Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Niña de Écija, cantaora entre dos continentes (I)

Una de las figuras flamencas más universales que ha dado la ciudad de las siete torres es Francisca Martín Freire, que escribió el nombre de Niña de Écija en las carteleras de los principales teatros madrileños y latinoamericanos. Aunque nació casualmente en Antequera en 1909, poco después su familia se trasladó a Puente Genil y, cuando aún era una niña, se estableció de manera definitiva en Écija (1). 

Sus primeros referentes en el cante fueron su tía Valle y su hermana mayor, del mismo nombre, que le dio el impulso definitivo para hacerse artista, a pesar de la oposición de su madre. Junto a ella fue a vivir a Madrid y empezó a presentarse en fiestas y reuniones. Allí conoció al guitarrista de origen zamorano Julio Alonso Pascua, que se convirtió en su compañero artístico y de vida (2).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Catálogo de discos Regal, octubre de 1933).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Catálogo de discos Regal, octubre de 1933).

El primer hito importante de su carrera fue la consecución de la medalla de oro en el concurso de saetas celebrado en el cine Monumental de Madrid en abril de 1928. Tras una función de ópera flamenca organizada por Vedrines y protagonizada por Angelillo y Pena hijo como figuras principales, además del Niño de Sevilla, Niño de Talavera, Conchita Aguilar, Niña de Écija, Chaconcito y Juan Varea, acompañados por las sonantas de Marcelo Molina, Paco de Pará y Manuel Martell, se desarrolló el certamen, en el marco de un desfile cinematográfico de los principales pasos procesionales de la Semana Santa de Sevilla (3).

Durante el mes de agosto de ese año, secundada por Julio Alonso, Paquita Martín intervino en varios programas de Unión Radio (4); y en septiembre realizó una gira por la provincia de Badajoz con la troupe del Niño de Marchena, que actuó en el Monumental Concert de Granja de Torrehermosa, en el cine Plus Ultra de Castuera y en el salón Cinema de Villanueva de la Serena. Completaban el elenco el Niño de Puertollano, Maruja la Sevillana, Valentín Marín y Juan Varea, además de los tocaores Pardales y Malagueñito. En la última de esas localidades, “culminó el entusiasmo de los espectadores con el número final, fandanguillos a tres o cuatro voces; la novedad causó agradable sorpresa” (5).

En el mes de diciembre volvió a salir a la carretera con la compañía de Guerrita, que llevó al teatro Ortiz de Murcia un gran concurso de ópera flamenca en el que, una vez más, sobresalían los fandangos a cuatro voces. También figuraban en el cartel el Niño de Levante, la Sevillanita, Personita y la Niña de Écija, anunciada como “la reina de la milonga, la de la voz de platino”. El toque de guitarra corría a cargo de Diego el Gitano y Antonio Molina (6).

Julio Alonso (La Nación, 23-11-1936).

Julio Alonso (La Nación, 23-11-1936).

En febrero de 1929 Paquita Martín, la Sevillanita y el bailaor Morito de Triana, con la sonanta de Diego Torres, participaron en una función de cante flamenco que se ofreció en el salón Novedades de Albacete (7); y en el mes de mayo la Niña de Écija se integró en el elenco de la obra La copla andaluza, de Antonio Quintero y Pascual Guillén, que, tras varios centenares de representaciones, seguía cosechando éxitos en el teatro Pavón de Madrid bajo la dirección del actor Fernando Porredón. Los cantaores Jesús Perosanz, Niño del Museo y Niña de Écija triunfaron “clamorosamente” (8).

Durante el verano siguiente Paquita salió de gira con la compañía de Francisco Rojas, Niño del Museo, en la que también figuraban José Beltrán, Bienvenido Pardo, el Niño de Alcalá y el Dora; la Niña del Patrocinio, que se anunciaba como bailaora; y los tocaores Julio Alonso y José Revuelta. Con decorado propio creado ex profeso, actuaron en el teatro Principal de Zamora como fin de fiesta tras un programa cinematográfico y el público que abarrotaba el local les aplaudió “con insistencia” (9). Unos días más tarde ofrecieron un recital de ópera flamenca en el coliseo Principal de Alcázar de San Juan, donde también fueron “muy ovacionados” (10).

En el mes de octubre la Niña de Écija intervino en una fiesta celebrada en el domicilio madrileño del doctor Tapia para agasajar a los asistentes a un congreso de la Sociedad Otorrinolaringológica Latina. Tras las actuaciones de las bailarinas Pilar Calvo y Antoñita Torres, la cantante argentina Celia Gámez, y los cantantes líricos Juan García, Crisé Galatti y Juan Mardones, pusieron el broche Paquita y el Niño de Cáceres, “con sus cantos andaluces, que interesaron mucho a los congresistas extranjeros” (11).

Pilar Calvo, Celia Gámez y Antoñita Torres en la fiesta del doctor Tapia (Mundo Gráfico, 16-10-1929).

Pilar Calvo, Celia Gámez y Antoñita Torres en la fiesta del doctor Tapia (Mundo Gráfico, 16-10-1929).

Poco después actuó en el teatro Circo de Albacete junto a la agrupación Espectáculos Quintana, en la que compartía protagonismo con el Niño de Rodas, Rafaelillo de Madrid, Personita y Manuel Pavón, además de los guitarristas Julio Alonso y Luis Yance (12). A continuación emprendió una nueva tournée con un elenco muy similar, al que se sumaron Luisito Blanco, Lorencín de Madrid, el guitarrista Luis Maravilla y, como figura estelar, Angelillo. Dieron varias funciones en el teatro Parisiana de Zaragoza, que culminaron con un concurso de saetas (13).

Unas semanas más tarde la prensa sitúa a Paquita en el teatro Calderón de la localidad salmantina de Peñaranda, junto a una troupe de ópera flamenca en la que también destacaban el Niño de Rodas, Personita, Bernardo el de los Lobitos, Pena hijo y Angelillo, junto a los mismos tocaores. El espectáculo “agradó a la concurrencia, que aplaudió a los artistas con gran entusiasmo” (14).

Durante la primavera y el verano de 1930 volvió a salir de gira con la compañía del Niño del Museo, integrada por cantaores como el Chato de Jerez, Niño de la Victoria o Niño de Santo Domingo, los guitarristas Julio Alonso y Pepe de Badajoz, y la pareja de baile Linares -Moreno. En el mes de abril actuaron en el teatro Principal de Cartagena, donde recibieron grandes aplausos y, como fin de fiesta, representaron escenas de La copla andaluza y El alma de la Copla, ambas de Quintero y Guillén (15).

A finales de junio cosecharon nuevos triunfos el teatro Nuevo de Salamanca y el coliseo homónimo de Zamora (16). Después visitaron Cáceres y varias localidades pacenses, como Campanario y Cabeza de Buey, en las que tuvieron gran éxito de público (17). En septiembre recalaron en el teatro Lara de Málaga, donde las críticas no les resultaron demasiado favorables. Al decir de Rivas, “la Niña de Écija cantó bien únicamente una serranas de aquellas que tan célebre hicieron a don Antonio Chacón” (18).

Angelillo (izq.) y la Niña del Patrocinio (dcha) (Cine Mundial, mayo de 1929).

Angelillo (izq.) y la Niña del Patrocinio (dcha) (Cine Mundial, mayo de 1929).

Bastante más amables fueron los medios de Antequera, que se volcaron con su paisana, la de la “voz de oro” (19), con motivo de su actuación el salón Rodas:

«… existía verdadera expectación […] por conocer a la artista antequerana Paquita Martín, Niña de Écija, la cual alcanzó un éxito enorme haciéndole repetir infinidad de coplas. A pesar de la emoción que le embargaba el cantar por primera vez en público ante sus paisanos, su estilo nos hizo recordar a la Niña de los Peines de hace veinte años, y los atronadores aplausos con que el público premiaba sus canciones daban buena prueba de la satisfacción íntima que todos los antequeranos sentían al verse ante una verdadera estrella del cante jondo. Paquita Martín […] debe sentirse satisfecha del éxito alcanzado ante sus paisanos” (20). 

En octubre la troupe del Niño del Museo se anunció en el salón Olimpia de Madrid con un elenco renovado, en el que, además de la Niña de Écija y los guitarristas de siempre, destacaba la presencia de los cantaores Niño de la Alegría, Niña de Chiclana, Domínguez el Malagueño, Luquitas de Marchena y Niño de las Delicias (21).

Durante los primeros meses de 1931 Paquita Martín realizó una nueva tournée con la compañía de Angelillo. Completaban el plantel el Niño de Santo Domingo, Luquitas de Marchena, el Canario de Colmenar, el Americano, y los tocaores Julio Alonso y Luis Yance. En febrero cosecharon “grandes ovaciones” por su “excelente labor” en el teatro Circo de Albacete, en marzo actuaron en el Central Cinema de Murcia y en abril ofrecieron una función en el Circo Barcelonés de la Ciudad Condal, con la novedad de la incorporación de Pena hijo y Alfonsín de Madrid (22).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Candil, 1992).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Candil, nº 79, 1992).

Unas semanas más tarde, durante la Feria de Abril de Sevilla, el público asistente a la caseta de la Asociación de la Prensa, después de admirar el baile de las niñas del maestro Otero, pudo deleitarse escuchando 

“… a una excelente cantaora -La Niña de Écija– flamenca ‘por los cuatro costados’, que acompañada a la guitarra por el gran maestro Julio Alonso, se cantó por tarantas, caracoles, soleares y serranas con maravilloso estilo y espléndidas facultades.

Fue el ‘clou’ de la noche. Bastará decir que a la hora que cantaba ーtres de la madrugadaー se agolpaba a las puertas de la caseta casi todo el gentío” (23).

En el mes de noviembre participó en un espectáculo de ópera flamenca celebrado en el Circo Price de Madrid, con un elenco integrado por la Niña de Jaén, el Cojo de Madrid, Chaconcito, Cutuno, el Americano, Paco Mazaco, Pena hijo y Herminia Montoya, acompañados a la sonanta por Pepe de Badajoz (24); y en febrero de 1932 actuó en el cine Delicias junto a Angelillo, el Pena, Niño de la Puerta del Ángel y, a la sonanta, Luis Yance (25). 

En junio de ese mismo año salió de gira con Manuel Vallejo y su troupe, en la que destacaba la presencia del Niño de León, Chato de las Ventas, Vallejito, Cepero de Triana, Juan Varea y, a la guitarra, Julio Alonso y Antonio Moreno. Actuaron en el teatro Nuevo de Zamora, en el Dindurra de Gijón ーdonde fue anunciada como “famosa cantaora en su género. Única competidora de ‘La Niña de los Peines’”ー y en el Coliseo Castilla de Burgos (26).

Durante los meses de julio y agosto recorrió varias localidades de la provincia de Badajoz integrada en la compañía del Americano, en la que compartía cartel con la Niña de la Huerta, Luquitas de Marchena, el bailaor cómico-serio Acha Rovira, y los tocaores Julio Alonso y Blas López. Trabajaron con gran éxito en el salón Cinema de Villanueva de la Serena, en el circo Borza de Villafranca de los Barros, en  el teatro Avenida de Almendralejo y en el teatro de verano de Jerez de los Caballeros (27).

Notas:

(1) Martín Martín, M., “La Niña de Écija”, Candil, nº 79, 1/1992, pp. 8-9.

(2) Ibidem.

(3) Heraldo de Madrid, 30-3-1928, p. 6.

(4) El Imparcial, 7-8-1928, p. 20; El Imparcial, 30-8-1929, p. 20; El Liberal, 31-8-1928, p. 4.

(5) Correo Extremeño, 23-9-1928, p. 4; Correo Extremeño, 25-9-1928, p. 4; Correo Extremeño, 29-9-1928, p. 3.

(6) Levante Agrario, 20-12-1928, p. 4.

(7) Diario de Albacete, 7-2-1929, p. 2.

(8) Heraldo de Madrid, 29-5-1929, p. 5.

(9) Hache, Heraldo de Zamora, 11-7-1929, p. 2.

(10) Heraldo de Madrid, 17-7-1929, p. 5.

(11) El Debate, 8-10-1929, p. 5.

(12) Diario de Albacete, 16-10-1929, p. 2.

(13) La Voz de Aragón, 25-10-1929, p. 10.

(14) El Adelanto, 17-11-1929, p. 2.

(15) Cartagena Nueva, 29-4-1930, p. 2.

(16) El Adelanto, 19-6-1930, p. 6; Heraldo de Zamora, 28-6-1930, p. 5.

(17) Nuevo Día, 2-7-1930, p. 1; Correo Extremeño, 17-7-1930, p. 5; Nery, Correo Extremeño, 20-8-1930, p. 5.

(18) Rivas, Vida Gráfica, 15-9-1930, p. 18.

(19) Gaumont, La Razón, 2-10-1930, p. 2.

(20) El Sol de Antequera, 12-10-1930, p. 3.

(21) Heraldo de Madrid, 30-10-1930, p. 6.

(22) El Diario de Albacete, 20-2-1931, p. 1; El Liberal de Murcia, 3-3-1931, p. 2; Noticiero Universal, 7-4-1931, p. 8.

(23) El Liberal de Sevilla, 28-4-1931, p. 1.

(24) Heraldo de Madrid, 5-11-1931, p. 5.

(25) Heraldo de Madrid, 24-2-1932, p. 6.

(26) M., Heraldo de Zamora, 20-6-1932, p. 1; La Prensa, 23-6-1932, p. 2.

(27) La Libertad, 17-7-1932, p. 4; La Libertad, 21-7-1932, p. 4; La Libertad, 21-8-1932, p. 15; La Voz Extremeña, 28-8-1932, p. 6.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (y VII)

En el verano de 1926 varios medios se hicieron eco de una cuestión que denota la gran popularidad de que gozaba Dora la Cordobesita: su creación Soy canastera, una canción flamenca con aire de tango y bulería compuesta por Gaspar Vivas, se había convertido en la copla de moda entre las niñas de Madrid, que imitaban a su artista favorita con una actitud muy poco apropiada para su edad, lo que desató las protestas de algunos moralistas:

“Lo que en sus labios se prestigiaba, lo que tenía ritmos insondables, gracia espontánea, subyugada por cadencias de bailarina y por el repique sonoro y bravío de las castañuelas, al pasar a la calle se ha prostituido, se ha hecho algo vil. […]

Pero es que esta canción ha absorbido los juegos de las niñas […]. Ahora cantan la Canastera; pero con todo el adobo picante que no se atrevería a darle una artista en el tablado […] cantan esta canción y mueven sus cuerpecitos […] con crispaturas lentas de las caderas y los brazos, con ademanes canallescos de posesas sexuales…” (1).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

En el mes de octubre Dora debutó en el teatro Duque de Rivas de Córdoba, donde “cantó y bailó como ella sola sabe hacerlo. Destapó el bote de la esencia fina y con su gracia, tan andaluza, tan cordobesa, llevó el optimismo al espíritu de todos los espectadores” (2). Durante su estancia allí organizó una gran fiesta del mantón, en la que obsequió con distintos presentes a las cuatro espectadoras que acudieron ataviadas con los mejores ejemplares de tan castiza prenda (3). La noche de su beneficio interpretó bailes gitanos acompañada a la guitarra por “el profesional ‘cañí’ Juan Antonio (el Morenito)” (4).

En esa época saltó otra sorprendente noticia: Dora había recibido una tentadora oferta de una productora norteamericana para interpretar el personaje protagonista de una película titulada El torero y la maja, por la nada desdeñable cantidad de ciento cincuenta mil pesetas (5). No obstante, no se ha localizado ninguna información que permita constatar que ese proyecto finalmente se llevara a cabo.

En el mes de noviembre, acompañada por Antonio Cabrera y por la bailaora Pilar Calvo, emprendió la que sería su última gira por el norte. Comenzó en el teatro Rosalía de Castro de La Coruña, donde se presentó “mejor de facultades que nunca”, “oyó tantas ovaciones como cuplets [sic] cantó”; y “bailó, derrochando ‘virtuosismo’ de palillo y taconeo, un fandanguillo de Huelva” (6). 

Obtuvo después un sonado triunfo en el Principal de Santiago de Compostela, pues “Dora, ya con su acento, ya con sus ojos, […] se adueña del público más indiferente, ante el canto, que su garganta modela, con tal suavidad que parece estamos oyendo algo sobrenatural. Pero lo que más gusta es su alma de artista, […] enamorada de las tablas” (7).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

La “Reina de las Estrellas españolas” siguió cosechando laureles en el teatro Jofre de Ferrol, ya que “es artista por excelencia. Sus danzas son expresiones vivas de un lenguaje que habla a los sentidos: plasticidad, ritmo, armonía, y en cada cadencia una emotividad de múltiples facetas” (8). Sin embargo, se vio obligada a rescindir su ventajoso contrato con el teatro Tamberlick de Vigo “debido a un gran enfriamiento de garganta” que la hizo regresar a Córdoba para reponerse (9).

En esa época el periodista Juan Ferragut escribió un artículo titulado “La ‘doble’ de Pastora Imperio”, en el que establecía un paralelismo entre Dora y su gran referente, no solo en lo artístico sino también en lo sentimental:

“El ‘doble’ actual de la Pastora Imperio de antaño es esa gitana graciosa, flamenca y gentil que se llama ‘Dora, la Cordobesita’ […]

Baila Dora, y […] es Pastora reencarnada […].

Para que la semejanza sea más completa, parece anidar en ambas la misma psicología […]

Si Pastora se enamoró y se casó con un torero castizo y miedoso, Dora, la Sultana, tiene amores y va a casarse con ‘Chicuelo’, quien, gracias a los dioses, no tiene nada que pedir al ‘Gallo’ si se trata de no arrimarse a los toros por ‘un divé’…” (10).

La Cordobesita pasó sus últimas Navidades de soltera y recibió el año 1927 actuando en el salón Imperial de Sevilla, donde colgó el cartel de ‘No hay billetes’ e “hizo derroche de gracia cañí y de gentileza. Bailó de manera extraordinaria y cantó cuantos números quiso el público, escuchando clamorosas ovaciones” (11). La noche de su beneficio estrenó el cuplé Plazuela de los Luceros acompañada al piano por su autor, el maestro Manuel Font, y “se superó a sí misma, ¡que ya es superarse!” (12)

Dora la Cordobesita. Cine-Mundial, enero 1929, p. 51.

Dora la Cordobesita. Cine-Mundial, enero 1929, p. 51.

A finales de marzo “la ‘estrella’ del fandanguillo” reapareció por última vez en el teatro Romea de Madrid, donde obtuvo un éxito “rotundo y resonante”, pues “el arte de Dora es un valor positivo de alta cotización” (13). Durante su estancia en Madrid, amadrinó junto con Chicuelo ーrecién llegado de Méxicoー a un hijo del actor Eduardo Pedrote, que recibió las aguas bautismales en la iglesia parroquial de San Sebastián (14). 

Durante la fiesta posterior al bautizo la pareja de moda concedió una entrevista a José L. Mayoral, en la que realizaron algunas interesantes confesiones: aunque se conocían desde hacía siete años, se hicieron novios en Granada hacía algo más de dos. Mientras Chicuelo consideraba a Dora la mejor artista de variedades, ella no opinaba lo mismo de él en lo que respecta a su profesión: “A mí […] no me gusta como torero […] ¡Yo no soy la artista que tiene un novio torero! Yo soy la novia de Manolo. ¡De Manolo, na más! Por mi gusto, ni torearía ni ‘na’”. Sin embargo, él no se mostraba dispuesto a complacerla en eso tras su matrimonio: “Ella no volverá a los escenarios, pero yo sí a los ruedos” (15).

El Sábado de Gloria, “la reina del salero” inició su postrera temporada, de solo siete días, en el Imperial de Sevilla (16) y a finales de abril dijo adiós al público madrileño en el Palacio de la Música, con un programa compuesto por canciones como Copas y toros, Cancionera o Soy canastera (17). Su última tournée también la llevó al teatro Ortiz de Murcia, donde estrenó los cuplés Consuelo la granadina y Vaya regalito; y organizó una gran fiesta andaluza en la que contó con la participación de los cantaores Niño de Levante y Fanegas, e interpretó bailes gitanos acompañada a la guitarra por José Mateo, ‘Zocato’ (18). 

Dora la Cordobesita.

Dora la Cordobesita.

Tras una breve y exitosa actuación en el teatro Principal de Cartagena, el día del Corpus se presentó en el Cervantes de Granada, que fue el lugar elegido para despedirse oficialmente de las tablas. “Y la cariñosa ovación fue imponente en todas cuantas canciones interpretó, premiando de esta manera, por vez última, el arte incopiable y personalísimo. Y cuando Dorita bailó su último número, ‘fandanguillos de Almería’, nueva ovación surgió imponente, y la gentilísima, emocionada, recibió la ofrenda de su público, muchas bellas flores” (19).

A finales de junio, en Córdoba, Chicuelo pidió la mano de Dorita y poco después la obsequió con “un magnífico automóvil de ocho cilindros” (20). El aplazamiento de la fecha de boda, inicialmente fijada el veintisiete de septiembre, hizo surgir rumores de separación, que fueron acallados por la pareja con una interviú celebrada en los jardines de la Exposición de Sevilla, en la que ambos se mostraron más enamorados que nunca. “No es cierto […] que jamás hayamos tenido ni sombra de disgusto, ni mucho menos que hayamos pensado romper nuestro compromiso de boda”, declaró Chicuelo (21).

El nueve de noviembre los novios firmaron sus esponsales ante el rector de la parroquia de San Nicolás, don Paulino Seco, en el domicilio de Dora, sito en el número ocho de la cordobesa plaza del Ángel (22). Al día siguiente, a las cuatro y media de la tarde, contrajeron matrimonio en la iglesia de los Dolores de la misma ciudad. Ejercieron como padrinos Antonio Cabrera Díaz y Dolores Moreno Pérez, madre del novio. 

La boda constituyó “un acontecimiento popular”. Numerosos automóviles y un gran gentío, entre vítores, siguieron a la comitiva nupcial en su trayecto hacia la parroquia, que estaba completamente abarrotada. La novia lucía un vestido de seda con mantilla de chantillí y el novio vestía traje negro y sombreo de ala ancha. 

Dorita y Chicuelo en Sevilla. El Día Gráfico, 18-10-1927, p. 1.

Dorita y Chicuelo en Sevilla. El Día Gráfico, 18-10-1927, p. 1.

Tras la ceremonia, regresaron en automóvil a la casa de Dora, donde se ofreció un espléndido lunch servido por la repostería de Mirita y amenizado por la orquesta del teatro Duque de Rivas, que dirigía el maestro Bonifacio Mora. Una vez concluida la celebración, los recién casados se trasladaron en automóvil al que sería su hogar conyugal, la casa que poseía Chicuelo en la sevillana Alameda de Hércules (23).

Unos días más tarde la pareja emprendió su luna de miel, que les llevó a Madrid, Barcelona y otras ciudades del extranjero (24). A su regreso tuvieron conocimiento del robo que había sido cometido en casa de Dora durante su ausencia. Fue descubierto por la criada, que alertó a Antonio Cabrera y este, a la policía, que rápidamente consiguió atrapar a los ladrones y recuperar, casi en su totalidad, el suculento botín, compuesto por joyas y prendas de vestir de gran valor, entre ellas el traje de novia (25).

En junio de 1928, cuando esperaba junto a su marido en la madrileña estación de Atocha para tomar el expreso de Andalucía, Dora concedió una entrevista improvisada, en la que declaró sentirse felicísima junto a Chicuelo, que había experimentado un gran cambio tras su matrimonio ー“es menos hosco, más alegre y efusivo, ha recuperado su primitivo amor propio y tiene un pundonor y una dignidad torera como nunca”ー, y no sentir nostalgia de los aplausos y halagos del público: “Con los de mi marido me bastan [sic]. ¡Pa qué más triunfos y más halagos!” (26)

Tres meses más tarde vino al mundo su primogénito, Manuel, que fue bautizado a finales de octubre en la parroquia de San Lorenzo, ante Jesús del Gran Poder. “Después se celebró una fiesta ‘por todo lo alto’, en la que tomaron parte Pepillo Pinto, Francisco Mazaco, Tomás Pavón, Manuel Torres, José Azuaga y los ‘tocaores’ Carlitos [sic] el de la Jeroma y Miguel Membrives, figurando como director del ‘elenco’ Diego Antúnez” (27).

Foto de boda de Dora y Chicuelo. El Ruedo, 7-11-1967, p. 16.

Foto de boda de Dora y Chicuelo. El Ruedo, 7-11-1967, p. 16.

Dos años más tarde nació su segunda hija, Carmen de los Dolores, que fue bautizada en la parroquia de San Nicolás de Córdoba y apadrinada por Antonio Cabrera (28). Dora dio a luz a un total de siete hijos, uno de los cuales falleció trágicamente, y llevó una vida tranquila, consagrada a su familia. Ni siquiera quiso aceptar la jugosa oferta de una productora cinematográfica para filmar la biografía del matrimonio.

El veinticinco de abril de 1965, con sesenta y tres años de edad, le sobrevino la muerte a causa de una trombosis. Esa misma mañana, tras asistir a misa, había practicado una de sus aficiones favoritas: “repiquetear las castañuelas. Era algo que le hacía recordar, volver a aquellos años de triunfos […], y allí, en la vida íntima del hogar, Dora se dedicaba a esa pasión suya, y hasta, en ocasiones, marcaba algunos pasos de bailes, algún zapateado” (29).

Notas:
(1) José Lorenzo, La Región, 30-8-1926, p. 1.

(2) Diario de Córdoba, 10-10-1926, p. 2.

(3) La Voz, 15-10-1926, p. 15.

(4) El Defensor de Córdoba, 16-10-1926, p. 14.

(5) El Eco de Santiago, 21-10-1926, p. 3.

(6) El Orzán, 14-11-1926, p. 1; 19-11-1926, p. 1.

(7) El Eco de Santiago, 22-11-1926, p. 1.

(8) El Correo Gallego, 21-11-1926, p. 1; 28-11-1926, p. 1.

(9) El Pueblo Gallego, 4-12-1926, p. 6; La Voz, 7-12-1926, p. 5.

(10) Juan Ferragut, Muchas Gracias, 13-11-1926, 10-11.

(11) El Noticiero Sevillano, 26-12-1926, p. 6.

(12) El Liberal de Sevilla, 9-1-1927, p. 1. Firmaba la letra el hermano de Manuel, Julio Font.

(13) SAM, La Nación, 30-3-1927, p. 5; La Voz, 31-3-1927, p. 7.

(14) La Nación, 4-4-1927, p. 5.

(15) José L. Mayoral, La Voz, 4-4-1927, p. 6.

(16) El Liberal de Sevilla, 17-4-1926, p. 6.

(17) El Debate, 4-5-1927, p. 4.

(18) Levante Agrario, 15-5-1927, p. 1.

(19) Narciso de la Fuente, El Defensor de Granada, 24-6-1927, p. 1.

(20) Diario de Córdoba, 27-6-1927, p. 2; El Progreso, 2-7-1926, p. 2.

(21) Cecilio Sánchez del Pando, El Liberal de Sevilla, 14-10-1927, p. 1.

(22) La Voz, 9-11-1927, p. 6.

(23) La Voz, 11-11-1927, p. 6.

(24) La Voz, 15-11-1927, p. 12.

(25) Diario de Córdoba, 30-12-1927, p. 1.

(26) Salvador Valverde, Heraldo de Madrid, 6-6-1928, p. 1.

(27) La Voz, 1-11-1928, p. 14.

(28) La Voz, 23-12-1930, p. 12.

(29) Hoja Oficial del Lunes, 26-4-1965, p. 39.


Lola Cabello, una diva del cante flamenco en Barcelona (II)

En noviembre de 1930 Lola Cabello reapareció en el Edén Concert de Barcelona, en cuyo extenso programa de variedades destacaba la presencia del Trío Gómez Ortega y la Niña de Linares, “junto a otros notables ‘cantadores’, ‘bailadores’ y ‘tocaores’” (24). En febrero de 1931 compaginó sus actuaciones en el music hall Pompeya y en el cabaret Dancing Palace, en los que se presentó acompañada a la guitarra por Paco Aguilera. Las críticas fueron más que favorables:

“El debut de Lola Cabello, estrella del arte flamenco que mueve, ha constituido un verdadero éxito”.

Lola Cabello, que figura entre los ases del ‘cante jondo’, domina con la mayor perfección todos los estilos de la variada gama del canto flamenco” (25).

Lola Cabello (El Diluvio, 24-10-1933).

Lola Cabello (El Diluvio, 24-10-1933).

Asimismo, “si en el cante jondo demostró su alta valía artística, la [confirmó] al presentarse como intérprete de la jota” junto a un cuadro constituido por los tocaores Rejón y Sanmartín, el cantador Máximo Díaz, y las bailadoras señoritas Tomás y Rose Marie, con motivo de la Semana Aragonesa celebrada en el music hall Pompeya (26). También en esa época, se anunció, con la sonanta de Pepe Hurtado, en el teatro Coliseo Pompeya, donde “interpretó, con su gran estilo personalísimo diversas canciones, en las que dio prueba de cuán justa es la fama que goza de primerísima figura del ‘cante jondo’” (27).

En los meses siguientes visitó el teatro Salón Moderno de Tarragona y el music hall Ba-Ta-Clan de Valencia, además de acudir con cierta frecuencia a la emisora Radio Barcelona, para interpretar tanto aires aragoneses como cante flamenco, acompañada por la guitarra de Rafael Rejón (28).

Asimismo, en la Ciudad Condal, cantó “con mucho gusto y bien timbrada voz” en el Gran Casino Restaurant del Parque de la Ciudadela; actuó en las fiestas andaluzas celebradas en el Pueblo Español con motivo de la Semana Andaluza; intervino en la fiesta de la jota incluida en la zarzuela ¡Que viene la jota, madre!, que se estrenó en el teatro Novedades; y cantó durante la proyección del filme mudo Nobleza baturra en el cine Colón (29).

También se pudo ver a “la estrella del cante flamenco” en la Bodega Andaluza del hotel Colón y en un festival celebrado en el Ateneo Republicano del Distrito V. Pasó el último mes del año y la primera semana de 1932 en el music hall Ba-Ta-Clan de Barcelona, haciendo “destrozos entre los corazones masculinos” (29).

Pepe Hurtado (El Diluvio, 25-10-1933).

Pepe Hurtado (El Diluvio, 25-10-1933).

Durante ese año siguió compaginando sus apariciones en la radio con las actuaciones en distintas salas de Barcelona, y también fue requerida en otras ciudades. En enero se anunció en el Edén Concert de Valencia y en abril, en el Royal Concert de Zaragoza. En septiembre “la emperatriz del cante flamenco” interpretó coplas y saetas durante la proyección del filme La copla andaluza en el Cinema Centre Fraternal de Palafrugell, y en diciembre intervino en un festival organizado por el Centro Aragonés en el Salón Imperial de Sabadell (30).

En Barcelona, actuó en el Royal Concert acompañada a la sonanta por Rafael Rejón, colaboró en un festival benéfico organizado en el teatro Olympia por el Comité pro-escuelas del distrito segundo e intervino en sendos festivales de la Academia de Música del Centro Aragonés y del Centro Obrero Aragonés (31).

Además, “la excepcional cantaora de flamenco y aires populares” se presentó en los teatros Poliorama, Cómico y Romea junto a una compañía de variedades encabezada por la cancionista Mercedes Serós; y recorrió los cines Talía, Barcelona, Mundial, Triunfo y Marina, cantando en las proyecciones de la película La copla andaluza, junto con el Niño de Lucena y la guitarra de Rejón.

Finalizó el año cantando en una función de ópera flamenca celebrada en el Circo Barcelonés a beneficio del cantaor Lorenzín de Madrid, en la que compartió cartel con la tocaora Matilde de los Santos y una jovencísima Carmen Amaya; y estrenó el siguiente en el salón Imperial de Sabadell, donde participó en dos festivales de jota, en los que compartió cartel con Dolores Viserta y la Rondalla Rejón (33).

Matilde de los Santos (Crónica, 2-2-1936).

Matilde de los Santos (Crónica, 2-2-1936).

Las fuentes periodísticas dan testimonio de la intensa actividad artística desarrollada por Lola Cabello durante el año 1933, fundamentalmente en los teatros barceloneses y en el ámbito de la ópera flamenca. En este periodo se presentaba acompañada por el que desde entonces sería su tocaor habitual, Pepe Hurtado (34). Los distintos medios se referían a ella con apelativos harto elogiosos, que denotan el gran prestigio de que gozaba.

Entre los meses de enero y abril, la “eminente” y “sin rival cantaora de flamenco” (35) actuó en distintas ocasiones en el Circo Barcelonés y en el teatro Nuevo, en los que compartió protagonismo con figuras del cante como Manuel Guerrita, Niño de la Calzada, Niño de Constantina, Niño de Caravaca o la Ciega de Jerez; tocaores como José Amaya ‘el Chino’, Antonio Fuentes o Manolo Bulerías; y bailaores como Rafaela la Tanguera, Tobalo, Palmira Escudero, Antonio Viruta, Juana la Faraona o una jovencísima Carmen Amaya (36).

Asimismo, la “célebre artista flamenca Lola Cabello, acompañada por el mago de la guitarra Pepito Hurtado”, intervino en un festival a beneficio del Club de Remo de Barcelona que se celebró en el Coliseo Pompeya. Allí “interpretó, con su gran estilo personalísimo diversas canciones, en las que dio prueba de cuán justa es la fama que goza de primerísima figura del ‘cante jondo’” (37).

Además, en ese mismo año realizó dos incursiones en el medio cinematográfico: junto al Niño de Caravaca y el Niño de Lucena, cantó saetas y canciones en la versión sonora del filme Rejas y votos, basado en una zarzuela de Ricardo R. Flores y Vicente Peyró, y dirigido por Rafael Salvador; y con Guerrita y Pepe Hurtado, conformó el cuadro flamenco de la película El relicario, de Ricardo Baños. La primera se estrenó en el mes de marzo y la segunda, en noviembre (38).

Carmen Amaya (El Adelanto, 8-7-1936).

Carmen Amaya (El Adelanto, 8-7-1936).

En mayo ofreció varias funciones en los teatros Nuevo y Barcelona a modo de despedida del público de la Ciudad Condal, antes de emprender una gira por provincias al frente de su propia compañía, Espectáculos Lola Cabello, con un elenco integrado por cantaores como Manuel Constantina, Francisco Gallardo o Niño de Levante; bailaores como Carmencita Amaya, la Romerito, Maera, Flor de Triana o Concha Borrull; y tocaores como Pepe Hurtado y José Amaya; además de otras figuras, como el tenor Ricardo Gisbert acompañado al piano por el maestro Moret.

En el Nuevo, la “gentilísima y notable estrella de la canción, interpretó con su acostumbrada exquisitez, varias de las famosas creaciones de su extenso repertorio flamenco”, entre ellas “Del Perchel al Plata” y “Las matitas”, que ejecutó junto con la pareja de bailes internacionales Pily-Betty ーPilar Alcayde e Isabelita Ruizー, con las que obtuvo “un éxito clamoroso, y abundantes aplausos”, “demostrando su elevada categoría artística” (39).

En el Barcelona “la eximia artista flamenca” ofreció “un programa del más refinado gusto” y, como fin de fiesta, cantó “algunas de sus creaciones, entre ellas La rosa de Amores y amoríos”, “dispuesta, a demostrar que aunque tiene fama de ‘no flamenca’ al menos puede presumir de ser una aficionadilla al cante jondo” (40). A pesar de sus muchos méritos, ampliamente reconocidos por la crítica, el cuestionamiento de la flamencura de Lola Cabello fue una constante, probablemente debido a su gran versatilidad.

Niño de Caravaca (El Pueblo, 8-5-1929).

Niño de Caravaca (El Pueblo, 8-5-1929).

Entre otros lugares, la “genial artista” llevó su espectáculo al teatro Pretorium de Hostalrich, al Apolo de Valencia, al teatro de Verano de Alicante y al Circo Villar de Murcia (41). “La presentación de la celebrada intérprete del alma andaluza” en la ciudad del Turia “constituyó un clamoroso éxito para esta exquisita cantadora, que interpretó [sic] el estilo, la elegancia y finura acostumbrada lo más selecto y clásico del puro cante flamenco. El público la ovacionó merecidamente” (42). En el Parque de Canalejas de Alicante, “la eminente ‘vedette’ de la voz de oro” recibió “una acogida efusiva y entusiasta” (43). A finales de julio regresó a Barcelona.

Durante el otoño se la pudo ver junto a Pepe Hurtado en el Oriental Concert Dancing de Sabadell y pasó una temporada actuando en el teatro de Novedades, contratada por el empresario Luis Calvo, que ofrecía un programa de obras cómicas y variedades en el que Lola interpretaba “con su insuperable y personal arte diversas coplas flamencas y milongas” (44). En esa época también participó en un festival ofrecido en el Palacio Nacional de Montjuic a beneficio de la Asociación de Empleados y Obreros de Ferrocarriles del Colegio de Huérfanos Ferroviarios, y en dos festivales organizados por la Asociación de fabricantes y detallistas de gorras, uno en el Palacio de Artes Decorativas de Montjuic y otro en el teatro Novedades (45).

A finales de octubre, “dos figuras de gran prestigio en el arte flamenco”, el virtuoso Pepe Hurtado y “la eminente estrella del cante jondo” Lola Cabello, “con su arte insuperable”, encabezaron un espectáculo de ópera flamenca ofrecido en el salón Nuevo Mundo. “La eximia estrella” conquistó al auditorio con sus “geniales creaciones, en las que pone todo su latir y el calor de su alma andaluza. […] ‘Media granadina’, ‘Fandanguillos’, ‘Milongas’, ‘Caracoles’, ‘Guajiras’, ‘Bulerías’, ‘El Lolo’ y ‘Los campanilleros’”. Completaban el elenco los tocaores José Amaya y Matilde la Sevillana, los cantaores Manuel Constantina y Niño Valdepeñas, y los bailaores Carmencita Amaya, Concha Borrull, la Tanguera, la Faraona, Viruta y Maera, entre otros artistas (46).

Rafaela Valverde, la Tanguera.

Rafaela Valverde, la Tanguera.

Unas semanas más tarde, “la gran estrella del cante flamenco Lola Cabello y el divo de la ópera andaluza Guerrita”, acompañados por las sonantas de Pepe Hurtado y Miguel Borrull, encabezaron el cartel de un concierto de cante flamenco organizado por Vedrines en el teatro Nuevo. Junto a ellos actuaron artistas como el Niño de Constantina, las bailaoras Julia y Conchita Borrull, el bailaor Antonio Viruta y una zambra del Sacromonte de Granada. La cantaora malagueña “se hizo aplaudir, especialmente cantando la poesía de ‘Amores y amoríos’ de los Quintero” (47).

Notas:

(24) El Diluvio, 23-11-1930.

(25) Papitu, 11-2-1931; El Diluvio, 18-2-1931.

(26) El Diluvio, 28-2-1931.

(27) El Diluvio, 21-2-1931.

(28) Diario de Tarragona, 6-3-1931; El Pueblo, 19-4-1931; Ondas, 30-5-1931.

(29) El Día Gráfico, 1-7-1931; La Publicitat, 16-7-1931; El Diluvio, 21-8-1931; El Diluvio, 1-9-1931; El Diluvio, 20-12-1931; Papitu, 23-12-1931.

(30) El Pueblo, 12-1-1932; Heraldo de Aragón, 14-4-1932; ARA, 1-9-1932; El Poble, 2-12-1932.

(31) El Diluvio, 10-2-1932; La Humanitat, 1-6-1932; Diari de Barcelona, 17-6-1932; El Diluvio, 25-8-1932.

(32) El Día Gráfico, 26-5-1932; El Diluvio, 4-6-1932; El Diluvio, 30-6-1932.

(33) El Día Gráfico, 1-7-1932; El Diluvio, 15-7-1932; La Vanguardia, 22-7-1932; La Veu de Catalunya, 22-8-1932.

(34) Hay excepciones, como la presentación, en el mes de marzo, de la “exquisita y depurada artista del cante flamenco Lola Cabello” en el teatro Foment de Gavà, donde “deleitó al respetable con un extenso repertorio” acompañada a la sonanta por Alonso Jiménez (El Diluvio, 9-3-1933).

(35) El Diluvio, 17-1-1933.

(36) El Diluvio, 21-1-1933; El Día Gráfico, 1-3-1933; El Diluvio, 31-3-1933; El Día Gráfico, 16-3-1933.

(37) El Diluvio, 15-2-1933; El Diluvio, 21-2-1933.

(38) Las Provincias, 15-3-1933; Arte y Cinematografía, 1-3-1933; La Noche, 21-11-1933, citado por Montse Madridejos en su artículo “Lola Cabello: Una malagueña que triunfó en Barcelona (1920-1936)”, Revista de Investigación sobre Flamenco ‘La Madrugá’, 2009.

(39) El Día Gráfico, 23-5-1933.

(40) La canción La rosa, de la comedia de los Álvarez Quintero Amores y amoríos, fue popularizada por Pepe Marchena y Lola Cabello hizo su propia versión.
La Vanguardia, 21-5-1933. Citado por Madridejos (2009).

(41) El Diluvio, 6-6-1933; La Correspondencia de Valencia, 13-6-1933; Diario de Alicante, 16-6-1933; El Tiempo, 23-6-1933.

(42) El Día Gráfico, 18-6-1933.

(43) Diario de Alicante, 16-6-1933; 18-6-1933.

(44) El Poble, 22-9-1933; El Diluvio, 18-10-1933.

(45) El Día Gráfico, 28-9-1933; El Diluvio, 15-10-1933; La Noche, 17-10-1933, citado por Madridejos (2009).

(46) Rival, El Diluvio, 24-10-1933; El Diluvio, 25-10-1933.

(47) El Día Gráfico, 10-11-1933; El Diluvio, 11-11-1933; 14-11-1933.


Consuelo la Trianita, cantaora en un mundo de hombres (y III)

En 1929 la prensa nos vuelve a ofrecer noticias sobre la Consuelo Ródenas, que seguía anunciándose en los carteles junto a los artistas de mayor prestigio en el género jondo. En el mes de marzo actuó durante una semana en el madrileño Teatro de Price, integrada en una compañía de ópera flamenca que llevaba como primeras figuras a la Niña de los Peines y Ramón Montoya.

Pastora Pavón, la Niña de los Peines

Pastora Pavón, la Niña de los Peines.

El Niño de Marchena, Chaconcito, Guerrita, Pena hijo, Emilio ‘el Faro’, El Pescadero, Villarrubia, el Gran Luquitas, el Catalán, el Niño Almendro, la Niña de Écija y la Trianita completaban el elenco de cantaores; y Luis Yance, Serapio Gutiérrez, Marcelo Molina y Julio Álamo, el de tocaores. En una de las funciones se entregó a Pepe Marchena la medalla de oro en memoria de don Antonio Chacón (Heraldo de Madrid, 11-3-1929).

De allí pasó al Cine Latina para ofrecer dos conciertos flamencos junto al Niño de Jerez, Ángel Penalva, el Niño de Hierro, Diego Moreno ‘Personita’, el Chato de las Ventas, Chaconcito y ‘Pena’ hijo, con el toque de Marcelo Molina, Luis Maravillas y Manolo de Badajoz (ABC, 17-3-1929). En abril debutó en la sala Ba-Ta-Clan de Barcelona, que la anunció como “la renombrada y colosal cantaora de flamenco La Trianita, diva del cante flamenco, […] acompañada a la guitarra por el notable y aplaudido profesor Serapio Gutiérrez” (El Diluvio, 21-4-1929).

En el otoño de 1929 actuó durante un mes en el Edén Concert de Valencia, que ofrecía un programa compuesto por treinta artistas de variedades, tres “vice-estrellas” y dos estrellas: la bailaora Pilar Molina y “la insustituible emperadora del género andaluz y flamenco Trianita, acompañada por el mago de la guitarra señor Gutiérrez” (El Pueblo, 30-10-1929). La gacetillas se refirieron a ella como la “insustituible creadora de su arte flamenco” (El Pueblo, 3-11-1929), “la mejor cantadora de flamenco vista en Valencia” (El Pueblo, 7-11-1929), “la deseada S. M. la Trianita, reina del cante flamenco” (El Pueblo, 11-12-1929) o la “única rival de la Niña de los Peines” (El Pueblo, 20-12-1929).

Anuncio de discos de la Trianita (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

Anuncio de discos de la Trianita (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

También en esa época, La Voz de su Amo anunció la “adquisición valiosísima de dos nuevos nombres”, Consuelo Ródenas y Manuel Vallejo, y su incorporación al grupo de “sus exclusivos […] con los más grandes artistas del ‘cante’ andaluz” (Heraldo de Madrid, 16-12-1929). El Niño de Marchena, el Niño del Museo, Angelillo, Cepero y Pena hijo ya se encontraban en esa selecta nómina de cantaores, que impresionaban sus placas de pizarra con el acompañamiento musical de Ramón Montoya. En su catálogo del mes de enero de 1930, la casa discográfica definía a la Trianita con estas palabras:

“… cantadora inimitable y genial intérprete del arte flamenco.

La voz extensa y vibrante de esta artista modula con las inflexiones más expresivas el típico estilo del ‘cantegitano. Entre los aficionados a él son famosas las ‘tarantas’, ‘peteneras’, ‘fandangos’ y ‘granadinas’ que ‘La Trianita’ dice de modo inimitable” (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

Entre los años 1929 y 1930, Consuelo Ródenas grabó trece discos bifaciales que contenían un total de veintiséis cantes, según los datos que aporta Pedro Moral en su canal Flamendro. En la selección de estilos, muy del gusto de la época en que reinaba la ópera flamenca, predominan claramente los fandangos (siete cantes). También hay malagueñas (dos), tarantas (dos), granaínas (uno), medias granaínas (dos), verdiales (uno), peteneras (dos), caracoles (uno), soleares (uno), seguiriyas (uno) y saetas (cuatro), además de dos cuplés.

¡Córdoba, la sultana!

Tras el clamoroso éxito del espectáculo La copla andaluza, que alcanzó el medio millar de representaciones en el Teatro Pavón de Madrid, proliferaron los estrenos de obras en las que un argumento sencillo servía de excusa para el lucimiento de un grupo de cantaores flamencos.

Anuncio de ¡Córdoba, la sultana!, en la plaza de toros de Badajoz (Correo Extremeño, 16-5-1930).

Anuncio de ¡Córdoba, la sultana!, en la plaza de toros de Badajoz (Correo Extremeño, 16-5-1930).

En esa línea, en marzo de 1930 se estrenó en el mismo coliseo ¡Córdoba, la sultana!, un “poema andaluz en tres actos, original de Salvador Mauri y Antonio Prada” (La Libertad, 25-3-1930) que fue llevado a escena por la compañía teatral de Carlos Martín Baena. Durante los quince días que permaneció en cartel fueron pasando por su elenco figuras como el Niño del Museo, el Sevillanito, el Niño de Almadén, la Niña de Chiclana, el Niño Gloria y hasta la mismísima Niña de los Peines.

En el mes de mayo la obra se llevó a la Plaza de Toros de Badajoz con un cuadro flamenco renovado, en el que destacaba la presencia de los cantaores Diego Moreno ‘el Personita’, Consuelo Ródenas ‘La Trianita’, “la intérprete del ‘Alma Andaluza’”, el Niño de la Puerta del Ángel y Manuel Parrondo ‘Macareno’, con la sonanta del Niño Sabicas (Correo Extremeño, 16-5-1930).

Aunque estaba previsto dar una única representación, el gran éxito obtenido obligó a ofrecer una segunda. “Los artistas muy bien acoplados. La parte musical y cantable [rayó] a extraordinaria altura” (Correo Extremeño, 17-5-1930). Unos días más tarde, la agrupación se presentó en Teatro La Torre de Alburquerque (Badajoz).

Durante el verano de 1930, La Trianita regresó al Edén Concert de Valencia, que seguía ofreciendo un nutrido programa de variedades, y después se presentó en el Teatro Principal de Almansa (Albacete), compartiendo cartel con los cantaores Juan Valencia ‘El Tafacto’, Paco ‘El Forneret’ y Personita, y con el guitarrista Antonio Vargas. “Los dos primeros cumplieron nada más que regularmente con su cometido, pero en cambio la actuación de ‘La Trianita’ y ‘Personita’ dejó altamente satisfecha a la afición, la cual les prodigó delirantes ovaciones” (El Defensor de Albacete, 31-7-1930).

Manuel Vallejo

Con Diego Moreno ‘Personita’ volvió a coincidir en febrero de 1931, cuando actuaron juntos en el Café de la Concha de Gijón, acompañados a la sonanta por Jorge López, ‘Petaca’. Las gacetillas reflejaron el “imponderable éxito de La Trianita, estrella de la canción, portadora del alma andaluza, única competidora de Pastora Imperio” (La Prensa, 1-2-1931), lo cual parece indicar que la cantaora también cultivaba con gusto el género de la canción española.

Nuevos éxitos en Madrid

Durante la primavera y el verano de ese año se pudo ver a Consuelo Ródenas en distintos coliseos de Madrid. En el mes de marzo participó en cuatro espectáculos de ópera flamenca que se ofrecieron en el Cine Pardiñas y en el Metropolitano. Completaban el reparto los cantaores Manuel Vallejo, el Niño de Berlanga, Miguel el de los Talleres, el Niño de Cazalla, El Almendro, Pavón y Personita, y los guitarristas Ramón Montoya, Habichuela y Nogales (La Voz, 25-3-1931).

También intervino en una función de cine y variedades a beneficio de los obreros parados que se celebró en el mes de mayo en el Cinema Chamberí, donde mostró su posicionamiento político cantando fandangos republicanos junto a Personita, con Carlos Verdeal a la bajañí (La Libertad, 24-5-1931).

En junio participó en un festival organizado por la Casa Central de Andalucía en el Teatro Calderón, que consistió en un concierto a cargo de varios cantantes líricos, el estreno un entremés cómico-flamenco escrito por Salvador Roldán y, como broche final, la intervención de la genial cantaora y cancionista Amalia Molina. La Trianita, El Viejo de Córdoba, Paco el de Córdoba, Personita y Rojo de Salamanca fueron los encargados de ilustrar con su cante la mencionada obra, con el toque de Luis López ‘Maravilla’ (La Época, 6-6-1931).

Amalia Molina

Amalia Molina

En los meses de verano actuó como fin de fiesta en el Teatro Pavón con la sonanta de Sabicas (Heraldo de Madrid, 8-7-1931) y se presentó en el Teatro de la Comedia, que ofrecía un programa de variedades en el que no faltaba “su miaja de cante por la inconmensurable artista La Trianita, acompañada de la guitarra del profesor Revuelta” (El Imparcial, 31-7-1931).

Asimismo, intervino en la verbena del Sindicato de Actores que, con el título de Fiesta de la Manzanilla, fue celebrada en la zona de recreos de El Retiro. Entre las muchas atracciones programadas se encontraba un “cuadro andaluz por los eminentes artistas Paco Mazaco, Niño de Almadén, Niño de Quesada, Isabelita la de Jerez y la Trianita. Maestros guitarristas: Manolo el de Badajoz, Niño Pérez y Pepe el de Badajoz” (La Voz, 7-8-1931).

La única referencia que nos brinda la hemeroteca en el año 1932 se refiere a una denuncia interpuesta por Consuelo Ródenas ante la policía por la sustracción de “dos sombreros valorados en 132 pesetas” durante un viaje en el coche de línea que iba desde A Coruña hasta El Ferrol (El Progreso, 20-2-1932).

Por tierras valencianas

Durante los años 1933 y 1934, la prensa sitúa a la Trianita actuando en distintas salas de Valencia. En el mes de enero regresó una vez más, con la categoría de estrella, al Edén Concert y durante su estancia en el mismo, participó en un festival celebrado en el Circo España a beneficio de la colonia de verano para los hijos de los obreros sin trabajo. La acompañó a la sonanta Juanito Fenollosa, ‘Chufa’ (La Correspondencia de Valencia, 24-1-1933).

La guitarrista Victoria de Miguel. Fuente: Escribano Ortiz, Y Madrid se hizo flamenco, 1990.

La guitarrista Victoria de Miguel. Fuente: Escribano Ortiz, Y Madrid se hizo flamenco, 1990.

En mayo “la sin par intérprete de canciones andaluzas” (¡Tararí!, 11-5-1933) actuó en el Teatro Apolo junto a un cuadro formado por los cantaores Niño de la Huerta, Niño de Cartagena, Niño de Alcalá, Niño de Cazalla, Niña del Patrocinio y Canario de Madrid, con las guitarras de Antonio Vargas, Victoria de Miguel y Juanito Fenollosa (Las Provincias, 11-5-1933).

El 25 de octubre se celebró en ese mismo coliseo un concurso de cante flamenco para la adjudicación de la Copa Valencia 1933, por la que compitieron los siguientes cantaores: “Niño de la Estrella, Veganito de Jerez, Juanito Carbonell, Niño del Brillante, Niño de los Corrales, Pepe Marchenera, Niño de Levante, Niño de Sevilla, Niño de la Alegría, Canario del Alba, Lorencín de Madrid, Juan Lozano ‘Niño de Cartagena’” (La Correspondencia de Valencia, 25-10-1933). El toque de guitarra corrió a cargo de Miguel Ruiz, Salvador Moreno, Francisco Molina, Ramón Bustamante y Francisco Agustí ‘El Ros‘, y la Trianita actuó fuera de concurso, como cantaora invitada.

En mayo de 1934 intervino en una función a beneficio de la orquesta cubana Lecuona que tuvo lugar en el Teatro Ruzafa, donde compartió cartel con artistas como la bailarina La Yankee o la cancionista Anita Sevilla (Las Provincias, 30-5-1934); y en septiembre debutó en el Edén Concert de Madrid.

La última noticia que nos ofrece la hemeroteca sobre Consuelo Ródenas data del mes de octubre de 1938 y la sitúa actuando en el Cine Hollywood de Madrid, que, tras la película, ofrecía un fin de fiesta con Isabel Berlanga, Paco el Lorquino, Angelita Ramos, Carmen Numantini, Dolores del Río, Carmen Flores y la Trianita (La Libertad, 23-10-1938).

Hasta aquí nos han traído las pesquisas sobre la figura de esta cantaora, a quien, además de sus innegables cualidades artísticas, hay que reconocer el mérito de haber sido capaz de abrirse camino en un mundo copado por los varones.

Algunos cantes de Consuelo la Trianita, con la guitarra de Ramón Montoya:


La Niña de Linares, una diva del cante flamenco (IV)

En octubre de 1934 la Compañía de Comedias y Arte Gitano presenta La zambra de Chorro Jumo en el Monumental Cinema de Zaragoza. Allí derrocha “gracia y estilo, y rompen el aire de la sala fandanguillos, fandangos y soleares, y no falta la sentida saeta que brota como trino quejumbroso del corazón herido de la ‘Niña de Linares’” (La Voz de Aragón, 18-10-1934). Todos los componentes del elenco “se lucieron en su labor, haciendo llegar al público […] la emoción de sus cantos y el dinamismo de sus sugestivas danzas” y el respetable les “tributó nutridos y prolongados aplausos” (La Voz de Aragón, 19-10-1934).

La Tanguerita en "La zambra de Chorrojumo" (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

Elenco de La zambra de Chorrojumo (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

Tras debutar en el Teatro de los Campos Elíseos de Bilbao (¡Tararí!, 1-11-1934), la troupe emprende un periplo por tierras gallegas, que comienza en el Teatro Jofre de El Ferrol con un éxito arrollador. El numeroso público que acudió al estreno “no salió defraudado ni mucho menos, sino admirado, entusiasmado ante el mérito, valor y belleza insospechable de este espectáculo”. Aunque todos los artistas participantes merecen grandes elogios, quien se lleva la palma, una vez más, es la artista linarense:

«… algunas figuras destacan poderosamente, con toda la fuerza y brillo del genio del arte. Nos referimos, claro está, a la Niña de Linares, la célebre súper-vedette de la ópera flamenca. Nos hallamos ante un nuevo astro de la escena española.
Como actriz se nos reveló ayer, y supo poner un sello de arte, tan inconfundible, tan suyo, que la escena ha resultado pequeña. Fue su labor tan completa que llenó el palco escénico con su presencia. Ella, Niña de Linares… y después muchas. En las inflexiones de su voz, en sus gentes vibra el alma de la tierra andaluza. La ductilidad de su expresividad es tal, que sabe, como ninguna otra, hacer llegar al espectador la ternura, la angustia, la acidez de una ironía, la alegría de su risa que es como una copla, que se desgrana en la noche, bajo la reja cuajada de albahaca y claveles, plena de sugerencias…
Cantando no queremos descubrirla. Es la reina de los campanilleros; pero peteneras, caracoles, fandanguillos, toda la gama del género flamenco tiene en ella su más fiel intérprete. Su éxito culminó ayer en la saeta salmodia llena de místico fervor, que canta en el primer acto. Para ella fueron las mejores ovaciones de la noche (Muy merecidas)» (El Correo Gallego, 13-11-1934).

La Niña de Linares (El Diluvio, 2-4-1936)

La Niña de Linares (El Diluvio, 2-4-1936)

El 14 de noviembre La zambra de Chorro Jumo se lleva a escena en el Teatro Principal de Santiago de Compostela (El Eco de Santiago, 12-11-1934); el 15, en el García Barbón de Lugo (El Pueblo Gallego, 13-11-1934); el 17, en el Principal de Pontevedra (El País, 15-11-1934); el 18, en el Principal de Orense (La Zarpa, 14-11-1934), donde permanece varios días en cartel; el 23 llega al Teatro Círculo de Lugo (El Progreso, 22-11-1934) y el 25 se presenta en Monforte de Lemos (El Pueblo Gallego, 23-11-1934).

En todos esos lugares la obra cosecha clamorosas ovaciones por mor de la extraordinaria labor de sus intérpretes: Miguel Borrull, “el virtuoso de la guitarra”, que “hizo una demostración de sus sorprendentes digitación y depurado gusto” (El Pueblo Gallego, 16-11-1934); “Conchita y Julia Borrull, dos bailarinas de lo más cañí, bellas, garbosas y castizas”; y la Niña de Linares, “musa tutelar” del espectáculo, “reina de los campanilleros, el alma de Andalucía, ritmo, pasión y sentimiento en calidad, estrofas y dinámicas danzas” (El Compostelano, 13-11-1934).

Una vez concluida su gira por Galicia, durante los primeros meses de 1935 Petra García se presenta en varios escenarios, acompañada solamente por su guitarrista, Miguel Borrull. En enero comparte cartel con distintas atracciones de variedades en el Gran Teatro Iris de Zaragoza (La Voz de Aragón, 18-1-1935); y en abril participa en un festival a beneficio del bailaor Antonio ‘Viruta’ (1) (El Diluvio, 4-4-1935) y en un concurso de saetas (La Vanguardia, 16-4-1934) que se celebran en el Teatro Circo Barcelonés.

Cartel de Un amor en España

Cartel de Un amor en España

En esa época también empieza a llegar a los cines de nuestro país el filme Un amor en España (2), rodado por la productora alemana UFA en ciudades como Sevilla y Ronda, que incluye canciones andaluzas interpretadas por la Niña de Linares acompañada a la guitarra por Miguel Borrull. Asimismo, en 1936 se estrena el documental El Guadalquivir, vena lírica del alma andaluza (3), en el que “‘la Niña de Cádiz’, ‘Niña de Linares’ y el gran ‘Fanegas’ ilustran a dúo con la guitarra la voz de una raza faraónica entresacada de las bellezas del paisaje” (La Libertad, 11-1-1936). En ese mismo año, la cantaora jienense realiza una nueva incursión en el séptimo arte, en la película María de la O, de Francisco Elías, protagonizada por Carmen Amaya.

De nuevo en la carretera con La zambra de Chorro Jumo

En mayo de 1935, la Compañía de Comedias y Arte Gitano de Petra García Espinosa debuta en el Teatro Victoria de Madrid. Como ya quedó patente en la gira anterior, se confirma que La zambra de Chorro Jumo no es más que “un pretexto para que los artistas que forman el elenco luzcan sus facultades en el arte ‘cañí’. Y lo consiguieron con justicia, pues la Niña de Linares cantó con exquisito gusto ‘fandanguillos’, ‘saetas’ y los célebres ‘campanilleros’”. También gustaron mucho las alegrías bailadas con gracia por Conchita Borrull y la maestría con que su hermano Miguel acarició las cuerdas de su sonanta (La Nación, 28-5-1935).

Todos recibieron aplausos y ovaciones, y especialmente “la ‘diva‘ mencionada, cuya garganta privilegiada domina las más diversas manifestaciones de ‘cante’ gitano” (Ahora, 29-5-1935). Sin embargo, hubo quien echó en falta un poco más de jondura:

«… los fandanguillos y las bulerías complacieron al público. Ahora bien […], ya que se anuncia una comedia de cante gitano, convendría dar algo más que fandanguillos, porque los gitanos cantan también malagueñas, soleares, seguiriyas… Y de esto hay muy poquito” (ABC, 28-5-1935).

Conchita Borrull (Estampa, 26-7-1931)

Conchita Borrull (Estampa, 26-7-1931)

En el mes de junio, la cantaora linarense lleva su espectáculo a tierras andaluzas. La zambra de Chorro Jumo es muy bien recibida en teatros como el Garnelo de Montilla (La Voz, 14-6-1935) o el Cervantes de Sevilla (ABC, 29-6-1935).

Unas semanas más tarde, Petra García se presenta en el Cine Ideal de Soria junto a la compañía de otra gran figura del cante, la Niña de la Puebla. Completan el cuadro los cantaores Luquitas de Marchena, el Cojo de Madrid y Palanca, y los guitarristas Luis ‘El Pavo’ y Luis Yance (El Avisador Numantino, 6-7-1935).

Durante el otoño de 1935, la Niña de Linares se anuncia en distintos locales de la Ciudad Condal acompañada por el guitarrista Manolo Torres. En el Teatro Circo Barcelonés (La Vanguardia, 6-10-1935) y en el Principal Palace forma parte de sendos programas de variedades internacionales. En este último se anuncia como “‘vedette’ de aire flamenco, con su gran repertorio a orquesta y guitarra, creadora de ‘María de la O’, ‘Rocío’ y ‘María Magdalena” (La Vanguardia, 16-11-1935).

En el Nuevo Mundo participa en una gran función organizada por la Asociación de Artistas del Género Flamenco de Cataluña, en la que comparte cartel con un nutrido elenco de cantaores (Niño de Triana, Niño Vallecas, Niño Cartagena, Vallejito, Niño de los Brillantes…), bailaoras (Palmira Escudero, Micaela la Mendaña, Conchita Borrull, Rafaela la Tanguera…) y guitarristas (Matilde de los Santos, Manuel Torres, Rojo el Alpargatero y Realito). El número más destacado del programa corre a cargo de los cantaores Niño de Sanlúcar, Angelita de Cádiz, Manuel Constantina, Juan Varea y, como cabeza de cartel, “la formidable estrella del cante jondo Niña de Linares” (El Diluvio, 15-10-1935).

La guitarrista Matilde de los Santos con el cantaor El Aldeano, Crónica, 2-2-1936

La guitarrista Matilde de los Santos junto al cantaor El Aldeano, Crónica, 2-2-1936

A finales de 1935, Petra García Espinosa debe someterse a una delicada operación quirúrgica que la obliga a estar varios meses apartada de los escenarios. Para celebrar su recuperación, en febrero de 1936, la artista ofrece un ágape a un grupo de amigos y admiradores, entre los que se encuentran el doctor Emilio de Castellarnau, el poeta Rafael de León, el maestro Quiroga y un representante del Teatro Olympia de París, con el que “se firmó un contrato (4) que nos privará por una temporada de oír nuevamente a la inteligente intérprete del cante andaluz”.

«… De sobremesa la ‘Niña de Linares’, acompañada de su guitarrista, el popular Torres, obsequió a la concurrencia con una nueva demostración de su arte interpretando las populares ‘María de la O’, ‘María Magdalena’, ‘Soleá’, ‘La abandonada’ y otras muchas canciones de puro estilo gitano. ‘Niño de Levante’ y ‘Niño de Linares’, hermano de la festejada artista, se sumaron al homenaje deleitando a los asistentes al banquete, con excelentes interpretaciones de diversas obras del folklore andaluz» (La Vanguardia, 11-2-1936).

Tal y como se pone de manifiesto en el referido banquete, en esa época la Niña de Linares empieza a mostrar especial predilección por la canción andaluza de autor, y se anuncia como “la reina del cuplé gitano” (La Vanguardia, 22-2-1936) o “el alma de la copla andaluza” (El Diluvio, 27-3-1936).

En los primeros meses del año 36 se la puede ver en distintos cines y salas de variedades de la Ciudad Condal, como el Coliseo Pompeya, donde comparte cartel con el divo del bel canto Emilio Vendrell (5) (La Vanguardia, 22-2-1936); el Olympia, que ofrece flamenco, jota y danzas catalanas entre otras atracciones (El Diluvio, 27-3-1936); o el Novedades, en cuyo programa figuran la bailarina Carmen Salazar, la orquesta Los Gitanos y la cantante Teresa Manzano, entre otros artistas (La Vanguardia, 2-4-1936).

Rosario y Antonio, "Los Chavalillos Sevillanos"

Rosario y Antonio, «Los Chavalillos Sevillanos»

Sin embargo, a pesar del éxito que obtiene con sus canciones andaluzas, hay quien recomienda a Petra García no dejar de lado su repertorio más jondo:

«Por último hemos de hablar de la Niña de Linares, el alma andaluza como dicen sus admiradores, la mujer que ha sabido estilizar el cante flamenco de una manera tan especialísima que hoy ya no puede perfeccionarse más. Acompañada por su guitarrista Manolo Torres, interpretó algunas canciones andaluzas que fueron muy aplaudidas. Creemos que tan notable artista, más que el cuplé, debería cultivar con más intensidad el cante flamenco que interpreta de una manera tan personalísima y con un estilo no superado por ningún otro artista…» (La Humanitat, 4-4-1936).

Tal vez siguiendo los consejos de la crítica, poco después de actuar en el Novedades, la cantaora participa en un festival de ópera flamenca y saetas que se celebra en el Teatro Circo Barcelonés, y que tiene como cabezas de cartel a La Trinitaria, Juanito Valderrama y la Niña de Linares. Entre los guitarristas, destaca la presencia del Niño Sabicas (La Vanguardia, 7-4-1936).

En el mes de mayo, Petra García, “presentada por Cacaolat”, participa en la “III emisión ante el público ofrecida por Radio Asociación de Cataluña”, e interpreta los temas ‘Mi reja’ y ‘Ya no te quiero, gitano’. También figuran en el programa Los Chavalillos Sevillanos (L’Instant, 14-5-1936).

Rafaela Valverde, la Tanguerita

Rafaela Valverde, la Tanguera (F. Triana, Arte y artistas flamencos)

Pocas semanas después vuelve a anunciarse la obra La zambra de Chorro Jumo, que en esta ocasión es llevada a escena en el Teatro Nuevo de Barcelona (La Vanguardia, 29-5-1936) con un elenco renovado, en el que el protagonismo recae sobre los cantaores Guerrita y la Niña de Linares. Miguel y Conchita Borrull, la Tanguera, el Niño de Constantina, María la Clavellina, Rocío de Triana y el guitarrista Manuel Torres, entre otros artistas, completan el reparto. A principios de junio la troupe también se presenta en el Teatro Municipal de Gerona (L’Autonomista, 13-6-1936).

Asimismo, en esos días la popular cantaora, acompañada a la sonanta por Miguel Borrull o por Manolo Torres, según la ocasión, actúa en un estand de la Feria de Barcelona (La Vanguardia, 6-6-1936) y se anuncia en varios programas de de variedades, en el Teatro Circo Barcelonés (La Vanguardia, 3-6-1936), en el Tívoli (El Diluvio, 5-6-1936) o en el Victoria (La Vanguardia, 6-6-1936).

Notas:

(1) También figuran en el elenco algunos de los artistas más destacados de la colonia flamenca barcelonesa, como Miguel, Julia, Concha e Isabel Borrull, Manuel Constantina, Fanegas, el Cojo de Málaga, Guerrita, Rafaela la Tanguera, Micaela Mendaña, Lola la Camisona o Juana la Faraona.

(2) Versión española de la cinta Die schönen Tage von Aranjuez, dirigida por Johannes Meyer en 1933, y protagonizada por la actriz alemana Brigitte Helm y el galán francés Jean Gabin.

(3) Realizado por Heinrich Gärtner en 1935.

(4) No obstante, desconocemos si el mencionado contrato llegó a cumplirse, puesto que en la prensa francesa no hemos hallado ninguna referencia que pueda confirmar este extremo.

(5) Con este artista vuelve a coincidir unas semanas más tarde en la Diada del Vendrell (El Baix Penedès, 1936) La acompaña a la guitarra Pepe Torres.