El 20 noviembre de 1908 la Malagueñita llegó a Ciudad de México, donde se la esperaba con impaciencia. No en vano era considerada como «la mejor en su género», y gozaba de gran fama por «su elegancia y su irreprochable arte en el baile andaluz y principalmente ejecutando los sugestivos bailes el Garrotín y la Farruca, de los que ha sido creadora» (19). Actuó en el salón Monte-Carlo hasta el 5 de enero de 1909, compartiendo cartel con la pareja de baile formada por Carmen Díaz y Enrique Sánchez, entre otras atracciones de variedades.

Encarnación la Malagueñita (Arte y Letras, 20-12-1908).
Aparte de los mencionados bailes, ejecutó con mucho arte y gracia las sevillanas; y, a fin de complacer a sus muchos admiradores, incluso debutó como cupletista, a pesar de no ser esa su especialidad: «en este género gustó extraordinariamente la Malagueña, que sin pretensiones de ninguna clase y con el único afán de agradar al público se lanza por lo que hoy priva, por la copla intencionada y chispeante, aunque las que canta Encarnación no traspasan los límites impuestos por la moral» (20).
Durante el tiempo que pasó en el Monte-Carlo, «de triunfo en triunfo y de gloria en gloria», la Hurtado recibió, por méritos propios, el apelativo de «reina del baile andaluz» (21), y el cariño unánime de la crítica y la afición: «LA MALAGUEÑITA se ha ganado en una semana más corazones y voluntades que un candidato a diputado, votos en todo un año. Con unas cuantas pataítas, esa cara de dulce que Andalucía le ha dado, […] La Malagueñita va ya en carro triunfal camino de la gloria. […] ¡Ole, salero! ¡Viva la gracia, y tu pare y tu mare y toda tu generación!» (22)
Su siguiente compromiso la llevó al teatro María Guerrero, que ofrecía varias tandas de cinematógrafo culminadas con actuaciones de variedades. Allí alternó con el Cuarteto Aragonés, y siguió acumulando laureles con sus bailes y canciones. El público la convirtió en su «ídolo» y le tributó «atronadores aplausos»: «La Malagueñita […] “ha vuelto el mundo al revés”, y en las tandas en que toma parte hay derroche de alegría y palmas» (23). La noche de su beneficio, bailó una jota junto al Cuarteto Aragonés, que también la acompañó en su interpretación del garrotín (24).

Carmen Díaz (Arte y Letras, 20-9-1908).
Una vez concluida su actuación en el María Guerrero, el veinticinco de febrero reapareció en el salón Monte-Carlo, donde permaneció hasta principios de abril y, «con sus pataítas, su gracejo y natural donaire», produjo «el disloque» (25). Allí rivalizó con la cupletista y bailarina Rosita Reali y con pareja de baile Los Julius, y fue agasajada con un beneficio en el que tomaron parte numerosos artistas de variedades, en «un acto de compañerismo y amistad» (26).
La prensa tampoco escatimó en elogios:
«… desde que LA MALAGUEÑITA canta y baila en su escenario, parece que ha llegado la gloria con toda su luz y sus cejales. Se siente con ella otra atmósfera distinta, y como que se vislumbra algo de arte de música y de baile. Tan simpática moza cumple muy bien y llena los gustos más exigentes con la exquisita labor de sus pies, de sus manos y de su cara melosa y agraciada» (27).
A finales de abril colaboró en una función celebrada en el teatro Principal a beneficio del actor Rafael Medina, en la que «obtuvo un triunfo magnífico, excelente», formando pareja de baile con un viejo conocido, Enrique de Lara (28). Después viajó a Chihuahua para trabajar en el salón Rosa con motivo de las fiestas de la primavera. La «célebre» bailarina, «prototipo del clásico baile español», triunfó «en toda la línea»; no en vano, atesoraba «mucho saber y mucha gracia en materia de bailes» (29).

Encarnación la Malagueñita (Arte y Letras, 20-12-1908).
Este primer periplo de Encarnación Hurtado por tierras mexicanas terminó en el salón de Variedades de Veracruz, donde ofreció, durante los meses de junio y julio, un repertorio de bailes y cuplés que también incluía «jotas cantadas y bailadas por LA MALAGUEÑITA» en unión del Trío Aragonés (30). Sin embargo, a pesar del éxito obtenido, todo indica que la bailaora no pudo expresarse con total libertad, debido a los condicionantes morales impuestos por el salón:
«… a leguas se adivina que esa monería española está fuera de ambiente. Lo está diciendo con los ojos, lo está gritando con aquellos mohínes y aquellos gestos tan graciosos que manifiestan su desagrado.
[…] Aquel Garrotín y aquella Farruca y aquellos tangos suaves están desaboríos, aquellos tientos son inofensivos, anodinos, incoloros.
Y vive Dios que no sospecho que la de Málaga no sepa! [sic] Todo lo contrario se me figura que esa mujer en cualquier otro salón armaría la degrindo lade [sic] padre del siglo presente y el que viene.
Pero convengamos también en que ‘Variedades’ es el único salón donde se rinde culto a la diosa del pudor» (31).
Una vez cumplidos sus compromisos mexicanos, la Malagueñita regresó a Cuba y, tras una exitosa gira por provincias, en el mes de agosto debutó en el Molino Rojo de La Habana, donde revalidó «su título de doctora de flamenquerías y su augusta posición de reina del Molinete» con un repertorio renovado. «Estuvo descacharrante en el garrotín y superiorísima en el tango, en la farruca y en las malagueñas que bailó… a punta de pies» (32). También interpretó granaínas, e intervino con sus cuplés y bailables en la zarzuela El arbolito del amor (33).

Encarnación Hurtado y Mercedes Serra (La Semana Ilustrada, 5-6-1910).
En octubre cosechó «aplausos a granel» y excelentes críticas en el teatro Actualidades, hasta el punto de que hubo quien consideró que, en lugar de la Malagueñita, «debería llamarse la “Buenagueñita” con mayor propiedad» (34). Asimismo, bailó sus «célebres malagueñas» en la función de los cronistas teatrales, celebrada en el teatro Payret «a beneficio de los damnificados en ciclones en Vuelta Abajo» (35).
Despidió el año en el teatro Alhambra, donde permaneció hasta mediados de enero de 1910, trabajando en los intermedios y al final de cada una de las tres tandas ofrecidas por una compañía de zarzuela. Tanto la prensa como el auditorio se rindieron ante su simpatía, su garbo y su fino trabajo (36).
Tras prestar su colaboración en una función celebrada en el teatro Nacional a beneficio del compositor Juan Gay (37), en el mes de febrero debutó en el teatro Actualidades formando pareja con la bailarina barcelonesa Mercedes Serra, bajo el nombre de Hermanas Malagueñitas. Juntas arrancaron «entusiastas aplausos con su fina labor coreográfica», por la «precisión y brillantez de sus bailes» (38).
Una vez concluida la temporada, marcharon a Veracruz y actuaron durante cinco semanas en el teatro Alcázar, alternando con Amalia Molina y el Trío Lara. En sus bailes en pareja, cada una de esas «dos reinas del arte coreográfico» desempeñaba un rol diferente:
«Encarna, que es nerviosa, fina y provocativa, encarna el tipo de la mujer de Málaga […]. Mercedes tiene un airecito infantil que la agracia en mucho: siempre sonrosada, sonriente siempre, completa la parejita en que ella finge ser el hombre, llevando con donosura la chaquetilla, el pantalón de talle, o las clásicas polainas» (39).

Encarnación Hurtado y Mercedes Serra (El Imparcial, 16-5-1910).
No obstante, ambas destacaban «por la fineza de su trabajo y el lujoso vestuario», por «la elegancia de sus bailes y la gracia de sus canciones» (40). Además de las inimitables farrucas y garrotines de Encarnación, juntas interpretaron «sus clásicas y aplaudidas malagueñas y panaderos» y el número «“Parodia de la Viuda Alegre”, precioso baile del que son creadoras».
Asimismo, se exhibió una «muy bien lograda» película cinematográfica en la que la Malagueñita ejecutaba «algunos de sus notables bailes españoles» (41). La noche de su despedida, como gesto de gratitud hacia el público, cedieron el importe íntegro de su beneficio para contribuir a los festejos de celebración del Centenario de la Independencia de México, lo cual incrementó aún más su popularidad (42).
A pesar del éxito conseguido, las Hermanas Malagueñitas separaron sus caminos y, en el mes de agosto, Encarnación Hurtado se presentó en el teatro Colón formando pareja de baile con Encarnación Martínez. Ambas causaron «verdadero alboroto […] con sus bailes preciosos y sus caras», y con su elegancia en el vestir (43).
Además de actuar como colofón de algunas de las tandas de comedias que componían el programa, en la sesión final constituían un cuadro flamenco junto al cantaor Antonio Pozo ‘el Mochuelo’ y el guitarrista Francisco Correa (44). En octubre la Malagueñita, con la Portuguesita como compañera de baile, volvió a compartir escenario con esos artistas en el salón de Variedades de Veracruz (45).

La Malagueñita (Mundo Argentino, 23-2-1915).
…
Notas:
(*) Artículo publicado en el monográfico Arte flamenco en la provincia de Málaga, de la revista Jábega, nº 114.
(19) El Diario, «Salón Montecarlo». Ciudad de México, 18 de noviembre de 1908, p. 2; El Correo Español, «Teatrales». Ciudad de México, 24 de noviembre de 1908, p. 2.
(20) El Diario, «Monte-Carlo». Ciudad de México, 2 de diciembre de 1908, p. 2.
(21) El Diario, «Salón Monte-Carlo». Ciudad de México, 21 de diciembre de 1908, p. 8; El Diario, «Salón Montecarlo». Ciudad de México, 25 de noviembre de 1908, p. 4.
(22) El Diario, «El “Monte-Carlo”». Ciudad de México, 30 de noviembre de 1908, p. 4.
(23) El Diario, «En el María Puerrero» [sic]. Ciudad de México, 7 de enero de 1909, p. 4; El Diario, «En el María Guerrero». Ciudad de México, 13 de enero de 1909, p. 2; El Diario, «Por el María Guerrero». Ciudad de México, 14 de enero de 1909, p. 2.
(24) El Diario, «En el María Guerrero». Ciudad de México, 23 de enero de 1909, p. 2.
(25) El Diario, «El “Monte-Carlo”». Ciudad de México, 1 de marzo de 1909, p. 5.
(26) Diario del Hogar, «Salón Monte-Carlo». Ciudad de México, 26 de marzo de 1909, p. 3.
(27) El Diario, «Salón “Monte-Carlo”». Ciudad de México, 8 de marzo de 1909, p. 5
(28) El Correo Español, «En el Principal». Ciudad de México, 1 de mayo de 1909, p. 2.
(29) El Correo, «Salón Rosa». Chihuahua, 15 de mayo de 1909, p. 1; El Universo, «El Salón Rosa triunfa en toda la línea». Chihuahua, 6 de junio de 1909, p. 1.
(30) La Opinión, «Salón de Variedades». Xalapa, 19 de julio de 1909, p. 4.
(31) KATITE, «Teatros y artistas», en La Opinión. Xalapa, 9 de julio de 1909, p. 4.
(32) El Mundo, s. t. La Habana, 11 de agosto de 1909, s. p., en NAVARRO, José Luis, «La Malagueñita en La Habana», en El Eco de la Memoria, 2010.
(33) El Mundo, s. t. La Habana, 28 de agosto de 1909, s. p., en NAVARRO, José Luis, op. cit.; El Mundo, s. t. La Habana, 16 de agosto de 1909, s. p., en NAVARRO, José Luis, op. cit.
(34) El Mundo, s. t. La Habana, 8 de octubre de 1909, s. p., en NAVARRO, José Luis, op. cit.; Diario de la Marina, «Actualidades». La Habana, 9 de octubre de 1909, p. 15.
(35) Diario de la Marina, «Actualidades». La Habana, 15 de octubre de 1909, p. 11.
(36) Diario de la Marina, «Alhambra». La Habana, 29 de diciembre de 1909, p. 12; Diario de la Marina, «Alhambra». La Habana, 15 de diciembre de 1909, p. 12.
(37) Diario de la Marina, «Nacional». La Habana, 20 de enero de 1910, p. 6.
(38) Diario de la Marina, «Actualidades». La Habana, 4 de febrero de 1910, p. 6; Diario de la Marina, «Actualidades». La Habana, 5 de febrero de 1910, p. 6.
(39) MELÉNDEZ CAMPO, «Las Malagueñitas», en El Imparcial. La Habana, 16 de mayo de 1910, p. 10.
(40) VARGAS, Aquiles, «Teatro Alcázar», en El Diario. Ciudad de México, 1 de mayo de 1910, p. 2; El Diario, «Notas teatrales». Ciudad de México, 8 de mayo de 1910, p. 3.
(41) El Diario, «Teatro Alcázar». Ciudad de México, 27 de abril de 1910, p. 4; La Patria, «En el Alcázar». Ciudad de México, 28 de abril de 1910, p. 3
(42) El Diario, «Brillante rasgo de “Las Malagueñitas”». Ciudad de México, 14 de mayo de 1910, p. 3.
(43) El Correo Español, «Teatrales». Ciudad de México, 8 de agosto de 1910, p. 2.
(44) The Mexican Herald, «Teatro Colón». Ciudad de México, 13 de agosto de 1910, p. 3. La traducción es mía.
(45) La Opinión, «Salón Variedades». Xalapa, 17 de octubre de 1910, p. 4.

























