Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Antonia Martínez, la Salerito, versátil figura internacional (III)

En octubre de 1912 la hemeroteca sitúa a la Salerito en lugares como el salón Farrusini de Zaragoza, el teatro Apolo de Valls y el Principal de Tortosa (1). En noviembre debutó en el teatro Balear de Palma de Mallorca, donde fue “aclamada a diario. Todo lo que canta sale de su garganta con ese ángel que arrebata a los espectadores, que prorrumpen en frenéticos aplausos y olés” (2).

Antonia Martínez, la Salerito (Mundo Gráfico, 13-12-1911, p. 26).

Antonia Martínez, la Salerito (Mundo Gráfico, 13-12-1911, p. 26).

Viajó después a la Ciudad Condal para actuar en el salón Poliorama, compartiendo protagonismo con la Bilbainita. La prensa destacó la moralidad del trabajo y el lujo de la presentación de quien era considerada, “sin disputa, una de las mejorescantaoras’ de flamenco y aires cubanos”, y recitaba “con soltura y donaire chispeantes monólogos andaluces” (3). De allí pasó al teatro Soriano, junto a una compañía de varietés integrada por figuras como los 5 Mongadors, los excéntricos americanos The Pantos, los reyes del ciclismo The Dalfils Troupe o la domadora de palomas la Sikora (4).

Estrenó el año 1913 en el teatro de la Marina de Valencia, compartiendo cartel y éxito con Josefina Cola (5). También pasó por el teatro Circo de Albacete, antes de presentarse, bien entrado el mes de febrero, en el Lux Edén de Granada, donde “obtuvo un éxito completo desde la noche de su debut” con su repertorio del “género flamenco, canciones cubanas, monólogos y jotas, […] magistralmente interpretado”, y con su película taurina (6).

Durante los meses de primavera recorrió distintas provincias españolas. Se reencontró con sus paisanos de Caravaca en un teatro Thuillier “de bote en bote” y actuó con éxito en el salón Azul de la vecina Cieza (7). Asimismo, junto a la pareja de baile formada por Lola Bravo y Trujillo, se presentó en el cine La Rosa de San Fernando y en el salón La Amistad de El Puerto de Santa María, “con un escogido programa en el que figuraba la jota de El Fruto de los Tenorios, que la cantó con el gusto y la maestría que sabe imprimir esta artista a cuantos números ejecuta, […] además de su hermosa y potente voz” (8).

Tras su paso por el teatro Oscense de Huéscar y el salón Recreo de Baza (9), a principios de junio regresó a Caravaca para inaugurar el salón de la Cruz, de su propiedad, y ofrecer una serie de representaciones durante los primeros días de funcionamiento del local, que tenía “una cabida de 250 butacas y 350 entradas generales, pudiendo trabajar en el escenario, no solo números de varietés, sino también compañías de zarzuela o verso que no cuenten con mucho personal” (10).

Nati la Bilbainita (La Unión Ilustrada, 4-10-1914, p. 1).

Nati la Bilbainita (La Unión Ilustrada, 4-10-1914, p. 1).

En el mes de julio emprendió una gira por Portugal, que comenzó en el Splendid Foz Garden de la localidad de Algés. Su debut constituyó todo un éxito, puesto que “‘La Salerito’ es un auténtico tipo de hermosura de la mujer andaluza con un timbre de voz encantador de frescura y gracia”, que “en sus escogidas canciones regionales logra entusiasmar a los espectadores, que quedan admirados ante las múltiples transformaciones que lleva a cabo”. “Su verdadera distinción es realzada por la riqueza de sus toilets confeccionadas en la Maison Degamond de París” (11). 

Allí permaneció varias semanas, con prórroga incluida, y después pasó al salón Trinidad de Lisboa, compartiendo cartel con la Goya y la Romerito (12). Tras una breve temporada en el teatro López de Ayala de Badajoz, donde coincidió con Amalia Molina y Les Sobernil, en la segunda semana de agosto regresó al país vecino para actuar en Setúbal, Figueira y Lisboa, “con colosal éxito” (13).

Una vez cumplidos sus compromisos en Portugal, retomó sus actuaciones en el López de Ayala de la capital pacense, con gran éxito de crítica y público:

“Con un lleno estruendoso verificóse la función  […]

… esta gentil bailarina tiene un dominio completo del baile; su cuerpo, de una elasticidad asombrosa, se presta a las más difíciles posturas; sus pies apenas tocan el suelo, siendo tal el arte, la gracia y el gitano salero de esta artista singular, que con justicia lleva el nombre artístico de La Salerito.

Cantando, sus canciones están impregnadas de esta dulce poesía andaluza, triste y reidora, ‘que canta cuando llora y llora cuando canta’”(14).

La Salerito (Revista Teatral, 10-7-1912, p. 1).

La Salerito (Revista Teatral, 10-7-1912, p. 1).

Actuó también en el teatro Calderón de la Barca de Montijo, donde cosechó un nuevo triunfo (15), antes de regresar a tierras murcianas. En el cine Varietés de la capital demostró conocimiento escénico y “cierta picardía en las tablas que difícilmente tienen todas las de su arte, pues no hay couplet que el público no le aplauda de verdad” (16). 

Siguió coleccionando ovaciones en el teatro Pastor Rubira de Calasparra, el Circo-Teatro de La Unión, el salón Novedades de Alicante, el teatro Liceo de Alberique, el Palacio de Cristal de Valencia, el teatro Circo de Denia y el teatro Oberón de Burriana (17). “Posee La Salerito una cantidad de artista por toneladas, que va esparciendo por donde pasa, cambiándolo por aplausos frenéticos y ovaciones delirantes” (18).

Pasó las Navidades trabajando en Puertollano y en las primeras semanas de 1914 deleitó a los públicos de Manzanares y Albacete con sus “clásicos aires andaluces, que domina a la perfección” (19). En febrero emprendió una nueva tournée por la zona de Lisboa, con actuaciones en locales como el salón de Vila Franca de Xira o el salón Foz de la capital, donde supo “captarse las simpatías” del respetable con sus números del género flamenco (20). 

En abril se anunció en el Concert Madrileño de la Villa y Corte (21); y durante los meses de junio y julio recorrió varias localidades extremeñas junto a la bailarina Electra. En el cine de Azuaga “escucharon ovaciones sin cuento” por sus muchos “méritos y sus condiciones excepcionales para triunfar en el género” (22); y en el teatro de Santa Isabel de Llerena triunfaron “en toda regla, […] con su arte y con su gracia”, magistralmente acompañadas por un terceto dirigido por el compositor Augusto José Vela.

“‘Salerito’ es una mujer completamente hermosa, y tiene una voz potente y bien timbrada; dice y vocaliza muy bien y posee en su garganta recursos sobrados para arrebatar al público con las cadencias sentimentales de sus ‘Granadinas’ o las notas vibrantes y enérgicas de la arrogante jota; viste lujosamente y tiene soltura y gracia para andar por el escenario; así se puede decir ‘soy artista’. Fue constantemente ovacionada” (23).

La Salerito (Eco Artístico, 15-1-1913, p. 37).

La Salerito (Eco Artístico, 15-1-1913, p. 37).

En el segundo semestre del año la hemeroteca es parca en noticias sobre la actividad de Antonia Martínez. La sitúa en lugares como el teatro Moderno de Alcázar de San Juan, el Espinel de Ronda, el salón Apolo de Algeciras, el salón Ideal de Gibraltar, el cine Luz de Ceuta, el teatro Circo Ibérico de Ayamonte y el Gran Cine de Córdoba (24); y, a finales de enero de 1915, anuncia que se encuentra “en negociaciones para quedarse en arriendo con el Salón Moderno” de esta última ciudad. Asimismo, recuerda la generosidad de la artista durante su actuación en la misma, al ceder el producto íntegro de la entrada una de las noches a las Hermanas de la Caridad (25).

En agosto de ese mismo año la prensa antequerana anunció su contratación por el cine Moderno durante las fiestas locales, para interpretar sus cantes flamencos y regionales acompañada a la sonanta por el profesor Pedro Montero, Niño de Lucena (26). Sin embargo, unos meses antes el diario Crítica la situaba en la ciudad argentina de Córdoba, junto a una compañía de varietés organizada por los empresarios Cano y Casajuana, y encabezada por la cupletista Resurrección Quijano (27). Por tanto, una de esas dos informaciones probablemente fuese errónea.

Lo que sí está constatado es que en abril de 1916 la Salerito se encontraba en La Habana, donde intervino en una velada a beneficio del agente teatral Eduardo López que se celebró en el teatro Miramar y en una función dedicada a los empleados del coliseo Campoamor, en las que coincidió con artistas como Ángeles de Granada, Doloretes y Antonio de Bilbao (28).

Durante su estancia en la capital cubana, impresionó en la casa Columbia trece registros sonoros de estilos como garrotín, isa canaria, tangos, cuplés, pregón, cartageneras y murcianas ーcon acompañamiento de orquestaー; marianas y garrotín ーcon acompañamiento de guitarraー.

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

En el mes de mayo embarcó en el transatlántico Antonio López, que arribó al puerto de Barcelona el día veinticinco. Recién instalada en la Ciudad Condal, en compañía de su esposo y varios amigos, recibió en su domicilio a José Manzanares Nausa, crítico de la revista Eco Artístico, a quien concedió la primicia de los “laureles y plata” cosechados en aquellas tierras: “Pues mire usted, Manzanares: No puedo quejarme del público cubano; me ha colmado de atenciones en todas mis actuaciones, y en dos beneficios que he dado me han llenado el teatro y me han hecho muchísimos regalos” (29).

No obstante, según confesó, “Aquello está muy malo, por allí andan muchos artistas sin poder volver a España… […] Sí, señor: dígalo usted en su periódico para que lo sepan todos: allí hoy no hay más que mucha miseria; si no hubiera sido por eso, todavía estaría yo por allá” (Ibidem).

También habló a su interlocutor sobre su última actuación en tierras americanas, en el salón-teatro Ideal de la ciudad estadounidense de Tampa, donde hizo “un bonito negocio”. Dio fe de ello el diario El Comercio, que le dedicó estas encomiásticas líneas:

“El viernes de la semana pasada debutó […] con ruidoso éxito, la artista de gran fama Antonia Martínez La Salerito, […] una cantadora y bailadora de flamenco que parte er corasón.

En su género La Salerito es insuperable, lo non plus ultra, no tiene rival. […]

¿Quién al hablar de esta salerosa andaluza, madre de los encantos y el salero, no se sentiría impulsado al elogio del arquetipo perfecto, a la alabanza, a lo suigéneris [sic] del estilo, a la proclamación de la gracia atrayente, subyugadora de esa diosa, de esa saladísima gitana de cabellera endrina, de mareante cuerpo y de ojos garzos, que asesinan? […]

¡Olé! presiosa criatura. Bendita zea tu perzonilla por la grasia divina que Dios te ha dao. ¡Olé por tu salero!” (30).

Notas:

(1) Eco artístico, 25-10-1912, p. 22; La Crónica de Valls, 26-10-1913, p. 3; Eco artístico, 5-11-1912, p. 32.

(2) Eco Artístico, 25-11-1912, p. 35.

(3) El Cine, 30-11-1912, p. 8.

(4) El Diluvio, 5-12-1912, p. 5.

(5) El Pueblo, 1-1-1913, p. 2.

(6) Eco Artístico, 25-2-1913, p. 24.

(7) Eco Artístico, 5-4-1913, p. 25; Eco Artístico, 15-4-1913, p. 28.

(8) El Guadalete, 27-4-1913, p. 1.

(9) Eco Artístico, 25-5-1913, p. 16; Eco Artístico, 6-5-1913, pp. 8-9.

(10) Eco Artístico, 5-6-1913, p. 54.

(11) O Intransigente, 5-7-1913, p. 3; Eco Artístico, 25-7-1913, p. 42.

(12) Eco Artístico, 25-7-1913, p. 42.

(13) Eco Artístico, 5-8-1913, p. 33; Eco Artístico, 15-8-1913, p. 30.

(14) Eco Artístico, 25-8-1913, p. 64. Tomado de La Correspondencia Extremeña.

(15) Eco Artístico, 5-9-1913, p. 53.

(16) Eco Artístico, 15-9-1913, p. 40.

(17) Eco Artístico, 25-9-1913, p. 37; Eco Artístico, 25-10-1913, p. 30; Diario de Alicante, 31-10-1913, p. 3; Eco Artístico, 15-11-1913, p. 24; El Pueblo, 19-11-1913, p. 2; Eco Artístico, 15-12-1913, pp. 25-26; Eco Artístico, 25-12-1913, p. 37.

(18) Eco Artístico, 15-11-1913, p. 24.

(19) Eco Artístico, 25-12-1913, pp. 47-48; Eco Artístico, 15-1-1914, p. 32; Eco Artístico, 25-1-1914, p. 44.

(20) Eco Artístico, 25-2-1914, p. 42; Eco Artístico, 25-4-1914, p. 43.

(21) Eco Artístico, 15-4-1914, p. 17.

(22) Eco Artístico, 15-7-1914, p. 18.

(23) Un Triunviro, La Región Extremeña, 27-6-1914, p. 1.

(24) Eco Artístico, 25-8-1914, p. 14; Revista de Varietés, 10-9-1914, p. 10; Eco Artístico, 15-9-1914, p. 15; Eco Artístico, 5-10-1914, p. 34; Eco Artístico, 5-11-1914, p. 15; Revista de Varietés, 30-10-1914, p. 9; Diario de Córdoba, 8-1-1914, p. 2.

(25) Zurita, Diario de Córdoba, 28-1-1915, p. 1.

(26) Heraldo de Antequera, Feria y Fiestas de Agosto 1915, p. 2.

(27) Crítica, 19-3-1915, p. 7; Crítica, 15-3-1915, p. 6.

(28) Enrique Fontanills, Diario de la Marina, 6-4-1916, p. 5; Diario de la Marina, 14-4-1916, p. 6.

(29) José Manzanares Nausa, Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18.

(30) Texto publicado por el diario El Comercio de Tampa, transcrito por Manzanares Nausa, Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18.


Doña Pilar López… o simplemente Pilar (IV)

Cuando el año 1930 tocaba a su fin, Pilar López emprendió una nueva aventura artística, como vedette de la compañía de revistas de Eulogio Velasco. Así lo anunciaba la prensa:

“PILAR ABANDONA LAS VARIEDADES
Pilar López, la hermana menor de la ‘Argentinita’, ha decidido abandonar las variedades y dedicarse de lleno a la revista, para lo cual tiene aceptado un contrato de ingreso en la Compañía Velasco” (Gran Sport, 9-12-1930).

Pilar Lopez (Mundo Gráfico, 14-1-1931).

Pilar Lopez (Mundo Gráfico, 14-1-1931).

En aquel momento el elenco de la troupe estaba compuesto por más de una veintena de actores y actrices -entre ellos, Carmen Andrés, Raquel Albéniz, María Caballé, Angelita Durán, Arturo Castro y José Moncayo-, una pareja de bailes españoles –Antonio de Bilbao y Julia Verdiales-, tres primeras bailarinas -Juanita Oya, Julita Bilbao y Elena Escrivá-, una pareja de bailes clásicos –Sacha Goudine y Paquita Garrido-, una bailarina excéntrica –Miss Dolly-, una jazz-band dirigida por Rafael Arroyo y treinta segundas tiples.

Contaba además con un director artístico –Eulogio Velasco-, un director de escena -Jesús Navarro- y dos maestros directores y concertadores -Julián Benlloch y Enrique Navarro- (Diario de Burgos, 17-11-1930). Además de Pilar López, en los meses siguientes se fueron incorporando artistas como las bailarinas Pyl y Myl o la canzonetista Cándida Suárez.

Eulogio Velasco junto a las girls, tramoyistas y algunas figuras de su compañía (Crónica, 18-1-1931).

Eulogio Velasco junto a las girls, tramoyistas y algunas figuras de su compañía (Crónica, 18-1-1931).

En la ciudad del Turia

El 28 de noviembre Pilar debutó en el Teatro Apolo de Valencia con la Compañía Velasco, que llevó a escena la revista Las bellezas del mundo, con libreto de Antonio Paso y Tomás Borrás, y música de Soutullo y Vert. La obra gustó mucho, por su variedad y colorido:

“A base de simular un concurso de bellezas han compuesto los autores 16 cuadros, presentados con fastuosidad en decorado y vestuario […], donde se evocan con ingenio y propiedad tipos, países, costumbres y bailes, un conjunto cosmopolita, en que la mejor parte se la lleva lo nuestro, lo español, pues si la partitura se mantiene equilibrada, en punto a tipismo, alegría y bellezas melódicas, los libretistas consiguen afirmar su personalidad y características como ‘La señorita Miau’, ‘El Sacro Monte‘ y el cabaretEl Molan Ble‘. Éste fue, sin duda, el mejor acierto, subrayado por el público con estrepitosos aplausos.

La música […] fue celebradísima, particularmente un chotis […], el mosaico de bailes y cantos cubanos, el charlestón, el pasodoble de ‘Laschevaliers’, el número de las campesinas y los bailes orientales, la bacanal y otros” (El Pueblo, 2-12-1930).

El público tributó “calurosas ovaciones […] a la bailarina y cantante Pilar” (ibidem), que obtuvo un “éxito escandaloso” (Heraldo de Madrid, 3-12-1930).

La vedette y bailarina Pilar (Crónica, 18-1-1931).

La vedette y bailarina Pilar (Crónica, 18-1-1931).

Durante las seis semanas que la Compañía Velasco permaneció en Valencia, el programa se fue renovando, con el estreno de diferentes obras. El 12 de diciembre se llevó a escena la revista ¡Adelante, señores, pasen ustedes!, con libreto de Pérez Fernández y Muñoz Seca, y música de los maestros Roig y Rosillo; y una semana más tarde llegó el turno de Las aventuras de Jorge Sand, “revista-narración, para niños y mayores sin malicia” (Las Provincias, 22-11-1931) con texto de Luis Fernández de Sevilla y Anselmo C. Carreño y música de Soriano y Benlloch. Para la ocasión se estrenaron originales decorados de Burmann y elegante vestuario confeccionado por la casa García Estelles de Madrid según figurines de Rafael Arroyo y Narciso Díaz.

El 29 de diciembre representaron la zarzuela La Cursilona, de Muñoz Seca y Pérez Fernández con música de Fuentes y Navarro; y el sainete El Niño me retira, de los hermanos Ávarez Quintero, con música del maestro Calleja. Por último, el 2 de enero de 1931 escenificaron Morena y sevillana, un “conflicto cómico-lírico-conyugal, mitad sainete, mitad revista”, de Paso y Borrás, con música del maestro Luna (Las Provincias, 2-1-1931).

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Pilar López con un atuendo no muy flamenco (Edén Concert Royal Artistic Agency, Institut del Teatre).

Una de las últimas noches de actuación de la compañía en Apolo, durante la representación de Las bellezas del mundo, el público se llevó una agradable sorpresa:

“En el momento en que comenzaba el cuadro del ‘cabaret‘ se presentó en escena inopinadamente ‘La Argentinita‘, que habiendo llegado al teatro, no quiso esperar a que cayera el telón para saludar a sus amigos y compañeros María Caballé, Moncayo y demás. Ocupó una de las mesitas como si fuera una de las vicetiples que formaban parte del conjunto del cuadro, pero parte del público la reconoció y le tributó una cariñosa ovación, que repitió cuando la hermana de la Argentinita, y popular bailarina Pilar, hizo su número” (Las Provincias, 2-1-1931).

En la Villa y Corte

Tras despedirse del público valenciano, el 9 de enero la Compañía Velasco debutó en el Teatro Reina Victoria de Madrid con la revista Las bellezas del mundo, que siguió cosechando éxitos. La crítica elogió la labor de Pilar, que fue una de las figuras más destacadas de la noche:

“… la bellísima estrella de varietés, se ha revelado como vedette de revista de condiciones excepcionales. Su elegante figura, su fino arte coreográfico, y una voz de timbre grato y agradable, le proporcionaron un triunfo muy merecido, que ha de acrecentar cada día hasta conquistar el puesto de honor que de derecho le corresponde” (Heraldo de Madrid, 9-1-1931).

María Caballé, Margarita Carvajal y Angelita Durán en la revista "Cock-tail de amor" (La Nación, 28-1-1931).

María Caballé, Margarita Carvajal y Angelita Durán en la revista Cock-tail de amor (La Nación, 28-1-1931).

El 28 de enero se estrenó Cock-tail de amor, con libreto de Fernández Sevilla, y música de Benlloch y Soriano. En realidad no se trataba de una nueva revista, sino de una versión reformada de Las aventuras de Jorge Sand. A pesar de la simplicidad de la historia, “de ingenuo corte, sencilla y rectilínea, sin literatura y sin complicaciones”, y del “verdor tan subido” de algunos chistes (La Época, 28-1-1931), la obra tuvo una buena recepción, por la espectacularidad de la puesta en escena, con fastuoso decorado de Burmann y “rica profusión de telas y plumas” (La Nación, 28-1-1931), y por lo pegadizo de la música:

“… las combinaciones de luz y los maravillosos desfiles eran alegría constante de los ojos, una música oportuna y agradable había de ofrecer el necesario complemento, música en la que, junto a la graciosa inspiración de los números ligeros, no faltaban instantes de cierto empeño, como el del mercado oriental y el de la danza del fuego, que produjeron, naturalmente, la mejor impresión” (ibidem).

Entre otros artistas, llamó especialmente la atención “Pilar, con su arte personalísimo, exclusivo y elegante” (La Voz, 27-1-1931), con su “gracia rítmica” (El Sol, 28-1-1931), que junto a Sacha Goudine dio “extraordinario relieve al aspecto coreográfico” (La Nación, 28-1-1931). De hecho, suyos fueron algunos de los números que tuvieron que ser bisados a petición del público:

“La partitura, copiosa, inspirada y jugosa, es pródiga en números de público. Se repitieron el número de las frutas, cantado por la Carvajal; el ‘joropo’, danza americana, bailada por Pilar; el ‘Yes-yes’, encomendado a la Carvajal; un bailable de Pilar y Sacha; las Irlandesas, delicada canción, donde María Caballé obtiene un éxito personal; ‘Claveles de España’, bailado por Pilar, y un dueto cómico de graciosa factura, donde están saladísimos Carmen Andrés y Pepe Moncayo” (Heraldo de Madrid, 28-1-1931).

Imagen de la revista Flores de lujo (Heraldo de Madrid, 20-3-1931).

Imagen de la revista Flores de lujo (Heraldo de Madrid, 20-3-1931).

El siguiente estreno de la compañía, ya en el mes de marzo, fue Flores de lujo, una comedia musical de José Juan Cadenas con partitura de José Forns, que supo atraer tanto al público femenino, por su lujosa presentación -con vestuario de Max Weldy, y decorados de Morale y Asensi-, como al masculino, por lo exiguo de los trajes:

“Puede irse a la revista sólo para ver la enorme cantidad de preciosos trajes, medios trajes, cuartos de trajes, que lucen las muy abundosas y bellas muchachitas del Reina Victoria; para ver algunos de los trucos escenográficos, como el del gran muñeco, verdaderamente de gran bulto espectacular, o el ballet de La mujer y el diablo.

Esto ya se aproxima, o casi coincide con la idea que tengo de la revista: lujo, fausto, bellas telas, lo más translúcidas, someras y brillantes posible, sobre, o al lado, o enfrente de satinadas y ebúrneas carnes femeninas. De todo ello hay en Flores de lujo” (La Voz, 20-3-1931).

Por la costa mediterránea

En el mes de abril, la compañía actuó unos días en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Después regresó al Apolo de Valencia, y pasó por Castellón y Alicante, en cuyo Teatro Principal llevó a escena, entre otras, la revista Adelante, señores: ¡pasen ustedes!, que fue muy criticada por su contenido erótico: “Ni gracia en el diálogo, ni originalidad ni decencia, ni lo que hay que tener. En la sicalipsis, aunque Muñoz Seca crea otra cosa, también puede haber decencia, pero para eso hace falta un buen gusto que, desgraciadamente, anda escaso” (El Luchador, 29-5-1931).

Pilar López (Muchas Gracias, 17-1-1931).

Pilar López (Muchas Gracias, 17-1-1931).

Sin embargo, diferentes cronistas coincidieron en destacar los bailes de Pilar López como los números más sobresalientes de la obra:

“Rosillo, nuestro compositor, con Roig ha compuesto una partitura graciosa de la que destacan la bulería y un charlestón, muy bien bailado por Pilar y Sacha Gudine…” (ibidem).

“… destacan los números de ‘La bulería’ y el foxUltra Canela’, dando ocasión a que María Caballé, las Carvajal, Durán y ‘Pilar’ capitaneando a las disciplinadas girls de Velasco en unas graciosas evoluciones nos recrearan con su arte y sus morbideces” (Diario de Alicante, 29-5-1931).

A principios de junio la Compañía Velasco debutó en el Teatro Cómico de Barcelona, donde permaneció casi dos meses, en los que llevó a escena con gran éxito las obras Flores de lujo, ¡Adelante, señores, pasen ustedes!, Cock-tail de amor, Las bellezas del mundo y Morena y sevillana. El 24 de julio se celebró una función de honor a beneficio de la vedette y bailarina Pilar.


Juana la Macarrona en los escenarios europeos (VI)

Durante los meses de noviembre y diciembre de 1908 el público parisino puede volver a saborear el arte de Juana la Macarrona. La jerezana se anuncia junto a Antonio de Bilbao y Manuel Giménez, entre otros artistas, en el music hall Bal Tabarin, sito en el número 36-38 de la Rue Victor-Massé. Según la Guide des plaisirs à Paris de 1908, se trata de una sala “muy bonita y deliciosamente decorada”, en la que “se bailan los nuevos bailes, pero el viejo cancán no se ha olvidado”, y a la que acuden “muchas bonitas mujeres”.

La Macarrona bailando en Madrid (Nuevo Mundo, 24-9-1911)

La Macarrona bailando en Madrid (Nuevo Mundo, 24-9-1911)

Las gacetillas dan cuenta del gran éxito obtenido por los flamencos:

“BAL TABARIN.- Este music hall aún posee el récord de todos los éxitos; cada noche, Antonio de Bilbao, Manuel Giménez, la célebre Macarrona y su compañía española obtienen un triunfo sin igual; nunca este brillante establecimiento ha tenido un conjunto tan perfecto” (Le Journal, 8-11-1908). (1)

“Todas las noches, la célebre Macarrona y su compañía de bailarinas españolas obtienen un éxito colosal, y Antonio de Bilbao y Manuel Giménez, en su baile flamenco, cada noche deben hacer un bis” (Gil Blas, 19-11-1908).

En el mes de diciembre, Juana Vargas y sus compañeros simultanean sus actuaciones en el Bal Tabarin con su presentación en otros locales. El día 11 ilustran con sus bailes la conferencia sobre Andalucía pronunciada por el escritor René Maizeroy en la sala Femina:

“Será una auténtica evocación de España con sus bailes tan extraños de gitanos, con sus canciones de amor acompañadas por las guitarras y las castañuelas, la conferencia en la que el Sr. René Maizeroy contará mañana, en Femina, sus sensaciones sobre Andalucía. La Macarrona, Antonio de Bilbao, la Saravia, etc., bailarán el tango y el zapateado. La bella Fornarina también está en el programa de esta fiesta” (Le Gaulois, 10-12-1908).

Durante las fiestas navideñas, la compañía presenta en el Teatro Olympia el montaje Noël à Séville (Navidad en Sevilla), una “sorprendente fantasía española de los Sres. Maizeroy y Valverde”, con el siguiente elenco: “Canciones de España por la Fornarina; bailes boleros y flamencos por la Macarrona, Antonio de Bilbao, Mojigongo, las señoritas Carmen, Salvita, Encarnación, Graciela, Emilia y Aurora Bellini, Paco Fernández y sus guitarristas” (Gil Blas, 25-12-1908). A causa del gran éxito obtenido en su presentación, el día de Nochebuena, se ofrecen varias sesiones más del espectáculo.

Entre la flor y nata de la cultura parisina

En febrero de 1909, también en la capital del Sena, Juana Vargas ameniza con su baile la fiesta española ofrecida por el pintor Ignacio Zuloaga en su taller de Montmartre. A ella asisten importantes personalidades procedentes de distintos países, como la esposa y la amante -Natalie de Goloubeff- del escritor Grabriele D’Annuzio, y la mujer del literato Catulle Mendès.

El pintor Ignacio Zuloaga

El pintor Ignacio Zuloaga

El cronista de L’Écho de Paris, que firma como Sparklet, se recrea en el baile de La Macarrona, a quien describe como un ser siniestro y cargado de fealdad, hasta el punto de compararla con Jeanne Veber, una asesina en serie que actuaba en Francia por aquellos años:

“La mujer está recogida sobre sí misma como un gnomo, con las piernas arqueadas, la punta de los pies hacia fuera, los talones golpeándose, las manos levantando a puñados la falda de volantes recubierta por el mantón de largos flecos. Es tan pequeña que la tomaríamos casi por una enana y que su rostro llega a la altura del de las mujeres sentadas en círculo a su alrededor. ¿Qué edad tiene? Los más perspicaces se equivocarían, pero digamos rápidamente que a primera vista aparenta al menos cuarenta años. Se parece bajo sus fardos a Jeanne Veber; un pliegue que parte de las aletas de la nariz cae hasta las comisuras de los labios y hace aparecer las mejillas flácidas y el rostro lúgubre. Sin embargo, de pronto, cuando el viejo e indolente acompañante, que ha terminado de ajustar su mandolina al hueco de su estómago y de afinar las cuerdas, ataca las primeras medidas de un baile, los ojos de azabache de la gitana lanzan relámpagos. Sus dedos dejan oír chasquidos precipitados que parecen truenos de una tormenta de la que sus ojos son el rayo. Los cabellos, separados sobre la frente, se levantan; el cuello tendido, ardiendo su cabeza negra como un reptil que fascina a una presa, Juana la Macarrona baila en medio de los golpes bruscos de sus tacones y de los castañeteos secos de sus dedos…

… El cansancio de agitarse y de lanzar con su voz ronca acentos salvajes acerca los rasgos de la bailaora a la fealdad escayolada, que, con las luces de gas, se vuelve siniestra, como una parodia de danza macabra” (L’Écho de Paris, 15-2-1909).

En La Feria, con los Borrull

También en la capital del Sena, en mayo de 1912 el guitarrista Amalio Cuenca abre junto a otros socios -entre los que se destaca el pintor Ignacio Zuloaga– el local La Feria, situado en el número 16 bis de la rue Fontaine, en pleno corazón de Montmartre. La decoración es obra de Jean-Paul Alaux, que crea una “sala de espectáculos-restaurante en un estilo hispano-moruno, cuyo efecto es fascinante” (Le Gaulois, 5-5-1912).

Interior del restaurante 'La Feria', de París (Eco artístico, 25-12-1912)

Interior del restaurante ‘La Feria’, de París (Eco artístico, 25-12-1912)

En él se ofrecen dos espectáculos diarios, uno a la hora de la cena y otro a medianoche, para los cuales el Señor “Cuenca, el empresario, llega de Sevilla con una destacable compañía de artistas famosos en el arte del baile y el cante, a la cabeza de la cual está La Macarrona” (Le Figaro, 7-5-1912). El elenco lo completan Faíco, Lola la Flamenca, La Patita y la familia Borrull al completo.

La inauguración de La Feria tiene lugar el 8 de mayo y es todo un éxito. Por el local desfila lo más granado de la sociedad y la cultura parisina -el pintor Léon Bakst; el coreógrafo Vaslav Nijinski o el empresario creador de los Ballets Rusos, Serge Diaghilev-; y también buena parte de la realeza y el cuerpo diplomático español.

Los bailes andaluces son muy apreciados por el público parisino:

“… toda la noche, famosos guitarristas y cantaores españoles, bailaores como Faíco y bailaoras como la Macarrona, se multiplican, en una auténtica fiesta de frenesí y de ritmos” (Gil Blas, 9-5-1912).

“Todo París desfila por La Feria, el famoso restaurante de día y de noche de la rue Fontaine. Los bailaores y bailaoras españoles, la Macarrona y la pequeña Concha, reciben cada noche aplausos entusiastas” (Le Gaulois, 15-5-1912).

“En La Feria de la rue Fontaine, Juliana (sic) e Isabel Borrull bailan con acompañamiento del famoso guitarrista Miguel Borrull. Después ‘la Macarrona’, que sorprende, y ‘Faíco’ con ‘Lola’, que fascinan en sus bailes de Andalucía…” (L’Écho de Paris, 7-6-1912).

Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Sin embargo, la prensa española, en su línea habitual en relación con el flamenco, se muestra bastante crítica con el espectáculo, por considerar que está pensado para guiris y que transmite la imagen de una España de charanga y pandereta:

“… el programa de baile es un poco monótono, porque bailaoras y bailaores han dado en la flor de imitarse los unos a los otros y no salen de los inevitables garrotines y farrucas… ¡Caramba! y son muchas patadas para estar aguantándolas una hora.

… ahora menos que nunca podremos protestar cuando literatos y autores franceses nos ridiculicen… La España que ofrecemos en La Feria a los extranjeros es una España de estampa de caja de pasas, una España de pandereta

… esta España excepcional ni existe ni nos interesa a los españoles, que empezamos por no poder aguantar la vista de un bailaor… Pero tengamos en cuenta que La Feria no se ha hecho para los españoles, sino para que se recreen y solacen los extranjeros que no pueden evocar el nombre de España sin que surja, cruel y altiva, la figura de Carmen… Los extranjeros invadirán La Feria, aplaudirán locos las farrucas y los garrotines, escucharán curiosos las afiligranadas falsetas de Borrull, y así, exhibiendo esa España de Excepción, que empieza a avergonzarnos un poco, se ganarán bravamente la vida unos cuantos compatriotas nuestros…” (ABC, 3-6-1912)


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Isabelita Ruiz, la gran estrella jerezana del baile (VI)

En enero de 1928, Isabelita Ruiz vuelve a presentar en el teatro Romea de Madrid, “con la maestría y la elegancia que la distinguen, nuevos bailes clásicos y modernos” (ABC, 25-1-1928), que le reportan nuevos éxitos y abundantes aplausos.

Isabelita Ruiz en su estudio (Mundo Gráfico, 14-12-1927)

Isabelita Ruiz en su estudio (Mundo Gráfico, 14-12-1927)

Sin embargo, en España el género ínfimo no pasa por su mejor momento y, como ya anunciara en la entrevista concedida a Mundo Gráfico, la jerezana confirma “su resolución firme de abandonar el género de las variedades, donde tantos triunfos ha alcanzado, para pasarse definitivamente al de la revista” (La Opinión, 24-1-1928).

Revistas de éxito con la compañía Velasco

Unas semanas más tarde se estrena con éxito en el Circo Price la revista ‘En plena locura’, dirigida por Eulogio Velasco. En elenco figuran, como artistas principales, Isabelita Ruiz, “cuya personalidad tan destacada proporciona una nota simpática y sugestiva” (Heraldo de Madrid, 11-2-1928), Tina de Jarque, María Caballé y Antonio de Bilbao.

En el mes de marzo, en la misma sala, la compañía de Velasco presenta una nueva revista, ‘La orgía dorada’, que se compone de veintidós cuadros, uno de ellos andaluz. El reparto es el siguiente:

“Más de cuarenta mujeres bonitas, bien disciplinadas y sabiendo lucir todo lo que Dios manda, por arriba, por abajo, por delante y por detrás. Una suprema bailarina, de recio casticismo, Isabelita Ruiz; otras dos, verdaderas dominadoras de la gracia desarticulada del moderno ‘dancing’, miss Dolly y madame Lau; las tres tiples fundamentales […], María Caballé, Tina de Jarque y Gloria Palomares; el cuadro netamente andaluz, a base de Antonio Bilbao” (La Libertad, 24-3-1928).

Isabelita Ruiz (La Esfera, 15-1-1927)

Isabelita Ruiz (La Esfera, 15-1-1927)

De manera paralela, se estrena en el mismo escenario una revista más breve, ‘La feria de las hermosas’, en la que “el éxito fue para Isabelita Ruiz, que bailó, acompañada a la guitarra, dos bailes flamencos, con primorosa gracia y estilo” (ABC, 9-5-1928). A finales de mayo, cuando se cumplen cien representaciones de ‘La orgía dorada’, la bailarina jerezana es homenajeada en el Circo Price.

Gira por Brasil con la compañía de Velasco

Avalada por los grandes triunfos cosechados en Madrid, la compañía de revistas de Eulogio Velasco hace las maletas, decidida a conquistar al público americano. En agosto la troupe debuta en Brasil con dos títulos bien conocidos por el público español, ‘En plena locura’ y ‘La orgía dorada’. El estreno tiene lugar en el Palacio Theatro de Río de Janeiro.

En el elenco habitual destaca la incorporación de la actriz y cantante Eugenia Zuffoli. Entre los números interpretados por la jerezana llaman especialmente la atención su ya famoso fandanguillo de Almería, la sevillana y una rumba cubana. El público brasileño “se extasía ante el estilo con que la niña Isabelita Ruiz ejecuta sus bailes sensuales y expresivos” (Correio de Manhã, 2-9-1928). (1)

Isabelita Ruiz interpretó con gran éxito sus bailes estilizados, que el público le exigió repetir. La graciosa artista, sobre todo en el segundo acto, por la expresión con que bailó, mereció las alabanzas de la platea, que desde la primera noche le dispensa una gran simpatía. Es una figurita interesantísima para el género, que se impone de revista en revista” (Correio de Manhã, 9-8-1928).

Sra. Lou, María Caballé e Isabelita Ruiz (ABC, 16-2-1928)

Sra. Lou, María Caballé e Isabelita Ruiz (ABC, 16-2-1928)

En el mes de octubre, la compañía Velasco presenta una nueva revista en el teatro Santa Helena de São Paulo, ‘La feria de las hermosas’, en la que “Isabelita Ruiz bailó con una expresión exquisita en los gestos y en la mirada, y gustó francamente” (Correio Paulistano, 6-10-1928).

París, Niza, Berlín… esta vez en solitario

En el mes de noviembre la troupe de Velasco presenta su repertorio en el teatro Guimaraes de Tenerife. Poco después se anuncia que Isabelita Ruiz deja la compañía y “desiste de continuar cultivando la revista”, para volver a “dedicarse a su arte personal e independiente”. En breve la jerezana “marchará a París para debutar en nuevo local que acaba de inaugurarse” y “después marchará a Berlín y Viena” (Heraldo de Madrid, 8-1-1929).

A partir del mes de enero de 1929, Isabel se anuncia en varias salas de la capital del Sena, como Embassy, Palermo y Boiard’s. Después viaja a Niza y Berlín, y en abril regresa a París, concretamente, al Moulin Rouge. Allí baila, “casi sin moverse, la más fogosa, la más ardiente de las cachuchas” (Paris Soir, 11-4-1929). La prensa gala dedica grandes elogios a su baile:

Isabel Ruiz, lenta en sus actitudes, tiene movimientos que comienzan en las manos erguidas, se deslizan a lo largo de los brazos, ondulan en todo el cuerpo y terminan en el imperioso y breve taconeo de los pies. La belleza fluye de esta bailarina como una onda, y cada uno de sus gestos traza una línea ideal renovada incesantemente con facilidad y con felicidad milagrosas. Isabel Ruiz, bailando, nos aparece en una región de orgullo y de soledad, a la que nadie ni nada más llega. El arte de Isabel Ruiz tiene incomparable nobleza, y la admiración va hacia él como hacia las cosas inaccesibles, en fuerza de ser excelsas…” (Le Petit Parisien, 15-4-1929) (2).

Isabelita Ruiz con la compañía de Velasco (ABC, 20-5-1928)

Isabelita Ruiz (nº 10) con la compañía de Eulogio Velasco (ABC, 20-5-1928)

Poco después, Isabelita regresa a España, contratada por el empresario Carceller, que la hace debutar en el cine Avenida de Madrid, acompañada de seis girls, “con su moderno repertorio de bailes clásicos y americanos” (Heraldo de Madrid, 25-4-1929). En esa época, la jerezana también actúa en Sevilla, donde se celebra la Exposición Iberoamericana, y en el teatro Villamarta de su ciudad natal, en cuya inauguración, un año antes, también había participado.

En el mes de junio, Isabel Ruiz participa en la Fiesta del Sainete, organizada por la Asociación de la Prensa en el teatro Apolo de Madrid, y deleita a los asistentes con sus clásicos bailes españoles. A continuación, emprende una gira por provincias con la compañía de revistas del teatro Romea. Durante su presentación en Zaragoza, la jerezana “entusiasma […] al público con sus canciones […] y con sus inimitables fines de fiesta” (Heraldo de Madrid, 1-7-1929).

En septiembre, Isabelita Ruiz es una de las artistas contratadas por el Rotary Club de Antibes, en la Costa Azul, para una gala celebrada en el casino de Juan-les-Pins. Unas semanas más tarde, se presenta con gran éxito en el Wintergarten de Berlín, así como en Niza y París.

De nuevo a Brasil, con Tina de Jarque

A finales de año, Isabel embarca en Burdeos con destino a Buenos Aires, junto a la actriz y cantante Tina de Jarque. No obstante, durante su escala en Río de Janeiro, son contratadas por el empresario del teatro Recreio de esa ciudad, lo que las hace posponer su visita a la capital argentina. Así lo relata la propia artista a un diario brasileño:

“Vine exclusivamente para pasear […]. Mi destino era Buenos Aires, de donde me llamaban buenos negocios. Pero no todo sale de la forma en que la gente imagina… El Sr. Neves, empresario del Recreio, me hizo cambiar de idea, ofreciéndome un contrato para trabajar en su teatro. He visto que el público que frecuenta en Recreio es alegre y numeroso. Aplaude con entusiasmo. ¡Ojalá llegue a merecer esas agradables demostraciones de cariño!” (Diario da Noite, 21-1-1930).

Eva Stachino, Isabelita Ruiz y Zaira Cavalcanti (Diario da Noite, 23-8-1930)

Eva Stachino, Isabelita Ruiz y Zaira Cavalcanti (Diario da Noite, 23-8-1930)

Las españolas debutan en Río con la revista “Dá N’ella”, que es muy bien acogida por el público. La prensa elogia especialmente la labor de la jerezana, a quien le basta con poner un pie sobre el escenario para conquistar al auditorio:

Isabelita, en cuanto apareció para el número del Carnaval de España, consiguió la simpatía de la platea. Su figurita muy graciosa se distinguió sobre todo bailando, pero bailando con una seducción y un ‘charme’ que raras veces se ha visto en las revistas nacionales. No le faltarán palmas y los comentarios oídos cuando bajó del escenario eran unánimes en reconocer que Isabelita Ruiz ha entrado con el pie derecho en el teatro nacional” (A Manhã, 25-1-1930).

En los días siguientes, la jerezana no sólo deleita al público con sus números españoles, sino que también se atreve con aires brasileños, como la machicha o la samba, que canta y baila acompañada de un grupo de chicas. Isabelita, que “cuando baila, atrae por la flexibilidad de su cuerpo todas las miradas deslumbradas y, cuando habla, […] parece que la propia brisa se calla, para que se oiga mejor el encanto de su voz” (Gazeta de Noticias, 4-2-1930), no para de cosechar aplausos y ovaciones. Para agradecer al público carioca su cálida acogida, la artista envía una carta a la prensa local:

“Quiero por este medio agradecerle la manera cariñosa en que se refirió a mi contrato para trabajar en el Teatro Recreio, y a mi consiguiente estreno, en la revista ‘Dá Nella…’. Y aprovecho la ocasión para rogar que en las columnas de su respetado periódico sea el intérprete de mi eterna gratitud al generoso público de esta hermosa capital que, con tanta benevolencia, me acogió y tanto me ha distinguido con sus aplausos” (Correio da Manhã, 30-1-1930).

Isabelita Ruiz (Advertiser, 26-7-1929)

Isabelita Ruiz (Advertiser, 26-7-1929)

En marzo de 1930, la compañía del Teatro Recreio presenta la revista ‘Eu sou do amor’, en la que destacan Isabelita Ruiz, Tina de Jarque y Zaira Cavalcanti. Unas semanas más tarde, la artista jerezana pasa a la compañía de Margarida Max, que presenta en el teatro Casino revistas como ‘Femina’, ‘Vatapá’ o ‘Miss Universo’. En esta última llama especialmente la atención el número ‘Dominadora’, a cargo de Isabelita.

En el mes de junio, toda la compañía marcha a São Paulo, para debutar en el Casino Antarctica. En él llevan a escena su repertorio habitual, además de algunas revistas nuevas, como ‘Dona Bóa’. Isabel Ruiz es muy aplaudida por su tango ‘Morocho’.

NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(2) Traducción de Nuevo Mundo (31-5-1929).


La Joselito, el alma de Andalucía en París (IV)

La bailaora española Carmen Gómez, que se dio a conocer ante el público parisino de la mano de La Argentina, en poco tiempo se ha revelado como una estrella que brilla con luz propia, y que encarna la esencia de lo más típicamente español, a juzgar por las palabras que le dedica la crítica francesa:

La Joselito, en quien descubrimos, la pasada temporada, en un recital de bailes populares andaluces mezclados con cantos regionales de un sabor extraño, una artista que utiliza su arte con una inteligencia sin igual y una sensibilidad vibrante, se ha impuesto como una nueva estrella del baile español. A decir verdad, muy pocos especialistas, incluso entre aquéllos cuya virtuosidad es incontestable, tienen el privilegio de iniciarnos con una intuición tan directa en las más secretas sutilezas de estos pequeños dramas o poemas. La Joselito, que sin duda domina su oficio, nos parece como una nueva encarnación, desprovista de amaneramiento pero de un espíritu adorablemente femenino, de la ardiente España” (Le Figaro, 5-12-1931).

Joselito es la España misma, con su ímpetu, su frenesí y su ‘elegancia’” (Le Figaro, 23-1-1932).

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

La presencia de Carmen es cada vez más solicitada en las mejores salas parisinas, así como en otros países. En febrero de 1932, la prensa suiza anuncia la actuación, en el Cine Métropole de Lausana, de una artista “de gran clase”, “la célebre bailaora andaluza La Joselito y su guitarrista Juan Relámpago, en sus maravillosos números de bailes y cantes españoles y andaluces” (Gazette de Lausanne, 19-2-1932).

Ha nacido una estrella en la Ópera de París

Unos meses más tarde tiene lugar un hito fundamental en la carrera de La Joselito, que se presenta con gran éxito en uno de los escenarios más emblemáticos de París, el de la Ópera. Ante el entonces Presidente de la República Francesa, Albert Lebrun, Carmen se estrena como coreógrafa con un montaje basado en la obra La ilustre fregona de Cervantes, en el que ella misma interpreta el papel de ‘Carmencita’. Su antiguo maestro, Antonio de Bilbao, que se encuentra casualmente en la capital francesa, la felicita personalmente por su magnífica ejecución del zapateado.

Ataviada con un elegante traje gris y negro, y sobre un escenario que reproduce el antiguo café Kursaal de Sevilla, La Joselito sabe complacer al público francés, hasta tal punto que la obra vuelve a ponerse en cartel en varias ocasiones. La prensa española se hace eco de este triunfo:

“En el teatro de la Ópera acaba de obtener un gran éxito una joven bailarina española, la Joselito, interpretando el papel que el pasado año desempeñó Laura de Santelmo en ‘La ilustre fregona’, del maestro Laparra. La Joselito es una artista de recia personalidad, que ya ha actuado con brillantez y suceso en diversos escenarios de París, y que ahora acaba de ser consagrada por lo mejor de la crítica francesa y en la catedral magna de la gran Ópera. La Joselito baila con un brío y un empuje que arrebata a los públicos, aunque sean tan finos y exigentes como el de la Ópera” (Heraldo de Madrid, 7-5-1932).

La conquista de Argel

Tras el exitoso estreno de La ilustre fregona, “la seductora bailaora y cantaora española” viaja a Argel, acompañada de su guitarrista de cabecera, Juan Relámpago, y de la pianista Ady Leyvastre, para ofrecer varias “Galas de bailes españoles”.

La Joselito durante uno de sus espectáculos

La Joselito durante uno de sus espectáculos

La prensa de la ciudad colonial exalta la figura de La Joselito, a quien sitúa en un nivel superior al de la Argentina, por su baile ardiente, considerado la más pura expresión del alma de Andalucía:

La Joselito se situó en el primer puesto, en París, cuando bailó en la Ópera Cómica con la Argentina. Su éxito había sido tan rotundo que al público le pareció extraño que la célebre bailarina no dudara en presentar a su lado, aun a riesgo de eclipsarla, a una intérprete de tal categoría, y los críticos no dejaron de felicitarla por esta prueba de amor al arte que ofreció.

Sin embargo, el género de la Joselito es totalmente diferente […]. ‘Mientras que la Argentina […] representa un arte superior, inteligente y aristocrático, muy elaborado y muy clásico, Carmen Joselito, en cuyas venas corre sangre plebeya, baila con una fogosidad, una brutalidad y una pasión cuya intensidad y sinceridad son su gran valor. También su belleza. Hay que tomarla como es, con su fuerte olor a fruta salvaje. Ella encarna de maravilla el baile popular, simple y violento, del sur de España. Su recital de cantes y bailes andaluces ha obtenido un éxito triunfal” (L’Écho d’Alger, 4-5-1932).

“El baile sacude a La Joselito como un hipo casi doloroso: una convulsión de la espina dorsal que sube bruscamente y sacude los hombros. La Joselito ejecuta bien ese golpe violento de la parte delantera del pie, en el que el tacón no toca el suelo; su cadera se lanza hacia un lado; sus pasos saben comerse el tablado, patalear, terminar con una especie de baile ecuestre […]. La Joselito, en una palabra, se distingue por su brío, su vitalidad. Es una auténtica andaluza” (L’Écho d’Alger, 6-5-1932).

La Joselito (L'Echo d'Alger, 4-5-1932)

La Joselito (L’Echo d’Alger, 4-5-1932)

Bailaora hasta la punta de los dedos […], la Srta. Carmen Joselito usa poco la estilización y la transposición. Su coreografía fogosa, alegre, espasmódica, se mantiene pura de toda edulcoración […]. El equilibrio perfecto de su cuerpo se pliega dócilmente ante las más leves órdenes del ritmo. A veces impaciente, a veces enfadada, a veces ondulante, como una flor demasiado pesada para su tallo, imita con arrebato o languidez el eterno gesto de amor o de religión que es el principio común de todos los bailes, expresiones del instinto y de la inspiración populares” (L’Écho d’Alger, 10-5-1932).

Nuevos éxitos junto a Ady Leyvastre

Tras conquistar al público argelino, en junio de 1932 La Joselito retoma las representaciones de La ilustre fregona en la Ópera de París. Durante ese verano la artista también encuentra tiempo para participar en una fiesta benéfica a favor de una asociación infantil y presentarse en el Ciclo Internacional de la Danza de París, como siempre, con gran éxito: “para la sesión de cierre, la Joselito, rival de Carmen bailando en honor de don José” (Le ménestrel, 9-6-1932).

Ese mismo verano, en el Casino María Cristina de Le Havre, “La Joselito evocó muy bien, con gracia y soltura, los cautivadores bailes andaluces, acompañados de música española, al piano, por una joven y excelente artista: la Srta. Ady Leyvastre. La Joselito fue aclamada y tuvo que repetir su Zapateado, Cádiz, acompañada por el guitarrista de talento Juan Relámpago” (Le ménestrel, 8-9-1932).

La pianista Ady Leyvastre junto a su marido, Jacques Serres

La pianista Ady Leyvastre junto a su marido, Jacques Serres

La fulgurante carrera de la bailaora española no pasa desapercibida en España, cuya prensa sigue de cerca los pasos de una de sus artistas más internacionales. En el mes de noviembre, el Heraldo de Madridno escatima en elogios para Carmen Gómez, al tiempo que nos pone al día de sus últimas novedades:

“Que La Joselito ha hecho hablar de España a los escritores galos más que Cervantes.
Que decir La Joselito en París es decir flamenquería, baile, canto popular. […]
Que en El amor brujo de Falla, La Joselito embrujó al público con sus bulerías.
Que La Joselito lleva ya seis recitales, ella sola, en París, y ha batido los récords de taquilla.
Que La Joselito anuncia su séptimo recital en el teatro de Champs Elysées. Que la fecha elegida es el 8 de noviembre, y a estas horas no queda una localidad en el ‘control’.
Que en las farrucas, zapateados y alegrías le acompaña a la guitarra Relámpago […]” (2-11-1932).

Como anuncia el Heraldo de Madrid, en noviembre de 1932 La Joselito ofrece un recital de bailes españoles en el Teatro de los Campos Elíseos, acompañada por la pianista Ady Leyvastre y su inseparable guitarrista Juan Relámpago. La crítica francesa, una vez más, destaca la calidad y pureza de esta artista, llena de “gracia, entusiasmo y pasión” (Le petit Parisien, 16-11-1932), así como el virtuosismo de su zapateado:

“El secreto de La Joselito consiste en permanecer fiel a la más pura tradición del baile popular de Andalucía y, en este preciso terreno, mostrar una extraordinaria calidad. Antes que nada, ella es de su tierra; y éste no es para mí el rasgo menos valioso de una artista; en segundo lugar, es ella misma, lo cual confiere a sus bailes locales un acento particular por su impulso, su agilidad, su brío voluntario y obstinado, y su velocidad comparable a la de los banderilleros. […]

[el] zapateado con el que triunfa la Joselito es un auténtico ejercicio de repiqueteo sobre un tambor cuadrado de madera puesto a ras del suelo; el cuerpo apenas se mueve y tampoco las piernas; pero se oye a los piececitos golpear el suelo acompasadamente con una variedad infinita de movimientos y graduaciones […]” (La semaine à Paris, 18-11-1932).

Carmen Gómez, La Joselito, en la última etapa de su vida

Carmen Gómez, La Joselito, en los años 90

La Joselito, elevada ahora a la categoría de las más grandes vedettes del baile español, se mantiene fiel a las tradiciones, a las que sirve con una gran personalidad. […] Sus cantes y su baile tienen un profundo acento de verdad […]. Joselito baila para ella, para nosotros; el temblor de sus piernas y la gracia enamorada de sus gestos dicen toda la alegría ardiente de vivir […]. Ella es verdaderamente irresistible” (Le Figaro, 28-11-1932).

 

Dos cantes de La Joselito, por cortesía de Pedro Moral:

NOTA: La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.