Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Antonia Martínez, la Salerito, versátil figura internacional (y IV)

El nueve de junio de 1916 “la reina de los cantos regionales y flamenco” debutó en el Folies Bergère de Barcelona por un caché “muy decentito” y obtuvo “un éxito grande, difícil de expresar […]. La popular artista se guardó al respetable en un bolsillo en cuanto les cantó la primera canción, y no quieran ustedes saber las ovaciones que se llevó la graciosa artista” (1). 

A finales de mes pasó al salón Doré y unas semanas más tarde, al teatro Eslava de Valencia, donde compartió cartel con Pastora Imperio, y las canzonetistas Lola Durán, Teresita Pastor y Adria Rodi. Conquistó al auditorio con sus “envidiables condiciones” y su “rica variación de trajes típicos” para cada uno de sus cantos regionales. No en vano, “es una de las artistas de este género que más sienten y hace sentir las canciones en las que pone sentimiento, pasión, dulzura…” (2)

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

En el salón Moderno de Tarragona consiguió “uno de los éxitos más grandes que se han conocido”, con “llenos enormes todas las sesiones […]. Su despedida fue un auténtico acontecimiento, pues el público, puesto en pie, tributó a la Salerito una verdadera ovación” (3). Después, en Elda, la “reina de los cantos regionales y flamencos” escuchó “favorables ovaciones por su voz, estilo, repertorio y presentación” (4).

En Villena “cantó con la maestría y facultades que la distinguen lo más saliente de su repertorio, siendo aclamada con delirio”. En Almansa “fue objeto de estruendosas ovaciones por su arte, gusto y elegancia” (5). Durante el otoño de 1916 también se la pudo admirar en el salón Novedades de Orihuela y en el Kursaal de Elche (6).

Retomamos su pista en junio de 1917. Junto a su hija Juanita Guerrero ーtambién conocida como la Sánchez-Guerreroー, que siguió sus pasos en el mundo del baile y el cuplé, se presentó en el teatro Oscense de Huéscar; y unas semanas más tarde actuaron en el teatro de Serón y en el salón Moderno de Vélez-Rubio (7). En este último permanecieron varios días, acompañadas al piano por Modesto Pérez, con “llenos completos” en todas las funciones y gran éxito de crítica:

“La Salerito es una veterana del couplet […] y lo mejorcito seguramente que ha pisado hasta ahora nuestras tablas. En la interpretación de tipos y cantos regionales demostró arte, ingenio y gracia exquisita que le valieron merecidos aplausos. 

Juanita Guerrero es una artista muy joven, muy linda y muy simpática que posee también los resortes de seducir al público por su sal y su gracejo.

Ambas lucieron un vestuario variado y lujosísimo, muy adecuado siempre a los diversos tipos que caracterizaron con singular maestría” (8).

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

Durante los meses de noviembre y diciembre Antonia Martínez ー“que canta cada malagueña que quita el sentío”ー trabajó en el salón Moderno de Calasparra, en el music hall Novelty de Barcelona y en el cine Benlliure de Valencia. En enero de 1918 se presentó junto a su hija en el teatro Ortiz de Murcia y unas semanas más tarde debutó en el pabellón Alfonso XIII de Melilla, donde coincidió con Dorita Ceprano y la pareja de baile formada por Selesia y Revoltosa (9).

T. Miranda, en la revista Eco Artístico, le recomendó que “continúe con el género flamenco, donde estará mejor”, por ser “una artista propia de un café cantante” más que de un escenario de varietés (10). Unos meses más tarde volvió a dar muestras de su gran generosidad, al colaborar en una suscripción a favor de los huelguistas de las minas de La Unión (11).

En agosto y septiembre de 1918 la prensa brasileña vuelve a situarla al otro lado del Atlántico. Integrada en la Compañía Norte-Americana de atracciones y variedades, “la graciosa tonadillera española Salerito” se presentó sucesivamente en el Casino Antártica, en el Miramar y en el teatro Parisiense de São Paulo, donde obtuvo “los más calurosos aplausos” (12). Después actuó, “con éxito triunfal”, en el cabaret restaurante del Club de los Políticos de Río de Janeiro (13).

En el mes de diciembre reapareció en el salón Novedades de Sevilla y unos meses más tarde, en el Imperial (14). Durante el verano de 1920 se anunció en el Edén de Valencia y en el salón Novedades de Alicante; y en mayo de 1924 “obtuvo un éxito clamoroso” en este último local (15). Según el relato de Francisco Fernández García, a principios de esa década se instaló en Melilla, donde regentó “un café teatro de su propiedad en el que invirtió todos sus ahorros, pero un desgraciado accidente hizo que lo perdiera todo al destruirse totalmente el local como consecuencia de un incendio” (16).

La Salerito (Arte e Artistas, 26-10-1918, p. 8).

La Salerito (Arte e Artistas, 26-10-1918, p. 8).

En esos años la prensa se hizo eco del accidente automovilístico que sufrió en Melilla en marzo de 1925, cuando regresaba de Nador junto a un individuo conocido como Paco ‘el Prevenido’. Tras pasar el Atalayón, el coche volcó al tomar una curva y fue a parar a una cuneta. Antonia Martínez, domiciliada en la calle del General Marina, número doce, “salió despedida del carruaje, yendo a caer a regular distancia […]. En otro auto fue traída a la plaza, recibiendo curación en la Casa de Socorro, de contusiones en el hombro derecho” (17).

En octubre de 1929 su nombre volvió a aparecer en los medios, tras ser detenida en Murcia por la guardia civil como autora del robo, en Orán, de un collar de piedras preciosas propiedad de María Pérez (18). No obstante, la propia artista no tardó en personarse en la redacción de El Liberal para ofrecer su versión sobre los hechos:

“No es así. La Salerito, no ha robado dicho collar. Este, que es de irrisorio valor, se lo prestó María Pérez, para que saliese a escena, en un teatro de Orán.

Después, la Salerito, que naturalmente, no tenía preocupación por el collar, pues que nada valía, se lo trajo al marcharse de Orán, sin ánimo de apropiarse de él.

Parece que María, por una venganza personal, presentó una denuncia a todas luces infundada.

Al llegar la Salerito a Murcia y notar que habíase traído la alhaja, telegrafió a la Pérez y le comunicó el pronto envío de la misma; al propio tiempo que significaba que se lo llevó distraídamente.

Posteriormente se encontró con que existía una denuncia, por robo, contra ella. Interrogada por las autoridades, probó su inocencia” (19).

Antonia Martínez Burruezo falleció en Caravaca de la Cruz el veintisiete de agosto de 1959, a causa de una hemorragia cerebral. Distintos periódicos de toda España publicaron la noticia, emitida por la agencia Cifra, según la cual la Salerito “se encontraba en la pobreza y la actriz Sarita Montiel proyectaba organizar una función en su beneficio” (20).

Notas:

(1) La Publicidad, 8-6-1916, p. 3; Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18.

(2) La Correspondencia de Valencia, 21-7-1916, p. 3; El Pueblo, 24-7-1916, p. 4.

(3) Eco Artístico, 25-7-1916, p. 19.

(4) Eco Artístico, 15-8-1916, p. 17.

(5) Eco Artístico, 25-8-1916, p. 19; Eco Artístico, 5-9-1916, p. 15.

(6) El Conquistador, 7-10-1916, p. 3; La Defensa, 19-11-1916, p. 3.

(7) Eco Artístico, 5-6-1917, p. 13; Juan Jiménez, Eco Artístico, 5-8-1917, p. 13.

(8) Carmelo, Heraldo de los Vélez, 1-7-1917, p. 7. 

(9) La Voz del Pueblo, 7-11-1917, p. 2 [citado en Gelardo Navarro, José (2014). ¡Viva la Ópera Flamenca! Flamenco y Andalucía en la prensa murciana (1900-1939), Universidad de Murcia]; El Diluvio, 3-12-1917, p. 6; El Cine, 15-12-1917, p. 54; El Liberal, 18-1-1918, p. 2.

(10) T. Miranda, Eco Artístico, 5-2-1918, p. 20.

(11) El Despertar del Obrero, 20-4-1918, p. 4; 5-5-1918, p. 4.

(12) Correio Paulistano, 16-8-1919, p. 2; A Tribuna, 16-9-1918, p. 6; A Tribuna, 25-9-1918, p. 8.

(13) Arte e Artistas, 26-10-1918.

(14) Eco Artístico, 25-12-1918, p. 61; El Correo de Andalucía, 28-4-1919, p. 3.

(15) El Pueblo, 20-7-1920, p. 2; El Luchador, 21-8-1920, p. 2; El Luchador, 19-5-1924, p. 2. 

(16) Fernández García, “Antonia Martínez La Salerito (2ª Parte)”, El Noroeste Digital, 16-8-2013.

(17) El Telegrama del Rif, 27-3-1925, p. 4.

(18) El Liberal, 8-10-1929, p. 2.

(19) El Liberal, 9-10-1929, p. 2.

(20) ABC, 30-8-1959, p. 66.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (y VII)

En el verano de 1926 varios medios se hicieron eco de una cuestión que denota la gran popularidad de que gozaba Dora la Cordobesita: su creación Soy canastera, una canción flamenca con aire de tango y bulería compuesta por Gaspar Vivas, se había convertido en la copla de moda entre las niñas de Madrid, que imitaban a su artista favorita con una actitud muy poco apropiada para su edad, lo que desató las protestas de algunos moralistas:

“Lo que en sus labios se prestigiaba, lo que tenía ritmos insondables, gracia espontánea, subyugada por cadencias de bailarina y por el repique sonoro y bravío de las castañuelas, al pasar a la calle se ha prostituido, se ha hecho algo vil. […]

Pero es que esta canción ha absorbido los juegos de las niñas […]. Ahora cantan la Canastera; pero con todo el adobo picante que no se atrevería a darle una artista en el tablado […] cantan esta canción y mueven sus cuerpecitos […] con crispaturas lentas de las caderas y los brazos, con ademanes canallescos de posesas sexuales…” (1).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

En el mes de octubre Dora debutó en el teatro Duque de Rivas de Córdoba, donde “cantó y bailó como ella sola sabe hacerlo. Destapó el bote de la esencia fina y con su gracia, tan andaluza, tan cordobesa, llevó el optimismo al espíritu de todos los espectadores” (2). Durante su estancia allí organizó una gran fiesta del mantón, en la que obsequió con distintos presentes a las cuatro espectadoras que acudieron ataviadas con los mejores ejemplares de tan castiza prenda (3). La noche de su beneficio interpretó bailes gitanos acompañada a la guitarra por “el profesional ‘cañí’ Juan Antonio (el Morenito)” (4).

En esa época saltó otra sorprendente noticia: Dora había recibido una tentadora oferta de una productora norteamericana para interpretar el personaje protagonista de una película titulada El torero y la maja, por la nada desdeñable cantidad de ciento cincuenta mil pesetas (5). No obstante, no se ha localizado ninguna información que permita constatar que ese proyecto finalmente se llevara a cabo.

En el mes de noviembre, acompañada por Antonio Cabrera y por la bailaora Pilar Calvo, emprendió la que sería su última gira por el norte. Comenzó en el teatro Rosalía de Castro de La Coruña, donde se presentó “mejor de facultades que nunca”, “oyó tantas ovaciones como cuplets [sic] cantó”; y “bailó, derrochando ‘virtuosismo’ de palillo y taconeo, un fandanguillo de Huelva” (6). 

Obtuvo después un sonado triunfo en el Principal de Santiago de Compostela, pues “Dora, ya con su acento, ya con sus ojos, […] se adueña del público más indiferente, ante el canto, que su garganta modela, con tal suavidad que parece estamos oyendo algo sobrenatural. Pero lo que más gusta es su alma de artista, […] enamorada de las tablas” (7).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

La “Reina de las Estrellas españolas” siguió cosechando laureles en el teatro Jofre de Ferrol, ya que “es artista por excelencia. Sus danzas son expresiones vivas de un lenguaje que habla a los sentidos: plasticidad, ritmo, armonía, y en cada cadencia una emotividad de múltiples facetas” (8). Sin embargo, se vio obligada a rescindir su ventajoso contrato con el teatro Tamberlick de Vigo “debido a un gran enfriamiento de garganta” que la hizo regresar a Córdoba para reponerse (9).

En esa época el periodista Juan Ferragut escribió un artículo titulado “La ‘doble’ de Pastora Imperio”, en el que establecía un paralelismo entre Dora y su gran referente, no solo en lo artístico sino también en lo sentimental:

“El ‘doble’ actual de la Pastora Imperio de antaño es esa gitana graciosa, flamenca y gentil que se llama ‘Dora, la Cordobesita’ […]

Baila Dora, y […] es Pastora reencarnada […].

Para que la semejanza sea más completa, parece anidar en ambas la misma psicología […]

Si Pastora se enamoró y se casó con un torero castizo y miedoso, Dora, la Sultana, tiene amores y va a casarse con ‘Chicuelo’, quien, gracias a los dioses, no tiene nada que pedir al ‘Gallo’ si se trata de no arrimarse a los toros por ‘un divé’…” (10).

La Cordobesita pasó sus últimas Navidades de soltera y recibió el año 1927 actuando en el salón Imperial de Sevilla, donde colgó el cartel de ‘No hay billetes’ e “hizo derroche de gracia cañí y de gentileza. Bailó de manera extraordinaria y cantó cuantos números quiso el público, escuchando clamorosas ovaciones” (11). La noche de su beneficio estrenó el cuplé Plazuela de los Luceros acompañada al piano por su autor, el maestro Manuel Font, y “se superó a sí misma, ¡que ya es superarse!” (12)

Dora la Cordobesita. Cine-Mundial, enero 1929, p. 51.

Dora la Cordobesita. Cine-Mundial, enero 1929, p. 51.

A finales de marzo “la ‘estrella’ del fandanguillo” reapareció por última vez en el teatro Romea de Madrid, donde obtuvo un éxito “rotundo y resonante”, pues “el arte de Dora es un valor positivo de alta cotización” (13). Durante su estancia en Madrid, amadrinó junto con Chicuelo ーrecién llegado de Méxicoー a un hijo del actor Eduardo Pedrote, que recibió las aguas bautismales en la iglesia parroquial de San Sebastián (14). 

Durante la fiesta posterior al bautizo la pareja de moda concedió una entrevista a José L. Mayoral, en la que realizaron algunas interesantes confesiones: aunque se conocían desde hacía siete años, se hicieron novios en Granada hacía algo más de dos. Mientras Chicuelo consideraba a Dora la mejor artista de variedades, ella no opinaba lo mismo de él en lo que respecta a su profesión: “A mí […] no me gusta como torero […] ¡Yo no soy la artista que tiene un novio torero! Yo soy la novia de Manolo. ¡De Manolo, na más! Por mi gusto, ni torearía ni ‘na’”. Sin embargo, él no se mostraba dispuesto a complacerla en eso tras su matrimonio: “Ella no volverá a los escenarios, pero yo sí a los ruedos” (15).

El Sábado de Gloria, “la reina del salero” inició su postrera temporada, de solo siete días, en el Imperial de Sevilla (16) y a finales de abril dijo adiós al público madrileño en el Palacio de la Música, con un programa compuesto por canciones como Copas y toros, Cancionera o Soy canastera (17). Su última tournée también la llevó al teatro Ortiz de Murcia, donde estrenó los cuplés Consuelo la granadina y Vaya regalito; y organizó una gran fiesta andaluza en la que contó con la participación de los cantaores Niño de Levante y Fanegas, e interpretó bailes gitanos acompañada a la guitarra por José Mateo, ‘Zocato’ (18). 

Dora la Cordobesita.

Dora la Cordobesita.

Tras una breve y exitosa actuación en el teatro Principal de Cartagena, el día del Corpus se presentó en el Cervantes de Granada, que fue el lugar elegido para despedirse oficialmente de las tablas. “Y la cariñosa ovación fue imponente en todas cuantas canciones interpretó, premiando de esta manera, por vez última, el arte incopiable y personalísimo. Y cuando Dorita bailó su último número, ‘fandanguillos de Almería’, nueva ovación surgió imponente, y la gentilísima, emocionada, recibió la ofrenda de su público, muchas bellas flores” (19).

A finales de junio, en Córdoba, Chicuelo pidió la mano de Dorita y poco después la obsequió con “un magnífico automóvil de ocho cilindros” (20). El aplazamiento de la fecha de boda, inicialmente fijada el veintisiete de septiembre, hizo surgir rumores de separación, que fueron acallados por la pareja con una interviú celebrada en los jardines de la Exposición de Sevilla, en la que ambos se mostraron más enamorados que nunca. “No es cierto […] que jamás hayamos tenido ni sombra de disgusto, ni mucho menos que hayamos pensado romper nuestro compromiso de boda”, declaró Chicuelo (21).

El nueve de noviembre los novios firmaron sus esponsales ante el rector de la parroquia de San Nicolás, don Paulino Seco, en el domicilio de Dora, sito en el número ocho de la cordobesa plaza del Ángel (22). Al día siguiente, a las cuatro y media de la tarde, contrajeron matrimonio en la iglesia de los Dolores de la misma ciudad. Ejercieron como padrinos Antonio Cabrera Díaz y Dolores Moreno Pérez, madre del novio. 

La boda constituyó “un acontecimiento popular”. Numerosos automóviles y un gran gentío, entre vítores, siguieron a la comitiva nupcial en su trayecto hacia la parroquia, que estaba completamente abarrotada. La novia lucía un vestido de seda con mantilla de chantillí y el novio vestía traje negro y sombreo de ala ancha. 

Dorita y Chicuelo en Sevilla. El Día Gráfico, 18-10-1927, p. 1.

Dorita y Chicuelo en Sevilla. El Día Gráfico, 18-10-1927, p. 1.

Tras la ceremonia, regresaron en automóvil a la casa de Dora, donde se ofreció un espléndido lunch servido por la repostería de Mirita y amenizado por la orquesta del teatro Duque de Rivas, que dirigía el maestro Bonifacio Mora. Una vez concluida la celebración, los recién casados se trasladaron en automóvil al que sería su hogar conyugal, la casa que poseía Chicuelo en la sevillana Alameda de Hércules (23).

Unos días más tarde la pareja emprendió su luna de miel, que les llevó a Madrid, Barcelona y otras ciudades del extranjero (24). A su regreso tuvieron conocimiento del robo que había sido cometido en casa de Dora durante su ausencia. Fue descubierto por la criada, que alertó a Antonio Cabrera y este, a la policía, que rápidamente consiguió atrapar a los ladrones y recuperar, casi en su totalidad, el suculento botín, compuesto por joyas y prendas de vestir de gran valor, entre ellas el traje de novia (25).

En junio de 1928, cuando esperaba junto a su marido en la madrileña estación de Atocha para tomar el expreso de Andalucía, Dora concedió una entrevista improvisada, en la que declaró sentirse felicísima junto a Chicuelo, que había experimentado un gran cambio tras su matrimonio ー“es menos hosco, más alegre y efusivo, ha recuperado su primitivo amor propio y tiene un pundonor y una dignidad torera como nunca”ー, y no sentir nostalgia de los aplausos y halagos del público: “Con los de mi marido me bastan [sic]. ¡Pa qué más triunfos y más halagos!” (26)

Tres meses más tarde vino al mundo su primogénito, Manuel, que fue bautizado a finales de octubre en la parroquia de San Lorenzo, ante Jesús del Gran Poder. “Después se celebró una fiesta ‘por todo lo alto’, en la que tomaron parte Pepillo Pinto, Francisco Mazaco, Tomás Pavón, Manuel Torres, José Azuaga y los ‘tocaores’ Carlitos [sic] el de la Jeroma y Miguel Membrives, figurando como director del ‘elenco’ Diego Antúnez” (27).

Foto de boda de Dora y Chicuelo. El Ruedo, 7-11-1967, p. 16.

Foto de boda de Dora y Chicuelo. El Ruedo, 7-11-1967, p. 16.

Dos años más tarde nació su segunda hija, Carmen de los Dolores, que fue bautizada en la parroquia de San Nicolás de Córdoba y apadrinada por Antonio Cabrera (28). Dora dio a luz a un total de siete hijos, uno de los cuales falleció trágicamente, y llevó una vida tranquila, consagrada a su familia. Ni siquiera quiso aceptar la jugosa oferta de una productora cinematográfica para filmar la biografía del matrimonio.

El veinticinco de abril de 1965, con sesenta y tres años de edad, le sobrevino la muerte a causa de una trombosis. Esa misma mañana, tras asistir a misa, había practicado una de sus aficiones favoritas: “repiquetear las castañuelas. Era algo que le hacía recordar, volver a aquellos años de triunfos […], y allí, en la vida íntima del hogar, Dora se dedicaba a esa pasión suya, y hasta, en ocasiones, marcaba algunos pasos de bailes, algún zapateado” (29).

Notas:
(1) José Lorenzo, La Región, 30-8-1926, p. 1.

(2) Diario de Córdoba, 10-10-1926, p. 2.

(3) La Voz, 15-10-1926, p. 15.

(4) El Defensor de Córdoba, 16-10-1926, p. 14.

(5) El Eco de Santiago, 21-10-1926, p. 3.

(6) El Orzán, 14-11-1926, p. 1; 19-11-1926, p. 1.

(7) El Eco de Santiago, 22-11-1926, p. 1.

(8) El Correo Gallego, 21-11-1926, p. 1; 28-11-1926, p. 1.

(9) El Pueblo Gallego, 4-12-1926, p. 6; La Voz, 7-12-1926, p. 5.

(10) Juan Ferragut, Muchas Gracias, 13-11-1926, 10-11.

(11) El Noticiero Sevillano, 26-12-1926, p. 6.

(12) El Liberal de Sevilla, 9-1-1927, p. 1. Firmaba la letra el hermano de Manuel, Julio Font.

(13) SAM, La Nación, 30-3-1927, p. 5; La Voz, 31-3-1927, p. 7.

(14) La Nación, 4-4-1927, p. 5.

(15) José L. Mayoral, La Voz, 4-4-1927, p. 6.

(16) El Liberal de Sevilla, 17-4-1926, p. 6.

(17) El Debate, 4-5-1927, p. 4.

(18) Levante Agrario, 15-5-1927, p. 1.

(19) Narciso de la Fuente, El Defensor de Granada, 24-6-1927, p. 1.

(20) Diario de Córdoba, 27-6-1927, p. 2; El Progreso, 2-7-1926, p. 2.

(21) Cecilio Sánchez del Pando, El Liberal de Sevilla, 14-10-1927, p. 1.

(22) La Voz, 9-11-1927, p. 6.

(23) La Voz, 11-11-1927, p. 6.

(24) La Voz, 15-11-1927, p. 12.

(25) Diario de Córdoba, 30-12-1927, p. 1.

(26) Salvador Valverde, Heraldo de Madrid, 6-6-1928, p. 1.

(27) La Voz, 1-11-1928, p. 14.

(28) La Voz, 23-12-1930, p. 12.

(29) Hoja Oficial del Lunes, 26-4-1965, p. 39.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (V)

En agosto de 1923 “la diosa gitana Dora la Cordobesita” (1) debutó en el madrileño teatro Romea y, en plena canícula, hizo el prodigio de llenar “a diario el local de héroes inmunes contra la asfixia” (2). En un momento en que Pastora Imperio había anunciado su retirada de los escenarios –que resultó ser solo temporal–, era considerada “su heredera legítima con ventajas pues no tiene tantos años y canta mucho mejor” (3); o “una Amalia Molina muy joven y asombrosamente guapa” (4).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Completó el verano trabajando en Sanlúcar de Barrameda y Jerez de la Frontera, entre otros lugares, y en septiembre viajó a Sevilla en su recién adquirido automóvil de la marca Hudson –“moderno, cómodo y ágil” (5)–, para asistir a la inauguración de la temporada del salón Imperial, donde reapareció unos días más tarde “en el apogeo de su vida artística y pletórica de arte” (6). 

Coincidiendo con la estancia en la ciudad del literato Joaquín Alcaide de Zafra, le dedicó una representación, en la que interpretó “de manera irreprochable” algunos cuplés firmados por él, como Jesús, María y José, La Venta de Eritaña o Torerías sevillanas (7); y el día de su despedida el Club Joselito celebró una función en su honor (8).

En el mes de noviembre regresó al Romea de Madrid para rubricar su “consagración definitiva”:

Dora la Cordobesita consigue en sus creaciones cómicas estruendosos triunfos; pero donde alcanza su arte el máximo límite es en ‘Lola la Cartujana’ y en ‘La rosa de los calés’, canciones de los maestros Font y Villajos, en las que pone de manifiesto su gran temperamento de actriz dramática.

Con estos números y los fandanguillos de Almería, el clásico baile, que ella borda como nadie, obtiene a diario la maravillosa cordobesa sus triunfos más resonantes” (9).

Visitó después varias ciudades castellanas –Ávila, Salamanca, Albacete…–, en las que cosechó un éxito tras otro. Con su inimitable Fandanguillo de Almería, “bailado con el más puro estilo y donaire, alcanzó el mayor grado de belleza y gracia”; y arrancó incontables aplausos con canciones como La rosa de los calés, La arriá en Triana, Trinidad la Petenera, Doña Irene, Soy canastera o el chotis Pues no eres tú nadie (10).

Miss Margot Asquith.

Miss Margot Asquith.

En esa época distintos medios internacionales se hicieron eco de un artículo publicado en el London Magazine por la escritora Margot Asquith, que relataba sus impresiones sobre un reciente viaje a Sevilla y ofrecía un interesante testimonio sobre Dora:

“El porte de la muchacha, la manera como se presentó en escena, su dignidad y sus movimientos le dieron el éxito más completo. Asegura que, de haber debutado en otro país cualquiera, Dora la Cordobesita tendría a sus pies un porvenir tan brillante como el de Anna Pavlova; pero ‘la artista está rodeada de parientes que se distribuyen sus ganancias, permitiéndole que disfrute únicamente de una pequeña parte, y dentro de quince años, en lugar de cantar ante Reyes y cenar con millonarios, se encontrará comiendo naranjas en la misma silla de pino que hoy ocupa su abuela’. Alguien afirmó que bastaba ofrecer a la artista el más inocente paseo para ser inmediatamente apuñaleado o encarcelado” (11).

La Cordobesita recibió el año 1924 actuando en el teatro Ortiz de Murcia, donde estrenó la canción granadina Carmen del agua, con un decorado creado por el señor Sanz (12). Se presentó después en el salón Hesperia de Almería y dio muestras de su gran generosidad, al obsequiar a los niños de las escuelas públicas y del hospicio con dos funciones, en las que “en traje de calle, bailó de una manera magistral el fandanguillo almeriense, recibiendo una gran ovación” (13).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Con nuevos triunfos en sus baúles, cosechados en Barcelona y Huelva, el último día de febrero la artista “más original y completa de todas” reapareció en un teatro Romea de Madrid “rebosante de selecta concurrencia” e hizo una presentación digna de la estrella que era:

Mantones de Manila, de fondos verdes y rojos y bordados con grandes rosas, forman las cortinas, y al descorrerse estas aparece un nuevo decorado, de ambiente andaluz, poetizado con flores.

Entre la salva de aplausos se presentó con un soberbio traje de terciopelo, adornado con tisú de plata y brillante pedrería, para subyugar al público, interpretando ‘Soleá la Macarena’, con su estilo castizo de gitana melodía y recitados armónicos de exquisito gusto.

Después fue ovacionada en la canción granadina ‘Carmen del Agua’ y en la saeta ‘Patrocinio’, que dijo con voz tremante de emoción” (14).

Durante todo el mes de marzo “la sultana del garbo y reina de la gracia flamenca” (15) colgó el cartel de “No hay billetes” en la catedral de las variedades. En ese tiempo también fue requerida para actuar en una velada organizada por los señores de Van-Vollenhoven en honor del príncipe consorte de los Países Bajos, que fue presidida por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia

Envuelta en un pañolón de Manila y tocada con un sombrero, interpretó, acompañada por una orquesta, lo más granado de su repertorio: “‘Córdoba bella’, […] la castiza Soleá, la canción gitana ‘Nativa de Faraón’ y la alegre ‘Ria de Triana’, para terminar con la madrileña canción ‘¡Pues no eres tú nadie…!’ Entre una y otra, […] ejecuta con arte singular la Farruca torera y los ‘Fandanguillos’ de Almería” (16).

Dora la Cordobesita en portada de Mundo Gráfico, 15-8-1923.

Dora la Cordobesita en portada de Mundo Gráfico, 15-8-1923.

También en esos días se estrenó la película Córdoba en Madrid, realizada por Armando Pou para la casa Victoria Film, que recogía distintas escenas del carnaval madrileño de 1924 e incluía unos planos de Dora saliendo del teatro Romea y cruzándose con su paisano Julio Romero de Torres (17). 

Como cada año, el Sábado de Gloria “la más grande y genial artista contemporánea” inauguró la temporada de primavera en el salón Imperial de Sevilla (18) y durante la Feria de Abril volvió a compartir protagonismo con la Niña de los Peines. Traía nuevo decorado, de gran visualidad, y repertorio renovado, que no satisfizo a los cronistas locales. 

No obstante, lejos de culparla a ella, estos recriminaron a los autores de sus cuplés el haber caído “de lleno en la andaluzada”, recurriendo a “las eternas falsedades del tipo del bandido, o del torero, o de la flamenca de rompe y rasga”, para construir “una historia ñoña, falta de sentimiento”. A pesar de todo, “logra triunfar el arte de Dorita”  (19).

En el mes de mayo debutó en el teatro Rey Alfonso de Madrid la “Reina de las Reinas del género andaluz”, por el nada desdeñable caché de setecientas pesetas diarias, y su presentación constituyó “otro triunfo grandioso para la bellísima ‘estrella’, que estrenó números como No es pa tanto y La flor del querer, ambos con música de Manuel Font de Anta (20). 

Durante su estancia en la Villa y Corte sucedieron en Córdoba dos hechos dignos de mención: coincidiendo con la feria, se expuso en el Círculo de la Amistad un cuadro de León Astruc que tenía como protagonista a Dora “en sus inimitables ‘Bulerías’” (21) y poco después el antiguo teatro Circo volvió a abrir sus puertas, totalmente reformado y rebautizado como Duque de Rivas por su nuevo propietario, Antonio Cabrera (22). 

Dora la Cordobesita, en portada de La Semana Gráfica, 25-8-1923.

Dora la Cordobesita, en portada de La Semana Gráfica, 25-8-1923.

A finales de mayo la Cordobesita regresó a su ciudad para reencontrarse con sus paisanos en la que a partir de entonces fue su casa. “Y cantó, bailó, con esa gracia tan suya”, y “obtuvo uno de los mayores triunfos de su vida artística” (23), pues se encontraba “en el apogeo de sus facultades, haciendo gala de un dominio escénico y una desenvoltura como solo tienen las grandes” (24). 

Durante el mes de junio actuó en el teatro Lara de Málaga y en el Casino de Algeciras, y en julio, “con un calor asfixiante”, volvió a lograr lo imposible: llenar durante quince días consecutivos, más su correspondiente prórroga, el madrileño teatro de la Latina, donde obtuvo “un triunfo clamoroso, unánime, definitivo” (25). 

Contratada por el empresario Juan Martínez Carcellé para actuar como fin de fiesta tras una compañía de revistas, constituyó el principal atractivo del cartel, con números como La pena, composición de Emilio de Torre con letra de Alcaide de Zafra (26), o el cuadrito de ambiente andaluz Lo mejor de Córdoba, escrito por José María Granada: una especie de zambra en la que se lucía bailando a la guitarra, magistralmente acompañada por Teresita Silverdi, varias danzas gitanas (27).

Dora la Cordobesita, por Julio Romero de Torres.

Dora la Cordobesita, por Julio Romero de Torres.

Como colofón de su exitosa actuación, el once de agosto un amplio grupo de periodistas y admiradores de Dora –Julio Romero de Torres, Manuel Font de Anta, José María Granada, Juan Martínez Carcellé y Manuel Rivas Cherif, entre otros– organizaron una merienda en su honor en el castizo bar Cascorro, que tuvo su prolongación, en petit comité, en el teatro de la Latina (28). La prensa le dedicó apelativos tan sonoros como “reina de la flamenquería” o “la ‘Mezquita hecha carne’” (29).

Durante su estancia en la Villa y Corte la Cordobesita también intervino en una emisión de Radio Ibérica, en la que interpretó los cuplés Rosario la Granadina, Doña Irene, La rosa de los calés y Soy canastera (30). Una vez cumplidos sus compromisos profesionales, disfrutó de un merecido descanso y en el mes de septiembre inició una gira por la cornisa cantábrica, que la llevó a ciudades como Bilbao, San Sebastián o Burgos

De nuevo Madrid, en octubre regresó al teatro Príncipe Alfonso, no solo como artista sino también en calidad de empresaria, con la intención de hacer desfilar por su escenario, durante seis meses, a las mejores figuras del género de variedades (31). Allí estrenó las canciones Así lo quiso un divé, de Valverde y Quirós, y Los huerfanitos, de Soriano y Villajos (32).

Notas:

(1) La Opinión, 5-8-1923, p. 6.

(2) La Unión Ilustrada, 7-10-1923, p. 14.

(3) La Unión Ilustrada, 19-8-1923, p. 12.

(4) L., El Diario de Ávila, 23-11-1923, p. 1.

(5) Córdoba Automovilista, 1-10-1923, p. 14.

(6) Rabí, La Unión, 12-10-1923. Archivo ON.

(7) Rabí, La Unión, 20-10-1923. Archivo ON.

(8) El Liberal, edición de Sevilla, 28-10-1923, p. 4.

(9) La Opinión, 7-11-1923, p. 3.

(10) El Adelanto, 30-11-1923, p. 2.

(11) Antonio Luis, El Imparcial (San Juan de Puerto Rico), 21-12-1923, p. 7. Miss Asquith era la esposa del ex primer ministro británico, H. H. Asquith.

(12) Joao d’Aveira, El Tiempo, 23-12-1923, p. 3.

(13) Diario de Almería, 8-1-1924, p. 3.

(14) La Voz, 4-3-1924, p. 6.

(15) El Imparcial, 23-3-1924, p. 4.

(16) La Época, 12-3-1924, p. 1.

(17) La Voz, 31-3-1924, p. 18.

(18) El Noticiero Sevillano, 19-4-1924, p. 5.

(19) Cansinos, El Noticiero Sevillano, 20-4-1924, p. 1.

(20) La Unión Ilustrada, 1-6-1924, p. 38; L. H., Diario Universal, 18-5-1924, p. 2; Eduardo Zapata, La Unión Ilustrada, 25-5-1924, p. 14.

(21) La Voz, 27-5-1924, p. 16.

(22) La Voz, 25-5-1924, p. 7.

(23) La Voz, 30-5-1924, p. 11.

(24) Denio, Diario de Córdoba, 11-6-1924, p. 1.

(25) Eduardo Zapata, La Unión Ilustrada, 24-8-1924, p. 14.

(26) La Unión Ilustrada, 10-8-1924, p. 14.

(27) Eduardo Zapata, La Unión Ilustrada, 24-8-1924, p. 14.

(28) Noticiero Universal, 9-8-1924, p. 2; La Voz, 12-8-1924, p. 2.

(29) El Imparcial, 12-8-1924, p. 6; L., La Ilustración Universal, agosto de 1924, p. 23.

(30) La Independencia, 5-8-1924, p. 4.

(31) La Voz, 29-10-1924, p. 12.

(32) R., La Libertad, 22-10-1924, p. 6; Heraldo de Madrid, 6-11-1924, p. 6.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (III)

En 1920, a sus diecinueve años de edad y con casi una década de carrera artística a sus espaldas, Dora se había convertido en una “estrella de las de primera magnitud” (1). Su esperado regreso a Jerez de la Frontera coincidió con la publicación de un librito firmado por el poeta local Diego López Rico, que plasmó su admiración hacia la Cordobesita en un ramillete de elogiosas quintillas (2). 

Durante su actuación en el teatro Eslava, a fin de satisfacer al público que tanto la había mimado el año anterior, fue renovando cada día su repertorio y presentó un sinfín de números, como Cordoba bella y Nativa de Faraón, de Vicente Quirós; Lo que dicen los ojos, ¡Vaya usted con dios!, De Madrid a New York, Pa perder la cabeza y Arantreuse Catoni, de Font de Anta; Su merced y La promesa, de Rafael Adán; Guasa viva, Se acercan pa na y La Cencerro, de Orejón; Gitana greñúa, de Cándido Larruga; Maldita sea la…, de Barta, o Cármenes granaínos, de Blasco-Ricarte (3).

Portada de Dora, la Cordobesita, por López Rico.

Portada de Dora, la Cordobesita, por López Rico.

En ese coliseo volvió a compartir cartel con el maestro de la guitarra Javier Molina y la noche de su beneficio, una vez más, “el lleno fue formidable, estupendo […]. Fue memorable todo; […] por la excelsa cantidad de arte vertido, peculiarísimo él y tan gracioso como la menuda mujercita que lo mostrara” (4).

Tal era la fama de Dora, que en esa época ya se publicitaba en Córdoba un vino amontillado fino que llevaba su nombre (5) y la prensa la designaba con apelativos tan sonoros como “la emperatriz de las gitanas” (6). Tras una nueva y exitosa tournée por las capitales del norte, en el mes de noviembre regresó a otro de sus salones fetiche, el Imperial de Sevilla, donde una “enorme concurrencia […] hizo cola en la taquilla […] para llenar en seguida la sala de espectáculos” (7) y la prensa le dedicó los mayores elogios:

“Y olé ya y bendita sea la mare que la llevó a la Academia y el maestro que le enseñó er catón metódico.

Tiene usté dos pies que son dos besos y dos ojos que son dos bombines negros… y una cara que se pone en un marco y ríase usté de la Gioconda y de toa su familia.

Pa mí es que su pare fue escurtó y su mamá de carne de membrillo.

Bendito sea ese pelo más negro que un luto y esos dientes chiquitos que no puen comé más que pan rayao.

Niña a usté la bautizaron con agua de Colonia.

Y olé ahí, tiene usté una risa que es er sonío de un duro.

Haga usté er favó de abrí los ojos que no traigo paraguas. Y olé, como que tiene usté unas pestañas que son los toldos del Corpus” (8).

Dora la Cordobesita (La Tribuna, 5-3-1921).

Dora la Cordobesita (La Tribuna, 5-3-1921).

Visitó después en gira triunfal las ciudades de Cádiz, Granada y Córdoba junto al maestro Javier Molina, que la acompañó a la sonanta en sus “creaciones de bailes gitanos”, en las que “hizo gala de […] extraordinarias facultades artísticas” (9).

En febrero de 1921, junto al mismo tocaor, regresó a la capital de España para debutar en el Madrid Cinema y rubricar un “triunfo exquisito” que supuso su “confirmación definitiva”. La “maga del baile netamente español […] canta, baila, recita y cautiva” hasta el punto de ser considerada por la crítica la legítima sucesora de la más grande:

“El triunfo de la celebrada artista andaluza […] es de una gran oportunidad ahora que la que ocupaba el trono del género flamenco ha visto llegar los tristes días de la decadencia y se dispone a abandonar la vida artística.

La única que por su belleza, su gracia y su arte podría aspirar al puesto de honor en las variedades españolas, es Dora la Cordobesita” (10). 

Dora la Cordobesita en su género es la única, y llamada a ocupar el puesto de Pastora Imperio, el día que esta se retire, pues parecen hermanas en el garbo y en la gracia” (11).

Tras su consagración en la meca del arte, la “emperatriz de las gitanas” regresó a su tierra cordobesa para participar en una función celebrada en el Gran Teatro a beneficio del Colegio de Huérfanos del Cuerpo de Correos, en la que interpretó números como La saeta, La bandolera brava y Los fandanguillos, con “arte inconfundible, suyo y único” (12).

Dora la Cordobesita (El Cine, 12-3-1921).

Dora la Cordobesita (El Cine, 12-3-1921).

El Sábado de Gloria debutó en el salón Imperial de Sevilla, que a partir de entonces se convirtió en parada obligada cada primavera. Estrenó los cuplés Entrando por Puerta Tierra y Querer cañí, de Valverde y Font; y Entra por Uvas, de Valverde-Mariño y Font; y triunfó una vez más por su autenticidad en la interpretación de los tipos gitanos:

Dora la Cordobesita, tiene un estilo propio, absolutamente original […]. 

La Cordobesita, hace los gitanos tal como son, sin más defectos colorinescos que los que son indispensables […]; pero en el tipo, aparece perfectamente conservado el espíritu, con su belleza rara y fuerte y con su gracia arbitraria” (13).

En mayo se presentó en el teatro Vital Aza de Málaga, donde “cantó un lindo cuplé a la muerte de Joselito, que se escuchó con gusto”, y deleitó al público cultivando el “arte flamenco sin amaneramientos, […] dignificándolo”, escoltada por la sabia guitarra del maestro Molina (14).

Tras una nueva escala en el Madrid Cinema, emprendió una gira veraniega por la cornisa cantábrica, con paradas en La Coruña, Santiago de Compostela, Santander, San Sebastián, Oviedo, Vigo y Gijón, entre otros lugares, en los que siguió cosechando triunfos y elogios: “posee una voz grata, juguetona, de serpenteantes fermatas y cadencias lastimeras; una figura grácil, que en el ritmo de encaje de una danza española, se cimbrea, mostrando una euritmia impecable y un rostro de belleza soberana”. El suyo es un “arte exquisito, sin movimientos lúbricos, ni lascivos cimbreos” (15).

“El arte de esta gentil y garbosa andaluza es tan personal y tan típico, que no se parece al de ninguna otra […]. Su figura llena de gracia, la expresión de su cara y de sus ojos […]; la línea escultural de su cuerpo, y la alegría de sus canciones y estilo impecable de sus danzas, hacen de ella una artista originalísima, atrayente y sugestiva.

Bailando es una verdadera evocación del alma gitana, refinada por su gran sentido del arte y su gusto exquisito” (16).

Dora la Cordobesita (La Tribuna, 26-5-1921).

Dora la Cordobesita (La Tribuna, 26-5-1921).

En septiembre volvió a anunciarse en Madrid, en el teatro Maravillas, como “estrella máxima del programa”, y conquistó al respetable con canciones como Querer gitano o Córdoba la bella, ambas compuestas por Manuel Font, aunque lo más apreciado fueron sus bailes, puesto que Dora “tiene un sentido del ritmo que para sí lo quisiera el maestro Badía. como bailarina es un monumento. […] Pero sobre todas las cosas, es una mujer llena de luz y color” (17).

De hecho, su número más emblemático probablemente fuese el Fandanguillo de Almería, una danza con música compuesta por Gaspar Vivas. En su nueva temporada en el salón Imperial de Sevilla, en el otoño de 1921, además de bailarlo, lo cantó; y, en su función de beneficio, ofreció una interpretación muy especial junto a su compañero de cartel: “Dora y Ramper han bailado, por insinuación de la Cordobesita, el celebérrimo fandanguillo de Almería. Ella hizo primores, y el ingenioso artista la imitó de modo que alborozó al público” (18).

Allí actuó durante tres semanas, con lleno hasta la bandera y triunfo absoluto, hasta el punto de que fue comparada con una de las mayores glorias que ha dado Sevilla:

“Contadas son las artistas que cultivan con éxito el difícil género de la flamenquería estilizada, artística. […]

… actualmente el público solo recuerda con fruición, llena los teatros donde trabajan y se emociona con el arte que desparraman únicamente dos flores de nuestra tierra: Amalia Molina y Dora la Cordobesita.

Aquélla; […] Es la consagración, lo definitivo; es una reliquia.

Dora es lo joven, la pujanza, la gran artista que vale y que en corto espacio de tiempo ha arrollado cuantos obstáculos se han opuesto a su loca carrera hacia el triunfo, llegando a él por el camino de los privilegiados.

[…] Yo creo que esta singularísima andaluza y portentosa artista es el tronco, la base de una nueva estirpe de Faraones” (19).

Dora la Cordobesita (Mundo Gráfico, 2-3-1921).

Dora la Cordobesita (Mundo Gráfico, 2-3-1921).

Una vez culminada su brillante temporada, Rogelio Pérez, empresario del Imperial, la agasajó con un almuerzo en la venta Pilín, que fue amenizado por el cantaor el Colorao y el tocaor Niño de Salvador (20).

Tras un mes de descanso en Villa Dolores, su retiro de la sierra cordobesa, Dora pasó las fiestas navideñas actuando en el teatro Eslava de Jerez de la Frontera y, durante el invierno de 1922, trabajó en lugares como Cádiz, Sanlúcar de Barrameda, San Fernando y Granada, con el éxito de siempre, pues “‘hay gracia’ por ‘arrobas’, simpatía, arte hasta dejarlo de sobra, presentación y demás cualidades para triunfar” (21). “Bailando nos recuerda a Pastora Imperio, y con los palillos habrá pocas que la igualen” (22). Entre las novedades de su repertorio cabe mencionar el cuplé de sabor gitano ¡Pa rato tiene!, de Monteagudo y López del Toro; y las canciones andaluzas La cruz de mayo y Triniá la Petenera, ambas con música de Manuel Font de Anta (23).

A finales de marzo regresó al teatro Maravillas de Madrid, encumbrada por la crítica como “uno de los cuatro ‘ases’ de la baraja […] de artistas de la alegría”, junto con Adela Lulú, Pastora Imperio y Carmen Flores, ya que con ellas “podría formarse, entronizándolas, un templo y en su frontis escribir ‘¡Viva el buen humor!’ ‘¡Abajo las penas!’ ‘¡Ole lo gracioso!’ y ‘¡Vaya salero!’” (24) El debut de “la perla de Córdoba” (25) no hizo sino confirmar las grandes expectativas generadas:  

“Es imposible que el alma andaluza tenga intérprete más ideal. Sus ojos llamean en las canciones emotivas y pasionales; los brazos —divinos brazos, que parecen robados a la Venus de Arlés—, con el ritmo de sus movimientos, trenzan al compás con los diminutos pies los caprichos bailables gitanos, con perfección admirable, y la voz cálida y fácil dice y entona con el más puro estilo. Y todo esto es la artista triunfante” (26).

Notas:

(1) Eco Artístico, 30-6-1920, p. 10.

(2) Bajo el título Dora, La Cordobesita, fue publicado en 1920 por la imprenta El Día, de Jerez de la Frontera.

(3) El Guadalete, 30-6-1920, p. 3; 1-7-1920, p. 3; 2-7-1920, p. 3; 3-7-1920, p. 3.

(4) El Guadalete, 10-7-1920, p. 3.

(5) Diario de Córdoba, 22-7-1920, p. 1.

(6) La Libertad, 17-8-1920, p. 2.

(7) C., El Liberal, edición de Sevilla, 16-11-1920, p. 13.

(8) La Unión, 16-11-1920. Archivo ON.

(9) La Voz, 29-1-1921, p. 3; La Voz, 30-1-1921, p. 2.

(10) Diario de Córdoba, 13-3-1921, p. 2.

(11) J. Mariño, El Cine, 12-3-1921, p. 4. Entre los números con los que deleitó al público del Madrid Cinema cabe destacar el cuplé con saeta ¡Vaya usted con Dios!, de Font y Valverde; No hay tu tía, de Alcaide de Zafra y Font; Nativa de Faraón, de Quirós; el cuplé La bandolera brava, de Mariño y Font; y sus sugestivos bailes a la guitarra (Idem).

(12) El Defensor de Córdoba, 5-3-1921, p. 2; La Voz, 16-3-1921, p. 3.

(13) El Noticiero Sevillano, 29-3-1921, p. 3.

(14) La Unión Mercantil, 7-5-1921, p. 3; 4-5-1921, p. 1.

(15) P. C., El Compostelano, 21-7-1921, p. 3.

(16) El Cantábrico, 11-8-1921, p. 2.

(17) La Hora, 9-10-1921, p. 17.

(18) Sánchez Perdiguero, El Liberal, edición de Sevilla, 30-10-1921. Archivo ON.

(19) Rabbí, La Unión, 16-10-1921. Archivo ON.

(20) Sánchez Perdiguero, El Liberal, edición de Sevilla, 5-11-1921. Archivo ON.

(21) Bambalina, El Defensor de Granada, 11-3-1922, p. 3.

(22) La Publicidad, 14-3-1922, p. 2.

(22) La Voz, 1-2-1922, p. 3.

(24) ABC, 29-3-1922, p. 25.

(25) ABC, 11-4-1922, p. 21.

(26) ABC, 31-3-1922, p. 23.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (II)

Tras el fallecimiento de su madre, Dora la Cordobesita en seguida retomó su actividad artística, si bien guardó unos meses de luto antes de volver a actuar en Córdoba. Durante el verano de 1917 realizó una gira por el norte de España y en el mes de septiembre irrumpió en la escena barcelonesa como la estrella que ya era. El crítico José Manzanares Nausa firma la crónica de su debut en el salón Doré:

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 25-12-1915, p. 26).

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 25-12-1915, p. 26).

“La orquesta ataca; hay un pequeño preludio; córrese la cortina, y nos encontramos ante un bonito decorado, propiedad de la artista Carmen Flores, y al mismo tiempo sale a escena la joven debutante. 

Hace su reaparición con un bonito paseo, que canta y baila, en el que nos hace la presentación de su persona; el público la aplaude.

Dorita va en cada número cambiando el fondo del decorado, y a una vista de Sevilla la reemplaza con una de Córdoba, y esta con otra de Granada. El público sigue aplaudiendo a la artista inmensa, y con sus aplausos la obliga a repetir números y más números; en todos ellos hay un desbordamiento de gracia, que al público satisface; Dora la Cordobesita es una artista que baila estupendamente; en las contorsiones de sus bailes gitanos nos recuerda a la célebre Macarrona y a Pastora Imperio; el público sigue aplaudiendo a esta chiquilla graciosa y pinturera […]. Después de infinidad de repeticiones, Dorita hace ‘Los tres ases del toreo’, y el público se entusiasma” (1).

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917, p. 16).

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917, p. 16).

Esa noche la Cordobesita alcanzó “uno de los mayores triunfos que se han conocido”, hasta el punto de que la empresa la hizo firmar una prórroga y dos nuevos contratos, para el mismo salón y para el Monte Carlo. Poco después también quiso ficharla Eldorado, por la nada desdeñable cifra de 150 pesetas diarias, mas ella permaneció fiel al Doré (2). A sus dieciséis años de edad, su nombre ya se cotizaba “a muy alto precio […]; de ahí que no esté sin trabajar nada más que los días de viajes. Como los fenómenos taurinos, Dorita va del teatro al tren y del tren al teatro” (3). 

Durante su estancia en la Ciudad Condal, visitó los estudios de grabación de la casa Odeón para impresionar una veintena de cuplés y canciones; y, tras cosechar un nuevo éxito en el salón Monte Carlo, donde fue ovacionada tras cantar unas granaínas con mucho gusto y sentimiento (4), en el mes de octubre retomó su gira por el norte, con paradas en ciudades como Bilbao (5), Pamplona, Vigo, Santander y La Coruña. En todas ellas triunfó, “por su distinción, su arte inimitable, la propiedad con que presenta su escogido repertorio y su lujoso vestuario, apropiadísimo para los tipos que encarna”. En su especialidad, “el arte genuinamente andaluz, […] contadas artistas podrán igualarla, pues superarla parece imposible” (6).

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917, p. 16).

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917, p. 16).

En enero de 1918 regresó a Barcelona para cumplir los compromisos contraídos con los salones Monte Carlo y Doré, y confirmar la excelente fama cosechada unos meses antes: “Después de Carmen Flores y de Adela Lulú, Dora la Cordobesita ha sido la figura del cuplé que ha tenido […] un éxito más justificado. […] Canta canciones andaluzas con gran perfección […] y toca las castañuelas de una manera exquisita” (7). Llevaba nuevo vestuario, confeccionado por el modisto Valero, y repertorio renovado con la introducción de números como el cuplé La gitana cautiva, firmado por el maestro Ricardo Lorente (8).

Tras una larga temporada de éxitos, en el mes de abril Dora disfrutó de unas semanas de descanso en Villa Dolores, un cortijo situado en la serranía cordobesa, donde le gustaba retirarse para estar en contacto con la naturaleza, cuidando de sus flores y sus gallinas, además de dedicar “algunos ratos a dar vueltas a su lujoso vestuario para que la polilla no lo destroce”. 

Durante su estancia en el campo, recibió la visita de un redactor del Diario de Córdoba (9), a quien realizó interesantes declaraciones: Expresó su admiración por el trabajo de sus compañeras predilectas, “como cancionistas […] Raquel Meller, Pastora Imperio y Blanquita Suárez y como bailarina Antonia la Argentina”; y confesó haber “recibido ventajosas proposiciones para actuar en América, no aceptándolas por temor a los submarinos” (10).

Dora la Cordobesita en Villa Dolores (Eco Artístico, 15-4-1918, p. 116).

Dora la Cordobesita en Villa Dolores (Eco Artístico, 15-4-1918, p. 116).

A mediados del mes de mayo emprendió una nueva tournée por las capitales del norte. Se presentó en los casinos de San Sebastián y Santander, lugares de veraneo de la gente bien, “con sus típicas gitanerías y sus timitos andaluces tan gentilmente interpretados” (11); y fue muy bien recibida por el público, que “la obligó a cantar y bailar, –porque esta enciclopedia femenina canta, baila y torea– una porción de números, además del programa reglamentario” (12).

Visitó después ciudades como Valladolid, Burgos, Oviedo y, de nuevo, Barcelona; pasó un mes en tierras andaluzas y en octubre debutó con enorme éxito en el teatro Apolo de Valencia. El crítico del diario El Pueblo le auguró un brillante futuro como Terpsícore jonda:

Dora será bien pronto la primera ‘bailaora’ de ‘tablao’ que taconee los escenarios españoles.

Canta con gracia y estilo ese difícil y anárquico arte flamenco […].

Y bailará mejor que todas. Porque creemos que lo difícil del baile es mover bien los brazos y el torso. El taconeo es técnica, y eso se aprende. Los brazos y el torso los manda el espíritu y Dora lo tiene castizo como ninguna.

Es personal. Su arte lento tiene una insuperable cadencia oriental.

Toca los palillos como una maestra” (13).

Dora la Cordobesita en una estampa muy gitana (Andalucía, 27-4-1918, p. 13).

Dora la Cordobesita en una estampa muy gitana (Andalucía, 27-4-1918, p. 13).

Durante los meses siguientes continuó su recorrido triunfal por toda la geografía española. En febrero de 1919, en el Circo de Price, conquistó al público y a la crítica de Madrid con números como La gitana greñúa, de Cándido Larruga, Los colores nacionales, del maestro Font o una Danza española de Enrique Granados; y reapareció en el Gran Teatro de Córdoba tras más de un año de ausencia debido al luto por su madre (14).

En el umbral de sus dieciocho primaveras, Dora era considerada “una estrella de primera magnitud”, por su “gran dominio de la escena, […] su arte, su simpatía y su gracia inimitable”; una “artista de cuerpo entero que se impone y triunfa porque vale” (15). Uno de los éxitos más sonados de ese año lo conquistó en el teatro Eslava de Jerez de la Frontera, donde, al verla aparecer, el redactor de El Guadalete creyó tener ante sus ojos un cuadro de Julio Romero de Torres (16). 

Además de su deslumbrante estampa, llevaba un “decorado muy bonito y apropiado a cada número”, “vestuario lujoso y de gran novedad”, un repertorio creado por autores de prestigio –Font, Larruga, Albéniz, Granados…–, “y ante todo y sobre todo una cantidad enorme de arte […] naturalísimo, innato”, al que ella imprime un “sello especial” (17). Llamaron particularmente la atención números como Por peteneras, Gitana greñúa, Los ases del toreo, o una nueva composición de los Álvarez Quintero con música de Font titulada ¡Que pasa la bandera! (18).

Dora la Cordobesita en portada de La Unión Ilustrada (6-6-1918).

Dora la Cordobesita en portada de La Unión Ilustrada (6-6-1918).

Mas cuando realmente “volvió loco al público” fue en el género flamenco, “en lo suyo”, como unas danzas “con etiqueta del Albaicín” que interpretó acompañada a la sonanta por el maestro Javier Molina; o la Farruca torera, “bailada con un estilo de esos que no se aprenden, flamenco verdad” (19). 

Unos meses más tarde, el periodista Antonio Rodríguez de León escribió en la revista Andalucía de Córdoba una semblanza de Dora, en la que mostraba su sorpresa ante la rápida evolución experimentada por aquella niña, hasta convertirse en una figura que aunaba lo mejor de las mejores:

Dora, para bien de las ‘varietés’ y del público, surge ahora triunfante, aunando en su arte –como en una fusión ideal– el supremo arte de Amalia y de Pastora, y viene, con méritos indiscutibles, a empuñar en uno solo los dos cetros que tan lucidamente ostentan las dos sevillanísimas sevillanas.

Dorita posee la arrogancia, el empaque castizo, la firmeza de expresión bailando de la Imperio, y cantando, la gracia natural, espontánea, comunicativa, de Amalia. Posee además […] una intuición artística admirable, y así, en la complejidad de tipos que encarna, sabe darnos una sensación tal de verismo […]

Y siempre es una y es distinta” (20).

Dora la Cordobesita (Andalucía, 19-11-1919, p. 4).

Dora la Cordobesita (Andalucía, 19-11-1919, p. 4).

En esa época siguió enriqueciendo su repertorio con números como Nativa de Faraón, Contrabandista cordobesa, Gitana embustera o ¡Venga zambra!, que el público aplaudía sin cesar. En enero de 1920, el día de su beneficio en el Gran Teatro de Córdoba, para corresponder al entusiasmo del público que abarrotaba la sala, se vio “obligada a interpretar ocho o diez canciones en cada sección, ejecutando además algunos bailes” (21). Poco después, en el teatro Mora de Huelva, mostró “un perfectísimo dominio de la escena […]. Cantó muchos números con gran genialidad y delicada voz […]. Pero donde obtuvo más ruidoso éxito, fue en los números que bailó con la maestría y estilo de una verdadera estrella del arte” (22).

Unas semanas más tarde reapareció en el salón Imperial de Sevilla, que volvió a rendirse a sus pies. En su función de beneficio cantó “con sentimiento, con gracia, como las ‘grandes’”, mas “donde ‘echó el resto’” fue interpretando unos números de baile flamenco con acompañamiento de guitarra: “Bailó como lo que es: una maestra, porque Dorita, […] cuando alza los brazos para bordar un tango o una farruca, se crece, se transforma y es algo grande que maravilla y que seduce” (23).

Dora la Cordobesita en portada del diario La Mañana (25-11-1919).

Dora la Cordobesita en portada del diario La Mañana (25-11-1919).

Indiscutiblemente, ese era su sello. Dora brillaba con luz propia en el género andaluz, flamenco y gitano, que la hizo triunfar incluso en los escenarios a priori menos favorables, como el teatro Eldorado de Barcelona, en un momento en que cobró fuerza el cuplé catalán y hasta alguna artista foránea se adaptó a esa moda. De hecho, el anuncio del debut de la Cordobesita generó gran extrañeza entre los comentaristas: “¿Qué descabellada idea habrá tenido la Empresa de traer en estas circunstancias a una artista que cultive el género castizo y gitano?” Mas, de nuevo, triunfó “el arte que todo lo puede; el arte, que no se adquiere ni se compra; el arte, que, como inspiración suprema, solo favorece a los elegidos”, y Dora, “la artista genial por su gracia, por su arte, por su belleza, espléndida presentación escénica y simpatía insuperable, se [vio] diariamente aclamada” por el público catalán (24).

Notas:

(1) José Manzanares Nausa, Eco Artístico, 15-9-1917, p. 16. Para representar el número Los tres ases del toreo, Dora recibió clases del novillero cordobés Camará, lo que demuestra su afán por alcanzar la excelencia en su arte (José Manzanares Nausa, Eco Artístico, 15-10-1917, p. 3).

(2) José Manzanares Nausa, Eco Artístico, 15-10-1917, p. 3.

(3) José Manzanares Nausa, Eco Artístico, 15-9-1917, p. 16.

(4) Eco Artístico, 5-10-1917, p. 11.

(5) En el teatro Gayarre compartió cartel con Raquel Meller, a quien hizo pasar “algunas amarguras: esa Dora es mucha artista” (Eco Artístico, 5-11-1917, p. 19).

(6) El Ideal Gallego, 28-11-1917, p. 2.

(7) Bilitis, La Veu de Catalunya, 3-2-1919, p. 3. La traducción es mía.

(8) Eco Artístico, 5-2-1918, p. 16; El Faro, 10-1-1918, p. 3.

(9) V., Diario de Córdoba, 22-4-1918, p. 1.

(10) No hay que olvidar que el mundo estaba sumido en la Gran Guerra y entre sus víctimas se contaba el compositor español Enrique Granados, fallecido en 1916 cuando regresaba desde los Estados Unidos con destino a Inglaterra, al ser bombardeado el barco en el que viajaba por un submarino alemán.

(11) El Cantábrico, 22-5-1918, p. 2.

(12) El Cantábrico, 19- 5-1918, p. 2.

“Hoy, Dora posee un repertorio exclusivo bastante extenso y en él han colaborado los notables compositores señores Font, Gallot, Larruga, Montesinos, Navarro Tadeo y nuestro paisano Aurelio Pérez Cantero y las letras de sus canciones son originales de los señores Montesinos, Cavestany, Susillo, Arocena, Fernández Caireles y nuestro paisano Antonio Escamilla Rodríguez, del que posee un buen repertorio de canciones, teniendo predilección por la titulada ‘Bronca gitana’” (V., Diario de Córdoba, 22-4-1918, p. 1).

(13) El Pueblo, 12-10-1918, p. 1.

(14) Eco Artístico, 25-2-1919, p. 12.

(15) El Reformista, 5-5-1919, p. 3; Vida Manchega, 20-5-1919, p. 9.

(16) El Guadalete, 2-7-1919, p. 1.

(17) El Guadalete, 3-7-1919, p. 1; El Guadalete, 4-7-1919, p. 3.

(18) Este número, que había sido estrenado en Cádiz, fue presentado con decorado ad hoc, y con la participación de bandas de cornetas y trompetas (El Guadalete, 7-10-1919, p. 3).

(19) El Guadalete, 8-7-1919, p. 1; El Guadalete, 12-7-1919, p. 1; El Guadalete, 13-7-1919, p. 3.

Tan a gusto se sentía en la tierra del vino y el caballo, que “engañó a su padre dejando los equipajes sin facturar para obligarle más fácilmente a volver a Jerez”, y mandó a la prensa el siguiente telefonema: “Comunique mi público sostuve altercado con papá consiguiendo volver teatro Eslava sacáronme contra mi voluntad”… Una muestra más del carácter de Dora (El Guadalete, 17-7-1919, p. 3). 

Unos meses más tarde, tras deleitar al público gaditano con su sal y su donaire, dijo estas palabras al corresponsal de El Guadalete: “no se me cae de la memoria aquel púbico que en Eslava me trató tan cariñosamente, […] estoy deseando ir por allí, […] cuando vaya por allí me quedo para siempre” (R. B. V., El Guadalete, 16-11-1919, p. 1).

(20) A. Rodríguez de León, Andalucía, 19-11-1919, p. 4.

(21) La Voz, 4-1-1920, p. 2.

(22) Diario de Huelva, 6-1-1920, p. 3.

(23) Pandolfo, La Unión, 19-2-1920. Archivo ON.

(24) La Correspondencia de España, 4-5-1920, p. 12.