Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (VII)

En enero de 1932 emprende una nueva gira por España el bailarín afroamericano Harry Flemming, con una compañía integrada por dos orquestas -una argentina y otra de jazz- y un nutrido elenco de artistas de variedades internacionales, entre los que destaca la Venus de Bronce. Zaragoza, Barcelona y Burgos son algunas de las ciudades en las que actúan. En su crítica sobre el espectáculo, el periodista barcelonés Sebastià Gasch destaca la gran capacidad de transmisión de la artista jienense:

“… el arte de esta bailarina se dirige más al corazón que al cerebro, enardece más que apacigua. […] Montherlant añade que la Romero es una flor salvaje […]. Es verdad. Custodia Romero es más inspiración que cálculo. Y esto lo demuestra sobre todo con su zambra, palpitante de sexo y de bravata…” (Mirador, 21-1-1932) (1)

Cartel de Harry Flemming y su espectáculo de varietés.

Cartel de Harry Flemming y su espectáculo de varietés.

En esa época la bailaora concede una entrevista a Juan del Sarto, en la que revela algunos detalles de su vida diaria, como por ejemplo su presupuesto doméstico:

“-Como necesitar para vivir, necesita cada uno lo que hace el ánimo. En nosotras, las mujeres, depende de la cantidad de pájaros locos que tengamos en la cabeza. Yo, que creo tener muy pocos, me conformo con un presupuesto de 5.000 pesetas mensuales.
-¿Todo comprendido?
-Todo. Es decir, todo lo que necesitamos mi madre y yo y la servidumbre. En esa cifra incluyo también los gastos de vestidos de escenario y de calle no extraordinarios -algunas veces hay que hacer un exceso obligado en ropas y alhajas, por ejemplo cuando se presenta una en alguna Casa productora de películas de España o del extranjero-, los caprichos, las bagatelas de todo género, como la asistencia a los espectáculos, los perfumes, las flores, los bombones” (Blanco y Negro, 17-1-1932).

Custodia Romero en portada de la revista Crónica, 18-1-1931. BNE.

Custodia Romero en portada de la revista Crónica, 18-1-1931. BNE.

En el mes de febrero colabora en el festival de los periodistas cinematográficos que se celebra en el Cine Callao de Madrid y, “acompañada a la guitarra en sus bailes gitanos por el Niño Sabicas, obtuvo un gran éxito” (Heraldo de Madrid, 25-2-1932) (2). Debuta unas semanas más tarde en el Teatro de la Zarzuela, compartiendo cartel con Estrellita Castro. Entre los números que protagoniza, destaca una “grandiosa fiesta granadina del Sacromonte” (La Libertad, 20-3-1932). Después marcha a Sevilla para ofrecer, en el Kursaal Central y en el Coliseo España, las que serán sus últimas actuaciones antes de retirarse de los escenarios:

“En el apogeo de la belleza, la juventud y el arte, Custodia Romero abandona para siempre el tablado en que triunfó la pureza de su arte de gran bailaora. En el escenario del Coliseo España repiqueteó ayer, por última vez, el hechicero taconear de sus pies ágiles, y por última vez levantáronse, como bandera de gallardía, al ritmo de la danza castiza, sus hermosos brazos de gitana.
Repetidamente ovacionada, Custodia apreciaría en el estruendo de los aplausos, junto a la pública devoción por su arte, la emocionada cordialidad puesta por el público en el indeseado trance de tan prematura despedida” (ABC de Sevilla, 21-4-1932).

Según distintos medios, la bailaora se retira por mor de un compromiso matrimonial, sin que llegue a desvelarse la identidad del afortunado. El periodista Juan del Sarto se hace eco de un rumor que señala al compositor Jacinto Guerrero como su futuro marido más, una vez contrastada la información con los protagonistas, debe rectificar: “Custodia tiene su novio ‘formal’. El maestro Guerrero tiene su novia ‘de amor’. La cosa está bien clara. No pueden casarse, por lo tanto, Jacinto y Custodia” (Mundo Gráfico, 1-6-1932).

Custodia Romero y otros artistas en el Cine Callao de Madrid, ABC, 6-3-1932.

Custodia Romero y otros artistas en el Cine Callao de Madrid (ABC, 6-3-1932).

Durante más de dos años permanece apartada de la vida pública, sin que hayamos logrado averiguar si llega o no a contraer matrimonio. No obstante, de sus declaraciones a la prensa se desprende que, al menos, hay alguien que ocupa su corazón:

“-Mire, pienso pasar el nuevo año alejada del mundo y de sus pompas y vanidades.
En mi casita. Al amor de lo mío y de los míos. Añorando mis pasados esplendores escénicos, pero sin ocurrírseme, ni por un solo momento, reintegrarme a ellos.
¡Sólo el amor basta! Cuando se encuentra, como es tan rico e inapreciable tesoro, no hay que dejarlo perder, sino entregarse a él y a sus dulzuras por entero, en cuerpo y alma…” (Juan del Sarto, Sparta, 7-1-1933).

Su prototipo de hombre tiene la tez del color “de los maravillosos y sublimes Cristos sevillanos”. Es “rendido y galán” (Blanco y Negro, 2-4-1933), “bien educado”, con “finura”, “corrección” y “exquisitez de maneras” (Luz, 9-11-1933). A finales de 1933 aún existe buena armonía entre la pareja:

“-Todavía no he tenido el primer disgusto con mi novio. ¡Ni Dios quiera que lo tengamos nunca!
Porque el día que yo tenga el primer disgusto con mi novio será el primero… ¡y el último!” (Juan del Sarto, Blanco y Negro, 5-11-1933).

Custodia Romero (Nuevo Mundo,16-1-1928). BNE.

Custodia Romero (Nuevo Mundo,16-1-1928). BNE.

En septiembre de 1934 se anuncia su reaparición en el Teatro Liceo de Salamanca y en el Principal de Zamora, compartiendo cartel con el tenor Juan García y la vedete Anita Flores. El público charro le “tributó la acogida más entusiasta y cordial, como premio a su arte exquisito. Custodia Romero afirmó su personalidad, con sus bailes españolísimos y castizos y unas canciones, de pura solera andaluza, que levantaron ovaciones constantes” (El Adelanto, 21-9-1934). Durante su retiro voluntario “no ha perdido nada de su arte, al contrario, lo ha purificado, dando un tono a su actuación de serenidad artística muy deliciosa” (Ideal Agrario, 24-9-1934). En una nueva conversación con Juan del Sarto, desvela el motivo de su regreso:

“Me gustó tanto el teatro que, ya lo ha visto usted; después de alejada de él, temporalmente, a él he vuelto, como la mariposa a la luz…
Y es que no puede una sustraerse a la locura de los aplausos, una vez que, a la manera de un sutil veneno, se han infiltrado en el alma…” (Blanco y Negro, 8-7-1934).

En enero de 1935 realiza una nueva tournée con el bailarín Harry Flemming, que en esta ocasión presenta un amplio programa de variedades, en el que destacan la orquesta de jazz Los Vagabundos, la cantaora Anita Sevilla, la bailarina de color Elsie Bayron y el bailaor Antonio Triana. En el Cine Ideal de Madrid, Custodia Romero, “majestad en la figura, pulcritud en el ritmo, dominio y agilidad en los palillos, alegría sana en el semblante” (ABC, 24-1-1935), es muy aplaudida en sus bailes gitanos, con la guitarra de Víctor Rojas. El espectáculo también se presenta en ciudades como Córdoba, Sevilla, Jerez de la Frontera y Cádiz.

Custodia Romero en portada de La Unión Ilustrada, 3-5-1928. BNE.

Custodia Romero en portada de La Unión Ilustrada, 3-5-1928. BNE.

En el mes de marzo es contratada por Circuitos Carcellé para debutar en el Teatro Maravillas de Madrid, compartiendo protagonismo con una de las grandes estrellas de la época dorada de las variedades: Raquel Meller. Acompañada por Víctor Rojas a la sonanta, “la preciosa bailarina andaluza batió con la gracia, la finura y el arte en ella característicos un repertorio nuevo que hace destacar su estilo inconfundible y que es inimitable” (La Libertad, 9-3-1935). Después viajan a Vitoria, Zaragoza y Santander, entre otras ciudades.

Durante el mes de mayo la misma empresa la presenta en el Teatro Tívoli de Barcelona y en el Fontalba de Madrid, “con sus nuevas danzas gitanas a piano y guitarra” (ABC, 14-5-1935). En el programa destaca la actriz cómica Luisita Esteso, entre otras muchas atracciones. Ese mismo verano, en la Feria de Muestras de Santander, acompañada por la orquesta, actúa “a la incomparable altura de siempre, la que corresponde a la bailarina de solera, de gracejo y casticismo inigualable” (El Cantábrico, 26-7-1935).

Custodia Romero (Estampa, 12-2-1929). BNE.

Custodia Romero (Estampa, 12-2-1929). BNE.

En 1936 continúa con su gira por Madrid y provincias de la mano de Circuitos Carcellé, que presenta un “espectáculo internacional arrevistado” (La Voz de Asturias, 15-4-1936) en el que intervienen numerosos artistas. Tras el estallido de la Guerra Civil, actúa con frecuencia en festivales benéficos organizados por la C.N.T. en distintos teatros madrileños con el fin de recaudar fondos para los heridos, hospitales o guarderías infantiles, siempre en relación con la causa republicana. En esas funciones comparte cartel y escenario con grandes figuras del flamenco y las variedades, como Angelillo, Pastora Imperio, Conchita Piquer, la Argentinita, Pilar López, Carmen Flores, la Niña de la Puebla, Estrellita Castro, Ramón Montoya o Niño Sabicas.

El 12 de octubre la encontramos actuando en París, en un “festival de canto, música y danza por la ‘Fiesta de la Raza’” organizado en el Palais de la Mutualité. En el elenco, compuesto por artistas de diversa procedencia, destaca la presencia de Laura de Santelmo y Antonio Machín (L’Humanité, 10-10-1936).


Notas:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es mía.
(2) Según algunos medios, quien la acompaña a la sonanta es Luis Yance (La Libertad, 23-2-11932; ¡Tararí!, 25-2-1932).


Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (V)

Durante el año 1928, la Venus de Bronce sigue cosechando éxitos en los coliseos de Madrid y provincias, triunfos que comparte con algunas de las grandes figuras del género de variedades. En el Teatro Avenida de Madrid vuelve a coincidir con Pastora Imperio, Conchita Piquer, Pilar López y Carmen Flores.

Custodia Romero (La Unión Ilustrada, 22-10-1926). BNE.

Custodia Romero (La Unión Ilustrada, 22-10-1926). BNE.

Junto a esta última también se presenta en Zamora, donde “por la novedad y el artístico trabajo que actualmente presentan, […] brillan con resplandores propios” (Heraldo de Zamora, 30-6-1928). A su regreso a la capital se anuncia en el Teatro de la Latina, donde se reparte los aplausos con Luisita Esteso. Durante su actuación en esta sala se celebra en su honor una Fiesta de Sacromonte, en la que toman parte las cantaoras Carmen la Lavandera y la Niña de Linares, entre otros artistas (La Libertad, 11-7-1928).

A mediados de septiembre debuta en el Kursaal Central de Sevilla, que inaugura su temporada de otoño con un lleno “imponente” (El Noticiero Sevillano, 16-9-1928). La viajera francesa Jacqueline Bertillon (1) nos deja una interesante crónica de la actuación de Custodia, que interviene en último lugar, tras el cuadro flamenco y unas bailarinas francesas de cancán:

“Aparece por fin, esta Venus de Bronce, y es una salva, un trueno de aplausos por parte de los sevillanos, que son casi un millar. La Venus de bronce, Custodia Romero, es una joven muy hermosa de aspecto noble y puro. Su expresión casta contrasta con los bailes cada vez más voluptuosos y seductores que ejecuta ante nosotros. Nunca hemos visto nada parecido; y, como todos los asistentes, estamos locas de entusiasmo, ante tanta belleza. Baila ocho o diez alegrías, fandangos, tangos, etc., con ocho o diez trajes diferentes; las sevillanas, incluso nosotras, le pedimos que las repita. Es necesario que, rota por el cansancio y la emoción de estas danzas donde ha dado todo su ser -más que su ser, pues ha revelado a la mujer que aún no ha nacido-, venga a pedir misericordia. El público sólo acepta irse tranquilizado por la idea de que volverá a verla bailar mañana, pasado mañana y todos los días sucesivos…” (Peugeot-revue, febrero de 1929).

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 22-7-1927). BNE.

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 22-7-1927). BNE.

En el mes de octubre -y tal vez no sea casual- Custodia Romero llega a París para debutar en el music hall Empire, junto a un elenco de variedades internacionales. Asimismo, es contratada por Madame Bertillon para actuar en una velada íntima celebrada en su domicilio de la Avenue Marceau. Los asistentes quedan prendados del arte de la bailaora, que actúa acompañada por el guitarrista Carlos Montoya y el pianista Raúl Laynez:

“La maravillosa bailarina gitana de Sevilla, Custodia Romero, ejecutó diferentes bailes gitanos y andaluces que tuvieron un enorme éxito. En efecto, en París rara vez se ve bailar con un respeto tan puro de la tradición y del carácter español. No sólo la plástica y la técnica de la Srta. Custodia Romero son de un arte perfecto, sino que su expresión, a la vez tan orgullosa y cautivadora, extiende sobre todos sus bailes ese fuego y esa fiebre que se respiran en Sevilla. A los asistentes les ha gustado particularmente un baile con mantilla y vestido de volantes que, empezando con una deslumbrante canción española cantada por la Srta. Custodia Romero, terminó con un toque endiablado de castañuelas. Se le dio la ovación que ella merecía y que no es más que la confirmación por el público parisino del éxito que conquista cada día la Srta. Custodia Romero en Sevilla, donde es considerada como una de las mejores bailarinas de España” (Comoedia, 5-11-1928).

Custodia Romero (La Esfera, 8-1-1927), BVPH.

Custodia Romero (La Esfera, 8-1-1927), BVPH.

Nuevos contratos la retienen durante varios meses en París. En diciembre, acompañada por los mismos músicos, pone el broche de oro a una recepción ofrecida en el Lyceum-Club por la duquesa viuda d’Uzès:

“Para terminar, la espléndida gitana de Sevilla, Custodia Romero, acompañada por el guitarrista Montoya y la pianista Laynez, ejecutó tres bailes, cada uno más maravilloso que los otros. El último que bailó, vestida de gitana, con el pelo suelto, recordaba asombrosamente a la heroína de Pierre Louys en La Femme et le Pantin. Este espectáculo ha desencadenado el entusiasmo del público muy escogido que asistía a la fiesta” (Comoedia, 11-12-1928).

Unas semanas más tarde interviene en una velada celebrada en la Union Interalliée, junto a un nutrido elenco de artistas internacionales, entre los que destaca la joven bailarina Lolita Mas. Hasta la prensa española se hace eco de su triunfo:

“… apareció en el tablado la figura gitana de Custodia Romero. Primero en el fandanguillo El antequerano, de Esper y Morera; luego en Cueva gitana, del maestro Romero, mostró toda la gracia y toda la seducción de sus danzas sensuales […] obtuvo una entusiasta y prolongada ovación de este elegante público parisiense” (Monte-Cristo, Blanco y Negro, 13-1-1929).

Custodia Romero actuando en París (Blanco y Negro, 13-11-1929). Archivo ABC.

Custodia Romero actuando en París (Blanco y Negro, 13-11-1929). Archivo ABC.

En París celebra la Nochebuena junto a otras bailarinas españolas, como Carmen Montaño y Pilar Calvo, y recibe el nuevo año actuando en el local ‘Henry’, sito en la Place Gaillon (Le Gaulois, 21-12-1928). Ya de vuelta en Madrid, en el mes de febrero interviene en el beneficio que se ofrece en el Teatro Pavón a Pascual Guillén y Antonio Quintero, autores de la comedia “La copla andaluza”, con motivo de su centésima representación. Tras interpretar sus castizos bailes, recibe una “estrepitosa ovación” (El Liberal, 6-2-1929). También se la puede ver en otros coliseos, como el Maravillas o el Circo Price.

A finales de marzo “La copla andaluza” es llevada a escena en el Teatro Victoria de Barcelona por la compañía de Vicente Mauri (2), con Custodia Romero, Guerrita y Angelillo como estrellas principales. Durante dos semanas la “reina gitana de la danza” recibe “atronadores aplausos” (La Vanguardia, 9-4-1929) y el día de su despedida se celebra “un grandioso concierto, tomando parte La Trinitaria, El Americano, […] y los eminentes tocaores Niño de la Bulería, Juanito Dorado, Paco Aguilera y Miguel Borrull” (Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 15-4-1929).

Una vez cumplido este compromiso, la Venus de Bronce sigue cosechando éxitos en Madrid y provincias (3), bien como fin de fiesta tras las proyecciones cinematográficas, bien junto a otros artistas de variedades internacionales. El 20 de mayo se la puede ver en una fiesta celebrada en el Círculo de Bellas Artes de la capital en honor de la Asociación pro Sociedad de Naciones. El programa consta de una primera parte lírica, a cargo del tenor Sr. Rojo y de la soprano Josefina Blanch, tras la cual Laura de Santelmo y Custodia Romero deleitan al respetable con sus bailes y canciones españolas con acompañamiento de guitarra (Heraldo de Madrid, 21-5-1929).

Custodia Romero y Laura de Santelmo en el Círculo de Bellas Artes (Nuevo Mundo, 31-5-1929). BNE.

Custodia Romero y Laura de Santelmo en el Círculo de Bellas Artes (Nuevo Mundo, 31-5-1929). BNE.

El 5 de julio presta su concurso en un festival organizado en el Retiro por la comisión del monumento al capitán D. Ramón Jordán de Urríes, caído en la guerra colonial en el Protectorado de Marruecos (Heraldo de Madrid, 5-7-1929). Una semana más tarde, en el mismo lugar, interviene con gran éxito en la verbena del Círculo de la Unión Mercantil e Industrial (Heraldo de Madrid, 17-7-1929). El hecho de ser requerida para tantos eventos da testimonio de su gran popularidad y también de su generosidad.

En esos días se llevan a cabo los preparativos para la celebración, también en los Jardines del Buen Retiro, de la verbena del Sindicato de Actores, destinada a recaudar fondos para “el socorro económico a la vejez de los compañeros jubilados” (La Nación, 19-7-1929). Como miembro de su Comité Femenino, la bailaora está implicada activamente en la causa y, junto a otras artistas, se persona en las redacciones de distintos periódicos para promocionar el evento, que tiene lugar el 27 de julio. En el programa figura un “cuadro de cante y baile flamenco” integrado por “Custodia Romero, Mariquita Linares, Dolores Ortega, Rita Ortega, Niña de Chiclana, Niño de la Flor y los afamados profesores de guitarra Manolo el de Badajoz y Pepe el de Badajoz” (Heraldo de Madrid, 24-7-1929).

En el mes de agosto también colabora desinteresadamente en una verbena a beneficio del Instituto Cervantes (Heraldo de Madrid, 13-8-1929) y obtiene “uno de sus más resonantes triunfos” en el Teatro Fuencarral. “Si sus números andaluces, mixtos de cuplé y baile, fueron celebrados, pues en ellos puso su arte inimitable, dándoles la gracia y el color de su tierra bendita, sus soberbias danzas gitanas acabaron de caldear el público chamberilero, que la hizo objeto de las más entusiastas ovaciones” (El Liberal, 16-8-1929).

Comité Femenino del Sindicato de Actores Custodia Romero aparece sentada. (Mundo Gráfico, 17-7-1929). BNE.

Comité Femenino del Sindicato de Actores Custodia Romero aparece sentada. (Mundo Gráfico, 17-7-1929). BNE.

Debuta unas semanas más tarde en el Teatro Vital Aza de Málaga, compartiendo cartel con el humorista Manolo Vico y con la cancionista Asunción Muñoz, y obtiene “un éxito rotundo sobre todo bailando por alegrías a la guitarra”. El público le aplaude “con verdadero entusiasmo” y el cronista celebra que se mantenga fiel a su estilo de siempre, “sin dejarse influenciar por el exotismo ambiente”. Como la gran Pastora, sigue cultivando “los bailes gitanos”, aunque los concibe y ejecuta de una manera diferente: “lo que en ‘La Reina Cañí’ es pasión y voluptuosidad, expresión del libre instinto, es en esta muchacha ritmo y cadencia” (Santy, La Unión Mercantil, 12-9-1929).


Notas:
(1) Mme. Bertillon realiza un viaje París-Gibraltar ida y vuelta a bordo de su Peugeot 5 cv, acompañada por su hermana. En su crónica, muestra su sorpresa ante la buena educación del público del Kursaal:
“Por la noche, vamos al café cantante. Estamos un poco impresionadas. Nos han hablado en París de estos lugares misteriosos y peligrosos: las mujeres, nos han dicho, no pueden ir solas bajo ningún concepto; si infringieran esta norma, se expondrían a los peores peligros. Por tanto, mi hermana y yo nos aventuramos con paso tímido en el Kursaal: una gran sala, con una galería, un escenario, y numerosas mesas rodeadas de sillas, en la zona donde se encontrarían las butacas de nuestros music-halls. Los tranquilos consumidores nos hacen sitio inmediatamente y nos tratan con la galantería más respetuosa. Un camarero acude presto. Pedimos una modesta gaseosa; nos cuesta una peseta. Por esta peseta disfrutamos de un espectáculo por el que habríamos pagado alegremente cien” (Peugeot-revue, febrero de 1929).
La traducción de todos los textos franceses es mía.
(2) En el Teatro Pavón de Madrid fue presentada por la compañía cómico-dramática de Fernando Porredón y tenía como estrellas principales a los cantaores Manuel Centeno y Jesús Perosanz. Ahora se presenta con un elenco renovado.
(3) En el Teatro de La Latina de Madrid, en el Cine Parisiana de Zaragoza, en el Salón Pradera de Valladolid, en el Teatro Liceo de Salamanca, en el Infanta Isabel de Madrid y en el Principal de Zamora, entre otros.


Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (IV)

La Venus de Bronce termina el año 1925 actuando en tierras levantinas. En el Teatro Central de Alicante, donde comparte cartel con la violinista y cancionista Angelina de Artés, despierta el entusiasmo del público con la elegancia de su arte estilizado. La acompaña el guitarrista Diego Torres y en algunos de sus números de danza, como ‘España mía‘ y ‘La sombra de la Giralda‘, ella misma se canta “una letra alusiva al baile que ejecuta, […] sin pretensiones de cupletera ni menos de canzonetista, sino un simple ritmo entonado con sencillez, […] cortas frases dichas a media voz, a flor de labio, con ese tono algo similar al cante flamenco…” (El Luchador, 12-12-1925).

Custodia Romero, en el cuadro "San Rafael" (1925), de Julio Romero de Torres.

Custodia Romero, retratada en el cuadro “San Rafael” (1925), de Julio Romero de Torres.

Poco después se presenta en el Teatro Ortiz de Murcia, como fin de fiesta tras la actuación de los cantaores Angelillo y Carmen la Lavandera. Conquista al respetable con su magistral interpretación del Fandanguillo de Almería y de las antillanas, uno de sus números predilectos, adaptado a su propia personalidad: “una vez en posesión del motivo fundamental, ha aplicado sus facultades, espontáneamente, a hacer sobre él las variaciones más adecuadas a dicho motivo, hasta lograr su culminación” (Agustín Iniesta, El Liberal de Murcia, 19-12-1925).

Durante su estancia en esa ciudad es entrevistada por Agustín Iniesta, que nos revela un dato de sumo interés: al acceder a su camerino, la encuentra abrazada a la sonanta, que es una de sus pasiones. “[E]n su soledad requiere la guitarra y arranca a ella con su mano breve y morena, melodías alquitaradas.
-Prefiero -ha dicho- tocar en la guitarra a leer” (Ibídem).

Recibe el año 1926 con la agenda repleta de compromisos, que se van traduciendo en nuevos éxitos. Barcelona, Bilbao y Guadalajara son algunas de las ciudades que visita antes de presentarse en el Teatro Maravillas de Madrid a finales de febrero. Allí comparte escenario con la cancionista Paquita Garzón y “se suma a las ‘estrellas’ del baile que brillan de modo admirable en la canción. […] en los números que conjuntamente estrenan estas dos aplaudidísimas ‘estrellas’ obtienen todos los días un gran éxito” (El Imparcial, 4-3-1926). Tanto es así que, poco después, es agasajada junto a la bailarina Antoñita Torres con un vino de honor que se ofrece en el Teatro Romea, y al que asisten unos doscientos admiradores de ambas artistas (La Libertad, 11-3-1926).

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 10-3-1926). BNE.

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 10-3-1926). BNE.

Asimismo, siguen alzándose voces que afirman ver en ella una “digna sucesora de la reina gitana”, es decir, de la gran Pastora Imperio, con “sus bailes bravíos, sin artificios ni aliños”, ni más aditamentos que “unos crótalos y una pandereta” (J. L. de M, El Liberal, 26-2-1926). Su nombre es sinónimo de bailaora clásica y castiza, pero también de modernidad y estilo en el vestir, pues igual que una bata de volantes, “sabe lucir, con el aire del boulevard, un sombrero de Madeleine o una túnica de Martial Armand” (La Esfera, 13-3-1926).

En el mes de abril la Venus de Bronce, “que en sus bailes pone todo su sentido del ritmo, pasión, baile de picó, gesto, culebreo de todo su cuerpo, que se yergue en contorsiones lentas y suaves” (El Adelanto, 3-4-1926), comparte cartel en el Teatro Liceo de Salamanca con una joven Pilar López, que ya brilla como la gran estrella que está llamada a ser.

Tras una gira estival que comienza en Andalucía y llega hasta la Cornisa Cantábrica, en el mes de septiembre obtiene un “éxito clamoroso” en el Teatro Romea de Madrid (La Opinión, 27-9-1926), donde protagoniza junto al cantaor Manuel Centeno “una fiesta flamenca de guitarras y canciones andaluzas” en la que ofrece “sus castizas creaciones gitanas” (La Época, 28-9-1926). Durante los meses siguientes, pasea su arte por todo el este peninsular y, a su paso por el Teatro Liceo de Albacete, incluso logra la conversión de algún “antiflamenco”:

“Fue, que un amigo le dije del armonioso lenguaje de los pies de Custodia Romero, él, considerándolo una herejía, quiso agredirme. Fuimos al Salón Liceo -templo de Faraón, mientras actúe la sacerdotisa de la danza cañí-, le advertí: No te fijes en la elocuencia de los brazos. Ni en el gesto, que es todo un poema. […] Observa cómo los pies, marcando los compases, van cantando las notas graves, y las agudas, y suspenden la melodía en eso que se llama cadencia rota, saben prolongar el sonido como en un calderón […]
Custodia: Espera; no te marchas- dice, sin darse cuenta, entusiasmado, el que era detractor de las danzas castizas. […]
-¿Qué te parece…
-Que soy el primer flamenco. ¡Viva Faraón!” (Luis Azorí Risueño, El Diario de Albacete, 5-2-1928).

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 23-6-1926). BNE.

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 23-6-1926). BNE.

En un artículo publicado en el Heraldo de Madrid en junio de 1928, el escritor José Díaz de Quijano ensalza las cualidades que hacen de ella una primera figura del baile, tales como el temperamento, la personalidad y su gran talento natural. Asimismo, también señala las que, en su opinión, son dos equivocaciones: “recargar innecesariamente su nombre” con ese apodo de ‘La Venus de Bronce’ y “querer ser una bailarina más, en vez de quedarse en bailaora”.

“… si hallase y se dejase guiar por alguien que verdaderamente la orientase hacia el buen camino (que no es otro que el de retornar a lo suyo, a lo flamenco y genuino de las danzas andaluzas auténticas: tangos, bulerías, zapateados, etc.), se habría salvado una figura que puede ser como la continuación y el reflejo de Pastora.
Percal, mucho percal, y pañolitos de talle; guitarra, taconeos y falsetas. […]
Cuando Custodia baila flamenco (ésto es ‘lo suyo’; lo auténtico y popular y genuino) es una gran bailaora. Si se empeña en bailar ‘todo lo que la enseñen’, esos bailes ‘puestos’ por ‘profesores’ de ‘academia’, será una de tantas bailarinas sin personalidad.
A pesar de todo lo dicho, […] Custodia Romero tiene más personalidad que cualquiera de las que más presumen por ahí” (Heraldo de Madrid, 25-6-1927).

Unos meses más tarde regresa a Sevilla para actuar durante la temporada de otoño en el Salón de Variedades, en el Imperial y en el Pathé Cinema. Su intervención, como fin de fiesta, en la función a beneficio de la Asociación de la Prensa que se celebra en el Pathé, constituye la “definitiva consagración” de Custodia Romero, que “hizo un verdadero derroche de arte en la interpretación de un selecto programa de cante y baile, originalísimo” (El Noticiero Sevillano, 5-11-1927).

Custodia Romero y el periodista Galerín (El Liberal de Sevilla, 1-11-1927). Archivo de JLON.

Custodia Romero y el periodista Galerín (El Liberal de Sevilla, 1-11-1927). Archivo de JLON.

Durante su estancia en la capital hispalense, concede una entrevista a Galerín, en la que expone sus preferencias artísticas, que no están muy alejadas de las recomendaciones de Díaz de Quijano. El texto se publica en El Liberal de Sevilla, ilustrado con unas fotografías tomadas en los jardines del Alcázar:

“-… Yo no he querido entrar por la moda. Y sé que estoy bien con una castorita bailando el charlestón -¡limpiando cristales y llamando a la gente!-; pero son ya muchas castoritas. El charlestón pasará. Las bulerías, el tango, el jaleo, la farseta bailada a compás de la guitarra, no pasará nunca. Hacer música ‘con los pies’ es más difícil de lo que parece y llevar los brazos arriba sin que parezcan látigos, más difícil todavía. ¡Esos brazos de Pastora y ese repiquetear los palillos de la Argentinita! ¿Usted cree que pasará de moda eso?
[…]
-¿Usted ha cantado siempre?
-Nunca. Esto del cante es de este año. Verá usted. Yo me apunto un poquito por flamenco y además me gusta un horror. La voz mía no es par cantar ‘El dúo de la africana’; pero como con un hilito de voz y un ovillo de gusto se puede hacer mucho, yo dejo al músico con su ‘do re mi’, que para mí es chino, y ‘le meto’ al cuplé dos jipíos flamencos, unos ‘duendecitos‘ a tiempo, una poquita de pena a la letra que lo requiere o una alegría cuando se habla de fiestas. Son unos cuplés ‘míos’ con música ‘de otro’. ¿Usted se da cuenta?
-¡Que si me doy cuenta! Eso, Custodia, no lo hace más que una artista.
-Sí que es difícil” (El Liberal de Sevilla, 1-11-1927).

Custodia Romero (La Esfera, 8-1-1927). BNE.

Custodia Romero (La Esfera, 8-1-1927). BNE.

Despide el año en Córdoba, en un banquete organizado por sus admiradores -“un puñado de hombres del saber, más de sesenta abogados, artistas, publicistas”- en el restaurante Los Luises. El pintor Julio Romero de Torres, que en 1925 la tomó como modelo para su cuadro “San Rafael”, comparte la mesa presidencial con la artista y su madre. La fiesta termina en el Círculo de la Amistad, “donde Custodia, la genial, puso epílogo al homenaje en su honor con primorosas danzas gitanas” (La Voz, 1-1-1928).

En febrero de 1928 se inaugura la temporada en el Teatro Avenida de Madrid con un cartel de lujo, en el que destaca la presencia de Pastora Imperio, Conchita Piquer y Custodia Romero, junto a un nutrido elenco de atracciones internacionales. Ni la gran Pastora, con quien tantas veces se la ha comparado, logra hacer sombra a Venus de Bronce, que “en sus danzas españolísimas, se ha destacado una vez más como la primera bailarina, insustituible” (ABC, 9-3-1928).

La noche de su despedida, es agasajada con una función de honor, en la que se escenifica su confirmación como “estrella de las varietés” (La Libertad, 20-3-1928). Actúa como madrina (1) la cupletista “Carmen Flores, que entregó ‘los palillos’ a la homenajeada y tuvo para ella frases de elogio y aliento sancionadas por el aplauso del público” (Heraldo de Madrid, 21-3-1928).


Nota:
(1) Cuando empezaba su carrera, Custodia Romero coincidió con Carmen Flores en el Teatro Fuencarral de Madrid y ésta le regaló uno de sus trajes de escenario, con el deseo de que le diese buena suerte.
“La gitanilla guapa y la cupletista famosa se han encontrado ahora juntas en el cartel de un teatro, y ambas como ‘estrellas’.
[…] El traje de su protectora de entonces le ha dado buena suerte” (La Libertad, 20-3-1928).


Trini Ramos, de la Alameda a Nueva York (IV)

En enero de 1923 se estrena en el Winter Garden de Nueva York la revista The Dancing Girl, “uno de los mayores espectáculos llevados a escena por los Shubert”, compuesto por “una gran colección de inteligentes escenas, cada una más bonita que su predecesora” (New York Clipper, 24-1-1923). La crítica destaca su “espléndida producción, trajes alegres, canciones […] melódicas y un excelente reparto” (Variety, 1-2-1923) (1).

Trini Ramos a su llegada a Nueva York (The Decatur Herald, 9-1-1923)

Trini Ramos a su llegada a Nueva York (The Decatur Herald, 9-1-1923)

Al frente del mismo está Trini Ramos, que llega avalada por los éxitos cosechados en Londres con “la sal y gracia de sus danzas castizas, el hondo brillo de sus ojos de gitana y el encanto típico de sus ‘andares’” (Cine-Mundial, enero de 1923)… Y no decepciona (2):

Trini, una flexible y elegante bailarina, con una voz que, aunque pequeña, es agradable, se ganó muchos aplausos” (New York Clipper, 24-1-1923).

“La encantadora bailarina española Trini, cuya belleza (de su cara y su figura) es tan gratificante como su fino arte para el baile, vale por sí sola ‘el precio de la entrada’” (Tyrone Daily Herald, 1-2-1923).

Trini, la bailarina española y sin duda una belleza, hace un trabajo muy inteligente” (Brooklyn Life, 3-2-1923).

Trini […] es una de las debutantes y se anotó un éxito de grandes proporciones. Es justo lo contrario de lo que se espera de una bailarina española. Es tranquila, recatada, hermosa y modesta, y trabaja con un auténtico deseo de agradar. Triunfó admirablemente” (New York Clipper, 7-2-1923).

Winter Garden de Nueva York, años 20

Winter Garden de Nueva York, años 20

Un nuevo estilo de baile español

La sevillana interpreta varias canciones en inglés (3) junto a su partenaire, Arthur Margetson. No obstante, lo más destacado de su repertorio son los bailes españoles, presentados de una manera novedosa que conquista al público de Broadway:

“… Trini es al arte español de Terpsícore lo que Einstein a la teoría de la relatividad, según nos informan quienes han podido echar un vistazo a alguno de sus ensayos.

[…] Trini está en el programa para traer su versión moderna y original de los bailes […] al nuevo Winter Garden, e incluso los ‘cansados hombres de negocios’ que se colocan en la primera fila para pasar una tarde tranquila, se levantarán y prestarán atención.

Sin embargo, faltarán los habituales mantones y la falda de vuelo; incluso las medias y quizás también los zapatos, si la dirección garantiza que el suelo del escenario no está astillado.

No se sabe exactamente qué ocupará el lugar de las obsoletas prendas descartadas, pero la propia Trini, ni más ni menos, promete que Broadway va a parar, mirar, escuchar y, después, volverá por más” (Daily Arkansas Gazette, 1-7-1923).

Trini en The Dancing Girl (The New York Times, 23-4-1923)

Trini en The Dancing Girl (The New York Times, 23-4-1923)

Tras las huellas de su tocaya

Llama especialmente la atención la ‘Farruca torera’, un número que nos recuerda a la ficticia corrida de toros que varias décadas atrás popularizara Trinidad Cuenca sobre los escenarios de todo el mundo. Lo mismo que su ilustre predecesora, la Ramos se mete en el papel de todos los personajes que intervienen en el combate:

“Chasquido de castañuelas, rasgueo de guitarra, pisadas de zapatillas de seda […]; la carrera del picador, el empujón de las punzantes banderillas de papel de seda lanzadas con diabólica habilidad, el rugido de los dueños, ávidos de sangre, de la plaza de toros; y el brillante golpe final que concluye el sanguinario espectáculo.

[…] Ella es toda la corrida. Es el picador, el torero, el matador e incluso el toro […]. Por medio de sus pasos de baile nos ofrece la vívida imagen del cruel pasatiempo que ella, como auténtica sevillana, apoya apasionadamente.

[…] La corrida de toros puede ser brutal, pero la presentación de Trini fue deliciosa” (The Evening News, 20-1-1923).

The Dancing Girl permanece varios meses en cartel y cuenta con ilustres espectadores, como el escritor y premio nobel español Jacinto Benavente, que es homenajeado durante una de las representaciones, en la que Trini ejecuta varios bailes adicionales en su honor (Hartford Courant, 15-4-1923).

Trinidad la Cuenca (Foto de Emilio Beauchy)

Trinidad la Cuenca (Foto de Emilio Beauchy)

Del escenario a la gran pantalla

Poco después, la polifacética artista da un paso más en su exitosa carrera y se estrena como actriz de cine en el filme Caroline, basado en el musical homónimo:

“… Trini estará en el estudio por las mañanas y por las tardes, con la excepción de las horas en que está actuando en la matinée de ‘The Dancing Girl’. […]

… Se cree que la extraordinaria belleza de Trini convertirá a la artista española en una incorporación excepcionalmente bienvenida entre las estrellas del celuloide. Un test de pantalla al que se ha sometido recientemente ha resultado especialmente satisfactorio. Será su primera aparición en el cine” (The Evening Telegram, 16-3-1923).

A Londres, como una estrella

En mayo de 1923, a pesar de los triunfos obtenidos en Broadway, Trini pone punto y seguido a su participación en The Dancing Girl y regresa a Londres para cumplir un nuevo compromiso adquirido con Charles Cochran, que cuenta con ella para su nueva revista, Five to Seven (4).

Trini Ramos saluda a Jacinto Benavente (St. Louis Dispatch, 13-3-1923)

Trini Ramos saluda a Jacinto Benavente (St. Louis Dispatch, 13-3-1923)

Durante esa nueva estancia en la capital británica, queda patente el alto grado de popularidad de la joven sevillana. El Sunday Post (24-6-1923) le otorga un puesto preferente en el ranking de artistas famosas, basándose en las ventas de tarjetas postales con su fotografía. Se la puede ver en distintos eventos teatrales (5), y es imagen la publicitaria de una marca de perlas (6).

De gira con The Dancing Girl

A finales de agosto, Trini regresa a los Estados Unidos y se reincorpora al reparto de The Dancing Girl, que lleva varios meses representándose en el Colonial Theatre de Chicago. Durante su ausencia, el papel protagonista ha sido interpretado por Conchita Piquer y, posteriormente, por Vera Myers (Chicago Daily Tribune, 23-8-1923).

A principios de septiembre, la revista pasa al Shubert-Murat Theatre de Indianapolis y allí comienza una gira por el Medio Oeste, con paradas en los teatros Shubert de ciudades como Cincinnati, Pittsburgh, Philadelphia o Boston. Un tren especial se encarga del transporte de la compañía, que consta de un total de 150 personas (The Hancock Democrat, 30-8-1923).

Anuncio de Cintra Pearls, protagonizado por Trini Ramos (Bexhill-on-Sea Observer, 29-9-1923)

Anuncio de ‘Cintra Pearls’, protagonizado por Trini Ramos (Bexhill-on-Sea Observer, 29-9-1923)

Al frente de la misma sigue estando Trini, que es considerada “una de las principales intérpretes de bailes con los pies descalzos”:

“Aunque los estilos de danzas españolas nunca se ejecutan con los pies desnudos, Trini ha introducido una exitosa revolución en los bailes nacionales, de modo que muchos ensayos se realizan sin zapatos ni medias” (The Indianapolis Star, 26-8-1923).

No obstante, la bailaora sevillana también domina el zapateado y el toque de castañuelas, que a veces sustituye por “pitos” o chasquido de dedos (Pittsburgh Daily Post, 18-9-1923). A todo ello hay que sumar su carácter de chica “adorable y sonriente”, que “pone gracia y melodía en sus pasos, y no las zalamerías de sirena de otras bailarinas españolas” (Pittsburgh Daily Post, 16-9-1923).

A Sevilla y olé

En 1924 Trini Ramos regresa a Sevilla, en plena Feria de Abril, y se deja ver en la Caseta de la Prensa:

“La Oterito, la simpatiquísima Anita Delgado, ese prodigio de mujer que se llama Trini Ramos, las hermanas Real y un sin fin de criaturas bonitas y simpáticas, artistas de pura cepa sevillana, han contribuido con su presencia a que la animación no decayera hasta la madrugada” (El Noticiero Sevillano, 29-4-1924) (7).

Trini Ramos (The Tatler, 7-2-1923)

Trini Ramos (The Tatler, 7-2-1923)

Durante su breve estancia en la ciudad que la vio nacer, la polifacética bailaora concede una entrevista a Galerín. En ella repasa sus éxitos en Londres y Nueva York, y ofrece algunos detalles sobre sus planes más inmediatos:

“-¿Y ahora vuelve por su cuenta?
-No, tengo que cumplir otros contratos. Embarcaré en un puerto francés el día 10. Ahora trabajaré en la impresión de una película por la mañana; por la tarde, en un cabaret, y por la noche, en un teatro.
-¿Qué sueldo cobrará?
-Unos mil dólares a la semana, ¿no?
-Qué sé yo ¿Y de dinero ahorrado, Trini?
-Se gasta mucho. Los viajes son carísimos. Venir a Sevilla me cuesta siete mil pesetas. Además la vida allí es muy cara.
-¿Usted vivirá en un hotel lujoso?
-No. Tengo un “apartament”, en el que vivo con una señora de compañía y una criada.
[…] Observamos que Trini lleva en el dedo del corazón un anillo con una piedra azul, y le preguntamos.
-Si. Es el anillo de pedida. Me caso
-¿En Nueva York?
-¡Como no! Mi novio lo tengo allá. Hace año y medio que nos hablamos, y si no me he casado ya ha sido porque quiero antes trabajar, ser yo la que mande” (El Liberal de Sevilla, 3-5-1924) (8).


NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(2) Las noticias sobre los éxitos de Trini Ramos en Nueva York no tardan en llegar a la prensa de Sevilla, que se congratula del triunfo de su paisana:
“Hace tres noches, según cablegrama recibido, fue el debut de Trini en el teatro Winter Garden, con ‘La muchacha bailarina’, obra que es un prodigio de lujo y riqueza, y donde nuestra gentil paisana alcanzó una inmensa ovación.
El nombre de Sevilla resonó aquella noche en Nueva York con el estruendo de las grandes representaciones artísticas. Trini Ramos era al día siguiente popular, elogiándola en alto grado la Prensa” (El Liberal de Sevilla, 27-1-1923; noticia localizada por José Luis Ortiz Nuevo).
(3) “Trini y Margetson tienen varias canciones deliciosas en pareja, y triunfan con ‘My Love Bouquet’ y ‘I’ve Been Wanting You’” (Variety, 1-2-1923).
(4) “Un espectáculo que durará desde las cinco hasta las siete es la nueva noción de Charles B. Cochran para el London Pavilion. Se llamará ‘Cinq a Sept’. El programa se compondrá sólo de mujeres. Entre las primeras colaboradoras están Delysia, las Dolly Sisters, Trini, Raquel Meller, La Argentina y la Sra. Vernon Castle” (The Era, 1-2-1923)
(5) Nada más llegar a Inglaterra, se puede ver a Trini Ramos junto a la Señora Cochran en un palco del Palace Theatre, durante el estreno de la revista ‘Music Box’. La sevillana “lucía -si es posible- más bonita que nunca, con un vestido blanco bordado en cristal, con cadenas de perlas envolviendo sus muñecas y una gardenia de cera prendida en la brillante negrura de su pelo” (Illustrated Sports and Dramatic News, 26-5-1923).
Unas semanas más tarde, en la misma compañía, Trini asiste a la première de ‘Little Nelly Nelly’ en el New Oxford Theatre (Illustrated Sports and Dramatic News, 14-7-1923).
(6) Los anuncios de dicha firma que tienen a Trini como musa se publican en el Bexhill-on-Sea Observer durante los meses de agosto y septiembre de 1923.
(7) Noticia localizada por José Luis Ortiz Nuevo y disponible en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.
(8) Ibídem.


La Quica, maestría y temperamento (II)

En agosto de 1935, La Quica, Frasquillo y Merceditas León realizan una nueva visita a la redacción del Heraldo de Madrid. En esta ocasión lo hacen junto a la compañía de Arte Andaluz que dirige el Niño del Museo, y en la que también figuran artistas como la cantaora Pepita Caballero o el guitarrista Niño de Posadas.

Mercedes León, La Quica y Frasquillo, en su visita al Heraldo de Madrid (7-8-1935)

Frasquillo, La Quica y Mercedes León, en su visita al Heraldo de Madrid (7-8-1935)

Durante ese mismo verano las dos compañías comparten escenario en varias ocasiones. Por ejemplo, ambas participan en la comedia de ambiente andaluz En el altar de tu reja, que se estrena en el teatro Pavón, e incluye números de cante y baile:

“Los amores, los quereres, los achares, los sufrires, traducidos al buen lenguaje de los ‘cantaores’ y guitarristas de un cuadro flamenco que integran las insignes figuras del ‘Niño del Museo’, el ‘Niño de Sabicas’ y ‘Frasquillo’, con ‘la Quica’, Mercedes León y Rafael Cruz, dieron mucho que sentir, en la mejor acepción de la palabra, y no poco que aplaudir a la dichosa concurrencia que llenaba el teatro” (El Sol, 11-8-1935).

Unas semanas más tarde, también en el Pavón, un elenco similar hace lo propio en la obra Una paloma perdía, en cuyo final “el insuperable Frasquillo puso una vez más cátedra de baile y fue ovacionado con los demás artistas de su notable cuadro” (Heraldo de Madrid, 29-8-1935).

En el mes de septiembre, el grupo de Francisco León y La Quica actúa en la plaza de toros de Madrid, integrado en un amplio programa de variedades, y en el teatro de la Comedia, donde comparten cartel con Eloísa Albéniz y Conchita Piquer, entre otros artistas. En octubre se presentan en la sala Pelikan y en el Circo Price.

Coincidiendo con las fiestas navideñas, La Quica, Frasquillo y su hija participan en dos funciones benéficas que se celebran, respectivamente, en el Cine de la Flor y en el Liceo Andaluz. En la primera -a favor de los Reyes Magos de la Inclusa- también colaboran, entre un amplio elenco de artistas de variedades, el Niño de Marchena, Pepita Caballero y el Niño de Almadén; mientras que en la segunda -destinada a adquirir juguetes para los niños pobres- destaca la presencia de una jovencísima Carmen Amaya.

Francisca González, La Quica

Francisca González, La Quica

Bailar en tiempos de guerra

En otoño de 1936, en plena guerra civil, se celebran en el teatro Coliseum de Madrid varios festivales benéficos, entre los que destacan uno a favor de la obra social del Socorro Rojo y otro a beneficio de los hospitales de sangre y en honor de los embajadores de México y Rusia. Los elencos no pueden ser mejores. En el primero destacan, entre otros muchos artistas, La Niña de los Peines, Pastora Imperio, La Argentinita, Pilar López, Manolo Caracol y Frasquillo.

Aunque sus nombres no aparecen mencionados en los papeles, no sería extraño que el maestro León fuese acompañado de su mujer, La Quica, y su hija Mercedes, que sí figuran en el segundo de los carteles, junto a “Rafael Cruz […], Bernardo de los Lobitos, Manolo Bonet y Paco Aguilera” (La Libertad, 18-10-1936), además de Pastora Imperio, Perico el del Lunar, Miguel de Molina o Pepe Pinto.

Durante el año 1937, el cuadro de Frasquillo se anuncia con frecuencia en distintos locales madrileños, especialmente en el teatro de La Latina. Allí coinciden con El Chozas y El Americano, entre otros artistas.

Una vez terminada la guerra, en julio de 1939, se presenta en el madrileño teatro Muñoz Seca “el gran cuadro flamenco del maestro Frasquillo” (Hoja Oficial del Lunes, 10-7-1939), con La Quica y Mercedes León entre otras artistas. Dos meses más tarde, la compañía actúa en el Liceo Andaluz, con un elenco renovado y el mismo éxito de siempre:

“… tomaron parte el cuadro de baile del maestro ‘Frasquillo’, constituido por Mercedes León, Francisca González (‘La Quica’) y Luisa Pericet y la bellísimas señoritas Leonor María García de Castro, María Luisa Castedo y Nita Duro. El maestro ‘Frasquillo’ presentó varios bailes del siglo XIX, que por su estilo antañón y la propiedad con que fueron montados por el famoso Ángel Pericet, se aplaudieron calurosamente.

Bernardo el de los Lobitos’ cantó con buena escuela, acompañado a la guitarra por el excelente guitarrista Manuel Bonet” (ABC, 3-12-1939).

El cantaor Bernardo el de los Lobitos

El cantaor Bernardo el de los Lobitos

Unas semanas más tarde, en el teatro Cómico, el cuadro obtiene un nuevo “triunfo innegable” (ABC, 16-12-1939), en la que probablemente sea una de las últimas actuaciones de La Quica junto a Frasquillo, que fallece en 1940. A partir de entonces, Francisca González continúa con su carrera en solitario, tanto en los escenarios como al frente de la academia que fundara con su marido.

Regreso a los escenarios: entre la danza clásica y el flamenco

En junio de 1941, La Quica y Mercedes León participan en un festival de danzas españolas que se celebra en el teatro Español de Madrid. En octubre de ese año, en el mismo coliseo, Francisca González toma parte en un espectáculo de danza clásica, baile flamenco y zarzuela, junto a la bailarina Anita Costa, la soprano Ino de Carvajal y el bailarín Guillermo la Blanca. La prensa elogia a La Quica por “su baile flamenco tan alegre y espontáneo y dueña en todo momento del manejo de brazos, tan esencial en el baile” (ABC, 21-10-1941).

En marzo de 1942, Paca González se anuncia en el teatro Cómico de Madrid, donde se representa el espectáculo “Estampas españolas”, que incluye copla, cante y baile flamenco, y en el que participan Lolita Benavente y Rafael Nieto, entre otros artistas.

En septiembre de ese mismo año también se puede ver a La Quica en el teatro de La Latina, en la obra Rocío la Granadina, en cuyo reparto destacan figuras como Lolita Triana, Ramón Montoya, el Niño de Almadén o el Cojo de Madrid.

A partir de 1945 encontramos a la bailaora sevillana vinculada a distintos espectáculos que se sitúan a mitad de camino entre el baile clásico español y el flamenco, lo cual demuestra la gran versatilidad de esta artista. Así, por ejemplo, en los últimos meses de 1945, La Quica comparte protagonismo con la bailarina Manuela del Río en cuatro galas de ópera y un festival benéfico que se celebran, respectivamente, en el Teatro María Guerrero y en el Calderón.

Ino de Carvajal, La Quica, Guillermo la Blanca y Anita Costa (ABC, 21-1-1941)

Caricatura de Ino de Carvajal, La Quica, Guillermo la Blanca y Anita Costa (ABC, 21-1-1941)

En marzo de 1946, Francisca González se sube a las tablas del Español, donde se celebra una gala en homenaje a Goya. Tras la representación del sainete La pradera de San Isidro, la artista sevillana y la bailarina Elvira Lucena conquistan al público con sus danzas:

“‘La Quica’, Carmen Egea, José Luis Udaeta y Sebastián Castro animaron con sus danzas la graciosa versión del tapiz goyesco ideada por escenógrafo Burgos […]. La música de Manuel Paradas y la impecable y exquisita dirección escénica de Cayetano Luca de Tena colaboraron eficazmente en el artístico espectáculo.

Elvira Lucena, la gran bailarina española, con Sebastián Castro y el pianista Eugenio Barrenechea, fueron los artistas que actuaron en la segunda parte de esta función extraordinaria y arrancaron merecidos aplausos de la concurrencia por su brillante intervención” (ABC, 28-3-1946).

Unos días más tarde, La Quica y Elvira Lucena vuelven a coincidir, esta vez en un espectáculo presentado por Jorge Montemar en el teatro Albéniz, con música de Turina, Leoz, Falla y Guridi (ABC, 5-4-1946). En el mes de mayo, en ese mismo escenario, la bailaora sevillana participa en un festival benéfico organizado por la Asociación de la Prensa de Madrid, en el que también interviene, entre otros artistas, el guitarrista Luis Maravilla.

Artista versátil y maestra de fama internacional

A estas alturas de su carrera, La Quica posee ya una importante reputación a nivel internacional, a juzgar por informaciones como la que publica la Gazette de Lausanne en 1946. Según el diario helvético, Harold Lander, el maestro de ballet de la Ópera Real de Copenhague, “en el momento de crear el Bolero de Ravel, va a España para trabajar con La Quica, en Madrid” (11-5-1946). (1)

Manuela del Río

Manuela del Río

En mayo de ese mismo año, la bailaora sevillana participa en un homenaje a la actriz Ana Mariscal, celebrado en el madrileño teatro Lara. Tras la representación de la obra Las horas inolvidables, “[a]ctuaron brillantísimamente […] ‘La Quica’, Satanela, el maestro Quiroga, Faustino Bretaño, el maestro Halpern, Manuel Gómez, Ángel Soler, Ayo, Nati Mistral, ‘Lepe’ y Maruja Tamayo. Para todos hubo grandes ovaciones” (ABC, 24-5-1946).

Seis meses más tarde volvemos a encontrar a Francisca González, de nuevo vinculada a Manuela del Río, que presenta con gran éxito en el teatro Español de Madrid un espectáculo de danzas españolas. Una vez más, La Quica demuestra su versatilidad y buen hacer sobre las tablas:

“La gran bailarina española Manuela del Río […], aplaudida en los principales escenarios del mundo, trata ahora de dar mayor variedad y atractivo a sus programas y ha incorporado a su espectáculo un grupo de artistas, algunos de tanta solera y prosapia como La Quica. Con ella, con Rafael de Granada, Pepita Saracena y Curro Gallardo, logra transplantar a la escena el ambiente natural de la danza.

Entre las mejores realizaciones, recordamos el ‘baile extremeño’, de Muñoz Molleda, que La Quica y Pepita Sarazena bailan deliciosamente. […]

La ‘Suite’ de danzas de ‘El amor brujo’, en la que intervienen La Quica, Curro Gallardo y Rafael de Granada, merecieron, asimismo, aplausos entusiastas del público que llenaba la sala del Español” (ABC, 7-11-1946).


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.