Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Consuelo la Trianita, cantaora en un mundo de hombres (y III)

En 1929 la prensa nos vuelve a ofrecer noticias sobre la Consuelo Ródenas, que seguía anunciándose en los carteles junto a los artistas de mayor prestigio en el género jondo. En el mes de marzo actuó durante una semana en el madrileño Teatro de Price, integrada en una compañía de ópera flamenca que llevaba como primeras figuras a la Niña de los Peines y Ramón Montoya.

Pastora Pavón, la Niña de los Peines

Pastora Pavón, la Niña de los Peines.

El Niño de Marchena, Chaconcito, Guerrita, Pena hijo, Emilio ‘el Faro’, El Pescadero, Villarrubia, el Gran Luquitas, el Catalán, el Niño Almendro, la Niña de Écija y la Trianita completaban el elenco de cantaores; y Luis Yance, Serapio Gutiérrez, Marcelo Molina y Julio Álamo, el de tocaores. En una de las funciones se entregó a Pepe Marchena la medalla de oro en memoria de don Antonio Chacón (Heraldo de Madrid, 11-3-1929).

De allí pasó al Cine Latina para ofrecer dos conciertos flamencos junto al Niño de Jerez, Ángel Penalva, el Niño de Hierro, Diego Moreno ‘Personita’, el Chato de las Ventas, Chaconcito y ‘Pena’ hijo, con el toque de Marcelo Molina, Luis Maravillas y Manolo de Badajoz (ABC, 17-3-1929). En abril debutó en la sala Ba-Ta-Clan de Barcelona, que la anunció como “la renombrada y colosal cantaora de flamenco La Trianita, diva del cante flamenco, […] acompañada a la guitarra por el notable y aplaudido profesor Serapio Gutiérrez” (El Diluvio, 21-4-1929).

En el otoño de 1929 actuó durante un mes en el Edén Concert de Valencia, que ofrecía un programa compuesto por treinta artistas de variedades, tres “vice-estrellas” y dos estrellas: la bailaora Pilar Molina y “la insustituible emperadora del género andaluz y flamenco Trianita, acompañada por el mago de la guitarra señor Gutiérrez” (El Pueblo, 30-10-1929). La gacetillas se refirieron a ella como la “insustituible creadora de su arte flamenco” (El Pueblo, 3-11-1929), “la mejor cantadora de flamenco vista en Valencia” (El Pueblo, 7-11-1929), “la deseada S. M. la Trianita, reina del cante flamenco” (El Pueblo, 11-12-1929) o la “única rival de la Niña de los Peines” (El Pueblo, 20-12-1929).

Anuncio de discos de la Trianita (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

Anuncio de discos de la Trianita (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

También en esa época, La Voz de su Amo anunció la “adquisición valiosísima de dos nuevos nombres”, Consuelo Ródenas y Manuel Vallejo, y su incorporación al grupo de “sus exclusivos […] con los más grandes artistas del ‘cante’ andaluz” (Heraldo de Madrid, 16-12-1929). El Niño de Marchena, el Niño del Museo, Angelillo, Cepero y Pena hijo ya se encontraban en esa selecta nómina de cantaores, que impresionaban sus placas de pizarra con el acompañamiento musical de Ramón Montoya. En su catálogo del mes de enero de 1930, la casa discográfica definía a la Trianita con estas palabras:

“… cantadora inimitable y genial intérprete del arte flamenco.

La voz extensa y vibrante de esta artista modula con las inflexiones más expresivas el típico estilo del ‘cantegitano. Entre los aficionados a él son famosas las ‘tarantas’, ‘peteneras’, ‘fandangos’ y ‘granadinas’ que ‘La Trianita’ dice de modo inimitable” (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

Entre los años 1929 y 1930, Consuelo Ródenas grabó trece discos bifaciales que contenían un total de veintiséis cantes, según los datos que aporta Pedro Moral en su canal Flamendro. En la selección de estilos, muy del gusto de la época en que reinaba la ópera flamenca, predominan claramente los fandangos (siete cantes). También hay malagueñas (dos), tarantas (dos), granaínas (uno), medias granaínas (dos), verdiales (uno), peteneras (dos), caracoles (uno), soleares (uno), seguiriyas (uno) y saetas (cuatro), además de dos cuplés.

¡Córdoba, la sultana!

Tras el clamoroso éxito del espectáculo La copla andaluza, que alcanzó el medio millar de representaciones en el Teatro Pavón de Madrid, proliferaron los estrenos de obras en las que un argumento sencillo servía de excusa para el lucimiento de un grupo de cantaores flamencos.

Anuncio de ¡Córdoba, la sultana!, en la plaza de toros de Badajoz (Correo Extremeño, 16-5-1930).

Anuncio de ¡Córdoba, la sultana!, en la plaza de toros de Badajoz (Correo Extremeño, 16-5-1930).

En esa línea, en marzo de 1930 se estrenó en el mismo coliseo ¡Córdoba, la sultana!, un “poema andaluz en tres actos, original de Salvador Mauri y Antonio Prada” (La Libertad, 25-3-1930) que fue llevado a escena por la compañía teatral de Carlos Martín Baena. Durante los quince días que permaneció en cartel fueron pasando por su elenco figuras como el Niño del Museo, el Sevillanito, el Niño de Almadén, la Niña de Chiclana, el Niño Gloria y hasta la mismísima Niña de los Peines.

En el mes de mayo la obra se llevó a la Plaza de Toros de Badajoz con un cuadro flamenco renovado, en el que destacaba la presencia de los cantaores Diego Moreno ‘el Personita’, Consuelo Ródenas ‘La Trianita’, “la intérprete del ‘Alma Andaluza’”, el Niño de la Puerta del Ángel y Manuel Parrondo ‘Macareno’, con la sonanta del Niño Sabicas (Correo Extremeño, 16-5-1930).

Aunque estaba previsto dar una única representación, el gran éxito obtenido obligó a ofrecer una segunda. “Los artistas muy bien acoplados. La parte musical y cantable [rayó] a extraordinaria altura” (Correo Extremeño, 17-5-1930). Unos días más tarde, la agrupación se presentó en Teatro La Torre de Alburquerque (Badajoz).

Durante el verano de 1930, La Trianita regresó al Edén Concert de Valencia, que seguía ofreciendo un nutrido programa de variedades, y después se presentó en el Teatro Principal de Almansa (Albacete), compartiendo cartel con los cantaores Juan Valencia ‘El Tafacto’, Paco ‘El Forneret’ y Personita, y con el guitarrista Antonio Vargas. “Los dos primeros cumplieron nada más que regularmente con su cometido, pero en cambio la actuación de ‘La Trianita’ y ‘Personita’ dejó altamente satisfecha a la afición, la cual les prodigó delirantes ovaciones” (El Defensor de Albacete, 31-7-1930).

Manuel Vallejo

Con Diego Moreno ‘Personita’ volvió a coincidir en febrero de 1931, cuando actuaron juntos en el Café de la Concha de Gijón, acompañados a la sonanta por Jorge López, ‘Petaca’. Las gacetillas reflejaron el “imponderable éxito de La Trianita, estrella de la canción, portadora del alma andaluza, única competidora de Pastora Imperio” (La Prensa, 1-2-1931), lo cual parece indicar que la cantaora también cultivaba con gusto el género de la canción española.

Nuevos éxitos en Madrid

Durante la primavera y el verano de ese año se pudo ver a Consuelo Ródenas en distintos coliseos de Madrid. En el mes de marzo participó en cuatro espectáculos de ópera flamenca que se ofrecieron en el Cine Pardiñas y en el Metropolitano. Completaban el reparto los cantaores Manuel Vallejo, el Niño de Berlanga, Miguel el de los Talleres, el Niño de Cazalla, El Almendro, Pavón y Personita, y los guitarristas Ramón Montoya, Habichuela y Nogales (La Voz, 25-3-1931).

También intervino en una función de cine y variedades a beneficio de los obreros parados que se celebró en el mes de mayo en el Cinema Chamberí, donde mostró su posicionamiento político cantando fandangos republicanos junto a Personita, con Carlos Verdeal a la bajañí (La Libertad, 24-5-1931).

En junio participó en un festival organizado por la Casa Central de Andalucía en el Teatro Calderón, que consistió en un concierto a cargo de varios cantantes líricos, el estreno un entremés cómico-flamenco escrito por Salvador Roldán y, como broche final, la intervención de la genial cantaora y cancionista Amalia Molina. La Trianita, El Viejo de Córdoba, Paco el de Córdoba, Personita y Rojo de Salamanca fueron los encargados de ilustrar con su cante la mencionada obra, con el toque de Luis López ‘Maravilla’ (La Época, 6-6-1931).

Amalia Molina

Amalia Molina

En los meses de verano actuó como fin de fiesta en el Teatro Pavón con la sonanta de Sabicas (Heraldo de Madrid, 8-7-1931) y se presentó en el Teatro de la Comedia, que ofrecía un programa de variedades en el que no faltaba “su miaja de cante por la inconmensurable artista La Trianita, acompañada de la guitarra del profesor Revuelta” (El Imparcial, 31-7-1931).

Asimismo, intervino en la verbena del Sindicato de Actores que, con el título de Fiesta de la Manzanilla, fue celebrada en la zona de recreos de El Retiro. Entre las muchas atracciones programadas se encontraba un “cuadro andaluz por los eminentes artistas Paco Mazaco, Niño de Almadén, Niño de Quesada, Isabelita la de Jerez y la Trianita. Maestros guitarristas: Manolo el de Badajoz, Niño Pérez y Pepe el de Badajoz” (La Voz, 7-8-1931).

La única referencia que nos brinda la hemeroteca en el año 1932 se refiere a una denuncia interpuesta por Consuelo Ródenas ante la policía por la sustracción de “dos sombreros valorados en 132 pesetas” durante un viaje en el coche de línea que iba desde A Coruña hasta El Ferrol (El Progreso, 20-2-1932).

Por tierras valencianas

Durante los años 1933 y 1934, la prensa sitúa a la Trianita actuando en distintas salas de Valencia. En el mes de enero regresó una vez más, con la categoría de estrella, al Edén Concert y durante su estancia en el mismo, participó en un festival celebrado en el Circo España a beneficio de la colonia de verano para los hijos de los obreros sin trabajo. La acompañó a la sonanta Juanito Fenollosa, ‘Chufa’ (La Correspondencia de Valencia, 24-1-1933).

La guitarrista Victoria de Miguel. Fuente: Escribano Ortiz, Y Madrid se hizo flamenco, 1990.

La guitarrista Victoria de Miguel. Fuente: Escribano Ortiz, Y Madrid se hizo flamenco, 1990.

En mayo “la sin par intérprete de canciones andaluzas” (¡Tararí!, 11-5-1933) actuó en el Teatro Apolo junto a un cuadro formado por los cantaores Niño de la Huerta, Niño de Cartagena, Niño de Alcalá, Niño de Cazalla, Niña del Patrocinio y Canario de Madrid, con las guitarras de Antonio Vargas, Victoria de Miguel y Juanito Fenollosa (Las Provincias, 11-5-1933).

El 25 de octubre se celebró en ese mismo coliseo un concurso de cante flamenco para la adjudicación de la Copa Valencia 1933, por la que compitieron los siguientes cantaores: “Niño de la Estrella, Veganito de Jerez, Juanito Carbonell, Niño del Brillante, Niño de los Corrales, Pepe Marchenera, Niño de Levante, Niño de Sevilla, Niño de la Alegría, Canario del Alba, Lorencín de Madrid, Juan Lozano ‘Niño de Cartagena’” (La Correspondencia de Valencia, 25-10-1933). El toque de guitarra corrió a cargo de Miguel Ruiz, Salvador Moreno, Francisco Molina, Ramón Bustamante y Francisco Agustí ‘El Ros‘, y la Trianita actuó fuera de concurso, como cantaora invitada.

En mayo de 1934 intervino en una función a beneficio de la orquesta cubana Lecuona que tuvo lugar en el Teatro Ruzafa, donde compartió cartel con artistas como la bailarina La Yankee o la cancionista Anita Sevilla (Las Provincias, 30-5-1934); y en septiembre debutó en el Edén Concert de Madrid.

La última noticia que nos ofrece la hemeroteca sobre Consuelo Ródenas data del mes de octubre de 1938 y la sitúa actuando en el Cine Hollywood de Madrid, que, tras la película, ofrecía un fin de fiesta con Isabel Berlanga, Paco el Lorquino, Angelita Ramos, Carmen Numantini, Dolores del Río, Carmen Flores y la Trianita (La Libertad, 23-10-1938).

Hasta aquí nos han traído las pesquisas sobre la figura de esta cantaora, a quien, además de sus innegables cualidades artísticas, hay que reconocer el mérito de haber sido capaz de abrirse camino en un mundo copado por los varones.

Algunos cantes de Consuelo la Trianita, con la guitarra de Ramón Montoya:


Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (y V)

En febrero de 1895, se anuncia en el Olympia de París “la troupe del famoso capitán Chivo, cuyas estrellas son Lola y Juanita Bernal” (Le Figaro, 16-2-1895) (1). ¿Iría Soledad con ellos? Donde sí localizamos a la joven bailaora es en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, en mayo de 1896, junto a su hermana Matilde:

Zarzuela.- […] Debut de las celebradas bailarinas del género andaluz Srtas. Soledad y Matilde Hace.- Los Isidros.- Sevillanas, por las Srtas. Hace.- El lucero del alba y el Olé y peteneras por las señoritas Soledad y Matilde Hace.- El gaitero” (La Correspondencia de España, 22-5-1896). (2)

“El sábado en segunda y tercera sección, debutarán en el teatro de la Zarzuela las celebradas bailarinas del género andaluz, señoritas Soledad y Matilde Hace, que tan extraordinariamente han llamado la atención en París y San Petersburgo” (La Correspondencia de España, 22-5-1896).

¿Soledad Arce?

¿Soledad Arce? (3)

Algunos datos sobre la trayectoria artística de Soledad

Las dos hermanas cosechan abundantes aplausos bailando el ole y las peteneras, entre otros números. La prensa de nuestro país también hace referencia al acontecimiento que ha marcado la vida personal y profesional de Soledad, su famoso secuestro, y ofrece algunos datos sobre la carrera artística de la joven:

“El teatro de la Zarzuela estaba anoche lleno. Tan extraordinaria concurrencia justificaba el debut de las bellas y simpáticas bailadoras, precedidas de gran fama, Soledad y Matilde Hace, que en París y en Rusia han ganado aplausos sin tasa.

En el intermedio del segundo al tercer acto hicieron su presentación ante el público, bailando ‘sevillanas’ con tal gracia, donosura, gentileza y estilo, que tuvieron que repetirlas tres o cuatro veces entre los bravos y las aclamaciones del auditorio.

En el intermedio de la tercera a la cuarta pieza se repitió el espectáculo, pero es en forma nueva. Bailó Soledad el ‘Ole’, y consiguió una estrepitosa ovación. Su hermana Matilde bailó ‘Peteneras’ con igual éxito.

Y ante las instancias muy reiteradas y entusiastas del público, hubieron de repetir ambas todos los números” (El Liberal, 24-5-1896).

“… Soledad Hace, en unión de su hermana Matilde, regresó a Sevilla y luego vino a Madrid, donde han sido contratadas las dos hermanas para bailar en el Teatro de la Zarzuela.

… Las chicas en el ¡ole!, peteneras y sevillanas se traen mucha sal y bailan con requetemuchísima sandunga.

Soledad, especialmente, es una moza que hace honor a la belleza y gracia andaluzas y con unos sacais que dicen más que todos los discursos de Demóstenes y de Cicerón.

Las sevillanas que bailan Soledad y Matilde, si bien no son del género fino y elegante que con su acostumbrado donaire bordan más que bailan las hijas de Sevilla, en cambio tienen ciertas figuras y movimientos cadenciosos que encantan y que hacen prorrumpir al más apático en un ¡Viva tu mare!

Ambas chicas lucen riquísimas alhajas. Soledad la gitana ha sido la contrincante de la bella Otero” (La Correspondencia de España, 23-5-1895).

Soledad (Beauchy, década de 1880)

Soledad (Beauchy, década de 1880) (4)

De nuevo por los teatros europeos

En julio de 1897, Soledad regresa a París, para presentarse en el Olympia junto a una compañía en la que también figura la Bella Guerrero:

“El espectáculo actual del Olympia es tan atractivo que el ayuntamiento de París ha solicitado al Sr. de Lagoanère que ofrezca el 14 de julio una matiné especial para los niños de los colegios. Estos aplaudirán, entre otras atracciones, Un Déjeuner sur l’herbe, el encantador ballet-opereta de los Sres. Bénédite y Missa, […] y después el Flower Ballet, la diversión de moda, los Bailes españoles de la bella Guerrero, Soledad y su compañía, y los Batignolles” (La Justice, 12-7-1897).

En julio de 1898 encontramos de nuevo a Soledad Arce en Madrid. La artista sevillana participa en la pantomima ‘La Feria de Sevilla’, que se representa en el Circo de Colón:

“Anoche se celebró la inauguración de la segunda temporada en el Circo de Colón, con asistencia de numeroso público.

… La pantomima ‘La Feria de Sevilla’, en la cual toman parte la banda del regimiento de Cuenca, una orquesta de bandurrias y guitarras, numerosos coros y un brillante cuadro de baile, obtuvo un gran éxito.

El cantaor Revuelta y las notables bailarinas Emilia García y Soledad Arce fueron objeto de grandes ovaciones.

El espectáculo terminó con el baile de la jota por toda la compañía y la lidia de un becerro bravo, que resultó muy divertida” (La Época, 17-7-1898).

Soledad como personaje de ficción

Hasta aquí hemos podido llegar siguiendo la pista de Soledad Arce por las hemerotecas europeas. Cerramos esta serie de artículos con la reproducción de un fragmento de la novela Sangre y arena (1898), de Vicente Blasco Ibáñez, a cuyas páginas se asoma de manera puntual el Capitán El Chivo, que cada año regresaba a Sevilla en Semana Santa para ponerse al frente de los Armados de la Macarena.

Cartel de "El rapto de Toledad"

Cartel de la obra “El rapto de Soledad”

No cabe duda de que el novelista valenciano debía de conocer la historia de esta familia, pues tanto el dato de la vinculación de José Arce a la cofradía de San Gil como las referencias a sus hijas y a su estancia en París se pueden documentar acudiendo a la prensa de la época:

“… Era el capitán Chivo, un gitano cantaor que había llegado por la mañana del mismísimo París, fiel a la disciplina militar, para ponerse al frente de sus soldados.

Faltar a este llamamiento del deber era renunciar al título de capitán que ostentaba el Chivo en todos los carteles de los music-halls de París donde cantaba y bailaba con sus hijas. Eran éstas a modo de graciosas lagartijas, de donosos movimientos, grandes ojos, una delgadez algo subida de color y una diabólica movilidad que trastornaba a los hombres. La mayor había hecho una gran fortuna fugándose con un príncipe ruso, y los periódicos de París hablaron varios días de la desesperación del ‘bravo oficial del ejército español’, que deseaba matar, vengando su honor, y hasta le compararon con Don Quijote. En un teatro del Bulevar habían dado una opereta sobre el rapto de la gitana, con bailes de toreros, coros de frailes y demás escenas de exacto colorido local. El Chivo acabó por transigir con este yerno de la mano izquierda, admitiendo sus indemnizaciones, y siguió bailando en París con las niñas, en espera de otro ruso…

Al aproximarse la Semana Santa, el capitán Chivo no podía soportar su alejamiento de Sevilla, y se despedía de las hijas con un gesto de padre intransigente y severo.

– Niñas: me voy. A ve si son güenas ustés. Que haiga formaliá y desensia… La compañía me espera. ¿Qué diría si fartase su capitán?…

Y empredía el viaje de París a Sevilla, pensando con orgullo en su padre y sus abuelos, que habían sido capitanes de los ‘judíos’ de la Macarena…”.

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) El apellido de Matilde y Soledad aparece en algunos documentos como Arce y en otros como Hace o Hase.

(3) En la Bibliothèque Nationale de France se conservan varias fotografías de esta artista, llamada Soledad. ¿Se tratará de Soledad Arce?

(4) En la Biblioteca Nacional de España se conservan una fotografías tomadas por Beauchy en Sevilla a la gitana Soledad en la década de 1880. ¿Se trataría de Soledad Arce?