Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Amalia Molina, el arte y la gracia de Sevilla que conquistan al mundo (XI)

En 1929, después de hacer las Américas durante casi una década, Amalia Molina regresa a España, donde se la espera con impaciencia, pues ninguna otra artista ha sido capaz de hacerse con el trono que dejó vacante el día de su partida. Cual conquistadora de la época colombina, la artista llega cargada de plata y brillantes, que realzan como nunca el brillo de su estrella.

Amalia Molina en 1929

Amalia Molina en 1929

A juzgar por los testimonios periodísticos, esa larga ausencia no ha hecho mella en Amalia, que sigue siendo “la genuina representación de la gracia y de la espontaneidad: toda sangre y nervio” (La Época, 31-3-1930), si bien su arte se ha vuelto un poco más vanguardista y refinado, según sus propias declaraciones.

Una artista incombustible

A finales de los años 20, los espectáculos de variedades andan de capa caída en nuestro país. Las estrellas que hace unos años conquistaban al público con sus canciones picantonas y su escueto vestuario han visto marchitarse sus armas de seducción. Sin embargo, la artista sevillana es una de las pocas que han logrado sobrevivir a la debacle del género, tal vez porque, a diferencia de otras, nunca necesitó acudir a ese tipo de recursos. Así describe la situación el periodista Carlos Fortuny:

“Es injusto considerar vetusta a una artista porque ande arañando la cuarentena. A esa edad es cuando la mujer de teatro nos ofrece el tesoro de su arte inteligente y depurado. En el extranjero ninguna ‘vedette’ llega a consagrarse antes de los ocho lustros. Es la edad ideal para la mujer de teatro. Pero en España somos injustos con ellas y las reprochamos una madurez que a veces es una perfección. […]

Artistas que triunfaron con Amalia Molina y que no son mucho más jóvenes que ella: Raquel Meller, La Goya, Paquita Escribano, La Argentinita, por no citar sino las más populares. ¿Qué hacen en la actualidad? Vivir en el ostracismo y presentarse en las noches de estreno a cotorrear, como si fueran ‘señoras mayores’, con los críticos teatrales.

De todas ellas se han salvado únicamente Raquel Meller y La Argentina, que reciben en París -¡la capital del Mundo!- el homenaje a que tienen derecho por su gracia y su talento, y Amalia Molina, que pasea triunfalmente el nombre de España por Nueva York” (Heraldo de Madrid, 29-7-1929).

Amalia Molina (Muchas Gracias, 7-11-1931)

Amalia Molina (Muchas Gracias, 7-11-1931)

De hecho, el haber cumplido ya los cuarenta años no supone impedimento alguno para la artista sevillana, que se mantiene más joven que nunca, cual si hubiese suscrito un pacto con el diablo, como ella misma declara con la gracia que la caracteriza:

“Hace tiempo, actuando en Nueva York, tuve una de las noches más brillantes de mi carrera artística. El público me había aplaudido a rabiá, y al retirarme a mi camerino, me contemplé en el espejo orgullosa de mi cara, de mi tipo y de mi arte y me puse a pensar unas cosas mu rarísimas. […] Yo me desía: ¡Qué lástima que argún día se tenga que acabá to esto! Dejaré de ser joven…, de ser guapa… ¡Y que no haya nadie para evitarlo! En aquel momento estalló en el camerino un fogonazo como si me estuvieran retratando al marnesio […]

El mismísimo diablo, que va y me dice: ‘Oye, Amalia. Me he enterao de que por el mundo se estila ahora mucho eso der cante flamenco, y como yo voy a hasé una exposisión en el Infierno y nesesito alisientes pa la atrasión de forasteros, vengo a hasé un trato contigo. […] Yo te voy a da la reseta pa que tengas belleza y juventú hasta los noventa años, a cambio de que me enseñes a cantá fandanguillos’” (Estampa, 24-12-1932).

La reconquista de España… y del mundo

Poco después de pisar tierra española, la Molina retoma su frenética actividad a lo largo y ancho de la geografía patria. El recibimiento del público no puede ser mejor, especialmente en Madrid, en cuyo Círculo de Bellas Artes es agasajada con un vino de honor por sus numerosos admiradores, entre quienes se encuentran altas personalidades del mundo del arte y la cultura, como Gregorio Martínez Sierra, Margarita Nelken, Ramón Pérez de Ayala o el maestro Quiroga, por citar sólo a algunos.

Amalia Molina en la fiesta del Círculo de Bellas Artes (12-4-1930)

Amalia Molina (en el centro) en la fiesta del Círculo de Bellas Artes (ABC, 12-4-1930)

También participan en el homenaje los hermanos Álvarez Quintero, que se han inspirado en la figura de Amalia para construir a la protagonista de su última comedia, Mariquilla Terremoto, estrenada en 1930. La artista, que declara reconocerse plenamente en el personaje, estrena poco después una canción titulada ‘Yo soy Mariquilla Terremoto’.

De éxito en éxito, y de aplauso en aplauso, la genial sevillana vuelve a recorrer los principales teatros españoles, tan estrella como antes, y ahora también convertida en empresaria y directora de su propia compañía.

Sin embargo, la Molina, tan inquieta como siempre, no tarda en embarcarse en una nueva gira internacional. A finales de 1932 visita varios países europeos, como Austria, Hungría e Italia, donde es muy bien acogida:

“Gran interés había producido el debut de Amalia Molina. Y en verdad este interés no fue defraudado. Amalia Molina no tiene nada que envidiar a las estrellas más refulgentes. Posee una voz mórbida y simpática, y canta con gran sentimiento, acompañándose algunas canciones a la clásica guitarra. Danza con igual arte. La danza no es para ella orgiástico desenfreno, sino ritmo, armonía y musicalidad. Igualmente característicos son sus cantos y bailes, que presenta con lujoso espectáculo. El numeroso público que acudió a verla la festejó calurosamente” (Il Secolo, Milán, 1933). (1)

Poco después, sin apenas tiempo para deshacer el equipaje, la artista emprende un nuevo periplo que comienza en el norte de África y tiene previsto concluir en Japón, si bien termina antes de lo previsto: “Me volví en Egipto. ¡Ojú qué caló! Cuando me dijeron que tenía que atravesar el mar Rojo dije ‘esto no lo aguanto yo’. Pa pasá caló me queo en la Alamea” (ABC de Sevilla, 7-7-1944).

Amalia Molina, en la fiesta de los Marqueses de Bellamar (20-4-1930)

Amalia Molina, en la fiesta de los Marqueses de Bellamar (20-4-1930)

La prensa argelina dedica no pocos elogios a la estrella española, “virtuosa de las castañuelas”, que obtiene un “rotundo éxito” en aquellos lares:

“Descubierta por el célebre pintor Zuloaga, Amalia Molina es una de las raras intérpretes del baile y de la canción popular española cuyo nombre ha traspasado las fronteras de su país natal” (L’Écho d’Argel, 29-5-1933). (2)

“Rendimos homenaje al talento, al encanto, a la flexibilidad y al brío de Amalia Molina, que obtiene cada día un éxito vibrante” (Annales Africaines, 1-6-1933).

De vuelta a las Américas

En octubre de 1933, el diario ABC vuelve a situar a la artista sevillana en tierras argentinas, donde “el público y la Prensa porteña le han dispensado una cordial y simpática acogida” (21-10-1933). Esta nueva gira americana también discurre por países como Chile, Brasil, Uruguay, México, Estados Unidos, Canadá, Cuba o Puerto Rico. En todos ellos obtiene el reconocimiento unánime de la crítica. Los papeles de la isla caribeña ofrecen algunos datos sobre la enésima aventura transatlántica de la Molina:

“A bordo del vapor ‘Cuba’, y procedente de La Habana, donde acaba de terminar una triunfal temporada, llegará hoy, martes, a San Juan, la eminente cancionista y bailarina española Amalia Molina, maga de los cantos y bailes populares españoles.

La insigne artista viene contratada para realizar una corta temporada en San Juan y la isla, antes de pasar a Nueva York, donde tiene contratos por cumplir” (El Mundo, 20-12-1938).

Amalia Molina en México (1926)

Amalia Molina en México (1926)

Durante su breve estancia en Puerto Rico, que coincide con el periodo navideño, la “Reina de las castañuelas” constituye la atracción principal de las tres grandes fiestas celebradas en el Hotel Condado los días de Navidad, Año Nuevo y Reyes:

“Fiel intérprete del alma popular española, Amalia Molina hizo derroche de arte la noche del domingo. A la belleza de la interpretación de cada número, la ilustre artista une la belleza de su vestuario de tal modo rico que cuando ella baila o canta no se sabe qué admirar más: si la gallardía de Amalia Molina -pequeñina pero salada- llenando ella sola un salón, con su taconeo y con sus castañuelas, o los valores artísticos de su ropaje” (El Mundo, 28-12-1938).

Durante los meses de enero y febrero de 1939, la Molina también se presenta en varios teatros de San Juan, como el Paramount, el Martí o el Tapia, donde recibe un homenaje de despedida. Como deferencia hacia el público portorriqueño, además de sus típicos cantes y bailes españoles, Amalia incorpora en su programa algún tema propio de aquel país:

“1 – Alma andaluza (danza clásica de Andalucía, con estilización de castañueñas).
2 – La capa (símbolo de la gallardía española).
3 – Castellana (baile de las campesinas de Castilla).
4 – Mantoncito de Manila (schotis madrileño).
5 – Jibarito (canto y baile portorriqueño).
6 – Amalia Molina (pasodoble torero)” (El Mundo, 15-1-1939).

NOTAS:
(1) Artículo reproducido y traducido por ABC (9-2-1933).
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.