Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Juana la Macarrona en los escenarios europeos (I)

Hace ya casi tres años dedicamos un par de entradas a recordar a una de nuestras bailaoras más universales, Juana Vargas de la Hera, “La Macarrona”. Tras nuevas investigaciones, abordamos ahora con más detalle su aventura europea.

La bailaora Juana la Macarrona

La bailaora Juana la Macarrona

París, 1889: Las Gitanas de la Exposición

En 1889 tiene lugar en la ciudad del Sena una nueva Exposición Universal, en la que la cultura española está ampliamente representada por algunas de sus manifestaciones más características. Durante los seis meses que dura el evento, en la capital francesa se celebran corridas de toros en tres cosos construidos expresamente para la ocasión, y se ofrecen espectáculos flamencos en distintas salas de la ciudad, como el teatro del Vaudeville, el Cirque d’Hiver, el music hall de las Montagnes Russes o el Gran Teatro de la Exposición.

En este último debutan en el mes de julio “Las Gitanas”, una compañía procedente de Granada (1) y compuesta, en un principio, por diecisiete miembros, “diez mujeres, cinco hombres y dos niños” (Le Figaro, 12-7-1889) (2). Al frente está el capitán, apodado “El Chivo”, al que acompañan sus tres hijas, Matilde, Soledad y Viva. En el elenco también figuran, entre otros artistas, Juana, Dolores, Pepa y “Pichiri”.

Cuando se presentan por primera vez, sorprenden por el colorido de su vestuario y por su forma de bailar, que difiere bastante del concepto de danza española a la que el público francés está acostumbrado. Así lo manifiesta el cronista de Le Figaro, tras asistir a una velada improvisada que la compañía ofrece a los redactores del periódico:

“Las Gitanas nos vienen de Granada con sus trajes abigarrados: falda de algodón roja y negra, mantón amarillo, ésa es la indumentaria de las mujeres.

Para los hombres: pantalón ajustado, chaqueta negra y chaleco muy descubierto sobre la camisa blanca; una corbata de color rojo vivo y el sombrero bajo de fieltro, de ala ancha.

Sus bailes son mucho más acentuados que los bailes españoles que estamos acostumbrados a ver; se acompañan de castañuelas, panderetas, guitarras y mandolinas, con cuyo ruido se mezclan a veces la voces estridentes de las mujeres, y sus fandangos, soleares y malagueñas son muy curiosas y totalmente nuevas para los parisinos” (Le Figaro, 12-7-1889).

Cartel de "Las Gitanas de Granada" en el Gran Teatro de la Exposición (París, 1889)

Cartel de «Las Gitanas de Granada» en el Gran Teatro de la Exposición (París, 1889)

De hecho, el principal atractivo de este espectáculo radica precisamente en su autenticidad, si bien, a nuestro entender, ésta se exagera un poco con el fin de apelar a ese gusto del público francés por el colorido local español; a esa imagen romántica y bohemia de Andalucía, que permanece viva en los relatos de viajeros como Charles Davillier.

Véase si no la descripción que nos ofrece Le Petit Journal sobre el modo en que los gitanos han sido supuestamente domesticados y transportados a la civilización:

“Coger una compañía de bohemios -es decir, una compañía casi salvaje– en la sierra donde tiene su morada habitual, transportarla al corazón de París, vestirla con trajes adecuados y, por último, modelarla según los usos y costumbres de los países civilizados, y hacer todo esto en ocho días, ciertamente no era poca tarea” (Le Petit Journal, 15-7-1889)

La compañía de Las Gitanas debuta en el Gran Teatro de la Exposición el 13 de julio, sobre un escenario que reproduce fielmente una cueva granadina. El repertorio se compone de tangos, soleares y fandangos, entre otros bailes, que son interpretados de una manera muy natural, sin una coreografía propiamente dicha. El público demuestra su satisfacción lanzando flores y otros objetos a la escena:

“Los bailes de las Gitanas de Granada y de su capitán no proceden en absoluto […] de la coreografía tal y como la comprendemos. Es un baile sui generis, a la vez brutal y simpático, a veces desordenado y a veces lleno de ciencia, que seduce y encanta por su originalidad misma… y sus audacias” (Le Petit Journal, 15-7-1889).

“Los guitarristas un poco apagados -sus instrumentos son ahogados por los gritos roncos y las palmas de las gitanas- queman, mientras rasguean sus cuerdas, cigarrillos sin parar.

Entonces comienza el tango, bailado por Juana, de voz ronca y cuerpo de culebra; después la soleá, por Pichiri y Dolores.

Esta última, encantadora; en cuanto a Pichiri, es muy sorprendente en sus contorsiones tomadas de lo que constituye el éxito de las almées.

Hay que mencionar al capitán de la compañía, de una extraordinaria elegancia, músculos de acero, y que poetiza realmente ciertos efectos, de los que Pepa, la cómica de la compañía, quizás abusa demasiado. […]

La primera parte se termina con un fandango bailado por el Chivo, Soledad, Matilde y Viva.

Al final de cada uno de los bailes, caen flores sobre el escenario, y también naranjas, mezcladas con cigarrillos.

Los números se suceden sin interrupción, sin entreacto. Las gitanas se refrescan de vez en cuando, y acompañan con los pies y con las manos los pasos y los contoneos de sus compañeros” (Le Gaulois, 14-7-1889).

Pepa y Pichiri bailando el tango (Portada de Le Monde Illustré, 31-8-1889)

Pepa y Pichiri bailando el tango (Portada de Le Monde Illustré, 31-8-1889)

Las Gitanas españolas despiertan una gran curiosidad, no sólo desde el punto de vista artístico. Incluso hay algún periodista que se cuela entre bambalinas y desvela ciertos detalles que rompen, en cierto modo, ese halo de exotismo que las envuelve, como la existencia de un asno de carne y hueso dentro del teatro o el menú que ellas mismas se preparan a diario:

“En una esquina sombría está el establo, donde un asno, un auténtico asno de Andalucía, alza sus largas orejas con el ruido de las castañuelas y de los ‘¡olé!’ tradicionales; más lejos está instalado el refectorio; sobre una larga mesa se alinean los platos de tierra común y las jarras llenas de agua. Las gitanas no beben vino con la comida y preparan ellas mismas su menú: he visto allí -y olido- un plato de un perfume inolvidable, un auténtico plato de bohemia: huevos batidos con arroz, todo mezclado con abundantes porciones de tomate, cebolla y ajo… añádanle una copiosa dosis de aguardiente, cuando pueden procurárselo, o un frasco de vino corriente de Oropesa, y se harán una idea del menú básico de estas bailarinas exóticas” (Le Monde Illustré, 31-8-1889).

La Reina de las Gitanas

El éxito de la compañía es tal, que se ofrecen cinco representaciones al día e incluso se baraja la posibilidad de añadir una nueva función. A principios de agosto se anuncia la incorporación en el elenco de Juana la Macarrona, que, a sus diecinueve años, goza ya de una fama considerable tanto en Sevilla como en Madrid. La prensa del país galo, en esa línea de romanticismo a la que hemos aludido, la presenta como la reina de las gitanas de Granada:

“La reina de las Gitanas

Granada está en la desolación; los ecos de la Alhambra resuenan con los lamentos de los nobles hidalgos que lloran la partida de la Macarrona.

La señora Macarrona, la reina de las Gitanas, celosa del éxito que obtienen sus hermanas y súbditas en el Gran Teatro de la Exposición, deja España y está en camino para París” (La Lanterne, 5-8-1889).

Juana la Macarrona

Juana la Macarrona

La Macarrona debuta en el Gran Teatro de la Exposición junto al resto de la compañía el 6 de agosto, y cuenta con un espectador de excepción, Naser al-Dij Shah Qajar, el Shah de Persia, que manifiesta públicamente su admiración hacia la bailaora:

“En el momento en que el Shah entró ayer en el Gran Teatro de la Exposición, la Macarrona estaba en el escenario. Su majestad se divirtió mucho con los sorprendentes movimientos de la célebre gitana y quiso lanzarle él mismo flores y naranjas” (Le Figaro, 7-8-1889).

“Desde su llegada a París, no hay día que no se le hable de las gitanas y antes de ayer se había llevado su curiosidad al paroxismo, al anunciarle el debut en el gran teatro de la reina de las gitanas, la famosa Macarrona. El Shah, que es experto en almées, fue absolutamente seducido por el extraño baile de la Macarrona, a quien hizo dirigir sus más amables cumplidos. ‘Decid a esa serpiente, dijo a su gran visir, que la más brillante de mis almées palidece al lado de esta estrella’” (Le Gaulois, 7-8-1889).

“Es inútil decir que el Shah aplaudió calurosamente a la Macarrona, esa ‘graciosa serpiente capaz, dijo, de hacerle olvidar a todas las almées de Teherán’” (Gil Blas, 8-8-1889).

…
NOTAS:
(1) Según la prensa francesa, estas gitanas y gitanos vienen de Granada. No obstante, ponemos en duda ese dato, ya que más adelante, cuando se habla de la llegada de La Macarrona, también se la da por granadina, lo cual nos hace pensar que tal vez se trate de una simple estrategia publicitaria.
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Angustias la Gitana, la cupletista más flamenca del Albaicín (y II)

En mayo de 1922, Angustias la Gitana vuelve a presentarse en el Salón Liceo de Albacete, junto a la bailaora Soleá la Mejorana. Como no podía ser de otra forma, la granadina vuelve a conquistar al respetable:

“Conocida y popularizada por el público de Albacete la cancionista de aires regionales Angustias la Gitana, podíamos limitarnos a anunciar que debutó anoche en el Salón Liceo, y habíamos dicho bastante para que sus admiradores, que son legión, se apresuraran a tributarle el homenaje de su asistencia y el tributo de sus ovaciones.

Pero […] justicia es decir que Angustias la Gitana es la primer (sic) canzonetista en su género, por su voz, por su estilo y por su gracia.

Angustias la Gitana ‘cañí’ con vestido hechura sastre, pero no deja de ser ‘cañí’.

Su debut, anoche, constituyó un éxito clamoroso, que es prenda de que cuantos días actúe parecerán una romería los alrededores del Liceo. […]

Gran éxito de Angustias la Gitana, canzonetista” (El Diario de Albacete, 7-5-1922).

Angustias la Gitana (portada de La Unión Ilustrada, 25-11-1920)

Angustias la Gitana (portada de La Unión Ilustrada, 25-11-1920)

En septiembre de ese mismo año, la artista regresa a Madrid, y permanece durante varias semanas en el teatro Maravillas, en cuyo programa de variedades destaca, entre otras, la cupletista Chelito. La granadina vuelve a triunfar:

“Anoche debutó Angustias, la Gitana, que obtuvo un buen éxito. Posee voz, figura y belleza; no se puede pedir más” (La Época, 14-9-1922).

“Angustias la Gitana debutó ayer en este alcázar de las variedades con un éxito rotundo; es bonita, canta con gracia y tiene un excelente repertorio” (ABC, 14-9-1922).

Artista excelente y modesta

Sin duda, la granadina atraviesa por un excelente momento artístico, pues si unos meses antes su foto protagonizaba la portada de La Reclam, ahora su bello perfil ilustra la cubierta de La canción popular, que también le dedica un poético artículo a ensalzar sus virtudes, en lo que se refiere tanto a lo profesional como a lo personal:

“Angustias ‘la gitana’. He aquí una genuina intérprete del ‘cante jondo’.

Como surge el agua del manantial, limpia e impetuosa, así salen los cantares de la garganta de esta artista singular y admirable.

Nacida en Granada, donde también pasó sus primeros años, la poesía que flota en aquel ambiente encantador se adueñó de su alma y enardeció sus sentidos, que se expansionaban en raudales de notas que se desgranaban de su privilegiada garganta expresando sus penas y alegrías, sus trabajos y fatigas, sus deseos y sus amores… Porque Angustias ‘la gitana’ parece que ha nacido sólo para cantar, aunque de ello no se dio cuenta cuando niña, a pesar de que cantaba en todo momento: cuando estaba alegre, como cuando en ratos de ocio su espíritu se extasiaba y su mirada se perdía en la contemplación de los bosques de la Alhambra y en la visión imponderable de la vega granadina. Hasta que hubo quien, dándose cuenta del tesoro que encerraba aquella garganta y del entusiasmo que había de despertar en los públicos su figura gentil, le aconsejó que se dedicase al teatro, particularmente a las variedades por estar más en armonía con su voz y con su apostura.

Angustias la Gitana (portada de La Canción Popular, 1-9-1922))

Angustias la Gitana (portada de La Canción Popular, 1-9-1922))

Y Angustias ‘la gitana’ se dedicó al arte y triunfó desde el primer momento. No fue su triunfo el que prestan el cortejo de amigos y adoradores, sino el de la artista que vale y tiene condiciones para imponerse al público, aunque no haya entre éste quien la conozca. Y así, de triunfo en triunfo, ha llegado a figurar Angustias ‘la gitana’ entre las ‘estrellas’ del género frívolo y, sobre todo, como una de las primeras -tal vez hoy la primera– intérpretes del ‘cante jondo’ y de los demás cantos regionales.

Una cosa perjudica a esta artista: su excesiva modestia.

Bien está que la mujer no sea orgullosa; pero en este mundo del teatro, donde se vive entre tantas vanidades y rodeados de tanto oropel, quien poseyendo los encantos naturales y una voz tan privilegiada como la de Angustias ‘la gitana’, el no dejarse avasallar y procurar que se la tenga en el lugar que se merece no es fatuidad, sino poner las cosas en su justo medio y rendir tributo a la belleza y al arte” (La canción popular, 1-9-1922).

Nuevos éxitos por toda España

Durante el año 1923 Angustias se presenta en distintos locales de Barcelona, Madrid y Valencia. En marzo coincide en el Edén Concert de la ciudad condal con la canzonetista Maruja Lopetegui y la bailarina La Yankee, entre otras artistas de variedades. En la capital de España se la puede ver en mayo, en el Recreo Turo Park, y en noviembre, en los teatros Barbieri y Romea.

En la ciudad che, en primavera debuta en la sala Edén “la notabilísima y original estrella Angutias la Gitana” (El Pueblo, 24-5-1923), que regresa en el mes de diciembre para triunfar en el Madrid Concert y después en Ba-Ta-Clan: “Éxito grandioso, colosal de Angustias ‘La Gitana’ con sus nuevas creaciones de canto andaluz y cañí” (El Pueblo, 22-12-1923).

En diciembre de 1924, la artista granadina comparte cartel con la bailarina Nerina en el teatro Colón de San Sebastián. En julio del año siguiente debuta en el Concert Novis de Palencia “la eminente artista de género andaluz, estrella de las estrellas, Angustias la Gitana, que viene precedida de una justa y bien merecina (sic) fama por sus actuaciones, que han sido todas éxitos ruidosos, en los mejores teatros de España” (El Diario Palentino, 11-7-1925)

Angustias la Gitana, por José Llasera (Esfera, 8-12-1928)

Angustias la Gitana, por José Llasera (Esfera, 8-12-1928)

En otoño de ese mismo año, Angustias regresa a la escena madrileña y deleita con su arte al público de distintos teatros. En el Rey Alfonso participa en la representación de la obra El rey de la vida, junto a Pepe Medina, Elvira de Amaya y Maruja Lopetegui, entre otros artistas. En Eldorado y Barbieri comparte aplausos con Chelito, Preciosilla o Pilar Torres, entre otras estrellas del género frívolo.

Durante la primavera de 1926, Angustias viaja en varias ocasiones a Valencia. En el mes de marzo coincide con el Niño Caracol y el guitarrista José Capinetti en la sala Ba-Ta-Clan, a la que regresa en mayo, después de presentarse con “éxito grandioso” (El Pueblo, 7-4-1926) en el Eden Concert.

En esa misma sala la volvemos a encontrar durante varias semanas entre mayo y junio de 1930. Las últimas referencias que hemos localizado corresponden al año 1932, y sitúan a Angustias la Gitana en primavera en el Gran Café-Bar Mercantil de Lugo, junto a la bailarina Elisa Velkis, y de nuevo en la sala Ba-Ta-Clan de Valencia, en diciembre.

En 1926, la poeta turolense Nieves del Moncayo le dedicaba el poema que reproducimos a continuación:

“Rosa de Granada
Tuve al nacer en Granada
el Albaicín por padrino,
y además fui bautizada
en un carmen granadino.
Hubo Montilla en la pila,
fue una guitarra mi altar
y fue… un mantón de Manila
mi ropa de cristianar.
Soy Angustias la Gitana,
soy la flor de la alegría,
soy el sol de la mañana
del cielo de Andalucía.
Soy ardiente y soñadora,
llevo la faca en la liga
y tengo sangre de mora,
pero de la jarka amiga.
Sé lucir una peineta,
llevo con gracia el mantón,
sé cantar una saeta
y sé tener corazón.
Y es Angustias la gitana
la flor de la gallardía
que nació en bella mañana
bajo el sol de Andalucía”
(Teruel, 28-1-1926).


Angustias la Gitana, la cupletista más flamenca del Albaicín (I)

En los albores de los años veinte triunfa en la escena española “la bella cupletista del género ‘cañí’ Angustias la Gitana” (El Imparcial, 11-7-1918). Nacida en el Albaicín granadino, según distintas referencias periodísticas, destaca por su repertorio típicamente andaluz, en el que ocupa un lugar destacado el cante flamenco.

Angustias la Gitana (portada de Mundo Gráfico, 7-7-1920)

Angustias la Gitana (portada de Mundo Gráfico, 7-7-1920)

En julio de 1918 la encontramos en el teatro Romea de Madrid, conocido como la catedral de las variedades, junto a la cancionista Marujita Moreno, la bailarina Lolita Romero, y la canzonetista y bailarina Alicia Elías. Angustias la Gitana es una “artista que va muy bien, pues tiene excelente tipo, viste muy adecuadamente su repertorio, y su voz es agradable, razón por la cual ha tenido un éxito envidiable en su actuación” (Eco Artístico, 25-7-1918).

También en la capital de España, unas semanas más tarde la granadina se presenta en el Dancing Bombilla, “alcanzando un éxito tan estupendo como el de Romea” (Eco Artístico, 15-8-1918). En esta ocasión forma parte de un amplio elenco de variedades, en el que sobresale la cantaora y guitarrista Josefa Moreno, La Antequerana. Poco después actúa con brillantez en el Parque Iberia.

Éxitos por toda España

Tras triunfar en Madrid, Angustias emprende una gira por varias ciudades andaluzas, como Linares o Málaga. En el teatro Novedades de esta última localidad comparte cartel con la bailaora Carmen Díaz y la cancionista Emilia Navarro, entre otros artistas. El éxito no se hace esperar: “Debutó la preciosa cancionista del género andaluz Angustias ‘La Gitana’, que fue acogida con aplausos. Su trabajo agradó bastante, repitiendo, a petición del público, varios números” (El Popular, 6-9-1918).

En 1920 volvemos a hallar a la granadina en distintas ciudades de España. Por ejemplo, en agosto actúa en el Gran Casino Royalty de Gijón, junto a artistas como Antonia la Cachavera o Amparito Guillot. En septiembre «es muy celebrada la excelente canzonetista Angustias la Gitana” (Eco Artístico, 15-9-1920) en el teatro de Jumilla (Murcia). En octubre triunfa en Madrid y en noviembre se presenta en los teatros Apolo y Principal Palace de la ciudad condal.

“Fuencarral.- Sigue obteniendo señaladísimo éxito la linda cancionista Angustias la Gitana. Es una artista muy original, que en sus canciones estilo andaluz sobresale de una manera notable entre todas las de su género” (La Correspondencia de España, 13-10-1920).

Angustias la Gitana (portada de Mundo Gráfico, 22-2-1922)

Angustias la Gitana (portada de Mundo Gráfico, 22-2-1922)

En mayo de 1921, la guapa granadina es una de las estrellas participantes en el Festival del Centro de Ciegos que se celebra en el teatro de la Princesa de Madrid, y al que acuden sus Altezas Reales. El programa consta de varios números, entre ellos la obra Febrerillo el loco y, “como fin de fiesta, las celebradas estrellas de canciones y bailes españoles Angustias la Gitana y La Argentina” (La Correspondencia de España, 6-5-1921).

Angustias conquista a todos los públicos

Poco después se presenta en el Salón Ramírez de Córdoba “la extraordinaria artista Angustias la Gitana, que viene precedida de gran fama” (La Voz, 14-5-1921). Completan el cartel la cancionista Marina Sierra y el ventrílocuo señor Llovet. La prensa local se hace eco de sus éxitos y le dedica no pocos elogios:

“Anoche hizo su presentación en el popular Salón Ramírez la notable canzonetista Angustias la Gitana.

¿Su repertorio? Eso no se pregunta, siendo la nena natural y nacida en los cármenes granadinos: cantares castizos, mezcla de cañil (sic) y de andaluz, y una vocecilla fresca y clarita.

Ni que decir tiene que el público ovacionó a la artista en cuantos números ejecutó, y obligó, con sus aplausos repetidos, a poner fuera de programa otros muy bellos.

La muchachita debutante triunfó anoche como mujer y como cancionista, sobre todo en ese numerillo tan resalado que trae y se titula ‘Piropos granadinos’.

Felicitamos a la artista por su éxito, y le auguramos una brillante actuación en el coquetón saloncito de Ramírez” (La Voz, 15-5-1921).

“Éxito grandioso de la elegante cancionista Angustias la Gitana” (La Voz, 17-5-1921).

“Angustias la Gitana, la cañí de Granada, sigue haciendo las delicias del público con sus cantares flamencos y sus canciones gitanas” (La Voz, 21-5-1921).

Antonia Mercé, La Argentina

Antonia Mercé, La Argentina

En el mes de junio se puede disfrutar del arte de la granadina en el Circo Lara de Málaga y, una vez más, en el teatro Romea de Madrid. Ya en septiembre, se presenta con “grandioso éxito” en el Madrid Concert de Valencia “la hermosa estrella Angustias la Gitana” (La Reclam, 4-9-1921), y cuando se despide de la ciudad del Turia, tras varias semanas de éxito, “su atractiva figura ha captado las simpatías del público, que vería con gusto su nueva actuación” (La Reclam, 25-9-1921).

La siguiente parada de su gira es la ciudad de Murcia. En el Teatro Ortiz coincide con la bailarina Manolita Benito, y ambas conquistan al respetable:

“La cancionista Angustias la Gitana es una hermosa mujer que simpatizó con el público al aparecer en escena. Las canciones que interpreta, son originalísimas y sugestivas. Posee un caudal de voz muy agradable y es gaciosísima. Es una gitana castiza, nacida en el corazón del Albaicín.

Se le aplaudió mucho y como la anterior artista, tuvo que efectuar varios números fuera de programa a insistentes requerimientos del auditorio” (El Tiempo, 1-10-1921).

Tras pasar por Albacete, en el mes de noviembre Angustias regresa al Romea de Madrid, donde vuelve a compartir cartel con Antonia Mercé, La Argentina, entre otras artistas de variedades. A finales de año, también en la capital de España, la granadina cosecha abundantes aplausos en el ABI Parisien.

En enero de 1922 actúa en el Salón Beti Jai de Logroño “una artista muy alabada, ‘Angustias la Gitana’, cancionista, que, sobre todo en el ‘cante jondo’, ocupa un lugar muy distinguido entre las de su género” (La Rioja, 14-1-1922). Unos días más tarde, entre grandes aplausos, se despide “interpretando cantables, con pintas y ribetes de flamencos a los que la artista sabe dar sabor” (La Rioja, 17-1-1922).

Una estrella de portada

Angustias la Gitana (portada de La Reclam, 19-2-1922)

Angustias la Gitana (portada de La Reclam, 19-2-1922)

A mediados de febrero, “la notable, hermosa y fenomenalmente aplaudida Angustias la Gitana” (El Pueblo, 14-2-1922) vuelve a triunfar en Valencia, en esta ocasión en la sala Ba-Ta-Clan, donde también actúa la vedette Tina de Jarque. La revista La Reclam le dedica su portada y resalta sus excelentes dotes artísticas en el siguiente artículo:

“ANGUSTIAS LA GITANA

Hoy presentamos a nuestros amables lectores, en el lugar preferente de nuestra revista, a esta simpática y bella estrella de las varietés, que con extraordinario éxito está actuando en el elegante ‘Ba-Ta-Clan’.

Posee ‘Angustias la Gitana’ notabilísimas condiciones para triunfar en el frívolo arte al que con su gran pasión se dedica, como son su elegancia y simpatía, que las acapara por toneladas, y una bien timbrada voz, agradable y exquisita.

Imprime tal gracia al recitar todos sus couplets, que arranca del respetable atronadores aplausos. Y esto es debido a que el público que acude a diario al aristocrático music-hall, ve en ella la reencarnación de la castiza Carmen Flores, porque Angustias ‘La Gitana’ es la discípula más aventajada que ha tenido aquélla. […]

Para terminar, recomiendo al lector que añore las castizas canciones de aquella estrella, acuda al Ba-Ta-Clan, y sus ilusiones no quedarán defraudadas.” (La Reclam, 19-2-1922).


Dora la Gitana, la transgresora reina del garrotín (y V)

Durante el verano de 1918, Dora la Gitana y su compañía emprenden una gira por tierras castellanas. Entre otras localidades, visitan Medina del Campo (Valladolid), Toro y Benavente (ambas en Zamora), y en todas ellas cosechan abundantes aplausos.

“[Toro. Dora] es una gran artista en su género, fue muy aplaudida y tuvo que repetir varias veces los bailes que por ella han sido creados” (Heraldo de Zamora, 8-7-1918).

“La fiesta constituyó un éxito completísimo por el variado programa que ejecutaron todos los artistas. […]

La simpática y gran artista Dora estuvo incansable teniendo que salir a escena, a petición del público, infinitas veces” (Heraldo de Zamora, 7-9-1918).

Dora la Gitana (Foto de Antoni Esplugas)

Dora la Gitana (Foto de Antoni Esplugas)

Años difíciles

A finales de 1918 comienza una etapa complicada en la vida de Dora la Gitana, tanto en lo personal como en lo profesional. Sin duda, el mazazo más duro es el que sufre en noviembre de ese año, con la muerte de su hijo pequeño. Unos meses más tarde, la artista también pierde a su madre:

“Ha fallecido el niño de tres años Julián Galindo, sumiendo en el mayor de los dolores a su madre la celebrada artista Dora la Gitana” (Eco Artístico, 15-11-1918).

“Ha fallecido la respetable señora, madre de la conocida artista, Dora la Gitana.

En medio de la horrible desgracia que representa para la familia doliente la pérdida de un ser tan querido, cábeles el consuelo, a sus afligidas hijas Mercedes y Dora la Gitana, de no haberse separado de su lado hasta cerrarla (sic) los ojos” (Eco Artístico, 1-6-1919).

A pesar de la adversidad, sólo unas semanas más tarde Dora debe retomar sus compromisos profesionales y presentarse en el teatro de Ciempozuelos (Madrid). Sin embargo, en el terreno artístico también debe enfrentarse a algunos problemas, como la rescisión del contrato que tenía firmado con una sala de la ciudad condal:

“Nos ruega la conocida artista, Dora la Gitana, que hagamos resaltar lo hecho con ella por la empresa de La Gran Peña, de Barcelona, que después de tenerla parada tres meses para inaugurar el espectáculo, recibe una carta, manifestándola que tiene que prescindir de su número por no dejarlos el juego y tener que empezar con programa nuevo” (Eco Artístico, 30-6-1919).

Dora la Gitana (Eco Artístico, 25-12-1916)

Dora la Gitana (Eco Artístico, 25-12-1916)

De nuevo en la carretera

Durante el verano de 1919, la bailaora malagueña inicia una nueva gira por España, que comienza en Asturias y continúa en distintas ciudades castellanas y andaluzas, como Soria, Córdoba o Cádiz. Tras unos meses bastante complicados, la artista vuelve a saborear las mieles del éxito:

“[Mieres] Dora la Gitana, renombrada y afamada artista escucha a diario grandes aplausos en todo su repertorio de canciones y bailes flamencos” (Eco Artístico, 30-6-1919).

“[Langreo] Con un repertorio selecto de canciones y bailes flamencos, hizo su presentación la genial artista Dora la Gitana, alcanzando clamorosas ovaciones” (Eco Artístico, 30-7-1919).

“[Córdoba] Cine Victoria.- Dora la Gitana, que había despertado gran expectación en nuestro público, debutó el día 9 obteniendo clamorosas ovaciones por el arte con que interpreta todo su repertorio de bailes y couplets, presentados, además, con lujo inusitado” (Eco Artístico, 15-9-1919).

“[Cádiz. Teatro Principal] Se despidieron después de escuchar entusiastas aclamaciones durante su actuación Dora la Gitana, la renombrada estrella española con su repertorio exclusivo, tan magistralmente interpretado, ‘El hombre de goma’, con su incomparable trabajo, y Luis Aparicio y Doro ‘El Serio’, bailarines flamencos de tan singular maestría” (Eco Artístico, 30-10-1919).

Las últimas referencias que hallamos en los papeles españoles sobre la bailaora malagueña nos remiten a la segunda década del siglo pasado. En febrero de 1920, “Dora la Gitana es la atracción del cartel y la que conquista los aplausos del respetable” (Eco Artístico, 16-2-1920) en el teatro Barbieri de Madrid.

Dora la Gitana (La Unión Ilustrada, 29-1-1911)

Dora la Gitana (Portada de La Unión Ilustrada, 29-1-1911)

Unas semanas más tarde, es el público de Murcia y Cartagena el que tiene el privilegio de disfrutar de “sus transformaciones rápidas y sus cuplés” (La Correspondencia de España, 28-2-1920):

“[Cartagena – Pabellón El Brillante] Son muy celebrados por su trabajo original y notabilísimo Dora la Gitana, genial creadora de bailes y canciones típicos gitanos y Doro el Serio, artista cómico de extraordinaria gracia.

No cabe duda que ambos artistas constituyen un número de atracción indiscutible, y que el público al ovacionarlos no hace más que rendirles el homenaje que merecen” (Eco Artístico, 29-2-1920).

En los meses siguientes se la puede ver a Dora, con “éxito siempre creciente” (Eco Artístico, 30-3-1920), en ciudades como Orihuela (Alicante), Madrid y, sobre todo, en Barcelona. En la ciudad condal la artista actúa en Eldorado, Folies Bergère, el Teatro Circo Barcelonés y, durante más de un mes consecutivo, en el cabaret ‘¡Chófer a Montmartre!’. Allí “actúa con éxito extraordinario […] la célebre Gitana Dora, cuyo repertorio su génesis (sic) es recibido con entusiastas aplausos” (Eco Artístico, 30-8-1920).

Pocas noticias más hallamos sobre ella, aparte de la del fallecimiento de su pareja y padre de sus hijos, Julián Valencia Durán (1), que tiene lugar en la localidad cacereña de Perales del Puerto, en marzo de 1922. Aquí le perdemos la pista a toda una “estrella del arte [que] ha tenido la honra de ser llamada al palco regio por SS.MM. los reyes de España, en el circo Parish de Madrid y premiada con medalla de oro en el concurso de bailes gitanos” (La Crónica Meridional, 25-6-1913); a una artista que “posee a la perfección todas esas filigranas que hacen del baile flamenco un arte sugestivo y atrayente” (La Información, 30-6-1913); y que “cual ninguna domina el género y tiene para su gloria la exclusiva en farrucas, tangos y garrotines que bailados por su personilla, adquieren el mérito de la cosa no vista nunca” (La Información, 27-6-1913).

Quedémonos, a modo de epílogo, con estos versos, en los que una marca de vino se vale de la figura de Dora la Gitana como reclamo publicitario de sus productos:

“El arte de ser artista
Dora la Gitana canta
con gusto tan refinado,
tan enérgica y alegre
y en tono tan elevado,
porque toma el rico vino
‘San Roque Jerez Quinado’”
(Heraldo Alavés, 10-2-1923).

…

Nota:

(1) La noticia está tomada de la revista Eco Artístico (30-3-1922), que se refiere al fallecimiento del padre de Dora, si bien nos aclara su bisnieta que en realidad se trata de su pareja.


Dora la Gitana, la transgresora reina del garrotín (IV)

En junio de 1913, la que años atrás causaba algún escándalo por sus bailes algo subidos de tono para el gusto de la crítica, conquista al público de Cartagena con su arte elegante y su gracia inagotable:

“[…] las grandes ovaciones tributadas a tan selecta artista y la satisfacción de todo el público, demostró que la fama adquirida por ‘Dora la Gitana’ es muy justa y merecida.

Sin desplantes chocarreros, sin contorsiones sicalípticas, sin chavacanerías (sic) grotescas, sólo con su arte exquisito, con su gentil figura y con su gracia nativa, triunfó anoche, como triunfará siempre; porque ‘Dora la Gitana’ es todo eso; arte, gentileza y gracia” (El Eco de Cartagena, 17-6-1913).

Durante ese verano “la reina de los bailes clásicos, Dora la Gitana, que cada noche gusta más y es más ovacionada” (Crónica Meridional, 29-6-1913), también actúa en varias ciudades andaluzas, como Almería o Lepe (Huelva). En esta última incluso existe un teatro que lleva su nombre.

Dora la Gitana y su hijo Dorito (5-3-1911)

Dora la Gitana y su hijo Dorito (Eco Artístico, 5-3-1911)

Una artista consolidada

A partir del mes de septiembre, se puede ver a la malagueña principalmente en Badajoz y otras ciudades de Extremadura. Sus bailes gitanos -especialmente el garrotín-, sus monólogos y sus cuplés, “con su arte exquisito en ella peculiar” (Eco Artístico, 25-9-1913), hacen las delicias del público, que “la aclama con frenesí” (Eco Artístico, 5-10-1913):

“Especialmente en el garrotín de su creación, que bailó admirablemente, las ovaciones tributadas a la gran artista son verdaderamente formidables” (Eco Artístico, 5-9-1913).

“La bella Dora, que lleva trabajando diez u once noches, sigue haciendo furor […].

Hay que confesar, a fuer de justos, que la Dora es muy complaciente y canta y baila cuanto el público le pide” (La Región Extremeña, 13-9-1913).

“Dora la Gitana, como cupletista y bailarina, acredita el nombre prestigioso que tiene, y su lujosa presentación contribuye a dar al número mayor esplendor” (Eco Artístico, 15-9-1913).

“Aplausos estruendosos escuchó esta notable artista durante su actuación; pero cuando llegaron las ovaciones al frenesí fue la noche de su despedida, noche de júbilo para Dora la Gitana y su Doro.

El garrotín, creación suya, lo tuvo que repetir varias veces y el público no se hubiera cansado en toda la noche de vérselo bailar” (Eco Artístico, 25-9-1913).

A partir de esta fecha, las referencias a Dora la Gitana son menos frecuentes en la prensa de nuestro país. Durante el verano de 1914 se la puede ver, junto a su troupe, en distintas localidades de la provincia de Ciudad Real. Allí “la gentil canzonetista […], tanto por la finura de su trabajo como por el gran lujo con el que lo presenta, está mereciendo la admiración del numeroso y distinguido público que la admira” (El Pueblo Manchego, 18-6-1914).

Dora la Gitana (La Información, 27-6-1913)Dora la Gitana (La Información, 27-6-1913)

Dora la Gitana (La Información, 27-6-1913)

Unos meses más tarde, en el Teatro Cómico y en el Gran Salón Doré de Barcelona, “Dora la Gitana, a pesar de que los años no pasan inútilmente, demuestra que el proverbio español de que ‘donde hubo siempre queda’, es de una veracidad completa” (Eco Artístico, 5-10-1914).

Dora, toda una estrella en tierras extremeñas

Durante los dos años siguientes, los papeles sitúan a la bailaora malagueña fundamentalmente en Extremadura. La presentación de su compañía en Alburquerque (Badajoz) en febrero de 1915 es todo un acontecimiento:

“[…] una cosa nunca vista. El escenario estaba hermosamente adornado por completo de mantones de Manila, de la propiedad de Dora La Gitana, la incansable artista que no tiene rival. Era una colección de mantones valiosísima, cada uno de un color, y todos de gran valor.

También fue digno de ver el traje de luces que presentó, vestida de torero.

Del trabajo que hicieron los artistas de la Compañía de Dora, diré que Mercedes, La Gitana, superior en su cante, oyendo nutridos aplausos; los Murguistas también lo hicieron bien; el pequeño Doro, el Chiquitín, tan mono como siempre, y el pianista D. Pablo Alonso superior, y de Dora, ¿qué diré? Todo es poco; hubo que buscar sillas de la calle porque con las del Salón no eran suficientes para el inmenso público que acudió al Teatro, y nunca se ha visto tan lleno como ahora, por las atracciones de esta gran artista, que fue ovacionadísima” (El Correo de la Mañana, 24-2-1915).

En esa época, la malagueña también se mueve por otras localidades pacenses como Berlanga, Pueblonuevo el Terrible o Fuente del Maestre. En esta última, es sonada “la riña de ‘Dora la Gitana’ con su hermana Mercedes, a la que pegaron todos los individuos de la ‘troupe’” (La Región Extremeña, 3-8-1916).

Dora la Gitana (Eco Artístico, 25-12-1912)

Dora la Gitana (Eco Artístico, 25-12-1912)

Durante su estancia en Badajoz capital, en julio de 1916, la artista se aloja en el hotel Palace. Con motivo de la vista de la Infanta Isabel, de los balcones del establecimiento cuelgan “once riquísimos y preciosos mantones de manila” (El Correo de la Mañana, 8-7-1916), propiedad de Dora la Gitana, que actúa en el Pabellón Extremeño con el éxito habitual: “Dora fue muy aplaudida en todos los números que ejecutó, mostrándose, como de costumbre, muy complaciente con el público” (La Región Extremeña, 8-7-1916).

Nuevos éxitos en Madrid y Andalucía

Tras su periplo por Extremadura, se puede ver a Dora en distintas ciudades andaluzas, como Málaga, Écija (Sevilla) o La Rambla (Córdoba). Junto a ella adquiere cada vez más protagonismo su hijo Doro el Serio, que gusta mucho, especialmente, en sus parodias y monólogos.

En noviembre de 1916, tras varios años de ausencia, la artista malagueña regresa a la capital de España y deslumbra al público del teatro Madrileño, con su lujosa presentación y sus bailes gitanos. Según la revista Eco Artístico, la bailaora también ha recibido ofertas de Londres, “ofrecimientos que Dora no ha querido aceptar a causa del actual conflicto europeo”.

“La decoración que presenta, completamente cubierta de riquísimos mantones de Manila, es de una riqueza incalculable y de una suntuosidad que causa enorme impresión en el público, el que no cesa de mirar lleno de admiración y curiosidad aquella majestuosa presentación.

Sus bailes son admirables por la perfección con que los ejecuta y la gracia que imprime a sus movimientos. Creadora del garrotín gitano, en el que nadie logró igualarla, obtiene éxitos grandiosos que la pluma podría difícilmente describir.

Es, pues, Dora la Gitana, una bailarina estupenda que sostiene indefinidamente la atención del público” (Eco Artístico, 25-12-1916).

Cartel de Dora la Gitana en el Teatro Vital Aza de Málaga (5-7-1911)

Cartel de Dora la Gitana en el Teatro Vital Aza de Málaga (5-7-1911)

En agosto de 1917, la artista malagueña se presenta a Sevilla con su troupe, tras varios años de ausencia. Dora regresa como una artista consolidada, con una larga carrera a sus espaldas, pero en plena forma:

“En el ‘Salón Circo Victoria’, ha debutado la excelente compañía de varietés, dirigida por la famosa artista, creadora del garrotín, ‘Dora la gitana’. Valiéndome de una frase vulgar, diré que no pasan años por tan célebre artista. En Sevilla, donde no trabaja desde hace siete años, no ha bailado el garrotín a la perfección ninguna otra artista. ‘Dora’, con esa gracia gitana, baila unos ‘garrotines’ inimitables, siendo ovacionada con gran entusiasmo. Canta con esa gracia peculiar en ella, que derrama a borbotones canela fina. Es mucha artista la veterana ‘Dora’. Está mejor que cuando trabajó anteriormente en esta capital, pues baila como en sus mejores tiempos, y canta de una manera tan ‘gitana’, que disloca. Es frenéticamente ovacionada por el numeroso público que ocupa todas las localidades. En Sevilla está de moda tan colosal artista” (La Región Extremeña, 22-8-1917).