Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Gabrielita la del Garrotín, reina de los bailes de chufla (III)

Las primeras noticias que nos ofrece la prensa sobre Gabriela Clavijo datan de la primera década del siglo XX y la sitúan actuando en los escenarios de variedades de distintas ciudades españolas, principalmente en la zona de Levante. Corresponden, por tanto, a la etapa inicial del género de varietés y coinciden con la eclosión del garrotín como baile de moda.

Frente a artistas como Encarnación la Malagueñita o Dora la Gitana, que se publicitaban como reinas y señoras de esa especialidad coreográfica, Gabrielita se hacía llamar la “niña del garrotín” (1) (La Tarde, 1906b: 2) y se anunciaba en los carteles como “la verdadera creadora” del mismo (ibidem, 1906a).

Dora la Gitana. Foto: Antonio Esplugas, ANC.

Dora la Gitana. Foto: Antonio Esplugas, ANC.

Entre los meses de marzo y abril de 1906, trabajó durante una larga temporada en el Café Mahonés de Palma de Mallorca, donde formaba parte de una troupe franco―española integrada por bailarinas y cupletistas como Juanita Nájar, Andrea Canela, Mlle. D’Herbes, Mlle. Saphir o Enriqueta Vila (ibidem, 1906b: 2).

En diciembre de 1907 retomamos su pista en Valencia, en uno de los pabellones cinematográficos instalados en el recinto ferial del Llano del Remedio, compartiendo espacio con el Circo Ecuestre Feijóo y dos tiovivos (El Pueblo, 1907: 2).

Entre 1909 y 1910 la encontramos con cierta frecuencia en la Ciudad Condal. Participó en unos festivales populares celebrados en el Teatro Circo Barcelonés, en los que intervinieron varios conjuntos procedentes de Cataluña, Aragón y Andalucía. Este último ofreció un “concierto andaluz por el cuadro de los maestros Lara y Vega, en el que figura la Clavijo, creadora del garrotín” (La Publicidad, 1909: 4).

En enero de 1910 se la pudo ver en el Sport Toboggan, sito en el Paralelo (El Diluvio, 1910a: 5) y en la Sala Balmes, de las Ramblas (ibidem, 1910b: 5). Pasó buena parte del verano cosechando éxitos en el Alcázar Español, donde actuaba un “gran cuadro flamenco en el cual toma parte la señorita CLAVIJO, la reina del garrotín y el señor LÓPEZ, célebre cantaor” (ibidem, 1910c: 3). El programa también incluía cinematógrafo y zarzuelas sicalípticas.

Tras presentarse en el Gran Salón Victoria de Huelva en el mes de octubre (La Publicidad, 1910: 2), en noviembre trabajó dos semanas en el Gran Café Apolo de Barcelona, compartiendo cartel con artistas de variedades como Navarrita con su hormiguita, Adela Sanz, el Dúo Casanovas o la bailarina Canela (El Diluvio, 1910d: 4).

Juana la Macarrona

Juana la Macarrona

La prensa de 1911 nos informa sobre el traslado de “Gabriela Clavijo (Reina del garrotín)” de Madrid a Sevilla, con un contrato para el Salón Novedades (Heraldo Militar, 1911: 3), templo jondo en el que durante años ejerció su sacerdocio la inmensa Juana la Macarrona; y de su exitosa presentación en Sanlúcar de Barrameda (El Guadalete, 1911: 2). De esa época contamos con escasos testimonios que arrojen algo de luz sobre la trayectoria artística y vital de Gabrielita, lo cual podría deberse a la exigua atención que los diarios solían dedicar a los cafés cantantes y a sus artistas.

En noviembre de 1912 se anunciaban en el Salón Novedades de Valencia las canzonetistas Emilia Piñol y la Sultana, la pareja de baile Las Gaditanas (El Pueblo, 1912: 2), así como la formada por Carmen Díaz y Enrique Sánchez, la bailarina Carmelita Sevilla y “Gabrielita, la niña del garrotín (premio en el concurso de feas), que aunque no baila mal, es más propio su trabajo de un café cantante” (Eco Artístico, 1912: 30). La utilización de su fealdad como reclamo choca de plano con el hecho de actuar en ese tipo de locales, en los que se concedía un alto valor a la belleza de las intérpretes, a veces incluso por encima de sus capacidades. Se puede inferir, por tanto, que la bailaora poseía grandes cualidades artísticas que avalaban su triunfo.

De Valencia se trasladó a Cartagena, donde inauguró el Cine Sport y pasó después al Ideal Room. En el primero de ellos “la célebre Gabrielita, conocida por soberana del garrotín”, compartió cartel con la canzonetista Tina Desmet y constituyó “la nota saliente” del programa (El Eco de Cartagena, 1912a: 2), por presentar “un trabajo completamente nuevo en la clase del de varietés” (ibidem, 1912b: 2). En el segundo debutó el día 3 de enero junto al dúo de transformistas cómicos Maso-Maró, y “obtuvo justos y merecidos aplausos por la gracia con que bailó los garrotines y las farrucas” (ibidem, 1913: 2).

Carmen Díaz y Enrique Sánchez. Foto: Archivo Casau, Región de Murcia.

Carmen Díaz y Enrique Sánchez. Foto: Archivo Casau, Región de Murcia.

Poco después debutó en Almería. La prensa la sitúa en el mes de febrero en el Salón Victoria (El Popular, 1913: 3) y en diciembre, de nuevo en ese local, que había sido renombrado como Salón Café España (La Información, 1913: 3). En ambas ocasiones Gabriela Clavijo se rodeó de un nutrido elenco de artistas de variedades en el que destacaba la bailarina y cupletista Amparito Medina. Dado que los diarios no publican regularmente el programa completo de estos salones, es difícil determinar cuánto tiempo permaneció en Almería la Niña del Garrotín, mas el hecho de que volviese a ser contratada indica, al menos, que consiguió conquistar al público.

En enero de 1914 se presentó con “éxito ruidoso” en el Cine Escudero de Cádiz (La Publicidad, 1914: 2), junto a artistas como la bailarina Consuelo La Iberia o las cantantes La Sevillita y Adela Martina; y en febrero se anunció en el Gran Cine de Córdoba (Revista de Varietés, 1914: 10). En primavera la encontramos en el Teatro de la Princesa de Valencia, donde formó parte de un extenso programa de variedades en el que figuraban los famosos transformistas Les Harturs y la cupletista Aygel (El Pueblo, 1914: 4).

A partir del verano la prensa la sitúa en varias ocasiones en el Gran Salón Cine Doré de Barcelona, compartiendo cartel con una treintena de artistas, entre los que sobresalen las bailaoras Carmen Flores (El Poble Català, 1914a: 4) y Rafaela la Tanguera. Es en este local donde la encontramos anunciada por primera vez como “bailarina cómica” (ibidem, 1914b: 3). Durante los primeros meses de 1915 se la pudo ver en otras salas de varietés de la Ciudad Condal, como la Sociedad Recreativa la Mascota (El Diluvio, 1915: 5), y el Cine Picarol de Badalona (Eco Artístico, 1915a: 15).

Rafaela la Tanguera. Foto: Antonio Esplugas, ANC.

Rafaela la Tanguera. Foto: Antonio Esplugas, ANC.

En esa época, Gabriela Clavijo también volvió a presentarse ante el público madrileño, en la sala Chantecler ―junto a los bailarines Los Paraguayos, Manolita Alonso, Mari-Guerrita y Gitanela, entre otros artistas (ibidem, 1915b: 11)―, en la brasería del Hotel Palace (ABC, 1915: 21) y en el salón Versalles, en cuyo programa de varietés destacaba un gran cuadro flamenco formado por artistas de primer nivel, como los guitarristas Adela Cubas, Mariscal y Ramón Montoya, el cantaor Antonio Pozo ‘El Mochuelo’, y los bailaores Estampío, Carrasco y Gabrielita, la Niña del Garrotín; que, junto a las bailarinas Romanitas, Coppelia y La Madrid, y la cancionista Carmen Oriente, protagonizaron un número titulado “Andalucía en Versalles”:

Indudablemente el éxito teatral de este verano lo ha constituido la brillante fiesta titulada Andalucía en Versalles, verdadera nota de color y buen gusto, que viene congregando un público selecto y numeroso en este recreo y que hace aparecer diariamente en la taquilla el cartel de ‘No hay billetes’ (La Correspondencia de España, 1915: 7).

Con El Mochuelo y Adela Cubas volvió a coincidir en febrero de 1916 en el Salón Imperio de La Coruña, donde obtuvo “un éxito colosal la ‘Gran Fiesta Andaluza’” que se celebraba al final de cada sesión con la intervención de todos los artistas del cuadro, en el que también figuraban la bailarina Carmen Sánchez y la cupletista Marieta (Eco Artístico, 1916a: 2).

Adela Cubas

Adela Cubas

Asimismo, durante su gira por tierras gallegas, la Niña del Garrotín se detuvo en el Salón Pinacho de Vigo ―allí “obtuvo un buen éxito”, compartiendo cartel con Dora la Cordobesita (ibidem, 1916b: 19)― y en el Bar Carrillo de Pontevedra. En este último se repartió los aplausos con la canzonetista Paquita Hernán, aunque la mayor parte de los elogios fueron para ella:

… sigue actuando con gran éxito la notableGabrielita‘ que con sus bailables favoritos nos proporciona todas las noches ratos agradabilísimos.
Es lástima que esta gran artista no reúna condiciones para el canto pues de ser así podríamos decir sin temor a engañarnos que era el único astro del arte coreográfico.

No en balde se le ha concedido el título de ‘reina del garrotín‘ pues ejecuta con tal maestría este y otros bailables de este género, que desde luego por muy profano que les sea en esta materia se ve que es una artista.
Es una bailarina excéntrica de lo mejor que tenemos en la actualidad y lamentamos de veras que se halle entre nosotros tan poco tiempo pues aparte de un gracejo especial es de las que atrae al público con sus creaciones de baile (La Correspondencia Gallega, 1916: 3).

Además de resaltar las excelentes cualidades dancísticas de Gabriela Clavijo, esta crónica incide en varios aspectos interesantes, como su capacidad creadora y su dominio de un repertorio que va mucho más allá de su famoso garrotín de chufla. Por otra parte, el testimonio de Ramón Montoya recogido por Blas Vega en su libro sobre los cafés cantantes madrileños (2006: 310) desmiente esa idea de que la artista no poseía dotes para el cante.

Tras su periplo gallego, la Niña del Garrotín regresó a Sevilla en el mes de abril para actuar en el Kursaal Central, famoso local de varietés sito en la Calle Sierpes donde en los últimos años habían actuado artistas flamencos de la categoría de Manuel Torres, Luisa Requejo o la Niña de los Peines (2).

La Niña de los Peines (Foto de Antonio Esplugas)

La Niña de los Peines. Foto: Antonio Esplugas, ANC.


Notas:
(1) En los años diez también usaría este remoquete la cantaora y guitarrista Josefa Moreno, la Antequerana.

(2) Normalmente los diarios ofrecen escasa o nula información sobre el programa de estos locales ―la mayor parte de los días simplemente indican que en ellos se ofrecen variedades y flamenco―, por lo que resulta muy difícil saber qué artistas actuaron y durante cuánto tiempo. En contadas ocasiones se publican anuncios o gacetillas, que nos permiten situar en el Kursaal Central de Sevilla, por ejemplo, a Manuel Torres (El Noticiero Sevillano, 1914: 2), a Luisa Requejo (El Guadalete, 1915: 2) o a la Niña de los Peines (El Liberal de Sevilla, 1916: 4).

Referencias:

ABC (1915, 10 de mayo). “Brasserie Palace Hotel”, p. 21.

Blas Vega, José (2006). Los cafés cantantes de Madrid (1846―1936). Madrid: Ed. Guillermo Blázquez.

Eco Artístico (1912, 15 de noviembre). “Salón Novedades”, p. 30.

Eco Artístico (1915, 5 de marzo). “Cine Picarol”, p. 15.

Eco Artístico (1915, 5 de mayo). “Chantecler”, p. 11.

Eco Artístico (1916, 15 de febrero). “Salón Imperio”, p. 2.

Eco Artístico (1916, 5 de marzo). “Salón Pinacho”, p. 19.

El Diluvio (1910, 2 de enero). “Sport Toboggan”, p. 5.

El Diluvio (1910, 24 de enero). “Sala Balmes”, p. 5.

El Diluvio (1910, 15 de julio). “Alcázar Español”, p. 3.

El Diluvio (1910, 15 de noviembre) “Gran Café Apolo”, p. 4.

El Diluvio (1915, 16 de enero). “La Mascota”, p. 5.

El Eco de Cartagena (1912, 21 de diciembre). “Cine Sport”, p. 2.

El Eco de Cartagena (1912, 23 de diciembre). “Cine Sport”, p. 2.

El Eco de Cartagena (1913, 4 de enero). “Ideal Room”, p. 2.

El Guadalete (1911, 19 de agosto). “Teatros y artistas”, p. 2.

El Guadalete (1915, 17 de abril). “Artista”, p. 2.

El Liberal de Sevilla (1916, 1 de enero). “Kursaal Central”, p. 4.

El Noticiero Sevillano (1914, 21 de abril). “Kursaal Central”, p. 2.

El Poble Català (1914, 7 de agosto). “Gran cine saló Doré”, p. 4.

El Poble Català (1914, 16 de diciembre). “Gran cine saló Doré”, p. 3.

El Popular (1913, 2 de febrero). “Debut de una artista”, p. 3.

El Pueblo (1907, 26 de diciembre). “La Feria”, p. 2.

El Pueblo (1912, 15 de noviembre). “Espectáculos”, p. 2.

El Pueblo (1914, 18 de mayo). “Princesa”, p. 4.

Heraldo Militar (1911, 15 de abril). “Cines y varietés”, p. 3.

La Correspondencia Gallega (1916, 25 de febrero). “Bar Carrillo”, p. 3.

La Información (1913, 12 de diciembre). “Café Salón España”, p. 3.

La Publicidad (1909, 12 de noviembre). “Espectáculos. Teatro Circo Barcelonés”, p. 4.

La Publicidad (1910, 12 de octubre). “De teatros”, p. 2.

La Publicidad (1914, 28 de enero). “De teatros”, p. 2.

La Correspondencia de España (1915, 3 de septiembre). “Cine y varietés”, p. 7.

La Tarde (1906, 13 de marzo). “Café Mahonés”, p. 2.

La Tarde (1906, 16 de marzo). “Café Mahonés”, p. 2.

Revista de Varietés (1914, 20 de febrero). “Gran Cine”, p. 10.


Gabrielita la del Garrotín, reina de los bailes de chufla (II)

El triunfo del garrotín en los escenarios de variedades

El flamenco no fue ajeno a la vorágine renovadora que inundó los salones de varietés en las primeras décadas del siglo XX, y que se tradujo en la introducción de un buen número de innovaciones, en lo que se refiere tanto a la presentación de los números ―indumentaria, escenografía…― como al repertorio propiamente dicho. La guitarra cedió protagonismo a otros instrumentos, surgió el cuplé aflamencado y se pusieron de moda cantes y bailes como la bulería, la farruca o el garrotín. En el plano coreográfico, este último estilo experimentó un auge inusitado. Podría hablarse incluso de una auténtica fiebre del garrotín, que trascendió la esfera de lo jondo y atrajo a artistas de todo tipo.

Encarnación Hurtado, la Malagueñita. Foto: Antonio Esplugas, ANC.

Encarnación Hurtado, la Malagueñita. Foto: Antonio Esplugas, ANC.

Aunque el maestro Otero (1978: 212) atribuye su difusión a Francisco Mendoza Ríos, ‘Faíco’, se trata de un baile que ha sido cultivado mayoritariamente por mujeres. Las primeras referencias hemerográficas que nos hablan del garrotín datan de 1905 y tienen como protagonista a Encarnación Hurtado, ‘la Malagueñita’, que se anunciaba en el cabaret La Gran Peña de Barcelona bailando la farruca, el garrotín y los tangos (El Diluvio, 1905: 3). Unos meses más tarde, coincidiendo con su presentación en el Salón Concert Actualidades de Madrid, la prensa se refería a ella como “la creadora de los bailes gitanos La farruca y El garrotín” (Heraldo de Madrid, 1906: 4).

Sin embargo, la malagueña no fue la única en atribuirse este honor. Una de las más aventajadas candidatas al título era su paisana Dora la Gitana ―sobrenombre de Antonia Galindo, ‘la Sillera’―, indiscutible reina de dicho baile, que también se presentaba como “la creadora de la sugestiva farruca y el dislocante garrotín” (La Publicidad, 1908: 4). Ambas solían interpretarlo ataviadas con traje de hombre.

Es interminable el listado de bailarinas, tanto flamencas como de otras especialidades, que en esa época usaban como reclamo su dominio del garrotín. Podemos mencionar a Paca Romero ‘la Morita’, Blanca Azucena, Conchita Ledesma, Anita Delgado, Lourdes la Cordobesita, Carmelita Ferrer, Rafaela la Tanguera, la Estrella de Andalucía, La Canela o la Bella Lunaritos, por citar sólo a algunas. Encarnación López ‘la Argentinita’, “reina verdad de la ‘Farruca’ y ‘Garrotín’”, incluso desafiaba a bailar en el Teatro Gayarre de Barcelona “a todas las profesionales, comprometiéndose a regalar a la que venza en estos bailes gitanos un premio en metálico” (El Diluvio, 1908: 6).

Paca Romero, la Morita. Foto: Antonio Esplugas, ANC.

Paca Romero, la Morita. Foto: Antonio Esplugas, ANC.

La fiebre del garrotín también alcanzó a artistas foráneos y dio lugar a números tan extravagantes como el de “Miss Lenka, con su jauría de perros y su caballo, que baila el garrotín” (El Diluvio, 1910b: 6); el de “la ‘Calvetti’ y su perro Thuin que bailará el Garrotín Gitano” (La Publicidad, 1912: 6); o la “Danza de Otello, parodia de Garrotín”, interpretada por los Washington-Stars americanos (El Diluvio, 1910a: 5).

La Saha-Rita hizo una versión sicalíptica de esta danza, que ofrecía “en camisa” en el Teatro Arnau de Barcelona los “días de programa verde” (ibidem, 1911: 4). Asimismo, se estrenaron numerosas obras teatrales que incluían escenas en las que se ejecutaba dicho baile. El sainete lírico El niño del garrotín (1910), la revista La diosa del placer (1910), el juguete cómico-lírico-bailable El maestro garrotín (1911) y el sainete lírico en un acto La reina del garrotín (1911) son solo algunos ejemplos.

Los excesos asociados a esta especialidad coreográfica, en lo que se refiere tanto a su omnipresencia en los cabarets y salones de variedades, como al carácter lúbrico ―y, por ende, inmoral― que se le asociaba, llevaron a algunos a solicitar la adopción de “medidas coercitivas contra [el garrotín], porque está comprometida hasta la seriedad de nuestros más respetables padres de familia” (Zaragüeta, 1911: 4).

Sin embargo, figuras como Pastora Imperio o Julia Borrull elevaron el género a la categoría de refinada obra artística: “… hasta el garrotín, tan desprestigiado por las prófugas de la cocina, es bello cuando [Pastora] lo baila”, escribía un cronista (El Liberal, 1912: 3). “Un garrotín bailado por Julia Borrull es una ofrenda al buen gusto y una reconciliación con el arte”, afirmaba otro (La Publicidad, 1916: 4).

Según Teresa Martínez de la Peña, estamos ante una danza “mitad baile mitad parodia, [que] con ademanes bastante simples se mueve en el terreno de la gracia fácil. Lo fundamental está en el gesto, de guasa o despectivo. Desde luego es baile de chufla por excelencia” (2006: 24). No obstante, en esos años de efervescencia del garrotín cabe distinguir la labor de artistas que explotaron e incluso intensificaron esa comicidad innata, como es el caso de Don Jenaro el Feo, a quien ya nos hemos referido, o de Gabriela Clavijo, especialistas ambos en el denominado garrotín cómico.

Antonia Mercé, la Argentina, en el garrotín. Foto: MAE-IT.

Antonia Mercé, la Argentina, en el garrotín. Foto: MAE-IT.

Gabrielita la del Garrotín y sus inicios en el mundo artístico

En su Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco (1988), José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz afirman que Gabriela Clavijo era sevillana, y hacen referencia a una entrevista que le hizo José María Carretero Novillo, alias El Caballero Audaz, y que debió de salir publicada entre los años veinte y treinta en alguno de los periódicos o revistas con los que colaboró el escritor (1). Posteriormente, éste la incluyó en el volumen cuarto de su obra Galería. Dicho texto nos ofrece un testimonio de incalculable valor.

Carretero Novillo coincidió con la entrevistada en una función benéfica organizada en el Teatro Español de Madrid por la Junta de aristócratas, en la que intervinieron las bailaoras Pastora Imperio y la Argentinita, así como el actor Pepe Moncayo, que fue quien hizo las presentaciones entre ambos:

―Aquí tienes a la Gabriela, a la auténtica, a la famosa.
Ante mí hay una mujer pequeña, delgada, de una fealdad casi cómica, que viste una bata blanca de lunares rojos, larga cola de volantes y lleva sobre el cabello, negro y aceitoso, recogido en moño de ‘picaporte’, un enhiesto clavel… […]

Y la mujer diminuta, dinámica, nerviosa, me interrumpe:

―[…] La Grabiela bailaora, ‘la reina del garrotín’, como me ha llamao to er mundo, soy yo. ¡Siempre yo!…

―Sí, hombre, sí ―me asegura Moncayo―. ¡La mejor que ha bailao por chuflas! ¡Esta es la divina Gabriela! (Carretero Novillo, 1948: 145-146).

Gabrielita la del Garrotín (Shadowland, septiembre de 1921)

Gabrielita la del Garrotín (Shadowland, septiembre de 1921)

Nada más conocerla, El Caballero Audaz preguntó por el origen familiar y los inicios profesionales de la bailaora, que reveló algunos datos de gran interés:

Contemplo la figura menuda, el rostro cetrino, las pupilas hondas de esta mujer, sobre la que el ‘maquillaje’ no puede disimular la lluvia de muchos inviernos, y le pregunto:

―Pero… ¿usted es gitana?

―Pues míe usté, zeñó…, mitá y mitá… Mi madre era calé… Pero mi padre era un aristócrata de la familia de los Clavijos, pariente muy rico de la Emperatriz Eugenia… Es por lo que tengo parientes míos que son marqueses, y el general Narváez era tío de mi agüelo.

―¡Buena genealogía! ―exclamo con sinceridad―. ¿Y usted, cómo fue el dedicarse al baile?…

―¡Pues ya ve uzté!, desde muy chinorris, mis padres me pusieron profesores de cante y de baile y de to lo demás… Porque aquí donde me ve usté, yo no soy de esas que presumen de cuna y no han tenío dos gordas… Yo nací ‘con el sombrero puesto’ y me educaron como a una niña bien… Luego, ¡la vida! ―lamenta sombríamente― me fue dando cosas y me fue quitando otras.

―¿Y cómo se dedicó usted a artista?

―¡Faenas también de la vida!… Cuando murió mi padre se presentó la ruina en casa… Las pasamos morás… Y yo tuve que dedicarme a hacer oficio de lo que había sido mi gusto y mi vocación” (ibidem: 146).

José María Carretero Novillo, el Caballero Audaz (Archivo ABC)

José María Carretero Novillo, el Caballero Audaz (Archivo ABC)

Según sus propias declaraciones, fue la necesidad lo que empujó a Gabriela Clavijo a buscarse la vida en los tablaos, algo muy común entre las artistas de la época. Se inició en los cafés cantantes de Sevilla y su triunfo fue inmediato. Viajó por toda España y salió al extranjero, lo que le permitió reunir una fortuna considerable:

―¿Y tuvo usted éxito desde el principio?

―¿Qué dise uzté, mi arma? ―pondera la Gabriela, con énfasis―. Pero si yo armé un alboroto apenas pisé un tablao… Empecé a trabajar en el Novedades, de Sevilla, y en ‘El Burrero’, de la calle Sierpes (2), dos de los mejores cafés cantantes de mi época, y me contrataron en seguía pa Madrid, y fui a Londres, a Nueva York (3), a París y a Lisboa […].

―¿Entonces ganó usted mucho dinero?

―Total, ¡me hice rica! ¡Tuve mejores brillantes que nadie, casa propia y coche propio! (ibidem: 147).

Otra revelación importante que realiza la artista a El Caballero Audaz tiene que ver con su marido, un herrero que solía acompañarla como cantaor en los escenarios:

―[…] Fue entonces cuando conocí a mi marío.

―¿Era también artista?

―¡Artista y probe como las ratas!… Pude haberme casao con algún marqués o con algún ricacho, y preferí a este mosito, que era un buen cantaor. Cuando yo no tenía contratos, se ganaba honradamente la vida como herrero (ibidem: 146-147).


Notas:
(1) José María Carretero Novillo, El Caballero Audaz, trabajó en periódicos como el diario El Heraldo de Madrid, y en revistas ilustradas como Nuevo Mundo, Mundo Gráfico o La Esfera.
(2) Según José Blas Vega (1987), el Café del Burrero se trasladó a la Calle Sierpes en 1888 y cerró sus puertas en 1897 (p. 41-54), año en que comenzó a funcionar en la Campana el Café Novedades. Este último fue derribado en 1923 (p. 69-85).
(3) Aunque hemos acudido a varias hemerotecas norteamericanas, no hemos logrado localizar ninguna referencia periodística que confirme que Gabrielita estuvo en Nueva York.


Referencias:
Blas Vega, José y Ríos Ruiz, Manuel (1988). Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco, vols. I y II. Madrid: Cinterco.

Carretero Novillo, José María [El Caballero Audaz] (1948). “La Gabriela”. Galería: mas de cien vidas extraordinarias contadas por sus protagonistas y comentadas por El Caballero Audaz, vol. 4. Madrid: Ediciones Caballero Audaz, p. 145-149.

El Diluvio (1905, 3 de diciembre). “La Gran Peña”, p. 3.

El Diluvio (1908, 5 de diciembre). “Gayarre”, p. 6.

El Diluvio (1910, 1 de abril). “Edén Concert”, p. 5.

El Diluvio (1910, 16 de noviembre). “Gran Salón Doré”, p. 6.

El Diluvio (1911, 25 de abril). “Teatro Arnau”, p. 4.

El Liberal (1912, 14 de abril). “Presentación de Pastora Imperio”, p. 3.

Heraldo de Madrid (1906, 27 de junio). “Espectáculos”, p. 4.

La Publicidad (1908, 10 de noviembre). “Espectáculos. Frontón Condal”, p. 4.

La Publicidad (1912, 16 de noviembre). “Teatro Soriano”, p. 6.

La Publicidad (1916, 23 de enero). “Variedades y music-halls”, p. 4.

Martínez de la Peña, Teresa (2006). “El taranto en el contexto de la historia del baile”. Revista de Flamencología 23 (XII): 19-34.

Otero Aranda, José (1978). Tratado de bailes. Madrid: Asociación Manuel Pareja Obregón. (Original publicado en 1912).

Zaragüeta (1911, 15 de junio). “¡Y el garrotín y el garrotán!”. La Publicidad, p. 4.


Dora la Gitana, la transgresora reina del garrotín (I)

Málaga es tierra de bailaoras de arte… artistas valientes y transgresoras, como La Cuenca o la Malagueñita… mujeres que han pasado a la historia del baile flamenco por desafiar los cánones establecidos y especializarse en bailes tradicionalmente considerados masculinos.

Entre esas mujeres rompedoras, que aún hoy nos siguen sorprendiendo al presentarse enfundadas en ceñidos pantalones, también merece la pena destacar a Dora la Gitana, conocida en su época como “la reina del garrotín”.

Dora la Gitana, 27-4-1910

Dora la Gitana (Actualidades, 27-4-1910)

La malagueña Antonia Galindo García, nacida a finales de la década de los ochenta del siglo XIX, inicia su carrera artística con el sobrenombre de “La Sillera”, si bien alcanza mayor fama como Bella Dora o Dora la Gitana. Con este apelativo la encontramos anunciada en prensa a principios del XX. En 1903 tenemos noticias de su paso por Almería y en 1907 los papeles informan sobre la actuación en el teatro Circo de Alicante de “‘La bella Dora’, notable transformista que con pasmosa rapidez apareció en cinco tipos, bailando luego una farruca, hábilmente taconeada y con mucha agilidad” (La Correspondencia de Alicante, 17-12-1907).

La farruca y el garrotín son sin duda la gran especialidad de esta bailaora, que también destaca como cupletista. En septiembre de 1908, tras triunfar en Badajoz, Dora se presenta en Gijón, con gran éxito de crítica y público:

“El debut de la notable artista Bella Dora ha sido un acontecimiento en el Cine Gaumont.

Las rápidas transformaciones de esta original artista así como los bailes que ejecuta, han entusiasmado al público que ha hecho repetir en todas las sesiones la farruca y garrotín.

Es una buena adquisición que dará muchas entradas a la empresa del Gaumont” (El Noroeste, 5-9-1908).

De allí marcha a Barcelona, en cuyo teatro Gayarre permanece durante un mes, junto a un nutrido elenco de artistas de variedades, como Isabel Espinosa, La Clavelito, La Cubanita, Las Argentinas o Pepita Sevilla, entre otras.

Encarnación López, La Argentinita

Encarnación López, La Argentinita

En primavera de 1909, la Bella Dora comparte cartel con La Argentinita en el Salón Novedades de Valencia, y posteriormente se presenta en el teatro Nuevo de Madrid, donde se lleva a escena la zarzuela de carácter flamenco ‘Las Marianas’, en cuyo reparto figuran Anita Cañas -también conocida como ‘La Niña de los Tangos’-, El Mochuelo o Lola la Madrileña, entre otros artistas.

De allí pasa al Salón Variedades de Salamanca. Durante los diez días que permanece en ese local, la artista malagueña no para de cosechar aplausos y ovaciones “con su trabajo artístico y delicado” (El Adelanto, 3-5-1908). Su “repertorio es inagotable, presenta todos los días nuevas canciones y nuevos trajes, con sus rápidas transformaciones” (El Adelanto, 27-4-1909).

“En la Farruca y el Garrotín, [es] sencillamente admirable” (El Adelanto, 26-4-1909). De hecho, “[p]uede afirmarse, y así lo hace el público, que el mejor número que en este salón ha hecho su presentación, hasta ahora, ha sido, sin duda alguna, la Bella Dora” (El Adelanto, 23-4-1909).

Inigualable por farrucas, garrotines y tangos

Unos días más tarde, la bailaora debuta en el Pabellón Luminoso de Cáceres. Allí, además de sus ya típicos garrotines, Dora estrena “el tango cantado y bailado del monólogo El Golfo”. La crítica se muestra muy satisfecha con su actuación, si bien lamenta la escasa preparación del público:

“La bella y simpática Dora es una artista de cuerpo entero que baila a las mil maravillas, llevando en las puntitas de los pies las notas del piano; por eso decimos que es sin rival.

Nosotros no hemos visto bailar con tanta maestría como lo hace la graciosa Dora” (El Norte de Extremadura, 8-5-1909).

“Durante la presente semana, ha sido muy aplaudida, no dejando de obtener en cada sección justas y merecidas ovaciones.

El martes cantó y bailó por primera vez el Garrotín, demostrando ser una bailaora de cuerpo entero. ¡Es lástima! que no encuentre aquí público más entendido en esta materia. Es el colmo, no cabe más en una artista.

Reciba mis aplausos la sin rival Dora y no diga a nadie dónde adquirió el modelo bailable del Garrotín, pues es digna de poseer la patente; sólo así no tendría modificaciones su Garrotín. ¡Vaya cardo y vaya gracia!” (El Norte de Extremadura, 15-5-1909).

Dora la Gitana (1911)

Dora la Gitana (1911)

Con ella llegó el escándalo

Poco después, la “emperatriz del ‘garrotín’” (La Esquella de la Torratxa, 18-6-1909) regresa a Barcelona y, durante los dos meses que permanece en el teatro Tívoli, conquista al público cada noche con “sus interesantes danzas” (La Vanguardia, 3-6-1909), que hay quienes consideran un poco subidas de tono:

“En la última sección de la noche […] la alucinante gitana Dora, que constituye el Non Plus de la sicalipsis y entusiasma de tal modo a los espectadores que les obliga a continua mandanga y jaleo interminable” (La Esquella de la Torratxa, 11-6-1909). (1)

De hecho, los pantalones de Dora resultan más provocadores que los desnudos de algunas artistas, a juzgar por lo que publica el diario cacereño El Bloque:

“Entre los desnudos y la mímica que tanto escandalizan […] y el vestido de la bella Dora, cuando lucía… sus formas con el traje de talle, supongo que el más pudoroso preferirá la desnudez de ahora a los impúdicos movimientos de la Dora en traje de hombre, ceñidísimo y de tela muy sutil” (El Bloque, 1-6-1909).

No obstante, no es sólo el atuendo de la bailaora lo que escandaliza al público, sino también las letras de sus garrotines, que en más de una ocasión provocan la detención de la artista, como sucede en el teatro Cómico de Zaragoza o, poco después, en Palencia:

“[Dora,] molestada por los siseos del público, cantó dos coplas ofensivas para los concurrentes, los cuales protestaron ruidosamente, promoviéndose un enorme escándalo.

El alboroto no cesó hasta que fue detenida la Bella Dora” (El Noroeste, 17-7-1909).

“En el teatro Circo se produjo anoche un monumental escándalo, por haber cantado la bailarina y cupletista Dora la Gitana un garrotín con letra molesta para los espectadores.

Estos en medio de un formidable alboroto, increparon a la descocada artista y algunos intentaron quemar el coliseo, no cediendo en su actitud hasta que fue detenida Dora y conducida a las oficinas de vigilancia” (El Día de Palencia, 19-7-1909).

Dora la Gitana (La Unión Ilustrada, 21-1-1911)

Dora la Gitana (La Unión Ilustrada, 21-1-1911)

Un estilo más decente y refinado

En noviembre de 1909, tras un nuevo paso por la ciudad condal, la artista malagueña recala en Valladolid y después en Salamanca, donde se la espera con impaciencia, ya que sus numerosos compromisos la han obligado a posponer su visita a la ciudad charra.

El público salmantino “acudió en gran número a aplaudir […] a la genial artista que derrochó gracia y sal” (El Adelanto, 23-11-1909). Lejos quedan ya los últimos escándalos protagonizados por la malagueña, quien se muestra más fina y recatada que de costumbre, sin que ello le reste ni un ápice de su atractivo, pues “con sus encantos y sus gracias [sigue haciendo] andar de cabeza a los que están en las primeras filas” (El Castellano, 10-11-1909).

En esta ocasión, la prensa sólo tiene elogios tanto para el repertorio como para la indumentaria de la bailaora:

“La Bella Dora, artista muy conocida ya y de gran mérito, posee un repertorio extenso y para todos los gustos, el cual emplea con gran tacto, en relación con el público que asiste” (El Adelanto, 11-11-1909).

“Su repertorio, en couplets, es de los que se pueden oír y gustan, siendo aplaudida con entusiasmo.

El vestuario que luce es también muy vistoso” (El Adelanto, 10-11-1909).

Bella Dora, que con un tacto digno de encomio, sabe elegir un programa de lo más delicado, a fin de no herir la susceptibilidad del selecto público que acude a este salón en las primeras secciones” (El Adelanto, 11-11-1909).

“La Bella Dora gusta cada día más, pues su trabajo es de los que se ven siempre con gusto y se aplaude con entusiasmo” (El Adelanto, 20-11-1909).


NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Encarnación ‘La Malagueñita’, salero y elegancia a partes iguales (y IV)

En noviembre de 1913, Encarnación Hurtado se anuncia en el Edén Concert de Barcelona y, posteriormente, en el Novedades de Valencia. En este último se muestra como una artista completa, que destaca especialmente en los clásicos bailes andaluces. Unas veces los ejecuta con falda y otras con pantalón, pero siempre se lleva al público de calle. “¡Vale, vale mucho esta ‘nena’ moviéndose en el tablado!” (Eco artístico, 25-12-1913). De hecho, hay quienes la consideran “la mejor entre las mejores de las bailarinas españolas” (Eco Artístico,15-12-1913).

“Salón Novedades.
Continúa siendo aplaudida a más y mejor la Malagueñita, esa simpática y bella bailarina que no tiene rival, ejecutando toda clase de bailes, todos absolutamente todos los clásicos bailes andaluces.

Si bien está y obtiene aplausos cuando vistiendo el típico traje de talle ejecuta una tras otra, varias danzas, cuando se presenta vistiendo traje de bailarina, entonces está mejor; es toda una mujer de cuerpo entero, con picardía en el gesto, con elegancia suma en la interpretación de los bailes, con agilidad tan extraordinaria, que las ovaciones no cesan, mientras ella, la Malagueñita quiere” (El Pueblo, 17-12-1913).

Encarnación La Malagueñita (Caras y caretas, 23-5-1914)

Encarnación La Malagueñita (Caras y caretas, 23-5-1914)

A finales de diciembre, tras varias semanas de actuaciones, Encarnación se despide del público valenciano, que la ovaciona como se merece:

“Salón Novedades.
Anoche y después de quince días de continuados aplausos y nutridas ovaciones se despidió del público del favorecido Salón ‘La Malagueñita’, artista mimada y muy querida de los verdaderos aficionados al baile clásico.

Ella no tiene rival en esta clase de bailes; marianas, panaderos, sevillanas, etc., y cuantos constituyen el repertorio clásico, típico, de la tierra andaluza, los ejecuta admirable, elegante y castizamente.

Su esbelta figura vistiendo, tanto de corto como de mujer, acompañada con los palillos, como ella sabe acompañarse, jugando magistralmente los brazos y moviendo rítmicamente su cuerpo, al interpretar las mil y una contorsiones y fases del baile andaluz resulta muy interesante y atractiva.

Por eso cuando ‘La Malagueñita’ se arranca y se arranca de verdad, con alma y vida como deben ejecutarse los bailes andaluces, consigue siempre una ovación y cuantos números sigan al suyo, han de tener una gran fuerza para imponerse.

Anoche tuvo una despedida cual corresponde a los muchos amigos y admiradores que aquí tiene” (El Pueblo, 23-12-1913).

En marzo de 1914 se puede admirar el arte de La Malagueñita, “la reina de los palillos” (La Vanguardia, 26-3-1914), en distintas salas de la ciudad condal, como el Teatro Circo Barcelonés, el Teatre Catalá Romea o el Teatro Sala Imperio. Allí coincide con artistas de primer nivel, como Raquel Meller o la pareja Sánchez Díaz.

Raquel Meller

Raquel Meller

En esa misma época, Encarnación Hurtado también se presenta en el Salón Regio de Granada y, como viene siendo habitual en cada escenario que pisa, “es objeto de grandes aplausos, teniendo que repetir, casi todas las noches, lo más saliente de su repertorio” (Eco Artístico, 5-3-1914).

Rumbo a tierras americanas

Unas semanas más tarde, La Malagueñita embarca en el transatlántico ‘Infanta Isabel de Borbón’ con destino a Argentina, junto a las artistas La Goya, La Maravilla, Bonita Iberia y Linda Sevillita. Poco después empiezan a llegar noticias sobre las andanzas de esta compañía en tierras americanas. La revista Caras y Caretas, de Buenos Aires, publica la siguiente información:

“El éxito de la temporada teatral ha correspondido al teatro San Martín, con la presentación de un espectáculo nuevo entre nosotros. Noche a noche un público de elite, lleno de entusiasmo, acude a aplaudir a la célebre tonadillera La Goya, artista que llegó de España precedida de fama y que aquí ha justificado a satisfacción. […]

Encarnación Hurtado, ‘La Malagueñita
Se oye entre bastidores el alegre repiqueteo de las castañuelas; y al compás de la música aparece en escena la flexible figura de la ‘Malagueñita’, perfecta de líneas y exuberante de gracia, ceñido el cuerpo con reluciente traje de seda y la cabeza tocada con el airoso cordobés de rectas alas, inclinado ligeramente sobre la ceja derecha.

Y comienza las danzas andaluzas, recogiendo y llevando los brazos en curvas gallardas, ondulando el cuerpo de dibujo impecable, que contrae y estira en movimientos nerviosos y artísticos, suaves y armoniosos, hasta terminar en un taconeo rápido, enérgico y valiente. Y al perfilarse simulando la suerte de banderillas, recogiéndose de nuevo para dar un ceñido pase en redondo que arrancan un ¡olé! del público delirante, evoca sin gran esfuerzo de imaginación todas las alegrías y los esplendores del sol que arroja sus candentes rayos sobre aquella incomparable y generosa tierra de Andalucía, donde aún queda quien arriesga su vida por la mirada amorosa de una mujer” (23-5-1914).

Aurora Jauffret, La  Goya

Aurora Jauffret, La Goya

A juzgar por esta descripción, el baile de La Malagueñita recuerda al famoso número del torero, con el que La Cuenca conquistó al público de medio mundo unas décadas antes.

El éxito de la compañía se prolonga durante varias semanas, en que “La Goya, la Maravilla, la Malagueñita, la Sevillanita y la Iberia fueron también festejadísimas y obligadas a repetir infinidad de veces sus bailes y canciones” (El País, 3-6-1914).

De Buenos Aires, las españolas machan a Montevideo. En el teatro Urquiza de la capital uruguaya, el elenco artístico dirigido por La Goya “obtuvo un éxito sin precedentes, despertando un lógico entusiasmo en el público”.

“La Goya, la Iberia, la Malagueñita, la Sevillita y otros elementos brillantes que constituyen el elenco de variedades nos trajeron un trasunto de la madre patria con sus bailes, sus cantos, sus tonadillas, todos motivos capaces de despertar alegrías.

De ahí que el teatro Urquiza se viera concurridísimo todas las noches, y que la troupe conquistara verdaderas ovaciones” (El País, 19-7-1914; del Diario Español, de Montevideo).

Al año siguiente, la prensa vuelve a situar a “la notable ‘bailaora’ Malagueñita” (La Correspondencia de Valencia, 13-7-1915) en Buenos Aires, primero en el teatro Mayo, donde “cosecha muchos aplausos”, y después en el Casino. Aquí perdemos la pista a esta extraordinaria bailaora. Según José Luis Navarro, “el público porteño se apropió de su arte y ella ya no regresó a España. Se casó y terminó abandonando las tablas, las luces y la popularidad por una vida dedicada a los suyos”. (1)


NOTA:
(1) José Luis Navarro, “La Malagueñita. Últimas actuaciones”.


Encarnación ‘La Malagueñita’, salero y elegancia a partes iguales (III)

En mayo de 1911, La Malagueñita debuta en el Salón Novedades de Valencia. La “excelente artista alcanza cada día que pasa mayores triunfos y es aplaudida frenéticamente en cuantas secciones toma parte” (Eco Artístico, 5-6-1911), hasta el punto que la empresa decide prorrogar su contrato. De allí pasa al Salón Farrusini de Zaragoza, donde no es peor recibida:

“Encarnación Hurtado, ‘La Malagueñita’, en su reaparición obtuvo un personal e indescriptible éxito; las aclamaciones a la genial creadora del baile flamenco fueron incesantes; el entusiasmo, un verdadero frenesí. Se anuncia su beneficio para muy pronto, y es de esperar en esta fiesta, dadas sus grandes simpatías, un acontecimiento artístico, coronado por miles de obsequios de sus infinitos admiradores. El celebrado recientemente en el Salón Novedades, de Valencia, fue en extremo halagador, por sus triunfos y por los presentes recibidos” (Eco Artístico, 25-6-1911).

Encarnación Hurtado, La Malagueñita (Eco Artístico, 25-5-1911)

Encarnación Hurtado, La Malagueñita (Eco Artístico, 25-5-1911)

La Malagueñita reina en Cataluña

Durante el verano se puede ver a Encarnación en ciudades como Tortosa, Pamplona y Barcelona. En la ciudad condal, “la reina del baile andaluz” (La Vanguardia, 28-8-1911) actúa en distintas salas, como Buena Sombra, Poliorama o el music hall del Parque Saturno.

Durante el otoño, “la fenomenal bailarina Encarnación Hurtado, ‘La Malagueñita’” sigue conquistando al público catalán. Se anuncia durante varias semanas en el Edén Concert de Barcelona, donde es “ovacionadísima todas las noches con absoluta justicia. ¡Vaya una agilidad de pinreles que tiene Encarnacioncita!” (Eco Artístico, 5-10-1911). Allí comparte cartel, entre otras artistas, con La Argentinita. La prensa no escatima en elogios para resaltar sus méritos:

“Edén Concert.- Del numeroso programa de este Concierto se destaca la colosal figura coreográfica Encarnación Hurtado ‘La Malagueñita’, a la que el público en masa aplaude frenéticamente” (Eco Artístico, 25-9-1911).

“Edén Concert.- […] Encarnación Hurtado (La Malagueñita), que cada vez que pisa la tablas nos creemos transportados al país de los boquerones” (Eco Artístico, 15-10-1911).

“Edén Concert.- La Malagueñita, que al parecer, se ha empadronado en este music-hall, es ovacionada como el primer día; y es que la criatura se trae un movimiento de piernas que ni un ciclista” (Eco Artístico, 5-12-1911).

Encarnación López, La Argentinita

Encarnación López, La Argentinita

En esa época, la artista malagueña también se deja ver en otras ciudades de la zona, como Reus:

“Para hoy sábado anuncia el acreditado salón Kursaal de Reus dos debuts importantes: la célebre bailarina Encarnación Hurtado ‘La Malagueñita’, artista de moda en Barcelona, la reina en su género, pues de ella se ocupa a diario la prensa de la capital de Cataluña, ensalzándola, y aun no tanto como se merece, pues se trata de un prodigio, de una verdadera notabilidad en su género […]” (Diario de Reus, 4-11-1911).

Encarnación conquista al público británico

En enero de 1912, se estrena con gran éxito en el teatro Alhambra de Londres, situado en Leicester Square, el espectáculo Carmen, un ballet-pantomima basado en la famosa obra de Bizet. Los papeles estelares corresponden a María La Bella, que encarna a la protagonista, y a La Malagueñita, que deslumbra con sus danzas andaluzas al público británico. La prensa local llama especialmente la atención sobre el número de baile ejecutado por Encarnación sobre una mesa:

Éxito de las bailarinas españolas en ‘Carmen

Con sólo unas cuantas reservas, el nuevo ballet ‘Carmen’, ofrecido anoche en el Alhambra, cumplió la promesa que había hecho en los ensayos de ser una de las producciones escénicas más elaboradas y suntuosamente pintorescas organizadas por el Sr. Alfred Moul. Las cinco escenas en que se divide el espectáculo están impregnadas por la atmósfera real de España e ilustran con eficacia la bien conocida historia de pasión y venganza contada por el novelista francés.

Se nos presenta a auténticos bailarines de Madrid, Barcelona y Sevilla, que visten la mantilla, juegan con sus admiradores y caminan como sólo saben hacerlo las mujeres españolas.

El baile sobre una mesa ofrecido en la tercera escena por la recién descubierta estrella ‘La Malagueñita’ tiene muy poco que ver con la historia de ‘Carmen’, y aunque sin duda ilustra un estilo de baile hasta ahora desconocido en Londres, nos impacta, como extranjeros, con una nota tal vez demasiado exótica.

Encarnación Hurtado, La Malagueñita (Eco Artístico, 5-3-1914)

La Malagueñita (Eco Artístico, 5-3-1914)

La parte principal fue admirablemente representada por la señorita María la Bella, mientras que el Sr. Volvert y el Sr. Agoust, en los papeles de Don José y Escamillo respectivamente, demostraron una vez más que son artistas con gran talento para la mímica” (London Daily News, 25-1-1912). (1)

Tras varias semanas de representaciones, la prensa sigue incitando al público a asistir al teatro Alhambra:

“Cuando, para cambiar, deseen pasar una tarde variada y divertida, prueben el gran y espectacular ballet ‘Carmen’ en el Alhambra. ¿Pueden imaginar los bailes españoles, el juego desenfrenado de los trajes españoles, la marcha de los toreros, matadores, picadores y banderilleros – todos los favoritos de la plaza de toros, divinamente ataviados? ¿Pueden imaginar el encanto de la Señorita María La Bella y La Malagueñita, con sus bailes con castañuelas, y los bailes de los estudiantes, y todos los otros bailes con el brillo, el colorido y la belleza de España? No creo que puedan, porque incluso yo que lo he visto sólo puedo recordar vagamente sus muchas características” (The Cornishman, 29-2-1912).

El espectáculo, que destaca por su carácter auténticamente español, permanece en cartel hasta el mes de mayo. Incluso los papeles franceses se ocupan del mismo en varias ocasiones, y ponen de relieve la actuación de sus estrellas principales, María la Bella y La Malagueñita:

“Es un auténtico triunfo para el simpático director del Alhambra, el Sr. Maül, el haber eclipsado a los espectáculos más maravillosos de estos últimos años, y haberse superado a sí mismo, el haber extraído de Carmen, de Bizet, un ballet que es una auténtica maravilla.

La parte coreográfica, por otro lado, sólo merece alabanzas. Carmen está bailada e interpretada a las mil maravillas por María La Bella, que no sólo es una bailarina hecha y derecha, sino también una actriz de talento. Entre todas las estrellas que dan vida ante nuestros ojos a las más seductoras tradiciones de la danza española, hay que citar a la Malagueñita, sacerdotisa del baile flamenco, tan bella como graciosa […]” (Le Figaro, 24-2-1912).

El teatro Alhambra de Londres

El teatro Alhambra de Londres

“Como siempre, la dirección del Alhambra ha hecho maravillas; es bullicioso, multicolor y sorprendente; Alias se ha superado, es una orgía de color y de luz. Hay espectáculos que se dicen españoles y que no lo son en absoluto; éste es español y medio; es Sevilla misma transportada a Leicester Square […].

Auténticos bailarines españoles terminan de darnos la ilusión completa. La señorita María la Bella es una Carmen pura sangre y la sangre española no miente, es de plata auténtica. Otra bailarina no menos bella y no menos ágil, de contoneos lascivos, es la Malagueñita. Después están las gitanas y los gitanos de cabellos tan negros, que son luminosos, y de ojos brillantes de deseos abrazados; ella ejecutan los flamencos más inquietantes y las sevillanas con más embrujo. Ante tal espectáculo, el espíritu es transportado lejos, bien lejos de las nieblas y los malos tiempos” (Comoedia, 25-2-1912).


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.