Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Lolita Astolfi, cuando el baile se convierte en sentimiento (V)

Seis meses después de iniciar los trámites para disolver su matrimonio, en octubre de 1930 Lolita Astolfi concedió una entrevista al periodista Rafael Solís. Se mostraba triste, decepcionada por los hombres y, la vez, ilusionada ante la perspectiva de volver a entregarse en cuerpo y alma a su profesión:

(Heraldo de Madrid, 10-10-1930)

Lolita Astolfi y el periodista Rafael Solís (Heraldo de Madrid, 10-10-1930)

“-Pero, ¿y lo pasado, Lolita? -preguntamos a la estrella que reaparece, en esta visita que hacemos a su casa para comprobar el rumor.

-¿Lo pasado?… ¡Un sueño!

Y el rostro de la sevillanita menuda y gentil se nubla de tristeza

-¡Un sueño! -sigue diciendo-. Del que he tardado en despertar, pero del que ya he despertado. Nueva vida y existencia nueva. Consagrada sólo a mi arte y a mi familia

[…] La jovialidad ilumina su rostro y nos habla de prisa, muy de prisa, de todos sus proyectos y planes artísticos. Un decorado magnífico; un vestuario formidable de los mejores modistos; un repertorio moderno de bailes de Azagra, Villajos y otros notables maestros, y, finalmente, contratos, muchos contratos, que firma una y otra vez ese hombre acaparador de estrellas y de espectáculos frívolos que se llama Juanito Carceller. […]

-¿Y autorización para trabajar? -preguntamos un poco tímidamente.

-Autorización por escrito y ante mi abogado. Tengo ya varios contratos para provincias; creo que empezaré en Barcelona, y próximamente debutaré en Madrid. Mi madre me acompañará, como antes, a todas partes; mi madre la buena, la única, el verdadero amor… Los demás no existen…” (Heraldo de Madrid, 10-10-1930).

Lolita Astolfi (La Voz, 25-3-1930)

Lolita Astolfi (La Voz, 25-3-1930)

Sin embargo, la ansiada autorización marital aún se hizo esperar unos meses, pues en un primer momento el Juzgado de Palacio se la denegó, basándose en tres fundamentos: en la “idiosincrasia del trabajo”, que suponía una “ofensa” tanto a la mujer como al marido, a los hijos e incluso a algunos espectadores; en la necesidad de los hijos de disfrutar de la “educación maternal“; y en la paga de 2.000 pesetas que debía abonarle mensualmente su marido, cantidad que en la práctica se veía reducida a 350 pesetas.

El abogado de Lolita refutó el auto denegatorio, por considerar que infringía dos artículos del Código de Trabajo: el 4º, según el cual tendría derecho “contratar la prestación de sus servicios individualmente […] la mujer casada, con autorización de su marido, salvo el caso de separación, de derecho o de hecho”; y el 14º, en cuya virtud, “en caso de separación legal o de hecho de los cónyuges, el marido no podrá oponerse a que la mujer reciba la remuneración de su propio trabajo” (La Voz, 27-4-1931).

Lolita Astolfi

Lolita Astolfi

Recién estrenada la Segunda República, que traería cambios importantísimos en lo que respecta a las libertades fundamentales y a la igualdad de género, el caso de Lolita Astolfi no pasó desapercibido. El diario Ahora publicó un artículo titulado “El derecho de la mujer casada a ser artista de varietés”, que se posicionaba a favor de la bailaora y defendía su derecho a ganarse la vida honradamente con su profesión, algo en lo que España aún tenía mucho que aprender de otros países:

“Planteada en un Tribunal americano, la pretensión del marido haría sonreír a la opinión; tramitada en este país de inextinguibles prevenciones hacia la independencia femenina, igualdad de sexos y honradez del trabajo artístico, la solicitud de la esposa pidiendo nada menos que el derecho a vivir de su trabajo estremecerá a muchos moralistas” (Ahora, 28-4-1931).

Reencuentro con el público

En junio de 1931 Lolita Astolfi por fin pudo regresar a las tablas, y lo hizo en uno de sus escenarios predilectos, el Teatro Romea de Madrid, acompañada a la guitarra por Teodoro Castro. Se estrenó, además, en una nueva faceta artística, la de cancionista, y hubo de “cantar diez o doce canciones por aclamación unánime de la concurrencia” (Ahora, 17-6-1923).

Después volvió a la carretera, tan estrella como antes. Compartió cartel con Pepita Lláser en Zamora, con Mercedes Serós en Alicante, y con Conchita Piquer en Zaragoza y Barcelona. También actuó en Valencia y en varios teatros madrileños, como el de la Comedia, el Maravillas, el Eslava y el recién inaugurado Fígaro.

Cartel de Lolita Astolfi (Biblioteca Virtual de Madrid)

Cartel de Lolita Astolfi (Biblioteca Virtual de Madrid)

En todos ellos, “bella, flexible, ondulante, simpática y cautivadora” (Diario de Alicante, 15-8-1931), derrochó arte, gracia y elegancia en sus clásicos bailes andaluces, unas veces acompañada a la sonanta por el maestro Castro y otras, como en el homenaje a Larra organizado por la Asociación de la Prensa, con guitarra y sexteto (La Nación, 9-11-1931).

En enero de 1932 fue, junto a Pilar López, una de las grandes atracciones de la gala de proclamación de Miss España, que tuvo lugar en el Teatro Metropolitano de Madrid. Allí bailó, acompañada por la orquesta y por la bajañí de Teodoro Castro, “dos de sus mejores creaciones, ‘Mango cubano’ y ‘Fandango serrano’ […]. Gracia ceñida, personal, repleta de sabor y de solera” (Hoja Oficial del Lunes, 18-1-1932).

Pilar López, R,amper, Lolita Astoli y Marcos Redondo en el certamen de Miss España (Ahora, 21-1-1932)

Pilar López, Rámper, Lolita Astoli y Marcos Redondo en el certamen de Miss España (Ahora, 21-1-1932)

En marzo fue contratada para intervenir en una fiesta andaluza celebrada en el Hotel Palace, junto la cantaora Rosario la Andalucita y el guitarrista Niño Sabicas; y en abril se presentó en el Teatro Liceo de Salamanca compartiendo cartel con Conchita Piquer. En un momento de “gran decadencia” de las variedades, estas dos artistas se contaban entre las pocas que podían ofrecer una “continuación magnífica” del género:

“Se ha ido lo mediano, para quedar sólo lo bueno, figuras como estas de Conchita Piquer y Lolita Astolfi, capaces, por sí solas de llenar los teatros. […]

Lolita Astolfi, arte puro, solera andaluza, ritmo y armonía, baile de guitarra, que dice toda la maravilla de la danza gitana.

En conjunto de arte, de inspiración admirable, Lolita Astolfi y Conchita Piquer, han personificado el baile, de giros rápidos, taconeo que es música, que lleva prendidas en los vuelos de la falda gitana, las notas cañís de una orquesta, el punteo triunfante y el rasgueo de la guitarra, con la copla exaltada y magnífica” (El Adelanto, 9-4-1932).

A su regreso a Madrid, siguió siendo requerida para actuar en distintas fiestas y beneficios, incluida una función de gala en honor del jalifa de Tetuán, Muley Hassan, que se ofreció en el Teatro Maravillas. En febrero de 1933 se convirtió, junto a Pepita Lláser, en una de las primeras figuras del Circo Price, que buscaba consolidarse como “Catedral de Variedades”. La “reina del baile ‘cañí’ […] arrancó ovaciones clamorosas en sus bailes a orquesta y guitarra, y […] en toda la madurez de su arte exquisito, se consagró una vez más como estrella del baile del más depurado estilo y de la más clásica escuela” (Heraldo de Madrid, 6-2-1933). De hecho, había quien se refería a ella como “la reencarnación de Pastora Imperio en la época actual” (Blanco y Negro, 20-11-1932).

Lolita Astolfi (El Adelanto, 8-4-1932)

Lolita Astolfi (El Adelanto, 8-4-1932)

En la carretera, con la Piquer

En los últimos meses de 1933 Lolita Astolfi emprendió una gira por el norte de España junto a Conchita Piquer. Ambas constituían la atracción principal de un programa compuesto por un nutrido elenco de artistas de variedades, que debutó en el Teatro Principal de Zaragoza el 8 de diciembre. La prensa no escatimó en elogios para la sevillana: “La Astolfi ha llegado a una depuración admirable de sus bailes andaluces y al estilismo elegante del flamenco, que interpreta con estilo y gracia personalísima sin desmerecer de las primeras figuras del arte coreográfico español” (La Voz de Aragón, 9-12-1933).

Sin embargo, su actuación tuvo que ser suspendida debido a una insurrección anarquista organizada por la CNT, que sembró el pánico en la ciudad y obligó a las artistas a permanecer tres días refugiadas en el hotel donde se alojaban, entre un estruendo de balas y cristales rotos. Cuando por fin pudieron salir de Zaragoza, tuvieron que dejar atrás sus equipajes, con “sus trajes de volantes, tan airosos y tan españoles; sus vestidos de pedrería y lentejuelas, lujosos y elegantes” (La Nación, 15-12-1933), y esta circunstancia les impidió cumplir sus compromisos en otras ciudades, como Logroño o San Sebastián.

Lolita Astolfi (Crónica, 9-6-1931)

Lolita Astolfi (Crónica, 9-6-1931)

El 28 de diciembre, la Piquer y la Astolfi reaparecieron en el Cine Astoria de Madrid, en un festival organizado por el comité femenino del Sindicato de Actores. Acompañadas al piano por el maestro Barrera, “rivalizaron en belleza y en arte en un concierto de danzas españolas, admirablemente ejecutadas, que les valió sendos triunfos” (Heraldo de Madrid, 29-12-1933).

Poco después emprendieron una nueva gira al frente de una compañía de variedades selectas, con el espectáculo “Galas 1934”. Completaban el elenco Teodoro Castro y Regla Astolfi, ambos como guitarristas, el pianista T. Cristóbal, las cantantes Pilar Rubí y Maruja Casanoves, el ventrílocuo Ojival, la bailarina exótica Piolita y las bailarinas clásicas alemanas Etta et Steffi, entre otras atracciones.

“Galas 1934” se llevó a escena en el Gran Teatro de Córdoba, en el Cervantes de Sevilla, en el Falla de Cádiz, en el de las Cortes de San Fernando, en el Salón Rodas de Antequera, en el Teatro Isabel la Católica de Granada, en el Cervantes de Almería y en el Circo Barcelonés. En todos ellos obtuvo un éxito “clamoroso”. Entre los números más originales que representaron cabe destacar la “fiesta ranchera argentina ‘Che’” en la que participó toda la compañía en Sevilla (El Liberal de Sevilla, 30-1-1934). La Astolfi, “verdadera maestra de la danza cañí -arte en su más alta expresión-” (Diario de Almería, 3-3-1934), se mostró “cada día más insuperable en sus creaciones” (El Noticiero Gaditano, 24-2-1934).

Reglita Astolfi (Muchas Gracias, 11-4-1925)

Reglita Astolfi (Muchas Gracias, 11-4-1925)

De regreso a Madrid, durante la primavera Lolita se presentó en varias ocasiones en el Dancing Casablanca y fue requerida por Federico Villanueva para actuar en tres fiestas flamencas celebradas en su domicilio de la calle Goya. En la primera, que tuvo lugar en el mes de abril, la acompañaron Conchita Piquer, Teodoro Castro y su hermana Regla:

“Ya se ha merendado, y se ha merendado bien; los cañeros de manzanilla se vacían constantemente; Conchita Piquer y Lolita Astolfi van a actuar; pero las dos grandes artistas, acostumbradas a trabajar en los escenarios del mundo entero, tienen miedo y están nerviosas. Lolita pide más manzanilla; pero la Piquer, que va a actuar de telonera, como dice ella, con mucha gracia, necesita algo que la anime más y pide ‘cock-tail’.

El maestro guitarrista Teodoro Castro rasguea la guitarra -esto está muy alto, maestro; hay que bajar el tono-, y Conchita, entornando los ojos y muy bajito, nos da las primicias de su cante.

Ya se ha roto el hielo; Conchita Piquer es dueña de sí y canta la ‘Procesión del Rocío’, y pone tanta alma y tanto calor en el cante, que el auditorio, contrariado, la jalea y la interrumpe, para ovacionarla al final.

Ahora es Lolita Astolfi la que cautiva con sus maravillosas danzas y nos electriza a todos bailando tangos y alegrías, acompañada a la guitarra por su hermana y Teodoro Castro” (Ahora, 15-4-1934).


La Niña de Linares, una diva del cante flamenco (IV)

En octubre de 1934 la Compañía de Comedias y Arte Gitano presenta La zambra de Chorro Jumo en el Monumental Cinema de Zaragoza. Allí derrocha “gracia y estilo, y rompen el aire de la sala fandanguillos, fandangos y soleares, y no falta la sentida saeta que brota como trino quejumbroso del corazón herido de la ‘Niña de Linares’” (La Voz de Aragón, 18-10-1934). Todos los componentes del elenco “se lucieron en su labor, haciendo llegar al público […] la emoción de sus cantos y el dinamismo de sus sugestivas danzas” y el respetable les “tributó nutridos y prolongados aplausos” (La Voz de Aragón, 19-10-1934).

La Tanguerita en "La zambra de Chorrojumo" (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

Elenco de La zambra de Chorrojumo (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

Tras debutar en el Teatro de los Campos Elíseos de Bilbao (¡Tararí!, 1-11-1934), la troupe emprende un periplo por tierras gallegas, que comienza en el Teatro Jofre de El Ferrol con un éxito arrollador. El numeroso público que acudió al estreno “no salió defraudado ni mucho menos, sino admirado, entusiasmado ante el mérito, valor y belleza insospechable de este espectáculo”. Aunque todos los artistas participantes merecen grandes elogios, quien se lleva la palma, una vez más, es la artista linarense:

“… algunas figuras destacan poderosamente, con toda la fuerza y brillo del genio del arte. Nos referimos, claro está, a la Niña de Linares, la célebre súper-vedette de la ópera flamenca. Nos hallamos ante un nuevo astro de la escena española.
Como actriz se nos reveló ayer, y supo poner un sello de arte, tan inconfundible, tan suyo, que la escena ha resultado pequeña. Fue su labor tan completa que llenó el palco escénico con su presencia. Ella, Niña de Linares… y después muchas. En las inflexiones de su voz, en sus gentes vibra el alma de la tierra andaluza. La ductilidad de su expresividad es tal, que sabe, como ninguna otra, hacer llegar al espectador la ternura, la angustia, la acidez de una ironía, la alegría de su risa que es como una copla, que se desgrana en la noche, bajo la reja cuajada de albahaca y claveles, plena de sugerencias…
Cantando no queremos descubrirla. Es la reina de los campanilleros; pero peteneras, caracoles, fandanguillos, toda la gama del género flamenco tiene en ella su más fiel intérprete. Su éxito culminó ayer en la saeta salmodia llena de místico fervor, que canta en el primer acto. Para ella fueron las mejores ovaciones de la noche (Muy merecidas)” (El Correo Gallego, 13-11-1934).

La Niña de Linares (El Diluvio, 2-4-1936)

La Niña de Linares (El Diluvio, 2-4-1936)

El 14 de noviembre La zambra de Chorro Jumo se lleva a escena en el Teatro Principal de Santiago de Compostela (El Eco de Santiago, 12-11-1934); el 15, en el García Barbón de Lugo (El Pueblo Gallego, 13-11-1934); el 17, en el Principal de Pontevedra (El País, 15-11-1934); el 18, en el Principal de Orense (La Zarpa, 14-11-1934), donde permanece varios días en cartel; el 23 llega al Teatro Círculo de Lugo (El Progreso, 22-11-1934) y el 25 se presenta en Monforte de Lemos (El Pueblo Gallego, 23-11-1934).

En todos esos lugares la obra cosecha clamorosas ovaciones por mor de la extraordinaria labor de sus intérpretes: Miguel Borrull, “el virtuoso de la guitarra”, que “hizo una demostración de sus sorprendentes digitación y depurado gusto” (El Pueblo Gallego, 16-11-1934); “Conchita y Julia Borrull, dos bailarinas de lo más cañí, bellas, garbosas y castizas”; y la Niña de Linares, “musa tutelar” del espectáculo, “reina de los campanilleros, el alma de Andalucía, ritmo, pasión y sentimiento en calidad, estrofas y dinámicas danzas” (El Compostelano, 13-11-1934).

Una vez concluida su gira por Galicia, durante los primeros meses de 1935 Petra García se presenta en varios escenarios, acompañada solamente por su guitarrista, Miguel Borrull. En enero comparte cartel con distintas atracciones de variedades en el Gran Teatro Iris de Zaragoza (La Voz de Aragón, 18-1-1935); y en abril participa en un festival a beneficio del bailaor Antonio ‘Viruta’ (1) (El Diluvio, 4-4-1935) y en un concurso de saetas (La Vanguardia, 16-4-1934) que se celebran en el Teatro Circo Barcelonés.

Cartel de Un amor en España

Cartel de Un amor en España

En esa época también empieza a llegar a los cines de nuestro país el filme Un amor en España (2), rodado por la productora alemana UFA en ciudades como Sevilla y Ronda, que incluye canciones andaluzas interpretadas por la Niña de Linares acompañada a la guitarra por Miguel Borrull. Asimismo, en 1936 se estrena el documental El Guadalquivir, vena lírica del alma andaluza (3), en el que “‘la Niña de Cádiz’, ‘Niña de Linares’ y el gran ‘Fanegas’ ilustran a dúo con la guitarra la voz de una raza faraónica entresacada de las bellezas del paisaje” (La Libertad, 11-1-1936). En ese mismo año, la cantaora jienense realiza una nueva incursión en el séptimo arte, en la película María de la O, de Francisco Elías, protagonizada por Carmen Amaya.

De nuevo en la carretera con La zambra de Chorro Jumo

En mayo de 1935, la Compañía de Comedias y Arte Gitano de Petra García Espinosa debuta en el Teatro Victoria de Madrid. Como ya quedó patente en la gira anterior, se confirma que La zambra de Chorro Jumo no es más que “un pretexto para que los artistas que forman el elenco luzcan sus facultades en el arte ‘cañí’. Y lo consiguieron con justicia, pues la Niña de Linares cantó con exquisito gusto ‘fandanguillos’, ‘saetas’ y los célebres ‘campanilleros’”. También gustaron mucho las alegrías bailadas con gracia por Conchita Borrull y la maestría con que su hermano Miguel acarició las cuerdas de su sonanta (La Nación, 28-5-1935).

Todos recibieron aplausos y ovaciones, y especialmente “la ‘diva‘ mencionada, cuya garganta privilegiada domina las más diversas manifestaciones de ‘cante’ gitano” (Ahora, 29-5-1935). Sin embargo, hubo quien echó en falta un poco más de jondura:

“… los fandanguillos y las bulerías complacieron al público. Ahora bien […], ya que se anuncia una comedia de cante gitano, convendría dar algo más que fandanguillos, porque los gitanos cantan también malagueñas, soleares, seguiriyas… Y de esto hay muy poquito” (ABC, 28-5-1935).

Conchita Borrull (Estampa, 26-7-1931)

Conchita Borrull (Estampa, 26-7-1931)

En el mes de junio, la cantaora linarense lleva su espectáculo a tierras andaluzas. La zambra de Chorro Jumo es muy bien recibida en teatros como el Garnelo de Montilla (La Voz, 14-6-1935) o el Cervantes de Sevilla (ABC, 29-6-1935).

Unas semanas más tarde, Petra García se presenta en el Cine Ideal de Soria junto a la compañía de otra gran figura del cante, la Niña de la Puebla. Completan el cuadro los cantaores Luquitas de Marchena, el Cojo de Madrid y Palanca, y los guitarristas Luis ‘El Pavo’ y Luis Yance (El Avisador Numantino, 6-7-1935).

Durante el otoño de 1935, la Niña de Linares se anuncia en distintos locales de la Ciudad Condal acompañada por el guitarrista Manolo Torres. En el Teatro Circo Barcelonés (La Vanguardia, 6-10-1935) y en el Principal Palace forma parte de sendos programas de variedades internacionales. En este último se anuncia como “‘vedette’ de aire flamenco, con su gran repertorio a orquesta y guitarra, creadora de ‘María de la O’, ‘Rocío’ y ‘María Magdalena” (La Vanguardia, 16-11-1935).

En el Nuevo Mundo participa en una gran función organizada por la Asociación de Artistas del Género Flamenco de Cataluña, en la que comparte cartel con un nutrido elenco de cantaores (Niño de Triana, Niño Vallecas, Niño Cartagena, Vallejito, Niño de los Brillantes…), bailaoras (Palmira Escudero, Micaela la Mendaña, Conchita Borrull, Rafaela la Tanguera…) y guitarristas (Matilde de los Santos, Manuel Torres, Rojo el Alpargatero y Realito). El número más destacado del programa corre a cargo de los cantaores Niño de Sanlúcar, Angelita de Cádiz, Manuel Constantina, Juan Varea y, como cabeza de cartel, “la formidable estrella del cante jondo Niña de Linares” (El Diluvio, 15-10-1935).

La guitarrista Matilde de los Santos con el cantaor El Aldeano, Crónica, 2-2-1936

La guitarrista Matilde de los Santos junto al cantaor El Aldeano, Crónica, 2-2-1936

A finales de 1935, Petra García Espinosa debe someterse a una delicada operación quirúrgica que la obliga a estar varios meses apartada de los escenarios. Para celebrar su recuperación, en febrero de 1936, la artista ofrece un ágape a un grupo de amigos y admiradores, entre los que se encuentran el doctor Emilio de Castellarnau, el poeta Rafael de León, el maestro Quiroga y un representante del Teatro Olympia de París, con el que “se firmó un contrato (4) que nos privará por una temporada de oír nuevamente a la inteligente intérprete del cante andaluz”.

“… De sobremesa la ‘Niña de Linares’, acompañada de su guitarrista, el popular Torres, obsequió a la concurrencia con una nueva demostración de su arte interpretando las populares ‘María de la O’, ‘María Magdalena’, ‘Soleá’, ‘La abandonada’ y otras muchas canciones de puro estilo gitano. ‘Niño de Levante’ y ‘Niño de Linares’, hermano de la festejada artista, se sumaron al homenaje deleitando a los asistentes al banquete, con excelentes interpretaciones de diversas obras del folklore andaluz” (La Vanguardia, 11-2-1936).

Tal y como se pone de manifiesto en el referido banquete, en esa época la Niña de Linares empieza a mostrar especial predilección por la canción andaluza de autor, y se anuncia como “la reina del cuplé gitano” (La Vanguardia, 22-2-1936) o “el alma de la copla andaluza” (El Diluvio, 27-3-1936).

En los primeros meses del año 36 se la puede ver en distintos cines y salas de variedades de la Ciudad Condal, como el Coliseo Pompeya, donde comparte cartel con el divo del bel canto Emilio Vendrell (5) (La Vanguardia, 22-2-1936); el Olympia, que ofrece flamenco, jota y danzas catalanas entre otras atracciones (El Diluvio, 27-3-1936); o el Novedades, en cuyo programa figuran la bailarina Carmen Salazar, la orquesta Los Gitanos y la cantante Teresa Manzano, entre otros artistas (La Vanguardia, 2-4-1936).

Rosario y Antonio, "Los Chavalillos Sevillanos"

Rosario y Antonio, “Los Chavalillos Sevillanos”

Sin embargo, a pesar del éxito que obtiene con sus canciones andaluzas, hay quien recomienda a Petra García no dejar de lado su repertorio más jondo:

“Por último hemos de hablar de la Niña de Linares, el alma andaluza como dicen sus admiradores, la mujer que ha sabido estilizar el cante flamenco de una manera tan especialísima que hoy ya no puede perfeccionarse más. Acompañada por su guitarrista Manolo Torres, interpretó algunas canciones andaluzas que fueron muy aplaudidas. Creemos que tan notable artista, más que el cuplé, debería cultivar con más intensidad el cante flamenco que interpreta de una manera tan personalísima y con un estilo no superado por ningún otro artista…” (La Humanitat, 4-4-1936).

Tal vez siguiendo los consejos de la crítica, poco después de actuar en el Novedades, la cantaora participa en un festival de ópera flamenca y saetas que se celebra en el Teatro Circo Barcelonés, y que tiene como cabezas de cartel a La Trinitaria, Juanito Valderrama y la Niña de Linares. Entre los guitarristas, destaca la presencia del Niño Sabicas (La Vanguardia, 7-4-1936).

En el mes de mayo, Petra García, “presentada por Cacaolat”, participa en la “III emisión ante el público ofrecida por Radio Asociación de Cataluña”, e interpreta los temas ‘Mi reja’ y ‘Ya no te quiero, gitano’. También figuran en el programa Los Chavalillos Sevillanos (L’Instant, 14-5-1936).

Rafaela Valverde, la Tanguerita

Rafaela Valverde, la Tanguera (F. Triana, Arte y artistas flamencos)

Pocas semanas después vuelve a anunciarse la obra La zambra de Chorro Jumo, que en esta ocasión es llevada a escena en el Teatro Nuevo de Barcelona (La Vanguardia, 29-5-1936) con un elenco renovado, en el que el protagonismo recae sobre los cantaores Guerrita y la Niña de Linares. Miguel y Conchita Borrull, la Tanguera, el Niño de Constantina, María la Clavellina, Rocío de Triana y el guitarrista Manuel Torres, entre otros artistas, completan el reparto. A principios de junio la troupe también se presenta en el Teatro Municipal de Gerona (L’Autonomista, 13-6-1936).

Asimismo, en esos días la popular cantaora, acompañada a la sonanta por Miguel Borrull o por Manolo Torres, según la ocasión, actúa en un estand de la Feria de Barcelona (La Vanguardia, 6-6-1936) y se anuncia en varios programas de de variedades, en el Teatro Circo Barcelonés (La Vanguardia, 3-6-1936), en el Tívoli (El Diluvio, 5-6-1936) o en el Victoria (La Vanguardia, 6-6-1936).

Notas:

(1) También figuran en el elenco algunos de los artistas más destacados de la colonia flamenca barcelonesa, como Miguel, Julia, Concha e Isabel Borrull, Manuel Constantina, Fanegas, el Cojo de Málaga, Guerrita, Rafaela la Tanguera, Micaela Mendaña, Lola la Camisona o Juana la Faraona.

(2) Versión española de la cinta Die schönen Tage von Aranjuez, dirigida por Johannes Meyer en 1933, y protagonizada por la actriz alemana Brigitte Helm y el galán francés Jean Gabin.

(3) Realizado por Heinrich Gärtner en 1935.

(4) No obstante, desconocemos si el mencionado contrato llegó a cumplirse, puesto que en la prensa francesa no hemos hallado ninguna referencia que pueda confirmar este extremo.

(5) Con este artista vuelve a coincidir unas semanas más tarde en la Diada del Vendrell (El Baix Penedès, 1936) La acompaña a la guitarra Pepe Torres.