Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Ciega de Jerez, jondura y sentimiento (y II)

En 1930, Manuela Domínguez sale de gira por ciudades como Cartagena, Murcia o Albacete, junto una troupe encabezada por Juanito Eldorado, en la que también figura el Niño de la Huerta:

[Cartagena. Teatro Principal] “JUANITO ELDORADO presenta a la famosa CIEGA DE JEREZ y al auténtico NIÑO DE LA HUERTA” (Cartagena Nueva, 25-5-1930).

[Murcia. Teatro Popular] “Por la noche a las diez y cuarto, grandioso concierto de ópera flamenca en el que tomarán parte Antonio Moreno, Niño Vallejas, Paquita de Almería, La ciega de Jerez y Francisco Montoya (Niño de la Huerta)” (El Tiempo, 25-5-1930).

[Albacete. Teatro Circo] “A las diez de la noche, grandioso y único concierto de ópera flamenca, por la notable troupe de Juanito El Dorado, en la que figuran la excelente bailaora de flamenco ‘Paquita de Almería’ y los célebres cantaores ‘La Ciega de Jerez’ y el renombrado y popular ‘as’ del cante jondo ‘El Niño de la Huerta’” (Diario de Albacete, 24-5-1930).

Local flamenco en Barcelona (Nuevo Mundo, 2-9-1932)

Artistas flamencos en un local de Barcelona (Nuevo Mundo, 2-9-1932)

Nuevos éxitos en Barcelona y Madrid

A principios de los años treinta, la prensa sitúa a la cantaora jerezana principalmente en Madrid y Barcelona. Según Francisco Hidalgo, Manuela participa en un espectáculo de ópera flamenca celebrado en el Teatro Circo Barcelonés en 1932, y en cuyo cartel figuran, además de Carmen Amaya, los siguientes artistas:

“El Gran Fanegas, la Ciega de Jerez, los hermanos Manuel y Antonio Guerrita, Canalejas de Jerez, José Pérez ‘Cartagenerito’, el ‘Niño de la Unión’, Pedro Garrido ‘el Niño de Levante’, el Murciano, y los bailaores y bailaoras María la Pescatera, Anita la Guapa, Micaela La Mendaña, María La Faneta, Maruja La Flamenca, Rafaela La Tanguera, Antonio Viruta y El Gato”. (1)

En agosto de ese mismo año se la puede ver en Madrid, en una kermés celebrada en el distrito de la Inclusa:

“Hoy, día 10, a la una de la madrugada, gran concierto de cante flamenco por los afamados cantadores Ciega de Jerez, Chato de las Ventas, Bernardo el de los Lobitos y Jesús Perosanz. Tocador de guitarra, Ángel Serrano” (La Libertad, 10-8-1932).

En enero de 1933, acompañada a la guitarra por Patena padre, Manuela participa en una función a beneficio de las escuelas laicas del Partido Republicano Radical que tiene lugar en el madrileño Puente de Vallecas. Poco después actúa en el Circo Barcelonés, junto a un nutrido grupo de artistas en que destaca una jovencísima Carmen Amaya:

“Hoy, en el Circo Barcelonés, por la noche, tendrá efecto un festival flamenco, en el que tomarán parte los cantadores Niño de Triana, Tomás García el Moreno, Niño de la Peña, Niño de Linares, Francisco Gallardo, José Arroyo Lucena, un cuadro de baile flamenco integrado por Palmira Escudero, La Faraona, La Mendaña, Carmencita Amaya ‘La Capitana’, Tobalo y los ‘ases’ del cante jondo Antonio Moreno, Lola Cabello, El Negro Domingo, profesor del Negro Aquilino, mago de la trompeta, el cual ejecutará varios cantes flamencos acompañado de la guitarra, el ‘as’ del cante jondo Niño de Caravaca, venido expresamente de Madrid, y el ídolo de todos los públicos, ‘La Ciega de Jerez’, figura del arte flamenco venida igualmente de Madrid para tomar parte en este festival flamenco” (La Vanguardia, 1-2-1933).

Una jovencísima Carmen Amaya junto a su padre, El Chino (Mirador, 30-6-1932)

Una jovencísima Carmen Amaya junto a su padre, El Chino (Mirador, 30-6-1932)

En ese mismo lugar se lleva a escena en el mes de abril un espectáculo inspirado en la Semana Santa sevillana, en el que destaca “Manolita, La Ciega de Jerez, única en sus estilos” (El Diluvio, 12-4-1933). También forman parte del elenco los siguientes artistas:

“… El Seda, Francisco Gallardo, Niño de Málaga. Grandioso cuadro de baile compuesto de los eminentes artistas únicos en su género La Palmira, Lolita la Camisona, Virtudes la Sevillana. Formidables y portentosas creaciones del fenomenal EL RAYITO.

JUAN BAÑOS, el renombrado gran cantador: EL GRAN FANEGAS.

MANOLITA, LA CIEGA DE JEREZ, la reina del cante jondo…” (La Vanguardia, 11-4-1933).

En 1933, la artista jerezana también se prodiga en otros locales barceloneses, como el Bar del Manquet o el Gran Cine Colón. Al primero de ellos hace referencia el periodista Sebastià Gasch, con motivo de la visita del bailarín y coreógrafo de origen ruso Léonide Massine a la ciudad condal:

“El flamenco auténtico se ha refugiado ahora en el Portal de Santa Madrona. En el Bar del Manquet. […]

… Sesión monótona de cante. Y, apaciguadas las quejas de la siniestra Ciega de Jerez, el cuadro sube al tablado” (Mirador, 1-6-1933).

En el segundo la sitúa el diario La Vanguardia en el mes de agosto. La “CIEGA DE JEREZ, reina del cante flamenco” (18-8-1933), pone el broche final a un amplio programa de variedades.

Años difíciles en Levante

En enero de 1935, Manuela Domínguez actúa en Puerto de Sagunto (Valencia). La cantaora jerezana, “emperadora de los campanilleros, la revolucionaria del cante jondo” -tal y como reza el cartel-, constituye la atracción principal de una velada de ópera flamenca que se celebra en el Cine Olimpia. Completan el elenco el Niño de Almería, el Niño de la Alegría, Pepita Arlandis, el Canario del Alba y el guitarrista Manuel Torres.

Cartel de la actuación de La Ciega de Jerez en Puerto de Sagunto (19-1-1935)

Cartel de la actuación de La Ciega de Jerez en Puerto de Sagunto (19-1-1935)

En abril de 1936, la Ciega de Jerez, “cantadora de flamenco de gran escuela” (¡Tararí!, 4-1936), se presenta en el Edén Concert de Madrid. Durante los años que siguen, en plena contienda, la prensa la sitúa en varias ocasiones en el Teatro Libertad de Valencia, y en el Gran Teatro de Paterna (Valencia).

En abril de 1938 se presenta en este último local una “Agrupación del género Flamenco” encabezada por el Canario del Alba y la Ciega de Jerez. La Niña de Utrera, Pepita Landi, Paco el Lucero, Conchita Arcas y Pachón completan el cartel, que presenta a la jerezana como “la dominadora de todos los cantes grandes […] La que llega al alma […] la cantadora que más facultades tiene en la actualidad”.

En julio de 1943 retomamos la pista de Manuela Domínguez en la Plaza de Toros de Murcia, donde se celebra una gran fiesta española en la que intervienen 30 artistas, en representación de las regiones de Valencia, Andalucía y Aragón. Entre ellos destacan “MANOLO de UTRERA, CIEGA de JEREZ y NIÑO de SANLÚCAR” (Línea, 22-7-1943).

La última referencia a la insigne cantaora jerezana nos la ofrece el pintor y escritor suizo Roger Wild en 1949, en un artículo titulado “Espagne tellurique” y publicado en la revista Les Nouvelles Littéraires, que el semanario Destino reproduce parcialmente. El autor rememora lo vivido año atrás en el local barcelonés de Juanito Eldorado y nos regala una descripción bastante gráfica de una noche flamenca con la Ciega de Jerez:

“Wild describe así una ‘Nuit Flamenca’: ‘Chez Juanito Eldorado el momento es incomparable. Flanqueado de la ‘Faraona’ y de la ‘Capitana’, ágiles flores del cuadro flamenco, morenas y delgadas, la ciega de Jerez, una enana mofletuda, con la frente abollada de verrugas -una enana que ha brotado muy deprisa- ruge y gime su canto de congoja. El canto le sale de lo más profundo de ella misma, expira lentamente para hincharse y estirarse hasta la pérdida de la respiración, rebotar en cascada desoladora, de soledad y de crucificantes amores.

Los brazos cortos y plegados de la ciega, prendidos como tirantes con agujas; penden, inmóviles, de cada lado de la proa de su pecho’…” (Destino, 6-8-1949).


NOTA:
(1) Hidalgo, Francisco, Carmen Amaya: La biografía, Barcelona, Carena, 2010.


María la Gazpacha, todo el sabor del flamenco de Granada (y III)

La Semana Andaluza de Barcelona (1930)

En junio de 1930, las hermanas Amaya figuran en el selecto grupo de artistas que viajan a la ciudad condal para actuar en la Semana Andaluza, que tiene lugar en la Exposición de Barcelona. En el “Cuadro de Zambras” creado por los maestros Realito y Frasquillo, además de las hermanas Gazpachas, también destaca la veterana Anita Amaya, la de Ronda.

Cruces de Mayo en la Semana Andaluza de Barcelona (La Vanguardia, 22-6-1930)

Cruces de Mayo en la Semana Andaluza de Barcelona (La Vanguardia, 22-6-1930)

Según leemos en un reportaje publicado varias décadas más tarde, “con ocasión de un concurso allí celebrado obtuvo la copa de plata nuestra popular ‘bailaoraMaría ‘la Gazpacha’” (Hoja Oficial del Lunes, 3-8-1953).

“… han sido contratados los popularísimos artistas, de máximo cartel en toda España, denominados:

Niño Rangel (de Huelva), el formidable estilista del fandanguillo; Niño Hierro (de Puente Genil), el gran artista conocido por el Rey de la Taranta; Niño de Albaicín (de Granada), el verdadero fenómeno del cante flamenco; Niña de Linares (de Linares, Jaén), verdadera maravilla y genial intérprete del cante jondo; Niña de Córdoba (de Córdoba), artista eminente del arte flamenco y de éxito ruidoso en Madrid; y otros muchos de que se irá dando cuenta.

Se presentarán las famosas ‘Cruces de Mayo’, reproducción exacta de varias de estilo sevillano, tomando parte en ellas famosas artistas de género flamenco. Habrá zambras gitanas del Sacro Monte (Granada), que ejecutará la famosísima tribu de las hermanas ‘Gazpachas’, artistas de grandiosa popularidad” (La Vanguardia, 6-6-1930).

De gira por España

Tras el éxito obtenido en Barcelona, María Amaya Fajardo es contratada por el empresario Vedrines para realizar una gira por distintas ciudades españolas, junto a un elenco de lujo en el que destacan artistas como Angelillo, El Americano, El Niño de las Marianas, Ramón Montoya, Estampío o La tribu faraónica del Albaicín de Granada. El grupo se presenta en Madrid en el mes de agosto, y unas semanas más tarde debuta en Gijón y Oviedo.

Anilla la de Ronda en la Semana Andaluza de Barcelona (Mundo Gráfico, 1930)

Anilla la de Ronda en la Semana Andaluza de Barcelona (Mundo Gráfico, 2-7-1930)

María la Gazpacha, “de gran estilo y mucho gusto” (El Noroeste, 5-9-1930), interpreta “cantos de Granada”, mientras que el fin de fiesta corre a cargo de la “Zambra gitana del Sacro Monte, compuesta por los gitanos los amayas dirigidos por La Capitana, que ejecutarán La Tana, La Cachucha, Tango Gitano, Soleares, Granaínas, Fandango del Albaicín, La Mosca y El Petaco” (El Noroeste, 4-9-1930).

Durante el verano de 1931, María la Gazpacha vuelve a salir de gira, por ciudades como Valencia o Palma de Mallorca. La cantaora forma parte del espectáculo “El alma de Andalucía”, en el que intervienen un total de setenta artistas, entre los que se cabe mencionar al cuadro de Frasquillo y La Quica, la Niña de Linares, el Niño de Constantina, el Niño de Utrera o la Zambra gitana del Sacro Monte, con Angustias la Mejorana al frente. María Amaya interpreta “Sevillanas de Corralera”, mientras que sus hermanas, “las célebres bailaoras”, actúan en la zambra (Las Provincias, 14-7-1931).

En abril de 1932 encontramos de nuevo a la Gazpacha en Madrid, concretamente en la plaza de toros de las Ventas, donde se celebra una fiesta “en honor de los niños de las escuelas municipales”, a la que asiste el Presidente de la República. Entre los distintos grupos regionales que actúan, destaca uno compuesto por gitanos del Sacro Monte, en el que María y Pepa Amaya muestran sus dotes para el baile:

“La niña de Jardín, Pepa la Buba, Angustias la Mintola y otras ejecutaron sus bailes ‘La jarra’ y ‘La mosca’, y a petición de los pequeños espectadores, María la Gazpacha bailó unas bulerías gitanas, y su hermana Pepa un tango del mismo origen” (La Libertad, 15-4-1932).

Las artistas del cuadro de zambras durante la Semana Andaluza de Barcelona (La Esfera, 28-6-1930)

Las artistas del cuadro de zambras durante la Semana Andaluza de Barcelona (La Esfera, 28-6-1930)

Artista polifacética

En 1936, María Amaya Fajardo interviene en el filme María de la O, de Francisco Elías, protagonizado por Carmen Amaya, y en el que también comparte cartel con otras figuras del flamenco de la época, como Pastora Imperio o La Niña de Linares.

A partir de esa época el nombre de María la Gazpacha aparece con menor frecuencia en los papeles, si bien la cantaora y bailaora granadina permanece en activo hasta el final de sus días. Sus saetas son uno de los sonidos habituales de la Semana Santa de su ciudad, tanto en la calle como en el Coliseo Olimpia, donde se proyectan películas mudas sobre la Pasión de Cristo, a las que María pone la banda sonora, con letras como la siguiente:

“De oro son tus potencias
y la corona de espinas;
Tú la llevas con paciencia,
sobre tu espalda divina
la Cruz de la penitencia”. (1)

María la Gazpacha ha sido una de las grandes cantaoras granadinas del siglo XX, a juzgar por quienes la conocieron, como la cantaora Isabel la Golondrina, quien refiere la siguiente anécdota:

“La ‘Gazpacha’ ha sío la mejor cantaora que ha habío en ti el Sacromonte, esa le ha hecho achuchar a ‘La Niña de los Peines’. Mi padre me contaba que una vez en un festín en el Patio de los Aljibes —donde había muchos artistas— cuando sintió cantar a La Gazpacha, dijo La Niña de los Peines: ‘ésta me va a hacer reventar’; y tuvo que echar tripas pa quear como que ella era La Niña de los Peines” (2).

Imagen de la película Maria de la O (1936), en la que aparece María la Gazpacha

Imagen de la película María de la O (1936), en la que aparece María la Gazpacha

Según Manuel Lorente, “La Gazpacha desarrolló un modelo de granaínas que hoy día están en desuso, y casi en el olvido” (3). Por su parte, Molina Fajardo afirma que María “fue la última que cantó la pícara ‘zarabandilla’ acompañada a la guitarra por Pataperro” (4), y que el famoso Café Chinitas de Málaga fue testigo de sus cantes por granaínas, con letras como las siguientes:

“Barcelona, por su puerto,
viva Madrid que es la Corte,
Barcelona por su puerto,
Sevilla por la Giralda,
pero en el mundo no encuentro
Alhamabra, como en Granada”.

“Soy más fuerte que la Alhambra
cuando tiran un cañón,
soy más fuerte que la Alhambra,
porque la Alhambra retumba
y mi corazoncito no”.

Según este autor, María Amaya Fajardo nos dejó en mes noviembre de 1961, sólo tres días después de actuar por última vez en la zambra de Manolo Amaya. Se marchó para siempre una artista muy completa, que supo llevar como pocas, por todos los rincones de España, el más genuino arte flamenco de Granada.

NOTAS:

(1) Letra recogida por Eduardo Molina Fajardo en su obra El flamenco en Granada. Teoría de sus orígenes e historia, Granada, Ed. Miguel Sánchez, 1974.

(2) Cita recogida por Manuel Lorente Rivas en su artículo “Etnografía polifónica del fandango en la provincia de Granada”, en la revista Música oral del sur, nº 1, 1995.
(3) Lorente Rivas, óp. cit.
(4) Molina Fajardo, óp. cit.


Conchita Borrull, la reina de los bailes gitanos (y III)

En los primeros años treinta Concha Borrull participa en distintos festivales de ópera flamenca que se celebran en la ciudad condal. En ellos coincide con grandes figuras del género, entre los que cabe destacar a Guerrita, el Cojo de Málaga, José Cepero, la Niña de Linares o Lola Cabello, y comparte escenario con algunos de sus compañeros de siempre, como su hermana Julia, Rafaela la Tanguera, Antonio Viruta, Juana la Faraona o una jovencísima Carmen Amaya. Entre tantas estrellas, las Borrull brillan con luz propia:

“El genial Guerrita y sus huestes triunfaron en toda la línea, siendo calurosamente aplaudidos Conchita y Julia Borrull, esas gitanas dignas de figurar en un museo de Julio Romero de Torres, bailaron estupendamente y, con ellas, el ‘Virutas’, que tuvo momentos muy felices. Los tres fueron ovacionados” (El Diluvio, 14-11-1933).

Conchita Borrull (Estampa, 26-7-1931)

Conchita Borrull (Estampa, 26-7-1931)

En noviembre de 1933, Concha Borrull se embarca en un proyecto diferente. La bailaora entra a formar parte de la compañía de Laura de Santelmo, que estrena su versión de “El amor brujo” en el Liceo de Barcelona. El elenco lo completan bailaoras como Soledad Miralles, Rafaela la Tanguera o las legendarias Coquineras, además de los bailarines Antonio Triana y Miguel de Molina. Les acompaña a la guitarra Miguel Borrull. El espectáculo es todo un éxito:

“Hubieron de repetir los bailes del segundo acto de ‘La vida breve’, ópera que también se estrenaba esa noche, del maestro Falla, y en ‘El amor brujo’ el éxito fue de clamor.

Laura de Santelmo fue interrumpida varias veces por los aplausos del público que llenaba completamente la magnífica sala del Liceo. El telón subió muchas veces en honor de tan meritísimos artistas.

Y como noticia importante, podemos decir que la Santelmo irá a Milán y París a dar a conocer su interpretación de ‘El amor brujo’” (La Voz, 17-11-1933).

La zambra de Chorro Jumo y otros éxitos

A mediados de los años treinta, Concha Borrull sigue colaborando con su hermano Miguel, que presenta su cuadro flamenco en distintos escenarios de la ciudad condal. También figuran en el elenco Julia Borrull y, al cante, el Cojo de Málaga y la Niña de Linares.

En agosto de 1934, se estrena en el teatro Poliorama de Barcelona la comedia de ambiente gitano “La zambra de Chorro Jumo”, “escrita expresamente para lucimiento de los virtuosos de la ópera flamenca que encabezan la lista de la compañía, a saber: los ‘cantaores’ Niña de Linares, Pepita Jiménez, Niño Constantina y Niño de Lucena; las ‘bailaoras’ Julia y Conchita Borrull, La Tanguera, Micaela Lamendaña, Rocío de Triana, La Faraona, María Flores; el virtuoso de la guitarra flamenca Miguel Borrull” (La Vanguardia, 14-9-1934).

Después de triunfar durante más de un mes en la ciudad condal, la obra se presenta en otras localidades, como Lugo o Madrid. En mayo de 1935 llegan al teatro Victoria de la capital. Allí, tanto Concha como su hermana Julia muestran una nueva faceta artística, la de “notabilísimas actrices cómicas” (Heraldo de Madrid, 25-5-1935).

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

En ese mismo año puede verse a Conchita Borrull en los festivales interregionales que tienen lugar en el teatro Olympia de Barcelona; en el beneficio a favor de su compañero Antonio Viruta, celebrado en el Circo Barcelonés; y en una fiesta andaluza organizada por el local Nuevo Mundo para celebrar la cruz de mayo. La prensa destaca la labor de la bailaora: “Preciosa e insuperable en su danza Conchita Borrull” (El Diluvio, 27-2-1935).

Además, hasta el estallido de la guerra civil, “la ‘emperaora’ del baile cañí” (La Vanguardia, 21-7-1935) se prodiga en distintos espectáculos, unos eminentemente flamencos y otros de variedades, casi siempre en la ciudad condal. En los carteles coincide con artistas como Juanito Valderrama o una joven Lolita Flores.

En junio de 1936, la Compañía de Arte Gitano encabezada por la Niña de Linares y Guerrita vuelve a representar en Barcelona “La zambra de Chorro Jumo”. Sobre las tablas del teatro Nuevo, “la vedette y actriz cómica Conchita Borrull [está] muy bien en su papel” (El Diluvio, 2-6-1936).

Gran maestra y coreógrafa

En los años cuarenta, Conchita participa en algún que otro espectáculo flamenco, como el celebrado en el Circo Barcelonés en homenaje a José Grau en octubre de 1941. No obstante, desde entonces la más joven de los Borrull se dedica principalmente a la docencia. En la escuela situada en el número 9 de la calle Petrixol (1), Concha imparte clases de danza clásica, española y flamenca, con la colaboración de su hermano Miguel, que también ofrece lecciones de guitarra.

Las alumnas obtienen una formación bastante completa, “donde lo popular alterna […] inteligentemente con música de París, Padilla, C. Fleta, Romero, Albéniz, Valverde, Granados, Morera, Turina, Bretón, Falla y Montesinos” (La Vanguardia, 17-6-1959). El repertorio de bailes es, pues, de lo más variado:

“Bailes populares, como la farruca, la zamora, los panaderos, el tanguillo y el fandango, a los que se unieron ‘España cañí’, de Marquina; ‘Asturias’ de Albéniz; ‘Sacromonte’, de Turina; la jota de ‘La Dolores’, de Bretón; la ‘Danza XI’, de Granados; ‘Las carretas del Rocío’, de Monreal, y un bailable de la ópera ‘Carmen’, de Bizet” (La Vanguardia, 27-5-1954).

Concha Borrull (El Pueblo, 16-6-1931)

Concha Borrull (El Pueblo, 16-6-1931)

Entre 1943 y 1962, la prensa catalana hace referencia a la participación de las alumnas de Concha Borrull en distintos festivales, y especialmente en las funciones de fin de curso que se celebran cada año en salones como el Real Círculo Artístico o el Círculo Dom Bosco.

Los papeles ponen de manifiesto la maestría y el buen hacer de “la prestigiosísima profesora” (La Vanguardia, 15-6-1960) y excelente coreógrafa, que es toda una institución en Barcelona:

“… con qué eficiencia Concha Borrull atiende el desarrollo de las aptitudes de sus discípulas, a las que dota de una técnica refinada y de un hondo sentido del ritmo. En actuaciones individuales, por parejas y en conjuntos que respondían a adecuadas coreografías, la aspirantes a ‘estrellas’ […] interpretaron con estilo, gracia y ‘elocuente’ taconeo y repiqueteo de castañuelas, bailes genuinamente españoles y unos pocos números de música exótica. El público, que llenaba el teatro, se sintió legítimamente satisfecho […] y felicitó calurosamente a Concha Borrull, cuyo éxito no pudo ser más completo” (La Vanguardia, 11-6-1953).

Concha Borrull, maestra e ilustre coreógrafa, se hizo acreedora también a aplausos y felicitaciones” (La Vanguardia, 15-6-1955).

“… puede apreciarse la eficacia con que Concha Borrull transmite a sus discípulas las esencias de su arte” (La Vanguardia, 15-6-1960).

“… Concha Borrull, la admirable bailarina que aporta a sus lecciones el sentido de un arte todo refinamiento y profundidad […] recogió generales y encendidas felicitaciones” (La Vanguardia, 13-6-1961).

El arte de las Borrull no termina en Conchita. Sus sobrinas Trini -hija de su hermana Lola– y Mercedes -hija de su hermano Miguel– se convierten en depositarias y continuadoras del rico legado familiar, el mismo que Concha Borrull, con gran maestría, pone durante años al servicio de sus alumnas.

NOTA:
(1) Este dato lo ofrece María Jesús Castro, en su artículo “La maestría de Manuel Granados: 20º aniversario de la Escuela Superior de Guitarra Flamenca”.


La Quica, maestría y temperamento (II)

En agosto de 1935, La Quica, Frasquillo y Merceditas León realizan una nueva visita a la redacción del Heraldo de Madrid. En esta ocasión lo hacen junto a la compañía de Arte Andaluz que dirige el Niño del Museo, y en la que también figuran artistas como la cantaora Pepita Caballero o el guitarrista Niño de Posadas.

Mercedes León, La Quica y Frasquillo, en su visita al Heraldo de Madrid (7-8-1935)

Frasquillo, La Quica y Mercedes León, en su visita al Heraldo de Madrid (7-8-1935)

Durante ese mismo verano las dos compañías comparten escenario en varias ocasiones. Por ejemplo, ambas participan en la comedia de ambiente andaluz En el altar de tu reja, que se estrena en el teatro Pavón, e incluye números de cante y baile:

“Los amores, los quereres, los achares, los sufrires, traducidos al buen lenguaje de los ‘cantaores’ y guitarristas de un cuadro flamenco que integran las insignes figuras del ‘Niño del Museo’, el ‘Niño de Sabicas’ y ‘Frasquillo’, con ‘la Quica’, Mercedes León y Rafael Cruz, dieron mucho que sentir, en la mejor acepción de la palabra, y no poco que aplaudir a la dichosa concurrencia que llenaba el teatro” (El Sol, 11-8-1935).

Unas semanas más tarde, también en el Pavón, un elenco similar hace lo propio en la obra Una paloma perdía, en cuyo final “el insuperable Frasquillo puso una vez más cátedra de baile y fue ovacionado con los demás artistas de su notable cuadro” (Heraldo de Madrid, 29-8-1935).

En el mes de septiembre, el grupo de Francisco León y La Quica actúa en la plaza de toros de Madrid, integrado en un amplio programa de variedades, y en el teatro de la Comedia, donde comparten cartel con Eloísa Albéniz y Conchita Piquer, entre otros artistas. En octubre se presentan en la sala Pelikan y en el Circo Price.

Coincidiendo con las fiestas navideñas, La Quica, Frasquillo y su hija participan en dos funciones benéficas que se celebran, respectivamente, en el Cine de la Flor y en el Liceo Andaluz. En la primera -a favor de los Reyes Magos de la Inclusa- también colaboran, entre un amplio elenco de artistas de variedades, el Niño de Marchena, Pepita Caballero y el Niño de Almadén; mientras que en la segunda -destinada a adquirir juguetes para los niños pobres- destaca la presencia de una jovencísima Carmen Amaya.

Francisca González, La Quica

Francisca González, La Quica

Bailar en tiempos de guerra

En otoño de 1936, en plena guerra civil, se celebran en el teatro Coliseum de Madrid varios festivales benéficos, entre los que destacan uno a favor de la obra social del Socorro Rojo y otro a beneficio de los hospitales de sangre y en honor de los embajadores de México y Rusia. Los elencos no pueden ser mejores. En el primero destacan, entre otros muchos artistas, La Niña de los Peines, Pastora Imperio, La Argentinita, Pilar López, Manolo Caracol y Frasquillo.

Aunque sus nombres no aparecen mencionados en los papeles, no sería extraño que el maestro León fuese acompañado de su mujer, La Quica, y su hija Mercedes, que sí figuran en el segundo de los carteles, junto a “Rafael Cruz […], Bernardo de los Lobitos, Manolo Bonet y Paco Aguilera” (La Libertad, 18-10-1936), además de Pastora Imperio, Perico el del Lunar, Miguel de Molina o Pepe Pinto.

Durante el año 1937, el cuadro de Frasquillo se anuncia con frecuencia en distintos locales madrileños, especialmente en el teatro de La Latina. Allí coinciden con El Chozas y El Americano, entre otros artistas.

Una vez terminada la guerra, en julio de 1939, se presenta en el madrileño teatro Muñoz Seca “el gran cuadro flamenco del maestro Frasquillo” (Hoja Oficial del Lunes, 10-7-1939), con La Quica y Mercedes León entre otras artistas. Dos meses más tarde, la compañía actúa en el Liceo Andaluz, con un elenco renovado y el mismo éxito de siempre:

“… tomaron parte el cuadro de baile del maestro ‘Frasquillo’, constituido por Mercedes León, Francisca González (‘La Quica’) y Luisa Pericet y la bellísimas señoritas Leonor María García de Castro, María Luisa Castedo y Nita Duro. El maestro ‘Frasquillo’ presentó varios bailes del siglo XIX, que por su estilo antañón y la propiedad con que fueron montados por el famoso Ángel Pericet, se aplaudieron calurosamente.

Bernardo el de los Lobitos’ cantó con buena escuela, acompañado a la guitarra por el excelente guitarrista Manuel Bonet” (ABC, 3-12-1939).

El cantaor Bernardo el de los Lobitos

El cantaor Bernardo el de los Lobitos

Unas semanas más tarde, en el teatro Cómico, el cuadro obtiene un nuevo “triunfo innegable” (ABC, 16-12-1939), en la que probablemente sea una de las últimas actuaciones de La Quica junto a Frasquillo, que fallece en 1940. A partir de entonces, Francisca González continúa con su carrera en solitario, tanto en los escenarios como al frente de la academia que fundara con su marido.

Regreso a los escenarios: entre la danza clásica y el flamenco

En junio de 1941, La Quica y Mercedes León participan en un festival de danzas españolas que se celebra en el teatro Español de Madrid. En octubre de ese año, en el mismo coliseo, Francisca González toma parte en un espectáculo de danza clásica, baile flamenco y zarzuela, junto a la bailarina Anita Costa, la soprano Ino de Carvajal y el bailarín Guillermo la Blanca. La prensa elogia a La Quica por “su baile flamenco tan alegre y espontáneo y dueña en todo momento del manejo de brazos, tan esencial en el baile” (ABC, 21-10-1941).

En marzo de 1942, Paca González se anuncia en el teatro Cómico de Madrid, donde se representa el espectáculo “Estampas españolas”, que incluye copla, cante y baile flamenco, y en el que participan Lolita Benavente y Rafael Nieto, entre otros artistas.

En septiembre de ese mismo año también se puede ver a La Quica en el teatro de La Latina, en la obra Rocío la Granadina, en cuyo reparto destacan figuras como Lolita Triana, Ramón Montoya, el Niño de Almadén o el Cojo de Madrid.

A partir de 1945 encontramos a la bailaora sevillana vinculada a distintos espectáculos que se sitúan a mitad de camino entre el baile clásico español y el flamenco, lo cual demuestra la gran versatilidad de esta artista. Así, por ejemplo, en los últimos meses de 1945, La Quica comparte protagonismo con la bailarina Manuela del Río en cuatro galas de ópera y un festival benéfico que se celebran, respectivamente, en el Teatro María Guerrero y en el Calderón.

Ino de Carvajal, La Quica, Guillermo la Blanca y Anita Costa (ABC, 21-1-1941)

Caricatura de Ino de Carvajal, La Quica, Guillermo la Blanca y Anita Costa (ABC, 21-1-1941)

En marzo de 1946, Francisca González se sube a las tablas del Español, donde se celebra una gala en homenaje a Goya. Tras la representación del sainete La pradera de San Isidro, la artista sevillana y la bailarina Elvira Lucena conquistan al público con sus danzas:

“‘La Quica’, Carmen Egea, José Luis Udaeta y Sebastián Castro animaron con sus danzas la graciosa versión del tapiz goyesco ideada por escenógrafo Burgos […]. La música de Manuel Paradas y la impecable y exquisita dirección escénica de Cayetano Luca de Tena colaboraron eficazmente en el artístico espectáculo.

Elvira Lucena, la gran bailarina española, con Sebastián Castro y el pianista Eugenio Barrenechea, fueron los artistas que actuaron en la segunda parte de esta función extraordinaria y arrancaron merecidos aplausos de la concurrencia por su brillante intervención” (ABC, 28-3-1946).

Unos días más tarde, La Quica y Elvira Lucena vuelven a coincidir, esta vez en un espectáculo presentado por Jorge Montemar en el teatro Albéniz, con música de Turina, Leoz, Falla y Guridi (ABC, 5-4-1946). En el mes de mayo, en ese mismo escenario, la bailaora sevillana participa en un festival benéfico organizado por la Asociación de la Prensa de Madrid, en el que también interviene, entre otros artistas, el guitarrista Luis Maravilla.

Artista versátil y maestra de fama internacional

A estas alturas de su carrera, La Quica posee ya una importante reputación a nivel internacional, a juzgar por informaciones como la que publica la Gazette de Lausanne en 1946. Según el diario helvético, Harold Lander, el maestro de ballet de la Ópera Real de Copenhague, “en el momento de crear el Bolero de Ravel, va a España para trabajar con La Quica, en Madrid” (11-5-1946). (1)

Manuela del Río

Manuela del Río

En mayo de ese mismo año, la bailaora sevillana participa en un homenaje a la actriz Ana Mariscal, celebrado en el madrileño teatro Lara. Tras la representación de la obra Las horas inolvidables, “[a]ctuaron brillantísimamente […] ‘La Quica’, Satanela, el maestro Quiroga, Faustino Bretaño, el maestro Halpern, Manuel Gómez, Ángel Soler, Ayo, Nati Mistral, ‘Lepe’ y Maruja Tamayo. Para todos hubo grandes ovaciones” (ABC, 24-5-1946).

Seis meses más tarde volvemos a encontrar a Francisca González, de nuevo vinculada a Manuela del Río, que presenta con gran éxito en el teatro Español de Madrid un espectáculo de danzas españolas. Una vez más, La Quica demuestra su versatilidad y buen hacer sobre las tablas:

“La gran bailarina española Manuela del Río […], aplaudida en los principales escenarios del mundo, trata ahora de dar mayor variedad y atractivo a sus programas y ha incorporado a su espectáculo un grupo de artistas, algunos de tanta solera y prosapia como La Quica. Con ella, con Rafael de Granada, Pepita Saracena y Curro Gallardo, logra transplantar a la escena el ambiente natural de la danza.

Entre las mejores realizaciones, recordamos el ‘baile extremeño’, de Muñoz Molleda, que La Quica y Pepita Sarazena bailan deliciosamente. […]

La ‘Suite’ de danzas de ‘El amor brujo’, en la que intervienen La Quica, Curro Gallardo y Rafael de Granada, merecieron, asimismo, aplausos entusiastas del público que llenaba la sala del Español” (ABC, 7-11-1946).


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Rafaela Valverde, la Tanguera, reina de la farruca y el garrotín (y IV)

En agosto de 1930, con motivo de un festival-homenaje ofrecido a Luis Calvo en la Plaza de Toros Arenas, La veu de Catalunya anuncia la “reaparición sensacional del notabilísimo cuadro flamenco [compuesto por] Miguel Borrull, Luisita Alegría, Ofelia Clavel, María la Gitana, Rosalía la Flamenca, Conchita Borrull, Rafaela La Tanguera, Maera y Paco Aguilera” (8-9-1930). (1)

Rafaela Valverde, la Tanguera, en el Villa Rosa

Rafaela Valverde, la Tanguera, en el Villa Rosa

En febrero del 31, la prensa vuelve a situar a Rafaela Valverde en el Teatro Circo Barcelonés, donde participa en un festival a beneficio del bailaor Manolillo de la Rosa, en el que también intervienen, entre otros artistas, La Macarrona, las hermanas Borrull, La Camisona, la Niña de LinaresFaícoPaco Aguilera y Miguel Borrull.

Una actividad imparable: Ópera flamenca, cine…

Durante los años siguientes, en ese mismo escenario y en el del Teatro Olympia, se celebran con frecuencia festivales de ópera flamenca, en los que se da cita buena parte del elenco de Villa Rosa, además de otras grandes figuras del flamenco de la época, como José Cepero, Angelillo, Manuel Vallejo o la Niña de la Puebla. Además de La Tanguera, cuya presencia es habitual en este tipo de funciones, en ocasiones destaca también una jovencísima Carmen Amaya.

Es ésta una época de intensa actividad artística para Rafaela Valverde, que compagina sus apariciones en los espectáculos de ópera flamenca con otro tipo de actuaciones. Así, en marzo de 1933 “la gran Tanguera” forma parte del cuadro flamenco que presenta su comadre Julia Borrull en el restaurante El Tostadero, y en el que también figuran la Sevillanita, la Gitanilla del Albaicín, Tobalo, el Niño de Constantina y el guitarrista Pepe Hurtado (La Vanguardia, 16-3-1933).

En el mes de septiembre, de la mano de Juanito El Dorado, Rafaela regresa a las tablas del Teatro Nuevo, donde comparte escenario con el Niño Marchena y Carmen Vargas, entre otros artistas; y en noviembre, la bailaora forma parte del elenco de una versión de El amor brujo dirigida y coreografiada por Laura de Santelmo, que se estrena en el Liceo de Barcelona. En el reparto figuran artistas de gran nivel, como Soledad Miralles, Conchita Borrull o las hermanas Coquineras, dos viejas glorias del baile flamenco.

Cuadro flamenco de Dos mujeres y un Don Juan (José Buchs, 1934)

Cuadro flamenco de Dos mujeres y un Don Juan (José Buchs, 1934)

A finales de 1933, Rafaela Valverde realiza una incursión en el mundo del cine. Junto a Carmen Amaya, Juana la Faraona, Miguel y Conchita Borrull, Antonio Viruta y El Chino, la artista forma parte del cuadro flamenco que aparece en la película Dos mujeres y un Don Juan, dirigida por José Buchs y estrenada en enero del año siguiente. (2)

En primavera de 1934, la Tanguera vuelve a ponerse a las órdenes de Miguel Borrull, que presenta en el Tabú Club un cuadro flamenco compuesto por Julia Borrull, Rafaela Valverde, la Niña de Cádiz y Antonio Viruta; artistas que también actúan en el Teatro Circo Barcelonés, en el marco de un festival benéfico organizado por el Centro Andaluz. Asimismo, la bailaora es “extraordinariamente ovacionada” por su interpretación en la zarzuela La chulapona, que se estrena en el Teatro Novedades (Papitu, 2-5-1934).

La zambra de Chorro Jumo

Poco después, la Tanguera se integra en una Compañía de comedias de arte gitano que hace su debut en el Teatro Poliorama en agosto de 1934, con la puesta en escena de la comedia de ambiente gitano La zambra de Chorro Jumo. El gran éxito obtenido motiva la reposición de la obra un mes más tarde. La Vanguardia ofrece información sobre el elenco de la compañía, que tiene como primera figura a la cantaora Niña de Linares:

“En su anterior y reciente actuación, esta formación artística obtuvo un remarcable éxito interpretando la obrita La zambra de Chorro Jumo, escrita expresamente para lucimiento de los virtuosos de la ópera flamenca que encabezan la lista de la compañía, a saber: los ‘cantaores’ Niña de Linares, Pepita Jiménez, Niño Constantina y Niño de Lucena; las ‘bailaoras’ Julia y Conchita Borrull, La Tanguera, Micaela Lamendaña, Rocío de Triana, La Faraona, María Flores; el virtuoso de la guitarra flamenca Miguel Borrull; el caricato Isidro Badur y otros muchos artistas de fama en el género, así como la pareja de bailarines excéntricos ‘The Willy Star’s’.

La función inaugural se compuso de la obra citada, ya conocida de nuestro público, y del estreno de otra obrita del mismo corte, continuación de aquélla, titulada Un juramento gitano […]

La compañía obtuvo un franco éxito, y en realidad fue merecido, pues todos los artistas trabajaron con entusiasmo, logrando un excelente conjunto en el difícil género que cultivan” (14-9-1934).

La Tanguerita en "La zambra de Chorrojumo" (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

La Tanguerita en “La zambra de Chorrojumo” (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

En enero de 1935, en el Teatro Circo Barcelonés, Rafaela Valverde participa en un “grandioso certamen de arte andaluz a beneficio del notable guitarrista Pepe Hurtado”, en el que también intervienen el Cojo de Málaga, Conchita Borrull, Carmen Amaya, La Faraona o Antonio Viruta (La Vanguardia, 22-1-1935). Unas semanas más tarde, algunos de estos artistas se presentan en el Teatro Olympia, bajo la dirección del cantaor Guerrita; y, en el mes de mayo, la Compañía de comedias de arte gitano de la que forma parte La Tanguera lleva La zambra de Chorro Jumo al Teatro Victoria de Madrid.

En enero de 1936, Rafaela participa en un festival a beneficio de Antonio Viruta que se celebra en el Teatro Circo Barcelonés. Entre el nutrido elenco de artistas que se reúne para rendir homenaje al bailaor destaca, una vez más, la presencia de Carmen Amaya.

En esa época, La Tanguera también trabaja en el cabaret Mónaco y en el Teatro Cómico, y en ambos locales coincide con su inseparable Conchita Borrull. Las dos forman parte del cuadro andaluz, dirigido por Manuel González Guerrita, que actúa en el Pueblo Español de Montjuic con motivo de la Verbena de la Prensa, en junio de 1936.

Rafaela Valverde en los toros

Rafaela Valverde en los toros, con mantón de Manila

En el mes de agosto, La Vanguardia sitúa a Rafaela Valverde en el Circo Barcelonés, y no encontramos ninguna otra referencia periodística sobre ella hasta mayo de 1939, una vez finalizada la guerra civil. En esa fecha, coincidiendo con la estancia del Gran Visir en Barcelona, se celebra en su honor una cena de gala en el Hotel Ritz, al término de la cual comienza “una fiesta de baile flamenco y cante jondo”, amenizada por el siguiente cuadro:

Agustín de Triana, Niño de Constantina, Antoñita y Rayito (pareja de Jerez), Julia Borrull y La Tanguera (bailarinas), Niña de Cádiz, Gloria de España (bailarina) y los ‘tocaores’ ‘Camisón’ y González, cuadro dirigido por el maestro París” (La Vanguardia, 25-5-1939).

Su recuerdo perdura

Probablemente ésta fuera una de las últimas actuaciones de Rafaela Valverde, que falleció en 1940, víctima de un cáncer. Sin embargo, a pesar de los años transcurridos, su imagen permanece indeleble en la retina de quienes la conocieron, como es el caso de la bailaora Trini Borrull, que en el año 2000 dedicaba estas palabras a la que fuera gran amiga y compañera de sus tías Julia y Concha:

Rafaela ValverdeLa Tanguera’, a la que menciono como cosa aparte, pues esta bailaora se presentó en Madrid, en un café cantante, bailando el garrotín que le copió a Pastora Imperio. Alternó con las mejores artistas, como La Argentinita, Raquel Meller y Tórtola Valencia; acabando su vida en los cafés cantantes de Barcelona, bailando la farruca. Tenía un estilo y elegancia inigualables y manejaba la falda, como nunca he visto igual; introducía unas variaciones y pasos que podrían ser actuales. La gran bailarina Ana Pavlova, cuando iba a Barcelona, para actuar en el Liceo, después de su actuación iba a Villa Rosa y se quedaba extasiada viendo bailar flamenco; sobre todo a ‘La Tanguera’. Era tan personal esta bailaora, que si cierro los ojos, aún creo estar viéndola, pues su flamenca figura aún permanece en mi retina”. (3)

Una imagen familiar de Rafaela Valverde

Una imagen familiar de Rafaela Valverde

Un último apunte sobre la personalidad y valía artística de La Tanguerita nos lo ofrece Fernando el de Triana (4), cuando nos refiere la siguiente anécdota:

“El popular banderillero de toros Eduardo Borrego Zocato la invitó en una ocasión a visitar las cuevas del Sacromonte, con el fin de que presenciara unas danzas gitanas […]. Lo primero que encargó la Tanguerita fue que no descubriera ante aquellas gitanas que ella era artista.

Así lo hizo el complaciente torero, presentándola como turista; pero como el arte no puede ocultarlo quien lo siente, al terminar de bailar las hermanas Gazpachas ese castizo baile titulado ‘la cachucha’, pidió permiso para bailarlo ella, y una vez concedido, causó la admiración de todos aquellos faraónicos artistas.

¿Comentarios de aquel día? -¡Vaya una turista con reaños! ¿Has visto qué cachucha? ¡Chavó, qué manera de bailá! -¿Y la farruca? -¿Y er tango? -¿Y er garrotín? -¡Ésta tiene que ser artista y de tronío! -Verás cómo yo le meto los deos al señorito y nos pena la chipén.

Efectivamente; a poco se descubrió la incógnita y entonces empezó la juerga de verdad con los calés de la cueva del Albaicín”.

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) Esta información la proporciona Montse Madridejos en el blog “Historias de Flamenco”.

(3) Borrull, Trini: “La saga de los Borrull”, Revista de Flamencología, nº 12, segundo semestre de 2000.

(4) Triana, Fernando el de, Arte y artistas flamencos, 1935.