Aunque el de la sonanta flamenca ha sido un mundo tradicionalmente reservado a los varones, en el primer tercio del siglo XX brillaron en España tres grandes tocaoras, que desarrollaron trayectorias profesionales muy diversas: Adela Cubas en el ámbito de las variedades, Victoria de Miguel en el de la ópera flamenca y Matilde Cuervas en un plano más académico e internacional.

Sarita Heredia (The Kingston Daily Freeman, 8-6-1965).
El consabido retroceso en materia de libertades y derechos individuales impuesto por la Guerra Civil y la inmediata posguerra dificultó más si cabe el acceso de las féminas a este oficio, y hubo que esperar a los años sesenta y setenta para volver a ver en los escenarios españoles a nuevas mujeres guitarristas, como Salvadora Galán o Merche de Algeciras.
Sin embargo, merece la pena destacar a una gran figura de la sonanta que inició su andadura en esos años oscuros y convulsos, y desarrolló una exitosa carrera lejos de nuestras fronteras: Sarita Heredia, procedente de una familia gitana de origen andaluz.
Su padre, José Cortés Heredia, nació en Granada en 1893. Procedía de la tribu de los Clavijos, de Granada y Almería, y era herrero de profesión. En su juventud pasó diez años en el norte de África (1), y después emigró a los Estados Unidos, donde conoció a Enriqueta Flores Alonso, nacida en 1902 en Laredo (Texas) aunque de ascendencia cordobesa.
El matrimonio residió en distintos lugares, en los que fueron naciendo sus once hijos e hijas: Constantino en Texas; José, Abelardo y Rogelio en Chicago (Illinois); Sara en Detroit (Michigan); Enrique, Fátima, Zoraida, Almanzor, René y Antonia del Carmen en Los Ángeles (California). Siete de ellos fueron guitarristas o bailaores, aunque solo Sarita y René consiguieron vivir de su arte.

Enriqueta Flores y José Cortés, padres de Sarita Heredia (Archivo de René Heredia).
En el censo de población de Estados Unidos de 1940, la familia al completo —salvo la pequeña Antonia del Carmen, que nacería en 1943— aparecía empadronada en el 11748 de Slater Street. El padre figuraba como obrero en busca de trabajo, el hijo mayor como trabajador joven y el resto, como estudiantes.
Diez años más tarde, según el censo de 1950, José y Enriqueta seguían residiendo en Los Ángeles, en el 2219 de Saint Juliet Street, con ocho de sus hijos. Abelardo figuraba como chapista y Roger trabajaba haciendo fundas de asientos para automóviles. Constantino, José y Sarita ya se habían independizado.
Aunque nacidos en América, Sarita y sus hermanos se criaron inmersos en las cultura gitana y flamenca. “La guitarra era la principal fuente de entretenimiento para la familia. El padre tocaba ‘por lo casero’ porque le gustaba. A menudo dormía a los niños tocando a la hora de ir a la cama. No solo les enseñó a tocar la guitarra, sino también a bailar y a hacer palmas y pitos. Enriqueta, les enseñó el cante flamenco” (2).

José Cortés Heredia con sus hijas Zoraida, Sarita y Fátima (Archivo de René Heredia).
En una entrevista concedida a Nilo Margoni en 1981, Sarita Heredia destacaba la importancia de su progenitor, como maestro e inspirador de su arte:
“Se lo debo todo a mi padre. […] cuando tenía seis años de edad lo veía día tras día tocar la guitarra. […] cuando venía del trabajo, se sentaba conmigo y tocaba. Yo me levantaba y bailaba en un círculo. Finalmente, mi padre empezó a enseñarme pasos de baile. A la edad de nueve años, comencé a estudiar su mano de mi padre mientras tocaba la guitarra. Me fascinaba. Nadie tenía permiso para tocar la guitarra de mi padre, pero, cuando estaba fuera trabajando, yo la cogía a escondidas e intentaba descifrar la posición de los dedos de mi padre en la farruca. Un tiempo después de esto, ya era capaz de tocarla. Un día mi padre me pilló con la guitarra. Se enfadó mucho. Mi madre le dijo que, antes de que me castigara, yo le daría una gran sorpresa. Toqué la farruca y se quedó asombrado. A partir de ese momento trabajó conmigo día tras día. Hice mi debut profesional a los doce años” (3).
Sarita inició su carrera profesional de la mano de su padre. “Yo bailaba y él tocaba para mí. Cuando mis hermanos y hermanas fueron creciendo, se añadieron al grupo”, declaraba en esa misma entrevista. A los diecisiete o dieciocho años conoció al que sería su marido, el bailaor madrileño Pedro Martín Caro, y empezó a trabajar con él:
“… la pareja de baile de Caro quería retirarse y se marchó en medio de un contrato en México. Él estaba en un terrible aprieto. Un día le preguntó a un amigo suyo llamado Palmiñas, que era un pintor español, si conocía alguien a quien poder contratar, y él le habló de mi familia. Entonces Caro contactó con mi padre y así es como sucedió” (4).

Anuncio de Sarita Heredia en el Vodoo Club de Panamá (Nouvelliste, 27-12-1950),
Fue en ese momento cuando empezó a sentir cierto rechazo por parte de algunos compañeros, por el hecho de ser mujer: “Nunca supe que hubiera prejuicios en el mundo hasta que salí sola a la edad de dieciocho años. […] Lo gracioso es que el único lugar donde he tenido problemas reales es América. Muchos guitarristas flamencos aquí no me aceptaron. ¡Creían que no tenía nada que hacer tocando la guitarra!” (5).
Según el testimonio de Sarita, esa actitud de sus colegas le resultó sorprendente, pues contrastaba con las enseñanzas que había recibido:
“… mi padre era un hombre muy avanzado. Cuando vio que yo tenía cualidades para la guitarra, me animó. […] No me enseñaron esos prejuicios. […]
Hay pocas mujeres guitarristas de flamenco porque se necesita mucha fuerza. […] Mi padre era muy severo con nosotros. Yo observaba y estudiaba sus posturas, sus movimientos y fortalezas. Él me transmitió esos rasgos sin darse cuenta. […]. Yo no pensaba en si ése era el modo en se suponía que debía tocar una mujer o un hombre. Sólo estaba haciendo lo que mi padre me enseñó […] y simplemente desarrollé esa fuerza, ese temperamento. Normalmente las mujeres no lo tienen porque se les enseña, de manera natural, a ser femeninas. En España lo que había que hacer era quedarse en casa y cocinar, limpiar y fregar… ¡Y eso es todo! Pero mi padre dijo: ‘No, tú vas a ser una gran guitarrista’. […] Yo pensaba que lo que estaba haciendo era normal para una chica” (6).

Anuncio de Sarita Heredia en el teatro Encanto de Panamá (The Panama American, 2-2-1951).
En 1948 la hemeroteca nos ofrece varias noticias sobre “Sarita Heredia, la famosa tocaora”. En el mes de abril actuó en el Auditorium de Barre (Vermont, Estados Unidos), junto a un conjunto de artistas españoles y cubanos, como la pareja de rumberos formada por Marcos y Odette, la cantaora de flamenco Carmen López o la bailaora Trini Reyes, ambas hispanas. Sarita ejecutó números de baile formando pareja con Caro y tocó a la guitarra “dulces y sentimentales melodías de Granada” (7).
A finales de mayo, dentro del Festival de Música de Nueva York, se presentó en el Carnegie Hall integrada en el Ballet Español de Ana María, que ofreció el siguiente repertorio: “Las Golondrinas, Romanza Andaluza, Orgía de Danzas Fantásticas, Viva Navarra-Jota, Muñeira, Intermezzo de la ópera Goyescas, Pastoreta, Flamenco School, El Amor Brujo”.
El elenco estaba formado por artistas como Juan Rivera, Elvira Patino, Anita Méndez, Carmencita López, Rafael Crespo, Delia Granada, Alberto Zamora, Alfredo Alfaro, Antonio de Carlo, Nelli Rodríguez, Olga Manzano, Iglesias de Vina, Violeta García, E. de Lucena, La Navarro, Rogelio Stark, Leonor Barrosa, El Rondeño, Carmen Torres, Soledad Reyes, Martín Caro y Sarita Heredia (8).
En septiembre de 1950 debutó en Radio Cadena Habana “la única mujer en el mundo que toca la guitarra flamenca, siendo además un verdadero concertista en el género clásico” (9). En diciembre de ese mismo año la pareja formada por Sarita y Caro actuó en el Casino de Puerto Rico, en un festival destinado a recaudar fondos para la construcción de un colegio (10). Después trabajaron durante una temporada en el Vodoo Club de Puerto Príncipe (Haití), donde ejecutaron sus “exóticos bailes”, compartiendo cartel con la cantante y bailarina de rumbas y mambos Lina de los Reyes. Además, “la más famosa guitarrista del mundo” deleitó al público con su toque (11).
En enero de 1951 Caro y Sarita, anunciados como “famoso ballet gitano”, debutaron como artistas invitados en el club Balboa de Panamá, que tenía como número principal una revista musical titulada Cleopatra and Co. (12). A continuación se presentaron en el teatro Bella Vista de la misma ciudad, junto a la actriz y cantante argentina Morenita del Rey, el animador Gómez Bueno y una orquesta dirigida por el maestro Hans Janowith. Las críticas resultaron muy favorables:
“Fue un gran éxito la función en el Bella Vista ayer […]
El conjunto español ‘Sarita-Caro’ fue largamente ovacionado y Sarita Heredia nos brindó una audición de guitarra magistralmente ejecutada.
Martín Caro se presentó al público de elegante traje corto y después de recitar a manera de introducción, una bella composición, dio principio a su programa, demostrándonos ser un virtuoso del arte coreográfico español” (13).
En el mes de febrero el mismo programa se trasladó al teatro Encanto de Panamá (14).
…
Notas:
(1) Bakus, Gerald G. (1977), The Spanish Guitar. Los Ángeles: Gothik Press. La traducción de todos los textos extranjeros es mía.
Según contó Sarita en unos recitales ofrecidos en la Southern Utah University, “su padre era, por profesión, herrero ornamental, pero también era artista, torero, tratante de caballos, bailaor, cantaor y músico” (Steve Christensen, The Daily Spectrum, 6-11-1983).
(2) Bakus, ibidem. Según el testimonio de la propia Sarita, “recibió gran parte de su formación temprana en las artes de su padre, y lleva estudiando con artistas clásicos del mundo desde entonces” (Steve Christensen, The Daily Spectrum, 6-11-1983).
(3) Margoni, Nilo (mayo de 1981), “Sarita Heredia”, en Jaleo, newsletter of the Flamenco Association of San Diego, vol. IV, nº 9.
(4) Ibidem. Pedro Martín Caro era hermano del popular torero Curro Caro. En 1939 la prensa lo sitúa en México, formando pareja de baile con Soledad Miralles (El Informador, 20-4-1939).
(5) Margoni, ibidem.
(6) Ibidem.
(7) The Barre Daily Times, 17-4-1948; 21-4-1948.
(8) Catalogue of Souvenir Dance Programs, 1948.
(9) Diario de la Marina, 3-9-1950.
(10) El festival, celebrado el 2 de diciembre, estaba enmarcado en una campaña impulsada por el reverendo padre T. Marijuán (Puerto Rico Ilustrado, 23-12-1950).
(11) Le Nouvelliste, 21-12-1950.
(12) The Panama American, 24-1-1951.
(13) The Panama American, 27-1-1951.
(14) The Panama American, 2-2-1951.




















