En agosto de 1923 “la diosa gitana Dora la Cordobesita” (1) debutó en el madrileño teatro Romea y, en plena canícula, hizo el prodigio de llenar “a diario el local de héroes inmunes contra la asfixia” (2). En un momento en que Pastora Imperio había anunciado su retirada de los escenarios –que resultó ser solo temporal–, era considerada “su heredera legítima con ventajas pues no tiene tantos años y canta mucho mejor” (3); o “una Amalia Molina muy joven y asombrosamente guapa” (4).

Dora la Cordobesita. CDMAE.
Completó el verano trabajando en Sanlúcar de Barrameda y Jerez de la Frontera, entre otros lugares, y en septiembre viajó a Sevilla en su recién adquirido automóvil de la marca Hudson –“moderno, cómodo y ágil” (5)–, para asistir a la inauguración de la temporada del salón Imperial, donde reapareció unos días más tarde “en el apogeo de su vida artística y pletórica de arte” (6).
Coincidiendo con la estancia en la ciudad del literato Joaquín Alcaide de Zafra, le dedicó una representación, en la que interpretó “de manera irreprochable” algunos cuplés firmados por él, como Jesús, María y José, La Venta de Eritaña o Torerías sevillanas (7); y el día de su despedida el Club Joselito celebró una función en su honor (8).
En el mes de noviembre regresó al Romea de Madrid para rubricar su “consagración definitiva”:
“Dora la Cordobesita consigue en sus creaciones cómicas estruendosos triunfos; pero donde alcanza su arte el máximo límite es en ‘Lola la Cartujana’ y en ‘La rosa de los calés’, canciones de los maestros Font y Villajos, en las que pone de manifiesto su gran temperamento de actriz dramática.
Con estos números y los fandanguillos de Almería, el clásico baile, que ella borda como nadie, obtiene a diario la maravillosa cordobesa sus triunfos más resonantes” (9).
Visitó después varias ciudades castellanas –Ávila, Salamanca, Albacete…–, en las que cosechó un éxito tras otro. Con su inimitable Fandanguillo de Almería, “bailado con el más puro estilo y donaire, alcanzó el mayor grado de belleza y gracia”; y arrancó incontables aplausos con canciones como La rosa de los calés, La arriá en Triana, Trinidad la Petenera, Doña Irene, Soy canastera o el chotis Pues no eres tú nadie (10).

Miss Margot Asquith.
En esa época distintos medios internacionales se hicieron eco de un artículo publicado en el London Magazine por la escritora Margot Asquith, que relataba sus impresiones sobre un reciente viaje a Sevilla y ofrecía un interesante testimonio sobre Dora:
“El porte de la muchacha, la manera como se presentó en escena, su dignidad y sus movimientos le dieron el éxito más completo. Asegura que, de haber debutado en otro país cualquiera, Dora la Cordobesita tendría a sus pies un porvenir tan brillante como el de Anna Pavlova; pero ‘la artista está rodeada de parientes que se distribuyen sus ganancias, permitiéndole que disfrute únicamente de una pequeña parte, y dentro de quince años, en lugar de cantar ante Reyes y cenar con millonarios, se encontrará comiendo naranjas en la misma silla de pino que hoy ocupa su abuela’. Alguien afirmó que bastaba ofrecer a la artista el más inocente paseo para ser inmediatamente apuñaleado o encarcelado” (11).
La Cordobesita recibió el año 1924 actuando en el teatro Ortiz de Murcia, donde estrenó la canción granadina Carmen del agua, con un decorado creado por el señor Sanz (12). Se presentó después en el salón Hesperia de Almería y dio muestras de su gran generosidad, al obsequiar a los niños de las escuelas públicas y del hospicio con dos funciones, en las que “en traje de calle, bailó de una manera magistral el fandanguillo almeriense, recibiendo una gran ovación” (13).

Dora la Cordobesita. CDMAE.
Con nuevos triunfos en sus baúles, cosechados en Barcelona y Huelva, el último día de febrero la artista “más original y completa de todas” reapareció en un teatro Romea de Madrid “rebosante de selecta concurrencia” e hizo una presentación digna de la estrella que era:
“Mantones de Manila, de fondos verdes y rojos y bordados con grandes rosas, forman las cortinas, y al descorrerse estas aparece un nuevo decorado, de ambiente andaluz, poetizado con flores.
Entre la salva de aplausos se presentó con un soberbio traje de terciopelo, adornado con tisú de plata y brillante pedrería, para subyugar al público, interpretando ‘Soleá la Macarena’, con su estilo castizo de gitana melodía y recitados armónicos de exquisito gusto.
Después fue ovacionada en la canción granadina ‘Carmen del Agua’ y en la saeta ‘Patrocinio’, que dijo con voz tremante de emoción” (14).
Durante todo el mes de marzo “la sultana del garbo y reina de la gracia flamenca” (15) colgó el cartel de “No hay billetes” en la catedral de las variedades. En ese tiempo también fue requerida para actuar en una velada organizada por los señores de Van-Vollenhoven en honor del príncipe consorte de los Países Bajos, que fue presidida por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia.
Envuelta en un pañolón de Manila y tocada con un sombrero, interpretó, acompañada por una orquesta, lo más granado de su repertorio: “‘Córdoba bella’, […] la castiza Soleá, la canción gitana ‘Nativa de Faraón’ y la alegre ‘Ria de Triana’, para terminar con la madrileña canción ‘¡Pues no eres tú nadie…!’ Entre una y otra, […] ejecuta con arte singular la Farruca torera y los ‘Fandanguillos’ de Almería” (16).

Dora la Cordobesita en portada de Mundo Gráfico, 15-8-1923.
También en esos días se estrenó la película Córdoba en Madrid, realizada por Armando Pou para la casa Victoria Film, que recogía distintas escenas del carnaval madrileño de 1924 e incluía unos planos de Dora saliendo del teatro Romea y cruzándose con su paisano Julio Romero de Torres (17).
Como cada año, el Sábado de Gloria “la más grande y genial artista contemporánea” inauguró la temporada de primavera en el salón Imperial de Sevilla (18) y durante la Feria de Abril volvió a compartir protagonismo con la Niña de los Peines. Traía nuevo decorado, de gran visualidad, y repertorio renovado, que no satisfizo a los cronistas locales.
No obstante, lejos de culparla a ella, estos recriminaron a los autores de sus cuplés el haber caído “de lleno en la andaluzada”, recurriendo a “las eternas falsedades del tipo del bandido, o del torero, o de la flamenca de rompe y rasga”, para construir “una historia ñoña, falta de sentimiento”. A pesar de todo, “logra triunfar el arte de Dorita” (19).
En el mes de mayo debutó en el teatro Rey Alfonso de Madrid la “Reina de las Reinas del género andaluz”, por el nada desdeñable caché de setecientas pesetas diarias, y su presentación constituyó “otro triunfo grandioso para la bellísima ‘estrella’, que estrenó números como No es pa tanto y La flor del querer, ambos con música de Manuel Font de Anta (20).
Durante su estancia en la Villa y Corte sucedieron en Córdoba dos hechos dignos de mención: coincidiendo con la feria, se expuso en el Círculo de la Amistad un cuadro de León Astruc que tenía como protagonista a Dora “en sus inimitables ‘Bulerías’” (21) y poco después el antiguo teatro Circo volvió a abrir sus puertas, totalmente reformado y rebautizado como Duque de Rivas por su nuevo propietario, Antonio Cabrera (22).

Dora la Cordobesita, en portada de La Semana Gráfica, 25-8-1923.
A finales de mayo la Cordobesita regresó a su ciudad para reencontrarse con sus paisanos en la que a partir de entonces fue su casa. “Y cantó, bailó, con esa gracia tan suya”, y “obtuvo uno de los mayores triunfos de su vida artística” (23), pues se encontraba “en el apogeo de sus facultades, haciendo gala de un dominio escénico y una desenvoltura como solo tienen las grandes” (24).
Durante el mes de junio actuó en el teatro Lara de Málaga y en el Casino de Algeciras, y en julio, “con un calor asfixiante”, volvió a lograr lo imposible: llenar durante quince días consecutivos, más su correspondiente prórroga, el madrileño teatro de la Latina, donde obtuvo “un triunfo clamoroso, unánime, definitivo” (25).
Contratada por el empresario Juan Martínez Carcellé para actuar como fin de fiesta tras una compañía de revistas, constituyó el principal atractivo del cartel, con números como La pena, composición de Emilio de Torre con letra de Alcaide de Zafra (26), o el cuadrito de ambiente andaluz Lo mejor de Córdoba, escrito por José María Granada: una especie de zambra en la que se lucía bailando a la guitarra, magistralmente acompañada por Teresita Silverdi, varias danzas gitanas (27).

Dora la Cordobesita, por Julio Romero de Torres.
Como colofón de su exitosa actuación, el once de agosto un amplio grupo de periodistas y admiradores de Dora –Julio Romero de Torres, Manuel Font de Anta, José María Granada, Juan Martínez Carcellé y Manuel Rivas Cherif, entre otros– organizaron una merienda en su honor en el castizo bar Cascorro, que tuvo su prolongación, en petit comité, en el teatro de la Latina (28). La prensa le dedicó apelativos tan sonoros como “reina de la flamenquería” o “la ‘Mezquita hecha carne’” (29).
Durante su estancia en la Villa y Corte la Cordobesita también intervino en una emisión de Radio Ibérica, en la que interpretó los cuplés Rosario la Granadina, Doña Irene, La rosa de los calés y Soy canastera (30). Una vez cumplidos sus compromisos profesionales, disfrutó de un merecido descanso y en el mes de septiembre inició una gira por la cornisa cantábrica, que la llevó a ciudades como Bilbao, San Sebastián o Burgos.
De nuevo Madrid, en octubre regresó al teatro Príncipe Alfonso, no solo como artista sino también en calidad de empresaria, con la intención de hacer desfilar por su escenario, durante seis meses, a las mejores figuras del género de variedades (31). Allí estrenó las canciones Así lo quiso un divé, de Valverde y Quirós, y Los huerfanitos, de Soriano y Villajos (32).
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Notas:
(1) La Opinión, 5-8-1923, p. 6.
(2) La Unión Ilustrada, 7-10-1923, p. 14.
(3) La Unión Ilustrada, 19-8-1923, p. 12.
(4) L., El Diario de Ávila, 23-11-1923, p. 1.
(5) Córdoba Automovilista, 1-10-1923, p. 14.
(6) Rabí, La Unión, 12-10-1923. Archivo ON.
(7) Rabí, La Unión, 20-10-1923. Archivo ON.
(8) El Liberal, edición de Sevilla, 28-10-1923, p. 4.
(9) La Opinión, 7-11-1923, p. 3.
(10) El Adelanto, 30-11-1923, p. 2.
(11) Antonio Luis, El Imparcial (San Juan de Puerto Rico), 21-12-1923, p. 7. Miss Asquith era la esposa del ex primer ministro británico, H. H. Asquith.
(12) Joao d’Aveira, El Tiempo, 23-12-1923, p. 3.
(13) Diario de Almería, 8-1-1924, p. 3.
(14) La Voz, 4-3-1924, p. 6.
(15) El Imparcial, 23-3-1924, p. 4.
(16) La Época, 12-3-1924, p. 1.
(17) La Voz, 31-3-1924, p. 18.
(18) El Noticiero Sevillano, 19-4-1924, p. 5.
(19) Cansinos, El Noticiero Sevillano, 20-4-1924, p. 1.
(20) La Unión Ilustrada, 1-6-1924, p. 38; L. H., Diario Universal, 18-5-1924, p. 2; Eduardo Zapata, La Unión Ilustrada, 25-5-1924, p. 14.
(21) La Voz, 27-5-1924, p. 16.
(22) La Voz, 25-5-1924, p. 7.
(23) La Voz, 30-5-1924, p. 11.
(24) Denio, Diario de Córdoba, 11-6-1924, p. 1.
(25) Eduardo Zapata, La Unión Ilustrada, 24-8-1924, p. 14.
(26) La Unión Ilustrada, 10-8-1924, p. 14.
(27) Eduardo Zapata, La Unión Ilustrada, 24-8-1924, p. 14.
(28) Noticiero Universal, 9-8-1924, p. 2; La Voz, 12-8-1924, p. 2.
(29) El Imparcial, 12-8-1924, p. 6; L., La Ilustración Universal, agosto de 1924, p. 23.
(30) La Independencia, 5-8-1924, p. 4.
(31) La Voz, 29-10-1924, p. 12.
(32) R., La Libertad, 22-10-1924, p. 6; Heraldo de Madrid, 6-11-1924, p. 6.
