Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Dora la Gitana, la transgresora reina del garrotín (III)

Bailaora al volante

En noviembre de 1911, Dora la Gitana regresa a Barcelona, la ciudad donde tantos éxitos ha obtenido, y allí permanece durante casi dos meses, actuando en el Palacio de la Ilusión, el teatro Tívoli y el Gran Salón Doré. A su llegada a la capital catalana, lo que más llama la atención es el magnífico automóvil, conducido propia artista:

Dora la Gitana (Eco Artístico, 5-5-1911)

Dora la Gitana a bordo de su auto (Eco Artístico, 5-5-1911)

“Tívoli.- Como número de fuerza ha debutado últimamente la gitana Dora, a la que se ve que la fama ha perseguido por doquier, pues el automóvil que pilota por aquí no vale cuatro pesetas, sino algunas más. Se lo merece, pues los garrotines y farrucas que baila no se pagan con dinero” (La Esquella de la Torratxa, 15-12-1911). (1)

“¿No has visto, lector, por las Ramblas y por el Paseo de Gracia un automóvil dirigido por una mujer? Es la Dora, la creadora de las danzas gitanas que actúa en el Tívoli, que conserva hasta en los momentos en que actúa de ‘chauffeur’ el sello de su especialidad con el garrotín con que cubre su cabeza.

Y a la Dora la admiramos todos cuando pasa con su automóvil. Y las señoras, se detienen para verla mejor y la admiran más que nosotros, como si sintieran celos y envidia. Muchas no gustan de sus farrucas y garrotines con todas sus extravagancias y contorsiones del baile gitano, pero la respetan y la admiran -aunque la critiquen- cuando la contemplan manejando el volante del ‘auto’” (La Publicidad, 7-12-1911).

Dora y su troupe familiar

Desde finales de diciembre, la malagueña presenta en el Salón Doré un nuevo repertorio compuesto de monólogos, cuplés y bailes, en el que cuenta con la colaboración de su hijo Doro y su hermana Mercedes la Gitana:

“Ovaciones continuas a la genial artista, La Gitana Dora que presentará hoy un programa nuevo y especial para el público de este salón y luego presentará como de costumbre los couplets con su Chiquitín Doro. Dora y Doro llenan diariamente este local de un distinguido público para aplaudirles su finísimo trabajo” (La Publicidad, 28-12-1911).

Caricatura de Dora y su Dorito (La Unión Ilustrada, 21-1-1911)

Caricatura de Dora y su Dorito (La Unión Ilustrada, 21-1-1911)

En 1912 la bailaora malagueña continúa con sus frecuentes giras por España, que la llevan de una punta a otra del país. “Dora la Gitana, […] insuperable en las danzas flamencas, que son su especialidad” (La Correspondencia de España, 14-1-1912), sigue cosechando aplausos por doquier.

En el mes de junio, tras volver a triunfar en Barcelona, Dora viaja a Londres para actuar en el teatro Palace. A su regreso, en el mes de agosto, se presenta en Logroño junto a su troupe, en la que destacan su hermana Mercedes y su hijo Doro. Una vez más, la artista llama la atención a bordo de su flamante automóvil y sus números no dejan indiferente ni al público ni a la prensa, que la colma de elogios:

“En último término apareció la simpática Dora, la que además de presentarse lujosamente ataviada y ostentando valiosas alhajas, cantó varios cuplés con gracia propia que le es característica, transformando su indumentaria para cada canzoneta […].

Luego bailó sus bailes favoritos, el garrotín y la farruca, junto con el pequeño Doro, que es un dechado de gracia y monería.

De cómo ejecuta Dora dichos bailes gitanos, es imposible formarse una idea, ni aproximada siquiera, a no ser que se vea, pues imprime en ellos, además del gracejo natural, todo el arte que cabe en los mismos, sin exageraciones censurables de ninguna especie y vestida con el correctísimo traje del chulo andaluz” (La Rioja -texto citado de otro diario-, 7-8-1912).

“Muy buena fue la entrada que ayer tarde se registró en Bretón de los Herreros, pero le superó la de anoche, hasta el punto de agotarse las localidades. ¡Buen comienzo! […]

Dora baila muy requetebién el garrotín y la farruca, y a nuestro juicio, su mayor mérito consiste en que no emplea ningún movimiento lúbrico de esos que han encanallado los castizos bailes.

También canta, se transforma con verdadera celeridad y es una monologuista estupenda: ‘la buena ventura’ que dijo ayer, la acreditan de tal” (La Rioja, 9-8-1912).

Dora la Gitana (Heraldo de Madrid, 25-4-1910)

Dora la Gitana (Heraldo de Madrid, 25-4-1910)

Que nadie le toque a su Doro

Unas semanas más tarde, la compañía de Dora la Gitana se dirige a Burgos para actuar en el café de Candelas. Allí tiene lugar un altercado que pone de manifiesto, una vez más, la fuerte personalidad de la artista, quien se revela como una auténtica madre coraje. Así relata los hechos el diario ABC:

“Burgos, 24, 11 noche. En el café de Candelas se promovió esta tarde una zambra al rojo vivo.

Dora la Gitana es una hermosa artista de varietés que luce su gracia y gentileza en aquel escenario, y que tiene además un hijo, cosa que no es incompatible con el arte, según todos los textos que hemos consultado.

En el mismo café actúa un hombre excéntrico, llamado Pepy, que comparte los aplausos con Dora; pero que ajeno al arte se ha declarado en cantón contra las impertinencias del hijo de Dora, que no debe tener los encantos de su señora madre.

No sabemos qué cosa le diría la criatura al excéntrico esta tarde, que éste, disgustado por la gracia del nene, levantó la mano y la descargó pesadamente sobre el hijo de la compañera, la que salió en defensa del chavea, primero tirándole una botella al excéntrico, y luego, arrojándose sobre él uñas en ristre, hasta dejarle en la piel de la cara huellas visibles de su temperamento de madre y de gitana.

Al revuelo infernal que se produjo acudieron infinitas personas, y después de grandes esfuerzos lograron separar del cuerpo del excéntrico las manos de la Gitana” (ABC, 25-8-1912).

Merecidas vacaciones y de nuevo a la carretera

Dora termina el año descansando en Extremadura. Así lo anuncia la revista Eco Artístico (25-12-1912), según la cual la bailaora malagueña emprenderá dentro de unos meses una gira por el extranjero a bordo de sus lujosos autos.

La bailarina Tórtola Valencia

La bailarina Tórtola Valencia

Ya de vuelta a los escenarios, en el mes de marzo puede verse a Dora la Gitana en el teatro de la Zarzuela de Madrid, con motivo de las Soirées Femina, en las que participan, entre otras artistas, las bailarinas Amparito Medina y Tórtola Valencia. Unos días más tarde regresa a la carretera “esta prestigiosa artista, de las mejores en el género flamenco”, para iniciar una tournée por provincias.

“Dora la Gitana, después del descanso impuesto, porque también los artistas, aunque el público egoísta no lo crea, tienen derecho a él, vuelve con más aliento a la escena y sus méritos no han disminuido ni un ápice […].

Aparte de las muchas proposiciones que Dora recibió de las Empresas de España cuenta con valiosos contratos de la del Casino Municipal de Niza, de Monte Carlo, y de varias de París, donde pasará una temporada, regresando a ésta a principios de junio” (Eco Artístico, 15-3-1913).

Guadalajara, Valladolid o Puertollano son algunas de las ciudades en las que actúa la troupe de Dora, siempre con gran éxito:

“Desde la presentación del número hasta el último saludo que la artista envía a la sala es para el público objeto de ovaciones sin cuento.

[…] Dora la Gitana en sus garrotines y farrucas lleva a sus admiradores una impresión artística que los electriza y les hace prorrumpir al final en bravos sinceros y unánimes” (Eco Artístico, 15-3-1913).

“[Valladolid] Teatro Lope de Vega.- Con un selecto repertorio y una espléndida presentación hizo su debut la reina de los bailes gitanos Dora la Gitana.

Sus grandes condiciones artísticas para la interpretación de los bailes clásicos que ejecuta le hicieron siempre conquistar triunfos, grandes y merecidos, que este público viene confirmando en cuantas secciones toma parte, tributando a la genial artista aplausos entusiastas” (Eco Artístico, 5-4-1913).

“[Puertollano] Salón Ideal.- […] Dora la Gitana, con su traje de luces y capote de paseo, despertó gran entusiasmo, y en los bailes gitanos estuvo a colosal altura” (Eco Artístico, 15-4-1913).

En el mes de mayo, la malagueña regresa a su tierra, avalada por los últimos triunfos alcanzados en el extranjero. Allí actúa durante un mes en el teatro Lara, del que se despide “celebrando su beneficio con brillantez inusitada y recibiendo de la Empresa una soberbia medalla de oro”. Unas semanas más tarde debuta en el Lux Edén de Granada “con éxito inmenso, clamoroso” (Eco Artístico, 5-6-1913).
…
Nota:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Dora la Gitana, la transgresora reina del garrotín (II)

Entre los meses de febrero y abril de 1910, Dora la Gitana pasa la mayor parte de tiempo en la ciudad condal y otras localidades catalanas, como Reus. En los teatros Tívoli y Novedades, la malagueña, “con sus garrotines y farrucas, disloca al público cada noche” (La Publicidad, 19-2-1910). En algunas de sus actuaciones la acompaña un precoz artista, su hijo Doro el Chiquitín.

Dora la Gitana (Madrid Cómico, 5-11-1910)

Dora la Gitana (Madrid Cómico, 5-11-1910)

A finales de abril, la “artista de moda en Barcelona” (Diario de Reus, 21-4-1910) debuta en el circo Parish de Madrid, en cuyo programa de variedades destacan números como el amaestrador de perros Tenof o el gimnasta Tranoff. Como viene siendo habitual, “la notabilísima y bella Dora, la gitana, […] con sus bailes entusiasma de un modo delirante” (El Heraldo Militar, 2-5-1910). La prensa no escatima en elogios para ella:

“Dora, la gitana, es una gentil bailadora, de esas que tanto lucen en el Extranjero llevando muestra de lo que son los castizos bailes españoles. En el garrotín es una maravilla, y así lo reconoció el público, aplaudiéndola (sic) y haciéndola repetir varias veces el baile” (La Correspondencia de España, 26-4-1910).

“‘La reina del garrotín’, bailó y cantó maravillosamente, contribuyendo a su éxito, que fue muy grande, un niño, que también baila y canta con travesura diablesca” (El Imparcial, 26-4-1910).

Unas semanas más tarde, Dora regresa a Cataluña. A mediados de mayo reaparece en Reus, donde el teatro se queda pequeño, ante el gran poder de convocatoria de la artista, que vuelve a cautivar al público con sus tangos, farrucas y garrotines. Un éxito similar obtiene en Lérida y Palma de Mallorca.

Durante la segunda mitad del año encontramos a Dora principalmente en Madrid y Andalucía. En la capital de España se presenta en Romea y también Parisiana, donde coincide en un festival benéfico con primeras figuras del baile, tales como La Argentina o Amalia Molina.

Nuevos éxitos en tierras andaluzas

En el cine Escudero de Cádiz, la artista malagueña “cosecha muchísimos aplausos como excelente bailarina, que hace las delicias del público” (Diana, 20-9-1910). La acompaña, una vez más, el pequeño Doro.

Cartel de Dora la Gitana en el Cine Escudero de Cádiz (16-3-1911)

Cartel de la actuación de Dora la Gitana en el Cine Escudero de Cádiz (16-3-1911)

En otoño también puede verse a la bailaora en el Pabellón Modernista de Córdoba y en el salón Imperial Sevilla, donde su “debut fue un verdadero acontecimiento” (Eco Artístico, 15-12-1910).

Dora y su Dorito reciben el año en tierras andaluzas. Su exitosa gira por el sur se prolonga aún durante varios meses. Almería, Córdoba, Huelva, Cádiz, Jerez de la Frontera, Sevilla, Málaga y Melilla son algunas de las ciudades en las que la artista malagueña va dejando pinceladas de su arte.

En la capital onubense se la espera como agua de mayo, y en la tacita de plata el recibimiento no es menos caluroso:

“[Huelva] Teatro Mora.- Ha hecho su debut Dora ‘La Gitana’, artista que con ansiedad esperaba el público onubense.

En las secciones primera y segunda era imposible penetrar en el Salón, pues se encontraba lleno, rebosante, teniendo que quedarse en la calle numeroso público por agotarse las localidades” (Eco Artístico, 15-2-1911).

“[Cádiz. Cine Escudero.-] La salutación que el numeroso y escogido público que diariamente asiste a este Cine tributó a Dora en la noche de su debut, fue de las más cariñosas que hemos presenciado; el trabajo de esta artista, verdadera reina del ‘garrotín’, sigue premiándolo sin tasa, con sus aplausos y asidua concurrencia, el respetable gaditano” (Eco Artístico, 15-3-1911).

Una artista en la cumbre que no olvida de dónde viene

A estas alturas de su carrera, la bailaora malagueña se ha convertido en todo un fenómeno. Es una artista de moda, con mucha personalidad y un sello propio. El público la adora y su éxito se traduce en una buena posición económica que le permite darse algún que otro capricho, como el flamante automóvil con el que realiza sus desplazamientos. Sin embargo, a juzgar por las líneas que le dedica la revista Eco Artístico, parece que la fama no se le ha subido a la cabeza:

Fiesta andaluza en el Novedades (La Unión Ilustrada, 25-6-1911)

Fiesta andaluza en el teatro Novedades de Málaga (La Unión Ilustrada, 25-6-1911)

“Dora, ‘La Gitana’

El génesis de la coreografía flamenca radica en Dora. Ella, solamente ella, sabe imprimir el sello característico de lo típico, lo genuino, lo puramente cañí. Creadora del garrotín gitano, pletórica de inspiración, rebosante de arte, de ejecución pasmosa, sabe desbordar de entusiasmo a los públicos, que la aclaman. Envidiada, jamás envidiosa, se enseñorea con su arte, que adquiere de día en día más relieve, sirviendo de factor importante a su renombre sus innumerables imitadores, que ejercen de poderosos heraldos de su fama. Dora electriza con sus bailes, su fausto enloquece a los pobres de espíritu al contemplarla en su automóvil, henchida de la satisfacción de una diosa, con la majestad de una princesa, pero sin dejar de ser la Dora modesta, afectuosa y agradable de siempre; y es eso que, a mayor encumbramiento, da más patente prueba de su sencillez, sacrificando todo al esplendor de su arte, del que se siente celosa, al que cuida con mimo, con veneración y gratitud, ya que del arte alcanzó el bienestar de que hoy goza” (Eco Artístico, 15-2-1911).

En Jerez de la Frontera, Dora estrena “una decoración de mantones de Manila de su propiedad, como asimismo un hermoso traje de luces, despertando tanta riqueza la admiración de los públicos, y un entusiasmo desbordante en la ejecución de sus creaciones coreográficas” (Eco Artístico, 25-3-1911).

Durante los meses de abril y mayo la reina del garrotín “es aplaudida frenéticamente” (Eco Artístico, 5-5-1911) en el Salón Imperial y el Teatro Duque de Sevilla, donde comparte cartel con artistas como Raquel y Tina Meller.

Profeta en su tierra

Poco después, la bailaora se presenta con gran éxito en el Salón Novedades de Málaga. Allí es recibida con gran entusiasmo por el público, que la hace repetir algunos de sus números: “Nuestra paisana Dora, fue saludada al aparecer en escena con grandes aplausos, y estos se repitieron entusiásticamente numerosas veces, en justo tributo a la labor de la artista” (El Popular, 10-5-1911).

Representación de 'La diosa del placer' en el teatro Vital Aza de Málaga (La Unión Ilustrada, 2-7-1911)

Representación de ‘La diosa del placer’ en el teatro Vital Aza de Málaga (La Unión Ilustrada, 2-7-1911)

Durante las cincuenta representaciones que ofrece en dicha sala, Dora sorprende por el lujo de sus mantones, sus joyas y su vestuario. La artista renueva con frecuencia su repertorio, que incluye sus ya famosos bailes gitanos, “en cuyo género ninguna otra artista ha logrado igualarle” (El Popular, 13-5-1911), así como cuplés y graciosos monólogos.

El 12 de junio, en el mismo salón se celebra una fiesta andaluza organizada por Dora, que “sigue constituyendo […] el ídolo del público” (El Popular, 26-5-1911). Además de la bailaora malagueña, en ella participan “las hermanas Juana y Dolores Ruiz, el notable cantador Rafael Moreno y el Trío Yérar, a los que acompañará el popular maestro de guitarra Carlos Sánchez” (El Popular, 12-6-1911).

A finales de junio, la Gitana se despide de Novedades con un beneficio. “Las ovaciones a Dora se sucedieron incesantemente, siendo obsequiada al final con muchos y valiosos regalos” (El Popular, 27-6-1911). Sin embargo, aún permanece unos días más en su tierra, esta vez en el teatro Vital Aza. Allí se representan varias revistas y zarzuelas, y en todas ellas interviene la bailaora:

“En ‘Las Bribonas’ y ‘La diosa del placer’, Dora la gitana fue muy bien acogida por el público, que premió su trabajo con atronadores aplausos.

A pesar del tamaño extraordinario del marco, Dora trabajó por que su labor no resultase empequeñecida y logró su propósito sin esfuerzo” (El Popular, 1-7-1911).

“También ha introducido la empresa de Vital Aza en estos últimos días una novedad en el cartel, contratando a ‘Dora, la Gitana’, famosa bailadora de tangos, farrucas y garrotines, que durante sus exhibiciones en el Salón Novedades, logró grandes aplausos y cosechó extraordinarias simpatías.

‘Dora’ ha interpretado en la hermosa zarzuela [Sangre y arena] del maestro Jiménez el papel del gitanillo ‘Grabié’, cumpliendo discretamente.

Después ha tomado parte en la ejecución de ‘El arte de ser bonita’” (La Unión Ilustrada, 9-7-1911).

Durante los meses de verano también puede verse a la bailaora en Melilla y, una vez más, en la ciudad hispalense, siempre acompañada de su inseparable Dorito. San Sebastián, Valencia, Castellón y Reus son algunas de las paradas de su gira de otoño. En la capital del Turia, Dora coincide con la guitarrista Adela Cubas y el cantaor El Mochuelo.


Dora la Gitana, la transgresora reina del garrotín (I)

Málaga es tierra de bailaoras de arte… artistas valientes y transgresoras, como La Cuenca o la Malagueñita… mujeres que han pasado a la historia del baile flamenco por desafiar los cánones establecidos y especializarse en bailes tradicionalmente considerados masculinos.

Entre esas mujeres rompedoras, que aún hoy nos siguen sorprendiendo al presentarse enfundadas en ceñidos pantalones, también merece la pena destacar a Dora la Gitana, conocida en su época como “la reina del garrotín”.

Dora la Gitana, 27-4-1910

Dora la Gitana (Actualidades, 27-4-1910)

La malagueña Antonia Galindo García, nacida a finales de la década de los ochenta del siglo XIX, inicia su carrera artística con el sobrenombre de “La Sillera”, si bien alcanza mayor fama como Bella Dora o Dora la Gitana. Con este apelativo la encontramos anunciada en prensa a principios del XX. En 1903 tenemos noticias de su paso por Almería y en 1907 los papeles informan sobre la actuación en el teatro Circo de Alicante de “‘La bella Dora’, notable transformista que con pasmosa rapidez apareció en cinco tipos, bailando luego una farruca, hábilmente taconeada y con mucha agilidad” (La Correspondencia de Alicante, 17-12-1907).

La farruca y el garrotín son sin duda la gran especialidad de esta bailaora, que también destaca como cupletista. En septiembre de 1908, tras triunfar en Badajoz, Dora se presenta en Gijón, con gran éxito de crítica y público:

“El debut de la notable artista Bella Dora ha sido un acontecimiento en el Cine Gaumont.

Las rápidas transformaciones de esta original artista así como los bailes que ejecuta, han entusiasmado al público que ha hecho repetir en todas las sesiones la farruca y garrotín.

Es una buena adquisición que dará muchas entradas a la empresa del Gaumont” (El Noroeste, 5-9-1908).

De allí marcha a Barcelona, en cuyo teatro Gayarre permanece durante un mes, junto a un nutrido elenco de artistas de variedades, como Isabel Espinosa, La Clavelito, La Cubanita, Las Argentinas o Pepita Sevilla, entre otras.

Encarnación López, La Argentinita

Encarnación López, La Argentinita

En primavera de 1909, la Bella Dora comparte cartel con La Argentinita en el Salón Novedades de Valencia, y posteriormente se presenta en el teatro Nuevo de Madrid, donde se lleva a escena la zarzuela de carácter flamenco ‘Las Marianas’, en cuyo reparto figuran Anita Cañas -también conocida como ‘La Niña de los Tangos’-, El Mochuelo o Lola la Madrileña, entre otros artistas.

De allí pasa al Salón Variedades de Salamanca. Durante los diez días que permanece en ese local, la artista malagueña no para de cosechar aplausos y ovaciones “con su trabajo artístico y delicado” (El Adelanto, 3-5-1908). Su “repertorio es inagotable, presenta todos los días nuevas canciones y nuevos trajes, con sus rápidas transformaciones” (El Adelanto, 27-4-1909).

“En la Farruca y el Garrotín, [es] sencillamente admirable” (El Adelanto, 26-4-1909). De hecho, “[p]uede afirmarse, y así lo hace el público, que el mejor número que en este salón ha hecho su presentación, hasta ahora, ha sido, sin duda alguna, la Bella Dora” (El Adelanto, 23-4-1909).

Inigualable por farrucas, garrotines y tangos

Unos días más tarde, la bailaora debuta en el Pabellón Luminoso de Cáceres. Allí, además de sus ya típicos garrotines, Dora estrena “el tango cantado y bailado del monólogo El Golfo”. La crítica se muestra muy satisfecha con su actuación, si bien lamenta la escasa preparación del público:

“La bella y simpática Dora es una artista de cuerpo entero que baila a las mil maravillas, llevando en las puntitas de los pies las notas del piano; por eso decimos que es sin rival.

Nosotros no hemos visto bailar con tanta maestría como lo hace la graciosa Dora” (El Norte de Extremadura, 8-5-1909).

“Durante la presente semana, ha sido muy aplaudida, no dejando de obtener en cada sección justas y merecidas ovaciones.

El martes cantó y bailó por primera vez el Garrotín, demostrando ser una bailaora de cuerpo entero. ¡Es lástima! que no encuentre aquí público más entendido en esta materia. Es el colmo, no cabe más en una artista.

Reciba mis aplausos la sin rival Dora y no diga a nadie dónde adquirió el modelo bailable del Garrotín, pues es digna de poseer la patente; sólo así no tendría modificaciones su Garrotín. ¡Vaya cardo y vaya gracia!” (El Norte de Extremadura, 15-5-1909).

Dora la Gitana (1911)

Dora la Gitana (1911)

Con ella llegó el escándalo

Poco después, la “emperatriz del ‘garrotín’” (La Esquella de la Torratxa, 18-6-1909) regresa a Barcelona y, durante los dos meses que permanece en el teatro Tívoli, conquista al público cada noche con “sus interesantes danzas” (La Vanguardia, 3-6-1909), que hay quienes consideran un poco subidas de tono:

“En la última sección de la noche […] la alucinante gitana Dora, que constituye el Non Plus de la sicalipsis y entusiasma de tal modo a los espectadores que les obliga a continua mandanga y jaleo interminable” (La Esquella de la Torratxa, 11-6-1909). (1)

De hecho, los pantalones de Dora resultan más provocadores que los desnudos de algunas artistas, a juzgar por lo que publica el diario cacereño El Bloque:

“Entre los desnudos y la mímica que tanto escandalizan […] y el vestido de la bella Dora, cuando lucía… sus formas con el traje de talle, supongo que el más pudoroso preferirá la desnudez de ahora a los impúdicos movimientos de la Dora en traje de hombre, ceñidísimo y de tela muy sutil” (El Bloque, 1-6-1909).

No obstante, no es sólo el atuendo de la bailaora lo que escandaliza al público, sino también las letras de sus garrotines, que en más de una ocasión provocan la detención de la artista, como sucede en el teatro Cómico de Zaragoza o, poco después, en Palencia:

“[Dora,] molestada por los siseos del público, cantó dos coplas ofensivas para los concurrentes, los cuales protestaron ruidosamente, promoviéndose un enorme escándalo.

El alboroto no cesó hasta que fue detenida la Bella Dora” (El Noroeste, 17-7-1909).

“En el teatro Circo se produjo anoche un monumental escándalo, por haber cantado la bailarina y cupletista Dora la Gitana un garrotín con letra molesta para los espectadores.

Estos en medio de un formidable alboroto, increparon a la descocada artista y algunos intentaron quemar el coliseo, no cediendo en su actitud hasta que fue detenida Dora y conducida a las oficinas de vigilancia” (El Día de Palencia, 19-7-1909).

Dora la Gitana (La Unión Ilustrada, 21-1-1911)

Dora la Gitana (La Unión Ilustrada, 21-1-1911)

Un estilo más decente y refinado

En noviembre de 1909, tras un nuevo paso por la ciudad condal, la artista malagueña recala en Valladolid y después en Salamanca, donde se la espera con impaciencia, ya que sus numerosos compromisos la han obligado a posponer su visita a la ciudad charra.

El público salmantino “acudió en gran número a aplaudir […] a la genial artista que derrochó gracia y sal” (El Adelanto, 23-11-1909). Lejos quedan ya los últimos escándalos protagonizados por la malagueña, quien se muestra más fina y recatada que de costumbre, sin que ello le reste ni un ápice de su atractivo, pues “con sus encantos y sus gracias [sigue haciendo] andar de cabeza a los que están en las primeras filas” (El Castellano, 10-11-1909).

En esta ocasión, la prensa sólo tiene elogios tanto para el repertorio como para la indumentaria de la bailaora:

“La Bella Dora, artista muy conocida ya y de gran mérito, posee un repertorio extenso y para todos los gustos, el cual emplea con gran tacto, en relación con el público que asiste” (El Adelanto, 11-11-1909).

“Su repertorio, en couplets, es de los que se pueden oír y gustan, siendo aplaudida con entusiasmo.

El vestuario que luce es también muy vistoso” (El Adelanto, 10-11-1909).

“Bella Dora, que con un tacto digno de encomio, sabe elegir un programa de lo más delicado, a fin de no herir la susceptibilidad del selecto público que acude a este salón en las primeras secciones” (El Adelanto, 11-11-1909).

“La Bella Dora gusta cada día más, pues su trabajo es de los que se ven siempre con gusto y se aplaude con entusiasmo” (El Adelanto, 20-11-1909).

…
NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Encarnación ‘La Malagueñita’, salero y elegancia a partes iguales (y IV)

En noviembre de 1913, Encarnación Hurtado se anuncia en el Edén Concert de Barcelona y, posteriormente, en el Novedades de Valencia. En este último se muestra como una artista completa, que destaca especialmente en los clásicos bailes andaluces. Unas veces los ejecuta con falda y otras con pantalón, pero siempre se lleva al público de calle. “¡Vale, vale mucho esta ‘nena’ moviéndose en el tablado!” (Eco artístico, 25-12-1913). De hecho, hay quienes la consideran “la mejor entre las mejores de las bailarinas españolas” (Eco Artístico,15-12-1913).

“Salón Novedades.
Continúa siendo aplaudida a más y mejor la Malagueñita, esa simpática y bella bailarina que no tiene rival, ejecutando toda clase de bailes, todos absolutamente todos los clásicos bailes andaluces.

Si bien está y obtiene aplausos cuando vistiendo el típico traje de talle ejecuta una tras otra, varias danzas, cuando se presenta vistiendo traje de bailarina, entonces está mejor; es toda una mujer de cuerpo entero, con picardía en el gesto, con elegancia suma en la interpretación de los bailes, con agilidad tan extraordinaria, que las ovaciones no cesan, mientras ella, la Malagueñita quiere” (El Pueblo, 17-12-1913).

Encarnación La Malagueñita (Caras y caretas, 23-5-1914)

Encarnación La Malagueñita (Caras y caretas, 23-5-1914)

A finales de diciembre, tras varias semanas de actuaciones, Encarnación se despide del público valenciano, que la ovaciona como se merece:

“Salón Novedades.
Anoche y después de quince días de continuados aplausos y nutridas ovaciones se despidió del público del favorecido Salón ‘La Malagueñita’, artista mimada y muy querida de los verdaderos aficionados al baile clásico.

Ella no tiene rival en esta clase de bailes; marianas, panaderos, sevillanas, etc., y cuantos constituyen el repertorio clásico, típico, de la tierra andaluza, los ejecuta admirable, elegante y castizamente.

Su esbelta figura vistiendo, tanto de corto como de mujer, acompañada con los palillos, como ella sabe acompañarse, jugando magistralmente los brazos y moviendo rítmicamente su cuerpo, al interpretar las mil y una contorsiones y fases del baile andaluz resulta muy interesante y atractiva.

Por eso cuando ‘La Malagueñita’ se arranca y se arranca de verdad, con alma y vida como deben ejecutarse los bailes andaluces, consigue siempre una ovación y cuantos números sigan al suyo, han de tener una gran fuerza para imponerse.

Anoche tuvo una despedida cual corresponde a los muchos amigos y admiradores que aquí tiene” (El Pueblo, 23-12-1913).

En marzo de 1914 se puede admirar el arte de La Malagueñita, “la reina de los palillos” (La Vanguardia, 26-3-1914), en distintas salas de la ciudad condal, como el Teatro Circo Barcelonés, el Teatre Catalá Romea o el Teatro Sala Imperio. Allí coincide con artistas de primer nivel, como Raquel Meller o la pareja Sánchez Díaz.

Raquel Meller

Raquel Meller

En esa misma época, Encarnación Hurtado también se presenta en el Salón Regio de Granada y, como viene siendo habitual en cada escenario que pisa, “es objeto de grandes aplausos, teniendo que repetir, casi todas las noches, lo más saliente de su repertorio” (Eco Artístico, 5-3-1914).

Rumbo a tierras americanas

Unas semanas más tarde, La Malagueñita embarca en el transatlántico ‘Infanta Isabel de Borbón’ con destino a Argentina, junto a las artistas La Goya, La Maravilla, Bonita Iberia y Linda Sevillita. Poco después empiezan a llegar noticias sobre las andanzas de esta compañía en tierras americanas. La revista Caras y Caretas, de Buenos Aires, publica la siguiente información:

“El éxito de la temporada teatral ha correspondido al teatro San Martín, con la presentación de un espectáculo nuevo entre nosotros. Noche a noche un público de elite, lleno de entusiasmo, acude a aplaudir a la célebre tonadillera La Goya, artista que llegó de España precedida de fama y que aquí ha justificado a satisfacción. […]

Encarnación Hurtado, ‘La Malagueñita’
Se oye entre bastidores el alegre repiqueteo de las castañuelas; y al compás de la música aparece en escena la flexible figura de la ‘Malagueñita’, perfecta de líneas y exuberante de gracia, ceñido el cuerpo con reluciente traje de seda y la cabeza tocada con el airoso cordobés de rectas alas, inclinado ligeramente sobre la ceja derecha.

Y comienza las danzas andaluzas, recogiendo y llevando los brazos en curvas gallardas, ondulando el cuerpo de dibujo impecable, que contrae y estira en movimientos nerviosos y artísticos, suaves y armoniosos, hasta terminar en un taconeo rápido, enérgico y valiente. Y al perfilarse simulando la suerte de banderillas, recogiéndose de nuevo para dar un ceñido pase en redondo que arrancan un ¡olé! del público delirante, evoca sin gran esfuerzo de imaginación todas las alegrías y los esplendores del sol que arroja sus candentes rayos sobre aquella incomparable y generosa tierra de Andalucía, donde aún queda quien arriesga su vida por la mirada amorosa de una mujer” (23-5-1914).

Aurora Jauffret, La  Goya

Aurora Jauffret, La Goya

A juzgar por esta descripción, el baile de La Malagueñita recuerda al famoso número del torero, con el que La Cuenca conquistó al público de medio mundo unas décadas antes.

El éxito de la compañía se prolonga durante varias semanas, en que “La Goya, la Maravilla, la Malagueñita, la Sevillanita y la Iberia fueron también festejadísimas y obligadas a repetir infinidad de veces sus bailes y canciones” (El País, 3-6-1914).

De Buenos Aires, las españolas machan a Montevideo. En el teatro Urquiza de la capital uruguaya, el elenco artístico dirigido por La Goya “obtuvo un éxito sin precedentes, despertando un lógico entusiasmo en el público”.

“La Goya, la Iberia, la Malagueñita, la Sevillita y otros elementos brillantes que constituyen el elenco de variedades nos trajeron un trasunto de la madre patria con sus bailes, sus cantos, sus tonadillas, todos motivos capaces de despertar alegrías.

De ahí que el teatro Urquiza se viera concurridísimo todas las noches, y que la troupe conquistara verdaderas ovaciones” (El País, 19-7-1914; del Diario Español, de Montevideo).

Al año siguiente, la prensa vuelve a situar a “la notable ‘bailaora’ Malagueñita” (La Correspondencia de Valencia, 13-7-1915) en Buenos Aires, primero en el teatro Mayo, donde “cosecha muchos aplausos”, y después en el Casino. Aquí perdemos la pista a esta extraordinaria bailaora. Según José Luis Navarro, “el público porteño se apropió de su arte y ella ya no regresó a España. Se casó y terminó abandonando las tablas, las luces y la popularidad por una vida dedicada a los suyos”. (1)

…
NOTA:
(1) José Luis Navarro, “La Malagueñita. Últimas actuaciones”.


Encarnación ‘La Malagueñita’, salero y elegancia a partes iguales (III)

En mayo de 1911, La Malagueñita debuta en el Salón Novedades de Valencia. La “excelente artista alcanza cada día que pasa mayores triunfos y es aplaudida frenéticamente en cuantas secciones toma parte” (Eco Artístico, 5-6-1911), hasta el punto que la empresa decide prorrogar su contrato. De allí pasa al Salón Farrusini de Zaragoza, donde no es peor recibida:

“Encarnación Hurtado, ‘La Malagueñita’, en su reaparición obtuvo un personal e indescriptible éxito; las aclamaciones a la genial creadora del baile flamenco fueron incesantes; el entusiasmo, un verdadero frenesí. Se anuncia su beneficio para muy pronto, y es de esperar en esta fiesta, dadas sus grandes simpatías, un acontecimiento artístico, coronado por miles de obsequios de sus infinitos admiradores. El celebrado recientemente en el Salón Novedades, de Valencia, fue en extremo halagador, por sus triunfos y por los presentes recibidos” (Eco Artístico, 25-6-1911).

Encarnación Hurtado, La Malagueñita (Eco Artístico, 25-5-1911)

Encarnación Hurtado, La Malagueñita (Eco Artístico, 25-5-1911)

La Malagueñita reina en Cataluña

Durante el verano se puede ver a Encarnación en ciudades como Tortosa, Pamplona y Barcelona. En la ciudad condal, “la reina del baile andaluz” (La Vanguardia, 28-8-1911) actúa en distintas salas, como Buena Sombra, Poliorama o el music hall del Parque Saturno.

Durante el otoño, “la fenomenal bailarina Encarnación Hurtado, ‘La Malagueñita’” sigue conquistando al público catalán. Se anuncia durante varias semanas en el Edén Concert de Barcelona, donde es “ovacionadísima todas las noches con absoluta justicia. ¡Vaya una agilidad de pinreles que tiene Encarnacioncita!” (Eco Artístico, 5-10-1911). Allí comparte cartel, entre otras artistas, con La Argentinita. La prensa no escatima en elogios para resaltar sus méritos:

“Edén Concert.- Del numeroso programa de este Concierto se destaca la colosal figura coreográfica Encarnación Hurtado ‘La Malagueñita’, a la que el público en masa aplaude frenéticamente” (Eco Artístico, 25-9-1911).

“Edén Concert.- […] Encarnación Hurtado (La Malagueñita), que cada vez que pisa la tablas nos creemos transportados al país de los boquerones” (Eco Artístico, 15-10-1911).

“Edén Concert.- La Malagueñita, que al parecer, se ha empadronado en este music-hall, es ovacionada como el primer día; y es que la criatura se trae un movimiento de piernas que ni un ciclista” (Eco Artístico, 5-12-1911).

Encarnación López, La Argentinita

Encarnación López, La Argentinita

En esa época, la artista malagueña también se deja ver en otras ciudades de la zona, como Reus:

“Para hoy sábado anuncia el acreditado salón Kursaal de Reus dos debuts importantes: la célebre bailarina Encarnación Hurtado ‘La Malagueñita’, artista de moda en Barcelona, la reina en su género, pues de ella se ocupa a diario la prensa de la capital de Cataluña, ensalzándola, y aun no tanto como se merece, pues se trata de un prodigio, de una verdadera notabilidad en su género […]” (Diario de Reus, 4-11-1911).

Encarnación conquista al público británico

En enero de 1912, se estrena con gran éxito en el teatro Alhambra de Londres, situado en Leicester Square, el espectáculo Carmen, un ballet-pantomima basado en la famosa obra de Bizet. Los papeles estelares corresponden a María La Bella, que encarna a la protagonista, y a La Malagueñita, que deslumbra con sus danzas andaluzas al público británico. La prensa local llama especialmente la atención sobre el número de baile ejecutado por Encarnación sobre una mesa:

“Éxito de las bailarinas españolas en ‘Carmen’

Con sólo unas cuantas reservas, el nuevo ballet ‘Carmen’, ofrecido anoche en el Alhambra, cumplió la promesa que había hecho en los ensayos de ser una de las producciones escénicas más elaboradas y suntuosamente pintorescas organizadas por el Sr. Alfred Moul. Las cinco escenas en que se divide el espectáculo están impregnadas por la atmósfera real de España e ilustran con eficacia la bien conocida historia de pasión y venganza contada por el novelista francés.

Se nos presenta a auténticos bailarines de Madrid, Barcelona y Sevilla, que visten la mantilla, juegan con sus admiradores y caminan como sólo saben hacerlo las mujeres españolas.

El baile sobre una mesa ofrecido en la tercera escena por la recién descubierta estrella ‘La Malagueñita’ tiene muy poco que ver con la historia de ‘Carmen’, y aunque sin duda ilustra un estilo de baile hasta ahora desconocido en Londres, nos impacta, como extranjeros, con una nota tal vez demasiado exótica.

Encarnación Hurtado, La Malagueñita (Eco Artístico, 5-3-1914)

La Malagueñita (Eco Artístico, 5-3-1914)

La parte principal fue admirablemente representada por la señorita María la Bella, mientras que el Sr. Volvert y el Sr. Agoust, en los papeles de Don José y Escamillo respectivamente, demostraron una vez más que son artistas con gran talento para la mímica” (London Daily News, 25-1-1912). (1)

Tras varias semanas de representaciones, la prensa sigue incitando al público a asistir al teatro Alhambra:

“Cuando, para cambiar, deseen pasar una tarde variada y divertida, prueben el gran y espectacular ballet ‘Carmen’ en el Alhambra. ¿Pueden imaginar los bailes españoles, el juego desenfrenado de los trajes españoles, la marcha de los toreros, matadores, picadores y banderilleros – todos los favoritos de la plaza de toros, divinamente ataviados? ¿Pueden imaginar el encanto de la Señorita María La Bella y La Malagueñita, con sus bailes con castañuelas, y los bailes de los estudiantes, y todos los otros bailes con el brillo, el colorido y la belleza de España? No creo que puedan, porque incluso yo que lo he visto sólo puedo recordar vagamente sus muchas características” (The Cornishman, 29-2-1912).

El espectáculo, que destaca por su carácter auténticamente español, permanece en cartel hasta el mes de mayo. Incluso los papeles franceses se ocupan del mismo en varias ocasiones, y ponen de relieve la actuación de sus estrellas principales, María la Bella y La Malagueñita:

“Es un auténtico triunfo para el simpático director del Alhambra, el Sr. Maül, el haber eclipsado a los espectáculos más maravillosos de estos últimos años, y haberse superado a sí mismo, el haber extraído de Carmen, de Bizet, un ballet que es una auténtica maravilla.

La parte coreográfica, por otro lado, sólo merece alabanzas. Carmen está bailada e interpretada a las mil maravillas por María La Bella, que no sólo es una bailarina hecha y derecha, sino también una actriz de talento. Entre todas las estrellas que dan vida ante nuestros ojos a las más seductoras tradiciones de la danza española, hay que citar a la Malagueñita, sacerdotisa del baile flamenco, tan bella como graciosa […]” (Le Figaro, 24-2-1912).

El teatro Alhambra de Londres

El teatro Alhambra de Londres

“Como siempre, la dirección del Alhambra ha hecho maravillas; es bullicioso, multicolor y sorprendente; Alias se ha superado, es una orgía de color y de luz. Hay espectáculos que se dicen españoles y que no lo son en absoluto; éste es español y medio; es Sevilla misma transportada a Leicester Square […].

Auténticos bailarines españoles terminan de darnos la ilusión completa. La señorita María la Bella es una Carmen pura sangre y la sangre española no miente, es de plata auténtica. Otra bailarina no menos bella y no menos ágil, de contoneos lascivos, es la Malagueñita. Después están las gitanas y los gitanos de cabellos tan negros, que son luminosos, y de ojos brillantes de deseos abrazados; ella ejecutan los flamencos más inquietantes y las sevillanas con más embrujo. Ante tal espectáculo, el espíritu es transportado lejos, bien lejos de las nieblas y los malos tiempos” (Comoedia, 25-2-1912).

…
NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.