Durante su estancia en Argentina, la Niña de Écija compaginó su actividad teatral con sus actuaciones en distintos locales del Buenos Aires flamenco, como la Hostería del Sacromonte. Allí la sitúa una crónica que tiene como protagonista a José Escudero Montoya, Chato de Valencia.
En diciembre de 1933, en plena canícula austral, el cantaor caminaba por las calles de la ciudad a altas horas de la madrugada junto a un redactor del diario Crítica. Los sonidos del cante y la guitarra los hicieron penetrar en el colmado y sumarse a la juerga, y así lo contó el periodista:

Paquita Martín, la Niña de Écija (Crítica, 29-2-1936).
“Oímos desde la calle rasguear una guitarra. Llega hasta nosotros una hermosa voz de mujer que entona un fandanguillo… […]
Aquella mujer dice así en la copla:
‘Dale gusto a los pinreles
baila tú y ten alegría
e’luego viene la muerte
y gana er que… se divierte’.
ーEso é pá comensá ーdice e Chato. Eso é la chipén, la ‘Niña de Ésija’, naide, una gachí que hase gárgara con agua bendita y larga angelitos ar vuelo cada ves que canta… […]
Entra, precediéndonos, en el colmao. […] Se acerca al mostrador adornado con mosaicos sevillanos y manda con humos de gran señor a una mocita morena.
ーA ver, niña, danos er primer trago que tenemos er gañote resecao.
Tres chatos de mansaniya […].
De nuevo escuchamos la voz de la ‘Niña de Écija’ y el maravilloso rasgueo de su guitarrista y ‘marío por lo seví y por la iglesia’ el tocaor Julio Alonso. […]
ーMe dice la chavala que hay abajo en el intirió der sótano, en la ‘cueva é Faraón’ una ‘reunión’ de gente prensipá. Les canta la ‘Niña de Ésija’ y les toca su marío […]. Ascuchá a la de Ésija que es una cosa mu seria. Fijarse qué delicaesa de copla.

Paquita Martín, la Niña de Écija, por Santos Yubero (Archivo Comunidad de Madrid).
‘Píeme el arma y la vía
arma y vía te daré
No me pidas que te quiera
eso… ya no puede sé…’
ー¡Ole! ーlarga el Chato en un alarido. ¡Eso es la conjunción de la astronomía!… ¡Bendita sea la mare que te trajo ar mundo y er barco que te arrempujó pa Güenos Aires!…
[…]
Bajamos la escalerilla […]. Abajo, unos señores ‘medio ajumaos’ rodean una mesa. Muchas botellas vacías indican que la batalla ha sido brava. En la ‘cueva de Faraón’, habitación encalada con su chimenea típica y sus bancos rústicos, flota un olorcillo a pescado frito y a vino. La ‘Niña de Écija’ y su tocaor son los que animan la juerga con el cante jondo.
ーSalú señores y… la compañía ーdice el Chato por saludo. Aquí […] dos amigos que van en reconocimiento pa er perioico. Toos güena gente… Amos, Julio, toca por el estilo que quieras y pon la sejiya má arta que una libra esterlina… Amos, a escuchá, un poquitín de silensio. Esta copla va pa una chavala que hay por arriba… ¡Olé, Julio, así se toca… Un poco é silienso…
El Chato de Valencia canta.
‘Hasta la fe de bautismo
he empeñao por tu queré
ahora me ves y me orvías
mala puñalá te den
que me has robao la vía’.
[…]
Con el último ‘jipío’ se arma el jaleo. […] Corre el vino… El Chato y la de Écija se traban en una lucha feroz por todos los estilos de cante… Se cantan por jaberas, martinetes, seguiriyas, soleares, fandangos… Todos sudan… todos beben, los señores piden ‘una niña que se baile’. Llega una moza morena importada de La Cueva… Baila hasta cansarse… Todos jalean… Llevan el ritmo con las palmas… La juerga sigue en aumento… Más vino… Mucho vino… Más coplas…” (1).

Lolita Beltrán (Crítica, 22-10-1933).
El doce de agosto de 1934 se celebró en el salón Mariano Moreno de Buenos Aires un festival a beneficio del cantaor José Morales, ‘Tres de Copas’, que se encontraba enfermo. En él colaboraron numerosos amigos y compañeros de profesión, así como distintas figuras del flamenco residentes en la ciudad, como los cantaores Niña de Écija, la Andalucita, Niña de Córdoba, Jesús Perosanz y Chato de Valencia, los bailaores Lolita Beltrán, Orteguita y Lolo, y los tocaores Julio Alonso y Luis Triguero” (2).
Durante los años 1935 y 1936 se pudo ver a la Paquita Martín en distintos teatros porteños, principalmente en el Avenida, donde actuó durante el mes de julio junto a la compañía lírica flamenca de Rosarillo de Triana y Jesús Izquierdo, que representó, sucesivamente, las comedias España gitana, La reja florida y Sevilla, la sultana, todas con libreto de Hilario Flores y R. Loza, y música de José María Palomo. En el reparto, integrado por actores, actrices y artistas flamencos, cabe destacar la presencia de los cantaores Niña de Écija, Jesús Perosanz, Chato de Valencia, Niño de Caravaca y Niña del Sacromonte, la bailaora Soledad Pacheco, y los tocaores Ballesteros y Julio Alonso (3).
Aunque el público no escatimó en aplausos, el crítico de la revista Caras y Caretas, Agustín Remón, mostró su descontento con la obra España gitana, que le recordaba “a aquellas láminas de las antiguas cajas de pasas de Málaga. Dibujo tosco, color de pintor de brocha gorda…” A pesar de ello, elogió la labor de los artistas flamencos: “El ‘Niño de Caravaca’ es un ‘cantaor’ excepcional, y sus guajiras tienen el sello de lo insuperable. Y también […] cantan bien ‘Chato Valencia’, ‘Perosanz’ y ‘Niña de Écija’. A Rosarillo de Triana no le falta tampoco estilo de bailarina” (4).

Rosarillo de Triana (El Adelanto, 21-12-1933).
De Sevilla, la sultana la prensa acusó la falta de originalidad de la partitura, que sirvió como pretexto para el lucimiento de los artistas, especialmente de los flamencos:
“Rosarillo de Triana, que volvió a hacerse aplaudir como bailarina y cantante; la Niña del Sacromonte y la Niña de Écija, que también se hicieron aplaudir como ‘cantaoras’ y actrices; Aurora Peris y los actores Jesús Izquierdo e Hilario Flores y los cantaores Chato de Valencia, Jesús Perosanz y el Niño de Caravaca.
El público recibió con agrado la novedad, aplaudiendo varias veces a escena abierta a sus intérpretes favoritos” (5).
El veintitrés de agosto la compañía española de comedias de Joaquín García León y Manuel Perales, que llevaba un tiempo actuando en el teatro Smart de Buenos Aires, estrenó la obra Tú, gitano, y yo, gitana, del autor novel Antonio Casas y Bricio, que permaneció casi un mes en cartel.
Junto a las actrices Socorrito González, Laura Alcoriza, Carmen de Andrés y Elena G. Granda, y los actores Jesús Navarro, Tino Rodríguez y Tito Martínez Casado, además de los titulares de la compañía, en el reparto figuraban los cantaores Niña de Écija y Niño de Caravaca, acompañados por el tocaor Julio Alonso (6).
Aunque la crítica porteña calificó la comedia de “endeble” y ramplona, “verdadero monumento al ripio y al lugar común” (7), reconoció la calidad del trabajo de los intérpretes, que también recibieron el favor del público. El diecinueve de octubre se ofreció una función en honor de los artistas flamencos (8).

Anuncio de La Torre de la Cristiana (Crítica, 17-2-1936).
Unos días más tarde, la Niña de Écija, el Niño de Caravaca y Julio Alonso, junto con el resto de la compañía y otras figuras, entre ellas Pepita Lláser, la Andalucita y Lolo, participaron en una función extraordinaria ofrecida en el Avenida a beneficio de los acomodadores, maquinistas, porteros y otros empleados del teatro (9).
Durante los meses de febrero y marzo de 1936 la cantaora sevillana se anunció regularmente en Radio del Pueblo (LS6) de Buenos Aires (10), actividad que compaginó con su actuación en el teatro Avenida, integrada en la compañía de Esteban Serrador Mari, que debutó el quince de febrero con la comedia lírica flamenca La Torre de la Cristiana, de Antonio Quintero y Pascual Guillén. Dado el carácter de la obra, que permaneció más de quince días en cartel, fue necesaria la contratación de un cuadro formado por la “‘Niña de Écija’, conceptuada como la renovadora del cante flamenco”, el Chato de Valencia, la bailaora la Nury, y los guitarristas Ballesteros y Julio Alonso (11).
La crítica, que calificó la pieza de “pintoresca, llena de atracción, con ricos efectos cómicos y firmes relieves sentimentales”, consideró que sus autores se habían superado en lo que respecta al tema y al desarrollo sus creaciones anteriores, y que solo les había “faltado dar mayor consistencia al acto de la fiesta, a fin de que los números de canto y baile no aparecieran un tanto desperdigados de la acción misma”. El público, que abarrotó la sala, dio al conjunto una “recepción triunfal” (12).
“El cuadro flamenco se lució ampliamente. La cantaora Niña de Écija cantó con dulce media voz y seguridad en los momentos de fuerza varias canciones, entre las que se destacó por su gracia una canción de Navidad. Fue clamorosamente aplaudida. Análogo [sic] recepción se tributó a Chato de Valencia […]. La emoción de sus coplas, de un tango gitano y la especial expresión que le dio a ‘Clavel del aire’, de Juan de Dios Filiberto, ganaron por completo a la concurrencia.
La Nury intervino en dos oportunidades, debiendo repetir en ambos casos su danza. Bien mereció el aplauso. […] Los guitarristas Alonso y Ballesteros se lucieron ampliamente.
La puesta en escena cuidada y los decorados interesantes y vistosos dieron mayor realce al éxito de anoche” (13).

El elenco flamenco de La Torre de la Cristiana (la Niña de Écija, a la derecha) (Crítica, 20-2-1936).
…
Notas:
(1) Crítica, 22-12-1933, p. 18.
(2) Crítica, 8-8-1934, p. 15; Crítica, 12-8-1934, p. 15.
(3) Crítica, 6-7-1935, p. 19; Crítica, 16-7-1935, p. 11; Crítica, 22-7-1935, p. 9.
(4) Agustín Remón, Caras y Caretas, 27-7-1935, pp. 112-113.
(5) Crítica, 25-7-1935, p. 17.
(6) Crítica, 23-8-1935, p. 18.
(7) Crítica, 17-9-1935, p. 10; Caras y Caretas, 7-9-1935, p. 112.
(8) Crítica, 19-9-1935, p. 9.
(9) La función fue organizada por la compañía de revistas de Inés Berutti y la empresa Díaz-Artigas (Crítica, 28-10-1935, p. 32).
(10) La Canción Moderna, 1-2-1936, p. 43; La Canción Moderna, 8-2-1936, pp. 44, 48; La Canción Moderna, 15-2-1936, p. 46; La Canción Moderna, 22-2-1936, pp. 44, 48; La Canción Moderna, 29-2-1936, p. 43; La Canción Moderna, 14-3-1936, p. 43; La Canción Moderna, 21-3-1936, p. 56; La Canción Moderna, 28-3-1936, p. 58.
(11) Crítica, 15-2-1936, p. 8.
(12) Crítica, 16-2-1936, p. 11.










