Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Trinitaria en tierras americanas (y IV)

El 20 de enero de 1930 la troupe de La copla andaluza regresó a Buenos Aires, donde aún podía hablarse de una auténtica “epidemia de ‘flamenquismo’” que había llevado al Teatro Avenida a ofrecer audiciones fonográficas de música flamenca en los entreactos de las funciones de zarzuela.

Es más, ya se anunciaba la reposición de la obra prevista para el mes de marzo, con nuevas incorporaciones (Crítica, 22-1-1930). De hecho, el administrador del coliseo, Paco Meana, había viajado a Madrid a principios de año para gestionar la contratación de artistas y la concesión en exclusiva de los derechos de representación de la nueva pieza de Quintero y Guillén, El alma de la copla.

Angelillo (La Voz de Aragón, 7-6-1929).

Angelillo (La Voz de Aragón, 7-6-1929).

Entre el cinco y el seis de marzo arribaron al puerto de Buenos Aires los cantaores El Canario de la Voz de Oro y Ángel Sampedro, ‘Angelillo’, y el guitarrista Manuel Martell, que integrarían el cuadro flamenco en esa nueva temporada junto con la Trinitaria, Jesús Perosanz, Francisco Valls ‘el Americano’, el Niño del Museo y Alfonso Aguilera, además de las bailaoras Paquita Reixarch, Julia, Emilia y Amanda Pastrana.

El reparto dramático de la compañía estaba formado por las actrices “Teresa Serrador, Luz Barrilaro, Mercedes Mauri, María Monterde, Julia Palmada, Alcira Asencio, Ángeles García, Elvira Suárez, Teresa Santander, Ángeles Haro, Elvira Sanmiguel, Sara Ruiz y María Navarro”, y los actores “Vicente Mauri y Manuel París (ambos primeros actores y directores), Juan Catalá, José Palmada, Rafael Gallego, Guillermo Amodeo, Luis Argudín, Arturo Salvador, Ramón Tena, Rogelio González y Enrique Senisterre” (id., 3-3-1930).

La copla andaluza regresó a las tablas del Avenida el 12 de marzo y volvió a constituir un “éxito popular”. Todos los artistas recibieron grandes elogios, especialmente Jesús Perosanz, de nuevo en el papel protagonista, que “logró calurosas demostraciones […] de entusiasmo y aplauso que alcanzaron su grado máximo en la escena del desafío y en el cuadro de los gitanos, en los que hicieron su presentación los cantaores ‘El Americano’ de fino estilo y agradable voz y ‘Canario’ buen intérprete del canto popular andaluz”. También merecieron especial mención “la ‘cantaora’ ‘La Trinitaria’ y los guitarristas Martell –un excelente artista– y Alfonso Aguilera” (id., 13-3-1930).

Fotograma de la película La copla andaluza (Crítica, 18-8-1930).

Fotograma de la película La copla andaluza (Crítica, 18-8-1930).

El veinte de marzo debutó Angelillo, que produjo “una impresión excelente” en el público y fue “objeto de entusiasta acogida, por cierto justificada, ya que […] domina con gran facilidad todos los estilos del ‘cante jondo’ y posee también una simpatía juvenil que impresiona favorablemente. […] fue aplaudido y ‘jaleado’ ruidosamente al cantar por ‘fandanguillos’, ‘medias granaínas’ y ‘caracoles’” (id., 21-3-1930).

El once de abril, para celebrar las doscientas representaciones de la obra, se organizó una función extraordinaria rematada por un concierto de cante jondo a cargo de Jesús Perosanz, Angelillo, el Americano, la Trinitaria y el Canario, acompañados por las guitarras de Aguilera y Martell, programa que se repitió un mes más tarde con motivo de las doscientas cincuenta funciones (id., 11-4-1930; 5-5-1930). Asimismo, a finales de abril se estrenó en el mismo coliseo la película sonora El alma de la copla, en cuyos cuadros animados intervinieron todos los cantaores y el resto de miembros de la compañía (id., 29-4-1930).

El nueve de mayo se celebró una velada de honor a beneficio de Angelillo que, para la ocasión, interpretó el papel protagonista de la obra. Tras la representación se ofreció un concierto de cante flamenco con el siguiente programa: “‘El Americano’: Seguidillas, tarantas, fandangos. ‘El Canario’: Malagueñas, tarantas, verdiales. ‘La Trinitaria’: tientos y tarantas. Perosanz: granaínas, tarantas y fandanguillos. Cerrará el espectáculo ‘Angelillo’, que cantará por todos los estilos del flamenquismo” (id., 9-5-1930). Nótese el protagonismo de la taranta en el repertorio elegido por los distintos intérpretes.

El catorce de mayo se despidieron Vicente Mauri y el Canario, que regresaron a España, y el quince se llevó a escena por primera vez en el Avenida la obra El alma de la copla, también de Quintero y Guillén, con el debut del actor Manuel París –nuevo director de la compañía– y el cantaor Guerrita (id., 12-5-1930). Al decir de la crítica, en esta nueva comedia lírica, que retomaba el argumento de la anterior, los autores dieron “preponderancia a la acción teatral sobre los efectismos de ambiente y colorido”, y las canciones populares andaluzas se intercalaron en la trama con menor profusión, lo cual no fue óbice para el lucimiento de los artistas flamencos:

Anuncio de El alma de la copla (Crítica, 11-5-1930).

Anuncio de El alma de la copla (Crítica, 11-5-1930).

“Dos ‘cantaores’ de gran prestigio, Angelillo y Guerrita, tuvieron directa intervención en las escenas de ‘El alma de la copla’. El último de los citados hizo […] que desbordara el entusiasmo del […] público, por el estilo personal que puso de manifiesto al cantar los fandanguillos, tarantas y seguirillas con voz de agradable timbre que el artista domina fácilmente. Angelillo logró un nuevo triunfo digno de ser destacado y a la Trinitaria se le aplaudió calurosamente su breve intervención” (id., 16-5-1930).

“En ‘El alma de la copla’ el cantar ocupa el segundo plano en la desenvuelta y ágil realización escénica, sin dejar por ello de ser el primero. Sabiamente distribuido, en dosis acertadas y penetrantes […].

Salpimentada la obra con la atribulada garganta de la Trinitaria, con el rasgueo sonoro de la guitarra, en manos de Aguilera y con el repiqueteo jactancioso de las bailaoras, no es extraño ni excesivo decir que la nueva obra […] doblará en éxito y popularidad a la anterior” (id., 21-5-1930).

El veinticinco de mayo, con motivo del Día de la Patria, el Teatro Colón de Buenos Aires ofreció una función de gala con un programa compuesto por varios fragmentos de piezas líricas y un fin de fiesta a cargo de un gran cuadro andaluz de cantes y bailes compuesto por Guerrita, Angelillo, Jesús Perosanz, la Trinitaria, Paquita Reixach, Manuel Martell y Alfonso Aguilera, cedidos por el Avenida para la ocasión (id., 25-5-1930).

El dos de junio La copla andaluza regresó al cartel en alternancia con El alma de la copla, y el día nueve se despidió Angelillo en una función extraordinaria rematada por un concierto de cante jondo a cargo del homenajeado y de Guerrita, el Americano, la Trinitaria, Aguilera y Martell. Tras la marcha del cantaor madrileño, Perosanz y Guerrita se repartieron los papeles principales de ambas obras (id., 9-6-1930).

Anuncio de El alma de la copla (Crítica, 18-6-1930).

Anuncio de El alma de la copla (Crítica, 18-6-1930).

Sin embargo, a pesar del éxito inicial, la segunda obra de Quintero y Guillén no logró mantener vivo durante mucho tiempo el entusiasmo de los espectadores porteños, tal y como auguró Juan Aréu desde las páginas de la revista Levante Agrario:

“En el Avenida se están oyendo ‘jipíos’, a teatro lleno, desde hace seis meses. ‘La copla andaluza’ ha sido un éxito sin precedentes en compañías españolas […] los aficionados al cante jondo, atraídos por los virtuosos de este arte, han desbordado sus entusiasmos durante más de 200 días. ¡Olé! ¡¡Olé!! y ¡¡¡Olé!!! Se han vertido lágrimas de la más pura emoción y ha habido que sujetar a algunos para que no se arrojasen desde las galerías. Ahora se intenta continuar la serie con ‘El alma de la copla’; pero, como la mayor parte de los aficionados han quedado afónicos y exhaustos, sentimos vaticinar que habrán de cambiar de disco” (20-6-1930).

El veintiocho de junio se agasajó al cantaor Guerrita con una función de beneficio y despedida en la que, amén de representar el papel protagonista de El alma de la copla, interpretó varios números de cante flamenco en un concierto en el que también intervinieron Jesús Perosanz y la Trinitaria. La temporada finalizó el día veintinueve y poco después la compañía emprendió una nueva gira por el interior del país, con parte de su elenco renovado (Crítica, 28-6-1930).

Anuncio de El alma de la copla (Crítica, 6-7-1930).

Anuncio de El alma de la copla (Crítica, 6-7-1930).


La Trinitaria en tierras americanas (III)

Tras su exitosa presentación en Montevideo, a finales de octubre de 1929 la compañía de Vicente Mauri llegó a la ciudad argentina de Rosario, contratada por uno de los empresarios del Teatro de la Comedia, Luis Bravo. Allí debutó el día 30 con “éxito rotundo”, ante un público en el que “predominaba la colectividad española” y, especialmente, la andaluza:

“La nota simpática de la noche la dieron los espectadores de las localidades altas, que con sus frecuentes exclamaciones, gritos, palmas, jaleos, etc., interrumpían de vez en cuando a los cantores en la imposibilidad ya de contener el entusiasmo que éstos despertaban en sus corazones.

Al cantar la saeta La Trinitaria oímos un ‘Dios mío’!! que era un quejido de angustia más que una incitación; algunos otros, con la gracia característica de los andaluces, tenían expresiones la mar de ingeniosas y pintorescas: los ‘olé’ y ‘a mi madre’, ‘benditos sean mis mueltos’, ‘eres más grande que la Catedrá’, ‘bonito eres, chavea’, y demás cosas de ese jaez abundaron durante la representación, y si a algunos molestaban estas interrupciones a otros les causaban hilaridad y a los más simpatía, pues eran la sincera excepción de un entusiasmo que fuera injusto censurar en quienes, a tanta distancia de su tierra, ven en suelo extranjero una manifestación tan pura del arte que es su mayor pasión” (Democracia, 31-10-1929).

Teresa Serrador y Jesús Perosanz en La copla andaluza (Crítica, 2-9-1929).

Teresa Serrador y Jesús Perosanz en La copla andaluza (Crítica, 2-9-1929).

Justo después del estreno, el cronista del diario Democracia, que se declaraba profano en materia de cante jondo aunque afirmaba que “le gusta con locura”, tuvo palabras de elogio para todos los componentes del cuadro flamenco:

“[…] pudo apreciar la potencia vocal de Perosanz, el gusto exquisito del Chato Valencia, los filigranas estupendos (sic) del Niño de Caravaca, y la formidable maestría de La Trinitaria, que bien justifica la fama que la precedía y hace lamentar que su escasa intervención le reste oportunidades de triunfar más ampliamente.

Aguilera es un guitarrista de raro dominio en tal difícil instrumento y Lola La Gitana una bailarina de una figura bella, una euritmia prodigiosa y una elegancia formidable. Anoche en unas bulerías se ganó una ovación rotunda, interpretando luego un baile de conjunto que gustó muchísimo. En él advertimos la intervención de una chica argentina llamada Teresita Santander, que bailó con insospechada corrección eso que tan profundamente difiere de sus antiguas danzas de bataclana.
Bien La Ecijana y demás ‘bailaoras’, y muy aplaudido Manolo Fernández […].

‘La copla andaluza’ ha gustado plenamente” (31-10-1929).

El dos de noviembre el Chato de Valencia finalizó su actuación en La copla andaluza, una vez cumplido su contrato, y unos días más tarde debutó en el Teatro San Martín de Buenos Aires con una obra titulada La Exposición de Sevilla, en la que compartía cartel con la bailaora Soleá la Mejorana (Crítica, 30-10-1929). Fue sustituido por El Americano.

Encarnación Cabello, la Trinitaria (Democracia, 15-11-1929).

Encarnación Cabello, la Trinitaria (Democracia, 15-11-1929).

La comedia de Quintero y Guillén, que permaneció diecinueve días en cartel en el Teatro de la Comedia de Rosario, fue considerada “el éxito del año” (id., 1-11-1929). El gran entusiasmo despertado en el público por los artistas de lo jondo llevó a la compañía a ofrecer una fiesta flamenca el trece de noviembre, con el siguiente programa:

“… la aplaudida intérprete del ‘cante jondo’ La Trinitaria cantará fandanguillos y bulerías acompañada por el notable guitarrista Alonso (sic) Aguilera, Jesús Perosanz cantará seguidillas y tarantas acompañado por el guitarrista Enrique C. García, que está radicado entre nosotros desde hace algún tiempo, y bailarán danzas típicas andaluzas Lola La Gitana, Soledad Pacheco, La Ecijana y Manolo Fernández” (id., 11-11-1929).

A fin de mostrar su gratitud a la colonia española de Rosario por su excelente acogida, la empresa del Teatro de la Comedia organizó una visita de los artistas flamencos al Hospital Español, para “llevar a los enfermos -españoles en su totalidad- una sensación de la tierra lejana” (id., 7-11-1929).

“Gentilmente atendidos por los miembros de la C. D. del benemérito establecimiento, señores Ángel García y José Castromil, visitaron los artistas y empresarios todas las dependencias de la casa, que suscitaron frases de admiración de sus comodidades, confort e higiene.

La Trinitaria, las bailarinas Lola La Gitana, Soledad Pacheco, La Ecijana, y la Naldi, Perosanz, Niño de Caravaca, El Americano, el guitarrista Aguilera y Manolo Fernández ofrecieron luego una representación a los enfermos siendo clamorosamente aplaudidos, y a continuación las autoridades del Hospital descorcharon en su honor algunas botellas de vino de la tierra” (id., 14-11-1929).

Alfonso Aguilera (Democracia, 15-11-1929).

Alfonso Aguilera (Democracia, 15-11-1929).

Durante su estancia en Rosario, Encarnación Cabello recibió especial atención por parte de la prensa local, que la calificó de “eximia artista del canto flamenco” (id., 23-11-1929), publicó en varias ocasiones su fotografía y se interesó por su estado de buena esperanza:

“No es para nadie un secreto que La Trinitaria, la notable artista que en ‘La copla andaluza’ da realce al espectáculo con sus canciones, está a punto de ser madre.

Pues bien: asegura la simpática y aplaudida intérprete del ‘cante jondo’ que su hijo será criollo. Córdoba, la ciudad austera de la universidad, la catedral y el claustro, será, según sus cálculos, la cuna de su hijo, que quiera Dios salga un ‘cantaor’ de buena ley” (id., 9-11-1929).

En otro artículo, también publicado en el diario Democracia, compartió protagonismo con su compañero artístico y sentimental, el tocaor Alfonso Aguilera:

“Dos artistas flamencos de pura cepa: La Trinitaria y Aguilera

No cabe duda de que los varios millares de personas que han desfilado por La Comedia para solazar su espíritu con las escenas típicas y populares de ‘La copla andaluza’ han salido ampliamente satisfechos de la actuación de los artistas del cuadro flamenco.

Son éstos, cada uno en lo suyo, una notabilidad. […]

No obstante, hay entre ellos dos artistas de ley que son flamencos […] La Trinitaria y Alfonso Aguilera.

Ella, esa mujercita menuda, graciosa, de cara sugestiva y ojos pequeños de un fulgor de azabache, es una intérprete formidable de las coplas de Andalucía. Cantando las saetas sabe dar a su acento la calidad de la emoción religiosa, y, al perforar con ellas el silencio les imprime su verdadero significado, esto es, el de la plegaria que eleva al cielo quien, no sabiendo rezar, canta con unción. […]

Jesús Perosanz (Democracia, 15-1-1930).

Jesús Perosanz (Democracia, 15-1-1930).

La Trinitaria no ha podido ofrecer en esta temporada todo el caudal de su arte. Impide su actuación triunfadora de siempre su estado, que si bien nos evitó admirarla como artista nos permite venerarla como mujer. Está a punto de ser madre y no puede en escena lucir sus facultades ampliamente. Enhorabuena, si lo que se lo evita es la más sagrada de las deformidades.

Alfonso Aguilera es un artista exquisito. El público -lamentablemente- no lo conoce más que como guitarrero, pero podemos afirmar que como ‘cantor’ es el más estupendo que hemos conocido. Aguilera sufre una leve afonía de origen bronquial que ha puesto sordina en su garganta, pero interpretando las canciones populares en rueda de amigos, en reuniones nocherniegas, en ‘petit comité’, es el amo.

‘De casta le viene al galgo…’, dice el refrán, y no ha fallado esta vez la sabiduría popular de los adagios. Aguilera es sobrino del famoso ‘Cojo de Málaga’, del gran artista de las tarantas, los fandanguillos y las granadinas, y ha heredado de éste la comprensión, el sentimiento, el estilo inimitable.

Si Aguilera es un mago tocando la guitarra, cantando coplas no tiene rival” (id., 15-11-1929).

El diecisiete de noviembre la compañía de La copla andaluza recibió la cariñosa despedida del público rosarino y al día siguiente puso rumbo a la ciudad de Córdoba para actuar en el Cine-Teatro Capitol. La gira también les llevó a Río Cuarto, Mendoza, San Juan y Santiago de Chile. Allí los sitúa la prensa actuando en el Teatro Santiago los primeros días del año 1930 (Crítica, 2-10-1929; La Nación, 1-1-1930).


La Trinitaria en tierras americanas (II)

La copla andaluza permaneció en el Teatro Avenida de Buenos Aires hasta el mes de octubre y constituyó un éxito sin precedentes. En los primeros doce días de representación, con el coliseo siempre lleno, se recaudaron setenta mil pesos argentinos y después de un mes los ingresos en taquilla ascendían a ciento cincuenta mil (Crítica, 15-8-1929; 4-9-1929). La prensa porteña dio una amplia cobertura al espectáculo y destacó, especialmente, la labor de los artistas flamencos y la gran emoción que sus coplas transmitían al auditorio:

“‘La copla andaluza’, más que una comedia lírica popular, como la han denominado sus autores, es un convencional armazón escénico, confeccionado exclusivamente para que se lucieran los intérpretes del ‘cante jondo’, en esta ocasión la Trinitaria, Perosanz, Chato de Valencia, Niño de Caravaca y el guitarrista Aguilera, todos ellos verdaderos astros en la flamenca materia” (Caras y Caretas, 17-8-1929).

“Desde el día del estreno de ‘La copla andaluza’ fue el general comentario la calidad del mismo y los nombres de los ‘ases’ del ‘cante jondo’ Jesús Perosanz, Chato Valencia, La Trinitaria y Niño de Caravaca se hicieron pronto populares. Cada uno de ellos por su estilo propio para entonar las canciones flamencas, o por el timbre de su voz, logró imponerse y triunfar ante el público porteño, éxito que compartió el guitarrista Aguilera” (Crítica, 2-10-1929).

“Ha tenido ‘La copla andaluza’ en nuestro medio, la virtud de despertar un interés inusitado por las canciones populares del Sur de España. El espectador que acude a presenciar el espectáculo del Avenida, sale, en mayor o menor grado, atacado de ‘flamenquería’ y entona ‘in mente’, ya que no es fácil repetir de viva voz los ‘jipíos’ y alardes de facultades de que hacen gala los ‘cantaores’, las coplas, fandanguillos, granaínas, tarantas y ‘soleares’” (id., 4-9-1929).

La Trinitaria y Alfonso Aguilera (Crítica, 4-10-1929).

La Trinitaria y Alfonso Aguilera (Crítica, 4-10-1929).

En declaraciones al diario Crítica, Jesús Perosanz y el Chato de Valencia manifestaron su sorpresa y satisfacción por la extraordinaria acogida del público porteño:

[Afirma Perosanz] – Ya ven, cómo gusta esto. Más que en Madrid. Camará, y qué afición hay por acá a estas cosas. ¡Si no podemos andar por las calles! Todos nos miran y nos conocen y se ve que les gusta el cante. En España hay afición, pero aquí hay curiosidad y entusiasmo y todos quieren cantar y… claro… no cantan, esto es muy difícil… ¿verdad, Chato?

El cantaor gitano Chato de Valencia interviene en la charla:
– Yo creo que es difisi… má difisi que curá pol trigermino ese del meico ese… Pero é mu bonito y se apega al gusto e la gente… A mí me traen de caeza tos los señoritos de acá y me yevan de juerga y no me canso e cantá, y ellos de jaleá…
Pero es difisi ‘chavó’, si é difisi…”  (ibidem).

El veintisiete de septiembre se alcanzaron las cien funciones consecutivas de La copla andaluza en el Teatro Avenida y, para celebrarlo, se ofreció un gran concierto flamenco con el siguiente programa:

“Cante jondo por La Trinitaria. Aires de Granada, bailes por las Hermanas Arias. Vidalitas flamencas y cartageneras por El Niño de Caravaca. Farruca cañí bailable por Lolita Beltrán. Los Caracoles y Medias Granaínas por El Chato de Valencia. Seguidillas gitanas y tarantas por Perosanz. Acompañamientos de guitarra por Aguilera y Niño Almería” (id., 26-9-1929).

Jesús Perosanz (El Mundo, Puerto Rico, 26-2-1938)

Jesús Perosanz (El Mundo, Puerto Rico, 26-2-1938).

Asimismo, la empresa agasajó a sus amigos con una fiesta celebrada en el mismo coliseo:

“En el escenario se tendió una mesa donde los concurrentes, en su mayor parte gente de prensa y de teatro, hicieron honor al oloroso manzanilla y a las masas de una confitería vecina y catalana para más señas. A una indicación de las chicas del cuerpo de baile, el maestro Palacios accedió gentilmente a ejecutar una tanda de chotis, pasacalles y tangos, donde el celebrado director de orquesta hubo de realizar verdaderos prodigios, pues el pianito […] está como para que lo jubilen inmediatamente.

El buen humor fue la nota característica de esta agradable velada” (El Correo de Galicia, 29-9-1929).

El cuatro de octubre se celebró una función de honor a beneficio de Jesús Perosanz y el Chato de Valencia, que consistió en un acto de concierto a cargo de todos los cantaores de la compañía con un programa compuesto por “canciones típicas, soleares y tarantas, seguiriyas gitanas, asturianas por bulerías y milongas y medias granaínas” (Crítica, 4-10-1929). Dos días más tarde, cuando se alcanzaron las 114 representaciones, se ofreció un nuevo “gran acto de concierto flamenco”, con “cantos típicos gitanos por La Trinitaria; soleares y tarantas por el Niño de Caravaca; seguiriyas gitanas y asturianas por bulerías, por el Chato de Valencia. Milongas y medias granaínas por Perosanz. Bailes por [Lolita] Beltrán y acompañamiento de guitarra por Aguilera” (id., 6-10-1929).

El Niño de Caravaca (Crítica, 4-10-1929).

El Niño de Caravaca (Crítica, 4-10-1929).

También da fe del interés despertado por la obra de Quintero y Guillén la serie de artículos publicados en el diario Crítica por José Gabriel bajo la rúbrica “La nave velera”. En uno de ellos manifiesta que, a pesar de no considerarse entendido en la materia, en su opinión La copla andaluza constituye “el acontecimiento musical del año en Buenos Aires”. La define como una “mala comedia”, representada por “unos actores que no han querido ser buenos”, mas no exenta de grandeza, y esta reside precisamente en la autenticidad de las coplas que se interpretan:

«El ‘cante hondo’ que conocíamos (incluso el del Mochuelo, incluso el de la Niña de los Peines y otros análogos) no dejaba de ser andaluz, desde luego; pero era, más bien, un canto andaluz de ciudad, es decir, un canto ya ligeramente desvirtuado en su genio; era, diría, un andaluz vestido en Madrid. El ‘cante hondo’ real es otra cosa; el ‘cante hondo’ que la Trinitaria y Perosanz y el Niño de Caravaca y el Chato Valencia nos ofrecen en ‘La copla andaluza’, es algo más genial, más profundo, más incisivo y más artístico también […] es una de las más formidables creaciones artísticas del mundo” (Crítica, 9-10-1929).

Unos días más tarde, defiende la dignidad artística de los cantaores de flamenco, si bien resta valor a la interpretación de la Trinitaria, por considerar que en las voces femeninas el flamenco pierde jondura:

“Sé que un cantante del Colón se asombró oyendo a los ‘cantaores’ de ‘La copla’. Lo que me asombraría es que no se asombrasen todos los músicos del mundo […]. Debería bastar, por consiguiente, oírle a Perosanz una copla, para reconocer la presencia de un gran cantante, un cantante soberbio, prescindiendo ahora de que cante flamenco u ópera italiana. ¿Porqué (sic) todavía no basta oírlo? ¿Porqué (sic) debe subrayarse, como cosa extraordinaria, el asombro de un cantante de escuela? Porque Perosanz y sus compañeros no son cantantes, son ‘cantaores’, y nadie cree aún que un ‘cantaor’ pueda ser un artista tan excelso como un cantante. […]

No puedo hablar especialmente de la Trinitaria: aunque se ve que domina el paño, canta poco en la obra, y aquello poco que canta es más bien rito que arte (una saeta, lo mejor); por lo demás, la ejecución femenina resta hondura al canto flamenco…” (id., 12-10-1929).

Caricatura de Vicente Mauri (Crítica, 8-9-1929).

Caricatura de Vicente Mauri (Crítica, 8-9-1929).

En un artículo posterior, abunda en el carácter genuino y racial de los intérpretes:

“Más de cien veces consecutivas acaba de representarse en el teatro Avenida ‘La copla andaluza’, donde cantaron como ángeles la Trinitaria, gitana auténtica, con toda la fea hermosura de la autenticidad; Perosanz, mozo de raza y de escuela, a la vez; el Chato Valencia, muchachón de pura raza, y el Niño Caravaca, muchacho de una incipiencia racial y académica inquietante…” (id., 15-10-1929).

La primera temporada de La copla andaluza en el Teatro Avenida de Buenos Aires finalizó el catorce de octubre con una función a beneficio de todos los artistas por gentileza de Enrique Díaz Argüelles, empresario del coliseo, que a continuación emprendió una gira con la compañía por distintas ciudades latinoamericanas. El primer destino fue Montevideo. Allí ofrecieron una serie de representaciones entre el dieciséis y el veintisiete de ese mes (id., 2-10-1929) en el Teatro Urquiza, donde también recibieron elogiosas críticas:

“La compañía […] es una verdadera manifestación del arte en el amplio sentido de la palabra.

No se trata de un conjunto de artistas de variedades ni de una agrupación de las que se forman para el negocio ‘en las Américas’. Por el contrario, se expone en el escenario del teatro Urquiza una manifestación legítima del arte andaluz, surgida a plena luz, cantantes legítimos, depositarios de una tradición sagrada […].

Las coplas que surgen como bramidos de celos, como llamados de amor o saetas de odio, desde el tablado del Urquiza, son coplas breves que traducen en pocas líneas un drama pasional” (El Correo de Galicia, 20-10-1929).

El Chato de Valencia junto al empresario Dámaso Sierra (Crítica, 4-11-1929).

El Chato de Valencia junto al empresario Dámaso Sierra (Crítica, 4-11-1929).


La Trinitaria en tierras americanas (I)

La comedia lírica La copla Andaluza, de Antonio Quintero y Pascual Guillén, constituyó uno de los grandes éxitos teatrales del año 1929. Consistía en una sucesión de cuadros de costumbres populares en los que la acción dramática compartía protagonismo con el cante y el baile flamenco. En consonancia con los gustos de la época, en el libreto destacaban de manera especial los fandanguillos que, dichos en competencia entre distintos cantaores, constituían uno de los grandes atractivos del espectáculo.

El empresario y agente teatral Julio Pradera

El empresario y agente teatral Julio Pradera

Tras su estreno en Madrid, distintas compañías de artistas se repartieron la exclusiva para representar la obra por toda la geografía española. Desde finales de marzo, una troupe encabezada por el actor Vicente Mauri la llevó a escena en el coliseo Reina Victoria de Barcelona, y también ofreció varias funciones en el Teatro Principal de Gracia y en el Pueblo Español de Montjuic.

Alentado por el éxito obtenido en la capital catalana, el empresario y agente artístico Julio Pradera consiguió la exclusiva para representar La copla andaluza en el Teatro Avenida de Buenos Aires, y en el mes de julio viajó a Argentina acompañado por Mauri, que ejercería como director, y por un grupo de artistas flamencos que ya habían formado parte del elenco de la obra: los cantaores Jesús Perosanz –estrella principal del reparto en el Teatro Pavón de Madrid–, el Chato de Valencia, el Niño de Caravaca y Encarnación Cabello ‘la Trinitaria’, y el tocaor Alfonso Aguilera.

Procedente de la Ciudad Condal, el grupo arribó al puerto de Buenos Aires el 24 de julio a bordo del vapor Reina Victoria Eugenia y unos días más tarde visitó la redacción del diario Crítica para hacer promoción del espectáculo. Vicente Mauri, muy optimista, afirmó tener “una fe ciega en el éxito que ha de alcanzar […] ‘La Copla Andaluza’”, y alabó las virtudes de la obra y de su cuadro flamenco:

“Esto es, a mi juicio el éxito del espectáculo […], cuyos autores han sabido exponer en varios cuadros luminosamente típicos andaluces, en una comedia sentimental y agradable los diversos estados de ánimo de los ‘cantaores’ en toda su vigorosa plenitud… Y ahora respecto a los intérpretes […], ¿qué puede decirse?… Que Perosanz es uno de los ‘cantaores’ más cotizados y fue quien estrenó y mantuvo el éxito de los cinco meses en Madrid, afirmándolo de modo terminante en Barcelona; lo mismo puedo decir de Chato de Valencia, de la Trinitaria, del Niño de Caravaca y de Aguilera, quienes […] lograron el triunfo en Barcelona y Valencia, y aquí espero sean todos ellos la base fundamental de nuestro éxito” (Mauri, Crítica, 28-7-1929).

Teresa Serrador y Juan Catalá en La copla andaluza (Crítica, 3-8-1929).

Teresa Serrador y Juan Catalá en La copla andaluza (Crítica, 3-8-1929).

Asimismo, los artistas flamencos también tuvieron la oportunidad de manifestar sus impresiones sobre la obra, en una charla que también tuvo sus momentos de hilaridad:

“Los ‘cantaores’ que acompañan a Mauri en su visita a nuestra casa, asisten silenciosos y atentos a la conversación de su director, quien a su vez les invita a intervenir en la charla. Son todos ellos jóvenes, mozos ‘bien plantados’, en cuyo aspecto e indumentaria se adivina al ‘cantaor de tronío’ que cobra muchos duros en pago de su arte.

Rompe el silencio Jesús Perosanz, el más famoso actualmente en la península y dice:
– Desde que se estrenó la copla en Madrid mi nombre adquirió aún mayor popularidad y se debe esto a la empresa que puso frente a mí a los ‘cantaores’ más cotizados en España, pero en cuestión de 15 días tenía que renovar el rival. Yo ‘lo jasía porvo’… y venga otro y lo mismo. No digo esto pá darme importancia, sino porque es una verdá más clara que er só… Yo estrené en Madrid ‘La Copla Andaluza’ y… ná… casi seis meses de ‘cante’ y siempre me tocaron las palmas… Y en Barcelona igual y aquí… ¿Dígame usté, gusta aquí el canto flamenco?… Yo creo que sí… Y además nosotros lo hacemos como para que guste. No somos los ‘cantaores’ de café, no usamos la clásica ‘varita’, intervenimos en la comedia como los actores, pero nuestra actuación no está basada en el diálogo, sino en la canción que ponemos como una nota alegre y española en la monotonía de las conversaciones. Me parece que si en el mundo nos dijéramos cantando todas las cosas, viviríamos tós más alegres… ¿No le parece amigo?

– Yo opino que el Perosanz tié razón – agrega el Chato de Valencia. – Y aunque yo no tuve la suerte de estrenar en Madrid La Copla Andaluza, le he tomao un cariño mu grande… Es una comedia agradecida, pa tos. Pa los cómicos y pa nosotros y pa la empresa que se jarta de ganá biyetes… Me acuerdo de cuando la hacíamos en Barcelona… usted no se puen figurar de qué manera, se entusiasmaba la gente… y aquí será igual… es una obra que tendrá éxito hasta en el Japón!… ¿Iremos al Japón señó Mauri?…

Encarnación Cabello, la Trinitaria (Crítica, 3-8-1929).

Encarnación Cabello, la Trinitaria (Crítica, 3-8-1929).

– Vamos ‘chalao’ – dice el Niño de Caravaca. – Toavía no t’as enterao de que en el Japón no hablan como nosotros… ¡Le digo a usté!… yo no sé porque (sic) no sos ilustráis pa salí de viaje…

La Trinitaria, cantaora famosa, se halla presente, ríe sanamente con las ocurrencias de sus compañeros y en un aparte nos dice:
– Ustés no saben lo que son estos… Tien la mar de gracia y ahora no tanta porque desde que salieron de España están tó asutaíllos…
– Y usted, señora, ¿interviene en La Copla Andaluza?…
– Vaya, no… yo canto la ‘saeta’ y también hago algo en el cuadro gitano… Ya verá cómo se entusiasma er público…

El cronista complacido con la pintoresca conversación de los visitantes aventura nuevas preguntas sobre las aficiones de cada uno de ellos, pero al iniciar el nuevo giro de la conversación Aguilera hace un oportuno chiste, espontáneo, graciosísimo: Preguntamos al Niño de Caravaca:
–Díganos. ¿Si usted no fuera ‘cantaor’ qué haría?…
–Pue, no comé – agrega rápido el tocador Aguilera, antes de que el ‘cantaor’ tuviera tiempo para satisfacer nuestra pregunta.
Aguilera, el guitarrista malagueño, nos cortó la animada tertulia con su ‘gorpe’ oportuno… después de una salida tan ‘flamenca’, basta” (Crítica, 28-7-1929).

Jesús Perosanz (Crítica, 4-10-1929)

Jesús Perosanz (Crítica, 4-10-1929)

La compañía debutó el dos de agosto en el Teatro Avenida, con un reparto integrado por Vicente Mauri, Teresa Serrador, Juan Catalá, Juan Carmona, Rafael Catalán, José Palmada, Rafael Gallego, Luz Barrilaro, Emilia Romré, Julia Palmada, María Monterde, Luis Argudín y Guillermo Amodeo, además de los mencionados artistas flamencos, que fueron “ovacionados calurosamente” por “un público entusiasta en extremo”.

“Cómo sería el entusiasmo del auditorio que el director, Vicente Mauri, se vio obligado a hacer una advertencia, indicando, de modo muy respetuoso a los espectadores, que se abstuvieran en sus manifestaciones, con el fin de que la letra de las coplas pudiera llegar hasta el auditorio, por ser necesario para seguir la ilación de la comedia” (Crítica, 3-8-1929).

Al decir de la crítica, el éxito de la obra se debió tanto a la habilidad de los autores –que “han recurrido al ‘cante jondo’ presentándolo hábilmente intercalado en la acción de la obra, han presentado algunos cuadros diversos, de colorido algunos, de emoción otros y como eje intercalan un asunto de amores que finaliza con la reconciliación y el perdón en una escena efectista”– como al buen hacer de los cantaores, especialmente de Perosanz, “‘cantaor’ de brío, con temperamento, con voz formidable de tenor lírico y estilo moderno”, que desempeñó el papel protagonista. “A su lado actuaron […] ‘Chato de Valencia’, cantaor de estirpe gitana, de voz potente y estilo admirable, ‘Niño de Caravaca’ que obtuvo un éxito descollante y ‘La Trinitaria’, cantaora de estilo propio que contribuyó al clamoroso suceso obtenido” (ibidem).

El Chato de Valencia (Crítica, 20-9-1929).

El Chato de Valencia (Crítica, 20-9-1929).

También pusieron su granito de arena el cuadro de baile, que interpretó la zambra gitana en el segundo acto, y los artífices de la escenografía:

“Las bailaoras desconocen, seguramente, los usos y costumbres de las ‘cañís’ de raza y por lo tanto nos prestaron una arbitraria y caprichosa evocación de los bailes habituales entre la gitanería. Lucieron una indumentaria más apropiada para un cuadro bataclanesco que para una cueva del Albaicín, pero a pesar de ello, fueron aplaudidas.

Muy adecuada la presentación escénica. Decorados de gran visualidad y dos cuadros de interés y emoción en los que aparecen las imágenes del ‘Jesús del Gran Poder’ y ‘La Virgen de la Merced’, patrona de Córdoba, merecen especial atención” (ibidem).

En ese mismo número, el diario Crítica publicó una fotografía de Encarnación Cabello con el siguiente pie: “La Trinitaria, ‘cantaora’ flamenca que anoche obtuvo un gran éxito”.


Tras las huellas de Rosario la Andalucita, cantaora en el exilio (y VI)

De regreso a La Habana, en mayo de 1942 se anunció en el Teatro Nacional la Andalucita, “señora absoluta del ‘cante jondo’”, con espectáculo propio y “un repertorio totalmente nuevo de canciones españolas y cubanas”, en el que destacaba la escenificación de la zambra gitana María de la O (Noticias de Hoy 12). Al mismo tiempo, la “cultivadora por excelencia del ‘canto jondo’” siguió manteniendo “el estandarte de la música española por las emisoras de la RHC-Cadena Azul” (1). Una de sus últimas actuaciones en la isla tuvo lugar el 30 de enero de 1943, en un baile benéfico organizado por el Casino Español y el Club de Leones. En una carta conjunta, los presidentes de ambas instituciones le manifestaron su “congratulación […] por el clamoroso éxito obtenido por su brillante actuación artística” (2).

Rosario Núñez (Archivo Andalucita).

Una imagen de Rosario Núñez entre bambalinas (Archivo Andalucita).

México, Venezuela… y regreso a Argentina

En octubre de 1943 la Andalucita presentó en el Teatro Lírico de Ciudad de México la revista El alma de la guitarra, escrita y musicada para ella, que obtuvo un rotundo éxito. Dos meses más tarde llegó al Teatro Arbeu de la misma urbe la Compañía de Comedia Lírica Española con la obra El embrujo de Sevilla, basada en la novela homónima de Carlos Reyles y adaptada por Martínez Galeano con música del maestro Muguerza. Bajo la dirección de Salvador Marín de Castro, en el elenco destacaban actores como Matilde Palou, Maruja Jordán, Luis Alcoriza o Agustín Insunza, así como los cantaores Niño de Caravaca y la Andalucita, y los bailarines Raquel Rojas y Tarriba (3).

Rosario Núñez durante su estancia en México (Archivo Andalucita).

Rosario Núñez durante su estancia en México (Archivo Andalucita).

Durante su estancia en México también actuó en el cabaret Waikikí y en junio de 1944 debutó como artista exclusiva en el programa La vieja y la nueva España de la cadena de radio XEB (4). Asimismo, le ofrecieron un contrato para hacer una película que finalmente no pudo llevar a cabo a causa de su embarazo, si bien continuó trabajando y viajando casi hasta el final (5).

El alumbramiento tuvo lugar en marzo de 1946 en la capital de Venezuela, donde se asentó durante un tiempo junto a su familia. Allí trabajó en Radio Caracas en las emisiones de La caravana Camel, patrocinadas por la popular marca de cigarrillos, y se presentó en el coso Nuevo Circo con un espectáculo artístico y taurino “de verdadera calidad”, con ganado de Guayabita (6). Sin embargo, tras sorprender a su marido en flagrante adulterio con otro hombre, en la primavera de 1947 decidió romper la relación, tanto sentimental como profesional, y marcharse a Buenos Aires. Llevaba como carta de presentación sendos certificados emitidos por las instituciones venezolanas en los que se acreditaba su solvencia y su “conducta ajustada en un todo a las Leyes de la República” (7).

Imagen de Rosario Núñez en su tocador (Archivo Andalucita).

Imagen de Rosario Núñez en su tocador (Archivo Andalucita).

Tuvo que comenzar de cero una vez más. En diciembre de 1948 la revista Radiolandia la sitúa en Radio Argentina (LR2) y en enero del 49, en Radio Belgrano (LR3), ambas de Buenos Aires; y durante los dos años siguientes trabajó con cierta asiduidad en Perú. En julio de 1950 debutó en Lima, en el auditorio de Radio América, con la sonanta flamenca de Enrique García y la orquesta de Carlos Noya. Unas semanas más tarde suscribió con Radio Victoria un contrato en exclusiva, por el que se comprometía a cantar en los programas patrocinados por la empresa zapatera Kappari, acompañada por el mismo guitarrista y ataviada con su vestuario típico, por un salario de 4.200 soles de oro al mes (8). “El beneplácito de los oyentes y del numeroso público que asiste diariamente al auditórium, se manifiesta en las cerradas ovaciones que premian la brillante actuación de la admirable cantaora” (La Crónica) (9).

Rosario Núñez en Radio Continental de Arequipa (Archivo Andalucita).

Rosario Núñez en Radio Continental de Arequipa (Archivo Andalucita).

Durante los últimos meses del año la Andalucita siguió exhibiendo su portentosa voz, sus bailes y su virtuoso toque de castañuelas tanto en los programas de Radio Nacional como en el restaurante La Laguna, y en enero de 1951 se anunció en el Teatro Ateneo (Última Hora) (10). En marzo viajó a Arequipa para interpretar en Radio Continental sus “aires regionales y flamencos […] con verdadero dominio y arte” (El Pueblo) (11), además de presentarse en el Teatro Municipal con un programa compuesto por pasodobles, canciones y aires regionales –incluidas la zambra María de la O y la bulería Los piconeros–, que le reportó grandes elogios:

“Se trata de una artista de rango, en su género, de porte y ademanes distinguidos y voz llena y agradable, que tiene un repertorio variado de canciones de las diferentes regiones de España. Además, luce vestuario lujoso y su actuación y arte se inspiran en el auténtico folklore hispano, con cuya interpretación ha causado buena impresión entre el público concurrente.
[…] Todas esas canciones las interpretó con mucho gusto y donaire mereciendo nutridas palmas”.

Rosario Núñez con su hijo en el Rincón Familiar Andaluz de Buenos Aires (Archivo Andalucita).

Rosario Núñez con su hijo en el Rincón Familiar Andaluz de Buenos Aires (Archivo Andalucita).

Sin embargo, atrás quedaban ya los años de esplendor físico y artístico de Rosario Núñez, que en la década de los cincuenta se vio en una precaria situación económica a causa de sus problemas de salud y de la escasez de contratos. Según el testimonio de su hijo, tuvieron que empeñar los objetos de valor y terminaron viviendo en un mísero cuartito. Además de actuar esporádicamente en lugares como el Rincón Familiar Andaluz de Buenos Aires, para ganar algunos pesos impartió clases de baile e incluso lavó ropa ajena (12).

Perfil de Rosario Núñez (Archivo Andalucita).

Perfil de Rosario Núñez (Archivo Andalucita).

Uno de los últimos festivales benéficos en los que colaboró fue el organizado en 1952 por la Asociación Mutualista del Personal del Hospital Español de Buenos Aires, que resultó “todo un éxito, gracias a la cooperación artística que Ud. le ha prestado” (13).

En 1960, con catorce años de edad, José Luis dejó los estudios y se puso a trabajar para que a su madre no volviese a faltarle de nada. La Andalucita falleció el 19 de diciembre de 1975 en la ciudad de Berazategui, provincia de Buenos Aires, a causa de un infarto de miocardio (14). Aunque no vio cumplirse su deseo de regresar a España, al menos sí pudo conocer el final del dictador.

…

Notas:

(1) La RHC-Cadena Azul era la principal competidora de la CMQ. En el Archivo Andalucita no aparece el número de página de esta referencia.

(2) Firman la misiva Juan Martínez Páez y Miguel Alonso Sell, presidentes del Club de Leones y del Casino Español respectivamente (Archivo Andalucita).

(3) En el Archivo Andalucita existen varios recortes, de los que se desconoce la referencia, que aluden al debut de esta compañía.

(4) En el Archivo Andalucita se conserva un folleto publicitario de su actuación en el Waikikí, así como un recorte de prensa, titulado “Aciertos y desaciertos de la X.E.B.” y firmado por El Corregidor, que hace referencia a su contratación por dicha emisora. Se desconocen la fecha y el número de página.

(5) Esta información nos la proporcionó su hijo (Pintado Núñez, en entrevista telefónica celebrada el 23 de julio de 2022).

(6) En el Archivo Andalucita se conserva una octavilla publicitaria del espectáculo.

(7) Esta información nos la proporcionó su hijo (Pintado Núñez, en entrevista telefónica celebrada el 23 de julio de 2022). Los certificados forman parte del Archivo Andalucita.

(8) El contrato se conserva en el Archivo Andalucita y está firmado por el nuevo representante de la artista, Eduardo B. San Martín.

(9) En el Archivo Andalucita no figura el número de página.

(10) En el Archivo Andalucita no aparece el número de página.

(11) En el Archivo Andalucita no se consigna el número de página.

(12) De todas estas cuestiones nos habló largo y tendido su hijo (Pintado Núñez, en entrevista telefónica celebrada el 23 de julio de 2022).

(13) Así lo expresan en su carta de agradecimiento Manuel Geijo y C. Martín Negri, secretario y presidente de la asociación (Archivo Andalucita).

(14) Así consta en el certificado de defunción expedido por la Dirección Registro de las Personas n.º 318741 de la provincia de Buenos Aires.

…

Referencias hemerográficas:

– Archivo Andalucita: Colección privada (recortes de prensa, fotografías, programas de mano, folletos, cartas, certificados). Berazategui.

– Ecos de la RHC-Cadena Azul (junio 1942): “Mujeres” (s. p.).

– El Comercio (21 junio 1950): “En funciones de vermouth y noche se presenta hoy en el Municipal la cantante española ‘Andalucita’” (s. p.).

– El Comercio (12 octubre 1950): “Gran festival ‘Alegrías de España’” (s. p.).

– El Pueblo (24 febrero 1951): “Llegó La Andalucita cantante española que actuará en esta ciudad” (s. p.).

– La Crónica (3 septiembre 1950): “La Andalucita y el maestro Enrique García animan un sintonizado programa” (s. p.).

– Noticias de Hoy (10 mayo 1942): “El próximo martes 12: ‘La canción del plateado’ y ‘La Andalucita’ en el Teatro Nacional”, 110, p. 12.

– Radiolandia (25 diciembre 1948): Programación (s. p.).

– Radiolandia (1 enero 1949): Programación (s. p.).

– Última Hora (17 enero 1951): “Extraordinario debut!!”, 291.