Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Tras las huellas de Rosario la Andalucita, cantaora en el exilio (II)

A mi amigo Rafa Ruiz, agradecida por sus aportaciones

De las variedades al flamenco de masas

Los años que hicieron de bisagra entre la década de los veinte y la de los treinta coincidieron con el auge del flamenco teatral, que congregó a multitud de personas en los coliseos y plazas de toros, donde se ofrecieron funciones de ópera flamenca y espectáculos que aunaban el género dramático con el cante.

Rosario la Andalucita (La Unión Ilustrada, 12-10-1924)

Rosario la Andalucita (La Unión Ilustrada, 12-10-1924).

La comedia lírica La copla andaluza, de Quintero y Guillén, que consistía en una sucesión de cuadros de costumbres populares llenos de colorido y salpicados de coplas flamencas, constituyó uno de los grandes éxitos del momento. Fue estrenada en diciembre de 1928 en el Teatro Pavón de Madrid por la compañía de Fernando Porredón, con un reparto cuajado de artistas de lo jondo, en el que destacaba la presencia de los cantaores Manuel Blanco, el Canario de Colmenar; Ricardo Fernández, el Dora; Jesús Perosanz y Paco de Córdoba; los guitarristas Manuel Martell y Dámaso Martín; las bailaoras Asunción Soldevilla y la Trigueñita; además de un conjunto de cuarenta señoritas dirigidas por el maestro de baile Arsenio Becerra (Heraldo de Madrid, “La compañía” 6). En el libreto predominaban los fandanguillos y también se incluían estilos como los de Levante o las seguiriyas.

Tras una gira por provincias, en septiembre de 1929 La copla andaluza regresó a Pavón a cargo de la compañía de Lino Rodríguez, con un cuadro de cante completamente renovado en el que figuraban el Niño del Museo, Paco Isidro, el Chato de Jerez y la Andalucita, además del bailaor Acha Rovira. El reestreno se saldó con extraordinario éxito de taquilla y excelentes críticas: “Toda la obra ha sido una completa victoria para autores e intérpretes y el público no se ha cansado de escuchar a los cantadores flamencos que tienen estilo y voz […] oyeron ovaciones entusiastas ‘Niño del Museo’, Paco Isidro, Andalucita (1), La Trigueñita, Soldevilla y Ancha [sic)]” (J. V. 3). El espectáculo permaneció en cartel hasta el 16 de octubre.

La Andalucita (Castilla, 1-6-1924)

La Andalucita (Castilla, 1-6-1924).

El gran éxito obtenido animó a Quintero y Guillén a escribir una secuela titulada El alma de la copla, que fue estrenada por la compañía de Anita Adamuz y Manuel París el 19 de diciembre en el Teatro Fuencarral. El cuadro flamenco estaba integrado por los cantaores Manuel González, Guerrita; José Muñoz, Pena (hijo); y la Andalucita; el bailaor Acha Rovira; y los guitarristas Rojo y Manuel Martell.

Esta nueva pieza fue muy bien recibida por la crítica, que apreció un salto cualitativo respecto de su antecesora: “en ‘El alma de la copla’ hay una auténtica comedia, urdida con humanidad y emoción y lograda con hábil manejo de figuras y diálogo. Los cantadores no son en ella los muñecos de ‘La copla andaluza’; son seres humanos vivientes, y sus intervenciones, menos abundantes que en la otra obra, tienen en esta de ahora un valor muy superior” (Fernández Cuenca 2). También mereció elogios la labor de los artistas, que conquistaron tanto al público como a la crítica (2). En lo que respecta a los estilos flamencos, seguía predominando el fandanguillo, y también se interpretaban malagueñas, seguiriyas, soleares y milongas. La compañía se despidió el 11 de marzo de 1930.

La Andalucita y otros artistas de La hija de Juan Simón (Heraldo de Madrid, 31-5-1930)

El Sevillanito, la Andalucita, el Niño de Almadén y Luis Yance, en La hija de Juan Simón (Heraldo de Madrid, 31-5-1930).

Dos meses más tarde comenzaron los ensayos de La hija de Juan Simón, un drama de Nemesio M. Sobrevila adaptado en verso por José María Granada que fue estrenado el 28 de mayo en el Teatro de la Latina por la compañía de Manrique Gil. En el elenco figuraban la Andalucita, la bailaora Gabriela Clavijo, los cantaores Niño de Almadén, Niño de la Puerta del Ángel, José Ortega y Manuel Carrera, el Sevillanito; así como los guitarristas Luis Yance y José Romero, Habichuela.

Rosario Núñez daba vida al personaje de Lola la Gitana, una mujer fatal despechada que no dudaba en apuñalar a su pretendiente para endosar la culpa a otro hombre que no le correspondía. Protagonizó varias escenas de cante y baile, y su interpretación mereció grandes alabanzas: “De la labor de conjunto sobresale ‘La Andalucita’, que es un primor de belleza y gracia y canta fandanguillos como ninguna” (Cuevas 5). La obra permaneció en cartel hasta el 19 de junio.

La Andalucita junto al Niño del Museo (España, 29-9-1929)

La Andalucita junto al Niño del Museo en El Cortijo (España, 29-9-1929).

Aunque continuó con sus giras por pueblos y ciudades, en los primeros años de la década de los treinta, Rosario desarrolló la mayor parte de su actividad en la Villa y Corte. Junto al tocaor José Revuelta se anunció en el Cinema Chamberí como “la artista predilecta de las señoras por su finura y elegancia en el cante flamenco” (El Liberal 6). Participó en distintos eventos (3); trabajó en salones de variedades, music halls, coliseos de distinta categoría, incluido el Circo Price, y su cante penetró en los hogares a través de las ondas radiofónicas. Aunque la prensa española ofrece escasos detalles sobre sus números, resulta bastante ilustrativo el repertorio que ofreció en un festival benéfico celebrado en el Centro Segoviano en enero de 1933: “milonga, fandanguillos, seguidillas, guajiras, soleares, caracoles y los dos cuplés nuevos aplaudidísimos recientemente sobre ‘vaquera de sierra pía’ y ‘guitarra cordobesa’” (Heraldo de Madrid, “En el centro segoviano” 15).

En ese momento de gran popularidad, regresó en varias ocasiones a los estudios de grabación de las casas Columbia, Regal y Gramófono, acompañada por las guitarras de Pepe de Badajoz, Niño Ricardo, José Revuelta y Miguel Borrull. En estos nuevos registros sonoros —más de medio centenar—, exclusivamente de cante flamenco, se aprecia la misma tendencia que en los anteriores, con un claro predominio de los fandangos seguidos de estilos como las malagueñas, saetas, granaínas, milongas, guajiras, colombianas; y, en menor medida, soleares, cantiñas, bulerías, bulerías por soleá y seguiriyas.

La Andalucita junto al Niño del Museo (España, 29-9-1929)

La Andalucita junto al Niño del Museo en El Cortijo (España, 29-9-1929).

La gira que se convirtió en exilio

En lo que respecta al ámbito personal, es necesario mencionar un trágico suceso que sin duda tendría una gran influencia en el devenir artístico de la Andalucita. Aunque no es posible precisar la fecha exacta, del testimonio de su hijo se deduce que probablemente acaeciera entre 1931 y 1933, en el periodo inmediatamente posterior a la proclamación de la Segunda República, que en Sevilla se caracterizó por un alto índice de violencia y represión. En el momento de los hechos, se encontraba de gira por España. Su padre ya había fallecido, de manera natural, y la Guardia Civil fue a buscarlo a su casa.

Así lo relata José Luis Pintado (4): “Mi abuelo era masón y republicano. […] parece ser que, por haber estado en una lista, […] cayeron en la casa de mi abuela y preguntaron por mi abuelo. Les dijeron que no estaba, no les dijeron que había fallecido. […] En ese preciso momento un guardia civil empuja a mi abuela, […] la hace caer, mi tío se abalanza encima del guardia civil, y le disparan a mi tío y luego le disparan a mi abuela”.

La pérdida de su familia y el temor a posibles represalias probablemente influyeran en la decisión de emprender una gira por América, donde terminaría estableciéndose. El 28 de agosto de 1933, por mediación del representante Manolo Hidalgo, la Andalucita suscribió un contrato (5) para actuar en los teatros de Buenos Aires por un sueldo de 250 pesetas diarias. Poco después embarcó en Barcelona junto a una troupe de artistas capitaneada por la vedette Gloria Maravillas. Llevaba en su equipaje una bandera republicana que conservó durante toda su vida (6).

Anuncio de La Andalucita en el Gran Café-Bar Mercantil de Lugo (El Progreso, 14-7-1932)

Anuncio de la Andalucita en el Gran Café-Bar Mercantil de Lugo (El Progreso, 14-7-1932).

Notas:

(1) A raíz de su participación en este espectáculo la cantaora vio incrementada su popularidad, como demuestra la entrevista concedida a la revista España junto al Niño del Museo (De la Fuente 18), en la que incluso fue preguntada por su situación sentimental.

(2) “Guerrita y Pena (hijo), levantaron con su cante al público de sus asientos, así como la Andalucita, el bailaor Acha Rovira y los tocaores Martell y Rojo” (Hernández 4). Todos estuvieron “a la altura de sus prestigios” (P. M. 3).

(3) Intervino en sendos homenajes celebrados en la plaza de toros (Heraldo de Madrid, “Homenaje” 6), en la Casa Central de Andalucía (Nuevo Día 6) y en los Jardines del Jerte (Heraldo de Madrid, “La verbena” 5), así como en una fiesta ofrecida a los congresistas de la Sociedad Internacional de Cirugía en el Hotel Palace (La Libertad 7).

(4) Tanto este como los restantes testimonios de José Luis Pintado Núñez a los que se hace referencia en el texto proceden de una entrevista telefónica celebrada el 23 de julio de 2022.

(5) El original de este primer contrato, rubricado por la artista, se conserva en el archivo personal de la Andalucita, hoy custodiado por su hijo.

(6) Según José Luis Pintado (véase nota 4), entre los objetos más preciados que llevó Rosario al exilio estaban esa bandera y una vieja fotografía de su madre.

Referencias hemerográficas:

– Cuevas, Valentín F. (10 junio 1930): “La hija de Juan Simón”, en La Correspondencia de Valencia, 21.210, p. 5.

– De la Fuente, José (29 septiembre 1929): “En un rincón andaluz de Madrid… con La Andalucita y el Niño del Museo”, en España, 9, p. 18.

El Liberal (3 marzo 1931): “Cinema Chamberí”, 18.809, p. 6.

– Fernández Cuenca, Carlos (20 diciembre 1929): “Fuencarral-Estreno de la comedia lírica en tres actos divididos en cinco cuadros, original de Antonio Quintero y Pascual Guillén, titulada ‘El alma de la copla’”, en La Época, 28.073, p. 2.

Heraldo de Madrid (19 diciembre 1928): “La compañía del Teatro Pavón”, 13.383, p. 6.

Heraldo de Madrid (9 septiembre 1931): “Homenaje a Benavente en la plaza de toros”, 14.229, p. 6.

Heraldo de Madrid (7 mayo 1932): “La verbena de los personajes de ‘La verbena’”, 14.436, p. 5.

Heraldo de Madrid (4 enero 1933): “En el centro Segoviano.-La llegada de los Magos”, 14.643,
p. 15.

– Hernández, A. (20 diciembre 1929): “Fuencarral. ‘El alma de la copla’, comedia lírica”, en La Correspondencia Militar, 16.404, p. 4.

– J. V. (13 septiembre 1929): “Pavón. ‘La copla andaluza’”, en La Correspondencia Militar, 16.322, p. 3.

La Libertad (16 marzo 1932): “Fiesta andaluza en el Palace”, 3.742, p. 7.

Nuevo Día (22 septiembre 1931): “Homenaje al poeta de Jaén, Conrado Goettig”, 1.558, p. 6.

– P. M. (20 diciembre 1929): “Fuencarral.-‘El alma de la copla’, comedia lírica en tres actos de Antonio Quintero y Pascual Guillén”, en El Liberal, 18.435, p. 3.


Tras las huellas de Rosario la Andalucita, cantaora en el exilio (I)

A Rosario Núñez, in memoriam, cuando se cumplen 48 años desde que nos dejó

En los catálogos discográficos de los años veinte y treinta, las secciones dedicadas al género flamenco muestran un claro predominio de cantaores varones. Respecto a las escasas cantaoras que aparecen en sus páginas, llama la atención la existencia de unas cuantas artistas especialmente prolíficas, entre las que cabe mencionar a Rosario Núñez, la Andalucita, que ronda el centenar de registros sonoros (1) impresionados en la década que va de 1922 a 1932.

Esa extensa producción, no exenta de calidad, contrasta con los escasos datos que se conocen sobre su figura. Tanto Blas y Ríos (1988) como Ortega, Soler, Ruiz y Gómez (2019) ofrecen una breve semblanza de la cantaora basada en la información disponible en las hemerotecas españolas, pero su pista se pierde en los años treinta, coincidiendo con su viaje a tierras americanas. Ninguno de ellos consigna su fecha ni su lugar de nacimiento.

Rosario Núñez, la Andalucita (Archivo Andalucita)

Rosario Núñez, la Andalucita (Archivo Andalucita)

La novedad de esta investigación estriba en el acceso a un rico corpus documental compuesto principalmente por recortes de prensa, fotografías, contratos, cartas, carnés profesionales, billetes de transporte, letras de canciones y otro tipo de documentos —en adelante, Archivo Andalucita (2)—, que fueron recopilados por la propia Rosario Núñez durante toda su etapa americana, por lo que constituyen un material único y de incalculable valor, que no se encuentra accesible a través de internet. A ello hay que añadir las indagaciones realizadas en hemerotecas, archivos y repositorios documentales digitales de España y el extranjero, así como el testimonio oral de José Luis Pintado Núñez, hijo de la artista.

Origen familiar y despertar artístico

Rosario Núñez Sánchez nació el 13 de julio de 1906 en el seno de una familia gitana. Vio la luz primera en el número 43 de la calle Hiniesta, en el sevillano barrio de la Macarena, y fue bautizada ante la popular imagen, que por entonces tenía su sede en el templo de San Gil. Sus padres eran Francisco Núñez Perea e Isabel Sánchez Ruiz, naturales de Carmona (Sevilla) y Ubrique (Cádiz), respectivamente (3).

Desde muy pequeña tuvo clara su vocación. A los siete años de edad ya “bailaba y cantaba… Y venían los tocaores a mi casa, ‘pa’ acompañarme a la guitarra” (Núñez, “Entrevista”). Incluso llegó a fugarse junto a una compañía
de músicos ambulantes, con quienes actuó por primera vez en la localidad sevillana de Pilas (4). Como muchas jóvenes de su tiempo que aspiraban a convertirse en artistas, buscó su camino en los locales de variedades, que le ofrecieron el marco idóneo para desarrollar las facetas de canzonetista, bailaora, cantante de aires regionales y cantaora de flamenco.

Rosario Núñez a los doce años de edad (Antena, 11-7-1936. Archivo Andalucita).

Rosario Núñez a los doce años de edad (Antena, 11-7-1936. Archivo Andalucita).

Antes de cumplir los catorce debutó en el Salón Imperial (5) de Sevilla y durante la Semana Santa del año siguiente “armó un escándalo […] cantando saetas (6) en la plaza de San Francisco” (La Unión) (7). Por aquel entonces contaba ya con un variado y extenso repertorio, y la crítica elogiaba “la exquisita [sic] y arte desplegados por la gentil cancionista en su trabajo”, así como “el lujo y propiedad con que viste los diversos tipos de las regiones españolas” (El Defensor de Granada 3).

En otoño regresó al Imperial, donde constituyó una “agradable revelación. […] Cantó varios aires flamencos y bulerías con gran artevoz perfecta, mostrando seguridad y gracia sorprendentes” (El Noticiero Sevillano 6). A pesar de su juventud, se le auguraba ya un prometedor futuro (8).

Consagración artística

Tras pisar las tablas de numerosos coliseos andaluces, en septiembre de 1923 Rosario Núñez debutó en el Teatro Romea de Madrid, conocido como la catedral de las variedades, y “con su espléndida voz hizo ver al público que no tardará en figurar en los carteles como una verdadera ‘estrella’” (Diario Universal 2). Asimismo, en mayo de 1924 alcanzó “un éxito sin precedentes” en el Teatro Novedades (Castilla, “Otros teatros” 17) y fue invitada a participar en una fiesta benéfica celebrada en el Hotel Ritz. En ambos lugares gustó sobremanera su creación del cuplé Patrocinio, dentro del cual cantaba unas “saetas que promovieron un verdadero alboroto de entusiasmo” (Castilla, “Otras noticias” 16).

De esa época datan también sus primeras grabaciones, más de una treintena de registros sonoros impresionados en las casas Pathé y Regal. En esa producción discográfica inicial abundan los cuplés con acompañamiento de orquesta —más de veinte—, género muy en boga en aquellos años. En lo que respecta al cante flamenco, se aprecia un claro predominio del fandango, tendencia que se mantendrá en su obra posterior. El toque corre a cargo de guitarristas como Pepe de Badajoz, Miguel Borrull o Luis Yance.

Rosario la Andalucita (Sevilla Gráfica, 2-9-1922).

Rosario la Andalucita (Sevilla Gráfica, 2-9-1922. BNE).

En febrero de 1925 actuó en el Edén Concert de Barcelona “una nueva estrella del arte frívolo que desde el primer momento triunfó de un modo definitivo” (El Diluvio 13). A decir de las crónicas, la Andalucita presentaba un perfil comparable al de artistas como Amalia Molina, Emilia Benito o Pilar García, que reinaban en los escenarios de variedades gracias a su dominio del género flamenco, el cuplé y el folclore de las distintas regiones españolas (9): “tonadillera en el sentido estricto de la palabra, que cultiva con verdadera fortuna el inagotable filón de los aires regionales, imprimiendo a cada variedad del género su peculiar e inconfundible estilo. Singularmente se destaca en el cante flamenco, para el cual posee envidiables condiciones de matiz y de sentimiento que entusiasman al público” (El Diluvio 13).

Notas:

(1) En torno al 20% de ellos son canciones y cuplés.

(2) Debo expresar mi agradecimiento a José Luis Pintado y a su esposa, Dioany Urbano, por su gran generosidad al compartir conmigo el legado de la Andalucita; y a Pedro Moral, por ponernos en contacto. El inconveniente es que no todos los documentos están correctamente datados, por lo que algunas referencias del apartado final aparecen incompletas. En los casos en los que no se conoce el autor ni el medio de comunicación ni el número de página, se cita directamente como fuente el Archivo Andalucita.

(3) Así consta en el acta recogida en la página 216 del tomo 100.3 de la Sección 1.ª del Registro Civil de Sevilla, en la que aparece como fecha de nacimiento el 14 de julio, aunque ella siempre declaró haber nacido el día 13 (Pintado Núñez, en entrevista telefónica celebrada el 23 de julio de 2022).

(4) Rosario Núñez refirió este hecho tanto en la entrevista que concedió a Juan Herbello para la revista cubana Circuito como en la conversación que mantuvo con un periodista de El Imparcial de Puerto Rico, ambas en 1941 (Archivo Andalucita).

(5) La revista Eco Artístico (11, 13) da testimonio de sus actuaciones en dicho local en el mes de marzo de 1920. En esa primera época se refiere a ella como “Petit Andaluza” o “Rosarito Núñez, la Andaluza”, tal vez para diferenciarla de la artista almeriense Mercedes Orihuela, que se hacía llamar “la Andalucita” y que estuvo en activo en la década de 1910.

(6) Su dominio de ese estilo le hizo ganarse el sobrenombre de “reina de las saetas”. Así la denominaba el diario catalán El Diluvio (8) coincidiendo con sus actuaciones en el Edén Concert de Barcelona en febrero de 1925.

(7) Esta noticia procede del archivo de prensa de José Luis Ortiz Nuevo —depositado en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco—, en el que no se consigna el número de página.

(8) Por ejemplo, el redactor que firmaba como Poly (6) en El Noticiero Sevillano veía en ella “una artista, una buena artista”.

(9) No obstante, a diferencia de las artistas mencionadas, que solían decir el cante flamenco con música de orquesta, la Andalucita permanecía fiel al tradicional acompañamiento de guitarra.

Referencias bibliográficas:

Archivo Andalucita: Colección privada (recortes de prensa, fotografías, programas de mano, folletos, cartas, certificados). Berazategui.

—Blas Vega, José y Manuel Ríos Ruiz (1988): Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco (2 vols.). Madrid: Cinterco.

Castilla (25 mayo 1924): “Otros teatros”, 15, p. 17.

Castilla (1 junio 1924): “Otras noticias”, 16, p. 16.

Diario Universal (3 septiembre 1923): “Varietés. Romea”, 10.323, p. 2.

Eco Artístico (29 febrero 1920): “Salón Imperial”, 353, p. 11.

Eco Artístico (15 marzo 1920): “Sevilla. Salón Imperial”, 354, p. 13.

El Defensor de Granada (29 junio 1921): “Rosarito Núñez”, 19.576, p. 3.

El Diluvio (6 febrero 1925): “Music Halls. Edén Concert”, 32, p. 8.

El Diluvio (7 febrero 1925): “Las novedades que se ofrecen al público en el Edén Concert”, 33, p. 13.

El Noticiero Sevillano (23 septiembre 1921): “Salón Imperial. Función patriótica, con asistencia de los Infantes”, 11.023, p. 6.

La Unión (23 septiembre 1921): “En el Imperial” (s. p.).

—Núñez Sánchez, Rosario (16 junio 1941): “La Andalucita en La Mallorquina”, en El Imparcial (s. p.).

—Ortega Castejón, José Francisco, Luis Soler Guevara, Rafael Ruiz García y Antonio Gómez Alarcón (2019): Malagueñas, creadores y estilos. Murcia/Málaga: Universidad de Murcia/Universidad de Málaga.

—Poly (7 octubre 1921): “Salón Imperial. ‘La Andalucita’”, en El Noticiero Sevillano, 11.036, p. 6.


María la Gazpacha y su participación en el concurso de Granada (y II)

A falta de dilucidar las condiciones de su participación en el Concurso de Cante Jondo de Granada, no cabe duda de que éste supuso un impulso extraordinario para la carrera de María Amaya. Ante la imposibilidad de reseñar aquí, por cuestiones de espacio, todos sus méritos y triunfos, señalaremos, al menos, algunos de los más relevantes.

"El niño de oro" (Buen humor, 23-11-1922).

«El niño de oro» (Buen Humor, 23-11-1922).

Como segundo hito fundamental en su andadura artística hay que mencionar su participación en el sainete El niño de oro, de José María Granada, que se estrenó en el Teatro de la Comedia de Madrid en octubre de 1922 (1). María ‘la Gazpacha’ fue contratada junto a sus hermanas, Paca y Pepa, y los hermanos Hidalgo. La obra superó las doscientas representaciones y, para celebrar el éxito obtenido, en el mes de noviembre los artistas granadinos fueron agasajados con un almuerzo en los altos del Café Nacional, en el que Manuel Machado leyó uno de sus poemas. A continuación, los homenajeados “cantaron y bailaron cosas de su tierra con mucho estilo y fina voluntad de agradar”. (2)

Además de describir su estampa al detalle, Federico García Sanchís, destacó la autenticidad de la cantaora -que “simboliza en su tierra la falsedad grata al turismo”- en el contexto de la obra:

“Se encuentra en Madrid la Gazpacha, y a diario la aplauden en la Comedia. Es una gitanaza brillante y colorinista como un cartel de toros. Pechugona y con los pies característicamente andaluces, tiene figura de palomo buchón. Cabellera negra y voluminosa sobre la cara africana, en que los ojos descansan en unos párpados que parecen sonajas de pandero. Envuelve el busto en un mantón de Manila, cuyos flecos caen en cataratas. Siéntase en toda la silla y con las piernas separadas. Cuando palmotea jaleándose, con el movimiento de sus brazos, redondos, morenos y desnudos, de belleza oriental, el cuerpo y sus policromados trapos tiemblan, palpitan. Detrás de ella, en contraste con su abundancia y su flojedad de rosa que se deshoja, el traje oscuro y escueto, el rostro cetrino y escueto del guitarrista, y la escueta amarillez de la guitarra.
[…]
En el simpático cromo y el chascarrillo en acción de El Niño de Oro, la Gazpacha constituye la única verdad. Hasta en los menores detalles. Por ejemplo; sólo ella bebe vino auténtico en la zambra, que lo necesita para entonarse”. (3)

Fiesta andaluza del Centro Artístico en el Palacio de Carlos V (Granada Gráfica, 1-7-1924).

Fiesta andaluza del Centro Artístico en el Palacio de Carlos V (Granada Gráfica, 1-7-1924).

Tras darse a conocer en el concurso y alcanzar el éxito con El niño de oro, María Amaya continuó desarrollando una intensa actividad en Madrid y otras ciudades españolas, casi siempre vinculada a sus hermanas y a otros artistas de las zambras de Granada. Su presencia fue requerida en fiestas de postín, como la verbena andaluza celebrada por el Centro Artístico de su ciudad en el Palacio de Carlos V en 1924, y en la que compartió cartel con artistas de la categoría de la Niña de los Peines, Antonia ‘la Minerita’ o Soledad Miralles (4).

En 1926 consiguió el primer premio en la categoría de profesionales del concurso de cante jondo organizado por la cofradía de los Californios de Cartagena, que estaba dotado con doscientas pesetas (5). En 1929 salió de gira junto a la compañía de comedias de Anita Tormo y el espectáculo La copla española, en cuyo reparto también figuraba el cantaor Manuel Centeno (6); y en 1930 fue contratada por el empresario Vedrines para actuar en distintas ciudades compartiendo cartel con Angelillo, el Americano, el Niño de las Marianas, Ramón Montoya, Estampío y la tribu faraónica del Albaicín (7).

Asimismo, merece la pena reseñar su visita a la Exposición Internacional de Barcelona en 1930 para intervenir en la Semana Andaluza junto a las zambras gitanas del Sacromonte, con la mítica Anilla la de Ronda como atracción principal del grupo (8). Durante su estancia en el Pueblo Español, María Amaya también participó en un concurso de saetas celebrado el día 20 de junio, en el que resultó ganadora:

La Gazpacha, una gitana del Sacromonte, se llevó la Copa Barcelona 1930 en el concurso de saetas. Dificultades tuvo el jurado para adjudicar este premio pues la mayoría de los cantadores que tomaron parte en el concurso se entregaron y pusieron toda su alma en el cante […] pero fue tal el arte, el sentimiento y la valentía puesta por La Gazpacha al entonar las saetas, que el jurado unánimemente acordó concederle a la artista gitana el codiciado premio. Abrazos de sus compañeros, apretones de manos, un beso estridente de Anita Maya y mucho vino y alegría fue el colofón al premio otorgado a tan renombrada artista”. (9)

María la Gazpacha en la zambra de Manolo Amaya (Revista Life, febrero de 1949). Cortesía de Alejandro García Amaya.

María la Gazpacha en la zambra de Manolo Amaya (Life, febrero de 1949). Cortesía de Alejandro García Amaya.

Según Molina Fajardo (10), las saetas de María Amaya eran uno de los sonidos habituales de la Semana Santa granadina, tanto en la calle como en el Coliseo Olimpia, donde se proyectaban películas mudas sobre la Pasión de Cristo, a las que ella ponía la banda sonora.

En 1931, la artista regresó a la Ciudad Condal para participar en una nueva edición de la Semana Andaluza. En esta ocasión lo hizo acompañando con su cante al cuadro de sevillanas del maestro Frasquillo, además de integrarse en la Zambra gitana del Sacromonte de Angustias la Emperadora (11). El grupo, formado por más de medio centenar de artistas, también ofreció una representación en la plaza de toros de Valencia (12).

A decir de quienes la conocieron, María Amaya fue una de las grandes cantaoras granadinas del siglo XX, como se desprende del testimonio de Isabel la Golondrina:

“La ‘Gazpacha’ ha sío la mejor cantaora que ha habío en to el Sacromonte, esa le ha hecho achuchar a ‘La Niña de los Peines’. Mi padre me contaba que una vez en un festín en el Patio de los Aljibes -donde había muchos artistas- cuando sintió cantar a La Gazpacha, dijo La Niña de los Peines: ‘ésta me va a hacer reventar’; y tuvo que echar tripas pa quear como que ella era La Niña de los Peines”. (13)

Según Manuel Lorente, “La Gazpacha desarrolló un modelo de granaínas que hoy día están en desuso, y casi en el olvido” (14). Molina Fajardo también le atribuye el mérito de haber sido “la última que cantó la pícara ‘zarabandilla’ acompañada a la guitarra por Pataperro” (15). María Amaya Fajardo falleció en su domicilio de la Placeta Alta de Santa Inés de Granada el 30 de noviembre de 1961 (16).


Notas:
(1) La Correspondencia de España, 25-10-1922.
(2) La Acción, 23-11-1922.
(3) García Sanchís, ibidem.
(4) “La verbena andaluza del Centro Artístico”, El Defensor de Granada, 24-6-1924, p. 1.
(5) “El concurso de Cante Jondo”, El Eco de Cartagena, 1-9-1924.
(6) “REINA VICTORIA: ‘La copla andaluza’”, El Telegrama del Rif, 1-1-1930.
(7) El Noroeste, 5-9-1930.
(8) “Semana Andaluza”, El Diluvio, 20-6-1930.
(9) Ferraz, Ernesto de, “La Semana Andaluza. Los concursos de cante jondo y saetas”, Barcelona Gráfica, 25-6-1930; cit. en Madridejos Mora, Montse, El flamenco en la Barcelona de la Exposición Internacional 1929-1930, Barcelona, Bellaterra, 2012.
(10) Molina Fajardo, Eduardo, El flamenco en Granada. Teoría de sus orígenes e historia, Granada, Ed. Miguel Sánchez, 1974, p. 168.
(11) Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 20-7-1931.
(12) El Pueblo, 14-7-1931.
(26) Lorente Rivas, Manuel, “Etnografía polifónica del fandango en la provincia de Granada”, Música oral del sur, nº 1, 1995, p. 172.
(27) Ibidem.
(28) Molina Fajado, op. cit., p. 169.
(29) Así consta en su acta de defunción, inscrita con asiento número 251 en el tomo 137-2, página 268, sección tercera del Registro Civil del Salvador (Granada).


María la Gazpacha y su participación en el concurso de Granada (I)

Cuando acaba de conmemorarse el centenario del Concurso de Cante Jondo de Granada de 1922, aún existen cuestiones sobre las que planea la sombra de la duda, como la que concierne a la participación de la cantaora María ‘la Gazpacha’.

María Amaya Fajardo había nacido en Granada en 1901 (1), en el seno de una familia de artistas flamencos. Tanto su padre, Fernando, como su tío Paco eran guitarristas. Sus hermanas, Josefa y Paca, y su hermano Miguel eligieron la rama del baile.

María Amaya, la Gazpacha

María Amaya, la Gazpacha

A sus veinte años de edad, la Gazpacha era una desconocida más allá de los límites de su ciudad natal, situación que cambió radicalmente tras el famoso certamen celebrado durante las fiestas del Corpus de 1922 con el fin de devolver al cante flamenco su antigua pureza y elevar su consideración.

Las numerosas crónicas publicadas en aquellos días, tanto en la prensa local como en la de otras ciudades españolas, dejan constancia de la actuación de la joven cantaora, acompañada a la guitarra por Pepe Cuéllar. Sin embargo, mientras Eduardo Molina Fajardo (2) y el periodista Galerín (3) la sitúan entre los ganadores del concurso, con un premio de 300 pesetas, no hemos conseguido localizar evidencias documentales que confirmen ese dato.

La primera referencia que nos ofrece la prensa sobre María Amaya se refiere a su intervención en la prueba de sonido celebrada en la Plaza de los Aljibes (4) unos días antes del evento:

“Para probar sus condiciones acústicas, la Comisión […] estuvo en la plaza de los Aljibes con el joven tocador de guitarra Cuéllar y la cantaora conocida por La Gazpacha, quedando perfectamente convencidos de la admirable disposición que para el canto, tiene el lugar elegido, pues desde todas partes, hasta las más alejadas, la voz de la cantaora y los tañidos de la guitarra, se oían perfectamente”. (5)

María y Pepa, las Gazpachas (Foto: Alejandro G. Amaya)

María y Pepa, las Gazpachas (Foto: Alejandro G. Amaya)

El Concurso de Cante Jondo se desarrolló durante las noches del 13 y el 14 de junio. Según las distintas fuentes hemerográficas consultadas, María la Gazpacha sólo intervino el primer día, acompañada por el mismo guitarrista. No obstante, sobre los estilos que interpretó también existen distintas versiones. Según la revista La Canción Popular, la artista “arrancó grandes aplausos, cantando bulerías y granadinas del más puro sabor de la tierra” (6). El diario Gaceta del Sur también afirma que, “a petición del público, cantó unas granadinas que gustaron mucho” (7), mientras que Agustín López Macías ‘Galerín’, enviado especial del diario El Liberal de Sevilla (18-6-1922), habla de tarantas en lugar de granaínas. Este último es quien describe con mayor detalle la actuación de la cantaora:

La Gazpacha
Con este poético nombre es conocida en Granada la joven María Amaya. Subió al tablado, acompañada del tocaor Manuel Cuéllar [sic] (un artista inmenso) y cantó bulerías y tarantas de modo inimitable.
No debe de llamarse ‘La Gazpacha’ una mujer que con voz de ángel canta

Quisiera ser como el aire,
pa estar a la vera tuya,
sin que lo notara nadie.

Tú se lo cuenta a mi mare
y si dice que no,
mi palabra es la que vale.

El estribillo, con mucha gracia, con gran estilo, interrumpida a cada paso por los aplausos cantó:

No quiero querer a nadie,
porque es muy malo querer,
yo quiero vivir solita,
solita con un debé.

‘La Gazpacha triunfó’ en toda la línea, ¡Y que no te digan ese nombre, mujer!” (8).

Imagen del concurso de Granada (La Unión Ilustrada, 28-6-1922).

Imagen del concurso de Granada (La Unión Ilustrada, 28-6-1922).

Según Galerín, además de interpretar esos cantes, la artista volvió a salir al escenario junto con la zambra, compuesta por una veintena de gitanas del Sacromonte, y después de varias danzas en grupo y en parejas, “bailó la señorita Gazpacha un clásico baile, siendo aplaudidísima y terminó con esto la fiesta” (9).

Fuesen las tarantas o las granaínas el estilo elegido por la María Amaya amén de las bulerías, ninguno de esos cantes figuraba entre los considerados “jondos” en las bases del concurso, que establecían tres secciones: “Siguirillas gitanas”; “Serranas, polos, cañas, soleares”; y “Cantos sin acompañamiento de guitarra: Martinetes-carceleras, tonás, livianas, saetas viejas” (10). Parece, por tanto, poco probable, que la artista acudiese al evento en calidad de concursante. Por otra parte, el acta del jurado, transcrita por el Noticiero Granadino, tampoco recoge el nombre de María Amaya ni el supuesto premio de 300 pesetas (11).

En un artículo publicado en la revista Buen Humor unos meses más tarde, Federico García Sanchís pone el foco precisamente en las granaínas interpretadas por la Gazpacha -en un gesto de osadía, provocación o, tal vez, venganza-, en contra de lo establecido por las bases y la filosofía del concurso:

“… Tomó la Gazpacha parte en el Concurso de Cante jondo. El viejo Estenazas, la Ciega, el niño Caracol y el de Jerez -gárgola que escupe y se canta- definieron cañas, polos, martinetes y seguiriyas. Y llega la señora Gazpacha. Y sin cuidarse del fin purificador de los ejercicios, aprovechando la ocasión de lucimiento, se arranca por granadinas, […] que son, respecto a lo jondo, como un morito de zarzuela junto a los del Rif. El público, que no entiende de influencias bizantinas y árabes en sus cantos, que reconocía lo suyo, rompió a aplaudir con un entusiasmo desenfrenado. Y he aquí al pobre maestro Falla, enfurecido y sin atreverse a subir al tablado, reclamando desde abajo a la sacrílega. Que si quieres. La Gazpacha, embajadora extraordinaria del Sacro Monte y del Albaicín, se vengó contra tantas gafas de carey, rosetas en la solapa, folletos y academias, que por entonces cayeron sobre los flamencos como doctores en una agonía…” (Buen Humor, 26-11-1922, pp. 8-9). (12)

Antonia Mercé, la Argentina (Foto: MAE-IT)

Antonia Mercé, la Argentina (Foto: MAE-IT)

La joven cantaora también desempeñó un papel protagonista en la verbena de San Juan, celebrada en el Palacio de Carlos V de Granada como broche final de las fiestas del Corpus, y en cuyo programa destacaba la gran Antonia Mercé ‘la Argentina’:

“Cuando las campanas anunciaron las doce de la noche, se hizo el silencio, quedó el palacio alumbrado únicamente por los faroles de azul intenso que adornaban los arcos, y el rasgar de una guitarra anunció la presencia de una granadina clásica que cantó con su potente voz esa ‘cañí’ tan castiza conocida por ‘La Gazpacha’. A esa copla, entonada desde la galería del Palacio, respondió desde otro punto, con otra igual, […] ‘Frasquito Yerbabuena’.

Una y otro fueron ovacionados y al iluminarse de nuevo el recinto, una explosión de aplausos premió el feliz acuerdo de este número”. (13)

Notas:

(1) Según la información recogida en su acta de defunción, inscrita con asiento número 251 en el tomo 137-2, página 268, sección tercera del Registro Civil del Salvador (Granada), María nació el 17 de octubre de 1901.
(2) Molina Fajardo, Eduardo, El flamenco en Granada. Teoría de sus orígenes e historia, Granada, Ed. Miguel Sánchez, 1974, p. 151.
(3) López Macías, Agustín, El Liberal de Sevilla, 18-6-1922. Archivo de prensa de Sevilla de José Luis Ortiz Nuevo. Podría ser que Molina Fajardo tomase como fuente este artículo.
(4) “Por razones que a todo el mundo alcanzan, de dificultades del terreno para exceso de personas y carruajes”, la comisión organizadora del concurso decidió sustituir la Plaza de San Nicolás del Albaicín, enclave originalmente elegido para la celebración, por la Plaza de los Aljibes de la Alhambra (La Publicidad, 9-6-1922, p.1).
(5) Ibidem.
(6) La Canción Popular, 1-9-1922, p. 36.
(7) Gaceta del Sur, 15-6-1922, p. 5.
(8) López Macías, op. cit.
(9) Ibidem.
(10) El Defensor de Granada, 25-5-1922, p. 4.
(11) “El acta del jurado”, Noticiero Granadino,18-6-1922, p.1.
(12) García Sanchís, Federico, “El ilustre huésped”, Buen Humor, 26-11-1922, pp. 8-9.
En ese artículo el autor también describe el ambiente en el que se ganaba la vida María la Gazpacha, el de ese flamenco de juerga y de reservado, para señoritos y guiris, tan alejado de la jondura que el concurso granadino trataba de preservar:
“… en una caravana cromolitográfica de gitanerías, que sirve juergas a los viajeros. Cueva entre los chumbos, o reservado de una venta, o sala con ajimeces, arabescos, reloj y cortinas de terciopelo en un hotel. Solera, jamón serrano, jipíos, humazo, marchosería; el Pollo que se pone pelma, la bailaora que se duerme en un diván, el corro de los iniciados, la carátula fantástica de un monsieur con monóculo y el desfile de hembras con perfil de cabra y vestidas de rojo o azul a lunares, entre los camareros de frac” (Ibidem).
(13) “Granada en fiestas”, La Publicidad, 27-6-1922, pp. 1-2.


Encarnación la Trinitaria, una cantaora excepcional (y III)

Durante el año 1936 Encarnación Cabello volvió con fuerza a la cartelera de la Ciudad Condal. El 8 de enero actuó en un festival celebrado en el Circo Barcelonés a beneficio del bailaor Antonio Virutas, en el que compartió cartel con lo más granado de la profesión. Rafaela la Tanguera, Conchita Borrull, Carmen Amaya, el Cojo de Málaga, el Niño de Utrera, Pena hijo, Imperio de Granada, y los tocaores Alfonso Aguilera, Niño Sabicas, Rojo el Alpargatero, Manolo Torres y Pepe Hurtado colaboraron con la causa (Noticiero Universal, 7-1-1936). Entre todos ellos “constituyó una auténtica revelación ‘La Trinitaria’, que fue especialmente aplaudida” (Noticiero Universal, 9-1-1936).

En la imagen aparecen La Tanguera, Carmen Amaya, Julia Borrull, el Viruta y el Chino (Destino, 1964).

En la imagen aparecen La Tanguera, Carmen Amaya, Julia Borrull, el Viruta y el Chino (Destino, 1964).

Unas semanas más tarde cantó en Radio Barcelona junto al Niño de Cartagena, acompañados ambos a la sonanta por Alfonso Aguilera (La Vanguardia, 26-1-1936). En el mes de mayo regresaría en dos ocasiones a la emisora, una junto a Pilar Arcos (La Vanguardia, 10-5-1936), y otra con Juanito Valderrama, Rafael de La Unión y Miguel Borrull (La Publicitat, 14-5-1936).

En febrero de 1936 actuó en el Cine Coliseo Pompeya como figura principal de un programa compuesto por dos películas, más las actuaciones del cantante Emilio Vendrell y de la “eximia artista del género andaluz LA TRINITARIA, diva del cante flamenco” (Noticiero Universal, 19-2-1936).

Durante los meses siguientes se la pudo ver con cierta frecuencia en el Circo Barcelonés, donde el 8 abril y el 14 de mayo participó en sendos festivales de ópera flamenca. El reparto del primero de ellos estaba compuesto por los cantaores “Gitanillo de Madrid, Amedia Romero, Juanito Guerrero, Tomás Chorrojumo, Ramper Flamenco, Niño Cartagena, Aldeano, Gran Fanegas” y, como cabezas de cartel, La Trinitaria, Juanito Valderrama y la Niña de Linares. El toque corría a cargo de “Alfonso Aguilera, Antonio González, Manuel Torres y Niño Sabicas”. Fuera de programa se presentó el transformista Mirco acompañado por todos los guitarristas y, como colofón, se proyectó la película Semana Santa en Sevilla y se cantaron “las típicas saetas, acompañados por una banda de tambores y cornetas” (La Vanguardia, 7-4-1936).

Petra García Espinosa, la Niña de Linares.

Petra García Espinosa, la Niña de Linares.

El segundo festival tenía como figuras estelares a la Niña de Cádiz, Rafael de La Unión, Niño de la Palma de Oro, la Trinitaria, Conchita Borrull, Juanito Valderrama y Miguel Borrull. Completaban el reparto la Niña de Chiclana, Niño de la Alhambra, Anita Maravilla, Niño de Tetuán, Ramper Flamenco, Niño de la Perla, Lolita Ruiz, Tomás Chorrojumo y Carreterito de Valencia, así como los tocaores “Rojo el Alpargatero, Alfonso Aguilera, Juanito Riera y Juan B. Pepito y Miguel Borrull” (La Vanguardia, 12-5-1936).

También en el Circo Barcelonés, el 3 de junio de 1936 Encarnación Cabello intervino en una velada artística celebrada en honor del recitador Enrique Nieto de Molina (La Vanguardia, 3-6-1936); y, ya comenzada la guerra, entre los meses de agosto y septiembre formó parte de un cuadro flamenco que compartía programa con una compañía de variedades internacionales. La Niña de Cádiz, la Tanguera, la Mendaña, la Gonzalito y Manolo Bulerías eran algunos de los artistas con los que compartía escenario (El Diluvio, 29-8-1936).

Asimismo, el 19 de septiembre colaboró en un festival organizado en el Teatro Nuevo por el Partido Nacionalista Republicano de Izquierda y el Sindicato Único de Espectáculos Públicos (C. N. T.), “en honor de la Aviación Republicana y a beneficio de las Milicias Antifascistas”. Tras la representación de la obra de estampas de actualidad ¡Tots al front!, cantaron María Teresa Planas, José María Aguilar, Emilio Vendrell y ‘La Trinitaria’, acompañada por Alfonso Aguilera (Noticiero Universal, 18-9-1936, 6).

El transformista Mirco.

El transformista Mirco.

Durante el año 1937 la prensa la sitúa en el Teatro Vigatá de Vic (L’Hora Nova, 9-9-1937) y en el Municipal de Castellón (Heraldo de Castellón, 12-10-1937) formando parte de sendos espectáculos de variedades; así como en la Fundación Albà d’Horta de Barcelona, en un festival cinematográfico organizado por la Caja de Asistencia Presidente Macià. En los entreactos de la película Sucedió una noche “actuaron los pequeños grandes artistas Encarna Aguilera, canto aragonés; María Aguilera, canzonetista; Adelina Abril, bailarina clásica; Alfonso Aguilera y Castro, guitarristas, y la Trinitaria, estrella del cante flamenco. El acto constituyó un verdadero éxito” (Full Oficial del Dilluns de Barcelona, 13-12-1937). Esta es la última ocasión en que encontramos a la cantaora anunciada junto a su marido, que falleció prematuramente en una fecha que aún desconocemos. Solo unas semanas más tarde, el 2 de enero de 1938, se presentó acompañada a la sonanta por Castro en un festival a beneficio de los soldados organizado por el semanario L’Esquella de la Torratxa en el Teatro Barcelona (La Vanguardia, 1-1-1938).

Una vez concluida la guerra civil, en 1940 la Trinitaria volvió a anunciarse en distintos festivales de ópera flamenca celebrados en la Ciudad Condal, en los que coincidió con viejos conocidos. Junto a su hermana Lola Cabello, el guitarrista Miguel Borrull, las bailaoras Julia y Concha Borrull, y los cantaores Manolo Constantina, Gran Fanegas y el Cojo de Málaga, actuó el 9 de enero en el Circo Barcelonés, en lo que se anunció como un “espectáculo cumbre de cante jondo” (Noticiero Universal, 8-1-1940). Regresó a ese mismo escenario el 30 de abril para rendir homenaje al Cojo de Málaga. También colaboraron en el festival hasta un total de sesenta artistas, entre los que destacaban el bailaor Tobalo, los cantaores Niña de Linares y Gran Fanegas, Miguel Borrull, una zambra gitana y Los Canasteros de Triana (Noticiero Universal, 29-4-1940, 8).

Lola Cabello

Lola Cabello

Asimismo, en el mes de septiembre actuó en el Teatro Olimpia junto a una compañía de ópera flamenca dirigida por el Niño de Marchena, que representó las estampas “Rosianas de Almonte” y “Puente Chiclanero”, de Luis Clavijo:

“[Estas dieron] margen a una serie de cantes y bailes que satisfacen los deseos del más entendido en el arte. De los fandanguillos, cantados por el ‘Niño de León’, ‘Alegría’ y la ‘Trinitaria’, se pasa a los bailes de Merceditas Borrull acompañada a la guitarra por su padre; después a los de Mirco e Isabelita Flores y a la zambra de Tobalo; a continuación los recitados de Enrique Romera y los cantes y bailes de Carmen del Turia; y, al final, los arpegios de Pepe ‘Marchena’” (Solidaridad Nacional, 24-9-1940).

Retomamos la pista de Encarnación Cabello tres años más tarde en la pérgola del recinto Piscinas y Deportes de Barcelona, donde se ofreció “un espectáculo de movilidad y colorido extraordinario, base de una serie de estampas regionales, cuya primera parte se denomina ‘Una noche en Andalucía’”. Bajo la dirección del maestro Paris, en él intervinieron varias decenas de artistas, entre los que cabe mencionar a los bailarines Lolita Ráez y Pepe Urbina; y, en el género flamenco, al guitarrista Flores, el cantaor ‘Niño de los Jardines’ y Maruja de Málaga. Entre otros aspectos del montaje, la crítica alabó las saetasbien cantadas” por la Trinitaria (Diario de Barcelona, 7-8-1943, 14).

El 26 de enero de 1944 se celebró en el Palacio del Arte de Barcelona un “homenaje a la canzonetista Encarnación Cabello, y con tal motivo el rapsoda Wencesla Sabalter recitó un improvisado soneto del poeta argentino E. Baldomero Gimeno, que fue muy aplaudido” (La Prensa, 27-1-1944, 4). Las últimas noticias que hemos localizado sobre la Trinitaria datan del verano de 1950 y la sitúan en Palma de Mallorca, ciudad que ya visitó en varias ocasiones a finales de los años veinte.

Mercedes Borrull (Archivo Diputación de Málaga).

Mercedes Borrull (Archivo Diputación de Málaga).

Actuó el 22 de julio en el Campo es Forti (Correo de Mallorca, 19-7-1950) y dos días más tarde, en el Teatro Olimpia, junto a una extensa compañía de arte flamenco en la que destacaba la presencia de los cantaores Eulalia Sanz, Juanito Palacios, El Soldado, el Niño de la Victoria y la Chicharra; los bailaores Conchita Torres, Manolo de Cádiz, Manuela Reyes y Paco Sevilla; y los guitarristas Niño de Utrera y Antonio González. Entre todos ellos, ocupaba un puesto privilegiado en el cartel “La Trinitaria. Primerísima figura del cante jondo” (La Almudaina, 23-7-1950); y, a juzgar por las críticas, esto no obedecía a un mero reclamo publicitario:

“Anoche en la espléndida terraza de Olimpia se reunió una ingente muchedumbre para presenciar la gran función de Ópera Flamenca […].

En verdad la concurrencia no salió defraudada del espectáculo -que ante el éxito alcanzado se repite hoy-, aplaudiendo cada intervención de los notables, algunos en grado superlativo, elementos presentados por Olimpia en el magno festival de ‘flamenquería’.

Pero por encima de todos cabe destacar la formidable actuación de la Trinitaria, la cual se vio obligada a ofrecer cuatro o cinco ‘cantosmás de los que debía ejecutar. […]

Los aficionados pudieron saciarse de arte ‘cañí’, pues de todo y en abundancia hubo en el festival de anoche, que fue un éxito sin precedentes. Todos los estilos y todas las características del ‘cante jondo’ y de la danza española tuvieron una nutrida representación. Y el público jaleó a cuantos fueron desfilando por el escenario de Olimpia. […]

La compañía de ‘ópera flamenca’ actuará también en diversos pueblos de la Isla” (La Almudaina, 25-7-1950, 8).

“Todos los números que participaron en el espectáculo lograron buen éxito, destacando especialmente ‘La Trinitaria’ que hizo alarde de buen estilo de canto, así como Juan Soto, verdadero artista de la guitarra” (La Almudaina, 26-7-1950, 7).

Encarnación Cabello, la Trinitaria, junto a una de sus nietas (Foto: Ruth Aguilera).

Encarnación Cabello, la Trinitaria, junto a una de sus nietas (Foto: Ruth Aguilera).

Durante los meses de agosto y septiembre el público de Palma de Mallorca pudo volver a disfrutar del cante de la Trinitaria, que actuó en el Salón Triana junto a un cuadro flamenco dirigido por el tocaor Juan Soto, y en el que también figuraban las bailaoras Anita Belmonte, Carmen Alarcón y hermanas Morales, entre otros artistas (Baleares, 31-8-1950; Baleares, 28-9-1950).

Una postrera referencia nos la proporciona un cartel del año 1952 que anuncia dos “grandes veladas de canto flamenco” ofrecidas los días 2 y 3 de agosto en la Bodega Apolo de Barcelona, sita en el Paralelo. En ellas intervinieron los cantaores José Córdoba Reyes, Enrique el Sevillano y la “pareja de cante jondo” formada por la Trinitaria y el Niño del Genil. Completaban el espectáculo el grupo Cantos y Bailes de España, compuesto por más de veinticinco artistas folclóricos, y el dúo de baile aragonés de Carmen Buj y Joaquín Gazulla.

Encarnación Cabello Moreno, que tuvo su último domicilio en el número 29 de la Calle Carretas, falleció el 21 de febrero de 1965 en el Hospital Clínico de Barcelona a consecuencia de un cáncer de útero, según reza en su acta de defunción. Nos ha dejado una discografía breve pero de excepcional calidad, compuesta por un total de dieciocho registros sonoros (1) grabados en la primera mitad de los años veinte con las casas Gramófono, Regal y Víctor. En la mayor parte de ellos la acompaña a la sonanta Miguel Borrull y en el resto, Alfonso Aguilera. Muy del gusto de la época, en el corpus discográfico de esta cantaora predominan claramente los fandangos, seguidos de las tarantas, malagueñas y cartageneras. También impresionó un cante por soleá, una granaína y una saeta.

La Sociedad de Pizarras ha recopilado parte de la discografía de la Trinitaria, que se puede escuchar en su canal de YouTube. Pasen y disfruten:


Notas:
(1) Se trata, en todos los casos, de discos bifaciales; dos de ellos los comparte con Rosario Núñez, la Andalucita.