Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Sarita Heredia, tocaora gitana y artista universal (III)

En enero de 1957 la Familia Heredia regresó al Philharmonic Auditorium de Los Ángeles con una nueva incorporación, la del bailaor español Genaro Gómez. La crítica destacó la homogeneidad, “precisión rítmica y vitalidad” del grupo, y la espectacularidad de los movimientos de pies de las bailaoras; y también llamó la atención sobre la “falta de delicadeza en gran parte de sus movimientos corporales, aunque esto pareció no tener importancia para el público, que las aprobaba ruidosamente”. Sarita fue calificada como “la más temperamental del grupo” y Fátima fue elogiada por la “técnica y brillantez” de su baile, por la “autenticidad y emoción” que transmitía su juego de pies (25).

Cartel de la Familia Heredia (Archivo René Heredia).

Cartel de la Familia Heredia (Archivo René Heredia).

En julio de 1958 el grupo colaboró en una fiesta destinada a ayudar a los niños, organizada por la Recovery Foundation en el domicilio de los Sres. Sieroty en Beverly Hills (26); y en enero de 1959, contratados por el empresario Ray Bowman, ofrecieron una serie de cinco recitales en el Wilshire Ebell Theater de North Hollywood (Los Ángeles). En esta ocasión se unió al elenco de tocaores el onubense Jerónimo Villarino y el cantaor Chinín de Triana actuó como artista invitado (26).

Entre el verano de 1959 y la primavera de 1964 Sarita Heredia actuó de forma más o menos continuada en el restaurante español The Matador, de North Hollywood (Los Ángeles), regentado por Bill Fremont y frecuentado por personalidades del cine y la cultura, como Linda Darnell, Julie Wilson, K. T. Stevens o Ann Miller (27). En agosto de 1959 fue el escenario de una cena-fiesta en la que se agasajó a la bailaora Micaela Flores ‘la Chunga’ y a la que Sarita asistió como invitada (28).

“Reconocida como una de las más destacadas artistas flamencas en los EEUU”, “la bomba flamenca Sarita Heredia” (29) se anunció en The Matador durante el verano de ese año y regresó en febrero de 1960 para deleitar al público con su toque, cante y baile, de jueves a domingos, desde las ocho de la tarde hasta las dos de la madrugada. Al decir de la crítica, existía “una estremecedora emoción en su guitarra, con su calidad, sonoridad y pureza de sonido” (30).

Durante sus vacaciones del mes de agosto la sustituyó el guitarrista clásico Federico Noad, alumno de Andrés Segovia (31). En noviembre de 1962 el “apasionado espectáculo” de Sarita Heredia seguía siendo “aplaudido con olés cada noche” (32). En enero de 1963 se incorporó al elenco artístico del club, compartiendo protagonismo con ella, el tocaor clásico y flamenco Arnold Lessing (33); y en abril de ese mismo año el guitarrista David London actuaba en la Flamenco Room de la planta baja mientras que Sarita continuaba tocando en el piso de arriba durante las cenas (34).

Sarita Heredia junto a Bill Fremont, en The Matador (Independent, 25-6-1959).

Sarita Heredia junto a Bill Fremont, en The Matador (Independent, 25-6-1959).

Fue precisamente en el club The Matador donde Sarita grabó, en 1959, durante una de sus actuaciones en directo, el L. P. Flamenco Fire! (35), compuesto por siete cortes de flamenco tradicional titulados Rumba Gitana, Tango (tanguillo), Zapateado (el famoso Zapateado de las campanas de Estampío, interpretado sin otro acompañamiento que el de las manos golpeando el suelo), Guajiras, Fandango de Huelva, Alegrías Rosas, Candelorio (cantes de las bodas gitanas de Granada) y Tarantas (de creación propia). Además de tocar la guitarra, ella misma canta y se ocupa de la percusión (calabaza, pitos y castañuelas). Las críticas fueron bastante favorables:

“El flamenco, uno de los ámbitos más apasionantes de la música folk, recibe otro impulso en este disco, grabado en el Club Matador en Los Ángeles. Sarita Heredia es una excelente guitarrista, se dice que es la única mujer instrumentista flamenca que existe en la actualidad, y también canta y taconea con bastante estilo” (36).

“La Srta. Heredia, que grabó su LP durante una actuación en directo en el Club Matador de Los Ángeles, se anuncia como ‘la única mujer guitarrista del mundo’. […]

Su música es completamente auténtica e intensamente ardiente, sin que suene a mujer. La grabación es excelente, aunque es bastante ruidosa” (37).

Durante el tiempo que permaneció vinculada a The Matador, Sarita también frecuentó otros escenarios y shows televisivos, como You Bet Your Life, conducido por Groucho Marx en la cadena KRCA. En este programa sorprendió por su simpatía y su capacidad para tocar, cantar, bailar y jalearse, todo ello de manera simultánea (38).

En febrero de 1962 se anunció en el club Ash Grove de Los Ángeles, compartiendo cartel con la cantante Miss Makeba y su pequeño combo (39), y en abril de 1963 regresó al Wilshire Ebell Theatre para presentar su espectáculo Flamenco Revue, en el que contó con Lola Flores, la cantante lírica de origen peruano Yma Sumac, el cantante y percusionista cubano Miguelito Valdés, y otras estrellas latinoamericanas como invitados de honor.

Lo más destacado del programa fueron “los números dedicados al guitarrista Carlos Montoya, al bailaor Vicente Escudero, al poeta García Lorca, a la actriz Carmen Sevilla y al torero Manolete”, así como los tanguillos de Cádiz ー“canciones cómicas”ー “‘Tres viejas ricas’ y ‘Mi suegra’” (40). La crítica la calificó como “una artista flamenca tres-en-uno pero con una única función: entretener. Los que saben […] español, lo pasaron muy bien. Sus risas lo atestiguan” (41).

En julio de 1964 “Sarita Heredia, un famoso exponente mundial del flamenco gitano”, debutó en el club Sinaloa de San Francisco (42), en cuyo programa también figuraban la grafóloga Ginna, la bailaora flamenca española Raquel Flores, el cantante mexicano Víctor Buelna, la bailarina Vicky Álvarez y el maestro de ceremonias Armando Duval. Al decir de la crítica, tocó “a la perfección con la guitarra […] la ardiente música de los gitanos españoles” (43).

En junio de 1965 ofreció dos recitales en el icónico Woodstock Playhouse de Nueva York, donde aún se recordaba el gran éxito conquistado por el maestro Sabicas dos años antes. Fue presentada como una versátil artista flamenca “ampliamente aclamada por la prensa y el público” internacional, “conocida por su repertorio de canciones populares y solos de guitarra, y su buen baile”, y a quien Carlos Montoya consideraba “mi único rival” (44).

Publicidad de Sarita Heredia en The Matador (The Los Angeles Times, 4-11-1962).

Publicidad de Sarita Heredia en The Matador (The Los Angeles Times, 4-11-1962).

Durante la segunda mitad de los años sesenta y toda la década de los setenta Sarita residió en Puerto Rico, donde encontró buenas oportunidades profesionales. A su regreso a los Estados Unidos se instaló en Los Ángeles. En agosto de 1980 actuó en el Storie Crawford Studio de Santa Mónica (45) y en mayo de 1981 concedió una entrevista a Nilo Margoni para la revista Jaleo de San Diego, a la que ya hemos aludido y en la que ofreció algunos detalles sobre su estancia en la isla caribeña:

“Nilo: Pasaste una serie de años trabajando en Puerto Rico. ¿Cómo era tu vida flamenca allí?
Sarita: Oh, muy interesante. Allí hay un gran ambiente y tenía muchos amigos flamencos. Antonio Carmona, que es un guitarrista muy bueno de Cádiz, reside allí. También viven allí Antonio Santaella, un tocaor y bailaor, y Curro Amaya, el sobrino de Carmen Amaya. Todos teníamos mucho trabajo.

Nilo: ¿Qué está pasando en el flamenco allí en este momento?
Sarita: Bien, hay muchos lugares donde se puede trabajar. Uno de los mejores sitios se llama ‘El Convento’. Era un convento español hace cuatrocientos años. Lo convirtieron en un hotel exclusivo. Los principales artistas van a los mejores hoteles. A menudo vienen de fuera. Lola Flores viene, Carmen Sevilla viene, Carlos Montoya. No me malinterpretes, hay muy buenos artistas españoles viviendo allí, pero, cuando vives allí el contrato es diferente” (46).

Sarita Heredia con sus hermanos René y Enrique (Archivo René Heredia).

Sarita Heredia con sus hermanos René y Enrique (Archivo René Heredia).

En su conversación con Margoni, Sarita también mencionó los obstáculos a los que había tenido que enfrentarse por el hecho ser mujer en el mundo de la guitarra flamenca y designó a algunos de sus artistas preferidos:

“Sarita Heredia es un miembro de la brillante y talentosa familia gitana de los Heredia. Ha sido aclamada por los críticos y aficionados como la más destacada mujer guitarrista del mundo. Además de sus maravillosos talentos instrumentales, Sarita es reconocida como una consumada cantaora y una bailaora excepcional. Gran parte de la fama que ha alcanzado en sus giras mundiales se debe a la inusual combinación de estas tres habilidades: ocasionalmente se ha dado el caso de que la combinación de cante y baile, o de toque y cante, ha resultado exitosa, pero Sarita es la primera artista en su campo que combina estas tres artes tradicionales gitanas. […]

Nilo: ¿Cuáles serían los problemas específicos a los que se enfrenta una mujer guitarrista de flamenco?
Sarita: Los hombres no me dan una oportunidad. (Risita). Pero tengo buenos amigos, amigos artistas que me respetan. Soy respetada por los hombres mientras no tenga que trabajar con ellos. Vienen a ver mi trabajo. Cuando estaba trabajando en Nueva York, Carlos Montoya venía a verme cada noche. […]

Nilo: ¿Y tus nuevos artistas favoritos?
Sarita: Mis favoritos ahora son la Loli, el Camarón de la Isla y Paco de Lucía” (47).

…

Notas:

(25) O. H., The Los Angeles Times, 7-1-1957. La traducción de todos los textos extranjeros es mía.

(26) Westwood Hills Press, 10-7-1958.

(26) The Los Angeles Times, 14-12-1958; The Valley Times, 2-1-1959.

(27) Citizen-News, 13-8-1960.

(28) The Robert News, 13-8-1959.

(29) The Los Angeles Times, 4-2-1960.

(30) Independent, 21-1-1960.

(31) Citizen-News, 13-8-1960.

(32) Citizen-News, 30-11-1962.

(33) Citizen-News, 18-1-1963.

(34) Independent, 28-4-1963.

(35) “La grabación se hizo para World Pacific Recordings, después se vendió a Liberty Records y United Artists antes de llegar a Vogue” (Steve Christensen, The Daily Spectrum, 6-11-1983).

(36) Variety, 12-6-1963.

(37) Daily Independent Journal, 14-9-1963.

(38) Citizen-News, 31-3-1960.

(39) The Los Angeles Times, 8-2-1962.

(40) The Los Angeles Times, 16-4-1963.

(41) The Los Angeles Times, 18-4-1963.

(42) The San Francisco Examiner, 4-7-1964.

(43) The Times, 17-7-1964.

(44) The Kingston Daily Freeman, 8-6-1965.

(45) The Los Angeles Times, 10-8-1980.

(46) Margoni, Nilo (mayo de 1981), “Sarita Heredia”, en Jaleo, newsletter of the Flamenco Association of San Diego, vol. IV, nº 9.

(47) Ibidem.


«Y que de mí formen historias»… (Desvelando a la Antequerana)

Un artículo publicado en el diario El Derecho (1) definía a los cafés cantantes como “repugnantes centros, modelos refinados del mal gusto, albergue del vicio, escuela de la prostitución, cuadros vivos de la holganza y focos pestilentes de degradación”. Ese desprestigio motivó, en 1908, el cierre de los cafés madrileños por decreto gubernativo y empujó a muchos artistas a abrirse camino en el género de las variedades.

La prensa de la época con frecuencia se hizo eco de altercados, trifulcas e incluso asesinatos producidos en esos locales, atención que no siempre prodigó al arte flamenco y a sus artífices, quienes tenían más posibilidades de ver su nombre en un titular vinculado a una reyerta que a una gran noche de cante.

Sin embargo, ese interés morboso de los medios de comunicación nos ha permitido arrojar un rayo de luz sobre una figura aún un tanto misteriosa, la de la cantaora y guitarrista Josefa la Antequerana.

Josefa Moreno, la Antequerana (foto de Rafael Pareja).

Josefa Moreno, la Antequerana (foto de Rafael Pareja).

En agosto de 1916 varios diarios madrileños refirieron la pelea protagonizada por dos jóvenes artistas de variedades, que “discutieron acaloradamente, y de las palabras vinieron a las manos, agarrándose el pelo” (2):

“En la calle de la Cabeza, la joven artista Antonia Blanco Soler, de veinticinco años, que vive en la calle de Silva, núm. 12, se enredó a cachetes con otra artista, llamada Josefa Moreno Medrano, de veinticuatro años, y domiciliada en la calle de la Cabeza, núm. 11.

La primera, más fuerte que su enemiga, se cansó de darla [sic] azotes, hasta que llegaron los guardias, los cuales condujeron a ambas a la Comisaría del distrito de la inclusa” (3).

Los motivos, según declararon a la policía, eran “cosas de ellas”: “Por si yo bailo mejor la ‘rumba’ y tú bailas peor el garrotín”… (4).

En el censo de Madrid de 1915 Josefa Moreno Medrano aparece domiciliada en la calle Flor Baja, nº 18-20, 2º, junto a la familia de Soledad Blanco Soler, cuyos apellidos coinciden con los de su agresora, lo que apunta a un probable parentesco con la danzarina. Según este documento, Josefa nació en Antequera, el 18 de junio de 1891. Estamos, pues, en tanto no se demuestre lo contrario, ante la cantaora antequerana.

Hay un dato más que puede ayudar a completar la ecuación: por el contexto y por su apellido, Antonia Blanco Soler bien podría ser la bailarina la Soleri, que en esa época trabajó en distintos locales junto a la Antequerana. Durante el verano y el otoño de 1914 coincidieron en el Café Concert de Madrid (5); en febrero de 1915 actuaron con gran éxito en Cabra, la Soleri “como bailarina de palillos y flamenco”, y la Antequerana “como cantadora y tocadora de guitarra en el género jondo” (6); y en las primeras semanas de 1916 se presentaron en el Café del Puerto de La Coruña (7). Tras el famoso altercado, la prensa no vuelve a situarlas juntas en ningún escenario.

…

Notas:

(1) El Derecho, 16-10-1886.

(2) España Nueva, 20-8-1916.

(3) El Imparcial, 20-8-1916

(4) El Mundo, 20-8-1916.

(5) Eco artístico, 5-6-1914; 25-6-1914; 15-7-1914; 25-7-1914; 5-8-1914; 15-8-1914; 5-11-1914.

(6) La Opinión, 7-2-1915.

(7) El Noroeste, 29-1-1916; Eco Artístico, 5-2-1916.


Sarita Heredia, tocaora gitana y artista universal (II)

En la primera mitad de los años cincuenta Sarita Heredia pasó una larga temporada en España, donde tuvo ocasión de compartir escena y vivencias con algunos de los artistas flamencos de mayor renombre, además de vivir y trabajar en una cueva del Sacromonte granadino. En la ya mencionada entrevista con Nilo Margoni, ofreció un interesante testimonio sobre esa etapa de su vida:

Sarita Heredia (Jaleo, mayo 1981).

Sarita Heredia (Jaleo, mayo 1981).

“Nilo: ¿En qué condiciones trabajabas en España?
Sarita: En España trabajé como solista con artistas muy diferentes. […] Nos contrataban como grupo, pero después cada uno de nosotros hacía sus cosas.

Nilo: ¿Tienes algún artista favorito con el que hayas tenido el privilegio de trabajar?
Sarita: Bien, hay muchos. Pero los que me vienen ahora mismo a la mente son Faíco, Porrinas, el Gallina, Pastora Imperio, la Niña de los Peines, Vicente Escudero, Carmen Sevilla y el Chaqueta. Lo fascinante para mí fue que mi padre me habló de la mayoría de estos artistas cuando yo era niña, ¡y luego trabajar con la misma gente de la que mi padre hablaba tan bien fue fabuloso!

Nilo: ¿Podrías contar alguna experiencia que hayas tenido con esos artistas mientras vivías en España?
Sarita: […] había un club privado en Madrid llamado ‘La Concha’. Estaba situado en una especie de sótano. Todos los gitanos iban allí después de actuar. Bien, una noche entró el famoso cantaor Farina. […] cantó una siguiriya. Después de terminar, me vio y dijo: ‘Toque, Sara, toque tarantas’. En esa época, yo era muy conocida por mis tarantas. Los gitanos me llamaban ‘La Niña de las Tarantas’. Bien, lo recuerdo como una película. El lugar estaba abarrotado. Había gente de pie en las escaleras. Justo cuando iba a empezar, el famoso cantaor Porrinas entró y gritó: ‘Callarse, Sara va a tocar’. Me inspiré mucho. Cuando terminé, el local se volvió loco. Fue muy increíble para mí.

Sarita Heredia (The Thunderbird, 25-10-1983).

Sarita Heredia (The Thunderbird, 25-10-1983).

Nilo: ¿Conociste a Vicente Escudero?
Sarita: Oh, sí. Me adora. Lo conozco desde que tenía cuatro años. Era amigo íntimo de mi marido. Cuando trabajábamos en Barcelona, lo veíamos todos los días. Salíamos juntos por la noche y hablábamos de todos los artistas famosos, a veces hasta las seis de la mañana. Además, sucedió algo realmente increíble. Cuando yo era una niña pequeña, mi padre me habló sobre una artista muy famosa llamada Pastora Imperio ーque tenía ojos verdes y era muy guapa. […] Cuando estaba en España, me la encontré y quería que fuese de gira con ella.

Nilo: ¿Y qué me dices de Estampío?
Sarita: Estampío era un hombre extraordinario. Siempre me defendía. Quería que me quedase en España. Creía que yo tenía un talento muy especial” (15).

De Estampío aprendió Sarita el famoso Zapateado de las campanas, que grabó en su disco Flamenco Fire!, de 1959. Tanto el bailaor jerezano como el guitarrista Andrés Segovia le expresaron gran admiración:

“En España, realmente no tuve ningún problema. Los gitanos me aceptaron sin prejuicios. Estaban muy orgullosos de mí, siendo gitana. Una vez tras mi actuación en Villa Rosa en Madrid, ¡Estampío se puso de pie y anunció que yo tocaba más gitano que ningún hombre o mujer de esta época! Una vez toqué toda la noche para Andrés Segovia. Estaba boquiabierto. Después dijo que hacía mucho tiempo que no escuchaba algo tan auténtico y tan gitano” (16).

Familia Heredia (Archivo René Heredia).

Familia Heredia (Archivo René Heredia).

La prensa española permite documentar algunas de las actuaciones de Sarita en España. En el mes de junio de 1953 se anunció junto a su marido en el jardín-restaurante Antón de Madrid, situado frente a la estación del Norte. Además de la “notable pareja de baile español Sara y Caro”, formaban parte del programa la bailarina Isa Mar, los telépatas Kary Mayer y Mery Dugan, los acróbatas cómicos alemanes Jets-Will, orquesta Titán y Pepe Mir, las vocalistas Elena Guerra y Rosa Mora, y el cantor Laure Vera (17).

En agosto del mismo año trabajaron durante una semana en la Sala de Fiestas de Burgos, compartiendo cartel con la vocalista Ofelia de Fez, las bailarinas Encarnita Llaguno, Amparito Bauset y Mari Flor ‘La Bodori’ con su guitarrista Paco Moreno, la animadora Angelines Velázquez, la tonadillera Leito Soler y la orquesta Rex. Sarita ejecutó números de baile formando pareja con Caro y deleitó a la concurrencia con su toque en solitario (18).

En diciembre de 1954 pasó dos semanas en la sala de fiestas Conga de Madrid, junto a un elenco compuesto por atracciones como Ivonne Crisol, Rosalía Merino, Mari Tere Sepúlveda, las orquestas Ávalos y Vázquez de Andrés (19). Unos meses más tarde regresó a los Estados Unidos y se incorporó al grupo Familia Heredia, compuesto por su hermano René, alias ‘el Niño’, y sus hermanas Carmen, Zoraida y Fátima.

Familia Heredia (Archivo René Heredia).

Familia Heredia (Archivo René Heredia).

Durante el mes de septiembre de 1955 trabajaron en el distrito La Jolla, de la ciudad de San Diego (California) (20), y en diciembre se anunciaron en el Auditorium de Long Beach (California), en un programa presentado por el empresario de Hollywood Ray Bowman. La publicidad del espectáculo usaba como reclamo el origen granadino de los artistas y hacía hincapié en la figura de “Sarita Heredia, primera guitarrista-bailaora”, que “ha vuelto a unirse a la familia recientemente y llega directa desde España, donde ha actuado […] como bailaora y guitarra solista con artistas españoles tan famosos internacionalmente como Lola Flores, ‘El Pili’, y Rafael ‘El Gallina’” (21).

A sus dieciséis años, René era anunciado como un “virtuoso de la guitarra flamenca”; la pequeña Carmen, de solo doce, como “una bailaora en ciernes”; y Fátima y Zoraida, como “bailaoras y coreógrafas gitanas” que, junto con Sarita, destacaban por su “complejo juego de pies, palmas y chasquidos de dedos como los que solo realizan las bailaoras gitanas de España”. Completaba el plantel el concertista de piano israelí Ami Aloni.

El siete de abril de 1956 Sarita Heredia, “la sensación del flamenco de España”, participó en el IX Festival Internacional de Danzas Folclóricas, celebrado en el Philharmonic Auditorium de Los Ángeles, donde coincidió con figuras como Archie Savage y su Ballet Jazz o Price Onaga & Princess Muana (bailes Watussi de África) (22).

El once de mayo de ese mismo año la Familia Heredia se presentó en el Wilshire Ebell Auditorium de Los Ángeles. En el grupo también figuraba, como guitarrista, Enrique Heredia y el toque de piano corría a cargo de Julen Musafia, que interpretó piezas de Albéniz, Turina y Granados, además de los tres preludios de Gershwin y el Danzón cubano de Copland.

Sarita Heredia y sus hermanas (Archivo René Heredia).

Sarita Heredia y sus hermanas (Archivo René Heredia).

La crítica calificó el espectáculo de temperamental y pleno de emoción, y elogió el buen hacer de los artistas, especialmente de Sarita:

“… hubo ocasión de admirar la destreza digital de René ‘El Niño’ y Enrique, guitarristas, y de Sarita, que actuó como solista.

Pero por muy admirable que sea la habilidad de Sarita con la guitarra, no es nada comparada con su forma de bailar. Es una bola de fuego en acción, con un temperamento volcánico y un aspecto que recuerda al de la actriz italiana Ana Magnani.

Cuando toma la batuta saltan chispas, al igual que las rosas ornamentales de su pelo y cualquier otra cosa que no se haya sujetado con seguridad, incluido el peinado. […]

Publicidad del espectáculo Fiesta Flamenca, de la Familia Heredia (Santa Barbara News Press, 17-6-1956.

Publicidad del espectáculo Fiesta Flamenca, de la Familia Heredia (Santa Barbara News Press, 17-6-1956.

Sus compañeras, Fátima, Zoraida y Carmen, son bailoras consumadas en un grado menos espectacular, pero se defienden muy bien en todas las suertes que acompañan al baile español, como castañuelas, chasquido de dedos y zapateado. […]

El vestuario fue siempre colorido y agradable, y el numeroso público se mostró agradecido y entusiasta en cada minuto del espectáculo” (23).

“Sarita, que ha sido aclamada por el gran Segovia como la mejor guitarrista femenina, pone sentimiento en todo lo que hace. Su guitarra tiene un ritmo rotundo y su baile tiene destellos de fuego. Zoraida tiene un juego de pies soberbio. Y los demás lo hacen muy bien. Julien Musafi acompaña bien al piano.

Todos se apoyan bastante en el ademán gestual y en algunos momentos se desestabilizan un poco, pero tienen un gran sentimiento. Sus chasquidos de dedos, su trabajo con las castañuelas y sus palmas son insuperables” (24).

…

Notas:

(15) Margoni, Nilo (mayo de 1981), “Sarita Heredia”, en Jaleo, newsletter of the Flamenco Association of San Diego, vol. IV, nº 9. La traducción de todos los textos extranjeros es mía.

(16) Ibidem.

(17) Hoja Oficial del Lunes, 1-6-1953.

(18) Diario de Burgos, 16-8-1953.

(19) ABC, 4-12-1954.

(20) La Jolla Light and La Jolla Journal, 22-9-1955.

(21) Long Beach Press Telegram, 27-11-1955.

(22) California Eagle, 29-3-1956.

(23) The Los Angeles Times, 12-5-1956.

(24) Wylie Williams, Citizen News, 12-5-1956.


Sarita Heredia, tocaora gitana y artista universal (I)

Aunque el de la sonanta flamenca ha sido un mundo tradicionalmente reservado a los varones, en el primer tercio del siglo XX brillaron en España tres grandes tocaoras, que desarrollaron trayectorias profesionales muy diversas: Adela Cubas en el ámbito de las variedades, Victoria de Miguel en el de la ópera flamenca y Matilde Cuervas en un plano más académico e internacional.

Sarita Heredia (The Kingston Daily Freeman, 8-6-1965).

Sarita Heredia (The Kingston Daily Freeman, 8-6-1965).

El consabido retroceso en materia de libertades y derechos individuales impuesto por la Guerra Civil y la inmediata posguerra dificultó más si cabe el acceso de las féminas a este oficio, y hubo que esperar a los años sesenta y setenta para volver a ver en los escenarios españoles a nuevas mujeres guitarristas, como Salvadora Galán o Merche de Algeciras.

Sin embargo, merece la pena destacar a una gran figura de la sonanta que inició su andadura en esos años oscuros y convulsos, y desarrolló una exitosa carrera lejos de nuestras fronteras: Sarita Heredia, procedente de una familia gitana de origen andaluz.

Su padre, José Cortés Heredia, nació en Granada en 1893. Procedía de la tribu de los Clavijos, de Granada y Almería, y era herrero de profesión. En su juventud pasó diez años en el norte de África (1), y después emigró a los Estados Unidos, donde conoció a Enriqueta Flores Alonso, nacida en 1902 en Laredo (Texas) aunque de ascendencia cordobesa.

El matrimonio residió en distintos lugares, en los que fueron naciendo sus once hijos e hijas: Constantino en Texas; José, Abelardo y Rogelio en Chicago (Illinois); Sara en Detroit (Michigan); Enrique, Fátima, Zoraida, Almanzor, René y Antonia del Carmen en Los Ángeles (California). Siete de ellos fueron guitarristas o bailaores, aunque solo Sarita y René consiguieron vivir de su arte.

Enriqueta Flores y José Cortés, padres de Sarita Heredia (Archivo de René Heredia).

Enriqueta Flores y José Cortés, padres de Sarita Heredia (Archivo de René Heredia).

En el censo de población de Estados Unidos de 1940, la familia al completo —salvo la pequeña Antonia del Carmen, que nacería en 1943— aparecía empadronada en el 11748 de Slater Street. El padre figuraba como obrero en busca de trabajo, el hijo mayor como trabajador joven y el resto, como estudiantes.

Diez años más tarde, según el censo de 1950, José y Enriqueta seguían residiendo en Los Ángeles, en el 2219 de Saint Juliet Street, con ocho de sus hijos. Abelardo figuraba como chapista y Roger trabajaba haciendo fundas de asientos para automóviles. Constantino, José y Sarita ya se habían independizado.

Aunque nacidos en América, Sarita y sus hermanos se criaron inmersos en las cultura gitana y flamenca. “La guitarra era la principal fuente de entretenimiento para la familia. El padre tocaba ‘por lo casero’ porque le gustaba. A menudo dormía a los niños tocando a la hora de ir a la cama. No solo les enseñó a tocar la guitarra, sino también a bailar y a hacer palmas y pitos. Enriqueta, les enseñó el cante flamenco” (2).

José Cortés Heredia con sus hijas Zoraida, Sarita y Fátima (Archivo de René Heredia).

José Cortés Heredia con sus hijas Zoraida, Sarita y Fátima (Archivo de René Heredia).

En una entrevista concedida a Nilo Margoni en 1981, Sarita Heredia destacaba la importancia de su progenitor, como maestro e inspirador de su arte:

“Se lo debo todo a mi padre. […] cuando tenía seis años de edad lo veía día tras día tocar la guitarra. […] cuando venía del trabajo, se sentaba conmigo y tocaba. Yo me levantaba y bailaba en un círculo. Finalmente, mi padre empezó a enseñarme pasos de baile. A la edad de nueve años, comencé a estudiar su mano de mi padre mientras tocaba la guitarra. Me fascinaba. Nadie tenía permiso para tocar la guitarra de mi padre, pero, cuando estaba fuera trabajando, yo la cogía a escondidas e intentaba descifrar la posición de los dedos de mi padre en la farruca. Un tiempo después de esto, ya era capaz de tocarla. Un día mi padre me pilló con la guitarra. Se enfadó mucho. Mi madre le dijo que, antes de que me castigara, yo le daría una gran sorpresa. Toqué la farruca y se quedó asombrado. A partir de ese momento trabajó conmigo día tras día. Hice mi debut profesional a los doce años” (3).

Sarita inició su carrera profesional de la mano de su padre. “Yo bailaba y él tocaba para mí. Cuando mis hermanos y hermanas fueron creciendo, se añadieron al grupo”, declaraba en esa misma entrevista. A los diecisiete o dieciocho años conoció al que sería su marido, el bailaor madrileño Pedro Martín Caro, y empezó a trabajar con él:

“… la pareja de baile de Caro quería retirarse y se marchó en medio de un contrato en México. Él estaba en un terrible aprieto. Un día le preguntó a un amigo suyo llamado Palmiñas, que era un pintor español, si conocía alguien a quien poder contratar, y él le habló de mi familia. Entonces Caro contactó con mi padre y así es como sucedió” (4).

Anuncio de Sarita Heredia en el Vodoo Club de Panamá (Nouvelliste, 27-12-1950).

Anuncio de Sarita Heredia en el Vodoo Club de Panamá (Nouvelliste, 27-12-1950),

Fue en ese momento cuando empezó a sentir cierto rechazo por parte de algunos compañeros, por el hecho de ser mujer: “Nunca supe que hubiera prejuicios en el mundo hasta que salí sola a la edad de dieciocho años. […] Lo gracioso es que el único lugar donde he tenido problemas reales es América. Muchos guitarristas flamencos aquí no me aceptaron. ¡Creían que no tenía nada que hacer tocando la guitarra!” (5).

Según el testimonio de Sarita, esa actitud de sus colegas le resultó sorprendente, pues contrastaba con las enseñanzas que había recibido:

“… mi padre era un hombre muy avanzado. Cuando vio que yo tenía cualidades para la guitarra, me animó. […] No me enseñaron esos prejuicios. […]

Hay pocas mujeres guitarristas de flamenco porque se necesita mucha fuerza. […] Mi padre era muy severo con nosotros. Yo observaba y estudiaba sus posturas, sus movimientos y fortalezas. Él me transmitió esos rasgos sin darse cuenta. […]. Yo no pensaba en si ése era el modo en se suponía que debía tocar una mujer o un hombre. Sólo estaba haciendo lo que mi padre me enseñó […] y simplemente desarrollé esa fuerza, ese temperamento. Normalmente las mujeres no lo tienen porque se les enseña, de manera natural, a ser femeninas. En España lo que había que hacer era quedarse en casa y cocinar, limpiar y fregar… ¡Y eso es todo! Pero mi padre dijo: ‘No, tú vas a ser una gran guitarrista’. […] Yo pensaba que lo que estaba haciendo era normal para una chica” (6).

Anuncio de Sarita Heredia en el teatro Encanto de Panamá (The Panama American, 2-2-1951).

Anuncio de Sarita Heredia en el teatro Encanto de Panamá (The Panama American, 2-2-1951).

En 1948 la hemeroteca nos ofrece varias noticias sobre “Sarita Heredia, la famosa tocaora”. En el mes de abril actuó en el Auditorium de Barre (Vermont, Estados Unidos), junto a un conjunto de artistas españoles y cubanos, como la pareja de rumberos formada por Marcos y Odette, la cantaora de flamenco Carmen López o la bailaora Trini Reyes, ambas hispanas. Sarita ejecutó números de baile formando pareja con Caro y tocó a la guitarra “dulces y sentimentales melodías de Granada” (7).

A finales de mayo, dentro del Festival de Música de Nueva York, se presentó en el Carnegie Hall integrada en el Ballet Español de Ana María, que ofreció el siguiente repertorio: “Las Golondrinas, Romanza Andaluza, Orgía de Danzas Fantásticas, Viva Navarra-Jota, Muñeira, Intermezzo de la ópera Goyescas, Pastoreta, Flamenco School, El Amor Brujo”.

El elenco estaba formado por artistas como Juan Rivera, Elvira Patino, Anita Méndez, Carmencita López, Rafael Crespo, Delia Granada, Alberto Zamora, Alfredo Alfaro, Antonio de Carlo, Nelli Rodríguez, Olga Manzano, Iglesias de Vina, Violeta García, E. de Lucena, La Navarro, Rogelio Stark, Leonor Barrosa, El Rondeño, Carmen Torres, Soledad Reyes, Martín Caro y Sarita Heredia (8).

En septiembre de 1950 debutó en Radio Cadena Habana “la única mujer en el mundo que toca la guitarra flamenca, siendo además un verdadero concertista en el género clásico” (9). En diciembre de ese mismo año la pareja formada por Sarita y Caro actuó en el Casino de Puerto Rico, en un festival destinado a recaudar fondos para la construcción de un colegio (10). Después trabajaron durante una temporada en el Vodoo Club de Puerto Príncipe (Haití), donde ejecutaron sus “exóticos bailes”, compartiendo cartel con la cantante y bailarina de rumbas y mambos Lina de los Reyes. Además, “la más famosa guitarrista del mundo” deleitó al público con su toque (11).

En enero de 1951 Caro y Sarita, anunciados como “famoso ballet gitano”, debutaron como artistas invitados en el club Balboa de Panamá, que tenía como número principal una revista musical titulada Cleopatra and Co. (12). A continuación se presentaron en el teatro Bella Vista de la misma ciudad, junto a la actriz y cantante argentina Morenita del Rey, el animador Gómez Bueno y una orquesta dirigida por el maestro Hans Janowith. Las críticas resultaron muy favorables:

“Fue un gran éxito la función en el Bella Vista ayer […]

El conjunto español ‘Sarita-Caro’ fue largamente ovacionado y Sarita Heredia nos brindó una audición de guitarra magistralmente ejecutada.

Martín Caro se presentó al público de elegante traje corto y después de recitar a manera de introducción, una bella composición, dio principio a su programa, demostrándonos ser un virtuoso del arte coreográfico español” (13).

En el mes de febrero el mismo programa se trasladó al teatro Encanto de Panamá (14).

…

Notas:

(1) Bakus, Gerald G. (1977), The Spanish Guitar. Los Ángeles: Gothik Press. La traducción de todos los textos extranjeros es mía.
Según contó Sarita en unos recitales ofrecidos en la Southern Utah University, “su padre era, por profesión, herrero ornamental, pero también era artista, torero, tratante de caballos, bailaor, cantaor y músico” (Steve Christensen, The Daily Spectrum, 6-11-1983).

(2) Bakus, ibidem. Según el testimonio de la propia Sarita, “recibió gran parte de su formación temprana en las artes de su padre, y lleva estudiando con artistas clásicos del mundo desde entonces” (Steve Christensen, The Daily Spectrum, 6-11-1983).

(3) Margoni, Nilo (mayo de 1981), “Sarita Heredia”, en Jaleo, newsletter of the Flamenco Association of San Diego, vol. IV, nº 9.

(4) Ibidem. Pedro Martín Caro era hermano del popular torero Curro Caro. En 1939 la prensa lo sitúa en México, formando pareja de baile con Soledad Miralles (El Informador, 20-4-1939).

(5) Margoni, ibidem.

(6) Ibidem.

(7) The Barre Daily Times, 17-4-1948; 21-4-1948.

(8) Catalogue of Souvenir Dance Programs, 1948.

(9) Diario de la Marina, 3-9-1950.

(10) El festival, celebrado el 2 de diciembre, estaba enmarcado en una campaña impulsada por el reverendo padre T. Marijuán (Puerto Rico Ilustrado, 23-12-1950).

(11) Le Nouvelliste, 21-12-1950.

(12) The Panama American, 24-1-1951.

(13) The Panama American, 27-1-1951.

(14) The Panama American, 2-2-1951.


‘Cuadro Flamenco’ (1921) de los Ballets Rusos, un espectáculo netamente español con escenografía y vestuario de Pablo Picasso (y IV)

5. Cuadro Flamenco en Londres

Tras su breve estancia en París, los Ballets Rusos se trasladaron a Londres para cumplir el compromiso contraído en Sevilla (1) por Sergei Diaghilev con Charles B. Cochran, empresario del Prince’s Theatre. La capital británica estaba sufriendo una ola de calor que motivó el cierre de Covent Garden y Drury Lane (Buckle, 1984: 383), por lo que el ballet compensó en cierto modo la pérdida de la temporada de ópera y se convirtió en la atracción más destacada de la cartelera londinense (Saerchinger, 1921: 38) (2).

Grabado de Cuadro Flamenco (The Illustrated London News, 11-6-1921).

Grabado de Cuadro Flamenco (The Illustrated London News, 11-6-1921).

Los Ballets Rusos debutaron el 26 de mayo (3) y cuatro días más tarde ofrecieron la primera representación de Cuadro Flamenco, que desde el principio conquistó (4) tanto al público como a la crítica. Distintos autores coincidieron en destacar la originalidad del espectáculo y afirmaron no haber visto nada igual en Londres: «… es un tipo de baile totalmente diferente al que estamos acostumbrados. Por un lado, los pies apenas se levantan del suelo y es el cuerpo que se balancea el que hace la mayor parte del trabajo. El golpeteo de los tacones en el suelo también desempeña un papel importante, así como las palmas de los espectadores» (The Westminster Gazette, 1921: 5).

Uno de los grandes atractivos del montaje resultó ser su autenticidad, hasta el punto de que hubo quien lo consideró incluso mas genuino que los espectáculos ofrecidos en los cafés cantantes sevillanos, que en las primeras décadas del siglo XX se habían convertido prácticamente en salones de variedades:

«No cabe duda de que Cuadro Flamenco aporta una sensación de color local mediterráneo que difícilmente obtendremos en una dosis tan concentrada ni siquiera visitando su propia casa […]. El color local puede transportar nuestros cuerpos hasta que volvamos a ver ‘las imágenes, los sonidos y las caras de Sevilla’, hasta que volvamos a sentir el calor sofocante del Horno de España y volvamos a oler ese aroma mezclado de polvo acre, cabras y azahar» (Tarn, 1921: 811).

Gabrielita la del Garrotín (Shadowland, septiembre de 1921).

Gabrielita la del Garrotín (Shadowland, septiembre de 1921).

Esa apreciada autenticidad se logró en buena medida gracias a la intervención de Pablo Picasso. Su idea de situar a los artistas en un pequeño escenario dentro del escenario del teatro consiguió crear la ilusión de que éstos se encontraban en su ambiente. Ello, unido a la actitud de los intérpretes, que parecían estar a lo suyo, sin prestar atención al público, ofrecía a los espectadores una suerte de placer escopofílico:

«… mientras están sentados afinando y rasgueando sus guitarras, alisándose las faldas o intercambiando bromas de un lado a otro, podrían estar encerrados entre las cuatro paredes de la habitación de una posada rural. Y así, antes de que nada haya sucedido, uno obtiene el novedoso entusiasmo de creer que está espiando a través de una ventana una escena no fingida de la vida popular de hace 70 años» (Hale, 1921: 84).

Los coloridos trajes diseñados por el malagueño también contribuyeron a crear esa impresión de realidad, pues daban a los artistas el aspecto de simples campesinos: «No tienen nada de elegantes ni de chic. Los hombres llevan pantalones negros largos y ajustados y camisas de colores, mientras que los trajes de las mujeres no son ni ricos ni raros. La compañía tiene toda la apariencia de ser realmente el elemento genuino, tal como podría verse en los ambientes más humildes de Andalucía» (The Westminster Gazette, 31-5-1921; 5). No obstante, esa aparente sencillez no era sinónimo de bajo presupuesto:

«El decorado de Picasso le ha costado la gran suma de 40.000 francos, pues las pinturas de Picasso están alcanzando, en París, en este momento, el precio de los grandes y viejos maestros. […] Luego hubo que pintar la escena y confeccionar los trajes de Picasso, y […] hubo que añadir una lista salarial de 300 libras a la semana, solo para los bailarines españoles» (Swaffer, 1921: 690).

Estampío (Alfonso Puig, El arte del baile flamenco).

Estampío (Alfonso Puig, El arte del baile flamenco).

El secreto de la fascinación que provocaban esas danzas no residía en la belleza sino más bien en el temperamento. María de Albaicín triunfó tanto por su físico como por la gracia con que interpretó la farruca. «Su baile es una expresión de energía primitiva, casi feroz […]. Obsérvese la simetría, las curvas deslizantes, el exquisito movimiento de los brazos» (D. L. M., 1921: 376).

Los varones sorprendieron por el impetuoso ritmo de sus pies y el derroche técnico de sus zapateados. Estampío fue comparado con los bailarines de zuecos de Lancashire (E. E., 1921: 9), y el tango gitano bailado por Rojas y el Tejero, con una “danza pírrica” (D. L. M., 1921: 376). La jota aragonesa de la López y el Moreno, por su fuerza y energía, resultó ser uno de los números más destacados por los cronistas.

En el apartado cómico, Gabrielita la del Garrotín y Mate sin Pies también causaron sensación. Ella sorprendió con su grotesco baile de chufla, que resultó tremendamente original, y convirtió su garrotín “en un tour de force de diversión” (Rogers, 1921: 9). Él provocó emociones diversas, desde el desagrado hasta la admiración, pasando por el morbo. De hecho, su intervención a punto estuvo de provocar la supresión de Cuadro Flamenco pues, tras el estreno de la obra, el embajador español, Merry del Val, envió una carta a Diaghilev en la que le solicitaba la retirada del montaje “porque, en su opinión, ridiculizaba y deshonraba a España” (Kochno, 1970: 167).

Se decidió ofrecer una última representación a la que asistió el rey Alfonso XIII y, al verlo aplaudir calurosamente, del Val no solo se desdijo sino que solicitó la intervención de María de Albaicín y sus guitarristas en una recepción celebrada en la embajada española (Kochno, 1970: 167). Cuadro Flamenco se mantuvo en el cartel hasta mediados de julio, si bien en las siguientes actuaciones Mate permaneció sentado en la tarima, decisión que suscitó las protestas de sus seguidores.

Antonia la Minerita. Foto de Pilar Rodríguez.

Antonia la Minerita. Foto de Pilar Rodríguez.

Aunque se trataba de un espectáculo de danza, la cantaora Antonia la Minerita también mereció gran atención por parte de la prensa. Su técnica vocal y su estilo resultaron muy extraños para los oídos no habituados al cante flamenco y fueron descritos con metáforas tan gráficas como las siguientes: «Los valores tonales de esta escuela de canto para mi mente inexperta parecen situarse entre los de un pavo real antes de la lluvia y una bisagra de puerta mal engrasada» (Tarn, 1921: 811). No obstante, la crítica musical especializada terminó por rendirse ante ella: «la voz está perfectamente bajo control, es perfectamente uniforme en calidad y, al mismo tiempo, capaz de una precisión muy notable en intervalos complejos y en decoración florida. […] no se trata de meros gritos desafinados, sino de una vocalización consciente y cuidadosa en intervalos desconocidos para nuestra escala» (Dent, 1921: 624).

6. Repercusión de Cuadro Flamenco

Los ecos del triunfo de los artistas flamencos llegaron hasta nuestro país, si bien la prensa española les dedicó escasas líneas. La revista La Esfera lamentó el triunfo del espectáculo, por entender que «España tenía en la música popular algo mejor y más noble que ofrecer a la admiración de las gentes extrañas» (1921: 16), mientras que Ricardo Baeza lo consideró “un éxito de españolismo muy serio” (1921: 1).

A pesar de los laureles cosechados, Cuadro Flamenco no tuvo ningún recorrido más allá de esas dos temporadas de actuaciones en París y Londres. Al no tratarse de un ballet propiamente dicho, era complicado mantenerlo en el repertorio de la compañía, máxime cuando sus intérpretes carecían de las habilidades y la preparación necesarias para poder tomar parte en otras piezas coreográficas (Cooper, 1987: 51).

María de Albaicín, vestida para la danza árabe de La bella durmiente

María de Albaicín, vestida para la danza árabe de La bella durmiente. Foto de E, O. Hoppé. Howard D. Rotschild Collection.

La única artista del elenco que permaneció vinculada durante un tiempo a los Ballets Rusos fue María de Albaicín, que, a pesar de las malas críticas recibidas por su intervención en Le Tricorne, fue elegida para interpretar el papel de Sherezade en el ballet La bella durmiente, que se representó en Londres y París entre 1921 y 1922.

Aunque su relación con los Ballets Rusos terminó en el Prince’s Theatre, su paso por la compañía también resultó muy fructífero para Antonia la Minerita y Manuel Rodríguez. Durante su estancia en Londres junto a los Ballets Rusos recibieron dos invitaciones para ofrecer sendos recitales privados, que fueron muy bien valorados por la crítica, y en septiembre regresaron para actuar durante un mes en el London Coliseum al frente de una compañía de artistas gitanos (Gloucester Citizen, 1921: 3).

Manuel Martell, la Minerita y Manuel Rodríguez (The Queen, 18-6-1921).

Manuel Martell, la Minerita y Manuel Rodríguez (The Queen, 18-6-1921).

…

Notas:

(1) El negocio se fraguó en la Venta de Antequera, el restaurante favorito de Diaghilev, que no escatimó en agasajos con el fin de conseguir el ansiado contrato (Buckle, 1984: 379).

(2) La traducción de todos los textos extranjeros es mía.

(3) La compañía permaneció en cartel hasta finales de julio.

(4) “Cochran registró que se agotaron las entradas del teatro cada vez que actuaron los españoles” (Buckle, 1984: 384). Los artistas flamencos se convirtieron en “la sensación de la […] temporada” (Saerchinger, 1921: 38).

Referencias bibliográficas y hemerográficas:

BAEZA Ricardo (1921), “Hispanismo y Españolismo”, La Voz de Menorca, 13 de julio, p 1.

BUCKLE, Richard (1984), Diaghilev, Atheneum, Nueva York.

COOPER, Douglas (1987), Picasso Theatre, Harry N. Abrams, Nueva York.

D. L. M. (1921), “Thoughts on the Dancer’s Art”, The Nation & The Atheneum, 4 de junio, p. 374-376.

DENT, Edward J. (1921), “Ariel’s Prison”, The Nation & The Atheneum, 23 de julio, pp. 623-624.

GLOUCESTER CITIZEN (1921), “Our London Letter”, 7 de septiembre, p. 3.

HALE, Philip (1921), “Andalusian Dances”, The London Times, 1 de junio; en Dramatic and Musical Criticisms [Álbum de recortes de prensa], p. 84.

KOCHNO, Boris (1970), Diaghilev and the Ballets Russes, Harper & Row,  Nueva York.

LA ESFERA (1921), “De norte a sur”, 9-7-1921, p. 16.

ROGERS, Bernard (1921), “Spain Comes to London Town with ‘Cuadro Flamenco’”, Musical America, 23 de julio, p. 9.

SAERCHINGER, César (1921), “London’s Season Dominated by Russians”, Musical Courier, 21 de julio, pp. 10, 38.

SWAFFER, Hannen (1921), “The Greatest Art Sensation of Our Time”, The Graphic, 11 de junio, p. 690.

TARN (1921), “The Diaghileff Ballet at the Princes Theatre”, The Spectator, 25 de junio, p. 811.

THE WESTMINSTER GAZETTE (1921), “Spanish Dancers”, 31 de mayo, p. 5.