Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

María la Gazpacha, todo el sabor del flamenco de Granada (y III)

La Semana Andaluza de Barcelona (1930)

En junio de 1930, las hermanas Amaya figuran en el selecto grupo de artistas que viajan a la ciudad condal para actuar en la Semana Andaluza, que tiene lugar en la Exposición de Barcelona. En el “Cuadro de Zambras” creado por los maestros Realito y Frasquillo, además de las hermanas Gazpachas, también destaca la veterana Anita Amaya, la de Ronda.

Cruces de Mayo en la Semana Andaluza de Barcelona (La Vanguardia, 22-6-1930)

Cruces de Mayo en la Semana Andaluza de Barcelona (La Vanguardia, 22-6-1930)

Según leemos en un reportaje publicado varias décadas más tarde, “con ocasión de un concurso allí celebrado obtuvo la copa de plata nuestra popular ‘bailaoraMaría ‘la Gazpacha’” (Hoja Oficial del Lunes, 3-8-1953).

“… han sido contratados los popularísimos artistas, de máximo cartel en toda España, denominados:

Niño Rangel (de Huelva), el formidable estilista del fandanguillo; Niño Hierro (de Puente Genil), el gran artista conocido por el Rey de la Taranta; Niño de Albaicín (de Granada), el verdadero fenómeno del cante flamenco; Niña de Linares (de Linares, Jaén), verdadera maravilla y genial intérprete del cante jondo; Niña de Córdoba (de Córdoba), artista eminente del arte flamenco y de éxito ruidoso en Madrid; y otros muchos de que se irá dando cuenta.

Se presentarán las famosas ‘Cruces de Mayo’, reproducción exacta de varias de estilo sevillano, tomando parte en ellas famosas artistas de género flamenco. Habrá zambras gitanas del Sacro Monte (Granada), que ejecutará la famosísima tribu de las hermanas ‘Gazpachas’, artistas de grandiosa popularidad” (La Vanguardia, 6-6-1930).

De gira por España

Tras el éxito obtenido en Barcelona, María Amaya Fajardo es contratada por el empresario Vedrines para realizar una gira por distintas ciudades españolas, junto a un elenco de lujo en el que destacan artistas como Angelillo, El Americano, El Niño de las Marianas, Ramón Montoya, Estampío o La tribu faraónica del Albaicín de Granada. El grupo se presenta en Madrid en el mes de agosto, y unas semanas más tarde debuta en Gijón y Oviedo.

Anilla la de Ronda en la Semana Andaluza de Barcelona (Mundo Gráfico, 1930)

Anilla la de Ronda en la Semana Andaluza de Barcelona (Mundo Gráfico, 2-7-1930)

María la Gazpacha, “de gran estilo y mucho gusto” (El Noroeste, 5-9-1930), interpreta “cantos de Granada”, mientras que el fin de fiesta corre a cargo de la “Zambra gitana del Sacro Monte, compuesta por los gitanos los amayas dirigidos por La Capitana, que ejecutarán La Tana, La Cachucha, Tango Gitano, Soleares, Granaínas, Fandango del Albaicín, La Mosca y El Petaco” (El Noroeste, 4-9-1930).

Durante el verano de 1931, María la Gazpacha vuelve a salir de gira, por ciudades como Valencia o Palma de Mallorca. La cantaora forma parte del espectáculo “El alma de Andalucía”, en el que intervienen un total de setenta artistas, entre los que se cabe mencionar al cuadro de Frasquillo y La Quica, la Niña de Linares, el Niño de Constantina, el Niño de Utrera o la Zambra gitana del Sacro Monte, con Angustias la Mejorana al frente. María Amaya interpreta “Sevillanas de Corralera”, mientras que sus hermanas, “las célebres bailaoras”, actúan en la zambra (Las Provincias, 14-7-1931).

En abril de 1932 encontramos de nuevo a la Gazpacha en Madrid, concretamente en la plaza de toros de las Ventas, donde se celebra una fiesta “en honor de los niños de las escuelas municipales”, a la que asiste el Presidente de la República. Entre los distintos grupos regionales que actúan, destaca uno compuesto por gitanos del Sacro Monte, en el que María y Pepa Amaya muestran sus dotes para el baile:

“La niña de Jardín, Pepa la Buba, Angustias la Mintola y otras ejecutaron sus bailes ‘La jarra’ y ‘La mosca’, y a petición de los pequeños espectadores, María la Gazpacha bailó unas bulerías gitanas, y su hermana Pepa un tango del mismo origen” (La Libertad, 15-4-1932).

Las artistas del cuadro de zambras durante la Semana Andaluza de Barcelona (La Esfera, 28-6-1930)

Las artistas del cuadro de zambras durante la Semana Andaluza de Barcelona (La Esfera, 28-6-1930)

Artista polifacética

En 1936, María Amaya Fajardo interviene en el filme María de la O, de Francisco Elías, protagonizado por Carmen Amaya, y en el que también comparte cartel con otras figuras del flamenco de la época, como Pastora Imperio o La Niña de Linares.

A partir de esa época el nombre de María la Gazpacha aparece con menor frecuencia en los papeles, si bien la cantaora y bailaora granadina permanece en activo hasta el final de sus días. Sus saetas son uno de los sonidos habituales de la Semana Santa de su ciudad, tanto en la calle como en el Coliseo Olimpia, donde se proyectan películas mudas sobre la Pasión de Cristo, a las que María pone la banda sonora, con letras como la siguiente:

“De oro son tus potencias
y la corona de espinas;
Tú la llevas con paciencia,
sobre tu espalda divina
la Cruz de la penitencia”. (1)

María la Gazpacha ha sido una de las grandes cantaoras granadinas del siglo XX, a juzgar por quienes la conocieron, como la cantaora Isabel la Golondrina, quien refiere la siguiente anécdota:

“La ‘Gazpacha’ ha sío la mejor cantaora que ha habío en ti el Sacromonte, esa le ha hecho achuchar a ‘La Niña de los Peines’. Mi padre me contaba que una vez en un festín en el Patio de los Aljibes —donde había muchos artistas— cuando sintió cantar a La Gazpacha, dijo La Niña de los Peines: ‘ésta me va a hacer reventar’; y tuvo que echar tripas pa quear como que ella era La Niña de los Peines” (2).

Imagen de la película Maria de la O (1936), en la que aparece María la Gazpacha

Imagen de la película María de la O (1936), en la que aparece María la Gazpacha

Según Manuel Lorente, “La Gazpacha desarrolló un modelo de granaínas que hoy día están en desuso, y casi en el olvido” (3). Por su parte, Molina Fajardo afirma que María “fue la última que cantó la pícara ‘zarabandilla’ acompañada a la guitarra por Pataperro” (4), y que el famoso Café Chinitas de Málaga fue testigo de sus cantes por granaínas, con letras como las siguientes:

“Barcelona, por su puerto,
viva Madrid que es la Corte,
Barcelona por su puerto,
Sevilla por la Giralda,
pero en el mundo no encuentro
Alhamabra, como en Granada”.

“Soy más fuerte que la Alhambra
cuando tiran un cañón,
soy más fuerte que la Alhambra,
porque la Alhambra retumba
y mi corazoncito no”.

Según este autor, María Amaya Fajardo nos dejó en mes noviembre de 1961, sólo tres días después de actuar por última vez en la zambra de Manolo Amaya. Se marchó para siempre una artista muy completa, que supo llevar como pocas, por todos los rincones de España, el más genuino arte flamenco de Granada.

NOTAS:

(1) Letra recogida por Eduardo Molina Fajardo en su obra El flamenco en Granada. Teoría de sus orígenes e historia, Granada, Ed. Miguel Sánchez, 1974.

(2) Cita recogida por Manuel Lorente Rivas en su artículo “Etnografía polifónica del fandango en la provincia de Granada”, en la revista Música oral del sur, nº 1, 1995.
(3) Lorente Rivas, óp. cit.
(4) Molina Fajardo, óp. cit.


María la Gazpacha, todo el sabor del flamenco de Granada (II)

Durante su estancia en Madrid, María, Pepa y Juana Amaya se dejan ver en distintos eventos, como la función a beneficio de las casas de socorro que se celebra en el teatro Español o la fiesta homenaje a la compañía argentina Muino-Alippi que tiene lugar en el teatro de la Zarzuela. En esta última, “las hermanas ‘Gazpachasbailaron y cantaron con su gracia peculiar, y obtuvieron un nuevo éxito” (La Voz, 8-1-1923).

En 1923 continúan las representaciones del sainete El niño de oro en distintas ciudades de la geografía española, como Valencia, Valladolid o Gijón. En ninguna de ellas puede faltar “el famoso Cuadro flamenco, compuesto de las hermanas Gazpachas y los hermanos Hidalgo, auténticos y populares gitanos granadinos” (Heraldo de Madrid, 23-2-1923).

Imagen de la fiesta celebrada en el Centro Artistico de Granada (Granada Gráfica, junio de 1923 - Blog 'Papeles Flamencos')

Imagen de la fiesta celebrada en el Centro Artistico de Granada (Granada Gráfica, junio de 1923 – Blog ‘Papeles Flamencos’)

En el mes de abril, la prensa asturiana anuncia el espectáculo como “el estreno que más éxito ha tenido en la temporada actual en Madrid, donde lleva más de 200 representaciones, tomando parte en esta obra el notable cuadro típico andaluz, formado por las famosas Hermanas Gazpachas y los auténticos gitanos granadinos Hermanos Hidalgo, enorme triunfo” (La Pensa, 8-4-1923).

Una artista muy solicitada

La popularidad de las hermanas Gazpachas no para de crecer. Su presencia es requerida en los mejores ambientes. Así, en el mes de mayo actúan con su grupo en una “fiesta de canto andaluz y baile gitano” que se celebra en la plaza de toros de Granada, a beneficio de la Asociación Granadina de Caridad. Las tres hermanas deleitan al numeroso público asistente con sus bailes gitanos y llenos de sabor:

“El cuadro de la Gazpacha, interpretó, a maravilla, las danzas gitanas, siendo ovacionadas con insistencia. […]

Las artistas de la Gazpacha, bailaron después tangos, la cachucha, merengazos, soleares, granadinas y el fandango, acompañando los tocaores hermanos Hidalgo y Manuel Amaya.

Nuevas ovaciones escucharon las simpáticas cañís” (El defensor de Granada, 5-6-1923). (1)

En agosto de 1923 se puede ver de nuevo a las hermanas Gazpachas en la fiesta ofrecida en San Sebastián por los Duques de Tovar al embajador de los Estados Unidos y a una millonaria del mismo país:

“En la fiesta se presentaron, para que miss Mellon pudiera conocerlos, algunos números de canto y baile andaluz. Estuvieron a cargo de las ‘Gazpachas’ y de los hermanos Hidalgo, acompañados por el notable guitarrista Luis Sánchez.

Miss Mellon, y sus compatriotas, quedaron encantados con la fiesta” (La Correspondencia de España, 30-8-1923).

Banquete en honor hermanas Gazpachas (ABC, 23-11-1922)

Banquete en honor hermanas Gazpachas (ABC, 23-11-1922)

En junio de 1924 volvemos a encontrar a las Gazpachas en su Granada natal. Durante la feria de la ciudad se celebra en el Palacio de Carlos V una fiesta andaluza, con un elenco de auténtico lujo:

“La Orquesta Sinfónica, dirigida por el maestro Saco del Valle, tuvo a su cargo la parte musical. En el cuadro andaluz fueron ovacionados La Niña de los Peines, La Finito, las hermanas Gazpachas, la Minerita, el Niño Maceo y Soledad Miralles, acompañada de la rondalla granadina” (La Voz, 23-6-1924).

Otro concurso y nuevos éxitos

Según Pedro Fernández Riquelme, en agosto de ese mismo año María Amaya participa en un concurso de cante organizado en Cartagena por la Cofradía de los Californios, del que resulta “vencedor Patricio Alarcón, seguido del Mendo y de Juan Baños ‘Fanegas’. Curiosamente, el premio especial para profesionales locales y foráneos dotado con la cantidad de 200 pesetas recayó en la granadina María Amaya Fajardo ‘la Gazpacha’”. (2)

Durante el verano de 1927, María Amaya y sus hermanas actúan en distintos locales cordobeses, en los que se exhibe la versión cinematográfica de El niño de oro -la obra que tanto éxito les dio-, rodada en 1925 por José María Granada. Tras la proyección de la película, “como fin de fiesta, actuaron ‘Las Gazpachas’, cuyas zambras, llenas de sabor, agradaron al respetable” (La Voz, 28-6-1927).

La Niña de los Peines

La Niña de los Peines

En mayo de 1928, también en Córdoba, se presenta una “zambra gitana del Albaicín” en la que, junto a un nutrido grupo de artistas granadinos, figuran María, Pepa y Paca Amaya. Las tres hermanas desempeñan un papel protagonista en el festival, que se celebra en a huerta ‘El Tablero’:

“Dolores Amaya, la Capitana; María Amaya, la Gazpacha; Pepita Amaya, la Gazpacha segunda; Paca Amaya, la Gazpacha chica; María Maya, la Jardín; Gracia Maya, la Punticas; Carmen Maya, la Golondrina; Angustias Contreras, la Niña del Albaicín; Rosa Maya, la Garrona; Concha Heredia, la Cavita; Juana Cortés, la Cotorrera; Trinidad Fernández, la Mestra; Salvadora Maya, la Serrana.

Guitarristas de la zambra: Manuel Amaya Hidalgo, Manuel Hidalgo y Juan Hidalgo.

Bandurristas: Rafael Fernández Moruno y Juan José Hidalgo.

Cantadores y sonajeros: Juan José Heredia y Antonio Maya, el Cotorrero.

Nombres de las danzas y bailes: Zambra gitana; El casamiento; La Cachucha; Soleares granadinas; Fandangos del Albaicín; Soleares flamencas; La Mosca; Farrucas; Bulerías; El Petaco; Tangos variados, gitanos y flamencos.

Además, las hermanas ‘Gazpachas’ ejecutarán cantables y bailables independientes de la agrupación. Ésta será dirigida por el gran aficionado granadino don Mariano Morcillo, la zambra gitana que quede reseñada más arriba ha actuado ante los Reyes de España, ante el Príncipe de Gales y ante toda la grandeza española, en las distintas fiestas dadas en la Alhambra de Granada” (Diario de Córdoba, 11-5-1928).

Gitanos del Sacromonte (1900 - Museo de las Cuevas del Sacromonte)

Gitanos del Sacromonte, en 1900 (Museo de las Cuevas del Sacromonte)

Unos meses más tarde, en su Granada natal, las hermanas Gazpachas son las encargadas de amenizar con sus cantes y bailes un almuerzo ofrecido al señor Cruz Conde durante su visita a la ciudad: “El cuadro de danzas gitanas de ‘La Gazpacha’ interpretó las más clásicas danzas y se cantaron granadinas, siendo ovacionadas las bellas gitanas” (La Voz, 21-11-1928).

Ya en 1929 y 30, las hermanas Amaya se presentan en distintas ciudades, como Melilla, Almería, Córdoba o Badajoz, junto a la compañía de comedias de la actriz Anita Tormo, que triunfa en toda España con la obra ‘La copla española’, de Quintero y Guillén. El espectáculo es todo un éxito, gracias a la intervención de artistas como el cantaor Manuel Centeno o a la “pareja de baile hermanas Gazpacha y el tocador de guitarra Pepe ‘El Calderero’” (El Telegrama del Rif, 1-1-1930).

“[Almería] Las huestes de Anita Tormo estuvieron magistrales en la interpretación de la obra, sobresaliendo el formidable cantador Manuel Centeno, para el que fueron las más grandes ovaciones. Muy bien el Niño del Hierro para el que también hubo muchos y calurosos aplausos.

Las populares hermanas Gazpachas magistrales en sus zambras gitanas, escuchando grandes ovaciones. Pepe el Calderero, sublime con la guitarra” (El Mediterráneo, 17-1-1930).

“Las ‘Hermanas Gazpachas’ bailaron de bolero, escuchando también muchos aplausos” (Diario de Almería, 17-1-1930).

“[Córdoba] Las ‘Gazpachas’ muy bien cantando y bailando” (La Voz, 22-2-1930).

“[Córdoba] Y las Gazpachas, con todo el arte y la gracia que las caracteriza” (La Voz, 23-2-1930).

NOTAS:

(1) Información extraída de un recorte de prensa publicado por David Pérez Merinero en su blog Papeles Flamencos.

(2) Información proporcionada por Pedro Fernández Riquelme en su artículo “Tres cantaores cartageneros: El Apañao, El Mendo y Montañita”, publicado en la revista La Madrugá, nº 9, diciembre de 2013.


María la Gazpacha, todo el sabor del flamenco de Granada (I)

Hablar de flamenco en Granada implica necesariamente referirse a la zambra, como espacio privilegiado en el que se exhiben el baile, el cante y el toque, arropados por la intimidad que ofrecen las casas cueva del barrio del Sacromonte. Ese enclave tan especial, crisol y punto de encuentro entre la tradición morisca y la gitana, ha sido especialmente prolífico en lo que se refiere al flamenco. No en vano es la cuna de dinastías como las de los Amaya o los Habichuela, que han aportado tantas y tan reconocidas figuras a este arte.

María la Gazpacha

María la Gazpacha

Entre todas ellas queremos hoy destacar a la cantaora María Amaya Fajardo, conocida como “La Gazpacha”, que viene al mundo en Granada en 1903 (1), en el seno de una familia repleta de artistas. Su padre y su tío son los guitarristas Fernando y Juan Amaya. Sus hermanas Josefa y Paca, así como su hermano Miguel, eligen la rama del baile.

En 1922, cuando cuenta diecinueve años de edad, el nombre de María la Gazpacha se da a conocer en toda España, con motivo de su participación en el famoso Concurso de Cante Jondo celebrado en Granada.

El Concurso de Cante Jondo de 1922

En un momento en que “flamenquismo, chabacanería, abyección” parecen estar minando el prestigio del “cante jondo” (La Canción Popular, 1-9-1922), un grupo de artistas e intelectuales encabezado por Manuel de Falla, Federico García Lorca e Ignacio Zuloaga se embarcan en esa misión de rescate del cante flamenco, con el fin de devolverle su antigua pureza y elevar su consideración.

El concurso tiene lugar los días 13 y 14 de junio en la plaza de los Aljibes de la Alhambra. Las bases establecen que las personas participantes han de ser no profesionales, lo cual da como resultado un elenco en el que predominan los jóvenes y las personas de cierta edad. El jurado lo preside el cantaor Antonio Chacón. Otros artistas de reconocido prestigio, como Manuel Torres o Juana la Macarrona, también contribuyen a dar realce al evento, actuando como invitados.

Participantes en el Concurso de Cante Jondo de Granada (La cancion popular, 1-9-1922)

Participantes en el Concurso de Cante Jondo de Granada (La Cancion Popular, 1-9-1922)

María la Gazpacha sube al escenario acompañada del guitarrista Pepe Cuéllar y deleita al público con sus bulerías y granaínas o farrucas (2). No obstante, en los últimos años se han ofrecido distintas versiones respecto del papel desempeñado por la cantaora de Granada. En la obra ya mencionada, Molina Fajardo la situaba como concursante y ganadora de un premio extraordinario de 300 pesetas, dato que ha sido rebatido por Andrés Raya con base en la información contenida en el acta del concurso de Granada, al que María acudió en calidad de artista invitada (3).

José Luis Ortiz Nuevo reproduce las palabras con las que el periodista Galerín describe la actuación de María Amaya en el concurso:

La Gazpacha

Con este poético nombre es conocida en Granada la joven María Amaya. Subió al tablado, acompañada del tocaor Manuel Cuéllar, un artista inmenso, y canto Bulerías y Tarantas de modo inimitable. No debe de llamarse la Gazpacha una mujer que con voz de ángel canta ‘Quisiera ser como el aire, pa estar a la vera tuya, sin que lo notara nadie… Tú se lo cuenta a mi mare y si dice que no, mi palabra es la que vale…” El estribillo, con mucha gracia, con mucho estilo, interrumpida a cada paso por los aplausos cantó: ‘No quiero querer a nadie, porque es muy malo querer, yo quiero vivir solita, solita con un dibé…” La Gazpacha triunfó así en toda la línea, ¡Y que no te digan ese nombre, mujer!!!

[…]

Zambra Gitana.

De nuevo se iluminó el tablado y suben unas veinte gitanas del Sacromonte, vestidas admirablemente con unos trajes dirigidos por el insigne Zuloaga. Acompañados por varias guitarras bailan de modo irreprochable lo más castizo, la música es triste, recuerda esas canciones húngaras. En algunos momentos se oyen compases del cuplé ‘canta vagabundo’. Los gritos de los gitanos jaleando a las bailaoras, suenan a algo raro. El público está en silencio. Son las dos de la noche y no se ha movido un alma. Dentro de la zambra bailan las gitanas en grupos de cuatro, por parejas hasta quedar una sola, la reina de la Zambra. Después bailó la señorita Gazpacha un clásico baile, siendo aplaudidísima y terminó con esto la fiesta de la que nos decía un granadino -¡Dudo que en Granada se haya hecho algo igual, ni se volverá a ver en una pila de años!…” (El Liberal, 18-6-1922). (4)

Imagen del Concurso de Cante Jondo de Granada (La Unión Ilustrada, 28-6-1922)

Imagen del Concurso de Cante Jondo de Granada (La Unión Ilustrada, 28-6-1922)

Primeros contratos tras el Concurso

A raíz de su presencia en el concurso, María Amaya adquiere una cierta notoriedad y su nombre empieza a aparecer en algunos carteles, como el que anuncia el programa de variedades que se exhibe en la plaza de toros de Granada el 29 de julio de 1922. La segunda parte del mismo consiste en una “colosal fiesta andaluza” en la que intervienen algunos de los artistas participantes en el ya famoso concurso de cante jondo, como las cantaoras Conchita Moya y Antonia Zúñiga, La Ciega, la zambra gitana del Sacromonte dirigida por Dolores Amaya, La Capitana, y “la simpática artista La Gazpacha”, que interpreta “canciones flamencas” (5).

Unos días más tarde, María y sus hermanas, Pepa y Paca, se presentan en Madrid. Las tres toman parte en la “fiesta del cante jondo” celebrada en el club Parisiana a beneficio de la Asociación de la Prensa. En el elenco figuran buena parte de los artistas que se dieron cita unos meses antes en el concurso de Granada: Ramón Montoya, Pavón, Diego Bermúdez, Antonio Chacón, así como una amplia representación de cantaores, bailaores y guitarristas llegados directamente desde la ciudad de la Alhambra:

“Luego, a manera de lucidísimo epílogo, se celebró una zambra gitana de mucho color, movimiento y alegría, en la que tomó parte la flor del Albaicín, como quien dice, formada por las bailaoras, cantadores y tocadores Dolores Amaya, la Capitana; María, Pepa y Paca Amaya, hermanas Gazpachas; María Fernández, la Jardín; Magdalena Molina, Flor del Monte; Trinidad Fernández, la Chata Maestra; María Amaya, la Tempranica; Dolores Cortés, la Parrisa; Paca Fernández, la Finitú, y los hermanos Hidalgo, Niños del Albaicín; Pepe Amaya, y Antonio, el Cotorrero.

Todos bailaron y cantaron gitanísimamente, con su alma cañí, cascabelera y panderetera” (La Correspondencia de España, 7-8-1922).

Imagen del Concurso de Cante Jondo de Granada (Nuevo Mundo, 23-6-1922)

Imagen del Concurso de Cante Jondo de Granada (Nuevo Mundo, 23-6-1922)

Nuevos éxitos con el sainete El niño de oro

En octubre de 1922 se estrena en el Teatro de la Comedia de Madrid el sainete El niño de oro, de José María Granada. “Para tomar parte en esta obra han venido expresamente de Granada los célebres gitanos hermanas ‘Gazpachas’ y hermanos Hidalgo” (La Correspondencia de España, 25-10-1922).

“Los hermanos y hermanas Gazpachas e Hidalgo cantaron y bailaron a sus tiempos con gracia castiza y con todo el carácter del ambiente granadino.

El público, que interrumpió constantemente la representación con inequívocas y clamorosas manifestaciones de contentamiento, aplaudió insistentemente al Sr. Granada al fin de los actos” (La Correspondencia de España, 28-10-1922).

La participación de María Amaya y sus hermanas en este sainete sin duda constituye un hito importante en sus carreras. De hecho, buena prueba de su triunfo es el banquete con que son agasajadas por sus compañeros y compañeras del teatro, una vez concluidas las representaciones en la capital de España:

“Los artistas de la Comedia ofrecieron ayer un almuerzo a las castizas gitanas hermanas Gazpachas y a los hermanos Hidalgo por el éxito obtenido en la obra de ambiente granadino ‘El niño de oro’ […].

Celebróse el ágape en los altos del café Nacional, para dar carácter de mayor popularidad a la fiesta.

Las agasajadas vestían el típico traje de su raza. Estaban guapas de verdad. […]

El ilustre crítico y gran poeta Manolo Machado leyó su famosa y bellísima poesía ‘Cantares’ […].

En la tarjeta del banquete había una nota importante, que rezaba así: ‘Las hermanas Gazpachas y hermanos Hidalgo, guyabelarán juncá pa que les pesquibelen a los burnés’. […]

A Dios gracias, la nota referida no contenía nada malo, a juzgar por lo que vino después de terminado el almuerzo, que fue que las hermanas y los hermanos aludidos cantaron y bailaron cosas de su tierra con mucho estilo y fina voluntad de agradar” (La Acción, 23-11-1922).

Caricatura del Concurso de Cante Jondo de Granada (Nuevo Mundo, 23-6-1922)

Caricatura del Concurso de Cante Jondo de Granada (Nuevo Mundo, 23-6-1922)

NOTAS:

(1) Éstos y otros datos biográficos de María la Gazpacha los aporta Eduardo Molina Fajardo en su obra El flamenco en Granada. Teoría de sus orígenes e historia, Granada, Ed. Miguel Sánchez, 1974.

(2) Existen distintas versiones, según la fuente consultada. Molina Fajardo (óp. cit.) habla de “bulerías y tarantas”, mientras que La canción popular (1-9-1922) afirma que María cantó “bulerías y granadinas”.

(3) Según Eduardo Molina Fajardo (óp. cit., p. 151) obtuvo un premio de “Trescientas pesetas, María Amaya la ‘Gazpacha’”.

Andrés Raya Saro, en su serie de artículos sobre el Concurso de Cante Jondo de Granada, se remite a los datos aportados por Victoriano del Cerro Bex y José Delgado Olmos en su obra El arte flamenco en Granada (Ayuntamiento de Granada, 1922). Estos autores afirman poseer una copia del acta del concurso, en la que no figura el nombre de María Amaya, ni como inscrita ni como premiada.

Por otra parte, en el número de La canción popular (1-9-1922) dedicado al Concurso de Cante Jondo de Granada tampoco se menciona a María la Gazpacha entre los artistas premiados.

(4) José Luis Ortiz Nuevo reproduce este texto en el blog “Flamenco sin fronteras”.

(5) Información obtenida del cartel del espectáculo, publicado en el libro La ópera flamenca en Granada (Albolote, Ed. Comares, 1997), de José Guardia Rodríguez.


Conchita Borrull, la reina de los bailes gitanos (I)

El apellido Borrull es sinónimo de guitarra, magistralmente acariciada por el maestro Miguel Borrull Castelló, y por sus hijos Miguel y Lola; y es sinónimo de baile, del baile gitano y enduendado que brota de las manos y los pies de Julia -la belleza morena que encandiló a Romero de Torres-, Isabel y Concha.

Conchita Borrull (Mundo gráfico, 10-10-1917)

Conchita Borrull (Mundo gráfico, 10-10-1917)

Nacida Valencia el 30 de octubre de 1901 y criada en un ambiente flamenco por los cuatro costados, no es de extrañar que Conchita, la más joven de clan, siga los pasos de sus hermanas y se inicie, desde pequeña, en el arte de Terpsícore. En su formación artística, además de la escuela familiar, desempeña un papel destacado el maestro Cansino.

Ha nacido una joven estrella… en París

En 1912, con apenas once años de edad, Conchita Borrull marcha a París junto a toda su familia, que ha sido contratada por el guitarrista Amalio Cuenca para actuar en ‘La Feria‘, el restaurante flamenco que éste acaba de abrir en Montmartre. Allí brilla con luz propia su hermana Julia, que no tarda en convertirse en la estrella del local, y la pequeña Concha empieza a mostrar sus excelentes dotes para el baile:

“De pronto, la juerga comienza… Suenan los pitos; una niña de doce años, hija de Borrull también, sale a bailar un garrotín, arqueando los brazos, haciendo gestos y contorsiones, golpeando el piso con sus pies diminutos y delicados…

Borrull hace filigranas con la guitarra, el público aplaude entusiasmado, y los flamencos jalean a la bailaora y lanzan alaridos salvajes cada vez que el guitarrista remata gallardamente una ‘falseta’…

Cuando el baile va a terminar, suenan las palmas con fuerza, atropellándose los gritos, y Borrull llora y ríe a un tiempo, animando a su hija, que taconea con fuerza, rasgueando en la guitarra y repitiendo a cada instante: ‘¡Ole! ¡Ole! ¡Ole!’ […] Ahora se entusiasma viendo despuntar en su hija pequeña una nueva ‘estrella’ del arte, y sonríe satisfecho” (ABC, 19-3-1913).

Interior del restaurante 'La Feria', de París (Eco artístico, 25-12-1912)

Interior del restaurante ‘La Feria’, de París (Eco artístico, 25-12-1912)

Con estas credenciales, la precoz bailaora pronto empieza a figurar con nombre propio en los carteles. En 1915, con motivo de su actuación en el teatro Eslava de Valencia, la prensa ya se refiere a ella como “la reina del baile gitano”:

“… debut de la notable artista de 12 años, Conchita Borrull, reina del baile gitano, que ha obtenido extraordinarios éxitos en cuantos teatros de España y del extranjero ha actuado.

Conchita Borrull interpreta su original repertorio de bailes, alegrías y bulerías gitanas, acompañada por su hermana Julia y por su padre el afamado tocador de guitarra, Miguel Borrull” (El Pueblo, 11-5-1915).

Una estrella incipiente en el firmamento barcelonés

A mediados de los años diez la familia Borrull se traslada a Barcelona y abre su famoso café. La más joven de la saga no tarda en convertirse en una habitual de distintos locales de la ciudad condal, como el Gran Salón Excelsior, el Folies Bergère y, por supuesto, el Villa Rosa. Allí se anuncia con frecuencia junto a su padre y su hermana Julia, “verdaderos genios del baile gitano y también gitanas por sus hechizos” (Eco artístico, 25-3-1917).

En septiembre de 1917, Conchita Borrull debuta en el teatro Eldorado de Barcelona, donde permanece quince días, y poco después se presenta “la catedral del género de varietés” (Eco artístico, 25-9-1917), el teatro Romea de Madrid.

El ser hermana de Julia, toda una estrella del baile, no supone ningún inconveniente para la joven artista, que ya brilla con luz propia, por su gran personalidad y sus excelentes dotes para la danza:

“[Eldorado] Conchita Borrull comienza su carrera artística poniendo de relieve facultades extraordinarias para el cultivo del género flamenco. Baila con originalidad e inspiración, tiene mucha precisión y buen gusto en la presentación, y […] en la composición de figuras” (La Veu de Catalunya, 6-9-1917). (1)

Las Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Julia e Isabel Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

“ROMEA.- Con éxito grande ha debutado la notable bailarina Concha Borrull, a la que el público premió con muchos aplausos los bailes típicos españoles que ejecutó con singular acierto, algunos acompañados a la guitarra por su padre y su hermano” (El Imparcial, 23-9-1917).

Una carrera bien cuidada

Sin duda, además de su talento natural, en el éxito de Concha tiene mucho que ver la labor realizada por padre, que cuida con mimo la carrera artística de su hija, sin dejar ningún detalle al azar:

“El primer contrato serio que Conchita Borrull ha cumplido ha sido éste de Eldorado […]; público y Prensa, al unísono, han aprobado su labor y ha pregonado sus éxitos.

Los éxitos de Conchita Borrull han sido grandes y merecidos, […] porque no podía esperarse otra cosa de quien lleva el apellido Borrull.

Miguel Borrull […] ha educado a su hija artísticamente, de tal forma, que no hará nunca el ridículo en ningún teatro que se presente, por importante que éste sea.

Miguel Borrull ha seleccionado para su hija un repertorio de músicas divinas, entre las que descuellan una preciosa serenata de Malatz, que Conchita Borrull borda cuando la ejecuta.

De presentación está la niña como la mejor; ha presentado una colección de trajes de un efecto grande, que el público ha admirado por su confección y gusto” (Eco artístico, 25-9-1917).

Conchita Borrull con su padre (Eco artístico, 25-9-1917)

Conchita Borrull con su padre (Eco artístico, 25-9-1917)

Con todos estos ingredientes, no es extraño que la prensa vea ya a la benjamina de los Borrull como una gran bailaora en potencia:

Conchita Borrull es una bailarina de cuerpo entero, que con su primera actuación ha recibido ya el bautismo del éxito.

Conchita es una bailarina españolísima: sus contorsiones gitanas del propio Albaicín y el Sacro Monte, sus gestos, su presentación, su arte, todo eso unido a su figura, joven y graciosa, la harán conquistar muy pronto […] un puesto entre las bailarinas clásicas, entre las buenas, entre las mejores” (Eco artístico, 15-9-1917).

“La aparición de Conchita Borrull en el mundo ‘varietinesco’ es un fenómeno astronómico; ya se convencerán las empresas de que es una cosa notabilísima, porque no pasará mucho tiempo sin que sus compañeras hablen mal de ella.

Creedme a mí: aquí hay una Concha que ni la de San Sebastián” (Eco artístico, 25-9-1917).

Tras cesar antes de lo previsto en el Romea debido a una indisposición, Conchita Borrull debuta en el teatro Rojas de Toledo y, poco después, en el de la Comedia, de Madrid. Acompañada de su padre y su hermano, la joven “reina de los bailes gitanos” exhibe un repertorio variado y confirma la gran fama cosechada en anteriores actuaciones:

“[Toledo. Teatro Rojas] Conchita Borrull, que ejecuta con singular maestría toda clase de bailes, tanto españoles como extranjeros, ha dedicado especial atención a las danzas gitanas, a cuyo difícil arte ha consagrado sus grandes dotes y reconocido talento” (Eco artístico, 15-10-1917).

“[Comedia] Ha debutado Conchita Borrull, obteniendo un éxito clamoroso. Bailarina clásica, flamenca, gitana como ninguna, bailó boleros, farrucas, seguidillas, con un arte supremo y una fuerte expresión de carácter, delicadeza y gracia” (La Correspondencia de España, 28-10-1917).


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Amalia Molina, el arte y la gracia de Sevilla que conquistan al mundo (y XII)

A principios de los cuarenta, tras siete años dando vueltas por el mundo, Amalia Molina regresa a los escenarios españoles, y lo hace de la mano de empresarios como Juan Carcellé, que la integra en sus espectáculos de varietés, o Pastora Imperio, que acaba de crear una compañía de cantaores y bailaores gitanos. Sin embargo, después de varias décadas como reina indiscutible del género de variedades, la estrella de la Molina ya no brilla como antes.

Amalia Molina (Mundo Gráfico, 31-12-1930)

Amalia Molina (Mundo Gráfico, 31-12-1930)

“… la genial Amalia Molina, cargada de glorias y que aún conserva el garbo peculiar que la hizo famosa. Sin embargo, creemos que los artistas deben de ser cuidadosos con su historia y en todo se pasa, pero más que en todo en este asunto de las varietés” (Hoja Oficial del Lunes, 2-12-1940).

Tras décadas de gloria, el descenso a los infiernos

La que años atrás regresaba de América cubierta de oro y joyas, y contaba sus ganancias por millones, en 1944 reside en una humilde habitación y actúa en un tablao de la calle del Infierno, en la Feria de Sevilla, por 150 pesetas. El periodista G. Gomez Bajuelo obtiene las siguientes declaraciones de la artista:

“- ¿Cuánto habrás ganado en tu vida artística?

– Unos cinco millones de pesetas. Pero lo que gané con el arte lo perdí con los negocios. La guerra me ha perjudicado también mucho. Por eso trabajo ahora […]

Yo necesito dinero. Por eso fui a la caseta de la feria… También Raqué Melle actúa ahora en los cines de barrio de Barcelona, con lo gran artista que ha sío…” (ABC de Sevilla, 7-7-1944).

Raquel Meller

Raquel Meller

En esa misma entrevista, Amalia afirma estar preparando un espectáculo, que espera presentar pronto en Sevilla. Un mes más tarde, la prensa se hace eco del éxito obtenido por la artista en su ciudad natal:

“La sin par artista sevillana Amalia Molina […] se ha presentado ahora ante su directo público, reverdeciendo con insospechada fragancia sus gloriosos lauros.

El público se entregó por completo a la saladísima ‘estrella’, aplaudiendo con entusiasmo todos sus números.

El triunfo de Amalia fue definitivo, granjeándose desde los primeros momentos la simpatía y la admiración de los sevillanos” (ABC de Sevilla, 6-8-1944).

A partir de ese momento, la Molina es agasajada con varios homenajes, con los que sus compañeros de profesión tratan de paliar en lo posible la difícil situación económica por la que atraviesa la artista. Uno tiene lugar en el Teatro Llorens de Sevilla, y en él participan la actriz María Fernanda Ladrón de Guevara y el cantaor Pepe Pinto, por citar sólo a algunos. Otro se celebra en el madrileño Circo Price. Así lo anuncia ABC:

Amalia Molina (Alrededor del mundo, 19-5-1919)

Amalia Molina (Alrededor del Mundo, 19-5-1919)

Amalia Molina, ‘estrella’ de ayer, y ahora muy olvidada, perdida en el elenco de una barraca verbenera, recibe hoy, merced a las buenas gentes del teatro, merced a los artistas circenses y al buen público madrileño, que tanto la aclamó en horas lejanas, un homenaje que le dará, con el recuerdo de aquéllas, una imprescindible ayuda económica para sus días difíciles” (8-8-1945).

“Ayer […] se celebró en el Circo de Price el anunciado festival en honor de la gran artista de la danza y de la canción Amalia Molina.

[…] El público llenó por completo las localidades. El veterano actor D. Enrique Chicote ofreció el homenaje en unas cuartillas llenas de emoción y gracia, y Amalia Molina tuvo que hablar, y dio gentilmente la gracias entre ovaciones y lágrimas de emoción.

[…] la compañía y el personal del Circo Price rivalizaron en entusiasmo y arte para rendir testimonio de compañerismo y de admiración a la gran ‘estrella’ Amalia Molina, que, como dijo en sus palabras de gratitud, reconoció ayer como el día más inolvidable de su vida” (9-8-1945).

Manolo Caracol y Lola Flores

Manolo Caracol y Lola Flores

Unos meses más tarde, en el teatro de Fuencarral, Lola Flores y Manolo Caracol organizan un nuevo beneficio en honor de la artista sevillana, cuyo nombre vuelve a figurar en la cartelera madrileña. Tanto los promotores de la iniciativa como “Amalia Molina -siempre joven y llena de temperamento- recibieron […] encendidas ovaciones, que llevaron lágrimas de emoción a los ojos de la agasajada” (ABC, 112-6-1946).

Un tímido renacer

A partir de 1947, la artista sevillana desarrolla la mayor parte de su actividad en Barcelona, donde se anuncia sobre todo en cines y en teatros como el Condal, el Moderno o el Cómico, por lo general, en el marco de distintos espectáculos con un elevado componente folclórico.

Aunque se prodiga mucho menos que antes, la Molina, “genio y figura de todos los tiempos” (La Vanguardia, 27-8-1950), sigue manteniéndose “firme en su puesto de insuperable repiqueteadora de los crótalos” (La Vanguardia, 21-6-1950).

A principios de los cincuenta, el nombre de Amalia vuelve a figurar en las carteleras madrileñas, junto a artistas como Tomás de Antequera, Emilio el Moro o Marujita Díaz, por mencionar sólo a algunos.

Amalia Molina y Antonio Amaya (Imperio, 12-5-1954)

Amalia Molina y Antonio Amaya (Imperio, 12-5-1954)

Entre 1952 y 1953, la incombustible artista realiza un nuevo viaje por América, que la lleva, entre otras ciudades, a Caracas. La revista Ritmo ofrece algunos detalles sobre esta última aventura transatlántica de la sevillana:

“En el Teatro Nacional, bajo de la dirección de Amalia Molina, será presentado próximamente un espectáculo de arte popular español denominado ‘Tambores de España’. Como quiera que viene precedido de una gran propaganda y mucha fama en los países vecinos, este espectáculo es esperado con verdadera impaciencia” (1-12-1952).

50 años sobre los escenarios del mundo

A su regreso, la Molina y sus castañuelas aún tienen tiempo de cosechar nuevos éxitos en distintas salas, fundamentalmente, de Madrid, Sevilla y Barcelona, donde la artista tiene fijada su residencia durante esta última etapa de su vida.

En junio de 1955, el escenario del Circo Price es testigo de excepción de uno de los días más emotivos para Amalia, que celebra sus bodas de oro con el cante y el baile, si bien es verdad que son muchos más años los que lleva dedicada en cuerpo y alma a ese arte, que es su vida. De hecho, a juzgar por las palabras que le dedica Fernando Castán Palomar, ni cinco décadas sobre las tablas han podido desgastar la gracia y el encanto de esta gran artista:

Amalia Molina ha dedicado su vida a cantar y a bailar, con una perseverancia en la que no abrieron grietas ni sus momentos de mucho dinero entre los dedos. Ella ha preferido siempre tener en ellos las castañuelas, y el dinero contó poco en sus manos. […]

Amalia Molina sigue siendo en el escenario un prodigio de garbo, de salero, de juventud, de movimiento, de gracia y de entusiasmo por su baile y por los palillos. […]

En el escenario, Amalia Molina, con su mantón de flores y el alegre repique de sus castañuelas, sigue teniendo la alegría, el brío, la luz y la gracia de cuando, en 1905, se había retratar vestida de torero” (La Vanguardia, 26-6-1955).

Amalia Molina (ABC, 26-9-1926)

Amalia Molina (ABC, 26-9-1926)

La artista macarena, que constituye un “ejemplo señero de una vitalidad asombrosa y de un temperamento y andalucísima gracia y solera sin par” (Hoja Oficial del Lunes, 27-6-1955), aún no piensa en retirarse. Así lo manifiesta en octubre 1955 al periodista Del Arco: “El día que diga, me voy, me iré de verdad; quiero antes dar la vuelta a España, marchar otra vez a América, y, a la vuelta, me despediré” (La Vanguardia, 1-10-1955).

Sin embargo, el destino no le permite cumplir ese último sueño. El 8 de julio de 1956, víctima de un cáncer, fallece en el Hospital de Nuestra Señora de la Esperanza, de Barcelona, la genial Amalia Molina. Sus últimos años habían tenido un sabor agridulce, pero ni los problemas económicos ni la pérdida de su marido, en 1953, habían conseguido quitarle las ganas de vivir.

Al igual que en sus años dorados, cuando la prensa se llenaba de elogios para esta enorme artista y gran señora, con motivo de su último adiós son varios los periódicos que se acuerdan de ella y le dedican sendos artículos. Entre todos ellos, y a modo de epitafio, nos quedamos con estas palabras de Joaquín Montaner:

Amalia Molina, que llenó una época de buen canto y buen baile en su patria y en el mundo entero, vio llegar a la muerte con la sonrisa en los labios y con la fe en su Señor del Gran Poder. […] Pensó retirarse del todo creyendo sobrevivir a su enfermedad y desapareció en pocas horas para no volver nunca.

Amalia Molina era una institución en Barcelona, que fue refugio de su viejo arte durante los postreros años. Nadie llevó sus desdichas con mayor señorío y envidiable buen genio que Amalia. […]

Como mujer era encantadora y originalísima, y tuvo la gran virtud de no criticar jamás a ninguna de sus compañeras […].

Desapareció con ella un mundo genial y alegre, que no se puede dar fácilmente, y que si se diese, no podría ser superado ni siquiera igualado jamás” (ABC, 10-7-1956).