Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Niña de Écija, cantaora entre dos continentes (y V)

En su segunda actuación en el Centro Asturiano de Tampa, la Niña de Écija, Jesús Perosanz, Teresita España, Mary Sevilla y Julio Alonso “cantaron y tocaron con el mejor gusto”, y obtuvieron un “nuevo y resonante y triunfo” (1); y para la tercera prepararon un programa especial que desató “atronadores y sentidos aplausos de un público entusiasmado”. El emigrado cubano José R. Sanfeliz publicó en el diario La Gaceta una emotiva crónica:

“… esta tercera presentación […] ha vencido y conquistado a todos los que saben saborear castizo y puro, y muchos que no conocían ese genuino arte español me confesaron que era sublime […].

En la noche del domingo, en un corto espacio de tiempo, volví a vivir muchos años pasados. Las alegres castañuelas de Teresita España y Mary Sevilla, la guitarra de Julio Alonso, el jaleo de la Niña de Écija y la dulce y potente voz de Jesús Perosanz, me hicieron ver bailes y escuchar melodías, que nunca he podido olvidar, a pesar de los años transcurridos.

Yo admiro y aplaudo a las muchachas que bailan taps y otras payasadas; pero cuando una Gitana baila un zapateo, un garrotín, o cualquier de esos bailes flamencos, acompañada por los acordes de una guitarra y las retosonas […] y alegres castañuelas, y el jaleo animado de la compañía…, todo mi ser se rebosa de ‘Alma Española’” (2).

La Niña de Écija (La Gaceta, 22-6-1938).

La Niña de Écija (La Gaceta, 22-6-1938).

Se presentaron en cinco ocasiones en el Centro Asturiano y, además, en esos mismos días ofrecieron una función de “Mid-Night Show” en el teatro Casino, con el siguiente programa:

“1º.ーMary Sevilla, en Guitarra Mora; 2º.ーJulio Alonso, en Concierto de Guitarra Flamenca; 3º.ーTeresita España, en Evocación, canción andaluza; 4º.ーNiña de Écija, en Enfermo estaba un león; 5º.ーTeresita España, en Alegrías. Baile; 6º.ーMary Sevilla, en Mi jaca. Paso doble; 7º.ーJesús Perosanz, en Granadinas, y 8º.ー‘El Pescaero Gitano’, interpretado por todo el cuadro” (3).

Después pasaron al teatro del Círculo Cubano, donde compartieron protagonismo con las estrellas del programa radiofónico La corte suprema del arte, de la emisora habanera CMQ, recién llegadas desde la isla caribeña. La noche de su debut, con la sala abarrotada, cosecharon un gran triunfo, que reeditaron una semana más tarde:

“La primera parte del programa estuvo a cargo del conjunto típico flamenco ‘Alma Española’, que no dejó nada que desear. La Niña de Écija, con sus canciones, jaleo y oportunos dicharachos; Teresita España y Mary Sevilla, con sus canciones, castañuelas y bailes, el Maestro Julio Alonso, con su guitarra y el ‘cantaor’ Jesús Perosanz con su potente voz y gracia flamenca, encantaron al público. En la segunda parte actuaron las artistas venidas de Cuba” (4).

“La Niña de Écija y Mary Sevilla cantaron con el buen gusto en ellas característica [sic]. Teresita España dio nuevas pruebas de que su arte es joven, muy joven, con toda la sal de la Andalucía republicana. Por su parte, Perosanz y Julio Alonso cooperaron al éxito del conjunto” (5).

Teresita España (Mundo Gráfico, 17-9-1930)

Teresita España (Mundo Gráfico, 17-9-1930).

En agosto regresaron al teatro del Centro Asturiano, donde fueron agasajados con dos funciones de beneficio (6). En octubre la prensa sitúa a todo el conjunto en la capital de México. Bajo la denominación de Alma de España, se anunciaron en el palacio nocturno Grillón, en un programa en el que figuraban como invitados de honor la pequeña artista Mary López, que recitó El Parque de María Luisa con el acompañamiento de guitarra de Julio Alonso; la bailaora Soledad Miralles y la orquesta de Adolfo Girón (7).

En febrero de 1939 el tocaor intervino en un gran concierto ofrecido en la pérgola Ángel Peralta del bosque de Chapultepec de Ciudad de México, patrocinado por la compañía manufacturera de cigarros El Águila. Entre el gran elenco de artistas participantes en el evento destaca la presencia de Cantinflas, la pareja de bailaores Teresita y Tarriba, y la cantaora y cancionista Anita Sevilla, que interpretó varios números acompañada por la sonanta de Julio Alonso y la gran orquesta Águila. La publicidad no menciona a la Niña de Écija (8).

Al decir del periodista Armando de María y Campos, el arte flamenco de estos artistas no fue bien acogido en los teatros y ello les llevó a buscarse el sustento en las emisoras de radio:  

“De Miami […] llegó, también, la Niña de Écija, formidable cantaora de estilo seco y dramático, Jesús Perosanz, cantaor de acento hondo y expresivo, Julio Alonso con su guitarra, Teresita España y Mary Sevilla. No encuentran ambiente para sus jipíos, y después de rodar por cabarets tristes, refugian su pena en los estudios radiofónicos” (9).

Carmen Amaya (Cinearte, abril de 1938).

Carmen Amaya (Cinearte, abril de 1938).

En el mes de marzo el cuadro Alma de España actuó en el salón Montparnasse de Guadalajara (10); y en junio la Niña de Écija, “rival de los ruiseñores”, Julio Alonso y Mary Sevilla debutaron en el teatro Tívoli de la misma ciudad junto a la compañía de Carmen Amaya, en la que figuraban su hermana Antoñita Amaya, el guitarrista Sabicas, la cancionista Ascensión Pastor, el humorista Pepe Duarte, el cantaor Jesús Perosanz, los hermanos Marve (los “cerebros mágicos”) y un cuadro gitano compuesto por José Amaya, Paquito Amaya y el Pelao (11). 

Según refiere Manuel Martín Martín, “a sabiendas de la popularidad de que gozaba”, Carmen contrató a Paquita Martín para llevar “su espectáculo por todos los Estados de México y el sur de los EEUU, al tiempo de seguir con sus grabaciones discográficas” (12). En la casa Víctor de México la cantaora registró piezas como La Fea, Cueca chilena (arreglo por bulerías) o Soleá en tiempo de bulería.

Al decir del mismo autor, durante la primera mitad de los años cuarenta Paquita siguió con sus giras por países como Perú o Paraguay, y se estableció un tiempo en la ciudad argentina de Mendoza, donde abrió, en la calle Córdoba, un tablao denominado El Colmao de la Niña de Écija, que durante el día funcionaba como restaurante y de noche ofrecía dos espectáculos flamencos (13).

Asimismo, la prensa mexicana aporta noticias sobre sus actuaciones en la radio de Guadalajara. En octubre de 1941 trabajó en un programa emitido por la cadena XEQ; y en enero de 1945 y octubre de 1946, acompañada por el tocaor Vicente Gómez, hizo oír su voz a través de las ondas de Radio Nacional X.E.F.O. (14).

Anuncio de la Niña de Écija en el colmao Café Central de Santiago de Chile (La Nación, 1-9-1946).

Anuncio de la Niña de Écija en el colmao Café Central de Santiago de Chile (La Nación, 1-9-1946).

En el año 1946 la hemeroteca también la sitúa en Santiago de Chile, actuando en el music-hall Casanova, que tenía como director artístico al periodista radiofónico Bobby Deglané, y en el colmado Café Central. En el primero se presentó en el mes de junio, en la estampa flamenca Las calles de Cádiz, compartiendo protagonismo con el bailarín Paco Mairena. También figuraban en el programa Julio Alonso, el cantaor Niño Madrid y un variado elenco de artistas latinoamericanos (15). 

En el segundo, sito en los bajos del teatro Central, se anunció en septiembre. Completaban el reparto Julio Alonso, las cancionistas Violeta Araya y Esmeralda Pastor, el dúo cómico Teresita y Gonzalito, las artistas de rango español Julita de la Cruz y Raquel la Rondeña , el tenor Luis Álvarez y el animador humorístico César González. Dirigía la orquesta Arthur Rubinstein (16). 

A finales de ese año trabajó en Lima con la compañía teatral de María Antinea. Cantaba distintos palos flamencos y, especialmente, saetas. Fue entonces cuando, a pesar de encontrarse en un estupendo momento artístico, decidió retirarse de los escenarios y montar en la capital de Perú el restaurante La Gitana, decorado por Santiago Ontañón, que solía ser punto de encuentro de artistas y toreros.

En 1952 regresó a España después de casi dos décadas en tierras americanas, mas la ausencia de su marido, que seguía en Venezuela, la hizo volver a cruzar el océano e instalarse en Caracas. En 1991 la ciudad de Écija le rindió homenaje convocando un concurso de copla andaluza que llevaba su nombre (17).

La Niña de Écija y Julio Alonso (La Gaceta, 24-6-1938).

La Niña de Écija y Julio Alonso (La Gaceta, 24-6-1938).

Notas:

(1) La Gaceta, 2-7-1938, p. 4.

(2) José R. Sanfeliz, La Gaceta, 5-7-1938, p. 3.

(3) El Internacional, 8-7-1938, p. 2.

(4) José R. Sanfeliz, La Gaceta, 18-7-1938, p. 1.

(5) La Gaceta, 25-7-1938, p. 3.

(6) La Gaceta, 6-8-1938, p. 3; La Gaceta, 11-8-1938, p. 3.

(7) El Nacional, 10-10-1938, p. 4.

(8) El Nacional, 5-2-1939, p. 6.

(9) de María y Campos, A., Crónicas de teatro de ‘Hoy’, Ediciones Botas, 1941.

(10) El Informador, 12-3-1939, p. 5.

(11) El Informador, 26-6-1939, p. 4.

(12) Martín Martín, M., op. cit.

(13) Ibidem.

(14) El Nacional, 31-10-1941, p. 11; El Nacional, 23-1-1945, p. 11; El Nacional, 18-10-1946, p. 3.

(15) La Nación, 21-6-1945, p. 5.

(16) La Nación, 1-9-1945, p. 17.

(17) Martín Martín, op. cit.; ABC de Sevilla, 20-9-1991, p. 107.


La Niña de Écija, cantaora entre dos continentes (IV)

El tres de marzo de 1936 la Niña de Écija intervino en una función ofrecida en el teatro Smart de Buenos Aires como homenaje a la actriz Josefina Melià, en la que la compañía de Salvador Mari llevó a escena el tercer acto de la comedia La Torre de la Cristiana (1). 

El Niño de Caravaca con otras artistas en El embrujo de Sevilla (Crítica, 11-5-1936).

El Niño de Caravaca con otras artistas en El embrujo de Sevilla (Crítica, 11-5-1936).

El veintisiete de ese mes, la compañía de Joaquín García León y Manuel Perales estrenó en el mismo coliseo una teatralización, a cargo de los comediógrafos Manuel Martín Galeano y Juan López de Carrión, de El embrujo de Sevilla, obra del uruguayo Carlos Reyles, que asistió a la representación. Llamaron la atención los vistosos decorados construidos tanto para la obra como para el vestíbulo del Smart, que reproducía fielmente la plaza de Santa Cruz de Sevilla. La adaptación complació tanto al respetable como a la crítica:

“Si una novela parece poco propicia al trabajo de teatralización, ella es, sin duda, ‘El embrujo de Sevilla’, cuyo mérito reside en sus coloridas descripciones, en su atmósfera andaluza tan penetrante y tan sutil como un perfume. […] los calurosos aplausos de la concurrencia testimoniaron ayer a los adaptadores de la popular novela que su trabajo es del agrado del público al que está dirigido. […] nos han dado entre notas patéticas y otras de sentimental comicidad, la historia de la gitana que hiere a traición al hombre a quien ama y que sabe finalmente sacrificarse en aras de su felicidad. […] Para trasuntar el ambiente han buscado en el baile y en el cante y en el rasgar de las guitarras y en el pregón cantado de la saeta evocadora de la procesión de Semana Santa […] lo que la novela da en su mayor alcance de sugestión” (2).

La parte flamenca de la obra recayó en los cantaores Niña de Écija y Niño de Caravaca, los bailaores Lola Granados y Ramón Llanos, y el guitarrista Julio Alonso, que “se hicieron aplaudir con justicia” (3). El once de mayo, con motivo de la centésima representación de la obra, se organizó una función especial, en la que se sumaron al cuadro la bailaora Eloísa Albéniz y el cantaor el Sevillanito, entre otros artistas. Además, el cuarteto de laúdes los Aguilar ofreció un breve concierto con piezas de Albéniz y Falla (4). 

La Niña de Écija y Julio Alonso (La Nación, 24-11-1936).

La Niña de Écija y Julio Alonso (La Nación, 24-11-1936).

Unos días más tarde, Paquita Martín intervino en una audición de música popular española retransmitida por Radio Rivadavia (L. S. 5), en la que también participaron el cantaor Bernardo el de los Lobitos y el barítono Emilio Sagi-Barba (5); y en los meses siguientes impresionó una serie de registros sonoros en la casa RCA Víctor de Buenos Aires (6).

A finales de junio, en la elegante boite La Marina, de la ciudad de Rosario, se celebró una gran fiesta española a la que acudió, en calidad de invitada de honor, la “célebre cantadora flamenca la Niña de Écija, teniendo en cuenta sus sobresalientes condiciones artísticas y la circunstancia de ser una artista de renombre”. Su actuación se prolongó durante varios días, en los que compartió protagonismo con otros números de variedades y con las setenta bailarinas del establecimiento, que se presentaban ataviadas con trajes regionales” (7).

En noviembre llegó a Santiago de Chile junto a Julio Alonso, el bailaor Ramón Llanos y la vedete española Mary Díaz, con quienes formaba el conjunto español La Giralda. Contratados por la empresa Cóndor, actuaron durante una semana en el teatro Politeama, ubicado en el Portal Edwards, compartiendo cartel con la proyección de la película española El gato montés, de Rosario Pi. Animaba el baile la orquesta del maestro Retes, integrada por dieciséis profesores (8). La noche del debut recibieron una “favorable acogida del público” (9).

A principios de diciembre la Niña de Écija y Julio Alonso intervinieron en un homenaje al poeta Eduardo Marquina que fue transmitido por la Radiodifusora Otto Becker (CB 89). Julio tocó por malagueñas, rosas y murcianas, y acompañó el cante de Paquita por granaínas y guajiras (10).

Boite La Marina, en Rosario (Argentina).

Boite La Marina, en Rosario (Argentina).

En esos días, el conjunto La Giralda realizó una breve presentación en el teatro O’Higgins y después se incorporó al elenco permanente de la Compañía de Revistas Bataclánicas del teatro Balmaceda, integrado por  la vedete argentina Carmen de Thalía, el humorista criollo Pepe Olivares, los actores cómicos Eugenio Retes, José Harold, Pilar Serra, Teresa Molina, Blanca Arce, Miguel Montero y Rolando Calcedo, el trío colombiano hermanos Contreras y un coro de dieciocho segundas tiples y bailarines (11). 

El diez de diciembre estrenaron la revista La Pasionaria, de Eugenio Retes, que incluía un cuadro de conjunto titulado España de mantón y pandereta, protagonizado por los artistas flamencos. En los días sucesivos llevaron a escena la revista cómica y folclórica chileno-mexicana Doña Teresita no meta la mano; la revista Yo también soñé, con texto de Manuel Manzano y música de Roberto Retes, que incluía un cuadro con variaciones del tango Puerto Nuevo a cargo de Carmen de Thalía; y las piezas cómicas El rey se casa y Corazones en albahacas (12).

En 1937 Paquita Martín dio a luz en Tucumán a su único hijo, Julio, que recibió las aguas bautismales en Buenos Aires, amadrinado por la bailaora Lolita Beltrán (13). Tal vez por ese motivo la hemeroteca ofrece escasos datos sobre la actividad de la cantaora en ese año, salvo los relativos a su presentación en la emisora porteña Radio Prieto (L. S. 2) en el mes de julio (14).

La fecha de expedición de sus pasaportes sitúa a la Niña de Écija, Julio Alonso, Mary Díaz y Jesús Perosanz en Caracas en enero de 1938. Desde allí viajaron hasta Puerto Rico para realizar, en el mes de febrero, una serie de actuaciones en los teatros Martí de San Juan, Santurce y Río Piedras (15). Se anunciaban con el nombre de Embrujo Español y ofrecían “una auténtica fiesta sevillana”, con “coplas, tangos, guitarras, canciones regionales, manzanilla, mujeres, flores y arte” (16).

Jesús Perosanz (La Gaceta, 28-6-1938).

Jesús Perosanz (La Gaceta, 28-6-1938).

La publicidad del espectáculo destacaba el ritmo vibrante de las castañuelas y la alegría jaranera de las canciones de Mary Díaz (rebautizada como Mary Sevilla); el renombre alcanzado por Jesús Perosanz en los escenarios españoles y americanos; la magia de la guitarra de Julio Alonso y la autenticidad del flamenco de la Niña de Écija, “renovadora del ‘cante jondo’, que cultiva especialmente, y es ella misma una flamenca auténtica, pues domina con especial expresión las viejas canciones andaluzas” (17).

Con la denominación de El embrujo sevillano, el conjunto se presentó en el mes de abril en el teatro Martí de La Habana, que ofrecía un programa triple en el que también figuraba Charlo, rey del tango argentino; y la zarzuela cubana Bajo el cielo tropical, llevada a escena por la compañía de Ernesto Lecuona. Unos días más tarde se representó la revista Habana-Buenos Aires-Sevilla, en la que intervinieron todos los artistas mencionados, además de la pareja de baile Dorita-Valero (18).

A finales de junio Paquita Martín, Julio Alonso, Mary Díaz y Jesús Perosanz viajaron hasta Tampa con escala en La Habana, donde se les unió la bailaora, cantaora, guitarrista y cupletista Teresita España. Iban contratados por los empresarios Manuel Aparicio y Julián del Barrio, que los presentaron en distintas salas de la ciudad bajo la denominación de Alma Española, con la Niña de Écija, “una maravilla en lo flamenco”, como figura principal (19). El espectáculo duraba cuarenta y cinco minutos y el programa se completaba con la representación de una pieza teatral.

Teresita España (Walken).

Teresita España (Walken).

Debutaron el veintiséis de junio en el teatro del Centro Asturiano y el éxito no se hizo esperar. “Cinco artistas de mérito y el público se puso a delirar”:

“Jesús Perosanz hace primores cantando y lo mismo puede decirse de Julio Alonso con la guitarra.

Los dos fueron ovacionados, como en justicia merecen.

Y de ellas, de la Niña de Écija, Mary Sevilla y Teresita España, todos los elogios que se hagan. 

Canta la Niña de Écija ‘como los ángeles’, en lo flamenco. Atronadores aplausos recompensaron todos sus números.

Y el mismo gusto, en aplaudir, tuvo el respetable con Mary Sevilla, la cancionista, y Teresita España, la bailarina y coupletista” (20).

Notas:

(1) Crítica, 3-3-1936, p. 10.

(2) Crítica, 28-3-1936, p. 11.

(3) Ibidem.

(4) Crítica, 11-5-1936, p. 6.

(5) Crítica, 13-5-1936, p. 12.

(6) Según consta en la base de datos DAHR, esos registros contienen las guajiras Un clavel y una azucena, la murciana Qué guitarra tan señora, la colombiana Saludo a la Argentina y el verdial Un rico con dinero, todos con letra de Manuel Perales y música de Rafael Ortega. Distintas fuentes acreditan la realización de varias grabaciones más en esa misma casa discográfica.

(7) Democracia, 30-6-1936, p. 3.

(8) La Nación, 21-11-1936, p. 13; La Nación, 23-11-1936, p. 15; La Nación, 24-11-1936, p. 8.

(9) La Nación, 25-11-1936, p. 9.

(10) La Nación, 2-12-1936, p. 14.

(11) La Nación, 2-12-1936, p. 5; La Nación, 10-12-1936, p. 8.

(12) La Nación, 11-12-1936, p. 8; La Nación, 12-12-1936, p. 11; La Nación, 15-12-1936, p. 8; La Nación, 18-12-1936, p. 8.

(13) Martín Martín, M., “La Niña de Écija”, Candil, nº 79, 1/1992, pp. 8-9.

(14) Radiolandia, 26-6-1937, p. 63.

(15) El Mundo, 10-2-1938, p. 19; El Mundo, 15-2-1938, p. 4; El Mundo, 26-2-1938, p. 7.

(16) El Mundo, 9-2-1938, p. 16.

(17) El Mundo, 10-2-1938, p. 19.

(18) Diario de la Marina, 27-4-1938, p. 6; Diario de la Marina, 3-5-1938, p. 6.

(19) La Gaceta, 22-6-1938, p. 3; La Gaceta, 24-6-1938, p. 3.

(20) La Gaceta, 27-6-1938, p. 4.


Lolita Astolfi, cuando el baile se convierte en sentimiento (I)

¿Una artista nace o se hace? En las primeras décadas del siglo XX, el boom del recién estrenado género de variedades empujó a muchas jóvenes a buscar suerte en los escenarios, deslumbradas por la perspectiva del éxito y el dinero fácil. Incluso surgieron establecimientos dedicados a la fabricación de cupletistas como buñuelos. Con este símil describía el maestro Eduardo Tecglen la labor que realizaba en su academia madrileña, donde, según declaraba a J. Larios de Medrano, era capaz de crear una cupletista en un mes, por sólo 64 pesetas. “Ya sólo le falta para poder ganar dinero, sin muchas fatigas, que tenga talento» (El Liberal, 27-3-1917).

Lolita Astolfi (Fundación Juan March)

Lolita Astolfi (Fundación Juan March)

Entre tantas aspirantes, pocas fueron las elegidas, las que alcanzaron fama y prestigio, sin duda, por estar dotadas de ese ingrediente extra que el maestro no podía dispensar en su academia, pues el talento hay que traerlo de serie. Lo tenía muy claro Lolita Astolfi cuando afirmaba que “para bailar flamenco hay que nacer” (Heraldo de Madrid, 6-2-1924), como nacieron Pastora Imperio o Amalia Molina, ilustres discípulas de Terpsícore que pasearon antes que ella el nombre de Sevilla por los escenarios.

Primeros pasos, de la mano de su tía

Lolita Astolfi vino al mundo en Sevilla en 1902, recibió las aguas bautismales en la iglesia de Omnium Sanctorum y se crio en el barrio de la Feria. Su padre, Carlos Astolfi Aguilar, era tablajero y su madre, Elisa García Pichardo, tenía una hermana menor que pronto se reveló como una de las artistas más versátiles de su tiempo. Era guitarrista, cantaora, bailaora y cupletista, y se anunciaba en los carteles como Teresita España.

Teresita España (Nuevo Mundo, 6-2-1920)

Teresa García Pichardo, ‘Teresita España’ (Nuevo Mundo, 6-2-1920)

En 1910 Lolita residía junto a sus padres y su hermana Regla, dos años menor que ella, en el número 15 de la calle Lumbreras y anteriormente habían tenido su hogar en el 117 de la calle Feria. Durante su infancia, “no había fiesta ni jarana de la vecindad donde la chiquilla no luciera sus encantos y sus alegrías y no luciera sus habilidades para el baile. Unas veces para alegrar una boda, otras para solemnizar un bautizo, otras para festejar un santo” (Heraldo de Madrid, 6-2-1924). Años más tarde, el periodista Juan Ferragut rememoraba una de sus primeras actuaciones en aquel ambiente familiar, entre vecinos y allegados, acompañada por el cante y la guitarra de su tía:

“… Y Teresita, gachona y castiza, reverberantes las negras pupilas alegres, burlón el gesto, encendida el alma en el pagano gozo de la fiesta, modulaba un tango desgarrado y castizo:
Un novio que yo tenía
se fue a Alemania y no volvió…
Y cuando el jaleo subía un diapasón y el ¡olé! rubricaba el dejo burlón y ligero, una rapacilla, tan niña que aún las trenzas no le llegaban a los hombros, saltó al centro del patio. Era morenita y fina, con ojos de fiebre que eran ya ojos de mujer, delgada y cimbreña como una vara de nardos…
Al compás del tango bailaba la nena… En su pelo negro albeaba una moña de jazmines; sus manos trémulas aleteaban en el aire como palomas en la gracia tímida del primer vuelo… Y toda su figurilla, feble y rítmica, se agitaba en el nervioso taconeo que la guitarra marcaba con ardiente cadencia…
-Pero, niña, ¿quién te ha enseñao a bailar? -interrogó, entusiasmado, un viejo vecino.
Y la chiquilla, deteniéndose, respondió súbita:
-¡Quién me va a enseñá! ¡Si esto es más fásil que comé, abuelo!… ¡Es que yo quió sé artista, como mi tía!…» (Muchas Gracias, 3-12-1926).

Lolita Astolfi

Lolita Astolfi

Debut, junto a sus maestros

Dado que en su “hogar, donde se vivía con economías y estrecheces, no daban interés al arte de la pequeña”, fue su tía Teresa quien abonó los treinta reales mensuales que costaba estudiar en la academia de los hermanos Pericet, sita en San Juan de la Palma, donde no tardó en convertirse en “la discípula más aventajada” (Heraldo de Madrid, 6-2-1924). En 1916 la prensa ya daba cuenta de su buen hacer en una fiesta celebrada con motivo de la onomástica del maestro Rafael: “Lolita Astolfi, una tontería de niña, plena de arte y de gracia fina, nos encantó con sus bailes, y lo mismo le pasó a un Embajador ruso que está en Sevilla, de paso, y se la quiso llevar a Petrogrado, por no nos dijeron cuántos rublos y un coche” (El Liberal de Sevilla, 26-10-1916). Mas no sólo a los rusos encandiló la pequeña:

“En una ocasión llegaron al citado lugar varios ingleses en visita de turismo. Por unas horas saborearon el placer de la fiesta andaluza, bebieron manzanilla, escucharon unas coplitas de sentimiento a un ‘cantaor’ afamado y admiraron un ‘fandanguillo‘, unas ‘bulerías‘ y unas ‘sevillanas‘, ejecutadas por Lolita Astolfi. Entusiasmados con la chiquilla, los extranjeros regaláronla, después de elogiar sus bailes, unas monedas de oro. Loca de contenta corrió a su casa Lolilla, llevando a sus padres aquel primer producto de su trabajo” (Heraldo de Madrid, 6-2-1924).

El despegue definitivo de la precoz artista llegó unos meses más tarde. En la primavera de 1917 se dejó ver en la Feria de Abril de Sevilla de la mano de su tía Teresa y del maestro Rafael Pericet, y alternando con figuras de primer nivel, como Amalia Molina. En la caseta de la Prensa “bailó con mucha gracia unas bulerías” (El Liberal de Sevilla, 20-4-1917), y en la del Ateneo se arrancó por sevillanas con Nati la Bilbainita y con su profesor, ante la mirada de los pianistas Arthur Rubinstein y José Cubiles, la actriz Rosita Rodrigo y los poetas Pérez Zúñiga y Jackson Veyán entre otras personalidades. Con “gracia y desenvoltura ‘sui generis’” (El Correo de Andalucía, 22-4-1917), la joven debutante consiguió “un verdadero triunfo. ¡Qué cara, qué intención y qué movimientos!” (El Liberal de Sevilla, 22-4-1917).

Lolita Astolfi

Lolita Astolfi

Tras el éxito cosechado en la feria, Lolita fue requerida para bailar en las cruces de mayo de los jardines de Villa Rosa y de la Juventud Artística Sevillana. Asimismo, actuó junto a Teresita España en una fiesta andaluza celebrada en el local de la sociedad ‘Los amigos del arte’ en honor de unos arquitectos y en una velada benéfica de la Sociedad Artística Sevillana. En estos últimos eventos las acompañaba la pequeña Reglita Astolfi, que ya había superado con sobresaliente sus primeros años de solfeo en la Sociedad Económica de Amigos del País y empezaba a tomar lecciones con el maestro Pericet.

Con paso firme hacia la gloria: Lloréns, Romea…

No obstante, su puesta de largo oficial como artista tuvo lugar en el mes de octubre en el Teatro Lloréns de Sevilla. A sus trece años, ya había sabido “hacerse de un repertorio dentro del baile bastante extenso, interpretado con arte y sumo gusto” (El Noticiero Sevillano, 30-10-1917), que fue premiado con grandes aplausos. Aunque debía pulir algunos aspectos, se le auguraba un prometedor futuro:

“… Lolita Astolfi, que anoche debutó en este teatro, como bailarina, y obtuvo un éxito completo. Baila bien, y en cuanto vaya sustituyendo por el dominio de las tablas el sello característico del aprendizaje ‘académico‘, dando al baile algo personal, suyo, y dejando de imitar a otras artistas, ya en su repertorio, ya en ciertas ‘posses‘, alcanzará un puesto envidiable. Viste con mucha elegancia y buen gusto, y tiene la debutante méritos propios y simpatías y gracia para triunfar por sí misma sin necesidad de valedores oficiosos, que para nada han podido influir en nuestro juicio. Lolita Astolfi fue aplaudidísima» (El Liberal de Sevilla, 30-10-1917).

Teresita España (El Heraldo de Madrid, 19-9-1921)

Teresita España (El Heraldo de Madrid, 19-9-1921)

Tras su exitoso debut en Lloréns, en febrero de 1918 dio el salto a Madrid. Por mediación de su tía, fue contratada en el Teatro Romea, que ofrecía un amplio programa de cine y variedades internacionales, en el que destacaba la presencia de artistas de la categoría de Pastora Imperio y Víctor Rojas, Laura de Santelmo o Teresita España. Allí fue “aclamadísima, tanto por la maestría” con que ejecutaba su escogido repertorio como “por la propiedad y lujo” con que vestía sus números (Eco Artístico, 15-2-1918), hasta el punto de que su contrato tuvo que ser prorrogado y permaneció todo un mes en el coliseo de la calle Carretas. Durante esa primera estancia en la capital también se presentó en el Teatro Español -en una fiesta a beneficio de la Fundación Bergamín- y en el music hall del Hotel Palace.

Regresó a Sevilla para la Feria de Abril y, un año más, se lució bailando sevillanas en las casetas de la Prensa y del Ateneo, entre otras, formando pareja con su tía Teresa o con Rafael Pericet. Tras su aventura madrileña, regresaba “triunfante, vencedora y consagrada”. Su arte “intuitivo, natural, espontáneo”, y ese “estilo propio, ‘sui géneris’”, hacían ver en ella, “más que una esperanza, una espléndida realidad” (El Liberal de Sevilla, 22-4-1918).

A finales de mayo regresó al Teatro Romea, de nuevo junto a Teresita España. También destacaba en el cartel el dúo formado por los guitarristas Ramón Montoya y Luis Molina. “Cuando debuté en el Romea de Madrid […], tenía catorce años, y el señor Alexanco me dijo que era necesario que para todos tuviera yo diez y seis años” (La Semana Gráfica, 11-11-1922), confesaría después. En sus cada vez más frecuentes viajes la acompañó siempre su madre, como ha sido habitual entre las artistas hasta hace no demasiado tiempo.

Julio Romero de Torres retrata a Lolita Astolfi (El Fígaro, 22-9-1918)

Lolita Astolfi posando para Romero de Torres (El Fígaro, 22-9-1918)

Musa de Romero de Torres

Durante el verano de 1918, de la mano de su tía, se presentó en el Teatro Pradera de Valladolid y en el salón homónimo de Santander, donde deslumbró al público con su “género, fino y culto” (La Atalaya, 9-7-1918). Más tarde, ya en solitario, debutó en Córdoba, tanto en el Cine Victoria como en el Salón Ramírez. Fue entonces cuando posó por primera vez para el pintor Julio Romero de Torres, que sería uno de sus grandes admiradores y la convertiría en protagonista de su obra “Cante Hondo”, realizada entre 1922 y 1924.

En el otoño de 1918 también fue requerida en Sevilla, para actuar en una velada íntima celebrada en el domicilio del periodista Sánchez Perdiguero, donde “bailó soberanamente sevillanas” (El Liberal de Sevilla, 6-10-1918); y aprovechó para hacer lo propio con el maestro Ángel Pericet en la fiesta organizada en su academia con motivo de su onomástica (El Liberal de Sevilla, 3-10-1918). En el mes de noviembre regresó a Lloréns, el teatro donde se presentó por primera vez ante el público de su ciudad, y obtuvo un “éxito extraordinario durante veinticinco noches consecutivas” (El Liberal de Sevilla, 7-12-1918).

La prensa elogió la gran versatilidad de “la gentil mujercita, que acomoda su talle flexible a los acompasados ritmos de una danza gitana, y que a la vez interpreta con extraordinaria soltura y maestría las más difíciles rumbas” (La Unión, 17-11-1918), e incluso hubo quien la designó como sucesora natural de la gran Pastora Imperio. En el mes de diciembre también actuó en el Teatro San Fernando, en una fiesta a beneficio de la Gota de Leche.

"Cante hondo" , de Julio Romero de Torres.

«Cante hondo» , de Julio Romero de Torres.


Conchita Borrull, la reina de los bailes gitanos (II)

A finales de 1917 Concha Borrull se presenta en ciudades como Valladolid o Palma de Mallorca, hasta que un fuerte catarro la obliga a “suspender su brillante tournée” (Eco artístico, 15-1-1918). Retomamos su pista en el teatro Novedades de Barcelona, en enero de 1919. La bailaora se integra en una compañía de variedades en la que también figura Amalia de Isaura, entre otros muchos artistas.

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

Unos meses más tarde, su nombre vuelve a salir en los papeles, aunque no como bailaora, sino como artista invitada a distintos espectáculos taurinos que se celebran en la ciudad condal. Ahí le perdemos de nuevo la pista. Según, José Luis Navarro, a finales de la década de los diez “Conchita cruza los mares y nada volvemos a saber de ella”. (1)

La Barcelona flamenca de los años 20

Durante la primera mitad de los años veinte encontramos pocas referencias sobre Concha Borrull. En julio de 1921 la bailaora actúa en el teatro Cómico de Barcelona, junto a otras artistas de variedades. En octubre de 1925 la encontramos en el teatro Eldorado, con un grupo que no tiene desperdicio: el Niño de Marchena, Julia y Concha Borrull, Regla y Juanita Ortega, y Blanquita Suárez, acompañados a la guitarra por Miguel Borrull y Antonio Romero.

En esa época es frecuente ver a Concha integrada en el cuadro flamenco de Villa Rosa -dirigido por su hermano y formado por artistas como Julia Borrull, Rafaela la Tanguera, Antonio Viruta, Carmen La Joselito o Manuel la Rosa-, que no sólo se presenta en el local familiar, sino que también suele actuar en distintas salas de la ciudad condal, e incluso en otras localidades, como Lorca, La Unión o Cartagena.

Entre 1926 y 27 el grupo participa en varios certámenes de cante, toque y baile flamenco que tienen lugar en el Circo Barcelonés. En ellos intervienen grandes figuras de la época, como Angelillo, José Cepero o el Niño de Marchena, y Conchita Borrull interpreta sus “típicas alegrías con la clásica bata de cola” (La Vanguardia, 24-5-1927).

Conchita Borrull (bailando) en el Villa Rosa

Conchita Borrull (en el centro) en Villa Rosa

El cuadro cosecha grandes éxitos en todas sus actuaciones, y especialmente la pareja formada por Rafaela Valverde y Concha Borrull, que llega a ser comparada con la mismísima Juana la Macarrona:

“[Casino San Sebastián] Rafaela la Tanguera bailará una de sus farrucas que la han hecho célebre. Conchita Borrull entusiasmará con sus inimitables alegrías y, además, se arrancará por sevillanas con Rafaela, cantadas por Mariana la Camisona” (El Diluvio, 1-9-1928).

“[Font Romeu] Conchita Borrull y Rafaela la Tanguera bailaron magistralmente sevillanas y danzas gitanas” (La Época, 22-9-1928).

“[Teatro Cómico] Las danzas flamencas de Conchita Borrull, todo gracia, todo esencia flamenca, y de la Tanguerita, emperatriz de lo cañí, reina de la gitanería, produjeron una impresión formidable, que se tradujo en ovaciones entusiastas.

De estas dos artistas ha dicho el gran pintor Ignacio Zuloaga que son las mejores bailaoras de nuestro tiempo: La Tanguerita es la reina de la farruca, baile que interpreta como nadie, y Conchita Borrull es la única sucesora de la célebre Macarrona” (El Diluvio, 14-10-1928).

Durante el año 1929 la más joven de los Borrull desarrolla una intensa actividad artística. En enero toma parte en la “Zambra del Sacro-Monte” que se presenta en el teatro Nuevo de Barcelona. Unas semanas después, junto a la Tanguerita, actúa en el sainete lírico “Los flamencos”, con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw, y música de Amadeo Vives. Éste es llevado a escena en el teatro Tívoli y, unos meses más tarde, se repone en el teatro Nuevo.

Concha Borrull y El Viruta, una pareja de éxito

En abril, Concha se sube a las tablas del teatro Victoria junto al bailaor Antonio Viruta, con quien forma pareja en la obra “La copla andaluza”. El cante corre a cargo del Chato de Valencia, el Niño de Talavera y Lola Cabello. “El debut de Conchita Borrull, llamada con razón, la emperatriz de las alegrías, fue un verdadero acontecimiento”(El Diluvio, 18-4-1929).

En el mes de agosto, con motivo de la Exposición Universal de Barcelona, Concha y el Viruta bailan en una fiesta celebrada en el Pueblo Español en honor de los delegados franceses. Poco después, la bailaora actúa en el teatro Circo Villar de Murcia y en el Nuevo de Barcelona, junto al elenco de Villa Rosa.

En mayo de 1930, Concha Borrull participa en una fiesta celebrada en la bodega andaluza del Hotel Colón. Allí comparte protagonismo con Teresita España y muestra una nueva faceta artística: “bailará y toreará como los propios ángeles” (La Vanguardia, 1-5-1930).

Poco después, en la sala Nuevo Mundo, la artista toma parte en evento histórico, la “reaparición de la emperaora del cante jondo” (El Diluvio, 27-5-1930), Pastora Pavón. En el cartel también figura Manuel Vallejo.

Grandes éxitos en tierras valencianas

En febrero 1931, Concha comparte escenario con Juana la Macarrona, con motivo del festival que se celebra en el Circo Barcelonés a beneficio del bailaor Manolillo la Rosa. Unos meses más tarde, la artista se presenta como “capitana” del cuadro de Miguel Borrull en el café Villa Rosa de Valencia, instalado en la plaza de toros. El Cojo de Málaga, La Tanguerita y el Niño de la Rosa completan un cartel en que la benjamina de los Borrull obtiene un éxito extraordinario, a juzgar por los párrafos que le dedica la prensa valenciana:

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

“Esta danzarina gitana, de pelo rizoso y blondo y ojos de esmeralda, tan netamente española y castiza, esta Conchita Borrull, magnífica, cuando ejecuta sus bailes al compás de la guitarra pulsada por su hermano el Mago, logra convertirse en algo excepcional y divino. En esos momentos, la preciosa chiquilla aparece como poseída por todos los diablos de la gracia y mientras echa la cabeza atrás y enarca el busto, sus brazos, rematados por los lirios de sus dedos, apuntan a lo alto, se agitan, se retuercen, caracolean y descienden súbitos en una imponente contracción, de la que participa todo su cuerpo rítmico, delicado y perfecto, que adquiere actitudes estatuarias.

Concha Borrull es una artista intuitiva que lleva empapada el alma de esas viejas soleras que no se pueden improvisar ni fingir. Por eso cuando baila se le ilumina el rostro y vaga la mirada por un mundo ideal.

Ante esta realidad, a nadie ha de sorprender que la maravillosa artista, la ‘peque’ de la dinastía famosa de los Borrull, consiga durante su actuación en Valencia las más rendidas efusiones en cuya exteriorización se muestran todos unánimes y convencidos: los ‘payos’ y los ‘calés’. Este entusiasmo se puso de manifiesto el día de su beneficio y Concha Borrull recibió, además de encendidas ovaciones, incontables regalos de los admiradores que desfilan por la catedral de Villa Rosa” (El Pueblo, 16-6-1931).

En 1932 regresan a Valencia en varias ocasiones “Miguel Borrull, el mago de la guitarra, y Conchita Borrull, la emperadora del arte cañí, con todo su cuadro flamenco” (Las Provincias, 23-1-1932). En enero se presentan en el teatro Apolo; en marzo y en diciembre actúan en el Villa Rosa de la plaza de toros.

Anuncio de Conchita Borrull (Eco artístico, 25-8-1918)

Anuncio de Conchita Borrull (Eco artístico, 25-8-1918)

En el mes de junio, de nuevo en el Apolo, Concha participa en el espectáculo “Ópera flamenca”, junto a un elenco realmente excepcional: “El público aplaudió con el más vivo entusiasmo a todos los intérpretes, especialmente una variante nueva hecha por Antonio Martínez, el baile de Conchita Borrull, y sobre todo la insustituible pareja del cantaor famoso Niño de Marchena y el estupendo profesor de la guitarra Ramón Montoya” (Las Provincias, 17-6-1932).


NOTAS:
(1) Cfr. José Luis Navarro, El Eco de la Memoria, “Conchita Borrull”.
(2) Esta información la aporta Paco Paredes en el blog “La Unión minera y cantaora”.


Teresita España, guitarrista, artista flamenca y estrella de varietés (y VI)

En mayo de 1925, Teresita España, “la reina de las danzas españolas”, obtiene “con sus canciones a la guitarra un triunfo ruidoso” en Bilbao (ABC, 7-5-1925). Poco después regresa a Madrid, al Teatro Novedades, y vuelve a codearse con la realeza en una fiesta celebrada en el Hotel de la Condesa de Casa-Valencia. Ante el aristocrático auditorio, la artista despliega su arte en una velada memorable:

Teresita España (Mundo Gráfico, 17-9-1930)

Teresita España (Mundo Gráfico, 17-9-1930)

“… sobre un tablado que festoneaban rosas, surgió la castiza figura de Teresita España. Su arte flamenco, tan clásico, tan típico, igual en las canciones que en los bailes, puso en aquel ambiente de aristocracia y señorío la nota popular.

La primorosa artista obtuvo uno de los más resonados éxitos de su triunfal carrera” (El Imparcial, 24-5-1925).

De Buenos Aires a la conquista de América

Poco después, la prensa anuncia el inminente viaje a América de Teresita España, que ha sido contratada por uno de los principales teatros de Buenos Aires. Durante el tiempo -más de tres años– que la artista permanece en tierras americanas, son escasas las noticias que llegan a nuestro país, si bien sabemos, a través de la revista Popular Film, que Teresa contrae matrimonio en México en 1926, y que en el 27 triunfa en Nueva York:

Teresita España. La gentil y bellísima cancionista y bailarina española, que por su gracia incomparable y su juvenil alegría ha cautivado al público neoyorquino. […]

En Nueva York, desde hace algún tiempo, esta obra de conquista se le debe a cuatro figuras preeminentes de ese arte: Amalia Molina […], a Conchita Piquer, Teresita España y Magda de Bries, que con la gloria de su juventud, su belleza y su donaire, llevaron a esos mismos públicos la luz y la alegría de España. Ninguna otra artista logró tan positivos éxitos como estas cuatro, porque ninguna como ellas puede alardear de un arte tan español, ni de una gracia, una juventud y una belleza tan genuinas” (Mundo gráfico, 16-3-1927).

Amalia Molina

Amalia Molina

En noviembre de ese mismo año, El Sol informa sobre la exitosa actuación de Teresita España en el Teatro Avenida de Buenos Aires, ciudad en la que continúa triunfando un año más tarde. En septiembre de 1928, la prensa anuncia su regreso a nuestro país:

“Ayer desembarcó en Barcelona la gran artista Teresita España.

Viene de varias Repúblicas norteamericanas donde, durante varios años, ha llevado a cabo una brillantísima campaña, provechosa en todos los sentidos.

Ha venido a su Patria llevada por un deseo muy natural y, además, para atender a requerimientos que le hacen diversas empresas, los cuales se resolverán probablemente en una jira (sic) artística, nueva consagración para una mujer que viene, según nuestros informes, pletórica de facultades y más bella que nunca” (La Correspondencia de Valencia, 29-9-1928).

Regresa una gran estrella, con nuevo repertorio

A finales de ese año, Teresa España ofrece varios espectáculos en Barcelona y Reus. La artista sevillana, cuya fama se ha incrementado si cabe tras sus triunfos al otro lado del charco, ofrece un repertorio renovado, en el que se notan las influencias americanas:

Debut de la estrella española TERESITA ESPAÑA, creadora en su género. Variado y exclusivo repertorio en tangos argentinos, cuecas y zambas chilenas, canciones y estilos mejicanos, rumbas cubanas.- Bailes nacionales y extranjeros.- Lujoso decorado.- Cortinas del Casino de París” (Las Circunstancias, 28-11-1928).

“Esta noche se despedirá del público reusense la notabilísima estrella Teresita España, que con tanto éxito se presentó anoche en el Teatro Fortuny.

Teresita España no es una atracción corriente, sino excepcional, pues posee un arte especial suyo, muy difícil de imitar. Canta admirablemente, con sentimiento y maestría, poseyendo una voz agradabilísima.

No es de extrañar que todos los públicos la ovacionen, por merecérselo; y así ha ocurrido también en Reus, obteniendo un éxito sin precedentes” (Diario de Reus, 28-11-1928).

Conchita Piquer

Conchita Piquer

En enero de 1929, la famosísima artista reaparece en Madrid, concretamente en el Teatro de La Latina, acompañada a la guitarra por Carlos Verdeal. El éxito es tal que se ve obligada a prorrogar su contrato por varios días. Posteriormente, actúa en el Maravillas y en el Alkázar, y vuelve a salir de gira por Aragón y Castilla.

Nuevos compromisos en España y el extranjero

En marzo, el Heraldo de Madrid anuncia que “están muy adelantadas las negociaciones de una fuerte Empresa de un teatro español en Buenos Aires con Teresita España para llevarla con su compañía a presentar en la Avenida, con todo lujo y todos sus detalles” (5-3-1929).

Durante la primavera y el verano de 1929, “la emperatriz de las estrellas del género” (La Correspondencia de Valencia, 14-3-1929) se prodiga bastante por distintos teatros valencianos y catalanes, con un repertorio cada vez más variado, que incluye números cómicos y “lujosas toilettes”.

En el mes de septiembre debuta en el Ideal Room de Madrid “Teresita España, estrella del arte andaluz, en su repertorio de cuplés, canciones y bailes a la guitarra” (La Voz, 29-8-1929). Poco después, la prensa anuncia que la artista tiene previsto viajar a Portugal y, a su regreso, montar un espectáculo para llevarlo a El Cairo.

Durante el otoño de 1929 Teresa España, que ya dirige su propia compañía de variedades, continúa con su apretada agenda de actuaciones en distintas ciudades de la geografía española, como Alicante, Murcia, Elche, Córdoba, Écija o San Fernando, por citar sólo algunas.

Teresita España (Mundo Gráfico, 13-2-1935)

Teresita España (Mundo Gráfico, 13-2-1935)

El suyo es un espectáculo moderno y heterogéneo, que cuenta con artistas como “Marina de Goya, cancionista; Two Brampton, patinador; Chelo and Charles, pareja de bailes, y The Gronwasys, malabarista” (La Voz, 29-10-1929); y en el que tampoco faltan el cante y el baile, con la gracia que caracteriza a tan afamada artista.

Teresita España cantó con la guitarra unas ‘guajiras’, y una milonga que despertaron el entusiasmo de la galería.

También dijo con estilo otros cantos españoles, que le valieron grandes aplausos” (La Voz, 29-10-1929)

En noviembre del 29, la prensa se hace eco de la gira de Teresita España por Marruecos, que la lleva, entre otras ciudades, a Tetuán.

“TETUÁN.- Con gran éxito debutó en el teatro del Casino, de esta capital, el espectáculo de varietés que dirige D. Víctor Correa, y del que forman parte los notables artistas Teresita España, Manolo Vico y Magda de Bries. La prensa local dedica grandes elogios al trabajo de estos artistas, que han logrado un gran triunfo. El espectáculo, cuando termine en ésta, continuará su gira artística por todo Marruecos” (Heraldo de Madrid, 27-11-1929).

Teresa España despide el año en tierras gaditanas junto a su compañía. En marzo de 1930, la prensa la sitúa en Gerona, Valencia y Barcelona. En el Hotel Colón de la ciudad condal, Teresa comparte cartel con otra artista flamenca de renombre, Conchita Borrull, y, acompañándose ella misma a la guitarra, interpreta un repertorio de cante flamenco compuesto por “fandanguillos, farrucas, guajiras, milongas flamencas, granadinas y saetas sevillanas” (La Vanguardia, 19-4-1930).

Teresita España (Mundo Gráfico, 1921)

Teresita España (Mundo Gráfico, 1921)

Durante el verano de 1930, Teresita España actúa en distintas localidades de la isla de Tenerife. En ese momento le perdemos la pista, probablemente debido a una nueva gira por tierras americanas, si es que llegó a verificarse el contrato anunciado por la prensa unos meses antes. En cualquier caso, la siguiente referencia que encontramos sobre ella la sitúa en Alicante en marzo de 1933 y, de nuevo, al año siguiente.

En febrero de 1935, la revista Mundo Gráfico informa sobre una nueva gira de la artista por distintos países de América Latina. No volvemos a saber nada de ella hasta 1963, año en que participa en el programa benéfico “Todos a una”, de Radio Nacional de España, y en una Gala de la Prensa celebrada en el Teatro San Fernando de Sevilla: “Otra sevillana ausente mucho tiempo, Teresa España, interpretó milongas y guajiras, acompañándose magistralmente con la guitarra” (ABC, 1-3-1963).

Probablemente ésta fuera una de las últimas actuaciones de Teresita España, completísima artista, andaluza y universal, que conquistó con su cante, su baile y su toque al público español y americano, y a quien sin duda merece rescatar de las garras del olvido.