Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Niña de Écija, cantaora entre dos continentes (y V)

En su segunda actuación en el Centro Asturiano de Tampa, la Niña de Écija, Jesús Perosanz, Teresita España, Mary Sevilla y Julio Alonso “cantaron y tocaron con el mejor gusto”, y obtuvieron un “nuevo y resonante y triunfo” (1); y para la tercera prepararon un programa especial que desató “atronadores y sentidos aplausos de un público entusiasmado”. El emigrado cubano José R. Sanfeliz publicó en el diario La Gaceta una emotiva crónica:

“… esta tercera presentación […] ha vencido y conquistado a todos los que saben saborear castizo y puro, y muchos que no conocían ese genuino arte español me confesaron que era sublime […].

En la noche del domingo, en un corto espacio de tiempo, volví a vivir muchos años pasados. Las alegres castañuelas de Teresita España y Mary Sevilla, la guitarra de Julio Alonso, el jaleo de la Niña de Écija y la dulce y potente voz de Jesús Perosanz, me hicieron ver bailes y escuchar melodías, que nunca he podido olvidar, a pesar de los años transcurridos.

Yo admiro y aplaudo a las muchachas que bailan taps y otras payasadas; pero cuando una Gitana baila un zapateo, un garrotín, o cualquier de esos bailes flamencos, acompañada por los acordes de una guitarra y las retosonas […] y alegres castañuelas, y el jaleo animado de la compañía…, todo mi ser se rebosa de ‘Alma Española’” (2).

La Niña de Écija (La Gaceta, 22-6-1938).

La Niña de Écija (La Gaceta, 22-6-1938).

Se presentaron en cinco ocasiones en el Centro Asturiano y, además, en esos mismos días ofrecieron una función de “Mid-Night Show” en el teatro Casino, con el siguiente programa:

“1º.ーMary Sevilla, en Guitarra Mora; 2º.ーJulio Alonso, en Concierto de Guitarra Flamenca; 3º.ーTeresita España, en Evocación, canción andaluza; 4º.ーNiña de Écija, en Enfermo estaba un león; 5º.ーTeresita España, en Alegrías. Baile; 6º.ーMary Sevilla, en Mi jaca. Paso doble; 7º.ーJesús Perosanz, en Granadinas, y 8º.ー‘El Pescaero Gitano’, interpretado por todo el cuadro” (3).

Después pasaron al teatro del Círculo Cubano, donde compartieron protagonismo con las estrellas del programa radiofónico La corte suprema del arte, de la emisora habanera CMQ, recién llegadas desde la isla caribeña. La noche de su debut, con la sala abarrotada, cosecharon un gran triunfo, que reeditaron una semana más tarde:

“La primera parte del programa estuvo a cargo del conjunto típico flamenco ‘Alma Española’, que no dejó nada que desear. La Niña de Écija, con sus canciones, jaleo y oportunos dicharachos; Teresita España y Mary Sevilla, con sus canciones, castañuelas y bailes, el Maestro Julio Alonso, con su guitarra y el ‘cantaor’ Jesús Perosanz con su potente voz y gracia flamenca, encantaron al público. En la segunda parte actuaron las artistas venidas de Cuba” (4).

“La Niña de Écija y Mary Sevilla cantaron con el buen gusto en ellas característica [sic]. Teresita España dio nuevas pruebas de que su arte es joven, muy joven, con toda la sal de la Andalucía republicana. Por su parte, Perosanz y Julio Alonso cooperaron al éxito del conjunto” (5).

Teresita España (Mundo Gráfico, 17-9-1930)

Teresita España (Mundo Gráfico, 17-9-1930).

En agosto regresaron al teatro del Centro Asturiano, donde fueron agasajados con dos funciones de beneficio (6). En octubre la prensa sitúa a todo el conjunto en la capital de México. Bajo la denominación de Alma de España, se anunciaron en el palacio nocturno Grillón, en un programa en el que figuraban como invitados de honor la pequeña artista Mary López, que recitó El Parque de María Luisa con el acompañamiento de guitarra de Julio Alonso; la bailaora Soledad Miralles y la orquesta de Adolfo Girón (7).

En febrero de 1939 el tocaor intervino en un gran concierto ofrecido en la pérgola Ángel Peralta del bosque de Chapultepec de Ciudad de México, patrocinado por la compañía manufacturera de cigarros El Águila. Entre el gran elenco de artistas participantes en el evento destaca la presencia de Cantinflas, la pareja de bailaores Teresita y Tarriba, y la cantaora y cancionista Anita Sevilla, que interpretó varios números acompañada por la sonanta de Julio Alonso y la gran orquesta Águila. La publicidad no menciona a la Niña de Écija (8).

Al decir del periodista Armando de María y Campos, el arte flamenco de estos artistas no fue bien acogido en los teatros y ello les llevó a buscarse el sustento en las emisoras de radio:  

“De Miami […] llegó, también, la Niña de Écija, formidable cantaora de estilo seco y dramático, Jesús Perosanz, cantaor de acento hondo y expresivo, Julio Alonso con su guitarra, Teresita España y Mary Sevilla. No encuentran ambiente para sus jipíos, y después de rodar por cabarets tristes, refugian su pena en los estudios radiofónicos” (9).

Carmen Amaya (Cinearte, abril de 1938).

Carmen Amaya (Cinearte, abril de 1938).

En el mes de marzo el cuadro Alma de España actuó en el salón Montparnasse de Guadalajara (10); y en junio la Niña de Écija, “rival de los ruiseñores”, Julio Alonso y Mary Sevilla debutaron en el teatro Tívoli de la misma ciudad junto a la compañía de Carmen Amaya, en la que figuraban su hermana Antoñita Amaya, el guitarrista Sabicas, la cancionista Ascensión Pastor, el humorista Pepe Duarte, el cantaor Jesús Perosanz, los hermanos Marve (los “cerebros mágicos”) y un cuadro gitano compuesto por José Amaya, Paquito Amaya y el Pelao (11). 

Según refiere Manuel Martín Martín, “a sabiendas de la popularidad de que gozaba”, Carmen contrató a Paquita Martín para llevar “su espectáculo por todos los Estados de México y el sur de los EEUU, al tiempo de seguir con sus grabaciones discográficas” (12). En la casa Víctor de México la cantaora registró piezas como La Fea, Cueca chilena (arreglo por bulerías) o Soleá en tiempo de bulería.

Al decir del mismo autor, durante la primera mitad de los años cuarenta Paquita siguió con sus giras por países como Perú o Paraguay, y se estableció un tiempo en la ciudad argentina de Mendoza, donde abrió, en la calle Córdoba, un tablao denominado El Colmao de la Niña de Écija, que durante el día funcionaba como restaurante y de noche ofrecía dos espectáculos flamencos (13).

Asimismo, la prensa mexicana aporta noticias sobre sus actuaciones en la radio de Guadalajara. En octubre de 1941 trabajó en un programa emitido por la cadena XEQ; y en enero de 1945 y octubre de 1946, acompañada por el tocaor Vicente Gómez, hizo oír su voz a través de las ondas de Radio Nacional X.E.F.O. (14).

Anuncio de la Niña de Écija en el colmao Café Central de Santiago de Chile (La Nación, 1-9-1946).

Anuncio de la Niña de Écija en el colmao Café Central de Santiago de Chile (La Nación, 1-9-1946).

En el año 1946 la hemeroteca también la sitúa en Santiago de Chile, actuando en el music-hall Casanova, que tenía como director artístico al periodista radiofónico Bobby Deglané, y en el colmado Café Central. En el primero se presentó en el mes de junio, en la estampa flamenca Las calles de Cádiz, compartiendo protagonismo con el bailarín Paco Mairena. También figuraban en el programa Julio Alonso, el cantaor Niño Madrid y un variado elenco de artistas latinoamericanos (15). 

En el segundo, sito en los bajos del teatro Central, se anunció en septiembre. Completaban el reparto Julio Alonso, las cancionistas Violeta Araya y Esmeralda Pastor, el dúo cómico Teresita y Gonzalito, las artistas de rango español Julita de la Cruz y Raquel la Rondeña , el tenor Luis Álvarez y el animador humorístico César González. Dirigía la orquesta Arthur Rubinstein (16). 

A finales de ese año trabajó en Lima con la compañía teatral de María Antinea. Cantaba distintos palos flamencos y, especialmente, saetas. Fue entonces cuando, a pesar de encontrarse en un estupendo momento artístico, decidió retirarse de los escenarios y montar en la capital de Perú el restaurante La Gitana, decorado por Santiago Ontañón, que solía ser punto de encuentro de artistas y toreros.

En 1952 regresó a España después de casi dos décadas en tierras americanas, mas la ausencia de su marido, que seguía en Venezuela, la hizo volver a cruzar el océano e instalarse en Caracas. En 1991 la ciudad de Écija le rindió homenaje convocando un concurso de copla andaluza que llevaba su nombre (17).

La Niña de Écija y Julio Alonso (La Gaceta, 24-6-1938).

La Niña de Écija y Julio Alonso (La Gaceta, 24-6-1938).

Notas:

(1) La Gaceta, 2-7-1938, p. 4.

(2) José R. Sanfeliz, La Gaceta, 5-7-1938, p. 3.

(3) El Internacional, 8-7-1938, p. 2.

(4) José R. Sanfeliz, La Gaceta, 18-7-1938, p. 1.

(5) La Gaceta, 25-7-1938, p. 3.

(6) La Gaceta, 6-8-1938, p. 3; La Gaceta, 11-8-1938, p. 3.

(7) El Nacional, 10-10-1938, p. 4.

(8) El Nacional, 5-2-1939, p. 6.

(9) de María y Campos, A., Crónicas de teatro de ‘Hoy’, Ediciones Botas, 1941.

(10) El Informador, 12-3-1939, p. 5.

(11) El Informador, 26-6-1939, p. 4.

(12) Martín Martín, M., op. cit.

(13) Ibidem.

(14) El Nacional, 31-10-1941, p. 11; El Nacional, 23-1-1945, p. 11; El Nacional, 18-10-1946, p. 3.

(15) La Nación, 21-6-1945, p. 5.

(16) La Nación, 1-9-1945, p. 17.

(17) Martín Martín, op. cit.; ABC de Sevilla, 20-9-1991, p. 107.


Sarita Heredia, tocaora gitana y artista universal (I)

Aunque el de la sonanta flamenca ha sido un mundo tradicionalmente reservado a los varones, en el primer tercio del siglo XX brillaron en España tres grandes tocaoras, que desarrollaron trayectorias profesionales muy diversas: Adela Cubas en el ámbito de las variedades, Victoria de Miguel en el de la ópera flamenca y Matilde Cuervas en un plano más académico e internacional.

Sarita Heredia (The Kingston Daily Freeman, 8-6-1965).

Sarita Heredia (The Kingston Daily Freeman, 8-6-1965).

El consabido retroceso en materia de libertades y derechos individuales impuesto por la Guerra Civil y la inmediata posguerra dificultó más si cabe el acceso de las féminas a este oficio, y hubo que esperar a los años sesenta y setenta para volver a ver en los escenarios españoles a nuevas mujeres guitarristas, como Salvadora Galán o Merche de Algeciras.

Sin embargo, merece la pena destacar a una gran figura de la sonanta que inició su andadura en esos años oscuros y convulsos, y desarrolló una exitosa carrera lejos de nuestras fronteras: Sarita Heredia, procedente de una familia gitana de origen andaluz.

Su padre, José Cortés Heredia, nació en Granada en 1893. Procedía de la tribu de los Clavijos, de Granada y Almería, y era herrero de profesión. En su juventud pasó diez años en el norte de África (1), y después emigró a los Estados Unidos, donde conoció a Enriqueta Flores Alonso, nacida en 1902 en Laredo (Texas) aunque de ascendencia cordobesa.

El matrimonio residió en distintos lugares, en los que fueron naciendo sus once hijos e hijas: Constantino en Texas; José, Abelardo y Rogelio en Chicago (Illinois); Sara en Detroit (Michigan); Enrique, Fátima, Zoraida, Almanzor, René y Antonia del Carmen en Los Ángeles (California). Siete de ellos fueron guitarristas o bailaores, aunque solo Sarita y René consiguieron vivir de su arte.

Enriqueta Flores y José Cortés, padres de Sarita Heredia (Archivo de René Heredia).

Enriqueta Flores y José Cortés, padres de Sarita Heredia (Archivo de René Heredia).

En el censo de población de Estados Unidos de 1940, la familia al completo —salvo la pequeña Antonia del Carmen, que nacería en 1943— aparecía empadronada en el 11748 de Slater Street. El padre figuraba como obrero en busca de trabajo, el hijo mayor como trabajador joven y el resto, como estudiantes.

Diez años más tarde, según el censo de 1950, José y Enriqueta seguían residiendo en Los Ángeles, en el 2219 de Saint Juliet Street, con ocho de sus hijos. Abelardo figuraba como chapista y Roger trabajaba haciendo fundas de asientos para automóviles. Constantino, José y Sarita ya se habían independizado.

Aunque nacidos en América, Sarita y sus hermanos se criaron inmersos en las cultura gitana y flamenca. “La guitarra era la principal fuente de entretenimiento para la familia. El padre tocaba ‘por lo casero’ porque le gustaba. A menudo dormía a los niños tocando a la hora de ir a la cama. No solo les enseñó a tocar la guitarra, sino también a bailar y a hacer palmas y pitos. Enriqueta, les enseñó el cante flamenco” (2).

José Cortés Heredia con sus hijas Zoraida, Sarita y Fátima (Archivo de René Heredia).

José Cortés Heredia con sus hijas Zoraida, Sarita y Fátima (Archivo de René Heredia).

En una entrevista concedida a Nilo Margoni en 1981, Sarita Heredia destacaba la importancia de su progenitor, como maestro e inspirador de su arte:

“Se lo debo todo a mi padre. […] cuando tenía seis años de edad lo veía día tras día tocar la guitarra. […] cuando venía del trabajo, se sentaba conmigo y tocaba. Yo me levantaba y bailaba en un círculo. Finalmente, mi padre empezó a enseñarme pasos de baile. A la edad de nueve años, comencé a estudiar su mano de mi padre mientras tocaba la guitarra. Me fascinaba. Nadie tenía permiso para tocar la guitarra de mi padre, pero, cuando estaba fuera trabajando, yo la cogía a escondidas e intentaba descifrar la posición de los dedos de mi padre en la farruca. Un tiempo después de esto, ya era capaz de tocarla. Un día mi padre me pilló con la guitarra. Se enfadó mucho. Mi madre le dijo que, antes de que me castigara, yo le daría una gran sorpresa. Toqué la farruca y se quedó asombrado. A partir de ese momento trabajó conmigo día tras día. Hice mi debut profesional a los doce años” (3).

Sarita inició su carrera profesional de la mano de su padre. “Yo bailaba y él tocaba para mí. Cuando mis hermanos y hermanas fueron creciendo, se añadieron al grupo”, declaraba en esa misma entrevista. A los diecisiete o dieciocho años conoció al que sería su marido, el bailaor madrileño Pedro Martín Caro, y empezó a trabajar con él:

“… la pareja de baile de Caro quería retirarse y se marchó en medio de un contrato en México. Él estaba en un terrible aprieto. Un día le preguntó a un amigo suyo llamado Palmiñas, que era un pintor español, si conocía alguien a quien poder contratar, y él le habló de mi familia. Entonces Caro contactó con mi padre y así es como sucedió” (4).

Anuncio de Sarita Heredia en el Vodoo Club de Panamá (Nouvelliste, 27-12-1950).

Anuncio de Sarita Heredia en el Vodoo Club de Panamá (Nouvelliste, 27-12-1950),

Fue en ese momento cuando empezó a sentir cierto rechazo por parte de algunos compañeros, por el hecho de ser mujer: “Nunca supe que hubiera prejuicios en el mundo hasta que salí sola a la edad de dieciocho años. […] Lo gracioso es que el único lugar donde he tenido problemas reales es América. Muchos guitarristas flamencos aquí no me aceptaron. ¡Creían que no tenía nada que hacer tocando la guitarra!” (5).

Según el testimonio de Sarita, esa actitud de sus colegas le resultó sorprendente, pues contrastaba con las enseñanzas que había recibido:

“… mi padre era un hombre muy avanzado. Cuando vio que yo tenía cualidades para la guitarra, me animó. […] No me enseñaron esos prejuicios. […]

Hay pocas mujeres guitarristas de flamenco porque se necesita mucha fuerza. […] Mi padre era muy severo con nosotros. Yo observaba y estudiaba sus posturas, sus movimientos y fortalezas. Él me transmitió esos rasgos sin darse cuenta. […]. Yo no pensaba en si ése era el modo en se suponía que debía tocar una mujer o un hombre. Sólo estaba haciendo lo que mi padre me enseñó […] y simplemente desarrollé esa fuerza, ese temperamento. Normalmente las mujeres no lo tienen porque se les enseña, de manera natural, a ser femeninas. En España lo que había que hacer era quedarse en casa y cocinar, limpiar y fregar… ¡Y eso es todo! Pero mi padre dijo: ‘No, tú vas a ser una gran guitarrista’. […] Yo pensaba que lo que estaba haciendo era normal para una chica” (6).

Anuncio de Sarita Heredia en el teatro Encanto de Panamá (The Panama American, 2-2-1951).

Anuncio de Sarita Heredia en el teatro Encanto de Panamá (The Panama American, 2-2-1951).

En 1948 la hemeroteca nos ofrece varias noticias sobre “Sarita Heredia, la famosa tocaora”. En el mes de abril actuó en el Auditorium de Barre (Vermont, Estados Unidos), junto a un conjunto de artistas españoles y cubanos, como la pareja de rumberos formada por Marcos y Odette, la cantaora de flamenco Carmen López o la bailaora Trini Reyes, ambas hispanas. Sarita ejecutó números de baile formando pareja con Caro y tocó a la guitarra “dulces y sentimentales melodías de Granada” (7).

A finales de mayo, dentro del Festival de Música de Nueva York, se presentó en el Carnegie Hall integrada en el Ballet Español de Ana María, que ofreció el siguiente repertorio: “Las Golondrinas, Romanza Andaluza, Orgía de Danzas Fantásticas, Viva Navarra-Jota, Muñeira, Intermezzo de la ópera Goyescas, Pastoreta, Flamenco School, El Amor Brujo”.

El elenco estaba formado por artistas como Juan Rivera, Elvira Patino, Anita Méndez, Carmencita López, Rafael Crespo, Delia Granada, Alberto Zamora, Alfredo Alfaro, Antonio de Carlo, Nelli Rodríguez, Olga Manzano, Iglesias de Vina, Violeta García, E. de Lucena, La Navarro, Rogelio Stark, Leonor Barrosa, El Rondeño, Carmen Torres, Soledad Reyes, Martín Caro y Sarita Heredia (8).

En septiembre de 1950 debutó en Radio Cadena Habana “la única mujer en el mundo que toca la guitarra flamenca, siendo además un verdadero concertista en el género clásico” (9). En diciembre de ese mismo año la pareja formada por Sarita y Caro actuó en el Casino de Puerto Rico, en un festival destinado a recaudar fondos para la construcción de un colegio (10). Después trabajaron durante una temporada en el Vodoo Club de Puerto Príncipe (Haití), donde ejecutaron sus “exóticos bailes”, compartiendo cartel con la cantante y bailarina de rumbas y mambos Lina de los Reyes. Además, “la más famosa guitarrista del mundo” deleitó al público con su toque (11).

En enero de 1951 Caro y Sarita, anunciados como “famoso ballet gitano”, debutaron como artistas invitados en el club Balboa de Panamá, que tenía como número principal una revista musical titulada Cleopatra and Co. (12). A continuación se presentaron en el teatro Bella Vista de la misma ciudad, junto a la actriz y cantante argentina Morenita del Rey, el animador Gómez Bueno y una orquesta dirigida por el maestro Hans Janowith. Las críticas resultaron muy favorables:

“Fue un gran éxito la función en el Bella Vista ayer […]

El conjunto español ‘Sarita-Caro’ fue largamente ovacionado y Sarita Heredia nos brindó una audición de guitarra magistralmente ejecutada.

Martín Caro se presentó al público de elegante traje corto y después de recitar a manera de introducción, una bella composición, dio principio a su programa, demostrándonos ser un virtuoso del arte coreográfico español” (13).

En el mes de febrero el mismo programa se trasladó al teatro Encanto de Panamá (14).

Notas:

(1) Bakus, Gerald G. (1977), The Spanish Guitar. Los Ángeles: Gothik Press. La traducción de todos los textos extranjeros es mía.
Según contó Sarita en unos recitales ofrecidos en la Southern Utah University, “su padre era, por profesión, herrero ornamental, pero también era artista, torero, tratante de caballos, bailaor, cantaor y músico” (Steve Christensen, The Daily Spectrum, 6-11-1983).

(2) Bakus, ibidem. Según el testimonio de la propia Sarita, “recibió gran parte de su formación temprana en las artes de su padre, y lleva estudiando con artistas clásicos del mundo desde entonces” (Steve Christensen, The Daily Spectrum, 6-11-1983).

(3) Margoni, Nilo (mayo de 1981), “Sarita Heredia”, en Jaleo, newsletter of the Flamenco Association of San Diego, vol. IV, nº 9.

(4) Ibidem. Pedro Martín Caro era hermano del popular torero Curro Caro. En 1939 la prensa lo sitúa en México, formando pareja de baile con Soledad Miralles (El Informador, 20-4-1939).

(5) Margoni, ibidem.

(6) Ibidem.

(7) The Barre Daily Times, 17-4-1948; 21-4-1948.

(8) Catalogue of Souvenir Dance Programs, 1948.

(9) Diario de la Marina, 3-9-1950.

(10) El festival, celebrado el 2 de diciembre, estaba enmarcado en una campaña impulsada por el reverendo padre T. Marijuán (Puerto Rico Ilustrado, 23-12-1950).

(11) Le Nouvelliste, 21-12-1950.

(12) The Panama American, 24-1-1951.

(13) The Panama American, 27-1-1951.

(14) The Panama American, 2-2-1951.


María la Gazpacha y su participación en el concurso de Granada (y II)

A falta de dilucidar las condiciones de su participación en el Concurso de Cante Jondo de Granada, no cabe duda de que éste supuso un impulso extraordinario para la carrera de María Amaya. Ante la imposibilidad de reseñar aquí, por cuestiones de espacio, todos sus méritos y triunfos, señalaremos, al menos, algunos de los más relevantes.

"El niño de oro" (Buen humor, 23-11-1922).

«El niño de oro» (Buen Humor, 23-11-1922).

Como segundo hito fundamental en su andadura artística hay que mencionar su participación en el sainete El niño de oro, de José María Granada, que se estrenó en el Teatro de la Comedia de Madrid en octubre de 1922 (1). María ‘la Gazpacha’ fue contratada junto a sus hermanas, Paca y Pepa, y los hermanos Hidalgo. La obra superó las doscientas representaciones y, para celebrar el éxito obtenido, en el mes de noviembre los artistas granadinos fueron agasajados con un almuerzo en los altos del Café Nacional, en el que Manuel Machado leyó uno de sus poemas. A continuación, los homenajeados “cantaron y bailaron cosas de su tierra con mucho estilo y fina voluntad de agradar”. (2)

Además de describir su estampa al detalle, Federico García Sanchís, destacó la autenticidad de la cantaora -que “simboliza en su tierra la falsedad grata al turismo”- en el contexto de la obra:

“Se encuentra en Madrid la Gazpacha, y a diario la aplauden en la Comedia. Es una gitanaza brillante y colorinista como un cartel de toros. Pechugona y con los pies característicamente andaluces, tiene figura de palomo buchón. Cabellera negra y voluminosa sobre la cara africana, en que los ojos descansan en unos párpados que parecen sonajas de pandero. Envuelve el busto en un mantón de Manila, cuyos flecos caen en cataratas. Siéntase en toda la silla y con las piernas separadas. Cuando palmotea jaleándose, con el movimiento de sus brazos, redondos, morenos y desnudos, de belleza oriental, el cuerpo y sus policromados trapos tiemblan, palpitan. Detrás de ella, en contraste con su abundancia y su flojedad de rosa que se deshoja, el traje oscuro y escueto, el rostro cetrino y escueto del guitarrista, y la escueta amarillez de la guitarra.
[…]
En el simpático cromo y el chascarrillo en acción de El Niño de Oro, la Gazpacha constituye la única verdad. Hasta en los menores detalles. Por ejemplo; sólo ella bebe vino auténtico en la zambra, que lo necesita para entonarse”. (3)

Fiesta andaluza del Centro Artístico en el Palacio de Carlos V (Granada Gráfica, 1-7-1924).

Fiesta andaluza del Centro Artístico en el Palacio de Carlos V (Granada Gráfica, 1-7-1924).

Tras darse a conocer en el concurso y alcanzar el éxito con El niño de oro, María Amaya continuó desarrollando una intensa actividad en Madrid y otras ciudades españolas, casi siempre vinculada a sus hermanas y a otros artistas de las zambras de Granada. Su presencia fue requerida en fiestas de postín, como la verbena andaluza celebrada por el Centro Artístico de su ciudad en el Palacio de Carlos V en 1924, y en la que compartió cartel con artistas de la categoría de la Niña de los Peines, Antonia ‘la Minerita’ o Soledad Miralles (4).

En 1926 consiguió el primer premio en la categoría de profesionales del concurso de cante jondo organizado por la cofradía de los Californios de Cartagena, que estaba dotado con doscientas pesetas (5). En 1929 salió de gira junto a la compañía de comedias de Anita Tormo y el espectáculo La copla española, en cuyo reparto también figuraba el cantaor Manuel Centeno (6); y en 1930 fue contratada por el empresario Vedrines para actuar en distintas ciudades compartiendo cartel con Angelillo, el Americano, el Niño de las Marianas, Ramón Montoya, Estampío y la tribu faraónica del Albaicín (7).

Asimismo, merece la pena reseñar su visita a la Exposición Internacional de Barcelona en 1930 para intervenir en la Semana Andaluza junto a las zambras gitanas del Sacromonte, con la mítica Anilla la de Ronda como atracción principal del grupo (8). Durante su estancia en el Pueblo Español, María Amaya también participó en un concurso de saetas celebrado el día 20 de junio, en el que resultó ganadora:

La Gazpacha, una gitana del Sacromonte, se llevó la Copa Barcelona 1930 en el concurso de saetas. Dificultades tuvo el jurado para adjudicar este premio pues la mayoría de los cantadores que tomaron parte en el concurso se entregaron y pusieron toda su alma en el cante […] pero fue tal el arte, el sentimiento y la valentía puesta por La Gazpacha al entonar las saetas, que el jurado unánimemente acordó concederle a la artista gitana el codiciado premio. Abrazos de sus compañeros, apretones de manos, un beso estridente de Anita Maya y mucho vino y alegría fue el colofón al premio otorgado a tan renombrada artista”. (9)

María la Gazpacha en la zambra de Manolo Amaya (Revista Life, febrero de 1949). Cortesía de Alejandro García Amaya.

María la Gazpacha en la zambra de Manolo Amaya (Life, febrero de 1949). Cortesía de Alejandro García Amaya.

Según Molina Fajardo (10), las saetas de María Amaya eran uno de los sonidos habituales de la Semana Santa granadina, tanto en la calle como en el Coliseo Olimpia, donde se proyectaban películas mudas sobre la Pasión de Cristo, a las que ella ponía la banda sonora.

En 1931, la artista regresó a la Ciudad Condal para participar en una nueva edición de la Semana Andaluza. En esta ocasión lo hizo acompañando con su cante al cuadro de sevillanas del maestro Frasquillo, además de integrarse en la Zambra gitana del Sacromonte de Angustias la Emperadora (11). El grupo, formado por más de medio centenar de artistas, también ofreció una representación en la plaza de toros de Valencia (12).

A decir de quienes la conocieron, María Amaya fue una de las grandes cantaoras granadinas del siglo XX, como se desprende del testimonio de Isabel la Golondrina:

“La ‘Gazpacha’ ha sío la mejor cantaora que ha habío en to el Sacromonte, esa le ha hecho achuchar a ‘La Niña de los Peines’. Mi padre me contaba que una vez en un festín en el Patio de los Aljibes -donde había muchos artistas- cuando sintió cantar a La Gazpacha, dijo La Niña de los Peines: ‘ésta me va a hacer reventar’; y tuvo que echar tripas pa quear como que ella era La Niña de los Peines”. (13)

Según Manuel Lorente, “La Gazpacha desarrolló un modelo de granaínas que hoy día están en desuso, y casi en el olvido” (14). Molina Fajardo también le atribuye el mérito de haber sido “la última que cantó la pícara ‘zarabandilla’ acompañada a la guitarra por Pataperro” (15). María Amaya Fajardo falleció en su domicilio de la Placeta Alta de Santa Inés de Granada el 30 de noviembre de 1961 (16).


Notas:
(1) La Correspondencia de España, 25-10-1922.
(2) La Acción, 23-11-1922.
(3) García Sanchís, ibidem.
(4) “La verbena andaluza del Centro Artístico”, El Defensor de Granada, 24-6-1924, p. 1.
(5) “El concurso de Cante Jondo”, El Eco de Cartagena, 1-9-1924.
(6) “REINA VICTORIA: ‘La copla andaluza’”, El Telegrama del Rif, 1-1-1930.
(7) El Noroeste, 5-9-1930.
(8) “Semana Andaluza”, El Diluvio, 20-6-1930.
(9) Ferraz, Ernesto de, “La Semana Andaluza. Los concursos de cante jondo y saetas”, Barcelona Gráfica, 25-6-1930; cit. en Madridejos Mora, Montse, El flamenco en la Barcelona de la Exposición Internacional 1929-1930, Barcelona, Bellaterra, 2012.
(10) Molina Fajardo, Eduardo, El flamenco en Granada. Teoría de sus orígenes e historia, Granada, Ed. Miguel Sánchez, 1974, p. 168.
(11) Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 20-7-1931.
(12) El Pueblo, 14-7-1931.
(26) Lorente Rivas, Manuel, “Etnografía polifónica del fandango en la provincia de Granada”, Música oral del sur, nº 1, 1995, p. 172.
(27) Ibidem.
(28) Molina Fajado, op. cit., p. 169.
(29) Así consta en su acta de defunción, inscrita con asiento número 251 en el tomo 137-2, página 268, sección tercera del Registro Civil del Salvador (Granada).


Antonia la Minerita, una cantaora reconocida en Europa (II)

A finales de mayo de 1921, los Ballets Rusos presentan su ‘Cuadro Flamenco’ en el Prince’s Theatre de Londres, donde obtiene “un éxito instantáneo” (The Era, 8-6-1921) (1), con una puesta en escena idéntica a la que tanto gustó en París:

“… La actuación se desarrolla sobre una tarima elevada -un pequeño escenario dentro del escenario- que da la impresión de una pequeña reunión en una antigua posada rural española. Los artistas están sentados en círculo, tocando la guitarra y las palmas, y se levantan por turno en varios bailes, mientras que una de las mujeres de vez en cuando entona lastimeros cantes” (The Illustrated London News, 11-6-1921).

Representación de 'Cuadro Flamenco' (The Illustrated London News, 11-6-1921)

Representación de ‘Cuadro Flamenco’ (The Illustrated London News, 11-6-1921). La Minerita, sentada, en el centro.

Además del exotismo de las danzas españolas, de clara reminiscencia oriental, a los cronistas británicos les llaman poderosamente la atención los aires ejecutados por “una extraña cantaora plañidera, La Minerita” (The Era, 8-6-1921):

“… La tonalidad del cante, la armonía del zapateado y las palmas, la ejecución viril de los bailes, y la riqueza de carácter y de detalles son inconfundibles” (The Illustrated Sportive and Dramatic News, 11-6-1921).

“… Dos guitarristas y una cantaora se encargan de toda la música, pero la cantaora es de un tipo desconocido en Londres. Emplea timbres que son exóticos, y que algunos pueden considerar de gusto adquirido, pero emplea esos tonos duros con una flexibilidad y un poder de sugestión que recuerdan a la canción oriental…” (Pall Mall Gazette, 31-5-1921).

La Rubia de Jerez, Mate Sin Pies y María de Albaicín en 'Cuadro Flamenco' (The Sketch, 15-6-1921)

La Rubia de Jerez, Mate Sin Pies y María de Albaicín en ‘Cuadro Flamenco’ (The Sketch, 15-6-1921)

La prensa española también se hace eco del triunfo de nuestros compatriotas, si bien atribuye el mérito musical al maestro Rodríguez y, por supuesto, a la voz de Antonia García:

“… El éxito ha sido, sobre todo, de los artistas que lo interpretan, sacados de la más pura entraña ‘cañí’, todos del contorno de Cádiz y Sevilla. Realmente ha sido un gran consuelo para nuestro bazo oír a Manolo Rodríguez levantar en su guitarra el espectro apasionado y melancólico de Andalucía, al que Antonia la Minerita presta la voz estridente y desesperada de la copla y del jipío, que erizan el vello como el himplar de la pantera oído en la noche, mientras María del Albaicín cimbrea en el tablado la cenceña maravilla de su cuerpo gitano…” (La Voz de Menorca, 13-7-1921; tomado de El Sol).

Rojas y Tejero en 'Cuadro Flamenco' (The Sphere, 2-7-1921)

Rojas y Tejero en ‘Cuadro Flamenco’ (The Sphere, 2-7-1921)

Nuevos éxitos fuera y dentro de nuestras fronteras

Tras pasar unos días de asueto en Sevilla, a principios de septiembre La Minerita regresa a la capital británica para una nueva presentación del ‘Cuadro Flamenco’, esta vez, en el London Coliseum. Su modo de decir el cante, para bien o para mal, no deja indiferente a la crítica:

“… El ‘Cuadro Flamenco’ […] comienza con una fila de artistas sentados en sillas en medio del escenario. Los dos guitarristas empiezan a tocar; la solista emite un grito extraño y discordante, y los otros artistas tocan las palmas. Poco a poco la emoción se va acumulando, y un bailarín se levanta y ejecuta una serie de giros con movimientos de rodilla. El público pronto se deja llevar por la emoción y el ritmo insistente de la música, pero el lunes la galería se rió de la voz estridente de la cantaora” (Gloucester Citizen, 7-9-1921).

Antonia la Minerita y Manuel Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

Antonia la Minerita y Manuel Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

“En el Coliseum, cantes populares y bailes de España. Se disfruta intensamente con La Minerita, con su voz extraña y poderosa que domina, hábilmente dirigida, el ruido del baile y a todos los de la orquesta” (Le Ménestrel, 21-10-1921).

En el mes de diciembre, ya de vuelta en España, Antonia García conquista con sus malagueñas y soleares al público del Lion d’Or de Almería. La acompaña a la guitarra su inseparable Manuel Rodríguez. La crítica no puede ser más favorable:

“Manolo Rodríguez y la ‘Minerita

Con decir que son dos verdaderos artistas; dos figuras sobresalientes en este arte tan difícil, complejo, popular, cumpliríamos con el deber que impone la crítica justa imparcial; pero he aquí que esta pareja merece algo más que la reseña somera y escueta.

Es Manolo Rodríguez un mago de la guitarra, de este instrumento difícil en cuyas cuerdas vibra el alma popular, condensada en los sones sentidos de unas ‘malagueñas’ o unas ‘soleares’.

El guitarrista Manuel Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

El guitarrista Manuel Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

Mas después del preludio, que templa el ánimo del auditorio, surge la voz sentida, armoniosa, de La ‘Minerita’, que pone toda su alma de artista en las estrofas de sus cantares.

Yo que soy profano en este arte […], he experimentado una intensa emoción al escucharla; diríase que su voz al llenar de armonías el salón tráenos a la mente todas las evocaciones de nuestras pasadas glorias.

Debo, pues, a esta incomparable pareja un rato imborrable que ha sido a modo de comunión artística. Bien merecidos son los aplausos que el público tributa a estos artistas que diariamente ofician en el altar de las musas populares” S. Sergio (Diario de Almería, 20-12-1921).

Artista de primera fila

En 1922 la prensa sitúa a La Minerita en Almería y Málaga, acompañada por el maestro Rodríguez; y en junio del año siguiente la encontramos en el Teatro Portela de Sevilla, donde forma parte del cuadro flamenco que interviene en el sainete andaluz El niño de oro, de José María Granada. También figuran en el elenco la cancionista La Macarena y las bailaoras La Roteña y La Loli (La Unión, 29-6-1923) (2).

Teatro Portela de Sevilla

Teatro Portela de Sevilla

Unos meses más tarde, Antonia García participa en la “fiesta del cante jondo” que se celebra en la Plaza de Toros de Almería, bajo la dirección del Maestro Otero, con el siguiente reparto:

“… Tomaron parte en la fiesta las bailarinas Lola Blanco, Paquita Cano, Manuela Álvarez, Antonia Jiménez, Isabel Araujo, Magdalena Lara y Dolores Romero.

Bailarines, Manuel del Castillo, Juan Cadarso, Trío A.B.C. y Luis Sopeña.

Bandurria, Manuel Gómez; laúd, José Mesa Quintana.

Cantadoras.- La Minerita y Niña de las Saetas.

Cantadores.- Niño de las Marianas y Niño Cañete.

Guitarrista.- Manuel Rodríguez.

Todos estos artistas bajo la dirección del maestro Otero, pusieron de manifiesto sus extraordinarias facultades para el arte a que se dedican, haciendo verdaderas filigranas…” (Diario de Almería, 21-8-1923).

Plaza de Toros de Almería, años 20

Plaza de Toros de Almería, años 20

En octubre de 1923, Antonia y su guitarrista se presentan en el Salón Ramírez de Córdoba, y en marzo del año siguiente la prensa los sitúa en Colloto (Asturias), junto a una compañía de variedades en la que destaca el bailaor ‘Churri el Bonito’. “Todos los artistas sin excepción han sido muy aplaudidos” (La Voz de Asturias, 12-3-1924).

En el mes de junio, en una fiesta andaluza organizada por el Centro Artístico en el Palacio de Carlos V de Granada, La Minerita comparte cartel y escenario con artistas de primerísimo nivel, como La Niña de los Peines o Soledad Miralles:

“… Concurrió tal muchedumbre, que el Palacio era insuficiente para contenerla, dando en ella la nota más alegre y simpática numerosas y bellísimas mujeres ataviadas al estilo de la tierra. La Orquesta Sinfónica, dirigida por el maestro Saco del Valle, tuvo a su cargo la parte musical. En el cuadro andaluz fueron ovacionados La Niña de los Peines, La Finito, las hermanas Gazpachas, la Minerita, el Niño Maceo y Soledad Miralles, acompañada de la rondalla granadina.

La fiesta terminó de madrugada” (La Voz, 23-6-1924).

 

Algunos cantes de Antonia la Minerita, acompañada a la guitarra por Manuel Rodríguez, por cortesía de Pedro Moral:


NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es mía.
(2) Las noticias de la prensa sevillana han sido localizada por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.


María la Gazpacha, todo el sabor del flamenco de Granada (II)

Durante su estancia en Madrid, María, Pepa y Juana Amaya se dejan ver en distintos eventos, como la función a beneficio de las casas de socorro que se celebra en el teatro Español o la fiesta homenaje a la compañía argentina Muino-Alippi que tiene lugar en el teatro de la Zarzuela. En esta última, “las hermanas ‘Gazpachasbailaron y cantaron con su gracia peculiar, y obtuvieron un nuevo éxito” (La Voz, 8-1-1923).

En 1923 continúan las representaciones del sainete El niño de oro en distintas ciudades de la geografía española, como Valencia, Valladolid o Gijón. En ninguna de ellas puede faltar “el famoso Cuadro flamenco, compuesto de las hermanas Gazpachas y los hermanos Hidalgo, auténticos y populares gitanos granadinos” (Heraldo de Madrid, 23-2-1923).

Imagen de la fiesta celebrada en el Centro Artistico de Granada (Granada Gráfica, junio de 1923 - Blog 'Papeles Flamencos')

Imagen de la fiesta celebrada en el Centro Artistico de Granada (Granada Gráfica, junio de 1923 – Blog ‘Papeles Flamencos’)

En el mes de abril, la prensa asturiana anuncia el espectáculo como “el estreno que más éxito ha tenido en la temporada actual en Madrid, donde lleva más de 200 representaciones, tomando parte en esta obra el notable cuadro típico andaluz, formado por las famosas Hermanas Gazpachas y los auténticos gitanos granadinos Hermanos Hidalgo, enorme triunfo” (La Pensa, 8-4-1923).

Una artista muy solicitada

La popularidad de las hermanas Gazpachas no para de crecer. Su presencia es requerida en los mejores ambientes. Así, en el mes de mayo actúan con su grupo en una “fiesta de canto andaluz y baile gitano” que se celebra en la plaza de toros de Granada, a beneficio de la Asociación Granadina de Caridad. Las tres hermanas deleitan al numeroso público asistente con sus bailes gitanos y llenos de sabor:

“El cuadro de la Gazpacha, interpretó, a maravilla, las danzas gitanas, siendo ovacionadas con insistencia. […]

Las artistas de la Gazpacha, bailaron después tangos, la cachucha, merengazos, soleares, granadinas y el fandango, acompañando los tocaores hermanos Hidalgo y Manuel Amaya.

Nuevas ovaciones escucharon las simpáticas cañís” (El defensor de Granada, 5-6-1923). (1)

En agosto de 1923 se puede ver de nuevo a las hermanas Gazpachas en la fiesta ofrecida en San Sebastián por los Duques de Tovar al embajador de los Estados Unidos y a una millonaria del mismo país:

“En la fiesta se presentaron, para que miss Mellon pudiera conocerlos, algunos números de canto y baile andaluz. Estuvieron a cargo de las ‘Gazpachas’ y de los hermanos Hidalgo, acompañados por el notable guitarrista Luis Sánchez.

Miss Mellon, y sus compatriotas, quedaron encantados con la fiesta” (La Correspondencia de España, 30-8-1923).

Banquete en honor hermanas Gazpachas (ABC, 23-11-1922)

Banquete en honor hermanas Gazpachas (ABC, 23-11-1922)

En junio de 1924 volvemos a encontrar a las Gazpachas en su Granada natal. Durante la feria de la ciudad se celebra en el Palacio de Carlos V una fiesta andaluza, con un elenco de auténtico lujo:

“La Orquesta Sinfónica, dirigida por el maestro Saco del Valle, tuvo a su cargo la parte musical. En el cuadro andaluz fueron ovacionados La Niña de los Peines, La Finito, las hermanas Gazpachas, la Minerita, el Niño Maceo y Soledad Miralles, acompañada de la rondalla granadina” (La Voz, 23-6-1924).

Otro concurso y nuevos éxitos

Según Pedro Fernández Riquelme, en agosto de ese mismo año María Amaya participa en un concurso de cante organizado en Cartagena por la Cofradía de los Californios, del que resulta “vencedor Patricio Alarcón, seguido del Mendo y de Juan Baños ‘Fanegas’. Curiosamente, el premio especial para profesionales locales y foráneos dotado con la cantidad de 200 pesetas recayó en la granadina María Amaya Fajardo ‘la Gazpacha’”. (2)

Durante el verano de 1927, María Amaya y sus hermanas actúan en distintos locales cordobeses, en los que se exhibe la versión cinematográfica de El niño de oro -la obra que tanto éxito les dio-, rodada en 1925 por José María Granada. Tras la proyección de la película, “como fin de fiesta, actuaron ‘Las Gazpachas’, cuyas zambras, llenas de sabor, agradaron al respetable” (La Voz, 28-6-1927).

La Niña de los Peines

La Niña de los Peines

En mayo de 1928, también en Córdoba, se presenta una “zambra gitana del Albaicín” en la que, junto a un nutrido grupo de artistas granadinos, figuran María, Pepa y Paca Amaya. Las tres hermanas desempeñan un papel protagonista en el festival, que se celebra en a huerta ‘El Tablero’:

“Dolores Amaya, la Capitana; María Amaya, la Gazpacha; Pepita Amaya, la Gazpacha segunda; Paca Amaya, la Gazpacha chica; María Maya, la Jardín; Gracia Maya, la Punticas; Carmen Maya, la Golondrina; Angustias Contreras, la Niña del Albaicín; Rosa Maya, la Garrona; Concha Heredia, la Cavita; Juana Cortés, la Cotorrera; Trinidad Fernández, la Mestra; Salvadora Maya, la Serrana.

Guitarristas de la zambra: Manuel Amaya Hidalgo, Manuel Hidalgo y Juan Hidalgo.

Bandurristas: Rafael Fernández Moruno y Juan José Hidalgo.

Cantadores y sonajeros: Juan José Heredia y Antonio Maya, el Cotorrero.

Nombres de las danzas y bailes: Zambra gitana; El casamiento; La Cachucha; Soleares granadinas; Fandangos del Albaicín; Soleares flamencas; La Mosca; Farrucas; Bulerías; El Petaco; Tangos variados, gitanos y flamencos.

Además, las hermanas ‘Gazpachas’ ejecutarán cantables y bailables independientes de la agrupación. Ésta será dirigida por el gran aficionado granadino don Mariano Morcillo, la zambra gitana que quede reseñada más arriba ha actuado ante los Reyes de España, ante el Príncipe de Gales y ante toda la grandeza española, en las distintas fiestas dadas en la Alhambra de Granada” (Diario de Córdoba, 11-5-1928).

Gitanos del Sacromonte (1900 - Museo de las Cuevas del Sacromonte)

Gitanos del Sacromonte, en 1900 (Museo de las Cuevas del Sacromonte)

Unos meses más tarde, en su Granada natal, las hermanas Gazpachas son las encargadas de amenizar con sus cantes y bailes un almuerzo ofrecido al señor Cruz Conde durante su visita a la ciudad: “El cuadro de danzas gitanas de ‘La Gazpacha’ interpretó las más clásicas danzas y se cantaron granadinas, siendo ovacionadas las bellas gitanas” (La Voz, 21-11-1928).

Ya en 1929 y 30, las hermanas Amaya se presentan en distintas ciudades, como Melilla, Almería, Córdoba o Badajoz, junto a la compañía de comedias de la actriz Anita Tormo, que triunfa en toda España con la obra ‘La copla española’, de Quintero y Guillén. El espectáculo es todo un éxito, gracias a la intervención de artistas como el cantaor Manuel Centeno o a la “pareja de baile hermanas Gazpacha y el tocador de guitarra Pepe ‘El Calderero’” (El Telegrama del Rif, 1-1-1930).

“[Almería] Las huestes de Anita Tormo estuvieron magistrales en la interpretación de la obra, sobresaliendo el formidable cantador Manuel Centeno, para el que fueron las más grandes ovaciones. Muy bien el Niño del Hierro para el que también hubo muchos y calurosos aplausos.

Las populares hermanas Gazpachas magistrales en sus zambras gitanas, escuchando grandes ovaciones. Pepe el Calderero, sublime con la guitarra” (El Mediterráneo, 17-1-1930).

“Las ‘Hermanas Gazpachas’ bailaron de bolero, escuchando también muchos aplausos” (Diario de Almería, 17-1-1930).

“[Córdoba] Las ‘Gazpachas’ muy bien cantando y bailando” (La Voz, 22-2-1930).

“[Córdoba] Y las Gazpachas, con todo el arte y la gracia que las caracteriza” (La Voz, 23-2-1930).

NOTAS:

(1) Información extraída de un recorte de prensa publicado por David Pérez Merinero en su blog Papeles Flamencos.

(2) Información proporcionada por Pedro Fernández Riquelme en su artículo “Tres cantaores cartageneros: El Apañao, El Mendo y Montañita”, publicado en la revista La Madrugá, nº 9, diciembre de 2013.