Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

De la cueva al papel. La zambra granadina vista por la literatura y la prensa en torno a 1922 (III)

3. La zambra en los textos dramáticos y en sus representaciones escénicas

La prensa del periodo analizado hace referencia al estreno de una treintena de obras del género dramático (71) ‒principalmente comedias, sainetes, zarzuelas y revistas‒ que incluyen escenas de zambra o de danzas gitanas. Algunas de ellas están protagonizadas por personajes de dicha etnia, cuyo modo de hablar se refleja en el texto, que a veces incluso contiene frases en romanó.

Representación de La Garduña (Archivo ABC).

Representación de La Garduña (Archivo ABC).

En ocasiones la acción ‒o parte de ella‒ transcurre en Granada, como sucede en las zarzuelas La Garduña (1919) y El suspiro del moro (1919); en los sainetes Granada mía (1919), El niño de oro (1922) y Del Sacro Monte (1922); en el vodevil El apuro de Pura (1922), en la comedia La española que fue más que reina (1926), o en las comedias líricas Nobleza gitana (1930) y María la Tempranica (1930).

También hay obras con un componente oriental, como las ya mencionadas El suspiro del moro, cuyo primer acto se desarrolla en Túnez, y El apuro de Pura, uno de cuyos protagonistas se traslada en sueños a un harén; la zarzuela Los leones de Castilla (1920), que incluye una zambra morisca; o la humorada lírica El asombro de Gracia (1927), que finaliza en el palacio del rajá de Ceylán.

Estreno de El suspiro del moro en el teatro Martin (Archivo ABC).

Estreno de El suspiro del moro en el teatro Martin (Archivo ABC).

En otros casos, la zambra se celebra en los lugares más variopintos, como un campamento de gitanos instalado en las montañas leonesas ‒El poder de los humildes (1919)‒; o comparte protagonismo en la representación teatral con números musicales muy diversos. Por citar solo algunos ejemplos, en El apuro de Pura y en La leyenda del beso se bailan sendos foxtrots; y Las uñas del gato (1922) incluye una sardana, una jota valenciana, y una jota aragonesa.

Independientemente de esta variedad de argumentos y emplazamientos, buena parte de las obras localizadas tienen algo en común, a saber, que por lo general las escenas de zambra no desempeñan una función relevante en la trama, más allá de aportar un toque de colorido y vistosidad a las funciones. De hecho, a veces el texto ni siquiera contiene acotaciones que describan esos bailes, que son añadidos en el momento de llevar la obra al escenario.

Representación de la comedia Castigo de Dios, de Muñoz Seca (Archivo ABC).

Representación de la comedia Castigo de Dios (1924), de Muñoz Seca y Pérez Fernández (Archivo ABC).

Por ejemplo, la crítica publicada en El Defensor de Córdoba tras la representación de la comedia Soleá de José María Granada en el teatro Duque de Rivas hace referencia a las “escenas en las que bulle el espíritu alegre de la sin par Sevilla como en las notas de las guitarras y en los cantos de la zambra gitana” (72). Sin embargo, en el libreto no se menciona ninguna zambra ni se dan detalles sobre el cante y el baile que aparece en algunas escenas, que solo se introduce de manera muy breve en las acotaciones con frases como las siguientes: “En el interior de un merendero se oye el rasguear de una guitarra y alguna copla flamenca”; “Dentro mucha animación de palmas, de música y de cante”; o “En esto se oyen los palillos y las sevillanas y se les ilumina el semblante. En cuanto han oído el baile escuchan muy alegres” (73).

 Escena de la zambra gitana en la obra La copla andaluza durante su representación en el Teatro Pavón de Madrid. Foto de Benítez Casaux (Estampa, 25 de diciembre de 1928, p. 37).

Escena de la zambra gitana en la obra La copla andaluza durante su representación en el teatro Pavón de Madrid. Foto de Benítez Casaux (Estampa, 25 de diciembre de 1928, p. 37).

El de La copla andaluza, de Quintero y Guillén, constituye un caso similar. Fue una obra de gran éxito, a juzgar por las cuatrocientas representaciones que se ofrecieron en el teatro Pavón de Madrid antes de pasar a otros coliseos. Según las críticas, uno de sus puntos fuertes lo constituía la actuación de bailaoras como Regla Ortega o las hermanas Chicharra en la zambra gitana (74). Sin embargo, el libreto es bastante parco a la hora de introducir esa escena, que está ubicada en el tercer cuadro del segundo acto: “Al levantarse el telón, GITANOS de ambos sexos ejecutan los bailes y canciones de una zambra cañí auténtica. Al terminar su trabajo, estos personajes se mezclan con los demás” (75).

Como caso excepcional en este sentido cabe destacar el sainete El niño de oro, de José María Granada, que se estrenó en el teatro de la Comedia de Madrid en 1922 con la participación de “Las hermanas ‘Gazpachas’, dos gitanas auténticas, [que] prestaron al cuadro de la zambra gran colorido con sus danzas y su cante clásicos” (76). La obra siguió representándose durante varios años en distintos coliseos españoles, y en 1926 se proyectó por primera vez su adaptación cinematográfica en el teatro Cervantes de Granada (77).

Representación de El niño de oro (Archivo ABC).

Representación de El niño de oro (Archivo ABC).

La escena de la zambra, enmarcada en el segundo acto, se desarrolla en una cueva de “paredes blanquísimas, llenas de cobres” (78). Las acotaciones son bastante descriptivas. Hacen referencia a la intervención de artistas granadinas reales, como la Gazpacha y la Jardín, y a la ejecución de bailes como la cachucha:

«Se ha preparado para la zambra LA JARDÍN, que es una divina gitanilla. Va al centro de la cueva, dispuesta para el baile. Se ponen de pie dos gitanos con panderos. Todos hacen coro y se disponen a tocar las palmas. Templan los tocadores de guitarra y bandurria…» (79).

«Suenan las guitarras, las bandurrias y los panderos; todos tocan las palmas y LA JARDÍN, ceñido el pañolón de Manila, hace girar su cuerpo en increíbles ondulaciones, mientras uno de los gitanos canta las coplas que siguen» (80).

«Los tocadores tocan una danza muy típica de los gitanos: ‘La Cachucha’. Salen LA JARDÍN y otra gitanilla y bailan, tocando los palillos. Una, hincándose de rodillas, y la otra girando a su alrededor. Mientras, cantan las gitanas. Bailan las dos gitanas con gracia inimitable, como si tuvieran descoyuntados los cuerpos, brillando sus ojos con ardiente intensidad de fiebre» (81).

"El niño de oro" (Buen humor, 23-11-1922).

Caricatura de El niño de oro (Buen humor, 23-11-1922).

También se incluyen en el texto las letras de los cantes interpretados en la escena, que, según indica el autor, no son creación suya: “La música de la danza y de las coplas la copiamos de una de las más típicas danzas que vimos y oímos en una zambra en una escondida cueva del Sacro Monte” (82).

Notas:

(71) Todas esas obras localizadas, que se estrenaron en el periodo 1918-30, incluyen una zambra, bien en el libreto, bien en su representación escénica.

(72) A. F. C. (7 de marzo de 1928). Soleá. El Defensor de Córdoba, 1.

(73) Granada, J. M. (1926). Soleá. Editorial Siglo XX, pp. 6, 23 y 44.

(74) El crítico Enrique Malboysson escribía lo siguiente en el diario El Pueblo durante la representación de la obra en el teatro Apolo de Valencia: “Mención especial merecen las bailaoras ‘cañís’, hermanas ‘Chicharra’, que en una zambra gitana mostraron sus portentosas facultades, la gracia de sus movimientos y de sus líneas, que diríanse estilizadas por Romero de Torres” (p. 2.).
Dos meses más tarde, cuando se encontraba en cartel en el teatro Victoria de Barcelona, El Noticiero Universal publicaba esta frase: “Actualmente la artista que cosecha más aplausos es la bailarina ‘La pato’, que en la escena de la zambra gitana pone cátedra de baile flamenco” (3 de junio de 1929, p. 12).

(75) Quintero, A. y Guillén, P. (1936). La copla andaluza. Editorial Cisne. (Trabajo original publicado en 1929), p. 41.

(76) Marín Alcalde, A. (28 de octubre de 1922). Comedia. ‘El Niño de Oro’. La Acción, 5.

(77) El Defensor de Granada. (5 de febrero de 1926). Cervantes, 6.

(78) Granada, J. M. (1936). El Niño de Oro. Editorial Cisne. (Trabajo original publicado en 1922), p. 41.

(79) Ibidem, p. 48.

(80) Ibidem, pp. 49-50.

(81) Ibidem, pp. 53-54.

(82) Ibidem, p. 50.


De la cueva al papel. La zambra granadina vista por la literatura y la prensa en torno a 1922 (II)

1.2. La zambra, ejecutada por bailaoras de renombre en los escenarios de variedades

En estos casos, por lo general, el término “zambra gitana” se emplea para designar números de danza con acompañamiento de cante y toque, o incluso con música de orquesta, creados para el lucimiento de una artista principal. Una de las figuras más destacadas en este sentido es Pastora Imperio, que en 1917 había presentado en el Teatro Romea de Madrid su espectáculo Zambra gitana, en el que bailaba por alegrías con bata de cola y ofrecía un fin de fiesta por bulerías formando pareja con el bailaor Antonio Ramírez (35).

Pastora Imperio junto al resto de artistas de la zambra gitana de Zinela Cayí (La Mañana, 7 de febrero de 1918, p. 10).

Pastora Imperio junto al resto de artistas de la zambra gitana de Zinela Cayí (La Mañana, 7-2-1918, p. 10).

Un año más tarde intervino “en la escena de la zambra del acto segundo” (36) de la ópera Carmen, que fue representada en el Teatro Real de Madrid; y poco después se convirtió en la protagonista absoluta de Zinela Cayí, una “fantasía gitana en prosa y verso” (37), con texto de Juan Antonio Cavestany y música de Cándido Larruga, que se estrenó en el Teatro Romea de Madrid y que contenía “una zambra digna de ser estampada en una pandereta” (38). En el transcurso de la obra, Pastora era coronada como reina de la gitanería y, además de bailar y cantar, recitaba versos y aparecía junto a su madre en unas escenas de cinematógrafo.

En esos años también triunfaron en los escenarios con sus recreaciones de la zambra gitana artistas como Dora la Cordobesita, Isabelita Ruiz o Alondra. La primera de ellas estrenó en 1924 en el Teatro de la Latina de Madrid el cuadro de ambiente andaluz Lo mejor de Córdoba, escrito por José María Granada, que le ofreció “nuevas ocasiones de lucimiento, al bailar a la guitarra […] dos o tres danzas gitanas” (39). Unos meses más tarde presentó en Romea el sketch Gitanas del Sacro Monte, de Valverde y Quirós, en el que interpretó el cuplé Así lo quiso un divé (40).

La segunda cosechó grandes elogios durante su presentación en Sevilla con un número en el que se transformaba en una gitana granadina: “Isabelita Ruiz… es Granada. No importa dónde haya nacido. […] Al conjuro de su arte ‒expresión, ‘claro’ espejo de su espíritu‒ florece en la escena el alma granadina: zambra gitana en el Albaicín, sonar de una guitarra en un carmen” (41).

Isabelita Ruiz (Agence Rol, 1921).

Isabelita Ruiz (Agence Rol, 1921).

La cancionista y bailarina Alondra también se esmeró en el Kursaal Gaditano para representar su papel con la mayor fidelidad:

“La Zambra Gitana, uno de los mejores bailes que interpreta, mereció prolongados aplausos, principalmente por la presentación ad hoc, con el cabello destrenzado, ondulante sobre sus espaldas, sin más exorno que el clásico traje de faralaes. La expresión del rostro, los ademanes, el todo en fin un prodigio de interpretación” (42).

1.3. La zambra como un número más en el repertorio de distintas compañías flamencas y troupes de variedades

En la década de los veinte recorrieron España numerosos conjuntos de varietés integrados por artistas de distintas disciplinas, que llevaban en su repertorio algún cuadro de zambra gitana. El de la Troupe Max era un “número originalísimo, interpretado […] por tres artistazos, que bailan como en Albaicín, si es que no lo hacen mejor […]. Vaya dos gitanas y vaya un chavó meneando los pinreles” (43).

La zambra gitana de la Troupe Palacios (44) tenía como protagonista a la bailarina Carmen Guerrero, quien se transformaba en “zahorí de raza que pone en su bailar toda la expresión, toda la vida de esos bailes cañís artísticos y movidos” (45). La Troupe Ibérica (46) ofrecía números de conjunto tan variopintos como ‘El cabaret rojo’, de estilo parisino, y “la ‘Pasionaria’, gran zambra gitana, de gran visualidad y efecto escénico, que se desarrolla bajo el puente de Triana” (47).

Los artistas de la Troupe Palacios en el número de la zambra gitana (Vida Manchega, 20 de marzo de 1919, p. 13).

Los artistas de la Troupe Palacios en el número de la zambra gitana (Vida Manchega, 20-3-1919, p. 13).

Igualmente diverso era el programa de la agrupación Alma, que incluía bailes de zambra gitana y charlestón (48). La Troupe Walkyria presentaba su cuadro de zambra con “un hermoso decorado puramente gitano” y, durante su actuación en el Teatro Cervantes de Granada, una de las noches contrató a un grupo de artistas del Sacromonte ‒La Capitana, La Jardín, La Sobrina y la Finitú, entre otros‒ para darle mayor realce (49).

Probablemente debido a su vistosidad y colorido, con frecuencia la zambra figuraba como fin de fiesta de diversos programas de variedades, en los que en ocasiones también se intercalaban cuadros o sketchs de inspiración granadina, como el titulado Una noche en el Albaicín (Zambra gitana), que fue presentado en el Teatro Novedades de Madrid (50) y en el Folies Bergère de Barcelona (51).

Asimismo, en esos escenarios de varietés cabe destacar la presencia de elencos estrictamente flamencos que también ofrecieron números de zambra gitana. Es el caso del Trío Marekis (52) ‒integrado por el guitarrista Luis Molina, el cantaor Manuel Pavón y varias bailaoras‒; el grupo encabezado por el cantaor Antonio Pozo ‘El Mochuelo’ y la guitarrista Adela Cubas (53); la Troupe Pericet, compuesta por siete bailaoras más la cantaora La Minerita y el guitarrista Manuel Rodríguez (54); los Gómez Ortega (55); el conjunto formado por los bailaores Frasquillo, La Quica y Juanillo el Tumba (56); o el cuadro flamenco de Miguel Borrull (57), por mencionar solo algunos.

Laura Gómez y Rafael Ortega, los Gómez Ortega (La Nación, 26-11-1929).

Laura Gómez y Rafael Ortega, los Gómez Ortega (La Nación, 26-11-1929).

2. La zambra gitana está presente en los concursos de cante y en la ópera flamenca

La notoriedad adquirida por esas danzas a raíz del concurso de Granada de 1922 también se refleja en su incorporación en distintos espectáculos de cante o de ópera flamenca, que no necesariamente tienen como protagonistas a artistas granadinos. Cabe mencionar, por ejemplo, la fiesta de cante y baile flamenco celebrada en Madrid durante la Verbena de la Paloma de 1924, que incluía una zambra gitana interpretada por las bailaoras Alfonsina, Carmen la Madrileña y Gabrielita la del Garrotín, entre otras (58); el certamen flamenco desarrollado en 1927 en el Teatro Victoria de Barcelona, al que concurrieron artistas como José Cepero, Manuel Escacena y Miguel Borrull, y que finalizó con una gran “zambra gitana por el mejor cuadro de baile flamenco de España” (59); o el concierto de cante jondo ofrecido en 1928 en el Parque Genovés de Cádiz por figuras como Antonio Chacón, la Niña de los Peines, Manuel Vallejo, José Cepero, Ramón Montoya y Luis Yance, además de “un numeroso cuadro de zambra gitana compuesto por Carmen Vargas, Juan Sánchez (Estampío), Frasquito, Rovira, El Tobalo, La Quica, Carmelita Borbolla, Los seis gitanos de la Cava de Triana, Lolita Almería, Manolita la Macarena y La Gabrielita” (60).

Carmen Vargas (Santos Yubero, 1933. Archivo Comunidad de Madrid).

Carmen Vargas (Santos Yubero, 1933. Archivo Comunidad de Madrid).

Esta fórmula que aunaba cante flamenco y danzas gitanas también se pudo ver en 1929 en el Teatro Nuevo de Barcelona, donde Miguel Borrull organizó “una típica zambra gitana con valiosos elementos del Sacro-Monte y la cooperación de la eminente bailaora Conchita Borrull” (61); en el Teatro Olympia de la Ciudad Condal, con artistas como el Niño de Marchena y el Niño de Almadén más una gran “zambra gitana capitaneada por el coloso Ramironte” (62); y en el Teatro Cómico de Cádiz, con un cuadro de zambra compuesto por los bailaores Luis Mendoza, José Bonfante, Isabel Muñoz y Carlota Ortega, entre otros (63).

En 1930, tras el éxito obtenido en la Semana Andaluza de Barcelona, el mismo conjunto de zambra gitana del Sacromonte fue contratado por el empresario Vedrines para realizar una gira junto a un grupo de cantaores y guitarristas de primer nivel, como la Niña de los Peines, Pepe Marchena, Angelillo, José Cepero, Ramón Montoya y Miguel Borrull. El espectáculo, que se componía de una parte de ópera flamenca y otra de zambra gitana, fue
presentado en Madrid (64), Castellón (65), Murcia (66), Valencia (67), Cartagena (68), Córdoba (69) y Granada (70), entre otros lugares.

. Actuación de la zambra en la fiesta andaluza celebrada en el Centro Artístico de Granada (Granada Gráfica, julio de 1924, p. 23).

Actuación de la zambra gitana en la fiesta andaluza celebrada en el Centro Artístico de Granada (Granada Gráfica, julio de 1924, p. 23).

Notas:

(35) De Hoyos y Vinent, A. (10 de enero de 1917). Una noche azul perfumada de azahar… El Día, 6.

(36) El Imparcial. (26 de enero de 1918). Teatro Real.- ‘Carmen’, 2.

(37) Cavestany, J. A. (1918) Zinela Cayí. En Cantos de otoño (poesías) (pp. 179-235). Librería de la Viuda de Pueyo.

(38) La Acción. (18 de febrero de 1918). La gitana caprichosa, 1.

(39) La Unión Ilustrada. (24 de agosto de 1924). Dora ‘La Cordobesita, 14.

(40) La Unión Ilustrada. (12 de abril de 1925). Varietés en Madrid, 14.

(41) Villar Sánchez, M. (3 de noviembre de 1922). Isabelita Ruiz. El Noticiero Sevillano, 5.

(42) El Noticiero Gaditano. (18 de febrero de 1922). Kursaal Gaditano, 1.

(43) El Noticiero. (19 de abril de 1918). Teatro Cine de San Juan, 2.

(44) Este grupo actuó en lugares como el Teatro Circo de Ciudad Real (Vida Manchega, 20 de marzo de 1919, p. 13), el Circo Price de Madrid (La Correspondencia de España, 12 de septiembre de 1919, p. 4), el Teatro Ortiz de Murcia (El Liberal de Murcia, 12 de octubre de 1919, p. 3; El Tiempo, 19 de abril de 1921, p. 2) o el Kursaal Gaditano de Cádiz (El Noticiero Gaditano, 11 de mayo de 1922, p. 1).

(45) Vida Manchega. (20 de marzo de 1919). La Farándula. Teatro-Circo, 13.

(46) Se les pudo ver en el Teatro Principal de Valencia (Diario de Valencia, 31 de enero de 1922, p. 5), en el Teatro Liceo de Salamanca (El Adelanto, 9 de noviembre de 1922, p. 2) y en el Teatro Cervantes de Granada (La Publicidad, 7 de abril de 1922, p. 2; El Defensor de Granada, 8 de febrero de 1924, p. 3).

(47) El Adelanto. (9 de noviembre de 1922). Debut de la Troupe Ibérica, 2.

(48) Levante Agrario. (17 de noviembre de 1926). Ortiz, 1.

(49) La Publicidad. (18 de diciembre de 1923). Teatro Cervantes, 2.

(50) La Opinión. (9 de mayo de 1925). Novedades, 3.

(51) El Día Gráfico. (18 de julio de 1926). Folies Bergere, 8.

(52) La Correspondencia de España. (10 de febrero de 1918). Álvarez Quintero, 7.

(53) Las Provincias. (28 de febrero de 1918). Teatro Martí, 2.

(54) Gaceta del Sur. (24 de junio de 1924). Teatro Gran Capitán, 3.

(55) El Guadalete. (16 de abril de 1926). Teatro Eslava, 1.

(56) La Voz. (1 de septiembre de 1925). Salón San Lorenzo, 13.

(57) El Noticiero Universal. (13 de septiembre de 1929). Bodega Andaluza, 4.

(58) La Libertad. (22 de agosto de 1924). La verbena de la Paloma, 6.

(59) El Noticiero Universal. (14 de septiembre de 1927). Teatro Victoria, 5.

(60) El Noticiero Gaditano. (6 de agosto de 1928). En el Parque de Genovés, 2.

(61) El Día Gráfico. (5 de enero de 1929). Nuevo.- El festival flamenco de hoy, 16.

(62) Diario de Barcelona. (23 de enero de 1929). Olympia, 34.

(63) El Noticiero Gaditano. (18 de enero de 1929). Teatro Cómico, 3.

(64) El espectáculo de Vedrines se llevó a escena en el Monumental Cinema (La Voz, 3 de julio de 1930, p. 2) y en el Circo de Price (La Libertad, 6 de julio de 1930, p. 6).

(65) Heraldo de Castellón. (5 de julio de 1930). La fiesta regional española, 2.

(66) El Liberal de Murcia. (9 de julio de 1930). Teatro Circo Villar, 2.

(67) El Pueblo. (10 de julio de 1930). Plaza de Toros, 2.

(68) La Tierra. (19 de julio de 1930). Espectáculos Vedrines, 3.

(69) La Voz. (25 de julio de 1930). Plaza de Toros.- Ideal Cinema, 2.

(70) El Defensor de Granada. (27 de julio de 1930). Plaza de Toros del Triunfo. Concierto de ópera flamenca, 3.


De la cueva al papel. La zambra granadina vista por la literatura y la prensa en torno a 1922 (I)

Tras cumplirse cien años desde la actuación de un grupo de danzas del Sacromonte en el Concurso de Cante Jondo de 1922, este artículo se propone estudiar el reflejo de la zambra granadina en los textos periodísticos y literarios escritos en torno a esa fecha. Con este fin se ha realizado un rastreo de la prensa española en el periodo que va de 1918 a 1930. Se han consultado diarios y revistas, tanto de Granada como de otras provincias, e incluso de tirada nacional (1).

Actuación de la zambra gitana en el Concurso de Cante Jondo de Granada. (Granada Gráfica, agosto de 1922, p. 18).

Actuación de la zambra gitana en el Concurso de Cante Jondo de Granada (Granada Gráfica, agosto de 1922, p. 18).

Fruto de esa búsqueda, se han hallado numerosas referencias que dejan constancia de la gran popularidad de que gozaba la zambra en aquellos años, quizás en parte debido a la enorme repercusión del certamen, que fue objeto de una amplia cobertura periodística. Algunas de las noticias y artículos encontrados son de índole meramente informativa y se limitan a ofrecer datos básicos sobre la celebración de una zambra; mientras que otros, de carácter más subjetivo, se recrean en la descripción de los ambientes, los tipos y los bailes.

De los primeros se deduce que en la etapa objeto de nuestro estudio la zambra, además de constituir en su entorno natural un importante reclamo turístico, estuvo presente en numerosos escenarios españoles, interpretada por grupos de gitanos granadinos o bien por artistas de diversa procedencia, no necesariamente flamencos. Por su gran atractivo visual, distintas troupes de variedades incluyeron números de zambra en sus repertorios y esta constituyó un fin de fiesta habitual en los espectáculos de ópera flamenca. También por ese motivo, la encontramos en un buen número de obras dramáticas que se llevaron a escena en aquel tiempo, en las que solía desempeñar un papel decorativo, sin gran significación en el desarrollo de la trama.

No obstante, para el objeto de nuestro trabajo consideramos más relevante el segundo grupo de textos, que son los que aportan una visión literaria sobre la zambra. A continuación se exponen con detalle las conclusiones obtenidas a partir del análisis de todo el material recopilado.

Pastora Imperio en su Zambra gitana (La Mañana, 7-2-1918).

Pastora Imperio en su Zambra gitana (La Mañana, 7-2-1918).

1. La zambra gitana triunfa en los escenarios españoles

En las salas teatrales de toda España está presente la zambra, tanto la “genuina”, representada por las gitanas y gitanos del Sacromonte, como sus imitaciones, a cargo de artistas de prestigio -Pastora Imperio o Dora la Cordobesita, entre otras- o incluso de troupes de variedades.

1.1. La zambra gitana granadina

Las noticias recopiladas hablan de la zambra como atracción turística de primera magnitud, y visita obligada para las grandes personalidades, tanto españolas como extranjeras, que llegan a la ciudad de Granada. Los diputados Eduardo Moreno Agrela y Félix Sánchez Eznarriaga (2), el primer ministro británico David Lloyd George (3), los príncipes de Egipto (4), el príncipe heredero de Italia Humberto de Savoia (5), el Rey de Suecia (6), el príncipe de Gales y su hermano (7), el director del diario La Razón de Argentina (8), el escritor Eduardo Marquina (9), el académico Félix Llanos (10) y la hija de Benito Mussolini (11) son algunos de los ilustres visitantes que en esos años asistieron al espectáculo de la zambra gitana granadina, bien en las mismas cuevas del Sacromonte, bien en otro tipo de emplazamientos, como el hotel Alhambra Palace o algún carmen particular.

También disfrutaron de ella distintos grupos de congresistas, excursionistas, estudiantes y profesores ‒cabe mencionar a los asistentes a un congreso postal (12) y otro de oleicultura (13), a la Sociedad Excursionista Malagueña (14) y a varios representantes de la Universidad americana (15)‒, así como los marinos argentinos del crucero Buenos Aires (16).

El poeta eduardo Marquina rodeado de las artistas de la zambra (Granada Gráfica, mayo de 1924, p. 38).

El poeta Eduardo Marquina rodeado de las artistas de la zambra (Granada Gráfica, mayo de 1924, p. 38).

Del mismo modo, la zambra gitana del Sacromonte, protagonizada por artistas como los Amaya, los Hidalgo o los Heredia, estuvo presente en numerosas funciones y festivales organizados en la plaza de toros o en los distintos teatros de la ciudad. A veces se trataba de eventos benéficos, como las fiestas en favor de la Asociación de Caridad celebradas en el coso taurino en 1922 (17) y 1923 (18), o de agasajos a ciertas personalidades o colectivos. Tómese como ejemplo el festival en honor de las fuerzas expedicionarias repatriadas que tuvo lugar en el Coliseo Olympia, y en el que intervinieron las “Hermanas Mayas con sus vistosos bailes” (19).

En el Concurso de Cante Jondo de 1922, celebrado en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra, el grupo de las Gazpachas puso el broche a las dos jornadas con números como la cachucha (20) o el robao, y en su actuación final contó con la intervención estelar de Juana la Macarrona, “que estuvo tan inmensa como de costumbre” (21).

A raíz de su participación en el evento, la zambra gitana del Sacromonte fue requerida para actuar en varios programas de variedades que se ofrecieron en la plaza de toros de Granada en los meses de junio y julio de ese mismo año, y en los que compartieron cartel con artistas de tanto prestigio como la Niña de los Peines (22).

Los marinos argentinos, y miembros del cuerpo diplomático y del Centro Artístico, junto a las gitanas de la zambra. Foto Vidal (Región, 22 de abril de 1936, p. 4).

Los marinos argentinos, y miembros del cuerpo diplomático y del Centro Artístico, junto a las gitanas de la zambra. Foto Vidal (Región, 22 de abril de 1936, p. 4).

Los ecos del certamen también llegaron hasta la Villa y Corte, donde se celebró, en el Club Parisiana, una reedición de la fiesta del cante jondo a beneficio de la Asociación de la Prensa. Tras varios números de varietés, intervinieron los protagonistas del evento granadino –Chacón, Montoya, Diego Bermúdez y Pavón, entre otros-, y cerró el espectáculo la zambra gitana del Sacromonte, con el siguiente elenco:

“Dolores Amaya, ‘la Capitana’; María, Pepa y Paca Amaya, ‘Hermanas Gazpachas’; María Fernández, ‘la Jardín’; Magdalena Molina, ‘Flor del Monte’; Trinidad Fernández, ‘la Chata la Maestra’; María Amaya, ‘la Tempranica’; Dolores Cortés, ‘la Parriza’, y Paca Fernández, ‘la Finitú’.
Tocadores de guitarra y bandurria, hermanos Hidalgo, ‘Niños del Albaicín’ y Antonio ‘el Cotorrero’” (23).

En los años siguientes esta agrupación continuó presentándose con cierta frecuencia en los teatros, en el coso taurino y en otros espacios (24) de Granada, tanto públicos como privados. Asimismo, distintos conjuntos de zambra gitana llevaron su arte a otras ciudades. En 1923 un grupo del Albaicín actuó en la plaza de toros de Málaga con motivo de las fiestas de agosto (25) y en 1924 se pudo ver en el Parque de Montjuich de la Ciudad Condal “una auténtica zambra gitana” (26). En 1925 “la verdadera zambra gitana del Sacro-Monte”, bajo la dirección del guitarrista Mariano Morcillo, llevó sus cantes y bailes al coso de Almería (27).

La zambra gitana representada en el Teatro Parisiana de Madrid en el festival de la Asociación de la Prensa. Foto Ortiz (Diario de Barcelona, 11 de agosto de 1922, p. 4).

La zambra gitana representada en el Teatro Parisiana de Madrid en el festival de la Asociación de la Prensa. Foto Ortiz (Diario de Barcelona, 11 de agosto de 1922, p. 4).

En 1927 el grupo de los hermanos Hidalgo y las hermanas Gazpachas actuó en el Stadium América (28) y en el Salón San Lorenzo de Córdoba (29), para amenizar la proyección de la película El niño de oro. Un año más tarde, en esa misma ciudad, la zambra granadina se presentó en el Teatro Duque de Rivas (30) y constituyó el plato fuerte del festival celebrado por la Asociación de la Prensa en la huerta ‘El Tablero’ (31).

Asimismo, en 1929, estuvo presente en los Jardines del Buen Retiro de Madrid (32) y en la Exposición Iberoamericana de Sevilla (33); y en 1930 viajó a Barcelona para actuar en la Semana Andaluza celebrada en el Pueblo Español de Montjuich, compartiendo programa con los Campanilleros de Bormujos y el cuadro de bailes de maestro sevillano Manuel Real (34). El grupo elegido para este evento tenía como figuras destacadas a las hermanas Gazpachas y a la mítica cantaora Anilla la de Ronda.

Notas:

(1) La búsqueda de la prensa objeto de estudio se ha realizado en las siguientes hemerotecas digitales: Biblioteca Nacional de España, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Archivo ABC, Biblioteca Virtual de Andalucía, Arxiu de Revistes Catalanes Antigues, Biblioteca Digital de Castilla y León, Filmoteca de Cataluña, Biblioteca Digital de la Comunidad de Madrid, Hemeroteca Municipal de Sevilla, Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla, Biblioteca Digital de la Diputación de Almería, Arxiu Historic de la Ciutat de Barcelona y Archivo Municipal de Cartagena.

(2) Noticiero Granadino. (31 de mayo de 1922). Sánchez Eznarriaga, 1.

(3) Diario de la Marina. (9 de enero de 1923). Lloyd George en Andalucía, 1.

(4) El Defensor de Granada. (15 de julio de 1924). La verbena de esta noche, 1.

(5) El Defensor de Granada. (10 de octubre de 1924). La zambra gitana en el Palace, 1.

(6) La Opinión. (24 de abril de 1927). El Rey a Madrid, 2.

(7) ABC. (4 de mayo de 1927). Los príncipes ingleses en Granada, 15.

(8) El Guadalete. (30 de enero de 1925). El doctor Sojo, 2.

(9) Granada Gráfica. (mayo de 1924). Un homenaje. Inauguración, 38.

(10) El Defensor de Granada. (18 de mayo de 1928). En el carmen de San Antonio. La merienda en honor de don Félix Llanos Torriglia, 1.

(11) El Noticiero Gaditano. (25 de septiembre de 1929). La estancia de la hija de Mussolini en Granada.- Presencia una zambra gitana, 3.

(12) Gaceta del Sur. (26 de noviembre de 1920). Excursión a Granada, 1.

(13) El Noticiero Sevillano. (16 de diciembre de 1924). Una zambra en Granada, 6.

(14) Zaragüeta. (12 de julio de 1925). Comentario de la semana por Zaragüeta. La Unión Ilustrada, 5.

(15) El Defensor de Granada. (23 de julio de 1925). La Comisión Americana, 3.

(16) Los marinos fueron obsequiados con un té en el Generalife, amenizado por un sexteto de cuerda.
“Después las castizas ‘cañís’ María Maya (a) ‘La Jardín’ y María Amaya (a) ‘La Punticas’, pintorescamente ataviadas y acompañadas por el ‘tocaor’ Paco ‘El Gitano’, lucieron su garbo en unas danzas gitanas que agradaron bastante a la concurrencia, singularmente ‘La cachucha’” (Noticiero Granadino, 18 de abril de 1926, p. 1).

Al día siguiente, en “la cueva de los Maya, enclavada en el delicioso camino que conduce al Sacro Monte fueron invitados los simpáticos marinos de la Argentina a la zambra gitana que en su honor había preparado el Centro Artístico. […]
Hubo su mijita de ‘cante jondo’, danzas gitanas y todo aquello que los cañís saben ejecutar” (Gaceta del Sur, 20 de abril de 1926 p. 1).

(17) El Defensor de Granada. (21 de junio de 1922). Festival pro Asociación de Caridad en la Plaza de Toros, 1.

(18) Noticiero Granadino. (5 de junio de 1923). La Fiesta a beneficio de la Asociación Granadina de Caridad, 1.

(19) Noticiero Granadino. (21 de mayo de 1922). Un festival, 1.

(20) La Publicidad. (14 de junio de 1922). El ‘cante jondo’, 2.

(21) De la Fuente, N. (14 de junio de 1922). El Concurso de ‘Cante Jondo’. El Defensor de Granada, 7.

(22) Noticiero Granadino. (19 de julio de 1922). Plaza de Toros. Niña de los Peines, 3.

(23) La Publicidad. (4 de agosto de 1922). La fiesta del ‘cante jondo’, 3.

(24) En 1923, la “auténtica e inimitable Zambra gitana del Sacro-Monte” actuó en el Teatro del Gran Capitán (El Defensor de Granada, 10 de junio de 1923, p. 4). Al año siguiente se la pudo ver en varias ocasiones en la plaza de toros (Gaceta del Sur, 3 de julio de 1924, p. 3; El Defensor de Granada, 12 de julio de 1924, p. 4), en la Placeta de Gracia (El Defensor de Granada, 25 de junio de 1924, p. 3) y en el carmen de San Antonio (Gaceta del Sur, 14 de agosto de 1924, p. 3). La presencia de las hermanas Gazpachas y los hermanos Hidalgo es una constante en casi todas esas formaciones.
En 1925 una zambra gitana tomó parte en los actos organizados por el cuarto regimiento de artillería para celebrar la festividad de Santa Bárbara (Gaceta del Sur, 4 de diciembre de 1925, p. 1) y en 1926 “las castizas ‘cañís’ sacro montanas estuvieron bien de verdad” en una zambra ofrecida en la plaza de toros (El Defensor de Granada, 13 de septiembre de 1926, p. 1).

(25) La Publicidad. (1 de agosto de 1923). Las fiestas de Málaga, 1.

(26) Diario de Barcelona. (22 de junio de 1924). El festival del Parque de Montjuich, 40.

(27) La Independencia. (26 de agosto de 1925). En la Plaza de Toros, 2.

(28) Diario de Córdoba. (28 de junio de 1927). Stadium América, 2.

(29) Diario de Córdoba. (1 de julio de 1927). Salón San Lorenzo, 2.

(30) Diario de Córdoba. (16 de mayo de 1928). Teatro Duque de Rivas, 2.

(31) Diario de Córdoba. (13 de mayo de 1928). La feria de mayo. La fiesta de los periodistas, 2.

(32) Heraldo de Madrid. (20 de julio de 1929). Jardines del Buen Retiro, 5.

(33) El Imparcial. (15 de junio de 1929). La Exposición de Sevilla, 4.

(34) El Noticiero Universal. (16 de junio de 1930). Semana Andaluza, 6.


Anita Sevilla, una brillante carrera truncada por la guerra y la muerte prematura (y VI)

En abril de 1941 se anunció la contratación de Anita Sevilla para realizar una serie de actuaciones en radios y teatros de la zona sur de los Estados Unidos (1). No obstante, las primeras referencias que nos ofrece la prensa norteamericana la sitúan, en los meses de junio y julio, en el club Bowery de Detroit, formando pareja con el bailaor Antonio de Córdoba, discípulo de Antonio Triana. En la publicidad aparecen como “famosas estrellas argentinas de la danza” (2).

Anita Sevilla en el parque de atracciones de Jefferson Beach (The Detroit Free Press, 2-7-1941).

Anita Sevilla en el parque de atracciones de Jefferson Beach (The Detroit Free Press, 2-7-1941).

Durante su estancia allí, el día doce de julio intervinieron en un espectáculo de variedades que se ofreció a los soldados de la base militar de Fort Custer, bajo el título The Palm Beach Show. Completaban el cartel Don Pablo y sus Californianos, los artistas acrobáticos Morris y Morris, la cantante Margie Wall, la bailarina de claqué Kay Windsor, y un coro de cantantes y bailarinas (3).

Poco después viajaron a Nueva York y debutaron en El Chico, considerado el club nocturno más antiguo y la “número uno de las auténticas salas españolas” de la ciudad. Se anunciaron como “pareja de cante y baile flamenco” y compartieron cartel con la bailarina hispana Teresita Osta, las cantantes mexicanas Hermanas Padilla, y don Alberto y su orquesta, entre otros artistas (4).

Unas semanas más tarde Anita pasó a Le Ruban Bleu −un “elegante cabaret” que ofrecía un “espectáculo educado, de salón, sin pista de baile”−, donde interpretó sus canciones flamencas acompañada a la guitarra por Jerónimo Villarino. Completaban el programa la acróbata Carrie Finnell, el cantante Richard Dyer-Bennet, el grupo vocal The Sophisticords, y los pianistas Stuart Ross y Herman Chittison (5). Asimismo, en esa época intervino en varias ocasiones en el programa de variedades radiofónicas Hemisphere Revue, amenizado por la orquesta de Ben Grauer y Paul Laval (6).

Anita Sevilla y Antonio de Córdoba (The Detroit Free Press, 10-7-1941).

Anita Sevilla y Antonio de Córdoba (The Detroit Free Press, 10-7-1941).

Poco después volvió a unirse a la compañía de Antonio Triana, que el doce de noviembre presentó en el Museum of Modern Art de Nueva York un programa de música y baile español. El coreógrafo sevillano ejecutó varios solos de danza y, formando pareja con Lola Montes, interpretó aires andaluces, asturianos y aragoneses. “Esta música, flamenco y música moderna derivada del mismo Falla, Infante, Granados y Albéniz, fue cantada por Anita Sevilla y tocada por el guitarrista Jerónimo Villarino”. El número estrella fue la puesta en escena de Boda gitana, de García Lorca, con la intervención de la pequeña Luisa Triana (7).

El veintiuno de diciembre tanto Anita como Antonio Triana y el resto de la compañía colaboraron en la denominada Fiesta de la Victoria, organizada por la Comisión de la Unidad Antifascista de España en la Cosmopolitan Opera House, a beneficio de la asistencia médica a la Unión Soviética y de la ayuda a los refugiados republicanos españoles. Numerosos artistas, tanto hispanos como rusos y estadounidenses, tomaron parte en el evento (8).

A fin de contribuir a la misma causa, la víspera de Año Nuevo, el dramaturgo y productor Edward Chodorov celebró una fiesta en su finca campestre de Sun Spring Valley Road, en Ossining. Además de la actuación de los actores y actrices de la obra Brooklyn U.S.A. y de Patricia Pearson, estrella de la comedia musical Junior Miss, “hubo cante y baile flamenco a cargo de la famosa artista española Anita Sevilla” (9).

Anita Sevilla (López Mohiño).

Anita Sevilla (López Mohiño).

También en Nueva York, en los primeros meses del año 1942 actuó en el Teatro Hispano y el catorce de abril intervino en una Fiesta de la Amistad ofrecida por la Federación de Clubes de Música en el Great Northern Hotel con motivo del Día Panamericano. En esa ocasión formó pareja de baile con José Greco y, entre otras muchas figuras, en el programa destacaba la presencia de Encarnación López, la Argentinita (10).

El diecinueve de julio participó en una nueva Fiesta de la Victoria celebrada en Dexter Park, con el patrocinio del Comité Conjunto Antifascista para los Refugiados, a fin de “conmemorar el sexto aniversario de la heroica lucha contra el fascismo librada por la España republicana” (11).

En octubre se anunció en el cabaret La Conga, de nuevo junto a José Greco, y de allí pasó al Havana-Madrid, considerado el “night club latino más antiguo de la zona de Broadway”, que ofrecía un programa compuesto por artistas como el cantante cubano Miguelito Valdés, el tenor Terri La Franconi, el Trío Mixteco o la orquesta de Froilán Maya. Anita Sevilla formaba pareja de baile con José Fernández, e interpretaban varios números acompañados a la guitarra por Jerónimo Villarino. A decir de la crítica, estaban “bien en las labores de taconeo, siendo la chica un tipo especialmente vivo” (12).

Anita Sevilla (New York P. M. Daily, 8-12-1941).

Anita Sevilla (New York P. M. Daily, 8-12-1941).

Un triste e inesperado final

Una noche del mes de noviembre, cuando se preparaba para salir a escena en el Havana-Madrid, Anita sufrió un agudo ataque de apendicitis que le impidió actuar. Fue trasladada a una clínica y operada de urgencia, mas no consiguió sobrevivir. Según López Mohiño, llevaba ya algún tiempo padeciendo dolores de estómago y su médico de confianza, el doctor Cantala, le había recomendado someterse a una intervención quirúrgica, mas aquel fatídico día no pudo atenderla por encontrarse fuera de la ciudad (13).

En ese momento se encontraba con ella su sobrina Julita, que solía acompañarla en sus actuaciones y se ocupaba de su vestuario. Su hermano Paco viajó desde México para hacerse cargo de todos los trámites y cumplir la última voluntad de Anita, que pidió ser embalsamada y descansar para siempre en el país que tan bien la había acogido. Debido a la situación de los Estados Unidos, que se hallaban inmersos en la Segunda Guerra Mundial, el traslado tardó cuarenta y siete días en realizarse. El veintinueve de diciembre de 1942 sus restos fueron sepultados en el Panteón Civil del Cementerio de los Dolores de Ciudad de México (14).

El prematuro e inesperado fallecimiento de Anita Sevilla, con solo treinta y cuatro años de edad, causó gran conmoción entre sus amigos y compañeros, que el día doce de diciembre organizaron una función en el Palm Garden de Nueva York a beneficio de sus hijos. Encabezó el acto don Joaquín Abellán, presidente de las Sociedades Españolas e Hispanoamericanas, y prestaron su colaboración figuras como Xavier Cugat, Rosario y Antonio, Antonio Triana y su hija Luisa, con los maestros García Matos y Escarpentier al piano (15).

Anita Sevilla (Popular Film, 30-7-1936).

Anita Sevilla (Popular Film, 30-7-1936).

Asimismo, la prensa mexicana le dedicó emotivos artículos, como el que firmó su amigo, el periodista y crítico de arte Juan Miró, que aún recordaba con nitidez su primer encuentro con la artista:

“Una varita de mimbre en la mano. Un clavel de sangre entre los labios sonrientes. Un sombrero cordobés sobre los negros cabellos. El escenario solo, entero para ella. Así la conocí la noche que se presentó por primera vez, en un intermedio de variedad durante una función cinematográfica. Una inmediata corriente de simpatía amistosa […] se estableció aquella noche entre Anita Sevilla y el público mexicano” (16).

Miró, que fue uno de sus más fieles seguidores en el país azteca, destacó de Anita su mexicanismo:

“… sintió siempre que aquí, en México, encontraba réplicas cabales de su Sevilla tan querida. Una vez, trepados en la azotea de la casa en que vivía −por Balderas−, me confiaba: ‘¿Sabe usté? Si er señó me quisiera jacé felíz, me pondría un puente grande, grande, para ir de aquí a Sevilla y de Sevilla a aquí toitos los día. Porque no sabría viví sin México ya quo (sic) lo conosí’” (17).

Anita Sevilla (López Mohiño).

Anita Sevilla (López Mohiño).

También evocó uno de sus grandes triunfos en los escenarios, el estreno de La muerte de Sánchez Mejías, creación de García Matos, cuya relación con Anita iba más allá de lo meramente profesional:

“Cantó por todas partes, siempre dirigida por el compositor Manolo García Matos. Una noche […] Anita se presentó enlutada. Estrenaba la composición de Manolo ‘La muerte de Sánchez Mejías’. Cuando empezó a cantar, toda la jacaranda que su presencia provocaba siempre, cesó como de milagro. Un recogimiento religioso corrió por todo el teatro, y ella, clavados los enormes ojos en la semi-obscuridad de la sala, recitó el romance como una oración, haciendo sentir a los espectadores la opresión de la muerte por la que Sevilla se había postrado de hinojos ‘con el fleco de la pena por mantilla’. La ovación fue grandiosa, Anita estaba feliz, y envuelta en la hora del triunfo, no tenía ojos sino para el compañero, el autor, prendido en los temblores de su cantaora. Para ella, el triunfo era de Manolo. Para Manolo, el triunfo de Anita lo era todo.

Hoy deben estar también doblando con emoción las campanas de la Giralda. La afición mexicana también se ha puesto de mantilla el fleco de la pena. García Matos no ha de encontrar ni siquiera el consuelo de poner en música lo que siente” (18).

Anita Sevilla y Manuel García Matos (López Mohiño).

Anita Sevilla y Manuel García Matos (López Mohiño).

Aunque ni López Mohiño ni el propio García Matos (19) se pronunciaron sobre ese particular, distintos testimonios localizados en la prensa americana dan por sentado que el músico y la cantaora mantenían una relación sentimental. Así, Pepe Elizondo se refería al “‘cuadrito andaluz’ que ha formado el ‘bailaor’ [Antonio Triana] con sus parientes el pianista Matos y Anita Sevilla” (20); y el diario La Opinión mencionaba al “maestro y compositor andaluz García Matos −esposo de la notable cataora (sic) Anita Sevilla” (21). Asimismo, según el propio Miró, en el desarrollo de la faceta bailaora de Anita, durante su estancia en los Estados Unidos, tuvo mucho que ver su relación profesional y familiar con Antonio Triana:

“… fue en los Estados Unidos donde más ganó, posiblemente. Aquí le conocíamos unos pasitos graciosos con que iniciaba ‘El Parque de María Luisa’, o con los que remataba aquellos inolvidables ‘Piconeros’ pero se nos había presentado precisamente como bailadora de flamenco. Su parentesco político y su gran amistad fraternal con Antonio Triana la transformó en bailarina, y los norteamericanos pudieron aplaudir lo que para nosotros fue un secreto. El baile le dio dinero, más que el cante” (22).

Sirva la serie de artículos que aquí culmina para recuperar la memoria y rendir homenaje a la inconmensurable Anita Sevilla, que se marchó demasiado pronto y cuando aún tenía mucho que ofrecer.

Anita Sevilla (Democracia, 9-9-1938).

Anita Sevilla (Democracia, 9-9-1938).

Notas:

(1) La Opinión, 1-4-1941, p. 4.

(2) Detroit Evening Times, 30-6-1941, p.13; 9-7-1941, p. 20. La traducción de todos los textos extranjeros es mía.

(3) The Battle Creek Enquirer and News, 11-7-1941, p. 14.

(4) Variety, 23-7-1941, p. 54; New York Post, 7-8-1941, p. 10.

(5) Variety, 24-9-1941, p. 47.

(6) Freedonia New York Censor, 28-10-1941, p. 2.

(7) M. M., Daily Worker, 15-11-1941, p. 7; The New York Times, 13-11-1941, p. 34.

(8) Daily Worker, 10-12-1941, p. 7.

(9) Ibidem, 30-12-1941, p. 7.
(10) El Curioso Pertinaz, Cine-Mundial, marzo de 1642, p. 135; Musical America, 25-4-1942, p. 42.

(11) Daily Worker, 10-7-1942, p. 7.

(12) The New York Sun, 24-10-1942, p. 5; Kahn, Variety, 14-10-1942, p. 46.

(13) Distintos medios periodísticos señalaron a un violento ataque de apendicitis como la causa del fallecimiento, que dataron entre el día 12 y el 13 de noviembre, mientras que López Mohiño habla de dolores de estómago y sitúa el óbito el día once.
Cfr. López Mohiño, José Manuel, Toda la verdad sobre Anita Sevilla, Salamanca, Kadmos, 2002, p. 87.

(14) Ibidem, pp. 87 y 96.

(15) Ibidem, p. 94.

(16) Juan Miró, en Revista de Revistas, 29-11-1942, p. 11; reproducido en López Mohiño, op. cit., pp. 91-92.

(17) Idem.

(18) Idem.

(19) García Matos, Manuel, Mi vida, mi obra y mis recuerdos, Servicio Municipal de Publicaciones de Alcalá de Guadaíra, 1985.

(20) Pepe Elizondo, Cine-Mundial, diciembre de 1940, pp. 584-585.

(21) La Opinión, 18-6-1939, p. 6. Hablar de matrimonio legal puede resultar excesivo, ya que tanto Anita como Manuel estaban casados en España, con Benito Durán Guerra y Ana Calvo Aragón respectivamente.

(22) Juan Miró, op. cit.


Anita Sevilla, una brillante carrera truncada por la guerra y la muerte prematura (V)

En el otoño de 1937, tras varios meses de triunfos en Buenos Aires, Anita Sevilla emprendió una gira por el interior de Argentina junto a Manuel García Matos, que, además de acompañarla en sus canciones, “interpretaba solos al piano de música gitana”. El siete de octubre debutó en el Cine Colón de Santa Fe (1).

Anita Sevilla en una emisora de radio argentina (Radilandia, 28-12-1937).

Anita Sevilla en una emisora de radio argentina (Radilandia, 28-12-1937).

A principios de diciembre, ya de regreso en Buenos Aires, comenzó una nueva temporada de actuaciones en Radio El Mundo (L R 1), que alternó con su intervención en algunos eventos, como un gran festival artístico organizado en el Cine Renacimiento por la Agrupación Femenina Pro Infancia Española con el fin de recaudar fondos para hacer llegar juguetes, ropa y alimentos a los niños hispanos. En esa ocasión se presentó acompañada por la Rondalla Usandizaga (2).

En enero de 1938 Anita Sevilla, convertida en toda “una estrella mundial”, debutó con un contrato en exclusividad en la emisora Radio Ariel (CX 10) de Montevideo, acompañada por García Matos (3). En el mes de mayo se la volvió a ver en Buenos Aires, en una fiesta celebrada por el Gravoche Boxing Club en el Teatro Smart (4), y en agosto “la graciosa y expresiva ‘cantaora’” reapareció en el Maravillas, donde seguía cosechando éxitos la compañía Amaya, con los espectáculos Un jirón de España y Noches Españolas (5).

Además del padre y hermanos de Carmen, en el elenco destacaba la presencia de las bailarinas María Antinea y hermanas Vera, los cómicos Rubians-Tirana, las bailaoras Niñas del Albaicín, Paquira Reixach y Pastora Romero, el actor cómico Hilario Flores y el cantaor José Muñoz ‘Pena hijo’, entre otros artistas (6).

Anita Sevilla y Manuel García Matos (Radiolandia, 11-9-1937).

Anita Sevilla y Manuel García Matos (Radiolandia, 11-9-1937).

Durante su estancia en Buenos Aires, “la celebrada artista andaluza Anita Sevilla y el maestro compositor García Matos” también participaron en un festival artístico organizado por la Unión Gallega en el Teatro Argentino, que tuvo lugar el veinticinco de agosto (7). Para despedirse de aquella tierra y a modo de tributo por la “brillante actuación” desarrollada “lo mismo en los escenarios que ante los micrófonos”, un grupo de admiradores y compañeros agasajaron a Anita −la excelente cancionista, cuya notoria adhesión a la causa de la República española le ha ganado las simpatías de numerosos auditorios (8)− con un homenaje celebrado en el Teatro Avenida el día doce de septiembre (9).

Dos días más tarde la compañía de Carmen Amaya, con Anita Sevilla como uno de sus “puntos altos”, presentó en el Teatro de la Comedia de Rosario el espectáculo Noches españolas. La sevillana brilló en un cuadro titulado “Noche del Jueves Santo”, en el que cantó saetas a Jesús del Gran Poder, e intervino en el cuadro final, “Noche buena”, junto a todos los artistas del elenco (10). Durante los diez días que permanecieron en cartel, con todas las localidades vendidas, también llevaron a escena los montajes Un jirón de España y Boda gitana, y algunas de las funciones fueron retransmitidas en directo por Radio Cerealista (L T 3) (11).

Anita Sevilla (Popular Film, 29-10-1936).

Anita Sevilla (Popular Film, 29-10-1936).

El treinta de octubre la troupe debutó en el Teatro 18 de Julio de Montevideo. Allí permaneció más de tres semanas y, además de las ya mencionadas piezas Un jirón de España y Noches españolas, representó la obra Flores morenas. El veintidós de octubre se rindió “un justiciero homenaje a la simpática vedette de la compañía […], Anita Sevilla, figura que ha denotado […] un extraordinario valor en lo que se refiere a la interpretación del cancionero popular hispano”; y el veinticuatro se despidió la troupe, con una función dedicada a Carmen Amaya (12).

Una vez cumplidos sus compromisos profesionales en el Río de la Plata, Anita Sevilla y Manuel García Matos firmaron un contrato “en muy buenas condiciones” con el empresario azteca Emilio Azcárraga y, tras una gira por Chile, Perú y Cuba, recalaron en México (13). Antes de llegar a su destino, la “intérprete suprema de la música española, esa flamenca cantadora que arrebata a las multitudes”, actuó durante siete días en el Teatro Nacional de La Habana, alternando con las cancioneras Las dos Marías y con el acompañamiento de una gran orquesta dirigida por el músico sevillano (14). Además, se presentó en el programa La Corte Suprema del Arte, de la emisora radial CMQ, y “gustó extraordinariamente, al extremo, que correspondiendo a la delirante ovación del público, tuvo que repetir su actuación” (15).

Anita Sevilla (Radiolandia, 28-1-1938).

Anita Sevilla (Radiolandia, 28-1-1938).

A su llegada a México, el periodista Roberto el Diablo la definió como “la más cabal intérprete del alma gitana”, por “reunir en su persona una cautivante figura, una voz cálidamente vibrante y un temperamento y un estilo hondamente ‘cañís’” (16). Sus primeras actuaciones las ofreció en el recién inaugurado Teatro Alameda de la capital junto a su inseparable García Matos, que la acompañó al piano y dirigió la orquesta. Varios recortes de prensa de la época hacen referencia al gran triunfo obtenido:

Antia Sevilla, […] por su cálido temperamento y su vibrante estilo ‘cañí’ al entonar saetas, fandangos y granadinas, cosechó, desde la noche de su presentación, nutridos aplausos, adueñándose de la simpatía y la admiración del auditorio, por el garbo que emana su menuda personilla”.

Anita Sevilla ha obtenido un exitazo en el Teatro Alameda. […] desde Amalia Molina no habíamos vuelto a escuchar ‘cante’ tan cañí, ni una figura tan simpática y bien plantada como Anita Sevilla. Su arte más personal se imprime en las ‘saetas’. Estas no las hemos oído mejor ni en la propia Semana Santa de Sevilla. Sea enhorabuena” (17).

Según López Mohiño, gracias a la intervención del presidente azteca, Lázaro Cárdenas, Anita consiguió hacer que sus hijos, sus hermanos Pastora y Paco, y su sobrina Julia −que habían logrado salir de España y se encontraban en Perpiñán− viajaran hasta México para reunirse con ella (18). El reencuentro se produjo en marzo de 1939.

Anita Sevilla (López Mohiño).

Anita Sevilla (López Mohiño).

En esa época, una vez concluidas sus actuaciones en el Teatro Alameda, Anita y Manuel debutaron en el Lírico, que ofrecía un programa de revistas con un elenco en el que destacaban figuras como María Conesa, Amelia Wilhelmy o Joaquín Pardavé. La “talentosa cantaora andaluza” ofreció una “vibrante actuación” (19) en la obra El embrujo de Sevilla −con música de García Matos, y libreto de Ortega y Prida−, escrita “especialmente para lucimiento de Anita Sevilla, ‘flo de la raza calé’” (20).

En el mes de abril causó una “hecatombe” en el Colonial Club de Guadalajara, también “en compañía de su maestro” (21), y en verano ambos debutaron en el Follies Bergere de Ciudad de México, donde Mario Moreno reinaba sobre un nutrido elenco de artistas de variedades internacionales. En agosto se presentó la revista Humos en general, con música de Federico Ruiz y texto de Fernando Méndez Bolio, en la que “Cantinflas y Anita Sevilla dieron la nota sobresaliente. Él vestido a la española, de manera suigéneris (sic), y ella de china poblana, que gustaron en un sketch” (22).

Poco después se estrenó la “revista cómica de gran actualidad, con textos de Robledo y Echevarría y música del maestro Manolo García Matos” (23), La segunda conquista, en la que “Anita Sevilla y Dora Luz […] fueron muy aplaudidas en su dramatización” (24). La obra incluía el poema musical Francisco Sarabia −composición de García Matos, con letra de Cortázar y Echevarría−, dedicado al aviador mexicano del mismo nombre, pionero en realizar en una sola etapa el raid México-Nueva York, que había fallecido trágicamente nada más emprender el vuelo de regreso (25).

Anita Sevilla (López Mohiño).

Anita Sevilla (López Mohiño).

Otras revistas en las que “las cancionistas de moda”, Anita Sevilla y Dora Luz, pudieron deleitar al público con sus números o ‘cortinas’ fueron San Lázaro el milagroso, con música de Federico Ruiz, y Herradero nacional (26). Según López Mohiño, durante su estancia en México Anita también firmó sendos contratos para filmar una película, actuar en la sala El Patio y en el Tropicana de La Habana, además de recorrer las principales capitales del país −Puebla, Veracruz…−. No obstante, su prematuro fallecimiento le impidió llevar a cabo algunos de esos proyectos (27).

En febrero de 1940 “la mejor intérprete de flamenco que ha venido a México, gitana ciento por ciento, […] estrella de la canción española”, actuó en el Montparnasse de Guadalajara con el maestro García Matos al frente de la orquesta (28), y en septiembre debutó, integrada en el ballet de Antonio Triana, en el Palacio de Bellas Artes de la capital, sede de la Sinfónica de México y de la asociación coreográfica La Paloma Azul. Esta institución invitó al bailaor español a ofrecer una serie de conciertos de danza y guitarra, y a representar la obra El amor brujo, de Manuel de Falla, con coreografía del propio Triana, “decorado de Rodríguez Luna, vestuario de Quintana, Maritza y Valdés Peza, bajo la dirección musical de Rodolfo Halffter” (29).

Los papeles protagonistas de Carmelo, Candelas, el espectro y Lucía recayeron, respectivamente, en Antonio Triana, la actriz Margo, el bailaor Pedro Martín Caro y Anita Sevilla, que, gracias a las enseñanzas de su paisano, se había convertido en una excelente bailaora. El programa se completó con la coreografía El Piropo, firmada por la Argentinita; el solo de la molinera y la farruca del molinero de El sombrero de tres picos, ejecutados por Margo y Triana (30), que obtuvo “un positivo éxito” (31).

Anita Sevilla junto a García Matos, Antonio y Luisa Triana y la famillia Amaya (López Mohiño).

Anita Sevilla junto a García Matos, Antonio y Luisa Triana, y la familia Amaya (López Mohiño).

En el mes de diciembre, “después de un merecido descanso”, Anita Sevilla fue contratada por la emisora de radio XEFO para su Teatro del Aire, patrocinado por Palmolive; y en enero de 1941 se anunció su colaboración artística con el bailaor mexicano César Tapia (32).

Notas:

(1) El Orden, 7-10-1937, p. 11.

(2) Crítica, 21-12-1937, p. 10.

(3) Cine Radio Actualidad, 28-1-1938, p. 43.

(4) Crítica, 27-4-1938, p. 14.

(5) Crítica, 6-8-1938, p. 15; Crítica, 7-8-1938, p. 10.

(6) Crítica, 26-8-1938, p. 15; Crítica, 27-8-1938, p. 15.

(7) Crítica, 19-8-1938, p. 4.

(8) Crítica, 14-9-1938, p. 17.

(9) Crítica, 7-9-1938, p. 16. Carmen, José, Paco y Antoñita Amaya, el Pelao, Paquita Reixach, Antinelli, las hermanas Vera, el Chato de Valencia, la Niña de Córdoba, el parodista Pepe Duarte, el actor Orestes Caviglia, el monologuista Vicent Climent y el cuarteto de cuerdas de los hermanos Aguilar fueron algunos de los artistas que participaron en la función. Dirigieron la orquesta José María Palomo y Manuel García Matos.

(10) Democracia, 9-9-1938, p. 10; Felipe Mario, Democracia, 15-9-1938, p. 6.

(11) Felipe Mario, Democracia, 21-9-1938, p. 6; Democracia, 24-9-1938, p. 6; Democracia, 16-9-1938, p. 5.

(12) El Bien Público, 29-9-1938, p. 9; El Bien Público, 8-10-1938, p. 7; El Bien Público, 22-10-1938, p. 9; El Bien Público, 24-10-1938, p. 9.

(13) García Matos, Manuel, Mi vida, mi obra y mis recuerdos, Servicio Municipal de Publicaciones de Alcalá de Guadaíra, 1985, p. 88.
Durante los meses de noviembre y diciembre de 1938, y durante buena parte del año 1939, la voz de Anita Sevilla siguió sonando en distintas emisoras de radio uruguayas. Con toda probabilidad, fueron sus discos los que se escucharon, puesto que ella se encontraba ya en otras latitudes.

(14) Diario de la Marina, 14-12-1938, p. 8.

(15) Noticias de Hoy, 15-12-1938, p. 8.

(16) Roberto el Diablo, La Opinión, 22-1-1939, pp. 3-4.

(17) Recortes de prensa sin referencia recogidos en López Mohiño, José Manuel, Toda la verdad sobre Anita Sevilla, Salamanca, Kadmos, 2002, pp. 43-44.

(18) Ibidem, pp. 74-75.

(19) Armando de María y Campos, Crónicas de teatro de hoy, enero de 1941, p. 171.

(20) Así rezaba en el programa de mano, transcrito en García Matos, op. cit., p. 89. Según este autor, el empresario que los contrató en esta ocasión fue Manuel Castro Padilla.

(21) El Informador, 15-4-1939, p. 5.

(22) La Opinión, 13-8-1939, p. 3.

(23) Así consta en el programa, reproducido en García Matos, op. cit., p. 91.

(24) Marco Aurelio, La Opinión, 11-9-1939, p. 4.

(25) García Matos, ibidem. Según este autor, la idea de componer ese tema surgió porque Anita Sevilla y él habían coincidido con el aviador en un homenaje radiofónico de despedida que se le tributó antes de su partida hacia Nueva York y a continuación Sarabia les había invitado a cenar en el Restaurante Hollywood.

(26) Armando de María y Campos, El teatro de género en la revolución mexicana, 1993, p. 382; Marco Aurelio, La Opinión, 25-9-1934, p. 4.

(27) López Mohiño, op. cit., pp. 83-84. El diario La Opinión anunció su proyecto de hacer cine (11-6-1939, p. 6).

(28) El Informador, 14-2-1940, p. 5.

(29) Aristógenes, La Opinión, 13-10-1940, pp. 3-4.

(30) Rita Vega de Triana, Antonio Triana and the Spanish Dance, Harwood Academic, 1993, p. 44.

(31) La Opinión, 12-1-1941, p. 3.

(32) La Opinión, 18-12-1940, p. 4; Douglas L. Grahame, Variety, 22-1-1941, p. 61.