Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Niña de Écija, cantaora entre dos continentes (II)

En el otoño de 1932 la Paquita Martín se integró en una compañía de revistas, varietés y zarzuela representada por el empresario Francisco Molina, dirigida por el actor Hilario Flores Quintana y compuesta por figuras como la vedette Aurorita Peris, el primer actor cómico Manuel Cumbreras, las tiples cómicas Inés García y Lolita Lledó, el tenor cómico Manuel Lanegran Lolo‘, la bailarina Mery Molina y el maestro concertador Teodoro Cristóbal. En la parte flamenca del elenco destacaba la presencia de los cantaores Angelillo, Jesús Perosanz, el Americano, la Niña de Écija, la Niña de Córdoba y el Niño de Talavera, así como los guitarristas Julio Alonso y Manuel Torres (1). 

Inés García, Aurorita Peris, Lolita Lledó, Niña de Córdoba, Mery Molina, Niña de Écija, Hilario Flores, Jesús Perosanz, el Americano, Manuel Cumbreras, Niño de Talavera, Lolo, Manuel Torres y el maestro Cristóbal (Foto Díaz Casariego, Heraldo de Madrid, 12-11-1932).

Inés García, Aurorita Peris, Lolita Lledó, Niña de Córdoba, Mery Molina, Niña de Écija, Hilario Flores, Jesús Perosanz, el Americano, Manuel Cumbreras, Niño de Talavera, Lolo, Manuel Torres y el maestro Cristóbal (Foto Díaz Casariego, Heraldo de Madrid, 12-11-1932).

A finales de octubre iniciaron una gira por Levante y Andalucía que comenzó en el salón España de Alicante con la representación del espectáculo Claveles de España ーcon música de José María Palomo, y libreto de Hilario Flores y R. Lozaー, “una sucesión de cuadros en los que se mezclan [la] gracia del sainete, la inspiración de la música popular y el sentimentalismo del ‘cante jondo’” (2). Esta pieza ya había triunfado en distintos teatros españoles, incluido el Romea de Madrid (3). 

En ella se cantaron “desde el fandanguillo de Juan Breva y los ‘Caracoles’ de don Antonio Chacón hasta el más moderno de los fandanguillos, medias granaínas, seguidillas gitanas, soleares, guajiras, colombianas, tarantas y toda la gama del cante flamenco […], notándose la ausencia únicamente del martinete” (4). 

Todos los integrantes de la compañía resultaron “superiores, pero por encima de todo [destacó] la labor de las mujeres y de Perosanz” y, especialmente del Americano. También llamaron la atención los hermosos decorados, inspirados en distintos rincones patrios, los efectos de luces y el magnífico vestuario (5).

En el mes de noviembre debutaron con gran éxito de crítica y público en el teatro Romea de Murcia, donde llevaron a escena las obras Claveles de España y Rejas y flores. Unos días después actuaron en el Cervantes de Almería y, en diciembre, en el coliseo homónimo de Málaga y en el Mora de Huelva, donde dejaron un “recuerdo gratísimo, el de las coplas de ‘Los Campanilleros’, con la exaltación de la Nina de Écija” (6).

En enero de 1933 la compañía presentó el mismo programa en el Cervantes de Sevilla, en el Gran Teatro de Córdoba y en el Gran Teatro Falla de Cádiz. Según relató la prensa, entre otras figuras de elenco, la Niña de Écija y la Niña de Córdoba “desempeñaron sus papeles con gran acierto” y demostraron tener “estilo tirándose a la cara, […] las rosas con espinas de una serrana o una ‘soleá’” (7). 

Fancisco Molina, Julia Moya, Niña de Écija, Luz Sanz, Inés García, Niña de la Huerta, Consuelo Carrasco, Hilario Flores, Luis Zapater, Julio Alonso, Niño de Madrid, maestro Cristóbal, el Americano, Luis Yance, Fernando Alejos, Alberto Enríquez, Manuel Cumbreras, Aquilino Calvo, Pedro Galán, Ramironte y Luis Yance (Heraldo de Madrid, 11-4-1933).

Fancisco Molina, Julia Moya, Niña de Écija, Luz Sanz, Inés García, Niña de la Huerta, Consuelo Carrasco, Hilario Flores, Luis Zapater, Julio Alonso, Niño de Madrid, maestro Cristóbal, el Americano, Luis Yance, Fernando Alejos, Alberto Enríquez, Manuel Cumbreras, Aquilino Calvo, Pedro Galán, Ramironte y Luis Yance (Heraldo de Madrid, 11-4-1933).

También fueron dignos de mención el duelo por fandangos que mantuvieron Perosanz y el Americano, el baile por chuflas de Lolo, la danza agitanada de la señorita Peris y la labor de los tocaores de guitarra (8). No obstante, la crítica cordobesa también mostró su descontento con algunos aspectos de las obras, como su “argumento endeble y poco delicado” o el “mal gusto” predominante (9).

En el mes de marzo la Niña de Écija intervino en una función de ópera flamenca celebrada en el circo Price de Madrid, en la que compartió escenario con Cepero, Pena hijo, Niño de Caravaca, Juan Varea, Niño de la Peña, Corruco de Málaga, Cojo de Madrid y Alfonso el Chozas, acompañados por las sonantas de Luis Maravillas, José Revuelta y Julio Alonso (10).

Unas semanas más tarde volvió a salir de gira con la compañía de Francisco Molina, que había sufrido notables cambios en su composición. La Niña de Écija, el Americano y el Niño de Madrid constituían las figuras principales del reparto jondo. “Los demás artistas [servían] de relleno y ocasión para que canten los ‘ases’ fandanguillos, y el resto de la gama flamenca, con el mejor estilo y con un entusiasmo que arranca del público estruendosas ovaciones” (11). Completaban el plantel María Rodríguez ‘la Niña de la Huerta’, los guitarristas Luis Yance y Julio Alonso, y el bailaor cómico-serio Ramironte (12).

Debutaron en el teatro Bretón de Salamanca con la obra Claveles de España, que fue recibida “con ese éxito ruidoso de palmas y olés” (13), y en los días sucesivos estrenaron las piezas Coplas y guitarras y Sol andaluz. La primera, con libreto de Francisco Horacio y música de Modesto Rebollo, incluía números como una zambra, una canción gitana, un pasacalle dedicado a la capa española, un danzón o un chotis. “La mayor parte de [ellos] fueron objeto de grandes aplausos” y tuvieron que ser bisados. “Los cantadores […] escucharon prolongadas ovaciones” (14).

La Niña de Écija, Molinera y la Niña de Linares (Santos Yubero, 1933. Archivo de la Comunidad de Madrid).

La Niña de Écija, Molinera y la Niña de Linares (Santos Yubero, 1933. Archivo de la Comunidad de Madrid).

Después se presentaron en el teatro Nuevo de Zamora, con Claveles de España. “Los cantaores estuvieron formidables”, tanto el Niño de Madrid y el Americano, que dieron a sus coplas “todo el sentimiento y toda la riqueza de tonos que piden”, como la Niña de Écija y la Niña de la Huerta, “de solera flamenca ambas”, que hicieron “una demostración de sus estupendas facultades, cantando sin rival los fandanguillos más sentidos y del mejor gusto popular”. Llamó especialmente la atención un decorado que representaba el Sacromonte granadino (15).

Al día siguiente llevaron a escena Sol andaluz, una obra lírica ambientada en Cádiz, llena de colorido, con libreto de Ricardo González del Toro y partitura del maestro Font de Anta. Los flamencos conquistaron al público con su arte y simpatía, cantando con “todo el sentimiento”, “sin tregua ni descanso, fandanguillos, milongas, columbianas, soleares, medias granaínas y otras coplas” (16). 

A finales de abril se presentaron en el teatro de Almendralejo, donde el espectáculo resultó “agradable en extremo”, y la Niña de Écija y la de la Huerta acapararon “los más calurosos aplausos” (17). En mayo cosecharon nuevos éxitos en el Gran Teatro Falla de Cádiz y en el salón Rodas de Antequera (18), y Paquita Martín participó en la fiesta de clausura del Liceo Andaluz de Madrid, celebrada en su local social de la calle Victoria (19).

El día de San Juan la compañía debutó en el teatro Maravillas de la Villa y Corte con la obra Sol andaluz y nuevos cambios en el elenco. Compartían cartel con la Niña de Écija los cantaores Niña de Linares, Personita, Goro de Triana y Pepillo el Molinero; el bailaor Acha Rovira, y los tocaores Julio Alonso y Marcelo Molina

Paquita Martín, la Niña de Écija.

Paquita Martín, la Niña de Écija.

A pesar de las limitadas dotes actorales de estos artistas, “que no sabían qué hacer con las manos ni con el apuntador”, el espectáculo resultó muy del agrado tanto de la crítica como del público, que se entusiasmó “con sus fandangos y tarantas, sus seguiriyas y malagueñas, sus verdiales y campanilleros, sus soleares y medias granadinas y, sobre todo, con las columbianas de Pepillo el Molinero” (20).

Unas semanas más tarde, junto con la Niña de Chiclana, el Niño de la Flor y Julio Alonso, Paquita Martín regresó al salón Rodas de Antequera para ofrecer varias funciones y organizar un concurso de guitarra, bandurria, cante y baile flamenco al que concurrieron cuarenta aficionados, que se disputaron un total de seis premios (21).

Asimismo, en el mes de agosto intervino en una función benéfica celebrada en el circo Price por la Sociedad de Porteros de Madrid, como parte de los actos conmemorativos de su cuarto aniversario. Completaron el programa los cantaores Niño de la Peña y Canario de Colmenar, el guitarrista Julio Alonso y la bailarina Soledad Pacheco (22).

Según los datos que ofrece la hemeroteca, estas fueron sus últimas actuaciones en España antes de emprender una gira por América que la mantendría alejada de su tierra durante varias décadas. Aquí quedaron sus primeros registros sonoros, seis discos bifaciales impresionados en 1933 en la casa Regal, que contienen cantes por fandangos ーun total de cincoー, serranas, seguiriyas, colombianas y campanilleros grabados con el toque de guitarra de Julio Alonso; además de un pasodoble, el pregón y las bulerías de la obra Sol andaluz, registrados con el acompañamiento de la orquesta del maestro Montorio.

Primeras figuras de elenco de "Postales de España" en la producción Luces de España (Archivo Andalucita).

Primeras figuras de elenco de «Postales de España» (la Andalucita, Hilario Flores, Manuel Cumbreras, Lolo y Gloria Maravillas) en la producción Luces de España (Archivo Andalucita).

Por mediación del representante de varietés Francisco Hidalgo, Paquita Martín y Julio Alonso suscribieron un contrato con el empresario teatral argentino Emilio Losada, que ya había hecho debutar en su país a varios conjuntos de artistas españoles (23). El diez de septiembre embarcaron en Cádiz con rumbo a Buenos Aires y el quince de octubre debutaron en el teatro Mayo junto a una compañía denominada Postales de España, en la que también figuraban la vedette Gloria Maravillas, los cantaores la Andalucita y Niño de Caravaca, las bailarinas Soledad Pacheco, Lolita Beltrán y Hermanas Torres, el bailarín cómico Lolo, los actores Manuel Cumbreras e Hilario Flores, el maestro Vicente Sanz y un cuerpo de baile (24).

Llevaban un repertorio de obras típicamente españolas, a base de danzas y canciones populares de distintas regiones, con vestuario y decorado creados ex profeso, y títulos tan castizos como La fragua gitana, Pastora la cañí, Un inglés en Sevilla o Mujeres de España.  Por ellas desfilaban gitanos, contrabandistas y toreros, y en sus argumentos se mezclaban los temas sentimentales con la alegría y la gracia del folclore andaluz.

Aunque Agustín Remón solo vio en este espectáculo una versión mohosa de la España de pandereta, otros críticos se mostraron muy complacidos por la sal, alegría, visualidad, ingenio y neto sabor popular que derrochaba el conjunto (25); y hubo quien destacó el buen hacer de la Niña de Écija, que “por el puro estilo flamenco de su cante llega a impresionar gratísimamente al público” (26).

En el mes de diciembre, las obras Flores de España, Guitarras y caireles y La copla española fueron llevadas a escena en el teatro de Variedades de Buenos Aires por una compañía española de varietés regionales, integrada por la Niña de Écija, Jesús Perosanz, Julio Alonso, la tiple Aurorita Peris, las bailarinas hermanas Celinda, el bailaor cómico Lolo, y los actores Pepe Duarte e Hilario Flores, entre otras figuras (27).

Notas:

(1) El Día, 29-10-1932, p. 3; La Región, 10-11-1932, p. 1.

(2) ABC de Sevilla, 13-1-1933.

(3) En Romea fue llevado a escena en el mes de junio de 1932, con un elenco flamenco compuesto por los cantaores Angelillo, Pena hijo, Niña de Candelas, la Macarena y Luz Divina la Jerezana, y el guitarrista Luis Yance (Heraldo de Madrid, 5-7-1932, p. 5).

(4) El Día, 29-10-1932, p. 3.

(5) Ibidem; Heraldo de Almería, 23-11-1932, p. 4.

(6) Heraldo de Madrid, 24-11-1932, p. 6; Heraldo de Almería, 23-11-1932, p. 4; Noticiero Universal, 21-12-1932, p. 12; La Provincia, 31-12-1932, p. 1.

(7) ABC de Sevilla, 13-1-1933; F. V., El Sur, 18-1-1933, p. 1. 

(8) F. V., El Sur, 18-1-1933, p. 1. 

(9) La Voz, 18-1-1933, p. 15.

(10) Heraldo de Madrid, 8-3-1933, 5.

(11) El Adelanto, 9-4-1933, p. 3.

(12) También figuraban en la compañía Julia Moya, Luis Sanz, Inés García, Consuelo Carrasco, Hilario Flores, Luis Zapater, Fernando Alejos, Alberto Enríquez, Manuel Cumbreras, Aquilino Calvo y el maestro Cristóbal (Heraldo de Madrid, 11-4-1933, p. 4).

(13) El Adelanto, 9-4-1933, p. 3.

(14) El Adelanto, 11-4-1933, p. 5.

(15) La Mañana, 16-4-1933, p. 3.

(16) La Mañana, 18-4-1933, p. 5.

(17) La Libertad, 27-4-1933, p. 11.

(18) Crispín, El Noticiero Gaditano, 5-8-1933, p. 4; La Razón, 14-5-1933, p. 4.

(19) La Libertad, 27-5-1933, p. 8.

(20) J. A. A., ABC, 25-6-1933, p. 57.

(21) El Sol de Antequera, 23-7-1933, p. 7; La Razón, 30-7-1933, p. 3.

(22) Heraldo de Madrid, 2-8-1933, p. 13.

(23) El último de esos elencos, denominado Nuevos tapices españoles, llevaba varios meses triunfando en Argentina con la obra Claveles de España, entre otras.

(24) Heraldo de Madrid, 11-9-1933, p. 7; Noticias Gráficas, 15-10-1933.

(25) Agustín Remón, Caras y Caretas, 4-11-1933, p. 131; Crítica, 22-10-1933, p. 13.

(26) La Nación, 16-10-1933, s. p.

(27) Crítica, 13-12-1933, p. 17.


La Niña de Écija, cantaora entre dos continentes (I)

Una de las figuras flamencas más universales que ha dado la ciudad de las siete torres es Francisca Martín Freire, que escribió el nombre de Niña de Écija en las carteleras de los principales teatros madrileños y latinoamericanos. Aunque nació casualmente en Antequera en 1909, poco después su familia se trasladó a Puente Genil y, cuando aún era una niña, se estableció de manera definitiva en Écija (1). 

Sus primeros referentes en el cante fueron su tía Valle y su hermana mayor, del mismo nombre, que le dio el impulso definitivo para hacerse artista, a pesar de la oposición de su madre. Junto a ella fue a vivir a Madrid y empezó a presentarse en fiestas y reuniones. Allí conoció al guitarrista de origen zamorano Julio Alonso Pascua, que se convirtió en su compañero artístico y de vida (2).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Catálogo de discos Regal, octubre de 1933).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Catálogo de discos Regal, octubre de 1933).

El primer hito importante de su carrera fue la consecución de la medalla de oro en el concurso de saetas celebrado en el cine Monumental de Madrid en abril de 1928. Tras una función de ópera flamenca organizada por Vedrines y protagonizada por Angelillo y Pena hijo como figuras principales, además del Niño de Sevilla, Niño de Talavera, Conchita Aguilar, Niña de Écija, Chaconcito y Juan Varea, acompañados por las sonantas de Marcelo Molina, Paco de Pará y Manuel Martell, se desarrolló el certamen, en el marco de un desfile cinematográfico de los principales pasos procesionales de la Semana Santa de Sevilla (3).

Durante el mes de agosto de ese año, secundada por Julio Alonso, Paquita Martín intervino en varios programas de Unión Radio (4); y en septiembre realizó una gira por la provincia de Badajoz con la troupe del Niño de Marchena, que actuó en el Monumental Concert de Granja de Torrehermosa, en el cine Plus Ultra de Castuera y en el salón Cinema de Villanueva de la Serena. Completaban el elenco el Niño de Puertollano, Maruja la Sevillana, Valentín Marín y Juan Varea, además de los tocaores Pardales y Malagueñito. En la última de esas localidades, “culminó el entusiasmo de los espectadores con el número final, fandanguillos a tres o cuatro voces; la novedad causó agradable sorpresa” (5).

En el mes de diciembre volvió a salir a la carretera con la compañía de Guerrita, que llevó al teatro Ortiz de Murcia un gran concurso de ópera flamenca en el que, una vez más, sobresalían los fandangos a cuatro voces. También figuraban en el cartel el Niño de Levante, la Sevillanita, Personita y la Niña de Écija, anunciada como “la reina de la milonga, la de la voz de platino”. El toque de guitarra corría a cargo de Diego el Gitano y Antonio Molina (6).

Julio Alonso (La Nación, 23-11-1936).

Julio Alonso (La Nación, 23-11-1936).

En febrero de 1929 Paquita Martín, la Sevillanita y el bailaor Morito de Triana, con la sonanta de Diego Torres, participaron en una función de cante flamenco que se ofreció en el salón Novedades de Albacete (7); y en el mes de mayo la Niña de Écija se integró en el elenco de la obra La copla andaluza, de Antonio Quintero y Pascual Guillén, que, tras varios centenares de representaciones, seguía cosechando éxitos en el teatro Pavón de Madrid bajo la dirección del actor Fernando Porredón. Los cantaores Jesús Perosanz, Niño del Museo y Niña de Écija triunfaron “clamorosamente” (8).

Durante el verano siguiente Paquita salió de gira con la compañía de Francisco Rojas, Niño del Museo, en la que también figuraban José Beltrán, Bienvenido Pardo, el Niño de Alcalá y el Dora; la Niña del Patrocinio, que se anunciaba como bailaora; y los tocaores Julio Alonso y José Revuelta. Con decorado propio creado ex profeso, actuaron en el teatro Principal de Zamora como fin de fiesta tras un programa cinematográfico y el público que abarrotaba el local les aplaudió “con insistencia” (9). Unos días más tarde ofrecieron un recital de ópera flamenca en el coliseo Principal de Alcázar de San Juan, donde también fueron “muy ovacionados” (10).

En el mes de octubre la Niña de Écija intervino en una fiesta celebrada en el domicilio madrileño del doctor Tapia para agasajar a los asistentes a un congreso de la Sociedad Otorrinolaringológica Latina. Tras las actuaciones de las bailarinas Pilar Calvo y Antoñita Torres, la cantante argentina Celia Gámez, y los cantantes líricos Juan García, Crisé Galatti y Juan Mardones, pusieron el broche Paquita y el Niño de Cáceres, “con sus cantos andaluces, que interesaron mucho a los congresistas extranjeros” (11).

Pilar Calvo, Celia Gámez y Antoñita Torres en la fiesta del doctor Tapia (Mundo Gráfico, 16-10-1929).

Pilar Calvo, Celia Gámez y Antoñita Torres en la fiesta del doctor Tapia (Mundo Gráfico, 16-10-1929).

Poco después actuó en el teatro Circo de Albacete junto a la agrupación Espectáculos Quintana, en la que compartía protagonismo con el Niño de Rodas, Rafaelillo de Madrid, Personita y Manuel Pavón, además de los guitarristas Julio Alonso y Luis Yance (12). A continuación emprendió una nueva tournée con un elenco muy similar, al que se sumaron Luisito Blanco, Lorencín de Madrid, el guitarrista Luis Maravilla y, como figura estelar, Angelillo. Dieron varias funciones en el teatro Parisiana de Zaragoza, que culminaron con un concurso de saetas (13).

Unas semanas más tarde la prensa sitúa a Paquita en el teatro Calderón de la localidad salmantina de Peñaranda, junto a una troupe de ópera flamenca en la que también destacaban el Niño de Rodas, Personita, Bernardo el de los Lobitos, Pena hijo y Angelillo, junto a los mismos tocaores. El espectáculo “agradó a la concurrencia, que aplaudió a los artistas con gran entusiasmo” (14).

Durante la primavera y el verano de 1930 volvió a salir de gira con la compañía del Niño del Museo, integrada por cantaores como el Chato de Jerez, Niño de la Victoria o Niño de Santo Domingo, los guitarristas Julio Alonso y Pepe de Badajoz, y la pareja de baile Linares -Moreno. En el mes de abril actuaron en el teatro Principal de Cartagena, donde recibieron grandes aplausos y, como fin de fiesta, representaron escenas de La copla andaluza y El alma de la Copla, ambas de Quintero y Guillén (15).

A finales de junio cosecharon nuevos triunfos el teatro Nuevo de Salamanca y el coliseo homónimo de Zamora (16). Después visitaron Cáceres y varias localidades pacenses, como Campanario y Cabeza de Buey, en las que tuvieron gran éxito de público (17). En septiembre recalaron en el teatro Lara de Málaga, donde las críticas no les resultaron demasiado favorables. Al decir de Rivas, “la Niña de Écija cantó bien únicamente una serranas de aquellas que tan célebre hicieron a don Antonio Chacón” (18).

Angelillo (izq.) y la Niña del Patrocinio (dcha) (Cine Mundial, mayo de 1929).

Angelillo (izq.) y la Niña del Patrocinio (dcha) (Cine Mundial, mayo de 1929).

Bastante más amables fueron los medios de Antequera, que se volcaron con su paisana, la de la “voz de oro” (19), con motivo de su actuación el salón Rodas:

«… existía verdadera expectación […] por conocer a la artista antequerana Paquita Martín, Niña de Écija, la cual alcanzó un éxito enorme haciéndole repetir infinidad de coplas. A pesar de la emoción que le embargaba el cantar por primera vez en público ante sus paisanos, su estilo nos hizo recordar a la Niña de los Peines de hace veinte años, y los atronadores aplausos con que el público premiaba sus canciones daban buena prueba de la satisfacción íntima que todos los antequeranos sentían al verse ante una verdadera estrella del cante jondo. Paquita Martín […] debe sentirse satisfecha del éxito alcanzado ante sus paisanos” (20). 

En octubre la troupe del Niño del Museo se anunció en el salón Olimpia de Madrid con un elenco renovado, en el que, además de la Niña de Écija y los guitarristas de siempre, destacaba la presencia de los cantaores Niño de la Alegría, Niña de Chiclana, Domínguez el Malagueño, Luquitas de Marchena y Niño de las Delicias (21).

Durante los primeros meses de 1931 Paquita Martín realizó una nueva tournée con la compañía de Angelillo. Completaban el plantel el Niño de Santo Domingo, Luquitas de Marchena, el Canario de Colmenar, el Americano, y los tocaores Julio Alonso y Luis Yance. En febrero cosecharon “grandes ovaciones” por su “excelente labor” en el teatro Circo de Albacete, en marzo actuaron en el Central Cinema de Murcia y en abril ofrecieron una función en el Circo Barcelonés de la Ciudad Condal, con la novedad de la incorporación de Pena hijo y Alfonsín de Madrid (22).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Candil, 1992).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Candil, nº 79, 1992).

Unas semanas más tarde, durante la Feria de Abril de Sevilla, el público asistente a la caseta de la Asociación de la Prensa, después de admirar el baile de las niñas del maestro Otero, pudo deleitarse escuchando 

“… a una excelente cantaora -La Niña de Écija– flamenca ‘por los cuatro costados’, que acompañada a la guitarra por el gran maestro Julio Alonso, se cantó por tarantas, caracoles, soleares y serranas con maravilloso estilo y espléndidas facultades.

Fue el ‘clou’ de la noche. Bastará decir que a la hora que cantaba ーtres de la madrugadaー se agolpaba a las puertas de la caseta casi todo el gentío” (23).

En el mes de noviembre participó en un espectáculo de ópera flamenca celebrado en el Circo Price de Madrid, con un elenco integrado por la Niña de Jaén, el Cojo de Madrid, Chaconcito, Cutuno, el Americano, Paco Mazaco, Pena hijo y Herminia Montoya, acompañados a la sonanta por Pepe de Badajoz (24); y en febrero de 1932 actuó en el cine Delicias junto a Angelillo, el Pena, Niño de la Puerta del Ángel y, a la sonanta, Luis Yance (25). 

En junio de ese mismo año salió de gira con Manuel Vallejo y su troupe, en la que destacaba la presencia del Niño de León, Chato de las Ventas, Vallejito, Cepero de Triana, Juan Varea y, a la guitarra, Julio Alonso y Antonio Moreno. Actuaron en el teatro Nuevo de Zamora, en el Dindurra de Gijón ーdonde fue anunciada como “famosa cantaora en su género. Única competidora de ‘La Niña de los Peines’”ー y en el Coliseo Castilla de Burgos (26).

Durante los meses de julio y agosto recorrió varias localidades de la provincia de Badajoz integrada en la compañía del Americano, en la que compartía cartel con la Niña de la Huerta, Luquitas de Marchena, el bailaor cómico-serio Acha Rovira, y los tocaores Julio Alonso y Blas López. Trabajaron con gran éxito en el salón Cinema de Villanueva de la Serena, en el circo Borza de Villafranca de los Barros, en  el teatro Avenida de Almendralejo y en el teatro de verano de Jerez de los Caballeros (27).

Notas:

(1) Martín Martín, M., “La Niña de Écija”, Candil, nº 79, 1/1992, pp. 8-9.

(2) Ibidem.

(3) Heraldo de Madrid, 30-3-1928, p. 6.

(4) El Imparcial, 7-8-1928, p. 20; El Imparcial, 30-8-1929, p. 20; El Liberal, 31-8-1928, p. 4.

(5) Correo Extremeño, 23-9-1928, p. 4; Correo Extremeño, 25-9-1928, p. 4; Correo Extremeño, 29-9-1928, p. 3.

(6) Levante Agrario, 20-12-1928, p. 4.

(7) Diario de Albacete, 7-2-1929, p. 2.

(8) Heraldo de Madrid, 29-5-1929, p. 5.

(9) Hache, Heraldo de Zamora, 11-7-1929, p. 2.

(10) Heraldo de Madrid, 17-7-1929, p. 5.

(11) El Debate, 8-10-1929, p. 5.

(12) Diario de Albacete, 16-10-1929, p. 2.

(13) La Voz de Aragón, 25-10-1929, p. 10.

(14) El Adelanto, 17-11-1929, p. 2.

(15) Cartagena Nueva, 29-4-1930, p. 2.

(16) El Adelanto, 19-6-1930, p. 6; Heraldo de Zamora, 28-6-1930, p. 5.

(17) Nuevo Día, 2-7-1930, p. 1; Correo Extremeño, 17-7-1930, p. 5; Nery, Correo Extremeño, 20-8-1930, p. 5.

(18) Rivas, Vida Gráfica, 15-9-1930, p. 18.

(19) Gaumont, La Razón, 2-10-1930, p. 2.

(20) El Sol de Antequera, 12-10-1930, p. 3.

(21) Heraldo de Madrid, 30-10-1930, p. 6.

(22) El Diario de Albacete, 20-2-1931, p. 1; El Liberal de Murcia, 3-3-1931, p. 2; Noticiero Universal, 7-4-1931, p. 8.

(23) El Liberal de Sevilla, 28-4-1931, p. 1.

(24) Heraldo de Madrid, 5-11-1931, p. 5.

(25) Heraldo de Madrid, 24-2-1932, p. 6.

(26) M., Heraldo de Zamora, 20-6-1932, p. 1; La Prensa, 23-6-1932, p. 2.

(27) La Libertad, 17-7-1932, p. 4; La Libertad, 21-7-1932, p. 4; La Libertad, 21-8-1932, p. 15; La Voz Extremeña, 28-8-1932, p. 6.


Antonia Martínez, la Salerito, versátil figura internacional (y IV)

El nueve de junio de 1916 “la reina de los cantos regionales y flamenco” debutó en el Folies Bergère de Barcelona por un caché “muy decentito” y obtuvo “un éxito grande, difícil de expresar […]. La popular artista se guardó al respetable en un bolsillo en cuanto les cantó la primera canción, y no quieran ustedes saber las ovaciones que se llevó la graciosa artista” (1). 

A finales de mes pasó al salón Doré y unas semanas más tarde, al teatro Eslava de Valencia, donde compartió cartel con Pastora Imperio, y las canzonetistas Lola Durán, Teresita Pastor y Adria Rodi. Conquistó al auditorio con sus “envidiables condiciones” y su “rica variación de trajes típicos” para cada uno de sus cantos regionales. No en vano, “es una de las artistas de este género que más sienten y hace sentir las canciones en las que pone sentimiento, pasión, dulzura…” (2)

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

En el salón Moderno de Tarragona consiguió “uno de los éxitos más grandes que se han conocido”, con “llenos enormes todas las sesiones […]. Su despedida fue un auténtico acontecimiento, pues el público, puesto en pie, tributó a la Salerito una verdadera ovación” (3). Después, en Elda, la “reina de los cantos regionales y flamencos” escuchó “favorables ovaciones por su voz, estilo, repertorio y presentación” (4).

En Villena “cantó con la maestría y facultades que la distinguen lo más saliente de su repertorio, siendo aclamada con delirio”. En Almansa “fue objeto de estruendosas ovaciones por su arte, gusto y elegancia” (5). Durante el otoño de 1916 también se la pudo admirar en el salón Novedades de Orihuela y en el Kursaal de Elche (6).

Retomamos su pista en junio de 1917. Junto a su hija Juanita Guerrero ーtambién conocida como la Sánchez-Guerreroー, que siguió sus pasos en el mundo del baile y el cuplé, se presentó en el teatro Oscense de Huéscar; y unas semanas más tarde actuaron en el teatro de Serón y en el salón Moderno de Vélez-Rubio (7). En este último permanecieron varios días, acompañadas al piano por Modesto Pérez, con “llenos completos” en todas las funciones y gran éxito de crítica:

“La Salerito es una veterana del couplet […] y lo mejorcito seguramente que ha pisado hasta ahora nuestras tablas. En la interpretación de tipos y cantos regionales demostró arte, ingenio y gracia exquisita que le valieron merecidos aplausos. 

Juanita Guerrero es una artista muy joven, muy linda y muy simpática que posee también los resortes de seducir al público por su sal y su gracejo.

Ambas lucieron un vestuario variado y lujosísimo, muy adecuado siempre a los diversos tipos que caracterizaron con singular maestría” (8).

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

Durante los meses de noviembre y diciembre Antonia Martínez ー“que canta cada malagueña que quita el sentío”ー trabajó en el salón Moderno de Calasparra, en el music hall Novelty de Barcelona y en el cine Benlliure de Valencia. En enero de 1918 se presentó junto a su hija en el teatro Ortiz de Murcia y unas semanas más tarde debutó en el pabellón Alfonso XIII de Melilla, donde coincidió con Dorita Ceprano y la pareja de baile formada por Selesia y Revoltosa (9).

T. Miranda, en la revista Eco Artístico, le recomendó que “continúe con el género flamenco, donde estará mejor”, por ser “una artista propia de un café cantante” más que de un escenario de varietés (10). Unos meses más tarde volvió a dar muestras de su gran generosidad, al colaborar en una suscripción a favor de los huelguistas de las minas de La Unión (11).

En agosto y septiembre de 1918 la prensa brasileña vuelve a situarla al otro lado del Atlántico. Integrada en la Compañía Norte-Americana de atracciones y variedades, “la graciosa tonadillera española Salerito” se presentó sucesivamente en el Casino Antártica, en el Miramar y en el teatro Parisiense de São Paulo, donde obtuvo “los más calurosos aplausos” (12). Después actuó, “con éxito triunfal”, en el cabaret restaurante del Club de los Políticos de Río de Janeiro (13).

En el mes de diciembre reapareció en el salón Novedades de Sevilla y unos meses más tarde, en el Imperial (14). Durante el verano de 1920 se anunció en el Edén de Valencia y en el salón Novedades de Alicante; y en mayo de 1924 “obtuvo un éxito clamoroso” en este último local (15). Según el relato de Francisco Fernández García, a principios de esa década se instaló en Melilla, donde regentó “un café teatro de su propiedad en el que invirtió todos sus ahorros, pero un desgraciado accidente hizo que lo perdiera todo al destruirse totalmente el local como consecuencia de un incendio” (16).

La Salerito (Arte e Artistas, 26-10-1918, p. 8).

La Salerito (Arte e Artistas, 26-10-1918, p. 8).

En esos años la prensa se hizo eco del accidente automovilístico que sufrió en Melilla en marzo de 1925, cuando regresaba de Nador junto a un individuo conocido como Paco ‘el Prevenido’. Tras pasar el Atalayón, el coche volcó al tomar una curva y fue a parar a una cuneta. Antonia Martínez, domiciliada en la calle del General Marina, número doce, “salió despedida del carruaje, yendo a caer a regular distancia […]. En otro auto fue traída a la plaza, recibiendo curación en la Casa de Socorro, de contusiones en el hombro derecho” (17).

En octubre de 1929 su nombre volvió a aparecer en los medios, tras ser detenida en Murcia por la guardia civil como autora del robo, en Orán, de un collar de piedras preciosas propiedad de María Pérez (18). No obstante, la propia artista no tardó en personarse en la redacción de El Liberal para ofrecer su versión sobre los hechos:

“No es así. La Salerito, no ha robado dicho collar. Este, que es de irrisorio valor, se lo prestó María Pérez, para que saliese a escena, en un teatro de Orán.

Después, la Salerito, que naturalmente, no tenía preocupación por el collar, pues que nada valía, se lo trajo al marcharse de Orán, sin ánimo de apropiarse de él.

Parece que María, por una venganza personal, presentó una denuncia a todas luces infundada.

Al llegar la Salerito a Murcia y notar que habíase traído la alhaja, telegrafió a la Pérez y le comunicó el pronto envío de la misma; al propio tiempo que significaba que se lo llevó distraídamente.

Posteriormente se encontró con que existía una denuncia, por robo, contra ella. Interrogada por las autoridades, probó su inocencia” (19).

Antonia Martínez Burruezo falleció en Caravaca de la Cruz el veintisiete de agosto de 1959, a causa de una hemorragia cerebral. Distintos periódicos de toda España publicaron la noticia, emitida por la agencia Cifra, según la cual la Salerito “se encontraba en la pobreza y la actriz Sarita Montiel proyectaba organizar una función en su beneficio” (20).

Notas:

(1) La Publicidad, 8-6-1916, p. 3; Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18.

(2) La Correspondencia de Valencia, 21-7-1916, p. 3; El Pueblo, 24-7-1916, p. 4.

(3) Eco Artístico, 25-7-1916, p. 19.

(4) Eco Artístico, 15-8-1916, p. 17.

(5) Eco Artístico, 25-8-1916, p. 19; Eco Artístico, 5-9-1916, p. 15.

(6) El Conquistador, 7-10-1916, p. 3; La Defensa, 19-11-1916, p. 3.

(7) Eco Artístico, 5-6-1917, p. 13; Juan Jiménez, Eco Artístico, 5-8-1917, p. 13.

(8) Carmelo, Heraldo de los Vélez, 1-7-1917, p. 7. 

(9) La Voz del Pueblo, 7-11-1917, p. 2 [citado en Gelardo Navarro, José (2014). ¡Viva la Ópera Flamenca! Flamenco y Andalucía en la prensa murciana (1900-1939), Universidad de Murcia]; El Diluvio, 3-12-1917, p. 6; El Cine, 15-12-1917, p. 54; El Liberal, 18-1-1918, p. 2.

(10) T. Miranda, Eco Artístico, 5-2-1918, p. 20.

(11) El Despertar del Obrero, 20-4-1918, p. 4; 5-5-1918, p. 4.

(12) Correio Paulistano, 16-8-1919, p. 2; A Tribuna, 16-9-1918, p. 6; A Tribuna, 25-9-1918, p. 8.

(13) Arte e Artistas, 26-10-1918.

(14) Eco Artístico, 25-12-1918, p. 61; El Correo de Andalucía, 28-4-1919, p. 3.

(15) El Pueblo, 20-7-1920, p. 2; El Luchador, 21-8-1920, p. 2; El Luchador, 19-5-1924, p. 2. 

(16) Fernández García, “Antonia Martínez La Salerito (2ª Parte)”, El Noroeste Digital, 16-8-2013.

(17) El Telegrama del Rif, 27-3-1925, p. 4.

(18) El Liberal, 8-10-1929, p. 2.

(19) El Liberal, 9-10-1929, p. 2.

(20) ABC, 30-8-1959, p. 66.


Antonia Martínez, la Salerito, versátil figura internacional (III)

En octubre de 1912 la hemeroteca sitúa a la Salerito en lugares como el salón Farrusini de Zaragoza, el teatro Apolo de Valls y el Principal de Tortosa (1). En noviembre debutó en el teatro Balear de Palma de Mallorca, donde fue “aclamada a diario. Todo lo que canta sale de su garganta con ese ángel que arrebata a los espectadores, que prorrumpen en frenéticos aplausos y olés” (2).

Antonia Martínez, la Salerito (Mundo Gráfico, 13-12-1911, p. 26).

Antonia Martínez, la Salerito (Mundo Gráfico, 13-12-1911, p. 26).

Viajó después a la Ciudad Condal para actuar en el salón Poliorama, compartiendo protagonismo con la Bilbainita. La prensa destacó la moralidad del trabajo y el lujo de la presentación de quien era considerada, “sin disputa, una de las mejorescantaoras’ de flamenco y aires cubanos”, y recitaba “con soltura y donaire chispeantes monólogos andaluces” (3). De allí pasó al teatro Soriano, junto a una compañía de varietés integrada por figuras como los 5 Mongadors, los excéntricos americanos The Pantos, los reyes del ciclismo The Dalfils Troupe o la domadora de palomas la Sikora (4).

Estrenó el año 1913 en el teatro de la Marina de Valencia, compartiendo cartel y éxito con Josefina Cola (5). También pasó por el teatro Circo de Albacete, antes de presentarse, bien entrado el mes de febrero, en el Lux Edén de Granada, donde “obtuvo un éxito completo desde la noche de su debut” con su repertorio del “género flamenco, canciones cubanas, monólogos y jotas, […] magistralmente interpretado”, y con su película taurina (6).

Durante los meses de primavera recorrió distintas provincias españolas. Se reencontró con sus paisanos de Caravaca en un teatro Thuillier “de bote en bote” y actuó con éxito en el salón Azul de la vecina Cieza (7). Asimismo, junto a la pareja de baile formada por Lola Bravo y Trujillo, se presentó en el cine La Rosa de San Fernando y en el salón La Amistad de El Puerto de Santa María, “con un escogido programa en el que figuraba la jota de El Fruto de los Tenorios, que la cantó con el gusto y la maestría que sabe imprimir esta artista a cuantos números ejecuta, […] además de su hermosa y potente voz” (8).

Tras su paso por el teatro Oscense de Huéscar y el salón Recreo de Baza (9), a principios de junio regresó a Caravaca para inaugurar el salón de la Cruz, de su propiedad, y ofrecer una serie de representaciones durante los primeros días de funcionamiento del local, que tenía “una cabida de 250 butacas y 350 entradas generales, pudiendo trabajar en el escenario, no solo números de varietés, sino también compañías de zarzuela o verso que no cuenten con mucho personal” (10).

Nati la Bilbainita (La Unión Ilustrada, 4-10-1914, p. 1).

Nati la Bilbainita (La Unión Ilustrada, 4-10-1914, p. 1).

En el mes de julio emprendió una gira por Portugal, que comenzó en el Splendid Foz Garden de la localidad de Algés. Su debut constituyó todo un éxito, puesto que “‘La Salerito’ es un auténtico tipo de hermosura de la mujer andaluza con un timbre de voz encantador de frescura y gracia”, que “en sus escogidas canciones regionales logra entusiasmar a los espectadores, que quedan admirados ante las múltiples transformaciones que lleva a cabo”. “Su verdadera distinción es realzada por la riqueza de sus toilets confeccionadas en la Maison Degamond de París” (11). 

Allí permaneció varias semanas, con prórroga incluida, y después pasó al salón Trinidad de Lisboa, compartiendo cartel con la Goya y la Romerito (12). Tras una breve temporada en el teatro López de Ayala de Badajoz, donde coincidió con Amalia Molina y Les Sobernil, en la segunda semana de agosto regresó al país vecino para actuar en Setúbal, Figueira y Lisboa, “con colosal éxito” (13).

Una vez cumplidos sus compromisos en Portugal, retomó sus actuaciones en el López de Ayala de la capital pacense, con gran éxito de crítica y público:

“Con un lleno estruendoso verificóse la función  […]

… esta gentil bailarina tiene un dominio completo del baile; su cuerpo, de una elasticidad asombrosa, se presta a las más difíciles posturas; sus pies apenas tocan el suelo, siendo tal el arte, la gracia y el gitano salero de esta artista singular, que con justicia lleva el nombre artístico de La Salerito.

Cantando, sus canciones están impregnadas de esta dulce poesía andaluza, triste y reidora, ‘que canta cuando llora y llora cuando canta’”(14).

La Salerito (Revista Teatral, 10-7-1912, p. 1).

La Salerito (Revista Teatral, 10-7-1912, p. 1).

Actuó también en el teatro Calderón de la Barca de Montijo, donde cosechó un nuevo triunfo (15), antes de regresar a tierras murcianas. En el cine Varietés de la capital demostró conocimiento escénico y “cierta picardía en las tablas que difícilmente tienen todas las de su arte, pues no hay couplet que el público no le aplauda de verdad” (16). 

Siguió coleccionando ovaciones en el teatro Pastor Rubira de Calasparra, el Circo-Teatro de La Unión, el salón Novedades de Alicante, el teatro Liceo de Alberique, el Palacio de Cristal de Valencia, el teatro Circo de Denia y el teatro Oberón de Burriana (17). “Posee La Salerito una cantidad de artista por toneladas, que va esparciendo por donde pasa, cambiándolo por aplausos frenéticos y ovaciones delirantes” (18).

Pasó las Navidades trabajando en Puertollano y en las primeras semanas de 1914 deleitó a los públicos de Manzanares y Albacete con sus “clásicos aires andaluces, que domina a la perfección” (19). En febrero emprendió una nueva tournée por la zona de Lisboa, con actuaciones en locales como el salón de Vila Franca de Xira o el salón Foz de la capital, donde supo “captarse las simpatías” del respetable con sus números del género flamenco (20). 

En abril se anunció en el Concert Madrileño de la Villa y Corte (21); y durante los meses de junio y julio recorrió varias localidades extremeñas junto a la bailarina Electra. En el cine de Azuaga “escucharon ovaciones sin cuento” por sus muchos “méritos y sus condiciones excepcionales para triunfar en el género” (22); y en el teatro de Santa Isabel de Llerena triunfaron “en toda regla, […] con su arte y con su gracia”, magistralmente acompañadas por un terceto dirigido por el compositor Augusto José Vela.

“‘Salerito’ es una mujer completamente hermosa, y tiene una voz potente y bien timbrada; dice y vocaliza muy bien y posee en su garganta recursos sobrados para arrebatar al público con las cadencias sentimentales de sus ‘Granadinas’ o las notas vibrantes y enérgicas de la arrogante jota; viste lujosamente y tiene soltura y gracia para andar por el escenario; así se puede decir ‘soy artista’. Fue constantemente ovacionada” (23).

La Salerito (Eco Artístico, 15-1-1913, p. 37).

La Salerito (Eco Artístico, 15-1-1913, p. 37).

En el segundo semestre del año la hemeroteca es parca en noticias sobre la actividad de Antonia Martínez. La sitúa en lugares como el teatro Moderno de Alcázar de San Juan, el Espinel de Ronda, el salón Apolo de Algeciras, el salón Ideal de Gibraltar, el cine Luz de Ceuta, el teatro Circo Ibérico de Ayamonte y el Gran Cine de Córdoba (24); y, a finales de enero de 1915, anuncia que se encuentra “en negociaciones para quedarse en arriendo con el Salón Moderno” de esta última ciudad. Asimismo, recuerda la generosidad de la artista durante su actuación en la misma, al ceder el producto íntegro de la entrada una de las noches a las Hermanas de la Caridad (25).

En agosto de ese mismo año la prensa antequerana anunció su contratación por el cine Moderno durante las fiestas locales, para interpretar sus cantes flamencos y regionales acompañada a la sonanta por el profesor Pedro Montero, Niño de Lucena (26). Sin embargo, unos meses antes el diario Crítica la situaba en la ciudad argentina de Córdoba, junto a una compañía de varietés organizada por los empresarios Cano y Casajuana, y encabezada por la cupletista Resurrección Quijano (27). Por tanto, una de esas dos informaciones probablemente fuese errónea.

Lo que sí está constatado es que en abril de 1916 la Salerito se encontraba en La Habana, donde intervino en una velada a beneficio del agente teatral Eduardo López que se celebró en el teatro Miramar y en una función dedicada a los empleados del coliseo Campoamor, en las que coincidió con artistas como Ángeles de Granada, Doloretes y Antonio de Bilbao (28).

Durante su estancia en la capital cubana, impresionó en la casa Columbia trece registros sonoros de estilos como garrotín, isa canaria, tangos, cuplés, pregón, cartageneras y murcianas ーcon acompañamiento de orquestaー; marianas y garrotín ーcon acompañamiento de guitarraー.

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

En el mes de mayo embarcó en el transatlántico Antonio López, que arribó al puerto de Barcelona el día veinticinco. Recién instalada en la Ciudad Condal, en compañía de su esposo y varios amigos, recibió en su domicilio a José Manzanares Nausa, crítico de la revista Eco Artístico, a quien concedió la primicia de los “laureles y plata” cosechados en aquellas tierras: “Pues mire usted, Manzanares: No puedo quejarme del público cubano; me ha colmado de atenciones en todas mis actuaciones, y en dos beneficios que he dado me han llenado el teatro y me han hecho muchísimos regalos” (29).

No obstante, según confesó, “Aquello está muy malo, por allí andan muchos artistas sin poder volver a España… […] Sí, señor: dígalo usted en su periódico para que lo sepan todos: allí hoy no hay más que mucha miseria; si no hubiera sido por eso, todavía estaría yo por allá” (Ibidem).

También habló a su interlocutor sobre su última actuación en tierras americanas, en el salón-teatro Ideal de la ciudad estadounidense de Tampa, donde hizo “un bonito negocio”. Dio fe de ello el diario El Comercio, que le dedicó estas encomiásticas líneas:

“El viernes de la semana pasada debutó […] con ruidoso éxito, la artista de gran fama Antonia Martínez La Salerito, […] una cantadora y bailadora de flamenco que parte er corasón.

En su género La Salerito es insuperable, lo non plus ultra, no tiene rival. […]

¿Quién al hablar de esta salerosa andaluza, madre de los encantos y el salero, no se sentiría impulsado al elogio del arquetipo perfecto, a la alabanza, a lo suigéneris [sic] del estilo, a la proclamación de la gracia atrayente, subyugadora de esa diosa, de esa saladísima gitana de cabellera endrina, de mareante cuerpo y de ojos garzos, que asesinan? […]

¡Olé! presiosa criatura. Bendita zea tu perzonilla por la grasia divina que Dios te ha dao. ¡Olé por tu salero!” (30).

Notas:

(1) Eco artístico, 25-10-1912, p. 22; La Crónica de Valls, 26-10-1913, p. 3; Eco artístico, 5-11-1912, p. 32.

(2) Eco Artístico, 25-11-1912, p. 35.

(3) El Cine, 30-11-1912, p. 8.

(4) El Diluvio, 5-12-1912, p. 5.

(5) El Pueblo, 1-1-1913, p. 2.

(6) Eco Artístico, 25-2-1913, p. 24.

(7) Eco Artístico, 5-4-1913, p. 25; Eco Artístico, 15-4-1913, p. 28.

(8) El Guadalete, 27-4-1913, p. 1.

(9) Eco Artístico, 25-5-1913, p. 16; Eco Artístico, 6-5-1913, pp. 8-9.

(10) Eco Artístico, 5-6-1913, p. 54.

(11) O Intransigente, 5-7-1913, p. 3; Eco Artístico, 25-7-1913, p. 42.

(12) Eco Artístico, 25-7-1913, p. 42.

(13) Eco Artístico, 5-8-1913, p. 33; Eco Artístico, 15-8-1913, p. 30.

(14) Eco Artístico, 25-8-1913, p. 64. Tomado de La Correspondencia Extremeña.

(15) Eco Artístico, 5-9-1913, p. 53.

(16) Eco Artístico, 15-9-1913, p. 40.

(17) Eco Artístico, 25-9-1913, p. 37; Eco Artístico, 25-10-1913, p. 30; Diario de Alicante, 31-10-1913, p. 3; Eco Artístico, 15-11-1913, p. 24; El Pueblo, 19-11-1913, p. 2; Eco Artístico, 15-12-1913, pp. 25-26; Eco Artístico, 25-12-1913, p. 37.

(18) Eco Artístico, 15-11-1913, p. 24.

(19) Eco Artístico, 25-12-1913, pp. 47-48; Eco Artístico, 15-1-1914, p. 32; Eco Artístico, 25-1-1914, p. 44.

(20) Eco Artístico, 25-2-1914, p. 42; Eco Artístico, 25-4-1914, p. 43.

(21) Eco Artístico, 15-4-1914, p. 17.

(22) Eco Artístico, 15-7-1914, p. 18.

(23) Un Triunviro, La Región Extremeña, 27-6-1914, p. 1.

(24) Eco Artístico, 25-8-1914, p. 14; Revista de Varietés, 10-9-1914, p. 10; Eco Artístico, 15-9-1914, p. 15; Eco Artístico, 5-10-1914, p. 34; Eco Artístico, 5-11-1914, p. 15; Revista de Varietés, 30-10-1914, p. 9; Diario de Córdoba, 8-1-1914, p. 2.

(25) Zurita, Diario de Córdoba, 28-1-1915, p. 1.

(26) Heraldo de Antequera, Feria y Fiestas de Agosto 1915, p. 2.

(27) Crítica, 19-3-1915, p. 7; Crítica, 15-3-1915, p. 6.

(28) Enrique Fontanills, Diario de la Marina, 6-4-1916, p. 5; Diario de la Marina, 14-4-1916, p. 6.

(29) José Manzanares Nausa, Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18.

(30) Texto publicado por el diario El Comercio de Tampa, transcrito por Manzanares Nausa, Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18.


Antonia Martínez, la Salerito, versátil figura internacional (II)

Tras su brillante temporada en Caravaca, en octubre de 1911 Antonia Martínez actuó en el teatro Mora de Huelva y en el salón Imperial de Sevilla, compartiendo cartel con la cupletista la Goya, el imitador de animales Inemileb, la pareja de baile Serrana-Moreno y los duetistas italianos les Bigliani-Esedra, entre otras atracciones de variedades (1). La “excelente cantadora de flamenco” se anunció después en el salón Venus de Gibraltar, donde cosechó abundantes aplausos (2).

A principios de noviembre regresó al teatro Thuillier de su localidad, donde cantó “con mucha afinación y sumo gusto, especialmente las ‘Marianas’ y ‘granadinas’ que entusiasman al numeroso público que a diario llena la sala […], viéndose obligada […] a repetirlas todas las noches entre nutridas salvas de aplausos” (3).

Antonia Martínez, la Salerito (Eco Artístico, 25-1-1912, p. 16).

Antonia Martínez, la Salerito (Eco Artístico, 25-1-1912, p. 16).

Pocas semanas más tarde debutó con éxito en el Petit Palais de Madrid, en cuyo programa también figuraban la bailarina Carmen de Granada, el transformista Rafael Arcos y los excéntricos cómicos Godin et Miss Mary, entre otras figuras de varietés. “Las canciones andaluzas y cubanas que forman su repertorio hubo de repetirlas infinidad de veces, a petición del público que con grandes aplausos demostró su agrado” (4). 

Los compromisos adquiridos le impidieron prorrogar su contrato y el primer día de diciembre “la simpática y renombrada cupletista” hizo su presentación en el salón Novedades de Valencia, compartiendo cartel con la bailarina internacional Hermosa Lucerito, la bailaora Estrella de Andalucía y la cupletista moderna Gentil Friné.

“La Salerito canta con gracia y picardía, no exentas de arte, malagueñas y otros estilos andaluces; se marca garrotines y repiqueteos y, en suma, constituye un buen elemento para atraer al público […]. Los espectadores la ovacionaron entusiásticamente” en todas las secciones en las que actuó, y la llamaron “repetidas veces al proscenio” (5).

Durante su estancia en la capital del Turia también intervino en un festival a beneficio de la Asociación de la Prensa, en la que cantó unas granadinas que fueron premiadas con grandes aplausos por el respetable, y ella correspondió “bailando y cantando un garrotín” (6).

Recién estrenado el año 1912, la prensa la sitúa a la Salerito, “coupletista de mérito indiscutible”, en el teatro Principal de Castellón, donde constituyó “un acontecimiento grandioso, pues con sus canciones, y entre ellas la del ‘Ven y ven’ y ‘La Serafina’, es capaz de trastornar a cualquiera”. Completaban el cartel la bailaora Rafaela la Tanguerita, la canzonetista Paquita Escribano, el equilibrista Mr. Mateu, la Trouppe Radium y la bailarina Carmelita Ferrer, entre otras figuras del género ínfimo (7).

Carmelita Ferrer. Colección Antonio Esplugas, Archivo Nacional de Cataluña.

Carmelita Ferrer. Colección Antonio Esplugas, Archivo Nacional de Cataluña.

De allí pasó al teatro Gayarre de Barcelona, donde permaneció varias semanas junto a una compañía internacional de varietés en la que destacaban atracciones como Los Mingorances, el Negro Florencio, las pareja de bailes de palillos Hermanos Leal, la Sevillanita o las bailarinas Hermanas Carolinas (8).

La “eminente artista creadora de las canciones cubanas, marianas, tangos y granadinas” (9) cosechó abundantes ovaciones del público y no pocas alabanzas de la crítica:

“Y ahora vamos a hablar de Antonia Martínez, La Salerito. No la conocía a usted, prenda; pero lo primero que tengo que decirle es que en su cuerpo hay mucho de su nombre artístico. ¿Gracia? ¿Gusto? ¿Arte? ¿Voz? ¿Lujo?… De todo hay en esa personilla. Sepa usted, ideal mujer, que ha levantado un muerto. […] Me refiero a este Teatro, que estaba algo decaído y con la figura de usted se ha ido arriba” (10).

“LA SALERITO, sólo con su presentación, encuentra una acogida tan franca en los espectadores más exigentes, […] y la artista baila admirablemente, canta couplets originales y con gracia picaresca que encanta, y su repertorio abarca desde la canción cubana al género flamenco, y la valiente jota constituye en LA SALERITO una especialidad.

Es también LA SALERITO una habilísima intérprete de monólogos intencionados, demostrando con esto que no es una artista adocenada que solo canta por llenar una sección, sino una enamorada del Arte que a él se subyuga” (11).

En la última semana de enero, con un caché superior, Antonia pasó al music hall La Buena Sombra “como estrella, trabajando la última, de treinta artistas que hay, y proporcionando unos llenos, que ni en la iglesia en misa de doce”, con un “exitazo […] que jamás habrá soñado” (12). La anunciaron como la “reina de las cupletistas de género flamenco”, “la gracia por arrobas”, “coupletista fin de siglo” y “la flamenca más flamenca, entre toda la flamenquería flamenca” (13).

Esperanza Alonso, la Maravilla (Caras y Caretas, 26-5-1914, p. 63).

Esperanza Alonso, la Maravilla (Caras y Caretas, 26-5-1914, p. 63).

Compartió cartel y escenario con figuras como las Tudelinas, Maldonado, Nanine, les Sobernil, Overlinda, las Giraldinas, las Bilbaínas y Lola Aragón, entre otras, y protagonizó números como El salero de Salero, junto a Gordito (14). Los críticos volvieron a rendirse ante ella:

“Cada vez que sale a escena se alegra uno de haber nacido. ¡¡Qué gitanismo el de esta mujer, y qué gracia le ha dado el Señor en ese cuerpecito serrano!! Menudas ovaciones oye esta artistaza. ¡Ah!, muy bonito el trajecito nuevo de concierto, en el que demuestra un gusto irreprochable y un bolsillo repleto: vaya un lujo, ‘camará’” (15).

Ofreció unas cuantas representaciones en el salón Novedades de Caravaca, con gran éxito (16), y a continuación marchó a la Villa y Corte, para debutar el siete de marzo en el salón Madrid, que ofrecía un programa de cine y variedades a cargo de las cupletistas Amparito Medina y Salud Ruiz, las bailarinas la Maravilla y las Pilarcillas, y los equilibristas excéntricos Wellying and Partner, entre otras figuras (17).

Durante su estancia en la capital, el empresario del salón, Sr. Villegas, y el poeta Federico Gil Asensio organizaron una fiesta a puerta cerrada en la plaza de Vista Alegre, en la que la Salerito demostró sus dotes para el arte de la tauromaquia.

Ante un reducido grupo de amigos e invitados, entre los que destacaba la presencia de las bailarinas Nenita y Maravilla, y escritores como Oria, Torres, González Blanco, Carrión, Cerezo y Pérez Olivares, Antonia toreó y mató a un becerro bajo la dirección de su marido, el banderillero cordobés Platerito (18), que a su vez fue asistido por Frutitos y el Húsar.

“La Salerito, como profesional taurina, no es una gran cosa, preciso es confesarlo; pero, ¿cuántas mujeres harían lo que ella? Vestida de elegante traje corto, toreó de capa, banderilleó y pasó de muleta, demostrando valor y hechuras taurinas. […]

La fiesta terminó entre la mayor alegría, festejando todos a la Salerito, que, si en las tablas del escenario conquista aplausos, puede renovar éstos en la arena taurina, si se dedicara a la profesión” (19).

La Salerito toreando (Mundo Gráfico, 27-3-1912, p. 26).

La Salerito toreando (Mundo Gráfico, 27-3-1912, p. 26).

Salió después un segundo becerro, que fue lidiado por los chicos de la prensa, y se sirvió un ágape en pleno redondel (20). La faena de la Salerito fue impresionada en una cinta cinematográfica que se estrenó en el salón Madrid y pasó a formar parte de su repertorio, como un número más. El catálogo de la Filmoteca Nacional de España ofrece los siguientes datos sobre la película:

“Título: Fiesta taurina por ‘La Salerito’ 

Producción: […] Iberia Cines, 1912. […]

Variantes del título: Fiesta campera

Sinopsis: Antonia Martínez Burruezo ‘La Salerito’, Emperatriz del Cante Flamenco, ejecuta varias suertes del toreo. Además, montada a caballo, aparta una brava corrida de toros. Y es que ‘La Salerito’ es torera, es baturra, es flamenca y es gitana de pura raza.

[…] Rótulos montados en la copia: La ‘Salerito’ atraviesa un río para ir en busca del becerro. Acosando un becerro. Salida de la Prensa e invitados para la plaza. Un descanso en el camino. Salerito saludando a Nenita antes de la corrida. La corrida. La comida”.

En el mes de abril “la hermosa canzonetista de aires españoles y americanos” cosechó un grande y prolongado triunfo en el salón Vizcaya de Bilbao (21); y reapareció en el salón Novedades de Caravaca, donde su película fue muy apreciada (22). En mayo se presentó en Rota y compartió cartel con Dora la Cordobesita en el salón Novedades de Málaga (23). Durante su estancia en esta ciudad asistió a una corrida de toros en la que, vestida de jerezana, pidió las llaves del toril montada a caballo, “con todo el aquel gitano que ella sabe poner en sus cosas. Se la ovacionó en las evoluciones y lo hizo mejor que muchos diestros en la equitación” (24).

La Salerito y su cuadrilla (La Hoja de Parra, 23-3-1912, p. 9).

La Salerito y su cuadrilla (La Hoja de Parra, 23-3-1912, p. 9).

Poco después debutó en el salón Imperial de Melilla, donde coincidió con la cupletista Blanca Azucena, las campanólogas Hermanas Castilla, los acróbatas los Villalpando y el número japonés Mikasa-Chokichi. Entusiasmó al público con su lujosa presentación y “arrogante figura”, su “bien timbrada voz” y su “gusto para cantar” (25), hasta el punto de que tuvo que ser prorrogada.

Tras un aplazamiento de su contrato a causa de una enfermedad, en el mes de julio actuó en el cine Escudero de Cádiz y en el cine La Rosa de San Fernando (26), antes de emprender una exitosa tournée por la región de Murcia, con paradas en el salón El Brillante de Cartagena, el salón España de Águilas, el salón de Varietés de Ceheguín y el homónimo de Calasparra, el teatro Pastor de Rubira, el teatro de Moratalla y el salón Varietés de Caravaca.

Notas:

(1) Eco Artístico, 15-10-1911, p. 39; El Liberal, 18-9-1911, p. 2; El Liberal, 26-9-1911, p. 3.

(2) Eco Artístico, 25-10-1911, p. 10.

(3) El Liberal, 7-11-1911, p. 2; citado en Gelardo Navarro, José (2014). ¡Viva la Ópera Flamenca! Flamenco y Andalucía en la prensa murciana (1900-1939), Universidad de Murcia.

(4) El País, 19-11-1911, p. 3.

(5) El Pueblo, 2-12-1911, p. 2.

(6) Adolfo Rodríguez Casanova, El Correo, 19-12-1911, p. 1.

(7) Eco Artístico, 15-1-1912, p. 9.

(8) El Diluvio, 20-1-1912, p. 12; Eco Artístico, 25-1-1912, p. 7.

(9) El Diluvio, 11-1-1912, p. 1.

(10) Eco Artístico, 25-1-1912, p. 7.

(11) Eco Artístico, 25-1-1912, p. 16.

(12) Eco Artístico, 5-2-1912, pp. 8-9.

(13) La Publicidad, 27-1-1912, p. 6; El Poble Catalá, 9-2-1912, p. 4; La Publicidad, 17-2-1912, p. 6; El Poble Catalá, 13-2-1912, p. 4.

(13) La Publicidad, 5-2-1912, p. 4.

(14) Eco Artístico, 15-2-1912, p. 7.

(16) Eco Artístico, 5-3-1912, p. 10.

(17) Eco Artístico, 15-3-1912, p. 8.

(18) En esa época estaba en activo el torero madrileño Gregorio Taravillo Amorós, conocido como Platerito. No obstante, según los datos que ofrece la prensa, parece más probable que se tratase del banderillero cordobés Manuel Zurita, padre del banderillero del mismo nombre Manuel Zurita Romero, ‘Platerito’.

(19) B., La Correspondencia de España, 17-3-1912, p. 5.

(20) En ese momento, de forma inesperada, apareció una vaquilla, que dio un revolcón y empitonó a Benito Calzado, ‘Padre Benito’, jefe de la claque de los teatros madrileños  (Heraldo de Tortosa, 24-4-1929, p. 3).

(21) Eco Artístico, 25-4-1912, p. 13.

(22) Eco Artístico, 15-5-1912, p. 16.

(23) Eco Artístico, 15-5-1912, p. 21; El Popular, 20-5-1912, p. 3.

(24) El Popular, 20-5-1912, p. 5.

(25) El Telegrama del Rif, 22-5-1912, p. 3.

(26) Arlequín, Diana, 12-7-1912, p. 10; El Guadalete, 13-7-1912, p. 1.

(27) El Eco de Cartagena, 12-7-1912, p. 2; Eco Artístico, 25-8-1912, p. 20; Eco Artístico, 25-9-1912, pp. 7-8.