Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Luisa Pericet, gran maestra y coreógrafa de la Escuela Bolera (II)

En 1924, el cuadro de Pericet vuelve a presentarse en el Teatro Circo de Verano de Cádiz, junto a la compañía de zarzuela de Diego Valero y Manolo Codeso. Poco después, toda la troupe regresa a la ciudad de la mezquita, donde tantos éxitos ha cosechado. Una vez más, las chicas de Pericet ponen el broche de oro al espectáculo, con un actuación llena de gracia y flamenquería:

“Como final se celebró una fiesta andaluza, en la que tomaron parte las simpáticas chicas del grupo coreográfico que dirige el maestro Pericet, y los ‘cantaores’ de lo ‘jondo’ Niño de Granada y Manuel Cobos, acompañados a la guitarra por Alfonso Alfaros. […]

Bailó por lo flamenco la estupenda y simpatiquísima Carmencita Vargas, tocándole el gran ‘Rosquillas’, siendo frenéticamente aplaudida.

Terminó la función con una zambra gitana, en la que tomaron parte todas las artistas, actuando muy lúcidamente las chicas de Pericet” (La Voz, 6-2-1925).

La bailaora Carmen Vargas

La bailaora Carmen Vargas

A mediados de febrero de 1925, la compañía Valero-Codeso recala en la ciudad de Melilla y, durante casi dos meses, llevan a escena distintas obras en el teatro Alfonso XIII. Como viene siendo habitual, el fin de fiesta corre a cargo del cuadro Pericet, en el que destacan especialmente las hijas del maestro. La polifacética Conchita exhibe sus buenas dotes como bailarina, cantante y hasta saetera, mientras que Luisita, a pesar de su juventud, también muestra la gran artista que lleva dentro:

Conchita Pericet cantó de modo inimitable la canción de la banderita, viéndose obligada a repetirla entre los clamorosos aplausos. También fue aplaudida en ‘Las musas latinas’ y en ‘Don Quintín el amargao’. […]

Carmen Prieto, Adelita Chaves y Luisita Pericet, también se hicieron aplaudir justamente al cantar y bailar con su peculiar arte” (El Telegrama del Rif, 20-2-1925).

“En ‘Don Quintín el amargao’ fue justamente aplaudida la notable y bella artista Conchita Pericet, que cantó con su peculiar exquisito arte. También lo fue al cantar magistralmente unas saetas.

Finalmente, en ‘El apuro de Pura’ se destacaron la señora Pol Liñán y los señores Valero y Codeso. Conchita Pericet volvió a cantar notablemente, oyendo entusiastas aplausos, así como las bailarinas Carmela Prieto, Adela Chaves y Paquita Soriano” (El Telegrama del Rif, 28-2-1925).

“En ‘El gato montés’ […] insuperable en su papel de gitana, del que hizo una asombrosa creación, la admirable tiple Conchita Pericet, que cantó en su peculiar arte, haciendo alarde de su bien timbrada voz” (El Telegrama del Rif, 3-4-1925).

Luisa Pericet (La Unión Ilustrada, 15-11-1925)

Luisa Pericet (La Unión Ilustrada, 15-11-1925)

Nuevos triunfos en familia y gira por América

En agosto de 1925, ya desvinculadas de la compañía Valero-Codeso, las hermanas Pericet conquistan al público malagueño:

“se presentó la troupe que dirige el notable maestro de baile Ángel Pericet, que está considerado uno de los mejores maestros de baile españoles.

Los números fueron de conjunto fueron muy aplaudidos y particularmente las bellas artistas Conchita y Luisa Pericet que, como cupletista una y la otra como cupletista y bailarina, son notables y fueron también muy aplaudidas en los diferentes números que interpretaron” (La Unión Ilustrada, 2-8-1925).

En 1926, Luisa, Conchita y Ángel Pericet Jiménez son contratados en Buenos Aires, adonde viajan junto a un grupo de artistas sevillanos, como Lolita Benavente. (2) Cuando regresan a España, a mediados de 1927, las dos hermanas inician una nueva etapa profesional junto a la Compañía de Arte Moderno Alegría Enhart, con la que emprenden una gira por provincias.

Gira con la troupe Alegría Enhart

Durante los meses de julio y agosto presentan en Cádiz y Córdoba la revista Yo me caso con usted, un “apropósito cómico-lírico-bailable, original de los señores Paso (padre e hijo) y A. Extremera […]. Es agradable, distraído y lleno de encantadora frivolidad” (La Voz, 19-8-1927).

También en tierras cordobesas, estrenan Oro, seda, sangre y sol, una obra compuesta por “escenas típicas españolas y mejicanas, de cantables, bailables, diálogos y cuadros de conjunto” (El defensor de Córdoba, 22-8-1927), en el último de los cuales el señor Enhart, transformado en “El Niño del Bicarbonato”, lidia un auténtico novillo.

Ángel Pericet Jiménez

Ángel Pericet Jiménez

A finales de agosto, la compañía debuta en el teatro Fuencarral de Madrid con las dos obras mencionadas. La crítica destaca la actuación, entre otras, de las hermanas Pericet:

“En Yo me caso con usted se canta por todos los tonos y estilos -del cupletero al ‘jondo’-, se baila también en las más variadas formas y desnudos; hay diálogos graciosos y, finalmente, se lidia un becerro en el escenario. […]

En la interpretación se destacaron la señorita Olga, gran bailarina, las hermanas Pericet y Mary Larrea, del sexo femenino, y Lorente, Enhart, Alegría, entre el sexo feo” (El Imparcial, 28-8-1927).

“Estos notables actores y sus huestes –Pericet, Mary Laura y Wences sobre todo- cosecharon muchos y justificados aplausos” (Heraldo de Madrid, 29-8-1927).

Tras actuar durante varias semanas en Madrid, la compañía continúa cosechando éxitos en Palencia. Ahí les perdemos la pista durante más de un año. En diciembre de 1928 la prensa sitúa a la troupe en Tenerife, con un repertorio renovado, que incluye, además de las ya mencionadas, nuevas revistas, como Las mujeres mandan o La Flor de España.

“En [esta última] revista se dan a conocer numerosos bailes españoles y extranjeros y está cuajada de chistes, que el público recibió con grandes muestras de agrado.

De los diversos números que forman La Flor de España se destacó el bailable Tabaquillo y la serenata de J. Malats, bailada irreprochablemente por la señorita Olga.

Todos los cuadros fueron presentados con gran lujo de decorado y las señoritas del conjunto lucieron trajes vistosísimos” (El Progreso, 12-12-1928).

En junio de 1929, la compañía Alegría Enhart y su Flor de España llegan a Melilla. El espectáculo

“fue de completo agrado del público, pues los diversos números interesaron y divirtieron. La presentación de todos los cuadros, lujos y artística, mereció elogios.

De los artistas, algunos de verdadero mérito, se destacaron Olga, Mary Laura, Olga Petit, las hermanas Pericet -ventajosamente conocidas de este público- y los excelentes humoristas Enhart y Alegría” (El Telegrama del Rif, 11-6-1929).

Compañia Alegría Enhart en Tenerife (1928)

La Compañía Alegría Enhart en Tenerife (1928)

Durante el otoño de ese mismo año, la troupe visita ciudades como Málaga, Granada y Almería. Las dominadoras, Sevilla 1929, Artistas y modelos, y Los ases de la pantalla son algunas de las nuevas revistas que se van incorporando al ya clásico repertorio de la compañía, que en 1930 continúa su periplo por Madrid, Alicante, Valencia, Reus, Huesca o Badajoz, entre otras localidades.

En enero de 1931, los Alegría Enhart estrenan en el teatro Reina Victoria de Melilla la revista ¡Oiga… oiga!. Unas semanas más tarde recalan en la tacita de plata, con su conocida Oro, seda, sangre y sol. De allí marchan a Córdoba y, en el mes de junio, se presentan en Málaga, siempre con gran éxito.

“[Gran Teatro Falla de Cádiz] También fue premiado con abundantes aplausos el cuadro final, titulado ‘Humo brasileiro’ por Olga y Luisita Pericet.

En el segundo acto, más ligero y de menos valor musical, fue bisado a más del desfile por toda la compañía, perfecto conjunto, de un gran efectismo; unas bonitas granadinas por Conchita Pericet” (El Noticiero Gaditano, 4-3-1931).

“[Málaga] Continúa en el teatro Lara la gran compañía de revistas Alegría-Enhart, que como se sabe hizo su debut el 15 de mayo.

Las muchísimas simpatías que en Málaga tiene, contribuye (sic) a que todas las noches el teatro Lara se vea completamente lleno.

Los elementos con que cuenta son inmejorables, pues a más de las ya conocidas Olga, Lita Enhart y las hermanas Pericet, muy queridas del público malagueño, se encuentra la bellísima Carlota Bilbao […].

En conjunto una compañía muy a la moderna que consigue triunfos en cualquiera de las partes donde actúa” (Política, 6-6-1931).

NOTAS:

(1) Dato aportado por Marta Carrasco en su obra La Escuela Bolera Sevillana. Familia Pericet, Consejería de Educación, Cultura y Deporte, Junta de Andalucía, 2013.

(2) Ibídem.


La Quica, maestría y temperamento (I)

“Esta mujer, de rostro moreno y esbelta figura, viste con irreprochable propiedad el traje de flamenca, dando la sensación de pertenecer a la más depurada raza cañí, aunque no es gitana.

Sin duda alguna es la bailadora de más temperamento que se conoce hoy y de las que mejor saben llevar las batas de cola y el pañolillo de Manila” (1).

Así describe Fernando el de Triana a Francisca González Martínez, bailaora sevillana nacida en 1905 y conocida artísticamente como “La Quica”. En su ciudad natal, esta artista se inicia en el mundo de la danza en la academia del maestro Otero y debuta junto a Antonio de Triana en el Salón Imperial (2).

Francisca González, La Quica

Francisca González, La Quica

Más tarde se une, tanto en la vida como en el arte, a Francisco León, Frasquillo, con quien abre una academia de baile en el Corral del Cristo, en la sevillana calle Pedro Miguel. La pareja también actúa en distintos escenarios, como el del antiguo Salón Olimpia, en la calle Amor de Dios (3).

De gira por España junto a Frasquillo

A finales de la década de los veinte, La Quica y Frasquillo emprenden una gira por España junto a una compañía de ópera flamenca en la que figuran algunos de los mayores artistas del momento, y de todos los tiempos, tales como Antonio Chacón, la Niña de los Peines o Manuel Vallejo.

Durante el verano de 1928, el grupo se presenta en ciudades como Valencia, Córdoba, Cádiz o Badajoz. En El Noticiero Gaditano podemos leer los nombres que componen el elenco:

“Anoche se celebró en el Parque Genovés un grandioso concierto de cante flamenco.

El programa estaba confeccionado con los mejores elementos flamencos que existen en España.

Los artistas que tomaron parte fueron don Antonio Chacón, ‘pontífice del cante jondo’, Niña de los Peines, Manuel Vallejo, José Cepero, Guerrita, Chato de las Ventas, Bernardo el de los Lobitos, y el Niño de Sevilla.

Los tocadores de guitarra eran Ramón Montoya, Luis Yance, Manuel Martell y Manuel Bonet.

Figuró un numeroso cuadro de zambra gitana compuesto por Carmen Vargas, Juan Sánchez (Estampío), Frasquito, Rovira, El Tobalo, La Quica, Carmelita Borbolla, Los seis gitanos de la Cava de Triana, Lolita Almería, Manolita la Macarena y La Gabrielita.

Se interpretaron soleares, fandangos, seguidillas, tangos, malagueñas.

Lograron distinguirse la Niñas (sic) de los Peines, Cepero, Guerrita, Montoya y Estampío que fueron ovacionados en sus ‘artes’.

Los demás fueron igualmente aplaudidos” (6-8-1928).

El cantaor Antonio Chacón

El cantaor Antonio Chacón

En los años siguientes, La Quica participa en distintos cuadros flamencos encabezados por Frasquillo. Así, por ejemplo, en julio de 1931 se presenta en la plaza de toros de ValenciaEl alma de Andalucía”, un

espectáculo compuesto por varias escenas, entre ellas una de sevillanas, dirigida por el maestro Frasquillo y en la que toman parte las siguientes bailaoras:

“Pepa La Carbonera, Rosario La Gitana, Asunción La Belmontina, Carmela la Periget, Lola la Periget Chica, Teresa La Serrana, María la Granadina, Antoñita La Cartujana, María la Faraona, Antonia la Faneta y Paca González, La Quica” (La Correspondencia de Valencia, 14-7-1931).

En el cartel también destacan artistas como los cantaores Guerrita o La Minerita, y una zambra gitana del Sacromonte dirigida por Angustias la Emperadora y las hermanas Gazpacha.

De Sevilla a Madrid, con parada en Córdoba

En 1933, la familia formada por La Quica y Frasquillo se traslada a Madrid, con el fin de impulsar la carrera artística de su hija Mercedes, que, a sus once años de edad, comienza a despuntar como una gran bailaora en potencia.

En junio de 1934, el cuadro familiar actúa en Córdoba al menos en dos ocasiones. Les acompaña a la guitarra Antonio Álvarez:

“Sobre un tablado, al aire libre, aparece un cuadro flamenco con la prosopopeya de ritual; allí están La Quica, su niña La Quica hija, Frasquillo y el concertista mago de la guitarra Antonio Álvarez. Comienza a oírse el rasgueo de aires gitanos, se hace un silencio devoto en la concurrencia y La Quica, que baila maravillosamente, y Frasquillo, que es un maestrazo del género, bordan farrucas, alegrías y bulerías gitanas entre palmas, jaleos y olés que marcan el ritmo.

Después Mercedita, la pequeña flamenquilla, se levanta, se estira, avanza, alza los brazos como Pastora, se retuerce y baila como una miniatura de ‘La Macarrona’ o de ‘La Malena’, insuperablemente” (El Sur, 23-6-1934).

Mercedes León, hija de La Quica

Mercedes León, hija de La Quica

“Anoche, en el Kiosco ‘Duque de Rivas’, tuvo lugar un espectáculo muy ambientado y típico cordobés.

En primer lugar, Merceditas León, hizo una gran exhibición de su arte, arte puro castizo andaluz.

La Quica bailó como nunca: hizo a ‘grosso modo’ unas interpretaciones magníficas del baile cañí, que saturó el ambiente perfumado de los jardines de La Victoria de colorido.

Mientras tanto, Antonio Álvarez rasgueaba su guitarra, agarena, haciendo sonar primorosamente sus cuerdas en preciosa melodía: se dejaba oír un fandanguillo, una malagueña, un dulce suspiro andaluz; mientras Frasquillo zapateaba en el tablado con rabia, con fuerza tal y brío tan certero que, a pesar que creíamos iba a resultar pesado, al contrario, daba matices a la melodía que Álvarez interpretaba” (La Voz, 3-7-1934).

Nueva compañía y academia de bailes

En diciembre de ese mismo año, La Quica, Frasquillo y su hija Mercedes visitan la redacción del Heraldo de Madrid, donde ofrecen una pequeña actuación. Además, el maestro expone los motivos que les han llevado a instalarse en la capital de España y presenta a los integrantes de su nueva compañía:

“Ahora hacía tiempo que [Frasquillo] vivía retirado voluntariamente en su casa de Sevilla, bailando sólo ‘para los amigos’ cuando sentía ganas de un ratito de juerga.

Pero he aquí que el flamenco se da un día cuenta exacta de que su hija Merceditas es, a los once años, toda una magnífica bailarina en capullo. La chiquilla siente la vocación irresistible del baile andaluz. Y el padre […] vuelve por ella a la lucha. Hay que hacerle un nombre a Mercedes León, porque ‘la niña lo merese’. Y viene a Madrid con ella, y con su mujer, ‘bailaora’ también, y de las buenas: Francisca González, ‘la Quica’, y Rafael Cruz, un mocito ‘bailaor’ discípulo suyo, que armará también el alboroto cualquier día. Les acompañan en la jira (sic) y en los tablaos el buen ‘cantaor’ ‘Bernardo el de los Lobitos’ y un ‘tocaor’ que sabe lo que hay que saber en lo de tocar la ‘sonanta’: Manuel Bonet” (Heraldo de Madrid, 5-12-1934).

La Quica, Mercedes León y Frasquillo en su visita al Heraldo de Madrid (5-12-1934)

La Quica, Mercedes León y Frasquillo en su visita al Heraldo de Madrid (5-12-1934)

Poco después, la pareja abre una nueva academia de baile en el número 5 de la plaza General Vara del Rey, en pleno Rastro madrileño, donde continúan con la labor docente que ya venían desarrollando en Sevilla. Al mismo tiempo, el cuadro flamenco dirigido por Frasquillo, del que forman parte tanto La Quica como su hija Mercedes, se anuncia con frecuencia en distintos locales, sobre todo de la capital.

Así, en los primeros meses de 1935 encontramos al grupo en el Circo Price, en la sala Casablanca o en el Teatro Martín; y en el mes de junio participan en la fiesta-homenaje a Fernando el de Triana, organizada por La Argentina en el Teatro Español. La Quica, Frasquillo y su hija figuran entre los artistas más destacados de la noche:

“Si grandes fueron las ovaciones que se prodigaron a Pericet y su cuadro […], no fueron menos cálidas y entusiásticas las que se tributaron […] al estupendo cuadro de baile flamenco del famoso maestro Francisco León ‘Frasquillo’. Tanto éste como su mujer, ‘La Quica’, y su hija Merceditas León […], Rafael Cruz, y el célebre ‘bailaor’ antiguo ‘El Estampío’, monopolizaron, puede decirse, los mejores y más reiterados aplausos de la noche” (Heraldo de Madrid, 24-6-1935).


NOTAS:
(1) RODRÍGUEZ GÓMEZ, Fernando (el de Triana), Arte y artistas flamencos, Sevilla, 1935.
(2) Datos proporcionados por José Luis Navarro García en su obra Historia del baile flamenco, Vol. 2, Sevilla, Signatura, 2009.
(3) Datos aportados por el bailaor Enrique el Cojo, en una entrevista publicada por el diario ABC de Sevilla, el 21-4-1981.


Rafaela Valverde, la Tanguera, reina de la farruca y el garrotín (y IV)

En agosto de 1930, con motivo de un festival-homenaje ofrecido a Luis Calvo en la Plaza de Toros Arenas, La veu de Catalunya anuncia la “reaparición sensacional del notabilísimo cuadro flamenco [compuesto por] Miguel Borrull, Luisita Alegría, Ofelia Clavel, María la Gitana, Rosalía la Flamenca, Conchita Borrull, Rafaela La Tanguera, Maera y Paco Aguilera” (8-9-1930). (1)

Rafaela Valverde, la Tanguera, en el Villa Rosa

Rafaela Valverde, la Tanguera, en el Villa Rosa

En febrero del 31, la prensa vuelve a situar a Rafaela Valverde en el Teatro Circo Barcelonés, donde participa en un festival a beneficio del bailaor Manolillo de la Rosa, en el que también intervienen, entre otros artistas, La Macarrona, las hermanas Borrull, La Camisona, la Niña de LinaresFaícoPaco Aguilera y Miguel Borrull.

Una actividad imparable: Ópera flamenca, cine…

Durante los años siguientes, en ese mismo escenario y en el del Teatro Olympia, se celebran con frecuencia festivales de ópera flamenca, en los que se da cita buena parte del elenco de Villa Rosa, además de otras grandes figuras del flamenco de la época, como José Cepero, Angelillo, Manuel Vallejo o la Niña de la Puebla. Además de La Tanguera, cuya presencia es habitual en este tipo de funciones, en ocasiones destaca también una jovencísima Carmen Amaya.

Es ésta una época de intensa actividad artística para Rafaela Valverde, que compagina sus apariciones en los espectáculos de ópera flamenca con otro tipo de actuaciones. Así, en marzo de 1933 “la gran Tanguera” forma parte del cuadro flamenco que presenta su comadre Julia Borrull en el restaurante El Tostadero, y en el que también figuran la Sevillanita, la Gitanilla del Albaicín, Tobalo, el Niño de Constantina y el guitarrista Pepe Hurtado (La Vanguardia, 16-3-1933).

En el mes de septiembre, de la mano de Juanito El Dorado, Rafaela regresa a las tablas del Teatro Nuevo, donde comparte escenario con el Niño Marchena y Carmen Vargas, entre otros artistas; y en noviembre, la bailaora forma parte del elenco de una versión de El amor brujo dirigida y coreografiada por Laura de Santelmo, que se estrena en el Liceo de Barcelona. En el reparto figuran artistas de gran nivel, como Soledad Miralles, Conchita Borrull o las hermanas Coquineras, dos viejas glorias del baile flamenco.

Cuadro flamenco de Dos mujeres y un Don Juan (José Buchs, 1934)

Cuadro flamenco de Dos mujeres y un Don Juan (José Buchs, 1934)

A finales de 1933, Rafaela Valverde realiza una incursión en el mundo del cine. Junto a Carmen Amaya, Juana la Faraona, Miguel y Conchita Borrull, Antonio Viruta y El Chino, la artista forma parte del cuadro flamenco que aparece en la película Dos mujeres y un Don Juan, dirigida por José Buchs y estrenada en enero del año siguiente. (2)

En primavera de 1934, la Tanguera vuelve a ponerse a las órdenes de Miguel Borrull, que presenta en el Tabú Club un cuadro flamenco compuesto por Julia Borrull, Rafaela Valverde, la Niña de Cádiz y Antonio Viruta; artistas que también actúan en el Teatro Circo Barcelonés, en el marco de un festival benéfico organizado por el Centro Andaluz. Asimismo, la bailaora es “extraordinariamente ovacionada” por su interpretación en la zarzuela La chulapona, que se estrena en el Teatro Novedades (Papitu, 2-5-1934).

La zambra de Chorro Jumo

Poco después, la Tanguera se integra en una Compañía de comedias de arte gitano que hace su debut en el Teatro Poliorama en agosto de 1934, con la puesta en escena de la comedia de ambiente gitano La zambra de Chorro Jumo. El gran éxito obtenido motiva la reposición de la obra un mes más tarde. La Vanguardia ofrece información sobre el elenco de la compañía, que tiene como primera figura a la cantaora Niña de Linares:

“En su anterior y reciente actuación, esta formación artística obtuvo un remarcable éxito interpretando la obrita La zambra de Chorro Jumo, escrita expresamente para lucimiento de los virtuosos de la ópera flamenca que encabezan la lista de la compañía, a saber: los ‘cantaores’ Niña de Linares, Pepita Jiménez, Niño Constantina y Niño de Lucena; las ‘bailaoras’ Julia y Conchita Borrull, La Tanguera, Micaela Lamendaña, Rocío de Triana, La Faraona, María Flores; el virtuoso de la guitarra flamenca Miguel Borrull; el caricato Isidro Badur y otros muchos artistas de fama en el género, así como la pareja de bailarines excéntricos ‘The Willy Star’s’.

La función inaugural se compuso de la obra citada, ya conocida de nuestro público, y del estreno de otra obrita del mismo corte, continuación de aquélla, titulada Un juramento gitano […]

La compañía obtuvo un franco éxito, y en realidad fue merecido, pues todos los artistas trabajaron con entusiasmo, logrando un excelente conjunto en el difícil género que cultivan” (14-9-1934).

La Tanguerita en "La zambra de Chorrojumo" (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

La Tanguerita en «La zambra de Chorrojumo» (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

En enero de 1935, en el Teatro Circo Barcelonés, Rafaela Valverde participa en un “grandioso certamen de arte andaluz a beneficio del notable guitarrista Pepe Hurtado”, en el que también intervienen el Cojo de Málaga, Conchita Borrull, Carmen Amaya, La Faraona o Antonio Viruta (La Vanguardia, 22-1-1935). Unas semanas más tarde, algunos de estos artistas se presentan en el Teatro Olympia, bajo la dirección del cantaor Guerrita; y, en el mes de mayo, la Compañía de comedias de arte gitano de la que forma parte La Tanguera lleva La zambra de Chorro Jumo al Teatro Victoria de Madrid.

En enero de 1936, Rafaela participa en un festival a beneficio de Antonio Viruta que se celebra en el Teatro Circo Barcelonés. Entre el nutrido elenco de artistas que se reúne para rendir homenaje al bailaor destaca, una vez más, la presencia de Carmen Amaya.

En esa época, La Tanguera también trabaja en el cabaret Mónaco y en el Teatro Cómico, y en ambos locales coincide con su inseparable Conchita Borrull. Las dos forman parte del cuadro andaluz, dirigido por Manuel González Guerrita, que actúa en el Pueblo Español de Montjuic con motivo de la Verbena de la Prensa, en junio de 1936.

Rafaela Valverde en los toros

Rafaela Valverde en los toros, con mantón de Manila

En el mes de agosto, La Vanguardia sitúa a Rafaela Valverde en el Circo Barcelonés, y no encontramos ninguna otra referencia periodística sobre ella hasta mayo de 1939, una vez finalizada la guerra civil. En esa fecha, coincidiendo con la estancia del Gran Visir en Barcelona, se celebra en su honor una cena de gala en el Hotel Ritz, al término de la cual comienza “una fiesta de baile flamenco y cante jondo”, amenizada por el siguiente cuadro:

Agustín de Triana, Niño de Constantina, Antoñita y Rayito (pareja de Jerez), Julia Borrull y La Tanguera (bailarinas), Niña de Cádiz, Gloria de España (bailarina) y los ‘tocaores’ ‘Camisón’ y González, cuadro dirigido por el maestro París” (La Vanguardia, 25-5-1939).

Su recuerdo perdura

Probablemente ésta fuera una de las últimas actuaciones de Rafaela Valverde, que falleció en 1940, víctima de un cáncer. Sin embargo, a pesar de los años transcurridos, su imagen permanece indeleble en la retina de quienes la conocieron, como es el caso de la bailaora Trini Borrull, que en el año 2000 dedicaba estas palabras a la que fuera gran amiga y compañera de sus tías Julia y Concha:

Rafaela ValverdeLa Tanguera’, a la que menciono como cosa aparte, pues esta bailaora se presentó en Madrid, en un café cantante, bailando el garrotín que le copió a Pastora Imperio. Alternó con las mejores artistas, como La Argentinita, Raquel Meller y Tórtola Valencia; acabando su vida en los cafés cantantes de Barcelona, bailando la farruca. Tenía un estilo y elegancia inigualables y manejaba la falda, como nunca he visto igual; introducía unas variaciones y pasos que podrían ser actuales. La gran bailarina Ana Pavlova, cuando iba a Barcelona, para actuar en el Liceo, después de su actuación iba a Villa Rosa y se quedaba extasiada viendo bailar flamenco; sobre todo a ‘La Tanguera’. Era tan personal esta bailaora, que si cierro los ojos, aún creo estar viéndola, pues su flamenca figura aún permanece en mi retina”. (3)

Una imagen familiar de Rafaela Valverde

Una imagen familiar de Rafaela Valverde

Un último apunte sobre la personalidad y valía artística de La Tanguerita nos lo ofrece Fernando el de Triana (4), cuando nos refiere la siguiente anécdota:

“El popular banderillero de toros Eduardo Borrego Zocato la invitó en una ocasión a visitar las cuevas del Sacromonte, con el fin de que presenciara unas danzas gitanas […]. Lo primero que encargó la Tanguerita fue que no descubriera ante aquellas gitanas que ella era artista.

Así lo hizo el complaciente torero, presentándola como turista; pero como el arte no puede ocultarlo quien lo siente, al terminar de bailar las hermanas Gazpachas ese castizo baile titulado ‘la cachucha’, pidió permiso para bailarlo ella, y una vez concedido, causó la admiración de todos aquellos faraónicos artistas.

¿Comentarios de aquel día? -¡Vaya una turista con reaños! ¿Has visto qué cachucha? ¡Chavó, qué manera de bailá! -¿Y la farruca? -¿Y er tango? -¿Y er garrotín? -¡Ésta tiene que ser artista y de tronío! -Verás cómo yo le meto los deos al señorito y nos pena la chipén.

Efectivamente; a poco se descubrió la incógnita y entonces empezó la juerga de verdad con los calés de la cueva del Albaicín”.

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) Esta información la proporciona Montse Madridejos en el blog “Historias de Flamenco”.

(3) Borrull, Trini: “La saga de los Borrull”, Revista de Flamencología, nº 12, segundo semestre de 2000.

(4) Triana, Fernando el de, Arte y artistas flamencos, 1935.