Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Matilde Cuervas, guitarrista internacionalmente reconocida (y II)

En 1930, Matilde Cuervas y su marido emprenden una gira de varios meses por Argentina y Uruguay, que les lleva a visitar ciudades como Buenos Aires, Rosario, La Plata o Montevideo. Allí imparten conferencias y dan recitales conjuntos, que siguen el mismo esquema ya mencionado. Sirva de ejemplo el programa del concierto ofrecido en Rosario el 25 de agosto, que Fabián E. Hernández transcibe en su tesis:

“Programa completo: G. Sanz: Pavana. F. Sor: Dos minuets [sic.]. F. Tárrega: Allegro Brillante. Padre Donostia: Preludio Vasco. A. Broqua: Vidala. E. Pujol: Guajira (Guitarrista: E. Pujol). Piezas de folklore andaluz: Granadinas, Soleares, Tientos, Malagueña (Guitarrista: Matilde Cuervas). G. Bizet: Melodía y Pastoral de L’Arlesienne. E. Granados: Intermezzo de Goyescas. I. Albéniz: Córdoba. A. Broqua: Tango. M. Falla: Danza del Molinero (Dúo Pujol-Cuervas)”.

En 1931 ofrecen un nuevo recital en Lérida, provincia a la que están muy vinculados por poseer allí una finca a la que acuden durante sus vacaciones. Dos años más tarde vuelven a viajar a Londres, donde ofrecen un recital que es retransmitido por la BBC.

Matilde Cuervas (foto dedicada a Alice de Belleroche)Matilde Cuervas (foto dedicada a Alice de Belleroche)*

En febrero de 1934, La Vanguardia anuncia una nueva actuación de Emilio Pujol en la Sala Mozart de Barcelona, en la que colabora “la esposa del compositor, y también guitarrista de mérito, doña Matilde Cuervas” (7-2-1934).

“Parte interesantísima del concierto fue la final, en la que Emilio Pujol y su esposa, Matilde Cuervas, otra artista de fina sensibilidad y técnica impecable, interpretaron de modo encantador varias obras para dos guitarras: minué de la ‘Sinfonía en mi bemol’, de Mozart; ‘Teresita de Jesús’, de Villa-Lobos; ‘Danza española’, de Albéníz; el intermedio de ‘Goyescas’, de Granados, y la danza de ‘La vida breve’, de Falla. Matilde Cuervas y Emilio Pujol fueron largamente ovacionados por el selecto público que llenaba la sala, teniendo que tocar una obra fuera de programa” (La Vanguardia, 22-2-1934).

Elogios y reconocimientos

Unos días más tarde, la pareja viaja a París, para participar, junto a otros artistas internacionales, en una “soirée” de música sudamericana. En ese mismo año, en su Diccionario de guitarristas, Domingo Prat dedica estas líneas a Matilde Cuervas:

“La actuación de esta notable guitarrista sorprendió sobremanera a los amantes y cultivadores del Toque Flamenco, quienes creían que dicho arte era privilegio del género masculino. Sus nada vulgares condiciones de ejecutante, su natural desenfado, hacen de Matilde Cuervas un buen exponente del folklore sud-hispano que recuerdan las magníficas versiones de los Borrul, Molina, Montoya, etc… Su presencia en el extranjero, particularmente en Alemania fue de un gran éxito”.

En 1935, la revista musical Biblioteca Fortea elogia la labor de Matilde y Emilio como transmisores de la cultura española:

“Merecen encomio los artistas españoles, los cuales, desde hace años, con su incansable actividad, no vacilan en dejar periódicamente su querida España, propagando en el extranjero el amor de su instrumento nacional. Miguel Llobet, Emilio Pujol, Matilde Cuervas, Segovia, Sáinz de la Maza, merecen mención especial en este trabajo de propagación de la cultura española; a estos artistas es debido en especial modo el nuevo interés y estudio de la guitarra en Inglaterra” (Revista Fortea, nº 2, 1935).

Matilde Cuervas y Emilio Pujol, en 1930Matilde Cuervas y Emilio Pujol, en 1930*

Meses más tarde, con motivo de un concierto ofrecido en Castellón, la misma revista ensalza la labor de la guitarrista sevillana:

Matilde Cuervas, a continuación, nos demostró cuanto ya se ha dicho sobre su arte maravilloso. El género flamenco, tratado por ella, conserva el rango que le corresponde. Ella lo eleva y dignifica, dándole la expresión castiza, el salero, la gracia y el sentido humano y popular. Fue muy aplaudida y obsequiada por el señor Gobernador civil y la orquesta Barrachina, con cestos de flores. El final del concierto, a dos guitarras, resultó admirable. Bizet, con la ‘Arlesienne’; Granados y Albéniz, con ‘Goyescas’ y ‘Córdoba’; Halffter, con su ‘Danza de la gitana’; y Falla, con sus danzas de ‘La vida breve’ y ‘El sombrero de tres picos’, transcritas y dichas de manera única, cerró con todo honor la velada. Un gran éxito, en definitiva, por el que felicitamos a estos artistas admirables, y el deseo de poder oírles nuevamente en Castellón” (Revista Fortea, nº 7-8, 1935).

Regreso a España

Los años de la Guerra Civil española los pasa la pareja en París, salvo los veranos, que suelen trasladarse a Niza o a San Juan de Luz. En esa época son frecuentes los viajes a Inglaterra, como el que realizan en julio de 1939 para dar un concierto en la BBC. El programa, que es transmitido para América latina, consiste en obras del propio Pujol, interpretadas por él mismo; solos de flamenco a cargo de Matilde Cuervas; y piezas de distintos compositores españoles tocadas a dúo.

Tras el estallido de la la Segunda Guerra Mundial, Matilde y Emilio permanecen unos meses en París, hasta que, en verano de 1940, se trasladan a España. En los años siguientes, su actividad profesional se desarrolla sobre todo en Cataluña, donde ofrecen distintos recitales. No obstante, el número de actuaciones es menor, debido a que la pareja intensifica su labor investigadora.

A finales de los años cuarenta, Cuervas y Pujol se presentan varias veces en Lisboa, donde el compositor imparte clases de guitarra. En 1948, La Vanguardia publica la siguiente reseña, sobre uno de dichos conciertos:

“Triunfo en Portugal de un guitarrista español. Recientemente dio un concierto por la Radio nacional portuguesa el profesor de guitarra y vihuela de nuestro conservatorio municipal don Emilio Pujol. Fue un concierto a dos guitarras, acompañado por doña Matilde Cuervas, con programa muy interesante del compositor portugués Ivo Cruz, director del Conservatorio lisboeta, donde, el profesor Emilio Pujol tiene a su cargo una cátedra de guitarra española” (24-3-1948).

En esa época, tanto Emilio como Matilde compaginan su actividad artística con la docencia. Entre los alumnos que aprenden a tocar flamenco con la guitarrista sevillana se encuentran el italiano Miguel Ablóniz y la belga Alice de Belleroche.

Matilde Cuervas y Emilio Pujol con sus discípulos, años 50Matilde Cuervas y Emilio Pujol con sus discípulos, años 50*

Durante sus últimos años, Matilde Cuervas ofrece varias conferencias-concierto junto a su marido. La guitarrista fallece en Barcelona, el 22 de diciembre de 1956. Además de todo lo mencionado, su legado incluye varias grabaciones, realizadas a partir de los años treinta, algunas a dúo con Emilio Pujol y otras en solitario, como las granadinas registradas en Inglaterra para la casa “The Gramopohone”.

Es difícil resumir en pocas líneas toda una vida dedicada a la música. No obstante, en el caso de Matilde Cuervas, además de su capacidad de brillar con luz propia, a pesar de encontrarse a la sombra de un “peso pesado” de la guitarra, como era Emilio Pujol, podemos resaltar su labor de dignificación y divulgación de la guitarra española a ambos lados del Atlántico, tal y como destacaba en 1947 el Diccionario Enciclopédico de la Música:

“Celosa de la depuración y elevación de la música nativa de su tierra, después de lograr un éxito personal tamizado por una técnica de la mayor amplitud y sólida musicalidad de alto sentido estético, ha sido la primera en imponerla triunfante -la guitarra flamenca- a los públicos más herméticos de Europa y América Latina”.

(*) Imágenes del Archivo Pujol-Robert.