguardia, «Teatro Gayarre». Barcelona, 1 de abril de 1911, p. 7.

(47) El Liberal, «Lloréns». Sevilla, 9 de marzo de 1911, p. 2; Eco Artístico, «Sevilla. Salón Novedades». Madrid, 25 de marzo de 1911, p. 9. Eco Artístico, «Huelva. Teatro Mora». Madrid, 5 de abril de 1911, p. 7.

(48) La Correspondencia de España, «Trianón-Palace». Madrid, 23 de abril de 1911, p. 6; Heraldo Militar, «Teatro Madrileño». Madrid, 12 de mayo de 1911, p. 1; El Pueblo, «Salón Novedades». Valencia, 1 de junio de 1911, p. 2.

(49) Eco Artístico, «Valencia. Salón Novedades». Madrid, 25 de mayo de 1911, p. 12.

(50) Eco Artístico, «Zaragoza. Salón Farrusini». Madrid, 25 de junio de 1911, p. 12; El Tiempo, «Teatro Principal». Tortosa, 8 de julio de 1911, p. 3; Diario de Reus, s. t. Reus, 4 de noviembre de 1911, p. 2.

(51) La Publicidad, «La Buena Sombra». Barcelona, 7 de julio de 1911, p. 4; El Diluvio, «Poliorama». Barcelona, 31 de julio de 1911, p. 3; La Vanguardia, «Saturno Parque». Barcelona, 22 de agosto de 1911, p. 11.

(52) Eco Artístico, «Edén Concert». Madrid, 15 de octubre de 1911, p. 6; Eco Artístico, «Edén Concert». Madrid, 5 de diciembre de 1911, p. 8.

(53) Eco Artístico, «Edén Concert». Madrid, 15 de octubre de 1911, p. 6; Eco Artístico, «Edén Concert». Madrid, 5 de diciembre de 1911, p. 8.

(54) London Daily News, «Alhambra Ballet». Londres, 25 de enero de 1912, p. 2.

(55) The Globe, «Alhambra Theatre». Londres, 25 de enero de 1912, p. 3; FROYEZ, Maurice, «Alhambra-Carmen», en Comoedia. París, 25 de febrero de 1911, p. 7.

(56) London Evening Standard, «Fine Spanish Ballet». Londres, 25 de enero de 1910, p. 10; LANSTON, Aubrey, «A New Carmen», en The Theatre Magazine. Londres, junio de 1912, p. 178.

(57) London Evening Standard, op. cit.; The People, «“Carmen” at the Alhambra». Londres, 28 de enero de 1912, p. 4.

(58) The Times, «New Ballet at the Alhambra». Londres, 25 de enero de 1912, p. 8; The Stage, «The Alhambra». Londres, 25 de enero de 1912, p. 13; Le Figaro, «Hors Paris». París, 24 de febrero de 1912, p. 6; The Playgoer and Society Illustrated, «The Alhambra». Londres, abril de 1912, p. 208.

(59) LIDDELL, Scott, op. cit.

(60) The Music Hall and Theatre Review, «A Splendid Spaniard». Londres, 6 de junio de 1912, p. 11.

(61) Pall Mall Gazette, «The Variety Theatres». Londres, 7 de junio de 1912, p. 5.

(62) Pall Mall Gazette, «The Variety Theatres». Londres, 23 de agosto de 1912, p. 5; The Guardian, «Hippodrome». Londres, 11 de septiembre de 1912, p. 1; Chelsea News and General Advertiser, «Chelsea Palace». Londres, 27 de septiembre de 1912, p. 5.

(63) Allí ejecutó sus bailes españoles «con gran agilidad y temperamento sureño» (Wiener Zeitung, «Ronacher». Viena, 2 de noviembre de 1912, p. 6).

(64) Neues Wiener Tagblatt, «Etablissement Parisien». Viena, 9 de diciembre de 1912, p. 19.

(65) Norddeutsche Allgemeine Zeitung, «Aus Berlin». Berlín, 5 de febrero de 1913, p. 2. «Vestida de negro y en un baile sobre una mesa» resultó especialmente «fascinante» (Berliner Tageblatt und Handels-Zeitung, «Im Wintergarten». Berlín, 6 de febrero de 1913, p. 6).

(66) Le Petit Bleu du Matin, «Au music-hall du Luna-Park». Bruselas, 28 de junio de 1913, p. 5.

(67) Pall Mall Gazette, «The Alhambra Theatre». Londres, 26 de julio de 1913, p. 5.

(68) The Queen, «The Alhambra Revue». Londres, 9 de agosto de 1913, p. 251.


Encarnación Hurtado, la Malagueñita, bailaora universal* (II)

El 20 noviembre de 1908 la Malagueñita llegó a Ciudad de México, donde se la esperaba con impaciencia. No en vano era considerada como «la mejor en su género», y gozaba de gran fama por «su elegancia y su irreprochable arte en el baile andaluz y principalmente ejecutando los sugestivos bailes el Garrotín y la Farruca, de los que ha sido creadora» (19). Actuó en el salón Monte-Carlo hasta el 5 de enero de 1909, compartiendo cartel con la pareja de baile formada por Carmen Díaz y Enrique Sánchez, entre otras atracciones de variedades.

Encarnación la Malagueñita (Arte y Letras, 20-12-1908).

Encarnación la Malagueñita (Arte y Letras, 20-12-1908).

Aparte de los mencionados bailes, ejecutó con mucho arte y gracia las sevillanas; y, a fin de complacer a sus muchos admiradores, incluso debutó como cupletista, a pesar de no ser esa su especialidad: «en este género gustó extraordinariamente la Malagueña, que sin pretensiones de ninguna clase y con el único afán de agradar al público se lanza por lo que hoy priva, por la copla intencionada y chispeante, aunque las que canta Encarnación no traspasan los límites impuestos por la moral» (20).

Durante el tiempo que pasó en el Monte-Carlo, «de triunfo en triunfo y de gloria en gloria», la Hurtado recibió, por méritos propios, el apelativo de «reina del baile andaluz» (21), y el cariño unánime de la crítica y la afición: «LA MALAGUEÑITA se ha ganado en una semana más corazones y voluntades que un candidato a diputado, votos en todo un año. Con unas cuantas pataítas, esa cara de dulce que Andalucía le ha dado, […] La Malagueñita va ya en carro triunfal camino de la gloria. […] ¡Ole, salero! ¡Viva la gracia, y tu pare y tu mare y toda tu generación!» (22)

Su siguiente compromiso la llevó al teatro María Guerrero, que ofrecía varias tandas de cinematógrafo culminadas con actuaciones de variedades. Allí alternó con el Cuarteto Aragonés, y siguió acumulando laureles con sus bailes y canciones. El público la convirtió en su «ídolo» y le tributó «atronadores aplausos»: «La Malagueñita […] “ha vuelto el mundo al revés”, y en las tandas en que toma parte hay derroche de alegría y palmas» (23). La noche de su beneficio, bailó una jota junto al Cuarteto Aragonés, que también la acompañó en su interpretación del garrotín (24).

Carmen Díaz (Arte y Letras, 20-9-1908).

Carmen Díaz (Arte y Letras, 20-9-1908).

Una vez concluida su actuación en el María Guerrero, el veinticinco de febrero reapareció en el salón Monte-Carlo, donde permaneció hasta principios de abril y, «con sus pataítas, su gracejo y natural donaire», produjo «el disloque» (25). Allí rivalizó con la cupletista y bailarina Rosita Reali y con pareja de baile Los Julius, y fue agasajada con un beneficio en el que tomaron parte numerosos artistas de variedades, en «un acto de compañerismo y amistad» (26).

La prensa tampoco escatimó en elogios:

«… desde que LA MALAGUEÑITA canta y baila en su escenario, parece que ha llegado la gloria con toda su luz y sus cejales. Se siente con ella otra atmósfera distinta, y como que se vislumbra algo de arte de música y de baile. Tan simpática moza cumple muy bien y llena los gustos más exigentes con la exquisita labor de sus pies, de sus manos y de su cara melosa y agraciada» (27).

A finales de abril colaboró en una función celebrada en el teatro Principal a beneficio del actor Rafael Medina, en la que «obtuvo un triunfo magnífico, excelente», formando pareja de baile con un viejo conocido, Enrique de Lara (28). Después viajó a Chihuahua para trabajar en el salón Rosa con motivo de las fiestas de la primavera. La «célebre» bailarina, «prototipo del clásico baile español», triunfó «en toda la línea»; no en vano, atesoraba «mucho saber y mucha gracia en materia de bailes» (29).

Encarnación la Malagueñita (Arte y Letras, 20-12-1908).

Encarnación la Malagueñita (Arte y Letras, 20-12-1908).

Este primer periplo de Encarnación Hurtado por tierras mexicanas terminó en el salón de Variedades de Veracruz, donde ofreció, durante los meses de junio y julio, un repertorio de bailes y cuplés que también incluía «jotas cantadas y bailadas por LA MALAGUEÑITA» en unión del Trío Aragonés (30). Sin embargo, a pesar del éxito obtenido, todo indica que la bailaora no pudo expresarse con total libertad, debido a los condicionantes morales impuestos por el salón:

«… a leguas se adivina que esa monería española está fuera de ambiente. Lo está diciendo con los ojos, lo está gritando con aquellos mohínes y aquellos gestos tan graciosos que manifiestan su desagrado.

[…] Aquel Garrotín y aquella Farruca y aquellos tangos suaves están desaboríos, aquellos tientos son inofensivos, anodinos, incoloros.

Y vive Dios que no sospecho que la de Málaga no sepa! [sic] Todo lo contrario se me figura que esa mujer en cualquier otro salón armaría la degrindo lade [sic] padre del siglo presente y el que viene.

Pero convengamos también en que ‘Variedades’ es el único salón donde se rinde culto a la diosa del pudor» (31).

Una vez cumplidos sus compromisos mexicanos, la Malagueñita regresó a Cuba y, tras una exitosa gira por provincias, en el mes de agosto debutó en el Molino Rojo de La Habana, donde revalidó «su título de doctora de flamenquerías y su augusta posición de reina del Molinete» con un repertorio renovado. «Estuvo descacharrante en el garrotín y superiorísima en el tango, en la farruca y en las malagueñas que bailó… a punta de pies» (32). También interpretó granaínas, e intervino con sus cuplés y bailables en la zarzuela El arbolito del amor (33).

Encarnación Hurtado y Mercedes Serra (La Semana Ilustrada, 5-6-1910).

Encarnación Hurtado y Mercedes Serra (La Semana Ilustrada, 5-6-1910).

En octubre cosechó «aplausos a granel» y excelentes críticas en el teatro Actualidades, hasta el punto de que hubo quien consideró que, en lugar de la Malagueñita, «debería llamarse la “Buenagueñita” con mayor propiedad» (34). Asimismo, bailó sus «célebres malagueñas» en la función de los cronistas teatrales, celebrada en el teatro Payret «a beneficio de los damnificados en ciclones en Vuelta Abajo» (35).

Despidió el año en el teatro Alhambra, donde permaneció hasta mediados de enero de 1910, trabajando en los intermedios y al final de cada una de las tres tandas ofrecidas por una compañía de zarzuela. Tanto la prensa como el auditorio se rindieron ante su simpatía, su garbo y su fino trabajo (36).

Tras prestar su colaboración en una función celebrada en el teatro Nacional a beneficio del compositor Juan Gay (37), en el mes de febrero debutó en el teatro Actualidades formando pareja con la bailarina barcelonesa Mercedes Serra, bajo el nombre de Hermanas Malagueñitas. Juntas arrancaron «entusiastas aplausos con su fina labor coreográfica», por la «precisión y brillantez de sus bailes» (38).

Una vez concluida la temporada, marcharon a Veracruz y actuaron durante cinco semanas en el teatro Alcázar, alternando con Amalia Molina y el Trío Lara. En sus bailes en pareja, cada una de esas «dos reinas del arte coreográfico» desempeñaba un rol diferente:

«Encarna, que es nerviosa, fina y provocativa, encarna el tipo de la mujer de Málaga […]. Mercedes tiene un airecito infantil que la agracia en mucho: siempre sonrosada, sonriente siempre, completa la parejita en que ella finge ser el hombre, llevando con donosura la chaquetilla, el pantalón de talle, o las clásicas polainas» (39).

Encarnación Hurtado y Mercedes Serra (El Imparcial, 16-5-1910).

Encarnación Hurtado y Mercedes Serra (El Imparcial, 16-5-1910).

No obstante, ambas destacaban «por la fineza de su trabajo y el lujoso vestuario», por «la elegancia de sus bailes y la gracia de sus canciones» (40). Además de las inimitables farrucas y garrotines de Encarnación, juntas interpretaron «sus clásicas y aplaudidas malagueñas y panaderos» y el número «“Parodia de la Viuda Alegre”, precioso baile del que son creadoras».

Asimismo, se exhibió una «muy bien lograda» película cinematográfica en la que la Malagueñita ejecutaba «algunos de sus notables bailes españoles» (41). La noche de su despedida, como gesto de gratitud hacia el público, cedieron el importe íntegro de su beneficio para contribuir a los festejos de celebración del Centenario de la Independencia de México, lo cual incrementó aún más su popularidad (42).

A pesar del éxito conseguido, las Hermanas Malagueñitas separaron sus caminos y, en el mes de agosto, Encarnación Hurtado se presentó en el teatro Colón formando pareja de baile con Encarnación Martínez. Ambas causaron «verdadero alboroto […] con sus bailes preciosos y sus caras», y con su elegancia en el vestir (43).

Además de actuar como colofón de algunas de las tandas de comedias que componían el programa, en la sesión final constituían un cuadro flamenco junto al cantaor Antonio Pozo ‘el Mochuelo’ y el guitarrista Francisco Correa (44). En octubre la Malagueñita, con la Portuguesita como compañera de baile, volvió a compartir escenario con esos artistas en el salón de Variedades de Veracruz (45).

La Malagueñita (Mundo Argentino, 23-2-1915).

La Malagueñita (Mundo Argentino, 23-2-1915).

Notas:

(*) Artículo publicado en el monográfico Arte flamenco en la provincia de Málaga, de la revista Jábega, nº 114.

(19) El Diario, «Salón Montecarlo». Ciudad de México, 18 de noviembre de 1908, p. 2; El Correo Español, «Teatrales». Ciudad de México, 24 de noviembre de 1908, p. 2.

(20) El Diario, «Monte-Carlo». Ciudad de México, 2 de diciembre de 1908, p. 2.

(21) El Diario, «Salón Monte-Carlo». Ciudad de México, 21 de diciembre de 1908, p. 8; El Diario, «Salón Montecarlo». Ciudad de México, 25 de noviembre de 1908, p. 4.

(22) El Diario, «El “Monte-Carlo”». Ciudad de México, 30 de noviembre de 1908, p. 4.

(23) El Diario, «En el María Puerrero» [sic]. Ciudad de México, 7 de enero de 1909, p. 4; El Diario, «En el María Guerrero». Ciudad de México, 13 de enero de 1909, p. 2; El Diario, «Por el María Guerrero». Ciudad de México, 14 de enero de 1909, p. 2.

(24) El Diario, «En el María Guerrero». Ciudad de México, 23 de enero de 1909, p. 2.

(25) El Diario, «El “Monte-Carlo”». Ciudad de México, 1 de marzo de 1909, p. 5.

(26) Diario del Hogar, «Salón Monte-Carlo». Ciudad de México, 26 de marzo de 1909, p. 3.

(27) El Diario, «Salón “Monte-Carlo”». Ciudad de México, 8 de marzo de 1909, p. 5

(28) El Correo Español, «En el Principal». Ciudad de México, 1 de mayo de 1909, p. 2.

(29) El Correo, «Salón Rosa». Chihuahua, 15 de mayo de 1909, p. 1; El Universo, «El Salón Rosa triunfa en toda la línea». Chihuahua, 6 de junio de 1909, p. 1.

(30) La Opinión, «Salón de Variedades». Xalapa, 19 de julio de 1909, p. 4.

(31) KATITE, «Teatros y artistas», en La Opinión. Xalapa, 9 de julio de 1909, p. 4.

(32) El Mundo, s. t. La Habana, 11 de agosto de 1909, s. p., en NAVARRO, José Luis, «La Malagueñita en La Habana», en El Eco de la Memoria, 2010.

(33) El Mundo, s. t. La Habana, 28 de agosto de 1909, s. p., en NAVARRO, José Luis, op. cit.; El Mundo, s. t. La Habana, 16 de agosto de 1909, s. p., en NAVARRO, José Luis, op. cit.

(34) El Mundo, s. t. La Habana, 8 de octubre de 1909, s. p., en NAVARRO, José Luis, op. cit.; Diario de la Marina, «Actualidades». La Habana, 9 de octubre de 1909, p. 15.

(35) Diario de la Marina, «Actualidades». La Habana, 15 de octubre de 1909, p. 11.

(36) Diario de la Marina, «Alhambra». La Habana, 29 de diciembre de 1909, p. 12; Diario de la Marina, «Alhambra». La Habana, 15 de diciembre de 1909, p. 12.

(37) Diario de la Marina, «Nacional». La Habana, 20 de enero de 1910, p. 6.

(38) Diario de la Marina, «Actualidades». La Habana, 4 de febrero de 1910, p. 6; Diario de la Marina, «Actualidades». La Habana, 5 de febrero de 1910, p. 6.

(39) MELÉNDEZ CAMPO, «Las Malagueñitas», en El Imparcial. La Habana, 16 de mayo de 1910, p. 10.

(40) VARGAS, Aquiles, «Teatro Alcázar», en El Diario. Ciudad de México, 1 de mayo de 1910, p. 2; El Diario, «Notas teatrales». Ciudad de México, 8 de mayo de 1910, p. 3.

(41) El Diario, «Teatro Alcázar». Ciudad de México, 27 de abril de 1910, p. 4; La Patria, «En el Alcázar». Ciudad de México, 28 de abril de 1910, p. 3

(42) El Diario, «Brillante rasgo de “Las Malagueñitas”». Ciudad de México, 14 de mayo de 1910, p. 3.

(43) El Correo Español, «Teatrales». Ciudad de México, 8 de agosto de 1910, p. 2.

(44) The Mexican Herald, «Teatro Colón». Ciudad de México, 13 de agosto de 1910, p. 3. La traducción es mía.

(45) La Opinión, «Salón Variedades». Xalapa, 17 de octubre de 1910, p. 4.


Encarnación Hurtado, la Malagueñita, bailaora universal* (I)

En la segunda mitad del siglo XIX artistas como Pepita de Oliva o Trinidad Huertas ‘la Cuenca’ brillaron con luz propia en el ámbito de la danza española y flamenca, y prestigiaron el nombre de su tierra malagueña en los escenarios de Europa y América. En los albores del siglo XX recogió el testigo de aquellas grandes figuras Encarnación Hurtado, que, bajo el nombre de la Malagueñita, cosechó abundantes laureles en los salones de variedades españoles y desarrolló una brillante carrera internacional. Este artículo reconstruye su trayectoria a partir de las noticias localizadas en la prensa histórica, prestando especial atención al contexto artístico de la época.

Encarnacion Hurtado La Malagueñita_Archivo Esplugas

Encarnacion Hurtado La Malagueñita. Colección Antonio Esplugas, Arxiu Nacional de Catalunya.

1.- Sus comienzos: Del café cantante al género de variedades. Creación de la farruca y el garrotín

Se conocen escasos datos biográficos sobre Encarnación Hurtado, que, según su propio testimonio, nació en Málaga e inició su andadura profesional en el mundo del baile a los diez años de edad (1), probablemente, en los cafés cantantes de su ciudad.

El tránsito del siglo XIX al XX coincidió con la decadencia de aquellos locales, motivada por la mala reputación que se les asociaba, y con la emergencia del género de variedades, recién importado desde Francia, que en el primer lustro de la nueva centuria vio surgir numerosos salones especializados, tanto en Madrid como en el resto de capitales españolas. Desde el principio el flamenco ocupó un lugar destacado en esos teatros, que ofrecieron nuevas opciones de desarrollo profesional a sus artistas, y especialmente a las mujeres, dado que se trataba de espectáculos dirigidos a un público eminentemente masculino.

Debido a la confluencia de intérpretes de muy diversas especialidades y procedencia geográfica, los salones de variedades constituyeron un excelente caldo de cultivo para la innovación y la fusión de géneros. En lo que respecta al baile flamenco, entre otras novedades, se impusieron estilos como la farruca y el garrotín, de los que la Malagueñita se anunciaba como creadora, si bien distintas fuentes atribuyen su autoría a Faíco.

Francisco Mendoza Ríos, Faíco. Colección Antonio Esplugas, Arxiu Nacional de Catalunya.

Francisco Mendoza Ríos, Faíco. Colección Antonio Esplugas, Arxiu Nacional de Catalunya.

En su Tratado de bailes, de 1912, afirma José Otero que ambos estilos los ejecutó por primera vez en España el bailaor trianero y sitúa su génesis en el Café de la Marina de Madrid. «Faíco bailaba bastante bien los tangos y por alegrías o juguetillos, que es lo mismo, y lo que hizo fue amoldar los movimientos de los bailes flamencos a distinta música» (2) con la ayuda del guitarrista Ramón Montoya.

A decir del maestro, el garrotín tenía un claro precedente en un antiguo baile de los gitanos de Málaga, Granada y Valencia, que tal vez sirviese de inspiración a su paisano para crear el nuevo estilo; y, según Pepe el de la Matrona (3), en el caso de la farruca, el baile surgió a partir del estudio del cante homónimo, que, recién estrenado el siglo XX, se puso muy de moda.

José Blas Vega (4) sitúa la colaboración entre Montoya y Faíco entre 1905 y 1906, época en que el sevillano llegó a la Villa y Corte acompañado de su primo Mojigongo. Según el testimonio de Otero, «resultó tan ruidoso el éxito que tuvieron el Garrotín, la Farruca y sus tangos, que al poco tiempo lo contrataron para el Edén Concert de Barcelona. […] Después ocurrió que en Barcelona hicieron esos bailes más furor que en Madrid, y no había bailarina o coupletista que no los solicitara» (5).

Una de las pioneras en la ejecución de esas danzas fue Encarnación Hurtado, a quien distintos testimonios sitúan en la Ciudad Condal en los primeros años del siglo XX compartiendo escenario con Faíco en el Café de la Giralda, sito en la Calle del Alba. Ambos formaban parte del cuadro flamenco del local, junto con Paca Romero ‘la Morita’ y Enrique de Lara.

Paca Romero, la Morita. Colección Antonio Esplugas, Axiu Nacional de Catalunya.

Paca Romero, la Morita. Colección Antonio Esplugas, Axiu Nacional de Catalunya.

«En aquel café que estaba dedicado al arte clásico, se bailaba con bata y […] daba gusto ver a la hoy señorita Encarnación, y entonces Encarna, bailar acompañada por […] Lara, los bailes más castizos de toda Andalucía». La mayor parte del público «lo formaban los gitanos de Sans y la Cruz Cubierta que se habían dividido en dos bandos, el de la Encarna y el de la Curra; Lara y Faíco eran generalmente admirados» (6).

Según otra fuente, daba gusto ver a «Faíco bailando la farruca, a la Mora trenzando seguidillas, a la Encarna bailar tientos» (7). Por tanto, es plausible pensar que tal vez en ese café, inspirándose en las danzas de Faíco, pudo crear la Malagueñita las versiones femeninas de la farruca y el garrotín, que se convirtieron en su seña de identidad y le abrieron las puertas de los salones de variedades de España y el extranjero. De hecho, del Café «de la Giralda pasó a la Gran Peña, donde dejó la bata para vestirse de torero» (8), y también en ese sentido fue pionera y creó tendencia entre las artistas de varietés.

Los testimonios más antiguos que ofrece la prensa sobre ella datan de 1906 y la sitúan en Madrid actuando en locales como el teatro de Novedades, el de la Zarzuela, el Kursaal Central o el salón Concert Actualidades, y compartiendo cartel con las primeras figuras del género de variedades, como las cupletistas Fornarina o Chelito, y las bailaoras Pastora Imperio y Antonia Mercé ‘la Argentina’.

Enrique de Lara.

Enrique de Lara.

La Malagueñita se anunciaba como «bailadora gitana de tientos y tarantas», y «creadora de los bailes gitanos La farruca y El garrotín»; y también se distinguía por su dominio de las danzas orientales (9). La crítica destacaba su buen hacer y su sensibilidad artística:

«Es la artista graciosa y esbelta, que ha sabido sorprender los secretos mágicos de la danza andaluza con toda su riqueza de cadencias y ritmos voluptuosos que la caracterizan.

En ninguno de sus movimientos hay asomos de obscenidad ni de mal gusto. Por el contrario, respira su meritísima labor en todos momentos un arte y una delicadeza, que hacen de la simpática bailadora la típica cultivadora del clásico baile gitano» (10).

Asimismo, durante la primavera de 1906 viajó a Lisboa para trabajar en el teatro de Doña Amelia junto a una compañía de zarzuela cómica española en cuyo cuerpo de baile también figuraban la Tarifeña, la Trianita y las hermanas Esmeraldas; y en el mes de octubre debutó en el teatro Circo Barcelonés de la Ciudad Condal (11). En 1907 se anunció en el Kursaal madrileño, en el teatro de Verano de Alicante y en el salón Novedades de Valencia (12). La prensa alicantina elogió su flexibilidad y sus «graciosas genialidades» (13).

Encarnacion Hurtado, la Malagueñita. Colección Antonio Esplugas, Arxiu Nacional de Catalunya.

Encarnación Hurtado, la Malagueñita. Colección Antonio Esplugas, Arxiu Nacional de Catalunya.

2.- Primera gira americana

En el otoño de 1907 Encarnación Hurtado emprendió una tournée por América que se prolongó durante tres años y le reportó grandes triunfos en varios países. Tras una etapa inicial transcurrida en Buenos Aires (14), en los primeros días del año 1908 recaló en La Habana y debutó en el teatro Payret, que ofrecía tres tandas de proyecciones cinematográficas culminadas con números de varietés.

Su llegada causó gran expectación, ya que se trataba de una «bailarina de gran cartel […] considerada al igual que la Imperio» (15), y Encarnación no defraudó. Se presentó vestida con un ceñido traje de hombre que realzaba su elegante figura y en seguida se captó el favor del público:

«Porque la Malagueñita es una bailarina fina, buena, en la que no hay contorsiones exageradas, sensuales, en la que nada despierta una idea depravada […]. Y triunfó por su elegancia, por su cara, por su gracia, y sobre todo, por su baile» (16).

De hecho, se convirtió en la artista «más atrayente, valiosa y aplaudida» de las variedades de Payret (17). Tras un mes y medio de triunfos en ese coliseo, actuó durante varias semanas en la sala Rosas y en junio debutó en el teatro Albisu. Por su elegancia, buen gusto y sentido del compás, la prensa habanera la colmó de elogios, algunos de ellos sumamente poéticos: «Es chiquitina, menudita, pero esbelta como un junco, ligera como una cervatilla y graciosa como la sonrisa de un niño», y «hace esculturas al minuto con su propia carne». Bailando el tango, Encarnación «no se deja echar la zancadilla por nadie»; no en vano se ganó el título de «reina de Albisu» (18).

Encarnación Hurtado, la Malagueñita. Arte y Letras, 20-9-1908.

Encarnación Hurtado, la Malagueñita. Arte y Letras, 20-9-1908.

Notas:

(*) Artículo publicado en el monográfico Arte flamenco en la provincia de Málaga, de la revista Jábega, nº 114.

(1) LIDDELL, Scott, «La Malagueñita», en Cosmopolitan. Julio de 1912, pp. 269-270. Dado que, a partir de 1906, el nombre de Encarnación Hurtado aparece con cierta regularidad en la cartelera madrileña, es lógico pensar que debió de nacer entre las últimas dos décadas del siglo XIX.

(2) OTERO ARANDA, José, Tratado de bailes. Sevilla, 1912. Asociación Manuel Pareja-Obregón: Madrid, 1987, p. 221.

(3) ORTIZ NUEVO, José Luis, Pepe el de la Matrona. Recuerdos de un cantaor sevillano. Demófilo: Madrid, 1975, p. 217.

(4) BLAS VEGA, José, Los cafés cantantes de Madrid (1846-1936). Guillermo Blázquez: Madrid, 2006, p. 259.

(5) OTERO ARANDA, José, op. cit., p. 221.

(6) ARTURO, «De la vida alegre», en Papitu. Barcelona, 29 de noviembre de 1911, p. 876. La traducción es mía.

(7) JANICO, «Elogi d’una ballarina y teoría sobre la progressiva decadencia de varies coses belles, interessants y pintoresques», en Papitu. Barcelona, 4 de agosto de 1909, p. 582. Traducción mía.

(8) ARTURO, op. cit., p. 221.

(9) Heraldo de Madrid, «Novedades». Madrid, 1 de enero de 1906, p. 7; GIL BLAS, «Zarzuela. La nueva temporada», en La Correspondencia de España. Madrid, 30 de marzo de 1906, p. 3; Heraldo de Madrid, «Salón Concert Actualidades». Madrid, 29 de junio de 1906, p. 4; La Correspondencia de España, «Novedades». Madrid, 26 de febrero de 1906, p. 3.

(10) Heraldo de Madrid, «Salón Concert Actualidades». Madrid, 15 de julio de 1906, p. 3.

(11) Heraldo de Madrid, «A Lisboa». Madrid, 13 de abril de 1906, p. 3; La Vanguardia, «Teatro Circo Barcelonés». Barcelona, 12 de octubre de 1906, p. 9.

(12) La Época, «Diversiones públicas». Madrid, 1 de abril de 1907, p. 3; La Correspondencia de Alicante, «Teatro Verano». Alicante, 20 de mayo de 1907, p. 3. El Pueblo, «Espectáculos». Valencia, 27 de junio de 1907, p. 2.

(13) El Graduador, «Teatro de Verano». Alicante, 5 de junio de 1907, p. 2.

(14) El Diario de la Marina de La Habana la anuncia como «triunfadora en los teatros de Madrid, Barcelona, París, Lisboa, Buenos Aires, etc.» (Diario de la Marina, «Payret». La Habana, 2 de enero de 1908, p. 6). No obstante, dada la escasez de prensa histórica argentina disponible en línea, ha sido imposible encontrar referencias que permitan documentar esa primera etapa de su gira transoceánica.

(15) Diario de la Marina, ibidem.

(16) Diario de la Marina, «Por los teatros». La Habana, 7 de enero de 1908, p. 12.

(17) El Arte del Teatro, s. t. La Habana, 12 de enero de 1908, s. p.; referencia localizada por José Luis Ortiz Nuevo y citada en NAVARRO, José Luis, «La Malagueñita en La Habana», en El Eco de la Memoria, 2010.
(18) Diario de la Marina, «Albisu». La Habana, 9 de junio de 1908, ed. tarde, p. 6; El Mundo, s. t. La Habana, 9 de junio de 1908, s. p., en NAVARRO, José Luis, op. cit.; El Mundo, s. t. La Habana, 10 de junio de 1908, s. p., en NAVARRO, José Luis, op. cit.; Diario de la Marina, «En los teatros». La Habana, 15 de junio de 1908, p. 6.


Gabrielita la del Garrotín, reina de los bailes de chufla (III)

Las primeras noticias que nos ofrece la prensa sobre Gabriela Clavijo datan de la primera década del siglo XX y la sitúan actuando en los escenarios de variedades de distintas ciudades españolas, principalmente en la zona de Levante. Corresponden, por tanto, a la etapa inicial del género de varietés y coinciden con la eclosión del garrotín como baile de moda.

Frente a artistas como Encarnación la Malagueñita o Dora la Gitana, que se publicitaban como reinas y señoras de esa especialidad coreográfica, Gabrielita se hacía llamar la “niña del garrotín” (1) (La Tarde, 1906b: 2) y se anunciaba en los carteles como “la verdadera creadora” del mismo (ibidem, 1906a).

Dora la Gitana. Foto: Antonio Esplugas, ANC.

Dora la Gitana. Foto: Antonio Esplugas, ANC.

Entre los meses de marzo y abril de 1906, trabajó durante una larga temporada en el Café Mahonés de Palma de Mallorca, donde formaba parte de una troupe franco―española integrada por bailarinas y cupletistas como Juanita Nájar, Andrea Canela, Mlle. D’Herbes, Mlle. Saphir o Enriqueta Vila (ibidem, 1906b: 2).

En diciembre de 1907 retomamos su pista en Valencia, en uno de los pabellones cinematográficos instalados en el recinto ferial del Llano del Remedio, compartiendo espacio con el Circo Ecuestre Feijóo y dos tiovivos (El Pueblo, 1907: 2).

Entre 1909 y 1910 la encontramos con cierta frecuencia en la Ciudad Condal. Participó en unos festivales populares celebrados en el Teatro Circo Barcelonés, en los que intervinieron varios conjuntos procedentes de Cataluña, Aragón y Andalucía. Este último ofreció un “concierto andaluz por el cuadro de los maestros Lara y Vega, en el que figura la Clavijo, creadora del garrotín” (La Publicidad, 1909: 4).

En enero de 1910 se la pudo ver en el Sport Toboggan, sito en el Paralelo (El Diluvio, 1910a: 5) y en la Sala Balmes, de las Ramblas (ibidem, 1910b: 5). Pasó buena parte del verano cosechando éxitos en el Alcázar Español, donde actuaba un “gran cuadro flamenco en el cual toma parte la señorita CLAVIJO, la reina del garrotín y el señor LÓPEZ, célebre cantaor” (ibidem, 1910c: 3). El programa también incluía cinematógrafo y zarzuelas sicalípticas.

Tras presentarse en el Gran Salón Victoria de Huelva en el mes de octubre (La Publicidad, 1910: 2), en noviembre trabajó dos semanas en el Gran Café Apolo de Barcelona, compartiendo cartel con artistas de variedades como Navarrita con su hormiguita, Adela Sanz, el Dúo Casanovas o la bailarina Canela (El Diluvio, 1910d: 4).

Juana la Macarrona

Juana la Macarrona

La prensa de 1911 nos informa sobre el traslado de “Gabriela Clavijo (Reina del garrotín)” de Madrid a Sevilla, con un contrato para el Salón Novedades (Heraldo Militar, 1911: 3), templo jondo en el que durante años ejerció su sacerdocio la inmensa Juana la Macarrona; y de su exitosa presentación en Sanlúcar de Barrameda (El Guadalete, 1911: 2). De esa época contamos con escasos testimonios que arrojen algo de luz sobre la trayectoria artística y vital de Gabrielita, lo cual podría deberse a la exigua atención que los diarios solían dedicar a los cafés cantantes y a sus artistas.

En noviembre de 1912 se anunciaban en el Salón Novedades de Valencia las canzonetistas Emilia Piñol y la Sultana, la pareja de baile Las Gaditanas (El Pueblo, 1912: 2), así como la formada por Carmen Díaz y Enrique Sánchez, la bailarina Carmelita Sevilla y “Gabrielita, la niña del garrotín (premio en el concurso de feas), que aunque no baila mal, es más propio su trabajo de un café cantante” (Eco Artístico, 1912: 30). La utilización de su fealdad como reclamo choca de plano con el hecho de actuar en ese tipo de locales, en los que se concedía un alto valor a la belleza de las intérpretes, a veces incluso por encima de sus capacidades. Se puede inferir, por tanto, que la bailaora poseía grandes cualidades artísticas que avalaban su triunfo.

De Valencia se trasladó a Cartagena, donde inauguró el Cine Sport y pasó después al Ideal Room. En el primero de ellos “la célebre Gabrielita, conocida por soberana del garrotín”, compartió cartel con la canzonetista Tina Desmet y constituyó “la nota saliente” del programa (El Eco de Cartagena, 1912a: 2), por presentar “un trabajo completamente nuevo en la clase del de varietés” (ibidem, 1912b: 2). En el segundo debutó el día 3 de enero junto al dúo de transformistas cómicos Maso-Maró, y “obtuvo justos y merecidos aplausos por la gracia con que bailó los garrotines y las farrucas” (ibidem, 1913: 2).

Carmen Díaz y Enrique Sánchez. Foto: Archivo Casau, Región de Murcia.

Carmen Díaz y Enrique Sánchez. Foto: Archivo Casau, Región de Murcia.

Poco después debutó en Almería. La prensa la sitúa en el mes de febrero en el Salón Victoria (El Popular, 1913: 3) y en diciembre, de nuevo en ese local, que había sido renombrado como Salón Café España (La Información, 1913: 3). En ambas ocasiones Gabriela Clavijo se rodeó de un nutrido elenco de artistas de variedades en el que destacaba la bailarina y cupletista Amparito Medina. Dado que los diarios no publican regularmente el programa completo de estos salones, es difícil determinar cuánto tiempo permaneció en Almería la Niña del Garrotín, mas el hecho de que volviese a ser contratada indica, al menos, que consiguió conquistar al público.

En enero de 1914 se presentó con “éxito ruidoso” en el Cine Escudero de Cádiz (La Publicidad, 1914: 2), junto a artistas como la bailarina Consuelo La Iberia o las cantantes La Sevillita y Adela Martina; y en febrero se anunció en el Gran Cine de Córdoba (Revista de Varietés, 1914: 10). En primavera la encontramos en el Teatro de la Princesa de Valencia, donde formó parte de un extenso programa de variedades en el que figuraban los famosos transformistas Les Harturs y la cupletista Aygel (El Pueblo, 1914: 4).

A partir del verano la prensa la sitúa en varias ocasiones en el Gran Salón Cine Doré de Barcelona, compartiendo cartel con una treintena de artistas, entre los que sobresalen las bailaoras Carmen Flores (El Poble Català, 1914a: 4) y Rafaela la Tanguera. Es en este local donde la encontramos anunciada por primera vez como “bailarina cómica” (ibidem, 1914b: 3). Durante los primeros meses de 1915 se la pudo ver en otras salas de varietés de la Ciudad Condal, como la Sociedad Recreativa la Mascota (El Diluvio, 1915: 5), y el Cine Picarol de Badalona (Eco Artístico, 1915a: 15).

Rafaela la Tanguera. Foto: Antonio Esplugas, ANC.

Rafaela la Tanguera. Foto: Antonio Esplugas, ANC.

En esa época, Gabriela Clavijo también volvió a presentarse ante el público madrileño, en la sala Chantecler ―junto a los bailarines Los Paraguayos, Manolita Alonso, Mari-Guerrita y Gitanela, entre otros artistas (ibidem, 1915b: 11)―, en la brasería del Hotel Palace (ABC, 1915: 21) y en el salón Versalles, en cuyo programa de varietés destacaba un gran cuadro flamenco formado por artistas de primer nivel, como los guitarristas Adela Cubas, Mariscal y Ramón Montoya, el cantaor Antonio Pozo ‘El Mochuelo’, y los bailaores Estampío, Carrasco y Gabrielita, la Niña del Garrotín; que, junto a las bailarinas Romanitas, Coppelia y La Madrid, y la cancionista Carmen Oriente, protagonizaron un número titulado “Andalucía en Versalles”:

Indudablemente el éxito teatral de este verano lo ha constituido la brillante fiesta titulada Andalucía en Versalles, verdadera nota de color y buen gusto, que viene congregando un público selecto y numeroso en este recreo y que hace aparecer diariamente en la taquilla el cartel de ‘No hay billetes’ (La Correspondencia de España, 1915: 7).

Con El Mochuelo y Adela Cubas volvió a coincidir en febrero de 1916 en el Salón Imperio de La Coruña, donde obtuvo “un éxito colosal la ‘Gran Fiesta Andaluza’” que se celebraba al final de cada sesión con la intervención de todos los artistas del cuadro, en el que también figuraban la bailarina Carmen Sánchez y la cupletista Marieta (Eco Artístico, 1916a: 2).

Adela Cubas

Adela Cubas

Asimismo, durante su gira por tierras gallegas, la Niña del Garrotín se detuvo en el Salón Pinacho de Vigo ―allí “obtuvo un buen éxito”, compartiendo cartel con Dora la Cordobesita (ibidem, 1916b: 19)― y en el Bar Carrillo de Pontevedra. En este último se repartió los aplausos con la canzonetista Paquita Hernán, aunque la mayor parte de los elogios fueron para ella:

… sigue actuando con gran éxito la notableGabrielita‘ que con sus bailables favoritos nos proporciona todas las noches ratos agradabilísimos.
Es lástima que esta gran artista no reúna condiciones para el canto pues de ser así podríamos decir sin temor a engañarnos que era el único astro del arte coreográfico.

No en balde se le ha concedido el título de ‘reina del garrotín‘ pues ejecuta con tal maestría este y otros bailables de este género, que desde luego por muy profano que les sea en esta materia se ve que es una artista.
Es una bailarina excéntrica de lo mejor que tenemos en la actualidad y lamentamos de veras que se halle entre nosotros tan poco tiempo pues aparte de un gracejo especial es de las que atrae al público con sus creaciones de baile (La Correspondencia Gallega, 1916: 3).

Además de resaltar las excelentes cualidades dancísticas de Gabriela Clavijo, esta crónica incide en varios aspectos interesantes, como su capacidad creadora y su dominio de un repertorio que va mucho más allá de su famoso garrotín de chufla. Por otra parte, el testimonio de Ramón Montoya recogido por Blas Vega en su libro sobre los cafés cantantes madrileños (2006: 310) desmiente esa idea de que la artista no poseía dotes para el cante.

Tras su periplo gallego, la Niña del Garrotín regresó a Sevilla en el mes de abril para actuar en el Kursaal Central, famoso local de varietés sito en la Calle Sierpes donde en los últimos años habían actuado artistas flamencos de la categoría de Manuel Torres, Luisa Requejo o la Niña de los Peines (2).

La Niña de los Peines (Foto de Antonio Esplugas)

La Niña de los Peines. Foto: Antonio Esplugas, ANC.


Notas:
(1) En los años diez también usaría este remoquete la cantaora y guitarrista Josefa Moreno, la Antequerana.

(2) Normalmente los diarios ofrecen escasa o nula información sobre el programa de estos locales ―la mayor parte de los días simplemente indican que en ellos se ofrecen variedades y flamenco―, por lo que resulta muy difícil saber qué artistas actuaron y durante cuánto tiempo. En contadas ocasiones se publican anuncios o gacetillas, que nos permiten situar en el Kursaal Central de Sevilla, por ejemplo, a Manuel Torres (El Noticiero Sevillano, 1914: 2), a Luisa Requejo (El Guadalete, 1915: 2) o a la Niña de los Peines (El Liberal de Sevilla, 1916: 4).

Referencias:

ABC (1915, 10 de mayo). “Brasserie Palace Hotel”, p. 21.

Blas Vega, José (2006). Los cafés cantantes de Madrid (1846―1936). Madrid: Ed. Guillermo Blázquez.

Eco Artístico (1912, 15 de noviembre). “Salón Novedades”, p. 30.

Eco Artístico (1915, 5 de marzo). “Cine Picarol”, p. 15.

Eco Artístico (1915, 5 de mayo). “Chantecler”, p. 11.

Eco Artístico (1916, 15 de febrero). “Salón Imperio”, p. 2.

Eco Artístico (1916, 5 de marzo). “Salón Pinacho”, p. 19.

El Diluvio (1910, 2 de enero). “Sport Toboggan”, p. 5.

El Diluvio (1910, 24 de enero). “Sala Balmes”, p. 5.

El Diluvio (1910, 15 de julio). “Alcázar Español”, p. 3.

El Diluvio (1910, 15 de noviembre) “Gran Café Apolo”, p. 4.

El Diluvio (1915, 16 de enero). “La Mascota”, p. 5.

El Eco de Cartagena (1912, 21 de diciembre). “Cine Sport”, p. 2.

El Eco de Cartagena (1912, 23 de diciembre). “Cine Sport”, p. 2.

El Eco de Cartagena (1913, 4 de enero). “Ideal Room”, p. 2.

El Guadalete (1911, 19 de agosto). “Teatros y artistas”, p. 2.

El Guadalete (1915, 17 de abril). “Artista”, p. 2.

El Liberal de Sevilla (1916, 1 de enero). “Kursaal Central”, p. 4.

El Noticiero Sevillano (1914, 21 de abril). “Kursaal Central”, p. 2.

El Poble Català (1914, 7 de agosto). “Gran cine saló Doré”, p. 4.

El Poble Català (1914, 16 de diciembre). “Gran cine saló Doré”, p. 3.

El Popular (1913, 2 de febrero). “Debut de una artista”, p. 3.

El Pueblo (1907, 26 de diciembre). “La Feria”, p. 2.

El Pueblo (1912, 15 de noviembre). “Espectáculos”, p. 2.

El Pueblo (1914, 18 de mayo). “Princesa”, p. 4.

Heraldo Militar (1911, 15 de abril). “Cines y varietés”, p. 3.

La Correspondencia Gallega (1916, 25 de febrero). “Bar Carrillo”, p. 3.

La Información (1913, 12 de diciembre). “Café Salón España”, p. 3.

La Publicidad (1909, 12 de noviembre). “Espectáculos. Teatro Circo Barcelonés”, p. 4.

La Publicidad (1910, 12 de octubre). “De teatros”, p. 2.

La Publicidad (1914, 28 de enero). “De teatros”, p. 2.

La Correspondencia de España (1915, 3 de septiembre). “Cine y varietés”, p. 7.

La Tarde (1906, 13 de marzo). “Café Mahonés”, p. 2.

La Tarde (1906, 16 de marzo). “Café Mahonés”, p. 2.

Revista de Varietés (1914, 20 de febrero). “Gran Cine”, p. 10.